LA BATALLA NAVAL


Joel 3 – Biblia de Jerusalen

Juicio de Jehová sobre las Naciones

  1. «Sucederá después de esto que yo derramaré mi Espíritu en toda carne. Vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.

  2. Hasta en los siervos y las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.
  3. Y realizaré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, fuego, columnas de humo».
  4. El sol se cambiará en tinieblas y la luna en sangre, ante la venida del Día de Yahveh, grande y terrible.
  5. Y sucederá que todo el que invoque el nombre de Yahveh será salvo, porque = en el monte Sión = y en Jerusalén = habrá supervivencia =, como ha dicho Yahveh, y entre los supervivientes estarán los que llame Yahveh.

Enero 10 de 2020

 Habla Dios Padre

Hijitos Míos, dejad que Mi Santo Espíritu, que habita en vosotros, trabaje en vosotros y a través de vosotros.

Cuando vosotros os dejáis mover por Su Moción, por Sus Consejos, vosotros percibís, a través de visiones o sueños, lo que Mi Santo Espíritu quiere que hagáis.

Yo, vuestro Dios, en Mi Santísima Trinidad, os voy mostrando vuestra misión sutilmente, Yo no os presiono, Mi Santísima Trinidad no os presiona.

Ahora, en éste tiempo que Mi Santo Espíritu está alrededor de vosotros y en vosotros, debéis atenderle con mucho cuidado.

Él irá moviendo a las almas hacia el camino que Yo quiero que sigáis, Él será muy sutil, os tomará de la mano en forma delicada, os llevará por los caminos que Yo quiero que andéis,

os llevará a vivir una vida diferente, a la que habéis vivido, empezaréis a pensar, a hablar y a actuar en forma diferente si os dejáis mover por Él.

Conoceréis otra forma de vida que antes no conocíais.  

Conoceréis a hermanos vuestros que piensan en forma diferente a la que pensabais y con esto os quiero decir Mis pequeños, que empezaréis a entrar en el rebaño escogido de Mi Hijo.

Pero como os he dicho, Yo no os voy a presionar, sutilmente se os irá indicando el camino bello que deberéis seguir, si queréis estar Conmigo.

Y empezar a vivir una nueva vida espiritual que os preparará al cambio grande y tremendo que tendréis dentro de poco.

Pero como ya os he explicado, aquellas almas que ya se hayan dejado mover por Mí, estarán protegidas por Mi Amor de tal forma, que el cambio fuerte que se tiene que dar, no será tan contundente en éstas almas, ni tan doloroso.

Será suave el cambio y agradable, porque sabéis a dónde vais; habéis sido preparados previamente para el cambio y vuestra alma estará deseosa del cambio fuerte que Yo quiero que se dé entre los hombres.

En cambio, aquellas almas que NO quieran escuchar ésa Voz interior que os llama al cambio, que es Mi Santo Espíritu en vosotros, la Voz de la conciencia que os indica cómo está vuestra alma;

sufrirán fuertemente éste cambio, porque será algo muy drástico para ellas y no todas sobrevivirán a éste cambio y a éste llamamiento.  

Muchas almas serán eliminadas de la Tierra, porque a pesar de que mucho se les dio, a pesar de todos los llamados que tuvieron de Mi Corazón, no quisieron ellos dar el paso definitivo.

Estas almas no estarán preparadas para ser semillas, para que de ellas se pueda obtener un buen fruto y que ése fruto sea abundante y dulce al paladar.

Yo no puedo permitir semillas que produzcan frutos amargos o frutos que puedan dañar a las almas y enfermarlas, éste es tiempo del gran cambio y voy a escoger a los mejores,

a los que quieran realmente vivir bajo Mi Amor, vivir bajo Mi Divina Voluntad, vivir bajo la Moción de Mi Santo Espíritu, vivir como Mi Hijo vivió entre vosotros.

¿Cómo puedo Yo aceptar en éste Mundo Nuevo, que Yo os daré, almas que durante su vida se encargaron de tratar de destruir el Nombre de Mi Hijo entre vosotros?

¿Qué trataron de destruir la vida correcta de aquellas almas que aceptaron Mis Mandamientos y Mi Amor?

¿De aquellas que trataron de destruir Mi Iglesia y todo lo bello y Santo que Yo les daba a través de Ella?

