EJÉRCITO VICTORIOSO I


HORAS NOCTURNAS DE REPARACIÓN

Pasos:

I. Coronilla del Amor

II. Meditación de la Hora Nocturna. (Una por día)

III. Oración final (ver al final la última oración)

IV. TRISAGIO A LA SANTÍSIMA TRINIDAD (Complemento poderosísimo de Protección)

 CORONILLA DEL AMOR

En las cuentas del rosario. En las cuentas grandes:

Sagrados Corazones de Jesús, María y José; sed nuestro amor y salvación.

En las cuentas pequeñas (10 veces):

Jesús, María y José os amo. Salvad almas. Salvad a los consagrados.

Al final del rosario, repetir tres veces:

Sagrados Corazones de Jesús, María y José; haced que os ame cada vez más.

II MEDITACIÓN DE LAS HORAS NOCTURNAS

PRIMER DÍA

1. Reparad por las almas que NO me Reconocen como al Señor de sus vidas.

Venid alma reparadora y escuchad el clamor de mi Voz. Tengo frío, me encuentro Solitario. Busco corazones puros en donde descansar, pero NO los encuentro. Sus corazones están cerrados a mi Presencia Divina.

Busco Cirineos que me ayuden a cargar con el peso de la Cruz en esta noche. Pero los hombres, agotados por el trajín del día, buscan un lugar donde reposar.

Busco centinelas para que sean como lámparas encendidas en esta noche lúgubre; pero la llama que arde en sus corazones es tenue, débil, opacada por las excesivas ocupaciones del diario vivir.

Busco Verónicas para que limpien mi Divino Rostro Ensangrentado y Maltratado por los pecados de la Humanidad.

Humanidad con otros intereses. Humanidad cuyos ojos están puestos en las ilusiones del mundo, en las falsas seguridades. Humanidad que debiera tener sus esperanzas en Mí.

Humanidad que debiera tener como primacía a Dios. Humanidad que busque encuentros a solas Conmigo para colmarlas de todo.

Humanidad que haga de sus vidas aventuras maravillosas. Humanidad que deje el pecado y vengan a limpiar la suciedad de sus corazones en los Ríos de la Gracia. Humanidad que comprenda que el hombre sólo es grande cuando está de rodillas, cuando se reconoce pequeño, finito, limitado.

Pero lo más triste y angustioso para mi Divino Corazón es que la mayoría de los hombres caminan en dirección opuesta a mis valores, a mis principios, a mi Evangelio. Corren a una velocidad vertiginosa, sin percatarse de los peligros y enemigos, que ponen en alto riesgo la salvación de sus almas.

Alma reparadora que habéis atendido a mi llamado angustioso en esta noche, reparad por las almas que desechan mis enseñanzas según ellas, obsoletas salidas de tono para un mundo moderno, científico y tecnicista.

Reparad para que me Reconozcan como al Señor de sus vidas. Vidas que deben ser transformadas, restauradas, tocadas por mis pincelazos divinos.

Alma reparadora que habéis atendido a mi llamado angustioso en esta noche, reparad para que las almas sean Evangelio vivo. Palabra encarnada. Almas que se identifiquen con mis pensamientos, con mi estilo de vida: sencilla, descomplicada; pero a la vez profundo; estilo que agrada a mi Padre Eterno.

Alma Reparadora:

Corazón agonizante de Jesús: Héme aquí ante vuestra celestial Presencia. Infinitas gracias os doy por haber puesto vuestra mirada en mi pequeñez, por haber susurrado palabras de Amor Divino en mi corazón, por haberme encadenado a vuestro Sacratísimo Corazón.

Estoy aquí en esta noche mitigando vuestro dolor. Estoy aquí en esta noche alivianando un poco el peso de vuestra Cruz. Estoy aquí en esta noche ofreciendo una hora de mi sueño para que dispongáis de mí como os plazca: si queréis, hacedme partícipe de vuestra Tristeza; si queréis descargad en mí vuestra Justa Cólera, si queréis Descansad en mí, entregándome parte de vuestra Cruz.

Corazón agonizante de Jesús: no estáis solo, estoy con Vos. Sois el desvelo de mis ojos. Sois la fijación de mis pensamientos. Decidme amante Jesús mío: qué he de hacer en esta noche para llevarme vuestro Dolor.

Qué he de hacer en esta noche para haceros sonreír. Qué he de hacer en esta noche para que los hombres vuelvan a vuestra Casa Paterna: Casa que nunca debieron abandonar.

