EJÉRCITO VICTORIOSO V


HORAS NOCTURNAS DE REPARACIÓN

Pasos:

I. Coronilla del Amor

II. Meditación de la Hora Nocturna. (Una por día)

III. Oración final (ver al final la última oración)

IV. TRISAGIO A LA SANTÍSIMA TRINIDAD (Complemento poderosísimo de Protección)

 CORONILLA DEL AMOR

En las cuentas del rosario. En las cuentas grandes:

Sagrados Corazones de Jesús, María y José; sed nuestro amor y salvación.

En las cuentas pequeñas (10 veces):

Jesús, María y José os amo. Salvad almas. Salvad a los consagrados.

Al final del rosario, repetir tres veces:

Sagrados Corazones de Jesús, María y José; haced que os ame cada vez más.

II MEDITACIÓN DE LAS HORAS NOCTURNAS

DÍA DÉCIMO SEGUNDO

12. Reparad por las almas que se dejan seducir por las siete hijas de Satanás: los Pecados Capitales.

Hijo mío: premiaré vuestro sacrificio. Pagaré vuestro desvelo de amor. Os llevaré a una de las moradas de Mi Reino. Os ceñiré una corona de rosas por haber sido fiel a las horas nocturnas de reparación. Reparación que habrá de extenderse al mundo entero. Reparación que antepondrá el Triunfo de los Sagrados Corazones. Reparación que destruirá los planes maléficos de Satanás.

Reparación que os borrará pecados del libro de vuestras vidas.

Así es pues amado mío que no escatiméis en vuestro tiempo para prodigarme alivio a mi Corazón sufriente, porque muchos de mis hijos han caído en las redes oscuras de los pecados capitales. Pecados que deforman el alma, pecados que manchan el corazón, pecados que son gangrena para el espíritu, pecados que llevan a la muerte eterna.

Alma reparadora que estáis en vela, que estáis con vuestro corazón abierto, que estáis dispuesto en consolar mi Sagrado Corazón: venid en el silencio de esta noche y reparad por todas aquellas almas que se dejan seducir por las siete hijas de Satanás.

Almas que llevan su corazón impregnado del lastre del Mundo. Almas altamente insatisfechas que no han encontrado el verdadero camino; almas que desdicen de mi amor y de mi misericordia para con toda la humanidad; almas de corazón putrefacto que requieren limpiarse en los Ríos de la Gracia; almas que van directo al suplicio eterno si no vuelven sus ojos y su corazón a Mí.

Vuestra luz en esta noche lúgubre, habrá de iluminar el sendero de las almas ausentes de Mi redil. Vuestro sacrificio os servirá en reparación a vuestros propios pecados y los pecados del mundo entero. Vuestro interés en la salvación de las almas os hará como un ángel en la tierra.

Ángel que templa el arpa y la cítara; ángel que no se aparta de Mí ni un instante porque no sabría sobrevivir si no está a mi lado; ángel que atraerá a otros ángeles a salmodiar con la hora nocturna de reparación. Reparación tan necesaria en este tiempo; tiempo en el que a lo bueno le llaman malo y a lo malo le llaman bueno.

Tiempo de degradación moral; tiempo en el que los valores cristianos han sido tergiversados. Tiempo en el que muchas almas se condenan por no haber acudido a las fuentes de misericordia, por no haber iniciado en vida un proceso de conversión perfecta y transformante.

Alma Reparadora:

Corazón sufriente de mi Jesús: gracias os doy por haberme limpiado y purificado en los Ríos de agua viva. Gracias por haber puesto vuestros ojos de compasión en mi miseria. Gracias por haber suscitado dentro de mí un deseo de cambio, un querer volver a vuestra Casa porque extrañaba vuestro amor y cariño. Extrañaba vuestros mimos, vuestra delicadeza; os extrañaba, Encanto de mi pobre corazón.

Jesús: Vos que sois la Víctima Divina, ofrenda de amor al Padre Eterno: atraed con vuestros rayos de luz a cada una de las almas que se han dejado vencer ante la lucha; almas que han caído en pozos putrefactos; almas de conciencia manchada porque de una u otra forma han sucumbido ante los halagos de la siete hijas de Satanás.

