Archivos diarios: 2/01/21

D EL DON DE LA VIDA


MENSAJE DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

30 de Diciembre del 2020 

Amado Pueblo de Dios:

RECIBAN CON EL AMOR PROVENIENTE DE LA TRINIDAD SACROSANTA

Y DE NUESTRA Y VUESTRA REINA Y MADRE,

LAS BENDICIONES

PARA QUE CONTINÚEN TRANSITANDO CON FE.

Se mantienen en medio de las tinieblas que han cubierto a la humanidad y son más densas ahora.

Escuchen al Santo Espíritu Divino que les llama a mantener la vela encendida, para que la voluntad de cada uno de ustedes, sea mayor que las tentaciones del mundo.

Los momentos son fuertes, aunque más fuertes serán los venideros

dentro de los que se cumplirá lo que aún falta y ha sido anunciado en las Revelaciones dadas por la Reina del Cielo.

Deben prepararse ESPIRITUALMENTE, manténganse con la Fe necesaria y firme para que confirmen la Fe en Nuestro y vuestro Rey y Señor Jesucristo.

Los Tentáculos del Gobierno Único Mundial se mueven por doquier, en todos los ámbitos del cotidiano vivir de la Humanidad,

LA SOCIEDAD VA A SER SOCAVADA CON MAYOR VEHEMENCIA,

LOS VALORES HAN SIDO SABOTEADOS

Y LO SERÁN MÁS

23. El habló así: «La cuarta bestia será un cuarto reino que habrá en la tierra, diferente de todos los reinos. Devorará toda la tierra, la aplastará y la pulverizará.
24. Y los diez cuernos: de este reino saldrán diez reyes, y otro saldrá después de ellos; será diferente de los primeros y derribará a tres reyes;
25. proferirá palabras contra el Altísimo y pondrá a prueba a los santos del Altísimo. Tratará de cambiar los tiempos y la ley, y los santos serán entregados en sus manos por un tiempo y tiempos y medio tiempo.
26. Pero el tribunal se sentará, y el dominio le será quitado, para ser destruido y aniquilado definitivamente.

 Las normas son una quimera y las leyes son y serán reformadas en contra de quienes no se entreguen a la Maldad del Orden Mundial.

En el calendario que van a iniciar, vivirán en medio de un gran despliegue de los Tentáculos del Anticristo (1), representados por el Orden Mundial. 

El hombre será más cruel con sus semejantes, el poder se acrecienta y SE IMPLEMENTAN LEYES para subyugar a los que se opongan a cuanto decreten.

Esta generación será recordada por graves pecados; entre ellos

LA PROMULGACIÓN DE LEYES CONTRA EL DON DE LA VIDA

 Y el aceptar que los Herodes actuales aplaudan la muerte de inocentes.

¡Cuántos leprosos espirituales son nombrados para el bienestar de los pueblos! y en este momento actúan para intereses demoniacos,

mientras el Pueblo de Dios continúa caminando en la religiosidad sin ser instruido,

SIN RECONOCER

QUE QUIEN LLEVA A CABO O PARTICIPA

DE FORMA DIRECTA EN UN ABORTO PREMEDITADO

Y QUE SE PRODUCE,

LLEVA SOBRE SÍ

LA EXCOMUNIÓN.

El aborto premeditado (2) es un crimen contra el Don de la vida.

Dios bendijo a la criatura humana y esta ha respondido con aberraciones en contra del Don que recibió.

La Palabra Divina no se respeta, quienes tienen a su cargo la guía del Pueblo de Dios,

NO SANCIONAN CON DUREZA

PARA QUE ESTA GENERACIÓN DESISTA

DE OTRAS ABERRACIONES

EL ABORTO DELIBERADO ES UN CRIMEN CONSENTIDO EN LA TIERRA

Y POR ELLO PADECEMOS EN EL CIELO,

ANTE LA DUREZA EN EL CORAZÓN HUMANO.

Tengan presente a Caín, dio muerte a su hermano Abel y Dios emitió sentencia.

Dios, ante la maldad de este terrible pecado manifiesta a Caín:

” ¿Qué has hecho?

Se oye la sangre de tu hermano clamar a Mí desde el suelo.

Pues bien: maldito seas, lejos de este suelo que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.” Gn 4, 10-11.

QUIEN CONSIENTE LA PRÁCTICA DE UN ABORTO,

ARREPIÉNTASE, CONFIÉSELO

Y ALÉJESE DE ESE TERRIBLE PECADO. .

Nuestro Rey y Señor Jesucristo mira el interior de cada criatura humana y trata a solas con cada alma,

¡CAMBIEN DE VIDA, CONVIÉRTANSE!

El aborto, lejos de ser una moda es un crimen contra un inocente.

