MEDITACION SEGUNDA HORA


DUELO MORTAL

Jesús regresa a su peñasco.

Camina más lento, más encorvado, por el sendero del olivar.

Su dolor y sufrimiento han aumentado, porque Dios se ha retirado y los amigos duermen. 

El silbo de Satanás y la voz de la vida ratifican: “Te sacrificas para nada. Los hombres no te amarán por tu sacrificio. Los hombres no entienden”. 

Se arrodilla apoyando los brazos en la roca que no es lisa y en su mitad tiene un hueco, como si se lo hubiesen hecho a propósito.

Este hueco está lleno de pequeñas florecillas blancas que son diminutos lirios del valle…

Jesús apoya sus manos cerca de las florecitas que le rozan las mejillas, pues apoya la cabeza entre las manos juntas y ora.

Pasado un poco de tiempo siente el frescor de las pequeñas y blancas corolas, alza la cabeza…

Las mira, las acaricia y les dice:

–           ¡También estáis vosotras!… Vosotras sois puras. Me dais consuelo. Había también estas flores en el huerto de Mamá… Le  gustan…01 (2)

Ella las quería, porque decía:

“Cuando era pequeña, decía mi padre: “Eres una azucena diminuta toda llena de rocío celeste”…

¡Oh, mi Madre! ¡Oh, Mamá!… ¡Madre! ¡Oh, Madre mía!… –Y prorrumpe en llanto.

Con la cabeza reclinada sobre las manos unidas, un poco apoyado en los calcañares, lo estremecen los sollozos  mientras dice con las manos apretadas una contra la otra:

–           También en Belén… Y te las llevé, Mamá. ¿Pero éstas quién te las llevará?…

Y se sumerge en la meditación…

minutos más tarde… Debe ser muy angustioso lo que medita porque se abate completamente.

Luego se sobresalta al oír la risa malvada y escalofriante, tan engañosa como los modales y desplantes soberbios, de la inconfundible figura de Satanás.

Que empieza su segundo y virulento asalto…

Y la tremenda lucha da comienzo.

La ponzoña ha sido inoculada.

Por eso es necesario luchar contra sus efectos y contra las oleadas que se precipitan, cada vez más vehementes y aceleradas, del nuevo veneno de la palabra satánica que se derrama sobre nosotros.1serpiente-infernalSatanás que es experto en controlar todos los sentimientos en los hombres que le pertenecen, tambien intenta hacerlo en los hombres que se le resisten…

A Jesús, como una gran marejada lo abruman, sus tristezas de hombre

Todas las pasiones del hombre se han levantado como serpientes encolerizadas silbando sus derechos de existir y Él las tiene que sofocar una a una, para subir libremente a su Calvario.

En el sentido filosófico, las pasiones buenas Jesús Hombre las tiene como todos los hombres justos.

Pero también las pasiones buenas pueden convertirse en enemigas en determinados momentos,

Cuando con su voz forman una cadena de durísimo, fortísimo, anudadísimo acero, para impedirnos cumplir la voluntad de Dios.

Y en esto estriba la magistral exposición de lo que sucede a continuación…

¡La Madre! ¡Oh amor de Madre! ¡Invocado amor inclinado sobre su dolor!

¡Amor que ha rehusado para no hacerla morir con su dolor! ¡Amor de su Madre!

Unidos como están, Él sabe que Ella está sintiendo cada sollozo,

Porque cada vez que la llama con cada una de sus invocaciones; éstas atraviesan el espacio y penetran espiritualmente hasta el aposento en donde Ella está orando.Pero en esta noche no hay éxtasis en la Oración de María.

Ella también está padeciendo el Abandono del Padre y lo único que tiene es un dolorosísimo tormento en el alma.

Jesús lo sabe porque Él también siente como Ella, el inmenso sufrimiento de su Madre Santísima.

Y está luchando por no llamarla, para no hacerle llegar el Lamento de su hijo, que le aumenta su tormento…

¡Oh, Madre Mártir que también inicia su pasión, totalmente solitaria…

¡Al igual como Él está solitario en la noche de este Jueves Pascual!

