521 El Huerto Cerrado


512 IMITAR A JESÚS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

433 Llegada a Nazaret

Viniendo de Sefori, se entra en Nazaret por el noroeste…

Por la parte más alta y pedregosa.

El anfiteatro en que a escalones se extiende Nazaret,

se muestra en todo su esplendor, en cuanto se alcanza la cresta del collado.

que es el último si se viene de Seforí.

Y que desciende hacia la pequeña ciudad por barrancos,

con declive más o menos pronunciado.

Éste en que se encuentra Jesús es justamente el sitio

en que sus conciudadanos intentaron lapidarlo y Él los detuvo con su poder…

Pasando en medio de ellos.

Jesús se para a mirar a su ciudad amada y hostil.

Una sonrisa de alegría le ilumina el rostro.

¡Qué bendición, ignorada e inmerecida por los nazarenos;

es esta sonrisa divina que se derrama y expande en gracias,

sobre esta tierra que lo recibió de niño y lo vio crecer.

¡Dónde su Madre nació!

¡Y se convirtió en Esposa y Madre de Dios!

También los dos primos miran a su ciudad con una visible alegría.

Aunque la de Judas Tadeo está impregnada de seriedad austera, grave;

mientras que la de Santiago es más abierta y dulce;

más semejante a la de Jesús.

Aunque no sea su ciudad, con la cara iluminada por la más plena alegría…

Señalando hacia la casita de María, pues del horno salen círculos de humo…

Tomás dice:

–          La Madre está en casa y está haciendo el pan…

Y dice estas sencillas palabras con tanto fuego de amor…

Que parece como si hablara de su propia madre, con todo el afecto de un hijo.

Zelote, más sosegado por la edad y por la educación recibida,

sonríe diciendo:

–           Sí.

Y su paz ya llega a nuestros corazones.

Santiago de Alfeo,

apresura:

–            Vayamos pronto,

Vámonos por este sendero para llegar casi sin que nos vean los nazarenos.

Nos entretendrían…

Zelote objeta:

–          Pero os alejáis de vuestra casa…

También vuestra madre deseará veros.

Tadeo dice:

–          Puedes estar seguro, Simón…

De que nuestra madre está en casa de María.

Está allí casi siempre…

Y estará, porque están haciendo el pan.

Y por la niña enferma…

Jesús aprueba:

–          Sí, vamos por aquí.

Llegaremos al seto de nuestro huerto pasando por detrás del huerto de Alfeo.

Bajan a buen paso por el sendero:

Muy inclinado al principio.

Más suave cuando está ya cerca de la ciudad.

Pasan por olivares, luego por pequeñas parcelas ya sin mieses.

Caminando muy cerca de los primeros huertos de la ciudad.

Y los altos setos de tupidas frondas que rodean a aquéllos.

Hacia los cuales se pliegan las frondas, de los árboles pesados de fruta.

O los muretes de piedra seca, cubiertos enteramente por las ramas que cuelgan hacia fuera,

desde dentro de los huertos

hacen que su tránsito pase inadvertido por las amas de casa, que van y vienen por los huertos.

O hacen la colada y tienden la ropa en los pequeños prados que hay cerca de las casas…

El seto, toda una maraña de espinos durante el invierno;

después del enrojecimiento de los pequeños frutos en otoño.

Todo un adensarse de hojas durante el verano, después de la floración del espino albar en primavera.

que limita por un lado al huerto de María,

ahora está embellecido con una exuberante planta de jazmín y con un ondear de cálices en flor,

de las madreselvas,

que desde el interior del huerto, extienden sus ramas sobre el seto,

de forma que hacen a éste más tupido y hermoso;

un curruco canta en su espesura.

Y del interior del huerto llega el zureo de las palomas.

Santiago se adelanta a mirando la rústica cancilla que está detrás del huerto;

la que después de años de no servir para nada,

fuera usada para que entrara y saliera el carrito de Pedro para llevarse a Juan y Síntica.

Santiago dice:

–             También la barrera está resguardada y toda cubierta de ramas en flor.

Jesús le responde:

–             Vamos por el sendero y llamamos a la puerta.

A mi Madre le dolería ver estropeada esta barrera.

Tadeo exclama:

–              ¡Su huerto cerrado!

Tomás agrega:

–              Sí.

Y Ella es su rosa.

Santiago añade:

–              El lirio entre los espinos.

Zelote:

–                La fuente sellada.

Jesús:

–            Mejor:

El manantial de agua viva que brotando con ímpetu del monte hermoso…

da a la Tierra el Agua de Vida y surte con su perfumada pureza hacia el Cielo.

(Huerto cerrado y las otras imágenes, que en el presente capítulo se aplican a María Stma. están sacadas de:

Cantar de los Cantares 2, 2; 4, 8-12; 4, 15; 5, 1; 8, 11-12)

Santiago dice:

–            Dentro de poco estará dichosa viéndote.

Tadeo pregunta:

–           Hermano mío,

dime una cosa que desde hace tiempo deseo saber.

¿Cómo ves Tú a María?

¿Como Madre o como súbdita?

Es madre para Tí, pero es mujer y Tú eres Dios…

Jesús responde:

–            Como hermana y esposa;

como delicia y reposo del Dios y como conforte del Hombre.

Yo veo y tengo todo en María, como Dios y como Hombre.

Aquella que era la Delicia de la Segunda de la Trinidad Sacrosanta en el Cielo…

Delicia del Verbo, del Padre y del Espíritu;

es la Delicia del Dios Encarnado.

Y lo será del Hombre Dios glorificado.

Zelote medita:

–            ¡Qué Misterio!

¿Entonces Dios se ha privado dos veces de sus complacencias?

En Ti y en María.

Y os ha dado a la Tierra…

Santiago le responde:

–            ¡Qué amor!

Esto es lo que debes decir.

El amor impulsó a la Trinidad Sacrosanta dar a María y a Jesús a la Tierra.

Tomás pregunta:

–            Y no por Ti que eres Dios, sino por su Rosa…

¿No temió confiarla a los hombres, todos ellos indignos de tutelarla?

–                 Tomás, el Cantar te responde:

«El Pacífico tenía una viña y la confió a los viñadores;

los cuales, profanadores azuzados por el Profanador;

muchas sumas de dinero habrían dado por poseerla.

O sea, todas las seducciones para seducirla…

Pero la Viña hermosa del Señor se custodió por sí sola.

Y no quiso dar sus frutos sino al Señor

Y a Él abrirse y generar el Tesoro sin precio: el Salvador».

Ya han llegado a la puerta de la casa.

Tadeo comenta, mientras Jesús golpea en la puerta cerrada:

–              Habría que decir:

«Ábreme, hermana mía esposa, amada, paloma, inmaculada»…

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: