EJÉRCITO VICTORIOSO II


HORAS NOCTURNAS DE REPARACIÓN

Pasos:

I. Coronilla del Amor

II. Meditación de la hora nocturna. (Una por día)

III. Oración final (ver al final la última oración)

IV. TRISAGIO A LA SANTÍSIMA TRINIDAD (Complemento poderosísimo de Protección)

I CORONILLA DEL AMOR

En las cuentas del rosario. En las cuentas grandes:

Sagrados Corazones de Jesús y de María; sed nuestro amor y salvación.

En las cuentas pequeñas (10 veces):

Jesús, María y José os amo. Salvad almas. Salvad a los consagrados.

Al final del rosario, repetir tres veces:

Sagrados Corazones de Jesús y de María; haced que os ame cada vez más.

II MEDITACIÓN DE LAS HORAS NOCTURNAS

TERCER DÍA

3. Reparad por las almas engañadas por la magia, la superstición, la santería.

Hijo carísimo: ¡Qué grato poder contar con vuestra compañía en esta noche. Qué regocijo siente mi Divino Corazón al saber que no estoy solo, que un alma ha sacrificado parte de su sueño y se ha unido al coro de los Santos Ángeles para reparar por los desvaríos de los hombres!

Hombres que andan de un lado para otro por el prurito de oír novedades; hombres que centran su fe en la superstición, hombres que no acuden al tronco del árbol sino a sus ramas; hombres que aún no han profundizado en las verdades de la religión; hombres que sacralizan lo profano.

Hombres que pretenden hallar respuestas, utilizando medios equívocos. Medios que los sumergen en un mar turbulento de dudas, medios que los sustraen de la doctrina veraz, doctrina entresacada de las fuentes fidedignas de las Sagradas Escrituras y del Magisterio de la Iglesia.

Alma reparadora que sois como antorcha de luz en medio de la oscuridad de esta noche: reparad por aquellas almas que van en pos de falsos dioses, dioses salidos de las profundidades del Averno…

Dioses que traen consigo el Caos, la Confusión; dioses en los que no hay claridad, nitidez; dioses que atrapan a muchos incautos en las telarañas de la Mentira y del Engaño.

Alma reparadora que os unís a la Oración de la Iglesia Triunfante, Purgante y Militante: atraedme con vuestro desvelo de Amor Divino a aquellas almas que se dejan seducir por los engaños de la magia, de la superstición, de la santería: rogad al Cielo para que estos pobrecitos hijos Míos purifiquen sus corazones en los manantiales de Agua Viva; agua que los limpiará, los renovará interiormente; agua que caerá como llovizna fresca para suavizar la aspereza de su espíritu.

En esta noche, alma reparadora: dejaos tomar y poseer por mi amor porque la sed de almas me devora, me quema por dentro.

Cómo quisiera que todos los hijos dispersos de mi redil, se acercaran a Mi Sacratísimo Corazón. Corazón con muchísimos espacios aún vacíos. Corazón ansioso en abrasar en la llama de mi Amor Divino, a toda la humanidad. Humanidad a la que amo por igual; porque por todos vosotros me ofrecí como Víctima Divina para redimiros de vuestros pecados y daros salvación y vida eterna.

Alma Reparadora:

Amantísimo Jesús mío: heme aquí con mi corazón abierto y con mis ojos despiertos, dispuesto para reparar, en esta hora nocturna, porque muchas almas dejan de beber en los Ríos de Agua Viva; para tomar sorbo a sorbo de las aguas contaminadas del pecado, pecado que las lleva a una vida sin sentido.

Pecado que les pone vendas en los ojos para que no vean la realidad, para que no descubran los misterios divinos. Misterios que son verdades reveladas a los corazones sencillos, puros y cándidos como el corazón de los niños.