Estas almas no merecen recibir un premio tan grande que será el darles un Nuevo Mundo, porque ellas de cualquier manera no vivirían a gusto, rodeadas del Amor Verdadero que rechazaron y hasta atacaron durante su vida.

Las almas que gozarán éste tiempo por venir, gozarán Mi Presencia y Mi Amor entre todas ellas, seréis verdaderos hermanos, platicaréis y gozaréis de vivir en Mi Amor.

Saldrá de vuestro corazón el obrar en el Bien y ayudar a vuestros hermanos el crecer en el Bien.

Es un Nuevo Mundo para nuevas almas que gozan ya desde ahora de Mi Amor y ése tiempo va a ser el culmen de la vida en Mi Amor.

Será un gozo grande para éstas almas vivir el Amor Verdadero que os llevó Mi Hijo a la Tierra.

Grandes dones recibirán éstas almas, viviréis el Paraíso, gozaréis Mi Amor en pleno y Yo Me derramaré abundantemente sobre éstas almas y continuamente estaréis recibiendo nuevos regalos de Mi Amor,

porque Mi Amor es así, tiene tantas facetas y para que no os aburráis, podría decir, en una forma humana, os daré tantas, tantas formas de amar,

que estaréis gozando continuamente y en ningún momento os sentiréis aburridos de querer amar verdaderamente.

Serán momentos de gran gozo para las almas, Mi Amor en pleno sobre vosotros, pero éste es el pago a vuestra docilidad y a vuestra lucha constante por manteneros en el Bien.

Yo aprecio vuestro trabajo, aprecio vuestra lucha por estar siempre en el Bien y buscar el Bien entre vuestros hermanos y éste, Mi Reino,

el Nuevo Reino que vendrá para vosotros, será lo que tanto habéis pensado dentro de vosotros y deseado en pláticas con vuestros hermanos. Será ya palpable Mi Reino entre vosotros y Yo gozaré con vuestro agradecimiento.

Porque al seguir las Enseñanzas que os dejó Mi Hijo, vosotros debéis ser verdaderos apóstoles y discípulos de Él.

Debéis buscar continuamente las Enseñanzas Divinas, para que las toméis como forma de vida y que las enseñéis así, también así, a vuestros hermanos, como forma de vida.

Si sois apóstoles, vuestro apostolado no necesariamente será el que vayáis a otros países a Evangelizar, sino que deis constancia de vida cristiana alrededor vuestro,

en vuestra familia, con vuestras amistades, con aquellas personas que os rodean y entran en contacto continuamente con vosotros.

CUANDO LLEVÁIS VUESTRO APOSTOLADO DE CORAZÓN,

TAMBIÉN RECIBIRÉIS LAS BENDICIONES DEL APÓSTOL

Y ESTO ES, QUE PODRÉIS HACER GRANDES MILAGROS,

QUE SERÉIS PROTEGIDOS CONTRA LA MALDAD DE SATANÁS,

También seréis protegidos contra enfermedades, venenos y ataques de múltiples formas con que os ataca Satanás a lo largo de vuestra vida y especialmente, cuando sois apóstoles Míos, apóstoles de Mi Amor.

Con esto os quiero decir Mis pequeños, que no veáis por vuestra vida, por vuestras necesidades particulares de vuestro cuerpo,

Yo veré por todo ello, porque es la Promesa de Mi Hijo y porque Yo la cumplo, porque Soy vuestro Padre y vuestro Dios.

Os pido, que seáis verdaderos apóstoles de estos tiempos que, si ciertamente son tiempos difíciles y que tendréis que luchar mucho para que Mi Amor nuevamente se implante en los corazones de vuestros hermanos,

también Mi Gracia se derramará abundantemente sobre todos vosotros, porque estaréis luchando fuertemente contra las fuerzas de Satanás, que se han desatado grandemente en estos tiempos,

pero no temáis, viviendo en el Bien, viviendo en el Amor, no os podrá vencer.

Vosotros, con valentía y conscientes de que Yo estoy con vosotros, llevad la Vida de Mi Hijo a vuestros hermanos, pero vivid primero y de todo corazón, Su Vida,

para que vosotros mismos empecéis a gozar de Sus Promesas, que son Mis Promesas y de todo lo que se deriva del vivir en el Amor.

