EJÉRCITO VICTORIOSO VIII


HORAS NOCTURNAS DE REPARACIÓN

Pasos:

I. Coronilla del Amor

II. Meditación de la Hora Nocturna. (Una por día)

III. Oración final (ver al final la última oración)

IV. TRISAGIO A LA SANTÍSIMA TRINIDAD (Complemento poderosísimo de Protección)

 CORONILLA DEL AMOR

En las cuentas del rosario. En las cuentas grandes:

Sagrados Corazones de Jesús, María y José; sed nuestro amor y salvación.

En las cuentas pequeñas (10 veces):

Jesús, María y José os amo. Salvad almas. Salvad a los consagrados.

Al final del rosario, repetir tres veces:

Sagrados Corazones de Jesús, María y José; haced que os ame cada vez más.

II MEDITACIÓN DE LAS HORAS NOCTURNAS

DÍA VEINTIUNO

21. Reparad por las almas que se enojan conmigo cuando decido probarlas, liberarlas de sus esclavitudes.

Hijo amantísimo:

Qué grato es saber que cuento con vuestra compañía. Vuestros actos de amor para conmigo serán recompensados en el Cielo. Pensad por un momento que cada vez que venís a Mí, llegaréis a una porción del Cielo en la tierra.

Porción en la que os espero cada noche para perfumar vuestro corazón con el óleo bendito. Óleo de fragancia exquisita, óleo que os mantendrá despiertos, amándoMe por los que NO me aman, adorándoMe por los que NO me adoran.

Óleo que os consumirá en ansias de reparar, porque son muchas las almas que reniegan de su cruz… Muchas las almas que NO aceptan el Sufrimiento…

 Sufrimiento que para ellas es un castigo. Sufrimiento que evaden siempre. Sufrimiento que NO esperan encontrar durante su peregrinaje en la tierra.

Hijo mío, habéis de saber que las almas que buscan una vida acomodada, relajada. Una vida sin tropiezos, una vida en la que NO se tenga que luchar NI sacrificar para conseguir los ideales: son almas que aún NO han descubierto el Gran Misterio de la Cruz.

 Son almas que aún les falta mucho camino por recorrer. Son almas que aún NO se han preparado para la Prueba. Prueba que algún día les habrá de llegar.

PRUEBA POR LA QUE TODA CREATURA DEBERÁ PASAR…

 Prueba que purifica el corazón dándole brillo, lucidez… Prueba que acrisola como a oro y plata.

Encanto de mi Divino Corazón:

Atraedme, con vuestra oración, a todas aquellas almas que se enojan conmigo cuando decido probarlas. Liberarlas de sus esclavitudes, refinarlas en el Fuego de mi Amor Divino.

Alma reparadora que estáis en vela en el silencio de esta noche… Alma reparadora que con vuestros ruegos dais descanso a mi Sagrado Corazón. Alma reparadora que sois la admiración de los Santos Ángeles:

Anunciad al Mundo que la Cruz es necesaria para Purificar el alma.

Anunciad al Mundo que la Cruz pule, talla, da perfección al alma que ha decidido seguir las Huellas del Crucificado. Anunciad al mundo entero, que la Cruz hace caminar al alma por caminos angostos, caminos seguros para entrar en UNA de las moradas del Cielo.

Anunciad al Mundo entero que la Cruz desata el alma de las cosas terrenas. Anunciad al Mundo entero que la Cruz sirve, para purgar en vida los pecados.

Así es pues hijo amado, que en esta Hora Nocturna de Reparación, os pido que INTERCEDÁIS por las almas que NO quieren llevar sobre sus hombros el peso de la Cruz de cada día. Almas que se apartan de mi Camino, creyendo que las Pruebas NO le sobrevendrán.

Alma Reparadora:

Crucificado Jesús mío:

He escuchado el barullo de vuestra voz. Voz que me atrajo al monte Calvario para reparar por los desvaríos de vuestros hijos. Hijos que NO hacen caso a vuestros llamamientos de Amor. Hijos que NO quieren acogerse a vuestra misericordia, porque aún naufragan en el lodazal del Pecado.

Hijos que martirizan vuestro Sagrado Corazón con su falta de amor para con ellas mismas. Hijos que desatienden a vuestra Palabra. Palabra que debemos cumplir al pie de la letra. Palabra que abre nuestro corazón para recibir vuestras gracias. Palabra que ilumina nuestro caminar. Palabra que penetra hasta la médula, llevándonos a un Cambio.

