GÉNESIS 3, 4


Diciembre 24 de 2020

Habla Nuestro Señor Jesucristo

Ese metafórico árbol demuestra esta verdad.

Dios había dicho al Hombre y a la Mujer: «…Os doy todo; y únicamente me reservo este Misterio de la Formación del hombre»”.-

Antes de la Culpa todo estaba regulado y basado en el amor. El amor como es ahora, el actual generador de los hijos, entonces no existía. La Malicia no existía y, por tanto, — porque va con ella— tampoco el hambre carnal.

¡Todos los seres lloraron amargamente la inocencia profanada de su reina! ¡Y llanto desolado de la reina ante esa profanación suya, cuya realidad y cuya imposible anulación comprende!

Si los cataclismos y las tinieblas acompañaron la muerte del Inocente, también tinieblas y fuerte tempestad acompañaron a la muerte de la Inocencia y de la Gracia en los corazones de los Primeros Padres.

Eva deseó conocer y se hizo creadora pero no logró ser dueña del árbol de la Vida.-

Pero usando indignamente esta fuerza de bien, la había corrompido transformándola en un acto malo, porque fue producto de la desobediencia a Dios y amalgamado con la malicia y avidez de la carne.

Y de esta forma ella se convirtió en la «madre».

5. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

Había nacido el Dolor sobre la Tierra.

Y la Providencia de Dios no quiso que fuese eterno;

de forma que os da, después de años de dolor, la alegría de salir del dolor para entrar en la alegría, si sabéis vivir con corazón recto.

Llamo aquí vuestra atención sobre un hecho que escapa casi a todos.

Eva estaba cargada de su pecado.

Y el dolor todavía no había sido sufrido en medida suficiente para disminuir su pecado.

Como un organismo drogado, ella había transmitido a su hijo todo aquello que en ella pululaba.

EL PECADO GENERA AL ESPÍRITU INMUNDO. El Espíritu inmundo es POSESIÓN DIABÓLICA…

Y Caín fue el primer hombre cautivo por una posesión demoníaca perfecta.

Producto del primer Trío diabólico, que el sexo desordenado: Lucifer, Eva y Adán , constituyeron.

El sexo era divino y sagrado y fue el verdadero objetivo, alcanzado perfectamente por Satanás.

Y su hambre de destrucción hizo que también, el primer hombre engendrado en el tálamo que debió haber estado santificado, con la Presencia del verdadero Dueño y Creador.

Y que él robó con la complicidad de Adán y Eva.

Y con su complacencia Y ABSOLUTO CONSENTIMIENTO,

porque la búsqueda del placer era lo más importante y era plenamente satisfecho…

CAÍN Y ABEL

Pues fue de esta manera que, el primer fruto del amor convertido en sensualidad y libertinaje, le fue robado a Dios y perteneció a Satanás,

el que contaminó al hombre con toda la maldad y perversión que en él rebosa.

Y Caín, primer hijo de Eva, nació con un carácter duro, envidioso, iracundo, lujurioso, perverso, muy poco diferente de las bestias en lo relativo al instinto,

MUCHO MÁS ANIMALESCO QUE LAS BESTIAS

EN LO RELATIVO A LO SOBRENATURAL

PORQUE, EN SU YO FEROZ

NEGABA LA REVERENCIA DEBIDA A DIOS,

Ya que a su alma posesa, Satanás le trasmitía toda la maldad, que sus sentimientos llenos de ODIO por haber sido expulsado del Cielo, bullían en su espíritu vengativo. 

El Adversario de Dios, triunfante en la primera embestida contra el hombre; también logró controlar los sentimientos de su primer instrumento… 

Y Caín fue el primer ser humano rebosante de HIPOCRESÍA, pues a los comentarios de sus padres sobre Dios y el haberlos expulsado del Paraíso,  Caín comenzó a mirarlo como a un enemigo,

Y consideraba que le era lícito no rendirle culto sincero.

Satanás le azuzaba a burlarse de Dios. Y quien se burla de Dios no respeta a nadie en el mundo.