Porque vivir en Mi Amor es un gozo tremendo para las almas, por eso os estoy invitando a que os llenéis de Mi Amor, para que también os llenéis de Mis regalos,

6. Pedro le dijo: «No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te doy: en nombre de Jesucristo, el Nazoreo, ponte a andar.»
7. Y tomándole de la mano derecha le levantó. Al instante cobraron fuerza sus pies y tobillos,
8. y de un salto se puso en pie y andaba. Entró con ellos en el Templo andando, saltando y alabando a Dios. (Hechos 3, 6-8)

PORQUE NADIE PUEDE LLEVAR MI AMOR A LOS DEMÁS

SIN HABER GOZADO ANTES DE TODAS MIS BENDICIONES,

DONES, REGALOS MATERIALES Y ESPIRITUALES

Es así como voy enamorando a las almas, vosotros Me dais a vuestros hermanos y Yo Me doy plenamente a vosotros,

¿Qué más puede desear un alma, que sentirse llena de su Creador? Ése es Mi gran regalo, que Yo pueda Vivir plenamente en vosotros y que vosotros podáis gozar los regalos de Mi Omnipotencia.Esto todavía no lo entendéis perfectamente y menos si no habéis tenido una vida espiritual profunda con los regalos que os produce ésta vida profunda en Mí, pero pronto lo podréis entender y gozar.

Manteneos pues en Fe en todo lo que se os ha enseñado y también en Fe, empezaréis a recibir gratuitamente Mis regalos prometidos.

Os amo tanto, Mis pequeños, y os amo porque habéis perseverado en Mi Amor.

Confiad en Mí, hijitos Míos, Yo no Me separaré de vosotros en ningún momento. Os daré fuerza física y espiritual para vencer en ésta prueba; prueba que os hará alcanzar vida de Amor en ésta nueva era de Mi Santo Espíritu por venir.

Confiad, que Yo estoy a vuestro lado, para guiaros y en vuestro corazón para amaros y daros fuerza, fuerza que ha de vencer a las fuerzas del Mal.

Yo os amo y os bendigo en Mi Santo Nombre, en el de Mi Hijo y en el del Amor de Mi Santo Espíritu por venir.

¡Llamadlo, hijitos Míos, llamadlo!

Cuerpo incorrupto de san Juan Bosco

LAS PROFECÍAS DE DON BOSCO SOBRE LA CRISIS EN LA IGLESIA

San Juan Bosco realizó una serie de profecías, que le fueron dadas como “sueños”.

Hay dos que se refieren a una gran crisis en la Iglesia y su solución.

Muestran cómo la Iglesia es atacada y cómo finalmente se reconstruirá por una intervención divina.

“El sueño de las Dos Columnas” es la profecía más conocida de ella.

Pero también está la “Marcha de los 200 días”, que debe leerse conjuntamente con la anterior.

Don Bosco previó las dificultades en el futuro de la Iglesia ya en 1862.

Maneja la alegoría a través de un barco en el mar tormentoso sufriendo ataques.

Varios papas se esfuerzan para amarrar a la Iglesia y anclarla entre dos columnas que aparecen en medio de aguas peligrosas.

Las columnas simbolizan dos devociones: Jesús en el Santísimo Sacramento y María Inmaculada, la Auxiliadora.  

Un Papa es muerto en la batalla, lo que no significa necesariamente muerte física; también puede significar que no logra derrotar a los atacantes o directamente es derrotado.

Los enemigos parecen derrotar a la Iglesia.

Pero la calma y la paz llegan a la Iglesia sólo cuando el sucesor del Papa muerto ancla la Iglesia entre las dos columnas.

El mensaje es que el futuro de la Iglesia está garantizado cuando los sucesores de Pedro logran anclar a la Iglesia a las devociones de Jesús (Santísimo Sacramento) y María (María Auxilio de los Cristianos).

Lo cual supone que antes de esto, los atacantes habían logrado debilitar ambas devociones.

Hay tres frases que muestran el pensamiento de Don Bosco respecto a los tiempos difíciles que pasará la Iglesia,

“Se preparan días difíciles para la Iglesia. Lo que hasta ahora ha sucedido es casi nada en comparación de lo que tiene que suceder.” 