El hijo que muere entre los brazos de su madre no muere: se adormece acunado por un arrullo de besos que continúan los ángeles, hasta el momento en que la visión de Dios quita de la memoria del hijo el deseo de su madre.

Pero Jesús tiene que morir entre los brazos de los verdugos y en un patíbulo…

Y cerrar los ojos y los oídos al griterío de maldiciones y gestos amenazantes que está contemplando en un tiempo futuro, que se ha hecho presente.

Jesús trata de ahogar el grito que brota desde lo más profundo de su corazón, pero no lo consigue y piensa…

ESTE ES UN ATAQUE MENTAL PERFECTAMENTE CALCULADO

Una de las estrategias letales de Lucifer, cuando no hemos discernido su  presencia perversa…

¡Cuánto te amo, Madre mía Benditísima! ¡Cuánto te amo sobre todo en esta Hora tan amarga del Getsemaní!

Todo el amor que te había dado y que me habías dado durante treinta y tres años de vida, están ante Mí y sostienen su causa y me implora que tenga piedad de ellos…

 Recordándome cada uno de tus besos, cada uno de tus cuidados, las gotitas de leche que me habías dado; mis pequeños pies  fríos de niño pobre en el hueco tibio de tus manos,

las canciones de tu boca, la ligereza de tus dedos entre mis abundantes rizos, y tus sonrisas…

Y tu mirada, tus palabras, tus silencios, tu paso de paloma que posa sus rosados pies en el suelo y sobre los pétalos de las flores, pero tiene ya las alas entreabiertas, preparadas para el vuelo…

Y ni siquiera hace que se plieguen los tallos, de tan ligero que es su caminar, porque Tú estás en la Tierra para mi alegría,

¡Oh Madre! pero siempre tienes las alas trémulas de Cielo,

¡Oh santa, santa, santa y enamorada!

Todas las lágrimas que ya te había costado y todas las que ahora fluyen de tus ojos

y las que manarán en los tres días sucesivos; las oigo caer como lluvia de lamento.

¡Oh las lágrimas de mi Madre!

Pero ¿Quién puede ver llorar, oír llorar a su madre y no tener presente mientras le dure la vida, el tormento de aquel llanto?He tenido que anular, sofocar el amor humano por ti Madre y pisotear tu amor y mi amor para caminar por la vía de la Voluntad de Dios.

¡Y empezó a torturarlo la Nostalgia de la tranquila casa santificada por tantas oraciones de los justos, convertida en  Templo por haber acogido los esponsales de Dios!

¡Convertida en Cielo por haber hospedado entre sus paredes a la Trinidad encerrada en el alma del Cristo Dios!

está solo. ¡Solo! ¡Solo! 

La Tierra y el Cielo no tienen ya habitantes para Él. Es el Hombre cargado con los pecados del mundo y por ello odiado por Dios. Tiene que pagar para redimirse y volver a ser Amado.

Es el Hombre cargado de la Bondad del Cielo y por eso odiado por los hombres a los que la Bondad repugna.

Tiene que ser matado como castigo por ser bueno.

Y también las honestas alegrías del trabajo cumplido para obtener el pan de cada día, incluso para Él Mismo antes, para después dar el pan espiritual a los hombres,se han puesto delante de Él para decirle: “¿Por qué nos dejas?”.

El estruendo crece.

Ya no hay sonido de flauta en sordina, ya no quedan caricias ni ungüentos.

Es clangor de instrumentos a todo volumen: es un golpe, una puñalada, una llama que ahoga y arde.

Y en la llama, Lucifer haciendo que la vida pase ante su mirada espiritual.

Ya había pasado antes con su aspecto resignado de algo sacrificado.

Ahora vuelve con vestido de reina prepotente y dice: “¡Adórame! ¡Soy yo quien reina! Éstos son mis dones.

Todo lo que tienes es mío. Los dones que te he dado y aún te daré otros más hermosos si me eres fiel”.