Hijas que tienen la mirada puesta en el mayor número de almas; hijas que envenenan el corazón de los hombres con la ponzoña letal de: la envidia, la pereza, la soberbia, la lujuria, la ira, la gula y la avaricia; ponzoña que lleva a la muerte segunda.

Ponzoña que lleva a la degradación, al relajo; ponzoña que destruye todo aquello que le sale a su paso; ponzoña que obnubila y aletarga el pensamiento y la conciencia de la humanidad.

Amantísimo Jesús mío: dadles otra oportunidad a estas pobres almas; herid sus corazones con un flechazo de amor; salpicad sus conciencias con tan sólo una gotita de vuestra Sangre Preciosa y ellas despertarán de su sueño letargo.

Estas hijas pródigas regresarán hacia Vos, ellas os pedirán perdón, ellas llorarán sus culpas, ellas limpiarán y perfumarán sus corazones en los Ríos de la Gracia, ellas buscarán vuestro amor, vuestro amparo.

Amantísimo Jesús mío: reparo en esta noche por las almas que habrán de morir y aún, no han reconocido sus culpas; aún, caminan tras las seducciones de una de las hijas de Satanás; compadeceos de ellas…

Vuestro Corazón sobreabunda en misericordia, no permitáis que estas almas perezcan; llevadlas, así sea al nivel más bajo del Purgatorio, ellas os lo sabrán agradecer.

Jesús, mi delirio de amor: os agradezco por haberos fijado en mí; os agradezco porque el Médico Divino ha dado término a mis enfermedades; os agradezco porque sois el Arquitecto del Cielo   que ha descendido a la tierra para trazar nuevos planes en mi vida, proyectos diferentes jamás pensados.

Recibid, Corazón agonizante de Jesús, esta hora nocturna de reparación como mi ofrenda; ofrenda que os dé consuelo, alivio a vuestro padecimiento.

III ORACIÓN FINAL

Jesús mío, Amantísimo y Dulcísimo Salvador: permitidme que os ofrezca y que ofrezca por Vos al Padre Eterno, la Preciosísima Sangre y Agua salida de la herida abierta en Vuestro Divino Corazón en el árbol de la Cruz. Dignaos aplicar eficazmente esta Sangre y esta Agua a todas las almas, en particular a los pobres pecadores y a la mía. Purificad, regenerad, salvad a todos los hombres con el auxilio de vuestros méritos. Concedednos finalmente, oh Jesús, entrar en vuestro Amantísimo Corazón y habitar en él para siempre. Amén.

DÍA DÉCIMO TERCERO

13. Reparad por todas almas que violan la justicia, la honestidad.

 Hijo querido: si los hombres alcanzasen a medir el gran amor que les tengo, no propiciarían a mi Divino Corazón tantos sufrimientos, tantos latigazos a Mi Cuerpo Santísimo.

No os canséis, alma reparadora, de ofrecer vuestros sacrificios, vuestras oraciones pidiendo por la conversión de los pecadores.

Muchas almas perecen porque no hay quien ore por ellas; los sacrificios que un alma hace, en vida, a favor de sus hermanos tienen gran recompensa en el Cielo. Vosotras almas reparadoras que atendéis generosamente a mi llamamiento de amor: dais consuelo y alivio a mi sufrimiento.

Porque la justicia humana flaquea, mientras que la Justicia Divina es una balanza perfecta en su peso porque muchas almas dicen no creer en la existencia del infierno. Infierno que está superpoblado de almas que en vida fueron escépticas a este estado perpetuo de castigo.

Dad consuelo y alivio a mi sufrimiento, porque muchos de mis hijos pierden su vida en las guerras y en los conflictos armados, hijos inocentes, hijos rectos en su proceder, hijos que no hacían mal a ninguno porque la injusticia social prima sobre los deberes del ciudadano, porque muchos mueren de hambre a la intemperie.

