Archivos diarios: 8/10/21

371 LA SEÑAL DE JONÁS


327 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Debe ser una ciudad de reciente construcción, como Tiberíades y Ascalón.

Dispuesta en plano inclinado, culmina en la maciza fortaleza erizada de torres.

Está circundada por murallas ciclópeas. 

Y defendida por profundos fosos que reciben parte del agua de dos riachuelos

que, casi unidos antes formando un ángulo, se separan luego,

para fluir uno por fuera de la ciudad, el otro por dentro.

Y las bonitas calles, plazas, fuentes, el aire de moda romana en las construcciones

dicen que también aquí el obsequio servil de los Tetrarcas, pisoteando todo respeto

por las costumbres de la Patria, se ha manifestado.

La ciudad, quizás por ser nudo de importantes vías de primer orden

y rutas de caravanas dirigidas a Damasco, Tiro, Sefet y Tiberíades,

como indican en cada puerta los postes señaladores, está llena de movimiento

y de gente.

Gente a pie o a caballo y largas caravanas de asnos y camellos se cruzan en las calles

amplias y bien conservadas;

en las plazas, bajo los soportales o junto a las casas lujosas.

Junto a las termas, corrillos de negociantes o de ociosos, tratan de negocios u ocian en charloteos fatuos.

Jesús pregunta a Pedro: 

–        ¿Sabes dónde podremos encontrarlos?

Pedro responde: 

       Sí.

Me han dicho las personas a las que he preguntado, que los discípulos del Rabí

suelen reunirse a las horas de comer, en una casa de fieles israelitas,

que está cerca de la ciudadela.

Caesarea Philippi ruins at the Golan, Israel

Y me la han descrito.

No puedo equivocarme: una casa de Israel incluso en el aspecto externo.

Con una fachada sin ventanas exteriores y un portón alto con ventanillo;

en un lado del muro, una fuentecita;

las tapias altas del jardín prolongadas por dos lados en callejuelas;

una terraza llena de palomas, en el tejado.

–        Bien.

Entonces vamos…

Cruzan toda la ciudad hasta la ciudadela.

Llegan a la casa que buscaban.

Llaman.

Al ventanillo se asoma el rostro rugoso de una anciana.

Jesús se pone delante,

y saluda:

–        La paz sea contigo, mujer.

¿Han vuelto los discípulos del Rabí?

Ella dice:

–        No, hombre.

Están hacia la «fuente grande», con otros que han venido de muchos pueblos de la

otra orilla a buscar precisamente al Rabí.

Todos lo están esperando.

¿Tú también eres de ellos?

–        No.

Yo buscaba a los discípulos. –

        Entonces mira: ¿Ves aquella calle casi enfrente de la fuente?

Tómala y ve hacia arriba, hasta que te encuentres de frente un paredón de rocas

del que sale agua que cae en una especie de pilón. 

Y luego forma como un regato.

Por allí cerca los encontrarás.

¿Pero, vienes de lejos?

¿Quieres reposar?

¿Entrar aquí a esperarlos?

Si quieres llamo a mis señores.

¡Son buenos israelitas, eh!

Y creen en el Mesías

Son discípulos sólo por haberlo visto una vez en Jerusalén en el Templo.

Pero ahora los discípulos del Mesías los han instruido sobre Él y han hecho milagros aquí, porque…

–        Bien, buena mujer.

Volveré más tarde con los discípulos.

Paz a ti. Vuelve, vuelve a tus labores.

Dice Jesús con bondad, aunque también con autoridad para detener esa avalancha de palabras.

Se ponen de nuevo en marcha.

Los más jóvenes de los apóstoles se ríen con ganas por la escena de la mujer.

Y hacen sonreír también a Jesús.

Juan dice:

–        Maestro, parecía ella la «fuente grande». ¿No te parece?

Echaba palabras sin interrupción.

Y ha hecho de cada uno de nosotros un pilón que se hace regato al estar lleno de palabras…

Tadeo dice:

–        Sí.

Espero que los discípulos no hayan hecho milagros en su lengua…

Habría que decir: habéis hecho demasiado milagro.

Que, contrariamente a lo normal, se ríe con ganas.

Santiago de Zebedeo, dice:

–         ¡Lo mejor va a ser cuando nos vea volver y conozca al Maestro por lo que es!

¿Quién va a poderla callar?

