EL PECADO, PECADO ES


“Lo que está mal, ESTÁ MAL, aunque lo haga todo el mundo. Lo que está bien, ESTÁ BIEN, aunque no lo haga nadie.” Papa san Pío X

La Verdadera Historia de Cómo el Movimiento Homosexual se hace Prevalente

Esta es la historia de lo que sucedió en EE.UU., y que marcó el camino para el desarrollo occidental de la estrategia gay.

Los grandes cambios sociales y culturales no suceden espontáneamente.

Sino que son consecuencia de situaciones y marcos filosóficos que vienen operando desde hace tiempo.

Hasta que en un momento histórico se despliegan políticamente y comienzan a prevalecer.

Y esto no tiene nada que ver con la justicia de sus causas.

Esta es la historia que sucedió en EE.UU. y que marcó el camino para el desarrollo occidental de la estrategia gay.

En alianza con sectores progresistas y reingenieros de la moral.

Robert Reilly ha escrito un libro muy lúcido y documentado acerca de una época de rápida transición. Él ha dicho una parte de lo que pasó y una buena parte de por qué, pero siguen habiendo preguntas.

‍Las ideas de Rousseau han estado circulando desde hace 200 años.

¿Cómo es que de repente ganaron?

EL DEBATE SOBRE LO QUE ES NATURAL Y NO ES NATURAL

Reilly explica que el debate se centra en la cuestión de lo que es natural y no lo es. Y cómo distinguir entre el bien y el mal.

‍Él describe cómo los griegos se enamoraron de la realidad al descubrir la naturaleza y que el propósito de las cosas era cognoscible e inmutable, incluso al capricho de los dioses.

Jean-Jacques Rousseau cambió la noción de naturaleza de Aristóteles en su cabeza.

Aristóteles decía que la Naturaleza define no sólo lo que el hombre es sino lo que debería ser.

Rousseau respondió que la naturaleza no es un fin, sino un principio: el fin del hombre es su comienzo o como Allan Bloom expresó:

Rousseau tenía un odio particular para la mayor limitante de las instituciones, la familia, él consideraba que era una construcción artificial.

Hizo un llamamiento para la educación de los niños, en que se tomaran de la familia y fueran dados al Estado.

Como Reilly dice:

Una vez que la sociedad se atomiza, una vez que la familia deja de interponerse entre el individuo y el Estado, el Estado es libre para transformar al individuo aislado a la fuerza.

Y sucede en cualquier versión de “hombre nuevo”, que los visionarios revolucionarios defiendan”.

Todo esto es para mostrar cómo el propósito del sexo se vio socavado por primera vez por un debilitamiento de la filosofía y la comprensión de la naturaleza.

‍Como Reilly dice,

Como se ha visto a través de la influencia de Rousseau, el caso de la homosexualidad es una vulgarización de un anarquismo filosófico que niega la existencia de la naturaleza teleológica.

Y por lo tanto la capacidad de discriminar entre el uso y el abuso de las cosas.

LA RACIONALIZACIÓN Y JUSTIFICACIÓN DEL PECADO

Pero la vieja naturaleza es algo muy poderoso, y la naturaleza ligada a la conciencia es prácticamente irrefutable.

Sin duda irrefutable sin justificaciones y racionalizaciones.

Por eso Aristóteles escribió:

Los hombres comienzan cambios revolucionarios por razones relacionadas con su vida privada.

Una cosa que se nota en los debates de los HSH es cómo inmediatamente se convierte en personal y esto es precisamente porque es muy personal.

Reilly dice que la voz insistente de la conciencia debe ser amortiguada a favor del pecado persistente.

El pecador hace esto a través de la justificación interna y la racionalización y la insistencia, de que se acepte el pecado e incluso sea celebrado por la sociedad en general.

Reilly nos dice:

Las racionalizaciones para el mal comportamiento moral operan así. Cualquier persona que opta por un acto malo debe presentárselo a sí mismo como bueno; de lo contrario, como enseña Aristóteles, sería incapaz de elegirlo.

Cuando racionalizamos, nos convencemos de que los deseos prohibidos hasta ahora son permisibles.

En resumen, podemos afirmar que lo malo es bueno.

¿Y que hay del fracaso de la moral habitual? La conciencia debe ser “borrada”.

