Archivos diarios: 23/10/20

R TIBIEZA Y APOSTASÍA


OCTUBRE 19 2020 11: 40 AM

Habla la Virgen y Madre Santísima

Mis Pequeños, la Paz del Altísimo esté con todos vosotros y mi Protección Maternal, os acompañe siempre

Hijitos, grandes pruebas están por llegaros que serán el comienzo de vuestra purificación.

Disfrutad en familia el poco tiempo que aún os queda mis pequeños,

porque se aproximan días de oscuridad, persecución y tribulación, como nunca antes se había visto en la Creación.

Millones de almas, por no estar preparadas espiritualmente, van a perderse al paso de estos días;

la Tribulación que se os viene es tan grande y dolorosa, que muchos desearán estar muertos, antes que vivir esos días.

De nada os servirán vuestras riquezas materiales porque todo perderá su valor y rodará por el suelo.

SÓLO LA FE Y CONFIANZA EN DIOS,

SERÁN VUESTRA FORTALEZA Y SEGURIDAD

EN ESE TIEMPO DE TRIBULACIÓN

 La Humanidad alejada de Dios va a enloquecer; desesperada y sin rumbo marchará por el Desierto de la Purificación,

sin protección alguna; desorientada y atribulada, fácilmente caerá al Abismo.

¡AY DE AQUELLOS HIJITOS TIBIOS Y PECADORES,

PORQUE SI NO SE CONVIERTEN EN EL AVISO Y MILAGRO,

VAN A PERDERSE ETERNAMENTE!

TANTOS LLAMADOS, SEÑALES Y MANIFESTACIONES DEL CIELO

PARA QUE SE CONVIERTAN,

PERO NO QUIEREN ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS.

Como Madre de la Humanidad no me cansaré de interceder por estas almitas, aun sabiendo de su rebeldía;

el Cielo sufre conmigo y está agotando todos los recursos para salvar el mayor número de almas,

pero esta Humanidad de estos Últimos Tiempos es de dura cerviz.

Hijitos rebeldes, el Cielo no quiere vuestra muerte, ¿Por qué sois tan insensatos?

Si no os arrepentís prontamente, corréis el riesgo de perderos eternamente.

EL LUGAR QUE OS ESPERA EN LA ETERNIDAD

DE SEGUIR EN TIBIEZA Y PECADO

ES EL INFIERNO,

DONDE EL AMO DE LAS TINIEBLAS

28. «Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna.

OS ATORMENTARÁ SIN DESCANSO.

Si supierais mis niños del tormento y dolor de las almas condenadas, correríais a buscar a Dios de todo corazón.

Mirad hijitos tibios y rebeldes, que el tiempo ya no es tiempo y que vuestras almas están en grave peligro de perderse, por vuestra tibieza y pecado.

VAGÁIS POR ESTE MUNDO UNOS EN TIBIEZA,

Y OTROS PECANDO,

NO SABIENDO QUE, EN CUALQUIER MOMENTO

PODÉIS PASAR DE ESTE MUNDO A LA ETERNIDAD.

Se os olvida que la línea que divide la vida y la muerte es tan frágil y que cada día que pasa estáis muriendo un poco.

Camináis con la muerte cada día y en fracciones de segundo, podéis perder la vida.

Hijitos tibios y pecadores, recapacitad porque los días de la Gran Tribulación están llegando

Y DE SEGUIR VOSOTROS EN VUESTRA TIBIEZA Y PECADO,

NO VAIS A RESISTIR EL PASO DE LA JUSTICIA DIVINA.

Volved a Dios lo más pronto posible, porque vuestras almas están en grave peligro de perderse eternamente;

Con tu Rosario Madrecita, convertido en la Red Divina de la salvación, te entrego con cada Ave María, LAS ALMAS DE…

atended al llamado de vuestra Madre Celestial y retomad cuanto antes la senda de la salvación que os llevará a la Gloria Eterna.

NO ME HAGÁIS SUFRIR MÁS,

PORQUE SOIS VOSOTROS

MIS PEQUEÑOS TIBIOS Y PECADORES,

POR LOS QUE MÁS SUFRO Y LLORO.

