F71 EL PRIMER VENENO DE SATANÁS


22 de Agosto de 2017

EL RENCOR

Hijitos Míos, hoy les quiero hablar de un mal espiritual muy difundido y es el del Rencor. Este es un mal que existe en muchas, muchísimas almas… Y las va destruyendo poco a poco, ya que evita el crecimiento espiritual porque va directamente atacando a la Caridad…

¿Cuántos hijos Míos no van por la vida llevando consigo ésta carga tan pesada para ellos y para los que los rodean? Un alma rencorosa NO crece en la virtud, NI permite que los que están a su alrededor crezcan saludablemente en las virtudes; ya que siempre y a todas horas les repite los rencores que guarda, NO contra una persona, sino contra muchas.  

Un alma rencorosa NO sabe comprender que Yo Vuestro Dios, puse un pensamiento y una actitud libres en cada uno de Mis Hijos y así como Yo respeto el libre albedrío en vosotros, ella debiera respetarlos también.

El alma rencorosa piensa que todos se tienen que amoldar a ellas. NO hay cabida, ni aceptación del libre actuar de los demás.

El alma rencorosa NO vive del espíritu, de lo que sale de Mí; sino vive de lo mundano, de lo material. NO acepta fácilmente lo espiritual ya que ataca a la virtud su estado de pecado.

El alma rencorosa critica fácilmente a los demás, porque se siente superior a todos y como la soberbia manda en su vida. YO NO tengo lugar en ella.

Hijos Míos, cuántos corazones veo que llevan ésta carga tan desagradable a Mis Ojos. ¿Acaso os sentís superiores a Mí? Yo, que Soy Vuestro Dios, sé perdonar hasta vuestros pecados más graves.

Si he podido perdonar aún a aquellos que matan a Mi Hijo Jesucristo día a día con su mal proceder, NO creo que tengáis vosotros pecado o falta mayor contra vuestros hermanos, que NO podáis perdonar.

Si vosotros NO aprendéis a perdonar a vuestros semejantes, ¿Cómo os podré perdonar a vosotros cuando lleguéis a Mi Presencia?

Es el rencor o falta de caridad, lo que Me impide salvar a muchas almas.
Recordad hijos Míos, que Yo NO condeno a nadie, SON vuestras faltas las que os condenan.  

¿Cómo vais a poder entrar en Mi Mansión Celestial en donde se habla de Amor, se respira el Amor, SE VIVE DE PURO AMOR, si NO lo habéis cultivado en vuestra vida terrestre hacia los demás?

Estáis muy apegados a los bienes materiales, a vuestro propio ‘yo’ y os sentís con todo el derecho de afectar o influir en las vidas de vuestros semejantes o de que se le debe toda alabanza a vuestras obras.

¡Alabanzas humanas, apreciación humana es todo lo que os interesa!

Vivís para vuestro Dios, vinisteis a trabajar y a daros por Vuestro Dios y es sólo a Mí a quién debéis de ver antes que a nada. NO tenéis el derecho a afectar a los demás, ni pedir nada de los demás si Yo NO lo Permito.

NO tenéis ningún derecho de criticar a los demás, puesto que NO conocéis las almas como Yo, Vuestro Dios, las conoce.

El Rencor mata vuestras almas por NO dejarlas crecer en la virtud. La crítica mata a las almas ajenas como consecuencia del rencor, ya que si el rencor ya destruyó al alma, de ella NO podrá salir nada positivo hacia los demás.

Actuando con Rencor en vuestro corazón, NO puede producirse Paz ni unión en los que os rodean. Siempre habrá lucha, faltas de respeto y hasta falta de Mi Presencia en medio de una familia en donde alguno de los padres o ambos, vivan en el rencor.

Hijitos Míos, os lo repito y entendedlo bien, NO HAY LUGAR en Mí Reino para las almas rencorosas, puesto que carecen de la virtud más grande: la Caridad.