Corazón agonizante de Jesús: heme aquí con mis ojos y mi corazón en vela.

Escuchad cada latido de mi corazón como un acto de reparación a vuestro Santo Nombre. Nombre que ha de retumbar en toda la Humanidad. Nombre ante el cual toda rodilla se ha de doblar y toda cabeza se ha de inclinar. Nombre que ha de ser pronunciado por boca de todos los hombres porque sois el Dueño y Señor de todo cuanto existe.

Corazón agonizante de Jesús: tomad esta hora de reparación como una Ofrenda de Amor por Vos. ¡Cómo ha de ser que los hombres no obedezcan vuestras Santas leyes! ¡Cómo ha de ser que los hombres caminen en dirección contraria al Evangelio!

Evangelio que ha de ser norma de vida para salvarnos. Evangelio que lleva a las criaturas al gozo y disfrute eterno en el Cielo.

Corazón agonizante de Jesús: recibid mi oración en esta noche y compadeceos de estas pobres almas que desechan vuestras enseñanzas. Haced que reconozcan su miseria, su debilidad. Encaminadlas a un encuentro de corazón a corazón con Vos; ellas sabrán reconocerse pecadoras, ellas en un gesto de humildad os pedirán perdón, ellas querrán permanecer siempre a vuestro lado.

III ORACIÓN FINAL

Jesús mío, Amantísimo y Dulcísimo Salvador: permitidme que os ofrezca y que ofrezca por Vos al Padre Eterno, la Preciosísima Sangre y Agua salida de la herida abierta en Vuestro Divino Corazón en el árbol de la Cruz. Dignaos aplicar eficazmente esta Sangre y esta Agua a todas las almas, en particular a los pobres pecadores y a la mía. Purificad, regenerad, salvad a todos los hombres con el auxilio de vuestros méritos. Concedednos finalmente, oh Jesús, entrar en vuestro Amantísimo Corazón y habitar en él para siempre. Amén.

SEGUNDO DÍA

2. Reparad por las almas que son Sepulcros Blanqueados.

Hijo mío: mi Sacratísimo Corazón padece soledad. Es lacerado por la ingratitud de los hombres. El pecado ha cegado a la humanidad, los ha vuelto de corazón indolente y renuente a las manifestaciones de mi Amor Divino.

El pecado ha deformado el alma de los hombres; los rayos divinos que traspasaban su corazón han sido teñidos de oscuridad, de herrumbre, de olor nauseabundo. El pecado ha enceguecido a la humanidad, caminan como ovejas sin pastor buscando manantiales para saciar su sed, buscando alimento que les dé hartura, llenura.

El pecado tiene a muchos de mis hijos obnubilados, atontados; creen haber encontrado la felicidad, cuando en verdad lo que han hallado es la desgracia.

Creen haber encontrado el sentido a sus vidas, cuando en realidad han descubierto un gozo pasajero, gozo que de momento los llena, los hace plenos. Pero una vez consumado el placer, se naufraga en el vacío, en la mediocridad, en la nada.

El pecado se roba mis gracias, mi festín en el Cielo. El pecado separa a los hombres de Dios. Dios que todo lo puede. Dios que premia o castiga. Dios que busca la salvación del género humano.

Así es pues mi hijo amado que son muchos los motivos por los que debéis reparar en esta noche solaz, fría; porque muchas almas aprovechan la oscuridad para el desenfreno, la lujuria, la maldad.

Almas que llevan doble vida; porque en el día son unas y en la noche son otras. Almas que actúan solapadamente para NO ser descubiertas, para NO ser puestas en evidencia.

Almas que desconocen que todo lo que se haga en la oscuridad de la noche, es descubierto a plena luz del día.  Almas que son sepulcros blanqueados; almas que se olvidan que todo lo veo y lo registro en el libro de sus vidas.

Hijo carísimo: me dais gloria por vuestro desvelo de amor en esta noche. Sois como una estrella reluciente que engalana el cielo. Sois pararrayo de Mi misericordia y Justicia Divina.

Sois el ruiseñor en el que me recreo, me deleito; porque esta hora reparadora se convierte en la más hermosa melodía y en uno de los cantos más sentidos, más profundos. Sois bálsamo que sana las heridas de mi Divino Corazón.

Alma Reparadora:

Mi Delirio de Amor: cómo no responderos a vuestro llamado angustioso. Cómo no levantarme en el silencio de la noche para mitigar vuestro dolor. Cómo no sanar las heridas de vuestro Divino Corazón con mi oración. Cómo no secar las lágrimas de vuestros ojos con el lienzo blanco y puro de esta hora de reparación nocturna, hora en que los hombres se olvidan de Vos.

