Archivos diarios: 25/12/20

9 UNOS PADRES SANTOS


9 CONOCER A DIOS, ES EMPEZAR A AMARLO

La muerte de Joaquín y Ana fue dulce.

Después de una vida de sabia fidelidad a Dios en las pruebas. 

Dice Jesús:

–     Como un rápido crepúsculo de invierno en que un viento de nieve acumule nubes en el cielo,

la vida de mis abuelos conoció rápida la noche, una vez que su Sol se había quedado fijo resplandeciendo ante la sagrada Cortina del Templo.

Pero, ¿Acaso no fue dicho: “La Sabiduría inspira vida a sus hijos, toma bajo su protección a los que la buscan… Quien la ama ama la vida, y quien está en vela por ella gozará de su paz.  Quien la posee heredará la vida…

Quien la sirve rendirá obediencia al Santo, y a quien la ama Dios lo ama mucho… Si cree en ella la tendrá como herencia y le será como tal confirmada a su posteridad porque lo acompaña en la prueba.

En primer lugar le elige, luego enviará sobre él temores, miedos y pruebas, le atormentará con el flagelo de su disciplina, hasta haberle probado en sus pensamientos y poder fiarse de él.

Mas luego le dará estabilidad, volverá a él por recto camino y le alegrará. Le descubrirá sus arcanos, pondrá en él tesoros de ciencia y de inteligencia en la justicia”

Sí, todo esto fue dicho. Los libros sapienciales son aplicables a todos los hombres, que en ellos tienen un espejo de sus comportamientos y una guía.

Mas dichosos aquellos que puedan ser reconocidos como amantes espirituales de la Sabiduría. Yo me circundé de una parentela mortal de sabios.

Ana, Joaquín, José, Zacarías y, más aún, Isabel y luego el Bautista, ¿No son, acaso, verdaderos sabios?

Y eso sin hablar de mi Madre, en la cual la Sabiduría había hecho morada.

Desde la juventud hasta la tumba, la Sabiduría había inspirado a mis abuelos la manera de vivir de forma grata a Dios;

y, como un toldo que protege de la violencia de los elementos, los había protegido del peligro de pecar.

El santo temor de Dios es base del árbol de la sabiduría, que, a partir de aquél, se desarrolla impetuoso con todas sus ramas para alcanzar con su copa el amor tranquilo en su paz,

“Cuando sientas que ya no sirvas para nada, TODAVÍA PUEDES SER SANTO” San Agustín

el amor pacífico en su seguridad, el amor seguro en su fidelidad, el amor fiel en su intensidad, el amor total, generoso, activo de los santos.

“Quien la ama ama la vida y recibirá en herencia la Vida” dice el Eclesiástico.

Pues bien, esto se funde con mi: ‘Aquel que pierda la vida por amor mío, la salvará”.

Porque no se habla de la pobre vida de esta tierra, sino de la eterna; no de las alegrías de una hora, sino de las inmortales. Joaquín y Ana la amaron en ese sentido. Y ella estuvo con ellos en las pruebas.

¡Cuántas, vosotros, que, pensando que no sois completamente malvados, querríais no tener que llorar ni sufrir nunca! ¡Cuántas pruebas sufrieron estos dos justos que merecieron tener por hija a María!

La persecución política que los arrojó de la tierra de David, empobreciéndolos excesivamente.

La tristeza de ver caer en la nada los años sin que una flor les dijese: “Yo os continuaré”.

Y luego la congoja por haberla tenido a una edad en que ciertamente no la iban a ver hacerse mujer.

Y, más tarde, el tener que arrancarse de su corazón esta flor para depositarla sobre el altar de Dios.

Y el vivir en un silencio más oprimente aún que el primero, ahora que se habían acostumbrado al gorjeo de su tortolita, al rumor de sus pasitos, a las sonrisas, a los besos de su criatura y esperar en el recuerdo la hora de Dios.

Y más, y más todavía: enfermedades, calamidades por la intemperie, abusos de los poderosos… muchos golpes de ariete contra el débil castillo de su modesta prosperidad.

Y no acaba aquí todo: el dolor de esa criatura lejana, que se quedaba sola y pobre, y que, a pesar de todas las atenciones y todos los sacrificios, no tendría sino un resto del bien paterno.

¿Y cómo podía encontrarlo, si durante años todavía quedaría yermo, cerrado, esperándola? Temores, miedos, pruebas y tentaciones. Y fidelidad, fidelidad, fidelidad, siempre, a Dios.

La tentación más fuerte: no negarse el consuelo de su hija en torno a su vida ya declinante. Pero, los hijos son de Dios antes que de los padres.

Todos los hijos pueden decir lo que Yo le dije a mi Madre: “¿No sabes que debo ocuparme de los intereses del Padre de los Cielos?”.

52. Jesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres. Lucas 2, 52

Y todas las madres y todos los padres deben aprender la actitud a guardar en estos casos, mirando a María y a José en el Templo, a Ana y a Joaquín en la casa de Nazaret, cada vez más vacía y triste,

aunque, no obstante, en ella una cosa no disminuyese nunca, sino que, al contrario, crecía cada vez más: la santidad de dos corazones, la santidad de una unión matrimonial.

¿Qué luz le queda a Joaquín, enfermo; qué luz le queda a su dolorida esposa en las largas y silenciosas tardes propias de ancianos que se sienten morir?

