R115 LAS PRUEBAS DE MARÍA


Agosto 03 de 2017

La Gracia de Mi Señor vuestro Dios, es para todos vosotros. Mi Señor y Mi Dios, vuestro Dios, derrama Sus Bendiciones, Su Amor, Sus cuidados, sobre cada una de las almas creadas. Pero, vosotros, ¿Qué hacéis para retener esa Gracia en vosotros?

Yo como Madre vuestra, también os cuido Mis pequeños. Ciertamente, sois hijos de Mi Señor y Mi Dios y procuro que vosotros estéis dispuestos de la mejor forma en vuestra alma, para recibir dignamente los regalos tan grandes que recibís en todo momento de Mi Dios, vuestro Dios.

Entended Mis pequeños, en todo momento estáis recibiendo Bendiciones de Nuestro Dios. Vosotros ya no os dais cuenta de ello o NO os ponéis a recapacitar y a meditar todas estas Bendiciones que recibís. Cuando Yo os digo “en todo momento” para que entendáis, simplemente os pongo un ejemplo contundente, que es el Don de la vida.

Se os ha dicho ya en varias ocasiones, que la vida que tenéis viene de Nuestro Dios y Señor. Si Él dejara de veros, de cuidaros, en ese momento vuestra vida terminaría.

Esto os lo digo así, para que os deis cuenta que en todo momento, Nuestro Dios y Señor, está atento a la vida de cada uno de vosotros.

Es muy tonto decir, como a veces muchos de vosotros exclamáis: “es que Dios no se acuerda de Mí” o también decís: “Él está ocupado con tantas cosas, que ni se acuerda de Mí” y muchas otras cosas más decís.

Pero con lo que os acabo de decir, de que Él está cuidando la vida de cada uno de vosotros, es más que claro que vosotros estáis ante Su Presencia, ante Su Cuidado y está viendo por vosotros en todo momento, para mantener el Don de la vida, que Él os ha concedido…

Y Le podáis servir y luego podáis ganaros el Reino de los Cielos.

Cuando vinisteis a servir a vuestro Dios aquí a la Tierra, Él se comprometió con vosotros de cuidaros en todo momento…  Y ese “todo momento” NO tiene descanso Mis pequeños, estáis en todo momento en el Pensamiento y en el Corazón de vuestro Dios.

Así que, antes de que volváis a querer decir que vuestro Dios no se acuerda de vosotros; que ciertamente es un error gravísimo, meditéis y calléis. Y antes que nada, agradeced que vuestro Dios, vuestro Padre, vuestro Creador, que os está cuidando, está velando por vosotros en todo momento.

Llegará un momento en que Lo conoceréis y Lo veréis Cara a cara. conoceréis Su Amor, os daréis cuenta Quién es vuestro Dios y todo lo que recibisteis de Él, desde el momento de vuestra concepción… Y por qué se os concedió el Don de la vida.

NO seáis ingratos con vuestro Creador, Él es Puro Amor y si algo sucede en vuestra existencia, Él está velando por vosotros, está viendo por vuestro bien, porque Él es Puro Bien. Aceptad de corazón, lo que venga a vuestra vida, es para vuestro bien.

A veces, tendréis que esperar mucho tiempo, a veces poco; pero el final, será bellísimo y lo agradeceréis infinitamente. Todos vosotros a lo largo de vuestra existencia, tendréis pruebas. Algunas, para que os reforcéis en la Fe y en el Amor.

Otras, para que os acerquéis más fuertemente a Su Corazón. Otras más, para que os deis cuenta de que debéis vivir en humildad y en un sometimiento total a la Voluntad de vuestro Dios y Señor.

Yo Soy el Ejemplo Fiel de lo que os sucede. Yo Misma, también fui probada y fue una Prueba muy fuerte.

Una prueba que en cierto momento, merecería a la muerte… Porque Me tomó el Santo Espíritu y Me dio la Vida en Mi Vientre, de Aquél que fue vuestro Salvador.

Deuteronomio 22,23 Muerte a la virgen infiel y traidora

Vosotros NO estáis en ese momento fuerte, en el que os estéis jugando vuestra vida. Yo, Me estaba jugando la vida, pero acepté la Voluntad de Nuestro Padre, de Nuestro Dios y ved el Regalo que obtuve al final: al Salvador. El Mesías, se desarrolló en Mi Vientre.