Amantísimo Jesús mío: heme aquí con mi corazón abierto y con mis ojos despiertos para reparar, en esta hora nocturna, porque muchas almas no han fundamentado su fe en la roca firme que Sois Vos; muchas almas quieren descifrar misterios; conocer el futuro de sus vidas a través de la adivinación, de la santería.

Muchas almas se acercan al esoterismo, a la meditación trascendental, a la metafísica, impulsadas por un espíritu de curiosidad; espíritu que paulatinamente las sumerge en este charco de mentira, espíritu que les hace sentir plenitud momentánea, espíritu que las embauca con sutileza para después pasarles una cuenta de cobro.

La cuenta de la desesperación y de la ruina económica, de la pérdida de la salud; la cuenta que las lleva a la condenación porque no supieron amar a Dios sobre todas las cosas.

Porque colocaron sus esperanzas en terrenos movedizos, fangosos y por eso colapsaron en su vida espiritual, despreciaron al que todo lo puede, al Dador de todas las gracias.

Amantísimo Jesús mío: heme aquí con mi corazón abierto y con mis ojos despiertos, dispuesto en reparar, en esta hora nocturna; porque muchas almas hacen daño a otras por medio de la santería, del vudú y de la brujería.

Almas que en vida ya tienen un puesto seguro en los Abismos del Averno.

Soberano, Jesús mío, miradlas con ojos de compasión, dadles una última oportunidad; encadenadlas a vuestro Sacratísimo Corazón y prended fuego de Amor Divino en ellas; quemad sus pecados, haced cenizas su pecado.

Jesús amado: en vuestro corazón agonizante hay raudales de bendición; haced que esta hora de reparación amaine vuestro dolor; haced que esta hora de reparación despierte del aletargamiento espiritual a éstos, mis hermanos.Hermanos que aún no os han conocido; hermanos que caminan apresuradamente al cadalso eterno; pero todavía pueden ser rescatadas, salvadas.

III ORACIÓN FINAL

Jesús mío, Amantísimo y Dulcísimo Salvador: permitidme que os ofrezca y que ofrezca por Vos al Padre Eterno, la Preciosísima Sangre y Agua salida de la herida abierta en Vuestro Divino Corazón en el árbol de la Cruz.

Dignaos aplicar eficazmente esta Sangre y esta Agua a todas las almas, en particular a los pobres pecadores y a la mía. Purificad, regenerad, salvad a todos los hombres con el auxilio de vuestros méritos.

Concedednos finalmente, oh Jesús, entrar en vuestro Amantísimo Corazón y habitar en él para siempre. Amén.

CUARTO DÍA4. Reparad por las almas embotadas en la mediocridad y el superficialismo.

Hijo mío: dejadme entrar en vuestro corazón, deseo sentir el calorcito de vuestro amor por Mí. Deseo que dejéis vuestras habituales tareas y os ocupéis de las Mías, reparando en esta hora nocturna; porque es mucho el sufrimiento que abate mi Sagrado Corazón. Es mucha la crueldad e ignominia de los hombres.

Es mucha la desolación en mi Santo Templo. Es mucha la incredulidad hacia las cosas de Dios. Es mucha la acedia espiritual, ya que muchas almas no quieren saber de Mí, se molestan cuando escuchan hablar de un tal Jesús que transformó la historia de la humanidad, que vino al mundo no a abolir la ley sino a perfeccionarla, que descendió a la Tierra a restaurar su Reino de paz y de justicia.

Hijos queridos: en vuestro corazón hallo complacencia; porque habéis abierto sus puertas para que Yo entre, para que lo tome como mi Trono, como Mi posesión. Pero esta felicidad no es completa, porque muchas almas cierran su corazón a mi Amor Divino; los quehaceres del mundo los dispersa de los deleites del Cielo.

Cielo abierto para todas las almas con corazón puro. Cielo abierto para todas las almas que supieron escuchar mi voz. Cielo abierto para todas las almas que vivieron en santidad, en coherencia con Mi Palabra. Cielo abierto para todas las almas que decidieron seguir las Huellas del Crucificado.

