RUMORES DE GUERRA 4


CUMPLIMIENTO

Putin: Un conflicto armado a gran escala en Oriente Medio sería una catástrofe global

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Rusia espera que los esfuerzos conjuntos de la comunidad internacional logren evitar escenarios negativos en Oriente Medio.

Al término de su reunión en Moscú con la canciller de Alemania, Angela Merkel, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha destacado este sábado que un conflicto armado a gran escala en Oriente Medio sería “una catástrofe global”, por lo que Rusia espera que, aunando esfuerzos, se logren evitar escenarios negativos en la región.

“En cuanto a la situación general [en Oriente Medio], espero que no se registren conflictos militares a gran escala”, ha comentado el mandatario. En este sentido, Putin estimó que, en caso contrario, “sería una catástrofe, no solo para Oriente Medio, sino para todo el mundo”.

Mantenimiento del acuerdo con Irán

Asimismo, ambos políticos han coincidido en señalar de mantener y cumplir el acuerdo nuclear con Irán.

Por su parte, el presidente ruso ha afirmado que  Irán tiene derecho a confiar en el apoyo de los europeos, que prometieron lanzar un mecanismo independiente para comprar el petróleo iraní.

La construcción de Nord Stream 2

El mandatario ruso ha subrayado que Rusia puede ultimar la construcción del gasoducto Nord Stream 2 sin participación de socios extranjeros, si bien los plazos podrían cambiar.

“Por supuesto, la finalización de la construcción se retrasará en varios meses, pero espero que antes del final de este año, o en el primer trimestre del próximo año, el trabajo se complete y el gasoducto funcione”, ha dicho Putin.

 

¿Pueden las acciones de EE.UU. e Irán desencadenar una guerra abierta?

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El asesinato del general Soleimani y el ataque con misiles de Teherán contra bases estadounidenses hicieron al mundo contener la respiración en los últimos días.
Diversos expertos han analizado el posible desarrollo de las relaciones entre ambas naciones.
¿Pueden las acciones de EE.UU. e Irán desencadenar una guerra abierta?

Las tensiones entre Irán y EE.UU. se dispararon desde el 2 de enero, cuando 12 personas, entre ellas el destacado general iraní Qassem Soleimani, murieron en un ataque aéreo estadounidense contra el aeropuerto de Bagdad.

En los días siguientes, Washington y Teherán intercambiaron diversas amenazas, hasta que, en respuesta al asesinato de Soleimani, Irán lanzó el 8 de enero decenas de misiles balísticos de corto alcance contra dos bases aéreas iraquíes que albergan tropas estadounidenses.

Según los norteamericanos, ninguno de sus efectivos resultó herido como resultado del ataque, que solo produjo daños materiales.

Después de esta acción, Trump declaró que EE.UU. continuará ejerciendo “la máxima presión” sobre Irán imponiéndole “sanciones económicas adicionales”, mientras que desde el país persa calificaron de “inconcebible” la llamada del mandatario a cooperar después de anunciar nuevas sanciones.

En este contexto, mucha gente se pregunta: ¿pueden las acciones de EE.UU. e Irán desencadenar una guerra entre los dos países?

EE.UU. e Irán se pararon “cerca del borde del abismo”

Según opina el jefe del Comité de Asuntos Internacionales de la Cámara Alta del Parlamento de Rusia, Konstantín Kosachev, Irán y EE.UU. lograron “pararse cerca del borde del abismo y romper el círculo mutuo de acusaciones de agresión“, por lo que no habrá guerra “ni nuclear ni híbrida” entre ambos países en un futuro cercano.

“Lo más importante es que ocurrió una “reducción a cero” de reclamaciones cuando cada una de las partes se consideró ganadora, cada una dejó su “última palabra” y anunció que sus acciones posteriores fueron una “respuesta forzada y proporcional” a las acciones del oponente”, destaca el político ruso.

Además, el senador considera que Teherán “se comportó de manera extremadamente civilizada y no sucumbió a la tentación de transformar la ira popular en una guerra de guerrillas” tras el asesinato del general Soleimani a manos del Pentágono.

El pasado miércoles, el Ejército iraní atacó con misiles dos bases aéreas en Irak, la de Al Asad y la de Erbil, que albergan efectivos militares estadounidenses. Los ataques provocaron daños en las instalaciones sin provocar víctimas.

EE.UU. no necesita una guerra con Irán

A su vez, Paulo Casaca, experto sobre Irán y director del Foro Democrático del Sur de Asia, con sede en Bruselas, destaca que el bombardeo iraní fue más simbólico que estratégico, según recoge Deutsche Welle.

Según él, Washington y Teherán no pueden permitirse ir a la guerra en Oriente Medio “incluso si ambas partes toman grandes riesgos para salvar la cara”.

Casaca agrega que el ataque con misiles de Irán fue un intento de presentarse a sí mismo como una “nación normal y civilizada” a través de esta respuesta a la ofensiva estadounidense.

Según el experto, al evitar realizar un golpe directo contra tropas estadounidenses, Teherán ha abierto la puerta a una reducción de hostilidades.

Asimismo, el director del centro científico Roosevelt de la Universidad Estatal de Moscú, Yuri Rogulev, tampoco cree que vaya a estallar una guerra entre ambos países, publica RIA Novosti.

“Quedó claro desde el principio que EE.UU. no necesita una guerra con Irán. Irán no es un país pequeño y tiene poderosas fuerzas armadas, aviación, marina, misiles. No es una corta caminata”, explica.

Después del bombardeo contra las dos bases estadounidenses, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Javad Zarif, destacó que su país “adoptó y ejecutó medidas proporcionales en defensa propia, en virtud del Artículo 51 de la Carta de la ONU, al atacar la base desde la cual se lanzó el cobarde ataque armado contra nuestros ciudadanos y altos funcionarios”.

Asimismo, el canciller subrayó que Teherán “no busca una escalada o guerra”, pero “se defenderá de cualquier agresión”.

Por su parte, Konstantín Kosachev afirma que “las posiciones de EE.UU. en la región se han visto sacudidas” después de los últimos acontecimientos.

Según el experto, ello queda demostrado por la consolidación de la sociedad iraní, así como por la decisión del Parlamento iraquí de expulsar a todos los militares extranjeros de su territorio, “la ausencia de un respaldo unánime de los aliados de la OTAN y la reducción de su propia actividad en la región”.

“Un nuevo juego está comenzando”

De acuerdo con Kosachev, “está comenzando un nuevo juego que es mejor que los nuevos ataques aéreos y los ataques contra las embajadas”.

“Una parte separada de este juego es el acuerdo nuclear, que Washington intentará resucitar en sus propios términos, aunque desde el momento actual Teherán ciertamente no cederá sus condiciones bajo ninguna circunstancia”, apunta el senador ruso.

Asimismo, enfatiza que Irán no es un Estado terrorista, sino un país que actúa en defensa propia, “algo que se ha confirmado completamente en esta situación sumamente crítica”, defiende.

El político compara el conflicto entre EE.UU. e Irán con un terremoto “tanto por la sorpresa de lo ocurrido como por la imprevisibilidad de las consecuencias”.

Al mismo tiempo, expresa su confianza en que “no habrá réplicas en el futuro cercano“, lo cual describe como “definitivamente una buena noticia”.

