219.- EL ÚLTIMO CRIMEN

1olivar

La cara de Judas es una máscara siniestra que causa miedo. Brinca de la zanja y huye por el olivar, sin regresar por el camino por el que llegó. Parece que lo persiguiese una jauría.

Regresa a la ciudad. Se envuelve en el manto como puede. Trata de cubrirse lo mejor posible, la herida y la cara.

Se dirige al Templo. Y al hacerlo, en un cruce del camino se encuentra con la chusma que arrastra a Jesús hacia el Pretorio.

1arrestado

No puede retroceder, porque otra gente que ha acudido a ver, lo cerca por detrás. Y como es muy alto, alcanza a ver todo.

Y se encuentra frente a frente con la mirada de Jesús…  Las dos miradas se cruzan por un momento.

Jesús lo mira con infinita compasión…

2ojos-de-jesius

Es una mirada dulce. Llena de amor y de un Perdón total…

Una mirada que el Traidor no puede soportar… Y baja la cabeza.

Pero con un despiadado tirón, a Jesús lo obligan a seguir caminando…

Y Judas ve pasar a Jesús amarrado, golpeado y maltratado. Con los horrendos cardenales… Y todas las huellas del horroroso tormento sufrido a manos de sus verdugos: Los sacerdotes del templo de Jerusalén…

3atormentado

El impacto es tal, que Judas cae de bruces, como desvanecido.

La gente lo pisotea sin piedad y él no reacciona. Prefiere que lo pisen todos antes que volver a mirarlo…

Cuando la jauría Deicida ha pasado y la calle queda vacía, se levanta y corre al Templo. Tropieza y casi arroja por el suelo a un guardia que está a la puerta del recinto. Otros guardias corren, para ayudar al compañero e impedirle la entrada…

Pero como un toro furioso, Judas los embiste a todos. A uno que lo ha aferrado para no dejarlo entrar al salón semicircular del Sanedrín, donde todavía están discutiendo los del Gran Consejo…

Con fuerzas sobrehumanas lo toma por la garganta y lo arroja escaleras abajo, como si fuera un guiñapo. Y si no lo dejó muerto, ciertamente sí muy mal parado…

Entra como un torbellino y de pié, en medio del salón, en el mismo lugar donde antes estuvo Jesús…

Vocifera:

–                       ¡No quiero!… ¡Malditos!… ¡Vuestro dinero!

4judas-monedas

Los pocos sinedristas que están presentes, lo miran… Y se quedan paralizados y mudos, por el  asombro total…

Judas parece un demonio vomitado por el Infierno: ensangrentado, despeinado, delirante, babeando, con las manos crispadas…

Y grita con voz estridente:

–                       ¡No quiero vuestro dinero, malditos! ¡Me habéis perdido! Me hicisteis cometer el más grande Pecado. Como vosotros, también yo soy maldito. He entregado la Sangre Inocente. Que Ella caiga sobre vosotros, tanto como mi propia muerte. Sobre vosotros… ¡Noo!… ¡Ah!…

Judas ve en el piso de mármol, las manchas de Sangre…

5James_Tissot_The_False_Witnesses_Before_Caiaphas

Y exclama con horror:

–                       ¿También aquí la hay? ¡Por todas partes está su Sangre! ¿Cuánta Sangre tiene el Cordero de Dios, para cubrir así la Tierra y no morir?… ¡Y pensar que yo la he derramado, por instigación vuestra! ¡Malditos! ¡Malditos! ¡Malditos seáis para siempre!

¡Maldición a estos muros! ¡Maldición sobre este Templo Profanado! ¡Maldición al Pontífice Deicida! ¡Maldición a los Sacerdotes Indignos, a los Fariseos hipócritas, a los judíos crueles, a los Escribas mentirosos, a los Doctores falsos! ¡Sea yo maldito! ¡Lo sea yo! ¡Tomad vuestro dinero y os destroce el corazón como a mí la cinta!

Y arroja con fuerza inaudita la bolsa, a la cara de Caifás.

6caifas

Y sale lanzando un grito pavoroso, el último anatema lanzado sobre el Sanedrín…

El eco se une al dinero que suena esparciéndose sobre el  piso, después de haberle roto la boca al Sumo Sacerdote del Templo de Jerusalén.

Nadie se atreve a detenerlo…

Judas corre… Se vuelve a encontrar  a  Jesús, que lo llevan al palacio de Herodes…

Y la misma mirada misericordiosa del Maestro traicionado por él…

7betrayal

Judas de Keriot lo mira horrorizado…

Jesús lo mira a su vez con infinito amor y compasión….

