Archivos diarios: 21/09/20

66 AMOR MISERICORDIOSO


66 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

En un día más bién gris y nublado, Jesús y los suyos van por un camino que bordea el lago Merón, que tiene una forma oval y es muy pequeño en comparación el mar de Galilea y el mar muerto. 

Tiene su particular belleza en su entorno verde y su superficie, tan azul y sosegada, que parece una gran lámina de esmalte azul cielo,

veteada en el centro, por una pincelada más clara y con el suave movimiento que le confiere la corriente del río, que se introduce en ella al Norte para salir al Sur.

Y que por lo pequeña que es la laguna y poco profunda no pierde su corriente, sino que, como vena viva en un agua estancada, denota esta vitalidad y presencia propias, con el color distinto y el ligero ondear de las aguas.

No hay barcas de vela en la laguna; sólo alguna pequeña barquita de remos, desde donde un solitario pescador echa o extrae sus nasas de pesca.

O que sirven para pasar al otro lado a un viandante que quiere abreviar el camino.

Y rebaños, rebaños y más rebaños…

Que descienden de los pastos montanos porque avanza el otoño y pacen en estas márgenes de prados verdes y fértiles.

Por el vértice sur del lago, puesto que es de forma oval, pasa una via de comunicación de primer orden que se extiende de nordeste a sudoeste, bastante bien conservada…

Y muy frecuentada por transeúntes dirigidos hacia los pueblos esparcidos por esa zona.

Por esta calzada camina Jesús con los suyos.

Pedro observa:

–    Hubiera sido mejor no ir a donde esa mujer.

Los días se acortan cada vez más y el tiempo es cada vez más desapacible… Y Jerusalén está todavía muy lejos. 

Jesús dice:

–    Llegaremos a tiempo.

Y créeme, Pedro, hacer el bien es más obediencia a Dios que hacer una ceremonia externa.

Esa mujer ahora bendice a Dios con todos sus hijos en torno al cabeza de familia, que está tan curado, que podrá ir a Jerusalén para los Tabernáculos.

De otra manera hubiera estado durmiendo ya para ese tiempo, entre vendas y bálsamos, en un sepulcro.

No corrompas nunca la fe con la exterioridad de los actos. No se debe criticar nunca. ¿Cómo puedes asombrarte de los fariseos, si tú también caes en un error de piedad y cierras el corazón al prójimo diciendo: “Sirvo a Dios y basta

Pedro admite:

–     Tienes razón, Maestro; soy más ignorante que un borrico.

–     Y Yo te tengo conmigo para hacerte sabio.

No tengas miedo. Cusa me ha ofrecido el carro casi hasta Yabboq. Desde allí al vado hay poco camino. Ha insistido tanto, y con razones tan justas,

que he decidido, a pesar de que Yo juzgue que el Rey de los pobres debe servirse de los medios de los pobres; pero la muerte de Jonás ha impuesto un retardo y tengo que adaptar mi pensamiento a este imprevisto.

Los discípulos hablan de Jonás compadeciendo su mísera vida y envidiando su feliz muerte.

Simón Zelote en voz baja dice:

–      No he podido hacerle feliz y dar al Maestro un verdadero discípulo, madurado en largo martirio e inquebrantable fe… y me duele.

¡El mundo tiene necesidad de hombres que crean, convencidos de Jesús. Para poder balancear la otra parte en que hay tantos que lo niegan! ¡Y que lo negarán!…

Jesús responde:

–     No importa, Simón. Él se siente más feliz ahora, y es más activo.

Tú has hecho más de lo que hubiera hecho cualquier otro por él y por Mí. Y por él también te doy las gracias, ahora él sabe quién fue el que lo liberó y te bendice.  

Pedro exclama:

–      Entonces maldice a Doras.

Jesús lo mira y le pregunta:

–      ¿Eso crees? ¡Estás en un error!

Jonás era un justo. Ahora es un santo. Cuando vivió no odió, ni maldijo. Ahora tampoco lo hace.

