Archivos diarios: 5/10/20

UNA FE EROSIONADA


¿Por qué se está Erosionando la Fe Cristiana?

Probablemente pocos católicos puedan negar que hay una crisis en la Iglesia Católica.

Algunos se quedarán con la idea conformista de que la Iglesia siempre estuvo en crisis e incluso a punto de caer en el despeñadero, en casi todos sus 2000 años.

En medio de los debates morales y sacramentales de la Iglesia, es fácil centrarse en las políticas eclesiales y buscar en ella los problemas.

Pero sin negar la importancia de este tipo de debates, también es útil dar un paso atrás y examinar las raíces de la crisis.‍

El P. Robert Southard escribió en la edición de abril 1974 de la Opinión Homilético y Pastoral lo siguiente:

“La Iglesia Católica va a sobrevivir en este planeta hasta el Fin del Tiempo, creyendo, enseñando y practicando esencialmente lo que Cristo quiere de Ella… Pero debemos entender esta promesa correctamente.

La Iglesia en tal o cual lugar determinado puede ser destruida…

Se aplica a la Iglesia en su conjunto, no a todos los miembros o parroquias o diócesis, ni siquiera a las naciones en su conjunto”.

En base a eso algunos consideran que ciertas prácticas que se han introducido a la Misa contribuyen a la pérdida de lo sagrado.

Y dicen que cuando el sentido de lo sagrado se ha perdido,

el sentido de lo sobrenatural, inevitablemente se pierde, lo que lleva a una pérdida generalizada de la Fe.

Esto algunos lo ven como un reduccionismo o sea achacar la erosión a un sólo factor… Y quizás tengan razón

Para reflexionar sobre el tema debemos pensar primero cuales son las bases de nuestra Fe.

LAS BASES DE LA FE

El pensamiento cristiano se articula en base a 4 conceptos esenciales: el Amor, la Vida, la Razón y la Fe en lo sobrenatural.

EL AMOR

San Juan dice en 1 Juan 4: 7-8 que el que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.

Y este amor se refleja en nosotros, cuando nos abandonamos en Dios y permitimos que Su Presencia se irradie, dejándolo obrar libremente…

Porque SOLO SOMOS INSTRUMENTOS que lo transportamos y cuando somos humildes y dóciles, ÉL SE SIENTE A SUS ANCHAS…

Y amamos a través de su Corazón con su Amor Divino, y ESA ES LA DIFERENCIA

Y este amor se refleja en nosotros a través de la Santísima Trinidad y es lo que nos permite amar a los demás  y cumplir el más asombroso de los preceptos cristianos:

Perdonar y Amar a los enemigos.

Este amor nos permite encontrar el significado y el propósito de la vida. Y es a través de ello que reconocemos que Dios existe.

En 1 Corintios 13: 1-8 San Pablo nos dice lo que es el amor, llegando a decir que si no tengo amor no soy nada.

¿Acaso hemos perdido nuestra capacidad de sentir y dar amor a Dios y al Prójimo?

LA VIDA

La vida es central en el cristianismo porque Dios es el autor de la ella y por tanto es sagrada.

Cuándo el libro del Génesis relata la Creación vemos como Dios da vida a todo lo que existe.

Pero a su vez la vida creada en el ser humano es la única en su especie, porque Dios nos trasmitió el soplo viviente en nuestra alma que ES UNA PARTÍCULA DIVINA, dotada con muchos talentos,

QUE SE DESPERDICIAN  COMPLETAMENTE cuando la MATAMOS con nuestros pecados.

Y nos convertimos en muertos vivientes, porque la vida corporal se trata de una vida que puede crear cultura, hacer artefactos, cambiar el hábitat, producir belleza…

Mientras arrastramos un alma muerta y llena de corrupción..

Cuando tenemos abiertos los sentidos espirituales, ¡Quedamos en shock con el espantoso espectáculo de la Muerte Espiritual!

La vida es sagrada y el Mandamiento: ¡NO MATARÁS! adquiere toda su relevancia.

No puede ser abusada, ni suprimida fuera de Dios que la creó y conoce todos sus Misterios.

¿Hasta qué punto se ha deteriorado nuestra capacidad de comprender lo sagrado de la vida?

LA RAZÓN

Debe estar motivada por la bondad. Solo así las acciones humanas obtienen frutos de santidad.

Y la razón si es humilde cae de rodillas en obsequio del Dios Infinito e Incomprendible, que solo se vuelve accesible a través de la FE.

Solo la Fe ilumina la ciencia y la ayuda a comprender.

El conocimiento de la Esencia de Dios se encuentra en la sabiduría. Y la sabiduría se encuentra en el luminoso y ardiente centro que es la Caridad.

Porque Fe es religión y la religión permite a la criatura inteligente pero limitada, comprender al Perfecto e Infinito.

La Ciencia: ilumina el saber y regula el amor, sujetándolo al orden hacia las criaturas y hacia Dios.

Adán estaba formado de carne más que de espíritu. Pero no era carnal en cuanto a que sobre la materia, señoreaban el espíritu y la razón.

Y el espíritu inocente y pleno de Gracia, tenía semejanza admirable con su Creador y por lo tanto era inteligente y sabía comprender.

La Libertad: majestad dominante sobre el ‘yo’.

La inteligencia: perfecta e iluminada por la Caridad. Plena de sabiduría y de ciencia divina. Dios dio al hombre la inteligencia unida a la libertad de pensamiento.

¿Qué es el pensamiento?

Es al alma de la palabra. La facultad de comprender y conocer expresando las ideas y comunicarlas a los demás, es una cualidad humana.

Los pensamientos brotan en la profundidad de la mente y esto es lo que distingue al hombre de los brutos, en los cuales los movimientos mentales se limitan a los más rudimentarios para vivir.

El hombre piensa  y del pensamiento nacen obras de arte, de genio, de belleza.

El hombre piensa  y en este su pensar tiene un íntimo amigo que le sirve de compañía en su soledad.

El pensamiento del hombre viaja, espiritual como es, por todo el Universo. Se sumerge en los recuerdos y emerge en la previsión de los tiempos futuros.

Estudia, contempla y medita, las admirables obras de Dios en la Creación.

Reflexiona los misterios de los hombres. Cada hombre es un misterio encerrado en su vestidura mortal.  Luminoso u oscuro según sea su ánimo, santo o satánico.

Misterio solo conocido por Dios para el que no hay nada oculto.

Y de la contemplación de las cosas y de los hombres, sube a la contemplación de Dios.

Como el águila que cada vez más alto asciende hacia el sol, así el pensamiento humano puede elevarse y sumergirse en la luminosidad de Dios, después de haber meditado en la capacidad humana.

En la Inmensidad Divina después de haber reflexionado en la relatividad humana.

En la Eternidad Divina, después de haber contemplado la efímera temporalidad humana.

