Archivos diarios: 15/07/20

R UN INSTRUMENTO DIVINO


11 DE JULIO DEL 2020

 Amados hijos de Mi Corazón Inmaculado: 

Dentro de Mi Corazón palpitan Mis hijos, a los que atesoro y no deseo que se alejen de Mi Hijo.

ESTA GENERACIÓN VIVE MOMENTOS DIFÍCILES,

LOS HAN IMANTADO MEDIANTE EL OBRAR

Y ACTUAR FUERA DE LA VOLUNTAD DIVINA.

Los Designios Divinos se cumplen para bien de las almas (Cfr. Is 45,18), sin que olviden que la Oración realizada con corazón contrito y humillado siempre es escuchada (Cfr. Mt 7,7-8; Mt 21,21-22)

Y esta Oración es la que logrará atenuar la fuerza de cuanto vive y vivirá esta generación, según el DECRETO DIVINO.Hijos Míos, miro a tantos que repiten constantemente palabras y su mente se encuentra lejos de esas palabras con las que pretenden rezar.

ES URGENTE LA ORACIÓN CON EL CORAZÓN, POTENCIAS Y SENTIDOS,

LA ORACIÓN CONSCIENTE Y ACTIVA

PARA EL BIEN DE SUS HERMANOS. 

No deseo que sucumban en este momento, continúen bajo el amparo de Mi Hijo, 

VIVEN DENTRO DE LA CUENTA REGRESIVA

HACIA EL ENCUENTRO CON LO QUE HE PROFETIZADO PARA LA HUMANIDAD.

Arrepiéntanse en cada momento de la vida,

¡ARREPIÉNTANSE Y ENMIENDEN LOS PECADOS COMETIDOS!

ES IMPORTANTE PARA USTEDES MANTENERSE EN PAZ

ANTE LA PROXIMIDAD DEL AVISO 

en el que se encontrarán escrutándose desde las entrañas,

sin que un solo pecado, una sola ofensa cometida sea pasada sin ser examinada.

Para algunos será un soplo, para otros un verdadero tormento del que sentirán no salir,

para algunos será el reencuentro con Mi Hijo amado ante el arrepentimiento de las ofensas cometidas.

Para otros será incontrolable el mirarse ante la maldad vivida y sentirán morir sin morir,

por lo que luego se levantarán contra el Pueblo de Mi Hijo unidos a las Hordas del Mal.

Este Acto de Misericordia Divina para las almas no debe llegar sin que ustedes hijos de Mi Corazón Inmaculado se examinen una y otra vez,

no descansen, confiesen los pecados cometidos y no pequen más.

La Iglesia de Mi Hijo es asediada por el Mal llevando divisiones por doquier, esparciendo el veneno de la antigua serpiente (Cfr. II Cor 11,3)

Dentro de la Iglesia de Mi Hijo para que las almas se pierdan.

Desde años anteriores han sido amonestados para que se preparen ante cada prueba que viven y las venideras ante la humanidad en general.

La Purificación del Pueblo de Mi Hijo continúa y recrudece conforme avanzan los meses

enrumbados hacia la conclusión de este año y el venidero en el que el padecer del Cuerpo Místico de Mi Hijo se acrecienta.

Hijos de Mi Corazón Inmaculado, no olviden que es urgente reforzar la Fe, creciendo espiritualmente, Orando y adentrándose en el conocimiento del obrar y actuar de Mi Hijo,

no sucumban ante los fariseos ni ante los sepulcros blanqueados, mantengan la Fe sin retroceder. Mi Hijo les comparte Su Cáliz para que con Él pronuncien:

“NO SE HAGA MI VOLUNTAD, SINO LA TUYA” (Lc 22, 42).

LES LLAMO PARA QUE SE CONVIERTAN,

PARA QUE NO PIERDAN LA FE Y NO PIERDAN LA VIDA ETERNA,

MI HIJO PADECE ANTE CANTIDAD DE ALMAS QUE VAN HACIA EL ABISMO,

AMPARADOS EN EL ORGULLO, EN LA DESOBEDIENCIA Y LA CARENCIA DE HUMILDAD.