“La Iglesia deberá pasar tiempos críticos y sufrir graves daños, pero al fin el Cielo mismo intervendrá para salvarla.

Después vendrá la paz y habrá en la Iglesia un nuevo y vigoroso florecimiento”.   

En el sueño de las Dos Columnas, el más conocido de ellos, Don Bosco habla del arsenal de los atacantes.

Habla de armas convencionales como cañones y fusiles, pero también se refiere a libros, lo que nos permite comprender que hay también un ataque ideológico.

Y que éste es previo al desembarque y ataque cuerpo a cuerpo.  

En nuestra época las Tres más formidables Ideologías que han atacado a la Iglesia, penetrando en su interior, son el comunismo, el modernismo y el homosexualismo.

El Comunismo creó corrientes como le Teología de la Liberación, que puso énfasis en la luchas de clases materialista y que modernamente lo podemos resumir como marxismo cultural.

El Modernismo, que puso énfasis en la reinterpretación de la Biblia en términos simbólicos y en la reformulación de la moral cristiana para adaptarla a la moral del mundo.

Y el Homosexualismo, que es la adopción de un estilo de vida que no se alinea con la naturaleza sexual de los sacerdotes, sino que la invierte y pervierte.

La profecía narra cómo el ataque de los enemigos hacia la Iglesia va subiendo de intensidad hasta llegar al abordaje, que significa que el enemigo ya está visible en las parroquias y claustros.

Y la lucha cuerpo a cuerpo implica la batalla que cada uno de nosotros tiene con los enemigos dentro de la Iglesia.

Veamos el texto de “El Sueño de las Dos Columnas” para analizar sus detalles.

EL SUEÑO DE LAS DOS COLUMNAS DE SAN JUAN BOSCO

El 26 de mayo de 1862 Don Bosco había prometido a sus jóvenes que les narraría algo muy agradable en los últimos días del mes.

El 30 de mayo por la noche les contó el sueño así:

“Os quiero contar un sueño.

Es cierto que el que sueña no razona; con todo, yo que Os contaría a Vosotros hasta mis pecados si no temiera que salieran huyendo asustados, o que se cayera la casa, les lo voy a contar para su bien espiritual.

Este sueño lo tuve hace algunos días.

Figúrense que están conmigo a la orilla del mar, o mejor, sobre un escollo aislado, desde el cual no ven más tierra que la que tienen debajo de los pies.

En toda aquella superficie líquida se ve una multitud incontable de naves dispuestas en orden de batalla, cuyas proas terminan en un afilado espolón de hierro a modo de lanza que hiere y traspasa todo aquello contra lo cual llega a chocar.

Dichas naves están armadas de cañones, cargadas de fusiles y de armas de diferentes clases; de material incendiario y también de libros[podemos pensar también en televisión, radio, internet, cine, teatro, prensa].

Y se dirigen contra otra embarcación mucho más grande y más alta, intentando clavarle el espolón, incendiarla o al menos hacerle el mayor daño posible.

A esta majestuosa nave, provista de todo, hacen escolta numerosas navecillasque de ella reciben las órdenes, realizando las oportunas maniobras para defenderse de la flota enemiga.

El viento les es adverso y la agitación del mar favorece a los enemigos.

En medio de la inmensidad del mar se levantan, sobre las olas, dos robustas columnas, muy altas, poco distante la una de la otra

Sobre una de ellas campea la estatua de la Virgen Inmaculada, a cuyos pies se ve un amplio cartel con esta inscripción: Auxilium Christianorum.

Sobre la otra columna, que es mucho más alta y más gruesa, hay una Hostia de tamaño proporcionado al pedestal y debajo de ella otro cartel con estas palabras: Salus Credentium.

El comandante supremo de la nave mayor, que es el Romano Pontífice, al apreciar el furor de los enemigos y la situación apurada en que se encuentran sus leales, piensa en convocar a su alrededor a los pilotos de las naves subalternas para celebrar consejo y decidir la conducta a seguir.

Todos los pilotos suben a la nave capitaneada y se congregan alrededor del Papa.

Celebran el consejo; pero al comprobar que el viento arrecia cada vez más y que la tempestad es cada vez más violenta, son enviados a tomar nuevamente el mando de sus naves respectivas.

