Archivos diarios: 7/03/21

187 GENERADOR DE BONDAD


187 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Mientras la comitiva apostólica avanza por un camino cómodo, que permite avanzar en grupos detrás de Jesús. 

Y en uno donde están Tomás, Andrés y las dos Marías restantes, Judas de Keriot tiene una desafortunada intervfención, con la cual polemiza,

al decir con ironía: 

–     ¡Hombre, no creo que tengáis intención de ir en peregrinaje a todos los lugares famosos de Israel!

María Cleofás pregunta: 

–     ¿Por qué no?

¿Quién lo prohíbe? 

–     ¡Pues yo!

Mi madre hace mucho que me espera…  

María Salomé responde: 

–     Pues ve a casa de tu madre.

Ya te alcanzaremos después… 

Y pareciera añadir mentalmente: «Nadie se apenará por tu ausencia».

–     ¡De ninguna manera!

Iré acompañado del Maestro.

Ya de hecho no va su Madre, como estaba pensado;

lo cual verdaderamente no se debía haber hecho así, porque se había prometido que iría.

María Cleofás: 

–     Se ha quedado en Betsur para cumplir una obra buena.

Esa mujer era muy infeliz.   

Judas:  

–     Jesús podía haberla curado inmediatamente…

Sin necesidad de devolverle la plenitud gradualmente.

No sé por qué ahora no es partidario de milagros estrepitosos.  

Andrés dice con serenidad: 

–     Si lo ha hecho así, tendrá sus santas razones…

–     ¡Sí!

¡Y así pierde prosélitos!

¡Qué desilusión la visita a Jerusalén!

Cuanta más necesidad hay de gestos llamativos, más se acurruca en la sombra.

Yo verdaderamente esperaba ver, hacer frente… 

Tomás replica: 

–     Oye, perdona la pregunta…

Pero, ¿Qué querías ver?

¿A quién querías hacer frente…? 

 Judas: 

–     ¿Qué?…

¿A quién?…

¡Hombre, pues ver sus obras milagrosas y no tener que dejarme avasallar, por los que dicen que es un falso profeta o un endemoniado!   

Andrés: 

–    ¿Por qué dicen esto? ¡Eh!   

Judas:   

–     Dicen que sin el apoyo de Belcebú no es más que un pobre hombre.

Ya que se sabe que Belcebú cambia caprichosamente de humor y que se deleita en tomar y dejar, como hace el leopardo con la presa

Y dado que los hechos justifican este pensamiento, pues me preocupa el pensar que Él no hace nada.

¡Quedamos por los suelos!

Somos los apóstoles de un Maestro… todo doctrina, sí, eso es innegable. Pero nada más.

La brusca pausa de Judas tras la palabra “Maestro” hace pensar que quería decir algo más polémico.

Las mujeres están atónitas.

Pero María de Alfeo como pariente de Jesús,

dice claramente:

–     ¡A mí eso no me asombra!

¡Lo que sí me asombra es que Jesús te soporte, muchacho!

Andrés, que siempre es manso, esta vez pierde la paciencia…

Y rojo  por la furia, muy parecido a su impulsivo hermano;

como solo reacciona en muy raras ocasiones,

 grita:

–     ¡Pues vete!

¡Así no tendrás que quedar mal por culpa del Maestro! 

¿Quién te ha convocado? A nosotros sí, a ti no.

Tuviste que insistir varias veces para que te aceptara.

Te has impuesto…

¡No se por qué no les cuento todo a los demás!… 

Judas responde lleno de soberbia: 

–     Con vosotros no se puede hablar nunca.

Tienen razón cuando dicen que sois pendencieros e ignorantes… 

La posesión diabólica perfecta, siempre aflora la soberbia y su tremendo complejo de superioridad… 

Sin poder evitarlo, con evidente sarcasmo, 

Tomás responde: 

–     La verdad es que no entiendo en absoluto, dónde encuentras el error del Maestro.

Y yo no tenía noticia de estos cambios caprichosos del Demonio.

¡Pobrecito! Sin duda tiene que ser raro; si hubiera sido equilibrado de mente, no se hubiera rebelado contra Dios.

De todas formas tomo nota de esto…

El siempre risueño Tomás, trata de desviar la tormenta que se avecina…

Sin aplacarse, Judas continúa: 

–     No estoy de broma, así que tú tampoco.