Mateo por su parte, comenta:

–        No, no, se quedará muda de asombro.

Pedro añade: 

–        Alabaré al Altísimo si el asombro le paraliza la lengua.

Será porque estoy casi en ayunas…

Pero, la verdad, ese remolino de palabras me ha mareado – dice Pedro.

Tomás agrega:

–        ¡Y cómo gritaba!

¿Será que es sorda?

Judas añade:   

        No.

Creía que los sordos éramos nosotros. 

Jesús en tono semi-serio dice:   

–        Dejadla en paz.

¡Pobre viejecita!

Era buena y creyente.

Su corazón es tan generoso como su lengua. 

Juan suelta la carcajada y sin parar de reir, 

dice:

–          ¡Entonces, Maestro mío

¡Entonces esa anciana es generosa hasta el heroísmo!

Ya se puede ver la pared rocosa y calcárea.

Y también se oye el murmullo de las aguas que caen en el pilón.

Juan dice:

–        Éste es el regato.

Vamos a seguirlo… Ahí está la fuente… y allí..,

¡Benjamín! ¡Daniel! ¡Abel! ¡Felipe! ¡Hermasteo! ¡Estamos aquí!

¡Viene también el Maestro! – grita Juan a un nutrido grupo de hombres,

que están congregados en torno a uno que no se ve.

Pedro aconseja:

–        Calla, muchacho.

Que, si no, vas a ser tú también como esa vieja gallina

Los discípulos se han vuelto.

Han visto.

Y ver y lanzarse hacia abajo a saltos desde el escalón, ha sido todo uno

Cuando el grupo se disgrega, puede verse el compacto grupo, que con los discípulos,

que son muchos, también hay ya ancianos;

están mezclados habitantes de Quedes y del pueblo del sordomudo.

Deben haber tomado caminos más directos, porque han precedido al Maestro.

La alegría es mucha;

también las preguntas y respuestas.

Jesús, pacientemente, escucha y responde, hasta que, con otros dos, se ve venir al

delgado y risueño Isaac, cargado de provisiones.

Que dice:

–        Vamos a la casa hospitalaria, mi Señor.

Allí nos dirás lo que no hemos podido decir por no saberlo tampoco nosotros.

Éstos, los últimos en llegar, están con nosotros desde hace unas pocas horas.

Y quieren saber qué es para Ti la señal de Jonás que has prometido dar a la

generación malvada que te persigue

Jesús responde:

–        Se lo explicaré mientras vamos…

¡Ir! ¡Es fácil decirlo!

Como si un aroma de flores se hubiera esparcido por el aire y numerosas abejas

hubieran acudido, de todas partes viene gente, para unirse a los que ya están

alrededor de Jesús.

Isaac explica:

–        Son nuestros amigos.

Gente que ha creído y que te esperaba…

Uno de la muchedumbre, mientras señala a Isaac…

grita:

–           ¡Gente que de éstos!

¡Y de él en especial, han recibido beneficios! 

Isaac se pone rojo como la brasa.

Y casi excusándose, dice:

–        Pero yo soy el siervo, Él es el Señor.

¡Vosotros que esperáis, aquí tenéis al Maestro Jesús!

¡Entonces sí!

El ángulo tranquilo de Cesárea, un poco apartado por estar relegado a la periferia,

se transforma en un lugar más animado que un mercado.

Y también más rumoroso.

Voces de aleluya, aclamaciones, súplicas… de todo hay.

Jesús avanza muy lentamente, comprimido en esa tenaza de amor.

Pero sonríe y bendice.

Tan lentamente, que algunos tienen tiempo de marcharse corriendo a esparcir la noticia…

Y a volver con amigos o parientes, que traen a los niños y los aúpan, para que puedan

llegar, sin sufrir daño, hasta Jesús, el cual los acaricia y bendice.

Llegan así a la casa de antes.

Llaman.

La criada anciana de antes, al oír las voces, abre sin reserva alguna.

Pero… ve a Jesús en medio del gentío aclamador…

Y comprende…

Cae al suelo gimiendo:

–        ¡Piedad, mi Señor!

¡Tu sierva no te había conocido y no te había venerado!

–        No hay mal en ello, mujer.

No conocías al hombre, pero creías en Él.

Esto es lo que se requiere para ser amados por Dios.

Levántate y condúceme adonde tus señores.