Esto lo vemos en las afirmaciones de que el aborto es un bien positivo.

Y matar a los enfermos de edad avanzada es bueno para ellos y para la sociedad.

¿Pero cómo marchó el movimiento homosexual?

LA MARCHA GAY SOBRE LAS INSTITUCIONES

Reilly muestra cómo la aceptación de la sodomía está ligada al caos sexual más grande en la sociedad.‍

¿Cómo puede un adicto a la pornografía, que ve regularmente actos sexuales explícitos de todo tipo, objetar en alguna forma la conducta homosexual entre dos hombres que supuestamente se aman y se supone que quieren un compromiso de por vida en el matrimonio?

Voy a aceptar tu proclividad si aceptas la mía. Como un acto moral, la sodomía debe ser normativa.

Si se trata de normativa, se debe enseñar en nuestras escuelas como una norma. Si se trata de una norma, se debe cumplir.

De hecho, la homosexualidad debe ser solemne: los homosexuales activos deberían ser ordenados como sacerdotes y obispos.

La sodomía debe sacramentada.

Y hacia eso estamos yendo ¿o no?

‍La mayor parte del libro de Reilly describe con gran detalle cómo el ethos HSH (hombres que tienen sexo con hombres) marchó a través de las instituciones: la ciencia, la crianza de los hijos, la educación, los Boy Scouts, los militares, e incluso la política exterior de EE.UU.

‍Él escribe:

“Hay dos concepciones radicalmente diferentes de la ciencia – una que es científica y una que no lo es.”

Una tiene que ver con la realidad. La otra que busca una falsa realidad.

‍La ciencia no científica, es un esfuerzo no tanto para entender lo que existe y cómo llevarlo a cabo, sino para ganar poder y fundamentalmente hacer transformaciones.

El hombre se convierte en el último maestro a través del ejercicio de su voluntad por el instrumento de la ciencia. Que hace nuevas todas las cosas de acuerdo a sus deseos.

¿Cómo el movimiento homosexual fue ‘doblándole el brazo’ a las instituciones?

LA OFENSIVA GAY SOBRE LOS PSIQUIATRAS

Él mira la campaña política dentro de la comunidad científica, que no buscaban la verdad, sino avanzar en la causa.

La eliminación de la homosexualidad como una enfermedad en el Manual de Diagnóstico y Estadístico (DSM) de la Asociación Psiquiátrica Americana (APA) fue esencial para la aceptación de los HSH.

El conocido activista Frank Kameny dijo:

Siento que todo el movimiento homófilo va a estar de pie o caer sobre la cuestión de si la homosexualidad es una enfermedad, y sobre nuestra toma de posición firme en esto.

Reilly postula:

Uno podría suponer que esto requeriría primero la exploración científica de la evidencia. Sólo después podría concluirse sobre si la homosexualidad es un problema psicológico.

Esto no es lo que pasó.

Lo qué sucedió fue una campaña política, que incluyó la invasión de reuniones, conspiraciones clandestinas y amenazas. Reilly cita al activista Donn Teal:

El 14 de mayo de 1970, los psiquiatras se convirtieron en presa.

Se produjo una invasión por la coalición de los “gay” y mujeres liberacionistas interrumpiendo la convención nacional de la Asociación Americana de Psiquiatría en San Francisco… para protestar por la lectura de un documento sobre la terapia de aversión”.

Los activistas invadieron muchas de esas reuniones. Pero ¿Por qué los miembros de la APA cedieron a esta presión, sobre todo porque no había base científica para justificar el cambio de clasificación?

Reilly pregunta.

La respuesta es que muchos de los psiquiatras eran ellos mismos hombres que tenían relaciones sexuales con hombres y estuvieron, por tanto, “fuertemente dedicados a la racionalización, por razones de su vida personal.”

El Presidente electo de la APA en 1973 fue el Dr. John P. Spiegel que era en el momento un hombre gay oculto.

De acuerdo con la nieta de Spiegal, Alix, ahora periodista de la Radio Pública Nacional, su abuelo comenzó a reunirse a escondidas en su despacho con un grupo de psiquiatras jóvenes.

‍Algunos de ellos ocultos por necesidad, porque la homosexualidad no estaba permitida dentro de la profesión. Y que estaban interesados en el mismo tipo de cambio como los agitadores externos.