Los vestiditos, las primeras sandalitas, los pobres juguetitos de su criatura lejana, y los recuerdos, los recuerdos, los recuerdos.

Y, con éstos, una paz que proviene del poder decir:  “Sufro, pero he cumplido mi deber de amor hacia Dios”.

Pues bien, he aquí que se produce una alegría sobrehumana de celestial brillo, no conocida por los hijos de este mundo,

y que no se opaca por el hecho de que un grave párpado descienda sobre dos ojos que mueren,

sino que en la postrera hora resplandece más,

e ilumina verdades que habían estado dentro durante toda la vida,  cerradas como mariposas en su capullo,

que daban señales de estar dentro de ellos sólo por unos suaves movimientos de ligeros destellos, mientras que ahora abren sus alas de sol mostrando las palabras que las decoran.

Y la vida se apaga en el conocimiento de un futuro beato para ellos y para su estirpe, bendiciendo a su Dios. Así fue la muerte de mis abuelos, como era justo que fuera por su vida santa.

Por la santidad merecieron ser los primeros depositarios de la Amada de Dios, y, sólo cuando un Sol mayor se mostró en su vital ocaso, ellos intuyeron la gracia que Dios les había concedido.

Por la santidad que tuvieron, Ana no padeció la tortura propia de la puérpera, sino que experimentó el éxtasis de quien llevó a la Sin Culpa.

No sufrieron la angustia de la agonía, sino que fueron languidez que se apaga, como dulcemente se apaga una estrella cuando el Sol sale con la aurora.

Y, si bien no experimentaron el consuelo de tenerme como Encamada Sabiduría, como me tuvo José,

Yo, no obstante, estaba allí, invisible Presencia que decía sublimes palabras, inclinado hacia su almohada para adormecerlos en la paz en espera del triunfo.

Hay quien dice: “¿Por qué no debieron sufrir al generar y al morir, puesto que eran hijos de Adán?”.

A éste le respondo: “Si el Bautista, hijo de Adán y concebido con la culpa de origen, fue presantificado en el seno de su madre porque Yo le visité,

¿ninguna gracia va a haber recibido la madre santa de la Santa sin Mancha, de la Preservada por Dios que llevó consigo a Dios en su espíritu casi divino y en el corazón embrional,

y que no se separó nunca de Él desde que fue pensada por el Padre, desde que fue concebida en un seno, hasta que retornó a poseer a Dios plenamente en el Cielo para una eternidad gloriosa?”.

A éste le respondo: “La recta conciencia proporciona una muerte serena y las oraciones de los santos os obtienen tal muerte”.

Joaquín y Ana tenían toda una vida de recta conciencia a sus espaldas, y ésta se alzaba como sosegado panorama y los guió hasta el Cielo;

y tenían a la Santa en oración por ellos, sus padres lejanos, ante el Tabernáculo de Dios.

Dios, Bien supremo, era antes que ellos, pero Ella amaba a sus padres, como querían la ley y el sentimiento, con un amor sobrenaturalmente perfecto.  

GÉNESIS 3, 5


Los primeros padres se convirtieron y arrepintieron gradualmente:

¡Al ir saboreando lo amargo del pecado!

Lo duro del trabajo, los dolores del parto.

Abel asesinado, sangrando, convertido en gusanos…

Los huesos secos, convertidos en ceniza, en polvo…

Dios no había querido burlarse, ¡Sus palabras se realizaban! (Gén. 3,16-19).

Dice Jesús:

Hijitos Míos, recordad Mi Orden, Mi Consejo, cuando subí a los Cielos: “amaos los unos a los otros, como Yo os he amado”.

Muchos de vosotros estáis viendo los desastres que se están dando a nivel mundial, pero también, muchos de vosotros, sois secos de corazón.

Vuestro corazón no produce amor, vuestro corazón no se ha dejado penetrar por el Mío. 

Y muchas veces, permito todos estos desastres o que se sucedan situaciones penosas entre vosotros;

para que pueda surgir ese amor fraterno que, ciertamente, os va a salvar y os va a hacer crecer en Mi Amor.

Es penoso, lo digo así, es penoso que tenga que llegar a estas situaciones de castigo, de dolor, para que muchas almas reaccionen a que os améis los unos a los otros,

cuando debierais, todos, tener vuestro corazón en la mano.

Con esto, queriendo decir que estéis atentos a dar amor a cualquiera que se acerque a vosotros.

Sabéis, porque os lo he dicho, que el Amor es el que mueve a todo el Universo, ahora se os hace, quizá, difícil entender esta frase; pero; 

Mi Padre, vuestro Padre, todo lo creó en el Amor. 

Y todo lo que Él hace, tiene un inicio en el Amor.

Ved cómo Me pidió a Mí Su Hijo, Su Único Hijo, bajar a la Tierra; para alcanzar la salvación de todos vosotros, dándoMe en el Dolor.

Yo bien podría haberLe pedido que fuera de otra forma, que no tuviera que sufrir, que con la sola Evangelización Yo convenciera a todos.

Él Me lo pidió así, dándoMe, y es que el Dolor entró en el momento del Pecado Original, y el Dolor, también, tiene que ser vencido por el Amor.

