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N252 EL MISTERIO DE LA MUERTE 2


Marzo 27 de 2019

 Habla Dios Padre

Hijitos Míos, la Muerte, para unos es el momento más deseado de sus vidas; para otros, el más temido. ¿En qué consiste la diferencia?

Míos, la Muerte es el momento deseado de Mí Corazón; es el momento en el cuál vuestras almas regresan a Su Creador después de un largo viaje.

Es el momento del coloquio Divino entre Vuestro Dios con Su creatura, es el momento del intercambio amoroso de las almas con Su Dios; es el pase a una nueva vida.

Vosotros, vuestras almas, Me pidieron el Don de la vida para servirMe en la Tierra, para llevar Mí Amor, Mí Compasión a los necesitados, Mí Ternura a los afligidos, Mí Redención a los pecadores.

Vosotros hicisteis un pacto de amor y donación de vuestra voluntad aquí en el Cielo, para bajar a la Tierra y poder ayudarMe en la salvación de las almas;hicisteis un pacto de amor para procurarMe felicidad al hacer Mí Voluntad.

¿Cómo no voy Yo a resistir abrazaros y buscaros cuando vosotros retornáis a Mí Reino, después de una larga o corta travesía por la Tierra?

¿Cómo NO voy Yo a hacer fiesta con los Míos, por vuestro retorno a la Casa Celestial?

¿Cómo NO voy Yo a gozar de vuestro regreso triunfal después de que habéis dejado Mí Presencia y Mí Amor entre vuestros semejantes?

Sí, hijitos Míos, la muerte es alegría en el Cielo, es alegría en Mí Corazón, es el momento de la eterna unión; es el principio de una nueva vida probada en el Amor, después de la donación y triunfo de vuestra alma a Su Dios,Es la coronación a vuestras almas por Su Dios por haberos donado para llevar Su Santo Nombre y Amor a los vuestros.

Esto hijitos Míos, es en realidad la muerte, vuestra muerte; la cuál NO es fin, sino principio, Principio de Gloria,

Principio de Mí Amor a vosotros para un gozo eterno. Es el regreso e intercambio de experiencias de Vuestro Dios con vosotros.

Es el recuerdo de Mí Presencia en vosotros, de Mis Cuidados amorosos mientras cumplíais vuestra misión, vuestra donación.

Es el recordar vivencias y de aceptar errores. Es momento de purificación gloriosa ante un Dios que os ama por sobre todas las cosas.Es el momento de enfrentarse a la Verdad de Mí Corazón, pero es el momento del enfrentamiento con Mí Misericordia, con Mí Amor.

Si vuestra alma llega a Mí, deseosa de unión a pesar de vuestras faltas, deberéis estar seguros de que Yo seré para vosotros Amor Total.

NO encontraréis al Juez que muchos temen y que os imagináis. Sino encontraréis al Padre compasivo, al Padre que entiende perfectamente vuestra pequeñez y que sabrá disculpar todas vuestras faltas.

Si es vuestra humildad y arrepentimiento los que se presenten ante Mí, Yo os abrazaré y enjugaré vuestras lágrimas de dolor por haberMe contristado.

Si es vuestro pequeño amor el que viene ante Mí a dar cuentas al Amor, Yo lo colmaré y lo engrandeceré y será vuestro triunfo eterno ante vuestros hermanos en Mí Reino Celestial.   Hijitos Míos, ¡Cómo deseo el encuentro final! ¡El encuentro del Principio! Mí Corazón se llena de alegría infinita al ver a las almas que retornan-

Y Yo, como si no supiera nada de vuestras vidas y de vuestra misión en la Tierra, Me gusta escucharos. Me gusta compartir de vuestra vida pasada, Me gusta vivir con vosotros vuestra vida.

El encuentro final ¡Qué alegría! Deberéis desear y pedirMe éste encuentro final, porque debéis estar seguros que Mí Gozo es grande al teneros nuevamente ante Mí y porque deseo nuevamente fundiros a Mí Ser y así, Yo compartir con vosotros Mis Gozos y Gloria por toda la Eternidad.

Hijitos Míos, NO temáis éstos momentos de gran Gloria y Amor de Mí Corazón. Si vosotros tenéis plena Fé y Confianza en Mí Amor, NO temáis,

Yo conozco perfectamente vuestra pequeñez, vuestros defectos y vuestros pecados. Yo os conozco mejor que vosotros mismos, puesto que Yo os creé y os acompañé desde el primer momento de vuestra existencia.  

Yo os he amado desde siempre y Mí Amor hacia vosotros, cuando con vuestra libre voluntad, Me pedís bajar al Mundo a servirMe, sabiendo los peligros existentes allá.

