386 EL REINO DE LA ALEGRÍA


386  IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

 352  lección sobre quién es grande en el reino de los Cielos.

Y vosotros, como niños, amaos unos a otros.

Sin disputas, sin orgullos.

Estad en paz unos con otros.

Tened espíritu de paz con todos.

Sois hermanos, en el nombre del Señor; no enemigos.

No hay, no debe haber enemigos para los discípulos de Jesús.

El único Enemigo es Satanás.

De ése sed enemigos acérrimos.

Descended a combatir contra él y contra los pecados que llevan a Satanás a los corazones.

Sed incansables en combatir el Mal, cualquiera que fuere la forma que asuma.

Y pacientes.

No hay limitación al actuar del apóstol, porque no hay limitación al actuar del Mal.

El demonio no dice nunca:

«Basta. Ahora estoy cansado, así que voy a descansar».

Es el incansable.

Pasa de un hombre a otro, ágil como el pensamiento y más aún;

tienta y atrapa; seduce y atormenta y no da tregua.

Asalta traidoramente y derriba, si uno no está más que vigilante.

A veces se instala como conquistador por debilidad de la víctima;

otras veces entra como amigo, porque el modo de vivir de la víctima buscada es ya tal,

que constituye alianza con el Enemigo.

Lo más importante sobre las Caídas: ¡Hay que levantarse rápido, con el arrepentimiento… y regresar al ring!

Hay veces que, habiendo sido arrojado de uno, da vueltas para caer sobre el mejor,

para vengarse de la afrenta recibida de Dios o de un siervo de Dios.

Pues bien, vosotros debéis decir lo mismo: «No descanso».

Él no descansa para poblar el infierno, vosotros no debéis descansar para poblar el Paraíso.

No le deis tregua.

Os predigo que cuanto más combatáis contra él más os hará sufrir.

Pero no debéis tener en cuenta esto.

Puede recorrer, agresivo, la tierra, pero en el Cielo no entra.

Por tanto, allí no os molestará más.

Y allí estarán todos aquellos que hayan combatido contra él…

Jesús se interrumpe bruscamente,

y dice:

–        Pero bueno, ¿Por qué estáis siempre molestando a Juan?

¿Qué quieren de ti?

Juan se pone rojo como el fuego.

Bartolomé, Tomás y Judas Iscariote, viéndose descubiertos, agachan la cabeza.

Jesús pregunta imperativamente:

–        ¿Entonces? 

Juan contesta:

–        Maestro, mis compañeros quieren que te diga una cosa.

–        Pues dila.

–        Hoy, mientras estabas en casa de ese enfermo…

Y nosotros estábamos por el pueblo como habías dicho;

hemos visto a un hombre, que no es discípulo tuyo y que nunca hemos visto entre los que escuchan tu

doctrina, que arrojaba demonios en tu Nombre de un grupo de peregrinos que iban a Jerusalén.

Y lo conseguía.

12. En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre. Juan 14 

Ha curado a uno que tenía un temblor que le impedía cualquier tipo de trabajo;

y ha devuelto el habla a una niña, que había sido agredida en el bosque por un demonio con apariencia

de perro que le había trabado la lengua.

Decía:

«Vete, demonio maldito, en Nombre del Señor Jesús, el Cristo, Rey de la estirpe de David,

Rey de Israel. Él es el Salvador y Vencedor. ¡Huye ante su Nombre!»,

Y el demonio huía realmente.

Nosotros nos hemos resentido.

Y se lo hemos prohibido.

Nos ha dicho:

¿Qué hago de malo?

Honro al Cristo liberándole el camino de los demonios que no son dignos de verlo».

Le hemos respondido: 

«No eres exorcista según Israel ni discípulo según Cristo.

No te es lícito hacerlo».

Ha dicho:

«Hacer el bien es siempre lícito», y se ha rebelado contra nuestra orden diciendo:

Y seguiré haciendo lo que hago».

Bien, querían que te dijera esto, especialmente ahora que has dicho que en el Cielo

estarán todos aquellos que hayan combatido contra Satanás.

Jesús responde:

–        Bien.

Ese hombre será uno de ellos. Lo es.