Restablecida por un momento la calma, el Papa reúne por segunda vez a los pilotos, mientras la nave capitana continúa su curso; pero la borrasca se torna nuevamente espantosa. 

El Pontífice empuña el timón y todos sus esfuerzos van encaminados a dirigir la nave hacia el espacio existente entre aquellas dos columnas, 

de cuya parte superior todo en redondo penden numerosas áncoras y gruesas argollas unidas a robustas cadenas.

Las naves enemigas dispónense todas a asaltarla, haciendo lo posible por detener su marcha y por hundirla.

Unas con los escritos, otras con los libros, con materiales incendiarios de los que cuentan gran abundancia, materiales que intentan arrojar a bordo.

Otras con los cañones, con los fusiles, con los espolones: el combate se toma cada vez más encarnizado.

Las proas enemigas chocan contra ella violentamente, pero sus esfuerzos y su ímpetu resultan inútiles. 

En vano reanudan el ataque y gastan energías y municiones: la gigantesca nave prosigue segura y serena su camino. 

A veces sucede que por efecto de las acometidas de que se le hace objeto, muestra en sus flancos una larga y profunda hendidura.

Pero apenas producido el daño, sopla un viento suave de las dos columnas y las vías de agua se cierran y las brechas desaparecen.

Disparan entretanto los cañones los asaltantes, y al hacerlo revientan, se rompen los fusiles, lo mismo que las demás armas y espolones.

Muchas naves se abren y se hunden en el mar.

Entonces, los enemigos, encendidos de furor comienzan a luchar empleando el arma corta, las manos, los puños, las injurias, las blasfemias, maldiciones, y así continúa el combate.

Cuando he aquí que el Papa cae herido gravemente.

Inmediatamente los que le acompañan acuden a ayudarle y le levantan. 

El Pontífice es herido una segunda vez, cae nuevamente y muere.

Un grito de victoria y de alegría resuena entre los enemigos; sobre las cubiertas de sus naves reina un júbilo indecible.

Pero apenas muerto el Pontífice, otro ocupa el puesto vacante.

Los pilotos reunidos lo han elegido inmediatamente; de suerte que la noticia de la muerte del Papa llega con la de la elección de su sucesor.

Los enemigos comienzan a desanimarse. 

El nuevo Pontífice, venciendo y superando todos los obstáculos, guía la nave hacia las dos columnas.

Y al llegar al espacio comprendido entre ambas, la amarra con una cadena que pende de la proa a un áncora de la columna que ostenta la Hostia.

Y con otra cadena que pende de la popa la sujeta de la parte opuesta a otra áncora colgada de la columna que sirve de pedestal a la Virgen Inmaculada.

Entonces se produce una gran confusión.

Todas las naves que hasta aquel momento habían luchado contra la embarcación capitaneada por el Papa, se dan a la huida, se dispersan, chocan entre sí y se destruyen mutuamente.

Unas al hundirse procuran hundir a las demás.

Otras navecillas que han combatido valerosamente a las órdenes del Papa, son las primeras en llegar a las columnas donde quedan amarradas.

Otras naves, que por miedo al combate se habían retirado y que se encuentran muy distantes, continúan observando prudentemente los acontecimientos.

Hasta que, al desaparecer en los abismos del mar los restos de las naves destruidas, bogan aceleradamente hacia las dos columnas, llegando a las cuales se aseguran a los garfios pendientes de las mismas.

Y allí permanecen tranquilas y seguras, en compañía de la nave capitana ocupada por el Papa.

En el mar reina una calma absoluta.

Al llegar a este punto del relato, San Juan Bosco preguntó a Beato Miguel Rúa:

¿Qué piensas de esta narración?

El Beato Miguel Rúa contestó:

Me parece que la nave del Papa es la Iglesia de la que es Cabeza: las otras naves representan a los hombres y el mar al mundo.

Los que defienden a la embarcación del Pontífice son los leales a la Santa Sede; los otros, sus enemigos, que con toda suerte de armas intentan aniquilarla.

Las dos columnas salvadoras me parece que son la devoción a María Santísima y al Santísimo Sacramento de la Eucaristía.

El Beato Miguel Rúa no hizo referencia al Papa caído y muerto y San Juan Bosco nada dijo tampoco sobre este particular.