Crucificado Jesús mío:

He escuchado el barullo de vuestra voz. Voz que me atrajo al Monte Calvario para reparar por las criaturas que NO quieren saber nada de la Cruz…

Criaturas que sienten pánico al Dolor. Criaturas que desconocen el gran valor que tiene el Sufrimiento Ofrecido…

Criaturas, que apenas les llega el momento de su purificación, desdeñan de vuestro amor, cuestionan vuestros designios Divinos, llegando a dudar de vuestra misericordia infinita. Misericordia para con todos los hombres, porque sois Dios sumamente Bueno, Misericordioso para con el pecador, porque queréis que ni una sola alma se os pierda.

Crucificado Jesús mío:

He escuchado el barullo de vuestra Voz. Voz que me atrajo al Monte Calvario para reparar por las almas que NO aceptan las cruces de cada día. Tocad la fibra más profunda de sus corazones, para que comprendan que quien NO carga con su Cruz, NO es digno de Vos.

No ha cosechado méritos para habitar en vuestras moradas y difícilmente estará en el grupo de los Vencedores. Pasará a formar parte del grupo de los Perdedores, de los que tuvieron en sus manos vuestras dádivas celestiales y las dejaron perder.

Crucificado Jesús mío:

He escuchado el barullo de vuestra Voz. Voz que me atrajo al monte Calvario para reparar por las almas pusilánimes. Almas cobardes para enfrentarse ante situaciones difíciles…

Almas que se esconden en la oscuridad para NO ser descubiertas. Almas que creen que por ser buenas, el Dolor NO tocará las puertas de sus corazones.

Crucificado Jesús mío:

Espero que mi pobre compañía os haya servido como refrigerio, como descanso. Espero que de mi parte NO recibáis heridas, ni sufrimientos, porque os amo. Sois el aire que respiro; sois el aliciente que da empuje a mi vida para NO decaer, para NO caminar hacia atrás.

III ORACIÓN FINAL

Jesús mío, Amantísimo y Dulcísimo Salvador: permitidme que os ofrezca y que ofrezca por Vos al Padre Eterno, la Preciosísima Sangre y Agua salida de la herida abierta en Vuestro Divino Corazón en el árbol de la Cruz. Dignaos aplicar eficazmente esta Sangre y esta Agua a todas las almas, en particular a los pobres pecadores y a la mía. Purificad, regenerad, salvad a todos los hombres con el auxilio de vuestros méritos. Concedednos finalmente, oh Jesús, entrar en vuestro Amantísimo Corazón y habitar en él para siempre. Amén.

DÍA VEINTIDÓS

22. Reparad por las almas que están entretenidas en las cosas del Mundo.

Encanto de mi alma: apresuraos en venir a Mí. Tengo algo para contaros: hay un lamento persistente en mi Corazón que me hace llorar, padecer porque muchas almas no se dejan arropar bajo los rayos de mi Divina Misericordia. Muchas almas se resisten en seguir mis huellas; muchas almas me han cerrado las puertas de su corazón.

Por eso sufro soledad, abandono, ingratitud de hombres que dicen amarme pero su amor es superficial, manipulador, de momento; amor que hoy está pero mañana desaparece, se diluye como espuma entre las manos, se evapora como el humo y el viento. Amor de mera emoción, mas no del corazón.

Hijo amado: venid en esta noche y recoged en un copón de oro Mi Sangre Preciosa porque los azotes que recibo de muchos de mis hijos rompen mi piel; causan heridas en mis heridas. La corona de espinas fracturan los huesos de Mi cabeza con el pensamiento perverso de almas que quieren destruir en vez de construir.

Almas que no sopesan los sufrimientos que les aguarda si no se convierten, si no vuelven sus ojos y su corazón a Mí; almas que no entienden o no quieren comprender que el pecado las separa de mis gracias, rompe con la filiación Divina; almas que actúan bajo falsas pretensiones; almas que tan sólo Me honran con sus labios, ya que sus corazones están ausentes de Mí.

Reparad hijo amado: para que las almas que están entretenidas en las cosas del mundo, empiecen a sentir tedio por las alegrías fugaces, por sus falsas pretensiones, por sus modelos falaces.