Hijos de Mi Corazón Inmaculado, les invito a Orar, la Iglesia de Mi Hijo PADECE y ustedes como ovejas sin Pastor entran en confusión. 

Hijos de Mi Corazón Inmaculado, les invito a Orar, la Tierra es estremecida por el magnetismo de un cuerpo celeste. 

Hijos de Mi Corazón Inmaculado, les invito a Orar con el corazón.

Meditando en el Amor Divino por ustedes,

Meditando en Mi Amor por cada uno de ustedes amados de la Trinidad Sacrosanta. 

No teman hijos, no teman, sean amparo para quienes no saben hacia donde caminar, sean testimonio del Amor de Mi Hijo, cumplan con los pedidos de Mi Hijo.

Encuentren fortaleza en el Evangelio, en el Cuerpo y Sangre de Mi Hijo, recíbanle dignamente preparados.

No teman hijos Míos, sabrán del GRAN MILAGRO, verán el resultado de la Fe el que será cumplido en San Sebastián de Garabandal, (1)

Compartido en Mi Santuario en Fátima, en Mi Santuario de Guadalupe en México, en Zaragoza en Mi Santuario de la Basílica del Pilar,

Y en los lugares en donde Yo me he hecho presente y en donde continúo verdaderamente haciéndome presente en la Tierra.

Se lo he solicitado a Mi Hijo para bendición de las almas por el mundo entero, ya que el

GRAN MILAGRO SERVIRÁ

PARA QUE LAS CRIATURAS HUMANAS SE CONVIERTAN.

Mis hijos desearán movilizarse hacia estos Santuarios, aunque les será difícil, quienes lo miren y quienes dignamente lo vivan en su interior,

Sabrán que Dios les ampara y el Temor se alejará de estos hijos Míos.

Cúbranse con la Preciosísima Sangre de Mi Hijo

Y prepárense para la Consagración a Mi Corazón Inmaculado el mes dedicado al Santo Rosario, en Octubre.

¡NO TEMAN HIJOS MÍOS!

SEAN DISCÍPULOS FIELES DE MI HIJO, SU RESTO SANTO. 

Les bendigo. Mamá María 

(1) San Sebastian de Garabandal 

(*) APÓSTOLES DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS,

(*) EL RESTO SANTO, 

Comentario del Instrumento 

Hermanos:

El Amor Divino no se guarda nada para sí, todo nos lo da, a Sus hijos.

Vemos como por intercesión de nuestra Madre Santísima la Voluntad Divina permite que el GRAN MILAGRO sea vivido desde varios Templos y desde los lugares que en este momento nuestra Madre Santísima se aparece y son verdaderos. Amén.

https://www.revelacionesmarianas.com/

Junio 25 2020 5:35 P.M.

LLAMADO DE MARÍA ROSA MÍSTICA AL PUEBLO DE DIOS.

Hijitos de mi Corazón, la Paz de mi Hijo esté con todos vosotros y mi Protección Maternal, os acompañe siempre.

Mis Amados Niños, EL NUEVO ORDEN MUNDIAL HA COMENZADO, duras pruebas le esperan al Pueblo de Dios.

Los Gobernantes de muchas naciones, los Medios y Organismos Internacionales, le sirven a este nuevo gobierno mundial,

que traerá esclavitud, control, sometimiento y pobreza, especialmente a los habitantes de las naciones llamadas Tercermundistas.

En el último reinado de mi Adversario toda la humanidad estará sometida por el Nuevo Orden Mundial.

ESTE SERÁ EL ÚNICO GOBIERNO QUE REGIRÁ EN EL MUNDO

DURANTE EL ÚLTIMO REINADO DE MI ADVERSARIO.

¡Siento gran tristeza en mi Corazón de Madre de la humanidad, al ver cómo será esclavizado el Pueblo de Dios!