Perspectivas de desarrollo de la situación

EE.UU. e Irán lograron alejar la posibilidad de una confrontación militar directa, pero al mismo tiempo las partes no llegaron a ningún acuerdo, tampoco en el marco del pacto nuclear iraní, por lo que “las tensiones no van a desaparecer” en el futuro desarrollo de la situación, vaticina Yuri Rogulev.

“El acuerdo nuclear con Irán fue dañado y EE.UU. continúa presionando para un nuevo acuerdo, así que la tensión no va a desaparecer”, concuerda por su parte Rogulev.

  • Después del asesinato del general Soleimani y amenazas por parte de EE.UU., el 5 de enero Irán anunció que reducirá aún más sus compromisos en el marco del acuerdo nuclear de 2015, pero continuará cooperando con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
  • Al mismo tiempo, Teherán subrayó que volverá a cumplir el pacto solo a condición de que EE.UU. levante las sanciones en su contra. No obstante, Irán ha comenzado una reducción de sus obligaciones como respuesta a la retirada unilateral de Washington en mayo de 2018 y la imposición de sanciones norteamericanas.
  • Por su parte, Trump anunció este miércoles “sanciones económicas adicionales” con carácter inmediato contra Irán e instó a Reino Unido, Francia, Alemania, China y Rusia a romper el acuerdo nuclear alcanzado en 2015 con Teherán, al que —según dijo— EE.UU. “ha donado mucho dinero”, El objetivo del mandatario es renegociar un nuevo pacto.

EE.UU. – Irán: Juego peligroso

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‘El Zoom’ regresa en este 2020 analizando la escalada de tensión entre EE.UU. e Irán después de que una serie de acusaciones e incidentes culminaran con el asesinato de Qassem Soleimani, el alto mando militar iraní, por orden de Trump.
Javier Rodríguez Carrasco analiza las posibles consecuencias, incluyendo un enfrentamiento abierto entre ambos países y de qué manera Irak podría ser el escenario involuntario de estas hostilidades que pueden desatar otra ola de violencia en Oriente Medio.

“Trump asestó un golpe certero a Irán con el asesinato de Soleimani, pero ahora avisa de que no va a atacar directamente pese a la respuesta del país persa”, arranca Javier Rodríguez Carrasco esta edición de ‘El Zoom’.

En opinión del presentador, el presidente de Estados Unidos “ha salido a apagar un incendio que él mismo ha provocado y del que ya ha conseguido todo lo que quería” al eliminar al jefe de las Fuerzas Quds de la Guardia Revolucionaria iraní en un ataque quirúrgico vía dron la semana pasada.

Ahora para Rodríguez Carrasco las preguntas principales son si le han tendido una trampa a Donald Trump desde el Estado profundo, el llamado ‘deep state’, qué pretendía el mandatario estadounidense realmente con este golpe, “¿mostrar músculo, su pulso, su fuerza a los rivales políticos?”

“Quizá enseñar los dientes e intentar conseguir un nuevo pacto nuclear a su merced y quizá que otros se encarguen del desaguisado de su país que Estados Unidos ha montado en Oriente Medio, porque dicen que ya van sobrados de recursos estratégicos”, razona el conductor del programa.

“Si Trump dice que el asesinato de Soleimani no era una declaración de guerra a Irán, ¿cómo esperaba que iba a reaccionar Teherán? ¿Quería que le aplaudieran?”, pregunta Rodríguez Carrasco, al agregar que de momento lo que ha conseguido Washington es “llenar de caos la región”, algo que, al parecer, no quiere resolver por su propia cuenta.

Trump ha golpeado a Irán, pero “no noquea, no quiere ser un ‘killer’, no quiere un nocaut, no quiere tumbar al rival, quiere que él mismo vaya hacia la lona”, incluso pretende “ser amigos a su estilo” con Teherán al ofrecerle combatir juntos al Estado Islámico, recurriendo a las “incongruencias, confusiones para lograr lo que quiere”, resume Rodríguez Carrasco. Entre tanto, “la bandera roja de la venganza sigue ondeando en todo lo alto”.

¿Quién era Qassem Soleimani, el militar más importante de Irán asesinado bajo la dirección de Trump?

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El general Soleimani lideró durante más de dos décadas las Fuerzas Quds, la unidad de la Guardia Revolucionaria responsable de las operaciones especiales en el extranjero y gozaba de gran popularidad entre los iraníes.

Este jueves, varios misiles impactaron en el aeropuerto internacional de Bagdad, matando a varias personas, entre ellas al mayor general iraní Qassem Soleimani.

Unas horas después, el Pentágono asumió la responsabilidad del ataque y comunicó que Soleimani era su objetivo.

Soleimani fue una figura clave en la dirección de las acciones militares de Irán en la región.

Estaba al frente de los servicios de inteligencia iraníes y, gracias a sus numerosos méritos, gozaba de una gran popularidad entre los iraníes.

Varios expertos consideran que Soleimani fue la segunda persona más poderosa en Irán, tras el líder supremo, ayatolá Alí Hoseiní Jameneí y tenía hasta más influencia que el presidente Hasán Rohaní, recoge Guardian.

Además, en 2019 el general entró en la lista ‘Global Thinkers’ (‘Pensadores Globales‘, en inglés) en la sección ‘Defensa y Seguridad’, elaborada por la revista Foreign Policy.

“Qassem Soleimani ha dirigido los esfuerzos militares encubiertos de Irán durante dos décadas, pero su papel nunca fue mayor de lo que es hoy”, escribió la revista que también recordó que Soleiman había participado “en todas partes donde Irán está activo, desde Yemen hasta Irak y Siria”.

¿Quién era este hombre de tanta importancia para las Fuerzas Armadas iraníes?

Primeros años

Soleimani nació el 1957 en una aldea de montaña de la provincia de Kermán, en el este de Irán, entonces gobernado por el sah Mohammad Reza Pahlavi.

Nacido en el seno de una familia pobre, a los 13 años abandonó la escuela y empezó a trabajar como albañil. Siendo todavía joven empezó a radicalizarse y a simpatizar con el ayatolá Jomeini.

Justo después de la Revolución Islámica de 1979 se alistó en los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), una organización militar cuyo objetivo es la protección del sistema político de Irán. Pronto fue designado comandante de la 41.ª División de los CGRI, con la cual participó en la Guerra Irán-Irak (1980-1988).

Jefe de las Fuerzas Quds

Cerca de una década después del conflicto, —entre septiembre de 1997 y marzo de 1998—, fue designado como jefe de las Fuerzas Quds, la unidad de élite del CGRI responsable de las operaciones especiales en el extranjero, cargo que ocupaba cuando fue asesinado este 2 de enero.

Según el analista estadounidense Ali Alfoneh, su nombramiento no fue accidental. Por una parte, a finales de los años 1990 Teherán vivió una escalada de tensión con el régimen de los talibanes de Afganistán y Soleimani fue considerado idóneo ya que había nacido en una aldea muy parecida desde el punto de vista de su cultura y geografía a las localidades afganas.

Por otra parte, participó en las acciones militares durante la guerra civil en las regiones kurdas de Irán y en el conflicto bélico entre Irán y Irak (1980-1988).

“Soleimani ha sido más que nadie responsable de la creación de un arco de influencia, —que Irán llama su ‘Eje de Resistencia’—, que se extiende desde el golfo de Omán a través de Irak, Siria y el Líbano hasta las costas orientales del mar Mediterráneo”, opina el exagente del FBI Ali Soufan en un texto del 2018.