Solamente añadió:

Has dicho bien. Solamente habría que corregir una expresión. 

Las naves de los enemigos son las persecuciones. Se preparan días difíciles para la Iglesia.

Lo que hasta ahora ha sucedido es casi nada en comparación a lo que tiene que suceder. 

Los enemigos de la Iglesia están representados por las naves que intentan hundir la nave principal y aniquilarla si pudiesen. 

¡Sólo quedan dos medios para salvarse en medio de tanto desconcierto!

Devoción a María Santísima.

Y frecuencia de los Sacramentos: Comunión frecuente, empleando todos los recursos para practicarlos nosotros y para hacerlos practicar a los demás siempre y en todo momento.

El sueño es una alegoría de la lucha a la que cada católico está enfrentado dentro de la Iglesia.

En la profecía se habla que el Papa llama a dos Consejos y Concilios a los capitanes de las naves menores.

La primera llamada de la nave capitana a un Consejo puede significar el Concilio Vaticano I, que acabó ante la entrada de las tropas masónicas en Roma y los cardenales huyeron.

Y la segunda llamada puede significar el Concilio Vaticano II, que ante la división, adoptó medidas de compromiso para mantener la unidad.

Lo que más tarde llevó a decir al Papa Pablo VI en 1972: 

“El humo de Satanás ha penetrado por alguna fisura de la Iglesia…

Se creía que después de la Concilio Vaticano II habría un día soleado en la historia de la Iglesia.

Pero otro gallo cantaría, porque en su lugar llegó un día de nubes, tormentas y oscuridad.”

Y 5 años después, el Cardenal Karol Wojtyla, diría en el Congreso Eucarístico de Filadelfia:

“Estamos ahora ante la confrontación histórica más grande que la humanidad jamás haya pasado… Estamos ante la contienda final entre la Iglesia y la anti-iglesia, el Evangelio y el anti-evangelio.

Debemos estar preparados para someternos a grandes pruebas en un futuro no muy lejano. Pruebas que requerirán que estemos listos para renunciar incluso a nuestras vidas, y un regalo total de sí mismo para Cristo y para Cristo.

A través de sus oraciones y las mías, es posible aliviar esta tribulación, pero ya no es posible evitarla… ¡Cuántas veces la renovación de la Iglesia se produjo en sangre! No será diferente esta vez.”. 

La profecía de las dos columnas tiene su continuación en el menos conocido sueño de Don Bosco de “La Marcha de los 200 días”.

LA VICTORIA DEL PAPA ANCLADO EN LAS DOS COLUMNAS

En la profecía de la Marcha de los 200 Días, Don Bosco indicaba lo que iba a significar la victoria del Papa anclado a las dos columnas.

Era una noche oscura, y los hombres ya no podían encontrar su camino de regreso a sus propios países.

De repente una luz brillante brilló en el cielo, iluminando su camino como al mediodía.

En ese momento salió del Vaticano, como en procesión, multitud de hombres y mujeres, niños pequeños, monjes, monjas y sacerdotes, y a su cabeza el Papa.

Pero una furiosa tormenta estalló, algo oscureciendo esa luz, como si la luz y la oscuridad estuvieran encerradas en la batalla.

Mientras tanto, la larga procesión llegó a una pequeña plaza llena de muertos y heridos, muchos de los cuales lloraban pidiendo ayuda.

Las filas de la procesión se adelgazaban considerablemente.

Después de una marcha de doscientos días, todos se dieron cuenta de que ya no estaban en Roma.

Desalentados, rodearon al Pontífice para protegerlo y ministrarle en sus necesidades.

En ese momento aparecieron dos ángeles, con un estandarte que presentaba al Sumo Pontífice, diciendo:

“Tomad la bandera de Aquella que pelea y derrota a los más poderosos ejércitos de la tierra: vuestros enemigos han desaparecido: con lágrimas y suspiros sus hijos abogan por Su regreso.”

Un lado del estandarte llevaba la inscripción: Regina sine labe concepta [Reina concebida sin pecado], y el otro lado decía: Auxilium Christianorum [Ayuda de los cristianos].

El Pontífice aceptó la bandera alegremente, pero se angustió al ver cuán pocos eran sus seguidores.

