F85 EL CREDO 4


QUE FUE CONCEBIDO POR OBRA Y GRACIA DEL ESPÍRITU SANTO

Hijitos Míos, hoy os quiero hablar sobre lo que Mi Hija muy humildemente aceptó, el ser depositaria de todos Mis Bienes.

Ella NO dudó ni por un momento el contestar el SÍ tan bello y comprometedor, a la pregunta que Mi Arcángel le hacía. Ella sabía la bella misión que Yo le había conferido.

Ella sabía las dificultades que se le presentarían por causa de ésta misión tan loable y aún así aceptó. Ella fue una perfecta depositaria de Mis Bienes y Deseos.

Cada uno de vosotros habéis recibido una misión de mayor o menor grado, pero todos habéis aceptado en el Cielo, el llevarla a cabo para completar la Obra de Redención de Mi Hijo.

A diferencia de Mi Hija, quién estaba totalmente donada a Mí, desde Su más tierna infancia y que Yo lo era todo para Ella.

Vosotros os distraéis tanto durante vuestra vida, que esto hace que vosotros empecéis a realmente, trabajar en vuestra misión a diferentes tiempos de vuestra existencia.

Y todo es debido al grado de entrega que Me tengáis a Mi vuestro Dios, buscándoMe en la Oración y en la vida interior de vuestra alma, ahí en lo profundo de vuestro corazón, donde Yo radico.

Cada uno de vosotros sóis depositarios de Mis Bienes y los debéis hacer fructificar. Mi Hija tuvo al mismísimo Cielo en Su Vientre Virginal, a Mi Hijo Jesucristo…

Pero no limitó Su tarea a sólo la Maternidad Bendita, sino fue después de ella, Apóstol y Misionera, siendo ejemplo fiel del Hijo de Sus Entrañas Virginales.

En Ella tenéis el máximo ejemplo de lo que debéis ser cada uno de vosotros, depositarios de Mis Bienes y administradores de ellos.

La humildad, hijitos Míos, es básica para llevar a cabo vuestra misión terrenal. Os pido que tengáis a Mi Hija Santísima como ejemplo de vida para que logréis llevar a cabo vuestra misión como Yo os la pedí.

Sed sencillos y pequeños para que Yo pueda hacer en vosotros Mi Obra perfecta, como lo logré fácilmente en Mi Hija María.

Pedíd de Ella Su Bendición y Su Guía y Ella os la dará con todo Su Corazón, ya que en Ella se reflejó perfectamente la imagen de Mi Hijo, Su Hijo, vuestro hermano y Redentor.

Yo os bendigo en Mi Santo Nombre, en el de Mi Hijo Jesucristo, en el de Mi Santo Espíritu de Amor y en el Nombre de Mi Hija Santísima, la Siempre Virgen María, Madre del Redentor y Madre vuestra por siempre.Hijitos Míos, hoy os quiero recordar que Su Creación fue de una hechura muy especial, es la Mujer por excelencia en donde Nosotros en Nuestra Santísima Trinidad, depositamos los dones y virtudes más excelsos y en quién fructificaron al ciento por uno.

Mí Madre como Corredentora, como Madre del Verbo Encarnado, Yo vuestro Dios Jesús, viene a marcar el principio de vuestra redención.

Sin Ella, sin Su Donación total, NO se hubiera podido realizar tal Obra de Amor, como deben ser todas las obras que se ofrecen a Mí Padre, repletas de amor y de total donación.

Así como hubo varios profetas en la antigüedad que profetizaron Mí Venida, también algunos profetizaron sobre la tarea que iba a llevar Mí Madre.

Trabajar para Dios NO es tarea fácil, porque al hacerlo, el mundo se vuelca en forma cruel sobre los que Me pertenecen, por los que pertenecen a Mí Padre.

Así la tarea que tuve Yo, la conocéis la cuál termina humanamente con Mí Muerte en la Cruz, pero en forma Divina es de ahí que empieza su fuerza.