Estas son algunas de las causas para mi Dolor; dolor que es menguado por los sacrificios, por las penitencias de las almas víctimas expiatorias; dolor que es menguado, también, por las almas fieles a la hora nocturna de reparación. Hora que es suave refrigerio, hermosa melodía, salmodia preciosa de oración, hora en que los mismos Ángeles quedan estupefactos ante vuestra perseverancia y celo en vuestro desvelo de amor.

Reparad, pues, para que los hombres actúen con justicia, con honestidad. Reparad, pues, para que los hombres sean más solidarios, más desprendidos de los bienes terrenales. Reparad, pues, para que los hombres piensen y hagan algo a favor de los más necesitados.

Reparad, pues, para que los hombres crean en la existencia del Cielo, del Purgatorio y del Infierno. Reparad, pues, para que los hombres sean más pacíficos y menos violentos; para que cese la guerra y la pérdida de vidas humanas.

Hijo amado: rogad al Padre Eterno para que la tierra vuelva a su orden primero, porque tanto pecado ha rebozado el cáliz de mi Sagrado Corazón. Rogad para que la humanidad entera haga caso a las advertencias del Final de los Tiempos.

Alma Reparadora:

Mi Jesús amado; no soy digno de vuestra predilección; no soy merecedor de vuestro gran amor; amor que suscita en mi corazón un deseo de seguir vuestras huellas, un deseo de donación total a vuestro Divino Querer.

Mi Jesús amado: vuestro dolor dirige mis pasos al monte Gólgota, abre mi corazón para recoger vuestra Preciosa Sangre desperdiciada; despierta mis sentidos para reparar en esta hora nocturna porque son muchas las almas que abusan de vuestras gracias.

Ponen en alto riesgo su salvación porque el pecado se adentró en sus corazones e hizo nido de víboras; el pecado les puso mordaza en su boca para no alabaros; el pecado las ensoberbeció, el pecado las alejó de vuestra compañía, les puso una barrera que las separa del Cielo, son autómatas que no miden las consecuencias de sus ruines acciones; acciones que las llevarán a las profundidades del Averno, a recibir el justo pago. 

Mi Jesús amado: vuestro dolor dirige mis pasos al monte Gólgota para reparar por todas aquellas almas que toman la justicia en sus manos abusando de su autoridad. Mi Jesús amado: vuestro dolor dirige mis pasos al monte Gólgota para reparar por todas aquellas almas que no creen en la existencia del infierno; despertadlas de su adormilamiento, ¡Oh, bondadoso Jesús mío!

Mi Jesús amado: vuestro dolor dirige mis pasos al monte Gólgota para reparar por todas aquellas almas que se toman el derecho de acabar con la vida de personas inocentes, almas que tienen corazón duro, corazón de pedernal para recibir vuestros flechazos de Amor Divino.

Mi Jesús amado: vuestro dolor dirige mis pasos al monte Gólgota para reparar por todas aquellas almas que acumulan riquezas materiales y no las comparten con los necesitados.

Mi Jesús amado: vuestro dolor dirige mis pasos al monte Gólgota para reparar por todas aquellas almas que rechazan vuestras manifestaciones de amor, encadenadlas a vuestro Sacratísimo

Corazón y concededles verdadera contrición de sus culpas y pecados.

Mi Jesús amado: vuestro dolor dirige mis pasos al monte Gólgota para reparar por todas aquellas almas que infringen los derechos humanos; dadles a conocer, que si no se arrepienten de sus pecados, acérrimos sufrimientos les espera después que hayan sido juzgados.

DÍA DÉCIMO CUARTO

14. Reparad por las almas con espíritu de falsa piedad.

 Hijo carísimo: no os acostéis, aún, os falta cumplir con nuestro encuentro. Encuentro en el que nuestros corazones se fusionan sin cesar. Encuentro en el que sobran las palabras porque las miradas bastan. Encuentro en el que el tiempo no cuenta.

