Archivos diarios: 24/07/20

PRECURSORES DE LA 2A VENIDA


Julio 16 2020

Habla San Juan el Bautista

Pequeñitos soy Juan el Bautista, no quería perder esta oportunidad de agradecerle a Mi Dios y Señor, la Gracia tan grande que Me dio al ser el Precursor de Su llegada a la Tierra.

Una Gracia única con un Don inmenso que se desarrolló en Mí, para anunciar al Salvador desde el seno materno en Mi madre.

Sentí Su Presencia cuando llegó María la Santa, la Inmaculada, ¡Qué alegría!

¡Qué alegría sentía ya desde ese momento!

Aún pequeñito, de sentir de cerca a Mi Dios, al Salvador y se Me estaba dando a Mí la Gracia de anunciarlo.

Por fin se cumplía la promesa, que el Salvador vendría para reparar los pecados del mundo y Yo lo anunciaría al mundo.

El Santo Espíritu obraba en Mí maravillas como Profeta en ese tiempo, un Profeta muy especial.

Me tomaban por loco porque no actuaba como los demás: 

Mi forma de Oración, Mi forma de alimentarMe, Mi forma de vivir no coincidía con lo que el mundo está acostumbrado a ver,

Pero Me aceptaban por las palabras que Yo decía, por el Bautismo que Yo les daba y que los iba acercando a nuestro Dios y Señor.

Yo Juan, el Precursor, ¡Qué alegría al saber primeramente, que Mis palabras eran las de Mi Dios!

Iban acercando a la gente, las iban motivando y las iban preparando para que entendieran el Amor Infinito de Mi Dios y Señor, encarnado en Jesús, Mi primo Jesús. 

¡Qué alegría el haber servido a Mi Señor y Mi Dios! ¡Cuánto amor se derramó sobre Mí!

Gran alegría tuve al verLo ya adulto: un joven adulto, bello en cuerpo y alma, verLo anunciando ya las Verdades del Cielo.

En ese momento terminaba Mi obra y Él empezaba la Suya.

Es tiempo de que vosotros también actuéis como Yo actué Pequeñitos.

Escrito está que Volverá y vosotros sois precursores de Su Segunda Venida. 

En cierta forma os toca esa tarea porque sois parte del Cielo, sois hijos escogidos del Cielo para que actuéis como precursores.

Y ¿QUÉ ES SER PRECURSOR?

ES ENSEÑAR LAS VERDADES,

QUE ÉL VENDRÁ DE NUEVO Y QUE LAS DEBÉIS VIVIR.

Vosotros tenéis ya una educación avanzada en el Amor y en Sus Leyes.Y las debéis vivir y transmitir a vuestros hermanos y anunciarles que vendrá nuevamente el Salvador,

pero para convivir entre los hombres y para que Reine sobre toda la Creación.

También para vosotros es un gran honor, un inmenso honor, vivir estos momentos, antes de Su Segunda Venida.

Porque haréis lo mismo que hice Yo: Anunciar a los hombres que nuestro Dios y Señor volverá a estar entre los hombres.

Ciertamente, como no todos lo han aceptado, habrá una purificación previa, pero vosotros no sabéis quiénes quedarán y quiénes se irán.

Vuestra obligación es dar Sus Verdades a todos, para que los que queden tengan un aumento de Gracia en ellos.

Para que los que no queden, al menos vuestras palabras les sirvan a ellos para lograr su salvación.

Yo Me di por entero por anunciarlo.

Hasta el momento de Mi muerte, todo fue Evangelización y donación para Mi Dios y Señor.

AmadLe, Mis pequeños, como Él os ama, como Él Me amó y Me sigue amando.

Él es todo Amor, Él es toda ternura, Él es todo perdón, estando con Él no os faltará nada, os lo aseguro; confiad plenamente en lo que Él os pida y confiad plenamente en lo que tengáis que vivir.