La Perfección, después de haber mirado sin soberbia que ciega, la imperfección humana.

La Mente: humana es perfecta e imperfectísima.

Iluminada por Dios es perfecta. Sin Él cae en el error.

Pero también es esta razón la que nos lleva a entender nuestro propósito en la vida y en el Universo.

¿Hoy estamos oyendo a Dios, comprendiendo lo que quiere de nosotros y haciéndolo?

FE EN LO SOBRENATURAL

Dios reconoce a sus siervos en aquellos que creen en Él y obedecen su Voluntad. Los herederos le fueron prometidos a Abraham por su Fe.

Y la herencia nos será dada por nuestra Fe.

Tener la Ley y NO cumplirla porque NO se tiene Fe, ocasiona la pérdida del Reino Celestial.

¿Y cómo cumplir la Ley, si no se cree en las verdades reveladas por Dios?

Cuando Premio y Castigo. Eternidad, Infierno, Paraíso, Resurrección de la Carne y Juicio Divino, son despreciados como cuentos.

Cuándo la DUDA sobre la existencia de Dios hace olvidar la Ley ¿De qué ayuda sirve conocer el Códice de la Vida?

¿Cuál escudo contra los fomes y las tentaciones queda, si no teniendo la Fe, ya nadie se cuida por vivir la Doctrina?

La Fe de Abraham, fue la Fe Perfecta.

El que tiene Fe no puede perecer. El que tiene Fe, tiene en sí el medio que le impide ofender irreparablemente al Padre.

El que tiene Fe, cree en Jesús como Dios y le cree a Jesús, OBEDECIENDO su Palabra.

El que tiene Fe cree en el Amor que ama y cree que tiene a Dios en sí.

El que tiene a Dios, está vivo espiritualmente y NO puede conocer la Muerte Eterna.

El que tiene Fe, conquista el Reino de Dios para su interior en la jornada terrena.

Y Dios es su Rey, su amigo, su Maestro, su Tesoro, Luz, Camino, Verdad, Vida.

Y en la otra Vida, eterna y beatífica posesión.

Quien cree, invoca al señor y se salva.

Aprende a amar y a vivir en Dios, sirviéndole a la manera de que Él desea ser servido.

Y Él premia y espera a los que de modos diversos y con variedad de misiones, habiendo recibido de Él, los dones necesarios para realizarlas, las llevan a cabo con amor y con alegría.

Por lo tanto, la Fe en lo sobrenatural no es ser crédulos, una creencia sin pruebas sino todo lo contrario, es una respuesta a la evidencia de que existe un mundo sobrenatural que da sentido a todo lo que nos rodea.,

¿Creemos en el mundo sobrenatural en estos tiempos?

Estas preguntas sobre las bases de la Fe son útiles para detectar dónde están los puntos débiles.

Hay que tener en cuenta también que Dios está permitiendo TODAS LAS PRUEBAS que nos acrisolarán,

porque  serán crecimiento en el Amor y en la Fe. 

Dios utiliza las Maldades de Satanás para entrenarnos y hacernos crecer espiritualmente…

CRISIS PERMITIDA POR LA DIVINA PROVIDENCIA

Sabemos que el Anticristo el hijo de Satanás, ha provocado la APOSTASÍA  a través de sus diferentes Brazos…

Y la crisis que estamos viviendo, será aprovechada por ABBA para separar el trigo de la cizaña. 

Los promotores modernistas de la Falsa Iglesia, andan borrachos de teología y totalmente áridos en la FE; porque recordemos lo que el  4 de Diciembre de 2012, nuestro Padre Celestial nos dijo:

“Es tan grande Nuestra Gracia, es tan grande Nuestro Poder y vuestra mente tan limitada, que no podéis entender Nuestra Divinidad, pero la entendéis realmente en el Amor, es algo de lo que vive el alma.

Un alma que no viva en el Amor, que no esté sumergida en el Amor, no avanza, decrece, se echa a perder.

Por eso Mis pequeños, vuestra misión ES AMOR, es reparación en el Amor, es dar vida en el Amor, es combatir todo error con el Amor.

Mis enseñanzas, a través de Mi Hijo, fueron así en el Amor, en la vida íntima, en reparar el interior, para que inmediatamente el exterior, quedara con salud.

La Fé restaura todo, Mis pequeños. Una Fé, que acepta curación interior, que acepta renovación, que acepta la Vida de su Dios, ésa Vida fortísima, ésa Vida Omnipotente en vuestro interior, restaura vuestro exterior.

Toda enfermedad, todo lo que afecta vuestro cuerpo, queda automáticamente restaurado al restaurar vuestro interior.

Ése es el Milagro, ésos son los Milagros que Mi Hijo hacía, restaurar el interior e inmediatamente el exterior quedaba restaurado.

Él veía el alma principalmente y la Fé que Él pedía que tuviera el alma, hacía que la persona quedara limpia de su enfermedad.”

7 COSAS QUE ESTÁN PRODUCIENDO CRISIS DE FE EN LA IGLESIA

1 – HACER LA MISA, SOBRE – MIRANDO AL HOMBRE

Nada erosiona más el sentido de lo sagrado que las liturgias antropocéntricas.

Estimulan nuestro propio narcisismo y nuestra incorrecta comprensión de la participación dentro de la Misa.

E inculcan el orgullo cuando la HUMILDAD se necesita más.

El Cardenal Sarah recientemente esta insistiendo en que los celebrantes de la Misa miren hacia el Señor en partes de la Misa.

2 – IRREVERENCIA HACIA LA EUCARISTÍA: DISTRIBUIR LA COMUNIÓN EN LA MANO

El Obispo Atanasio Schneider ha identificado esto como la gran crisis en la Iglesia de hoy.

La pérdida de reverencia a la Eucaristía lleva a una pérdida de Fe sobre la presencia real de Nuestro Señor.

Mientras que muchos han ofrecido argumentos convincentes a favor de la práctica tradicional de recibirla en la lengua (incluyendo la propia Roma),

Nadie puede ofrecer una buena defensa de la nueva práctica.

La que había desaparecido completamente de la Iglesia durante más de un milenio, hasta la década de 1970.

3 – RETIRAR LA BELLEZA OBJETIVA EN LAS IGLESIAS

El minimalismo arquitectónico postconciliar ha significado nada menos que un asalto contra la belleza.

Altares y estatuas hermosas clásicas fueron descartadas en los años después del Concilio Vaticano II.

Cuando se empezaron a quitar estatuas de santos, haciendo a los templos más despojados y hasta protestantizando las Iglesias.

Al igual que se eliminó la belleza física de la Iglesia, también su belleza musical.

Instrumentos profanos e incluso himnos y canciones de alabanza protestantes se introdujeron al culto católico

4 – INNOVACIÓN CONSTANTEMENTE

Posiblemente nada haya sido más decisivo para erosionar la Fe, que la incesante manipulación de la unidad de la liturgia.

