Archivos diarios: 17/10/20

D LA CULTURA DE LA MUERTE 1


CUMPLIMIENTO

La mayoría de los ancianos no está en condiciones de dar su consentimiento voluntario para la eutanasia

La eutanasia está ganando terreno en el mundo.

Y la pendiente resbaladiza está llevando a muchos a pedir la libertad de morir cuando lo deseen, apelando a su autonomía en las decisiones, en situaciones intolerables, para obtener una muerte digna según ellos.

Pero  éste es un argumento más efectista que real.

Porque muchos ancianos no están en condiciones de dar su consentimiento libre y soberanamente para morir; porque su debilidad social, psicológica, física, económica, etc. los hace fácilmente manipulables.

Para poder hablar de EUTANASIA, lo primero que hay que hacer es definir el término.

Eutanasia procede del griego eu (bien, bueno) y thanatos (muerte), que se puede entender como agonía serena o muerte dulce.

En sentido más técnico sería “muerte sin sufrimiento ocasionada a quien padece una enfermedad incurable o dolorosa”.

‍Las razones para permitir o no la eutanasia se están discutiendo en todo occidente en este momento, en un intento de abrir una puerta para el SUICIDIO…

ARGUMENTOS A FAVOR DE LA EUTANASIA

Los siguientes argumentos a favor de la Eutanasia son los que se manejan más vulgarmente:

  • Tengo un derecho a disponer de mi propia vida y puedo reivindicar la autonomía como parte integral de la dignidad humana y expresión de ésta.
  • Una vida que en determinadas condiciones es indigna, la imagen que proyecto ante los seres cercanos, puede ser considerada como humillante e indigna.
  • ¿Por qué aceptar una forma de existencia en circunstancias limitadísimas, sacrificando, en cierta forma, a parientes y amigos?
  • Así como se tiene un derecho a vivir con dignidad, ¿Por qué no tener un derecho a morir dignamente?
  • No debe intentarse prolongar la vida cuando ésta no se pueda vivir, haciendo del paciente no un ser humano, sino un caso clínico interesante (como ocurre en los hospitales universitarios actualmente)
  • Podría institucionalizarse unos derechos no sólo del paciente terminal, sino de la familia en sí.
  • ¿Es justo morir de un modo tan doloroso?

EL CONSENTIMIENTO INFORMADO

Un argumento predilecto de los propulsores de la eutanasia es que hay que dejar a las personas que libre y soberanamente puedan decidir si seguir con sus vidas o terminarlas, ante situaciones de mucho dolor y sufrimiento.

‍El respeto por la autonomía fue el tema de una fuerte defensa para su legalización en Australia, en la Revista de Derecho y Medicina por Margaret Otlowski y Lorana Bartels en 2010. Llegaron a la conclusión de que

en una sociedad secular con una población que envejece la legalización es inevitable.

Admitiendo que se adjudica algún derecho o permiso especial a la persona para terminar con su vida, esta posición parte de la base de considerar la autonomía de la persona para tomar decisiones siempre como total.

O sea que la enfermedad, la vejez o las condiciones psicosociales de la persona no le afectan de un modo tal, que desaparecidas esas circunstancias, el individuo tomaría la misma decisión de quitarse la vida.  

ES FALAZ EL CONSENTIMIENTO VOLUNTARIO

Jeremy Prichard, un criminólogo de la Universidad de Tasmania ha dado una enérgica respuesta sobre el consentimiento voluntario.

Duda de que muchas personas en la comunidad sean capaces de dar su consentimiento total y voluntario para acabar con sus vidas.

El autor sostiene que la creciente prevalencia de maltrato a personas mayores sugiere que las personas de edad pueden ser fácilmente manipuladas:

“Estos procedimientos pueden ser seguros para personas conectadas socialmente, económicamente independientes, con una gran autonomía y auto-eficacia”,

Pero “las circunstancias pueden ser completamente diferentes para

Pacientes aislados con baja auto-eficacia, que representan una carga no deseada a sus cuidadores.

Y donde algunos de los cuales se beneficie económicamente de la muerte del paciente (aunque sólo sea en una reducción de la presión financiera)“.

LA PRESIÓN SUTIL

A veces la petición de eutanasia puede ser verdadera, pero ha sido motivada por una presión sutil.

‍Los cuidadores pueden fácilmente convencer a un paciente que la muerte es la mejor opción para todos.

El Dr. Prichard cita algunas anécdotas preocupantes de la investigación en el cuidado de ancianos en Tasmania.

En uno, una mujer describe cómo ella es tratada por su marido:

“Tengo apoplejía desde hace unos años, soy absolutamente incapaz de hacer algo por mí misma…

Mi marido se molesta porque tengo que ir al baño todo el tiempo y que me tiene que ayudar. …

A su manera egoísta, él se preocupa por mí también, pero es muy desagradable.

Es un verdadero viejo gruñón desagradable, que no le gusta a nadie a su alrededor…

Habla todo el tiempo que estará muy bien cuando se muera y yo digo ‘bien ¿Qué debo hacer?’ Él dice: ‘Sólo espero por mi tiempo date prisa’.

Esa es mi vida…  No puedo conseguir a nadie para cuidar de mí después.”

Muy poca investigación se ha realizado sobre las presiones que podrían ser ejercidas en las personas mayores y discapacitadas.

“La investigación sobre los riesgos de la eutanasia voluntaria o suicidio asistido por un médico está en su infancia”

EL TELEFONO CELULAR DE DIOS ES LA ORACION Y LAS VISITAS AL SANTÍSIMO SACRAMENTO, EL ABRAZO QUE ÉL ESTÁ ESPERANDO

Qué es la Miéricordia y la Compasión para el Catolicismo

Según Wikipedia, la misericordia es la disposición a compadecerse de las miserias ajenas.

Y la compasión es la percepción y comprensión del sufrimiento del otro, y el deseo de aliviar tal sufrimiento.

En definitiva ambos términos apuntan a lo mismo: la empatía y el tratar de hacer algo.

Los cristianos prefieren hablar de misericordia porque es una cualidad de Dios.

Sin embargo hay diferencias de fondo. El mundo secular no entiende lo que significa misericordia y la compasión para el catolicismo.

Equipara la misericordia con un sentimiento, un sentimentalismo.

Tolstoi dibujó una imagen clara de sentimentalismo, al referirse a las damas rusas de moda, las que se conmueven hasta las lágrimas por una obra de teatro…

Pero que permanecen ajenas a sus propios cocheros sentados afuera esperando por ellas en un frío de congelación.

El sentimentalismo comienza y termina con la emoción.‍

‍Santo Tomás de Aquino comenta que la Misericordia

“No destruye la justicia, sino que es un cierto tipo de cumplimiento de la justicia. La misericordia sin justicia es la madre de la disolución.

Mientras que la justicia sin misericordia es crueldad.”

La palabra latina para Misericordia está compuesta por miserum (dolor) y cordial (en referencia al corazón).

‍Piensa en las diversas cosas en que le piden que la Iglesia abra su Misericordia, para los que viven y SUFREN en el divorcio y segundas nupcias, la homosexualidad, el aborto, la eutanasia, etc.

¿Ha habido arrepentimiento de parte de quienes piden la Misericordia?

La generosidad puede ser dirigida a un hombre feliz y trasciende las exigencias de la justicia.

La Misericordia se dirige a alguien que está sufriendo.

‍Si no somos misericordiosos con los demás, negamos nuestra propia falibilidad y en consecuencia, nuestra propia necesidad de Misericordia.

El sentimentalismo desea que las cosas pudieran ser mejor, pero sin tomar las medidas necesarias para que sean mejores.

Siendo un camino necesario, también hay que coincidir que se trata de un campo minado.

Porque la compasión evangélica fácilmente se puede corromper y pasar a transformarse en una aplicación de la compasión para apoyar los valores mundanos.

Por ejemplo ¿Es compasión cristiana permitir el aborto, para que las madres en crisis no sufran?

O ¿Es compasivo apoyar la EUTANASIA cuando una persona está sufriendo y quiere finalizar con su vida?

‍O quizás que haya perdido el valor de la compasión.

‍En el primer caso, el abismo está construido de la incomprensión del mundo sobre la compasión que tiene o debía tener la Iglesia para los demás.

La imagen que tiene el mundo exterior, y a lo que apuntan los enemigos y los medios de comunicación, es a concentrar las críticas en la falta de compasión de la Iglesia.