Reparad para que abran sus ojos a la realidad, para que reconozcan que sólo es importante: la salvación del alma. Reparad para que abran su corazón a lo trascendental, a lo que sí es verdaderamente importante, necesario para permanecer eternamente a Mi lado, para habitar en una de las moradas de mi Reino.

Reino abierto para las almas de corazón puro. Reino abierto para las almas que hicieron mi Divina Voluntad. Reino abierto para las almas que supieron hacerse como niños. Reino abierto para las almas que vivieron el sermón de la montaña. Reino abierto para las almas que tomaron como modelo en sus vidas, al pobre de Nazaret.

Reino abierto para las almas que cerraron sus oídos ante las pretensiones del demonio. Reino abierto para las almas que reconocieron sus pecados, purificaron sus corazones en los Ríos de la Gracia. Reino abierto para las almas que forjaron ideales de santidad, de gracia continua.

Alma Reparadora:

Mi delirio de amor: heme aquí unido a la Iglesia: Triunfante, Purgante y Militante. Heme aquí unido al dolor de vuestro Sacratísimo Corazón. Corazón que es una hoguera que arde para dar calor a todos vuestros hijos. Corazón con varios Aposentos abiertos para dar albergue a toda la humanidad. Corazón que espera ser amado y adorado por todos nosotros.

Corazón que debe ser desagraviado porque muchas almas vituperan vuestra Divinidad; algunos se atreven a decir que simplemente fuisteis un hombre evolucionado, que no pensasteis igual a los hombres de vuestra época, que supisteis ser distinto, diferente de las demás criaturas, que os ganasteis un puesto, que cosechasteis méritos, que por eso se habla de Vos en todos los tiempos y culturas.

Qué gran mentira, cuan gruesa es la capa de oscuridad para estas pobres almas. Sois el Hijo de Dios encarnado. Sois el Mesías, Dios esperado. Sois el Emmanuel, Dios con nosotros. Sois el Cordero Inmolado que disteis vuestra vida para la redención del mundo.

Sois el León de Judá que jamás será vencido por más enemigos que os asedien, por más teorías heréticas que existan, por más hombres que no crean en vuestra magnificencia; por más pecado que contamine el mundo, seguiréis siendo Dios; seguiréis siendo el Divino Maestro que nos enseña, nos educa en la virtud, nos muestra un mundo diferente, al ya existente.

Seguiréis siendo el Salvador, que no descansará hasta tener vuestras ovejas en vuestro redil. Seguiréis siendo el Dios perfecto, Dios sin mancha, sin mancilla.

Jesús mío: Vos que os robasteis mi corazón para unirlo al vuestro: me sumerjo en el silencio y soledad de la noche para reparar por todas las almas que viven una vida loca, desenfrenada. Para reparar por todas las almas que no os aman en magnitud, en entrega.

Para reparar por todas las almas que sólo os buscan cuando necesitan de un milagro, de una ayuda extraordinaria. Para reparar por todas las almas díscolas, de duro corazón. Para reparar por todas las almas absortas en el mundo, mundo que las somete a influencias negativas.

Mundo que se lleva consigo muchas almas, almas que se pierden en el pecado, almas que caen en los pozos fangosos del vicio, almas que se hacen títeres, como siempre habrá quién las maneje, quién las lleve por el camino del Mal.

Jesús mío: haced que esta hora nocturna de reparación saque a los hombres de los engaños del mundo y abran sus corazones para daros un puesto de predilección en sus vidas.

III ORACIÓN FINAL

Jesús mío, Amantísimo y Dulcísimo Salvador: permitidme que os ofrezca y que ofrezca por Vos al Padre Eterno, la Preciosísima Sangre y Agua salida de la herida abierta en Vuestro Divino Corazón en el árbol de la Cruz. Dignaos aplicar eficazmente esta Sangre y esta Agua a todas las almas, en particular a los pobres pecadores y a la mía. Purificad, regenerad, salvad a todos los hombres con el auxilio de vuestros méritos. Concedednos finalmente, oh Jesús, entrar en vuestro Amantísimo Corazón y habitar en él para siempre. Amén.

DÍA VEINTITRES

23. Reparad por las almas que promueven y practican leyes perniciosas

Hijo no tengáis miedo en levantaros en esta noche. Os protegeré, os cuidaré como a las niñas de mis ojos; traspasaré vuestro corazón con una chispita de mi amor para que no sintáis frío. Os necesito como cirio encendido, ardiendo en oración a favor de la humanidad; humanidad confundida por las corrientes del mundo.