Las persecuciones contra los cristianos y católicos, han comenzado en el mundo;

en muchas naciones del lejano oriente y en aquellas donde rige el régimen ateo comunista, mis pobres hijitos están siendo torturados, desaparecidos, encarcelados y despojados de sus bienes y derechos.

Todos aquellos a los cuales les comprueben que son católicos o cristianos, el estado los priva de todos sus servicios.

En muchas naciones ser cristiano o católico, es ya un delito.

LAS CASAS DE MI HIJO EN ESTAS NACIONES

ESTÁN SIENDO QUEMADAS, DESTRUIDAS

Y SUS TABERNÁCULOS PROFANADOS.

Mi Jesús Sacramentado, está siendo pisoteado y expulsado de ellas.

¡Oh, que dolor siento, al ver a mi Hijo, nuevamente humillado y maltratado, por las manos de los verdugos al servicio del Mal!

EL PUEBLO DE DIOS ESTÁ COMENZANDO EL DESTIERRO,

LAS PERSECUCIONES Y ATROPELLOS, VAN EN AUMENTO.

Muchos de mis hijitos en estas naciones por su falta de Fe y confianza en Dios, están renunciando públicamente a su Fe,

Y lo más triste: a mi Hijo Jesús, TODO por conservar su vida y sus bienes.

HIJITOS, MUY PRONTO EN TODAS LAS NACIONES

COMENZARÁN LAS PERSECUCIONES AL PUEBLO DE DIOS.

Cuando el Nuevo Orden Mundial se vaya afianzando en el mundo, los atropellos, las torturas, los encarcelamientos y la muerte, será lo que le espera a los Hijos de Dios.

MIS NIÑOS, EL NUEVO ORDEN MUNDIAL

LO QUE BUSCA ES ACABAR CON LA RELIGIÓN CRISTIANA Y CATÓLICA;

QUIEREN BORRAR EL NOMBRE DE MI HIJO JESÚS,

DE LA MENTE Y EL CORAZÓN, DE SU PUEBLO FIEL.

Pequeñitos, no temáis, Yo, soy la Pastora del Rebaño de mi Hijo y cuido de Él.

CONSAGRAOS A NUESTROS DOS CORAZONES

Y PERMANECED FIRMES EN LA FE,

PARA QUE PODÁIS SUPERAR ESTAS PRUEBAS;

Por ningún motivo vayáis a traicionar a mi Hijo, renunciando a vuestra fe; acordaos que el Cielo no os abandonará.

El poder de Nuestros Dos Corazones, os protegerá y acompañará, para que podáis vencer todos los ataques de mi Adversario y sus huestes del Mal.

Que la Paz de mi Hijo, permanezca en vosotros y mi Amor y Protección Maternal, os acompañen siempre.

Os Ama, vuestra Madre, María Rosa Mística

Dad a conocer mis mensajes a toda la humanidad, mis Amados Niños

http://www.mensajesdelbuenpastorenoc.org/mensajesrecientes.html

Julio 14_2020

Habla la Santísima Virgen

Hijitos Míos, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María y nunca os abandono, como tampoco os abandona el Amor de Mi Hijo.

El Amor que Mi Señor y Mi Dios, en Su Santísima Trinidad, puso en Mí, se ha extendido para toda la Creación.

Mi amor es inmenso, porque Mi Dios vive en Mí, porque con Mi Fiat, Yo le di total posesión de Mi voluntad.

Cuando habláis de Mi Inmaculado Corazón, no meditáis bien lo que “inmaculado” significa.

UN CORAZÓN INMACULADO,

COMO EL QUE ME CONCEDIÓ MI DIOS, EN SU SANTÍSIMA TRINIDAD,

ES UN CORAZÓN QUE NO PONE NINGÚN OBSTÁCULO A SU VOLUNTAD,

Es un corazón totalmente limpio; pero más que eso, OBEDIENTE a la Voluntad de Mi Dios y Señor, aceptando lo que Él quiera en Mí, Su Sierva, Su Hija.