En un programa de radio Alix Spiegel cuenta la historia de la noche de la convención anual de la APA en Honolulu cuando todo cambió.

‍El hombre clave para el cambio fue el Dr. Robert Spitzer, jefe del comité de nomenclatura de la APA.

Ron Gold, un miembro de la Alianza Activista Gay, había intimidado a Spitzer.

‍Spitzer le dijo que dudaba que hubiera algunos psiquiatras homosexuales.

Esto es lo que sucedió.

Había una reunión esa noche de la insurgencia psiquiátrica gay llamado GayPA, en el llamativo bar Tiki e invitó a Spitzer.

‍Spitzer se sorprendió al ver quienes estaban allí:

el jefe de la Asociación de Análisis Transaccional y el tipo que entregaba todo el dinero de formación en los Estados Unidos, y jefes de varios departamentos de psiquiatría de prestigio en varias universidades estaban todos allí.”

Un auténtico quién es quién de los poderosos colegas de Spitzer. ‍La presencia de Spitzer enervó a los hombres de GayPA y trataron de sacarlo pero Gold insistió en que a Spitzer se le permitiera quedarse.

Y entonces algo notable ocurrió. Un joven entró en el bar y reconoció a Spitzer a Gold y a la cabeza de GayPA.

Él era un psiquiatra del ejército que había oído hablar de Gold y fue inspirado para visitar un bar gay por primera vez.

Él se sintió tan conmovido al ver la aceptación obvia de la homosexualidad por la élite psiquiátrica, que se derrumbó en lágrimas.

Esa noche en el llamativo bar gay, Robert Spitzer se sentó y cambió las 81 palabras ofensivas en el DSM. Tal es la ciencia, hecha en la era de la no-ciencia.

¿QUÉ TAN RÁPIDO SUCEDIÓ TODO ESTO?

Hace cincuenta años, Frank Kameny fue arrestado en el parque Lafayette, entonces un notorio lugar de citas homosexuales frente a la Casa Blanca.

Kameny perdió su trabajo en el gobierno, demandó y perdió incluso en la Corte Suprema, pero en el proceso se convirtió en un icono gay.

En 2008 este héroe del movimiento gay escribió una carta pública en la que dijo:

“Vamos a tener un mayor y mejor disfrute de más y mejores perversiones sexuales, cualquiera que sea la definición, por más y más adultos que consienten…

Si el bestialismo con animales con consentimiento proporciona felicidad a algunas personas, déjenlos procurar su felicidad.

Este es el americanismo en acción”.

En 2009 Barack Obama dio a Frank Kameny un premio en la Casa Blanca.

La casa de Kameny en Washington DC aparece actualmente en el Registro Nacional de Lugares Históricos y sus papeles se encuentran archivados en la Biblioteca del Congreso.

Y aún, hay fotografías de Kameny como orador principal en las reuniones de la Asociación de Amor Hombre/Niño de América del Norte.

‍Nada de esto tiene sentido.

‍En sólo 50 años.

Pero es sólo una parte de la historia, la otra es el desarrollo político de esta pulsión sexual.

LAS SEIS ESTRATEGIAS

Cualquiera que esté preocupado por la influencia de la agenda homosexual en la remodelación de los valores tradicionales debe estar íntimamente familiarizado con las tácticas principales que comúnmente emplean los homófilos.

Las estrategas homófilas son muy hábiles para manipular a la opinión pública con un arsenal de seis tácticas que se basan en engaños y verdades a medias:

-Explotar su status de “víctima”;

-Utilizar los medios de comunicación afines;

-Confundir y neutralizar a las iglesias;

-La calumnia y el estereotipo a los cristianos;

-Ocultar su verdadera naturaleza, y

-La intimidación.

Una de las razones por las que estas tácticas han funcionado tan bien es que los activistas homófilos han tenido éxito en la comercialización de una imagen inofensiva y amable de su movimiento.

Han adormecido a las personas haciendo pensar que la sociedad en general no se ve afectada por su programa social radical.

Estrategas homosexuales, en muchos casos, bajo el tono en su retórica extrema, han envuelto su programa en un lenguaje suave.

Con el tiempo, sin embargo, estos han comenzado a pensar a los otros como “homófobos” o “enemigos” si se oponen a cualquier aspecto de la agenda de los derechos homosexuales.