Hora en que los hombres naufragan como barco a la deriva, sin saber qué rumbo tomar. Hora en que los hombres pierden vuestros rasgos divinos para animalizarse. Hora en que los hombres se desbocan dando rienda suelta al pecado, a la concupiscencia de la carne. Hora en que los hombres se dejan dirigir por el mismo Satanás.

Hora en que los hombres se devoran unos a otros como buitres, como aves de rapiña. Hora en que los hombres juegan con lo más sagrado: la salvación de sus almas.

Jesús amado: haced que permanezca en vela, el tiempo necesario para daros descanso a vuestro Corazón agonizante. Corazón herido por el desdén y por el desamor de vuestros hijos. Hijos que andan como cordero al matadero, hijos que no miden las consecuencias de sus acciones, hijos que en vida deberían acercarse a beber en las fuentes de vuestra infinita misericordia.

Jesús amado: Vos que sois la razón por la cual vivo, Vos que me robasteis el corazón, Vos que estáis haciendo de mí una vela encendida en esta noche sepulcral: recibid en vuestras venerables manos, esta hora nocturna de reparación como ofrenda agradable a vuestros purísimos ojos.

Para que perfuméis con vuestra presencia los ámbitos más fétidos, más contaminados; para que atraigáis a un gran número de almas: a la Conversión, al vaciamiento de sí mismo, al pronto regreso a vuestro amparo Paternal.

Aquí estoy con mi corazón expectante, ávido en dejarme poseer. Aquí estoy elevando plegarias al Cielo porque muchos de vuestros hijos, muchos de mis hermanos se pierden; mueren, aún, estando vivos.

Aquí estoy menguando vuestro sufrimiento, pidiéndoos compasión y misericordia porque son muchos los hombres que se hacen cómplices de Satanás en la oscuridad de la noche.

III ORACIÓN FINAL

Jesús mío, Amantísimo y Dulcísimo Salvador: permitidme que os ofrezca y que ofrezca por Vos al Padre Eterno, la Preciosísima Sangre y Agua salida de la herida abierta en Vuestro Divino Corazón en el árbol de la Cruz. Dignaos aplicar eficazmente esta Sangre y esta Agua a todas las almas, en particular a los pobres pecadores y a la mía. Purificad, regenerad, salvad a todos los hombres con el auxilio de vuestros méritos. Concedednos finalmente, oh Jesús, entrar en vuestro Amantísimo Corazón y habitar en él para siempre. Amén.

Extractado del libro: En los umbrales de la Nueva Jerusalén, cap. II (Mensajes dados a Agustín del Divino Corazón, mensajero de los Sagrados Corazones Unidos y Traspasados de Jesús y de María).

TRISAGIO A LA SANTÍSIMA TRINIDAD.

Bendita sea la Santa e indivisible Trinidad, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

V. Abrid, Señor mis labios. R. Y mi voz pronunciará vuestra alabanza.

V. Dios mío, mi defensa te encomiendo. R. Señor, a mi socorro acude presto.

Gloria sea dada al Padre, Gloria al eterno Hijo, Gloria al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Acto de Contrición

Amorosìsimo Dios, uno y Trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en quien creo, en quien espero, a quien amo con todo mi corazón, cuerpo y alma, sentidos y potencias, y por ser vos mi Padre, mi señor y mi Dios infinitamente bueno y digno de ser amado sobre todas las cosas, me pesa, Trinidad Misericordiosa, me pesa, trinidad amabilísima, me pesa Trinidad Santísima, de haberos ofendido sólo por ser vos quien sois: propongo y os doy palabra de nunca mas ofenderos, y de morir antes que pecar; espero en vuestra suma bondad y misericordia infinita que me habéis de perdonar todos mis pecados y me daréis gracia para perseverar en un verdadero amor y cordialísima devoción de vuestra siempre amabilísima Trinidad. Amén.

Himno

Ya se aparta el sol ardiente Tu, luz perenne. Unidad Danos un amor ferviente, Santísima Trinidad. En la aurora te alabamos Y en la tarde ¡oh sumo bien! Confiados esperamos Que allá en el cielo también. Al Padre, al Hijo, y al Santo Espíritu, con fervor Demos en piadoso canto Gloria, alabanza y honor. Amén.