Pero los dos ángeles continuaron diciendo:

“Vayan, reconforten a sus hijos, escriban a sus hermanos esparcidos por todo el mundo que los hombres deben reformar sus vidas, y esto no puede lograrse si no se parte el pan del Verbo Divino entre los pueblos.

El catecismo y la predicación del desapego de las cosas terrenas.

Ha llegado el momento, concluyeron los dos ángeles, cuando los pobres evangelizarán al mundo.

Los sacerdotes serán buscados entre los que manejan la azada, la pala y el martillo, como David profetizó:

“Dios levantó al pobre de los campos para ponerlo en el trono de su pueblo”.

Al oír esto, el Pontífice siguió adelante, y las filas comenzaron a hincharse.

Al llegar a la Ciudad Santa, el Pontífice lloró al ver a sus ciudadanos desolados, ya que muchos de ellos ya no estaban.

Luego entró en San Pedro y entonó el Te Deum, al que un coro de ángeles respondió, cantando: Gloria in excelsis Deo et en terra pax hominibus bonae voluntatis.

Cuando terminó la canción, toda la oscuridad desapareció y brilló un sol abrasador.

La población había disminuido mucho en las ciudades y en el campo.

La Tierra fue destrozada como por un huracán y la tormenta de granizo. Y la gente se buscó unos a otros, profundamente conmovidos, y diciendo: Est Deus en Israel [Hay un Dios en Israel].

Desde el inicio del exilio hasta la entonación del Te Deum, el sol subió 200 veces. Todos los eventos descritos cubren un período de 400 días.

Esta profecía muestra la intervención del cielo, comunicada a través de los ángeles al pastor de una Iglesia pobre, pequeña y sufriente.

Le da ánimos para seguir adelante y anunciar “el catecismo y la predicación del desapego de las cosas terrenas”.

Esa debilidad se va tornando en fortaleza y sus filas se engrosan más y más hasta que desaparece la oscuridad.

(Memorias Biográficas de San Juan Bosco)

San Juan Bosco advirtió al Papa Pío IX (siglo XIX) de que llegará un día en que una luz brillante resplandecerá en el cielo, en pleno fragor de una batalla.

En ese instante, el Papa y sus servidores abandonarán el Vaticano pasando por una plaza cubierta de muertos y heridos.

Todo el paìs sufrirá una gran perdida de población y la tierra se agitará como arrasada por un huracán y caerá un fuerte pedrisco.

Durante doscientos amaneceres, el Papa y su séquito vagarán por tierras extranjeras.

UN PAPA MUERTO Y SU SUCESOR

En el Sueño de las Dos Columnas hay un Papa muerto y otro, su sucesor, que después asegura a la Iglesia a las dos columnas en medio de la algarabía y la paz, lo que equivale a un Segundo Pentecostés.

¿Quién son estos dos Papas? ¿Están en el futuro o en el pasado?

Si la cronología es correcta, se estaría prediciendo que la época de paz, de alegría y fortaleza, el Segundo Pentecostés, será inaugurado durante un papado inmediatamente después de un papa asesinado.

Pero cuando se habla de asesinato ¿Estamos hablando en sentido de muerte real, de atentado contra la vida de un Papa o de muerte civil?

Si hablamos de asesinato real, el último Papa al que podrían haber asesinado podría ser Juan Pablo I; no decimos que lo haya sido, sino que podría haberlo sido.

Teóricos de la conspiración creen que fue envenenado por agentes “durmientes” dentro del Vaticano que estaban vinculados al escándalo de la P2 o la Unión Soviética (o a ambos).

Si hablamos de atentado para asesinato pensaremos en su predecesor Juan Pablo II, que fue herido por la bala de Ali Agca en la Plaza de san Pedro en 1981.

Y si hablamos de asesinato civil (simbólico), podemos pensar en las presiones que sufrió Benedicto XVI para dejar su pontificado.

Ahora bien, la dificultad de que esta profecía de Don Bosco se haya cumplido en el pasado es que no se ha visto hasta ahora, lo que se pueda catalogar como un Segundo Pentecostés y toda la Iglesia alineada tras de un Papa. (¿Será el Aviso?)