Despertad pues de vuestra tibieza y pecado.

Y corred a reconciliaros con Dios, antes de que lleguen los días de su Justicia.

JULIO 21/ 2009 8:30 A.M.

Soy vuestra Madre, La Rosa Mística y hoy quiero deciros que el Tiempo de la Prueba está comenzando;

agrupaos en torno a vuestra Madre Celestial y yo cuidaré de vosotros, como la gallina a sus polluelos.

No temáis mis niños, yo vuestra Madre os conozco y no permitiré que el Lobo os devore;

vosotros sois míos y hacéis parte del Rebaño de mi Hijo; caminad conmigo y yo os protegeré en mi Seno Maternal.

Hijitos, LOS DÍAS, MESES Y AÑOS POR VENIR,

SERÁN DE PURIFICACIÓN.

Confiad en el Triunfo de nuestros Dos Corazones y no os dejéis llevar por el engaño;

pues mi Adversario desplegará a través de los medios de comunicación el anuncio de su aparición.

Inyectándole a la humanidad el veneno de la mentira. DIRÁ:

“El Mesías está entre vosotros, esperadlo”.

MAITREYA

Vengo a traer la paz en todos Los confines de la tierra.

EL Cristo os ama y viene a daros la salvación. Amaos, yo soy la solución para la humanidad”.

Acordaos hijitos, que es el Padre de la Mentira,

que se disfraza e IMITA EN TODO A MI HIJO; es el gran falsificador.

No lo escuchéis vosotros los que sois del Rebaño de mi Hijo y mis muy amados niños;

NO CAIGÁIS EN EL ENGAÑO CON EL CUAL SEDUCIRÁ

A LA INMENSA MAYORÍA DE LA HUMANIDAD

Acordaos que es Astuto y tratará por todos los medios de haceros perder.

Estáis avisados: leed la Palabra de mi Hijo, especialmente el Evangelio de Mateo en el capítulo 24, que habla sobre las

“SEÑALES PRECURSORAS”  PARA ESTOS ÚLTIMOS TIEMPOS:

Meditad esta palabra en vuestro corazón para que así podáis permanecer firmes en la Verdad y se la enseñéis a otros.

Preparaos pues hijitos, porque muy pronto se dará a conocer a nivel mundial el

Ser de Iniquidad, el Anticristo,

vestido de cordero que seducirá con sus engaños a la inmensa mayoría de la humanidad.

¡Que tristeza embarga mi Corazón de Madre de la Humanidad, al saber que mi Hijo fue rechazado!

FALSO CRISTO Y FALSA IGLESIA

Pero a otro, muy pronto la Humanidad lo seguirá y alabará como si fuera el mismo Dios.

Bien dice la palabra de mi Hijo, que al final de los tiempos, “Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos serán primeros”.

La aparición del Ser de Iniquidad dividirá la Humanidad y hará perder más la Fe de los hombres,

incluso en aquellos que se dicen ser hijos de Dios.

¿No estoy yo aquí, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra y en hueco de mi mano?

Lágrimas corren por mis ojos al ver la ingratitud de muchos que decían ser fieles a mi Hijo.

Pero llegarán las pruebas, el hambre y la desolación y,

LE DARÁN LA ESPALDA, como fariseos y Judas, entregarán también al Dios de la Vida.

Serán muchos los cristianos católicos que renunciarán de mi Hijo, por seguir el Falso Mesías.

Qué tristeza embarga a nuestros Dos Corazones; hacedme reparación por este agravio.

¿Hasta cuándo hijitos rebeldes e ingratos, haréis correr mis lágrimas?

¿Por qué os comportáis así, con el ÚNICO que puede salvaros?

Mi Hijo nuevamente será Crucificado, por los clavos de vuestra ingratitud.

Conocéis la Verdad; sabéis Quién es mi Hijo,

¡PARA NO PERDER LAS COSAS MATERIALES!

pero como Judas, también vosotros mañana le venderéis.

¡Raza de fariseos e hipócritas!

Os escudáis en una falsa Fe;

le dais la espalda a mi Hijo, que es Camino, Verdad y Vida, por seguir la muerte.