¡Qué Alegría, qué Honor! Y todo eso Me lo concedió Nuestro Dios y Señor, porque acepté Su Voluntad sin ponerLe ninguna restricción. Me di en totalidad por Él, Me di en totalidad por vosotros.

Os digo esto Mis pequeños, para que confiéis plenamente en vuestro Dios. Si vosotros Lo estáis siguiendo, si vosotros creéis en Él firmemente, si vosotros NO tenéis duda de que vuestro Dios os ve, os guía, os consiente, os prueba; pero sobre todo, OS AMA, NO TEMÁIS.

 Simplemente, dejad que Él se manifieste en vosotros, como se Manifestó plenamente en Mí, Su Sierva.

Santa Isabel y María… en la Visitación y la exclamación del Magnificat

Amad fuertemente a Nuestro Dios. AmadLo podría decir con locura, porque NO HAY ningún amor en la Tierra, que se pueda parecer al Amor que Nos da Nuestro Dios.

¡Tanto Amor, tanta Dulzura, tanta Delicadeza! Cada uno de vosotros habréis sentido en algún momento de vuestra vida, Su Presencia.

Su trato siempre delicado, sin que os fuerce en ningún momento. OS DA LA LIBERTAD TOTAL, para que escojáis el seguirLe o el traicionarLo y darLe la espalda. O Le dais alegría o Le dais tristeza.

Vosotros mismos ahora, podréis juzgaros. Si estáis recibiendo solamente bienes de parte de Nuestro Dios, ¿Acaso Él se merece que Le paguéis con males, con traición, con grosería, con pecado?…

¿Verdad que NO, Mis pequeños? Si realmente amáis a vuestro Dios, amadLe. AMADLE con todas vuestras fuerzas, con todo vuestro amor.

Dejad que desde el Cielo os ilumine Mi Señor y Mi Dios. PedidLe a la Comunión de los Santos que os ayuden a entender vuestra misión, que os ayuden a llevarla con la mayor perfección posible, como Nuestro Dios y Señor se merece.

Venid a Mí, Mis pequeños. Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María, que también velo continuamente por vosotros. Yo, como Madre vuestra os instruyo, os aconsejo y os explico tantas cosas tan bellas, que vienen de Nuestro Dios y Señor.

Venid a Mí y pedidMe Consejo y Me daréis  gran alegría, porque os podré hablar de Mi Señor y Mi Dios y Me daréis esa alegría de transmitiros las Verdades del Cielo, Sus alegrías y el futuro que os espera, tan bello, tan santo, tan puro.

Es tan bello todo lo viene de Nuestro Dios y cada uno de vosotros está llamado a regresar al Reino de los Cielos. 

Fuisteis creados para producir Amor. 
Hacedlo Mis pequeños.

La humanidad necesita del Amor de Nuestro Dios. Necesita conocer también, Su Perdón.

Venid a Mí Mis pequeños, para que os ayude a apreciar las bellezas que os tiene preparadas Nuestro Dios para toda la Eternidad.

DejadMe Mis pequeños, que os enamore del Amor de Nuestro Dios. DejadMe Mis pequeños, que os lleve hasta la profundidad del Corazón de Mi Hijo. PermitidMe Mis pequeños, que os llene de Mi Amor, que es el Amor de la Trinidad en Mí.

Lo que ahora vivís; por un lado es una prueba para vuestra fidelidad hacia el Amor Infinito de Nuestro Dios. Por otro lado, es para engrandecer el Reino de Nuestro Dios y con eso os ganaréis más Gloria en el Reino de los Cielos.

Mientras más hagáis en la Tierra, por que conozcan el Amor y las Verdades enseñadas por Mi Hijo, más grandes seréis en el Reino de los Cielos.

Os he dicho que Nuestro Padre, Nuestro Dios, vela por cada uno de vosotros en todo momento. NO hay segundo que NO esté con vosotros. Os conoce perfectamente. Tratad pues Mis pequeños, de complacerLe a Quien con todo Amor os creó. ¡Valéis tanto para Él!

Vosotros NO tenéis idea de lo que valéis para vuestro Dios, vuestro Creador.

