383 SACRAMENTO DE LA CONFESION


383 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Y justo mientras se incendian el cielo y el lago por el fuego del ocaso, regresan hacia Cafarnaúm.

Están contentos.

Vienen hablando unos con otros.

Jesús habla poco, pero sonríe.

Hacen la observación de que, si el mensajero hubiera sido más preciso, habrían podido ahorrar camino.

Pero también dicen que la fatiga ha merecido la pena, porque un grupo de hijos de tierna edad,

ha recuperado a su padre sano,

cuando ya se estaba enfriando por la cercana muerte.

Y también porque ya no están sin un mínimo de dinero.  

Jesús dice:

–        Ya os había dicho que el Padre proveería a todo. 

Felipe pregunta:

–        ¿Y es un antiguo amante de María de Magdala?

Tomás responde:

          Parece…

Según lo que nos han dicho…   

Tadeo pregunta:

–        ¿A ti, Señor, que te dijo el hombre?

Jesús sonríe evasivamente.  

Mateo afirma:

–         Yo lo he visto más de una vez con ella, cuando iba a Tiberíades con amigos.

Esto es cierto. 

Santiago de Alfeo, insiste: 

-¡      Dínoslo hermano, condesciende a nuestra pregunta!…

La posesión demoníaca perfecta, tiene una arrogancia que se siente superior a los demás Y NO RECONOCE; pues no sólo admite señalando los pecados en los demás…

¡El hombre te pidió sólo la salud o también ser perdonado?

Con mucho desdén hacia Santiago,

Judas pregunta:

–        ¡Qué pregunta más sin sentido!

¿Pero cuándo el Señor no exige arrepentimiento para conceder una gracia?   

Tadeo lo defiende:

–         Mi hermano no ha dicho una estupidez.

Jesús cura o libera y luego dice: «Ve y no peques más»

Judas replica:

–        Porque ve ya el arrepentimiento en los corazones. 

 –        En los endemoniados no hay arrepentimiento ni voluntad de ser liberados.

Lo cual lo ha demostrado, no sólo uno.

Recuerda todos los casos y verás que huían o arremetían como enemigos;

o por lo menos intentaban una o la otra cosa.

Y si no lo llevaban a cabo era sólo porque se lo impedían sus parientes..    – concluye Judas Tadeo.

Simón Zelote añade: 

–         Y por el poder de Jesús.

La posesión demoníaca perfecta, causada por la impenitencia y el egoísmo desenfrenado; provocan la ceguera moral, emocional y espiritual que Satanás necesita, para hacer capaces a sus instrumentos de cometer los más atroces crímenes….

Judas: 

–         Pero en ese caso Jesús tiene en cuenta la voluntad de los parientes,

que representan la voluntad del endemoniado.

El cual, si no estuviera impedido por el demonio, desearía la liberación. 

Santiago de Zebedeo. exclama:

 –        ¡Cuántas sutilezas!

¿Y para los pecadores entonces?

Me da la impresión de que usas la misma fórmula, aunque no sean endemoniados.   

Mateo dice:

–         A mí me dijo: «Sígueme» 

Y no le había dicho todavía ni una palabra respecto a mi estado».    

Judas, que quiere tener siempre razón, a toda costa.

le responde:

–         Pero te la veía en el corazón.

Pedro dice: 

–        ¡Bueno, bien!

Pero ese hombre, que según la opinión general era un gran lujurioso y un gran pecador;

no endemoniado, ni poseído;

porque un demonio, con los pecados que tenía ese hombre, lo debía tener por maestro…

si no incluso por amo, moribundo, etc. etc.,

En definitiva. ¿Qué te ha pedido?

Estamos paseando por las nubes, me parece…

Hemos regresado a la primera pregunta.  .

Jesús condesciende a su deseo,

respondiendo:

–         Ese hombre ha querido estar solo conmigo, para poder hablar con libertad.-   

Lo primero que ha expuesto no ha sido su estado de salud…

Sino el de su espíritu.

Ha dicho: «Estoy muriendo, pero no cuanto he hecho creer a los demás para poderte tener pronto.

Necesito tu perdón para sanar.

Pero me basta tu perdón.

Si no me curas, me resignaré.

Lo he merecido.

Lo que te pido es que salves mi alma»

Y me ha confesado sus muchos pecados. 

Una nauseante cadena de pecados…

Jesús dice esto, pero su rostro resplandece de alegría.

Bartolomé observa:

–         ¿Y sonríes, Maestro?

¡Me sorprende!

–         Sí, Nathanael

Sonrío. Porque esos pecados ya no existen.

Y porque junto con los pecados, he sabido el nombre de la redentora.

En este caso el apóstol ha sido una mujer.   

Varios exclaman simultáneamente:

–        ¡Tu Madre! 

Otros:

–         ¡Juana de Cusa!

–        Si él iba a menudo a Tiberíades, quizás la conoce.

Jesús mueve la cabeza, negando.

Le preguntan:

–           ¿Entonces quién?

–         María de Lázaro – responde Jesús.

–         ¿Ha venido aquí?

¿Por qué sin que la viéramos ninguno de nosotros?

–         No ha venido.

Ha escrito a su antiguo compañero de pecado.

He leído las cartas.

Todas suplican lo mismo: escucharla, redimirse como ella se ha redimido, seguirla en el Bien como la

había seguido en el pecado.

Y con palabras conmovedoras y llenas de lágrimas, esas cartas le ruegan que alivie el alma de María,

del remordimiento de haber seducido su alma.

ALMAS VÍCTIMAS Y CORREDENTORAS

Y lo ha convertido. 

Tanto, que se había aislado en su campiña para vencer las tentaciones de las ciudades.

La enfermedad, más de remordimiento del alma que física;

ha acabado de prepararlo a la Gracia. Eso es.

¿Estáis contentos ahora?

¿Comprendéis ahora por qué sonrío?

Todos dicen:

–       Sí, Maestro.

Y luego, viendo que Jesús alarga el paso como para aislarse…

Se ponen a conversar en tono bajo entre sí…

Están a la vista de Cafarnaúm cuando, en la confluencia del camino que han recorrido ellos ,

con el que bordea el lago viniendo de Magdala, se cruzan con los discípulos, que han venido a pie,

evangelizando desde Tiberíades.

Todos, menos Margziam, los pastores y Mannahém; 

que han ido desde Nazaret hacia Jerusalén con las mujeres.

Los discípulos han aumentado, por algunos que se han unido a ellos de retorno de la misión.

Y que traen consigo nuevos prosélitos de la doctrina cristiana.

Jesús los saluda dulcemente.

Pero enseguida se vuelve a aislar en una meditación y oración profundas,

unos pasos más adelante que ellos.

(Esto es ORAR en medio del mundo)

Los apóstoles por su parte, se unen al grupo de los discípulos, especialmente con los más influyentes;

o sea, Esteban, Hermas, el sacerdote Juan, Juan el escriba, Timoneo, José de Emaús,

Hermasteo el filisteo, que al parecer vuela en el camino de la perfección),

Abel de Belén de Galilea, cuya madre va al final del nutrido grupo con otras; mujeres.

De esta manera, discípulos y apóstoles se intercambian preguntas y respuestas sobre las cosas acaecidas

desde que se dejaron. 

Así, se habla de la curación y conversión de hoy

y del milagro del estáter en la boca del pez…

Esto, por las causas que lo han originado,

suscita grandes comentarios, que se propagan de fila en fila, cual fuego aplicado a pajas secas..

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