Se dice tres veces:

Sanctus, Sanctus, Sanctus, Dominus Deus, Sabaoth. Pleni sunt coeli et terra gloria tua.   Hosanna in excelsis. Benedictus qui venit in nomine Domini. Hosanna in excelsis. Aleluya.Aleluya.

GLORIA Patri, etFilio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

Ahora en su rosario, en el primer misterio rezar:

 PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

Decir en las 9 nueve perlas siguientes:

Abba Santísimo, Sanctus, Sanctus, Sanctus,Dominus Deus, Sabaoth. Rex caelestis, Pleni sunt coeli et terra gloria tua.Hosanna in excelsis.Benedictus qui venit in nomine Domini.Hosanna in excelsis. Aleluya. Aleluya.”

GLORIA Patri, etFilio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

Y al terminar las 9 veces se dice:

“Por infinitos siglos de los siglos. Amén” Aleluya. Aleluya.

Hacer lo mismo en el segundo y tercer misterio, hasta completar 27 veces

Sanctus, Sanctus, Dominus Deus, Sabaoth. Rex caelestis, Pleni sunt coeli et terra gloria tua.Hosanna in excelsis. Benedictus qui venit in nomine Domini. Hosanna in excelsis. Aleluya. Aleluya.”

Antifonía

A Tì, Dios Padre ingénito; a Tî Hijo unigénito; a Tî, Espíritu Santo paráclito, santa e indivisible Trinidad de todo corazón te confesamos, alabamos y bendecimos: a Tì se dé Gloria por los siglos de los siglos. V. Adoremos al Dios de las alturas. R. Alabémosle en la tierra todas sus criaturas.

Oración

Amabilísimo Señor, Dios Uno y Trino, dadnos continuamente vuestra gracia, vuestra caridad y la comunicación de Vos para que en tiempo y eternidad os amemos y glorifiquemos, Padre, Hijo y Espíritu Santo, una deidad, por infinitos siglos de los siglos. Amén.

Gozos a la Santísima Trinidad

Dios Uno y Trino, a quien tanto Arcángeles. Querubines, Angeles y Serafines Dicen: Santo, Santo, Santo.

Santísima Trinidad, Una esencia soberana, De donde en raudales mana La Divina Caridad, De tu inmensa majestad Ante el trono sacrosanto.

Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Oh misteriosa Deidad De una esencia y tres personas, Pues que piadosa perdonas, Nuestra miseria y maldad, Oye con benignidad Este fervoroso canto.

Angeles y Serafines,  Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

El Trisagio que Isaías Escribió con tanto celo, Lo cantan siempre en el cielo Angélicas jerarquías; Tan piadosas melodías Son de las almas encanto.

Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Este Trisagio glorioso Voz del coro Celestial, Contra el poder infernal Es auxilio poderoso, Y en este mar proceloso, Puerto en que cesa el quebranto. Angeles y serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

De la muerte repentina Del rayo exterminador, De la peste y del temblor, Libra esta oración divina; Ella la mente ilumina Y disipa nuestro llanto.

Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Es el iris que se ostenta Precursor de la bonanza Es áncora de esperanza En la desecha tormenta, Es la brújula que orienta Al tender la noche el manto.

Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Es escudo soberano De la divina justicia, Con que de infernal malicia Triunfa el devoto cristiano, Y hace que el dragón tirano Huya con terror y espanto.

Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

De la guerra fratricida Que ensangrienta nuestro suelo, El Trisagio, don del Cielo, Nos preserva con su egida; Y en dulce paz bendecida Suba hasta Dios nuestro canto. Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Yo confío en vuestro amor, Santo Dios, fuerte, inmortal, Que en el coro celestial Cantaré con gran fervor El himno que tanto honor Causa, cuando en su canto, Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Dios Uno y Trino a quien tanto Arcángeles, Querubines, Angeles y Serafines, Dicen: Santo, Santo, Santo.

Antífonía

Bendita sea la santa e indivisible Trinidad, que todas las cosas crea y gobierna, ahora y siempre y por los infinitos siglos. Amén

V. Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo. R. Alabémosle y ensalcémosle por todos los siglos.