Por esto, los que están en contacto con los que se burlan del Eterno conocen la amargura del llanto;

porque no pueden esperar un amor respetuoso en su prole, ni una seguridad del amor fiel en el consorte, ni una certeza de amistad leal en el amigo.  

 Lágrimas y lágrimas corrieron por la cara de Eva por la dureza de su hijo, arrojando así en su corazón el germen del arrepentimiento;

lágrimas y más lágrimas que le obtuvieron que su culpa disminuyese, porque Dios, ante el dolor de quien se arrepiente, perdona.

Y el segundo hijo de Eva alcanzó el alma lavada en el llanto de su madre.

Él fue dulce, respetuoso para con sus padres, entregado a su Señor, cuya omnipotencia veía descender radiante desde Cielo. Abel fue la alegría de la mujer caída.

 Pero el camino del dolor de Eva debía ser largo y penoso, proporcional a su camino en la experiencia pecaminosa:

en éste, encontraba estremecimiento de lujuria; en aquél, estremecimiento de aflicción;

en éste, besos; en aquél sangre; de éste, un hijo; de aquél, la muerte de un hijo, la de su predilecto (predilecto por su bondad).

ABEL LLEGÓ A SER EL INSTRUMENTO DE PURIFICACIÓN PARA LA CULPABLE.

Pero ¡Qué purificación tan dolorosa, que llenó con sus desgarradores gritos la Tierra espantada por el fratricidio!

¡Y que mezcló las lágrimas de una madre con la sangre de un hijo…!

Eva sube por el camino de la expiación.

El arrepentimiento crece según va saboreando las pruebas de su pecado.

QUISO CONOCER EL BIEN Y EL MAL.

Y el recuerdo del bien perdido es para ella como el recuerdo del sol para uno que, al improviso, hubiera quedado cegado.

El Mal está ante ella al contemplar los restos de su hijo asesinado; y a su alrededor, por el vacío creado por el hijo fratricida y fugitivo…

¡Mientras huía perseguido por sus remordimientos aquel que, enemistado con Dios y con su hermano, al que Dios amaba, la había derramado!. .

 “Dijo el Señor a Caín: «¿Por qué andas irritado?» ¿Por qué, si faltas contra Mí, te irritas porque no te miro con ojos benignos?

¡Cuántos caínes hay sobre la Tierra!

Me dan un culto de desprecio, un culto hipócrita; o no me tributan ningún culto, y quieren que los mire con amor y los colme de felicidad.

DIOS ES VUESTRO REY,

NO VUESTRO SIERVO. DIOS ES VUESTRO PADRE.

Y un padre jamás es un esclavo, si se juzga según justicia. Dios es justo. Vosotros no lo sois pero Él sí lo es.

Y no puede menos de castigaros, puesto que os burláis de Él, aun cuando os da, a manos llenas, sus favores con la condición de que le améis aunque sea un poco.

La justicia no conoce dos vías. Una sola es su vía. Esto hacéis, esto recibís.

Si sois buenos, recibís el bien; si malos, recibís el mal.

Y —creedlo— siempre es mucho más el bien que recibís, respecto al mal que deberíais recibir por vuestra manera de vivir, en rebelión contra la Ley Divina.

 Dios dijo: «¿No es verdad que si haces el bien, recibirás el bien y que si haces el mal el pecado se presentará inmediatamente ante tu puerta?»

En efecto, el bien lleva a una constante elevación espiritual y capacita cada vez más para cumplir un bien cada vez mayor, hasta alcanzar la perfección y hacerse santos;

por el contrario, basta ceder al mal para degradarse y alejarse de la perfección

y conocer la servidumbre del  pecado que entra en el corazón y hace bajar a éste, por grados, a una sucesiva y cada vez mayor culpabilidad.

Dios añadió: «Pero tendrás debajo de ti el deseo del pecado, y debes dominarlo»

Sí, Dios no nos hizo esclavos del pecado, las pasiones están debajo de vosotros, no encima de vosotros. Dios os ha dado inteligencia y fuerza para dominaros.

Incluso a los primeros hombres, castigados por el rigor de Dios, les dejó Dios inteligencia y la fuerza moral.

Y, desde que el Redentor ha consumado por vosotros el Sacrificio, tenéis, como ayuda de la inteligencia y fuerza, los ríos de la Gracia y podéis, y debéis, dominar el deseo del Mal.