Humanidad que fácilmente se acoge a leyes inventadas por los hombres; leyes que no están dentro de mis planes Divinos, leyes que en nada se parecen con mis preceptos, leyes que hacen de las criaturas servidores del demonio; leyes que llevan al pecado, a la ruina de naciones enteras, a la laxitud moral, a la degradación ética y por último a la segunda muerte.

¡Cómo es posible hijo mío, que el hombre invente sus propios códigos morales!, sólo para justificar el pecado, sólo para mostrar como algo muy normal las irregularidades y debilidades humanas. La hipocresía ha llegado al colmo de la desfachatez; la inmoralidad ha rebosado la copa; el descaro enerva a las almas buenas.

Hijo mío: vuestra oración en esta noche, perfuma los corazones putrefactos y nauseabundos de algunas almas que se acogen a falsas leyes; leyes que son carta abierta para entrar a las profundidades del Infierno. Vuestra oración en esta noche ilumina algunas conciencias oscuras.

Vuestra oración en esta noche abre los ojos de algunos de mis hijos, ciegos espirituales; vuestra oración en esta noche me conlleva a perdonar al pecador más empedernido porque mi misericordia no tiene límite.

Ya que habéis venido al monte Calvario a hacerme compañía: Reparad con sacrificios, mortificaciones para que no se promulguen más leyes perniciosas, nocivas como las que están a favor de la eutanasia, el aborto, el matrimonio entre homosexuales y otras que son invento de Satanás: para arrastrarlas con él.

Para cobrarles por su mal comportamiento, por el haber transgredido los preceptos de Dios. Preceptos que sí son los verdaderos; preceptos que llevan al disfrute del Cielo; preceptos que dan paz, equilibrio emocional, alegría al corazón.

Hijo mío: Estad siempre en contra de estas leyes que hieren mi Sagrado Corazón; jamás estéis a favor de ninguna de ellas; rechazadlas si fuere necesario, públicamente; no acolitéis el pecado, no os hagáis cómplices, NO pequéis por ser perros mudos.

Alma Reparadora:

Agonizante Jesús mío: gracias os doy por despertarme en esta noche, por intranquilizar mi corazón hasta no llegar al monte Calvario; hasta no postrarme a vuestro divinos pies y enjugarlos con mi llanto. Gracias os doy por haber transformado mi vida, por restaurarla, por darle orden; gracias os doy por la confianza que habéis depositado en mi corazón, por haberme elegido como alma reparadora.

Por haberme entregado este tesoro en mis manos, por haber llenado mis vacíos con vuestro amor, por haber cicatrizado las heridas de mi alma, por haberme devuelto al estado de Gracia. Estado de Gracia que un día perdí, por seguir tras las quimeras del mundo, los falsos espejismos que coartaron mi libertad, me anclaron, me amarraron impidiéndome levantar las alas para volar.

Agonizante Jesús mío: gracias os doy por despertarme en esta noche, por asociarme a los sufrimientos de vuestra Sagrada Pasión, por fijar vuestra atención en mi pequeñez. No tengo nada para daros; sólo os ofrendo mi vida porque os pertenece.

Agonizante Jesús mío: gracias os doy por despertarme en esta noche; por colocar palabras en mis labios para adoraros, para reconoceros como mi Amo y Señor, para aplicar bálsamo de alivio a vuestro Divino Corazón porque muchos de vuestros hijos taladran vuestra manos y pies con sus pecados…

Muchos de vuestros hijos os crucifican de nuevo, ya que acogen con beneplácito leyes permisivas; acogen con beneplácito leyes salpicadas con la ponzoña de Satanás; acogen con beneplácito leyes que la conciencia, muy en el fondo de su corazón, le recrimina, le habla, le cuestiona, le interpela a un cambio.

Agonizante Jesús mío: gracias os doy por despertarme en esta noche, para reparar por aquellas almas que se han cobijado bajo las leyes malditas de la eutanasia, del aborto, del matrimonio entre homosexuales; punzad sus corazones y heridlos con un flechazo de amor; manifestadles vuestra desaprobación, vuestro repudio por el pecado.

Agonizante Jesús mío: gracias os doy por despertarme en esta noche para secar vuestras lágrimas, para recoger la Sangre Preciosa que corre de vuestras Santas llagas; para llamar al mundo a un cambio, a volver los ojos y el corazón a Dios.