Tengo otras ovejas fuera de mi redil que desperdician los manjares del Cielo y apetecen migajas que ofrece el mundo; dejan de vestirse con ropajes de gracia para cubrir su corazón con los andrajos del pecado, dejan los caminos angostos para caminar en la laxitud de la vida.

Reparad pues en esta noche, para que todos los hombres abran sus corazones y me permitan reinar en sus vidas como su Señor. Reparad para que la humanidad entienda que la vida sin Dios no es vida; es un desierto árido, sediento de agua, es un jardín de rosas y flores marchitas.

Levantad vuestras manos al Cielo y suplicad misericordia para estas almas embotadas en la mediocridad y superficialismo, por la dureza a Mis manifestaciones de amor. Pedid con insistencia para que reaccionen a tiempo; para que recojan, como llovizna fresca, mis gracias y mis bendiciones.

Alma Reparadora:

Jesús amado os agradezco infinitamente por suscitar en mi corazón un gran deseo de reparar, en esta hora nocturna; porque en verdad son muchas las almas de dura cerviz, ya que dicen amaros pero su amor es de mera palabra, de labios hacia fuera; porque sus corazones no han abierto sus puertas para recibiros; sus corazones están embadurnados de pecado, huelen a mundo.

Jesús amado: me honráis en esta noche porque no tenéis en cuenta mi debilidad; antes bien, me impulsáis a amaros, a limpiar mi corazón de toda mancha y ofreceros un homenaje de adoración; porque sois mi Señor, el Dueño de mi vida, la razón por la cual existo, el Encanto de mi pobre corazón.

Así como habéis corrido el velo que oscurecía la luz de mis ojos, haced lo mismo con los ciegos espirituales; saetad sus corazones para que sientan la necesidad de acudir a Vos, de unir sus latidos con los vuestros. De lubricar las puertas oxidadas de sus almas con el óleo bendito de vuestro Amor Divino y abrirlas de par en par…

Para que entréis como el Rey del más alto linaje, como el hijo de la estirpe de David, a reinar en sus vidas; vidas que serán transformadas, renovadas.

Vidas que ya no volverán a ser las mismas; porque Vos Mismo las tomasteis como greda blanda en vuestras venerables manos y le distéis un toque de distinción, de donaire.

Cómo no acompañaros, en esta hora nocturna de reparación, si sois mi Dios y mi Todo. Cómo no acompañaros, en esta hora nocturna de reparación, si os habéis ofrecido como Víctima Divina por toda la humanidad. Cómo no acompañaros, en esta hora nocturna de reparación, si os habéis entregado con todo y a cambio de vuestra extrema generosidad recibís desprecios.

Cómo no acompañaros en esta hora nocturna de reparación, si me comunicáis vuestros sentimientos, vuestras emociones, vuestro dolor de querer entrar al corazón de todos los hombres y no hallar un sitio digno donde descansar.

Corazón agonizante de mi Jesús: aquí estoy alivianando vuestro sufrimiento con mi oración, con mi súplica constante al Padre. Descargad en mí vuestra tristeza, punzad mi corazón y heridlo de amor porque a Vos sólo quiero amar, adorar y glorificar.

QUINTO DÍA

5. Reparad por las almas involucradas en el horrible crimen del Aborto.

 Hijo amado: mi Divino Corazón se desgarra de dolor en esta noche, porque muchos bebés son asesinados en el vientre de sus madres. Bebés que fueron elegidos desde mucho antes de ser concebidos. Bebés que venían marcados con un sello de predilección.

Bebés que tenían una misión específica para cumplir en esta tierra. Bebés que tenían todo el derecho de nacer, de abrir sus ojitos a un nuevo mundo, de sonreír a papá y a mamá, de balbucear y pronunciar sonidos de ángeles como gesto de agradecimiento por haberle dado vida.