‍La Iglesia no se preocupa por las mujeres con embarazos en crisis y por lo tanto no aprueba el aborto o la anticoncepción.

Y tampoco se preocupa por quienes están con problemas graves de salud y la vida les causa gran sufrimiento, y por lo tanto no acepta la eutanasia.

Y todo esto porque no es “compasiva” dicen los enemigos, y con ellos convencen a quienes no tienen una posición formada.

‍La Iglesia no se preocupa de los divorciados y vueltos a casar, porque no admite que tomen la eucaristía en las misas, por lo tanto no es “compasiva”,

a los ojos de los contrarios y los desinformados que no pueden entender los temas internos doctrinales.

De acuerdo a lo anterior, para que la nueva evangelización tenga éxito hay que mellar y destruir esa creencia de la gente del exterior de que a la Iglesia le falta compasión.

Como por ejemplo respecto a evitar el sufrimiento de las madres que quieren abortar, de los que quieren acabar con sus vidas mediante la eutanasia,

de los homosexuales activos que tienen dificultades para integrarse a las parroquias, de los divorciados vueltos a casar porque no pueden comulgar, etc.

esta discusión la vimos en el Sínodo de la Familia respecto a los divorciados vueltos a casar y los homosexuales.

Hay una frontera en que pasamos a trabajar para ser compasivo con los valores del mundo y no con los verdaderamente evangélicos.

Y eso se muestra claramente en la diferencia de posiciones entre los Cardenales Kasper el Burke.

Mientras el Cardenal Kasper sostiene que darle la comunión a los divorciados vueltos a casar es un acto de compasión,

con aquellos que quieren volver plenamente a la Iglesia, el cardenal Burke piensa que es como darle azúcar a un diabético, lo mataría.

El tema es más profundo que la comunión a los divorciados o la aceptación del matrimonio homosexual.

Refiere a la línea demarcatoria entre lo que es la compasión para el mundo y lo que es la compasión evangélica.

EL CASO DE ALGUNOS CLÉRIGOS CRISTIANOS DEL REINO UNIDO

Hace unos meses una alianza de clérigos escribió al Daily Telegraph en apoyo de la legislación del suicidio asistido en Gran Bretaña.‍

La carta de figuras religiosas en favor del suicidio asistido – entre ellos el ex arzobispo de Canterbury, Lord Carey – presenta un argumento teológico curioso.

“No hay nada sagrado en el sufrimiento, nada sagrado sobre la agonía, y los individuos no deben estar obligados a soportarlo”, dicen los firmantes.

Quienes añaden que ayudar a las personas con enfermedades terminales a suicidarse debe ser visto simplemente como lo que les permite la gracia de devolver su vida a Dios.

La primera curiosidad es la percepción que expresan que las entidades religiosas en el Reino Unido se oponen abrumadoramente al suicidio asistido porque creen que Dios quiere que la gente sufra.

¿Quién dice esto?

Los católicos y anglicanos han señalado constantemente la necesidad de más camas de cuidados paliativos y de hospicios, precisamente con el fin de no sólo aliviar el dolor físico, sino que también proporcionan cuidado amorosoy apoyo a los que están en su último viaje.

De hecho los obispos han manifestado siempre que un apoyo al suicidio asistido disolvería rápidamente cualquier apoyo a esta idea.

‍Con la introducción de la noción de que una vida que incluya el dolor y el sufrimiento es menos digna de ser vivida, y de ser protegida.

‍La segunda curiosidad es el intento de crear una justificación teológica para el suicidio asistido en desafío de las enseñanzas largamente asentadas en la tradición cristiana (así como otras religiones).

Como los obispos católicos de Inglaterra y Gales, han declarado:

La falta de salud o el hecho de la discapacidad nunca son razones válidas para la exclusión o, y lo que es peor, para la eliminación de las personas.

La privación grave experimentada por la edad no es el debilitamiento del cuerpo físico o la discapacidad que puede resultar de esto, sino más bien, es el abandono, la exclusión y privación de amor”.

Lord Carey y quienes lo apoyan están ofreciendo una hoja de parra teológica para el argumento habitual en favor del suicidio asistido, que se basa en una ética de la autonomía

-Que a los individuos se les debería permitir decidir sobre tales asuntos personales por sí mismos, y controlar el momento de su muerte.

-Que estas decisiones deben ser respetadas por la ley.

-Y (lo que no se dice con frecuencia directamente) que a los médicos se les debe permitir operar esto.

Esta posición de Lord Carey era en apoyo a la propuesta que permitiría a la gente, que cree que tiene no más de seis meses de vida y que tienen una “intención establecida”

Para poner fin a su vida, darle una dosis letal de drogas con la autorización de dos médicos.

Ellos creen que en este punto de vista, el Estado no debe desempeñar ningún papel coercitivo  de las decisiones personales.

‍No es el sufrimiento en sí mismo que lleva a la gente a buscar el suicidio asistido, sino el horror de la impotencia.

‍Un suicidio asistido es la respuesta enojada de los que no pueden hacer frente a no tener el control.

El puñado de obispos anglicanos y rabinos liberales detrás de la carta al Telegraph trata de justificar esto teológicamente, pero falla miserablemente diciendo:

Valoramos la vida como un don precioso de Dios, pero también defendemos el derecho de las personas que se acercan a sus últimos meses, a que con la gracia devuelvan ese regalo,

si sienten que la calidad de su vida está a punto de deteriorarse más allá del punto en el cual quieren continuar”.

¿Devolver su vida a Dios?

Nada podría estar más lejos de la mente de los hombres de negocios de clase media y profesores que hacen su camino a Dignitas (clínica de suicidios de Suiza).

Jeffrey Spector, quien recientemente organizó su suicidio allí, rodeado de publicidad, desafió a su familia, al insistir en la decisión porque

“Sentí que la enfermedad había cruzado la línea roja y yo estaba cada vez peor…. En lugar de ir más tarde estoy saltando sobre la pistola”.

Dijo su familia más tarde, que “No quería vivir una vida en la que estuviera paralizado y dependiente de su familia para cuidar de él”

Ni Spector ni ninguno de los demás fanáticos del control que piden el suicidio asistido nunca hacen ninguna mención de Dios y mucho menos de “devolver” la vida a cualquiera.

El devolverla y entregarla es lo que hacemos cuando renunciamos al control, aceptamos nuestra impotencia y (si creemos en Dios) confiamos en Dios para que nos lleve de la mano.

Lo que los defensores del suicidio asistido hacen, es lo contrario.

Tratan de evitar la “entrega” a cualquiera y TAMPOCO A DIOS, lo que ellos organizaron para su propias existencia.

En la extraña nueva dispensación teológica de Lord Carey, podrían en el futuro ser enviados vicarios a acompañar a los inspectores a Suiza, para susurrar dulcemente en sus oídos…

Que están “con gracia volviendo a Dios”, mientras beben el elixir fatal.

‍La ley siempre ha compartido la suposición cristiana de que la vida es un Don de Dios, no es algo de lo que estamos en control.

Una vez que – con la ayuda del Estado y de la profesión médica, declaramos que la vida carece de valor y puede ser terminada.

Recorremos la carretera que conduce en una sola dirección: a los campos de exterminio y los gulags.

Ayudar a un suicidio es una corrupción de la compasión y una perversión de la misericordia.

Un Estado que lo avala renuncia a la obligación de la ley para defender el valor sagrado de la vida.

Un clérigo cristiano que lo avala renuncia al corazón mismo del Evangelio.

La frontera entre la compasión evangélica y su corrupción, parece clara a la mayoría de los católicos en el día de hoy sobre el tema de la eutanasia.

Sin embargo se ha desdibujado en otros tema, como por ejemplo el ABORTO.

Y hace poco se discutió en el Sínodo de la Familia respecto a la comunión a los divorciados y la celebración del estilo de vida homosexual.

Eutanasia fuera de control en Bélgica.

Un profesor universitario belga se encontró con que su madre, que tenía una enfermedad mental, recibió eutanasia de un médico porque así lo pidió, sin que nadie se contactara con él.

Esto dispara una serie de preguntas, como hasta donde un enfermo mental y SOLO, puede decidir una cosa así y como se puede sacrificar a una persona sin que familiares y amigos cercanos sean informados previamente.

Hay fuertes denuncias de que la eutanasia en Bélgica no está siendo controlada y es una simple forma de promoción de la muerte.

A este caso que relatamos se le suma el de mellizos de 45 años que fueron sacrificados hace poco porque no soportaban la idea de llegar a quedarse ciegos.