Desde el lugar en donde se encuentra, mira el Paraíso y como ya sabe que pronto el Limbo dejará salir a los que están esperando, se alegra. No hace otra cosa.

–      Y en Doras… ¿Incidirá tu anatema?

–      ¿En qué sentido, Pedro?

–       Pues… haciéndole meditar y cambiar… O… sometiéndolo a castigos.

–       Lo he remitido a la Justicia de Dios. Yo, el Amor, lo he abandonado.  

Los discípulos dicen al mismo tiempo:

–       ¡Misericordia!

–      ¡No quisiera estar en su lugar!

–       ¡Ni yo tampoco!

–       ¡Y yo tampoco!

–       Ninguno querría, porque ¿Qué será la Justicia del Perfecto? 

Jesús responde:

–       Será éxtasis para los buenos y será rayo para los perversos, amigos.

En verdad os digo: ser durante toda la vida esclavo, leproso, mendigo; es felicidad de rey al lado de una hora, una sola hora, de castigo divino. 

El cielo nublado cumple su augurio…

–       Llueve, Maestro, ¿Qué hacemos? ¿A dónde vamos?

Efectivamente, sobre el lago, que se ha oscurecido reflejando el cielo completamente cubierto de nubes plúmbeas, caen y rebotan las primeras gruesas gotas de una lluvia que promete intensificarse.

–       A alguna casa. Pediremos amparo en nombre de Dios.

Pedro dice:

–       Esperemos encontrar uno bueno como aquel romano.

No creía que fueran así… Siempre me había alejado de ellos considerándolos impuros, pero veo que… sí, si hago cuentas son mejores que muchos de nosotros. 

Jesús pregunta:

–       ¿Te agradan los romanos? 

–       ¡Bueno!… no veo que sean peores que nosotros. Sólo son samaritanos…

Jesús sonríe y no dice nada más.

Son alcanzados por una pequeña mujer que va arreando a ocho ovejas.  

Pedro pregunta:

–        Mujer, ¿Sabes decirnos dónde podemos encontrar un techo?… 

Ella contesta:

–       Yo sirvo a un hombre pobre y solo.

Pero si queréis venir… Creo que mi patrón os acogerá con bondad.

–       Vamos.

Caminan bajo el aguacero, rápidos, entre las ovejas, que van trotando con sus cuerpos obesos para escaparse del chaparrón.

Dejan la calzada principal para tomar un caminito que conduce a una pequeña casa baja. 

la mujer dice:

–        ¡Ahí está! Corred mientras llevo las ovejas al aprisco. Al otro lado de la tapia hay un patio por el que se va a la casa.

Estará en la cocina. No os fijéis en si es de pocas palabras… Está angustiado por muchas cosas.

La mujer va hacia un cuchitril que está a la derecha. Jesús, cor los suyos, gira a la izquierda.

Se ve la era con el pozo, y el horno en el fondo, y el manzano a un lado.

La puerta de la cocina está abierta de par en par.

En ésta arde un fuego de pequeñas ramas y un hombre está reparando un apero agrícola roto.

Jesús dice:

–     Paz a esta casa. Te pido refugio para la noche, para mí y mis compañeros – parado en el umbral de la puerta.

El hombre levanta la cabeza y dice:

–     Entra y que Dios te restituya la paz que ofreces.

Pero… ¿Paz aquí?… La paz es enemiga de Jacob desde hace un tiempo. ¡Pasa, pasa!… Entrad todos. El fuego es lo único que puedo daros con abundancia… porque…

¡Oh, pero… pero si Tú, ahora que te has quitado la capucha…

Jesús se había tapado la cabeza con el extremo del manto, teniéndolo agarrado con la mano por debajo de la garganta.

Jacob continúa:

–      …..y te veo bien… Tú eres, ¡Sí!

Eres el rabí galileo, al que llaman Mesías y hace milagros…! ¿Eres Tú? Dilo, en nombre de Dios.