Para que seáis ejemplo santo de vuestra vivencia en estos tiempos de cambio, de grandes milagros y de mucho amor.

Estoy con vosotros pequeñitos, estoy con vosotros los que queráis Mi apoyo, Mi Sabiduría, Mi entrega; os apoyo en vuestra acción también de Evangelizar y ser Precursores de este tiempo.

Evangelizad con vuestro ejemplo, con vuestra palabra, con vuestras obras.

 Ciertamente ya el tiempo de evangelizar terminó, pero sed vosotros como Yo fui:

Un hombre al cien por ciento hechura Divina, para servir a Mi Dios y Señor.

Que no haya nada ni nadie que os saque de esta obligación de amor.

Ciertamente, con nuestro Dios no hay obligaciones, porque cuando se actúa en el amor, se goza servir a nuestro Dios y Señor.

Estoy con vosotros, no se os olvide invocarMe en cualquier momento que necesitéis.

En estos tiempos que vendrán, llamadMe y estaré junto a vosotros, os apoyaré en todo momento.

Gracias, Mis hermanos, gracias a nuestro Dios por habernos dado esta oportunidad de servirLe aquí en la Tierra y que después lo gozaremos eternamente en el Reino de los Cielos.

Habla Dios Padre

Como en alas de águila Yo subo a todos aquellos, que son Míos, a las alturas.

Como en alas de águila Yo separo a los Míos de todo aquello que no les deja desarrollar libremente su espíritu.

Como en alas de águila Yo permito a los Míos alcanzar las alturas para que ahí aniden Conmigo junto a Mí Corazón.

Hijitos Míos,  todos aquellos que han querido alcanzar las alturas por haberMe recibido en su corazón, por haber puesto en práctica Mis Palabras y Mis Preceptos.

Y por haberlos compartido con sus hermanos, van a recibir, en breve su gran premio, la Gran Vida, que se derramará en pleno en vuestro corazón.

Os he explicado muchas veces las maravillas que se obtienen ya desde la Tierra, por vivir en Mí.

Gozos de Cielo en la Tierra, Mí Presencia Real y Divina en vuestro corazón.

Yo he ido por todos los pueblos de la Tierra derramando Gracias y Bendiciones, tocando corazones para su conversión y para que lograrais alcanzar alturas, fuera de lo común hasta ahora para la gran mayoría de Mis hijos.

Mi Hija, la Siempre Virgen María, os ha llevado las Palabras de Mí Hijo y Mí Voluntad en ellas.

Se ha aparecido por todos los rincones de la Tierra para mover vuestros corazones a la vida espiritual gravemente afectada por vuestra indiferencia.

Ha buscado mover vuestros corazones al arrepentimiento, para que pudierais vivir santamente y bajo las órdenes de Amor que Yo dispuse se cumplieran desde el Principio de los Tiempos.

Ha venido hasta vosotros para recordaros que vuestro Dios es un Dios vivo, un Dios que dá Vida a todos aquellos que a Él se acercan.

 Que tienen un Dios bondadosísimo que olvida todo el pasado pecaminoso de su creatura cuando ésta, de corazón, se arrepiente de toda su maldad.

Os ha venido a recordar que tenéis entre vosotros y en vosotros a un Dios Vivo que escucha vuestras necesidades de cuerpo y alma.

Os ha venido a recordar la nobleza a la que pertenecéis y de que no es bueno que los hijos del Rey se encuentren entre los puercos, malcomiendo de las sobras de éstos.

Os ha venido a recordar que vuestra vida debe estar llena de luz, de Mí Luz y que no es bueno que caminéis tropezando a cada momento, porque ahora vivís entre tinieblas y de ello no queréis daros cuenta.

Mi Hija Santísima, conociendo perfectamente las urgencias de Mí Corazón, ha querido llevaros a Mis deseos de conversión, de salvación, de purificación, para elevaros a las alturas de Mí Corazón.