Agonizante Jesús mío: esparcid vuestra Agua Viva en toda la tierra y haced que cesen las leyes anticristianas, haced que todas las almas regresen a Vos.

III ORACIÓN FINAL

Jesús mío, Amantísimo y Dulcísimo Salvador: permitidme que os ofrezca y que ofrezca por Vos al Padre Eterno, la Preciosísima Sangre y Agua salida de la herida abierta en Vuestro Divino Corazón en el árbol de la Cruz. Dignaos aplicar eficazmente esta Sangre y esta Agua a todas las almas, en particular a los pobres pecadores y a la mía. Purificad, regenerad, salvad a todos los hombres con el auxilio de vuestros méritos. Concedednos finalmente, oh Jesús, entrar en vuestro Amantísimo Corazón y habitar en él para siempre. Amén.

DÍA VEINTICUATRO

24. Reparad para que las criaturas rechacen el pecado

Hijo carísimo: el Mártir del Gólgota sufre soledad en esta noche. El Mártir del Gólgota de nuevo es azotado, coronado de espinas, crucificado. El Mártir del Gólgota os llama a: alzar vuestro voz al Cielo.

Suplicar misericordia al Padre Eterno porque Satanás está haciendo de las suyas: les quita, a las almas, la vergüenza para pecar y se las devuelve para confesarse, les adormila la conciencia, les endurece el corazón, les venda sus ojos y tapa sus oídos de tal modo que caminen como ovejas que van al degüello.

Hijo carísimo: el Mártir del Gólgota llama a todas las almas reparadoras a ponerse en vanguardia, a atrincherarse en la llaga de mi Sagrado Costado, a aprovisionarse con la armadura de Dios, a levantar sus manos hacia el Cielo porque muchas almas yacen en el error, en la ignorancia espiritual, en la miopía religiosa.

 Alma reparadora: entregadme el cansancio del día, entregadme vuestras cuitas, vuestros temores que os aligeraré en vuestro andar, rebosaré vuestros corazones con mis gracias para que os ocupéis de los asuntos del Cielo que Yo Me ocuparé de los vuestros.

Alma reparadora: alumbrad la oscuridad de esta noche con los destellos de vuestra oración; sacad con vuestros desvelos de amor a tantas almas que, aún, no me han experimentado, no me han degustado, no me han saboreado.

Hijo amado: es tanta la maldad que hay en el mundo que si se os abrieran vuestros ojos espirituales: veríais sombras, densas tinieblas de oscuridad; si se os abrieran vuestros oídos espirituales: escucharíais los aullidos del espíritu del mal buscando afanosamente almas; si se os abrieran vuestro olfato espiritual: no soportarías el olor nauseabundo, mortecino.

Hijo amado: es tanta la maldad que hay en el mundo, que al Infierno caen almas diariamente como las hojas de los árboles en tiempo de otoño.

Hijo amado: es tanta la maldad que hay en el mundo, que la copa de mi Corazón rebosa; la justicia está pronta en ejecutarse. Así es, pues, hijo mío que debéis reparar en esta noche para que las criaturas rechacen el pecado; para que los hombres reconozcan que el infierno existe; para que entiendan que es premura la salvación de sus almas.

Es mucha la diversidad de pecado: unos mayores que otros. Por eso alma reparadora: elevad vuestros ruegos, aumentad vuestras penitencias y trabajad para la gran empresa del Cielo, salvando almas.

Alma Reparadora:

Corazón agonizante: heme aquí en esta noche extasiado en algunas de las esferas de la contemplación. Heme aquí en esta noche arrullándoos con Mi oración. Heme aquí en esta noche menguando vuestro dolor con mi hora nocturna de reparación.

Corazón agonizante: heme aquí en el monte Gólgota elevando plegarias al Cielo; heme aquí presentando al Padre Eterno el sufrimiento que os consume. Heme aquí sanando vuestras Santas Llagas con mi inmolación y ofrecimiento de permanecer postrado a vuestros divinos pies, reparando por todos los pecados de la humanidad.

Pecados que llevan al hombre a una guillotina mortal; pecados que deforman el corazón; pecados que aumentan el peso de vuestra cruz, porque son muchas las almas que han caído en las artimañas de Satanás; espíritu engañador que las seduce con sutileza, espíritu engañador que las hace súbditas y esclavas del Mal.