–     Soy Jesús de Nazaret, el Mesías. ¿Me conoces?

–     Te oí hablar durante la pasada luna en casa de Judas y Ana.

Estaba entre los vendimiadores porque… soy pobre… Una cadena de desgracias: pedrisco, orugas, enfermedades en las plantas y en 1as ovejas… Para mí, sólo con una mujer a mi servicio, me bastaba mi haber.

Pero ahora me he entrampado porque me persigue la mala suerte… Para no vender todas las ovejas he trabajado en casa ajena… ¿Mis tierras?… ¡Estaban tan quemadas!

¡Y las vides y los olivos se habían quedado tan estériles, que parecía que hubiera pasado por ellas la guerra! Desde que se me murió la mujer, hace ya seis años, parece como si Satanás se estuviera divirtiendo.

¿Te das cuenta? Estoy trabajando en este arado, pero tiene la madera toda rota. ¿Qué puedo hacer? No soy carpintero, y ato, ato… pero no sirve.

Y ahora tengo que tratar de evitar los más mínimos gastos… Voy a vender otra oveja para reparar los aperos. Tengo goteras… pero me acucia más el campo que la casa. ¡Mala suerte!

Las ovejas están todas preñadas… Esperaba rehacer el rebaño… ¡En fin!

–     Veo que vengo a ser una carga donde ya hay mucha.

–     ¿Tú una carga? No. Te oí hablar y… se me grabó en el corazón lo que decías.

Es verdad que he trabajado honradamente, y, sin embargo…Pero pienso que quizás no era todavía lo bastante bueno. Pienso que quizás quien era buena era mi mujer, que tenía piedad de todos;

pobre Lía, muerta demasiado pronto, demasiado para su marido… Pienso que el bienestar de entonces venía por ella del Cielo. Y quiero ser mejor, por lo que Tú dices y por imitar a mi esposa.

No pido mucho… sólo permanecer en esta casa donde ella murió, donde yo nací… y disponer de un pan para mí y la criada que me hace de mujer y de pastora y me ayuda como puede.

No tengo más personas a mi servicio. Tenía dos y me eran suficientes, trabajando, como trabajaba, también yo en las tierras y en el olivar… Pero el pan que tengo, a duras penas alcanza para mí…

–     No te prives de él por nosotros…

–     No, Maestro. Aunque no tuviera más que un pedazo de pan, te lo daría.

Es para mí un honor tenerte… Jamás lo hubiera esperado. Si te manifiesto mis miserias es porque eres bueno y comprendes.

–     Sí, comprendo. Dame ese martillo.

No se hace así. Así rompes la madera. Dame también ese punzón, pero primero ponlo al rojo; se taladrará mejor la madera, con lo cual podremos pasar la clavija de hierro sin esfuerzo.

Déjame. Yo he sido carpintero…

–     ¿Trabajar Tú para mí? ¡No!

–     Déjame. Tú me das hospedaje, Yo te ayudo; entre los hombres el amor mutuo debe ser dando cada uno lo que pueda.

–     Tú das la paz, das la sabiduría, das el milagro… ¡Das ya mucho, mucho!

–     Doy también el trabajo. ¡Venga, obedece!

Y Jesús, sólo con la túnica, trabaja rápido y con práctica en el astillado timón; taladra, ata, emperna, hace pruebas hasta que siente que está fuerte.

–     Podrá trabajar todavía mucho tiempo, hasta el año que viene y entonces podrás hacerlo nuevo.

–     Yo también lo creo. Esa reja ha estado en tus manos y me bendecirá la tierra.

–     No te la bendecirá por esto, Jacob.

–     ¿Por qué entonces, mi Señor?

–     Porque practicas la misericordia.

No te cierras en el rencor del egoísmo y de la envidia, sino que aceptas mi doctrina y la pones en práctica. Bienaventurados los misericordiosos: obtendrán misericordia.

–     ¿En qué la practico contigo, Señor?