Debéis hacerlo, con vuestra voluntad fortalecida por la Gracia.

Por esto los ángeles de mi nacimiento cantaron a la tierra: «Paz a los hombres de buena voluntad».

Yo venía para traeros de nuevo la Gracia a los hombres.

Y mediante la unión de la Gracia con vuestra buena voluntad, vendría la Paz a los hombres. La Paz: gloria del Cielo de Dios

El pecado y desesperación (Caín, Judas); el pecado y arrepentimiento (Eva).-

Y Caín dijo a su hermano: «Vamos afuera» Palabras mentirosas cuyo veneno se ocultaba bajo una sonrisa traidora.

 La delincuencia siempre practica la mentira, para con sus víctimas y para con el mundo al que trata de engañar; Y QUISIERA ENGAÑAR INCLUSO A DIOS. Pero Dios lee los corazones.

 «Vamos afuera». Siglos después Judas dijo: «Salve, Maestro», y le besó.

Los dos Caínes escondieron su delito bajo una apariencia inofensiva.

y desahogaron su envidia, su ira, su abusiva violencia y todos sus malvados instintos, descargando todo ello sobre la víctima,

porque no se habían dominado a sí mismos; antes bien, habían hecho esclavo su espíritu del propio yo corrompido.

 EVA ASCIENDE POR EL CAMINO DE LA EXPIACIÓN,

CAÍN DESCIENDE POR EL CAMINO DEL INFIERNO

Y en éste le hunde la desesperación que de él se apodera;

y con la desesperación, último golpe mortal dado a su espíritu ya débil por el crimen, viene el miedo físico, vil, del castigo humano.

EL QUE YA NO PUEDE ACORDARSE DEL CIELO,

ESE HOMBRE DE ALMA MUERTA,

ANIMAL ES QUE SE ESTREMECE POR SU VIDA CORPORAL.

La muerte, ante la que los justos sonríen, porque los lleva a poseer a Dios,

ES TERROR PARA LOS QUE SABEN QUE MORIR

PARA ELLOS SIGNIFICA PASAR PARA SIEMPRE

INFIERNO QUE LLEVAN EN SU CORAZÓN

AL INFIERNO DE SATANÁS.

Y, como alucinados, ven por todas partes venganzas ya prontas para descargarse contra ellos.

Pero sabed —hablo a los justos— sabed que si el remordimiento y la oscuridad de un corazón culpable crean y fomentan las alucinaciones del pecador,

A NADIE LE ES LÍCITO ERIGIRSE COMO JUEZ DE SU HERMANO,

MUCHO MENOS ERIGIRSE COMO JUSTICIERO.

UNO SOLO ES EL JUEZ: DIOS.

Y si la justicia humana ha creado sus propios tribunales, toca a éstos administrar la justicia, y

¡Ay de los que profanen ese nombre de la justicia y juzguen movidos por estímulo pasional propio o por presión de poderes humanos!

¡Maldición para aquel que se haga justiciero privado de un semejante suyo!

¡Maldición aún mayor para el que, movido por frío cálculo humano, envía a su semejante a la muerte o a la cárcel sin haber razón!

 PORQUE SI EL QUE MATA AL QUE MATÓ

RECIBIRÁ UN CASTIGO SIETE VECES MAYOR,

COMO DIJO EL SEÑOR QUE SUCEDERÍA AL QUE MATARA A CAÍN

el que injustamente condene, movido por servidumbre hacia Satanás enmascarado de Autoridad humana, recibirá setenta veces siete el rigor de Dios.

Esto deberíais tener presente sobre todo en esta hora, vosotros que os matáis mutuamente para hacer de los caídos la base de vuestro triunfo,

“La vida humana es sagrada…”

y no sabéis que lo que hacéis es excavar bajo vuestros pies la trampa en que os hundiréis maldecidos por Dios y por los hombres; porque Yo he dicho: «NO MATARÁS».-

Cuando Caín mató a Abel, la boca de su madre profirió las maldiciones que su espíritu, separado de Dios, le inspiraba contra su prójimo más cercano:

contra el hijo de sus entrañas profanadas por Satanás y embrutecidas por el deseo desenfrenado.