Los esbirros de Satanás se encuentran trabajando afanosamente para generalizar el aborto a escala mundial.

¡POBRE HUMANIDAD,

EL PESO DE SUS PROPIOS PECADOS

21. Porque habrá entonces una gran = tribulación, cual no la hubo = desde el principio del mundo = hasta el presente = ni volverá a haberla.
22. Y si aquellos días no se abreviasen, no se salvaría nadie; pero en atención a los elegidos se abreviarán aquellos días.

CAERÁ NUEVAMENTE!

Pueblo de Dios, ¿Sienten lejano el cumplimiento de las profecías?…

Así como este virus llegó sin ser esperado y cambió a toda la Humanidad,

así aparecerán nuevos flagelos creados por la mano del mismo hombre.

Cuando menos lo esperen…

Cuando se cansen y desistan…

CUANDO LES MENCIONEN QUE TODO ES UNA FARSA

Y LES ASEGUREN QUE EL INFIERNO NO EXISTE 

O QUE EL INFIERNO SON LAS PENAS EN LA TIERRA…

Cuando nieguen la “Transubstanciación” y les alejen del Alimento Eucarístico…

Cuando desprecien por doquier a la Reina y Madre de todo lo creado…

LLEGÓ, LLEGÓ LO ANUNCIADO

LA HUMANIDAD SE ENCONTRARÁ DORMIDA,

Al barro se le subió el lodo a la cabeza, diciendo que NO EXISTE EL ALFARERO

EN FESTEJOS Y EN MEDIO DE PECADOS.

Con cuánta rapidez y facilidad dan crédito a los modernismos.

Y con cuánta rapidez dejan de creer y pierden la Fe…

¡HIPÓCRITAS, SEPULCROS BLANQUEADOS! (Mt 23,27),

LA TIERRA SE ABRE Y SE TRAGARÁ AL HOMBRE.

No creen que la Tierra se estremezca en cada continente, con fuertes terremotos en ciudades que guardan grandes capitales de pecado mundial.

Las Señales en el Cielo serán más frecuentes, hasta que llegue el AVISO.

Así como se estremece el suelo, así se derrumba la seguridad humana que le brinda el dios dinero,

entonces será cuando levanten la mirada hacia arriba y la mayoría no sabrá qué buscar, ni a quién clamar.

Ante su dios terreno derrumbado, la debilidad humana será manifiesta.

Pueblo de Dios:

NO TODO ES PENA PARA QUIENES VIVEN CAMINANDO

EN MEDIO DE LOS TROPIEZOS

CON LA CRUZ DIARIA SOBRE SU HOMBRO.

Dentro de la Justicia Divina se encuentra el gozo para quienes son fieles, para los que se arrepienten, para aquellos que buscan la conversión, para los que llegan arrepentidos.

La Misericordia Divina se encuentra ante todos, algunos la desprecian,

otros la solicitan con arrepentimiento y la reciben,

OTROS SE ENCUENTRAN A LA ESPERA PARA CAMBIAR;

ESTAS CRIATURAS HUMANAS TIBIAS,

SERÁN VOMITADAS POR LA BOCA DIVINA.DECI

La criatura humana existe y le ha sido dado el libre albedrío, el poder de decisión desde la edad apropiada para ello.

Lo que se decida es vida o muerte para el alma.

Pueblo amado de Nuestro Rey y Señor Jesucristo:

ARREPIÉNTANSE ANTES DE QUE CAIGA LA NOCHE,

ARREPIÉNTANSE.

¡HEMOS SIDO ENVIADOS A EJECUTAR LA JUSTICIA DIVINA!

PARA SALVACIÓN DEL PUEBLO DE DIOS.

LA BATALLA CADA MOMENTO ES MÁS DURA,

EL MAL SE ABALANZA CONTRA LA HUMANIDAD CON MAYOR FURIA,

EN ESPECIAL, CONTRA LOS FIELES A LA TRINIDAD SACROSANTA

Y A NUESTRA Y VUESTRA REINA Y MADRE.

NO TEMAN, PARA ELLO NOS ENCONTRAMOS EN MEDIO DE USTEDES,

MANTÉNGANSE BAJO EL MANTO DE VUESTRA REINA Y MADRE

Y VERÁN RETROCEDER AL MAL.

Oren Pueblo de Dios, oren por Inglaterra.

Oren Pueblo de Dios, oren por Italia, asombra a la humanidad.

Oren Pueblo de Dios, oren sin cansarse, oren para que amen la Voluntad Divina.

OREN PARA QUE SEAN FIELES HASTA EL FINAL..

¡ÁNIMO! nuestro ABBA tiene el control total. Pidámosle un aumento de FE, ESPERANZA Y CARIDAD… 

Les bendigo, no declinen. Cada criatura humana posee LA ESPADA DE LA FE, manténganla en alto en todo momento.