Casi no tengo lugar ni alimento para tu necesidad; no tengo más que la buena voluntad, y nunca como ahora me ha pesado el ser indigente, por no tener con qué darte el debido honor a ti y a tus amigos.

–     Me basta tu deseo. En verdad te digo que incluso un sólo cáliz de agua dado en mi nombre es cosa grande a los ojos de Dios. Yo era un cansado viandante bajo la tormenta, tú me has dado hospedaje.

Llega la hora del alimento y me dices: “Te ofrezco cuanto tengo”. Se hace de noche y tú me ofreces un techo amigo. ¿Qué más quieres hacer? Ten confianza, Jacob.

El Hijo del hombre no mira la pompa del recibimiento y de la comida, mira el sentimiento del corazón. El Hijo de Dios le dice al Padre:

“Padre, bendice a mis benefactores y a todos aquellos que en mi nombre son misericordiosos con los hermanos”. Esto digo para ti.

La criada, que mientras Jesús trabajaba con la grada ha hablado con el patrón, vuelve con algo de pan, con leche que acaba de ordeñar, pocas manzanas algo secas y una bandeja de aceitunas.

Jacob se justifica:

–      No tengo más.

–      ¡Oh, Yo veo en tu comida un alimento que tú no ves! Y de ése me nutro porque tiene sabor celeste.

–      ¿Será que te alimentas, Tú, Hijo de Dios, de algún alimento que te traen los ángeles? Quizás vives del pan del espíritu.

–      Sí. Más que el cuerpo, tiene valor el espíritu, y no en mí sólo.

Pero no me nutro de pan angélico, sino del amor del Padre y de los hombres. Esto lo encuentro en tu mesa y bendigo por ello al Padre que a tí me ha conducido con amor.

Y te bendigo a tí que con amor me acoges y amor me das: éste es mi alimento, y hacer la voluntad del Padre mío.

–     Bendice, entonces, y ofrece Tú, por mí, el alimento a Dios.

Hoy eres el Cabeza de familia y siempre serás mi Maestro y Amigo.

Jesús toma y ofrece el pan teniéndolo sobre las palmas levantadas en alto.

Y ora con un salmo, creo. Luego se sienta, parte y distribuye… Todo así termina.

P EGOLATRÍA DEL ‘YO SOY’


13.09.2020

Hermanos:

Comparto con ustedes los detalles que San Miguel Arcángel me enfatizó durante esta visión.

Terminado el Mensaje del 13 de septiembre, San Miguel colocó frente a mis ojos el globo terráqueo diferente a como lo podemos ver ahora por medio de los satélites, pues los colores eran diferentes.

San Miguel me dice:

Hija, ¿miras que la Tierra no posee el verdor al que estás acostumbrada y los mares han usurpado terreno?

 Yo asombrada asentí con mi cabeza en un movimiento de afirmación.

Seguido me dice:

La humanidad no ha aceptado que esta enfermedad que les aqueja fuertemente es producto de la codicia con la que algunos científicos y quienes gobiernan al mundo,

han utilizado para causar el mal y tomar como rehenes a la humanidad.

En este momento he de repetir lo que Nuestro Rey y Señor Jesucristo y Nuestra Reina y Madre les han repetido sobre el mal uso de la tecnología: este virus es prueba de ello.

El Mal estudió muy astutamente cómo acercar más al Pueblo de Dios hacia la tecnología, ya que será a través de ella que el Anticristo se dará a conocer ante toda la humanidad.

Es la realidad a la que han llevado a los niños, adolescentes y adultos con gran facilidad y sin que les parezca anormal.

Ahora sí se cumple lo que Nuestra Madre les había mencionado hace tantos años atrás: 

LOS HOGARES SE CONVERTIRÁN EN CAMPOS DE CONCENTRACIÓN MASIVOS…

Y eso está viviendo la Humanidad en general.

