Archivos diarios: 3/11/16

16.- INTENDENTE DEL PLACER


neron4

Hasta entonces ella no le había visto nunca y su aspecto es muy diferente a como lo había imaginado…

Vio una figura casi grotesca: un hombre muy obeso, de cuello corto, con una cabeza y una cara como de niño. Trae una túnica de color amatista que ha sido prohibido a los simples mortales y  que da unos reflejos azulados a su rostro redondo, que es más bello que agradable.

Tiene los cabellos peinados en bucles simétricos. No tiene barba, pues la ha sacrificado a Júpiter; aunque hay rumores de que tal sacrificio se debe a su color rojo, como la han tenido todos en su familia.

Su frente es amplia, sus cejas pobladas con el ceño contraído. En todo su aspecto y sus ademanes se advierte su plena conciencia del poder supremo.

Alexandra recuerda también las conversaciones de Tito y Vespasiano en la casa de Publio y evoca la imagen que habían bosquejado de él:

Debajo de esa frente coronada de semidiós, está la cara de un muñeco siniestro y lleno de crueldad. Un beodo comediante, inflado de gordura a pesar de su juventud y con algo indefinible que lo hace repugnante.

A Alexandra le pareció un ser ominoso; pero más que nada, muy repulsivo…

NERON COMPOSITOR

Después de una pausa larguísima, Nerón dejó la esmeralda y no miró más hacia donde estaba la joven.

Ésta a su vez, quedó impresionada por sus salientes ojos azules, vidriosos y como hastiados. Unos ojos fríos y completamente vacíos de toda expresión…

Mientras tanto…

En la mesa imperial, Nerón pregunta a Petronio:

–           ¿Es ésa el rehén del que está enamorado Marco Aurelio?El escritor se detuvo en el movimiento de llevar una aceituna a la boca y dijo con una gran indiferencia:

–           Ella misma.

–           ¿Cómo se llama su patria?

–              Parthia.

–           ¿Marco Aurelio la cree hermosa?–           Pon un tronco de olivo en un peplo de mujer y Marco Aurelio lo declarará hermoso. –Sonrió y agregó- Es un hombre demasiado gentil y yo no puedo hacer nada…

¡Oh!  Pero en tu semblante juez incomparable, estoy leyendo la sentencia… ¡No es necesario que la pronuncies! Y esa sentencia es justa: demasiado delgada, sin formas y sin gracia. Un simple botón sobre un frágil tallo.

Nerón preguntó con incredulidad:

–           ¿Cómo es posible? ¿Acaso tu sobrino no heredó en tu familia el amor por la auténtica belleza? Por lo que he podido apreciar, tengo que admitir que tiene un rostro esplendoroso.

Petronio replicó:

–           Tú mejor que nadie, sabes que eso no es suficiente.

–           Eso es cierto. Sólo la belleza sin defectos es capaz de cautivar. ¿Y aun así enamoró a Marco Aurelio? – Nerón está perplejo.alexandraPetronio hizo gala de toda su astucia:

–           Tu sensibilidad de artista solo aprecia la perfección absoluta  y en cuestión de mujeres, es necesaria la belleza provocativa y sensual.

El emperador confirmó:

–           No solamente en ellas, también en los hombres es necesaria, además de la fuerza. Y… – Hizo un gesto lascivo muy significativo y agregó- Y el placer supremo es obtener lo que se anhela.

El Árbitro de la Elegancia contestó un tanto displicente:

–           No obstante, estoy dispuesto a apostar con Haloto acerca de ella. Y por su preferencia hacia los varones, él encontrará que es hermosa porque está “muy estrecha de caderas”.

Nerón sonrió con picardía y repitió guiñando un ojo:

–           Muy estrecha de caderas.

En los labios de Petronio se dibujó una imperceptible sonrisa.

petronio consul HALOTO

Pero Haloto, que hasta ese momento había estado concentrado en una discusión con Babilo el astrólogo, respecto a los sueños premonitorios; se volvió hacia Petronio y aun cuando NO tiene la menor idea del asunto que se ha estado tratando, dijo con vehemencia:

–           ¡Estás equivocado! Yo opino como el César.