Y se comprueba en la vecina Holanda que una vez que se abre el grifo de la eutanasia, ésta se sale de control, ver aquí.

Desde el año 2002 se aprobó una ley en Bélgica que permitió a la gente ser sacrificada cuando sufrían dolor intratable e insoportable.

Hoy en día la EUTANASIA, más a menudo se concede a las personas que sufren de enfermedades mentales como la depresión, la esquizofrenia, anorexia crónica nerviosa y trastorno de desorden de la personalidad, etc

TRATANDO DE ENTENDER

Desde entonces, mi vida ha cambiado considerablemente.

Hasta ahora, todavía estoy tratando de entender cómo es posible que la EUTANASIA se realice en personas físicamente sanas, sin siquiera ponerse en contacto con sus hijos.

El portavoz del hospital de la universidad me dijo que todo sucedió de acuerdo a la “libre elección” de mi madre.

Después de la muerte de mi madre, he hablado con el doctor que le dio la inyección y me dijo que estaba “absolutamente seguro” de que mi madre no quería vivir más.

La muerte de mi madre ha provocado un montón de preguntas: ¿Cómo es posible que las personas puedan ser sacrificadas en Bélgica sin que familiares cercanos o amigos sean contactados?

¿Por qué mi país da a los médicos el poder exclusivo de decidir sobre la vida y la muerte? ¿Cómo podemos juzgar lo que es el “sufrimiento insoportable”?

¿Cuáles son los criterios para decidir qué es “sufrimiento insoportable“?

¿Podemos confiar en el juicio de un enfermo mental?Después de todo, ¿Puede una persona mentalmente enferma hacer una “elección libre?

¿Por qué los médicos no tratan de arreglar una reunión entre nuestra madre y sus hijos?

¿Cómo puede un médico estar “absolutamente seguro” de que su paciente no quiere seguir viviendo?

¿Por qué no podemos soportar ver a las personas que sufren?

MATARIFES RADICALES

Algunos médicos de la Universidad Vrije de Bruselas creen que la EUTANASIA debe ser ofrecida a cualquier persona que desee poner fin a su vida a causa de un sufrimiento insoportable y sin sentido.

Todas las objeciones y las restricciones de la comunidad se consideran inmorales e injustificables.

Estos médicos están hoy en día incluso discutiendo la EUTANASIA para las personas que sufren de autismo y los jóvenes con tendencias suicidas.

Lo que me asusta es que estos médicos también parecen estar controlando los medios de Bélgica. ¿Es esta la sociedad que queremos?

¿Vamos a controlar los suicidios en el futuro cercano, sacando a la gente de su miseria antes de que puedan hacerlo por sí mismos – en lugar de invertir en la salud mental y cuidados paliativos?

Creo que la apelación a la “libre elección” se está convirtiendo en un dogma de conveniencia.

Estamos cambiando rápidamente hacia una sociedad de la soledad absoluta en la que no queremos cuidar más el uno del otro.

Y cuando sufrimos, pedimos a nuestros médicos para que nos maten, rompiendo las leyes fundamentales biológicas y humanas.

Comienzan a desaparecer las limitaciones a la EUTANASIA.

La pendiente resbaladiza de la EUTANASIA no es algo que los contrarios sospechan que existe por detrás, sino que es una realidad ya promocionada.

Mientras en algunos países donde no existe permiso legal para la eutanasia sus promotores la promueven como un método para los que tienen dolores físicos irresistibles…

En los países en que existe la ley, se pasó a ampliarla a aquellos que tenían algún problema psiquiátrico y ahora proponen que cualquiera que esté cansado de vivir pueda pedirla.

Esto supone ni más ni menos que cualquiera que diga estoy cansado de vivir tenga acceso legal a ella, sin considerar que este juicio pueda ser pasajero…

O fruto de las condiciones sociales en las que vive en ese momento, que quizás con un leve cambio pueda modificar su visión del significado de la vida.

Algunos académicos argumentan la eutanasia para los ‘cansados de la vida’.

Artículos recientes en la revista Journal of Medical Ethics impulsan una reforma de la ley para ser coherentes su razonamiento ético.

Los autores – incluyendo a los bioéticos Julian Savulescu y Jukka Varelius – sugieren que la eutanasia se justifica en última instancia por el sufrimiento existencial – una desesperación en la vida – y no por el tipo de enfermedad física.

Como el sufrimiento existencial puede venir en muchas formas, ya sea una enfermedad “diagnosticable” o por una desesperación no médica, se les debe permitir a los que aunque no están enfermos, han perdido la esperanza y no tienen posibilidad de recuperar el sentido de sus vidas.

Varelius, que no va tan lejos como Savulescu llamando a una nueva legislación, identifica el sufrimiento existencial como el factor clave en las solicitudes de eutanasia.

Considera el ejemplo de una angustiada víctima de un accidente de coche:

“Tenemos que preguntarnos si el sufrimiento de este paciente en particular es lo suficientemente grave como para que su vida no valga la pena vivir y si hay esperanza significativa que después de todo, podría recuperarse para vivir por lo menos una vida tolerable.

Abordar estas preguntas implica considerar las cuestiones existenciales relacionadas con el valor de la clase de vida que este paciente puede vivir y la cuestión de qué grado de esperanza debe ser considerado lo suficientemente importante“.

Varelius sugiere que las cuestiones de la pena, el significado y valor de la vida son consideraciones clave al momento de decidir si se concede la eutanasia.

Propone que la presencia de una enfermedad médica no puede ser tan importante como la consideración que alguna vez pensamos que era.

En su comentario en un artículo reciente de BioEdge sobre la eutanasia en las cárceles, Philip Nitschke utiliza un concepto similar al argumentar a favor del derecho a morir de los presos:

“Si aceptamos el sufrimiento existencial como un criterio válido, tratando de distinguir que el “sufrimiento insoportable” de la enfermedad,

y el “sufrimiento insoportable” de la prisión no tienen sentido. Es algo que las leyes ingeniosas y compasivas de Bélgica reconocen”

Fuente: Foros de la Virgen María

84 EL BIEN, POR EL BIEN


84 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Al día siguiente, sigue lloviendo a cántaros y la era se ha convertido en una pequeña laguna, por la que flotan hojas secas; que arrastró el viento que silba y sacude puertas y ventanas.

El día es tan tempestuoso que no hay ningún peregrino.

En la cocina, para impedir que entre la lluvia, se deben tener cerradas, puertas y ventanas. Y por lo mismo está oscura y llena de humo.

Pedro sentencia:

–   Tenía razón Salomón.

Tres cosas arrojan fuera al hombre. La mujer pendenciera y ésa la dejé en Cafarnaúm; para que se peleara con los otros yernos.

La chimenea que echa humo y el techo que gotea. Y éstas dos cosas, las tenemos… Pero mañana me las arreglaré con esta chimenea.

Voy al techo… Y ustedes tres, (Santiago, Juan y Andrés) vengan conmigo y traigan piedras planas. Haremos un techo a la chimenea.

Tomás pregunta:

–    ¿Y dónde encontrarás las piedras planas?

–     En el cobertizo.

Si gotea allá, no se acaba el mundo. Pero aquí… ¿Te molesta que tus platillos no se decoren con más hollín?

–     ¡Bonito estaría!

¡Ojala se pueda hacer! ¡Mira cómo estoy tiznado! Me cae en la cabeza cuando estoy cerca del fuego.

Juan dice riéndose:

–    ¡Pareces un monstruo egipcio!

Efectivamente, Tomás tiene la cara pintada con extrañas figuras. Y siempre alegre. El mismo es el primero en reírse de ello.

Jesús también se ríe; porque al estar hablando, una nueva gota le cayó en la nariz y le ha puesto la punta negra.

Desde hace algún tiempo, Pedro ha cambiado mucho con Judas, se ha vuelto más amable…

Y éste le pregunta:

–   Tú que eres experto en el tiempo, ¿Qué piensas?…

Pedro contesta:

–   Ahora mismo te lo voy a decir. Voy a hacerla de astrólogo.

Pedro contesta al mismo tiempo que va hacia la puerta, sacando un poco el cuerpo y una mano.

sentencia:

–   Viento bajo y del sur. Caliente y neblina… ¡Hummm! Poco hay que…

Pedro calla. Despacio, vuelve a entrar. Casi cierra la puerta y atisba…

Varios le preguntan:

–   ¿Qué pasa?