Mí Madre padeció y sufrió lo que Yo sufrí y permanece en la Tierra un tiempo más para ser apoyo a Mis Apóstoles y Discípulos, actuando como Madre, Maestra y Guía de todos ellos y de todos los futuros hijos que Yo le dí en maternidad desde Mí Cruz.

Profetas hubieron en la antigüedad, profetas ahora los hay y profetas los habrá en lo futuro, pero éste tiempo, el Tiempo de Cambio, está marcado para que tengáis a la Gran Profetiza, Mi Madre Santísima.Estos son los tiempos que Se le dieron para que se lleve a cabo la lucha fuerte de Sus hijos –vosotros, todos los que seguís Mis Leyes y Mí Amor–, contra los hijos de las Tinieblas. Estos son los tiempos en los que el Maligno tratará de cubrir al Mundo entero.

Este es el tiempo profetizado desde antiguo en donde se va a dar la Gran Lucha entre la Mujer y la Serpiente.

Conocéis de sobra todos los lugares en donde Mí Madre Santísima se está apareciendo y llevando Mí Mensaje de Salvación.

Conocéis de sobra a través de Ella, lo que Yo deseo para todos vosotros. Conocéis de sobra Mis necesidades que os conciernen a cada uno de vosotros, pero NO estáis haciendo mucho de vuestra parte.El Mal sigue avanzando, la Fé se va diluyendo y se va perdiendo de los corazones, la bondad se vé como bicho raro y se le ataca, porque ya son pocos los que se comportan como es debido.

La lucha por el poder mundial cada vez se hará más patente. Los gobiernos toman el poder para sí mismos.

Los pueblos son apaleados cada vez con mayor fuerza. Ya no se reza ya no se ora, ya no se pide misericordia.

La ley del más fuerte es la que predomina. El “débil” el humilde, el que ama, es atacado y eliminado. Ya no es el tiempo de cultivar las virtudes.Ahora el poder, la carne, las posesiones materiales y humanas son las que dan el valor al hombre. Ahora es el hombre por el hombre, ya no es e hombre por su Dios.

La vida se vuelve más obscura para muchos, porque bastantes de Mis guías en el sacerdocio a los que acudís, ya han perdido ellos mismos “la brújula” y así, NI ellos mismos se saben orientar ni saben orientar a los fieles.

Mis buenos sacerdotes son atacados, son tachados de anticuados y retrógradas. Nuevas ideologías han alterado y manchado a Mis Enseñanzas y a Mí Palabra.

Mí Vida Pública, Mí Muerte, Mí Resurrección han sido inútiles para muchas almas.Ahora, los más grandes errores provienen NO de Mis enemigos, sino de los que eran Mis amigos, Mis sacerdotes y los guías de Mí Iglesia.

Ponen en entredicho Mí Divinidad aunada a Mí Humanidad. Se duda de Mí Presencia Real en la Eucaristía. Se niegan las verdades fundamentales de Mis Enseñanzas y de Mí Iglesia.

El Humo del Infierno se ha introducido a Mí Iglesia y eso ha provocado que Mis mismos sacerdotes no tengan acuerdos comunes, cada quién creé en lo que quiere y así lo enseñan.

La mentira, la falsedad, la traición, entre Mis hijos sacerdotes, se está dando cada vez más fuerte y vosotros, los que os decís seguidores de Mí Iglesia, en vez de orar por ellos para que Mí Santo Espíritu los una en un solo creer y en un solo amor,Os la pasáis destruyéndolos más con la crítica y el rechazo a su persona. Ya tampoco hay amor y comprensión en vuestro corazón.

El Mal va ganando terreno y se burla de todos vosotros ante Mí. Su mayor triunfo y que es acto de Fé, es el de haber logrado hacer creer que él no existe y ha hecho que el hombre crea que todo lo malo que sucede en el Mundo

o son puros problemas psicológicos, cuando afecta al hombre. O son causas “normales” climáticas, cuando se desbordan ríos, cuando los huracanes destrozan pueblos enteros cuando las enfermedades se vuelven epidemias incontrolables, etc.