El escritor le replicó:

–           Muy bien. Acabo de sostener que tienes algunos destellos de inteligencia, pero el César insiste en que eres simplemente un asno.

Nerón soltó una sonora carcajada…

Y luego confirmó:

–           ¡Habet! (Así es) – volviendo hacia abajo el pulgar, como lo hace en el Circo cuando un gladiador recibe un golpe y debe ser eliminado.

En un extremo de la mesa imperial está sentado, el Intendente del Placer del César.

Aulo Vitelio heredó de su padre un maravilloso talento para la adulación y el día que nació, Sextilla su madre, una mujer severamente virtuosa y de distinguida familia, ordenó que trajeran a los astrólogos para que pronosticaran el horóscopo de su nacimiento.

Pero el augurio fue aterrador:

“Superando a Alcmeón, emulará a  Saturno y después de que alcance la dignidad suprema, un gallo cantará sobre su cabeza y tendrá el castigo de los parricidas.”

Esto espantó de tal suerte a toda su familia, que todos enfocaron todos sus esfuerzos en impedir que se le confiase ninguna provincia y que nunca tuviese el cargo de cónsul.

Cuando era todavía lactante, fue cedido por su padre al anciano Tiberio y pasó su primera infancia y parte de su adolescencia en Capri, adquiriendo el afrentoso nombre de “spintria” por el género de favores concedido al emperador en sus repugnantes complacencias.

En su juventud, después de que Calígula ajusticiara a un auriga porque perdió una carrera con Incitatus, empezó a guiar los carros del emperador.

Como es un hombre con una estatura muy elevada, tuvo un incidente en una carrera y la herida de su pierna le trajo como secuela, el tenerla más delgada que la otra y esto hace tenga una manera muy particular de caminar.

Después, dirigió su talento a otras cosas menos peligrosas y fue compañero de juegos de Claudio.

-dinastia-giulio-claudia

Estas dos pasiones, más su innegable experiencia para complacer en todos los ámbitos, le atrajo  las simpatías de los últimos tres emperadores.

A Nerón lo conquistó completamente el día que estaba presidiendo los juegos neronianos y vislumbró que el emperador apenas podía reprimir el deseo de competir con los citaristas, pero no se atrevía a hacerlo, a pesar de las peticiones de varios de sus amigos.

En la inquietud resultante, Nerón miraba el teatro con absoluta fascinación y moviendo la cabeza, prefirió salir.

Entonces Vitelio se levantó y lo llamó al escenario, expresándole que también presidía los deseos del Pueblo y no estarían satisfechos hasta que les mostrara su extraordinario talento.

De esta manera, le proporcionó al emperador el placer de rendirse y poder cumplir de esta manera su más anhelado sueño.

Y desde aquel día, fue elevado a la cumbre de todos los honores y adquirió el cargo que le dio su nombre: Vitelio, Intendente del Placer.

Un día le pidió a Locusta que le diera el mismo veneno que le preparó a Nerón para envenenar a Británico y lo usó con su hijo Petroniano.

Luego lo calumnió para defenderse…Y desde entonces su apetito por el vino y la comida se volvieron insaciables.Aunque acostumbra vomitar, esta voracidad ha tenido como consecuencia, el que su rostro esté encendido y manchado, por el abuso del vino.

Su vientre es muy abultado y su cuerpo alto y atlético, ahora tiene una obesidad mórbida.

Sextilla estaba muy deprimida, disgustada del presente y aterrorizada por un nefasto porvenir. Un día le pidió veneno y él se lo ofreció sin ninguna dificultad.

De esta forma Vitelio, ahora comparte con el emperador no solo los mismos crímenes, sino también el mismo tormento.

Esto ha hecho que su amistad se vuelva más estrecha y firme.

La primera parte del augurio de su nacimiento se ha cumplido totalmente. ¿Qué pasará en el futuro?… Pero mejor trata de no pensar en eso…

Y ahoga su inquietud con el vino y la comida. Porque al igual que Nerón, ha perdido la paz y nada le hace sentir alivio.