Lo más cercano a un período de paz y florecimiento de la fe podría haber estado en el pontificado de Juan Pablo II, quien remontó las consecuencias negativas del Concilio Vaticano II.

Además Juan Pablo II fue un Papa mariano, que aseguró la Iglesia a esta devoción, lo que no ha sucedido con ningún papa desde el Concilio.

Sin embargo estos indicios son débiles. No ha habido fuertes indicios de un Segundo Pentecostés.

De modo que lo más probable es que lo que relata Don Bosco, si no es una mera alegoría, entonces sea un hecho que transcurrirá en el futuro.

Veamos primero como hay más coincidencias sobre el papa muerto.

EL PAPA MUERTO ¿SERÁ EL QUE SE RELATA EN EL 3º SECRETO DE FÁTIMA?

Si la profecía implica un Papa muerto, entonces deberíamos pensar en la profecía de Fátima, en el tercer secreto.

Este mensaje de Fátima dado medio siglo después del Sueño de Don Bosco es coincidente.


En el 3º Secreto de Fátima Sor Lucía relata la muerte de un Papa.

Y vimos en una luz inmensa que es Dios: algo parecido a cómo las personas aparecen en un espejo cuando pasan frente a él, a un obispo vestido de blanco, y tuvimos la impresión que era el Santo Padre.

Y otros Obispos, Sacerdotes, hombres y mujeres religiosos subiendo una montaña empinada, en la cima de la cual había una gran Cruz de troncos toscos como de un corcho con la corteza.

Antes de llegar allí, el Santo Padre pasó por una gran ciudad en ruinas con paso medio tembloroso, afligido de dolor y tristeza, oró por las almas de los cadáveres que encontraba en su camino.

Al llegar a la cumbre de la montaña, arrodillado al pie de la gran Cruz, fue asesinado por un grupo de soldados que dispararon balas y flechas.  

Y de la misma manera, murieron uno tras otro los demás obispos sacerdotes, hombres y mujeres religiosas, y varios laicos de diferentes rangos y posiciones.

Debajo de los dos brazos de la Cruz había dos Ángeles cada uno con un aspersorio de cristal en la mano, en el que recogieron la sangre de los Mártires y con ella asperjaron las almas que se dirigían a Dios.

O sea que hay coincidencias respecto del asesinato de un Papa en medio de una crisis de la Iglesia.

De modo que tenemos un Papa muerto, su sucesor y un Segundo Pentecostés que se procesa durante un período, o sea que no es inmediato.

En La Salette se profetiza también una gran crisis, un Papa perseguido, un período de paz y luego “vendrá un monstruo”, que podemos pensar que es el Anticristo o un fenómeno parecido.

TAMBIÉN ES PARTE DE LA PROFECÍA DE LA SALETTE

El secreto dado a Maximin (uno de los videntes) por Nuestra Señora de La Salette dice lo siguiente:

Antes de todo, grandes desórdenes llegarán, en la Iglesia y en todas partes. Luego, después, nuestro Santo Padre el Papa será perseguido. Su sucesor será un pontífice que nadie espera.

Entonces, después, una gran paz vendrá, pero no durará mucho tiempo. Un monstruo vendrá a perturbarla. Todo lo que te digo aquí llegará en el otro siglo, a más tardar en el año dos mil.

Esto podría llegar a ser el preludio de la segunda venida de Cristo como lo expresa el catecismo de la Iglesia Católica:

Antes de la segunda venida de Cristo, la Iglesia debe pasar por un Juicio Final que sacudirá la Fe de muchos creyentes.

La PERSECUCIÓN que acompaña a su peregrinación en la tierra desvelará el “misterio de la iniquidad” en forma de un engaño religioso ofreciendo a los hombres una aparente solución a sus problemas al precio de la Apostasía de la verdad.

El supremo engaño religioso es el del Anticristo, un pseudo-mesianismo por el cual el hombre se glorifica en lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne… (CIC 675)

La Iglesia sólo entrará en la gloria del reino a través de esta pascua final, cuando ella siga a su Señor en su muerte y resurrección… (CIC 677)

No es seguro que luego de Papa muerto y su sucesor que profetiza Don Bosco estemos cerca de la parusía, sino tal vez sea sólo un gran empuje del mal momentáneo.

En medio de estas piezas proféticas tenemos este pontificado y los próximos.

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