Cuando Él crea a un ser, le da capacidades que vosotros NO tenéis idea aún, de lo que podéis hacer. Pero primeramente OS PRUEBA, para ver si sois merecedores de todo lo que Él tiene pensado daros. Todos esos regalos y más, se os van dando a lo largo de vuestra existencia y se incrementarán cuando hayáis cumplido vuestra misión aquí en la Tierra, cuando vuestra alma se libere de vuestro cuerpo.

Vuestras potencias espirituales, también se liberarán y os daréis cuenta de todo lo que hizo vuestro Dios y Creador por vosotros. El cuerpo, afectado por el Pecado Original os limita… Pero ya liberados, gozaréis infinitamente todo lo que tenéis, todo lo que se os ha otorgado…

Pero especialmente el Amor. Por eso, tanto os lo insistió Mi Hijo. Toda Su Evangelización, se resume en ello: el Amor. 

El Amor primeramente hacia vuestro Creador. Luego, el Amor hacia vuestro Salvador. luego el Amor de Mi Santo Esposo, el Espíritu de Amor, que os da las capacidades para amar, para servirLe a vuestro Dios en Su Santísima Trinidad…

Y os da las Potencias del Alma que cada uno recibe primeramente, para cumplir su misión y posteriormente, como regalo eterno por haber cumplido correctamente con lo que se os pidió.

¡Es tanto el Amor que se derrama sobre cada uno de vosotros, que debierais estar agradeciendo día y noche lo que tenéis…!  ¡Y que con Fe, debéis aceptar!

Agradeced. AGRADECED en todo momento que vuestro Creador, vuestro Dios, NO aparte de vosotros Su Vista NI Sus Bendiciones, ni por un segundo. Sois Su Creación, sois Su regalo si vivís para Su Bien, si vivís para Su Voluntad. Si vivís para expandir Su Amor sobre la Tierra.

Amaos los unos a los otros, os pidió Mi Hijo y os lo pido Yo ahora, Mis pequeños.

MOMENTOS DIFÍCILES SE VENDRÁN.

 Dejaos pues que el Amor Infinito de la Santísima Trinidad, os colmen plenamente. Os transformen y así podáis entender tanto Amor que recibís de vuestro Dios.  Y de esta forma, también sepáis agradecerLe a vuestro Dios, como Él se merece.

Que la Paz de vuestro Dios en Su Santísima Trinidad quede en cada uno de vosotros.

Yo os bendigo en Nombre de  Mi Padre, en Nombre de Mi Hijo, en Nombre de Mi Esposo, el Santo Espíritu de Dios y en Mi Nombre, María, la Sierva del Señor.

http://diospadresemanifiesta.com/

REINA DE LOS MÁRTIRES

CORREDENTORA, HEROÍNA Y SACERDOTISA

Con la Redención, Jesús recuperó todo lo que Adán despilfarró. Y lo más importante entre lo que recuperó, fueron las almas deformes y los espíritus mutilados de su esencia: La Capacidad de Amar.

Cristo muriendo, ruega por los enemigos de Dios, para que tengan el Perdón y vuelvan a la justicia. Jesús es el restablecedor del Orden.

El Perdón es AmorY es la medicina más amarga, pero más efectiva para empezar a reconstruir el alma.

El Odio ofusca la paz. Y su látigo fustiga sin piedad al hombre, por la violencia contenida en su interior.

La felicidad está en Dios, porque Él da la alegría que da la Paz.

Él da la continencia para el dominio de las pasiones. Él da la resignación, la paciencia, todas las virtudes que son necesarias.

MARIA ES LA CORREDENTORA 

La Madre NO es diferente del Hijo. NO en la naturaleza humana, sino en la misión sobrenatural de la Redención.

El Hijo para tocar el ápice del Dolor, debía probar la separación del Padre: en el Getsemaní, sobre la Cruz. Fue el Dolor llevado a la altura y severidad infinitas.

La Madre, para tocar el ápice del Dolor, debía probar la separación del Hijo: En los Tres Días de la Sepultura.

Entonces María estuvo sola.  La sostenían solo la Fe, la Esperanza y la Caridad. Pero Él estaba ausente.

Fue la espada NO configurada, pero traspasante y hurgante en su corazón. NO murió porque Dios NO quiso. Pero para la Madre, haber quedado privada del Hijo. ¡Y con qué muerte! De la unión con su Hijo… Fue de tal Espasmo que sin una gracia especial, hubiese muerto.