La anciana obedece, toda temblorosa de respeto. 

Y ve a sus señores, también anonadados de respeto, literalmente contra la pared en el

fondo del vestíbulo un poco oscuro.

Los señala:

–        ¡Ahí están!

Jesús los saluda:

–        Paz a vosotros y a esta casa.

Os bendiga el Señor por vuestra fe en el Cristo y por vuestra caridad para con sus discípulos.

Dice Jesús yendo hacia los dos ancianos. 

Hacen un gesto de veneración y lo acompañan al vasto mirador,

donde tienen preparadas muchas mesas, bajo un tupido toldo.

La vista se extiende libre sobre Cesárea y los montes, que la ciudad tiene a sus espaldas y a los lados.

Las palomas trenzan vuelos desde la terraza al jardín, lleno de plantas en flor.

Mientras un siervo aumenta los puestos,

Isaac explica

–        ¡Benjamín y Ana no sólo nos reciben en su casa a nosotros,

sino también a todos los que vienen en busca de Ti!

Lo hacen en tu Nombre.

Jesús dice:

–        Que el Cielo los bendiga cada vez que lo hacen.

Ana la anciana, dice sencillamente:

–         Disponemos de medios y no tenemos herederos.

En el ocaso de la vida, adoptamos como hijos a los pobres del Señor.

Y Jesús le pone la mano en su encanecida cabeza,

diciendo:

–         Y esto te hace madre más que si hubieras concebido superabundantemente.

Mas ahora permitidme que explique a éstos lo que deseaban saber,

para poder despedir luego a los de la ciudad y sentarnos a la mesa.

La terraza está invadida de gente, que sigue entrando y apiñándose en los espacios libres.

Jesús está sentado en medio de una corona de niños,

que lo miran extáticos con sus ojazos inocentes.

Vuelve las espaldas a la mesa y sonríe a estos niños,

aunque esté hablando de un tema grave.

Parece como si leyera en sus caritas inocentes las palabras de la verdad solicitada. –

Escuchad.

La señal de Jonás, que prometí a los malos y que prometo también a vosotros,

no porque seáis malos, sino, al contrario, para que podáis creer con perfección

cuando la veáis cumplida, es ésta.

Como Jonás permaneció tres días en el vientre del monstruo marino

y luego fue restituido a la tierra para convertir y salvar a Nínive,

así será para el Hijo del hombre.

Para calmar las violentas olas de una grande, satánica tempestad,

los principales de Israel creerán útil sacrificar al Inocente.

Lo único que conseguirán será aumentar sus peligros, porque además del

conturbador Satanás, tendrán a Dios con su castigo tras el delito cometido.

Podrían triunfar contra la tempestad de Satanás creyendo en Mí.

Pero no lo hacen porque ven en Mí la razón de sus inquietudes, miedos, peligros y

desmentidas contra su insincera santidad.

Mas, llegada la hora, ese monstruo insaciable que es el vientre de la tierra,

que se traga a todo hombre que muere,

se abrirá de nuevo para restituir la Luz al mundo que renegó de ella.

4. Jonás comenzó a adentrarse en la ciudad, e hizo un día de camino proclamando: «Dentro de cuarenta días Nínive será destruida.»

He aquí, pues, que, como Jonás fue signo para los ninivitas,

de la potencia y misericordia del Señor,

así el Hijo del hombre lo será para esta generación;

con la diferencia de que Nínive se convirtió, mientras que Jerusalén no se convertirá,

porque está llena de esta generación malvada de que he hablado.

Por ello, la Reina del Mediodía se alzará el Día del Juicio contra los hombres de esta

generación y los condenará.

Porque ella vino, en su tiempo, desde los confines de la tierra para oír la sabiduría de

Salomón, mientras que esta generación, que me tiene presente, y siendo Yo mucho

más que Salomón, no quiere oírme.

Y me persigue y expele como a un leproso y a un pecador.

También los ninivitas, que se convirtieron con la predicación de un hombre,

se alzarán en el día del Juicio contra la generación malvada

que no se convierte al Señor su Dios.

Yo Soy más que un hombre, aunque se tratara de Jonás o cualquier otro Profeta.

Por tanto, daré la señal de Jonás a quien pide una señal sin posibles equívocos.

Más de una señal daré a quien no baja la frente proterva ante las pruebas ya dadas

de vidas que renacen por voluntad mía.