Por eso mismo el regreso es gratísimo a Mí Corazón. Mí Corazón es extremadamente sensible a las muestras de amor que Me proporcionan las almas al donárseme en vuestra libre voluntad.

Debéis estar gozosos con vuestra muerte, porque Me dáis también a Mí, gran gozo y ésta alegría que Me dáis, NO la podréis comprender sino hasta que estéis Conmigo.

NO temáis hijitos Míos, a la unión definitiva, DESEADLA. Un Padre que os ama con un amor que no puede llegar a medir vuestra pequeña mente humana, os está esperando. ¡Me dáis tanto gozo, os lo aseguro!

Tened confianza y venid a Mí arrepentidos y Yo sabré reconfortaros, pero venid. Que vuestros últimos momentos en la Tierra sean de alegría y cantos jubilosos hacia Vuestro Padre, hacia Vuestro Dios,Para que cuando cerréis vuestros ojos se abran acá en Mí Reino y que vuestro gozo y vuestros cantos se unan a los de Mis Ángeles y Mis Santos.

Los que han de temer su muerte son aquellos que durante su vida se dedicaron a blasfemar Mí Nombre, a atacar Mí Doctrina, a tratar de evitar la veneración y el amor a Mí Santísima Hija, la Siempre Virgen María.

Para ellos Sí seré Juez riguroso, ya que todo lo que tuvísteis en la Tierra, todo lo obtuvisteis de Mí.

Vuestra vida, vuestro bienestar, vuestra salud, vuestros hijos, vuestros dones y capacidades y todo, os lo dí a pesar de vuestras blasfemias y negaciones,

A pesar de vuestra falta de amor hacia vuestros semejantes, a pesar de haber hecho lo posible por tratar de destruir la Obra de Mí Hijo sobre la Tierra, por haber tratado de destruir Mí Iglesia.

Esto no es más que la prueba, de que Caín fue el primero en practicar el Bestialismo, con los primates.

Para aquellos Sí seré Juez Severo y NO Padre amoroso, porque Me tuvieron y Me despreciaron; porque los consentí por ser Mis “hijos problema” y NO quisieron escuchar la voz amorosa de Su padre para volverlos al buen camino.

Estos Sí han de temer el momento del encuentro, porque su Vida Eterna será de llanto y dolor. Llanto y dolor que primero Me infringieron a Mí, vuestro Dios, y a pesar de Mí Dolor Infinito, vuestra condenación de dará.

Hijitos Míos, los que Me amáis, Orad por todas ésas almas, las que NO Me aman, las que Me atacan, las que NO desean una vida eterna de alegrías y de Amor de Mí Corazón.

Pedid por su salvación, Orad, haced penitencia y ayunos por ellas, para que Yo pueda romper sus duros corazones y pueda introducirMe por las pequeñas resquebrajaduras y mueva sus corazones al arrepentimiento sincero,

Para hacerles llegar Mí Luz de Amor y pueda Yo por vuestra Intercesión, ganarMe otra alma para Mí Reino.  

Todas las almas Me pertenecen, todos sóis Míos, ¡volved a Mí, hijitos Míos, volved a Mí, os amo!

Uníos a los Méritos de Mí Hijo, unid vuestras pequeñas fuerzas y méritos, a los méritos Omnipotentes de Mí Hijo y así alcanzaréis fuerza insospechada.

Revestíos con Su Vida de ejemplo y amor y purificáos con Su Divina Sangre para que unida a vuestra muerte, os alcance de Mí Hijo, la Gracia de vuestra purificación final.

Y así os presentéis ante Mí, gloriosos y santos y os haga pasar a Mí Reino por toda la Eternidad.

Vivíd bajo la protección amorosa de Mí Hija, vuestra Madre, la Santísima Virgen María, de quién obtendréis todos los cuidados amorosos y santos que vuestras almas necesitan durante vuestra vida sobre la Tierra y que necesitarán al final de ella.Ella os revestirá con la blancura de Su Manto Virginal y Ella os presentará ante Mí y abogará por vosotros cuando os encontréis ante Mí Presencia.

Confiad plenamente en Ella porque os ama mucho más de lo que un padre o una madre de la Tierra os pueden amar. Vivir con Ella y amarla, es signo inequívoco de salvación eterna.

Vivid bajo la Inspiración Divina de Mí Santo Espíritu para que os guíe por el sendero del amor, el sendero seguro de la salvación, tanto vuestra como la de vuestros semejantes.

Y vivíd seguros de que vuestro Padre Celestial os está esperando en ése último suspiro de vida, para abrazaros con el abrazo amoroso y comprensivo, lleno de ternura y de perdón, lleno de disculpas y de salvación, para compartir con vosotros Su Vida Eterna.