En Irak y Siria

Según los analistas, Soleimani empezó a desarrollar la red de milicias chiitas armadas en Irak casi inmediatamente después de la invasión estadounidense en el país árabe en 2003.

En 2008, escribió al entonces comandante de las fuerzas de ocupación en Irak, David Petraeus: “Estimado general Petraeus: debe tener en cuenta que yo, Qassem Soleimani, controlo la política de Irán para Irak, Siria, el Líbano, Gaza y Afganistán.

Y, ciertamente, el embajador en Bagdad es miembro de la Fuerza Quds. La persona que lo reemplazará será un miembro de la Fuerza Quds”.

Con el inicio de la guerra civil siria, en 2011, utilizó Hezbolá, además de algunos grupos chiitas iraquíes, para ayudar al Gobierno de Bashar al Assad.

El surgimiento del Estado Islámico (EI), que en 2014 ocupó vastos territorios de Siria e Irak, los convirtió en una fuerza indispensable tanto para Damasco como para Bagdad.

Así, las Fuerzas de Mobilización Popular (FMP) —coalición de cerca de 40 grupos armados, en su mayoría chiitas, cuyo jefe, Abu Mahdi al Muhandis, fue asesinado junto con Soleimani— desempeñaron un papel fundamental en la liberación de la ciudad iraquí de Tikrit.

Las FMP participaron también en muchas otras operaciones de la coalición antiislamista, como por ejemplo en la toma de Mosul.

Mohammad Marandi, de la Universidad de Teherán, dijo a Al Jazeera que el papel que desempeñó Soleimani en la liquidación del EI lo convirtió en “un héroe nacional” tanto en Irán como en otros países de Oriente Medio.

Por su parte, el Ministerio de Defensa de Rusia afirmó que “los méritos personales” de Soleimani en la lucha contra el Estado Islámico en el territorio sirio son “indiscutibles“.

“El general Qassem Soleimani fue un dirigente militar cualificado, tenía una autoridad merecida e influencia significativa en toda la región de Oriente Próximo”, reza un comunicado de la institución.

La destrucción del EI no supuso el fin de la influencia de las FMP, que en 2018 contaban con entre 100.000 y 150.000 combatientes.

Así, en octubre de 2017 el primer ministro iraquí, Haider al Abadi, alabó a la organización como “la esperanza del país y de la región”.

En 2018, en medio de tensiones entre Washington y Teherán, Soleimani se dirigió al presidente estadounidense, Donald Trump, y advirtió de que las fuerzas iraníes están cerca de él, incluso si el mandatario no lo nota.

“Le estoy diciendo: sepa que estamos cerca de usted en aquel lugar [donde] usted no piensa que estamos”, declaró Soleimani en aquella ocasión.  “Usted empezará una guerra pero nosotros la terminaremos”, añadió.

En abril de 2019, el presidente de EE.UU., Donald Trump, incluyó a los CGRI en la lista de organizaciones terroristas.

El 29 de diciembre de 2019 los estadounidenses atacaron con misiles las bases de Kataib Hezbolá (KH), la mayor de las formaciones que integran las FMP.

La acción dejó un saldo de 25 muertos y fue el detonante del asalto a la Embajada estadounidense en la capital iraquí.

En el contexto de tensión existente entre Washington y Teherán, Trump y el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, culparon a Irán de coordinar a los manifestantes.

Irán: Washington puede haber “cortado la mano” del general Soleimani, pero en respuesta EE.UU. perderá “la pierna”

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La madrugada de este miércoles Irán atacó con decenas de misiles balísticos dos bases aéreas iraquíes que albergan tropas estadounidenses, en respuesta al asesinato de Soleimani.
Irán: Washington puede haber "cortado la mano" del general Soleimani, pero en respuesta EE.UU. perderá "la pierna"

El presidente de Irán, Hasán Rohaní, ha destacado este martes que Washington puede haber “cortado la mano” del general Qassem Soleimani, pero en respuesta a EE.UU. le será amputada “la pierna” en la región, informa la agencia iraní Fars.

El mandatario hizo estas declaraciones horas después de que el país persa atacara la madrugada del miércoles dos bases aéreas iraquíes que albergan tropas estadounidenses, en respuesta al asesinato de Soleimani.

La Guardia Revolucionaria iraní indicó que la Operación Mártir Soleimani tuvo como objetivo “la base de las fuerzas terroristas e invasoras de EE.UU.”.

Asimismo, amenazó con atacar a los aliados de Washington en la región, particularmente Kuwait, Baréin, Arabia Saudita, Jordania e Israel, si EE.UU. emprende alguna acción agresiva.

Varios medios iraníes indicaron que unas 80 personas habrían muerto tras estos ataques, mientras los equipos militares de EE.UU. resultaron “severamente dañados”.

También indicaron que Teherán tiene listos otros 100 objetivos si Washington decide tomar alguna medida de represalia.

Tras los ataques, el presidente de EE.UU., Donald Trump, afirmó: “¡Todo está bien!”, añ tiempo que anunció que se evalúan los daños ocasionados por los ataques.

“¡Tenemos el Ejército más poderoso y mejor equipado del mundo!”, alardeó el mandatario estadounidense en su cuenta de Twitter.

Reportan que EE.UU. amenaza con cortarle a Irak el acceso a su cuenta bancaria si echa a sus tropas

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En caso de concretarse, esto podría sacudir la economía iraquí que se quedaría sin ingresos de la venta del petróleo, depositados en el Banco de la Reserva Federal de Nueva York.
Reportan que EE.UU. amenaza con cortarle a Irak el acceso a su cuenta bancaria si echa a sus tropas

El Gobierno de Donald Trump ha advertido a Irak esta semana que puede perder el acceso a su cuenta gubernamental clave en Estados Unidos si expulsa a las tropas estadounidenses del país, informa The Wall Street Journal, citando a funcionarios iraquíes anónimos.

Según datos del periódico, la amenaza originó del Departamento de Estado, que se negó a pronunciarse al respecto, y la cuenta en cuestión del banco central de Irak está en el Banco de la Reserva Federal de Nueva York.

Desempeña un papel importante en la gestión de las finanzas de Bagdad e incluye ingresos de la venta del petróleo.

El primer ministro de Irak, Adel Abdul Mahdi, habría recibido la llamada sobre la posible congelación de la cuenta este miércoles 8 de enero, reveló a The Wall Street Journal un funcionario de su oficina.

Por su parte, los portavoces tanto de Abdul Mahdi como del banco central iraquí y la Embajada en Washington no respondieron a las solicitudes de comentarios del citado medio.

La pérdida de acceso a esta cuenta podría limitar el uso de aquellos ingresos por el Gobierno iraquí, que se quedaría sin su “lubricante fundamental para la economía”, y generar una crisis de liquidez en el sistema financiero del país.

Tras el asesinato del general iraní Qassem Soleimani en un ataque de EE.UU. el 3 de enero, el Parlamento de Irak aprobó una resolución el día 5 a favor la expulsión del país de las tropas norteamericanas.

A diferencia de las leyes, las resoluciones del Parlamento iraquí son no vinculantes y solo pueden interpretarse como el manifiesto de la voluntad de los parlamentarios, pero no como una orden directa que hay que cumplir.