Ya todo lo explicáis como si fuera obra de la casualidad o a fenómenos naturales, pero sabed y os lo repito nuevamente, el Maligno os ha querido destruir desde el Principio de los Tiempos, porque sóis Mis hijos,…él es el culpable de la gran mayoría de los desastres “naturales” y de los morales que ahora tenéis y por NO saberlo, le quitáis toda responsabilidad. Vuestra ceguera por falta de Fé y por falta de valores os está llevando a vuestra propia destrucción.

Si no aceptáis que tenéis un Enemigo muy poderoso, si no lo atacáis con las Enseñanzas que os dí, y si en vez de ello, lo alimentáis viviendo los errores que os ha manifestado, le estáis dando fuerza a vuestro Enemigo, a vuestro Destructor.

El maligno os persigue y os quiere eliminar, pero vosotros no queréis hacer nada para evitarlo, ¡le estáis dando fuerza descomunal!

Mí Madre en Sus apariciones os está recordando Mis Enseñanzas, Mí Vida, Mis Virtudes, Mí Amor, pero se os hacen ya palabras necias y repetitivas y por ello les dáis la espalda.Aprovechando esto el Maligno, os vuelve a presentar el fruto prohibido, el Pecado en todas sus formas, muy agradable al paladar y caéis nuevamente.

Esta es la época de la gran caída del hombre y cuando os déis cuenta de ello, cuando el Maligno os esté azotando, como esclavos que seréis del Mal que le aceptasteis, entonces recordaréis todo lo que Yo hice por vosotros para evitároslo y todo lo que Mí Madre hizo para recordároslo.

Ya os he dicho que el Triunfo será para todos aquellos que se mantuvieron fieles y firmes en la Prueba y para los que supieron perseverar, a pesar de las persecuciones y de los ataques.

El que NO lucha NO puede vencer.Nosotros os estamos dando las armas espirituales poderosísimas por cierto, para que podáis vencerlo fácilmente, si las tomáis y las seguís.

Pero si dudáis de ellas y NO os protegéis, el Maligno os hará sucumbir.Mis hijitos, Mis pequeños, se os está tratando de ayudar para que no la paséis tan mal en la misión que os tocó a cada uno y en éstos tiempos tan determinantes para la Humanidad entera, pero si NO lo queréis entender, sufriréis dolores indecibles.

El Bien, el Poder y el Amor de vuestro Dios están de vuestra parte, NO seáis necios y entended antes de que sea demasiado tarde.

Yo os bendigo en Nombre de Mí Padre, en Mí Santo Nombre y en Nombre del Amor de Mí Santo Espíritu. Mi Madre os guía y os protege, escuchádle!

Hijitos Míos, Soy vuestra Madre Santísima, Madre del Verbo Encarnado, Madre del Amor. Hoy quiero que reflexionéis sobre Mi Vida, vida de dolor, pero también de gozo y que de ella toméis ejemplo para que os podáis proteger de las insidias del Maligno.

Yo, Madre vuestra, al haber sido la Madre de Dios Encarnado, podríais pensar que Mi Vida fué muy cómoda, que fuí consentida por Dios Padre, que no sufrí nada por haber llevado una misión tan sublime.

No, Mis pequeños, se podría decir que fui la Mujer del Amor y la Mujer del dolor.Desde muy pequeña, a la edad de tres años, fuí apartada de Mis padres, San Joaquín y Santa Ana, para ser entregada al Templo y así ser preparada para servir toda Mi Vida a Dios, nuestro Creador.

Vosotros os podéis imaginar Mi dolor por la separación de Mis padres terrenos, a esa edad en donde todavía se necesitan las caricias, los besos, los apapachos de alguien que nos ama.

Prescindí de ello para entregarMe de lleno a las delicias de Mi Padre, delicias que no se pueden tener de alguien de la Tierra.