PORQUE QUIERO QUE TOMÉIS MUY EN CUENTA, ESTO QUE VOY A DECIROS.

la ventaja de pedirle a Dios QUE NOS DE LA GRACIA DE LA CONVERSIÓN, AHORITA MISMO, es que nos ahorraremos una fatal experiencia si la muerte nos sorprende en pecado mortal…

Queridos hijitos Míos os quiero hacer una ligera semblanza didáctica sencilla pero entendible, sobre el Cielo, el Purgatorio y la Tierra.

El Cielo es vuestro hogar, en donde vivís, del cual vivís Conmigo y gozáis aún antes de bajar a servirMe.

El Cielo siempre ha existido, NO tiene principio ni tendrá fin, ya que es parte de Mí, como lo sois también vosotros. El Cielo y su gozo lo constituye Mí Amor.

Cuando el alma decide por propio libre albedrío bajar a servirMe, como Mí Hijo lo hizo; atendiendo una necesidad de Mí Corazón, en la ayuda a sus hermanos y la difusión de Mí Amor como alimento y vida, Yo le concedo el Don de la Vida.

El Don de la Vida, como ya os he explicado, es un Don excelso concedido a algunas almas, a las que Yo escojo para bajar a servirMe.

En este PRECISO instante, ese brillo de LUZ es el Espíritu Santo, con el que comienza el Don de la Vida…

NO todas las almas tienen la oportunidad de bajar y, el tener el Don de la Vida. Es un honor grandísimo para el alma y un gozo para Mí, vuestro Dios, al ver que el alma se ofrece a su Dios en amor y sacrificio, para servirMe en la Tierra.

El alma goza en el Cielo antes de bajar, pero podría decirles que su gozo el limitado, según su nivel de creación.

El alma que regresa después de su misión por la Tierra, alcanza niveles superiores de gozo, porque fue escogida por Mí, se donó, se sacrificó por Mí, en sus hermanos, NO sucumbió a las tentaciones fortísimas del Mal y regresó triunfante.

El gozo del alma triunfante se vuelve superior, porque Yo así premio su donación libre y espontánea por servir a su Dios.

Mi hijo Pablo, apóstol de Mí Hijo Jesucristo, os habló algo de ésto, al deciros sobre la existencia de “varios Cielos” a los que otra gran santa les llama “moradas”.  Según haya sido vuestro desempeño, con la misión que os concedí para llevar a cabo sobre la Tierra, podréis alcanzar diferentes niveles de gozo en el Cielo a vuestro regreso.

En todos los niveles el gozo es total, pero como sabéis, NO es lo mismo llenar hasta el borde, un recipiente grande que uno pequeño.

Si amasteis y os distéis por completo, durante vuestra vida, por Mí, en vuestros hermanos, vuestro “recipiente”, vuestra capacidad de gozar en Mí Cielo, será mayor.

Si os distéis menos por los demás, para Mí Amor a vuestros hermanos, vuestro gozo será menor. Si casi NO os distéis, pero al menos algo pequeñito distéis, el gozo que os dé será casi del mismo nivel que teníais antes de bajar.

El gozo que os dé en cada nivel, será total, de modo que NO podréis envidiar el gozo que tenga un alma en un nivel superior, debido a que Yo colmaré plenamente el “recipiente”Vuestra alma según lo crecida que regrese después de su paso por la Tierra, por haber vivido en el Amor y haberlo dejado en las almas de sus semejantes.

Si distéis mucho amor y alimentasteis correctamente a vuestra alma, ella llegará muy crecida, muy madura en el Amor y ella será colmada, como premio a ésa donación.

Si en cambio, NO distéis mucho amor, distéis lo mínimo u os salvasteis por intercesión de otros, NO por méritos propios, vuestra alma llegará pequeña, raquítica, pero aún así la colmaré.

Su gozo será pequeño, como pequeño y raquítico fue el amor que dejó en la Tierra. No podrá desear más, porque NO supo amar más y tampoco envidiará a las almas más crecidas y con más gozo, porque NO le podrá “caber más amor” a su recipiente pequeño, a su alma poco crecida.

Esto Mí Hijo os lo ejemplificó con los talentos. Aquella alma rica en talentos, ella admira Mí obra en ella, siente la responsabilidad, pero se dá a sus hermanos y dá todo,   

Por eso, “al regresar al amo”, o sea, a vuestro regreso a Mí Reino, a vuestro Hogar, Yo le agradezco su buen servicio y le doy más, porque fue fiel en lo poco y ahora le doy mucho más en Mí Reino.

Al que se le dieron menos talentos y también los puso a trabajar, se le dá de la misma forma que al primero y se le premia según su nivel de donación.

Pero NO así al que, aunque se le dio poco y sintió la responsabilidad con su Dios, tuvo miedo y NO hizo nada por Mí Reino entre vosotros.