En respuesta, Donald Trump amenazó a Bagdad con imponer sanciones en el caso de que fuerce a los soldados estadounidenses a abandonar el país.

¿Guerra convencional o asimétrica? Entendiendo el conflicto entre Irán y EE.UU.

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El 4 de enero de 2019 las Fuerzas Quds izaron sobre la mezquita Jamkaran de Qom por primera vez en la historia la bandera roja de la venganza del Imam Hussein (Ya la-Tharat al-Hussain).

Los hombres de la unidad más importante de la Guardia de la Revolución Islámica de Irán, encargada de defender los intereses de la república en el extranjero mediante la guerra no convencional, juraban no bajar la bandera hasta vengar el asesinato de su comandante Qassem Soleimani en Irak por parte de EE.UU.

Según el primer ministro en funciones iraquí, Abdul Mahdi, Soleimani estaba en Irak para reunirse con él; que estaba intermediando entre Irán y Arabia Saudí para reducir las tensiones en la región, presumiblemente en Yemen. Mahdi se iba a reunir con Soleimani a la mañana siguiente de su asesinato.

Aunque la madrugada del 7 de enero Irán –apelando a la venganza justificándola con el artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas– lanzó un potente ataque con al menos 15 misiles balísticos contra bases estadounidenses en territorio iraquí durante la ‘Operación Mártir Soleimani’, la bandera de la venganza sigue ondeando en lo alto de la mezquita Jamkaran.

Porque a pesar de las declaraciones institucionales y de reducir la tensión poniendo fin a la crisis, las Fuerzas Quds saben que no han vengado todavía la muerte de su mártir y que el conflicto continuará, pero en forma de la guerra asimétrica que los persas llevan perfeccionando desde la revolución islámica en 1979.

Para entender esto, debemos primero entender los porqués de la reciente crisis y quiénes son los actores involucrados.

El punto de inflexión

Irán y EE.UU. han llegado a un punto en el que ‘están al límite’. La campaña de sanciones contra Irán que ya caracteriza al gobierno de Trump ha dejado a la República Islámica en una situación económica muy delicada que repercute en el empeoramiento de la calidad de vida de sus ciudadanos y provoca una mayor inestabilidad política a nivel interno.

Es por ello que en octubre de 2019 las milicias iraquíes pro-iraníes empezaron una campaña de hostigamiento contra ‘La Coalición’ de la OTAN liderada por Estados Unidos en Irak.

El hostigamiento consistía en ataques puntuales contra posiciones norteamericanas que no dejaban ninguna baja, pero que hacían cada vez más insostenible la presencia norteamericana en el país árabe en un momento complicado.

El punto de inflexión llegó el viernes 27 de diciembre de 2019. Kataeb Hezbollah atacó con cohetes una base norteamericana en Kirkuk matando a un contratista iraquí con nacionalidad estadounidense.

EE.UU. respondió al ataque bombardeando múltiples bases de Kataeb Hezbollah en Irak y Siria. A pesar de haber eliminado a un importante mando del grupo, la maniobra lejos de disuadirlos provocó la movilización de iraquíes que entraron a la Zona Verde de Bagdad y asaltaron la mayor embajada de EE.UU. en el mundo, rememorando también el trauma de Benghazi en 2012.

En Washington estaban desesperados mientras el cerco cada vez era más pequeño. Si no se enfrentaban a las milicias iraquíes más cercanas a Irán, iban a terminar teniendo que irse de Irak.

La noche del 3 de enero de 2020, Donald Trump daba la orden más desesperada y con peores resultados de toda su Presidencia: había que asesinar a Qassem Soleimani, el hombre más importante de Irán junto al líder supremo Ali Jamenei.

Junto a Soleimani, el dron que había enviado EE.UU. asesinó también a otros altos mandos iraquíes entre los que se encontraba Abu Mahdi al-Muhandis; el segundo de las Unidades de Movilización Popular.

Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.

Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.
El ataque de EE.UU. a Irán falló en su objetivo al hacer que actores antagónicos a los intereses iraníes como Moqtada al-Sadr terminasen alineándose a favor de Irán contra EE.UU.

Las Unidades de Movilización Popular (aunque destacando en este caso Kataeb Hezbollah y Asa’ib al-Haq) son fuerzas iraquíes pero con una importante línea ideológica pro-iraní (no todos los grupos, eso sí, debido a que la estructura está principalmente unida por el nacionalismo iraquí) y una reconocida relación con Irán.

De hecho, aunque no todos los grupos que conforman las Unidades de Movilización Popular (PMU) son pro-iraníes, su anterior portavoz, Ahmed Jassim al-Asadi, ahora lo es de la Alianza Fatah que representa en el Parlamento iraquí a las milicias conectadas con Teherán.

El apoyo, armamento y asesoramiento de estas milicias permite a Irán aferrarse a ‘la negación plausible’, atacando a EE.UU. indirectamente y llevando a cabo la guerra asimétrica.

El objetivo iraní era mantener un hostigamiento constante hacia EE.UU. hasta que los terminase expulsando de Irak. Ese era el sueño de Soleimani. EE.UU. por eso decidió atacar a Irán, para imposibilitar que la República Islámica se aferrase a la negación plausible.

Sin embargo la estrategia falló en su objetivo al hacer que actores antagónicos a los intereses iraníes como Moqtada al-Sadr terminasen alineándose a favor de Irán contra EE.UU.

Así pues, el Parlamento iraquí aprobó con el apoyo de las principales coaliciones Saairun (Moqtada al-Sadr) y Alianza Fatah (Hadi al-Amiri) expulsar a Estados Unidos del país.

Así pues, las milicias pro-iraníes tienen la capacidad de esgrimir el argumento de la defensa de su soberanía para expulsar a La Coalición.

Irán en su lógica de la guerra asimétrica realizó el ataque de la noche del 7 de enero, simultáneo al entierro de Qassem Soleimani.

Necesitaba, de acuerdo a la filosofía del honor que tanto influye en la mentalidad persa, responder pronto al asesinato de su general por parte de Estados Unidos para lanzar un mensaje al mundo y como propaganda interna.

Así pues, esa madrugada llovieron casi dos docenas de misiles balísticos iraníes sobre las bases norteamericanas en suelo iraquí de Al-Assad y Erbil. Un ataque, sin embargo, muy controlado.

De gran precisión para demostrar la capacidad del programa misilístico iraní, pero con objetivos en los que no había muchas probabilidades de que hubiese personal (hangares y edificios de suministros) a fin de reducir al mínimo el número de potenciales bajas enemigas.

Tal es así que, creyendo a las autoridades norteamericanas, no han sufrido ni bajas ni heridos en el ataque. Esto permitía al ‘régimen de los ayatolás’ cumplir con la promesa de atacar a EE.UU. desde territorio iraní para vengar a Soleimani,

pero también facilitaba al Gobierno de los Estados Unidos no responder y rebajar las tensiones evitando la dialéctica de la acción-reacción-acción… y guerra total.

Y así llegamos al 8 de enero de 2019. Tras el sepulcral silencio de Trump durante y tras el ataque nocturno iraní, el presidente de los EE.UU. apareció al día siguiente para poner fin a la posibilidad de una escalada bélica total.