En aquella Hora Dolorosísima. En el Mar de Dolores que fue la vida de la Virgen, consagrada al Supremo Dolor y a la Suprema Alegría desde su concepción.

Ella, la Purísima Corredentora, debió dar su ‘Sí’, para completar lo que le faltaba a la Pasión de Jesús.

María es la Corredentora. Por lo tanto siendo TODO en Ella inferior solamente a Dios, también su Dolor debía ser cual ningún dolor de criatura humana, alcanzará nunca de ser.

María nació Inmaculada porque fue consagrada a Dios por sus padres, antes de ser concebida y amó como jamás criatura alguna podrá hacerlo.

Por ser Corredentora le tocó redimir a la Mujer con su Maternidad Divina.

El Pecado de Eva tuvo varias facetas y TODAS debían ser reparadas…  

María NO conoció el Pecado, por eso venció a Satanás y lo sometió bajo su purísimo calcañal. Por eso mismo encontró la Gracia de Dios que la convirtió en Madre.

Por ser Corredentora junto con Jesús, María conoció el Dolor y el Sufrimiento en grado sumo. Su amor sin límites atrajo la Gracia de Dios que le pidió el sacrificio sin límites.

María fue Sacerdotisa y Víctima, junto con su Hijo.

La primera cristiana y la primera mártir en el Camino del Calvario, junto con la Víctima Suprema: su Hijo Jesucristo.

Ella se sacrificó como mujer, para redimir a la Mujer. 

LA DESOBEDIENCIA

María llevada de su amor por Dios, hace voto de virginidad…

Dios le pide ser madre y esposa.

Obedece…

Eva buscó el placer, el triunfo, la libertad.

María acepta el Dolor, el Aniquilamiento, la Esclavitud.

Eva dijo ‘NO’ a Dios.

María se convierte en Esclava de Dios.

LA SOBERBIA

Eva quiso conocer lo que solo era atributo divino.

María se humilló hasta lo profundo y aceptó toda clase de humillaciones.

La Esclava de Dios aceptó sin defenderse y en silencio:

La humillación de la sospecha de José. La mujer siempre presiente lo que su esposo siente por ella. ¿Cómo debió sentirse la Madre que aunque se sabía inocente, NO podía explicar lo que había pasado?

Aunque su prometido era un santo, también debía ser probado en la Fe… Y el Evangelio deja entrever el Oculto martirio de José.

Las humillaciones de los demás, NO tan santos.

María era prometida, NO esposa. Un embarazo sin boda debió desatar una ola de comentarios muy poco caritativos.

Humillaciones de pobreza en Belén, cuando Jesús nació.Humillaciones de perseguida por el mandato de Herodes.

Humillaciones en el Destierro.

En Egipto, las cosas NO fueron diferentes al ser ellos extranjeros y perseguidos.

Humillaciones de los parientes y amigos que al ignorar la verdad, tomaban como debilidad materna, la forma de educar a Jesús. Y NO la querían mucho al ver la adoración que Ella tributaba a Jesús.

Humillaciones en los tres años del Ministerio de Jesús, por NO haber sabido educarlo. Por permitirle que NO se casara y se pusiera a mantener a su madre viuda, en lugar de andar de alborotador, porque…

¡Vaya escándalos que armaba contra los del Sanedrín!

Humillaciones por ser la Madre de un Demente que se creía Dios.

Humillaciones crueles durante la predicación de la Palabra. El Mesías nacería de una Virgen.

Los que lo negaron y crucificaron, lo insultaron y fueron los precursores de los que NO meditan cuanto amor tiene Dios por su Virgen Santísima…

Y NO RESPETAN SU VIRGINIDAD…

La odian tanto, que NO vacilan en Blasfemar contra Ella con los peores insultos dirigidos contra una mujer…  

Humillaciones después de muerto Jesús, al reconocer una pobreza tal, que le impedía comprar un sepulcro y aceptó la caridad de José de Arimatea.

Humillaciones de los que pensaron que había enloquecido de Dolor en el Calvario, al verla sostener que Él resucitaría.

INCREDULIDAD

Eva NO le creyó a Dios. Prefirió la voz del Maligno Seductor y por eso desobedeció.

María padeció durante tres días, el aparente abandono del Padre.