Daré todas las señales: tanto la de un cuerpo en descomposición que vuelve a vivir y

a recomponerse, como la de un Cuerpo que por sí solo se resucita

porque a su Espíritu le es dada la plenitud del poder.

Pero éstas no serán gracias.

No significarán aligeramiento de la situación.

Ni aquí ni en los libros eternos. Lo escrito escrito está.

Y, como piedras para una próxima lapidación, las pruebas se amontonarán: contra mí,

para perjudicarme sin lograrlo;

contra ellos, para arrollarlos eternamente con la condena de Dios a los incrédulos

malvados.

A esta señal de Jonás me refería.

¿Tenéis más cosas que preguntar?

–        No, Maestro.

Se lo comunicaremos a nuestro jefe de la sinagoga

que ha juzgado la señal prometida con juicio muy cercano a la verdad.

–        Matías es un justo.

La Verdad se revela a los justos como se revela a estos inocentes, que mejor que

nadie saben quién soy Yo.

Dejadme, antes de despedirme de vosotros, oír alabar la misericordia de Dios

por boca de los ángeles de la tierra.

Venid niños.

Los niños, que habían estado quietos con pena hasta ese momento, corren hacia Él. –

Decidme, criaturas sin malicia,

¿Para vosotros, cuál es mi señal?

–        Que eres bueno.

–        Que curas a mi mamá con tu Nombre.

–        Que quieres a todos.

–        Que ninguno puede ser tan guapo como Tú.

–        Que haces volverse bueno hasta al que era malo como mi padre.

Cada una de las boquitas infantiles, anuncia una dulce propiedad de Jesús.

Y testifica penas que Jesús ha transformado en sonrisas.

Pero el más simpático de todos es un pilluelo de unos cuatro años,

que trepa hasta el regazo de Jesús y se abraza a su cuello,

diciendo

–        Tu señal es que quieres a todos los niños y que los niños te quieren.

Así te quieren… – y abre lo más que puede sus bracitos regordetes y ríe,

para luego abrazarse otra vez al cuello de Jesús restregando su mejilla infantil

con la de Jesús, que lo besa,

y pregunta:

–        «Pero, ¿Por qué me queréis si no me habéis visto nunca antes de ahora?

–        Porque pareces el ángel del Señor.

–         Tú no lo has visto, pequeñuelo… – prueba Jesús, sonriendo.

El niño se queda un momento desorientado.

Pero luego se echa a reír, mostrando todos los dientecitos,

y dice:

–        ¡Pero lo ha visto bien mi alma!

Dice mi mamá que la tengo y está aquí.

Y Dios la ve y el alma ha visto a Dios y a los ángeles y los ve.

Y mi alma te conoce porque eres el Señor.

Jesús lo besa en la frente,

y dice:

–          Que te aumente, por este beso, la luz en el intelecto – y lo pone en el suelo.

El niño, entonces, corre donde su padre dando brincos,

teniendo la mano apretada contra la frente en el lugar en que ha sido besado.

Y grita:

–        «¡Vamos donde mamá, donde mamá!

Que bese aquí, donde ha besado el Señor y le vuelva la voz y no llore más.

Explican a Jesús que se trata de una mujer casada, enferma de la garganta,

deseosa de un milagro, pero que no lo habían realizado en ella los discípulos

los cuales no habrían podido curar ese mal, que no se podía tocar de tan profundo

como estaba.

Jesús dice: 

–        La curará el discípulo más pequeño, su hijito.

Ve en paz, hombre Y ten fe como tu hijo.

Dice mientras despide al padre del pequeñuelo

Besa a los otros niños, que se han quedado deseosos del mismo beso en la frente.

Y despide a los que viven en la ciudad.

Se quedan los discípulos, los de Quedes y los del otro lugar.

Mientras se espera la comida,

Jesús ordena la partida para el día siguiente, de todos los discípulos que habrán de

precederlo a Cafarnaúm para unirse con los otros procedentes de otros lugares. –

Tomaréis luego con vosotros a Salomé y a las mujeres e hijas de Nathanael y Felipe.

Y a Juana y Susana, según vais descendiendo hacia Nazaret.

Allí tomaréis con vosotros a mi Madre y a la madre de mis hermanos.

Y las acompañaréis a Betania, a la casa donde está José, en las tierras de Lázaro.

Nosotros iremos por la Decápolis.