Parece decirle:

–           Ven a Mí. Todavía puedo perdonarte.

8Sagrado_Corazon

La compasión en la mirada del Maestro lo hace cimbrar desde lo más profundo de su alma… Si un vestigio hubiera brotado para mover su voluntad hacia el arrepentimiento, Satanás lo sofoca inmediatamente.

Aunque parezca imposible su desesperación aumenta… Corre sin rumbo fijo,  huyendo enloquecido…

9judas iscariote

Jesús, como un bribón en medio de cien soldados, vuelve a atravesar la ciudad… Para regresar al Pretorio, porque Herodes se negó a condenarlo… Y vuelve a encontrarse con Judas Iscariote…

La misma mirada de compasión amorosa hacia el Traidor…

10Jesus%205

Satanás le sofoca cualquier intento de volverse hacia el Salvador y Judas ni siquiera puede mover su voluntad al arrepentimiento…

Baja la cabeza para no mirar la amorosa invitación de la Víctima de su Odio y abandona el centro de la ciudad. Se encamina por las callejuelas más miserables. Atraviesa el barrio de Ofel…

Y vuelve a dar nuevamente al Cenáculo. Está cerrado. Como abandonado. Se detiene. Lo mira…

Murmura:

–                       ¡La Madre!… ¡La Madre!…  –se queda inmóvil- ¡Y a esta Madre le he matado a su Hijo!  ¡También yo tengo una madre! Quiero entrar. Volver a ver la sala. ¡Aquí no hay sangre!…

39Jesus_Judas

Y da un golpe a la puerta. Luego otro y otro.

La dueña de la casa viene y apenas abre… Al ver a Judas deformado, irreconocible, espantada lanza un grito e intenta cerrar; pero Judas de un empujón le abre.

Y separando violentamente a un lado a la mujer, camina veloz por el corredor. Avanza hacia la puerta del Cenáculo, la abre y entra…

Hermosos rayos del sol matutino entran por las ventanas abiertas.

Da un suspiro de descanso. ¡Cuánta paz se respira! Aquí hay calma y silencio… Observa todo con detenimiento…

11Tiziano_ La Ultima Cena

La vajilla está toda en su lugar. Da la impresión de que los invitados van a llegar en cualquier momento.

Judas va a la mesa. Mira si hay vino en las jarras. Bebe directamente y con ansias de una de ellas, que está casi llena y la sostiene con ambas manos. Luego se deja caer exhausto en el asiento más próximo.

Apoya la cabeza sobre sus brazos cruzados, encima de la mesa. No se ha percatado de que está sentado exactamente en el lugar de Jesús y que tiene ante sí, el Cáliz que se empleó para la Eucaristía…

12eucaristia

Permanece así durante unos minutos hasta que la fatiga por la carrera y lo sucedido en las últimas horas, desaparece. Luego levanta la cabeza. Mira a su alrededor y ve la copa… Comprende donde está sentado. Y se levanta como impulsado por un resorte.

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Pero la copa lo atrae. Todavía hay un poco de vino rojo en el fondo y el sol, al dar sobre la reluciente plata, enciende el líquido de  color rubí…

Judas exclama:

–                       ¡Sangre! ¡Sangre! ¡Es Sangre! ¡Su Sangre! ¡Su Sangre!… “Haced esto en recuerdo de Mí”… “Tomad y bebed, esta es mi Sangre. La Sangre del Nuevo Testamento que será derramada por vosotros”… 

14eucaristia3

El Jeque Árabe aparece de repente y le dice con sarcasmo:

–                       ¡Ni siquiera te ilusiones!… Esa Sangre es tu condenación. No te arrepentiste de tus pecados… Al contrario… Cometiste el más grande de los sacrilegios, pues confirmaste al salir de aquí, la Traición… Comiste y bebiste tu propia condenación. Esa Sangre ya no puede darte ninguna absolución. Recuerda que el Caín de Dios, no puede ser perdonado…

15corpo-e-sanguee

El espíritu de soberbia que Judas alimentó toda su vida y lo ha dominado desde su más tierna infancia lo ciega y lo impulsa a exclamar:

–                       ¡Ah!… ¡Maldito sea yo! ¡Porque por mi Pecado no se derramará! No le pido perdón, porque no puede perdonarme…

Judas ha olvidado por completo la primera lección de su Maestro… (Capítulo 4, publicado el 22 de Agosto de 2012)

16arcangel-lucifer-portador-de-luz1

Satanás continúa implacable:

–                       Si no nos perdonó a nosotros que somos espíritus perfectos. ¿Esperas que el Altísimo te perdone a ti, que eres el Asesino de su Hijo, que es Dios como el Padre?