Al haberMe dado este Corazón Inmaculado, sabían que Yo no podía oponerme a Su Voluntad, ciertamente Me dieron autonomía, pero Mi Humildad no permitió eso y les pedí ser Sierva.

Vosotros estáis llamados también a eso, Mis pequeños, a actuar en la Voluntad plena de Mi Dios y Señor.

Ciertamente el mundo, las pasiones, los pecados, la vida desordenada; ha puesto en vosotros muchos obstáculos, para que actúe plenamente Mi Señor y Mi Dios en vosotros.

Y es por eso que MI HIJO VINO POR VUESTRA SALVACIÓN,

PARA ABRIROS NUEVAMENTE LAS PUERTAS DEL CIELO,

pero, sobre todo, para que cayeran sobre vosotros todas las bendiciones que pudieran purificar vuestra alma, todo vuestro ser,

si vosotros poníais de vuestra parte, para que Él fuera purificando todo aquello que le impide actuar plenamente en vosotros.

Cuando vosotros os dejáis mover, como Yo Me dejé mover por vuestro Dios y Señor, Él actúa según Su Voluntad y siempre es para un bien perfecto.

Lo podéis constatar en lo que fue Mi vida, para lo que Mi Señor y Mi Dios Me tomó: Ser un conducto puro, santo, perfecto, sin obstáculos,

para que Su Segunda Persona, Mi Hijo, Jesucristo, pudiera venir del Cielo a la Tierra, y que pura y libremente estuviera en Mi Seno virginal y se desarrollara según Su voluntad y no Mi voluntad.

Fui un vehículo precioso, purísimo, santísimo, porque así Me creó Mi Señor y Mi Dios.

En Mí no hubo soberbia sino total donación en base en la Humildad, que también se Me dio en máximo grado y a eso debéis tender, Mis pequeños,

A DEJAROS LLEVAR POR LA VOLUNTAD DE NUESTRO DIOS

PARA QUE HAGA EN VOSOTROS LA MISIÓN QUE OS CORRESPONDE.

DIRÉIS VOSOTROS: “ES MI MISIÓN Y YO LA LLEVO COMO YO DESEO”,

Y no es así, Mis pequeños, sois instrumentos, como Yo misma lo fui.

Y al obrar plenamente en Mí, Mi Señor, todo salió perfecto y lo podéis ir viendo en las Sagradas Escrituras.

Cada acto, cada palabra, cada enseñanza, fue perfecta, TODO lo que ahí se encuentra es perfecto; porque es Mi Dios y Señor, trabajando a través de Mí, Su Instrumento.

Y sobre todo de Mi Hijo, Instrumento Divino.

CUANDO VOSOTROS OS DEJÁIS MOVER PLENAMENTE POR MI DIOS,

VUESTRA VIDA ADQUIERE OTRA TONALIDAD,

LA DE LA DIVINIDAD.

Ciertamente no seréis divinos, pero una fuerza Divina os estará moviendo para que le podáis servir como instrumentos obedientes a Nuestro Dios y Señor.

6. Pedro le dijo: «No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te doy: en nombre de Jesucristo, el Nazoreo, ponte a andar.»
7. Y tomándole de la mano derecha le levantó. Al instante cobraron fuerza sus pies y tobillos,
8. y de un salto se puso en pie y andaba. Entró con ellos en el Templo andando, saltando y alabando a Dios.

Y se puedan ir dando todas las necesidades de salvación que quiere Nuestro Dios para el bien de la Humanidad y para vuestro propio bien.

Se os ha dicho, Mis pequeños, que también sois corredentores, porque vinisteis a salvar almas y a seguir compartiendo el Amor de Nuestro Dios y Señor a vuestros hermanos.

 MIENTRAS NO OS DEJÉIS MOVER PLENAMENTE POR NUESTRO DIOS,

VUESTROS ACTOS NO SERÁN PERFECTOS

Y SE VA ATRASANDO LA PURIFICACIÓN DE MUCHAS ALMAS

Y LA SALVACIÓN DE ELLAS.