Ella como águila santa y bella, os lleva a las alturas espirituales, recordándoos las Palabras, los Pensamientos, los ejemplos vividos de Su Hijo y, también, Mí Ley dada por los profetas.

Mi Hija Santísima Madre vuestra, se ha querido dar en estos Últimos Tiempos, para anunciaros la Segunda Venida de Mí Hijo y para ellos os ha ido preparando.

Ha ido preparando el camino de vuestra mente de vuestro corazón, para que podáis aceptar, gozar y agradecer de corazón, lo que pronto vuestro ojos y vuestra alma verán. 

Vuestra Madre Santísima ha querido Ella misma, reunir el santo rebaño de Su Hijo Jesucristo.

Ella ha venido a recordaros lo enseñado por Su Hijo y os lo ha enseñado basándose sólo en Su Palabra.

ELLA, LA TODA PURA, LA TODA SANTA, LA TODA INMACULADA, LA TODA HUMILDE,

ME HA PEDIDO ESA MATERNIDAD UNIVERSAL

PARA PROTEGEROS COMO UNA MADRE PROTEGE,

AUN A COSTA DE SU PROPIA VIDA, A SUS HIJOS.

Esta maternidad confirmada ante la Cruz del Calvario, os asegura su Bendita protección.

Hijitos Míos, os pido que abráis vuestro corazón, vuestra mente, todo vuestro ser, a las Palabras que vuestra Madre Celestial os está recordando.

Ella desea llevaros a las Grandes Alturas, al Cielo mismo, a la Vida Eterna.

Ella conoce las riquezas infinitas que en Él tengo reservadas para todas las almas sencillas, dóciles y obedientes, que deseen venir a Mí, por intercesión Suya.

Una madre siempre tratará de dar lo mejor a sus hijos.

Ella se sacrificará, en lo personal, para dar primero a los hijos y luego ella tomará para sí. Primero vestirá bellamente a sus hijos y luego ella se vestirá.

Una madre, una verdadera madre, es reflejo precioso de Mí Corazón. Una madre, una verdadera madre, es amor.

Una madre, pero una verdadera y santa madre, hará todo lo posible para preparar a sus hijos a presentarse felizmente ante su Creador, con la frente en alto, 

AL HABERLOS EDUCADO EN LA VERDADERA FÉ.

AL HABERLES ENSEÑADO A VIVIR COMO OTROS VERDADEROS CRISTOS

Y AL HABER DEJADO HUELLA ENTRE SUS HERMANOS

POR HABER VIVIDO Y ENSEÑADO EL AMOR VERDADERO DE SU DIOS.

Hijitos Míos, éstos son tiempos de María Santísima, por ello, su presencia en todas partes de la Tierra, para prepararos, para vestiros con las vestiduras de la Gracia y de la Virtud.

 Y para guiaros al Nuevo Reino de Dios en la Tierra, cuando la Segunda Venida de Mí Hijo se realice.

Ha venido como Maestra y Guía de toda la humanidad, para enseñaros y llevaros hacia las Verdades que Mí Hijo os enseñó y para que las viváis ya, desde estos momentos.

Para que no sintáis el cambio ante la Presencia Real de Mí Hijo, cuando llegue a vosotros.

Si el Nuevo Reino de Mí Hijo va a ser de Paz, de Amor y de Vida Divina, 

deberéis aceptar lo que Ella os pide para que os sintáis en Familia cuando la Nueva Jerusalén baje a vosotros.

Si una persona aprende el idioma, las costumbres, la forma de ser del país al que en un futuro cercano llegará, el cambio no se le va a hacer tan drástico, porque ya lo vivió de antemano.

Así os está preparando Mí Hija, al daros los consejos para que ya desde ahora viváis de la forma cómo se va a vivir en Mí Nuevo Reino sobre la Tierra. 

El cambio no se os va a hacer difícil, es más, lo desearéis de antemano,

al conocer ya desde ahora las dulzuras y maravillas que se vivirán en breve.