Oración

Omnipotente y sempiterno Dios, que te dignaste revelar a tus siervos la gloria de tu eterna Trinidad, y que adorasen la unidad de tu augusta Majestad en la confesión de la fe; te suplicamos rendidos que por la misma confesión de la misma fe, nos veamos siempre libres de las adversidades y peligros. Por Jesucristo Señor nuestro, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Ofrecimiento

Te rogamos Señor, por la santa iglesia católica, en especial por nuestro Santo Padre El Papa y todos los prelados que la gobiernan, por la exaltación de la santa fe católica, la conversión de los infieles, herejes y pecadores, paz y concordia entre los príncipes cristianos, perseverancia de los buenos y arreglo de las costumbres, por los perseguidos, afligidos, enfermos y agonizantes, por las almas del purgatorio, por el acierto en los gobiernos de las naciones, unión en los matrimonios, ejemplo en las familias y santa educación de la juventud; por nuestros amigos y enemigos y por todas las necesidades espirituales y temporales del pueblo y del estado. Sagrado Corazón de Jesús, fuente de bondad y misericordia. Ten piedad de nosotros.

QUE SE ATREVAN A SEGUIR ORANDO A PESAR DE LOS EMBATES DEL INFIERNO…

Tres Padres Nuestros, Avemarías y Glorias por el remedio de todas nuestras necesidades.

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dei Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen.

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confiamos infinitamente.

Acto de Desagravio

Divino Salvador de las almas; cubiertos de confusión nuestros rostros, nos posternamos en vuestra presencia soberana y dirigiendo nuestra vista al solitario Tabernáculo, donde gemís cautivo de nuestro amor, se pàrten nuestros corazones de pena al ver el olvido en que os tienen los redimidos, al ver esterilizada vuestra sangre, e infructuosos los sacrificios y escarnecido vuestro amor.

Pero ya que con infinita condescendencia permitís que unamos esta noche nuestros gemidos a los vuestros, nuestras lágrimas a las que brotaron por nuestra causa de vuestros Sacratísimos ojos, a las lágrimas de sangre que vertieron vuestros Divinos ojos,

os rogamos dulce Jesús, por los que no ruegan, os bendecimos por los que os maldicen y os adoramos por los que, despiadados os ultrajan, y con toda la energía de nuestras almas, deseamos bendeciros y alabaros en todos los instantes de nuestra vida y en todos los Sagrarios de la tierra y con los valiosos afectos de vuestro amante Corazón.

Suba, Señor, hasta Vos, el doloroso grito de expiación y arrepentimiento que el pesar arranca de nuestros contritos corazones.

V. Por nuestros pecados, por los de nuestros padres, hermanos y amigos, por los del mundo entero. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por las infidelidades y sacrilegios, por los odios y rencores. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por las blasfemias, por la profanación de los días santos. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por las impurezas y escándalos. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los hurtos e injusticias, por las debilidades e irrespetos humanos. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por la desobediencia a la Santa Iglesia Católica, la que instituyó Jesucristo, por la violación del ayuno. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los crímenes de los esposos, por las negligencias de los padres, por las faltas de los hijos. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los atentados cometidos contra el Papa. R. Perdón Señor, perdón. V. Por las persecuciones levantadas contra los Obispos, Sacerdotes, religiosos y Sagradas Vírgenes. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los insultos hechos a vuestras imágenes, la profanación de los templos, el abuso de los sacramentos y los ultrajes al augusto Tabernáculo. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los crímenes de la prensa impía y blasfema, por las horrendas maquinaciones de tenebrosas sectas. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los justos que vacilan, por los pecadores que resisten a la gracia y por todos los que sufren. R. Piedad, Señor piedad.

V. Perdón, Señor, y piedad por el más necesitado de vuestra gracia; que la luz de vuestros Divinos Ojos no se aparte jamás de nosotros; encadenad a la puerta del Tabernáculo nuestros inconstantes corazones; hacedles allí sentir los incendios del amor Divino.

Y a la vista de las propias ingratitudes y rebeldías, que se deshagan de pena, que lloren lágrimas de sangre, que vivan muriendo de amor. R. Amén.

GLORIA A TI SEÑOR JESÚS. GRACIAS POR SALVARNOS.

JESUS, MARIA, Y JOSE OS AMO

SALVAD VIDAS, NACIONES Y ALMAS. AMÉN.

No me mueve, mi Dios para quererte El Cielo que me tienes prometido, Ni me mueve el Infierno tan temido; Para dejar por eso de Ofenderte. Tú me mueves Señor muéveme el verte, Clavado en una cruz y escarnecido,

Muéveme el ver Tu cuerpo tan herido. Muéveme Tus afrentas y Tu muerte, Muéveme en fin Tu amor, en tal manera; Que aunque NO hubiera Cielo yo te amara Y aunque NO hubiera Infierno Te temiera. NO me tienes que dar porque te quiera, Pues aunque lo que espero NO esperara; Lo mismo que te quiero Te quisiera.

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