El espíritu de innovación ha sido constante, lo que lleva a la interminable experimentación litúrgica y a la obligación de dictar cambios a la tradición que ellos mismos habían recibido.

Siempre tienen que reinventar para hacer mejor la Misa.

La tragedia más grande en todo esto es que los argumentos más convincentes a favor de la Iglesia, su antigüedad, su inmutabilidad, su constancia se ve socavada por la total inestabilidad.

Jesucristo es el mismo ayer, hoy y para siempre.

Milagro del sol en Fátima 13 de octubre 1917

‍5 – NUNCA HACER REFERENCIA A LO SOBRENATURAL

No hay referencias claras e insistentes sobre la mayoría o todas estas cosas:

EL DESTINO DE NUESTRA ALMA ETERNA

La realidad del Cielo,

La realidad del Infierno.

La realidad de Satanás y los Demonios;

La realidad del Purgatorio;

La paga del Pecado;

La Muerte del Alma causada por el Pecado Mortal

LA DESTRUCCIÓN CAUSADA POR LA FORNICACIÓN,

LA ANTICONCEPCIÓN, LA SODOMÍA, LA PORNOGRAFÍA, EL ABORTO.

La necesidad de arrepentirse.

La necesidad de la Oración;

La necesidad de Silencio.

La gran mayoría de los sacerdotes y obispos predican hoy, con poco o ningún sentido de lo sobrenatural.

Y tampoco demuestran un sentido de lo sagrado al Ofrecer la Misa.

No hay urgencia en su enseñanza, ni hablan de la verdad para contrarrestar las Mentiras de los revolucionarios culturales por temor a ofender.

Se niegan a diagnosticar la verdadera enfermedad o prescribir los medicamentos necesarios.

Esta posición que describimos puede parecer reduccionista para algunos, porque pone la crisis actual de la Fe primordialmente en una causa.

Cuando bien pudiera ser el cambio de la Liturgia la consecuencia de la pérdida de Fe.

Pero también se puede pensar, que aunque consecuencia, además la puede acelerar.

Afortunadamente, en los últimos años estamos empezando a ver sacerdotes más ortodoxos que recuperan este sentido de lo sagrado y lo sobrenatural.

Por lo que algunos puntos del diagnóstico anterior se pueden estar empezando a revertir.

Pero hasta que esto no ocurra masivamente, es probable que se vea una continua pérdida de Fe y con ella, la pérdida de innumerables almas.

6 – FALTA DE CONFESIONES

Cualquier examen de conciencia para los católicos de hoy necesita empezar literalmente, con nuestra falta de examen.

Cuando hablamos de la Misericordia, tiene que comenzar con la Confesión, con el sacramento que Cristo nos dio para otorgar su piedad a nosotros.

A la Iglesia ha sido dada la enorme gracia de Cristo para perdonar pecados, pero la gente simplemente no está muy interesada en ello.

7 – MÍNIMO DE PENITENCIA

Nuestra salud espiritual proviene principalmente de los Sacramentos, pero también se puede medir la salud de la vida espiritual con nuestro desapego de las cosas materiales.

La falta de Penitencia crea un espíritu de laxitud, que disminuye aún más nuestra única posibilidad de mantenerse firme en la vida espiritual.

Como dijo San Alfonso:

“Si leemos las vidas de los santos y vemos las obras de Penitencia que llevaron a cabo, nos avergonzamos de la delicadeza y la reserva con la que castigaban la carne”.

En una sociedad secular con aumento de las tentaciones, nuestra necesidad de la penitencia ha aumentado considerablemente.

Y sin embargo se observa una disminución progresiva en la práctica de la penitencia.

Históricamente hemos pasado del ayuno todos los días durante la Cuaresma, a solo 3 o 4 durante todo el año.

¿Por qué la relajación de ayuno y abstinencia importa?

Porque Dios lo Quiere:

“Todos los fieles están obligados por ley divina, cada uno en su propia manera, a hacer penitencia…” (Derecho Canónico #1249).

Los días de Penitencia son lo que NECESITAMOS  para crecer en santidad y hacer penitencia por nuestros pecados.

Ahora me gustaría preguntarte SI CREES que hay otras cosas en las que se está evidenciando la pérdida de fe.

Fuente: Foros de La Virgen María

78 CONTRA LA CORRIENTE


78 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Al día siguiente, en el amanecer lleno de neblina por el frío invernal, Jesús pasea lentamente arriba y abajo a lo largo de la arboleda que bordea la orilla del río.

La niebla se estanca aún entre los cañizares de las márgenes y no hay nadie hasta donde alcanza la vista en las dos orillas del Jordán.

Sólo nieblecilla baja, runrún de agua entre las cañas, rumor de aguas que por las lluvias de los días precedentes, están turbias.

Y algunos reclamos de pájaros, cortos, tristes, como lo son cuando terminada la estación de los amores, las aves están apagadas por el invierno y la escasez del alimento.

Jesús los escucha y parece interesarse mucho en el reclamo de un pajarito que con regularidad de reloj, vuelve su cabecita hacia el Norte y emite un “^chiruit?” quejumbroso,

Y luego vuelve la cabecita hacia el Sur y repite su interrogativo “¿chiruit?” sin respuesta.

 Al fin el pajarito parece haber recibido una respuesta en el “chip” que viene de la otra orilla y emprende el vuelo y se aleja a través del río, con un pequeño grito de alegría.

Jesús hace un gesto como diciendo: “¡Menos mal!”

Y continúa con su paseo.

Se oye el trinar de los pájaros en busca de comida.

Juan llega corriendo a través de los prados, hasta donde está su Maestro,

y pregunta:

–    ¿Te perturbo, Maestro?

Jesús contesta:

–     No. ¿Qué quieres?

Juan anuncia muy contento:

–    Quería decirte… creo que es una noticia que te puede confortar y he venido enseguida; no sólo por ello, sino también para pedirte consejo.

Estaba barriendo nuestras habitaciones y ha venido Judas de Keriot. Me ha dicho: “Te ayudo”.

Yo me he quedado asombrado porque siempre muestra poca disposición, para hacer las cosas de este tipo que se le mandan…

No obstante, me he limitado a decir: “¡Oh, gracias! Así lo haré antes y mejor”.

Él se ha puesto a barrer y hemos terminado pronto.

Entonces ha dicho: “Vamos al bosque. Siempre traen leña los mayores. No es correcto. Vamos nosotros. No soy un experto, pero si me enseñas…”. Y hemos ido. 

Después, mientras estaba yo atando la leña, me dijo:

–    Juan, te quiero decir una cosa…

–     Habla. –le dije pensando que sería una crítica.

Y fue al contrario. Me dijo:

 “Yo y tú somos los más jóvenes. Tendríamos que estar más unidos. Tú tienes casi miedo de mí, y tienes razón, porque no soy bueno. Pero, créeme… no lo hago adrede.