Y esa Maldición fue la mancha en el reino de lo moral humano, de la misma forma que el crimen de Caín fue la mancha en el reino de lo animal humano, arrastrado de sus instintos bestiales.

Sangre sobre la Tierra, derramada por mano fraterna.

La primera sangre, que atrae —como imán milenario— toda sangre que, extraída de las venas del hombre, la mano del hombre derrama.

Maldición contra la Tierra, proferida por boca humana.

Como si la Tierra no estuviera ya suficientemente maldecida por causa del hombre rebelde contra su Dios y hubiese necesitado saborear los cardos y las espinas

y la dureza de los terrones del campo, de las sequías, de las granizadas, de las heladas, de los calores;

esa Tierra que había sido creada perfecta, y a la que ayudaban todos los elementos para que fuese una morada cómoda y bella para el hombre, su rey.

María debe anular a Eva. María ve al segundo Caín: a Judas. María sabe que es el Caín de su Jesús, del segundo Abel.

Sabe que la Sangre de este segundo Abel ha sido vendida por ese Caín y ya está siendo derramada. Pero no maldice. Ama y perdona. Ama y llama.

¡Oh, Maternidad de María, mártir!

26. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» 27. Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa Juan 19

¡Maternidad tan sublime, como esa maternidad tuya virginal y divina!

Esta última ha sido don de Dios, pero la primera, Madre santa, Corredentora, ha sido un don tuyo para ti, porque tú, solo tú supiste, en aquella hora,

con el corazón quebrantado por los azotes que me habían desgarrado mi cuerpo, decir a Judas esas palabras; tú,

solamente tú supiste en aquella hora, mientras sentías ya la cruz partirte el corazón, amar y perdonar. María: la Nueva Eva.

Ella os enseña la nueva religión que lleva al amor hasta el punto de perdonar a quien mata a un hijo.

No seáis como Judas que cierra su corazón ante esta Maestra de Gracia y se desespera diciendo: «Él no me puede perdonar»,

poniendo en duda las palabras de la Madre de la Verdad, y, por lo tanto, mis palabras, que había Yo repetido siempre:

que Yo había venido a salvar y NO a destruir.

Para perdonar a aquel que, arrepentido, viniera a Mí.

María, la nueva Eva, recibió de Dios un nuevo hijo «en lugar de Abel matado por Caín».

Pero no lo tuvo a través de una hora de alegría animal que adormece el dolor bajo el influjo de los vapores de la sensualidad y el cansancio del contentamiento.

Lo tuvo en una hora de dolor total, al pie de un patíbulo, entre los estertores de su Hijo moribundo, entre los improperios de una gentuza Deicida

y en medio de una desolación inmerecida y total, porque Dios ya tampoco la consolaba.

Jesus: ¡No, Satanás no puede alzarse de debajo del calcañar de mi Virgen Madre!.

Aquí solo quiero hablar de uno de los momentos. Y de mi Madre, no mío; de la nueva Eva que ya había rechazado desde sus más tiernos años,

las lisonjas usadas por Satanás para seducirla a morder el fruto.

Y probar aquel sabor que había desquiciado a la compañera de Adán.

La nueva Eva, que no se había limitado a rechazar a Satanás,

sino que le había vencido aplastándole con su voluntad de obediencia, de amor, de castidad tan grandes;

que él, el Maldito, quedó aplastado y subyugado.

¡No, Satanás no puede alzarse de debajo del calcañar de mi Virgen Madre!

Suelta baba, echa espuma, ruge y blasfema.

Pero su baba cae al suelo, su aullido no toca a esa atmósfera que rodea a mi Santa,

que no percibe el hedor ni las risas burlonas diabólicas, que no ve, ni siquiera puede ver, la baba asquerosa de la Serpiente Eterna,

porque las armonías celestiales y los celestiales aromas danzan en torno de Ella enamorados en torno a su bella y santa persona,

y porque sus ojos, más puros que el lirio y más enamorados que los de una tórtola, miran solo a su Eterno Señor de quien es Hija, Madre y Esposa. .

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