Tenía razón. Los equivocados habéis sido vosotros.

Los caminos del Señor son infinitos.

No se puede afirmar que sólo los que tomen el camino directo llegarán al Cielo.

En cualquier lugar, siempre, de mil modos distintos, habrá criaturas que vendrán a mí quizás por un

camino inicialmente malo.

Dios verá su recta intención y los atraerá hacia el camino bueno.

Y, de la misma forma, habrá algunos que por concupiscente y ternaria embriaguez saldrán del camino

bueno y tomarán un camino más largo, o incluso desviado.

Por tanto, no debéis jamás juzgar a vuestros semejantes.

Sólo Dios ve.

Cuidad de no saliros vosotros del camino bueno, en el que,

más que vuestra voluntad, la voluntad de Dios os ha puesto.

Y, cuando veáis a uno que cree en mi Nombre y por él actúa,

12. En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre. Juan 14

no lo llaméis extranjero ni enemigo ni sacrílego.

Es en todo caso un súbdito mío, amigo y fiel, porque cree en mi Nombre,

espontáneamente y mejor que muchos de vosotros.

Por eso mi Nombre en sus labios, obra prodigios como los vuestros y quizás mayores.

Dios lo ama porque me ama.

Y terminará de llevarlo al Cielo.

Ninguno que haga prodigios en mi Nombre puede ser enemigo mío ni hablar mal de mí;

antes al contrario, con su actuación da honor a Cristo y testimonio de fe.

En verdad os digo que creer en mi Nombre es Salvación.

Así que os digo: si lo encontráis otra vez, no se lo volváis a prohibir.

Antes al contrario, llamadle «hermano», porque lo es,

aunque esté todavía fuera del recinto de mi Redil.

Quien no está contra mí está conmigo.

Quien no está contra vosotros está con vosotros.

Juan pregunta afligido:

–        ¿Hemos pecado, Señor?

–         No.

Habéis actuado por ignorancia, pero sin malicia.

Por tanto, no hay pecado.

Pero en lo sucesivo sería pecado, porque ahora ya sabéis.

Y ahora vamos a nuestras casas.

La paz sea con vosotros.

Dice Jesús(a los que leen este Evangelio:

-Lo que he dicho a mi pequeño discípulo, os lo digo también a vosotros.

El Reino es de los corderos fieles que me aman y me siguen sin perderse en lisonjas.

Me aman hasta el final.

Y os digo también a vosotros lo que dije a mis discípulos adultos:

`Aprended de los pequeños».

Lo que hace conquistar el Reino de los Cielos no es el hecho de ser doctos, ricos, audaces.

No es serlo humanamente,

con la ciencia del amor, que hace a uno docto, rico, audaz, sobrenaturalmente:

¡Cómo ilumina el amor para comprender la Verdad!.,

¡Cuán rico lo hace a uno para adquirirla, cuán audaz para conquistarla!

¡Qué confianza inspira, qué seguridad!

Haced lo que el pequeño Benjamín, mi pequeña flor que perfumó mi corazón en aquel atardecer

y cubrió el olor de la humanidad que fermentaba en los discípulos;

que le cantó una música angélica y cubrió el rumor de las disputas humanas.

¿Quieres saber lo que fue de Benjamín después?

Siguió siendo el pequeño cordero de Cristo

Y una vez perdido su gran Pastor, porque había vuelto al Cielo,

se hizo discípulo del que más se me parecía.

Y de la mano de éste recibió el bautismo y el nombre de Esteban, el primer mártir mío.

Fue fiel hasta la muerte.

Y con él sus parientes, que fueron atraídos a la Fe por el ejemplo de su pequeño apóstol de familia.

¿No es conocido?

Son muchos los desconocidos de los hombres que son conocidos por Mí en mi Reino.

Y esto los hace felices.

La fama del mundo, no añade ni un destello a la aureola de los bienaventurados.

Pequeño Juan camina siempre con tu mano en la mía. Irás seguro@.

Y, cuando llegues al Reino, no te diré «entra», sino «ven»

Y te tomaré en mis brazos para colocarte en el lugar preparado por mi Amor,

y merecido por el tuyo.

Ve en paz. Te bendigo.

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