Hijo amado: Mi Divino Corazón se desgarra de dolor en esta noche, porque muchos bebés cargan con las consecuencias de la irresponsabilidad de sus padres y son mártires en el vientre de sus madres.

Madres que están llamadas a donarse por entero a sus hijos; madres que deben luchar con tesón, enfrentando una sociedad injusta, señaladora; madres que deben hacer de su vientre una cunita de amor porque en él duerme un pequeño angelito indefenso y tierno.

Angelito que espera las caricias de su madre y el abrazo delicado de su padre; angelito que sólo pensará en jugar, angelito que descenderá a la tierra para dar alegría a una familia, regocijo a un corazón de madre.

Hijo amado: reparad en esta hora nocturna porque el maltrato que reciben estos bebés, desde antes de nacer, desgarran de abatimiento mi Sagrado Corazón porque: ¡Cómo es posible que un padre y una madre asesinen a su propio hijo, hijo producto del amor!

¡Cómo es posible que los hombres evadan la gran responsabilidad de engendrar un hijo y sientan temor a la paternidad y a la maternidad! ¡Cómo es posible que cometan el acto más abominable que clama venganza desde el Cielo! ¡Cómo es posible que se atrevan a agredir a una criatura que es indefensa, criatura formada a su imagen y semejanza!

¡Cómo es posible que una madre convierta su vientre en una tumba mal oliente después de haber sido un hermoso jardín en el que florecía un delicado lirio o una esbelta azucena! ¡Cómo es posible que los hombres sean tan ruines, no le tengan miedo al día de su juicio!

Hijo amado: secad las lágrimas de sangre que corren por mis ojos y uníos a Mi dolor y reparad para que estas pobres madres vuelvan su corazón a Mí.

Alma Reparadora:

Corazón agonizante de Jesús: vuestras palabras contristan mi corazón. Vuestras palabras me llevan a un arrepentimiento verdadero de mis pecados y a una conversión perfecta y transformadora. Vuestras palabras hacen que ame más el sacrificio y la penitencia.

Vuestras palabras avivan en mí un fuerte deseo de reparar cada noche porque sois herido, flagelado por todos los pecados de la humanidad; pecados que son la causa para la condenación de muchas almas; pecados que son la ruina y el descalabro espiritual de muchos hombres y mujeres que no miden las consecuencias de sus actos y por eso perecen, mueren en vida.

Corazón agonizante de Jesús: dejadme enjugar vuestro rostro sudoroso y empolvado por los vejámenes de las criaturas. Dejadme secar vuestras lágrimas y abrazaros porque no estáis sólo, podéis contar conmigo, utilizadme como os plazca, sólo quiero dar alivio a vuestro Divino Corazón.

Corazón que ama con amor de Padre, de hermano, de amigo. Corazón que arde en la llama de Amor Divino. Llama que abrasará a las madres abortantes para quemar su pecado. Llama que dará abrigo a todos los no nacidos.

Corazón agonizante de Jesús: decidme qué he de hacer para que las madres y el mundo entero tomen conciencia: que el aborto es un horrible pecado que degrada, embrutece, animaliza a quienes lo practican.

Corazón agonizante de Jesús: recibid mis sacrificios, mi inmolación, mi reparación constante para que vuestro Sagrado Corazón deje de padecer y de sufrir tanto.

Corazón agonizante de Jesús:traspasad con vuestros rayos de luz el corazón de todas las madres gestantes; madres que piensan acabar con la vida de su hijito; madres que se sienten solas, temerosas de enfrentar una realidad; madres que dicen: no estar preparadas para la crianza de su bebé; madres que se sienten desplazadas, abandonadas.

Corazón agonizante de Jesús: haced que todos los hombres valoren la vida, actúen movidos por vuestra Divina Voluntad, que sólo piensen en daros gloria, en rendir Tributos a Dios

Misericordioso, Justo. Gracias amante Jesús mío: por despertarme en esta noche y unirme al Santo oficio de los Ángeles. Gracias por consumir mi corazón en deseos de amaros cada vez más con mayor ímpetu y fuerza.