Hay veces que siento la necesidad de ser malo; quizás porque, habiendo sido único, me han enviciado. Y quisiera hacerme bueno. Los mayores – lo sé – no me ven muy bien.

Los primos de Jesús están enfadados porque… sí, les he faltado mucho, como también a su primo. Pero tú eres bueno y paciente.

Tú quiéreme. Hazte idea de que soy un hermano, un hermano malo, sí, pero un  hermano al que hay que querer aunque sea malo.

El mismo Maestro dice que hay que actuar así. Cuando veas que no actúo correctamente, dímelo. Y otra cosa: no me dejes siempre solo.

Cuando vaya al pueblo, ven también tú; así me ayudarás a no hacer el mal. Ayer sufrí mucho. Jesús me habló y yo lo miré.  

En mi estúpido rencor no me miraba ni a mí mismo ni a los demás.

Ayer miré y vi… Tienen razón al decir que Jesús está sufriendo… y siento que parte de la culpa es mía. No quiero seguir teniendo culpa. Ven conmigo.

¿Vas a venir? ¿Me vas a ayudar a ser menos malo?”. Esto ha dicho, y te confieso que me latía el corazón como le late a un gorrión en manos de un muchacho.

Latía de alegría porque me agrada que él se haga bueno. Por Tí me agrada. Y latía un poco de miedo porque… no quisiera volverme como Judas.

Pero luego me he acordado de cuanto me habías dicho el día que tomaste a Judas y he respondido: “Sí, ciertamente te ayudaré; pero yo tengo que obedecer, y si recibo otras órdenes…”.

Pensaba: ahora se lo digo al Maestro y si Él quiere lo hago; si no quiere, que me dé la orden de no alejarme de la casa.

Jesús mira con infinito amor a su Predilecto y le dice:

–     Oye, Juan. Puedes ir.

Pero debes prometerme que si sientes que alguna cosa te turba, me lo dirás. Me has alegrado con esto. Mira, ahí viene Pedro con su pescado. Puedes irte, Juan.

El jovencito se va y Jesús se dirige a Pedro:

–    ¿Buena pesca?

Pedro mueve la cabeza y responde:

–    ¡Hummm! No muy buena… sólo son pescaditos.

Pero todo sirve. Santiago está renegando porque algún animal rompió el lazo y se perdió una red. Le dije: ‘¿Él no debe comer? Ten compasión de un pobre animalito.’

Pero él no lo toma así… -Y Pedro suelta una carcajada.

Jesús dice muy serio:

–     Es lo que Yo digo de uno que es hermano y eso no lo sabéis hacer.

–    ¿Te refieres a Judas?

–     Me refiero a él. Sufre.

Tiene buenos deseos e inclinación perversa. Pero dime un poco tú; experto pescador.

Cuando quisiese ir en barca por el Jordán, para llegar al lago de Nazareth; ¿Cómo debería hacer? ¿Lo lograría?…

–      ¿Desde aquí?… ¡Eh! ¡Sería un trabajo enorme!

Lo lograrías con lanchas planas. Cuesta trabajo, ¿Sabes? ¡Es lejos! Sería necesario medir siempre el fondo.

Tener ojo en la ribera. En los remolinos, en los bosquecillos flotantes en la corriente. ¡Ufff!

La vela en estos casos, estorba y no sirve. Pero, ¿Quieres regresar al lago siguiendo el río?

Ten en cuenta que no le va a uno bien, ir contra la corriente. Es menester dividirse en muchas cosas, si no…

–     Tú lo has dicho.

Cuando alguien es vicioso, para ir al Bien; debe ir contra la corriente. Y no puede lograrlo por sí solo.

Judas es uno de estos. Y vosotros no lo ayudáis. El pobre rema hacia arriba solo y se pega contra el fondo. Da contra remolinos; se mete en los bosquecillos flotantes y cae en una vorágine.

Si quiere medir el fondo, no puede tener al mismo tiempo, el timón y el remo.

¿Por qué se le echa en cara si no avanza? Tenéis piedad de los extraños y de él; vuestro compañero, ¡¿No?!…

¡No es justo! ¿Ves ahí a Juan y a él, que van al poblado a traer pan y verduras? Él ha pedido que por favor no se le deje ir solo.

Se lo pidió a Juan, porque no es tonto y sabe cómo pensáis los viejos de él.

–   ¿Y Tú lo has mandado? ¿Y si Juan también se echa a perder?

Santiago ha llegado con la red que sacó de las varas y escuchó las últimas palabras.

Pregunta:

–   ¿Quién? ¿Mi hermano? ¿Por qué va a echarse a perder?

Jesús contesta:

–   Porque Judas va con él.

–   ¿Desde cuándo?

–   Desde hoy. Yo le di permiso.

–    Si Tú lo permites… Entonces…

–     Aún más bien. Lo aconsejo a todos.

Lo dejáis muy solo. No seáis sólo sus jueces. No es peor que otros. Está muy mal educado desde su infancia.

Santiago dice:

–    Así será.

Si hubiese tenido por padre y madre a Zebedeo y a Salomé, las cosas no serían así. Mis padres son buenos, pero estrictos. Se acuerdan que tienen un derecho y una obligación sobre sus hijos.

–    Dijiste bien hoy hablaré exactamente sobre esto.

Vámonos. Veo que empieza a parecer gente por los prados…

Pedro dice entre animado y fastidiado:

–    No sé cómo vamos a hacer para vivir.

Ya no hay tiempo para comer, orar, descansar… Y la gente aumenta siempre más.

Jesús responde:

–    ¿Te desagrada? Es señal de que todavía hay quién busca a Dios.

–     Sí, Maestro. Pero Tú sufres.

Ayer te quedaste sin comer y esta noche sin más cobija que tu manto. ¡Si lo supiese tu Madre!

–    ¡Bendeciría a Dios que me trae tantos fieles!

Llegan Felipe y Bartolomé diciendo:

–    ¡Oh! ¡Maestro! ¿Qué hacemos?

–    Es una verdadera peregrinación de enfermos, quejosos y pobres que vienen de lejos, sin medios.

Jesús contesta:

–   Compraremos pan.

Los ricos dan limosnas. Las emplearemos en ellos.

Felipe dice:

–   Los días son breves.

El cobertizo está lleno de gente que parece que va a pernoctar. Las noches son húmedas y frías.

–   Tienes razón, Felipe.

Nos estrecharemos en un solo galerón. Podemos hacerlo y arreglaremos los otros, para quienes no puedan regresar a su casa en la misma tarde.

Pedro refunfuña:

–   ¡Entendido!

Dentro de poco tendremos que pedirles permiso a los huéspedes, para cambiarnos de ropa. Nos invadirán en tal forma, que nos arrojarán.

–    Otras fugas verás, Pedro mío…  ¿Qué tiene esa mujer?

Han llegado a la era y Jesús la ve llorando.