El alma rencorosa siente y aparenta que puede hacer actos de caridad y quedan en la mayoría de los casos, en simple altruismo o en pura vanidad.

Puro Fariseísmo para quedar bien ante sus semejante. Y esto es natural, ¿Cómo puede amar a un prójimo viéndome a Mí en él, cuando Yo estoy también en el alma o almas a las que guarda rencores?

NO hijitos Míos, la Caridad actúa libremente para con todos, el Rencor NO. Cuando se vive en la Caridad NO se afectan los intereses de los demás, se es comprensivo, SE SABE PERDONAR, se da sin esperar recompensa y cuando se dá viéndome a Mí, se reciben de regreso infinidad de bendiciones.

Al dar no Me refiero sólo a lo material, que eso es más fácil que el darse con un sincero corazón y con un gran amor hacia los demás. El dar a los demás consiste en dejarMe en los demás.

Esa es la verdadera Caridad. Me dejáis acompañando al pan que dais al pobre. Me dejáis en la ayuda espiritual que dais al prójimo necesitado de amor. Me dejáis en la compañía que dais al enfermo. Me dejáis en el necesitado de libertad tanto física como moralmente.

Me dejáis en fin, en todos aquellos que viéndoos a vosotros en vuestros actos y ejemplo, aún en los más simples y sencillos de vuestras vidas, Me ven a Mí, Vuestro Dios.

Olvidad el Rencor, hijos Míos, PERDONAD  puesto que NO sois Yo Vuestro Dios, para poder juzgar a vuestros semejantes.

A mi Madre le Asesinaron a Su Hijo con la Muerte más Cruel y Dolorosa y NO solo PERDONÓ A SUS ASESINOS. LOS CONVIRTIÓ EN SUS HIJOS… Y los SIGUE PERDONANDO E INTERCEDIENDO POR ELLOS.

Soy Yo, que Soy Vuestro Dios, Sufro mucho más por Mi Pureza y Santidad, ¿Por qué vosotros, que sois miseria y llenos de defectos, NO APRENDÉIS A PERDONAR?

¿Cuántas veces NO He escuchado vuestra respuesta?: ‘No perdono porque lo que me hicieron es más grande que mis fuerzas’. Lo sé, sois pequeños e imperfectos… Pero Yo habito en vuestro corazón y Yo tengo TODO el poder de dar y retirar.

Si vosotros acudierais a Mí con el firme y sincero deseo del perdón hacia los demás, YO OS PODRÍA DAR LA FUERZA para venceros y traer paz y amor a vuestras almas aniquiladas por el Rencor.

Acudid a Mí Hijo, que tanto sufrió por vosotros. Sufrió y SIGUE SUFRIENDO GRANDEMENTE por lo que todos vosotros le infringís en Su Corazón por vuestras faltas y Él NO os guarda rencor por vuestros pecados, NI pide Castigo por todo el Daño recibido.  

Si Él, teniendo TODO el DERECHO de poderos Castigar por vuestras culpas, NO LO HACE esperando vuestra contrición sincera, ¿Por qué vosotros, miserables creaturas a las que tanto amo, obráis así?

Reflexionad con mucha atención. Tenéis suficiente tiempo para pedir vuestro perdón a Mí Vuestro Dios, por vuestras faltas de amor y perdón hacia los demás y quitaros vuestros rencores que NO os dejan vivir la vida del amor.

Y meditad bien en lo que os dije anteriormente. En Mí Reino NO hay cabida para los rencorosos, puesto que están vacíos del verdadero amor, de Mí Amor.

NO os podréis unir a Mí Vuestro Dios, si NO HAY  Amor sincero y puro que nos una.

Acudid a Mi Hija, la Siempre Virgen María, poseedora de todas las virtudes y Dispensadora de Ellas; para que os conduzca por el Camino del verdadero Amor, Mí Hijo Jesucristo.

