Archivos diarios: 20/02/21

174 EL APÓSTOL REBELDE


174 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Es la vigilia de la Pascua, Jesús espera a que regrese Pedro que ha llevado el cordero pascual al sacrificio.

Está Él solo, con los discípulos y Jesús le habla a Margziam de Salomón…

Entonces Judas atraviesa el gran patio, con un grupo de jóvenes de su edad.

Habla con grandes gesto y ademanes de un hombre muy importante.

Su manto se mueve continuamente y se lo compone con presuntuosos movimientos de sabio.

Es tan exagerada su pomposidad, que ni siquiera Cicerón habrá hecho tanto alarde, cuando pronunciaba sus discursos…

Tadeo exclama:

–    ¡Miren! ¡Allá está Judas!…

Felipe observa:

–    Está con un grupo de ‘saforim’ (escribas)

Tomás dice:

–    Voy a oír lo que está diciendo.

Tomás se va; uniendo la acción a la palabra.  

Y lo hace tan rápido, que Jesús no tiene tiempo de decir su acostumbrado ‘No’…

¡Y Jesús!… ¡Ay, el rostro de Jesús!…  

¡Oh! ¡Qué rostro tiene Jesús!…

De verdadero sufrimiento y de juicio muy severo…

Marziam, que lo ha estado mirando atento a Jesús desde el principio, mientras le hablaba del gran rey de Israel, con un tinte de tristeza y su dulzura…

Nota el repentino cambio y se espanta.

Toma la mano de Jesús y la sacude para volver a atraer su atención

Y le dice:

–    ¡No mires!

¡No mi-res!… mírame a mí. Yo sí te quiero mucho.

Tomás logra acercarse a Judas, sin que éste lo vea y lo sigue por algunos metros.

Al oír lo que está diciendo…

Suelta una retumbante exclamación:

–    ¡Bravo rabí!

Que hace voltear a muchos a mirarlo.

La posesión demoníaca perfecta no tolera ninguna crítica, ni acepta sus errores…

Especialmente a Judas que se pone pálido de rabia.

Y Tomás aplaude con burla…

Agregando con sorna:

–    ¡Pero cuántos maestros espléndidos tiene Israel!

¡Te felicito, nueva lumbrera de sabiduría!¡Eres extraordinario para imitar!

Judas aumenta su aire orgulloso, como si fuera un gran doctor de Israel,

Y dice despectivo:

–   No soy una piedra, sino una esponja.

¡Y absorbo! Y cuando lo exige el deseo de los que tienen hambre de sabiduría; entonces me exprimo para darme a todos con los jugos de la vida.

Tomás reprime su deseo de lanzar una carcajada…

Y también el impulso de sorda ira que experimenta por un instante, en su carácter bonachón.

Se limita a decir:

–    Se diría que eres un eco fiel.

Pero el eco, para subsistir, debe estar cerca de la Voz; de otro modo muere, amigo.

Y tú, me parece que te estás alejando de ella.

Él está allí. ¿No vienes?

La posesión demoníaca perfecta se siente superior y merecedor de la pleitesía de los demás…

Judas se pone de todos los colores.

Con esa cara suya rencorosa y repugnante de sus momentos peores…

Por un instante, su cara; como en uno de sus peores momentos; refleja una ira diabólica y es repugnante.

Pero inmediatamente se domina…

Y se despide:

–     Adiós, amigos.

Y volviéndose hacia su compañero apóstol,

declara:

–    Aquí estoy contigo Tomás, querido amigo mío.

Vamos inmediatamente con el Maestro. No sabía que estaba en el Templo.

Si lo hubiera sabido, lo hubiera buscado.

Y pasa el brazo por los hombros a Tomás, como si experimentara por él un cariño muy grande.

La posesión demoníaca perfecta es HIPÓCRITA y manipuladora…

Y empiezan a caminar.

Tomás, complaciente pero nada tonto; no se deja engatusar por estas palabras.

Y con algo de ironía le pregunta:

–    ¿Cómo?

¿No sabes que es Pascua?

¿Crees que el Maestro no sea fiel a la Ley?

Judas dice con altanería:

–   ¡Oh! ¡No se trata de eso!

El año pasado se mostraba. Hablaba… me acuerdo que exactamente en este día, me atrajo precisamente por su energía de Rey.

Ahora parece que se hubiera apagado y hubiera perdido su fuerza…

¿No te parece?

–     A mí no.

Me parece más bien como que alguien perdió crédito.

–     En su misión.

Lo dices bien.

La posesión demoníaca perfecta no reconoce, cualidades superiores en los demás…

–     No.

Entiendes mal.

Ha perdido confianza en los hombres. Y tú eres uno de los que ha contribuido a ello.

¡Deberías avergonzarte!

Tomás está serio y su última frase suena como una bofetada.

Ya no ríe Tomás, está muy serio con una expresión sombría y su última frase suena como una bofetada.

La soberbia de Judas siente su reprensión como un latigazo.

Y responde amenazador:

–     ¡Ten cuidado con lo que dices!

–     ¡Y tú ten cuidado con lo que haces!

Somos dos judíos sin testigos y por eso hablo. Y te repito: ¡Deberías avergonzarte!

Y ahora cállate. No te quieras dar baños de santo, no seas trágico, ni te pongas a lloriquear…

Porque de otro modo, hablo fuerte y delante de todos.

Ahí están el Maestro y los compañeros. ¡Pórtate bién!

Cuando llegan al grupo

La posesión demoníaca perfecta NO PUEDE reverenciar a Dios, porque Satanás lo odia y a sus instrumentos, es lo que les trasmite…

Judas saluda:

–     Paz a ti, Maestro…

Jesús responde con cortesía y severidad:

–     Paz a ti, Judas de Simón.

–     Es un placer encontrarte aquí…

Tengo algo que decirte…

–     Habla.

Judas mira nervioso a su alrededor…

Y dice titubeante:

–     Mira, es que…

Quería decirte… ¿No puedo decírtelo aparte?

–     Estás entre tus compañeros.

–    Pero yo quisiera hablarte solo a Ti.

–    En Bethania estoy a solas con quién quiere y me busca.

Pero tú no lo haces. Tratas de evitarme.Me huyes.

La posesión demoníaca perfecta es un juez implacable con los demás, NO ADMITE LAS CRÍTICAS y su mayor preocupación es lo que puedan pensar los demás…Viven obsesionados con la imagen…

–    No, Maestro.

No puedes afirmarlo.

El rostro de Jesús aumenta su severidad,

al cuestionar:

–     ¿Por qué ayer has ofendido a Simón?

¿Y con él a Mí? ¿Y con nosotros a José de Arimatea y a los compañeros? ¿Y a mi Madre y a las otras mujeres?

Con cada frase aumenta la dureza y restallan como latigazos.

Judas pone cara de inocencia,

al contestar:

–     ¿Yooo?

¡Pero si no os vi!

–     No quisiste vernos.

¿Por qué no viniste, como habíamos convenido, para bendecir al Señor por un inocente que iba a ser acogido en el seno de la Ley?

¡Responde! ¿No sentiste ni siquiera la necesidad de avisar de que no ibas a venir?

El reclamo es totalmente divino y los que contemplan la escena, realmente no desearían conocer sobre sí, (incluída yo) la faceta de Jesús, como un Juez muy Severo…

A lo lejos se ve a Pedro venir de regreso con su cordero degollado, sin las vísceras y envuelto en su piel

Margziam lo ve y grita:

–     ¡Ahí viene mi padre!

¡Oh! Y con él vienen Miqueas y los demás.

¿Puedo ir a su encuentro para oír lo que dicen de mi anciano padre?

Jesús lo acaricia y le dice con mucha dulzura:

–     Ve, hijo.

Tocando a Juan de Endor en un hombro, le pide:

–    Por favor, acompáñalo y…

Entretenlo un poco».

Su rostro y su voz vuelven al punto en que estaba con Judas.

De nuevo se dirige a él con una gran autoridad en su Voz:

Nosotros con el Don del Discernimiento funcionando en todo su esplendor, comprendemos que…

Es cuando se advierte que El que está cuestionando a través de Jesús… ¡Es el mismísimo Padre Celestial!

Y ABBA está  bastante molesto…

–   ¡Responde, pues!

¡Te estoy esperando!

La posesión demoníaca perfecta es tan egoísta, que no puede ser empática. Tiene tendencias sociópatas y lo que menos le importa es rendir cuentas a nadie de sus actos… La soberbia es su impulso vital. 

Una sombra pasa por la mirada de Judas…

Por un momento Judas se encoge,

y balbucea…

–    Me surgió repentinamente…

Luego aspira profundo, se recupera pronto,

y agrega con descaro:

–     Maestro, un encuentro inesperado…

Que no podía menos que… me pudo mucho… pero…

Jesús lo interrumpe:

–    Pero, ¿No había en todo Jerusalén, alguien que pudiese notificarnos tu excusa…?

¡Admitiendo que la tuvieras!…

Y ya de por sí esto era reprobable.

Te recuerdo que hace poco un hombre dejó de ir a enterrar a su padre por seguirme.

Y que estos hermanos míos dejaron en medio de maldiciones, la casa paterna, por seguirme.

Que Simón, Tomás, Andrés, Santiago, Juan, Felipe y Nathanael, dejaron su familia.

Simón Cananeo su riqueza, para dármela y Mateo su vida pecaminosa, por seguirme.

Así podría enumerarte cien más.

Hay quién abandona su vida, la vida misma, por seguirme en el Reino de los Cielos.

Y podría continuar con otros cien nombres.

Hay quien deja la vida, la misma vida para seguirme hasta el Reino de los Cielos.

Pero ya que no eres generoso; procura ser por lo menos educado y tener elegancia.

No tienes caridad; pero al menos sé caballeroso.

Imita, ya que te gustan tanto; a los fariseos falsos que me traicionan…

Que nos traicionan, pero que lo hacen mostrándose educados.

Tu obligación era no comprometerte para estar con nosotros.

Para no ofender a Pedro, al que ordeno que todos respetéis.

¡Si al menos hubieras avisado!

Por un momento, Judas siente un escalofrío de terror.

La posesión demoníaca perfecta transforma el MIEDO en ODIO y deseo de aplastar lo que le incomoda. Por eso aumenta su crueldad y su desprecio…

Pero una extraña fuerza interna llena de rebeldía, hace que permanezca inmutable…

Y dice con la mayor desfachatez:

–    He faltado.

Pero ahora venía con intenciones de buscarte para decirte, que siempre por la misma razón, mañana no podré venir. ¿Sabes?

Tengo amigos de mi padre y me…   

Jesús lo para en seco:

–    ¡Basta!

Vete con ellos. ¡Adiós!

–   ¡Maestro!

¿Estás enojado conmigo? Me dijiste que serías como mi padre… Soy un joven atolondrado; pero un padre perdona…

–   Te perdono, sí.

Pero vete.

No hagas esperar más a los amigos de tu padre.

Así como Yo no hago esperar a los amigos del santo Jonás.

–    ¿Cuándo partirás de Bethania?

–     Al fin de los Azimos. Adiós.

Jesús le da la espalda y da unos cuantos pasos.

Judas se va, rápido.

22. Pero Samuel dijo: ¿Acaso se complace Yahveh en los holocaustos y sacrificios como en la obediencia a la palabra de Yahveh? Mejor es obedecer que sacrificar, mejor la docilidad que la grasa de los carneros.
23. Como pecado de hechicería es la rebeldía, crimen de terafim la contumacia.1 Samuel 15

Todos están asombrados…

 Y boquiabiertos…

Acaban de presenciar una confrontación abierta con Satanás, ¡Y Nadike lo percibió!

Jesús se vuelve y va hacia los campesinos, que están encantados ante el cambio que ven en Margziam.

Camina unos pasos, pero se detiene al oír la observación que hace su apóstol….

Tomás exclama:

–    ¡Por Yeové!

Quería verte con la energía de un Rey… ¡Y te ha visto…!

La otra mitad de la frase que Tomás calla es:

‘Con la majestad de Dios’…   

Entonces Jesús les pide:

–     Os ruego que olvidéis todos este incidente…

De la misma forma que Yo me esfuerzo en olvidarlo. Y os ordeno que guardéis silencio ante Simón de Jonás, Juan de Endor y el pequeño.

Por motivos que vuestra inteligencia puede comprender, no conviene causarles a ninguno de los tres, aflicción, ni escándalo.

Y silencio también en Betania ante las mujeres. Que está entre ellas mi Madre, recordadlo.

NO está bien causar y NO vamos a darle dolor ni escándalo a nadie…

Os ordeno que no digáis nada a nadie. 

Todos dicen:

–   ¡Lo haremos!

Puedes estar tranquilo, Maestro», haremos de todo para reparar esto».

Y para consolarte.

–     ¡Gracias!…

Cuando se encuentran los dos grupos,

y Jesús dice:

–    ¡Oh, paz a todos vosotros!

Isaac os ha encontrado Me alegro. Gozad en paz vuestra Pascua.

Cada uno de mis pastores será un buen hermano para vosotros.

Isaac, antes de que se marchen tráemelos. Quiero bendecirlos otra vez.

¿Os habéis fijado, el niño?

–     ¡Maestro, qué bien está!

¡Ya está más lozano! Se lo diremos al anciano. ¡Qué contento se va a poner!

Y señalando a Pedro…

Agrega:

–    Este justo nos ha dicho que ahora Yabés es su hijo…

¡Un hecho providencial! Lo vamos a contar todo, todo.

Margziam dice:

–     También que soy hijo de la Ley.

Que me siento feliz y que me acuerdo siempre de él. Que no llore ni por mí ni por mi mamá, porque la tengo a mi lado.

Y también a él como un ángel…

Y la tendrá siempre y en la hora de la muerte.

Si Jesús ha abierto para entonces las puertas del Cielo…

Pues entonces mi mamá, más linda que un ángel, saldrá al encuentro del anciano padre y lo conducirá a Jesús.

Lo ha dicho Él.

¿Se lo vais a decir? ¿Lo vais a saber decir bien?

–     Sí, Yabés.

–     No. Ahora soy Margziam.

Me ha puesto este nombre la Madre del Señor. Es como si se dijera su nombre. Me quiere mucho.

Me mete Ella en la cama todas las noches y me hace decir las mismas oraciones que hacía decir a su Hijo.

Por las mañanas me despierta con un beso, luego me viste. Me enseña muchas cosas…

¡Él también, eh!…

Entran dentro tan suavemente, que se aprenden sin trabajo. ¡Mi Maestro!

El niño se abraza a Jesús con tal adoración de acto y de expresión que se conmueve todo el que lo ve.

Jesús confirma:

–     Sí.

Diréis todo esto, y también que no pierda la esperanza el anciano: este ángel pide por él y Yo lo bendigo.

También os bendigo a vosotros.

Idos. La paz sea con vosotros.

Los grupos se separan y se van cada uno por su lado.

R ACRISOLADOS COMO EL ORO


Febrero 14 2021 12: 50 PM

Hijitos de mi Corazón, la Paz de mi Señor esté con todos vosotros y mi Protección Maternal, os acompañe siempre.

Estáis ya mis pequeños, caminando por el Desierto de la Purificación.

 Grandes pruebas os irán llegando, pero si permanecéis unidos a Dios y a vuestra Madre, todo os será más llevadero.

OS VIENEN PRUEBAS DE FE, DE PERSECUCIÓN,

DE ESCASEZ, DE HAMBRUNA, DE VIRUS Y PESTES,

La Prueba de la Guerra y Transformación de la Creación y muchas otras más.

 De todas ellas saldréis victoriosos si ponéis vuestra esperanza y confianza en Dios.

POR MUY DURAS QUE SEAN LAS PRUEBAS,

EN NUESTRAS RODILLAS ESTÁ EL PODER
Porque el Espíritu de Dios NO NOS HACE COBARDES, al contrario, NOS DA PODER para amar a los demás y nos fortalece para que podamos vivir, una buena vida cristiana, 2 Tim 1-7

SEGUID ADELANTE Y NO DESFALLEZCÁIS,

PORQUE MI PADRE SABE HASTA DONDE PODÉIS SOPORTARLAS

 Aceptad con amor los reveses y pruebas de cada día, ofreciéndolas por vuestra purificación y salvación

 y por la purificación y salvación de los pecadores del mundo entero.

LA VERDADERA ESENCIA DE VUESTRA PURIFICACIÓN

ES EL OFRECIMIENTO DE VUESTROS DOLORES

UNIDOS A LA CRUZ Y CALVARIO DE MI HIJO

El cristiano debe tener identidad de realeza con corazón de siervo. Y EL CORAJE DE UN GUERRERO…

Que os irá purificando y renovando en el espíritu, para que mañana por la Gracia del Santo Espíritu,

podáis ser mensajeros de paz y discípulos del amor de Dios;

 DANDO TESTIMONIO

DE LA GRANDEZA Y MISERICORDIA DEL PADRE.

 Os esperan pues mis amados niños, días de gran agitación y purificación,

” Sirácides (Eclesiástico), 2 – Bíblia Católica 

donde seréis Purificados en el cuerpo, mente y espíritu, hasta brillar como crisoles.

Mis niños, el Aviso de Dios cada vez está más cerca

CUANDO MENOS LO PENSÉIS,

ESTARÉIS PASANDO POR LA ETERNIDAD;

EN MEDIO DE VUESTRA TRIBULACIÓN,

SERÉIS LLAMADOS Y JUZGADOS;

se os hará un pequeño juicio que os abrirá el entendimiento y conocimiento de Dios

y os mostrará el estado de vuestra alma con respecto a Dios y vuestros hermanos;

 en el amor y servicio, seréis juzgados para que os arrepintáis, cambiéis de vida

Y OS PREOCUPÉIS AL REGRESAR

POR BUSCAR LA SALVACIÓN DE VUESTRA ALMA

Y LA DE VUESTROS HERMANOS.

 Estad preparados mis pequeños porque el día del Aviso ya fue señalado,

que este gran acontecimiento os coja en gracia de Dios para que vuestro paso por la eternidad sea de gozo y paz,

 Y NO DE AFLICCIÓN, TORMENTO Y SUFRIMIENTO.

Hijitos, muchas almas se están perdiendo y esto nos tiene muy tristes,

el Cielo llora conmigo al ver la pérdida de tantas almas que en vida en este mundo le dieron la espalda a Dios;

 ALMAS QUE HOY YACEN EN EL ABISMO

GIMIENDO, LLORANDO Y MALDICIENDO SU SINO.

El modernismo con su tecnología y los placeres de la carne, están llevando a muchas almas a perderse;

 el dios de la tecnología está destruyendo las familias y las sociedades;

 los valores morales y espirituales están en decadencia por culpa de la tecnología;

 la oración, el recogimiento y el cumplimiento de los Preceptos Divinos, el hombre de hoy los ha apartado de su vida

 PARA DARLE ENTRADA EN SU CORAZÓN

A LOS DIOSES MATERIALES DE ESTE MUNDO.

¿Alrededor de QUÉ…gira todo lo que hago? ¿Qué nombre tiene lo que ocupa mis pensamientos la mayor parte del tiempo? Es el nombre de mi ídolo…

La tecnología, el materialismo y los placeres de la carne y del mundo,

han desplazado a Dios del corazón de los hombres de estos últimos tiempos.

 ¡Volved humanidad al Amor de Dios;

 retomad padres de familia la oración y el cumplimiento de los Mandatos Divinos en vuestras familias,

para qué en vuestros hogares vuelva a brillar la luz, la esperanza y el Amor de Dios!

Acordaos que es en el hogar donde se deben afianzar las bases morales y espirituales,

PORQUE BIEN SABÉIS QUE EL HOGAR

ES LA PRIMERA SOCIEDAD CREADA POR DIOS,

de donde se desprenden las demás sociedades.

Os pido pues padres de familia, que recapacitéis y retoméis cuanto antes el control y manejo de vuestros hogares,

para que el Espíritu de Dios vuelva a morar en ellos y en vuestras familias.

Permaneced pues hijitos unidos en el amor y el servicio,

porque en la medida de vuestro amor y servicio, os estaréis donando al Amor y Misericordia de Dios.

 ORAD LOS UNOS POR LOS OTROS

Y SOCORREOS MUTUAMENTE;

 estad en Gracia de Dios, para que cuando mi Hijo toque a la puerta de vuestra alma, (el Aviso)

 ESTÉIS LISTOS Y MARCHÉIS CON EL, A LA ETERNIDAD.

Que la Paz de mi Señor, permanezca en vosotros, y el Amor y protección de vuestra Madre, os acompañe siempre

Os Ama vuestra Madre, María Santificadora

Dad hijitos a conocer los mensajes de salvación al mundo entero.

http://www.mensajesdelbuenpastorenoc.org/mensajesrecientes.html

173 PRINCIPIO DE LA CAÍDA


173 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

El miércoles por la mañana, la comitiva de los apóstoles y las mujeres, a cuyo frente van Jesús y María con el pequeño Margziam, se acerca a la Puerta de los Peces, en el Templo de Jerusalen. 

José de Arimatea, fiel a su palabra ha venido a su encuentro.

Jesús busca con sus ojos al soldado Alejandro, pero no lo ve.

Dice en voz alta:

–   Ni siquiera hoy está.

Me gustaría saber que ha sido de Él.

La gente es tan numerosa que no hay manera de dirigirse a los soldados.

Además de que sería una imprudencia, pues los judíos están muy enojados por la rabia que sienten por la captura del Bautista;

a manos de Herodes Antipas, de quién hacen cómplice a Pilatos y sus satélites.

Una andanada de insultos con epítetos muy pintorescos, aunque nada diplomáticos, estallan a cada instante;

como las chispas de una rueda de fuegos artificiales.

A los galileos también les toca.

José de Arimatea se adelanta cerca de Jesús y la multitud que lo conoce, guarda silencio por respeto a él.

Dejan atrás la Puerta de los peces y…

Les sale al encuentro Felipe, Tomás y Bartolomé.

Tomás grita:

–    ¡Eh, Maestro!

Varios preguntan:

–    ¿Judas no está con ustedes?

Tomás contesta:

–    Estamos aquí desde temprano por temor de que fueses a venir antes.

Pero él no se ha dejado ver. Ayer lo encontré. Parecía un levita y estaba con Sadoc el escriba.

¿No lo conoces José?

Es viejo, flaco y con una verruga bajo el ojo. Había también otros jóvenes. Le grité: ¿Cómo estas Judas? Y no me respondió…

 Fingió no conocerme y yo dije: ¿Qué le pasará?

Y cuando me acerqué a él, se separó de Sadoc y se fue rápido con  otros de su edad… Que ciertamente no eran levitas.

Y ahora, no ha venido.

¡Él sabía que quedamos de vernos aquí!

Felipe no dice nada.

Bartolomé aprieta los labios, para no decir lo que está pensando en su corazón.

Pedro dice:

–    Está bien. da lo mismo.

No me voy a poner a llorar porque no está aquí.

Jesús dice:

–    Vamos a esperar un poco.

Puede ser que se haya entretenido en el camino.

Las mujeres y los hombres en diversos grupos, se apoyan sobre el muro donde hay sombra.

Todos se han vestido muy solemnes.

El más lujoso es Pedro.

Hace gala de un turbante nuevo, blanco como la nieve, con galón recamado en color rojo y dorado.

El vestido que trae es de color granada muy oscuro.

Lo adorna con una faja nueva del mismo color del turbante, donde le cuelga la vaina de un puñal.

La empuñadura está grabada y la vaina adornada de latón, bruñido. A través de ella se ve brillar el acero.

Casi todos los demás están armados, menos Jesús; que luce su vestido blanco y su manto azul rey.

Margziam trae un vestido rojo claro, con un galón más oscuro al cuello, en los bordes y en las muñecas.

en la cintura y en los bordes del manto que el niño trae doblado sobre el brazo.

Lo toca con cariño.

vez en cuando levanta su carita, mitad sonrisa, mitad preocupación…

Pasa el tiempo y Judas no llega.

Pedro gruñe:

–    No se dignó…

Juan dice:

–    Tal vez nos espera en la Puerta Dorada.

Se van al templo, pero Judas no está.

José de Arimatea no aguanta más…

y dice:

–     Vámonos.

Margziam palidece.

Besa a María diciéndole:

–    Ruega… Ruega…

Ella contesta sonriendo con dulzura:

–     Sí, querido.

No tengas miedo. Estás muy bien preparado…

Margziam se arrima a pedro y le estrecha nerviosamente la mano.

Y como no se siente muy seguro, busca la mano de Jesús,

que le dice:

–   Yo no voy, Margziam.

Voy a rogar por ti. Nos veremos después.

Pedro exclama asombrado:

–   ¿No vienes?

¿Por qué, Maestro?

–   Porque es mejor así.   

Jesús está serio y triste.

Agrega:   

–   José que es justo, no puede menos que aprobar mi acción.

En realidad, José no dice nada.

Con su silencio y con un suspiro, confirma lo dicho por Jesús.

Pedro dice afligido:

–    Entonces… vámonos.

Margziam se pega a Juan.

José, a quien saludan a cada paso con inclinaciones profundas, los precede.

Los acompañan simón y Tomás.

Los demás se quedan con Jesús.

Entran a una sala donde un joven está escribiendo en un rincón.

Se levanta al ver a José y se inclina hasta el suelo.

José le dice:

–    Dios sea contigo, Zacarías.

Ve a llamar al punto a Azrael y a Jacob.

Inmediatamente se va y poco después regresa con dos rabinos de aspecto severo, que pierden su cejo de preocupación ante José. 

Detrás de él están otros ocho personajes de menor rango.

Se sientan y solo quedan de pie, José y los postulantes.

El de mayor edad pregunta:

–     ¿Qué quieres, José?

José de Arimatea responde:

–    Presentar a vuestro saber a este hijo de Abraham que ha cumplido el tiempo prescrito para entrar en la Ley y gobernarse por sí solo.

Lo miran con admiración,

y preguntan:

–    ¿Pariente tuyo? 

–     En Dios todos somos parientes.

El niño es huérfano y este hombre de cuya honradez yo soy fiador, lo ha tomado por suyo a fin de que su tálamo no quede sin descendencia.

–   ¿Quién es?

¡Qué responda por sí!

Pedro contesta:

–    Simón de Jonás.

De Betsaida de Galilea.  Casado sin hijos; pescador porque así quiere el mundo. Hijo de la Ley por voluntad del Altísimo.

–    Y tú Galileo asumes esa responsabilidad, ¿Por qué?

–    Está en la Ley que se tenga amor por el huérfano y por la viuda. La cumplo.

–    ¿Conoce éste realmente la Ley para merecer que…? Pero tú niño responde; ¿Quién eres?

El niño, con dignidad pero sin altivez; contesta:

–   Yabé Margziam de Juan, de la campiña de Emmaús.

Tengo doce años de edad.

Los rabinos dicen: 

–    Luego eres de Judá.

.    ¿Es lícito que cuide de él un galileo?-

–    Busquemos en las leyes.

A Pedro le empieza a hervir la sangre:

–    ¿Pero que soy yo?

¿Leproso o maldito?

José de Arimatea interviene:

–     Cállate Simón.

Yo hablo por él. Dije que soy fiador de este hombre. Lo conozco como si fuese de mi casa.

El Anciano José jamás propondría una cosa contraria a la Ley y ni siquiera a las leyes.

Examinad por favor al niño, justa y cuidadosamente.

El patio está lleno de niños que esperan el examen.

No os tardéis por amor a todos los demás.  

–     Pero, ¿Quién prueba que el niño tiene doce años y que fue rescatado del Templo?

–    Lo puedes comprobar en las Escrituras.

Es una investigación molesta, pero se puede hacer. Niño, me dijiste que fuiste el primogénito ¿No es así?

Margziam contesta:

–     Sí, señor.

Puedes verlo, porque fui consagrado al señor y rescatado con lo prescrito.

José agrega: 

–     Entonces busquemos otros datos… 

Los dos quisquillosos responden secamente:

–     No es necesario.

–     Ven aquí, muchacho.

Y comienza el examen de los doctores de la Ley…   

–    Dí el Decálogo.

–    El niño lo recita.

–   Dame ese rollo, Jacob.

Le entregan el rollo solicitado,

e indica:

–     Si sabes, lee.

–     ¿En dónde rabí?

Azrael responde:

–     En donde quieras.

En donde tus ojos se fijen.

Jacob le quita el pergamino y lo desenrrolla.

le señala: 

–     Aquí.

El niño lee.

–    ¡Basta! Basta…

¿Qué cosa es esto?

Pregunta Jacob señalando las extremidades de su manto.

–    Las franjas sagradas, señor.

Las llevamos para acordarnos del precepto del Altísimo Señor.

–    ¿Es lícito a un israelita comer de cualquier carne?

–    No, señor. tan sólo de las que han sido declaradas lícitas.

–    Dime los preceptos.

Y obediente, el niño comienza la letanía de: ‘No cometerás…’

–    ¡Basta! Basta.

Para ser galileo, sabe demasiado.   

Entonces se dirige a Pedro:   

–     Oye tú,

A ti te toca jurar que el niño ha llegado a su mayoría de edad.

Pedro, con el mayor garbo que todavía conserva, después de tantos desaires…

Empieza a proclamar su discurso que le pertenece,

como padre:

–    Como habéis observado mi hijo ha llegado a la edad prescrita.

Es capaz de guiarse por el conocimiento de la Ley, de los preceptos, de las costumbres y tradiciones; ceremonias, bendiciones y oraciones.

Por eso, como habéis comprobado; puede él, como yo también, pedir que se le conceda el derecho de haber llegado a la mayoría de edad.

En realidad, yo debería haberlo dicho antes. Pero las costumbres han sido violadas y no por nosotros los galileos.

Al niño le preguntaron antes que a su padre. Ahora os digo, una vez que lo habéis considerado capaz:

Desde este momento no soy yo responsable de sus acciones, ni ante Dios, ni ante los hombres.

Azrael indica:

–   Pasad a la sinagoga.

El reducido grupo pasa a la sinagoga, en medio de las caras rígidas de los rabinos a quienes Pedro les ha dicho la verdad.

Derecho, enfrente de los fascítoles y lámparas, le cortan el cabello a Marziam, hasta las orejas.

Pedro abre su taleguillo y saca un bonito cinturón de lana roja, recamada en amarillo oro.

Y con él ciñe la cintura del niño.

Margziam le entrega a Pedro el manto y mientras los sacerdotes le colocan en la frente y en el brazo, cintas de cuero.

Pedro hace lo propio, poniendo diligentemente en el manto de Margziam, las franjas sagradas.

¡Qué emocionado está Pedro cuando entonan los salmos y la Palabra del Señor!…

Y casi inmediatamente, todos los celebrantes, literalmente escapan…

Con esto se pone fin a la ceremonia.

Pedro dice:

–     ¡Menos mal!

¡No podía más! ¿Has visto, José? Ni siquiera han completado el rito. No importa.

Tú… tú, hijo mío, tienes a Otro que te consagra…

Vamos a tomar un corderito, para el sacrificio de Alabanza al Señor. Un corderito encantador como tú.

Y su vuelve hacia el anciano doctor de Israel,

diciendo:

–     Te agradezco mucho José.

Tú también Marziam. Da las gracias a este gran amigo.

Sin ti José, nos hubieran tratado muy mal del todo…

Vamos a adquirir un corderito para el sacrificio de alabanza al Señor; un corderito encantador, como tú.

José de Arimatea dice:

–     Simón, me siento contento de haber sido útil a un justo como tú.

Te ruego que vengas a mi casa de Bezetha, para el banquete. Y contigo todos, como es lógico.

Permíteme que sean mis invitados.

Pedro, lleno de humildad, pero radiante de alegría, inclinando la cabeza como saludo,

contesta con exquisita cortesía:

–     Vamos a decírselo al Maestro.

Para mí… ¡Es demasiado honor!

Cruzan en sentido inverso claustros y atrios hasta llegar al Patio de las Mujeres.

Allí todas felicitan a Margziam.

Luego los hombres pasan al Atrio de los Israelitas, donde está Jesús acompañado de los suyos.

Se reúnen todos en una armónica comunión de felicidad. 

 Y mientras Pedro va a sacrificar el cordero, se encaminan entre pórticos y patios hasta el muro exterior.

¡Qué feliz se le ve a Pedro con su hijo, que ahora es ya un israelita perfecto!

Tanto, que no advierte la arruga que se dibuja en la frente de Jesús, ni percibe el silencio más bien angustioso, de sus compañeros.

Sólo cuando están en la sala de la casa de José y cuando le hacen a Margziam la pregunta de rigor, acerca de lo que hará en el futuro… 

Y el niño declara con firmeza: 

–     Seré pescador como mi padre.

Pedro, entre lágrimas, se da cuenta y comprende…

Y dice: 

–     La verdad es que Judas nos ha puesto una gota de acíbar sobre esta felicidad y en esta fiesta…

Estás preocupado, Maestro… y los demás…

Tú… tú, hijo mío, tienes

Tú estás muy preocupado, Maestro.

Y los demás están tristes por eso. Perdóname si antes no lo había notado…

¡Ah!… ¡Ese, Judas!…

Ese mismo lamento está en el corazón de todos los demás.

Jesús, para quitar la preocupación, se esfuerza en sonreír…

Y dice:

–    No te molestes Simón.

No hace falta a la fiesta.

Oye, ¿Entonces Margziam respondió muy bien?

Lo sabía de antemano.

José regresa después de haber dado órdenes a sus criados,

Y dice:

–     Os agradezco a todos vosotros por haberme rejuvenecido con esta ceremonia.

Y por haberme dado el honor de tener en mi casa al Maestro, a su madre, a sus familiares y amigos.

Y a vosotros queridos condiscípulos, junto con todos mis invitados, venid al jardín…

Con la última frase, José manifiesta su verdadero sentir de pertenencia al grupo apostólico.

Todos van y celebran el acontecimiento.