Corazón agonizante: estoy conmovido por vuestras palabras; estoy que ardo en deseos vehementes de llevarme vuestro dolor; ya sufristeis demasiado; ya pagasteis alto precio por todos los hombres; ya cancelasteis la deuda contraída por el pecado; ya os ofrecisteis como Víctima Divina.

Y aún, así seguís padeciendo tormentos, vejámenes de parte de aquellas almas que están inmersas en el lodo de la maldad; maldad que les arrebata bendiciones; maldad que les adormila su conciencia; maldad que les domina la voluntad; maldad que los hace aceptos para el demonio.

Maldad que los postula para el Averno; maldad que pone un límite en el Cielo porque estos pobres, hijos vuestros, corren peligro de condenarse.

Corazón agonizante: estoy ante vuestra presencia queriéndome unir a Vuestro Dolor; regaladme parte de vuestro sufrimiento; descargad sobre mis hombros parte del peso de vuestra cruz; dejadme embriagar de amor con la Sangre Preciosa que fluye de vuestros poros para que así encontréis en mí: apoyo, seguridad, os sintáis acompañado. Son varias las almas que os aman, son varias las almas que se desvelan en prodigaros cuidados, delicadezas.

Corazón agonizante de Jesús: ¡Cómo no entregaros mi vida! ¡Cómo no desgastarla en la salvación de las almas! ¡Cómo no permanecer largas horas en la soledad del Getsemaní!, velando cada noche, reparando por el adormilamiento espiritual de muchos de vuestros hijos; hijos obstinados en el mal; hijos que saturan de oprobios vuestro Divino Corazón.

III ORACIÓN FINAL

Jesús mío, Amantísimo y Dulcísimo Salvador: permitidme que os ofrezca y que ofrezca por Vos al Padre Eterno, la Preciosísima Sangre y Agua salida de la herida abierta en Vuestro Divino Corazón en el árbol de la Cruz. Dignaos aplicar eficazmente esta Sangre y esta Agua a todas las almas, en particular a los pobres pecadores y a la mía. Purificad, regenerad, salvad a todos los hombres con el auxilio de vuestros méritos. Concedednos finalmente, oh Jesús, entrar en vuestro Amantísimo Corazón y habitar en él para siempre. Amén.

Extractado del libro: En los umbrales de la Nueva Jerusalén, cap. II (Mensajes dados a Agustín del Divino Corazón, mensajero de los Sagrados Corazones Unidos y Traspasados de Jesús y de María).

TRISAGIO A LA SANTÍSIMA TRINIDAD.

Bendita sea la Santa e indivisible Trinidad, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

V. Abrid, Señor mis labios. R. Y mi voz pronunciará vuestra alabanza.

V. Dios mío, mi defensa te encomiendo. R. Señor, a mi socorro acude presto.

Gloria sea dada al Padre, Gloria al eterno Hijo, Gloria al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Acto de Contrición

Amorosìsimo Dios, uno y Trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en quien creo, en quien espero, a quien amo con todo mi corazón, cuerpo y alma, sentidos y potencias, y por ser vos mi Padre, mi señor y mi Dios infinitamente bueno y digno de ser amado sobre todas las cosas, me pesa, Trinidad Misericordiosa, me pesa, trinidad amabilísima, me pesa Trinidad Santísima, de haberos ofendido sólo por ser vos quien sois: propongo y os doy palabra de nunca mas ofenderos, y de morir antes que pecar; espero en vuestra suma bondad y misericordia infinita que me habéis de perdonar todos mis pecados y me daréis gracia para perseverar en un verdadero amor y cordialísima devoción de vuestra siempre amabilísima Trinidad. Amén.

Himno

Ya se aparta el sol ardiente Tu, luz perenne. Unidad Danos un amor ferviente, Santísima Trinidad. En la aurora te alabamos Y en la tarde ¡oh sumo bien! Confiados esperamos Que allá en el cielo también. Al Padre, al Hijo, y al Santo Espíritu, con fervor Demos en piadoso canto Gloria, alabanza y honor. Amén.

Se dice tres veces:

Sanctus, Sanctus, Sanctus, Dominus Deus, Sabaoth. Pleni sunt coeli et terra gloria tua.   Hosanna in excelsis. Benedictus qui venit in nomine Domini. Hosanna in excelsis. Aleluya.Aleluya.