Fuí creciendo y tuve el segundo gran dolor, otra separación. Se Me ordenó dejar el Templo, ¡Dejar de servir a Mi Dios en Su Casa! Para contraer nupcias con el señor San José.

Sí, era un hombre justo y muy bueno, pero nunca como Mi Señor y por Obediencia acepté ésta segunda separación.

Poco tiempo después tengo un gozo tremendo, infinito, divino: Mi Inmaculada Concepción.

Sí, fué un momento exquisito para Mi Alma donada a Mi Señor, se Me indicó la magnitud de Mi tarea…Pero también se Me indicaron los múltiples sufrimientos que seguirían, los cuáles NO se hicieron esperar…

Y el primero fue cuando Mi futuro esposo San José Me vió encinta del Salvador del Universo. Nuevamente Me ví despojada, en su mente Me vió falla en Mis Virtudes, especialmente de la Pureza…

Callé, pero el Ángel del Señor vino a reivindicar Mis Virtudes ante Mi esposo terreno.

Yo deseaba un lugar preciosísimo para que naciera Mi Bebé, Mi Dios, Mi Señor. Pero nuevamente Me veo despojada, ahora de la comodidad de las cosas de la Tierra…

Y prácticamente mendigando, encontramos un lugar indigno para que el Dueño del Universo naciera, ¡Cuánto dolor y a la vez, cuánto gozo!

Poco tiempo después de Su Nacimiento el Ángel del Señor Nos ordena abandonar Nuestro Hogar porque Herodes quería matar a Mi Hijo.

Vuelvo a ser despojada y ahora de lo poquito que tenía, Mi pobre casita de Nazareth.Y nos tuvimos que ir a un país extraño hasta que el tirano muriera.

Va creciendo Mi Hijo y unos años después vuelvo a ser otra vez despojada y es ahora de Mi esposo San José, nuevamente un gran dolor.

Mi Hijo Jesús mantiene Nuestro Hogar y paso momentos de Cielo a Su lado hasta que llega a Su Plenitud y empieza Su Misión Pública en donde cada vez lo voy perdiendo más y más.

El, al llevar la Palabra del Padre, tenía que recorrer gran cantidad de pueblos y Yo ya sólo lo veía de vez en vez hasta que decido acompañarlo, junto con las discípulas, a muchos lugares de predicación.Lo vela más que antes, pero aun así la separación era cada vez mayor. El Mundo ganaba a su Dios y Yo iba perdiendo a Mi Hijo. Fue un despojo paulatino y muy doloroso, porque sabía en qué iba a terminar todo.

Llega el tiempo de la Traición y de Su Muerte. Las que son madres y han perdido a un hijo podrán entender aunque sea un poquito, Mi Gran Dolor.

Sí, resucita y viene a Mí y está un tiempo más acompañándoMe aquí en la Tierra, pero luego viene Su Ascensión Divina…

Y prácticamente Me quedo sola, despojada de Su Presencia Humana, porque la Divina nunca se separó de Mi Corazón. Este último despojo duró varios años hasta que fuí llamada por Mi Dios a unirMe en cuerpo y alma a Mi Hijo en el Reino de los Cielos.

Con todo esto os quiero hacer notar que la vida de aquél que se da a  Nuestro Dios, lleva una vida de Dolor, de Despojo a todo lo que sea de la Tierra, a todo aquello que lo pueda a uno apartar del Bien Eterno.

Sí, ciertamente se vive el dolor y la pena, pero eso es recompensado en momentos de la Tierra, con innumerables “besitos divinos”, que son momentos que tiene el alma de éxtasis…

Y de regalos divinos palpables durante su misión terrena y culminan con el Gran Gozo al final de sus días en el reino de Nuestro Padre Dios.Sí, se llega a sufrir mucho cuando uno se da en pertenencia a su Dios, pero los momentos de gozo que se ganan por ello, lo mantienen a uno lleno de felicidad y de deseo de seguir sirviendo a Aquél por quién vivimos.