 Que esto alegre vuestro corazón ya desde ahora. Quitad de vuestro corazón toda pena o contrariedad que os haga sentir temerosos o nerviosos del futuro cercano.  

Dijo que Vendría: VINO. Dijo que Moriría: MURIÓ. Dijo que Resucitaría: RESUCITÓ. Dijo que Regresaría: REGRESARÁ.

Al contrario, pedid con insistencia el Regreso Mí Hijo, porque ya vuestro corazón lo añora y vuestra alma desea unirse a la de su Redentor.

En los que son Míos no debe haber temores, ni dudas, ni incertidumbres, ya que todo lo Mío es bello, está envuelto de Mí Paz y de Mí Amor y los que son Míos no pueden ser dañados por el Mal.

Los Míos ya han empezado a alcanzar las cumbre por medio de Mí Hija, águila Celestial que ahí os ha llevado, pero faltan muchos, muchos hijos Míos que no quieren abrir su corazón a las Verdades de la Fé.

Por favor orad por ellos, sacrificaos por ellos, interceded por ellos; porque todos sois Mis Hijos y hay lugar para todos en Mí Reino Infinito.

Los que ya son Míos entienden perfectamente estos deseos de Mí Corazón y ya se han unido fiel y dócilmente a los deseos y a las necesidades de Mí Hija, la Siempre Virgen María.

El Gran Premio está a las puertas. Orad intensamente para que todos vosotros podáis tener derecho a él.

Yo os amo infinitamente y os bendigo, como sólo un Padre puede bendecir a sus hijos, con el Corazón en la mano y con los mayores deseos de daros una Vida Eterna llena de regalos hermosísimos.

Yo os bendigo en Mi Santo Nombre, en el de Mi Hijo Jesucristo, en el de Mi Santo Espíritu de Amor y en el Nombre de Mi Hija Santísima, la Siempre Virgen María, Madre del Redentor y Madre vuestra por siempre.

Habla la santísima Virgen María

Hijitos Míos, Soy Vuestra Madre, la Siempre Vírgen María.

Así como la Aurora anuncia el nuevo día, Yo vengo ahora a prepararos a recibir la Segunda Venida de Mi Hijo.

Estos son tiempos que la Trinidad Divina Me ha concedido para ayudaros.

Son tiempos en que la Mujer Vestida de Sol, ha de reunir al rebaño escogido para que Mí Hijo os presente al Padre Celestial cómo holocausto de amor,

por ser los que perseveraron, a pesar de las tinieblas que envuelven ya desde ahora a vuestro Mundo.

Son tiempos en los que la Mujer y Sus hijos han de luchar contra las huestes del Mal.

El Maligno Me quiere arrancar de Mi regazo a cada uno de vosotros y Yo os defiendo, Yo intercedo, Yo Me doy por cada uno de vosotros, en unión con Mí Hijo, que se dio por cada uno de vosotros en la Cruz.

Estos son los tiempos de la Gran Tribulación, en donde vuestras almas están siendo atacadas por las fuerzas del Mal, en forma descomunal.

La gran mayoría de vosotros no os dáis cuenta de ello o no queréis daros cuenta de ello, ya que vivís en un libertinaje que os conviene, que aceptáis,

porque os habéis dado la libertad de ofender a vuestro Dios con vuestro mal comportamiento, sin que se os dé una llamada de atención por parte de vuestras autoridades eclesiásticas, ya que ellas también se han corrompido.

Os estáis dejando llevar por la ola tremenda de maldad que va destruyendo todo a su paso y no os sentís lo suficientemente fuertes como para querer luchar contra ella.

Preferís dejaros llevar por su fuerza destructiva y no hacéis nada, ni en lo moral ni en lo espiritual, como para tratar de luchar o hacerle ver a los vuestros en el error en el que también se están dejando llevar.