En su declaración a los medios anunció nuevas sanciones contra Irán –por otro lado algo de esperar y ya sin apenas impacto, teniendo en cuenta cómo lleva desde 2018 asfixiando económicamente al país–, pero también afirmó que “no quieren utilizar sus armas contra Irán”, dejando claro que no habrá una respuesta militar por el momento.

Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.

Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.
Ha quedado a la vista de todos que a Estados Unidos le puede la fanfarronería, y es que a pesar de la palabrería, se aferran a la primera oportunidad de frenar la escalada bélica

Irán ha aprovechado la necesidad de responder rápido para tantear cómo reacciona el gabinete de Trump, y lo cierto es que “ha dado lo que esperaba” por decirlo de forma simplificada.

Ha quedado a la vista de todos que a Estados Unidos le puede la fanfarronería, y es que a pesar de la palabrería, se aferran a la primera oportunidad de frenar la escalada bélica.

Si bien Donald Trump tuiteaba el 4 de enero que “si Irán ataca cualquier americano o “activo americano”, tenemos 52 objetivos marcados.

Atacaremos rápido y fuerte”, la realidad ha demostrado 4 días después que estas amenazas solo son palabrería sin credibilidad, un espectáculo, un ‘bluf’; la ‘Hollywoodización’ de la política.

A pesar de la superioridad norteamericana militar y económica frente a Irán, la realidad es que ‘los soldaditos color caqui’ no están preparados para resistir una guerra de hostigamiento; más teniendo en cuenta que si Irán responde con todo, lo último que veremos es la firma iraní porque atacaría desde otros escenarios como Yemen, Afganistán, Siria, Líbano e Irak.

Y por eso la reducción de la tensión y el fin de la escalada no supone el final de las hostilidades. Teniendo en cuenta además que los intentos de acercamiento entre EE.UU. e Irán que empezaron en 2013 y culminaron en el 2015 con la firma del ‘Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA)’ se perdieron con la salida unilateral de EE.UU. en mayo de 2018.

Con la campaña de sanciones de la Casa Blanca, cada vez más agresiva contra Irán, la solución diplomática para esta guerra fría posmoderna parece improbable ante la incapacidad de Europa de adaptarse para nadar entre las dos aguas que se encuentra.

Y matizo que improbable porque con el desarrollo actual de las cosas, mañana podría pasar cualquier otra acción impredecible.

La respuesta que hemos visto entre el 7 y 8 de enero le sirve a Irán para hablar de “una venganza por el martirio de Soleimani”, pero las milicias chiíes de Irak todavía quieren vengar a Abu Mahdi Muhandis, uno de sus mandos más importantes que también falleció en el asesinato de Qassem Soleimani.

De acuerdo a Hassan Nasrallah y la Resistencia Islámica, de hecho, la venganza no terminará hasta que EE.UU. sea expulsado de Oriente Medio.

¿Pero quiénes son las Unidades de Movilización Popular – PMU – Hashd al-Shaabi?

Tenemos que remontarnos a junio de 2014. El ejército iraquí sin apenas equipamiento y desmoralizado se vio incapaz de hacer frente a un Estado Islámico que avanzaba imparable, habiendo tomado las ciudades de Faluyah y Samarra.

Los soldados iraquíes fueron incapaces de detener al grupo terrorista que tomó Mosul en menos de una semana.

Parecía que Irak estaba perdida y que los extremistas podrían llegar a capturar incluso Bagdad. Fue entonces cuando el Gran Ayatollah Ali Sistani emitió una fatwa para crear las PMU; que se hicieron fuertes gracias al papel que jugó sobre el terreno el general Qassem Soleimani.

Lejos de lo que se tiende a pensar, las PMU no son Irán, ni son exclusivamente milicias pro-iraníes. Se tratan de una unión de grupos de distinta tendencia ideológica, hasta el punto de representar a su manera el estado actual de la política y la sociedad iraquíes.

Por ello, cuando Estados Unidos asesinó al comandante de las Fuerzas de Movilización Popular Abu Mahdi al-Muhandis, no estaba acabando con la vida de un terrorista; estaban matando a un comandante militar iraquí, y dirigió a los primeros soldados que lograron detener al Estado Islámico en Irak.

De entre tanto caos la figura más reforzada es la del clérigo Moqtada al-Sadr, que si ya se podía considerar uno de los hombres más influyentes de Irak (junto a Sistani), ahora está jugando sus cartas de forma maquiavélica para presentarse como el único garante posible de la soberanía iraquí.

En su último comunicado, en el que afirma tajante que la crisis ha terminado, exige al gobierno que vuelva a cumplir sus funciones, pide la expulsión de las fuerzas extranjeras y solicita a las milicias evitar ataques además de invitarlas a cerrar sus oficinas centrales para evitar ser un objetivo y provocar otra escalada militar entre potencias disputada con sangre iraní.

“¿Cómo puede ser aceptable asesinar a un alto cargo de un país con el que EE.UU. no se encuentra formalmente en estado de guerra?”

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El exsenador y veterano militar estadounidense Jim Webb señala el asesinato de un alto general iraní en Irak como un ejemplo de la militarización de la política exterior de Washington.

El asesinato del general mayor iraní Qassem Soleimani en un bombardeo estadounidense en el aeropuerto de Bagdad (Irak) la semana pasada tendrá efectos negativos para el papel de Washington en el mundo.

Y servirá de precedente para represalias similares contra funcionarios norteamericanos, al tiempo que es un ejemplo de la crisis en la política exterior de EE.UU., opina el exsenador demócrata y veterano militar Jim Webb.

En un artículo para The Washington Post, Webb se pregunta cómo puede ser aceptable asesinar a uno de los más altos cargos de un país con el que EE.UU. “formalmente no se encuentra en estado de guerra durante una visita publica a un tercer país que no se oponía a su presencia”.

El político demócrata, que ocupó el cargo de secretario de la Armada entre 1987 y 1988, señala que los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán, una de cuyas fuerzas estaba encabezada por el asesinado militar iraní,

fueron en abril pasado designados como una entidad terrorista de forma unilateral por el Departamento de Estado de EE.UU. pese a la oposición de la CIA y del Departamento de Defensa del país norteamericano.

Webb explica que los CGRI, que cuentan con unos 150.000 efectivos, forman parte de la estructura militar formal del Estado iraní, por lo que “no es legal ni lógicamente posible definir a una parte de un gobierno nacional como una organización terrorista internacional sin aplicar el término al gobierno entero“.

Asimismo, comparó la situación actual con la guerra de Vietnam, de la cual es veterano. Durante aquella contienda, China, además de la Unión Soviética, suministraba armas, asesoría táctica y asistencia logística al comunista Vietnam del Norte, pero a pesar de ello EE.UU. “no asesinaba a sus líderes”.

“Luchamos la guerra que teníamos enfrente y creamos las condiciones para presionar agresivamente a China por medios diplomáticos, económicos y otros”, indicó.

El experto criticó además la falta de sentido común en la política extranjera de su país, afectada por enfrentamientos partidistas, a la que considera como una fuente de “fracasos en Irak, Libia y Siria que han desestabilizando la región”.

Webb ve esta crisis no solamente en el Poder Ejecutivo, sino también en el Legislativo, dado que el Congreso debería haber autorizado formalmente el uso de fuerza contra el Gobierno iraní si se calificó de terrorista parte de su estructura.