–   ¿Qué es lo que hay?…

–   ¿Por qué cierras la puerta?

Pedro hace señas de que guarden silencio. Mira atentamente…

Luego dice en voz baja:

–   Es aquella mujer.

Ha bebido agua del pozo. Y recoge un poco de leña del patio. Está toda mojada. ¡No encenderá!…

Se va… Voy a seguirla. Quiero ver… -y sale cauteloso.

Tomás pregunta:

–   Pero, ¿Dónde puede quedarse para estar siempre cerca?

Mateo confirma:

–   Y… ¡Para estar aquí, con este tiempo!

Bartolomé aclara:

–   Ciertamente va al poblado. Porque anteayer estaba allí comprando pan.

Santiago de Alfeo, observa:

–  Tiene una constancia inaudita, en andar siempre velada.

Tomás concluye:

–  O un gran motivo.

Juan dice:

–  ¿Pero será precisamente esa de la que hablaba ayer, aquel judío?… son siempre tan falsos…

Jesús sigue en silencio, como si fuera sordo.

Todos lo miran con la certeza de que Él sabe; pero Él está trabajando un trozo de madera blanda con un cuchillo afilado.

Poco a poco, el trozo de madera se va transformando en un cómodo tenedor grande, para extraer las verduras del agua hirviendo.

Una vez que ha terminado ofrece el fruto de su trabajo a Tomás, que está plenamente dedicado a la cocina.

Tomás lo recibe y  le dice:

–    Eres muy bueno, Maestro.

Pero, ¿No nos dices quién es?

Jesús contesta con dulzura:

–   Un alma.

Solamente un alma. Para mí sois todos “almas”. Nada más. Hombres, mujeres, ancianos, niños: almas, almas, almas: almas cándidas, los párvulos;

almas azules, los niños; almas rosadas, los jóvenes; almas de oro, los justos; almas empecinadas, los pecadores. Pero, sólo almas, sólo almas.

Y Yo sonrío a las almas cándidas, porque me parece como si sonriera a los ángeles; descanso entre las flores rosadas y azules de los adolescentes buenos; me alegro de las almas tan valiosas de los justos.

Y me canso, sufriendo, para dar valor y esplendor a las almas de los pecadores. ¿Los rostros?… ¿Los cuerpos?… Nada. 

Para Mí, todos vosotros y lo que vienen, son almas. Las caras y los cuerpos, nada significan. Yo os reconozco por vuestras almas.

Tomás pregunta:

–     Y ella, ¿Qué alma es? 

–     Un alma menos curiosa que la de mis amigos, porque no indaga, no pregunta; va y viene, sin hablar y sin mirar.

–    Pero, ¿Qué alma tiene ella?…

–   Un alma menos curiosa que la de mis amigos.

Porque va y viene silenciosa y sin mirar.

Judas de Keriot pregunta:

–    Yo creía que era una mujer mala o leprosa.

Pero he cambiado de parecer, porque… Maestro, ¿Si te digo una cosa, no me regañas?

Y se acerca a Jesús y se apoya sobre sus rodillas. Humilde y bueno.

Mucho más hermoso; que cuando se porta pomposo y soberbio.

Jesús lo mira y responde:

–    No te regañaré. Habla…

–    Sé en dónde vive.

La seguí una tarde. Fingiendo que iba a sacar agua; porque me he dado cuenta que viene siempre al pozo, cuando ya está oscuro.

Una mañana encontré tirada una horquilla de plata; exactamente junto al brocal del pozo. Y comprendí que ella la había perdido.

Ella está en una chocita de leña, que hay en el bosque. ¡Está en ruinas!

La techó con ramas. No comprendo cómo puede soportar estar así. Apenas si cabría en ella, un perro grande o un asno pequeño.

La luna brillaba y no pude ver bien.

Está medio sepultada en las zarzas. Pero adentro… está vacía. Y no hay puertas. Por eso cambié de idea y me di cuenta, que no es una mala mujer. Ni es de mala vida…

–    No debiste hacerlo. Pero sé sincero. ¿No hiciste algo más?…

–    No, Maestro.

Hubiera querido verla. Porque desde Jericó la vi y me parece conocer su paso suave; con el que va veloz a donde quiere. Es flexible… y bella.

Se adivina a pesar de todos esos vestidos. Pero me atreví a espiarla cuando estaba acostada en la tierra. Esta vez no tenía el velo puesto; pero la respeté…

Jesús lo mira fijamente:

–   Y has sufrido.

Pero dijiste la verdad. Yo te digo que estoy contento contigo. Otra vez, te costará menos ser bueno. Todo consiste en dar el primer paso…

¡Muy bien, Judas! – y lo acaricia.

Pedro regresa:

–   ¡Pero, Maestro! ¡Esa mujer está loca!

¿Sabes dónde está? Cerca de la ribera del río; en una casita de madera bajo un matorral.

Tal vez algún tiempo sirvió a un pescador o guardabosques. ¿Quién sabe?

¡Jamás me hubiera imaginado que en aquel lugar  húmedo; metido en un foso; bajo una enramada de zarzas; se encontraba aquella pobre mujer y le dije:

–   ¡Habla y sé sincera! ¿Eres leprosa?…

Me respondió con voz apagada:

–   ¡No!

–   ¡Júralo!

–   Lo juro.

–   Mira que si lo eres y no dices.

Y vienes cerca de la casa… y llego a saber que eres inmunda; te hago lapidar. Pero si eres perseguida; ladrona o asesina. Y estás aquí por temor a nosotros…

¡No tengas miedo de nada! Sal de ahí. ¿No ves que estás en el agua? ¡Tienes hambre? ¡Estás temblando!

Soy viejo, ¿Lo ves? No te hago la corte. Viejo y honesto. Por esto, ¡Escúchame!… Así le dije. Pero no ha querido venir. La encontraremos muerta; porque está en el agua.

Jesús piensa. Mira las caras que lo contemplan.

Luego pregunta:

–   ¿Qué pensáis que se pueda hacer?

Simón contesta:

–    Maestro, Tú decide.

–    No. Quiero que vosotros juzguéis.

Se trata de algo en que vuestra honra, también está mezclada…. Y no debo violentar vuestro derecho de conservarla…

Simón dice:

–   En Nombre de la Misericordia digo; que no se le puede dejar ahí…

Bartolomé, dice:

–   Diría que hoy la llevemos al galerón.

¡Allí, van también los peregrinos!… ¡Y ella puede ir!…

Andrés dice:

–  ¡Caramba!

¡Es una criatura como todas las demás! Nuestro deber es ayudarla…

Mateo observa:

–    ¡Hoy no viene nadie!… Y por lo tanto…

Tadeo sugiere:

–    Propongo darle hospedaje por hoy.

Y mañana decirle al administrador. ¡Es un buen hombre!

Pedro exclama:

–   Tienes razón.

¡Bravo! ¡Y tiene tantas cuadras vacías!… ¡Una cuadra será un palacio, con respecto a ese barquichuelo que está haciendo agua!

Tomás dice con ansia:

–   ¡Ve a decírselo entonces!

Jesús observa:

–  Los jóvenes todavía no han hablado…

Los dos Santiagos  junto con Juan, dicen casi simultáneamente:

–  ¡Yo no tengo inconveniente!

–  Ayudémosla.

Dios sabe lo que hay en nuestro corazón.

–   ¡Para mí está bien lo que Tú hagas!…

Felipe observa:

–    La única desgracia sería que viniese un fariseo…

Entonces Judas de Keriot exclama:

–   ¡Oh! Aunque caminásemos sobre las nubes, ¿Crees que no nos acusarían?

No acusan a Dios porque está lejos. Pero si pudiesen tenerlo cerca, como lo tuvieron Abraham, Jacob y Moisés; le harían reproches. ¿Quién para ellos no tiene culpa?…

Jesús dice:

–  Si es así.

Id a decirle que venga a cobijarse bajo el galerón. Pedro, ve con Simón y Bartolomé. Sois viejos y haréis menos fuerza a la mujer.

Decidle que le daremos comida caliente y un vestido seco. El que dejó Isaac. ¿Veis que todo sirve? También un vestido que una mujer dio a un hombre…

Los jóvenes ríen al recordar la historia bufa de ese vestido en particular…

Los tres mayores se van y poco después regresan…

Bartolomé explica:

–   Nos costó trabajo convencerla; pero terminó por venir.