Lucifer continúa:

–    Sé Rey y Dios. ¿No tienes armas? ¿Ni milicias? ¿Ni riquezas?

Ya te dije una vez que un resto de amor, el poco que me puede haber quedado del tesoro de amor que era mi vida angélica, hay en mí por Ti que eres bueno.

Te amo, mi Señor, y te quiero servir.

Trató luego de halagarlo y atormentó su alma con el recuerdo de su Madre y sus sufrimientos…

Pero vida y afectos no deben volverse enemigos. Nunca. Si tales llegan a ser, hay que romperlos.

Con un esfuerzo supremo, Jesús los ha roto, uno a uno.

Ya había roto la agitación humana de desprecio hacia el Traidor.

Y un nervio de su Corazón se había lacerado en el esfuerzo…

Esta meditación se ha convertido en un martirio insoportable…

Lucifer dice con sarcasmo:

–     ¿Realmente crees que lo que hiciste hoy, de entregarte como alimento a los hombres, hará que ellos cambien? Así como te recibió el Traidor, así te recibirán tus cristianos en el futuro.

Si piensas que tus Sacramentos serán sagrados, mira lo que harán contigo…

Y le muestra a los cristianos masones, comulgando con la mano…masones comulgando en la manoVas a morir por ellos, ¿Crees que les importará?

Llegará un momento en que tu Iglesia será mía. Tus Sacramentos serán míos.

Volverán a venderte tus ministros y tus ‘creyentes’…

igual que te vendieron ahora, por comodidades y placeres…

Tus cristianos será a mí a quien rendirán culto en su corazón y yo reinaré porque ellos me obedecerán a mí.

No les importarás Tú, ni tampoco tus mandamientos; porque serán un estorbo para la vida que quieren tener:

Odiarán. Serán malvados y crueles a un grado que ni siquiera los reconocerás.

Todos tus amadísimos ‘hijitos’ Ni siquiera tendrán Fe para aceptarte.

Y adornarán tu vida con sus propias perversiones…

BLASFEMIA TOTAL

Y entonces dime, ¿A quién habrás salvado? 

Ellos renegarán de Ti. Me venderán a mí su alma por nada…

Porque yo los saciaré de lo que ellos anhelan.

Yo haré que se olviden de Ti de tal forma, que su manera de vivir, será un escándalo…  

La Magdalena que me arrebataste, será una cándida paloma en comparación.

¡Qué pena! ¡Verdaderamente tu muerte será inútil!

¿Qué harás cuando yo me corone Pontífice de tu Iglesia?

¿Qué harás cuando me veas reinar y sea adorado por todos los hombres?

Todos tus obispos me servirán a mí…

¿Qué harás cuando vuelvan a venderte los nuevos Judas que yo te seguiré suscitando?

Jesús sigue callado y levanta su rostro hacia el Cielo.

A la luz de la luna que cae perpendicular sobre su rostro, se le ve cansadísimo y martirizado por un dolor infinito.

Su mirada carece de fulgor y su boca tiene un pliegue de tristeza y angustia indescriptibles.

Su cara está bañada de llanto…

Se levanta y camina hacia delante y hacia atrás, murmurando una plegaria ardiente y silenciosa.

Sufre intensamente. Llora, suplica, levantando sus ojos al Cielo.

Gesticula. Pasa sus manos sobre sus ojos, sobre sus mejillas, con movimientos mecánicos y agitados, que muestran que se encuentra en una atroz angustia.

Llama a los apóstoles.

Gesticula en dirección a Jerusalén. Vuelve a levantar los ojos hacia el Cielo, como para implorar ayuda.

Se quita el manto, como si tuviese calor.

Lo mira… lo besa. Llora… Se lo pone otra vez.

Está dentro de un suplicio. Tiene un gran desasosiego físico.

Es una pena muy dolorosa contemplarlo con  el rostro descompuesto…  Ir y venir.