Queridos hijitos Míos, también os quiero hablar sobre la frase que Mi Hijo Jesucristo dijo a los fariseos y a la gente del pueblo, cuando iban a lapidar a la mujer adúltera: “El que no tenga pecado-o el que se sienta justo-, que tire la primera piedra.

Justo sólo Yo vuestro Dios. Y si Yo siendo vuestro Dios, sé perdonar a aquél o  aquella que están llenos de pecados, ¿Por qué vosotros siendo pequeños pecadores e injustos, NO aprendéis a perdonar?

Es vuestra soberbia la que os lleva a sentiros superiores. Es vuestra soberbia la que NO os permite perdonar a vuestros semejantes, NI amarlos.

El Primer Mandamiento de Mi Ley os lo dice: ‘Amad a Dios sobre todas las cosas y a vuestro prójimo, como a vosotros mismos.’

Os sentís justos, criticáis la forma de ser de los demás, sus pecados, su vida. Os sentís con el derecho de acusar y menospreciar, porque véis la paja en el ojo ajeno y NO la viga que lleváis en el vuestro.

Os sentís justos, os sentís dioses, os sentís con el derecho de castigar al pecador, al que os ha hecho algún mal o al que ha hecho un mal a otros. Os sentís con MI DERECHO. Derecho que sólo Yo vuestro Dios, puede usar.

Y si os sentís como Yo, con el derecho de juzgar a vuestros semejantes, ¿Por qué NO ACTÚAIS Y VIVÍS como Yo, vuestro Dios?

Si Yo Mismo SÉ PERDONAR.  YO que Soy el principal afectado de vuestros errores, que sé comprender y disculpar al pecador, ¿Por qué vosotros NO aprendéis a hacerlo?

¿Acaso podéis tirar la Primera Piedra contra el pecador que está siendo ajusticiado? ¿Acaso  NO habéis caído vosotros en el mismo error o pecado anteriormente?…

¿Acaso Me permitís vivir plenamente en vosotros? ¿Actuáis como Mi Hijo actuaba? ¿Vivís como Mi Hijo, llevando vida a los vuestros?

¿Acaso os podríais dar a una muerte ignominiosa como Mi Hijo se dio por vosotros; llevando a cuestas vuestros reales pecados?

Él, que NO llevaba ninguno Suyo, cosa que en ninguno de vosotros podéis decir.

‘EL QUE ESTÉ LIBRE DE PECADO, TIRE LA PRIMERA PIEDRA…’

Os creéis justos, pero NO lleváis vida de justo. Juzgáis y mandáis condenar a muerte al pecador y al momento caéis en lo mismo que juzgasteis.

Nadie, entendedlo, NADIE puede tirar la primera piedra de entre vosotros y aún así os amo. Sois pecadores todos vosotros, porque el Pecado Original os afecta a todos vosotros.

Mi Hijo Jesucristo y Mi Hija, la Siempre Virgen María fueron y son los únicos NO afectados por el Pecado de Origen. Ellos, siguiendo Mi Plan de Salvación, se donaron por vuestra salvación.

Un grande y misterioso vínculo de Amor unía a Mi Hijo con Su Madre. El sufrió en Cuerpo y Corazón…

Ella sufría todo lo de El en Su Corazón de Madre.

El y Ella los únicos Justos, pero Ella nunca tomando Sus Prerrogativas, sino siempre obedeciendo Mis Mandatos con humildad y abandono total a Mi Voluntad.

Y vosotros, en vuestra pequeñez e insignificancia ¿Os sentís justos?

Jesús y María, nombres respetados en los Cielos y aún en el Infierno, los únicos justos y los más humildes.

¿Cuándo aprenderéis hijitos Míos, a NO juzgar a NO tomar un lugar que NO os corresponde? La Justicia sólo la puedo impartir Yo y cuando la imparto es Mi Misericordia la que interviene para disminuir la culpa del pecador, ¿Acaso vosotros habéis aprendido a usar de la misericordia para con los vuestros?