APRENDED A OLVIDAROS DE VOSOTROS MISMOS,

Sois siervos, sois instrumentos, dejad pues que Nuestro Dios trabaje plenamente en vosotros.

Que en vosotros, Sus Palabras sean vuestras palabras, que vuestros pensamientos sean Sus Pensamientos, que vuestras obras sean las de Él.

Dejad que se muestre plenamente en vosotros, Nuestro Dios y Señor.

Y vuestra vida será santa, será ejemplar, será bellísima, porque, así como os compartirá Su Sabiduría,

Os compartirá también Sus Alegrías, Su Conocimiento y Su Amor Infinito. 

Saldréis ganando al ciento por uno cuando os olvidéis de vosotros mismos y dejéis que Nuestro Dios y Señor trabaje en vosotros.

Que el Amor Infinito del Padre, de Mi Hijo y del Espíritu Santo quede con cada uno de vosotros y Mi Amor de Madre os proteja y Me permita llevaros de regreso a la Casa Celestial.

Yo os bendigo en Nombre de Nuestro Padre Dios, en Nombre de Mi Hijo, Verbo y Redentor, en Nombre de Mi Esposo, el Santo Espíritu de Amor y en Mi Nombre de Virgen y Madre, ejemplo de Virtud y de Amor.

http://diospadresemanifiesta.com/

13 PARENTESCO ESPIRITUAL


13 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Las riberas del Jordán exhiben una majestuosa paz  verde – azul, con rumor de aguas y de frondas de tono dulce como una melodía.

Es una calzada militar bastante amplia, trazada por los romanos para unir las distintas regiones con la capital que sigue a poca distancia el curso del río y está separada de éste por una franja de bosque, que cumple la función de afianzar las márgenes y oponer resistencia a las aguas durante las crecidas.

Al otro lado de la calzada continúa la floresta, de modo que la vía parece una galería natural a la que hacen de techo entrelazadas, las frondosas ramas: benéfico alivio para los viandantes por el sol abrasador.

El río  y  por tanto, la calzada traza un arco muy amplio y la rampa frondosa parece una muralla verde colocada para cerrar una concavidad de aguas quietas.

Parece casi un lago de un parque señorial, aunque el agua discurre lentamente con un suave murmullo, al chocar los primeros cañizares que han crecido en el terreno guijarroso  y la ondulación de las largas cintas de sus hojas, colgando a ras del agua que las mueve.

También un grupo de sauces, de flexibles ramas suspendidas, le han confiado al río el extremo de su verde cabellera. Y éste parece peinarlas acariciándolas, extendiéndolas suavemente  en la dirección de su corriente.

Silencio y paz en la hora matutina.

Sólo cantos y reclamos de aves, susurro de aguas y frondas en un intenso brillar de rocío sobre la hierba verde y alta que está entre los árboles y que el sol estival aún no ha quemado.

Floresta tierna y nueva por haber nacido después de la primaveral efusión de aguas que ha nutrido la tierra en lo profundo, llena de humedad y de substancias buenas.

Tres viandantes están parados en esta curva de la calzada, justamente en un ápice del arco.

Otean la lejanía en sus distintas direcciones: miran hacia arriba y hacia abajo; al Sur, donde está Jerusalén; al Norte, donde está Samaría.

Esperan ansiosos y escrutan entre las columnatas de los árboles para ver si llega alguno esperado.

Son Tomás, Judas Tadeo y el leproso curado.

Hablan entre sí.

Tomás:

–          ¿Ves algo?

Tadeo:

–            Yo no.

Simón Cananeo:

–            Yo tampoco.

Tomás:

–            Y sin embargo, éste es el lugar.

–            ¿Estás seguro?

–             Seguro, Simón. Uno de los seis, mientras el Maestro se alejaba entre las aclamaciones de la muchedumbre después del milagro de un mendigo lisiado, curado en la puerta de los Peces, me dijo:

 “Nosotros ahora nos vamos de Jerusalén. Espéranos a cinco millas entre Jericó y Doco, a la altura de la curva del río, en la calzada flanqueada de árboles”. Ésta.