Todos vosotros habéis vivido el amor y habéis vivido el dolor y sabéis que cuando el amor entra después del dolor, es vencido el dolor y de ahí nace una nueva experiencia, que os hace crecer.

Todo acto de amor produce un crecimiento, una purificación, un beneficio para las almas y para todo lo creado.   

EL AMOR ES LA FUERZA MAS PODEROSA DEL UNIVERSO

Si vosotros consintierais en cuidar vuestros actos diarios y tratarais de que todo lo que saliera de vosotros, en pensamientos, palabras, obras, llevaran amor,

contagiaríais a vuestros hermanos y, de esta forma iríais eliminado tanto mal a vuestro alrededor, un mal que todos tenéis, ciertamente, arraigado en vuestro ser y que produce dolor.

El dolor se puede eliminar con el amor, como Yo lo vencí con Mi Donación por vosotros, vencí a satanás con Mi Amor,

con Mi Sabiduría Divina, a la cual, todos vosotros tenéis acceso y Me lo debéis pedir, porque si queréis actuar, en esta vida, solos, no podréis salir adelante, Satanás os vencerá,

es más inteligente que vosotros. Pero si vosotros tomáis de Mi Sabiduría, que es muy diferente, lo venceréis junto con vuestro amor hacia los demás.

Yo estoy con vosotros, vivo en vuestro corazón, os conozco perfectamente, Mi Santo Espíritu está en vosotros, SoMos Una Sola Persona y os conoceMos perfectamente.

“No hagas a los demás, lo que no quieras que te hagan a tÏ.”

Debéis, pues, tratar, de que todos vuestros actos estén envueltos de amor e iréis viendo el resultado, prácticamente, de inmediato;

Y la principal regla a todo esto, es, no devolver mal cuando recibáis un mal.

También os lo he dicho muchas veces, amor y si no podéis dar en ese momento amor, callaos y vedMe a Mí en ese momento, ved todo Mi Dolor, toda Mi Donación por cada uno de vosotros,

y os podría preguntar, ¿No os mereceríais vosotros, más, ese Dolor que Yo sufrí?,

porque sufrí por vuestros pecados y vosotros sois los que debierais estar sufriendo, no Yo, vuestro Dios, que Soy Puro y Santo,

Yo tomé el lugar de cada uno de vosotros, y os saqué adelante, a la Vista de Mi Padre.

34. Jesús decía: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen.» Se repartieron sus vestidos, echando a suertes. Lucas 23

Así que, en los momentos en que seáis ofendidos, vedMe, porque vosotros debierais estar sufriendo lo que Yo sufrí para vuestra salvación. 

Y cuando la Sabiduría llegue a vuestro interior, aprenderéis a perdonar, aún a aquél que os hizo mucho daño.

El Amor todo lo puede, Mis pequeños, pero deberéis ser lo suficientemente humildes, para reconocer que no os merecéis, plenamente, lo que tenéis,

se os da porque os amaMos, no porque os merezcáis lo que tenéis.

Hijitos Míos, todos vosotros estáis llamados a resucitar conMigo. Vuestra resurrección, Mis pequeños, es el dejar atrás vuestros pecados pasados que os podían haber llevado a la muerte eterna,

y es un cambio de vida el que debéis llevar en vuestra resurrección personal. 

Debéis dejar atrás todo aquello que Me ofende, que Me daña, que Me hace derramar Lágrimas de Dolor, porque veo a vuestras almas destrozadas por el pecado.  

Vosotros, ciertamente, no os dais cuenta de ello, pero desde el Cielo, al ver a las almas que están misionando o que están viviendo nada más por vivir en la Tierra,

se ven como deformadas, no son almas bellas, no son almas que viven en la Gracia, que viven el Amor, Mi Amor en sus vidas.  

Cuando os dije “las que están misionando”, ¡Ojalá todos estuvierais misionando!,

porque hay tantas almas que muertas están en vida y no hacen nada, ni para el bien de sus hermanos ni para el bien de sí mismas;

son almas que han desperdiciado el Don de la vida y han de dar cuenta de ello cuando regresen a Mí.

Mi Resurrección es Gloriosa, Mis pequeños, porque ella marca el haber vencido a la muerte, el haber vencido a satanás, el haber vencido lo que causó el Pecado Original.

Vuestros Primeros Padres tenían todo, tenían la vida, la verdadera Vida en sí mismos, pero erraron porque prefirieron seguir a Satanás.

Y vosotros también erráis muchas veces a lo largo de vuestra existencia.

Y así vais muriendo poco a poco. Muchos se quedan en esa muerte espiritual y no se levantan.

Y NO LES IMPORTA, QUE ES LO PEOR DE TODO.

No fuisteis llamados a la vida para morir durante la misión que debierais haber llevado, .

Fuisteis llamados a la vida, porque se confió en cada uno de vosotros, Mi Padre os dio el Don de la vida; para transmitir más vida a vuestros hermanos.

Vuestra muerte no tendrá resurrección, moriréis eternamente.

¡¡¡¡ÉL VIVE!!!

YO NO MORÍ, ESE ES MI TRIUNFO, MIS PEQUEÑOS,

Y EL TRIUNFO QUE DEBÉIS TENER TAMBIÉN VOSOTROS:

LA RESURRECCIÓN.

 Ciertamente, al morir, la gran mayoría de vosotros tendréis que purificar vuestra alma de vuestros pecados.