III ORACIÓN FINAL

Jesús mío, Amantísimo y Dulcísimo Salvador: permitidme que os ofrezca y que ofrezca por Vos al Padre Eterno, la Preciosísima Sangre y Agua salida de la herida abierta en Vuestro Divino Corazón en el árbol de la Cruz. Dignaos aplicar eficazmente esta Sangre y esta Agua a todas las almas, en particular a los pobres pecadores y a la mía. Purificad, regenerad, salvad a todos los hombres con el auxilio de vuestros méritos. Concedednos finalmente, oh Jesús, entrar en vuestro Amantísimo Corazón y habitar en él para siempre. Amén.

Extractado del libro: En los umbrales de la Nueva Jerusalén, cap. II (Mensajes dados a Agustín del Divino Corazón, mensajero de los Sagrados Corazones Unidos y Traspasados de Jesús y de María).

TRISAGIO A LA SANTÍSIMA TRINIDAD.

Bendita sea la Santa e indivisible Trinidad, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

V. Abrid, Señor mis labios. R. Y mi voz pronunciará vuestra alabanza.

V. Dios mío, mi defensa te encomiendo. R. Señor, a mi socorro acude presto.

Gloria sea dada al Padre, Gloria al eterno Hijo, Gloria al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Acto de Contrición

Amorosìsimo Dios, uno y Trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en quien creo, en quien espero, a quien amo con todo mi corazón, cuerpo y alma, sentidos y potencias, y por ser vos mi Padre, mi señor y mi Dios infinitamente bueno y digno de ser amado sobre todas las cosas, me pesa, Trinidad Misericordiosa, me pesa, trinidad amabilísima, me pesa Trinidad Santísima, de haberos ofendido sólo por ser vos quien sois: propongo y os doy palabra de nunca mas ofenderos, y de morir antes que pecar; espero en vuestra suma bondad y misericordia infinita que me habéis de perdonar todos mis pecados y me daréis gracia para perseverar en un verdadero amor y cordialísima devoción de vuestra siempre amabilísima Trinidad. Amén.

Himno

Ya se aparta el sol ardiente Tu, luz perenne. Unidad Danos un amor ferviente, Santísima Trinidad. En la aurora te alabamos Y en la tarde ¡oh sumo bien! Confiados esperamos Que allá en el cielo también. Al Padre, al Hijo, y al Santo Espíritu, con fervor Demos en piadoso canto Gloria, alabanza y honor. Amén.

Se dice tres veces:

Sanctus, Sanctus, Sanctus, Dominus Deus, Sabaoth. Pleni sunt coeli et terra gloria tua.   Hosanna in excelsis. Benedictus qui venit in nomine Domini. Hosanna in excelsis. Aleluya.Aleluya.

GLORIA Patri, etFilio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

Ahora en su rosario, en el primer misterio rezar:

 PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

Decir en las 9 nueve perlas siguientes:

Abba Santísimo, Sanctus, Sanctus, Sanctus,Dominus Deus, Sabaoth. Rex caelestis, Pleni sunt coeli et terra gloria tua.Hosanna in excelsis.Benedictus qui venit in nomine Domini.Hosanna in excelsis. Aleluya. Aleluya.”

GLORIA Patri, etFilio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

Y al terminar las 9 veces se dice:

“Por infinitos siglos de los siglos. Amén” Aleluya. Aleluya.

Hacer lo mismo en el segundo y tercer misterio, hasta completar 27 veces

Sanctus, Sanctus, Dominus Deus, Sabaoth. Rex caelestis, Pleni sunt coeli et terra gloria tua.Hosanna in excelsis. Benedictus qui venit in nomine Domini. Hosanna in excelsis. Aleluya. Aleluya.”