Dijo también: “Allí estaremos, dentro de tres días, al amanecer”.

Es el tercer día y aquí nos ha encontrado la cuarta vigilia.

Simón:

–          ¿Vendrá? Quizás hubiera sido mejor haberle seguido desde Jerusalén.

Tomás:

–           Todavía no podías ir entre la muchedumbre, Simón.

Tadeo:

–           Si mi primo os dijo que vinierais aquí, aquí vendrá. Siempre mantiene lo que promete. Debemos esperar.

Tomás:

–           ¿Has estado siempre con Él?

Tadeo: 

–           Siempre. Desde que volvió a Nazaret fue conmigo un buen compañero. Siempre juntos. Somos de la misma edad, yo un poco mayor.Y además yo era el preferido de su padre, hermano del mío. También su Madre me quería mucho. He crecido más con Ella que con la mía.

–            Te quería… ¿Ya no te quiere lo mismo?

–            ¡Oh, sí!, pero nos hemos desligado un poco desde que Él se ha hecho profeta. A mi familia no le gusta.

–            ¿Qué familia?

–            Mi padre y los dos mayores. El otro está en duda… Mi padre es muy anciano y no he tenido corazón para llevarle la contraria. Pero ahora… Ya no más.

Ahora yo voy a donde me llevan el corazón y la mente. Voy con Jesús. No creo ofender a la Ley actuando así.

Y… si no fuera justo lo que quiero hacer, Jesús me lo diría. Haré lo que Él dice. ¿Le es lícito a un padre ponerle obstáculos a un hijo en el camino del bien?

Si yo siento salvación en ello, ¿Por qué impedirme conseguirla? ¿Por qué los padres algunas veces nos son enemigos?

Simón suspira como por tristes recuerdos y baja la cabeza, pero no habla.

Sin embargo, Tomás responde:

–            Yo ya he superado la dificultad. Mi padre me ha escuchado y me ha comprendido. Me ha bendecido diciendo: “Ve. Que esta Pascua signifique para ti liberación de la esclavitud de una espera. Dichoso tú que puedes creer.

Yo espero. Más si es Él y lo sabrás siguiéndolo, vuelve a tu anciano padre para decirle: ‘Ven. Israel ya tiene al Esperado”.

–             Eres más afortunado que yo. ¡Y pensar que hemos vivido a su lado!… Y no creemos, ¡Nosotros los de la familia!… ¡Y decimos, o sea, ellos dicen: “Ha perdido el juicio”!….

De repente, Simón exclama:

–             Mirad, mirad un grupo de personas ¡Es Él, es Él! ¡Reconozco su cabeza rubia! ¡Oh! ¡Venid! ¡Corramos!

Se echan a andar velozmente hacia el Sur.

Los árboles, ahora que han llegado al punto culminante del arco, ocultan el resto de la calzada, de manera que los dos grupos se encuentran casi uno frente al otro, cuando menos se lo esperan.

Jesús parece que sube del río, porque está entre los árboles de la orilla.

–          ¡Maestro!

–          ¡Jesús!

–          ¡Señor!

Los tres gritos del discípulo, del primo, del curado, resuenan adoradores y festivos.

Jesús les da la bienvenida:

–          ¡Paz a vosotros!

De nuevo la hermosa, inconfundible voz, llena, sonora, serena, expresiva, neta, viril, dulce e incisiva:   

–          ¿Tú también, Judas, primo mío?

Se abrazan.

Judas llora.

Jesús pregunta:

–          ¿Por qué este llanto?

Tadeo responde entre sollozos:

–           ¡Jesús… yo quiero estar contigo!

–           Te he esperado siempre. ¿Por qué no has venido?

Judas baja la cabeza y calla.

–           ¡No han querido! ¿Y ahora?

–           Jesús, yo… yo no puedo obedecerlos a ellos. Quiero obedecerte sólo a ti.

–           Yo no te he mandado nada.