Bartolomé contesta:

–     Ayer también estuvo y también lloraba.

Cuando hablabas con Mannaém intentó acercarse a Ti. Pero después se fue. Debe estar en el poblado, porque ha regresado y no parece enferma.

Al pasar junto a ella, Jesús le dice:

–     La paz sea contigo, mujer.

Ella responde en voz baja:

–     Y contigo.

Son por lo menos trescientas personas.

Bajo el cobertizo hay ciegos, cojos, mudos. Uno que no hace más que temblar.

Un jovencillo claramente hidrocéfalo, tomado de la mano por un hombre; no hace más que bufar, babear y sacudir su cabezota con expresión de estúpido.

Una mujer pregunta:

–   ¿El Maestro, cura también los corazones?

Pedro la oye y dice a Jesús:

–    Tal vez es una mujer traicionada.

Mientras Jesús va a donde están los enfermos, Bartolomé y Felipe van a bautizar a muchos peregrinos.

La mujer llora en un rincón sin moverse.

Jesús no niega nadie el milagro.

Llega ante el jovencito y toma entre sus manos su cabezota y con su aliento le infunde la inteligencia.

Todos se agolpan.

También la mujer velada, que perdida entre la multitud; se atreve a acercarse más y se pone junto a la mujer que llora.

Jesús dice al tonto:

–    Quiero en ti la luz de la inteligencia, para abrir paso a la Luz de Dios. Oye, di conmigo: Jesús. Dilo, lo quiero.

El tonto, que antes mugía como una bestia, masculla fatigosamente:

–     ¡Jesiú!

–     Otra vez. –dice Jesús, que continúa teniendo entre sus manos, la cabeza deforme y lo mira fijamente.

–    ¡Jess-sús!

–     ¡Otra vez!

–     ¡Jesús! –dice finalmente.

En sus ojos ya hay una expresión y en su boca se dibuja una sonrisa diferente.

Jesús dice a su padre:

–    Hombre, tuviste fe. Tu hijo está curado.

Pregúntaselo. El Nombre de Jesús es milagro contra las enfermedades y las pasiones.

El hombre pregunta a su hijo:

–    ¿Quién soy yo?

El muchacho contesta:

–     Mi padre.

El hombre lo estrecha contra su pecho y dice:

–    Así nació. Mi mujer murió en el parto.

Y él tenía impedida la mente y el habla. Ahora ved. Tuve fe, sí. Vengo desde Joppe. ¿Qué debo hacer por Ti, Maestro?

–     Ser bueno. También tu hijo. No más.

–    ¡Y amarte! ¡Oh!

¡Vamos a decírselo a tu abuela! Fue ella la que me persuadió a venir. Que sea bendita.

Los dos se van felices.

Del infortunio pasado no queda rastro. Sólo la cabeza grande del muchacho. La expresión del rostro y el habla son normales.

Varios quieren saber y preguntan a Jesús:

–    ¿Se curó por voluntad tuya o por poder de tu Nombre?

–    Por voluntad del Padre, siempre benigno con su Hijo.

También mi Nombre es salvación. Vosotros sabéis que ‘Jesús’ quiere decir Salvador. La salvación es de las almas y de los cuerpos.

Quién dice el Nombre de Jesús con verdadera devoción y Fe; se levanta de las enfermedades y del Pecado.

Porque en cada enfermedad espiritual y física; está la uña de Satanás; el cual produce las enfermedades físicas, para llevar a la rebelión y a la desesperación; al sentir los dolores de la carne.

Y las morales y espirituales para conducir a la condenación eterna.

–     Entonces según Tú, ¿En todas las cosas que afligen al hombre; no es un extraño Belcebú?

–     No es un extraño.

La enfermedad y la muerte entraron por él. E igualmente la corrupción y el delito.

Cuando veáis algún atormentado por una desgracia; recordad que él también sufre por causa de Satanás.

Cuando veáis que alguien es causa de infortunio; pensad que es un instrumento de Satanás.

–    Pero las enfermedades vienen de Dios.

–    Las enfermedades son un desorden del Orden.

Porque Dios creó al hombre sano y perfecto.

El Desorden introducido por Satanás en el orden puesto por Dios; ha traído consigo la enfermedad en el cuerpo y las consecuencias de la misma.

O sea; la muerte y también las herencias funestas.

El hombre heredó de Adán y Eva, la mancha de Origen. Pero no solo esa. La Mancha se extiende cada vez más; comprendiendo las tres ramas del hombre: la carne siempre más viciosa y por lo tanto débil y enferma.

La parte moral, siempre más soberbia y por lo tanto, corrompida.

El espíritu siempre más incrédulo; o sea, cada vez más idólatra.

Por esto es necesario hacer como hice con el jovencito: enseñar el Nombre que ahuyenta a Satanás. grabarlo en la mente y en el corazón.

Ponerlo sobre el ‘yo’, como un sello de propiedad.

–   Pero, ¿Nos posees Tú? ¿Quién Eres que te crees tan gran cosa?

–   ¡Si fuera así! Pero no lo es.

Si os poseyese estaríais ya salvados. Sería mi derecho porque Soy el Salvador. Salvaré a los que tengan fe en Mí.

Uno de los curados que antes usaba muletas y ahora se mueve ágilmente, dice:

–   Yo vengo de parte de Juan el Bautista.

Me dijo: ‘Ve al que habla y bautiza cerca de Efraín y Jericó.  Él tiene el poder de atar y desatar.

Mientras que yo solo puedo decirte que hagas penitencia para hacer tu alma ágil en conseguir la salvación.

Otro pregunta:

–    ¿No siente el bautista que pierde gente?

Y el que acaba de hablar, responde:

–    ¿Sentirlo? A todos nos dice: ‘Id. Id.”

“Yo soy el astro que se oculta. Él es el astro que sube y se queda fijo en su eterno resplandor.”

Para no permanecer en tinieblas, id a Él; la Luz Verdadera; antes de que se pague mi lamparilla.

–    ¡Los fariseos no dicen así!

Están rabiosos y llenos de odio, porque atraes a las multitudes. ¿Lo sabías?

Jesús responde escueto:

–     Lo sabía.

Se desata una disputa sobre la razón y modo de proceder de los fariseos.

Jesús la trunca con un:

–           ¡No critiquéis!  – que no admite réplica.

77 EL SEGUNDO MANDAMIENTO


77 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Jesús no está. Hay un gran desconcierto entre los discípulos. Su agitación es tanta, que parecen un enjambre provocado.

Hablan, miran fuera nerviosamente, hacia todas partes… 

Finalmente toman una decisión respecto a lo que los tiene agitados.

Pedro ordena a Juan:

–    Vete a buscar al Maestro. Está en el bosque junto al río. Dile que venga pronto para que diga lo que debemos hacer.

Juan va a la carrera.