Desde su primera juventud, compartió su vida con el liberto Asiático y estaban muy unidos por el comercio de su mutua prostitución. Pero un día huyó muy disgustado y ya no lo volvió a ver, hasta que supo que estaba en Puzol y era dueño de una taberna.

Vitelio mandó que lo arrestaran y lo obligó a servirlo nuevamente para sus placeres. Pero se cansó de su carácter áspero y regañón. Y la semana anterior lo vendió a un lanista.

oliver reed lanista

Sus principales vicios son la glotonería y la crueldad.

Y este hombre tan corrupto que ha sido el terror en las provincias donde ha gobernado, no comprende por qué haber hecho esto lo tortura tanto…

Cuando lo fustiga el remordimiento, empieza a beber desde que despierta…

Y ya se siente ebrio, desde antes de emprender su travesía hacia el Gran Triclinio.

Más tarde…

El César dirigió su atención hacia una joven patricia llamada Julia Mesalina y le preguntó:

–                ¿En dónde está la hermosa Estatilia?

ROMA mesalinaLa linda y sensual mujer, le contesta:

–           Fue a Nápoles con Ático Vestinio. Regresarán en el otoño.

Haloto, siguiendo el hilo de una conversación anterior, insistió:

–          Pero yo creo en los sueños y sé que a veces son premonitorios.

Julia Mesalina declaró:

–           Yo sí creo. Anoche soñé que me había convertido en una virgen vestal.

A esta ocurrencia, Nerón batió palmas y todos le imitaron. La aplaudieron en medio de ruidosas carcajadas, pues Julia es conocida en Roma por sus múltiples divorcios y su fabuloso desenfreno.

Pero ella sin desconcertarse en lo más mínimo, agregó:

–           ¿Y qué? Todas ellas son viejas y feas. Solo Rubria es diferente. Y si mi sueño se volviera realidad, ya seríamos dos.

Petronio la miró y dijo con gentileza:

–           Admitamos entonces purísima Julia, que tú podrías volverte una vestal. Pero solo en sueños.

Ella replicó provocándolo:

–           Pero ¿Y si el César lo ordenase?

Petronio la miró inalterable y le dijo con calma:

–           En tal caso yo creería que los más imposibles sueños, pueden llegar a ser una realidad.

Haloto intervino:

–           Y efectivamente, muchos sueños llegan a serlo.

Nerón declaró:

–                 Ayer soñé que Júpiter lanzaba un rayo que arrancaba el cetro de la mano de Augusto   y a mí me dejaba completamente desnudo. – y miró fijamente a su astrólogo personal.

Babilo se sorprendió, tuvo un gran sobresalto y rápidamente trató de disimularlo…  Luego de una larga pausa, cautelosamente respondió:

–          Las predicciones y los sueños están relacionados.

–           No puedo evitarlo. Tengo un mal presentimiento…  Si este sueño significa un mal augurio ¿Aun crees que lo que me predijeron en Delfos se llegue a cumplir?

ben-kingsley-tut-copia

–           Hasta ahora lo habías considerado un augurio dichoso. ¿Por qué no seguir pensándolo así? – esquivó Babilo hábilmente.

Julia Mesalina preguntó mimosa:

–                     ¿Qué fue lo que te predijo Apolo, divinidad?

El César respondió:

–                      Que Roma dejaría de existir y mi nombre seguiría resonando a través de los siglos.

Tigelino intervino:

–                     Es un augurio glorioso.

Nerón dijo preocupado:

–                     ¿Y mi sueño de ayer? Mi corazón se angustió.

Petronio trató de tranquilizarlo:

–           Estás más fuerte que nunca ¿Por qué preocuparte por algo que tal vez nunca suceda?

Tigelino, por el odio que siente hacia Petronio, dijo impulsivo:

–                     Tú tienes razón divinidad. Los dioses no son infalibles.

Haloto, por la misma razón confirmó:

–                     Ya ves lo que le pasó a Apolo con Jacinto. No pudo impedir su muerte.

Petronio declaró imperturbable:

–                     Por eso algunos ya no creen en los dioses.