–           No, Tú no. ¡Pero es tu Misión la que manda! Es Aquel que te ha enviado quien habla aquí, en el centro de mi corazón, y me dice: “Ve a Él”.

Es Aquella que te ha engendrado y que ha sido para mí maestra suave quien, con su mirada de paloma, me dice, sin usar palabras: “¡Sé de Jesús!”.

¿Puedo no tener en cuenta esa voz excelsa que me traspasa el corazón? ¿Esa oración de santa que ciertamente me suplica para mi bien?

 ¿Sólo porque soy primo por parte de José, no debo conocerte por lo que eres, mientras que el Bautista te ha conocido  y no te había visto jamás aquí, en las orillas de este río y te ha proclamado “Cordero de Dios”?

Y yo, yo que he crecido contigo, yo que me he hecho bueno siguiéndote a ti, yo que he venido a ser hijo de la Ley por mérito de tu Madre y que de Ella he aspirado no los seiscientos trece preceptos de los rabíes,

además de la Escritura y las oraciones, sino el espíritu de éstas… ¿Es que no voy a ser capaz de nada?

–            ¿Y tu padre?

–            ¿Mi padre? No le falta pan ni asistencia, y además… Tú me das ejemplo. Tú has pensado en el bien del pueblo más que en el pequeño bien de María. Y Ella está sola.

Dime Tú, Maestro mío, ¿No es lícito, acaso, sin faltarle al respeto, decirle a un padre:

“Padre, yo te quiero. Pero, por encima de ti está Dios, y a Él lo sigo”?

–             Judas, pariente y amigo mío, Yo te lo digo: vas muy adelante en el camino de la Luz. Ven. Sí, es lícito hablarle al padre así cuando es Dios quien llama.

Nada está por encima de Dios. Incluso las leyes de la sangre cesan, o sea, se subliman, porque con nuestras lágrimas los ayudamos más a los padres, a las madres, y por algo más eterno que no lo cotidiano del mundo.

Los llevamos con nosotros al Cielo y, por la misma vía del sacrificio de los afectos, a Dios. Quédate pues, Judas. Te he esperado y me siento contento de volverte a tener, amigo de mi vida nazarena.

Tadeo está conmovido.

Jesús se vuelve hacia Tomás:

–         Has obedecido fielmente. Primera virtud del discípulo.

–         He venido para serte fiel.

–          Y lo serás. Yo te lo digo.

Y volviéndose hacia el sanado, le dice:  

–         Ven, tú que estás como avergonzado en la sombra. No temas.

El ex leproso se postra a los pies de Jesús:

–          ¡Señor mío!

–          Levántate. ¿Tu nombre?

–           Simón.

–          ¿Tu familia?

–          Señor… era poderosa… yo también tenía poder… Pero odios de sectas y… y errores de juventud lesionaron su poder. Mi padre…

¡Oh, debo hablar contra él, que me ha costado lágrimas, no precisamente celestes! ¡Ya lo ves, ya has visto qué regalo me ha dado!

–          ¿Era leproso?

–           No lo era, como tampoco yo. Tenía una enfermedad que se llama de otra forma y que nosotros los de Israel la incluimos en las distintas lepras.

Él, entonces dominaba todavía su casta, vivió y murió como poderoso en su casa. Yo… si no me hubieras salvado, habría muerto en los sepulcros.

–           ¿Estás solo?

–            Solo. Tengo un siervo fiel que cuida de lo que me queda. Le he instruido al respecto.

–            ¿Tu madre?

El hombre parece sentirse violento.

Y responde: 

–            Murió.

Jesús le observa atentamente.

–            Simón, me dijiste: “¿Qué debo hacer por ti?”. Ahora te digo: “¡Sígueme!”.

–            ¡Enseguida, Señor!… Pero… pero yo… déjame que te diga una cosa. Soy, me llamaban “zelote” por la casta, y “cananeo” por madre.

Ya ves que soy oscuro, en mí tengo sangre de esclava. Mi padre no tenía hijos de su mujer y me tuvo de una esclava.