Judas de Keriot, dice:

–    No entiendo por qué tanta confusión y tanta descortesía.

Yo habría ido y lo habría recibido con todos los honores. Es un honor suyo y también para nosotros. Así pues…

Pedro advierte.

–   Yo no sé nada.

Él será diferente a su pariente… pero a quién está con hienas se le pega el olor y el instinto.

Por lo demás, tú querrías que se fuese aquella mujer… ¡Pero ten cuidado! El Maestro no quiere y yo la tengo bajo mi protección.

Si la tocas… ¡Yo no soy el Maestro! Te lo digo para tu conducta futura.

Judas dice con ironía:

–   ¡Hummm! ¿Quién es pues? ¿Tal vez la bella Herodías?

–    ¡No te hagas el gracioso!

–    Si me hago el gracioso es por tí.

Has creado en torno a ella una guardia real, como si se tratara de una reina…

–    El Maestro me dijo: ‘Procura que no se le perturbe y respétala’ Y eso es lo que hago.

Tomás pregunta:

–   ¿Pero quién es? ¿Lo sabes?

Pedro dice:

–    Yo no.

Varios insisten:

–    ¡Ea! ¡Dilo! ¡Tú lo sabes!

–   Os juro que no sé nada. El Maestro lo sabe. Pero yo no.

–   Hay que preguntárselo a Juan. A él le dice todo.

Judas pregunta:

–  ¿Por qué? ¿Qué cosa especial tiene Juan? ¿Es acaso un dios tu hermano?

Santiago de Zebedeo responde:

–   No, Judas. Es el más bueno de nosotros.

Santiago de Alfeo dice:

–   Por mí ni me preocupo.

Ayer mi hermano la vio cuando salía del río con el pescado que le había dado Andrés y se lo preguntó a Jesús.

Él respondió: ‘Tadeo. No tiene cara. Es un espíritu que busca a Dios. Para Mí no se trata de otra cosa y así quiero que sea para todos.’

Y lo dijo en tal forma: ‘Quiero’ que os aconsejo de no insistir.

Judas de Keriot dice:

–   Yo voy a donde está ella.

Pedro se enciende como un gallo de pelea y replica:

–    ¡Haz la prueba! Si eres capaz…

–   ¿La harás de espía para acusarme con Jesús?

–    Dejo ese encargo a los del Templo.

Nosotros los del lago ganamos el pan con el trabajo y no con la delación. No tengas miedo de que Simón de Jonás la haga de espía.

Pero no me provoques y no te atrevas a desobedecer al Maestro, porque yo soy…

–    ¿Y quién eres tú? ¡Un pobre hombre como yo!

–     Sí, señor. al revés.

Más pobre, más ignorante, más vulgar que tú. Y no me avergüenzo. Me avergonzaría si fuese igual a ti en el corazón.

El Maestro me confió este encargo y yo lo hago.

–    ¿Igual a mí en el corazón? Y…

¿Qué cosa hay en mi corazón que te causa asco? ¡Habla! ¡Acusa! ¡Ofende!…

Bartolomé interviene:

–    ¡Judas! ¡Cállate! Respeta las canas de Pedro.

–    Respeto a todos. Pero quiero saber qué cosa hay en mí…

Pedro estalla:

–    Al punto eres servido.

Déjame hablar… hay tanta soberbia que con ella se puede llenar esta cocina. Hay falsedad y hay lujuria.

Judas casi se ahoga:

–   ¿Yo falso?…

Todos se interponen y Judas debe callar.

Simón, con calma dice a Pedro:

–    Perdona amigo, si te digo una cosa.

Él tiene defectos, pero tú también los tienes. Y uno de ellos es el de no compadecer a los jóvenes. ¿Por qué no tomas en cuenta la edad? ¿El nacimiento y… tantas otras cosas?

Mira. Tú obras por amor a Jesús. Pero, ¿No has notado que estas disputas le causan hastío? A él no le digo nada. –señala a Judas- pero a ti, sí.

Porque eres un hombre maduro y muy sincero, te hago esta súplica:

¡Él tiene tantas penas por sus enemigos y dárselas también nosotros! Hay tantas guerras a su alrededor. ¿Por qué provocar otra en su nido?

Tadeo confirma:

–   Es verdad. Jesús está triste y ha adelgazado.

En las noches oigo que da vueltas en su cama y suspira. Hace algunos días, me levanté y ví que lloraba, orando.

Le pregunté: ‘¿Qué te pasa?’ Él me abrazó y me dijo: ‘Quiéreme mucho. ¡Qué fatigoso es ser ‘Redentor’!

Felipe agrega:

–    También yo me di cuenta de que había llorado en el bosque junto al río.

Y a mi mirada interrogante respondió: ‘¿Sabes qué diferencia hay entre el Cielo y la Tierra, además de no ver a Dios?

Es la falta de amor entre los hombres. Me estrangula como una soga.

He venido a darles granos a los pajaritos, para que me amen los seres que se aman.’

amor animal

Escuchar todo esto, resquebraja por un momento el gran egoísmo de Judas.

Siente una oleada de amor por su Maestro y el conocer su sufrimiento, se le clava como un puñal en su corazón.

Y se deja caer, llorando como un niño.

Y en ese preciso momento, entra Jesús con Juan:

–  Pero, ¿Qué sucede? ¿Por qué ese llanto?

Pedro responde:

–  Por mi culpa, Maestro. Cometí un error. Regañé a Judas muy duramente.

Judas replica entre sollozos:

–  No… yo… yo… el culpable soy yo.

Yo soy el que te causa dolor. No soy bueno… Perturbo… Pero, ¡Ayúdame a ser bueno! Porque tengo algo aquí en el corazón…

Algo que no comprendo… que me obliga a hacer cosas que no quiero hacer. Es más fuerte que yo.

Judas con Posesión diabólica perfecta por la MALDAD

Y te causo dolor a Ti, Maestro; al que debería dar gozo. Créelo; no es falsedad.

Jesús dice:

–    Sí, Judas. No lo dudo.

Viniste a Mí, con sinceridad de corazón; con verdadero entusiasmo. Pero eres joven…

Nadie. Ni siquiera tú mismo te conoces como Yo te conozco. ¡Ea! ¡Levántate y ven aquí!

Luego hablaremos los dos solos. Mientras tanto, hablemos de aquello por lo que me mandasteis llamar.

¿Qué hay de malo en que venga Mannaém?

¿No puede un hermano de leche de Herodes, tener sed del Dios Verdadero?

¿Tenéis miedo por Mí? Tened fe en mi palabra. Este hombre ha venido con fines honestos.

Pedro:

–   ¿Entonces por qué no se dio a conocer?

Jesús:

–   Precisamente porque viene como un ‘alma’; no como hermano de Herodes.

Se ha envuelto en el silencio, porque piensa que ante la Palabra de Dios, no existe el parentesco con un rey. Respetaremos su silencio.