¡Pobres de vosotros; vuestro tormento será peor!

2 Timoteo 3 – Biblia de Jerusalen
Carácter de los hombres en los postreros días
1. Ten presente que en los últimos días sobrevendrán momentos difíciles;
2. los hombres serán egoístas, avaros, fanfarrones, soberbios, difamadores, rebeldes a los padres, ingratos, irreligiosos,
3. desnaturalizados, implacables, calumniadores, disolutos, despiadados, enemigos del bien,
4. traidores, temerarios, infatuados, más amantes de los placeres que de Dios,
5. que tendrán la apariencia de piedad, pero desmentirán su eficacia. Guárdate también de ellos.
6. A éstos pertenecen esos que se introducen en las casas y conquistan a mujerzuelas cargadas de pecados y agitadas por toda clase de pasiones,
7. que siempre están aprendiendo y no son capaces de llegar al pleno conocimiento de la verdad.
8. Del mismo modo que Jannés y Jambrés se enfrentaron a Moisés, así también estos se oponen a la verdad; son hombres de mente corrompida, descalificados en la fe.
9. Pero no progresarán más, porque su insensatez quedará patente a todos, como sucedió con la de aquéllos.

Hijitos: os hago un Llamado PARA QUE ORÉIS CONMIGO POR LOS TIBIOS DE CORAZÓN,

PUES SERÁN MUCHOS LOS QUE SE PERDERÁN

CUANDO EL FALSO MESÍAS HAGA SU APARICIÓN

Reparad conmigo este agravio, rezando mi Santo Rosario, pues mi Hijo revivirá de nuevo su calvario.

Os amo mis pequeños; permaneced firmes en la Fe; uníos fuertemente a Mí, para que podáis tener abrigo y protección.

SEPTIEMBRE 01/2010 8:00 A.M.

Hijitos de mi Corazón, que la Paz de Dios os acompañe, la Luz del Santo Espíritu os guíe, y mi protección maternal os asista.

Hijitos, la inmensa mayoría de la humanidad no se ha querido acoger a nuestros llamados a la conversión, continúan en su loca carrera hacia el Abismo.

18. Y fue exterminada la tercera parte de los hombres por estas tres plagas: por el fuego, el humo y el azufre que salían de sus bocas. APOC. 9

EL CASTIGO MUY PRONTO LLEGARÁ Y

2/3 PARTES DE LA HUMANIDAD SE PERDERÁN.

Haré mis últimas apariciones en diferentes lugares derramando lágrimas, como anuncio al Dolor que invadirá a la Humanidad.

¡Qué tristeza hay en mi corazón de Madre, al ver el desprecio y la ingratitud de esta generación!

El amor y la paz serán reemplazados por el odio y la guerra-

La inmensa mayoría se perderá porque no quisieron escuchar la Voz del Buen Pastor,

ni quisieron acogerse al amor de una Madre que suplicante y amorosamente, les ha pedido que vuelvan a Dios.

Hijitos, YA NO HAY MARCHA ATRÁS

LAS TROMPETAS ESTÁN POR SONAR

EL AVISO DE DIOS A LOS HOMBRES ESTÁ POR COMENZAR

EL DESPERTAR DE LAS CONCIENCIAS OS MOSTRARÁ

TODO EL PECADO CON QUE HABÉIS OFENDIDO AL CREADOR

OS HARÁ SENTIR EN VUESTRAS ALMAS

LA NECESIDAD QUE TENÉIS DE VOLVER Y AMAR A DIOS.

Muchas almitas tibias volverán al Redil; más otras definitivamente le dirán No al Dios de la Vida.

Recogeos en Oración; estad alerta y vigilantes porque en cualquier momento mi Padre se manifestará.

Uníos en Oración a mi Corazón Inmaculado y no temáis.

YO VUESTRA MADRE CELESTIAL OS CONOZCO

Pero le fueron dadas a la mujer dos alas de gran águila, para volar de la presencia de la Serpiente, al Desierto, a su lugar donde recibe alimento por un tiempo, y tiempos y la mitad de un tiempo… Y la mujer huyó al Desierto, donde tenía un lugar que Dios había preparado, para ser alimentada allí durante días. (Apocalipsis 12: 14, 6)

Y ESTARÉ CON VOSOTROS EN VUESTRO PASO POR EL DESIERTO.