El Maligno no es quien nos despoja de las cosas del mundo al contrario, él es quien las provee, porque con ellas os quiere hacer presas para la perdición eterna.

Es nuestro Dios quien os está cuidando constantemente de que NO os arraiguéis a las cosas del mundo, de forma que así pudiérais perder el Reino de los Cielos.

Pocos de vosotros entendéis bien esto. Las riquezas exageradas, los bienes superfluos, la vida desenfrenada, sólo os llevan a la separación con vuestro Dios y os están abriendo camino a la perdición.  Si en algún momento de vuestra vida sois despojados de algo o de alguien, NO es por maldad ni por causaros daño, ¡Es para salvaros!

Las muchas riquezas, el mucho desvío de lo divino, lleva a la pérdida de lo espiritual, por eso muy claramente es lo dijo Mi Hijo Jesucristo: “No se puede servir a dos amos, o a Dios o al dinero”.

Ellos son diametralmente opuestos, no se puede vivir en los grandes lujos y tener el corazón lleno de amor por los necesitados.

Como regla general, en donde sí hay excepciones, los que viven en grandes lujos no llegan a darse cuenta de las necesidades reales de sus hermanos pobres o simplemente NO las creen o NO les interesan.Por ello, el dinero en exceso y la caridad van muy separadas una de la otra.

Nuevamente os repito, si os véis despojados de algo o de alguien, primeramente, antes de maldecir, haced un balance de vuestra vida ante vuestro Dios.

Ved en vuestro interior qué lugar ha ocupado vuestro Dios en los últimos años y ved qué bienes espirituales habéis adquirido a través de los bienes materiales que atesorasteis.

Poned sinceramente vuestra vida espiritual en la balanza y juzgad vuestro comportamiento con vuestro Dios y con vuestros hermanos y así, si actuáis humildemente, Mi Esposo, el Santo Espíritu os hará reflexionar y AGRADECER el despojo que recibisteis.Atended más a vuestro interior para que podáis entender más a vuestro Dios. Él os cambiará lo mundano por lo divino y así vuestro gozo será mayor.

Ahora os voy a hablar de la alegría del momento de la Anunciación, Mis pequeños. Ciertamente fui preparada por la Santísima Trinidad para ser la Madre del Salvador, ciertamente se Me dio una Creación especial, Inmaculada, Santa, Bellísima en cuerpo y alma.

Ciertamente fui creada para ser el medio por el cual, Mi Hijo, el Salvador, vendría al Mundo. Mi Ser, desde Mi Nacimiento, estaba lleno de Mi Señor. Tantas bellezas, tantas Virtudes, la Llena de Gracia.

Mis pequeños, ¡cuánto se derramó Mi Señor en Mí!, ¡Cuánto Amor! Y tenía que ser Perfecta por Su Gracia, porque, de Mí, tenía que nacer el Perfecto, el Santo de los Santos.Yo, Su Sierva y ahora, Su Madre, Le iba a alimentar, iba a vivir en Mí.

Una madre da vida al hijo de sus entrañas, pero aquí, era Mi Dios, Mi Creador, el que, al Vivir en Mí, Me daba Vida, Me daba Gozo, un Gozo incomparable, bellísimo, Santísimo.

Yo Le alimentaba en Su Cuerpo, Él Me alimentaba en Mi Alma, era un éxtasis amoroso, Mi Dios en Mí, Mi Señor, Mi Creador y ahora, el Salvador.

La Promesa del Padre realizándose en Mí, Su Sierva, Su Esclava. ¡Cuánto Amor derramó en Mí, Mi Señor y Mi Dios! ¡Pero qué regalo tan grande!, de ser quien Le cuidara, Le alimentara, Le enseñara a ser un Pequeño Niño en el Mundo…

Y ayudarLe a crecer en humildad, para presentarse después ante los hombres como un Dios-Hombre.Mis pequeños, ésta vida que Me regaló Nuestro Dios, éste éxtasis de Amor, es un regalo inmenso, no hay nada comparable, escoger a ésta Su Sierva, para llevar en Su Vientre al Dios Hecho Hombre.