Andrés:

–    Pero si por el contrario… ¿Él lo envió?

–   ¿Quién?…  ¿Herodes?… No. No tengáis miedo.

Tadeo:

–   ¿Quién lo manda entonces?

Santiago:

–   ¿Cómo se ha informado de Ti?

–   Es discípulo de mi primo Juan.

Id y sed con él corteses; como con los demás. Id. Yo me quedo con Judas.

Los discípulos se van.

Jesús mira a Judas, que está todavía lloroso y le pregunta:

–      ¿Y? ¿No tienes nada que decirme?

Yo sé todo lo tuyo. Pero quiero saberlo por ti. ¿Por qué ese llanto? Y sobre todo, ¿Por qué ese desequilibrio, que te tiene siempre tan descontento?

Judas con posesión demoníaca perfecta por la SOBERBIA

–     ¡Oh, sí Maestro! Lo dijiste.

Soy celoso por naturaleza. Tú sabes que así es… Y sufro al ver que… Al ver tantas cosas.

Esto me saca de quicio, porque soy injusto. Y me hago malo, aun cuando no quisiera. No…

–     ¡Pero no llores de nuevo!

¿De qué estas celoso? Acostúmbrate a hablar con tu verdadera alma. Hablas mucho. Hasta demasiado…

Pero, ¿Con quién? Con el instinto y con tu mente. Tomas un fatigoso y continuo trabajo, para decir lo que quieres decir: hablo por ti. De tu ‘yo’.

Porque cuando tienes que hablar de otros y a otros, no te pones cortapisas, ni límites. Y lo mismo haces con tu carne.

Ella es un caballo bronco. Pareces un jinete a quien el jefe de las carreras, le hubiese dado dos caballos locos para hacer el paso de la muerte…

Uno es el sentido. Y el otro… ¿Quieres saber cuál es el otro? ¿Sí?…

Judas asiente con la cabeza.

Jesús continúa:

–           Es el error que no quieres domar.

Tú…  Jinete capaz pero imprudente. Te fías de tu capacidad y crees que basta.

Quieres llegar primero… no pierdes tiempo ni siquiera para cambiar de caballo.

Antes bien, los espoleas y pinchas. Quieres ser el ‘vencedor’… quieres aplauso.

¿Acaso no sabes que la victoria es segura cuando se conquista con constante, paciente y prudente trabajo?…

Habla con tu alma. De allí es de donde quiero que salga tu confesión. O, ¿Debo decirte lo que hay dentro?

Cuando se tiene una posesión demoníaca perfecta, Satanás es el Huésped dentro de nuestro corazón y la tragedia más grande de Jesús, es que Él ve con Quién está dialogando y lo tiene que mantener dentro de su círculo íntimo a pesar de ser su más grande Adversario…

Una sombra cruza por la mirada de Judas antes de responder:

–     Veo que también Tú no eres justo. Y no eres firme y esto me hace sufrir.

–    ¿Por qué me acusas? ¿En qué he faltado a tus ojos?

–     Cuando quise llevarte con mis amigos, no te gustó.

Y dijiste: ‘Prefiero estar entre los humildes.’ Luego Simón y Lázaro te dijeron que era bueno que te pusieras bajo la protección de un poderoso y aceptaste.

Tú das preferencia a Pedro, a Simón, a Juan. Tú…

–    ¿Qué otra cosa?

–    Nada más, Jesús.

–    Nubecillas… pompas de espuma.

Me das compasión porque eres un desgraciado  que te torturas, pudiendo alegrarte.

¿Puedes decir que este lugar es de lujo? ¿Puedes decir que no hubo una razón poderosa que me obligó a aceptarlo?…

¿Si Sión no me hubiera arrojado, estaría refugiado en un lugar de asilo?

–    No.

–   ¿Entonces cómo puedes decir que no te trato como a los demás?

¿Puedes decir que he sido duro contigo cuando has faltado? Tú no fuiste sincero… las vides… ¿Qué nombre tenían esas vides?…

No fuiste complaciente con quién sufría y se redimía. Ni siquiera fuiste respetuoso conmigo. Y los otros lo vieron.

Y con todo; una sola voz se levanta incansable en tu defensa: la mía. Los demás tendrían el derecho de estar celosos.

Porque si ha Habido uno que fuera preferido y protegido, eres tú.

Judas, avergonzado y conmovido, llora.

–    Me voy.

Es la hora en que soy de todos. Tú quédate y reflexiona…

–    Perdóname, Maestro.

No podré tener paz, si no tengo tu perdón. No estés triste por mi causa. Soy un muchacho malvado… Amo y atormento…

Así sucedía con mi madre. Así es ahora contigo. Y así será con mi esposa, si algún día me caso… creo que sería mejor que me muriese.

–    Sería mejor que te enmendases.

Estás perdonado. ¡Hasta luego!

Jesús sale.

Afuera está Pedro, que le dice:

–     Ven, Maestro. Ya es tarde.

Hay mucha gente. Dentro de poco se pondrá el sol. Y no has comido. Ese muchacho es causa de todo.

–    ‘Ese muchacho’ Tiene necesidad de todos vosotros para no ser el causante de estas cosas.

Procura recordarlo, Pedro. Si fuese tu hijo, ¿Lo compadecerías?

–    ¡Uhmmm! Sí y no.

Lo compadecería. Pero le enseñaría también algunas cosas. Aunque fuese adulto le enseñaría como a un jovencillo mal educado.

Bueno… si fuese mi hijo, no sería así…

–    ¡Basta!

–    Sí, ¡Basta, Señor mío!

Mira, allí está Mannaém. Es el que tiene el manto rojo muy oscuro, que parece casi negro.

Me dio esto para los pobres. Y me preguntó que si podía quedarse a dormir.

–   ¿Qué respondiste?

–   La verdad. ‘No hay más que para nosotros…’

Jesús no dice nada. Deja a Pedro y va a dónde está Juan y le dice algo en voz baja.

Luego, ya en su puesto, comienza a hablar:

–    La paz esté con todos vosotros, y con ella descienda sobre vosotros luz y santidad.

Está escrito: “No profieras en vano mi Nombre”.

¿Cuándo se le toma en vano? ¿Sólo cuando se le blasfema? No. También cuando uno lo profiere sin ser digno de Dios.

¿Puede un hijo decir: `Amo y honro a mi padre”, si luego, a todo lo que el padre desea de él opone una acción contraria?

No es diciendo: “padre, padre” como se le ama. No es diciendo: “Dios, Dios”, como se ama al Señor.

‘En Israel, que – como he explicado anteayer – tiene tantos ídolos en el secreto de los corazones, existe también un hipócrita alabar a Dios, un alabar que no queda corroborado por las obras de quienes lo hacen.

Hay en Israel también una tendencia: la de descubrir muchos pecados en las cosas externas y no querer encontrarlos donde realmente existen, en las cosas internas.