Su mujer, una buena mujer, me crió como a un hijo y me cuidó en infinitas enfermedades, hasta que murió…

–            No hay esclavos o libertos a los ojos de Dios. A sus ojos, una sola es la esclavitud: el pecado. Y Yo he venido a hacerla desaparecer.

Os llamo a todos, porque el Reino es de todos. ¿Eres culto?

–            Soy culto. Tenía incluso un lugar entre los grandes, mientras el mal permaneció velado bajo el vestido. Pero cuando subió al rostro… no daban crédito a sus ojos.

Mis enemigos al ver que podían usarlo para confinarme entre los “muertos”, aunque,  como dijo un médico romano de Cesárea que consulté, la mía no fuera lepra verdadera, sino serpigo hereditario.

 Por lo que era suficiente que no procreara para no propagarlo. ¿Puedo no maldecir a mi padre?

–            Debes no maldecirlo. Te ha hecho todo tipo de mal…

–            ¡Sí! Dilapidador, vicioso, cruel, sin corazón ni afecto. Me ha negado la salud, las caricias, la paz, me ha sellado con un nombre despreciable y con una enfermedad oprobiosa…

De todo se ha adueñado. Incluso del futuro del hijo. Me ha arrebatado todo: incluso la alegría de ser padre.

–            Por eso te digo: “¡Sígueme!”. A mi lado, siguiéndome, encontrarás Padre e hijos. Levanta la mirada, Simón. Allí el verdadero Padre te sonríe.

Observa los espacios de la tierra, los continentes, las regiones. Hay hijos e hijos; hijos del alma para los que no tienen hijos. Te esperan a ti, y muchos como tú esperan.

Bajo mi signo ya nadie será abandonado. En mi signo ya no hay soledades ni diferencias. Es signo de amor y da amor.

Ven, Simón, tú que no has tenido hijos. Ven, Judas, tú que pierdes al padre por mi amor. Os uno en el destino.

Jesús los acerca hacia Sí y poniéndolas manos sobre sus hombros, como para una toma de posesión y para imponer un yugo común.

Luego dice:

–            Os uno. Pero ahora os separo. Tú, Simón, te quedarás aquí con Tomás. Prepararás con él los caminos de mi retorno.

Pronto regresaré y quiero que muchos me estén esperando. Decidles a los enfermos (tú lo puedes decir) que Aquel que cura viene. Decidles a los que esperan que el Mesías está entre su pueblo.

Decidles a los pecadores que hay quien perdona para dar la fuerza necesaria para subir.

–           Pero ¿Seremos capaces?

–           Sí. Sólo tenéis que decir: “Él ha llegado. Os llama. Os espera, Viene para liberaros. Estad aquí preparados para verlo”.

Y a las palabras unid el relato de lo que sabéis.

Y tú primo Judas, ven conmigo y con éstos. Tú de todas formas te quedarás en Nazaret.

–            ¿Por qué, Jesús?

Jesús suspira profundo y dice:

–             Porque debes prepararme mi camino en mi tierra. ¿Consideras pequeña esta misión? En verdad no hay una más grave…

–            ¿Y lo lograré?

–            Sí y no. Pero todo será suficiente para quedar justificados.

–            ¿De qué? ¿Y ante quién?

–            Ante Dios. Ante la propia tierra. Ante la familia. No podrán censurarnos por haber ofrecido el bien.

Y si la patria y la familia lo desdeñan, nosotros no tendremos culpa de su daño.

 

–            ¿Y nosotros?

–            ¿Vosotros, Pedro? Volveréis a las redes.

–            ¿Por qué?

–              Porque pienso instruiros lentamente y tomaros conmigo cuando os vea preparados.

–              Pero, entonces, ¿Te veremos?

–              Claro. Iré frecuentemente. Os avisaré, si no, cuando esté en Cafarnaúm.

Ahora despedíos, amigos y vamos. Os bendigo a vosotros que os quedáis. Mi Paz sea con vosotros.