Levantar los brazos. Retorcerse las manos, llorar y abatirse…

 Luego se detiene y sus ojos no miran sino su tortura y todo contribuye a esta tortura, a aumentarla…

Hasta el manto tejido por su Madre…

Lo besa y dice:

–        ¡Perdón, Mamá! ¡Perdón!

Parece como si se lo pidiera al paño hilado y tejido por el amor materno… Vuelve a ponérselo.

Está lleno de congoja. Quiere orar para superarla. Pero con la oración vuelven los recuerdos, los temores, las dudas, las añoranzas…

Es un alud de nombres… ciudades… personas… hechos… en un recuento muy  rápido y entrecortado.

Quiere orar para vencerlo. Pero con la Oración vuelven los recuerdos, las aprehensiones, las dudas, las lamentaciones…

Es una avalancha de nombres… de ciudades… de personas… de hechos… de sucesos. Velozmente pasa de una cosa a la otra.

Es su vida evangélica que pasa ante su vista…

Y le trae el recuerdo de Judas el Traidor…

Junto con todos los sufrimientos que pasó junto a él en sus tres años de Maestro, tratando de convertirlo y salvarlo…

Tratando de proteger el secreto de su vida incorregible del conocimiento de sus demás apóstoles;

para que no echase a perder el crecimiento espiritual de sus compañeros y arruinase su trabajo pastoral…

Pero todos sus esfuerzos fueron inútiles…

Judas ama desenfrenadamente tres cosas: el dinero, las mujeres y el poder.

Creyó en Jesús como Mesías, pero al sentirse defraudado en lo que esperaba: ser el ministro de un poderoso rey terrenal;

POSESION DEMONIACA PERFECTA

Volcó sobre Él todo su odio y lo único que deseó fue vengarse.  Por eso lo traicionó.

Jesús ha tenido  que compartir el pan con su Caín y sonreírle como a un amigo, para que los demás no se diesen cuenta y así evitar un crimen.

Y el puñal de la traición se remolinea en su corazón destrozado…

Es tanta su angustia, que para vencerla grita en voz alta los nombres de Pedro , de Juan y Santiago…

Y dice:

–     ¡Ahora vendrán! ¡Son muy leales!…

Pero ellos NO vienen…

Y Lucifer no concede tregua, al contrario…

Satanás aprovechó el recuerdo y añadió su veneno en la herida:

–          El apóstol que más has amado y todos los que al igual que él, TE TRAICIONARÁN Y ME SERVIRÁN A MÍ. ¡MIRA!

Cuando tu Iglesia sea mía, estos serán tus ministros… ¿De qué servirá tu divino sacrificio para ellos?

Los hombres no merecen, ni tu amor ni tu sacrificio… ¿Por qué no reflexionas, accedes y me dices que Sí?

Yo te estoy ofreciendo TODO…

Todo lo que Adán me entregó, te lo devolveré… ¡Ni siquiera él, que te conocía, supo ser agradecido con tu herencia!

Cuando los conductores de tu nuevo Pueblo Cristiano hayan olvidado el sacrificio, la oracion y la penitencia; me apoderaré de tu Sede de Pedro y Roma perderá la Fe…  

Y  Tu Sacrificio Perpetuo será profanado por tus propios sacerdotes.

Toda tu Jerarquía me pertenecerá…

Y yo seré adorado en tu lugar…  

Y dime entonces, ¿A quién salvarás?

NO HAY NECESIDAD DE QUE CONOZCAS LA MUERTE TAN CRUEL QUE VOY A DARTE…

¡Mira, esto es lo que te espera!

023mirada-agonizante

Satanás continúa:

–     ¿Lo ves? Te han dejado solo. ¿Llamas al Eterno?… ¡Está lejos!

Lo que deberías hacer es gozar de la vida, sin ocuparte de hombres ingratos. Eres joven.

Puedes vivir rico, feliz, amado…

Vivir para tu Madre. Para no hacerla sufrir.

Vivir para llevar a Dios a través de un largo apostolado, a muchísimos hombres.

Los cuales si mueres ahora, pronto te olvidarán.