Pedro pregunta:

–        ¿Y Margziam?

–        He dicho: «precededme a Cafarnaúm». No «id».

Pero desde Cafarnaúm podrán avisar a las mujeres de nuestra llegada, de modo que

estén preparadas cuando nosotros vayamos hacia Jerusalén por la Decápolis.

Margziam, que ya es un jovencito, irá con los discípulos escoltando a las mujeres…

–        Es que…

Quería llevar también a mi mujer, pobrecilla, a Jerusalén.

Siempre lo ha deseado y…

No ha ido nunca porque no quería yo problemas…

Pero este año querría darle esta satisfacción. ¡Es tan buena!

–        Pues sí, Simón.

Razón de más para que Margziam vaya con ella.

Harán lentamente el viaje y nos reuniremos de nuevo todos allí…

El anciano dueño de la casa dice:

–         ¿Tan poco tiempo aquí?

–        Padre, tengo todavía mucho que hacer.

Y quiero estar en Jerusalén al menos ocho días antes de la Pascua.

Ten en cuenta que la primera fase de la luna de Adar ya ha terminado…

–        Es verdad.

¡Pero tanto te he anhelado!…

Teniéndote, me parece estar en la luz del Cielo…

Y que esta luz se haya de apagar en cuanto te marches.

–        No, padre.

Te la dejaré en tu corazón. Y a tu esposa.

A toda esta casa hospitalaria.

Se sientan a las mesas y Jesús ofrece y bendice los alimentos,

que luego el siervo distribuye a las distintas mesas.

P LAS EMBESTIDAS DE SATANÁS


Octubre 07 2021

Habla Nuestro Señor Jesucristo

Visión: Veo a Dios Nuestro Señor, en la Cruz, volteando hacia arriba,

dice:

Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”,

Están asesinando Al que ha venido a abrirles las Puertas del Cielo.

No han comprendido Mi Presencia entre ellos.

Me has pedido que bajara para liberarlos de las Garras de Satanás.

Me he dado por ellos, obedeciendo Tus Órdenes,

Órdenes de Amor, Padre, pero no entienden.

Tres años de Predicación entre ellos y siguen igual o peor,

POCOS, pocos, muy pocos son los que abrazaron Mis Enseñanzas,

POCOS los que Me han amado;

MUY POCOS LOS QUE ME HAN SEGUIDO

(Y DECIDIERON SER OTROS PEQUEÑOS CRISTOS)

ALMAS VÍCTIMAS Y CORREDENTORAS

Ciertamente, he dejado la Semilla entre los hombres.

Los Apóstoles, éstos que Tú Me diste, Padre;

serán los que lleven Mi Palabra y Mi Ejemplo a todas partes del Mundo,

pero vedlos, también ellos Me han abandonado.

¡Y NO ME DEFIENDEN PADRE!

¡Cómo es el hombre tan traicionero!

¡Cómo es el hombre tan ingrato!

¡Cómo es el hombre que se busca a sí mismo, nada más!,

Y no se da por los demás, como Yo le enseñé con Mi Donación,

hasta este último momento, en donde estoy aquí en la Cruz,

¡ D Á N D O M E !

¡OfreciéndoMe por su salvación.!

En el INFIERNO, EL REINO DEL ODIO están peor, los demonios desquitan su ODIO se sufre el calvario de Jesús con todo el rigor de la Justicia Divina…

Y siguen vociferando, Me siguen blasfemando, no quieren estar Conmigo;

E L   E S P Í R I T U   D  E  L   M  A  L

SIGUE DENTRO DE ELLOS

¡Porque casi nadie Me defiende!

¡Aún a pesar de que Me seguían tantos!

¡Pero eran conveniencias humanas, solamente!

¡PADRE PERDÓNALOS!

¡PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN!

¡Esto, que los mismos del Templo han causado.!

¡Y han hecho que el pueblo también vocifere contra Mí;

se están perdiendo tantas cosas que Yo podría haberles dado!

¡Pero ESCRITO estaba que esto tenía que suceder.!

¡He dejado Mi Vida entre ellos, su corazón,

En el Purgatorio sufrimos el Getsemaní y el Calvario SIN PALIATIVOS, TAL COMO LO SUFRIÓ JESÚS, por nuestra NEGATIVA TERRENAL a cooperar en La Redención

Y SOLAMENTE EN ALGUNOS,

Ha quedado impregnado con Mis Palabras;

Pero Mi Amor irá debilitando esa Maldad que queda en su corazón… 

Y EMPEZARÁ LA TRANSFORMACIÓN,

QUE LLEGARÁ A TODOS LOS RINCONES DE LA TIERRA.

Será UN TIEMPO,

Un tiempo en que la Palabra llegará a todos los rincones de la Tierra,

para que luego, otra vez, sea negada, traicionada, apartada de la educación,

aún de los padres hacia los hijos,

Y AÚN DENTRO DE LA MISMA IGLESIA

 El hombre, nuevamente, Me traicionará fuertemente,

Me crucificará nuevamente, hará que se olviden de su Dios, que tanto los ama. 

En la Tierra, el Amor de Jesús DOSIFICA nuestro calvario, Y ÉL ES EL CIRENEO que nos ayuda a recorrer el Camino Y subir a la Cruz…

Otra vez, muy pocos, muy pocos estarán Conmigo,

PERO ÉSTOS POCOS

HEREDERARÁN LA TIERRA.

estos pocos heredarán la Tierra,

todo se ha de cumplir, como escrito está.

Los que heredarán la Tierra, ese Resto fiel,

Me darán mucha alegría, será un tiempo hermoso,

habitarán como Yo les enseñé, viviendo el Amor, el Amor Puro y Santo,

el Amor de Donación, el Amor Divino, respetando Mis Leyes, Mandamientos,

respetando Mi Cuerpo y Mi Sangre.

que ha quedado entre vosotros.

¡Aceptemos la TRIBULACIÓN, COMO CRISOL! ¡Y demos gracias enmedio de las lágrimas!

Ciertamente, habrá Gran Tribulación en ese tiempo,

porque será el penúltimo tiempo en que Satanás atacará fuertemente

A LA HUMANIDAD.  

Porque él sabe que viene un cambio,

UN CAMBIO MJY FUERTE,

En donde él será apartado por un tiempo largo,

Para que Mi Amor eche raíces fuertes entre los hombres.

Los hombres gozarán de Mis Enseñanzas, de Mi Presencia,

DE MI AMOR

Entenderán perfectamente las Escrituras,

LAS ENSEÑARÁN

LAS GOZARÁN INTENSAMENTE

Mi Santo Espíritu se derramará sobre toda esta generación escogida…

Y gozarán lo que Yo quise que hubieran gozado desde el tiempo

que estuve entre vosotros.

Pero este regalo ha sido reservado solamente para el Resto fiel.

Almas escogidas que se han llenado de Mi Vida, de Mi Amor,  de Mi Sabiduría

Y SON FIELES SEGUIDORES MÍOS

Son fieles a Mi Amor, a Mis Enseñanzas,

a la Palabra de Mi Padre, que en las Escrituras está.

ESPERAD

LOS ACONTECIMIENTOS,

QUE MUY FUERTES SE DARÁ

18. Y fue exterminada la tercera parte de los hombres por estas tres plagas: por el fuego, el humo y el azufre que salían de sus bocas. APOC. 9

Para eliminar a todos aquellos que Me traicionaron, que Me dieron la espalda,

los que no quisieron avanzar en la Fe y en el Amor,

que son los mediocres de este mundo. 

Momentos difíciles pasaréis,

pero protegidos seréis vosotros los escogidos;

NO TEMÁIS, 

ESTOY CON VOSOTROS

Son tiempos en que Mi Madre estará, también,

entre vosotros protegiéndoos contra la Serpiente Antigua,

quien no soporta la Presencia de Mi Madre,

por Su Humildad, por Su Amor hacia Mí, Su Hijo.

TIEMPOS DE RENOVACIÓN UNIVERSAL

Y os ha tocado a vosotros, fieles servidores Míos.

LUCAS 17, 20-36

AgradecedMe el que Yo os haya cuidado

y haya pedido a Mi Padre por el bien que conseguiréis

por vuestra valentía, por vuestro amor hacia Mí, vuestro Dios y Salvador.

Tiempos bellos, tiempos agradables, Mis Tiempos,

en donde os daréis cuenta y entenderéis Quién Soy Yo

y lo que hice por vosotros.

Entenderéis Mi Vida, Mis Acciones, y sobre todo,

el coloquio que Yo llevaba con Mi Padre

durante esos treinta y tres años de Vida sobre la Tierra. 

Aprenderéis lo que debe ser la Vida Divina,

el coloquio que de vosotros también debéis tener hacia la Divina Providencia,

la Providencia que os cuida en todo, que os hace crecer,

que os lleva a la perfección, que os da también lo material;

Y digo también lo material, porque será vida espiritual principalmente,

lo que viviréis en ese tiempo y haréis grandes cosas.

Tendréis un conocimiento muy avanzado, tanto en lo espiritual

como lo que necesitaréis en vuestra vida diaria,

y lo gozaréis, porque conoceréis lo que es la perfección Divina

que se os regala para vuestro bienestar temporal.

Así pues, Mis pequeños, con este preámbulo de Amor,

os anuncio el pronto cambio que tendréis

y seguid adelante, seguid perfeccionándoos en el Amor,

obedeced lo que Mi Santo Espíritu os indique en vuestro corazón,

manteneos en la oración profunda, pura, santa

y dejaos guiar por Nuestra Santísima Trinidad.

Todo es bello, todo Santo, todo lo que viene de Nosotros es un gran Premio para vosotros.

Hijitos Míos, cuando estuve en la Tierra,

mostré mucho Amor por los pequeños,

y recordaréis esa frase: “dejad que los niños se acerquen a Mí”.

El ser niño, no habla de edades, hablé de una disposición espiritual.

Se puede ser niño teniendo años, muchos años,

y depende de vuestra disposición espiritual ante Mí,

el que sigáis siendo niños en los que Yo pueda derramar Mis Bendiciones.

El niño acepta lo que sus padres le dicen porque los ama,

porque de ellos recibe todo lo bueno que tiene a su edad

y eso debiera darse en vosotros,

al llegar a la edad de la razón,

la obediencia con la que vosotros debéis aceptar Mis Mandamientos.

El niño es sencillo, el niño es puro, no busca más allá de lo que está viendo

y la Pureza también debe mantenerse después que entrasteis

ya a la edad de la razón.

El niño acepta lo que los padres le dan. 

Y vosotros cuando ya sois personas cercanas a Mí,

aceptáis Mi Voluntad sin reservas,

y así podéis ir emparentando, podríamos decir, las cualidades infantiles puras,

cuando no han sido afectadas por la maldad de Satanás,

con la gente mayor, en donde debéis llevar esa misma vida infantil,

sencilla a un estado adulto,

y éstas son las almas que fácilmente entran al Reino de los cielos.

Tenéis la vida de los Santos, si las repasáis,

en su gran mayoría, eran niños con un cuerpo de adultos. 

Siempre viviendo en la sencillez, en la alegría, en el Amor

y confiados totalmente a Mi Voluntad,

confiados a la autoridad mayor, que en el estado adulto o medio,

cuando ya entráis en ese momento en que pensáis ya por vosotros mismos,

aceptáis Mi Voluntad.

Ciertamente, en los niños se dan en una forma natural,

todas las cualidades que tienen,

cuando no son afectados por el ambiente externo satánico,

como ahora lo estáis viviendo.

Si vosotros os mantuvierais así, como niños, por toda la vida,

¡Cuánta alegría Me daríais!,

ciertamente, Satanás siempre estará a vuestro alrededor,

tratando de afectar vuestra Pureza, vuestra vida dirigida hacia la Santidad,

para quitaros esa oportunidad de regresar a vuestro Hogar Eterno,

al Reino de los Cielos.

Pero sabéis y os lo he explicado ya, que las almas sencillas, puras, de niños,

PARA SATANÁS ES MÁS DIFÍCIL AFECTARLAS

porque ellas están totalmente sueltas a Mi Voluntad,

están sueltas totalmente a Mi Amor, a Mis Delicadezas,

Y no las cambian por nada,

porque el niño, intuitivamente, va hacia el bien.

Cuando siente maldad en alguien, ya no le siguen, lo rechazan,

se hace a un lado, no se acerca a esas personas que emanan maldad.

Os pido pues, que os mantengáis como niños,

pedidMe, que aunque seáis ya, gente entrada en años,

que regreséis a esa vida sencilla, infantil, pura, santa,

para que las Puertas del Reino de los Cielos se abran de par en par

cuando regreséis a vuestro Hogar Eterno.

La vida en la Gracia os va a asegurar la confianza hacia Mí,  vuestro Dios. 