Como os he dicho: Al final del destierro os mostraré a mi Hijo, el Fruto Bendito de mi Vientre,

que estará conmigo dándoos la bienvenida en los Nuevos Cielos y en la Nueva Tierra.

Preparaos pues porque la Prueba de Purificación está por comenzar.

De nuevo os digo mis pequeños, NO TEMÁIS.

Si os acogéis a Mí, yo cuidaré de vosotros como la gallina a sus polluelos, y nada ni nadie podrá haceros daño.

¡ORAD Y REPARAD, PORQUE LA HORA DE LA JUSTICIA DIVINA

ESTÁ POR COMENZAR!  

Orad a todo instante con salmos, jaculatorias y alabanzas;

pidiéndole al Padre Celestial que si es su Santa y Divina Voluntad, acorte estos días de Purificación.

Pedid mi Intercesión a través de mi Santo Rosario.

Acordaos que mi Rosario junto con la armadura espiritual, será vuestro Escudo Protector,

que irradiará rayos de justicia que cegarán y derrotarán de la faz de la tierra al Dragón Infernal y sus huestes del Mal.

Permaneced pues hijitos míos, en amor y oración para que podáis sobrellevar estos días de prueba.

Febrero 26 de 2012   1:45 P.M.

Mi Corazón de Madre está triste,

VIENDO CÓMO SE ACERCAN LOS DÍAS DE LA JUSTICIA DIVINA

Y SABER QUE LA INMENSA MAYORÍA DE LA HUMANIDAD

ANDA SUMERGIDA EN LA APOSTASÍA Y EL PECADO. 

¡OH, CUÁNTAS NACIONES SERÁN ARRASADAS POR LA JUSTA IRA DE DIOS!

  PAÍSES ENTEROS VAN A DESAPARECER

Y CON ELLOS MUCHOS DE SUS HABITANTES.

Apocalipsis 14: 12. Aquí se verá la fortaleza del pueblo de Dios, de aquellos que cumplen sus mandamientos y son fieles a Jesús .

SÓLO QUEDARÁN LOS QUE HAN ATENDIDO

AL LLAMADO DEL CIELO.

Hijitos, mis lágrimas cubren la Creación, ya mi Padre ha decretado su Justa Sentencia;

como Madre de la Humanidad seguiré hasta el último instante intercediendo por todos mis hijos

y en especial por aquellos que se encuentran más alejados de Dios. 

Ayudadme mis hijitos fieles a interceder conmigo, por todos los pecadores del mundo entero.

Y especialmente por aquellos que  NO CREEN, NO AMAN Y NO ACEPTAN al Dios Uno y Trino.

Hago un llamado a mi amada Nación de México:

  Hijos míos, ¿Qué pasa con vosotros?

¿Por qué me hacéis entristecer con vuestra actitud?

  Yo soy vuestra Madre Guadalupana que intercede por vuestra nación y por todos vosotros…

Pero veo con dolor que venís desviándoos del Camino;

me duele ver cómo ultrajáis la Divinidad de mi Hijo, en muchas de sus Casas.

Satanismo asociado con el arcángel caído, que originó a la diosa griega Némesis.

ME DUELE VER CÓMO

RENDÍS CULTO A LA MUERTE

Y CÓMO BLASFEMÁIS

LLAMÁNDOLA SANTA

Jesús Malverde, el “santo” de los Narcos, “bandido” generoso y “ángel” de los pobres…

¿No sabéis que todo esto es obra de mi Adversario?

¡Cuántas profanaciones se vienen cometiendo,

y cuántos insultos a diario recibo de parte de mis hijos que tanto amo!

  En muchas de vuestras provincias,

el Nombre de mi Hijo y mi Nombre es ultrajado

JUAN SOLDADO, violador, asesino, mártir y ¿santo?

CON VUESTRAS DETESTABLES

PRÁCTICAS PAGANAS.