Encuentro en el que os ejercitáis en la piedad a través de las horas nocturnas de reparación. Horas nocturnas que amainan mi dolor. Horas nocturnas que adelantan el Reinado de mi Sagrado Corazón. Horas nocturnas que anteceden a la Nueva Jerusalén. Horas nocturnas que disminuyen la justa cólera del Padre Eterno.

Horas nocturnas que os hace radiantes porque los rayos de luz que brotan de Mis Sagradas Llagas transverberan (traspasarán) vuestro corazón. Horas nocturnas que os hace dóciles a la acción del Espíritu Santo. Espíritu que revolotea sobre el alma reparadora.

Horas nocturnas que os une a la oración y a la alabanza de la Iglesia Triunfante. Horas nocturnas que son necesarias en estos Últimos Tiempos; porque las criaturas, aún no viven la Palabra de Dios; aún, no han iniciado su proceso de conversión.

Reparad, hijo carísimo, por las almas con espíritu de falsa piedad; espíritu que les hace creer que son santas, salvas; espíritu que camufla sus pecados, sus debilidades; espíritu que las presenta como almas buenas, fervorosas; espíritu que las lleva a la hipocresía, a una doble vida; espíritu que les enmascara sus debilidades; espíritu que es rechazado en mi Presencia.

Reparad, hijo Carísimo, para que estas almas vivan el Evangelio, lleven una vida coherente con la Palabra. Reparad, hijo Carísimo, para que estas almas purifiquen sus corazones, corazones que habrán de quedar tan diáfanos como la luz del día.

Reparad, hijo Carísimo, para que estas almas se quiten sus máscaras, se muestren tal como son e inicien un proceso de cambio en sus vidas. Reparad, hijo Carísimo, para que estas almas tengan un encuentro personal conmigo, para que dobleguen su voluntad a mi Santo Querer y sean honestas consigo mismas.

Reparad, hijo Carísimo, para que estas almas con espíritu de falsa piedad sean liberadas, transformadas, restauradas, para que vivan la esencia de la religión, para que profundicen en la doctrina sana, para que beban de las fuentes fidedignas de las Sagradas Escrituras y sean rayitos de Luz, de la Luz potente de Dios.

Alma Reparadora:

Señor Jesús: sé que vuestro Divino Corazón sufre; es lacerado; cercado de espinas que os hacen derramar gotas de Sangre Preciosa. Sé que no recibís amor de todas las criaturas; que sois relegado; que pasáis a un segundo plano para muchos de sus hijos. Sé que os merecéis toda la adoración y la gloria porque sois Dios: Uno y Trino.

Sé que estáis llamando a la humanidad a una vida de santidad porque a todos, queréis salvar. Sé que estáis formando un apostolado de reparación; apostolado que destruya a Satanás con la oración y los sacrificios; apostolado que hace sean como antorchas de luz que iluminen el sendero de las almas que son ciegas de espíritu.  

Apostolado que propague las horas nocturnas de reparación, para que vuestro Sagrado Corazón sufra menos, para que muchas almas se conviertan y vuelvan en busca de vuestros besos y abrazos.

Señor Jesús: reparo en esta noche por las almas que están poseídas por un espíritu de falsa piedad. Quitad las costras de oscuridad de sus ojos, desvaneced las sombras que opacan vuestra luz, hacedlas reaccionar, bajar su mirada al corazón y descubrir sus yerros.

Señor Jesús: reparo en esta noche por las almas que están poseídas por un espíritu de falsa piedad, bañadlas en los Ríos de la Gracia para que sus corazones queden tan blancos como un copo de nieve. Señor Jesús: reparo en esta noche por las almas que están poseídas por un espíritu de falsa piedad; concededles la gracia de reconocerse pecadoras, de comprender que aún son débiles, que todavía les falta mucho crecimiento espiritual. 

Señor Jesús: reparo en esta noche por las almas que están poseídas por un espíritu de falsa piedad, salpicad con vuestra Sangre Preciosa sus corazones y moved sus conciencias a una renovación interior. Señor Jesús: reparo en esta noche por las almas que están poseídas por un espíritu de falsa piedad; quemad en ellas sus defectos y llevadlas a profundizar en su vida cristiana.