Pedro añade:

–  Le hemos jurado que no la perturbaremos de ningún modo.

Ahora le llevo paja y el vestido. Tomás, dame las verduras y un pan. No tiene ni siquiera para comer hoy.

Por otra parte, ¿Quién puede salir con este diluvio?

Y el buen Pedro sale con sus tesoros…

Jesús dice imperioso:

–   Y ahora, a todos doy una orden: por ningún motivo se va al galerón.

Mañana tomaremos las decisiones oportunas.

Acostumbramos a hacer el bien por el bien, sin curiosidades o deseos de recibir del bien realizado un motivo de diversión o cualquier otra cosa.

¿Lo veis? Os quejabais de que hoy no se haría nada útil. Hemos amado al prójimo. ¿Podíamos hacer algo mayor que esto?

Si – y así es – ésta mujer es una infeliz, ¿No podrá, acaso, nuestra ayuda proporcionarle un alivio, un calor, una protección mucho más profunda que el poco alimento, el mísero vestido, el techo sólido, que le hemos dado?

Si es una culpable, una pecadora, una criatura que busca a Dios, ¿Nuestro amor no será, acaso, la más hermosa lección, la más poderosa palabra, el más claro indicador del camino de Dios?

Mañana proveeremos.

Pedro entra y se pone a escuchar a su Maestro.

Jesús continúa:

–      Mirad, amigos. Muchos maestros tiene Israel, que no hacen más que hablar y hablar…

Bueno, pues las almas no cambian. ¿Por qué? Porque las almas no sólo oyen las palabras de sus maestros, sino que también ven sus acciones.

Pues bien, éstas destruyen a aquéllas. Y las almas se quedan en la posición en que estaban, si es que no retroceden incluso.

Mas cuando un maestro hace lo que dice y se comporta santamente en todas sus acciones, aunque sólo lleve a cabo acciones materiales, como dar un pan, un vestido, un lugar de alojamiento a la carne doliente del prójimo.

Obtiene el que las almas vayan adelante y lleguen a Dios, porque son sus mismas acciones las que dicen a los hermanos: “Dios existe; aquí está Dios”. ¡Oh…, el amor!

En verdad os digo que quien ama se salva a sí mismo y salva a los demás.

Pedro dice:

–   Es verdad, Maestro.

La mujer me dijo: ‘Sea Bendito el Salvador y Quién lo ha enviado. Y también todos vosotros que estáis con Él.’

¡Y me quería besar los pies a mí; hombre miserable! Y lloraba por debajo de su denso velo.

Pero ahora esperemos que no llegue ninguna de las celebridades de Jerusalén, porque a nosotros; ¿Quién nos salva?

Jesús dice:

–   Nuestra conciencia nos libra del juicio de nuestro Padre. Eso es suficiente.

Y ofrece y bendice los alimentos.

Todos se sientan a comer…

83 LOS PODEROSOS DE ISRAEL


83 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

La mañana está muy fría.

Jesús está de pié, sobre un montón de mesas que se han colocado como tribuna en el último galerón y habla con voz potente, cerca de la puerta para que oigan los que están adentro;

los que están el cobertizo y hasta los que están en la era, al descubierto bajo una copiosa lluvia.

Todos parecen frailes bajo sus mantos oscuros y hechos de lana, en la que el agua no penetra.

En el galerón están los más débiles. Bajo el cobertizo las mujeres y en el patio, bajo el agua; los más fuertes.

Pedro va y viene descalzo, con el vestido corto.

Con un pedazo de tela que se ha puesto sobre la cabeza y no pierde el buen humor, aunque tenga que chapotear en el agua, dándose una bañada que no buscaba.

Le ayudan Juan, Andrés y Santiago; llevando con mucho cuidado al otro galerón a los enfermos.

Jesús espera con paciencia a que todos se acomoden y solo deplora que los cuatro discípulos estén completamente bañados.

A las observaciones de Jesús, Pedro responde:

–   ¡Nada, nada! Somos leña dura.

No te preocupes. Estamos recibiendo otro bautismo y el que nos bautiza es Dios Mismo.

Cuando finalmente todos están en su lugar, los cuatro se cambian los vestidos por otros, secos.

Pero cuando el Maestro empieza a hablar, Pedro ve que se asoma en el rincón del cobertizo, el manto gris de la mujer velada.

Y sin preocuparse de que va a tener que atravesar de lado a lado la era, bajo la lluvia que se ha vuelto más tupida y que al meterse en los hoyos, el agua le da hasta las rodillas, va hacia donde está ella.

La toma del brazo sin quitarle el manto y la lleva hasta la pared del galerón, donde ya no se moje. Luego se queda cerca de ella como un centinela; sin moverse y sin pestañear.

Jesús ha visto todo. Para ocultar la sonrisa que ha brillado en su rostro, baja la cabeza…

Y luego continúa hablando:

–   … no digáis, quienes habéis sido constantes en venir a Mí; que no hablo con orden y que paso por alto alguno de los Diez Mandamientos.

Oís. Yo veo. Escucháis. Yo aplico a los dolores y a las llagas lo que veo en vosotros.

Soy el Médico. Y un médico va primero a los enfermos más graves y después atiende a los menos enfermos. También Yo, hoy os digo: no cometáis impurezas…

Y Jesús predica extensamente sobre la lujuria, la fornicación, el matrimonio, el adulterio, el aborto, la impureza, la pureza y el placer.

Y agrega:

–           … el cuerpo humano es un magnífico templo que contiene un altar.

Sobre el altar debe estar Dios. Pero Dios no está en donde hay corrupción. Por esto el cuerpo del impuro tiene el altar consagrado; pero sin Dios.

El arrepentimiento renueva. El arrepentimiento purifica. El arrepentimiento sublima.

La misericordia de Dios es infinitamente más grande que la miseria humana.

Honraos a vosotros mismos haciendo que vuestra alma; con una vida honesta, sea digna de honra.

Justifícate ante Dios, no volviendo a pecar más contra tu alma.

Eres el vicio; conviértete en honestidad, en sacrificio, en mártir; por tu arrepentimiento.

Supiste martirizar muy bien tu corazón, para que la carne gozara. Aprende ahora a martirizar la carne; para dar a tu corazón paz eterna.

Podéis iros todos. Cada uno con su peso y su reflexión.

Y meditad. Dios espera a todos y no rechaza a nadie de los que se arrepienten. Os dé el Señor su Luz para conocer vuestra alma. Idos…

Muchos se dirigen hacia el poblado.

Otros entran en el galerón.

Jesús se dirige hacia los enfermos y los cura.

Un grupo de hombres discuten en un rincón.

Gesticulan. Se acaloran. Algunos acusan a Jesús y otros lo defienden.

Otros más, exhortan a unos y a otros, a un juicio más maduro.

Unos pocos de los más encarnizados, se acercan a Pedro; que junto con Simón, transportan las muletas que ya no necesitan los tres curados.

Y lo asaltan avasalladoramente dentro de la vasta habitación, que ha quedado transformada en hospedería de los peregrinos.

Orgullosos y altaneros, les dicen:

–      Hombre de Galilea, escucha.

Pedro se vuelve y los mira como a unos bichos raros.

No habla, pero su cara es todo un poema.

Simón les lanza una mirada. Reconoce a algunos y mejor se va. Dejándolos a todos.

Mientras el otro continúa:

–     Yo soy Samuel el escriba.

Este es Sadoc, otro escriba. Este es el judío Eleazar, muy célebre y muy poderoso. Este es el ilustre anciano, Calascebona.

Y éste es Nahum. ¿Entiendes?… ¡Nahum! –ha recalcado de manera notoria éste último nombre.

Pedro ha hecho una inclinación al oír cada nombre. Pero al oír el último; la hace a medias.

Y dice con la máxima indiferencia:

–      No sé. Jamás lo había oído. Y… no entiendo nada.

Samuel dice con notorio desprecio:

–     ¡Vulgar pescador!

¡Ten en cuenta que es el hombre de confianza de Annás!

Pedro replica:

–     No conozco a Annás.

Conozco a muchas mujeres de nombre Anna. Hay un montón de ellas, También en Cafarnaúm.

No sé de qué Annas hablas y quién pueda ser éste, el hombre de confianza…

El estirado Fariseo abandona su incógnito y se revuelve como una serpiente furiosa.

Y chilla:

–     ¡¿Éste?!… A mí…

¿A MI?!… ¿A mí, me está llamando ‘Este ’?