Es más cómodo y “menos riesgoso”, humanamente hablando, el no oponer resistencia de ninguna especie al Mal, el cuál se ha introducido en vuestra vida y a todos niveles.

No queréis educar en el verdadero Amor y en la Pureza, ya que vosotros mismos no los vivís.

No buscáis fuerza de lo alto, porque ya no queréis acudir a la Fuente de Vida que se encuentra en el vivir en estado de Gracia y en el Alimento Divino que os dan los sacramentos.

Ya no acudís a la Oración, porque os falta la Fé necesaria como para confiar en su inmenso poder.

Acudís a vuestro Padre Celestial sólo para exigir cosas materiales, sin agradecerlas posteriormente. En pocas palabras, os habéis vuelto malos hijos.

Queréis todo y no dáis nada y no sólo eso, sino que, además, muchos de Mis hijos atacan a Mí Santísimo Hijo, a pesar de que de Él han obtenido su salvación.

Hijitos Míos, así como la madre tiene la función de unir a los hijos en el hogar, a protegerlos, como la gallina protege a sus polluelos, a educarlos y prepararlos para que puedan algún día presentarse ante la sociedad,

Mí Misión es la de haceros crecer en el Amor, preparar vuestras almas para estar “presentables” para la Segunda Venida de Mí Hijo

y la de educaros, recordándoos las Palabras y Enseñanzas de Mí Hijo, para que podáis vivir vida de amor y fraternidad ya desde ahora.

El tiempo es corto, el ladrón se acerca y quiere destruiros.

Espera dar el zarpazo final, destruyendo lo más precioso que poseéis y así completar su obra de oposición a la Obra Divina de Nuestro Padre Dios. 

Hijitos Míos, dáos cuenta del peligro que corre vuestra alma. Estáis en serias dificultades y no pedís ayuda.

Os habéis quedado dormidos y el ladrón os está robando los valores de vuestra alma y la de vuestros hijos.

No estáis volteando vuestros ojos al Cielo implorando ayuda, en cambio, os estáis revolcando en el fango que el Maligno os está facilitando aquí en la Tierra.

Vida de disipación, vida de vicio, vida de impiedad, vida de lujuria, vida de impureza, vida sin Ley.

Os habéis acomodado a todo ello y ya no queréis reflexionar si es bueno o malo y cuando “reflexionáis” sólo os conformáis con decir “es que los tiempos ahora son así y hay que tomarlos como llegan”.

Habláis sobre lo “obsoleto” de las Leyes de Nuestro Dios, os dejáis engañar con éstas falsas deducciones que crean corazones que apestan a maldad y perdición.

No os ponéis a reflexionar que en el Cielo no se vive, no se puede vivir en la forma que ahora vivís y que vuestra estancia sobre la Tierra es efímera.

No os ponéis a reflexionar que vuestras mismas obras serán vuestros jueces más severos cuando os presentéis ante el Amor Eterno y Justo de Nuestro Dios.

No os ponéis a reflexionar que la vida del Cielo es vida de AMOR, PUREZA Y fraternidad VIVIDA en su máxima expresión y que para poder vivirla allá, os tenéis que empezar a preparar ya desde ahora, aquí en la Tierra.

No os ponéis a reflexionar del tiempo que perdéis buscando vuestro propio yo, llenándoos de bienes materiales

y olvidándoos de ayudar a los vuestros con el amor que debiera imperar en vuestro corazón, que es el Amor de Mí Hijo.

Ya no os ponéis a reflexionar sobre el Gran Sacrificio de Amor que tuvo que padecer Mí Hijo Jesucristo, durante 33 años sobre la Tierra, para daros toda una enseñanza vivida en el Amor.

Él se ha dado por TODOS vosotros. Él se ha sacrificado por todos vosotros.

ÉL HA VENCIDO AL MAL

PARA ENSEÑAROS CÓMO TODOS VOSOTROS TAMBIÉN, LO DEBÉIS VENCER.