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Judas ya está e la desesperación absoluta y exclama aterrorizado:

–                       ¡Sí! ¡Ya lo sé! Sé que no puede perdonarme… ¡Lo sé! ¡Lo sé!… ¡Largo! ¡Largo! ¡Lárgate! ¡Déjame! No hay lugar donde el Caín de Dios pueda encontrar reposo…

–                       Vivir así no tiene sentido… Lo mejor sería que terminaras de una vez…con este absurdo tormento…

–                       ¡Muerte, ven a mí!

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–                       Ella no vendrá. Eres joven y fuerte. Necesitas ir a su encuentro…

–                       ¡Largo! ¡Muerte! ¡Muerte! ¡Déjame!…

Sale. Quiere huir despavorido… Y…

Se topa frente a frente con María que está de pié, en la puerta de la habitación donde la dejara Jesús.

Ella, al oír el ruido se asomó… Y vio a Judas. Se estremece al verlo, pero no lo maldice…

¡Está viendo a Satanás en él!

Ella que vive y respira siempre en el Cielo y que jamás ha bajado sus ojos de allá… Ella que siempre ha tenido a Lucifer bajo su calcañal; que siempre ha mirado sólo a Dios; no lo conocía…

Pero al mirar la cara del Traidor, lo mira por primera vez y lo está conociendo…

19mirada-letal

Y a la extraordinaria, santísima e intrépida Mujer; no le importa hablar con él, con tal de tratar de llegar, al espíritu muerto de Judas… 

La Virgen está muy pálida. Como si no tuviera sangre en las venas… Sus ojos llenos de dolor, son muy semejantes a los de su Hijo.

Judas se encuentra con esos ojos que lo miran dolorosos y compasivos, con la misma mirada con que acaba de mirarlo Jesús en la calle.

Y con un ¡Oh! De espanto, se adhiere más a la pared.

María dice dulcemente:

–                       ¡Judas!… Judas, ¿A qué has venido?

Las mismas palabras de Jesús, dichas con un amor doloroso.

20MIRADA

Judas las recuerda y lanza un grito aterrado…

La Virgen repite:

–                       Judas, ¿Qué has hecho? ¿Has correspondido a tanto amor con la Traición?

La voz de María es una temblorosa caricia.

Judas intenta escapar.

María le llama con una dulzura maternal increíble. Realmente es la Madre que interroga al hijo malvado, que se ha portado mal; pero al que no ha dejado de amar…

Es más de lo que Satanás puede soportar. Ella es la única creatura cuya santidad es algo tan portentoso y magnífico, que literalmente lo aniquila.

38LUCIFER

Lucifer decide huir despavorido…

En este momento, si Judas hubiera querido, hubiese sido salvado, porque tiene su voluntad totalmente LIBRE…  

La Presencia de su Vencedora es el máximo terror de su pavoroso y despiadado amo…

22MARIA

María insiste:

–                       ¡Judas! ¡Judas! ¡Detente! ¡Espera! ¡Escucha! Te lo digo en su Nombre: Él Perdona…

La voz de María. Su aspecto… Ha sido el golpe de gracia o de desgracia, porque la resiste.

21-ntra-sra-de-los-dolores

Judas escapa corriendo… Y…

Se encuentra con Juan que también viene corriendo hacia la casa, para acompañar a la Virgen.

La sentencia ha sido pronunciada. Jesús está apunto de emprender su camino hacia el Calvario. Es la hora de que la Madre sea llevada a donde está su Hijo…

Juan reconoce a Judas, aun cuando muy poco quede del hermoso Judas de hace unas cuantas horas…

Y le pregunta con manifiesto desprecio:

–                       ¿Tú aquí? ¡Maldición te caiga, Asesino del Hijo de Dios! El Maestro ha sido sentenciado a muerte. Alégrate si puedes, pero déjame libre el camino. Voy a llevar a su Madre. ¡Que Ella la otra Víctima, no te encuentre, sierpe horrenda!

Judas huye. Se envuelve la cabeza con los trozos del manto, dejando solo un resquicio para ver.

La poca gente que no ha ido al Pretorio al verlo, se hace a un lado. Como si evitase a un loco. Porque eso es lo que parece…

Judas corre y vaga por los campos. El viento le trae de vez en cuando, un eco de la gritería que lanza la turba. Y cada vez que Judas lo escucha, aúlla como un chacal.