Trhaseas agregó:

–                      Sí. Para ellos mismos, son incapaces de impedir el infortunio…

El César los miró a todos con perplejidad y preguntó:

–                     Si lo interpreté correctamente, ¿Qué pasará con los Claudios? (Todos los miembros de su familia)

Séneca sentenció:

–           Para qué te preocupas… Cuanto mayor es la prosperidad, tanto menos se debe confiar en ella. Sólo el tiempo descubre la verdad.

Nerón cuestionó:

–           ¿Entonces Apolo mi protector está equivocado? ¿A quién le debo creer?

Julia Mesalina dijo:

–           Comprendo que haya gente que ya no cree en los dioses. Pero, ¿Cómo es posible no creer en los sueños?

Babilo contestó:

–           Una vez un procónsul muy incrédulo envió un esclavo al Templo de Delfos con una carta cerrada y con la orden de que nadie la abriese. Hizo esto para ver si el dios podía contestar la pregunta contenida en la carta. El esclavo durmió una noche en el templo con el fin de tener un sueño profético y cuando regresó dijo: “Vi a un joven que brillaba como el sol y solo dijo una palabra: ‘Blanco’.

El procónsul palideció. Y les extendió una carta con el sello intacto a sus huéspedes que al igual que él, eran incrédulos. Le pidió a uno que la abriera y la leyese… –aquí Babilo se calló. Y alzando su copa de vino empezó a beber.

Haloto no pudo contenerse:

–           ¿Qué contenía la carta?

Babilo dijo lentamente:

–           En ella había esta pregunta: “¿De qué color ha de ser el toro que debo sacrificar? ¿Negro o blanco?”

raptodeuropa

Julia Mesalina contestó:

–           No podemos ir por la vida sin creer en nada, pues nada hay para sostenerse. ¿Quién puede vivir así?

Séneca replicó:

–           La vida se divide en tres tiempos: presente, pasado y futuro. De éstos, el presente es brevísimo. El futuro, dudoso. Y el pasado es lo único cierto.

Trasheas agregó:

–           Y sería tonto dejar de disfrutarla por creer en los augurios.

Haloto observó:

–           Los augurios siempre se cumplen… Y si alguien dice que no, que le pregunte a Vitelio.

En ese preciso instante el aludido, que había llegado ebrio al banquete; intempestivamente y sin ningún motivo, soltó una sonora carcajada.

Nerón preguntó:

–           ¿De qué se ríe ese barril de sebo?

Petronio contestó con displicencia:

–           La risa distingue a los hombres de las bestias. Y ése no tiene otra prueba para demostrar que no es un jabalí.

Vitelio dejó de reír y miró a todos con asombro, como si no los conociera. Luego levantó las dos manos y dijo con voz ronca:

–          No encuentro mi anillo. –y volviendo a reír, empezó a buscarlo en el peplo de Melisa, la mujer que está junto a él.00guillaume-seignac-french-1870-1929-jeune-fille-au-papillon-oil-on-canvas-97-8-x-78-7-cm

Queriendo burlarse, al mismo tiempo; Haloto se puso a imitar los gritos de una mujer aterrorizada y que sufre violencia.

Y una mujer joven con rostro de niña y mirada lasciva, llamada Lucila, dijo en voz alta:

–           Está buscando lo que no ha perdido. –Y añadió con poca delicadeza- Lo que quiere es agasajar a la que siempre está dispuesta para el que se le acerque.

El poeta Marcial concluyó:

–          De todas maneras,  casi siempre obtiene lo que desea.

Conforme pasan los minutos, la fiesta se hace cada vez más animada.

Multitud de esclavos van y vienen trayendo nuevas viandas. De grandes vasos llenos de nieve y adornados con guirnaldas de hiedra, extraen y sirven incesantemente diversos licores.

De graciosas y bellas jarras de metales preciosos, escancian los vinos.

Todos beben sin restricción.

A intervalos caen rosas desde arriba, sobre las cabezas de los invitados. Entonces…

000neron

Petronio dijo a Nerón:

–           Será mejor que solemnices la fiesta con tu canto, antes de que los presentes se excedan en la bebida y estén tan ebrios que no puedan apreciar el arte y la belleza que solo tú puedes brindarnos.