¡Cuánto aprendí de Él! ¡Cuánto gocé de Él! ¡Cuánta Vida Me dio! Os quiero compartir éste gozo, Mis pequeños y os quiero preparar también, para que vosotros abráis vuestro corazón, para que Mi Hijo, vuestro Dios y Salvador también pueda Vivir en vosotros.

PedídMelo, Mis pequeños, para que Yo os prepare, para que en éste Aniversario de Su Nacimiento, pueda nacer en vosotros y gocéis los éxtasis de Amor, que Yo, vuestra Madre, Maestra y Guía, tuve y sigo recordando con tanto Amor.

Estas delicadezas de Nuestro Dios, son tan grandes, tan delicadas, que uno pasa toda la eternidad agradeciendo a Nuestro Dios y Creador por Sus Bendiciones.DejadMe pues, Mis pequeños, que os prepare, para que vosotros, siendo Mis hijos, podáis gozar también las bellezas con las que Nuestro Dios os quiere regalar…

Y así empecéis a gozar el Cielo en la Tierra, como Yo lo gocé y lo gozaré en cada uno de vosotros, cuando Mi Hijo se Encarne en vuestro corazón.

Soy vuestra Madre Santísima, la Siempre Virgen María, la Madre del Hijo de Dios hecho Hombre para la Redención del género humano.
Hijitos Míos, Soy la Pura, la Santa, la Inmaculada, virtudes con las que Me dotó Nuestro Padre Dios para la misión que debía desempeñar. El Hijo de Dios NO podía descender del Cielo y encarnarse de cualquier mujer, Yo fui preservada del Pecado Original para mantener una situación de pureza, tanto de alma, como de cuerpo… Para que Mi Dios pudiera vivir y desarrollarse sus primeros meses, de un cuerpo y de un alma acorde a Su Categoría de Dios.

Yo fui Tabernáculo purísimo y viviente para albergarlo aquí en la Tierra, Gracia inmensa que recibí de Mi Dios y Señor.
Con ésta introducción os quiero hacer resaltar la importancia que da Nuestro Padre Dios a la Pureza.

Virtud que nuestro Enemigo el Maligno, ataca con toda su furia y procura de ella arrancar, a todo ser que viene a la tierra a servir a Mi Señor.Ya les hemos hablado de ésta virtud tan excelsa, pero ahora quiero profundizar más en ella para poder explicaros la diferencia entre amor y deseo, las cuales van íntimamente ligadas a la Pureza.

El Maligno con sus múltiples engaños, os ha llevado a una situación de error gravísimo, el cuál daña gravemente el Corazón de Mi Dios. Os ha hecho creer que vuestro cuerpo -vuestra belleza exterior-, es lo que cuenta

Y de ahí que os lleva a malgastar vuestro tiempo, el tiempo de Dios, tanto en el tomar demasiados cuidados para mantener bello vuestro exterior…

Como en el hacer mal uso de vuestro cuerpo impidiéndoLe llevar a cabo la Obra de Procreación que Él os ha pedido, para poder seguir mandando almas a la Tierra para que con Su Amor en vosotros, podáis vencer a las fuerzas del Mal.

ALMA DE NIÑA, CORAZÓN DE FUEGO…

Mi Maternidad fue un acto amorosísimo de Nuestro Dios para con todos vosotros. Fui el instrumento sencillo para que con él hiciera grandes obras. ¡Mi Dios tomando a Su pequeña esclava para la Redención del Género Humano!

¡Cuánta dicha, cuánto Amor! La Inmensidad de Nuestro Dios haciéndose pequeñito para entrar en Mi Vientre Virginal y así comenzar Su Vida de Amor en la Tierra.

Misterio insondable del Amor de Nuestro Padre. Derramamiento excelso de Amor para con todos vosotros.