“El fracaso del liderazgo congresista a la hora de tomar este tipo de decisiones es el ejemplo de por qué nuestra política exterior se ha vuelto tan militarizada”, lamentó.

Donald Trump incendia Irán (y Oriente Medio) en año electoral

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El pasado viernes 3 de enero Donald Trump —y Estados Unidos— asestó un severo golpe a los derechos humanos, el derecho internacional y la estabilidad mundial cuando juzgó, condenó y ejecutó al general iraní Qassem Soleimani.

Fue por la noche cuando se ejecutó la condena a muerte firmada por Donald Trump: un dron MQ-9 Reaper —veinte metros de envergadura y once metros de largo— bombardeó con misiles el convoy iraní que abandonaba el aeropuerto de Bagdad.

Los vehículos quedaron convertidos en un amasijo ardiente y los cuerpos resultaron despedazados. En total, fueron asesinadas nueve personas.

Estados Unidos asumió con presteza la autoría del crimen y lo justificó en futuribles acciones no ocurridas: el general Soleimani estaba preparando atentados contra diplomáticos norteamericanos. Minority report.

Además, el fallecimiento de un contratista el pasado 27 de diciembre en Bagdad o la muerte de cientos de estadounidenses y miembros de la coalición —sin especificar— fue usado como argumento para sostener el ataque.

Mike Pompeo aseveró que “tenía en sus manos la sangre de cientos de vidas estadounidenses”.

El general Qassem Soleimani era, con gran probabilidad, el segundo hombre más poderoso de Irán.

Como comandante de la fuerza de élite Al Quds de la Guardia Revolucionaria iraní se encargaba de las operaciones militares iraníes en el exterior, de ahí su presencia en Irak.

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España.

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España.
Resulta innegable que el asesinato del general Soleimani es el primer acto de precampaña de 2020, año electoral en EE.UU. La cuestión no es menor, basta recordar que las dos guerras de Irak se produjeron en el año anterior a las elecciones generales

Tras el crimen, Estados Unidos anunció el envío de 3.500 militares a Irak, los cuales se unirán a los 5.200 soldados destinados de forma permanente y los 750 que preventivamente habían enviado en los últimos días.

Casi duplicará su presencia en la zona. Movimiento militar de no pequeña consideración en el tablero regional.

La respuesta iraní: dos bases militares norteamericanas atacadas en Irak

Como respuesta, Irán atacó esta madrugada —entre la 1:45 y las 2:45 hora local— con 22 misiles balísticos —15 según los medios iraníes— dos bases militares norteamericanas en Irak, en el centro —Ain Al Asad— y el norte —Erbil— del país.

El ataque se cerró sin víctimas mortales debido, sobre todo, a que los propios iraníes avisaron oficialmente a las autoridades iraquíes de los ataques y que estos se limitarían a zonas en las que estuvieran presentes militares norteamericanos.

Además, Hasán Rohaní, presidente de Irán, aseveró que se producirían más ataques, pues estos no constituían una venganza suficiente y el objetivo último no puede ser otro que expulsar a Estados Unidos de la región.

Declaraciones que, unidas a las de muchas otras autoridades iraníes, deben ser analizadas en el contexto de la elevada tensión regional existente.

Por si no fuera suficiente, sobre el convulsionado escenario sobrevuela el —hasta el momento— accidente aéreo del Boeing 737 ucraniano en el que fallecieron 176 personas nada más despegar de Teherán.

Las autoridades iraníes apuntan a un incendio antes del siniestro, pero no se descarta ninguna teoría.

El primer acto de la precampaña

Hay pocas certezas sobre lo que ocurrirá en el futuro, sobre todo, porque el escenario es actualmente endiablado y porque Donald Trump es completamente imprevisible, pero resulta innegable que el asesinato del general Soleimani es el primer acto de precampaña de 2020, año electoral en Estados Unidos.

La cuestión no es menor, basta recordar que las dos guerras de Irak se produjeron en el año anterior a las elecciones generales —la primera en el comienzo de 1991 cuando las elecciones eran en 1992 y la segunda en marzo de 2003 cuando las elecciones eran en 2004—.

De hecho, diferentes medios occidentales afirman que Soleimani fue un objetivo tanto de George W. Bush como de Barack Obama, pero ambos declinaron asesinarlo por miedo a que ello pudiera provocar una guerra con Irán.

Cuando Donald Trump ordenó su asesinato, por tanto, fue plenamente consciente del riesgo que suponía la ejecución.

Ejecución que, además, se añade a una lista interminable de provocaciones desde que decidiera levantarse del acuerdo nuclear firmado en 2015 con Irán, lo que provocó una escalada de sanciones y tensión.

La belicosa actitud del máximo dirigente norteamericano con Irán —no solo en en este caso, sino en los años que lleva al frente de la gestión de Estados Unidos— ha generado numerosas críticas en Occidente, incluidos los máximos mandatarios de Alemania y Francia en los años pasados.

En esta ocasión, las críticas, aunque en ocasiones veladas, han sido multitudinarias —Reino Unido, Alemania, Francia, Rusia…—. La Unión Europea no solo ha llamado a la moderación, sino que vuelto a reseñar la importancia del acuerdo nuclear y la necesidad de retornar a la mesa de negociación.

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España.

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España.
Las nuevas sanciones, aunque hayan sido catalogadas por medios occidentales como una respuesta menor, casi como un gesto magnánimo, suponen un aumento considerable de una presión que, a estas alturas, es casi ya insostenible.

Donald Trump —que ha informado puntualmente desde Twitter, como viene siendo habitual— ha vuelto a aumentar la tensión al implementar nuevas sanciones contra Irán tras la respuesta de los persas al asesinato del general Soleimani.

Algo que, aunque haya sido catalogado por los medios occidentales como una respuesta menor, casi como un gesto magnánimo, lo cierto es que supone un aumento considerable de una presión que, a estas alturas, es casi ya insostenible.

Al borde de la guerra asimétrica

La irresponsabilidad del líder norteamericano no solo genera desconfianza en casi todo el planeta, incluidos sus tradicionales aliados, sino que también en Estados Unidos genera numerosos recelos.

Tal es la situación que Nancy Pelosi calificó el atentado de desproporcionado y provocador, lo que, según su visión, habría puesto en peligro a diplomáticos y militares norteamericanos.

Debido a esta errática política exterior desarrollada por Trump, especialmente en el caso de Irán, los demócratas presentarán — por medio de Tim Kaine— una resolución en el Congreso para que cesen las acciones militares norteamericanas en treinta días con respecto a Irán, salvo que el Congreso se manifieste en sentido contrario.

Se trata de un intento de controlar los poderes de guerra que la Constitución otorga al presidente de los EE.UU., unos poderes que jamás fueron concebidos para que fueran manejados por un desenfrenado tuitero.

La situación actual parece que no llegará, de momento, a mayores, pero en el caso de seguir aumentando la tensión ello podría desembocar en una guerra.

La cual se caracterizaría a corto plazo por su asimetría y por el potencial iraní, que provocaría ataques de imprevisibles consecuencias en sus enemigos regionales más importantes —Arabia Saudí e Israel—.

Sin embargo, las consecuencias más importantes del conflicto, que quizás permitiera la reelección de Donald Trump, serían devastadoras en Oriente Próximo, una región que todavía no ha conseguido recuperarse de los daños causados por Estados Unidos en Irak, Afganistán y Siria —sin olvidar la creación del Estado Islámico—.