A éste no sólo se le quita lo que se le dió, sino se le reprende y lo que tenía se le dá al que se le dió más, porque es un alma en la que puedo confiar para trabajar en las cosas de Mí Reino.

La Tierra, lugar de la Creación del hombre, sufrió una fuerte caída al cometerse el Pecado Original en ella. Toda la Tierra, Mí Creación, las almas al encarnarse; todo lo creado, sufrió por tal pecado.La misión de las almas es la de ayudarMe a conseguir para la Tierra, para Mí Creación, para el hombre, su nivel de perfección en el cuál fue creado.

Para daros a conocer la forma “ideal” de hacerlo, os mandé a Mí Único Hijo, Jesucristo para que os enseñara el camino para lograrlo.

Os dio Mis Leyes y Preceptos de Amor. Os dio Mis Enseñanzas y os dejó su Vida en la Sagrada Eucaristía.

El alma baja de la misma forma que bajó Mí Hijo, con una donación total. La diferencia estriba en que la Esencia Divina de Mí Hijo, NO se podía manchar por el Pecado Original.

Esto es porque Soy Yo Mismo, en Mí Segunda Persona y como Dios, Yo tengo todo el Poder y la Gracia Divina para NO mancharMe con algo que es infinitamente más pequeño que Yo: el Pecado Original, causado por la desobediencia de vuestros primeros padres.  El Pecado afectó a la materia creada de la cual tomáis cuerpo y al encarnaros, vuestra alma va a ser afectada en vuestro desenvolvimiento sobre la Tierra.

 Si el alma toma del alimento debido Oración, vida de amor, Eucaristía; esa alma estará fuerte para vencer las insidias del Mal, en el campo de batalla.

Si el alma NO se alimenta bien, esa alma estará muy atacada y, si NO es vencida, por lo menos muy herida quedará a su regreso a Mí Reino, cuando Yo la mande llamar.

Este campo de batalla –la Tierra- está ahora al mando del Príncipe del Mundo, quien os atacará continuamente para que dejéis Mí Amor y Mis Enseñanzas, además de tratar de haceros caer en la perdición eterna para que NO podáis regresar a Mí Reino, vuestro Hogar.

Las almas sufren caídas, quebrantos, éxitos, durante el tiempo de vida que os concedo.Cuando se os termina el tiempo de vida que os concedo para servirMe, os mando llamar a cuentas y como administrador de Mis Bienes, os hago un recuento de vuestra vida.

Y así es cómo en vuestro juicio personal se os dará Vida Eterna con el nivel de gozo que lograsteis, según vuestros méritos,

O se os dará dolor eterno, si en lugar de trabajar para Mí, en la salvación de vuestros hermanos, en su crecimiento y apoyo espiritual en la lucha, os volvisteis instrumentos del Mal y le servisteis para matarlos espiritualmente.

El Purgatorio es el “hospital” de las almas heridas en misión.

Prácticamente ninguna alma llega sana y limpia a Mí Presencia al final de su vida, todas han sufrido “heridas” y llegan con cicatrices de odios, envidias, rencores, mentiras, caídas mortales de pecados graves que aunque ya han sido perdonados sus pecados, tienen que purgar por su mal proceder.  El Purgatorio “sanará” todas esas heridas que el Demonio os causó, porque vosotros lo permitisteis en alguna etapa de vuestra vida.

Las almas van al Purgatorio a cerrar heridas, a hacer desaparecer cicatrices profundas, a limpiar y restaurar vuestras vestiduras; para poder entrar a vuestra Casa Eterna como dignos hijos de Rey, quien os recibirá con los brazos abiertos a invitaros al gozo eterno.

Hijitos Míos, que esta pequeña explicación os haga reflexionar sobre vuestro paso por la Tierra y tened presente que vuestra misión es algo muy serio para el Cielo.

Os he concedido el Don de la Vida porque fuisteis escogidos por Mí, vuestro Dios, para ayudarMe a levantar la Creación al nivel Divino del Principio.He puesto Mí Confianza en cada uno de vosotros, dándoos diferentes talentos para ser puestos al servicio de la salvación eterna de vuestros hermanos y según los uséis, así será vuestro premio eterno.

El tiempo es corto y tampoco sabéis cuándo os he de llamar a cuentas, así que reparad vuestro camino pasado y emprended, ya desde ahora, un nuevo camino basado en Mis Leyes y en Mí Amor.

Yo Soy el Buen Dios que perdona todo un pasado lleno de maldad y al olvidarlo os da la oportunidad de ganaros un buen lugar en Mí Reino, vuestro Hogar de Siempre.

Yo os Bendigo en Mí Santo Nombre, en el de Mí Hijo y en el del Espíritu Santo de Amor. Recibid, también, las bendiciones de Mí Hija, la Santísima Virgen María, Madre del Salvador y Redentor del Mundo.

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