No busquen vaticinios, sino prepárense espiritualmente, no claudiquen en la fidelidad.

OREN, AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.

¿QUIÉN ES COMO DIOS?
 ¡NADIE COMO DIOS!

San Miguel Arcángel

(1) Tentáculos del anticristo, leer…

(2) Acerca del aborto…Leer

Comentario del Instrumento  

Hermanos:

San Miguel Arcángel continúa en la defensa del Pueblo de Dios.  Él defiende a la Iglesia, por ello no podemos olvidar la oración:

San Miguel Arcángel,
defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y
asechanzas del demonio. Reprímale, Dios, pedimos suplicantes,
y tú Príncipe de la Milicia Celestial,
arroja al infierno con el divino poder
a Satanás y a los otros espíritus malignos
que andan dispersos por el mundo
para la perdición de las almas.
Amén.

En este momento nos llama a mantenernos en pie, a no declinar en la Fe y a tener presente que lo que parece lejano puede darse en pocas semanas o meses. 

Que no nos encuentren dormidos, mantengamos la lámpara de la Fe en alto y encendida. Amén.

https://www.revelacionesmarianas.com/

36 LA HUÍDA A EGIPTO


35 CONOCER A DIOS, ES EMPEZAR A AMARLO

Dice Jesús: 

Y también esta serie de visiones terminan así. Hemos ido mostrándote las escenas que precedieron, acompañaron y siguieron a mi Llegada;

no por ellas mismas, que son muy conocidas, sino para aplicación, en ti y en los demás, del sentido sobrenatural que de ellas deriva…

Y dároslo como norma de vida.

Estas escenas son muy conocidas, aunque haya que decir que han sido alteradas por elementos que han ido superponiéndose con los siglos, debido siempre a ese modo de ver, humano.

Que, pretendiendo dar mayor gloria a Dios — y por ello queda perdonado —transforma en irreal, lo que sería tan bonito dejar real.

Porque ello no disminuye mi Humanidad ni la de María, de la misma manera que este ver las cosas en su realidad no ofende ni a mi Divinidad, ni a la Majestad del Padre, ni al Amor de la Trinidad Santísima.  

Antes bien, con ello resplandecen los méritos de mi Madre y mi perfecta humildad.

Y refulge la bondad omnipotente del eterno Señor. 

El Decálogo es la Ley; mi Evangelio, la doctrina que os la hace más clara y más atractiva de seguirse.

Serían suficientes esta Ley y esta Doctrina para obtener, de los hombres, santos.

Pero vuestra humanidad os pone tantas dificultades — humanidad que, verdaderamente, en vosotros sobrepuja demasiado al espíritu — que no podéis seguir estos caminos.

Y caéis, u os detenéis descorazonados.

Os decís a vosotros mismos, y a quienes quisieran haceros caminar citándoos los ejemplos del Evangelio: “Pero Jesús, María, José… (y así todos los santos) no eran como nosotros.

Eran fuertes; han sufrido, pero han sido inmediatamente consolados; fueron aliviados incluso de ese poco dolor que sufrieron; no sentían las pasiones…

Eran seres que ya estaban fuera de la tierra”.

¡Ese poco dolor!… ¡No sentían las pasiones!…

El dolor fue amigo fiel nuestro, con los más variados aspectos y nombres

Las pasiones… No uséis mal la palabra, llamando “pasiones” a los vicios que os sacan del camino recto.

Llamadlos sinceramente “vicios”, y, además, capitales.

No es que nosotros ignorásemos los vicios.

Teníamos ojos y oídos.

Y Satanás hacía danzar ante nosotros y a nuestro alrededor estos vicios, mostrándonoslos en los viciosos con toda su carga de suciedad.

O tentándonos con insinuaciones.

Mas estas porquerías y estas insinuaciones, tendida como estaba la voluntad a querer agradar a Dios, en vez de producir lo que se había propuesto Satanás, producían lo contrario.

Y cuanto más insistía él, más nos refugiábamos nosotros en la luz de Dios, por asco hacia las tinieblas fangosas que nos ponía ante los ojos del cuerpo y del espíritu.

Pero no hemos ignorado las pasiones en sentido filosófico entre nosotros.

Amamos la patria y con ella a nuestra pequeña Nazaret, más que a cualquier otra ciudad de Palestina.

Tuvimos afectos hacia nuestra casa, hacia los parientes y los amigos. ¿Por qué no íbamos a haberlos tenido?

EL PRIMER MANDAMIENTO DE LA LEY DE DIOS

Pero no nos hicimos esclavos de los afectos, porque nada sino Dios debe ser Señor.

antes bien hicimos de ellos buenos compañeros nuestros.