Y luego vuestra alma resucitará a la Gloria eterna y ahí tendréis vuestro triunfo personal.

PARA ALGUNOS,

ESE TIEMPO DE ESPERA EN EL PURGATORIO SERÁ LARGO…

En el Purgatorio tenemos que APRENDER a AMAR HASTA ALCANZAR LA SANTIDAD, completamente SOLOS, sin la ayuda Divina…

según vuestros pecados y el comportamiento que tuvisteis en la Tierra: el respeto que Me tuvisteis a Mí, vuestro Dios, el respeto que le tuvisteis a vuestros hermanos.

Para otros, ese paso será rápido, porque tratasteis en vuestra existencia de vivir vida en Mí, vida en Cristo, siendo otros Cristos.

Y de esta forma, saldréis pronto del Purgatorio, porque lograsteis hacer muchos méritos a lo largo de vuestra existencia…

Y ellos os llevarán a una purificación rápida para que alcancéis muy pronto el Reino de los Cielos.

Para muchos de vosotros, todo esto que os explico queda todavía como sin explicación, no entendéis porque no estáis compenetrados en la realidad espiritual.

Muchos todavía creéis que, después de vuestra vida humana al morir, ahí terminará todo y que no hay otra vida después de esta vida terrena.

Hay tantas creencias falsas, a donde os ha llevado Satanás, para que no penséis en una realidad que todas las almas tienen; pero que no todas aprovechan, que es la resurrección de vuestras almas.

Muchos viven por vivir, no hacen grandes méritos, destrozan su alma con el pecado y creen no tener obligaciones espirituales para conMigo, vuestro Dios.

Y así van desperdiciando toda su existencia sin hacer nada bueno, para la salvación de las almas ni para su crecimiento espiritual.

Se os ha repetido tantas veces que seáis otros Cristos, y esto implica trabajo, Mis pequeños, un trabajo espiritual al que todos estáis llamados.

Cuando se os da el Don de la vida, inmediatamente implica trabajo, Mis pequeños,

NO venís a la Tierra a pasar momentos agradables, como todos creéis…

Y los buscáis porque desecháis todo aquello que ofende a vuestros sentidos o a vuestra manera de pensar;

buscáis solamente los placeres que le podéis dar a vuestro cuerpo y a vuestra alma también.

Y despreciáis todo aquello que es trabajo, trabajo espiritual, para alcanzar una vida plena en el Reino de los Cielos.

¡Cuántas, cuántas almas llevan esa mentalidad, de que fueron creadas para gozar en la Tierra!

Hasta ministros de la Iglesia hablan de ello y lo pregonan:

“Si vosotros tenéis algún problema, deshaceos de ello inmediatamente, vosotros vinisteis a gozar en la Tierra, debéis buscarlo, debéis buscar ese gozo.”

Estas son las irrealidades, las Mentiras a donde ha llevado Satanás también a los ministros de Mi Iglesia.

Se olvidan de todo lo que Me costó a Mí salvar vuestras almas; toda Mi Vida fue de trabajo, de oración, de sufrimiento, persecución, blasfemias, alegrías…

Y terminó Mi Vida con una Donación de tormento por el bien de vosotros.

Y todavía, hablan estos ministros, falsos ministros, de que debéis buscar solamente el gozo… 

Y se olvidan de Mis Palabras: “El que quiera seguirMe, que tome su cruz y Me siga”.

¡Cuánta maldad! ¡Cuánto error ha puesto Satanás en los corazones de vosotros en el mundo!

No, no vinisteis a gozar, vinisteis a trabajar para Mí, vuestro Dios.

Y el gozo realmente, sí viene después cuando vuestro trabajo os hace saber que Me disteis un gozo grande al llevar a cabo lo que Yo os pedí.

Ciertamente, las almas buenas sí gozan con su trabajo, pero ese trabajo implica también dolor, implica sufrimiento, implica persecución. 

Si queréis resucitar conMigo, debéis llevar a cabo también lo que Yo hice:

Transmisión de vida espiritual a través de la palabra, a través del ejemplo, a través del amor que deis a vuestros hermanos.

Sabéis cómo gozo un alma que estaba perdida y que, por la intercesión de un alma buena, la regresa al buen camino.  

Así os volvéis salvadores de almas y ese es el camino que debéis seguir.

Y ese es el gozo que será premiado cuando lleguéis al Reino de los Cielos, un gozo que ahora no imagináis.

Y es un gozo grande, Mis pequeños, porque Me estáis dando a Mí, vuestro Dios, un gran gozo y la paga es inmensa,

porque Yo Soy el Infinito, el Omnipotente, Yo Soy el millonario de Amor,

Yo pago NO al ciento por uno sino mucho más que eso; cuando vosotros ayudáis a un alma a recuperar el camino del bien, a ayudarle en su resurrección.

Hay tantas almas muertas a vuestro alrededor, almas que no sienten tener un destino futuro.

Simplemente,viven por vivir; pero ni haciendo el bien ni haciendo el mal a lo largo de su existencia… 

SIMPLEMENTE VIVEN

Y VIVEN SEGÚN SU FORMA DE CREER QUE DEBE SER LA VIDA.