Resistió los repetidos ataques de Satanás y fue la ÚNICA que continuó creyendo y esperando la Resurrección.

Por eso se completó la Redención. Si Ella hubiese dudado, hubiese deshecho la Obra de Jesús.

Aceptó saber solo lo que Dios quería que supiese, sin preguntar nada. Creyó siempre, sin cuestionar nunca.

LA LUJURIA

Con el voto de virginidad rechazó el placer y cualquier experiencia de los sentidos.

La Carne fue puesta bajo sus pies, junto con Satanás.

La lujuria es glotonería llevada a la voracidad; pues los vicios que NO se refrenan siempre conducen a otros peores.

Casto es el que tiene moderación no solo en el cuerpo, sino también en sus afectos y en sus pensamientos.

María fue la Casta, para borrar las manchas de la carne, del corazón y de la mente.

LA AVARICIA

Eva robó a Dios el primer fruto.

María venció la avaricia de los Primeros Padres, renunciando anticipadamente a su Hijo.

Su Dolor de dolores: Una madre se siente morir, cuando se ve forzada a renunciar a sus hijos. Su corazón es despedazado y siempre queda aunque sea una fibra que une a la madre a la que la alejan de su hijo…

María dio su Hijo a Dios y luego lo dio a los hombres.

En el Calvario dio su ‘Sí’ más Doloroso, cuando al llorar por el Hijo que le habían matado, aceptó ser la Madre de los Verdugos de Jesús.

La Madre comparte con el Hijo la naturaleza humana. Carne Divina se formó de la virginal Carne de María.

Su misión sobrehumana de la Redención también los unió.

Jesús y María siguen siendo Redentores: siguen sufriendo en la Gloria Intangible de los Cielos, por los hombres que los reniegan y los ofenden.

A Él en su Sacratísimo Corazón y a Ella en su Corazón Inmaculado.

María es la eterna Parturienta que da a luz con un dolor sin parangón:

Ella sabe que de su Dolor engendra hijos, no bienaventurados para el Cielo, sino en una proporción mucho mayor, condenados para el Infierno.

Sabe que alumbra criaturas muertas o destinadas a morir. Muertas porque se niegan a reconocer a Dios y a recibir los Sacramentos que les darían la Salvación.

Ella es el segundo Cristo

Mientras el Cielo se oscurecía en el Calvario y se rasgaba el Velo del Templo, también se rasgaron sus corazones con la misma herida, al ver el número incontable de almas para las que será inútil la Pasión.

Cristo salva con el Dolor y con la Sangre.

María salva con el Dolor y con las Lágrimas.

Los Dos quisieran salvar a todos con su amor…

Jesucristo una vez que entregó su espíritu en las manos del Padre, entró con su Espíritu Santísimo en el Reino de la Vida, en lugar de Adán que debió ser el primer hombre que entrara a formar parte del Reino Celestial y que por su prevaricación hubo de esperar milenios, para entrar con su espíritu cuando Jesús abrió los Cielos para los muertos en Dios.

Y habrá de esperar muchos milenios más para tener su carne unida al espíritu. Jesús NO. Jesús fue resucitado y exaltado y Dios Padre puso en sus manos traspasadas todo poder de Juicio, convirtiéndole en Cristo-Juez.

Y solo Él con María hasta ahorita, son los únicos dos que habitan en el cielo en cuerpo y alma y son la prueba innegable de lo que espera a los hijos verdaderos de Dios: la Resurrección de la Carne.  

Por eso hay que levantar las frentes enfermas hacia el Cielo para que el Rocío Divino nos bañe, porque estamos enfermos y no lo sabemos.

Nos hemos dejado besar por Satanás y su Lepra está sobre nosotros y en nosotros.

Pero el Amor de Jesús… solamente su Amor puede curarnos. NO rechacemos su Mano que nos Busca para atraernos a Él.

¿Nos sentimos tan malos que no creemos posible que Él pueda perdonarnos?

¡Él es tan Bueno! Hubiera perdonado también a Judas si en lugar de suicidarse, hubiese ido bajo la Cruz y le hubiese dicho: ‘¡Perdóname!’…

Hubiera sido el Primer redimido de Jesús, porque él fue el Culpable más Grande.

Y sobre él hubiera hecho llover la Sangre de su Corazón, atravesado no tanto por la lanza, cuanto por su traición y nuestras traiciones.

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