¿Se ha hecho notar en Jerusalén acaso?

Pero si además hasta el mismo Lázaro ha hecho esta observación…

La carcajada de Tomás retumba en el ambiente…  

Y deja totalmente desorientado a Judas…

Y riéndose todavía, dice:

–     ¿Que no ha hecho nada?

Vete a preguntárselo a los leprosos de Siloán y de Hinnom.

Bueno, en Hinnom no encontrarás a ninguno, porque todos están curados.

El hecho de que tú no estuvieras, porque tenías prisa de ir con… tus amigos.

Y de que por eso no lo hayas sabido…

No quita para que los valles de Jerusalén y de otros muchos lugares rebosen de aclamaciones de los curados

Termina serio, Tomás.

Y severo, añade: 

–    Tu enfermedad es de la bilis, amigo…

Que todo te lo amarga y te lo hace ver verde.

En ti debe ser una enfermedad cíclica.

Créeme que convivir con uno como tú es poco placentero.

Cambia. No voy a decirle nada a nadie.  

Y lo mismo espero que hagan estas buenas mujeres – si es que quieren escucharme – y Andrés.

Pero cambia. No te sientas defraudado, porque aquí no hay ninguna desilusión.

Judas era zaforím (escriba y sacerdote) del Templo de Jerusalén; lo que hoy llamaríamos diácono…  Pues sólo le faltaba un requisito (la edad requerida) para ser un sacerdote en funciones, en el Lugar Santísimo y realizar el primer rito detrás del Gran Velo…

No te sientas necesario. Mira que el Maestro sabe cómo actuar. 

No pretendas ser el maestro del Maestro.

Si en el caso de la pobre Elisa, ha actuado así, es señal de que era lo correcto.

Deja que esas sierpes silben y escupan como quieran.

No te metas a querer hacer de intermediario entre ellos y El.

Y mucho menos aún te avergüences de estar con Él.

Aunque no curase en lo sucesivo ni siquiera un resfriado, ello no quitaría para que siguiera siendo poderoso.

Su palabra es un continuo milagro.

¡Y vive en paz, que no nos vienen persiguiendo arqueros!

¡Llegará un día cómo no, que convenceremos al mundo de quién es Jesús!

Y tranquilo también por la cuestión de María, que si ha prometido que irá a ver a tu madre irá.

Entretanto vamos caminando como peregrinos por estas hermosas comarcas.

¡Nuestro trabajo es éste!

¡Sí, hombre, claro!

Vamos a darles a las discípulas la satisfacción de ir a ver la tumba de Abraham, su árbol y la tumba de Jesé y…

Qué más habíais dicho?  

María de Alfeo responde;

–     Se dice que aquí vivió Adán y murió asesinado Abel…

Judas rezonga:  

–     ¡Las consabidas leyendas sin sentido!…   

Tomás declara:

–     Dentro de un siglo se dirá que lo de la gruta de Belén y muchas otras cosas son una leyenda.

Pero oye además, ¿No fuiste tú quien quiso ir a aquel fétido antro de Endor?

¿Que creo que estarás de acuerdo conmigo no pertenecía precisamente a un ciclo santo?

¿No crees?

Bueno, pues ellas vienen aquí, donde se dice que hay sangre y cenizas de santos.

De Endor nos ha venido Juan, tal vez… ¿Quién sabe…?

Judas contesta burlonamente: 

–     ¡Buen fichaje… Juan! 

–     No es bello de cara, sí.

Pero puede ser que su alma sea mejor que la nuestra.

–     Sí, precisamente su alma…

¡Con la vida que ha vivido!

Satanás atormenta a sus posesos, con sus mismos pecados cometidos…

–     ¡Calla!

El Maestro nos dijo que no debíamos rememorarlo.

–     ¡Qué fácil eso!

¡Ya quisiera ver yo, si hiciera algo parecido, si lo ibais a rememorar o no!

–     Adiós, Judas.

Es mejor que estés solo.

Estás demasiado agitado.

¡Si al menos supieras lo que te pasa!

Las mujeres junto con Andrés, se separan  y se adelantan ligeros, como huyendo de un tramo de camino lleno de sol.

Dejando a los dos apóstoles solos…

Judas contesta exasperado:

–     ¿Que qué me pasa, Tomás?