Antifonía

A Tì, Dios Padre ingénito; a Tî Hijo unigénito; a Tî, Espíritu Santo paráclito, santa e indivisible Trinidad de todo corazón te confesamos, alabamos y bendecimos: a Tì se dé Gloria por los siglos de los siglos. V. Adoremos al Dios de las alturas. R. Alabémosle en la tierra todas sus criaturas.

Oración

Amabilísimo Señor, Dios Uno y Trino, dadnos continuamente vuestra gracia, vuestra caridad y la comunicación de Vos para que en tiempo y eternidad os amemos y glorifiquemos, Padre, Hijo y Espíritu Santo, una deidad, por infinitos siglos de los siglos. Amén.

Gozos a la Santísima Trinidad

Dios Uno y Trino, a quien tanto Arcángeles. Querubines, Angeles y Serafines Dicen: Santo, Santo, Santo.

Santísima Trinidad, Una esencia soberana, De donde en raudales mana La Divina Caridad, De tu inmensa majestad Ante el trono sacrosanto.

Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Oh misteriosa Deidad De una Esencia y Tres Personas, Pues que piadosa perdonas, Nuestra miseria y maldad, Oye con benignidad Este fervoroso canto.

Angeles y Serafines,  Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

El Trisagio que Isaías Escribió con tanto celo, Lo cantan siempre en el cielo Angélicas jerarquías; Tan piadosas melodías Son de las almas encanto.

Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo. Este Trisagio glorioso Voz del coro Celestial Contra el poder infernal Es auxilio poderoso, Y en este mar proceloso, Puerto en que cesa el quebranto. Angeles y serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

De la muerte repentina Del rayo exterminador, De la peste y del temblor, Libra esta oración divina; Ella la mente ilumina Y disipa nuestro llanto.

Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Es el iris que se ostenta Precursor de la bonanza Es áncora de esperanza En la desecha tormenta, Es la brújula que orienta Al tender la noche el manto.

Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Es escudo soberano De la divina justicia, Con que de infernal malicia Triunfa el devoto cristiano, Y hace que el dragón tirano Huya con terror y espanto.

Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

De la Guerra Fratricida Que ensangrienta nuestro suelo, El Trisagio, don del Cielo, Nos preserva con su egida; Y en dulce paz bendecida Suba hasta Dios nuestro canto. Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Yo confío en vuestro amor, Santo Dios, fuerte, inmortal, Que en el coro celestial Cantaré con gran fervor El himno que tanto honor Causa, cuando en su canto, Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Dios Uno y Trino a quien tanto Arcángeles, Querubines, Angeles y Serafines, Dicen: Santo, Santo, Santo.

Antífonía

Bendita sea la santa e indivisible Trinidad, que todas las cosas crea y gobierna, ahora y siempre y por los infinitos siglos. Amén

V. Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo. R. Alabémosle y ensalcémosle por todos los siglos.

Oración

Omnipotente y sempiterno Dios, que te dignaste revelar a tus siervos la gloria de tu eterna Trinidad, y que adorasen la unidad de tu augusta Majestad en la confesión de la fe; te suplicamos rendidos que por la misma confesión de la misma fe, nos veamos siempre libres de las adversidades y peligros. Por Jesucristo Señor nuestro, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Ofrecimiento

Te rogamos Señor, por la santa iglesia católica, en especial por nuestro Santo Padre El Papa y todos los prelados que la gobiernan, por la exaltación de la santa fe católica, la conversión de los infieles, herejes y pecadores, paz y concordia entre los príncipes cristianos, perseverancia de los buenos y arreglo de las costumbres, por los perseguidos, afligidos, enfermos y agonizantes, por las almas del purgatorio, por el acierto en los gobiernos de las naciones, unión en los matrimonios, ejemplo en las familias y santa educación de la juventud; por nuestros amigos y enemigos y por todas las necesidades espirituales y temporales del pueblo y del estado. Sagrado Corazón de Jesús, fuente de bondad y misericordia. Ten piedad de nosotros.