Adoráis y rendís culto a dioses extraños, a fetiches y a

NIÑO FIDENCIO, CURANDERO y…. 14. Y nada tiene de extraño: que el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz. 2 Corintios

imágenes de difuntos que llevaron vidas pecaminosas.

  LA IDOLATRÍA

Y EL SINCRETISMO RELIGIOSO

EX BRUJA , ALERTA SOBRE LOS PELIGROS SATÁNICOS DEL YOGA

ESTÁN HACIENDO PERDER LA FE A MUCHOS.

ME DUELE VER CÓMO ASISTÍS

AL SANTO SACRIFICIO DE MI HIJO

Y LUEGO TAMBIÉN RENDÍS CULTO

A LA BRUJERÍA Y LA SUPERSTICIÓN. 

Mirad cómo anda vuestra Nación, va a la deriva como barco sin timón.

El Mal ronda y hace correr la sangre en todos los rincones de mi amada nación;

enlutando los hogares de mi amado pueblo mexicano. 

Le estáis dando la espalda a vuestro Padre y a vuestra Madre,

POR ESO LA VIOLENCIA, EL DESEMPLEO,

EL HAMBRE Y EL CAOS

SE HAN APODERADO DE MI AMADO PAÍS. 

Os exhorto mis pequeños a que enderecéis el rumbo, porque de seguir como vais,

ME APARTARÉ DE VUESTRA NACIÓN 

y ya sabéis las consecuencias que esto traería.

No me ultrajéis más, ni ultrajéis más la Divinidad de mi Hijo.

Os pido fidelidad y compromiso.

Necesito que me desagraviéis y desagraviéis a mi Hijo profanado en tantas Iglesias. 

MIS HIJOS LAICOS,

NO SOIS VOSOTROS

LOS QUE DEBÉIS EJERCER EL MINISTERIO SACERDOTAL

ENTENDED QUE ESTE MINISTERIO

ES EXCLUSIVO DE MIS HIJOS PREDILECTOS.

Orad por las vocaciones sacerdotales en vuestro país, para que mi Padre os envíe obreros. 

Os pido hijitos, que vuestra Nación vuelva a mi Hijo y a Mí, de corazón como era antes…

SÓLO ASÍ VOLVERÁ LA PAZ A VUESTRA TIERRA. 

Hago un llamado a mis profetas e instrumentos de mi amado país,

para que en Oración y Ayuno ante el Sagrario de mi Hijo,

comprobéis la autenticidad de este mi Mensaje que os hago llegar a través de mi hijo Enoch y así no pongáis en duda mis palabras. 

Necesito hijos míos, que hagáis una jornada de Oración y Ayuno en toda vuestra Nación,

con el rezo de mi Santo Rosario.

Pidiendo por la paz de vuestra tierra y por el restablecimiento de la Fe; orad como lo hicieron los habitantes de Nínive.

Para que Dios tenga Misericordia de vosotros y vuestra nación.

Que la paz de Dios vuelva a florecer en el Corazón de mi amado México,

y permanezca en TODOS vosotros, mis amados niños.

  Vuestra Madre Guadalupana, Emperatriz de América.

Que la Paz de mi Señor permanezca en vosotros, mis Amados Niños

Dad a conocer mis mensajes a toda la humanidad, hijitos míos

http://www.mensajesdelbuenpastorenoc.org/mensajesrecientes.html

 

87 EL NOVENO MANDAMIENTO


87 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

El día sereno y sin viento, ha traído a muchísima gente.

Jesús se abre paso entre un verdadero pequeño pueblo que lo llama desde todas partes.

Uno le enseña sus heridas, otro le enumera sus desventuras, un tercero se limita a decir: «Ten piedad de mí».

Hay también quien le presenta a su propio hijito para que lo bendiga.

Jesús ha llegado casi a su puesto cuando, del sendero que lleva al río, sube un lamento conmovedor:

–      ¡Hijo de David, ten piedad de este pobre infeliz tuyo!

Jesús se vuelve en esa dirección, como también la gente y los discípulos…

Pero unos tupidos matorrales de bojes esconden a la persona que ha proferido esta súplica.