Pues lo que me pasa es que veo que a nosotros se nos deja de lado por los últimos que llegan.

Lo que me pasa es que veo preferir a todos antes que a mí.

Y que noto que se espera a que no esté yo, para enseñar a orar.

¿Cómo quieres que me gusten estas cosas?

–     No es agradable, de acuerdo.

Pero te recuerdo que si hubieras venido con nosotros a la Cena de Pascua;

habrías estado tú también en el Monte de los Olivos cuando el Maestro nos enseñó la Oración.

Y por lo que respecta a que se nos deje de lado por los primeros que llegan, no lo veo.

¿Lo dices por ese pobre inocente?

O ¿Por el pobre Juan?

–     Por los dos.

Jesús ya casi no se dirige a nosotros. Míralo incluso ahora…

Está allí, sin ninguna prisa, habla que te habla con el niño.

¡Pues va a tener que esperar no poco tiempo a poderlo incluir entre los discípulos!

¿Y el otro?…

Nunca será discípulo: es demasiado soberbio, culto, duro de corazón y tiene malas tendencias.

Y a pesar de todo: “Juan por aquí y Juan por allá”…  

Tomás se lleva las manos a la cabeza, 

mientras exclama: 

–     ¡Padre Abraham, no me dejes perder la paciencia!

¿Y en qué te parece que el Maestro prefiere a otros antes que a ti?

–     ¿Pero no lo has visto también ahora?

Cuando llegó el momento de salir de Betsur,

después de un tiempo pasado en instruir a tres pastores a los que perfectamente había podido instruir Isaac…

¿A quién deja con su Madre? ¿A mí?, ¿A ti? ¡NO!

Deja a Simón.

¡Un viejo que casi no habla!…  

Tomás replica al punto: 

–     Pero que lo poco que dice está siempre bien dicho.

Los dos apóstoles hablan tan acaloradamente…

Que no oyen que Jesús se ha acercado. 

Y se ha perdido del todo el ruido de sus pasos entre la polvareda del camino.

Mas si Él no hace ruido, ellos gritan como diez…

Y Jesús sí que los oye.

Detrás de Él, vienen también Pedro, Mateo, los dos primos del Señor, Felipe y Bartolomé.

Y los dos hijos de Zebedeo llevando en medio a Margziam. 

Jesús dice:

–     Es así, como has dicho, Tomás.

Simón habla poco, pero lo poco que dice está siempre bien dicho.

Tiene mente serena y orazón honesto; pero sobre todo, una muy buena voluntad.

Por eso lo he dejado con mi Madre.

Es verdaderamente un caballero y al mismo tiempo, conoce la vida, ha sufrido, y es anciano.

Por tanto y digo esto porque pienso que a alguien le ha parecido injusta esta decisión, era el más adecuado para quedarse.

Judas, no podía permitir que mi Madre se quedase sola y era justo dejarla con una pobre mujer que todavía estaba enferma:

Mi Madre completará así la obra que Yo he comenzado.

Tampoco podía dejarla con mis hermanos, ni con Andrés, Santiago o Juan.

Y tampoco contigo.

Si no comprendes el motivo, no sé qué decirte…

La posesión demoníaca perfecta es muy hipócrita, jamás dice de frente su sentir y siempre esconde entre terceros, sus propios juicios…

–     Porque es tu Madre, joven y hermosa…

Y la gente…

–     ¡No!

La gente tendrá siempre fango en el pensamiento, en los labios, en las manos y especialmente en el corazón:

la gente deshonesta, que ve sus sentimientos en los demás.

Pero su fango no absorbe mi atención: se cae por sí solo, una vez seco.

He preferido a Simón porque es anciano y no recordaba demasiado a los hijos difuntos de esa mujer desolada.

Vosotros jóvenes, los habríais evocado con vuestra juventud..

Simón sabe tutelar y pasar desapercibido, nunca exige nada, es compasivo; sabe velar por sí mismo.

Podía haber escogido a Pedro.

¿Quién mejor que él para estar con mi Madre?

Pero todavía es muy impulsivo…

¿Ves cómo se lo digo a la cara y no se ofende?

Pedro es sincero…

Y ama la sinceridad incluso cuando le supone un perjuicio.

Podía haber sido Natanael, pero no ha estado nunca en Judea.

Simón por el contrario, la conoce bien y será precioso para guiar a la Madre a Keriot.

Sabe incluso ir a tu casa del campo y a la de la ciudad, así que no hará…  

La infinita y humilde Bondad de Jesús, desarma y deja anonadado a Judas.

Que sólo balbucea:

–     Pero… Maestro…

¿Eentonces tu Madre va a ir realmente a ver a la mía?

–     ¡Ya se había dicho!

Cuando se dice una cosa se hace.

Iremos sin prisa, deteniéndonos a evangelizar por estos pueblos.

¿No quieres que evangelice tu Judea?

–     ¡Sí, sí, Maestro!…

Yo es que creía… pensaba..

–     Bueno, sobre todo es que te creabas penas por causa de una serie de quimeras de tu fantasía.

Para la segunda fase de la luna de Ziv estaremos todos nosotros en casa de tu madre;

nosotros, es decir, también mi Madre y Simón.

Por ahora Ella está evangelizando Betsur, ciudad judía.

De la misma forma que Juana está evangelizando Jerusalén con una joven y un sacerdote que fue leproso.

Lázaro con Marta y el anciano Ismael hacen lo propio en Betania.

En Yuttá, Sara; en Keriot, sin duda habla del Mesías tu madre.

No puedes decir que dejo privada de mensajeros a Judea; antes bien, le doy a pesar de su mayor cerrazón y obstinación, las voces más dulces:

La de las mujeres, que a la palabra unen ese arte fino suyo y son maestras en conducir los corazones a donde quieren.   

Además de la del santo Isaac y de mi amigo Lázaro.

¿Ya no dices nada?

¿Por qué estás casi llorando, niñote caprichoso?

¿Qué ganas envenenándote con las sombras?

¿Tienes todavía algún motivo de inquietud?

¡Ánimo, habla…!

Judas se siente totalmente aniquilado.  

Con la cabeza baja y voz temblorosa por el llanto,

dice: 

–     Soy malo…

Y Tú eres muy bueno…

Tu bondad siempre me impresiona:

¡Es siempre tan fresca y nueva…! Yo… yo… nunca sé decir cuándo la encuentro en mi camino.

–     Tú lo has dicho, no lo puedes saber.

Pero es porque no es ni fresca ni nueva, sino eterna, Judas; omnipresente, Judas…

Tadeo wxclama: 

–     ¡Ya estamos en las cercanías de Hebrón!

María, Salomé y Andrés nos hacen grandes gestos.

Vamos. Están hablando con unos hombres.

Deben estarles preguntando por los lugares históricos. 

Jesús dice:

–    ¡Tu madre, ante la memoria de estos lugares rejuvenece, hermano mío!

Judas Tadeo le sonríe a su primo, quien igualmente sonríe.

Y Pedro:

–     ¡Rejuvenecemos todos!

Me siento como en la escuela, una bonita escuela, mejor que la de aquel cascarrabias de Eliseo.

¿Te acuerdas, Felipe? ¡Pero las armábamos, ¿Eh?!

¡Aquella historia de las tribus!:

“¡Decid las ciudades de las tribus!”; “No las habéis dicho en coro… a decirlas otra vez…” “Simón, pareces una rana dormida, te quedas atrás. Volved a empezar”.

¡Ay, veía todo nombres de ciudades y de pueblos de todos los tiempos y no sabía nada más!

Aquí, sin embargo, se aprende verdaderamente.

¡Marziam, un día de éstos tu padre, ahora que ya sabe, irá a hacer el examen!…

Todos se echan a reír mientras se dirigen hacia Andrés y las mujeres…

Nota:

Los que ya están aprendiendo el manejo de su cuerpo espiritual, tal vez sientan curiosidad por hacer Turismo histórico y arqueológico.

Y comprobar estos fascinantes sucesos relacionados con la Vida de Nuestro Señor Jesucristo…

Los acontecimientos que estamos viviendo son tan urgentes, que esto lo tendrán que postergar, pues el Espíritu Santo,

sólo nos permite el uso de los Carismas, para realizar perfectamente nuestra propia misión;

pero yo les aseguro que en algún momento futuro, disfrutarán de estos relatos en “vivo”, mejor que cualquier película 3D.

Y vuestras preguntas también las constestará nuestro ABBA, antes de que terminéis de formularlas…