Sacude su cabeza rítmicamente contra las paredes. Cada vez que ve un líquido, el que sea: agua; leche que un niño lleva en una jarra; aceite que sale de una botija…

Grita desesperado:

–                       ¡Sangre! ¡Sangre! ¡Su Sangre!

23GOTA

Se ha hecho hidrófobo.

Tiene ansias de beber en los arroyuelos o en la fuente, pero no puede. Dios se ha retirado de él y ya está sufriendo los tormentos de un condenado…

24infierno-

Y dice:

–                       ¡Es sangre! ¡Me ahoga! ¡Me quema! ¡Siento quemarme! ¡Su Sangre que ayer me ha dado se me ha convertido en Fuego! ¡Maldición sobre mí! ¡Maldición sobre Ti!

Sube y sigue subiendo por las colinas que rodean Jerusalén…  Sus ojos miran como fascinados al Gólgota. Desde lejos ve por dos veces que el cortejo desaparece por la subida.

Continúa mirando fascinado como la muchedumbre multicolor, va subiendo lentamente, hasta llegar a la cima del Gólgota… Mira y lanza un lamento lúgubre, que parece un aullido.

También Judas ha llegado a la cima del otro monte… Sobre un pequeño desfiladero que está cubierto de Olivos, el desgraciado apóstol está de pié, bajo un olivo al borde del precipicio…

Mira hacia el Gólgota. Ve que son levantadas las cruces y comprende que Jesús ha sido Crucificado…

25calvario

Satanás le muestra lo que sucede en el Monte Calvario…

En un lapso de tiempo muy corto, pero que a Judas le parece una eternidad, pasa velozmente ante su horrorizada mirada, todas y cada una de las escenas de su vida: los pecados cometidos, las oportunidades desperdiciadas, el desprecio hacia las enseñanzas de Jesús, el sufrimiento causado al prójimo por su egoísmo monstruoso, su idolatría y su egolatría en todas y cada una de sus facetas más sutiles…

Y sobre todo, los pecados cometidos contra Dios en la Persona Divina de Jesús… Y entonces comprende en toda su trascendencia, su Magna Traición y lo que realmente significa el haber sido el Verdugo Deicida…

Judas mira y se convulsiona.

26agonizante

Grita:

–                       ¡No, no! ¡No me mires! ¡No me hables! No lo soporto. ¡Muere! ¡Muere, maldito! ¡La muerte te cierre los ojos que me hacen temblar!  ¡Qué te cierre esa boca que me maldice!Pero también yo te maldigo porque no me has salvado…

El rostro de Judas está de tal modo transformado; que causa horror sobrenatural.

Es la cara de un condenado. Dos hilillos de baba, le resbalan de la boca. La mejilla donde lo mordió el perro, está verdosa e hinchada. Su cara como torcida, sus cabellos pegajosos, su barba crecida; le dan un aspecto muy lúgubre.

Sus ojos giran en sus órbitas manifestando un infinito tormento…

27lucifer (2)

Arranca de su cintura la faja de lana roja que le da tres vueltas. La amarra al tronco de un olivo y jala de ella con todas su fuerzas. Ve que resiste.

Entonces escoge un olivo para lo que intenta. El elegido es el que da al desfiladero con sus ramas. Sube sobre él. Amarra fuertemente una punta a la rama más gruesa y que da al precipicio. Hace luego un nudo corredizo. Por última vez ve hacia el Gólgota.

28CALVARIO

 Enseguida mete la cabeza entre el nudo. Se sienta en el borde y de un golpe, se lanza al vacío.

El nudo lo aprieta. Se sacude por algunos minutos. Se le saltan los ojos. Se pone negro. Abre la boca. Las venas del cuello se hinchan y se ponen negras. Da cuatro cinco patadas en el aire, en su última convulsión.

Le cuelga la lengua, negra y babosa… Los ojos se abren más, dejando ver el tomate inyectado de sangre. El iris del ojo se oculta bajo el párpado, dejando ver la esclerótica… Ha muerto.

El fuerte viento que sopla por la tormenta, bambolea el macabro péndulo… Y le hace dar vueltas como si fuera una horripilante araña junto a su tela…

29Judas_Hangs_Himself_(Judas_se_pend)_-_James_Tissot

El que es culpable, dondequiera ve sombras tenebrosas. La conciencia las crea, como un instinto natural que podría servir para arrepentirse.