Mi Madre gritó de alegría cuando, pasados aproximadamente cuatro años, volvió a Nazaret y puso pie en su casa.

Y besó esas paredes entre las cuales su “Sí” abrió su seno para recibir la Semilla de Dios.

José saludó con alegría a los parientes, a los sobrinitos, crecidos en número y en edad.

Gozó al verse recordado por sus conciudadanos y al ver que por sus dotes en el oficio lo buscaron enseguida.

Yo fui sensible a la amistad.

Sufrí por la traición de Judas como por una crucifixión moral.

¿Y qué?

Ni mi Madre ni José antepusieron su amor a la casa, o a los familiares, a la voluntad de Dios.

Y Yo no escatimé palabras — si había que decirlas — que me habrían de acarrear el rencor de los hebreos o la animadversión de Judas.

Yo sabía — y podría haberlo hecho — que bastaba el dinero para sujetarlo a Mí; pero hubiera sido no a mí como Redentor, sino a mí como rico.

Yo, que multipliqué los panes, si hubiera querido, habría podido multiplicar el dinero; pero no había venido para proporcionar satisfacciones humanas. A nadie.

Mucho menos a los que había llamado.

Yo había predicado sacrificio, desapego, vida casta, puestos humildes.

¿Qué Maestro habría sido Yo, qué Justo; si hubiese dado dinero a uno para su sensualismo mental y físico, sólo porque ése hubiera sido el modo de sujetarlo a Mí.

Para ser grandes en mi Reino hay que hacerse “pequeños”. 

Quien quiera ser “grande” a los ojos del mundo no es apto para reinar en mi Reino; paja es para el lecho de los demonios.

Porque la grandeza del mundo está en antítesis con la Ley de Dios.

El mundo llama “grandes” a quienes — con medios casi siempre ilícitos — saben conseguir los mejores puestos y para hacerlo, hacen del prójimo escabel.

Y ponen su pie encima y lo aplastan.

Llama “grandes” a los que saben matar para reinar — matar moral o materialmente — y arrebatan puestos o se enseñorean de las naciones. 

Y se enriquecen desangrando a los demás, arrebatándoles la riqueza individual o colectiva.

El mundo llama frecuentemente “grandes” a los delincuentes.

No. La “grandeza” no está en la delincuencia, está en la bondad, la honradez, el amor, la justicia.

¡Observad qué venenosos frutos — recogidos en su malvado, demoníaco jardín interior — vuestros “grandes” os ofrecen!

Deseo hablar de la última visión, dejando de lado otras cosas.

Total, sería inútil, porque el mundo no quiere oír la verdad que le concierne.

Esta visión da luz acerca de un detalle citado dos veces en el Evangelio de Mateo, una frase repetida DOS VECES:   “¡Levántate, toma al Niño y a su Madre y huye a Egipto!”

“¡Levántate, toma al Niño y a su Madre y vuelve a la tierra de Israel!”.

Y has podido ver cómo en la habitación estaba María sola con el Niño.

La virginidad de María después del parto y la castidad de José sufren muchas agresiones,

por parte de quienes, siendo sólo lodo putrefacto, no admiten que uno pueda ser ala y luz.

Desdichados, cuyo fauno está tan corrompido y cuya mente está tan prostituida a la carne…

Qson incapaces de pensar que uno como ellos pueda respetar a una mujer, viendo en ella el alma y no la carne.

Incapaces de elevarse a sí mismos viviendo en una atmósfera sobrenatural, tendiendo no a las cosas carnales, sino a las divinas.

Pues bien, a estos que combaten contra la suprema belleza,

a estos gusanos incapaces de transformarse en mariposa, a estos reptiles cubiertos por la baba de su lujuria,

incapaces de comprender la belleza de una azucena…

Yo les digo que María fue virgen y siguió siéndolo.

Y que solo su alma se desposó con José, como también su espíritu únicamente se unió al Espíritu de Dios,

Y por obra de Éste concibió al Único que llevó en su seno:

a M, a Jesucristo, Unigénito de Dios y de María.

No se trata de una tradición que haya florecido después, por un amoroso respeto hacia mi Bienaventurada Madre;

se trata de una verdad conocida ya desde los primeros tiempos.

Mateo no nació siglos más tarde; era contemporáneo de María.

Mateo no era un pobre ignorante que hubiera vivido en los bosques y que fuera propenso a creerse cualquier patraña.

Era un funcionario de hacienda, como diríais ahora vosotros (nosotros entonces decíamos recaudador).

Sabía ver, oír, entender, escoger entre la verdad y la falsedad.

Isaías 7, 14

Mateo no oyó las cosas por referencias de terceros, sino que las recogió de labios de María, preguntándole a Ella. 

Llevado de su amor hacia el Maestro y hacia la verdad.

Y no quiero pensar que estos que niegan la inviolabilidad de María piensen que Ella quizás pudo mentir.

Mis propios parientes, si hubiera habido otros hijos, hubieran podido desmentir su testimonio:

Santiago, Judas, Simón y José eran condiscípulos de Mateo.

Por tanto éste hubiera podido fácilmente confrontar las versiones, si hubiese habido otras versiones.

Y sin embargo Mateo nunca dice: “¡Levántate y toma contigo a tu mujer!”. Dice: “¡Toma contigo a la Madre de Él!”.

Y antes dice: “Virgen desposada con José”; ‘José, su esposo”.

Y que éstos no objeten que se trataba de un modo de hablar de los hebreos, como si decir “la mujer de” fuera una infamia.

No, negadores de la Pureza. Ya desde las primeras palabras del Libro se lee: “… y se unirá a su mujer”. Se la llama “compañera” hasta el momento de la consumación física del vínculo matrimonial,

Y luego se la llama “la mujer de” en distintos momentos y en distintos capítulos.

Así se les llama a las esposas de los hijos de Adán: 

y a Sara, llamada “mujer de” Abraham: “Sara, tu mujer”. Y también: “Toma contigo a tu mujer y a tus dos hijas”, a Lot.

Y en el libro de Rut está escrito: “La Moabita, mujer de Majlón”.

Y en el primer libro de los Reyes se dice: “Elcana tuvo dos mujeres”; y luego: “Elcana después conoció a su mujer Ana”

Y  también: “Elí bendijo a Elcana y a la mujer de éste”.

Y también en el libro de los Reyes está escrito: “Betsabé, mujer de Urías Eteo, vino a ser mujer de David y le dio a luz un hijo”.

Y ¿Qué se lee en el libro azul de Tobías, lo que la Iglesia os canta en vuestras bodas, para aconsejaros que seáis santos en el matrimonio?

Se lee:

“Llegado Tobit con su mujer y con su hijo…”; y también: “Tobit logró huir con su hijo y con su mujer”.

Y en los Evangelios, o sea, en tiempos contemporáneos a Cristo, en que, por tanto, se escribía con lenguaje moderno respecto a aquellos tiempos — por lo que no pueden sospecharse errores de trascripción — se dice,

Y precisamente lo dice Mateo en el capítulo 22: “…y el primero, habiendo tomado mujer, murió y dejó su mujer a su hermano”. Y Marcos en el capítulo 10: “Quien repudia a su mujer…”. 

Y Lucas llama a Isabel mujer de Zacarías, cuatro veces seguidas; y en el capítulo 8 dice: ‘Juana, mujer de Cusa”.

Como podéis ver, este nombre no era un vocablo proscrito por quien estaba en las vías del Señor, un vocablo inmundo, no digno de ser proferido y mucho menos escrito,

donde se tratara de Dios y de sus obras admirables.

Y el ángel, diciendo: “el Niño y su Madre”, os demuestra que María fue verdadera Madre suya, pero no fue la mujer de José.

Siempre fue: la Virgen desposada con José.

Y ésta es la última enseñanza de estas visiones.

Y es una aureola que resplandece sobre las cabezas de María y de José. 

La Virgen inviolada.

El hombre justo y casto.

Las dos azucenas entre las que crecí oyendo sólo fragancias de pureza.

A ti, pequeño Juan, te podría hablar sobre el dolor de María por su doble, brusca separación de la casa y de la patria.

Pero no hay necesidad de palabras.

Tú lo comprendes y ello te hace morir.

Dame tu dolor. Sólo quiero esto. Es más que cualquier otra cosa que puedas darme.

Es viernes, María. (María Valtorta)

Piensa en mi dolor y en el de María en el Gólgota para poder soportar tu cruz.

Nuestra paz y nuestro amor quedan contigo

35 FUGITIVOS DE BELÉN


35 CONOCER A DIOS, ES EMPEZAR A AMARLO

La visita de los magos

  1. Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén,
  2. diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.»
  3. En oyéndolo, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén.
  4. Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo.
  5. Ellos le dijeron: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta:
  6. = Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel.» =
  7. Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella.
  8. Después, enviándolos a Belén, les dijo: «Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle.»
  9. Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño.
  10. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría.
  11. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra.
  12. Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.

Matanza de los niños

  1. Después que ellos se retiraron, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle.»
  2. El se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto;
  3. y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera el oráculo del Señor por medio del profeta: = De Egipto llamé a mi hijo. =
  4. Entonces Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo que había precisado por los magos.
  5. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías:
  6. = Un clamor se ha oído en Ramá, mucho llanto y lamento: es Raquel que llora a sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen. =
  7. Muerto Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le dijo:
  8. «Levántate, toma contigo al niño y a su madre, y ponte en camino de la tierra de Israel; pues ya han muerto los que buscaban la vida del niño.»
  9. El se levantó, tomó consigo al niño y a su madre, y entró en tierra de Israel.
  10. Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí; y avisado en sueños, se retiró a la región de Galilea,

23. y fue a vivir en una ciudad llamada Nazaret; para que se cumpliese el oráculo de los profetas: = Será llamado Nazareno. =

Huida a Egipto.

Mi espíritu ve la siguiente escena. Es de noche. José está durmiendo en su modesto lecho, en su diminuta habitación.

Su sueño es pacífico, como el de quien está descansando del mucho trabajo cumplido con honradez y diligencia.

Lo veo en la oscuridad de la estancia, oscuridad apenas interrumpida por un hilo de luz lunar que penetra por una rendija de la hoja de la ventana, que está sólo entornada, no cerrada del todo. 

Como si José tuviera calor en esta pequeña habitación, o como si quisiera tener ese hilo de luz para saberse medir al amanecer y levantarse diligentemente.

Está girado sobre uno de los lados, y sonríe mientras duerme, quién sabe ante qué visión que está soñando.

Pero de repente, su sonrisa se transforma en congoja.

Emite el típico suspiro, profundo de quien está teniendo una pesadilla…

Y se despierta sobresaltado.

Se sienta en la cama, se restriega los ojos, mira a su alrededor,…

Y mira hacia la ventanita de la que proviene ese hilo de luz.

Es plena noche.

No obstante, coge la prenda de vestir que está extendida a los pies de la cama y todavía sentado en el lecho, se la pone encima de la túnica blanca de manga corta que tenía sobre la piel.

Levanta las mantas, pone los pies en el suelo y busca las sandalias. Se las pone y se las ata.  

Se pone de pie y enseguida enciende una lamparita de aceite, de una sola llama, para iluminarse con ella.  

 Y se dirige hacia la puerta que está frente a su cama; no hacia la que está lateral a la misma y que conduce al salón en que fueron recibidos los Magos. 

Llama suavemente con la punta de los dedos: un casi insensible tic-tic.

Debe haber oído que se le invita a entrar, pues abre con cuidado la puerta y la vuelve a entornar sin hacer ruido.

Entra…

En una habitacioncita sólo un poco más grande que la suya, con una cama pequeña y baja, al lado de una cuna, ya arde otra lamparita.  

La llamita oscilante en un rincón, parece una estrellita de luz tenue y dorada, que permite ver sin molestar a quien esté dormido..

Pero María no está dormida, está arrodillada junto a la cuna. Tiene un vestido claro y está orando.

Y velando a Jesús, que duerme tranquilo.

Jesús tiene la edad de la visión de los Magos.

Es un niño de un año aproximadamente, un niño guapo, rosado y rubio.

Y está durmiendo, con su cabecita ensortijada hundida en la almohada y una manita bien cerrada junto a la garganta.

José en voz baja denotando asombro, 

pregunta:

–     ¿No duermes?

¿Por qué? ¿Jesús no está bien?

María responde:

–    ¡Oh, no!

Él está bien. Yo estoy rezando. Luego me echaré a dormir. ¿Por qué has venido, José?

Mientras habla, María sigue arrodillada donde estaba antes.

José, en voz bajísima para no despertar al Niño, pero en tono apremiante,

dice:

–     Tenemos que irnos de aquí ¡Enseguida! enseguida.

Prepara el baulillo y un fardo con todo lo que puedas meter en ellos.

Yo me encargo de preparar lo demás, llevaré lo más que pueda…

Cuando empiece a clarear huimos.

Lo haría incluso antes, pero tengo que hablar con la dueña de la casa….

–    ¿Y por qué esta huida?

–     Después te lo explico mejor.

Es por Jesús. Un ángel me ha dicho: “Toma al Niño y a la Madre y huye a Egipto”.

No pierdas tiempo. Yo ya empiezo a preparar todo lo que pueda.

No era necesario decirle a María que no perdiese tiempo.

Apenas ha oído hablar de ángel, de Jesús y de huida; ha comprendido que un peligro se cierne sobre su Criatura.

Y de un salto se ha puesto en pie.

Con su cara más blanca que un cirio, una mano contra el pecho, angustiada.

Enseguida se ha puesto en movimiento, ágil, ligera.

Y ha empezado a colocar la ropa de vestir en el baulillo y en un fardo grande que ha extendido primero sobre su cama aún intacta.

Sin duda está angustiada, pero no pierde las riendas; hace las cosas con rapidez pero no sin orden.

De vez en cuando, pasando junto a la cuna, mira al Niño, que duerme ajeno a lo que está sucediendo. 

Cada cierto tiempo José, asomando la cabeza por la puerta entreabierta,

pregunta:

–     ¿Necesitas ayuda?

–     No, gracias – responde siempre María.

Hasta que el fardo — que debe pesar bastante — no está lleno, no llama a José para que la ayude a cerrarlo y a quitarlo de encima de la cama.

No obstante, José quiere hacerlo solo; coge el largo fardo y se lo lleva a su cuarto. 

María pregunta:

–     ¿Llevo también las mantas de lana? 

–     Lleva todo lo más que puedas; todo el resto lo perderemos.

Toma todo lo que puedas. Nos servirá porque… ¡Porque tendremos que estar fuera mucho tiempo, María!…

 José está muy apenado al decir esto.

Y María… se puede uno hacer idea de cómo está.

Suspirando, dobla las colchas suyas y las de José.

Y éste las ata con una cuerda.

Y mientras está atando las colchas,

José agrega:

–     Dejamos los bordados y las esterillas.

 A pesar de que voy a tomar tres burros, no puedo cargarlos demasiado, pues el camino será largo e incómodo, parte entre montañas y parte por el desierto.

Tapa bien a Jesús. Las noches serán frías, tanto en las montañas como en el desierto.

He tomado los regalos de los Magos, porque en aquella tierra nos vendrán bien.

Todo lo que tengo lo gasto para comprar los dos burros. Debo comprarlos, porque no podemos devolverlos.

Voy ahora, antes de que amanezca. Sé dónde buscarlos. Tú termina de prepararlo todo.

Y se marcha.

María recoge todavía algunos objetos.

Observa a Jesús y sale, para volver con unos vestiditos que parecen todavía húmedos; los dobla y los envuelve en un pedazo de tela y los coloca junto con las otras cosas.

Ya no queda nada más. Se vuelve mirando a su alrededor y ve, en un rincón, un juguete de Jesús: una ovejita tallada en madera.

La toma en sus manos… un sollozo entrecortado… un beso:

La madera conserva las huellas de los dientecitos de Jesús.

Y las orejas de la ovejita están del todo llenas de mordisquitos.

María acaricia ese objeto sin valor en sí, de una pobre madera clara; pero de mucho valor para Ella,

ya que le habla del afecto de José por Jesús. Y de su Niño.

Lo pone también con las otras cosas encima del baulillo cerrado.

Ahora ya sí que no queda nada.

Sólo Jesús, que está en su cunita.

María piensa que sería conveniente también preparar al Niño. Va donde la cuna y la mueve un poco para despertar al Pequeñuelo.

Mas Él solamente refunfuña un poco; se da la vuelta y sigue durmiendo.

María le acaricia delicadamente los ricitos.

Jesús, bostezando, abre la boquita.

María se inclina hacia Él y lo besa en la mejilla.

Jesús termina de despertarse. Abre los ojos. Ve a su Mamá y sonríe.

Y tiende las manitas hacia su pecho. 

María dice con ternura:

–     Sí, amor de tu Mamá.

Sí, la leche. Antes que de costumbre… ¡De todas formas, Tú siempre estás preparado para mamar, corderito mío santo!

Jesús ríe y juguetea, agitando los piececitos por fuera de las mantas. Y los brazos, con una de esas manifestaciones de alegría de los niños pequeños, que tan bonitas son de ver.

Hinca los piececitos contra el estómago de su Mamá, se curva en forma de arco y apoya su cabecita rubia en el pecho de Ella,

y luego se echa bruscamente para atrás y se ríe agarrando con sus manitas las cintas que ciñen al cuello el vestido de María tratando de abrirlo. 

Con su camisita de lino, se le ve a Jesús guapísimo, regordete, rosado como una flor.

María se inclina.

Así, inclinada, sobre la cuna como protección, llora y sonríe al mismo tiempo, mientras el Niño balbucea esas palabras, que no son palabras, de todos los niños pequeños.

Entre las cuales se oye nítida y repetidamente la palabra “mamá”.

La mira, asombrado de verla llorar.

Alarga una manita hacia los brillantes hilos de llanto, que se la mojan al hacer la caricia.

Primorosamente, vuelve a apoyarse en el pecho materno y en él se recoge enteramente, acariciándoselo con su manita.

María lo besa por entre el pelo y lo toma en brazos, se sienta y se pone a vestirlo: ya tiene el vestidito de lana, ya las diminutas sandalitas.

Le da la leche.

Jesús mama con avidez la leche buena de su Mamá.

Y cuando ya le parece que por la parte derecha viene menos, va a buscar a la izquierda.

Y ríe al hacerlo, mirando a su Mamá de abajo arriba, para luego dormirse de nuevo,..

Apoyando aún la mejilla rosada y redonda en el seno blanco y redondo, sobre el pecho de Ella.

María se levanta muy despacito y lo coloca sobre la manta acolchada de su cama.

Lo tapa con su manto. Vuelve a la cuna y dobla las mantitas.

Piensa en si conviene o no coger también el colchoncito. ¡Tan pequeño como es… se puede llevar!

Lo pone, junto con la almohada, con las cosas que ya estaban encima del baulito.

Y llora ante la cuna vacía.

¡Pobre Madre, perseguida en su Criatura!

José regresa.

–     ¿Estás preparada?

¿Está preparado Jesús? ¿Has cogido sus mantas y su camita?

No podemos llevarnos la cuna, pero por lo menos que tenga su colchoncito.

¡Oh, pobre Pequeñuelo, perseguido a muerte!

María grita:

–    ¡José! –  agarrándose al brazo de José. 

José confirma: 

–     Sí, María, a muerte.

Herodes lo quiere muerto… porque tiene miedo de Él…

Esa fiera inmunda tiene miedo de este Inocente, por su reino humano.

No sé lo que hará cuando comprenda que ha huido; pero para entonces nosotros ya estaremos lejos. 

No creo que se vengue buscándolo incluso en Galilea. Ya sería difícil para él descubrir que somos galileos;

más difícil aún, saber que somos de Nazaret y quiénes somos exactamente.

A no ser que Satanás le eche una mano en agradecimiento de sus fieles servicios.

Mas… si eso sucede… Dios nos ayudará igualmente.

No llores, María, que el verte llorar es para mí un dolor mucho mayor que el de tener que marchar al exilio.

-¡Perdóname, José!

No lloro por mí, ni por los pocos bienes que pierdo. Lloro por ti… ¡Ya mucho te has tenido que sacrificar!

Ahora, otra vez, te quedas sin clientes, sin casa… ¡Cuánto te cuesto, José!

–     ¿Cuánto? No, María.

No me cuestas nada. Me consuelas. Siempre me consuelas. No pienses en el mañana.

Tenemos el caudal que nos han dado los Magos. Nos servirán de ayuda al principio.

Luego me buscaré un trabajo.

Un obrero honrado y competente se abre camino enseguida. Ya lo has visto aquí. No me da abasto el tiempo para el cúmulo de trabajo.

–     Sí, lo sé.

Pero, ¿Quién te va a aliviar tu nostalgia?

-¿Y a ti?

¿Quién te va a aliviar la nostalgia de esa casa que tanto amas?

–     Jesús.

Teniéndolo a Él, tengo todo lo que allí tenía.

–     Y yo también.

Teniendo a Jesús tengo ya esa patria que he esperado hasta hace pocos meses,

Y… tengo a mi Dios.

Ya ves que no pierdo nada de lo que más amo.

Basta con salvar a Jesús; si es así, todo nos queda.

Aunque no volviéramos a ver este cielo, estos campos.

O los aún más amados campos de Galilea,

Siempre tendremos todo porque lo tendremos a Él.

Ven, María, que empieza a clarear.

Llega el momento de saludar a la huésped y de cargar nuestras cosas. Todo irá bien.

María se pone en pie, obediente. Se arropa en su manto.

Mientras tanto, José prepara un último bulto, se lo carga y sale.

María levanta delicadamente al Niño, lo arropa en un mantón y lo aprieta contra su pecho.

Mira las paredes que durante meses la han hospedado y rozándolas apenas, las toca con una mano.

¡Bendita esa casa, que ha merecido ser amada y bendecida por María!

Sale. Cruza la habitacioncita que era de José, entra en la estancia grande.

La dueña de la casa, en lágrimas, la besa y se despide de Ella.

Y levantando un borde del mantón, besa al Niño en la frente.

Él duerme tranquilo.

Bajan por la escalerita exterior.

Hay un primer claror de alborada que apenas permite ver.

En la escasa luz se ven tres burros. El más fuerte lleva los enseres. Los otros van sólo con la albarda.

José está manos a la obra para asegurar bien el baulillo y los paquetes en la albarda del primero.

Veo, atados en un haz, y colocados encima del fardo, sus utensilios de carpintero. 

Nuevos saludos y nuevas lágrimas.

María se monta en su burrillo, mientras la patrona tiene a Jesús en brazos y lo besa una vez más; luego se lo devuelve a María.

Monta también José, el cual ha atado su asno al que lleva los equipajes, para estar libre y poder así controlar el de María.

La huida comienza mientras Belén, que sueña todavía la fantasmagórica escena de los Magos, duerme tranquila, sin saber lo que le espera.

Y la visión cesa así.