En todos y en cada uno de vosotros pensó vuestro Dios, vuestro Creador, al enviar a Su Unico Hijo a la Tierra para la Redención. A cada uno de vosotros vio, amó y deseó su salvación con el envío de Su Hijo Jesucristo a la Tierra.Cada uno de vosotros ha sido formado, ha sido tomado a Su Servicio, ha sido guiado para ser corredentor junto con Su Hijo Jesucristo. Cada uno de vosotros vale muchísimo.

Dios mismo ha puesto toda Su atención y Su Amor al crearos, al daros el don de la vida, al confiaros una misión de amor para la salvación de todas las almas, pasadas presentes y futuras. Cada uno de vosotros ha sido llamado y preparado para ser presencia de Mi Hijo en la Tierra.

¡Meditad éste honor tan grande, cada uno de vosotros ser presencia viva de Dios en la Tierra! Tenéis todo para ello. Tenéis un alma que es la misma esencia y vida de Dios. Tenéis el donde la vida como lo tuvo Mi Hijo Jesucristo.

Tenéis Sus Enseñanzas de Vida, las cuáles al tomarlas, al vivirlas y al transmitirlas, estaréis prolongando la Vida de Mi Hijo sobre la Tierra.  Hijitos Míos, daos cuenta de la misión tan sublime que tenéis sobre la Tierra, ¡La de ser otros Cristos! Ser vida, al ser salvación de almas y cuerpos para con vuestros hermanos. Todos vosotros bajasteis para ello.

En todos vosotros ha puesto Su Confianza vuestro Padre y Yo vuestra Madre Santísima, se Me ha dado la Gracia de teneros como Mis hijos…

Y al ser Madre, Soy Guía, Maestra, Protectora e Intercesora, para obteneros de vuestro Padre Celestial, todo lo que necesitáis y necesitaréis, de acuerdo a vuestra misión y a vuestra donación.

Si os donáis a la perfección, vuestro Padre podrá hacer con vosotros lo que Conmigo hizo, grandes obras.

¡NO ENTIERRES TUS TALENTOS!

Pero cuánta infidelidad existe ahora para con vuestro Dios, cuánto rechazo al abandono a Su Voluntad, cuándo olvido para realizar vuestra misión, cuánta falta de agradecimiento a tantos dones recibidos a vosotros mismos y para vuestra familia.

Hijitos Míos ya se os ha dicho antes, valéis muchísimo para vuestro Dios y le habéis costado mucho Dolor, Lágrimas, Sacrificios, Blasfemias, Traiciones, en la Vida de Mi Hijo Jesucristo.

El se dio por cada uno de vosotros para libraros de las garras del Mal. Ha invertido muchísimo en cada uno de vosotros porque os ama y lo seguirá haciendo porque os quiere regalar Su Reino por toda la Eternidad.

El Mal conoce vuestra valía y os ataca tanto porque os Envidia, porque él negó y atacó a la Gracia de Dios y como nunca la va a poder recuperar, NO desea que vosotros la ganéis…Y así os ha atacado desde vuestros Primeros Padres y lo seguirá haciendo hasta el Final, porque estaréis tomando el lugar celestial que él y sus ángeles malos despreciaron.

Hijitos Míos, daos ya perfecta cuenta de lo que valéis espiritualmente y NO os dejéis confundir con las asechanzas del Mal, en las que él os hace fincar vuestras esperanzas e ideales en vuestra apariencia exterior y en la materialidad de la Tierra.

¿Cuántas veces NO habéis constatado y vivido éste hecho? Hermanos vuestros actuales y pasados de apariencia hermosa, que al paso de su vida pierden ésa hermosura…

¿En dónde quedó su valor exterior? ¿Para qué les sirvió ésa hermosura exterior?Bien sabéis cómo muchos de ellos le han sacado un provecho material y pecaminoso a su exterior, llevando a la perdición eterna a la verdadera hermosura de su alma, esencia divina de vuestro Dios y Creador.