Mientras que si eres un Maestro que enseñes, no por tres años, sino por lustros y lustros; ellos terminarán por absorber completamente tu Doctrina.

Yo te quiero ayudar. Y mis ángeles en lugar de combatirte, te ayudarán a seducir a los hombres.

¿Acaso no ves que los ángeles de Dios no vienen en tu ayuda?

Después Dios te perdonará, al ver las multitudes de creyentes que le llevarás… Y cuántos hombres se salvarán al creer en ti.

Y además, te evitarás sufrir una muerte tan atroz.  1jcruz

También en el desierto lo había tentado con poner a Dios a prueba con la imprudencia.

Pero Lucifer no ha terminado:

–     ¿Te niegas a escucharme?

Te has cubierto con todos los pecados del Mundo y esto me permite acercarme a Ti y hacer contigo lo que yo quiera…

Eres mi Dios, pero ahorita sólo Eres un hombre pecador y yo soy superior a Ti.

Estás dispuesto a Sacrificarte y ¿Para qué?…

Mira lo que los hombres harán cuando la Iglesia que vas a fundar con tu sacrificio, también sea mía.

Ellos me adorarán a mí con un sacrificio nuevo sobre el altar de Moloch, que será ejecutado aun por tus mismos sacerdotes y en un número tan colosal que ni los mismos hombres estarán conscientes de su magnitud.

Y a ti te odiarán y rechazarán con el mismo desprecio que el Don de la vida.

Mira como estarás de afligido,

¡Mira! Te niegas a oírme, pero ¡Mírate, Dios del Sinaí!…aborto

Jesús no contesta nada.

Es tanta la congoja, que vuelve a gritar los nombres de sus apóstoles para vencerla:

–           ¡Pedro!…  ¡Juan!…  ¡Santiago!…

Y se dice:

–          Ahora vendrán. ¡Ellos son muy fieles!

Pero “ellos” no vienen.

Y Jesus vuelve a su Oración…

Aunque Jesús intenta rechazarla,

La voz de Lucifer penetra, perturbando la Oración:

–       “Mira…  Aún NO has muerto y ya te han abandonado.

Mira… Has ayudado y eres odiado.

Lo ves. Ni siquiera el mismo Dios te socorre.

Si Dios no te ama  y eres su Hijo,

¿Cómo puedes esperar que los hombres te agradezcan tu sacrificio?

¿Sabes lo que se merecen?

La Venganza, no el Amor como Tú crees.

Véngate, ¡Oh Cristo!, de todos estos necios, de todos estos crueles.

Véngate. Atácales con un milagro que les fulmine.

Muéstrate cómo eres: Dios.

El Dios Terrible del Sinaí. 

El Dios tremendo que me ha fulminado y que arrojó a Adán fuera del Paraíso.

Hasta ahora has dicho tan sólo palabras de bondad.

Tus escasos reproches siempre eran demasiado dulces para estas bestias que tienen la piel más espesa que el cuero del hipopótamo.

Tu mirada curaba, tus palabras salvaban, ¿Pero a quién le interesa escucharlas? Sólo sabes amar.

Odia y reinarás. El odio tiene curvadas las espaldas bajo su azote y pasa triunfante sobre estas filas de bestias serviles.

Las aplasta. Y están felices de serlo. No son más que sádicos…

Y la tortura es la única caricia que aprecian y que recuerdan.

Jesús ya no solo está angustiado, parece aterrorizado, porque está viendo algo que no puede soportar…

Cierra los ojos. Aspira profundo y…Luego se vuelve a oír su voz, que aún es firme:

–      Abbá. Para Ti todo es posible. Aparta de Mí esta copa. Pero NO. No se haga lo que Yo quiero; sino lo que quieras Tú.

El espíritu superó la Tentación Moral. El alma venció sus pasiones.

Con la Oración y la voluntad, ha vuelto a vencer.

Su espíritu se sobrepuso a la tentación  moral.