GLORIA Patri, etFilio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

Ahora en su rosario, en el primer misterio rezar:

 PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

Decir en las 9 nueve perlas siguientes:

Abba Santísimo, Sanctus, Sanctus, Sanctus,Dominus Deus, Sabaoth. Rex caelestis, Pleni sunt coeli et terra gloria tua.Hosanna in excelsis.Benedictus qui venit in nomine Domini.Hosanna in excelsis. Aleluya. Aleluya.”

GLORIA Patri, etFilio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

Y al terminar las 9 veces se dice:

“Por infinitos siglos de los siglos. Amén” Aleluya. Aleluya.

Hacer lo mismo en el segundo y tercer misterio, hasta completar 27 veces

Sanctus, Sanctus, Dominus Deus, Sabaoth. Rex caelestis, Pleni sunt coeli et terra gloria tua.Hosanna in excelsis. Benedictus qui venit in nomine Domini. Hosanna in excelsis. Aleluya. Aleluya.”

Antifonía

A Tì, Dios Padre ingénito; a Tî Hijo unigénito; a Tî, Espíritu Santo paráclito, santa e indivisible Trinidad de todo corazón te confesamos, alabamos y bendecimos: a Tì se dé Gloria por los siglos de los siglos. V. Adoremos al Dios de las alturas. R. Alabémosle en la tierra todas sus criaturas.

Oración

Amabilísimo Señor, Dios Uno y Trino, dadnos continuamente vuestra gracia, vuestra caridad y la comunicación de Vos para que en tiempo y eternidad os amemos y glorifiquemos, Padre, Hijo y Espíritu Santo, una deidad, por infinitos siglos de los siglos. Amén.

Gozos a la Santísima Trinidad

Dios Uno y Trino, a quien tanto Arcángeles. Querubines, Angeles y Serafines Dicen: Santo, Santo, Santo.

Santísima Trinidad, Una esencia soberana, De donde en raudales mana La Divina Caridad, De tu inmensa majestad Ante el trono sacrosanto.

Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Oh misteriosa Deidad De una esencia y tres personas, Pues que piadosa perdonas, Nuestra miseria y maldad, Oye con benignidad Este fervoroso canto.

Angeles y Serafines,  Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

El Trisagio que Isaías Escribió con tanto celo, Lo cantan siempre en el cielo Angélicas jerarquías; Tan piadosas melodías Son de las almas encanto.

Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Este Trisagio glorioso Voz del coro Celestial Contra el poder infernal Es auxilio poderoso, Y en este mar proceloso, Puerto en que cesa el quebranto. Angeles y serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

JINETE DE LA PESTE

De la muerte repentina Del rayo exterminador, De la peste y del temblor, Libra esta oración divina; Ella la mente ilumina Y disipa nuestro llanto.

Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Es el iris que se ostenta Precursor de la bonanza Es áncora de esperanza En la desecha tormenta, Es la brújula que orienta Al tender la noche el manto.

Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Es escudo soberano De la divina justicia, Con que de infernal malicia Triunfa el devoto cristiano, Y hace que el dragón tirano Huya con terror y espanto.

Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

De la guerra fratricida Que ensangrienta nuestro suelo, El Trisagio, don del Cielo, Nos preserva con su egida; Y en dulce paz bendecida Suba hasta Dios nuestro canto. Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Yo confío en vuestro amor, Santo Dios, fuerte, inmortal, Que en el coro celestial Cantaré con gran fervor El himno que tanto honor Causa, cuando en su canto, Angeles y Serafines, Arcángeles y querubines Dicen Santo, Santo, Santo.

Dios Uno y Trino a quien tanto Arcángeles, Querubines, Angeles y Serafines, Dicen: Santo, Santo, Santo.

Antífonía

Bendita sea la santa e indivisible Trinidad, que todas las cosas crea y gobierna, ahora y siempre y por los infinitos siglos. Amén

V. Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo. R. Alabémosle y ensalcémosle por todos los siglos.

Oración

Omnipotente y sempiterno Dios, que te dignaste revelar a tus siervos la gloria de tu eterna Trinidad, y que adorasen la unidad de tu augusta Majestad en la confesión de la fe; te suplicamos rendidos que por la misma confesión de la misma fe, nos veamos siempre libres de las adversidades y peligros. Por Jesucristo Señor nuestro, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Ofrecimiento

Te rogamos Señor, por la santa iglesia católica, en especial por nuestro Santo Padre El Papa y todos los prelados que la gobiernan, por la exaltación de la santa fe católica, la conversión de los infieles, herejes y pecadores, paz y concordia entre los príncipes cristianos, perseverancia de los buenos y arreglo de las costumbres, por los perseguidos, afligidos, enfermos y agonizantes, por las almas del purgatorio, por el acierto en los gobiernos de las naciones, unión en los matrimonios, ejemplo en las familias y santa educación de la juventud; por nuestros amigos y enemigos y por todas las necesidades espirituales y temporales del pueblo y del estado. Sagrado Corazón de Jesús, fuente de bondad y misericordia. Ten piedad de nosotros.