Todos lleváis un bien en vuestro interior, que es Mi Santo Espíritu,

pero también lleváis la marca del Pecado Original que os lleva hacia el Mal, esa es la gran lucha en cada uno de vosotros. 

Ciertamente, algunos aprendéis a detener esa maldad, pero por simple educación o respeto a vuestros hermanos… 

Y DE ESTA FORMA OS VOLVÉIS ALMAS BUENAS ANTE LOS OJOS DE LOS HOMBRES

Pero no lo estáis haciendo como crecimiento espiritual sino para evitaros problemas sociales con los que están a vuestro alrededor, para que os respeten, porque vosotros los estáis respetando.

No viven una interioridad espiritual, viven para evitarse problemas con los que están a su alrededor.

Estas almas necesitan una guía espiritual, que también vosotros podéis darles con la ayuda de Mi Santo Espíritu,

pero hay otras almas que son tremendas, son malas, da miedo tener contacto con ellas,

pero también tienen posibilidad de cambio y ciertamente, vosotros sin Mi ayuda, sin la ayuda de Mi Santo Espíritu, no podréis llegar a tocarles el corazón.

Son almas aisladas porque las almas que están a su alrededor les temen, no quieren tener ningún problema con estas almas y, al ser odiadas, se aíslan y crece su rencor hacia los hombres,

pero cuando sienten el amor de un alma que verdaderamente Me ama, Mi Amor brota de sus palabras, de sus obras,

y toca el corazón de estos hermanos vuestros que, a pesar del tiempo que han vivido, nunca han sentido ese Amor, un Amor diferente que no viene de los hombres,

que viene de Mí, vuestro Dios y a través de vuestros actos, de vuestras palabras, de vuestro deseo de ayudar al hermano caído, lo lleváis a la conversión.

Yo os voy dando, a lo largo de vuestra existencia, muchas oportunidades de ayudar a vuestros hermanos, especialmente cuando os habéis dado a Mí, vuestro Dios. 

Yo os tomo como instrumentos y os agradezco infinitamente lo que hacéis por vuestros hermanos.

Y os repito, seréis gratificados grandemente en el Reino de los Cielos. 

Porque os habéis dado por un hermano, habéis visto su necesidad, estaba muerto y le ayudasteis a resucitar, a poder resucitar a una nueva vida gracias a Mí, vuestro Dios, pero gracias a que sois Mis instrumentos.

17. Dícenle ellos: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces.»
18. El dijo: «Traédmelos acá.»
19. Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente.
20. Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos.
21. Y los que habían comido eran unos 5.000 hombres, sin contar mujeres y niños.

Mucho, mucho podéis hacer, Mis pequeños, con tantos hermanos vuestros que no Me conocen, pero que sienten que hay algo más…

Y cuando empiezan a vivir esa vida de amor, que sí existe pero que en su entorno no lo han tenido, al momento en que vosotros se lo dais,

estas almas caen fulminadas de amor, viene un enamoramiento intenso ya que nunca han tenido ese toque de Amor que Yo les doy a ellas a través de vosotros.

Sed sencillos, pues, Mis pequeños, dejadMe a Mí actuar a través de vosotros. 

Os he dicho que vosotros tendréis los reconocimientos y los agradecimientos de vuestros hermanos que ayudasteis,

pero bien sabéis vosotros que Soy Yo en vosotros EL que actúa para lograr ese cambio en vuestros hermanos, lo sabéis y lo gozáis.

Sois Mis hijos, sois Mis hermanos, somos familia y todos debeMos ayudarNos a gozar del Reino de los Cielos.

No seáis egoístas, si vosotros estáis conMigo, transmitidles a vuestros hermanos Mi Resurrección.

DadMe almas, Mis pequeños, dadMe almas os lo pedí en la Cruz; TENGO SED DE  ALMAS y vosotros Me tenéis a Mí para alcanzarMe muchas almas para su resurrección.

Recordad esto perfectamente y portaos como verdaderos hijos de Dios y hermanos Míos, sed puros y santos, porque esa es vuestra obligación,

porque deberéis ser perfectos, como Yo, ante Mi Padre, Soy el Perfecto, al haberMe dado totalmente y en Amor, por cada uno de vosotros.

Os amo, Mis pequeños, y busco vuestro amor, también, para mitigar los Dolores que Me causáis por vuestros pecados.

Os Bendigo, y dejad que Mi Santo Espíritu, actúe plenamente en vosotros. Gracias,

Yo, el Hijo del Hombre y vosotros, Mis pequeños, Mis hermanos, os Bendigo: que la Luz del Espíritu Santo, descienda sobre vosotros, os transforme y os lleve a la Perfección de Mi Padre, a la que estáis llamados todos vosotros.

Gracias, Mis pequeños.

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GÉNESIS 3, 4


Diciembre 24 de 2020

Habla Nuestro Señor Jesucristo

Ese metafórico árbol demuestra esta verdad.

Dios había dicho al Hombre y a la Mujer: «…Os doy todo; y únicamente me reservo este Misterio de la Formación del hombre»”.-

Antes de la Culpa todo estaba regulado y basado en el amor. El amor como es ahora, el actual generador de los hijos, entonces no existía. La Malicia no existía y, por tanto, — porque va con ella— tampoco el hambre carnal.

¡Todos los seres lloraron amargamente la inocencia profanada de su reina! ¡Y llanto desolado de la reina ante esa profanación suya, cuya realidad y cuya imposible anulación comprende!