Está muy agitado y se va veloz hacia donde están Pedro y los dos hermanos…

Los encuentra profundamente dormidos, alrededor de pequeños tizones que ya están casi por consumirse y dan un chispazo rojizo entre la ceniza de la hoguera.

Jesús exclama angustiado:

–          ¡Pedro! ¡Os he llamado tres veces! ¿Pero qué hacéis? ¿Dormís todavía? ¡Pero no sentís cuánto sufro!

Orad.

Que la carne no venza, en ninguno. Que no os venza. El espíritu está pronto, pero la carne es débil. Ayudadme…

Los tres tardan más en despertarse.

Al final lo logran con los ojos henchidos, se incorporan lentamente, piden perdón.

Y balbucean unas disculpas.

Se levantan.

Pedro dice en tono bajo:

–      ¡Pues fíjate!… ¡No nos ha sucedido nunca esto! Debe haber sido ese vino, sin duda. Era fuerte.

Y también este fresco. Nos hemos tapado para no sentirlo (en efecto, se habían tapado hasta la cabeza incluso, con los mantos)

Y hemos dejado de ver el fuego y hemos dejado de tener frío y bueno, pues el sueño ha venido.

Santiago está muy apenado:

–      ¿Dices que has llamado? Es curioso, no me parecía dormir tan profundamente… ¡Eh! Juan.

Busquemos ramas de árboles. Hay que movernos. Se nos pasará.

No te preocupes, Maestro. Que de ahora en adelante… estaremos de pie. –y lanzan hojas secas en las brasas.

Y arroja a las brasas un puñado de hojas secas, soplando hasta que la llama se levanta e  ilumina la pobre faz de Jesús, cubierta con una infinita tristeza…

Toda la luminosidad de ese rostro ha quedado diluida en un cansancio mortal…

1fogata-

Los tres están tan cargados de sueño que van de un lado a otro con los ojos semicerrados.

Pedro sopla para que la llama prenda otra vez y la alimenta con ramas secas de espino que ha traído Juan y un tronco de enebro que trajo Santiago desde un montón más lejano y lo ha echado al fuego.

Y la llama se levanta alegre, iluminando la cara de Jesús.

Una faz tan triste que no es posible mirarlo sin sentir compasión…

Y sin llorar con Él.

Ante aquel resplandor, Jesús implora:

–      Me encuentro en una angustia que me mata. ¡Oh, sí! ¡Mi alma siente una tristeza mortal! ¡Amigos!… ¡Amigos! ¡Amigos!

Y  su aspecto refleja una terrible agonía.

Todos prometen:

–       Pero ahora vamos a orar en voz alta y no se va a repetir esto.

Jesús ruega:

–      Sí. Orad y velad. También para vosotros, lo necesitáis.

Ya  es el de un moribundo que muere en el más angustioso y desolado de los abandonos.Cada palabra parece brotar con un acceso de llanto…

Pero los tres están somnolientos y se mueven con pasos inciertos; con los ojos semicerrados, tanto que parecen casi ebrios… Y están durmiéndose aun de pie y delante de Él.

Para valorar la amistad,  ha llamado “amigos” a sus apóstoles y ha apreciado tanto este afecto que en la hora del dolor ha pedido a los tres más queridos que estuviesen cerca de Él en el Getsemaní.

Les ha rogado que velaran y oraran con Él, por Él…

Y al verles incapaces de hacerlo ha sufrido tanto que se ha debilitado aún más; siendo por ello más susceptible a las seducciones satánicas. 

Una palabrasi hubiera podido intercambiar al menos una palabra con amigos solícitos y comprensivos de su estado, NO habría llegado a desangrarse antes de la tortura, en la lucha titánica por repeler a Satanás.

Jesús los mira… Y comprende…  No los mortifica con reproches.

Menea la cabeza, suspira y  regresa hacia su peñasco.

Avanza despacio por el oscuro sendero del olivar muy desconsolado, doliente, envejecido. Sus ojos siguen muy abiertos, pero parecen empañados.  Su boca refleja un rictus de su cansancio.

Vuelve a su piedra, aún más lento y encorvado.

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