–     ¿Quién eres? Ven.

–     No puedo.

Estoy contaminado. Debo ir donde el sacerdote para que me cancelen del mundo.

He pecado y me ha brotado la lepra en el cuerpo. ¡Espero en ti!

La muchedumbre se alborota:

–     ¡Un leproso! 

–      ¡Un leproso!

–     ¡Maldito! 

    ¡Lapidémoslo! 

Jesús hace un gesto que impone silencio e inmovilidad.

Y dice:

–     No está más contaminado que quien está en pecado.

A los ojos de Dios, es todavía más inmundo el pecador impenitente que el leproso arrepentido.

Quien sea capaz de creer, que venga conmigo.

Algunos curiosos, además de los discípulos, siguen a Jesús.

Los demás, aun deseando ir, se quedan donde están.

Jesús va hasta más allá de la casa y del sendero, hacia los matorrales de bojes.

Y cómo si obedeciera un llamado interno…

Luego se detiene y le ordena al leproso que se deje ver.

Sale un hombre muy joven, apenas mayor que Juan. 

Bigote y barba tenues cubren apenas su rostro: es un rostro aún fresco y lleno.

Tiene los ojos enrojecidos por el llanto.

Un gran grito de entre un grupo de mujeres enteramente tapadas, pues ya lloraban en el patio de la casa al pasar Jesús.

Y su llanto había aumentado por las amenazas de la muchedumbre.

Y la mujer le saluda:

–      ¡Hijo mío!…

La mujer cae sin fuerzas en los brazos de otra, que se apresura a sostenerla.

Jesús solo, sigue avanzando hacia el desdichado.

Y le pregunta:

–      Eres muy joven.

¿Cómo es que estás leproso?

El joven baja los ojos, se enciende de rubor su rostro, balbucea… y no se atreve a más.

Jesús repite la pregunta.

El joven dice algo en forma más nítida, pero sólo se entienden las palabras:

–      …Mi padre… fui… y pecamos… no sólo yo… 

Jesús habla severo:

–     Allí está tu madre, esperando y llorando.

En el Cielo está Dios, que sabe lo sucedido, aquí estoy Yo, que también lo sé.

Pero necesito tu humillación para tener piedad. Habla.

Gime la madre, que se ha hecho gran violencia a sí misma, para llegar hasta donde Jesús.

Y que ahora de rodillas, teniendo en una mano la orla del manto de Jesús,

tiende la otra hacia su hijo mostrando su pobre rostro bañado por las lágrimas.

La madre suplica:

–     Habla, hijo.

Ten piedad de las entrañas que te llevaron. – 

Jesús le pone la mano sobre la cabeza.

–     Habla -vuelve a decir. 

El joven con la vista baja, habla fuerte y claro:

–     Soy el primogénito y ayudo a mi padre en los negocios.

Él me ha mandado a Jericó muchas veces para hablar con sus clientes, y… y uno… uno tenía una mujer joven y hermosa… Me… me gustó.

Fui más allá de donde debía… Le gusté… Nos deseamos y… pecamos en ausencia del marido…

No sé cómo sucedió, porque ella estaba sana. Sí. No sólo yo estaba sano y la quise… ella también estaba sana y me quiso.

No sé si… si además de a mí amó antes a otros y se había contagiado…

Lo que sí sé, es que ella se marchitó en poco tiempo y que ahora está en los sepulcros muriendo en vida… Y yo… y yo…

¡Mamá!, tú lo has visto, es poca cosa, pero dicen que es lepra… y… moriré de lepra. ¿Cuándo?… Se acabó la vida, la casa… y tú, mamá…

¡Oh, mamá, te veo y no te puedo besar!… Hoy vienen a descoserme los vestidos y a arrojarme de casa… del pueblo…

Es peor que si hubiera muerto; ni siquiera tendré el llanto de mi madre sobre mi cadáver…

El joven llora.

La madre está tan estremecida por los sollozos que parece un árbol zarandeado por el viento.

La gente hace diversos comentarios, dictados por sentimientos opuestos.

Jesús está apenado.