Y un coro de voces apoyó esta petición.

Pero Nerón se negó al principio, diciendo:

–         Los dioses saben cuántos esfuerzos me cuestan cada una de mis composiciones y de mis éxitos. Lo hago, porque comprendo que es necesario mi aporte para el arte. Y además, si Apolo me concedió el don de la voz, no es conveniente desperdiciarlo. Pero ahora tengo la garganta lastimada y estoy un poco ronco. Ayer me abrigué con un manto de pieles de visón, pero no me sirvió de nada. Estoy pensando en hacer un viaje a Anzio, para respirar el aire del mar.

Aulo Plaucio, le imploró en nombre del arte y la humanidad:

–         Todos sabemos, ¡Oh divino cantante y poeta! Que has compuesto un nuevo himno a Venus, que comparado con el de Lucrecio, el de éste último parece el aullido de un lobezno.

Esporo agregó:

–           Falta el evento más importante para que éste banquete sea una verdadera fiesta. Y un gobernante tan bondadoso como tú, no debe causar semejantes torturas a sus súbditos, privándonos de tu voz privilegiada.

Pitágoras confirmó:

–          No seas cruel, ¡Oh, César!

Y los demás le hacen coro repitiendo la petición uniéndose a todos los que están cercanos.

Nerón extiende las manos en señal de que se ve obligado a ceder.

Todos los semblantes le demuestran su gratitud. Y la atención de todos los asistentes se centra en él.

Entonces  el César da la orden de anunciar a Popea que va a cantar. Y mirando a todos…

Luego manifiesta:

–           Ella no va a venir a la fiesta porque está un poco resentida en su salud. Pero ya que  no hay mejor medicina que mi canto, que es el que le da algún alivio. La he llamado para no privarla de él.

CONTINUARA…

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONÓCELA

15.- EL BANQUETE


roma imperial gladiator_romeLos invitados siguen afluyendo desde el Vicus Apollinis.

ROMAHay muchos personajes de otros países y sus ricas y coloridas vestiduras permiten adivinar su origen.

reyes ROMASe ven rostros oscuros y atezados; como la cara negra de un numídico con su yelmo adornado con plumas multicolores y grandes aros de oro en las orejas.

ROMAEl rumor de las conversaciones crece, mezclado con el murmullo de las fuentes, al caer el agua sobre el mármol.

ROMAActea suspende su narración y Alexandra contempla a la multitud con ojos expectantes y llenos de anhelo, como si buscase algo.invitadas al banqueteAvanza un grupo de cónsules y de senadores, en alegre algarabía…senadoconsulto-derecho-romanoDe pronto su rostro se cubre de rubor al ver destacarse entre las columnas, las elegantes figuras de Marco Aurelio y de Petronio, que se dirigen al Gran Triclinium.

Gallardos y tranquilos como dioses; envueltos en sus blancas togas.

Al ver Alexandra aquellos dos rostros conocidos y especialmente al ver a Marco Aurelio, le pareció como si un gran peso se desprendiera de su corazón…

grecia0-copiaY dejó de sentirse sola. La añoranza por regresar a la casa de Publio, dejó de ser dolorosa…

Lo único que prevaleció, fue el deseo de estar junto a Marco Aurelio y hablar con él.

La sola idea de que pronto iba a escuchar de nuevo su maravillosa voz que le había hablado de amor y de una felicidad digna de los dioses; en palabras que aún resonaban en sus oídos como una dulce melodía, inundó su corazón de júbilo, pero también de miedo…

Le pareció como una especie de traición el querer estar con Marco Aurelio, por sobre todo lo demás.

Por un momento sintió deseos de llorar…Pero Actea, en ese mismo instante la tomó de la mano y la llevó a través de los departamentos interiores del palacio, hasta el Gran Triclinium, en donde todo estaba listo para la fiesta.

Entonces una intensa emoción la invadió toda. Su corazón se aceleró como un caballo desbocado y casi le cortaba el aliento.