ÉL QUIERE VENCER AL MAL

EN LA PRESENCIA DE CADA UNO DE VOSOTROS.

Para ello estáis sobre la Tierra, para que Mí Hijo se pueda encarnar en cada uno de vosotros.

Vuestra misión real sobre la Tierra es sublime: dejar que Mí Hijo haga morada en el corazón de cada uno de vosotros.

Yo, Vuestra Madre Celestial, que llevé en Mí Divino Seno Virginal al Redentor durante 9 meses y ello Me daba vida de Cielo,

Yo os pido Le permitáis que vuestro Dios Mí Hijo, el Creador de todo el Universo, viva en vuestro corazón y actúe a través de todas vuestras obras.

Y os aseguro que empezaréis a vivir también, ésa vida de Cielo que viví y sigo viviendo en Mí Corazón y ante Su Presencia, ahora en el Cielo.

Una verdadera madre nunca es egoísta, se dá en totalidad por sus hijos, con tal de ver en ellos su vida realizada, con nuevas alegrías cómo las que vivió en sus etapas tempranas.

Yo, como la Perfecta Madre, Me doy a cada uno de vosotros, en el Amor de Mí Hijo, para atraeros a la Casa Paterna.

Mí Misión es de Apostolado, de Intercesora, de Medianera, de Corredentora.

Os quiero llevar a la perfección del Amor, pero para ello necesito os déis cuenta plena de la necesidad que tiene vuestra alma, de voltear nuevamente al Cielo, a Mí Hijo.

Debéis pedir perdón por vuestras faltas, por vuestra TIBIEZA, por vuestra falta de interés por la vida en la virtud.

El santo NO ES ni el indiferente, ni el lejano, ni el MEDIOCRE, ni el Tibio, ni el TÍMIDO…

Y así podáis conseguir por Su Gracia, vivir la Verdadera Vida en Dios.

Recordad hijitos Míos, del respeto absoluto que Dios tiene para con las almas.

Él NO se impone a las almas.

Él toma a todas aquellas, que libre y desprendidamente, se entreguen a Su guía y a Su Amor.

 Yo vengo hoy a recordaros lo que habéis olvidado, lo que habéis apartado de vuestra vida, lo que ya no queréis buscar,

porque os impone un compromiso con vuestro Dios y con vuestros hermanos.

Pero tampoco véis el otro lado de la moneda:

NO OS DÁIS CUENTA DEL INMENSO BIEN Y DEL INFINITO PREMIO DE AMOR

QUE SE OS DARÁ POR TODA LA ETERNIDAD,

A TODOS AQUELLOS QUE FUERON OBEDIENTES Y FIELES HASTA EL FINAL

Os vuelvo a recordar, el tiempo es corto, la mies es mucha y el ladrón acecha día y noche, ¿

Estáis preparados y estáis preparando a los vuestros para el Gran Encuentro?

Acudíd a Mí, hijitos Míos. Acudíd a vuestra Madre, oremos juntos, ofrezcamos juntos.

Tomad Mí Mano Materna que os llevará por caminos seguros de vida y salvación eternas.

Yo os he dado a conocer el medio más seguro de protección a vuestra alma: la vida en la Gracia, la asistencia asidua a los Sacramentos y el Rezo del Santo Rosario.

Se os ha dado todo para lograr una estancia segura, protegida y bien guiada sobre la Tierra, para que podáis cumplir satisfactoriamente vuestra misión y para que podáis regresar triunfantes a la Casa Celestial.

¡Lo tenéis todo, no lo desaprovechéis! Vida Divina costó para que tuviérais todo ello, no la desperdiciéis, no seáis ingratos con vuestro Dios que tanto os ama.

Venid hijitos Míos, veníd, agradezcamos y alabemos juntos, unidos a los cantos angelicales, a Aquel por quién la vida y el amor se nos ha concedido.

Yo os bendigo en Nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo y en Mí Santo Nombre de Sierva del Divino Verbo.

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