Además, el conflicto bélico provocaría una mayor influencia de Rusia y Vladimir Putin en la región, que si ya a día de hoy se ha erigido en el actor geopolítico más relevante, tras un conflicto bélico provocado reiteradamente por Estados Unidos, quedarían como la única referencia fáctica y moral de la región.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.

Experto: En todas las guerras hay “desastres involuntarios” como el derribo del Boeing ucraniano

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El analista José Antonio Egido cree que Irán está muy afectado y está asumiendo con seriedad la tragedia del derribo del Boeing ucraniano en su territorio por un error humano.
En su opinión, esto ocurre en medio de una situación de guerra no declarada pero real entre Teherán y Washington, después de que EE.UU. se retirara del pacto nuclear.

Aunque “en todas las guerras hay desastres involuntarios como estos”, Egido cree debería haberse cerrado el espacio aéreo para vuelos comerciales.

EE.UU. responde a la exigencia de Irak sobre la retirada de sus tropas

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El primer ministro iraquí, Adel Abdul Mahdi, solicitó este jueves al secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, que envíe una delegación para que sus efectivos salgan del país árabe.

En respuesta a la exigencia de Irak sobre la retirada de las tropas estadounidenses, el Departamento de Estado de EE.UU. respondió este viernes afirmando que cualquier delegación estadounidense enviada al país árabe será para debatir la alianza estratégica entre Washington y Bagdad, no para quitar sus efectivos, informa Reuters.

Desde el país norteamericano argumentan que la presencia de sus fuerzas en la zona resulta “apropiada”.

“No obstante, es necesario que haya una conversación entre los gobiernos de EE.UU. e Irak, no solo respecto a la seguridad, sino también sobre nuestra asociación financiera, económica y diplomática”, explicó el portavoz Morgan Ortagus en un comunicado de dicho departamento.

El pasado jueves el primer ministro iraquí, Adel Abdul Mahdi, solicitó al secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, que enviara a su país una delegación para formular el mecanismo para llevar a efecto la resolución del Parlamento que pide la retirada de las tropas estadounidenses de Irak.

“El primer ministro dijo que las fuerzas estadounidenses habían entrado en Irak y los aviones no tripulados están volando en su espacio aéreo sin el permiso de las autoridades iraquíes y esto fue una violación de los acuerdos bilaterales”, rezaba un comunicado del Gobierno de Irak sobre la petición a Pompeo del jefe del Gobierno.

En la misma línea, Abdul Mahdi recalcó que Irak rechaza todas las violaciones de su soberanía, incluido el ataque del Pentágono que el pasado jueves acabó con la vida del general iraní Qassem Soleimani en el aeropuerto de Bagdad o el lanzamiento de respuesta de 22 misiles por parte de Teherán contra bases iraquíes que albergan soldados estadounidenses.

Una semana de tensión

La situación en la región se ha vuelto explosiva desde que el pasado jueves un ataque aéreo lanzado por el Pentágono en Bagdad acabara con la vida de 12 personas, entre ellas Soleimani y el líder de Kataib Hezbolá y de las Fuerzas de Movilización Popular, Abu Mahdi al Muhandis.

Tres días después del asesinato de Suleimani, el Parlamento de Irak aprobó una resolución que pone fin a la presencia de tropas extranjeras en suelo iraquí y les prohíbe “usar su suelo, espacio aéreo o aguas por cualquier razón”.

En respuesta, el presidente de EE.UU., Donald Trump, amenazó con imponer al país árabe “sanciones como nunca antes han visto” en el caso de se concrete una retirada forzada de los militares del territorio iraquí.

Poco después, se difundió una carta del comandante de la misión especial militar de EE.UU. en Irak, William Seely, en la que informaba al jefe del Comando de Operaciones Conjuntas del país árabe sobre la próxima retirada de los efectivos de la coalición internacional liderada por Washington con el fin de su reubicación.

Sin planes de retirada

No obstante, el secretario de Defensa estadounidense, Mark Esper, declaró este lunes que “no ha habido ninguna decisión en absoluto de abandonar Irak”.

Asimismo, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Mark Milley, corroboró que no existen planes de abandonar Irak por parte de Washington.

Por su parte, Abdul Mahdi confirmó un día después que recibió de EE.UU. una misiva sobre la posible retirada de sus tropas del territorio del país árabe, aunque detalló que las versiones en inglés y en árabe no son idénticas, por lo que el Gobierno iraquí ha solicitado explicaciones.

Se estima que actualmente hay en territorio iraquí alrededor de 5.200 soldados estadounidenses. Si EE.UU. retira finalmente sus tropas, pondrá fin a una presencia militar de 17 años en el país árabe.

En 2011 Washington ya retiró a sus militares de Irak, pero regresaron en 2014 bajo invitación del Gobierno de Bagdad para que ayudaran a sus fuerzas a combatir al Estado Islámico.

  • La madrugada de este miércoles Irán lanzó 22 misiles balísticos de corto alcance contra dos bases aéreas iraquíes que albergan tropas estadounidenses en respuesta al asesinato de Soleimani.
  • Medios iraníes aseguraron que 80 personas habrían muerto, mientras que Trump escribió un tuit con un llamamiento a la calma: “¡Todo está bien!”.
  • Horas después, Trump ofreció un discurso en el que dijo que EE.UU. continuará ejerciendo “la máxima presión” sobre Irán e impondrá “sanciones económicas adicionales”.
  • Asimismo, pidió a la OTAN involucrarse más “en el proceso de pacificación de Oriente Medio” y solicitó a Reino Unido, Francia, Alemania, China y Rusia romper el acuerdo nuclear alcanzado en 2015 con Teherán para renegociar un nuevo pacto.

Milicias iraquíes amenazan con enviar de vuelta a las tropas de EE.UU. “en ataúdes”

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Además, aseguran que sus ataques pueden extenderse a la población civil si Trump resulta reelegido en las próximas elecciones presidenciales.
Milicias iraquíes amenazan con enviar de vuelta a las tropas de EE.UU. "en ataúdes"

Milicias iraquíes apoyadas por Irán prometieron enviar a los soldados estadounidenses “de vuelta en ataúdes” si los ciudadanos de EE.UU. no presionan a su Gobierno para que retire sus tropas de Irak, al tiempo que aseguraron que “todas las opciones de represalias están sobre la mesa”, recoge The Independent sus amenazas.

El medio británico habló con un representante de las facciones de las Fuerzas de Movilización Popular iraquíes (PMF, por sus siglas en inglés), que declaró que “no hay líneas rojas” que impidan su venganza por el asesinato del general iraní Qassem Soleimani y del jefe de las PMF, Abu Mahdi al Muhandis, en el ataque aéreo de EE.UU. del pasado 2 de enero cerca de Bagdad.

“Nuestro mensaje al pueblo estadounidense es que tiene que presionar al Gobierno de Trump para que retire sus tropas de Irak antes de que enviemos a sus soldados de vuelta en ataúdes”, declaró a The Independent Jawad Al Telbawi, comandante y portavoz de una facción de las Fuerzas de Movilización Popular.