Si los cataclismos y las tinieblas acompañaron la muerte del Inocente, también tinieblas y fuerte tempestad acompañaron a la muerte de la Inocencia y de la Gracia en los corazones de los Primeros Padres.

Eva deseó conocer y se hizo creadora pero no logró ser dueña del árbol de la Vida.-

Pero usando indignamente esta fuerza de bien, la había corrompido transformándola en un acto malo, porque fue producto de la desobediencia a Dios y amalgamado con la malicia y avidez de la carne.

Y de esta forma ella se convirtió en la «madre».

5. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

Había nacido el Dolor sobre la Tierra.

Y la Providencia de Dios no quiso que fuese eterno;

de forma que os da, después de años de dolor, la alegría de salir del dolor para entrar en la alegría, si sabéis vivir con corazón recto.

Llamo aquí vuestra atención sobre un hecho que escapa casi a todos.

Eva estaba cargada de su pecado.

Y el dolor todavía no había sido sufrido en medida suficiente para disminuir su pecado.

Como un organismo drogado, ella había transmitido a su hijo todo aquello que en ella pululaba.

EL PECADO GENERA AL ESPÍRITU INMUNDO. El Espíritu inmundo es POSESIÓN DIABÓLICA…

Y Caín fue el primer hombre cautivo por una posesión demoníaca perfecta.

Producto del primer Trío diabólico, que el sexo desordenado: Lucifer, Eva y Adán , constituyeron.

El sexo era divino y sagrado y fue el verdadero objetivo, alcanzado perfectamente por Satanás.

Y su hambre de destrucción hizo que también, el primer hombre engendrado en el tálamo que debió haber estado santificado, con la Presencia del verdadero Dueño y Creador.

Y que él robó con la complicidad de Adán y Eva.

Y con su complacencia Y ABSOLUTO CONSENTIMIENTO,

porque la búsqueda del placer era lo más importante y era plenamente satisfecho…

CAÍN Y ABEL

Pues fue de esta manera que, el primer fruto del amor convertido en sensualidad y libertinaje, le fue robado a Dios y perteneció a Satanás,

el que contaminó al hombre con toda la maldad y perversión que en él rebosa.

Y Caín, primer hijo de Eva, nació con un carácter duro, envidioso, iracundo, lujurioso, perverso, muy poco diferente de las bestias en lo relativo al instinto,

MUCHO MÁS ANIMALESCO QUE LAS BESTIAS

EN LO RELATIVO A LO SOBRENATURAL

PORQUE, EN SU YO FEROZ

NEGABA LA REVERENCIA DEBIDA A DIOS,

Ya que a su alma posesa, Satanás le trasmitía toda la maldad, que sus sentimientos llenos de ODIO por haber sido expulsado del Cielo, bullían en su espíritu vengativo. 

El Adversario de Dios, triunfante en la primera embestida contra el hombre; también logró controlar los sentimientos de su primer instrumento… 

Y Caín fue el primer ser humano rebosante de HIPOCRESÍA, pues a los comentarios de sus padres sobre Dios y el haberlos expulsado del Paraíso,  Caín comenzó a mirarlo como a un enemigo,

Y consideraba que le era lícito no rendirle culto sincero.

Satanás le azuzaba a burlarse de Dios. Y quien se burla de Dios no respeta a nadie en el mundo.

Por esto, los que están en contacto con los que se burlan del Eterno conocen la amargura del llanto;

porque no pueden esperar un amor respetuoso en su prole, ni una seguridad del amor fiel en el consorte, ni una certeza de amistad leal en el amigo.  

 Lágrimas y lágrimas corrieron por la cara de Eva por la dureza de su hijo, arrojando así en su corazón el germen del arrepentimiento;

lágrimas y más lágrimas que le obtuvieron que su culpa disminuyese, porque Dios, ante el dolor de quien se arrepiente, perdona.

Y el segundo hijo de Eva alcanzó el alma lavada en el llanto de su madre.

Él fue dulce, respetuoso para con sus padres, entregado a su Señor, cuya omnipotencia veía descender radiante desde Cielo. Abel fue la alegría de la mujer caída.

 Pero el camino del dolor de Eva debía ser largo y penoso, proporcional a su camino en la experiencia pecaminosa:

en éste, encontraba estremecimiento de lujuria; en aquél, estremecimiento de aflicción;

en éste, besos; en aquél sangre; de éste, un hijo; de aquél, la muerte de un hijo, la de su predilecto (predilecto por su bondad).

ABEL LLEGÓ A SER EL INSTRUMENTO DE PURIFICACIÓN PARA LA CULPABLE.

Pero ¡Qué purificación tan dolorosa, que llenó con sus desgarradores gritos la Tierra espantada por el fratricidio!

¡Y que mezcló las lágrimas de una madre con la sangre de un hijo…!

Eva sube por el camino de la expiación.

El arrepentimiento crece según va saboreando las pruebas de su pecado.

QUISO CONOCER EL BIEN Y EL MAL.

Y el recuerdo del bien perdido es para ella como el recuerdo del sol para uno que, al improviso, hubiera quedado cegado.