Tres Padres Nuestros, Avemarías y Glorias por el remedio de todas nuestras necesidades.

QUE SE ATREVAN A SEGUIR ORANDO A PESAR DE LOS EMBATES DEL INFIERNO…

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dei Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen.

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confiamos infinitamente.

Acto de Desagravio

Divino Salvador de las almas; cubiertos de confusión nuestros rostros, nos posternamos en vuestra presencia soberana y dirigiendo nuestra vista al solitario Tabernáculo, donde gemís cautivo de nuestro amor, se pàrten nuestros corazones de pena al ver el olvido en que os tienen los redimidos, al ver esterilizada vuestra sangre, e infructuosos los sacrificios y escarnecido vuestro amor.

Pero ya que con infinita condescendencia permitís que unamos esta noche nuestros gemidos a los vuestros, nuestras lágrimas a las que brotaron por nuestra causa de vuestros Sacratísimos ojos, a las lágrimas de sangre que vertieron vuestros Divinos ojos, os rogamos dulce Jesús, por los que no ruegan, os bendecimos por los que os maldicen y os adoramos por los que, despiadados os ultrajan, y con toda la energía de nuestras almas, deseamos bendeciros y alabaros en todos los instantes de nuestra vida y en todos los Sagrarios de la tierra y con los valiosos afectos de vuestro amante Corazón.

Suba, Señor, hasta Vos, el doloroso grito de expiación y arrepentimiento que el pesar arranca de nuestros contritos corazones.

V. Por nuestros pecados, por los de nuestros padres, hermanos y amigos, por los del mundo entero. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por las infidelidades y sacrilegios, por los odios y rencores. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por las blasfemias, por la profanación de los días santos. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por las impurezas y escándalos. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los hurtos e injusticias, por las debilidades e irrespetos humanos. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por la desobediencia a la Santa Iglesia Católica, la que instituyó Jesucristo, por la violación del ayuno. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los crímenes de los esposos, por las negligencias de los padres, por las faltas de los hijos. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los atentados cometidos contra el Papa. R. Perdón Señor, perdón. V. Por las persecuciones levantadas contra los Obispos, Sacerdotes, religiosos y Sagradas Vírgenes. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los insultos hechos a vuestras imágenes, la profanación de los templos, el abuso de los sacramentos y los ultrajes al augusto Tabernáculo. R. Perdón Señor, perdón. V. Por los crímenes de la prensa impía y blasfema, por las horrendas maquinaciones de tenebrosas sectas. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los justos que vacilan, por los pecadores que resisten a la gracia y por todos los que sufren. R. Piedad, Señor piedad.

V. Perdón, Señor, y piedad por el más necesitado de vuestra gracia; que la luz de vuestros Divinos Ojos no se aparte jamás de nosotros; encadenad a la puerta del Tabernáculo nuestros inconstantes corazones; hacedles allí sentir los incendios del amor Divino, y a vista de las propias ingratitudes y rebeldías, que se deshagan de pena, que lloren lágrimas de sangre, que vivan muriendo de amor. R. Amén.

GLORIA A TI SEÑOR JESÚS. GRACIAS POR SALVARNOS.

JESUS, MARIA, Y JOSE OS AMO SALVAD VIDAS, NACIONES Y ALMAS. AMÉN.No me mueve, mi Dios para quererte El Cielo que me tienes prometido, Ni me mueve el Infierno tan temido; Para dejar por eso de Ofenderte. Tú me mueves Señor muéveme el verte, Clavado en una cruz y escarnecido,

Muéveme el ver Tu cuerpo tan herido. Muéveme Tus afrentas y Tu muerte, Muéveme en fin Tu amor, en tal manera; Que aunque NO hubiera Cielo yo te amara Y aunque NO hubiera Infierno Te temiera. NO me tienes que dar porque te quiera, Pues aunque lo que espero NO esperara; Lo mismo que te quiero Te quisiera.

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