Esta nueva forma de enseñanza virtual que se ha levantado, ha sido con la aceptación y sumisión de la humanidad, esto produce alteración, violencia por doquier

y la Humanidad lo va viendo como algo normal, casi dicen que la violencia es algo necesario en este momento.

Ese es el peligro: que la muerte se enfrenta con el hombre cada instante en manos del semejante, sin que esto lleve a graves consecuencias.

Luego me mostró cómo la criatura humana se mira vacía, con poca Fe o nada de Fe, también miré parte de la humanidad con una llenura de luz y me dice San Miguel:

Es la llenura espiritual de los que formarán parte del Resto Santo.

Pude mirar largas filas para recoger alimentos de primera necesidad y en familias divididas.

Esto no es fácil, sino al contrario, vi como los ancianos en especial, son abandonados en las largas filas y despreciados por sus familias, ya que no son considerados necesarios.

Lo que realmente pude observar es la ley del más fuerte.

Y se cumple la Palabra de la Sagrada Escritura: Mateo 24, 8-15. 

7. Pues se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá en diversos lugares hambre y terremotos.

8. Todo esto será el comienzo de los dolores de alumbramiento.

9. «Entonces os entregarán a la tortura y os matarán, y seréis odiados de todas las naciones por causa de mi nombre.

10. Muchos se escandalizarán entonces y se traicionarán y odiarán mutuamente.

11. Surgirán muchos falsos profetas, que engañarán a muchos.

12. Y al crecer cada vez más la iniquidad, la caridad de la mayoría se enfriará.

13. Pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará.

14. «Se proclamará esta Buena Nueva del Reino en el mundo entero, para dar testimonio a todas las naciones. Y entonces vendrá el fin.

15. «Cuando veáis, pues, = la abominación de la desolación, = anunciada por el profeta Daniel, erigida en el Lugar Santo (el que lea, que entienda),

Me presentó San Miguel a cientos de criaturas humanas claudicando en la Fe, porque no se cumplen las Revelaciones ¡YA!

Luego me presenta esas mismas criaturas en la Tribulación gimiendo y suplicando el Auxilio Divino.

Vi un gran terremoto y vi al mar adentrarse en la tierra y los necios no se iban a los lugares altos, pereciendo ahogados. 

Vi cantidad de personas ahogadas a causa de un volcán que emerge del fondo marino y crea un tsunami.

El Cielo se puso grisáceo y los hombres corrían de un lugar a otro con terror y espanto, pero las criaturas de Fe se hincaban y extendían los brazos adorando a Dios.

Decían:

¡OH TIEMPO ESPERADO, DADNOS FE,

DIOS DE CIELOS Y TIERRA,

DANOS FE PARA LLEGAR HASTA EL FINAL!

A los días los noticieros anuncian que un súper volcán entró en erupción y ha provocado un clima tipo invernadero…
Se paralizan los vuelos y todo medio de transporte entre países…

Los templos se llenan de personas pidiendo confesión…

Y San Miguel me dice:

Hoy solicitan clemencia, ayer blasfemaban de Dios.

El hombre continúa altanero ante Dios, esta generación vive ante dos caminos:  el de la gracia y el de la esclavitud al pecado.

Habrá padecimientos en gran número de países, los habitantes se levantarán en contra de sus gobernantes, quienes dominan a la humanidad,

y no son los presidentes, sino los grandes masones que preparan el gobierno único, quienes gestan el caos en los países…

La guerra se anuncia y se inicia.

Y exclama San Miguel:

Criaturas humanas, no sean obstinadas, ¡CONVIÉRTANSE!, les mantienen cautivos para alejarles de la Trinidad Sacrosanta

y el hombre sin Dios se entrega al Demonio.

NO CONTINÚEN VIVIENDO DEL EGO HUMANO,

 Les mantiene ciegos, no les permite mirar y les lleva a vivir en la soberbia pisoteando a los semejantes.

San Miguel me dice:

Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el Reino de los Cielos.

Bienaventurados los que lloran, pues ellos serán consolados.