QUE SE ATREVAN A SEGUIR ORANDO A PESAR DE LOS EMBATES DEL INFIERNO…

Tres Padres Nuestros, Avemarías y Glorias por el remedio de todas nuestras necesidades.

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dei Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen.

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confiamos infinitamente.

Acto de Desagravio

Divino Salvador de las almas; cubiertos de confusión nuestros rostros, nos posternamos en vuestra presencia soberana y dirigiendo nuestra vista al solitario Tabernáculo, donde gemís cautivo de nuestro amor, se pàrten nuestros corazones de pena al ver el olvido en que os tienen los redimidos, al ver esterilizada vuestra sangre, e infructuosos los sacrificios y escarnecido vuestro amor. Pero ya que con infinita condescendencia permitís que unamos esta noche nuestros gemidos a los vuestros, nuestras lágrimas a las que brotaron por nuestra causa de vuestros Sacratísimos ojos, a las lágrimas de sangre que vertieron vuestros Divinos ojos, os rogamos dulce Jesús, por los que no ruegan, os bendecimos por los que os maldicen y os adoramos por los que, despiadados os ultrajan, y con toda la energía de nuestras almas, deseamos bendeciros y alabaros en todos los instantes de nuestra vida y en todos los Sagrarios de la tierra y con los valiosos afectos de vuestro amante Corazón.

Suba, Señor, hasta Vos, el doloroso grito de expiación y arrepentimiento que el pesar arranca de nuestros contritos corazones.

V. Por nuestros pecados, por los de nuestros padres, hermanos y amigos, por los del mundo entero. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por las infidelidades y sacrilegios, por los odios y rencores. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por las blasfemias, por la profanación de los días santos. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por las impurezas y escándalos. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los hurtos e injusticias, por las debilidades e irrespetos humanos. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por la desobediencia a la Santa Iglesia Católica, la que instituyó Jesucristo, por la violación del ayuno. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los crímenes de los esposos, por las negligencias de los padres, por las faltas de los hijos. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los atentados cometidos contra el Papa. R. Perdón Señor, perdón. V. Por las persecuciones levantadas contra los Obispos, Sacerdotes, religiosos y Sagradas Vírgenes. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los insultos hechos a vuestras imágenes, la profanación de los templos, el abuso de los sacramentos y los ultrajes al augusto Tabernáculo. R. Perdón Señor, perdón. V. Por los crímenes de la prensa impía y blasfema, por las horrendas maquinaciones de tenebrosas sectas. R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los justos que vacilan, por los pecadores que resisten a la gracia y por todos los que sufren. R. Piedad, Señor piedad.

V. Perdón, Señor, y piedad por el más necesitado de vuestra gracia; que la luz de vuestros Divinos Ojos no se aparte jamás de nosotros; encadenad a la puerta del Tabernáculo nuestros inconstantes corazones; hacedles allí sentir los incendios del amor Divino, y a vista de las propias ingratitudes y rebeldías, que se deshagan de pena, que lloren lágrimas de sangre, que vivan muriendo de amor. R. Amén.

GLORIA A TI SEÑOR JESÚS. GRACIAS POR SALVARNOS.

JESUS, MARIA, Y JOSE OS AMO SALVAD VIDAS, NACIONES Y ALMAS. AMÉN.

No me mueve, mi Dios para quererte El Cielo que me tienes prometido, Ni me mueve el Infierno tan temido; Para dejar por eso de Ofenderte. Tú me mueves Señor muéveme el verte, Clavado en una cruz y escarnecido,

Muéveme el ver Tu cuerpo tan herido. Muéveme Tus afrentas y Tu muerte, Muéveme en fin Tu amor, en tal manera; Que aunque NO hubiera Cielo yo te amara Y aunque NO hubiera Infierno Te temiera. NO me tienes que dar porque te quiera, Pues aunque lo que espero NO esperara; Lo mismo que te quiero Te quisiera.

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