Desperdiciáis mucho tiempo en adornar y consentir a la envoltura que cubre a vuestra alma…

Olvidándoos de cuidad, alimentar, hacer trabajar los dones recibidos en vuestra alma.

No es vuestra hermosura exterior lo que os va a dar la vida eterna…Y sí os puede servir como lastre para perderla.

¿De qué hubiera servido que Mi Jesús hubiera sido un hombre hermosísimo y que hubiera venido a la Tierra a que fuera admirado por Su belleza exterior?

La belleza que El tenía se la daba la belleza de Su Ser Divino interior. Su Santidad excelsa traspasaba Su cuerpo. Su Divinidad era apreciada a pesar de Su cuerpo “normal”.

Conocéis la vida de santos y santas en quienes se traslucía la presencia de Mi Hijo en ellos, habían permitido Su Nacimiento en ellos.

MILAGROS DE SAN ANTONIO DE PADUA

Era Su Vida en ellos y llegaron a ser lo que son, por haberLe permitido a Mi Hijo vivir plenamente en ellos… Y son reconocidos por vosotros en su santidad y en su valía, por sus hechos y NO por su apariencia “hermosa y vanidosa”.

El valor de vosotros está EN vosotros, NO fuera de vosotros. Ya Mi Hijo os lo dijo: “El Reino de Dios-Mi Presencia Viva- está en vosotros”.

Al permitirLe vivir y actuar en vosotros, estaréis haciendo Su Voluntad y así cumpliendo, perfectamente, la misión por la que vinisteis a la Tierra.

Dejaos guiar por Mi Corazón de Madre, Esposa e Hija de Nuestro Dios.  Por Su Gracia…Yo Me dí en totalidad y Le serví con una total entrega de amor. Vuestro Dios NO se merece las sobras de vuestro tiempo.

Tenéis una misión sublime cada uno de vosotros. Por favor hijitos Míos, no desperdiciéis el Tiempo de Dios que os ha encomendado para servirLe.

Retomad vuestro tiempo pasado y desperdiciado y presentadlo a vuestro Padre, uniéndolo al Tiempo que vivió Mi Jesús en la Tierra

Y ASÍ REPARAD el desperdicio que habéis tenido con el tiempo de Dios y Ofrecedlo por la conversión y santificación de todas las almas y de todos los tiempos.De cada segundo de vuestra existencia, de cada segundo que vuestro Padre os concedió por vuestra libre petición para servirLe en la Tierra, se os tomará cuentas…

Pero Su Misericordia es muy grande y en un instante podréis reparar lo que no habéis hecho en años, de la forma como os lo acabo de explicar. Es el tiempo de Dios bien usado el que alcanza la salvación de las almas.

Orad, hijitos Míos, orad mucho y entregaos perfectamente a vuestro Padre, quién os ama con un amor tan grande que no podéis ni imaginar y por ello os da tantas oportunidades para vuestra salvación.

Reflexionad en éste tiempo de Gracia, por todos sus Favores concedidos y AgradecédLe de corazón todo lo que os ha concedido…  Y también pedídLe de corazón, Perdón por todo el tiempo desperdiciado y las faltas cometidas a Su Amor Infinito y Misericordioso.

Venid hijitos Míos, acercaos al pesebre y adorad a Mi Pequeñito, a vuestro Dios hecho Hombre y agradecédLe Su Presencia entre vosotros, que se dio y se quedó para vuestro cuidado; para vuestro crecimiento y para salvación de cada uno de vosotros.

Que el Amor Infinito del Padre, de Mi Hijo y del Espíritu Santo quede con cada uno de vosotros y Mi Amor de Madre os proteja y Me permita llevaros de regreso a la Casa Celestial.

Yo os bendigo en Nombre de Nuestro Padre Dios, de Mi Hijo Jesucristo, de Mi Esposo el Santo Espíritu de Amor y en Mi Nombre de Madre vuestra y de todo el género humano.  http://diospadresemanifiesta.com/

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