Una sensación extraña pero deliciosa, le aleteaba en el estómago y casi le dio vértigo.

Una dulce embriaguez la hace sentir como si flotase en un sueño o en una película de cámara lenta… Todo a su alrededor adquiere un tinte irreal…BANQUETE ROMANO3Vio un enorme y majestuoso salón. Miles de lámparas brillan sobre las mesas y penden de las paredes.

Parece venir de muy lejos la voz de Actea que la hace sentarse ante una mesa y ocupa un lugar a su lado.entrada de neronLuego se oyen las aclamaciones con que los invitados acogen al emperador.

Ella no puede creer el verlo tan cerca y tan magníficamente ataviado; sonriendo complacido por el recibimiento.

Las aclamaciones la ensordecen. Y el lujo deslumbrante la tiene pasmada.

La embriagan los perfumes y ya casi ha perdido la conciencia de sí misma, totalmente asombrada por lo que hay a su alrededor.

No se da cuenta, hasta que una voz que reconoce enseguida y casi le paraliza el corazón, se oye detrás de ella:

–      ¡Salve a la más hermosa de las vírgenes de la tierra! ¡Salve a ti, divina Alexandra!

Ella, sorprendida, volteó…ROMAMarco Aurelio está a su lado, mirándola totalmente fascinado…

Se ha quitado la toga. Su cuerpo atlético está cubierto por una túnica escarlata sin mangas; con delicados dibujos bordados con hilos de plata.

Sus brazos suaves y musculosos, brazos de soldado acostumbrado a la espada y al escudo, están adornados con dos brazaletes de oro, sujetos alrededor y más arriba de los codos. Lleva en la cabeza una guirnalda de rosas.

Ella lo mira a su vez… y ve su hermoso rostro sonriente, sus grandes ojos castaños y su tez  morena clara.

Con su espléndida y varonil belleza, Marco Aurelio es la personificación de la juventud y la fuerza.

Y su personalidad es tan avasalladora, que apenas puede contestar:

–           Salve, Marco.

–          ¡Estoy tan feliz de volver a verte! … De oírte… de tenerte tan cerca… ¡Eres más hermosa que Venus Afrodita! ¡Oh, diosa mía! 00alex-princesa-azarmidokht-copiaNo puede evitar recordarla como la imaginó en el estanque de la casa de Publio, cuando la viera por primera vez…

Y contempla a Alexandra totalmente embelesado. Como si quisiera beberse su aliento y hundirse en sus ojos de mar…

Y su fascinación aumenta gradualmente, conforme desliza lentamente la mirada de su rostro a su cuello, a sus brazos desnudos.

Acariciándola sin tocarla, en los exquisitos contornos del escultural cuerpo de la doncella que le ha robado el corazón.

La admira envolviéndola con el ardiente deseo de poseerla.

La imagina sin esas vestiduras y totalmente lista para recibirlo.

Sueña con un anhelo casi doloroso, con escuchar de sus labios que lo ama y lo desea tanto como él a ella…alexandra-venusCon un anhelo irradiante de felicidad, de amor y un arrebatamiento casi imposible de reprimir; como el que lo envuelve en estos momentos…

Con un entusiasmo arrollador, Marco Aurelio exclama:

–           Yo sabía que te encontraría en la casa del César. En cuanto te vi me llené de júbilo. Y aquí estoy. ¡Oh, diosa mía! Para adorarte para siempre. ¡Oh, Alexandra, te amo tanto!

Ella lo mira totalmente sorprendida, por esta ardiente confesión que la llena de felicidad, porque aunque ella siente lo mismo que él; también la perturba.

Se contiene y le pregunta acerca de las cosas que no comprende y que la llenan de pavor.

Alexandra inquiere angustiosamente:

–           ¡Oh! ¿Por quién supiste que me encontrarías aquí?

Marco Aurelio sonríe comprensivo y trata de tranquilizarla:

–           Publio me dijo como te sacaron de su casa.

–           ¿Por qué me trajeron a la casa del César?

–           El César a nadie le rinde cuentas de sus órdenes.