Pedro contesta:

–     ¿Y cómo quieres que te llame?

¿Burro o pájaro? Cuando iba a la escuela, el maestro me enseñó a decir ‘este’, refiriéndose a un hombre.

Y si los ojos no me engañan, tú eres un hombre. ¿O estoy equivocado?…

El hombre se retuerce, como si estas palabras lo hubieran torturado.

Y el escriba Samuel explica:

–    Pero Annás es el suegro de Caifás…

Pedro exclama:

–    ¡Aaaa!… ¡Entendido!… ¿Y bien?

–     ¡Y bien!… ¡Ten entendido que estamos disgustados!

–     ¿De qué cosa?… ¿Del tiempo?

También yo. Es la tercera vez que me cambio de vestidos y ya no tengo ningún otro seco.

–     No te hagas el estúpido.

–     ¿Estúpido?

Es verdad. Si no estáis descontentos por el tiempo, ¿De quién entonces? ¿De  los romanos?

Los fariseos exclaman al mismo tiempo:

–      ¡De tu Maestro!

–      ¡Del falso profeta!

Pedro advierte:

–     ¡Eje!… ¡Caro Samuel!

Mira que me despierto y soy como el lago. De la bonanza a la tempestad, no necesito más que un instante. Ten cuidado como hablas…

Llegan los hijos de Zebedeo y de Alfeo. Y con ellos, Judas de Keriot y Simón.

Cierran filas alrededor de Pedro, que cada vez levanta más la voz, respondiendo a los agresores.

Éstos exclaman:

–     ¡No te atreverás a tocar con tus manos plebeyas a los grandes de Sión!

Pedro los encara amenazante:

–     ¡Ohhhh! ¡Qué delicados fanfarrones!…

¡Y vosotros no toquéis al Maestro, porque de otro modo los lanzaré al pozo para purificaros de verdad! ¡Por dentro y por fuera!…

Simón interviene con calma:

–     Me permito hacer observar a los doctos del Templo, que esta casa es propiedad privada.

Judas de Keriot, refuerza:

–     Y que el Maestro, de lo que yo soy testigo…

Ha tenido siempre el máximo respeto para las casas de los demás. Y primero que todo, para la casa del Señor.

Exijo que se tenga igual respeto para la suya.

Calascebona exclama:

–     ¿Tú?… ¡Cállate, Gusano mentiroso!

Judas dice con desprecio:

–      ¡Mentiroso en parte!

Me habéis provocado asco y he venido a donde no hay corrupción.

Ha sido voluntad de Dios que a pesar de que estuve con vosotros, ¡No me corrompí hasta los tuétanos!…

Santiago de Alfeo, pregunta secamente:

–      Resumiendo, ¿Qué queréis?…

Sadoc pregunta con desprecio:

–     ¿Y tú quién eres?

El apóstol contesta:

–     Soy Santiago de Alfeo.

Y Alfeo de Jacob. Y Jacob de Matán. Y Matán de Eleazar… y si quieres te digo toda la ascendencia hasta el Rey David, que es de dónde vengo.

Y también soy primo del Mesías. Por lo que te ruego que hables conmigo de estirpe real y de sangre judía.

Si a tu altanería le repugna hablar con un hombre israelita, que conoce mejor a Dios que Gamaliel y que Caifás.

Santiago exige:

–      ¡Ea! ¡Habla!…

Calascebona dice:

–     A tu Maestro y pariente lo siguen las prostitutas.

La velada es una de ellas. La vi cuando vendía oro. Y la reconocí. Es la amante que huyó de Sciammai. Es deshonra para Él.

Judas de Keriot se burla:

–    ¿Para quién?

¿Para Sciammai, el rabino? Entonces debe ser una vieja roña. Podéis estar tranquilos. No le amenaza ningún peligro de esta parte…

–     ¡Cállate loco!

Para Sciammai de Elqui; el predilecto de Herodes.

Judas desata su ironía:

–     ¡Bah! ¡Bah! Señal de que para ella ya no es más el predilecto.

Es ella la que debe ir al lecho y no tú. Entonces… ¿¡Qué te importa!?

Tadeo agrega preguntando:

–     Hombre, ¿No piensas que te deshonras haciendo de espía?

Y ¿No piensas que se deshonra a quién se rebaja a pecar; no al que trata de levantar al pecador?

¿Qué deshonra le viene a mi Maestro y hermano, si Él con su palabra hace que llegue su Voz hasta las orejas profanadas con la baba de los lujuriosos de Sión?

Samuel se burla lleno de veneno:

–     ¿La Voz? ¡Ah! ¡Ah!

Tu Maestro y primo, tiene treinta años. ¡Y no es más hipócrita igual que los demás! Y tú y vosotros dormís juntos por la noche…

La venenosa calumnia queda vibrando en el aire…

Pedro grita:

–     ¡Desvergonzado reptil!

Santiago y Juan lo amenazan:

–     ¡Lárgate de aquí o te destrozo!

Simón dice con desprecio y asco:

–      ¡Vergüenza! ¡Cómo eres juzgas!

Tu hipocresía es tanta que se revuelve dentro de ti. Brota y babea como un caracol sobre la flor limpia. Sal y hazte hombre, porque ahora no eres más que una baba repugnante.

Te reconozco Samuel. Eres siempre el mismo corazón. Dios te perdone; ¡Pero vete de mi presencia!…

Mientras Judas y Santiago de Alfeo, contienen al enfurecido Pedro.

Tadeo, con sus ojos azules centelleantes y sus ademanes majestuosos,

dice con voz imperiosa:

–     Se deshonra a sí mismo, quién deshonra al inocente.

Los ojos y la lengua, Dios los hizo para hacer cosas santas. El maldiciente los profana y envilece, al usarlas para hacer cosas malvadas.

No ensuciaré mis manos con tus canas. Pero recuerda que los delincuentes odian al hombre íntegro.

Nosotros vivimos en la Luz y nuestro jefe es Santo; pues no conoce mujer, ni pecado. Lo seguimos y lo defendemos de sus enemigos.

Aprende! ¡Oh, viejo!… De un joven que se hace maduro, porque la Sabiduría es su Maestra; a no ser ligero en el hablar.

Vete y di a quién te envió; que no en la casa profanada que está en el Monte Moria, sino en esta humilde mansión; reposa Dios en su Gloria. ¡Adiós!…

Los cinco se quedan callados y se van.

Los discípulos se consultan:

¿Decirlo o no decirlo a Jesús; que está todavía atendiendo a los curados?…

Finalmente deciden decirlo… ¡Es mejor así!… Se acercan. Lo llaman y se lo dicen.

Jesús oye con toda calma y responde:

–    Os agradezco la defensa.

¿Pero qué se puede hacer?  Cada quién da lo que tiene…

Varios le dicen:

–     Debemos reconocer que tienen un poco de razón.

–     Ella siempre está allí afuera, como un perro.

–     Te perjudica…

Jesús contesta:

–      Déjenla.

Ella no será la piedra que me pegue en la cabeza.  Y si ella se salva… ¡Oh! ¡Qué me critiquen por esta alegría! ¡Qué importa!…

Con esta dulce respuesta, da por concluido el asunto.

PODEROSO SANTO ROSARIO 3


Habla la Santísima Virgen María

Hijitos Míos Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María y os acompaño, os protejo, os guío. 

Yo Soy Escudo contra toda la Maldad que os quiera atacar y destruir.

Sí Mis pequeños, la Maldad ha tomado un gran poder sobre la Tierra, pero Yo estoy aquí cuidándoos, cuidando al rebaño de Mi Hijo,

Cuidando a aquellos que Le son fieles, que quieren seguir Sus Pasos, que quieren aprender de Sus Palabras, que se quieren llenar de Su Amor.

Mis pequeños, ciertamente hay mucha maldad pero os protejo, para que vosotros seáis Luz en estos momentos de tinieblas. 

Yo os iré guiando e iréis vosotros llevando la Luz del Amor, la Luz del Evangelio.

La Luz de cada Palabra que Mi Hijo dio, es Luz para las almas de vuestros hermanos; pero desgraciadamente y lo tengo que decir así, es Luz para aquellos que quieren escuchar.

Porque hay tantas almas que han cerrado su corazón, que no quieren saber nada de su Dios y estas almas, con esa actitud, están destruyendo su futuro.

Mis pequeños, son días difíciles, días de maldad, días en los que el Enemigo trata de burlarse del Amor de Nuestro Dios y Señor, pero no podrá.