Mucho os he pedido que tengáis esa confianza

de aceptar Mi Divina Voluntad en vuestra vida.

No tenéis confianza en Mí, vuestro Dios,

os falta mucho, Mis pequeños, os falta Fe, mucha Fe, también.

Mis Mismos Apóstoles estuvieron Conmigo durante tres años,

estaban con su Dios, viendo Mis Milagros, escuchando Mis Palabras,

gozando de Mi Sabiduría,

y aun así, Me fallaron en el momento de la prueba.

¿Qué hay con vosotros, pues, Mis pequeños?

¿Podréis estar Conmigo, sueltos, a Mi Divina Voluntad

en el momento de la prueba grande?

CIERTAMENTE YA ESTÁIS VIVIENDO LAS PRUEBAS,

PERO ALGO MÁS FUERTE VENDRÁ TODAVÍA Y

¿ESTARÉIS CONMIGO?

Muchos Carismas, especialmente el DON DE HACER MILAGROS

¿ACEPTARÉIS MI VOLUNTAD, A OJOS CERRADOS?

¿VIVIRÉIS SEGÚN LO QUE YO OS PIDA?

Estáis acostumbrados al Mundo,

estáis acostumbrados a una irrealidad que dista mucho de ser la Divina.

Ciertamente, Yo os he cuidado para que no os faltara de lo material,

pero las pruebas por venir, son a nivel espiritual y esto,

solamente se logra viviendo en la Oración,

viviendo en los Sacramentos,

viviendo una vida íntima Conmigo. 

Ya es mucho el tiempo en que varios de vosotros habéis estado Conmigo

y habéis aprendido, al menos algo, de lo que os he dado,

10. ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras.
11. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras.
12. En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre.
13. Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. JUAN 14

¿Podréis responder en los momentos difíciles,

actuando, según Mi Voluntad?

Al vivir en unión íntima Conmigo, escucharéis Mi Voz en vuestro interior,

os guiaré, os llevaré, quizá por caminos que no reconozcáis,

pero ciertamente, sabréis que Soy Yo, vuestro Dios, El que está con vosotros.

¿Os dejaréis llevar por las indicaciones que os daré?

No habéis acabado de ser esos niños confiados por los cuidados de sus padres.

Habrá mucha tribulación a vuestro alrededor.

Muchos de vuestros hermanos no están preparados para escuchar Mi Voz,

porque no viven en estado de Gracia,

¿Me seguiréis a Mí, o los seguiréis a ellos?

Son pruebas difíciles, Mis pequeños,

en lo peor es donde, realmente, se acrisolan las almas.

El Cántico de Daniel (Daniel 3)

Las ovejas escuchan la voz de quien las protege, las guía.

Yo Soy el Buen Pastor, vosotros sois Mis pequeñas ovejitas,

a las que he cuidado a lo largo de vuestra existencia;

el lobo está al acecho, os quiere destruir.

¿Estaréis preparados para escuchar Mi Voz y seguirla?

¿O seguiréis siguiendo al lobo, para que acabe de destruiros?

Adentraos más a la oración, más a la mortificación,

olvidaos de las cosas del mundo,

tomad de él lo que necesitáis para vuestra vida diaria, para vuestro cuerpo,

pero ampliad la vida espiritual, la vida íntima Conmigo,

PARA QUE APRENDÁIS A ESCUCHAR MI VOZ,

AÚN ENMEDIO DE LAS JAURÍAS DEL DEMONIO…

Yo os llevo la Paz a los corazones, Satanás os la quita,

meditad eso, Mis pequeños.

Cuando escuchéis una voz que os quite la Paz,

aunque os prometa mucho, no viene de Mí.

Yo Soy el Buen Pastor y os cuidaré tanto, como vosotros os confiéis a Mí.

Os amo, Mis pequeños, os amo

Venid, Benditos de Mi Padre, a este Nuevo Mundo,

a este regalo que se os dará por haber sido fieles,

pero sobre todo, que defendisteis, aún con dolor,

lo que es Mío y todo lo que viene de Mí.

Os bendigo, Mis pequeños y mantened estas Palabras que os dan Esperanza,

Alegría y Plenitud, sabiendo que viene algo grande,

algo que habéis esperado por mucho tiempo

y que ahora seréis recompensados por haber sido fieles a lo que se os pidió.

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