–           ¿Por qué el César me arrebató de la casa de Publio? Tengo mucho miedo…

–           Pero te aseguro que no debes temer. Yo personalmente, velaré por ti. Nunca te abandonaré. Tú eres mi razón de vivir.

–           Marco Aurelio, todo mi anhelo es regresar a la casa de Publio. Me moriría de dolor si pierdo la esperanza de que Petronio y tú, intercedan en mi favor ante el César.

–           Alexandra, tú ni siquiera imaginas cuanto te necesito: con todo mi cuerpo, mi corazón, mi vida y mi espíritu. Y por eso yo mismo velaré por tu cuidado y tu bienestar, porque tú eres la dueña y señora de todo mi ser y de mi persona.

–           Tengo mucho miedo…000enamoradosY aun cuando él habla evasivamente, en su voz palpita la verdad, porque son sinceros sus sentimientos:

–           Te adoro, vida mía. Y ya que la casa del César te causa tanto pavor, te prometo que solo permanecerás en ella el tiempo suficiente, mientras hago lo necesario para sacarte de aquí…

–           Gracias, Marco. Eres tan gentil…

Alexandra lo toma de la mano y oprimiéndola entre las suyas agrega:

–          ¡Cuánto te querrán los Quintiliano por tu bondad! Tanto cuanto yo misma te estaré eternamente agradecida y te amaré…

Marco Aurelio al escucharla, no puede dominar su emoción y le parece que jamás en toda la vida, le será posible resistir a una súplica de Alexandra. Se siente lleno de ternura.

Su belleza esplendorosa le embriaga los sentidos y aviva sus febriles anhelos, haciéndole comprender cuanto ama y le es tan preciosa, esta bellísima doncella a quién en realidad adora como si fuera una deidad…Y al oído de la joven, afluyen todas las intimidades de su corazón y el gran amor que siente por ella, en palabras resonantes como dulces armonías y como el zumo de una vid embriagadora.

A pesar del ruido de la fiesta, la verdad que palpita en las dulces palabras de Marco Aurelio, embriagan a Alexandra como el más delicioso de los licores.

En medio de todas aquellas gentes extrañas, él se ha ido acercando más y más. Amante, fiel y totalmente consagrado a ella con todo su ser.

Antes, en la casa de Publio le había hablado ambiguamente del amor y de la felicidad que puede traer consigo. Pero ahora él le declara abiertamente sus sentimientos y la pasión vibra en sus palabras al describirle cuanto le ama y cuán preciosa es para él, ella en su vida.

Alexandra escucha por primera vez de los labios de un hombre, tales declaraciones.

Y éstas al llegar a sus oídos arpegian como una música fascinante que despierta dentro de su ser una felicidad tan inmensa; que la envuelve con un intenso júbilo y al mismo tiempo, una desconocida inquietud. 000alex-john-william-godward-the-old-old-story-1Sus mejillas ruborizadas arden. Su corazón palpita muy fuerte. Sus labios se entreabren al impulso de un extraño asombro… Está asustada por lo que siente al escucharlo.

Y sin embargo por nada del mundo querría perderse una sola de aquellas palabras maravillosas.

Por momentos baja la mirada y enseguida levanta hacia él, su rostro lleno de timidez, que sin embargo tiene una mirada que parece decir: “¡Prosigue! ¡Por favor no calles! ¡Porque yo siento lo mismo por ti!”

Los acordes de la música, el aroma de las flores y de los perfumes que flotan en el ambiente, le causan un  delicioso desmayo y cree estar soñando. Es un sueño maravilloso del que no quiere despertar…

Y sin embargo es una realidad tan palpable, como la cálida mano que aprieta la suya.

En Roma es costumbre el reclinarse en los banquetes. roma22En su casa, Alexandra ocupaba un sitio entre Fabiola y sus hermanos. Ahora es Marco Aurelio el que está reclinado junto a ella y se ve tan hermoso, tan lleno de energía, de amor, de pasión… que ella, al influjo de aquel calor que de él emana, se siente llena de alegría y  completamente ruborizada por un deleite hasta ahora desconocido que casi la desvanecen.