Al Telbawi no solo amenazó con ataques de las PMF y de milicias afiliadas contra soldados e intereses estadounidenses, sino también contra los civiles en el caso de que vuelvan a elegir a Donald Trump como su presidente en las próximas elecciones de este año, apoyando de esa forma “sus crímenes”.

“Si los estadounidenses reeligen a Trump para la presidencia de EE.UU., esto significaría que apoyan sus crímenes. Esto puede cambiar nuestra postura hacia el pueblo estadounidense.

Todos los intereses norteamericanos en la región estarán bajo riesgo”, aseveró.

EE.UU. trató de matar a un comandante iraní en Yemen la misma noche que asesinó a Soleimani

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La misma noche que asesinó en un ataque aéreo al general iraní Qassem Soleimani, el Pentágono trató de eliminar sin éxito al comandante persa Abdul Reza Shahlai.
EE.UU. trató de matar a un comandante iraní en Yemen la misma noche que asesinó a Soleimani

Estados Unidos intentó sin éxito matar al comandante iraní Abdul Reza Shahlai en Yemen, la misma noche del 2 de enero que acabó con la vida del general iraní Qassem Soleimani con un ataque con drones en Bagdad (Irak), según revelaron este viernes oficiales estadounidenses familiarizados con el asunto, informa The Washington Post.

Según el diario estadounidense, que no aporta más detalles sobre qué medios se usaron durante la operación militar, Reza Shahlai es un “financiero” y comandante clave de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria de Irán, que en ese momento estaba encabezada por Soleimani.

El pasado mes de diciembre, Washington ofreció una recompensa de 15 millones de dólares a todo aquel que facilitara detalles sobre las actividades financieras, redes y socios de Reza Shahlai.

¿Una operación más amplia?

El operativo fallido puede indicar que el asesinato de Soleimani fue parte de una operación más amplia, lo que plantea dudas sobre si la misión fue diseñada para paralizar el liderazgo del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica o solo para prevenir un ataque inminente contra los estadounidenses como indicó la Administración Trump originalmente, reseña el medio.

Las operaciones militares estadounidenses en Yemen, donde una guerra civil ha creado la peor crisis humanitaria del mundo, están envueltas en secreto.

Funcionarios estadounidenses dijeron que la operación contra Shahlai sigue siendo altamente clasificada y declinaron ofrecer detalles además de decir que no tuvo éxito, agrega el diario.

Las fuentes también afirmaron que funcionarios del Pentágono estaban monitoreando ambos ataques y habían discutido anunciarlos juntos si hubieran tenido éxito.

Si lo hubiéramos matado, nos jactaríamos de eso esa misma noche“, apuntó uno de los funcionarios.

Otro alto funcionario dijo que ambos ataques fueron autorizados aproximadamente al mismo tiempo, y que Estados Unidos no reveló la misión Shahlai porque no se ejecutó según el plan.

La fuente agregó que el comandante podría ser un objetivo en el futuro, aunque ambos países han manifestado su interés en reducir la crisis.

Una semana de máxima tensión

La situación en la región se ha vuelto explosiva desde que el pasado jueves un ataque aéreo lanzado por el Pentágono en Bagdad acabara con la vida de 12 personas, entre ellas Soleimani y el líder de Kataib Hezbolá y de las Fuerzas de Movilización Popular, Abu Mahdi al Muhandis.

La madrugada de este miércoles Irán lanzó 22 misiles balísticos de corto alcance contra dos bases aéreas iraquíes que albergan tropas estadounidenses en respuesta al asesinato de Soleimani.

Medios iraníes aseguraron que 80 personas habrían muerto, mientras que Trump escribió un tuit con un llamamiento a la calma: “¡Todo está bien!”.

Horas después, Trump ofreció un discurso en el que dijo que EE.UU. continuará ejerciendo “la máxima presión” sobre Irán e impondrá “sanciones económicas adicionales”.

Asimismo, pidió a la OTAN involucrarse más “en el proceso de pacificación de Oriente Medio” y solicitó a Reino Unido, Francia, Alemania, China y Rusia romper el acuerdo nuclear alcanzado en 2015 con Teherán para renegociar un nuevo pacto.

Zarif dice que amenazas de Trump suponen crímenes de guerra y por mucho que esté “pateando o gritando”, es el fin de presencia de EE.UU. en la región

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Donald Trump anteriormente advirtió de que en caso de un ataque de Teherán, EE.UU. golpeará “muy rápido y muy duro contra 52 sitios iraníes, algunos de muy alto nivel y muy importantes para Irán y la cultura iraní”.
Zarif dice que amenazas de Trump suponen crímenes de guerra y por mucho que esté "pateando o gritando", es el fin de presencia de EE.UU. en la región

El canciller iraní, Mohammad Javad Zarif, a través de su cuenta de Twitter ha declarado que después de que Donald Trump cometiera “graves infracciones de la ley internacional al asesinar de una manera cobarde” mediante un ataque aéreo al mayor general, Qassem Soleimani, junto con otras varias personas, el presidente de EE.UU. amenaza de nuevo con cometer infracciones de ‘ius cogens’.

El canciller iraní ha explicado que el ‘ius cogens’ hace referencia a las “normas imperativas de derecho internacional, líneas rojas internacionales“. “Es decir, un gran “no, no [se puede]”, ha señalado Zarif.

El ministro iraní ha destacado que elegir los sitios culturales en calidad de blancos para ataques “representa un crimen de guerra”. Y ha concluido que “ya sea pateando o gritando, ha comenzado el fin de la presencia maligna de EE.UU. en la Asia Occidental”.

Anteriormente este sábado, el presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció que su país reaccionará sin demora si intereses o ciudadanos estadounidenses son atacados por Teherán.

“Permita que esto sirva como advertencia de que, si Irán ataca a cualquier ciudadano o activo estadounidense, hemos establecido como objetivo 52 sitios iraníes (que representan a los 52 rehenes estadounidenses que Irán tomó hace muchos años), algunos de muy alto nivel y muy importantes para Irán y la cultura iraní“, ha declarado el mandatario en su cuenta de Twitter.

“Esos objetivos, y el propio Irán, serán golpeados muy rápido y muy duro“, prometió.

El Pentágono confirmó la autoría del ataque de misiles perpetrado este 2 de enero en la capital iraquí, el cual fue efectuado “bajo la dirección” del presidente de EE.UU., Donald Trump, y “tenía como objetivo disuadir futuros planes de ataque iraníes”.

Soleimani fue una figura clave en la dirección de las acciones militares de Irán en Oriente Medio. Estaba al frente de los servicios de Inteligencia iraníes y gozaba de una gran popularidad en su país gracias a sus numerosos méritos, entre los que se cuenta haber dirigido la lucha de milicias chiitas contra el Estado Islámico en Irak y Siria.

Varios expertos consideran que Soleimani fue la segunda persona más poderosa en Irán, tras el líder supremo, ayatolá Alí Hoseiní Jameneí, y tenía hasta más influencia que el presidente, Hasán Rohaní.

Además de él, en el bombardeo de este jueves murieron Abu Mahdi al Muhandis, el jefe de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) y comandante de la milicia Kataib Hezbolá (KH), y al menos otras 10 personas.

El presidente de Irán, Hasán Rohaní, declaró que Teherán y otras naciones de la región “vengarán” el asesinato de Soleimani y aseguró que esta acción hará que Teherán esté “más decidido” en su resistencia contra EE.UU.

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