Y dice:

–      Y mientras pecabas ¿No pensabas en tu madre?

¿Estabas tan enajenado que no te acordabas de que tenías una madre en la Tierra y un Dios en el Cielo?

Si no te hubiera aparecido la lepra, ¿Te habrías acordado alguna vez de que habías ofendido a Dios y al prójimo?

¿Qué has hecho de tu alma? ¿Qué has hecho de tu juventud?

–     Fui tentado…

–     ¿Eres acaso un niño, para no saber que era un fruto maldito?

Merecerías morir sin piedad».

–     ¡Oh! ¡Piedad! Sólo Tú puedes…

–     No Yo, Dios. Y si aquí juras no pecar más.

–     Lo juro. Lo juro.

¡Sálvame, Señor! Dispongo sólo de pocas horas antes de la condena.

¡Mamá!… ¡Mamá, ayúdame con tu llanto!… ¡Oh…, madre mía!

La mujer ya no tiene ni siquiera voz.

Lo único que hace es agarrarse a las piernas de Jesús y levantar su cara con los ojos dilatados por el dolor:

una cara de tragedia como de quien se está ahogando y sabe que ése es el último apoyo que lo sujeta y que puede salvarlo.

Jesús la mira. Le sonríe compasivo…

Y declara:

–      Levántate, madre.

Tu hijo está curado; pero por ti, no por él.

La mujer todavía no cree; le parece que así a distancia, no puede haber quedado curado. 

Y hace signos de disentimiento entre continuos sollozos.

Jesús mirando al joven le ordena:

–      Hombre, quítate la túnica del pecho, donde tenías la mancha; para consolar a tu madre.

El joven se baja el vestido, apareciendo desnudo ante los ojos de todos.

No tiene sino una piel uniforme y lisa, de un joven fuerte y bien formado. 

Jesús se inclina para levantar a la mujer, diciendo:

–      Mira, madre…

Este movimiento sirve también para contenerla cuando su amor de madre y el hecho de ver el milagro, la hubiera lanzado contra su hijo sin esperar a su purificación.

Sintiéndose impedida para ir a donde la impulsa su amor materno, se abandona en el pecho de Jesús, a quien besa en un verdadero delirio de alegría.

Llora, ríe, besa, bendice…

Y Jesús la acaricia con piedad.

Luego le dice al muchacho:

–      Ve al sacerdote, y acuérdate de que Dios te ha curado por tu madre y para que seas justo en el futuro. Ve.

El muchacho bendice al Salvador y se marcha.

A distancia, le siguen su madre y las otras mujeres que estaban con ella.

La muchedumbre grita jubilosa.

Jesús vuelve a su tarima improvisada.

Y habla:

–      Este joven también había olvidado que hay un Dios que ordena honestidad de costumbres.

Había olvidado que está prohibido hacerse dioses al margen de Dios.

Había olvidado que debía santificar su sábado, como he enseñado; había olvidado que existe el respeto amoroso a la madre.

Había olvidado que no se debe fornicar, ni robar, ni ser falso, ni desear la mujer del prójimo…

Ni matarse uno a sí mismo o la propia alma, ni cometer adulterio.

EL NOVENO MANDAMIENTO DE LA LEY DE DIOS

Había olvidado todo y ya veis cuál había sido su castigo.

“No desearás la mujer del prójimo” se une a “no cometerás adulterio”,

Porque el deseo precede siempre a la acción.

El hombre es demasiado débil como para poder desear sin llegar después a consumar el deseo.

Y lo que es verdaderamente triste, es que el hombre no sepa hacer lo mismo respecto a los deseos justos.

En el Mal se desea y luego se cumple.

En el bien se desea, para luego detenerse, aunque no se retroceda.

Lo que le he dicho a él os lo digo a todos vosotros, porque el pecado de deseo está tan difundido como las malas hierbas,  que por sí solas se propagan:

¿Sois unos niños como para no saber que esa tentación es venenosa y que hay que huir de ella?

“Fui tentado.” ¡Frase remota!

27. «Habéis oído que se dijo: = No cometerás adulterio. = 28. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Mateo 5

Más, he aquí que tenemos también un remoto ejemplo y por tanto, debería el hombre acordarse de sus consecuencias.