Pero la proximidad de la joven hace también su efecto sobre Marco Aurelio.

La contempla totalmente fascinado y el encanto de ella hizo que su corazón latiera con tanta violencia, que él creyó que sus palpitaciones se notan a través de la túnica escarlata.

Con su respiración entrecortada y las palabras temblorosas en sus labios, le es imposible reprimir sus emociones.

Y es porque nunca la había tenido tan cerca de él. Admirando su piel de seda, su belleza deslumbrante. Aspirando su perfume encantador  y sintiendo el calor de su cuerpo de alabastro.

¡Oh! Y su boca desquiciante… aquellos labios que parecen la invitación irresistible de un beso embriagador…

Todo esto junto, encendieron una llama y despertaron una sed que corre por toda su sangre y que es vano intentar de apaciguar con vino.alex ojos-de-mujerSus ideas empezaron a perturbarse y lo único que impera es apagar aquella sed de amarla, de acariciarla, de poseerla, de besarla hasta hacerla desfallecer entre sus brazos.

Sin poder contenerse más, la tomó del brazo, tal como lo hiciera un día en la casa de Publio y le dijo al oído besándola suavemente en la oreja:

–           ¡Te adoro, Alexandra! ¡Mi mujer divina!

Ella se estremeció y un suspiro escapó de su garganta.

Marco siguió acariciando y aspirando con ansia su aroma de flor primaveral. Alexandra tembló en sus brazos, totalmente indefensa ante el mundo de sensaciones nuevas que Marco Aurelio está creando dentro de ella y que ni siquiera sospechaba que pudieran existir.

El amor recorre toda su piel, con escalofríos deliciosos y avasalladores. Asustada por lo que siente, ella trató de resistir:

–           Por favor déjame, Marco Aurelio.

Pero él mirándola a los ojos con una infinita ternura, continuó:

–           ¡Ámame! ¡Ámame, diosa mía!000acteaEn ese mismo instante los dos oyeron la voz de Actea, que estaba reclinada al otro lado  de Alexandra y decía:

–           El César os está mirando.

Marco Aurelio sintió una súbita cólera contra el César y contra Actea: por la interrupción y el rompimiento del encanto. No soporta la idea de que aquel momento maravilloso se quedó suspendido en el tiempo.

Levantó la cabeza por sobre el hombro de Alexandra y después de aspirar profundamente, dijo con ironía a la todavía joven liberta:

–           Han pasado ya los días Actea, en que eras tú la que te veías reclinada en los banquetes, al lado del César. Dicen que la ceguera te amenaza ¿Cómo puedes entonces verle ahora?

Actea contesta con suavidad:

–           Y sin embargo le veo. Él también es corto de vista y te está mirando a través de su esmeralda pulimentada.

Todo lo que Nerón hace, llama la atención. neronY Marco Aurelio se alarmó. Rápidamente tomó el control de sí mismo y se dominó por completo. Sin volver la cabeza y sin cambiar de posición, miró de reojo hacia donde está el César.

Y Alexandra, que al principio del banquete estaba tan deslumbrada, que como entre brumas entrevió a Nerón, al que había olvidado completamente; pues lo único que ocupaba su mente es la presencia y la conversación con Marco Aurelio y no había vuelto ni una sola vez a mirar al emperador.

Ahora volvió sus ojos interrogantes hacia él, paralizada por el miedo.

Actea dice la verdad.

El César está inclinado sobre la mesa, con un ojo medio cerrado y con el otro, mirando a través de una esmeralda redonda y pulimentada, con la cual los observa atentamente.neron-y-su-esmeraldaAlexandra se aterrorizó aún más.

Y se aferró a la mano de Marco Aurelio como una niña asustada.

El tiempo parece detenerse y todos los asistentes al banquete parecieran haber quedados como paralizados, bajo el influjo de un extraño hechizo. O al menos a ella le parece así.

Y se quedó mirando al emperador como si hubiera quedado hipnotizada, mientras  pasaron por su cerebro una ráfaga de pensamientos: ¿Es éste el terrible, cruel y monstruoso Amo del Mundo?HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONÓCELA