EJÉRCITO VICTORIOSO VII


HORAS NOCTURNAS DE REPARACIÓN

Pasos:

I. Coronilla del Amor

II. Meditación de la Hora Nocturna. (Una por día)

III. Oración final (ver al final la última oración)

IV. TRISAGIO A LA SANTÍSIMA TRINIDAD (Complemento poderosísimo de Protección)

 CORONILLA DEL AMOR

En las cuentas del rosario. En las cuentas grandes:

Sagrados Corazones de Jesús, María y José; sed nuestro amor y salvación.

En las cuentas pequeñas (10 veces):

Jesús, María y José os amo. Salvad almas. Salvad a los consagrados.

Al final del rosario, repetir tres veces:

Sagrados Corazones de Jesús, María y José; haced que os ame cada vez más.

II MEDITACIÓN DE LAS HORAS NOCTURNAS

18. Reparad por las almas que despojan de sus bienes a los demás, valiéndose de medios mezquinos.

Hijo carísimo: aquí estoy en la soledad de esta noche esperándoos, ansiando que llegue el momento de veros, abrazaros y desfogar mi tristeza en vuestro corazón; corazón en el que hallo complacencia porque sus puertas están abiertas de par en par; para que entre, para que lo tome en posesión como Mi morada.

En esta noche, alma reparadora: atraedme, con vuestra oración, a todas las almas que despojan de sus bienes: a las viudas, a los huérfanos; atraedme a las almas que se apropian de lo que no les pertenece, almas ventajosas en sus negocios, almas que consiguen las cosas a costa de la mentira, del fraude.

Almas que deben restituir lo que han robado; almas que deben limpiar la lepra de su corazón mediante una buena confesión, Sacramento liberador y sanador.

Hijo carísimo: rogad a Dios para que los hombres sean honestos, transparentes; para que trabajen y consigan sus cosas a través de su propio esfuerzo. Rogad a Dios para que los hombres tengan santo temor y conciencia abierta a los misterios de la vida eterna.

Vida eterna que premia o castiga según las buenas o malas obras. Vida eterna que proporciona al alma felicidad o desdicha.

Vida eterna que abre las puertas del Cielo o del Averno.

Hijo amado: llamo a todas las almas, en esta hora nocturna de reparación, a seguir el ejemplo de Zaqueo: devolver, si es posible, cuatro veces más, los bienes a los que les ha quitado injustamente. Llamo a todas las almas en esta hora nocturna de reparación a vivir en la justicia, en la equidad porque estas dos grandes virtudes se hallan enterradas, anquilosadas.

Llamo a todas las almas en esta hora nocturna de reparación a seguir Mis huellas porque Yo soy el Camino, la Verdad y la vida; caminando tras de Mí no tendréis pérdida. Os invito, como a Zaqueo, a bajar de la higuera silvestre para hospedarme en la casa de vuestro corazón.

Llamo a todas las almas en esta hora nocturna de reparación a dejar la vida de pecado, a abrazar mi Santa Cruz como signo de adhesión a mi Gran Misterio de Amor. Llamo a todas las almas en esta hora nocturna de reparación a imitar la vida de los apóstoles y de los santos.

Ellos perdieron el interés por el dinero, por la comodidad, por la vida fácil. Desde el mismo momento que se encontraron Conmigo decidieron despojarse de sus pertenencias para darla a los pobres.

Decidieron andar ligeros de equipaje dejando tan sólo un par de sandalias desgastadas y una túnica remendada.

Alma Reparadora:

Amado Jesús: vuestro Corazón saturado de oprobios, ya no puede más; es tanta la ignominia de algunos hombres, que con sus pecados os hacen padecer, laceran Vuestro Cuerpo Santísimo. Reparo en esta noche por todas aquellas almas que: explotan al más pobre, se apropian de los bienes que no les pertenece; utilizan la mentira, la sagacidad para sacar provecho en beneficio propio en sus negocios mezquinos.

Reparo: para que vuelvan a Vos, os pidan perdón de sus culpas, suelten las cadenas que los oprimen, purifiquen sus corazones en los Ríos de agua viva y limpien sus conciencias en los manantiales de vuestra Misericordia infinita. Reparo en esta noche: para que la humanidad entera recapacite, reaccione y entienda que sin conversión no hay salvación, no hay plenitud en la Vida Eterna.

Jesús amado: es para mí una necesidad, esta hora nocturna de reparación, porque sé que a través de ella descansáis en mí, vuestras llagas son menos dolorosas, halláis consuelo en todas las almas que a determinadas horas de la noche cumplen con este oficio de ángeles.

Agobiado Jesús mío: en esta noche que os habéis dignado mirarme con ojos de compasión, habladme al oído, atraedme a uno de los Aposentos de vuestro Divino Corazón. Reparo por los que suelen embaucar, enredar en la telaraña de sus sucias intensiones a las almas, para que regresen con su corazón arrepentido al Tribunal de vuestra misericordia infinita y sus corazones queden más limpios que la nieve.

Agobiado Jesús mío: haced que estas palabras retumben en los oídos de estas almas como címbalos sonoros, de tal modo que despierten de su aletargamiento, que se acojan a vuestra Benignidad, que sumerjan sus manos en la llaga de Vuestro Sagrado Costado, manos que habrán de quedar limpias, radiantes; porque fueron liberadas de las costras del pecado.

Pecado que lleva a la desgracia en vida, pecado que clama venganza desde el Cielo, pecado que es gangrena para el corazón y llaga purulenta para el alma.

Agobiado Jesús mío: atraed con vuestros rayos de luz a todas las almas que suelen estafar y engañar; traspasad sus corazones con vuestro amor y devolvedles la dignidad de hijos de Dios.

Hijos que sentirán la necesidad de un cambio; hijos a los que les remorderá su conciencia por la bajeza de sus actos; hijos que recobrarán la libertad porque el pecado los tenía oprimidos, subyugados, anclados en las puertas del Abismo Infernal.

III ORACIÓN FINAL

Jesús mío, Amantísimo y Dulcísimo Salvador: permitidme que os ofrezca y que ofrezca por Vos al Padre Eterno, la Preciosísima Sangre y Agua salida de la herida abierta en Vuestro Divino Corazón en el árbol de la Cruz. Dignaos aplicar eficazmente esta Sangre y esta Agua a todas las almas, en particular a los pobres pecadores y a la mía. Purificad, regenerad, salvad a todos los hombres con el auxilio de vuestros méritos. Concedednos finalmente, oh Jesús, entrar en vuestro Amantísimo Corazón y habitar en él para siempre. Amén.

DÍA DIECINUEVE

19. Reparad por todos los ateos.

Ya se os está haciendo tarde, hijo mío: la noche está encima y muchas almas, aún, no han llegado al Tribunal de mi Misericordia, no han venido a purificar y a limpiar su corazón en el Sacramento de los Ríos de la Gracia; aún les cuesta cortar con el pecado.

Aún no están convencidas de mi Palabra; aún, les cuesta renunciar a las cosas del mundo; aún, no se han decidido a caminar ligeras de equipaje; aún, no han tomado conciencia de que son peregrinas en la tierra, que su permanencia en esta vida es demasiadamente corta en comparación con la Vida Verdadera.

Hijo mío: venid en esta noche de frío, no os importe que tengáis que levantaros, no os pongáis abrigo que yo os arroparé con la capa que llevo puesta sobre Mi túnica, tan sólo dejaos guiar por mis toques Divinos y ayudadme a salvar almas, reparando con espíritu de reverencia vuestras horas nocturnas.

Os tocó vivir, hijo amado, en un tiempo de degradación moral y relajo espiritual. Os tocó vivir en un mundo hedonista, mundo insaciable, mundo que nada le llena, nada le colma. Os tocó vivir la era de la ciencia y de la tecnología, era materialista, era ausente de Dios.

Así es, pues, alma reparadora que habéis seguido el eco dulce de mi Voz: os necesito en esta noche orando y reparando por los hombres que dicen no creer en Mí; hombres empíricos que todo lo verifican y controlan a través de los sentidos; hombres que rebaten mis leyes, mi Evangelio.

Hombres que creen haber salido de la nada; hombres que a pesar de todo fueron creados a Mi imagen y semejanza; hombres que espero poderles dar un abrazo de Padre bueno; hombres a los que amo porque son una porción de dolor, de sufrimiento.

Reparad por todos los ateos: para que abran sus ojos y me descubran en el cielo tapizado de estrellas, en la majestuosidad y perfección de la naturaleza, en el corazón de las almas puras, sencillas. Reparad por las almas entregadas al placer: para que comprendan que todas las vanaglorias del mundo son alegrías momentáneas, furtivas.

Reparad por las almas inmersas en el mundo científico y técnico: para que se interesen en descubrir mis Misterios Divinos, en investigar a través del Espíritu Santo los milagros, las obras de Dios; Dios que ama con amor eterno a toda la humanidad.

Alma Reparadora:

Corazón amado de mi Jesús: ¡cómo cubrirme del frío en esta noche, si Vos vais a arroparme con la capa que lleváis puesta sobre la túnica! ¡Cómo no levantarme e ir en pos del Maestro del Amor, a deleitarme con vuestra compañía! ¡Cómo no hacer la hora nocturna de reparación!, si sois el Mártir del Gólgota que aún es flagelado, coronado de espinas y burlado.

Estos son algunos de los motivos que me impulsan a llevar a cabo mi promesa de amor, promesa de permanecer en el monte Calvario una hora cada noche reparando por los pecados de los hombres, promesa de ser vuestro cirineo y alivianar el peso de la Cruz…

Promesa de ser vuestra Verónica y enjugar con el velo de mi alma Vuestro Divino Rostro sufriente; promesa de ser otro Juan y estar al pie de la cruz hasta el día que me llevéis de esta vida al Cielo; promesa de daros un vaso de agua refrescante para saciar vuestra sed; promesa de ser vuestro súbdito, vuestro siervo.

Corazón amado de mi Jesús: quitad los harapos de mendicidad de algunos de vuestros hijos, atraedlos a las fuentes insondables de vuestra misericordia, lavadles el barro de sus corazones y hacedlos hombres nuevos, criaturas que con su vida os alaben, os glorifiquen, os ofrezcan los tributos que os merecéis como Dios.

Corazón amado de mi Jesús: venid pronto; vuestra Iglesia os necesita; el mundo ha confundido la mente de vuestros hijos, hijos que siguen las huellas de falsos ídolos, hijos que están al borde del abismo porque el demonio los ha enceguecido, los ha arrancado de vuestras venerables manos, los quiere tomar como trofeos, ya que se cree victorioso, triunfante; pero lo que él desconoce es que el bien siempre prevalecerá sobre el Mal.

Corazón amado de mi Jesús: gracias por este auxilio divino; por este tesoro que habéis puesto en mis manos; por iluminar mi corazón para reparar cada noche; de llevarme parte de vuestro sufrimiento con mis pequeños sacrificios; sacrificios que no son nada, ya que Vos me lo habéis dado todo; sacrificios que servirán para ablandar el corazón de las almas escépticas, almas que no creen que estáis vivo, almas que dicen no creer hasta no veros.

Complaciente Jesús mío: escuchad mis ruegos; concededles una gracia para que crean; un toque de vuestro amor para que vuelvan a Vos, para que abajen sus cabezas como signo de humildad, para que se reconozcan como servidores del Servidor; para que acepten la gran verdad, que no sois mito sino realidad.

III ORACIÓN FINAL

Jesús mío, Amantísimo y Dulcísimo Salvador: permitidme que os ofrezca y que ofrezca por Vos al Padre Eterno, la Preciosísima Sangre y Agua salida de la herida abierta en Vuestro Divino Corazón en el árbol de la Cruz. Dignaos aplicar eficazmente esta Sangre y esta Agua a todas las almas, en particular a los pobres pecadores y a la mía. Purificad, regenerad, salvad a todos los hombres con el auxilio de vuestros méritos. Concedednos finalmente, oh Jesús, entrar en vuestro Amantísimo Corazón y habitar en él para siempre. Amén.

LA PUJANTE INDUSTRIA DEL SECUESTRO

DÍA VIGÉSIMO

20. Reparad por los secuestradores para que se den cuenta de su actuar perverso.

Hijo amado: es Jesús el que os habla de nuevo en esta noche. Os necesito en vela reparando por aquellas almas que se toman el derecho de coartar la libertad, de comercializar con las personas como si fuesen animales de su propiedad, de mantenerlas en cautiverio por el sucio interés del dinero o por un supuesto ideal.

Ideal mezquino, ideal salpicado de oscuridad, ideal salido de la profundidad del Averno que involucra a familias enteras en el dolor por la separación forzosa de sus seres queridos.

Hijo carísimo: reparad para que cese el secuestro en el mundo entero, para que se dé fin a la guerra, para que impere y reine la paz. Reparad por los secuestradores para que tomen conciencia de su actuar perverso; actuar que los llevará al mundo de las tinieblas, al Abismo Infernal.

Reparad por estas almas conducidas por Satanás para que regresen al seno de sus familias; familias que sufren, familias que esperan el pronto regreso de su hijo pródigo, de la oveja perdida.

Reparad por estas almas para que sientan la necesidad de conversión, de experimentar la verdadera libertad, de valorarse a sí mismas, de reconocerse criaturas formadas a mi imagen y semejanza, de comprender la grandeza de la dignidad humana.

Reparad por estas almas para que cambien sus corazones de acero por un corazón de carne; corazón despierto al santo temor de Dios; corazón abierto al sufrimiento ajeno; corazón que crea en una vida mucho mejor que esta; corazón con ansia de trascender, de volar; corazón que sueñe con una Patria justa, solidaria; corazón que entienda que con la violencia no se consigue la paz.

Reparad por estas almas para que se acerquen a Mí. No las rechazaré, las miraré con ojos de compasión y les daré una nueva oportunidad; oportunidad para un cambio de vida; oportunidad para que construyan proyectos sólidos; oportunidad para que sanen las llagas purulentas de su corazón; oportunidad para que se sientan amadas, útiles; oportunidad para que se salven y se acojan a Mi misericordia infinita.

Reparad, porque estas almas hieren mi Divino Corazón, me hacen llorar lágrimas de sangre porque muchos de mis hijos sufren, viven en condiciones infrahumanas, padecen soledad, nostalgia de no poder estar con los suyos; impotencia al sentirse enjaulados, pisoteados; tristeza de ver truncados sus sueños, sus planes.

Alma Reparadora:

Corazón adorable de mi Jesús: aquí estoy queriéndome llevar el dolor de Vuestro Divino corazón en esta noche, noche en que estáis adolorido al ver las malas obras de muchos de vuestros hijos. Noche en el que escucháis el gemir, los ruegos y las súplicas de los secuestrados.

Secuestrados a los que les truncaron un proyecto de vida por su cautiverio forzoso, secuestrados que son rebajados, denigrados en su dignidad de persona, secuestrados que temen morir sin la compañía de sus familias y familiares. Secuestrados que padecen tortura física y sicológica, secuestrados que fueron arrebatados violentamente de su ámbito familiar y social; secuestrados que esperan obtener la libertad, secuestrados que ansían dormir en su cama, compartir la mesa con su familia.

Corazón adorable de mi Jesús: heme aquí postrado a vuestros pies. Vuestras palabras conmueven mi corazón, por eso siento la necesidad de reparar cada noche por todos los pecados de los hombres; hombres que deberían amaros porque sois la Víctima Divina que os ofrecisteis en Sacrificio para darnos salvación y vida eterna; hombres que deberían de reconoceros como al Hijo de Dios; hombres que deberían de purificar y limpiar sus miserias en los manantiales de vuestro Divino Corazón.

Corazón adorable de mi Jesús: heme aquí postrado a vuestros pies, adorando vuestra Sangre Preciosa, levantando mis manos al Cielo y rogando al Padre Eterno para que se digne atraer a todos los secuestradores del mundo entero y les renueve su corazón.

Corazón que comprenderá los vejámenes de su proceder; corazón que se reconocerá nada ante la presencia de Dios; corazón que arrancará la maleza, removerá su tierra estéril; corazón que se condolerá del sufrimiento de los secuestrados, se pondrán en su lugar y querrá ser un hombre nuevo.

Corazón adorable de mi Jesús: heme aquí postrado a vuestros pies, queriendo aplicar bálsamo sanador a vuestras heridas, heridas producidas por estas almas indolentes; almas que trabajan directamente para el Príncipe de las Tinieblas.

Corazón adorable de mi Jesús: heme aquí postrado a vuestros pies, ofreciéndoos el oro de mi reparación, el incienso de mi oración y la mirra de mi desvelo de amor porque ya no quiero veros sufrir más: Vos que sois sumamente bondadoso y tierno.

Vos que disteis vuestra vida para darnos vida. Vos que seguís con vuestros llamamientos angustiosos para que las criaturas se conviertan, vivan el Evangelio y den muerte al hombre viejo.

SECUESTRADOS Y OBLIGADOS A SER TERRORISTAS SUICIDAS

III ORACIÓN FINAL

Jesús mío, Amantísimo y Dulcísimo Salvador: permitidme que os ofrezca y que ofrezca por Vos al Padre Eterno, la Preciosísima Sangre y Agua salida de la herida abierta en Vuestro Divino Corazón en el árbol de la Cruz. Dignaos aplicar eficazmente esta Sangre y esta Agua a todas las almas, en particular a los pobres pecadores y a la mía. Purificad, regenerad, salvad a todos los hombres con el auxilio de vuestros méritos. Concedednos finalmente, oh Jesús, entrar en vuestro Amantísimo Corazón y habitar en él para siempre. Amén.

Extractado del libro: En los umbrales de la Nueva Jerusalén, cap. II (Mensajes dados a Agustín del Divino Corazón, mensajero de los Sagrados Corazones Unidos y Traspasados de Jesús y de María).

TRISAGIO A LA SANTÍSIMA TRINIDAD.

Bendita sea la Santa e indivisible Trinidad, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

V. Abrid, Señor mis labios. R. Y mi voz pronunciará vuestra alabanza.

V. Dios mío, mi defensa te encomiendo. R. Señor, a mi socorro acude presto.

Gloria sea dada al Padre, Gloria al eterno Hijo, Gloria al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Acto de Contrición

Amorosìsimo Dios, uno y Trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en quien creo, en quien espero, a quien amo con todo mi corazón, cuerpo y alma, sentidos y potencias, y por ser vos mi Padre, mi señor y mi Dios infinitamente bueno y digno de ser amado sobre todas las cosas, me pesa, Trinidad Misericordiosa, me pesa, trinidad amabilísima, me pesa Trinidad Santísima, de haberos ofendido sólo por ser vos quien sois: propongo y os doy palabra de nunca mas ofenderos, y de morir antes que pecar; espero en vuestra suma bondad y misericordia infinita que me habéis de perdonar todos mis pecados y me daréis gracia para perseverar en un verdadero amor y cordialísima devoción de vuestra siempre amabilísima Trinidad. Amén.

Himno

Ya se aparta el sol ardiente Tu, luz perenne. Unidad Danos un amor ferviente, Santísima Trinidad. En la aurora te alabamos Y en la tarde ¡oh sumo bien! Confiados esperamos Que allá en el cielo también. Al Padre, al Hijo, y al Santo Espíritu, con fervor Demos en piadoso canto Gloria, alabanza y honor. Amén.

Se dice tres veces:

Sanctus, Sanctus, Sanctus, Dominus Deus, Sabaoth. Pleni sunt coeli et terra gloria tua.   Hosanna in excelsis. Benedictus qui venit in nomine Domini. Hosanna in excelsis. Aleluya.Aleluya.

GLORIA Patri, etFilio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

Ahora en su rosario, en el primer misterio rezar:

 PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

Decir en las 9 nueve perlas siguientes:

Abba Santísimo, Sanctus, Sanctus, Sanctus,Dominus Deus, Sabaoth. Rex caelestis, Pleni sunt coeli et terra gloria tua.Hosanna in excelsis.Benedictus qui venit in nomine Domini.Hosanna in excelsis. Aleluya. Aleluya.”

GLORIA Patri, etFilio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

Y al terminar las 9 veces se dice:

“Por infinitos siglos de los siglos. Amén” Aleluya. Aleluya.

Hacer lo mismo en el segundo y tercer misterio, hasta completar 27 veces

Sanctus, Sanctus, Dominus Deus, Sabaoth. Rex caelestis, Pleni sunt coeli et terra gloria tua.Hosanna in excelsis. Benedictus qui venit in nomine Domini. Hosanna in excelsis. Aleluya. Aleluya.”

Antifonía

A Tì, Dios Padre ingénito; a Tî Hijo unigénito; a Tî, Espíritu Santo paráclito, santa e indivisible Trinidad de todo corazón te confesamos, alabamos y bendecimos: a Tì se dé Gloria por los siglos de los siglos. V. Adoremos al Dios de las alturas. R. Alabémosle en la tierra todas sus criaturas.

Oración

Amabilísimo Señor, Dios Uno y Trino, dadnos continuamente vuestra gracia, vuestra caridad y la comunicación de Vos para que en tiempo y eternidad os amemos y glorifiquemos, Padre, Hijo y Espíritu Santo, una deidad, por infinitos siglos de los siglos. Amén.

Gozos a la Santísima Trinidad

Dios Uno y Trino, a quien tanto Arcángeles. Querubines, Angeles y Serafines Dicen: Santo, Santo, Santo.

Santísima Trinidad, Una esencia soberana, De donde en raudales mana La Divina Caridad, De tu inmensa majestad Ante el trono sacrosanto.

Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Oh misteriosa Deidad De una esencia y tres personas, Pues que piadosa perdonas, Nuestra miseria y maldad, Oye con benignidad Este fervoroso canto.

Angeles y Serafines,  Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

El Trisagio que Isaías Escribió con tanto celo, Lo cantan siempre en el cielo Angélicas jerarquías; Tan piadosas melodías Son de las almas encanto.

Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Este Trisagio glorioso Voz del coro Celestial Contra el poder infernal Es auxilio poderoso, Y en este mar proceloso, Puerto en que cesa el quebranto. Angeles y serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

De la muerte repentina Del rayo exterminador, De la peste y del temblor, Libra esta oración divina; Ella la mente ilumina Y disipa nuestro llanto.

Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Es el iris que se ostenta Precursor de la bonanza Es áncora de esperanza En la desecha tormenta, Es la brújula que orienta Al tender la noche el manto.

Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Es escudo soberano De la divina justicia, Con que de infernal malicia Triunfa el devoto cristiano, Y hace que el dragón tirano Huya con terror y espanto.

Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

De la guerra fratricida Que ensangrienta nuestro suelo, El Trisagio, don del Cielo, Nos preserva con su egida; Y en dulce paz bendecida Suba hasta Dios nuestro canto. Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Yo confío en vuestro amor, Santo Dios, fuerte, inmortal, Que en el coro celestial Cantaré con gran fervor El himno que tanto honor Causa, cuando en su canto, Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Dios Uno y Trino a quien tanto Arcángeles, Querubines, Angeles y Serafines, Dicen: Santo, Santo, Santo.

Antífonía

Bendita sea la santa e indivisible Trinidad, que todas las cosas crea y gobierna, ahora y siempre y por los infinitos siglos. Amén

V. Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo. R. Alabémosle y ensalcémosle por todos los siglos.

Oración

Omnipotente y sempiterno Dios, que te dignaste revelar a tus siervos la gloria de tu eterna Trinidad, y que adorasen la unidad de tu augusta Majestad en la confesión de la fe; te suplicamos rendidos que por la misma confesión de la misma fe, nos veamos siempre libres de las adversidades y peligros. Por Jesucristo Señor nuestro, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Ofrecimiento

Te rogamos Señor, por la santa iglesia católica, en especial por nuestro Santo Padre El Papa y todos los prelados que la gobiernan, por la exaltación de la santa fe católica, la conversión de los infieles, herejes y pecadores, paz y concordia entre los príncipes cristianos, perseverancia de los buenos y arreglo de las costumbres, por los perseguidos, afligidos, enfermos y agonizantes, por las almas del purgatorio, por el acierto en los gobiernos de las naciones, unión en los matrimonios, ejemplo en las familias y santa educación de la juventud; por nuestros amigos y enemigos y por todas las necesidades espirituales y temporales del pueblo y del estado. Sagrado Corazón de Jesús, fuente de bondad y misericordia. Ten piedad de nosotros.

QUE SE ATREVAN A SEGUIR ORANDO A PESAR DE LOS EMBATES DEL INFIERNO…

Tres Padres Nuestros, Avemarías y Glorias por el remedio de todas nuestras necesidades.

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dei Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen.

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confiamos infinitamente.

Acto de Desagravio

Divino Salvador de las almas; cubiertos de confusión nuestros rostros, nos posternamos en vuestra presencia soberana y dirigiendo nuestra vista al solitario Tabernáculo, donde gemís cautivo de nuestro amor, se pàrten nuestros corazones de pena al ver el olvido en que os tienen los redimidos, al ver esterilizada vuestra sangre, e infructuosos los sacrificios y escarnecido vuestro amor.

Pero ya que con infinita condescendencia permitís que unamos esta noche nuestros gemidos a los vuestros, nuestras lágrimas a las que brotaron por nuestra causa de vuestros Sacratísimos ojos, a las lágrimas de sangre que vertieron vuestros Divinos ojos, os rogamos dulce Jesús, por los que no ruegan, os bendecimos por los que os maldicen y os adoramos por los que, despiadados os ultrajan.

Y con toda la energía de nuestras almas, deseamos bendeciros y alabaros en todos los instantes de nuestra vida y en todos los Sagrarios de la tierra y con los valiosos afectos de vuestro amante Corazón.

Suba, Señor, hasta Vos, el doloroso grito de expiación y arrepentimiento que el pesar arranca de nuestros contritos corazones.

V. Por nuestros pecados, por los de nuestros padres, hermanos y amigos, por los del mundo entero. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por las infidelidades y sacrilegios, por los odios y rencores. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por las blasfemias, por la profanación de los días santos. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por las impurezas y escándalos. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los hurtos e injusticias, por las debilidades e irrespetos humanos. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por la desobediencia a la Santa Iglesia Católica, la que instituyó Jesucristo, por la violación del ayuno. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los crímenes de los esposos, por las negligencias de los padres, por las faltas de los hijos. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los atentados cometidos contra el Papa. R. Perdón Señor, perdón. V. Por las persecuciones levantadas contra los Obispos, Sacerdotes, religiosos y Sagradas Vírgenes. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los insultos hechos a vuestras imágenes, la profanación de los templos, el abuso de los sacramentos y los ultrajes al augusto Tabernáculo. R. Perdón Señor, perdón. V. Por los crímenes de la prensa impía y blasfema, por las horrendas maquinaciones de tenebrosas sectas. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los justos que vacilan, por los pecadores que resisten a la gracia y por todos los que sufren. R. Piedad, Señor piedad.

V. Perdón, Señor, y piedad por el más necesitado de vuestra gracia; que la luz de vuestros Divinos Ojos no se aparte jamás de nosotros; encadenad a la puerta del Tabernáculo nuestros inconstantes corazones; hacedles allí sentir los incendios del amor Divino, y a vista de las propias ingratitudes y rebeldías, que se deshagan de pena, que lloren lágrimas de sangre, que vivan muriendo de amor. R. Amén.

GLORIA A TI SEÑOR JESÚS. GRACIAS POR SALVARNOS.

JESUS, MARIA, Y JOSE OS AMO SALVAD VIDAS, NACIONES Y ALMAS. AMÉN.

No me mueve, mi Dios para quererte El Cielo que me tienes prometido, Ni me mueve el Infierno tan temido; Para dejar por eso de Ofenderte. Tú me mueves Señor muéveme el verte, Clavado en una cruz y escarnecido,

Muéveme el ver Tu cuerpo tan herido. Muéveme Tus afrentas y Tu muerte, Muéveme en fin Tu amor, en tal manera; Que aunque NO hubiera Cielo yo te amara Y aunque NO hubiera Infierno Te temiera. NO me tienes que dar porque te quiera, Pues aunque lo que espero NO esperara; Lo mismo que te quiero Te quisiera.

 

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