360 LA AMISTAD DE LOS PODEROSOS


360 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA.

Ahora un tibio sol de invierno templa el aire crudo.

Un muchacho de unos quince años espera con un rústico carro muy desvencijado.

La mujer dice:

–         Sólo tengo esto, Señor.

Pero en todo caso, llegarás antes y con más comodidad.

Jesús se niega:

–         No, mujer.

Conserva fresco tu caballo para venir a casa de Ismael.

Indícame sólo el camino más corto.

El muchacho se pone a su lado y los guía por campos y prados,

van hacia una ondulación del terreno, tras la cual hay una depresión de algunas

hectáreas, bien cultivada, en cuyo centro hay una hermosa casa ancha y baja,

circundada por una faja de jardín bien cultivado.

El jovencito dice:

–        La casa es aquélla, Señor.

«Si no te hago más falta, vuelvo a casa para ayudar a mi madre.

–          Ve.

Y sé siempre un hijo bueno.

Dios está contigo…

Jesús entra en la suntuosa casa de campo de Ismael.

Gran número de siervos acuden al encuentro del Huésped, ciertamente esperado.

Otros van a avisar al amo.

Y éste sale al encuentro de Jesús haciendo profundas reverencias.

Y saludándolo:

–         ¡Bien vienes, Maestro, a mi casa!.

Jesús responde al saludo: 

–        Paz a ti, Ismael ben Fabí.

Deseabas mi Presencia. Vengo.

¿Para qué querías verme

–         Para ser honrado con tu Presencia.

Y para presentarte a mis amigos.

Quiero que lo sean también tuyos.

De la misma forma que deseo que Tú seas amigo mío.

–         Yo soy amigo de todos, Ismael.

–          Lo sé.

Pero, ya sabes…

Conviene tener amistades en las altas esferas.

Y la mía y las de mis amigos son de ésas.

Tú – perdona si te lo digo – pasas por alto demasiado a quienes te pueden apoyar…

–        ¿Y tú eres de ésos?

¿Por qué?

–        Yo soy de ésos.

¿Por qué? Porque te admiro y quiero tenerte como amigo.

–         ¡Amigo

¿Pero sabes, Ismael, el significado que doy Yo a esta palabra?

Para muchos, “amigo” quiere decir “conocido”….

Para otros, “cómplice”; para otros, “siervo”…

Para mí quiere decir “fiel a la Palabra del Padre”.

Quien no es tal no puede ser amigo mío, ni Yo suyo.

–         Pero si quiero tu amistad precisamente porque quiero ser fiel, Maestro.

¿No lo crees?

Mira: ahí llega Eleazar.

Pregúntale cómo te he defendido ante los Ancianos.

Y volviéndose hacia el recién llegado, con ostentosos aspavientps de vestiduras

y grandes movimientos de ceremoniosa ostentación ritual entre sacerdotes,

Ismael ben Fabi dice:

–         Eleazar, te saludo.

Ven, que el Rabí quiere preguntarte una cosa.

Grandes saludos y recíprocas ojeadas indagadoras.

Con la hipocresía farisaica en todo su esplendor…

Los  dos fariseos profesan mutuamente:

–          Di tú, Eleazar, lo que dije del Maestro la última vez que nos reunimos.

–         ¡Oh, un verdadero elogio!

¡Una defensa apasionada!

Ismael habló de TÍ tanto, como del Profeta más grande que haya venido al pueblo

de Israel;

Tanto así Maestro, que sentí apetencia de escucharte.

Recuerdo que dijo que ninguno tenía palabra más profunda que la tuya,

ni atractivo mayor que el tuyo.

Y que si como sabes hablar sabes sujetar la espada:::

No habrá ningún rey más grande que Tú en Israel.

Ismael se va en busca de sus ‘otros poderosos amigos’

dejando a Jesús, con el poderoso hijo de Annás…

Jesús lo mira fijamente, antes de decir muy lentamente…

–        ¡Mi Reino!…

Este Reino no es humano, Eleazar.

–        ¿Pero el Rey de Israel?

Jesús dice muy solemne:

«Ábranse vuestras mentes para comprender el sentido de las palabras arcanas.

Vendrá el Reino del Rey de los reyes.

Pero no en la medida humana.

No respecto a lo perecedero, sino a lo Eterno.

A él se accede no por florida vía de triunfos…

Ni sobre purpúrea alfombra de sangre enemiga;

sino por empinado sendero de sacrificio y por benigna escalera de perdón y amor.

Las victorias contra nosotros mismos nos darán este Reino.

Y quiera Dios que la mayor parte de Israel pueda entenderme.

Mas no será así.

Vosotros pensáis lo que no es.

En mi mano habrá un Cetro puesto por el Pueblo de Israel.

Regio y eterno.

Ningún rey podrá ya arrebatárselo a mi Casa.

Pero muchos en Israel no podrán verlo sin estremecerse de HORROR,,

porque tendrá un nombre atroz para ellos.   (DEICIDIO)  

Eleazar ben Annás, pregunta:

–          ¿No nos crees capaces de seguirte?

–          Si quisierais, podríais.

Pero no queréis.

¿Por qué no queréis? Sois ya ancianos.

La edad debería haceros comprender y ser justos.

Justos incluso con vosotros mismos.