Tiene también Israel una necia soberbia, un antihumano y antiespiritual hábito: el de estimar blasfemia el Nombre de nuestro Dios pronunciado por labios paganos,

llegando a prohibirles a los gentiles el acercarse al Dios verdadero porque se considera sacrilegio. Así ha sido hasta ahora; cese ya.

El Dios de Israel es el mismo Dios que ha creado a todos los hombres. ¿Por qué impedir que los seres creados sientan la atracción de su Creador?

¿Creéis que los paganos no sienten algo en el fondo dei corazón, una insatisfacción que grita, que se agita, que busca?; ¿A quién?, ¿A qué?:  al Dios desconocido.

¿Y pensáis que si un pagano orienta su propio ser hacia el altar del Dios desconocido, hacia ese altar incorpóreo que es el alma en que siempre hay un recuerdo de su Creador, el alma que espera ser poseída por la gloria de Dios,

como lo fue el Tabernáculo erigido por Moisés según la orden recibida y que llora hasta no quedar poseída, pensáis que Dios rechaza su ofrecimiento como si de una profanación se tratase?

EL SEGUNDO MANDAMIENTO DE LA LEY DE DIOS

¿Y creéis que es pecado ese acto, suscitado por un honesto deseo del alma que, despertada por celestes llamadas, dice “voy” al Dios que le está diciendo “ven”?

¿Mientras que por el contrario sería santidad el corrompido culto de un Israel que ofrece al Templo lo que tras haber gozado le sobra,

y entra a la presencia de Dios y lo nombra, al Purísimo,  con alma y cuerpo que no son sino toda una gusanera de culpas?

No. En verdad os digo que es en ese israelita, que con alma impura pronuncia en vano el Nombre de Dios, donde se da la perfección del sacrilegio.

Es pronunciarlo en vano cuando – y estúpidos no sois – cuando, por el estado de vuestra alma sabéis que lo pronunciáis inútilmente.

¡Oh, verdaderamente veo el rostro indignado de Dios, volviéndose hacia otra parte con disgusto, cuando un hipócrita lo llama, cuando lo nombra un impenitente!

Y siento terror de ello, Yo que no merezco ese enojo divino.

Leo en más de un corazón este pensamiento:

“Pero entonces, aparte de los niños, ninguno podrá invocar a Dios, dado que en todas partes en el hombre hay impureza y pecado”.

No. No digáis eso. Son los pecadores quienes deben invocar ese Nombre.

Deben invocarlo quienes se sienten estrangulados por Satanás y quieren liberarse del pecado y del Seductor.

Quieren. He aquí lo que transforma el sacrilegio en rito. Querer curarse.

Llamar al Poderoso para ser perdonados y para ser curados. Invocarlo para poner en fuga al Seductor.

Está escrito en el Génesis que la Serpiente tentó a Eva en el momento en que el Señor no paseaba por el Edén.

Si Dios hubiera estado en el Edén, Satanás no habría podido estar. Si Eva hubiera invocado a Dios, Satanás habría huido.

Tened siempre en el corazón este pensamiento. Y llamad con sinceridad al Señor. Ese Nombre es salvación. Muchos de vosotros quieren bajar a purificarse.

Purificaos primero el corazón, incesantemente, escribiendo en él, con el amor, la palabra “Dios”.

No con engañosas oraciones o con prácticas consuetudinarias, sino con el corazón, con el pensamiento, con los actos, con todo vosotros mismos, pronunciad ese Nombre: Dios.

Pronunciadlo para no estar solos, pronunciadlo para ser sostenidos, pronunciadlo para ser perdonados. Comprended el significado de la palabra del Dios del Sinaí:

“En vano” es cuando decir “Dios” no supone una transformación en bien; y entonces, es pecado.

“En vano” no es cuando, como el latido de sangre en el corazón, cada minuto de vuestro día, y toda acción vuestra honesta, toda necesidad, tentación, todo dolor os trae a los labios la filial palabra de amor:”¡Ven, Dios mío!”.

Entonces, en verdad, no pecáis nombrando el Nombre santo de Dios. 

Marchad. La paz sea con vosotros.

No hay ningún enfermo.

Jesús permanece con los brazos cruzados apoyado contra la pared, bajo el techado en que ya descienden las sombras.

Cuando termina, no hay ningún enfermo. Jesús se queda con los brazos cruzados y mira a los que se van yendo, después de que los ha despedido y bendecido.

El hombre vestido de rojo oscuro, parece que no sabe qué hacer.

Jesús no lo pierde de vista, cuando lo ve que se dirige hacia su caballo, lo alcanza y le pregunta:

–    ¡Oye! Espérame. Ya va anochecer. ¿Tienes dónde dormir? ¿Vienes de lejos? ¿Estás solo?

El hombre contesta titubeante:

–    De muy lejos… Y me iré. No sé… si en el poblado encontraré… o hasta Jericó. Allí dejé la escolta en la que no confiaba.

Jesús le dice:

–    No. Te ofrezco mi cama. Ya está lista. ¿Tienes que comer?

–    No tengo nada. Creí que este lugar sería más hospitalario.

–     No falta nada.

–     Nada. Ni siquiera el odio contra Herodes. ¿Sabes quién soy? 

–    Los que me buscan tienen un solo nombre: ‘Hermanos, en el Nombre de Dios’. Ven. Juntos compartiremos el pan. Puedes llevar el caballo a aquel galerón. Yo dormiré allí y te lo cuidaré.

     No. Esto jamás. Yo dormiré ahí. Acepto el pan; pero no más. No pondré mi sucio cuerpo donde Tú pones el tuyo, que es santo.

–     ¿Me crees santo?

–    Sé que eres santo. Juan, Cusa, tus obras… tus palabras.

El palacio real es como una concha que conserva el rumor del mar. Yo iba a donde estaba Juan… Y luego lo perdí.

Él me dijo: ‘Uno que es más santo que yo, te recogerá y te elevará’ no podrías ser otro, sino Tú.

Vine en cuanto supe en dónde estabas.

Zelote regresa del río, después de bautizar y Jesús bendice a los últimos bautizados.

Luego le dice:

–    Esta persona, es el peregrino que busca refugio en el Nombre de Dios. Y en el Nombre de Dios lo saludamos como amigo.

Simón se inclina y el hombre también.

Entran en el galerón y Mannaém amarra el hermosísimo caballo blanco, con gualdrapas de color rojo que penden de la silla, adornadas con plata, en el pesebre.

Juan acude con hierba y un cubo con agua.

Acude Pedro también, con una lámpara de aceite, porque ya está oscuro.

Mannaém dice:

–    Aquí estaré muy bien. Dios os lo pague.

Jesús le pone la mano en el hombro y le dice:

–   Ven amigo mío. Vamos a compartir el pan…

Luego entran todos en la cocina, donde arde una tea y se reúnen para cenar…