Así, como ahora estáis vosotros reunidos, también, voy reuniendo grupos alrededor del Mundo y esto va creando una fortaleza.

Un Rosario, que es lo que os he pedido que hagáis y es lo que hará que Mi Corazón Inmaculado venza al Enemigo. 

Son Mis tiempos, este es el Tiempo que Me concedió el Padre desde el Génesis; son Mis tiempos para pisar la cabeza de Satanás.

Son Mis tiempos para Vencerlo; son Mis tiempos, en donde el Amor.

El Amor que Me llena de Mi Dios en Su Santísima Trinidad, vencerá la maldad y será encadenada esa Maldad de Satanás.

Os he pedido, en todas Mis Apariciones, el rezo del Santo Rosario. 

Es una invocación hacia Mi Corazón, es una invocación que Yo hago a Mi Dios, vuestro Dios.

Y con eso voy ganando Gracias, Bendiciones, para todos vosotros.

Cada vez que repetís Mi Nombre, Satanás pierde fuerza, él no soporta escuchar Mi Nombre, Mi Nombre sencillo: María. 

Cuando vosotros lo hacéis de corazón, Satanás va perdiendo fuerza y es por eso que os lo he pedido alrededor del Mundo,

para que Yo, siendo vuestra Madre, vuestra Guía y Protectora, vayaMos, entre todos, venciendo a esta Serpiente Antigua, llamada Satanás.

Os tenéis que unir Mis pequeños. Y qué mejor que a través de las cuentas del Santo Rosario,

ellas os dan protección pero, también vida y crecimiento espiritual.

Cuando vais meditando los Misterios, dejáis que Mi Esposo, el Santo Espíritu de Dios, os dé lecciones de Amor, lecciones de la Vida de Mi Hijo, lecciones que os van a santificar, Mis pequeños.

Cuando realmente vivís el Santo Rosario, estáis viviendo la Vida de Mi Hijo, la estáis meditando y le dais un gozo inmenso.

 Y así entre los dos, os vaMos cuidando y os vaMos santificando.

Vivir unidos al Santo Rosario, os va dando un camino seguro para llegar al Reino de los Cielos, pero no llegáis como todas las almas que no lo quieren rezar,

sino como os dije: llegáis santificados, llegáis con un Amor inmenso hacia vuestro Dios, Mi Jesús, Mi Hijo y hacia Mí, vuestra Madre, la Siempre Virgen María.

Es tanto el Amor que os teneMos Mis pequeños, es tanto el Amor y rezar el Santo Rosario, es una forma en que vosotros Nos dais vuestro amor.

Y así, Nos compartiMos el Amor los unos a los otros, viviMos el Cielo en la Tierra.

Por eso os pido nuevamente Mis pequeños, que recéis el Santo Rosario, con el mayor fervor posible, entregados totalmente a la meditación.

Que cada una de vuestras palabras salga de vuestro corazón y que llegue directamente al Corazón de Mi Hijo y al Mío. 

Meditad, meditad cada Misterio.

Antes de que empecéis el Misterio, nombradlo y llevadlo a vuestro corazón, poneos en el preciso lugar y en ese preciso momento de la Vida de Mi Hijo y de la Mía, acompañadNos.

¿Qué haríais vosotros en esos momentos? ¿Cómo viviríais vosotros esos momentos de cada Misterio? 

Recordad que para Nosotros no hay tiempo y si vais a estar con Nosotros, estaréis en ese tiempo.

A momentos, alabaréis el Santo Nombre de Mi Hijo en Su Nacimiento.

A momentos, Me agradeceréis a Mí, vuestra Madre, haber sido la Madre del Salvador.

A momentos, Me acompañaréis con Mi Hijo en momentos de Gloria o en momentos dolorosos.

El Santo Rosario, no es para rezarse rápido y sin sentido, es para que os acerquéis a la Vida de Mi Hijo y a Mi Vida, Mis pequeños. 

El Santo Rosario os debe acercar a Nuestra Vida: una Vida salvífica, una Vida de Amor, pero también de Dolor y a una Vida de Triunfo.

A eso os lleva el Santo Rosario, Mis pequeños. Triunfaréis junto con Nosotros, con la Resurrección de Mi Hijo, con Su Ascensión y Mi Asunción.

Vosotros como os dije, estaréis preparados para también, tener vuestra Gloria, en el Reino de los Cielos, por haber sido fieles al Santo Rosario. 

Mis hijos, Mis hijos verdaderos están Conmigo y se unen a Mí en el Santo Rosario.

No os separéis de él, invitad siempre a las almas del Cielo, del Purgatorio, uníos a las de la Tierra y a las del Universo entero,

NO ESTÁIS SOLOS Mis pequeños, ¡No estáis solos! 

Con tu Rosario Madrecita, convertido en la Red Divina de la salvación, te entrego con cada Ave María, LAS ALMAS DE…

Juntos vencereMos a la maldad y dareMos camino para la nueva realidad, que pronto se ha de manifestar a la Tierra y al Universo entero.

¡El Triunfo, el Triunfo de Mi Hijo, el Triunfo del Amor de la Santísima Trinidad!, también, vuestro triunfo, por ser fieles al Amor.

J. V. dice: Veo a la Santísima Virgen y de Su Corazón sale mucha Luz.

Hijitos Míos, Mi Hijo, Mi Dios y Señor, Me ha dado Su Corazón,

Yo Soy Su Madre, sufriMos juntos la Pasión, Su Muerte y gocé inmensamente Su Resurrección.

La Luz que sale de Mi Corazón, llega a todas las almas, toca a todas las almas, pero no todas reciben esta Luz de igual forma.

Aquellas almas que han sido tocadas anteriormente por Mi Hijo, que han recibido Su Luz y  han cuidado esa Luz en su corazón,

al ser tocados por Mi Luz, aumentan de Gracia, aumentan su amor por Mi Hijo y por Mí. Y gozosos están, porque saben lo que esto significa, Mis pequeños.

Os preguntaréis qué significa y es el Retorno de Mi Hijo, es la Luz de Salvación, es la Luz transformadora que al salir de Nuestros Dos Sagrados Corazones,

purificará todo aquello que ha sido afectado por el pecado, que ha sido afectado por Satanás, que ha sido afectado por el error que vosotros Mis pequeños, habéis dejado entrar a vuestro corazón.

(Se dirige a J.V.) Ciertamente Mi pequeño, no ves Mi Rostro, es tanta la Luz que sale de Mí, que no te permite verMe bien.

Pero entended Mis pequeños, es Luz de Amor, que brota inmensamente, de una Madre que os ama infinitamente.

¡Cómo quisiera que esta Luz que proviene de Mi Dios y Señor, os transformara, para que Yo os pudiera tomar y regresaros al redil de Mi Hijo!

Porque ciertamente hay almas que, a pesar de recibir esta Luz transformadora y purificadora, no hace mella en su corazón, no hace mella en su alma, no hace mella en su arrepentimiento.

NO buscan ser mejores, no toman en cuenta todo lo que Mi Dios y Señor ha hecho por ellos y tampoco, toman en cuenta lo que Yo trato de hacer con sus almas.

Los cristianos que viven el evangelio de San Evangelista: un evangelio que NO EXISTE, pero que ellos han acomodado a su manera de vivir. Con la Palabra de Dios que les gusta, DESECHANDO lo que les disgusta….(Porque se NIEGAN A OIR LO QUE NO LES CONVIENE)

Almas necias, almas pecadoras, almas que no quieren dejar entrar esta Luz en su ser y ser transformados, para que puedan gozar de los bienes que Nuestro Dios y Señor tiene preparados para todos vosotros.

A ese grado llega Satanás a destruir las almas, a convencerlas de que NO deben recibir la Luz de Mi Hijo, ni la Luz que sale también, de Mi Corazón de Madre Amorosa.

Es un dolor muy grande el que Nos producen estas almas.

Ya no son portadoras de Amor, ya no son portadoras de Vida, son almas que se han dejado tomar plenamente, por Satanás y mucho mal causan a otras almas.

Por eso viene esta Purificación Universal, para que no sean afectadas tantas almas que aún dudan, que todavía no tienen bien cimentadas las Virtudes, el Amor, la vida íntima con Mi Dios y Señor.

Estas almas malas, son como un cáncer que va destruyendo almas buenas; almas que pueden dar mucho, pero no están muy convencidas de la vida de la Gracia que de Mi Dios y Señor, brota.