Señor Jesús: levanto mi corazón al Cielo para que os apiadéis de estas almas; haced que San Miguel Arcángel corte las cadenas que las aprisionan, que no las deja ser libres; haced que ellas mismas vean sus errores, su falsa religiosidad y os sumerjan en la Llaga de vuestro Sagrado Costado para que obtengan la claridad, la transparencia necesaria para ser vuestros discípulos.

III ORACIÓN FINAL

Jesús mío, Amantísimo y Dulcísimo Salvador: permitidme que os ofrezca y que ofrezca por Vos al Padre Eterno, la Preciosísima Sangre y Agua salida de la herida abierta en Vuestro Divino Corazón en el árbol de la Cruz. Dignaos aplicar eficazmente esta Sangre y esta Agua a todas las almas, en particular a los pobres pecadores y a la mía. Purificad, regenerad, salvad a todos los hombres con el auxilio de vuestros méritos. Concedednos finalmente, oh Jesús, entrar en vuestro Amantísimo Corazón y habitar en él para siempre. Amén.

Extractado del libro: En los umbrales de la Nueva Jerusalén, cap. II (Mensajes dados a Agustín del Divino Corazón, mensajero de los Sagrados Corazones Unidos y Traspasados de Jesús y de María).

TRISAGIO A LA SANTÍSIMA TRINIDAD.

Bendita sea la Santa e indivisible Trinidad, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

V. Abrid, Señor mis labios. R. Y mi voz pronunciará vuestra alabanza.

V. Dios mío, mi defensa te encomiendo. R. Señor, a mi socorro acude presto.

Gloria sea dada al Padre, Gloria al eterno Hijo, Gloria al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Acto de Contrición

Amorosìsimo Dios, uno y Trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en quien creo, en quien espero, a quien amo con todo mi corazón, cuerpo y alma, sentidos y potencias, y por ser vos mi Padre, mi señor y mi Dios infinitamente bueno y digno de ser amado sobre todas las cosas, me pesa, Trinidad Misericordiosa, me pesa, trinidad amabilísima, me pesa Trinidad Santísima, de haberos ofendido sólo por ser vos quien sois: propongo y os doy palabra de nunca mas ofenderos, y de morir antes que pecar; espero en vuestra suma bondad y misericordia infinita que me habéis de perdonar todos mis pecados y me daréis gracia para perseverar en un verdadero amor y cordialísima devoción de vuestra siempre amabilísima Trinidad. Amén.

Himno

Ya se aparta el sol ardiente Tu, luz perenne. Unidad Danos un amor ferviente, Santísima Trinidad. En la aurora te alabamos Y en la tarde ¡oh sumo bien! Confiados esperamos Que allá en el cielo también. Al Padre, al Hijo, y al Santo Espíritu, con fervor Demos en piadoso canto Gloria, alabanza y honor. Amén.

Se dice tres veces:

Sanctus, Sanctus, Sanctus, Dominus Deus, Sabaoth. Pleni sunt coeli et terra gloria tua.   Hosanna in excelsis. Benedictus qui venit in nomine Domini. Hosanna in excelsis. Aleluya.Aleluya.

GLORIA Patri, etFilio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

Ahora en su rosario, en el primer misterio rezar:

 PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

Decir en las 9 nueve perlas siguientes:

Abba Santísimo, Sanctus, Sanctus, Sanctus,Dominus Deus, Sabaoth. Rex caelestis, Pleni sunt coeli et terra gloria tua.Hosanna in excelsis.Benedictus qui venit in nomine Domini.Hosanna in excelsis. Aleluya. Aleluya.”

GLORIA Patri, etFilio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

Y al terminar las 9 veces se dice:

“Por infinitos siglos de los siglos. Amén” Aleluya. Aleluya.

Hacer lo mismo en el segundo y tercer misterio, hasta completar 27 veces

Sanctus, Sanctus, Dominus Deus, Sabaoth. Rex caelestis, Pleni sunt coeli et terra gloria tua.Hosanna in excelsis. Benedictus qui venit in nomine Domini. Hosanna in excelsis. Aleluya. Aleluya.”