O increíblemente, aún cuando sólo se los pregunten en sus propias mentes.

LA EXPLICITACIÓN DE LA ESTRATEGIA

Los generales y los abogados a menudo desean que sus adversarios escriban un libro.

Curiosamente, los líderes del movimiento de los “derechos de los homosexuales” hicieron exactamente eso.

Marshall Kirk y Hunter Madsen claramente establecieron este programa en las órdenes de marcha del movimiento, After the Ball: How America Will Conquer Its Fear & Hatred of Gays in the 90s.

Este libro es un absoluto tesoro de información para las personas favor de la familia, que participan activamente en contra de la agenda de los derechos homosexuales.

Con mucho, la táctica homófila más popular es la afirmación de la condición de víctima, que es un muy potente, casi paralizante

‍El arma que les da una clara ventaja en la escena pública.

Kirk y Madsen resumen la eficacia potente de la condición de víctima:

En toda campaña para ganarse al público, los gays deben ser presentados como víctimas que necesitan protección para que la balanza se incline por reflejo a adoptar el papel de protector…

El propósito de la imagen de víctimas es hacer sentir muy incómodo al interlocutor.

Es decir, tocar con la vergüenza el orgullo farisaico que normalmente acompañan y recompensan la beligerancia anti-gay.

Y sentar las bases para el proceso de conversión, ayudando a identificarse con los gays y simpatizar con su condición de desvalidos…

El público debería estar convencido de que los gays son víctimas de las circunstancias, que no pudieron elegir la orientación sexual que ellos hicieron, como por ejemplo, su altura, color de la piel, las aptitudes, o las limitaciones…

Los gays deben ser presentados como víctimas del prejuicio.

¿Te suena familiar?

Lo es si uno presta atención a la cobertura de los medios dominantes sobre estos temas polémicos, como ellos juegan afuera de la ley y la sociedad.

Sin embargo, la situación de víctima requiere una historia que la respalde.

ESCLARECIENDO LOS CRÍMENES DE ODIO

Tal vez el lamento más común del homófilo gira en torno a la supuesta “ola crímenes de odio anti-gay”.

Un análisis de las estadísticas del FBI sobre los crímenes de odio cometidos contra los homosexuales durante el período 2000-2008 muestra que la probabilidad de cualquier persona homosexual, de ser víctima de un crimen de odio durante el período de su vida entera es un poco más del uno por ciento.

Curiosamente, “los gays” son más propensos a cometer crímenes de odio contra los “heterosexuales” que al revés.

Según el FBI, hay 3.98 crímenes de odio cometidos por cada millón al año de heterosexuales contra los homosexuales.

Y hay 4.44 crímenes de odio cometidos por cada millón de homosexuales contra los heterosexuales al año.

La violencia contra los homosexuales se difunde en toda la prensa, pero es interesante observar que la gran mayoría de la violencia “anti-gay” es cometida por otros “gays”.

‍La Coalición Nacional de Programas Contra la Violencia (NCAVP) es el recopilador principal de la violencia contra “gays” en los Estados Unidos.

Según las estadísticas del NCAVP sobre la violencia contra los “gay”, el 83 por ciento de todos los actos de violencia cometidos en contra de “los gays” se lleva a cabo por otros “gays” en situaciones domésticas.

Esto ni siquiera se cuenta como actos de violencia “gay-sobre-gay” cometidos fuera del hogar.

LA BAJA TOLERANCIA AL CUESTIONAMIENTO DE LAS UNIVERSIDADES

Esta confusión es ahora dominante en la sociedad, y el cuestionamiento de la agenda simplemente no es tolerada – especialmente entre los jóvenes de Estados Unidos.

Por ejemplo, la noción clásica de que las universidades deben ser “espacios para el libre intercambio de ideas” ha sido desechada por completo en los Estados Unidos.

Más de tres cuartas partes de los colegios y universidades de EE.UU. ahora poseen códigos de conducta que prohíben el comportamiento y el discurso sobre lo que llaman “homofobia.”‍

El peligro que representan estos códigos a la libertad académica supera con creces su utilidad.

Esto ya ha sido ampliamente demostrado, ya que muchos colegios han castigado severamente a estudiantes por el mero deseo de debatir el tema de la homosexualidad.