Bienaventurados los humildes, pues ellos heredarán la Tierra.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, pues ellos recibirán Misericordia.

Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados aquellos que han sido Perseguidos por causa de la justicia, pues de ellos es el Reino de los Cielos.

Bienaventurados serán cuando los insulten y persigan, y digan todo género de mal contra ustedes falsamente, por causa de Mí.

Regocíjense y alégrense, porque la recompensa de ustedes en los Cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que ustedes.

San Miguel se aleja y solicita la perseverancia del Pueblo de Dios.

MENSAJE DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

13 DE SEPTIEMBRE DEL 2020

Amado Pueblo de Dios:

Reciban la Paz, el Amor y la Misericordia procedentes de la Trinidad Sacrosanta.

En unidad, como Pueblo de Dios que camina sin desesperar ni perder la Fe, AVANCEN HACIA LA ETERNA FELICIDAD.

En este momento más que en otros, deben tomar determinaciones que les alumbren y les abran el camino espiritual antes de que sea tarde y la costumbre les ciegue totalmente. 

 El Pueblo de Nuestro Rey y Señor Jesucristo es testarudo, hipócrita, presumido, soberbio y desobediente, por ello es que padece.

Les advertimos por Misericordia Divina sobre cuanto los lleva a perder la Vida Eterna y no lo toman para sí mismos, sino para los hermanos.

Vengo con mi Espada en alto,

EN SEÑAL DE QUE LA PURIFICACIÓN DE LA HUMANIDAD SE ACELERA

Y ES CRUENTA como el mismo pecado del hombre.

Tienen que vaciar el ego humano de cuanto les mantiene apegados a la necedad y la soberbia; tienen que aplicarse a sí mismos la corrección y vivir, obrar y actuar dentro de la fraternidad y el Amor Divino.

Dan lectura a estas Palabras, que por Voluntad Divina les dirijo, y creen que son para otros hermanos, he de decir que son para cada uno de los que las leen, son para tí, no para otro,

¡Ególatras de su propio dios! yo soy. 

Debido a ello no comparten el dolor ajeno, no sufren con el que sufre, no se alegran con el que se alegra, viven en una constante batalla con sus semejantes.

¡No! hijos de Dios, el actuar de esa forma les aleja de actuar y obrar a la manera de Nuestro Rey y Señor Jesucristo.

Y les arrastra con la corriente del mundo que ha perdido valores, sobre todo los espirituales, y de ahí, es el Caos en que se encuentran.

25. Os rociaré con agua pura y quedaréis purificados; de todas vuestras impurezas y de todas vuestras basuras os purificaré.
26. Y os daré un corazón nuevo, infundiré en vosotros un espíritu nuevo, quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne.
27. Infundiré mi espíritu en vosotros y haré que os conduzcáis según mis preceptos y observéis y practiquéis mis normas.

¡CAMBIEN!, NO MAÑANA, ¡SINO HOY!

 en este preciso momento para que no vaguen solitarios cuando necesiten de sus hermanos. Todos necesitarán del auxilio de los hermanos ante la Purificación que llega.

Mediten:

LA TIERRA NO SERÁ PURIFICADA CON EL AGUA, SINO CON EL FUEGO,

ese que emana de la tecnología creada para destruir sin compasión.

En este mundo devastado, agitado y agobiado, el hombre dirige su mirada y sus fuerzas mal encauzadas contra lo que representa lo Divino;

por ello, Pueblo de Dios, mírense en el interior y transformen los constantes reproches que profieren contra Dios en un ¡GRACIAS, PADRE! porque me pules con Tu Amor.

¿Qué sucede en la Tierra en este momento?

Deben aprender a ser caridad, paz interior, Amor, Fe y Esperanza para que reciban lo mismo.  

Daniel cantaba esto ¡ADENTRO del horno encendido por los que querían su ruina!

¡PREPÁRENSE!, al hombre le es mayormente llevadero cuanto acontece si se mantiene en Dios.