Juzgáis a vuestros hermanos asesinos, ladrones, perversos, malvados y hasta pedís que se use “todo el rigor de la ley”. SÍ, de vuestra ley, que siendo imperfecta, porque seres imperfectos la crearon, NO permite que la Caridad y la Misericordia actúen.

Pedís todo el rigor de vuestras leyes sobre ése pecador que atrapasteis, siendo que vosotros mismos estáis en el mismo pecado o en la misma falta que juzgáis. Estáis tirando la piedra para que todos os crean justos.

Piedra que se os va a regresar cuando os presentéis ante el Unico Justo, Yo vuestro Padre, vuestro Dios que todo lo sabe y a Quién NO le podéis esconder nada.

Cuánta humildad y caridad aún necesitáis para crecer realmente en Mi Amor. Amor que debe primero ver Mis Intereses y luego los vuestros. Y Mis Intereses son de SALVACIÓN.  De salvación para TODOS vosotros, buenos y malos, pecadores y “justos”, cómo os creéis.

Mientras más justos os creáis, más hondo estaréis en vuestro pecado; porque la soberbia os estará tapando los ojos del alma para que NO OS DÉIS CUENTA de la verdadera realidad espiritual en la que vivís. 

Es tanta la falta de amor hacia vuestro Dios y hacia vuestros hermanos lo que hace que actuéis así, sois egoístas. Queréis un mundo que sólo os vea a vosotros, que seáis el centro de atracción, creéis que vuestro poder económico, político o social, os dan el derecho de actuar en ésa supuesta justicia.

La soberbia os ciega y os volvéis los “reyes de la creación”, que deben ser alabados y aceptados por todos vuestros semejantes, aún a pesar de vuestros defectos a veces tan claros y tan descarados, que sólo vosotros NO los véis porque vuestra soberbia os ciega.

Hijitos Míos, el Mal os ha cegado. Os hace creer que tenéis derecho sobre vuestros hermanos, derecho para juzgarlos y aún eliminarlos, porque así os lo permite vuestra soberbia.

Si vais a juzgar, PRIMERO deberéis aprender a AMAR.

Y cuando hayáis aprendido a amar, aprenderéis a disculpar y a perdonar. Cuando lleguéis a éste punto en vuestra vida, entonces os podréis llamar hijos de Dios, porque estaréis viviendo Mi Vida en vuestra vida.

Porque Yo vine a daros Vida, Yo vine a salvar al pecador, Yo vine a levantar al oprimido por el Mal y por sus semejantes. Yo vine a traer la Luz de la Verdad y os saqué de las Tinieblas del error.
Cuando aprendáis a vivir en la Luz, la llevaréis con gusto a todos vuestros hermanos necesitados y así estaréis llevando Mi Reino a cada uno de los vuestros.

Les enseñaréis que Mi Reino habita en cada uno de vosotros y que Me podréis gozar aún cuando todo a vuestro alrededor se vuelva adverso.

Mi Reino triunfará cuando vuestro corazón se funda de amor en el Mío.

Vosotros sois demasiado pequeños e imperfectos cómo para daros cuenta por vosotros mismos, de vuestras necesidades espirituales. Sin Mi Ayuda nunca podréis crecer en Sabiduría y Amor.

Seguid las Enseñanzas y la Vida de Mi Hijo Jesucristo, tomados de la mano de Mi Hija, la Siempre Virgen María.

Y con profunda humildad en vuestro corazón y con grandes deseos de crecer en Mis Verdades, alcanzaréis pronto Mi Sabiduría Divina.

Yo os Bendigo en Mi Santo y Omnipotente Nombre, en el de Mi Hijo, Salvador y Redentor del género humano y en el del Amor y Sabiduría Infinitas de Mi Santo Espíritu. http://diospadresemanifiesta.com/

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