‍El aplastamiento de las opiniones discrepantes sobre la homosexualidad en el aula ha estado ocurriendo por décadas.

En 1991, un estudiante de la Universidad de Michigan anunció su intención de establecer un programa de asesoramiento para ayudar a los homosexuales a abandonar su estilo de vida.

‍Él fue arrastrado ante un panel de administradores de la universidad, que por unanimidad, lo encontró culpable de “acoso sexual”, y fue expulsado de la universidad.

En el 2000, la Asociación de estudiantes de la Universidad Tufts votó oficialmente “dar de baja” a la Fraternidad Cristiana ( TCF) de la Tufts por tener en cuenta, a efectos de seleccionar a los líderes, las creencias de los miembros cuyos puntos de vista de la Escritura y la homosexualidad fueran como la suya.

El TCF fue despojado de la financiación, no se les permitió utilizar el nombre de Tufts, no se le permitió reunirse en cualquier habitación que requiera una reserva.

Y no se permitió hacer publicidad o anunciar cualquiera de sus eventos o reuniones.

En 2011, un estudiante de Fort Worth, Texas High School fue suspendido de la escuela por decir:

“Soy cristiano, y no creo que ser gay sea correcto”, durante una discusión en clase.

Y LOS MAESTROS NO LA TIENEN MÁS FÁCIL

En 2010 un profesor de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, fue acusado de “incitación al odio” y relevado de sus obligaciones docentes por la enseñanza de la doctrina católica sobre la homosexualidad en su clase Introducción al Catolicismo.‍

El profesor de ciencias políticas Jean Betheke Elshtain, además de destacar los peligros presentados por los códigos contra el racismo, también señala las dificultades asociadas con todos los códigos punitivos de esta naturaleza:

“Mi impresión es que, en el largo plazo, el resultado de tales esfuerzos [los códigos de discurso de la universidad] no serán purificados, libres de racismo, de la conciencia colectiva de los estudiantes.

Sino que habrá una acumulación de resentimiento latente que ha sido etiquetada como racista, incluso si uno nunca ha cometido un acto racista o lanzado un insulto racista“.

LOS DERECHOS BÁSICOS DE LOS DEMÁS

Nadie pretende de negar a los homosexuales sus derechos humanos básicos, que son los mismos derechos básicos que todos tenemos como hijos e hijas de Dios.

Sin embargo, ha llegado al punto donde tenemos que luchar para preservar nuestros derechos básicos propios.

Los derechos a la libertad de expresión, religión, de reunión, y enseñar a nuestros hijos nuestros propios valores.

Con el fin de proteger a nuestras familias e instituciones propias.

Aquellos que promueven la homosexualidad por la fuerza están desgarrando cada vez más los derechos de los cristianos, y la situación se está deteriorando rápidamente.

‍¿Quién podría haber imaginado tan sólo hace unos años que las empresas iban a despedir a las personas por escribir artículos pro-familia en su propio tiempo?

¿O que los dueños de negocios fueran demandados por negarse a participar en ceremonias de uniones homosexuales?

UN CAPÍTULO PARA LA IGLESIA

Y un capítulo aparte es lo que está sucediendo en el cristianismo y en el catolicismo.‍

Entre los protestantes y evangélicos se ve que son cada vez más congregaciones que se deciden por aceptar los ‘matrimonios’ homosexuales, especialmente en EE.UU.

‍Y en el caso del catolicismo se nota una escalada desde adentro.

En primer lugar, hemos presenciado en el Sínodo de Obispos sobre la Familia en octubre de 2014 la maniobra de parte de algunos obispos y cardenales para celebrar la homosexualidad.

‍Con un alcance mayor que la mera aceptación y amor que todo cristiano debe tener por la persona de un homosexual, porque se destacaban los valores de las parejas homosexuales.

Pero lo más preocupante es que el famoso “quién soy yo para juzgar” se está convirtiendo en varias parroquias, o sea a nivel pastoral, en que aceptemos no solo a los homosexuales sino a su estilo de vida como legítimo al cristianismo.

Y esto viene asociado también a un movimiento de católicos homosexuales que se declaran célibes.

‍Pero que a la vez se declaran homosexuales y celebran la relación homosexual como cristianamente válida, aunque célibes.

Fuente: Foros de la Virgen María

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