Los jóvenes… podrán errar y luego arrepentirse.

¡Pero vosotros!

La Muerte está siempre muy cerca de los ancianos.

Eleazar, tú estás menos envuelto en las teorías de muchos de tus iguales.

Abre tu corazón a la Luz…

Vuelve Ismael con otros cinco pomposos fariseos…

Anunciando:

–         Venid, pues, adentro.

Y dejado el atrio, lleno de sillas y alfombras, entran en una estancia,

donde se manifiesta una poderosa y ostentosa riqueza….

Traen ánforas y palanganas para las abluciones.

Luego pasan al comedor, muy ricamente preparado.

Ismael ben Fabi anuncia pomposamente:

–         Jesús a mi lado, entre yo y Eleazar.

Y Jesús, que había permanecido en el fondo de la sala, junto a los discípulos,

un poco arredrados y olvidados, debe sentarse en el sitio de honor.

Empieza el banquete, con numerosos servicios de carnes y pescados asados.

Vinos, exquisitos jarabes, o por lo menos aguamieles, pasan una y otra vez.

Todos tratan de hacer hablar a Jesús.

Uno, un viejo todo tembloroso, pregunta con voz bronca de decrépito:

–          Maestro, ¿Es verdad lo que se dice, que pretendes modificar la Ley?

Jesús responde con mucha cortesía:

–          No cambiaré ni una iota a la Ley.

Es más – y Jesús recalca las palabras -, he venido realmente para devolverle su

integridad, como cuando le fue dada a Moisés.  

Un fariseo respijnga.

–           ¿Insinúas que ha sido modificada?

–           De ninguna manera.

Ha sufrido la suerte de todas las cosas excelsas,

que han sido puestas en manos del hombre, nada más.

–          ¿Qué quieres decir?

Especifica.

–          Quiero decir que el hombre, por la antigua soberbia o por el antiguo fomes,

de la triple lujuria, quiso retocar la palabra clara.

E hizo de ella una cosa opresiva para los fieles;

mientras que para los autores de los retoques:

no es más que un cúmulo de frases que…

Bueno, que es para los demás.

–        ¡Pero, Maestro! Nuestros rabíes…

–        ¡Esto es una acusación!

–        ¡No frustres nuestro deseo de favorecerte!…

–        ¡Ah, ya!

¡Tienen razón cuando te llaman rebelde!

–        Silencio!

Jesús es mi invitado.

Que hable libremente.

–        Nuestros rabíes comenzaron su esfuerzo con la santa finalidad de facilitar la

aplicación de la Ley.

Dios mismo dio comienzo a esta escuela cuando a las palabras de los

Diez Mandamientos añadió explicaciones más detalladas.

Para que el hombre no tuviera la excusa de no haber sabido comprender.

Obra santa, pues, la de los maestros que desmenuzan para los pequeñuelos de Dios

el pan que Dios ha dado al espíritu: santa si persigue recto fin.

No siempre fue así.

Y ahora menos que nunca.

Pero, ¿Por qué me queréis hacer hablar, vosotros que os ofendéis si os enumero

las culpas de los poderosos?

–        ¿Culpas?

¿Culpas? ¿No tenemos sino culpas?

–        ¡Quisiera que tuvierais sólo méritos!

–         Pero no los tenemos:

eso es lo que piensas,.

Y tu mirada lo delata.

Jesús, no se logra la amistad de los poderosos criticando.

No reinarás.

No conoces el arte de reinar.

–        No pido reinar a la manera que vosotros creéis.

Ni mendigo amistades.

Quiero amor.

Pero un amor honesto y santo.

Un amor que vaya de Mí a aquellos a quienes amo.

Y que se demuestre usando con los pobres lo que predico que se use:

Misericordia.

Uno dice:

–        Yo, desde que te oí hablar, no he vuelto a prestar con usura.

–        Dios te recompensará.

Otro agrega:

–        El Señor me es testigo de que no he vuelto a pegar a los siervos que merecían

azotes, desde que me refirieron una parábola tuya.

Un tercero añade:

–        ¿Y yo?

¡He dejado en los campos, para los pobres, más de diez moyos de cebada!

Y una lluvia de autoalabanzas continúa como un torrente…-

Los fariseos se alaban excelsamente.

Ismael no ha hablado.

Jesús pregunta:

–        ¿Y tú, Ismael?

–        ¡Oh!¿Yo?

Siempre he usado misericordia.

Sólo debo seguir actuando como siempre.

–        ¡Bien para ti!

Si es realmente así, eres el hombre que no conoce remordimientos.

–        ¡Ciertamente no!

Jesús lo perfora con su mirada de zafiro.

Nota importante:

Se les suplica incluir en sus oraciones a una ovejita que necesita una cirugía ocular,

para no perder la vista.

Y a un corderito, de nuestro grupo de oración, un padre de familia joven,

que necesita una prótesis de cadera, para poder seguir trabajando por ellos.

¡Que Dios N.S. les pague vuestra caridad….!

Y quién de vosotros quiera ayudarnos,

aportando una donación económica; para este propósito,

podrán hacerlo a través de éste link

https://paypal.me/cronicadeunatraicion?locale.x=es_XC

19. que nosotros tenemos como segura y sólida ancla de nuestra alma, y = que penetra hasta más allá del velo, =Hebreos 6

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