Antifonía

A Tì, Dios Padre ingénito; a Tî Hijo unigénito; a Tî, Espíritu Santo paráclito, santa e indivisible Trinidad de todo corazón te confesamos, alabamos y bendecimos: a Tì se dé Gloria por los siglos de los siglos. V. Adoremos al Dios de las alturas. R. Alabémosle en la tierra todas sus criaturas.

Oración

Amabilísimo Señor, Dios Uno y Trino, dadnos continuamente vuestra gracia, vuestra caridad y la comunicación de Vos para que en tiempo y eternidad os amemos y glorifiquemos, Padre, Hijo y Espíritu Santo, una deidad, por infinitos siglos de los siglos. Amén.

Gozos a la Santísima Trinidad

Dios Uno y Trino, a quien tanto Arcángeles. Querubines, Angeles y Serafines Dicen: Santo, Santo, Santo.

Santísima Trinidad, Una esencia soberana, De donde en raudales mana La Divina Caridad, De tu inmensa majestad Ante el trono sacrosanto.

Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Oh misteriosa Deidad De una esencia y tres personas, Pues que piadosa perdonas, Nuestra miseria y maldad, Oye con benignidad Este fervoroso canto.

Angeles y Serafines,  Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

El Trisagio que Isaías Escribió con tanto celo, Lo cantan siempre en el cielo Angélicas jerarquías; Tan piadosas melodías Son de las almas encanto.

Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Este Trisagio glorioso Voz del coro Celestial Contra el poder infernal Es auxilio poderoso, Y en este mar proceloso, Puerto en que cesa el quebranto. Angeles y serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

De la muerte repentina, Del rayo exterminador, De la peste y del temblor, Libra esta Oración Divina; Ella la mente ilumina Y disipa nuestro llanto.

Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Es el iris que se ostenta Precursor de la bonanza Es áncora de esperanza En la desecha tormenta, Es la brújula que orienta Al tender la noche el manto.

Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Es escudo soberano De la divina justicia, Con que de infernal malicia Triunfa el devoto cristiano, Y hace que el dragón tirano Huya con terror y espanto.

Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

De la guerra fratricida Que ensangrienta nuestro suelo, El Trisagio, Don del Cielo, Nos preserva con su egida; Y en dulce paz bendecida Suba hasta Dios nuestro canto. Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Yo confío en vuestro amor, Santo Dios, fuerte, inmortal, Que en el coro celestial Cantaré con gran fervor El himno que tanto honor Causa, cuando en su canto, Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Dios Uno y Trino a quien tanto Arcángeles, Querubines, Angeles y Serafines, Dicen: Santo, Santo, Santo.

Antífonía

Bendita sea la santa e indivisible Trinidad, que todas las cosas crea y gobierna, ahora y siempre y por los infinitos siglos. Amén

V. Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo. R. Alabémosle y ensalcémosle por todos los siglos.

Oración

Omnipotente y sempiterno Dios, que te dignaste revelar a tus siervos la gloria de tu eterna Trinidad, y que adorasen la unidad de tu augusta Majestad en la confesión de la fe; te suplicamos rendidos que por la misma confesión de la misma fe, nos veamos siempre libres de las adversidades y peligros. Por Jesucristo Señor nuestro, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Ofrecimiento

Te rogamos Señor, por la santa iglesia católica, en especial por nuestro Santo Padre El Papa y todos los prelados que la gobiernan, por la exaltación de la santa fe católica, la conversión de los infieles, herejes y pecadores, paz y concordia entre los príncipes cristianos, perseverancia de los buenos y arreglo de las costumbres, por los perseguidos, afligidos, enfermos y agonizantes, por las almas del purgatorio, por el acierto en los gobiernos de las naciones, unión en los matrimonios, ejemplo en las familias y santa educación de la juventud; por nuestros amigos y enemigos y por todas las necesidades espirituales y temporales del pueblo y del estado. Sagrado Corazón de Jesús, fuente de bondad y misericordia. Ten piedad de nosotros.