Y debería saber decir: “No”.

En nuestra historia no faltan ejemplos de castos, que permanecieron tales a pesar de todas las seducciones del sexo y a pesar de las amenazas de los violentos.

¿Es un mal la tentación? No lo es; es la obra del Maligno, pero se transforma en gloria para quien la vence.

El marido que va a otros amores es un asesino de su esposa, de sus hijos, de sí mismo.

Quien entra en morada ajena para cometer adulterio es un ladrón, y de los más viles: como el cuco, goza del nido ajeno sin aportar nada.

Quien sustrae la buena fe al amigo es un falsario, porque finge una amistad que en realidad no tiene.

Quien así actúa se deshonra a sí mismo y deshonra a sus padres. ¿Puede, entonces, tener a Dios consigo?

He hecho el milagro por esa pobre madre. Pero me da tanto asco la lujuria, que me siento nauseado.

Vosotros habéis gritado por miedo y repulsa de la lepra. Yo, con mi alma, he gritado a causa de la repugnancia por la lujuria.

Todas las miserias me circundan y por todas ellas Yo soy el Salvador,

pero prefiero tocar a un muerto, a un justo que esté ya descompuesto en la carne suya que fue honesta, mas en paz ya su espíritu,

antes que acercarme a uno que tenga tufo de lujuria.

Soy el Salvador, pero también Soy el Inocente.

Tengan presente esto todos los que vienen aquí o hablan de Mí, proyectando en mi personalidad la levadura de la suya.

Comprendo que vosotros querríais de mí algo distinto, pero no puedo.

La ruina de una juventud apenas formada y demolida por la libídine me ha turbado más que si hubiera tocado la Muerte.

Vamos con los enfermos; no pudiendo, por la nausea que me ahoga, ser la Palabra, seré la Salud de quien espera en Mí.

La paz esté con vosotros.

Efectivamente Jesús está muy pálido y su rostro denota dolor.

No le vuelve la sonrisa sino cuando se agacha hacia unos niños enfermos u otras personas enfermas en sus camillas.

Entonces vuelve a ser Él, especialmente cuando metiendo su dedo en la boca de un mudito de unos diez años le hace decir «Jesús», y luego «mamá».

La gente se marcha muy lentamente.

Jesús se queda paseando bajo el sol que inunda la era, hasta que viene hasta Él, Judas de Keriot.

Que le dice:

–     Maestro, yo no estoy tranquilo… 

Jesús responde:

–     ¿Por qué, Judas?

–     Por los de Jerusalén… Yo los conozco.

Déjame ir allí unos días. No me refiero a que me mandes solo; es más, te ruego que no sea así.

Mándame con Simón y Juan, que fueron muy buenos conmigo durante el primer viaje a Judea.

Uno me frena, el otro me purifica hasta en el pensamiento. ¡No te puedes imaginar lo que significa Juan para mí!:

Es rocío que calma mis ardores, aceite sobre mis aguas agitadas… Créelo.

–     Lo sé.

Por eso, no te debes asombrar de que Yo lo quiera tanto. Es mi paz.

Pero tú también, si eres siempre bueno, serás mi consuelo. Si usas los dones de Dios -y tienes muchos, para el bien.

Como has estado haciendo desde hace algunos días y llegarás a ser un verdadero apóstol.

–     ¿Y me amarás como a Juan?

–     Yo te amo igualmente, Judas; sólo que entonces lo haré sin esfuerzo y dolor.

–     ¿Qué bueno eres, Maestro mío!

–     Ve a Jerusalén, aunque no va a servir para nada.

No quiero contrariar tu deseo de ayudarme. Ahora se lo digo inmediatamente a Simón y a Juan. Vamos.

¿Has visto cómo sufre tu Jesús por ciertas culpas? Son como uno que ha levantado un peso demasiado fuerte.

No me des nunca este dolor. Nunca más…

–     No, Maestro, No.

Te quiero. Tú lo sabes… pero soy débil…

–     El amor fortalece.

Entran en casa y todo termina.