El Mal está ante ella al contemplar los restos de su hijo asesinado; y a su alrededor, por el vacío creado por el hijo fratricida y fugitivo…

¡Mientras huía perseguido por sus remordimientos aquel que, enemistado con Dios y con su hermano, al que Dios amaba, la había derramado!. .

 “Dijo el Señor a Caín: «¿Por qué andas irritado?» ¿Por qué, si faltas contra Mí, te irritas porque no te miro con ojos benignos?

¡Cuántos caínes hay sobre la Tierra!

Me dan un culto de desprecio, un culto hipócrita; o no me tributan ningún culto, y quieren que los mire con amor y los colme de felicidad.

DIOS ES VUESTRO REY,

NO VUESTRO SIERVO. DIOS ES VUESTRO PADRE.

Y un padre jamás es un esclavo, si se juzga según justicia. Dios es justo. Vosotros no lo sois pero Él sí lo es.

Y no puede menos de castigaros, puesto que os burláis de Él, aun cuando os da, a manos llenas, sus favores con la condición de que le améis aunque sea un poco.

La justicia no conoce dos vías. Una sola es su vía. Esto hacéis, esto recibís.

Si sois buenos, recibís el bien; si malos, recibís el mal.

Y —creedlo— siempre es mucho más el bien que recibís, respecto al mal que deberíais recibir por vuestra manera de vivir, en rebelión contra la Ley Divina.

 Dios dijo: «¿No es verdad que si haces el bien, recibirás el bien y que si haces el mal el pecado se presentará inmediatamente ante tu puerta?»

En efecto, el bien lleva a una constante elevación espiritual y capacita cada vez más para cumplir un bien cada vez mayor, hasta alcanzar la perfección y hacerse santos;

por el contrario, basta ceder al mal para degradarse y alejarse de la perfección

y conocer la servidumbre del  pecado que entra en el corazón y hace bajar a éste, por grados, a una sucesiva y cada vez mayor culpabilidad.

Dios añadió: «Pero tendrás debajo de ti el deseo del pecado, y debes dominarlo»

Sí, Dios no nos hizo esclavos del pecado, las pasiones están debajo de vosotros, no encima de vosotros. Dios os ha dado inteligencia y fuerza para dominaros.

Incluso a los primeros hombres, castigados por el rigor de Dios, les dejó Dios inteligencia y la fuerza moral.

Y, desde que el Redentor ha consumado por vosotros el Sacrificio, tenéis, como ayuda de la inteligencia y fuerza, los ríos de la Gracia y podéis, y debéis, dominar el deseo del Mal.

Debéis hacerlo, con vuestra voluntad fortalecida por la Gracia.

Por esto los ángeles de mi nacimiento cantaron a la tierra: «Paz a los hombres de buena voluntad».

Yo venía para traeros de nuevo la Gracia a los hombres.

Y mediante la unión de la Gracia con vuestra buena voluntad, vendría la Paz a los hombres. La Paz: gloria del Cielo de Dios

El pecado y desesperación (Caín, Judas); el pecado y arrepentimiento (Eva).-

Y Caín dijo a su hermano: «Vamos afuera» Palabras mentirosas cuyo veneno se ocultaba bajo una sonrisa traidora.

 La delincuencia siempre practica la mentira, para con sus víctimas y para con el mundo al que trata de engañar; Y QUISIERA ENGAÑAR INCLUSO A DIOS. Pero Dios lee los corazones.

 «Vamos afuera». Siglos después Judas dijo: «Salve, Maestro», y le besó.

Los dos Caínes escondieron su delito bajo una apariencia inofensiva.

y desahogaron su envidia, su ira, su abusiva violencia y todos sus malvados instintos, descargando todo ello sobre la víctima,

porque no se habían dominado a sí mismos; antes bien, habían hecho esclavo su espíritu del propio yo corrompido.

 EVA ASCIENDE POR EL CAMINO DE LA EXPIACIÓN,

CAÍN DESCIENDE POR EL CAMINO DEL INFIERNO

Y en éste le hunde la desesperación que de él se apodera;

y con la desesperación, último golpe mortal dado a su espíritu ya débil por el crimen, viene el miedo físico, vil, del castigo humano.

EL QUE YA NO PUEDE ACORDARSE DEL CIELO,

ESE HOMBRE DE ALMA MUERTA,

ANIMAL ES QUE SE ESTREMECE POR SU VIDA CORPORAL.

La muerte, ante la que los justos sonríen, porque los lleva a poseer a Dios,

ES TERROR PARA LOS QUE SABEN QUE MORIR

PARA ELLOS SIGNIFICA PASAR PARA SIEMPRE

INFIERNO QUE LLEVAN EN SU CORAZÓN

AL INFIERNO DE SATANÁS.

Y, como alucinados, ven por todas partes venganzas ya prontas para descargarse contra ellos.

Pero sabed —hablo a los justos— sabed que si el remordimiento y la oscuridad de un corazón culpable crean y fomentan las alucinaciones del pecador,

A NADIE LE ES LÍCITO ERIGIRSE COMO JUEZ DE SU HERMANO,

MUCHO MENOS ERIGIRSE COMO JUSTICIERO.

UNO SOLO ES EL JUEZ: DIOS.

Y si la justicia humana ha creado sus propios tribunales, toca a éstos administrar la justicia, y

¡Ay de los que profanen ese nombre de la justicia y juzguen movidos por estímulo pasional propio o por presión de poderes humanos!