QUE SE ATREVAN A SEGUIR ORANDO A PESAR DE LOS EMBATES DEL INFIERNO…

Tres Padres Nuestros, Avemarías y Glorias por el remedio de todas nuestras necesidades.

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dei Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen.

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confiamos infinitamente.

Acto de Desagravio

Divino Salvador de las almas; cubiertos de confusión nuestros rostros, nos posternamos en vuestra presencia soberana y dirigiendo nuestra vista al solitario Tabernáculo, donde gemís cautivo de nuestro amor, se pàrten nuestros corazones de pena al ver el olvido en que os tienen los redimidos, al ver esterilizada vuestra sangre, e infructuosos los sacrificios y escarnecido vuestro amor.

Pero ya que con infinita condescendencia permitís que unamos esta noche nuestros gemidos a los vuestros, nuestras lágrimas a las que brotaron por nuestra causa de vuestros Sacratísimos ojos, a las lágrimas de sangre que vertieron vuestros Divinos ojos, os rogamos dulce Jesús, por los que no ruegan, os bendecimos por los que os maldicen y os adoramos por los que, despiadados os ultrajan, y con toda la energía de nuestras almas, deseamos bendeciros y alabaros en todos los instantes de nuestra vida y en todos los Sagrarios de la tierra y con los valiosos afectos de vuestro amante Corazón.

Suba, Señor, hasta Vos, el doloroso grito de expiación y arrepentimiento que el pesar arranca de nuestros contritos corazones.

V. Por nuestros pecados, por los de nuestros padres, hermanos y amigos, por los del mundo entero. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por las infidelidades y sacrilegios, por los odios y rencores. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por las blasfemias, por la profanación de los días santos. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por las impurezas y escándalos. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los hurtos e injusticias, por las debilidades e irrespetos humanos. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por la desobediencia a la Santa Iglesia Católica, la que instituyó Jesucristo, por la violación del ayuno. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los crímenes de los esposos, por las negligencias de los padres, por las faltas de los hijos. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los atentados cometidos contra el Papa. R. Perdón Señor, perdón. V. Por las persecuciones levantadas contra los Obispos, Sacerdotes, religiosos y Sagradas Vírgenes. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los insultos hechos a vuestras imágenes, la profanación de los templos, el abuso de los sacramentos y los ultrajes al augusto Tabernáculo. R. Perdón Señor, perdón. V. Por los crímenes de la prensa impía y blasfema, por las horrendas maquinaciones de tenebrosas sectas. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los justos que vacilan, por los pecadores que resisten a la gracia y por todos los que sufren. R. Piedad, Señor piedad.

V. Perdón, Señor, y piedad por el más necesitado de vuestra gracia; que la luz de vuestros Divinos Ojos no se aparte jamás de nosotros; encadenad a la puerta del Tabernáculo nuestros inconstantes corazones; hacedles allí sentir los incendios del amor Divino, y a vista de las propias ingratitudes y rebeldías, que se deshagan de pena, que lloren lágrimas de sangre, que vivan muriendo de amor. R. Amén.

GLORIA A TI SEÑOR JESÚS. GRACIAS POR SALVARNOS.

JESUS, MARIA, Y JOSE OS AMO SALVAD VIDAS, NACIONES Y ALMAS. AMÉN.

No me mueve, mi Dios para quererte El Cielo que me tienes prometido, Ni me mueve el Infierno tan temido; Para dejar por eso de Ofenderte. Tú me mueves Señor muéveme el verte, Clavado en una cruz y escarnecido,

Muéveme el ver Tu cuerpo tan herido. Muéveme Tus afrentas y Tu muerte, Muéveme en fin Tu amor, en tal manera; Que aunque NO hubiera Cielo yo te amara Y aunque NO hubiera Infierno Te temiera. NO me tienes que dar porque te quiera, Pues aunque lo que espero NO esperara; Lo mismo que te quiero Te quisiera.

 

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