No así quien se mantiene en su yo soy, estas criaturas se saturan con facilidad, no son amor y por su voluntad caminan solas.

Ustedes Pueblo de Dios, actúen ya en ustedes mismos, alivianen el camino, para que este no sea más pesado, sino al contrario, un camino bendecido por la Fe y el Amor a Dios.

Pueblo de Dios:

La Iglesia de Nuestro Rey y Señor Jesucristo exhala el lamento, no se pierdan, no teman, sean coherentes y tengan la seguridad de la protección de la Reina y Madre que se encuentra con ustedes para guiarles si se lo permiten.

Volcanes serán lamento para los hijos de Dios, no se descuiden, manténganse en alerta.

La Tierra se estremece con fuerza, las criaturas correrán hacia un extremo y hacia otro ante la fuerza de la Naturaleza.

¡Criaturas de Dios!

SEAN CRIATURAS DE FE, no deben forjarse sobre lo que desean como criaturas humanas, sino sobre la Voluntad Divina.

Amado Pueblo de Dios:

Este es el momento para que cambien, se conviertan y se preparen para lo que será más fuerte, de ello depende cómo continuarán viviendo, en el Lamento continuo o en la Voluntad Divina que les da Paz.

Confiar en Dios es tener la CERTEZA, de que Él tiene todo bajo control y que aunque la situación parezca imposible, ¡ÉL ES EL DIOS DE LOS IMPOSIBLES!…

No desean ser renovados, es más placentero el fango del “ego” que la conversión basada en el sacrificio.

Deben continuar Orando con el alma, potencias y sentidos, unificándose para Orar, sin dispersiones.

Las oraciones son necesarias para ustedes como Humanidad.

TENGAN PRESENTE QUE LA SAGRADA ESCRITURA ES FUERZA PARA LOS HIJOS DE DIOS,

LA EUCARISTÍA ES ALIMENTO PARA LOS HIJOS DE DIOS,

ALIMÉNTENSE ANTES DE QUE SE HAGA PRESENTE EL MISTERIO DE LA INIQUIDAD. (Cf. II Tes 2,7)

Pueblo de Dios:

La guerra destila por varias vertientes sin dejar de mirar el centro de la cristiandad como objetivo para que las ovejas sean amedrentadas.

¡FE, FE, FE!

Escuchan al Etna rugir, despiertan los colosos y la humanidad siendo presa de sí misma desespera.

¡CÓMO AÑORARÁN LOS TIEMPOS VIVIDOS!

¡CÓMO LAMENTARÁN TANTA IGNORANCIA EN LA QUE VIVIERON!

Despierta Pueblo de Dios, DESPIERTA, que el hambre espiritual cabalga sobre la Tierra, el hambre física cabalga (Cf. Apoc 6,2-8) anunciando a la Humanidad lo venidero.

LA FE MANTIENE A LA CRIATURA HUMANA INAMOVIBLE.

¿POSEEN FE?

Les bendigo.

¿QUIÉN ES COMO DIOS?
¡NADIE COMO DIOS!

San Miguel Arcángel

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

Comentario del Instrumento: 

Hermanos:

Nuestro amado San Miguel Arcángel, en este llamado a la conversión, nos da un recorrido por diferentes escenarios en los que vive y vivirá la humanidad.

En cuanto avanza el transcurrir de los días, así se acerca el cumplimiento de las Revelaciones. 

La hambruna llega ante un hombre que reniega de Dios y le culpa de cuanto acontece. ¿Será que se levantarán contra el Pueblo de Dios y le perseguirán al señalarle Culpable de lo acaecido?

San Miguel Arcángel me permitió mirar a un grupo de personas, todos hombres decidiendo el próximo paso a dar en cuanto al destino de la humanidad.

Una humanidad golpeada en la salud es más vulnerable para llevarle a la desesperación social y al caos.

Somos advertidos, NO caigamos en la desesperación.

Alimentémonos del Amor Trinitario y de nuestra Madre Santisima por cada uno de nosotros. Amén.

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