¡Maldición para aquel que se haga justiciero privado de un semejante suyo!

¡Maldición aún mayor para el que, movido por frío cálculo humano, envía a su semejante a la muerte o a la cárcel sin haber razón!

 PORQUE SI EL QUE MATA AL QUE MATÓ

RECIBIRÁ UN CASTIGO SIETE VECES MAYOR,

COMO DIJO EL SEÑOR QUE SUCEDERÍA AL QUE MATARA A CAÍN

el que injustamente condene, movido por servidumbre hacia Satanás enmascarado de Autoridad humana, recibirá setenta veces siete el rigor de Dios.

Esto deberíais tener presente sobre todo en esta hora, vosotros que os matáis mutuamente para hacer de los caídos la base de vuestro triunfo,

“La vida humana es sagrada…”

y no sabéis que lo que hacéis es excavar bajo vuestros pies la trampa en que os hundiréis maldecidos por Dios y por los hombres; porque Yo he dicho: «NO MATARÁS».-

Cuando Caín mató a Abel, la boca de su madre profirió las maldiciones que su espíritu, separado de Dios, le inspiraba contra su prójimo más cercano:

contra el hijo de sus entrañas profanadas por Satanás y embrutecidas por el deseo desenfrenado.

Y esa Maldición fue la mancha en el reino de lo moral humano, de la misma forma que el crimen de Caín fue la mancha en el reino de lo animal humano, arrastrado de sus instintos bestiales.

Sangre sobre la Tierra, derramada por mano fraterna.

La primera sangre, que atrae —como imán milenario— toda sangre que, extraída de las venas del hombre, la mano del hombre derrama.

Maldición contra la Tierra, proferida por boca humana.

Como si la Tierra no estuviera ya suficientemente maldecida por causa del hombre rebelde contra su Dios y hubiese necesitado saborear los cardos y las espinas

y la dureza de los terrones del campo, de las sequías, de las granizadas, de las heladas, de los calores;

esa Tierra que había sido creada perfecta, y a la que ayudaban todos los elementos para que fuese una morada cómoda y bella para el hombre, su rey.

María debe anular a Eva. María ve al segundo Caín: a Judas. María sabe que es el Caín de su Jesús, del segundo Abel.

Sabe que la Sangre de este segundo Abel ha sido vendida por ese Caín y ya está siendo derramada. Pero no maldice. Ama y perdona. Ama y llama.

¡Oh, Maternidad de María, mártir!

26. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» 27. Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa Juan 19

¡Maternidad tan sublime, como esa maternidad tuya virginal y divina!

Esta última ha sido don de Dios, pero la primera, Madre santa, Corredentora, ha sido un don tuyo para ti, porque tú, solo tú supiste, en aquella hora,

con el corazón quebrantado por los azotes que me habían desgarrado mi cuerpo, decir a Judas esas palabras; tú,

solamente tú supiste en aquella hora, mientras sentías ya la cruz partirte el corazón, amar y perdonar. María: la Nueva Eva.

Ella os enseña la nueva religión que lleva al amor hasta el punto de perdonar a quien mata a un hijo.

No seáis como Judas que cierra su corazón ante esta Maestra de Gracia y se desespera diciendo: «Él no me puede perdonar»,

poniendo en duda las palabras de la Madre de la Verdad, y, por lo tanto, mis palabras, que había Yo repetido siempre:

que Yo había venido a salvar y NO a destruir.

Para perdonar a aquel que, arrepentido, viniera a Mí.

María, la nueva Eva, recibió de Dios un nuevo hijo «en lugar de Abel matado por Caín».

Pero no lo tuvo a través de una hora de alegría animal que adormece el dolor bajo el influjo de los vapores de la sensualidad y el cansancio del contentamiento.

Lo tuvo en una hora de dolor total, al pie de un patíbulo, entre los estertores de su Hijo moribundo, entre los improperios de una gentuza Deicida

y en medio de una desolación inmerecida y total, porque Dios ya tampoco la consolaba.

Jesus: ¡No, Satanás no puede alzarse de debajo del calcañar de mi Virgen Madre!.

Aquí solo quiero hablar de uno de los momentos. Y de mi Madre, no mío; de la nueva Eva que ya había rechazado desde sus más tiernos años,

las lisonjas usadas por Satanás para seducirla a morder el fruto.

Y probar aquel sabor que había desquiciado a la compañera de Adán.

La nueva Eva, que no se había limitado a rechazar a Satanás,

sino que le había vencido aplastándole con su voluntad de obediencia, de amor, de castidad tan grandes;

que él, el Maldito, quedó aplastado y subyugado.

¡No, Satanás no puede alzarse de debajo del calcañar de mi Virgen Madre!

Suelta baba, echa espuma, ruge y blasfema.

Pero su baba cae al suelo, su aullido no toca a esa atmósfera que rodea a mi Santa,

que no percibe el hedor ni las risas burlonas diabólicas, que no ve, ni siquiera puede ver, la baba asquerosa de la Serpiente Eterna,

porque las armonías celestiales y los celestiales aromas danzan en torno de Ella enamorados en torno a su bella y santa persona,

y porque sus ojos, más puros que el lirio y más enamorados que los de una tórtola, miran solo a su Eterno Señor de quien es Hija, Madre y Esposa. .