Satanás por su parte, instiga estas sombras y su maligna astucia las convierte en una apariencia engañosa, que arrastra a la desesperación.  El alma que es llevada a este punto, se convierte en su esclava.

En el proceso para llegar hasta aquí, el primer paso es la duda… en espiral descendente se llega hasta la desesperación. Y ésta lleva a cometer el Último Crimen: el Suicidio.

30luzbel

A Judas, el Padre de la Mentira le ha mostrado una escena real: La Crucifixión…   Mezclada con un engaño: El Salvador maldiciéndolo.

Judas se traga el cebo, con sedal y plomada. Y sella su propia condenación…

Si al menos hubiese recordado que Satanás es el Maestro del Engaño…

Las palabras que en realidad Jesús estaba pronunciando son:Padre, perdónales; porque no saben lo que hacen…’

El remordimiento lo hubiera podido salvar. Si lo hubiese empleado para arrepentirse… Si hubiese guardado en su corazón la Primera Lección que recibió de Jesús, su historia hubiese sido muy diferente…

Pero él, no quiso. A su traición criminal que hubiese encontrado misericordia, en la inclinación infinita de amar de Jesús; añadió blasfemias.

La resistencia a la voz de la Gracia que le hablaba por medio de los recuerdos, de los temores, de su Sangre, de su manto, de su mirada; por medio de los restos de la Eucaristía instituida…

31sangre

De las palabras de María… él resistió a todo. Quiso resistir; como había querido traicionar. Como quiso maldecir, como quiso suicidarse.

La voluntad es la que vale en todas las cosas, sean buenas o malas.

¿Para qué arrojar el precio de la traición; cuando hacerlo no es más que el fruto de la Ira por el desengaño y no de una voluntad de querer arrepentirse?

32Judas

Judas no quiso. Somos dueños absolutos de la voluntad y ella nos puede dar el Cielo o el Infierno. Cuando se quiere permanecer en la culpa… Satanás es un amo cruel e implacable.

33satanas

María le dijo: “Arrepiéntete, Judas. Él perdona…”

Si en lugar de rechazarla y huir, se hubiera arrojado a sus pies pidiendo: ¡Piedad!…  Ella, la Misericordiosa; lo hubiera recogido como a un herido. Y en las heridas que Satanás le había hecho. En las que inoculó el veneno de la Traición, María habría derramado su llanto que salva.

34arrepentimiento

Lo habría llevado a los pies de la Cruz, tomándolo de la mano para que Satanás no se lo pudiese arrebatar y no lo golpearan los discípulos. Lo hubiera llevado para que su Sangre hubiera caído directamente sobre él: el más grande de los pecadores.

En el Calvario el Crucificado está con los brazos abiertos y enclavados; para deciros que os ama. Que no quiere; que no puede castigaros, porque os ama. Que prefiere no poderos abrazar… Único dolor en su actitud de Crucificado; antes que estar libre para castigaros. El Crucificado espera sólo una palabra: ¡Jesús, sálvame!…

35luz_en_el_horizonte-1440x9002t

El Crucificado: Esperanza Divina para los que se arrepienten y Quieren dejar la culpa…  Para los impenitentes es objeto de un gran pavor, como Judas. Que los hace blasfemar y emplear la violencia contra sí mismos. Son asesinos de su propio cuerpo; de su propia alma, por su persistencia en la Culpa.

Y la actitud del que es Bueno; del que se dejó inmolar con la esperanza de salvarlos; toma forma de un espectro pavoroso…

Cuando Judas dejó de creer en Jesús, en la satisfacción del dinero; en la ambición del poder y en la protección humana: se suicidó.

36judas ahorcado

No fue por el remordimiento de su delito. De haber sido así, se habría matado en cuanto se dio cuenta de que Él lo sabía…  Más no fue así. Ni después del Ósculo Infame y el saludo amoroso de Jesús. Tampoco cuando lo vio escupido; amarrado y arrastrado fuera, entre mil insultos.

Sólo  después de haber comprendido que el Sanedrín no lo favorecía; que había instigado el delito y se habían servido de él, para luego volverse en su contra. Y solo después de haberse convencido que ni el poder, ni el dinero llegaban… Sólo entonces se mató.

Después de la Traición, todo quedó claro ante sus ojos y se dio cuenta de que nada de esto lo hacía feliz… Y de la oscuridad de su desesperación, que lo tenía en la Nada; se arrojó a la oscuridad horripilante del Infierno… 

37falling_into_hell

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA

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