Os amo tanto Mis pequeños, y Satanás sabe que éstos son Mis tiempos en que voy a recuperar la mayor cantidad de almas; para que no se condenen.

Y por eso Me ataca tanto, ataca Mi Santo Nombre, ataca a las Iglesias, ataca todo aquello que lleva Mi Presencia. 

Soy su enemiga y trata de evitar que esta Luz Amorosa, que esta Luz de Madre que os ama tanto, llegue a vuestros corazones

y os pueda mover hacia el camino de la felicidad, que se da cuando volvéis a recibir, en vuestro corazón, la Gracia de Nuestro Dios.

Orad Conmigo, Mis pequeños, ¡Os he pedido tanto el rezo del Santo Rosario! 

Orad Conmigo para que juntos, rezando el Santo Rosario, podaMos vencer a las fuerzas de Satanás, que se han desatado a unos niveles altísimos y por eso, estáis viendo tanto mal alrededor vuestro.

Con el Santo Rosario, podeMos y quiero recalcar esto, PODEMOS, porque Yo estaré siempre con vosotros, destruir las fuerzas de Satanás, doblegarlo, humillarlo, que esto es lo que más le duele a él, por su soberbia.

Él se siente vencedor, pero será vencido por una Mujer y por todos aquellos que aman a esta Mujer, que Soy Yo, Mis pequeños.

No os separéis de Mí, juntos oremos, sirvaMos a Nuestro Dios.

En la Cruz, Mi Hijo pedía almas, acompañadMe, Mis pequeños, a dárselas.

Vivió y murió por vosotros, vivió y murió por las almas y de todos los tiempos.

Vivió y murió para ver una transformación y de esta forma, regresara la humanidad a ser como al Principio, antes del Pecado Original.

Oremos juntos Mis pequeños, para que, al vencerlo, no pueda seguir moviendo a tantas almas al error y a la maldad, como las tiene ahora;

Y al perder fuerza, muchas almas se liberen de esa maldad que les está quitando su libertad, que les está llevando por caminos de obscuridad-

Y que no les permite ver la Luz que emana de Nuestros Corazones Sacratísimos.

AcompañadMe, y ayudadMe a salvar estas almas que, aparentemente, no sufren, pero Satanás las engaña a tal grado y les promete tantas cosas,

que ciertamente no se las va a cumplir, pero que serán atormentadas eternamente si no se las quitaMos.

Confiad, pues, Mis pequeños, en esta oración tan sencilla, pero tan poderosa, que es el rezo del Santo Rosario.

Recordad, la sencillez y la Humildad, cuando están ante los Ojos de la Santísima Trinidad, se vuelven armas poderosísimas contra la soberbia de Satanás.

Seguid siendo Mis pequeños hijitos, obedientes, amadísimos de Mi Corazón, que Me ayudáis a darLe almas a Mi Hijo.

QuitémosLe esa sed que Le agobia tanto en la Cruz, dándoLe las almas que Él quiere, porque Se dio por todas.

Visión: Veo a San Miguel Arcángel, está luchando contra muchos demonios, se ve hasta pequeño ante esos demonios tan poderosos, pero no pueden contra él.

Se ven de formas feas, no les alcanzo a ver una forma exacta, pero se ven como cosas negras, algo grandes, sin formas exactas, pero no lo pueden vencer.

Hijitos Míos, la batalla es fuerte en los Cielos y vosotros estáis sintiendo esta fuerza de Satanás entre vosotros.

Sabed que estáis siendo protegidos contra la fuerza total de Satanás.

San Miguel, junto con los Ejércitos Celestiales, lucha contra esas fuerzas satánicas; él puede vencerlos, pero vosotros sois muy pequeños y débiles

porque os falta una vida más profunda en la Oración, que con ella podéis vencer más fácilmente a los demonios y a todo aquello con lo cual os quieren llevar a la perdición de vuestra alma.

Estad atentos también, Mis pequeños, como se os ha pedido antes, en mantener una devoción muy grande por las benditas ánimas del Purgatorio. 

Ellas tuvieron ya su tiempo sobre la Tierra, padecieron lo que vosotros estáis padeciendo, conocen lo que el pecado produce en el hombre, en su alma, en todo su ser;

conocen la afectación que su pecado causa en el Cielo y lo que su pecado causa con la relación entre hermanos.

Ahora están en tránsito de purificación para poder llegar al Cielo, cuando estén purificadas y aptas para gozar eternamente el regalo que Mi Dios y Señor tiene preparado para cada una de ellas. 

Ciertamente ellas, como se os ha enseñado, no pueden orar por ellas mismas y necesitan de vuestras oraciones, vuestra donación, vuestros sacrificios,

para que vosotros podáis acelerar ese tránsito y que puedan gozar ya las delicias del Reino de los Cielos, pero mucho se os ha olvidado pedir por ellas,

En el Purgatorio tenemos que APRENDER a AMAR HASTA ALCANZAR LA SANTIDAD, completamente SOLOS, sin la ayuda Divina…

son pocas las almas que les ayudan a que su purificación sea más rápida.

Sabéis, porque se os ha explicado, que ellas, cuando ya entren al Reino de los Cielos, os ayudarán en vuestra lucha propia y contra Satanás para que lleguéis prontamente al Reino de los Cielos.

Tenéis esa lucha doble, el venceros a vosotros mismos, el vencer vuestras pasiones, el vencer vuestras debilidades que os llevan a pecados graves y menos graves,

pero también ciertas almas sufren de ataques más fuertes de parte de estos enemigos del Bien y por eso, Mis pequeños, debéis estar preparados continuamente para poder vencer sus tentaciones

y poder vencer toda la maldad que ellos provocan a vuestro alrededor y también en vosotros mismos, desviándoos de diversas formas para que no os mantengáis en el camino del Bien.

La oración es imprescindible, Mis pequeños, para que se vayan agudizando vuestros sentidos, porque Satanás cada vez se vuelve más sutil para engañaros y llevaros hacia el mal.

 Ahí debéis poner más atención, en esa sutileza maligna que os puede afectar gravemente a vosotros y a vuestros hermanos.

Del Cielo tenéis mucha ayuda, siempre y cuando la pidáis, porque también a muchísimos de vosotros se os olvida que estaMos Nosotros prestos a ayudaros

en cualquier forma y en diferentes momentos de vuestra existencia, pero queréis hacer todo con vuestras pobres capacidades espirituales. 

Sufrís mucho y podría decir que por vuestra culpa, porque os apartáis de la Gracia de Mi Dios y vuestro Dios al no pedir continuamente Su ayuda.

El Cielo entero tiene como misión, también, el ayudaros en todo momento y esa ayuda es constante.

Sabiendo que vosotros no acudís continuamente a Nosotros, la tenéis, pero en casos especiales y aun graves, poco os acordáis de que estaMos para serviros. 

La Comunión de los Santos es imprescindible ya, en estos momentos que se avecinan, no podéis caminar solos.

Has visto, Mi pequeño, esa fuerza de satanás luchando contra San Miguel, él puede vencerlos, pero vosotros, os repito, no podéis estando solos, tenéis que estar conscientes de esto, Mis pequeños. 

La unión espiritual en la Comunión de los Santos os dará la fuerza para poder vencer lo que traéis vosotros en vuestro interior y todo aquello que pueda atacaros en el exterior.

Orad, ayunad, sacrificaos para poder vencer las fuerzas de Satanás.

Ya no son tiempos fáciles los que estáis viviendo, se vendrán tiempos muy difíciles que aun los mismos ministros de la Iglesia no podrán vencer, si no se acercan más a Mi Hijo y a Mí, vuestra Madre.

Debéis tomar en cuenta estos Consejos que os doy, Mis pequeños, la lucha es fuerte y vosotros sois débiles.

Mantened esa Humildad y dejaos guiar por la Sabiduría Divina para que satanás no os venza, ni a vosotros ni a vuestros hermanos en la Tierra y en el Universo entero.

Mí Dios y Señor, Padre de todo lo creado, os bendiga; que Mí Hijo, bendición de Mí Dios y Señor, a Mí Corazón y a Mí Vientre Virginal, os bendiga y que Mí Esposo, el Santo Espíritu del Amor, la Sabiduría, la Palabra, el Amor, también os bendiga

y recibíd, también de Mí, Vuestra Madre Celestial, Mis Bendiciones y Mí Ternura y preparád vuestra voluntad a una libre donación para ser guiados al triunfo de la Verdad y del Amor.