597 Milagros Indiscriminados


IMITAR A JESÚS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

462a Discurso y curaciones en las fuentes termales de Emaús de Tiberíades.

Al ver al romano que no fue escuchado,

sus conciudadanos exclaman:

–              ¡Pulgar hacia abajo, Apio Fabio!

–              ¡Pulgar hacia abajo!

–              El llamado rey de los judíos no te ha concedido la gracia.

–               Danos la bolsa.

–               Apuesta perdida.

Se forma un alboroto de griegos y romanos que rodean al defraudado.

El cual con un empujón, los aparta y se echa a correr lo que puede, pues está muy obeso;

tirándose hacia arriba el vestido, bamboleándose con toda su masa sebosa.

Pero tropieza y se cae en el polvo en medio de las carcajadas de sus amigos,

que lo arrastran hasta un árbol, contra cuyo tronco el ebrio se estrecha.

Y llora con ese llanto desabrido de los borrachos.

Los manantiales están sin duda cercanos, porque la densidad de gente es cada vez mayor…

Afluyendo de muchos caminos hacia un solo lugar.

Olor de aguas sulfurosas se nota en el aire.

Pedro pregunta:

–               ¿Bajamos hacia la orilla para evitar el contacto con estos impuros?

Jesús responde:

–                No son todos impuros, Simón.

Entre ellos hay también muchos de Israel.

Llegan a las termas:

Una serie de edificios blancos de mármol, con paseos entre ellos, de cara al lago;

separados de éste por una especie de vasta plaza con árboles,

bajo los cuales los que aquí han venido pasean en espera del baño…

O descansan después de éste.

Unas cabezas de medusa de bronce, que sobresalen por la pared de un edificio,

arrojan aguas humeantes a un estanque de mármol;

que blanco por fuera, está enrojecido por dentro, como si estuviera recubierto de hierro oriniento.

Muchos hebreos van a las fuentes y beben en copas el agua mineral, en este pabellón.

Pues los israelitas observantes quieren tener su propio lugar, para evitar contactos con los gentiles.

Hay muchos enfermos en camillas, en espera de la cura.

Y al ver a Jesús, muchos de ellos gritan:

–                ¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mi!

Jesús se dirige hacia éstos.

Son paralíticos, artríticos, anquilosados con huesos fracturados que no se sueldan, enfermos de anemias;

de glándulas, mujeres ajadas antes de tiempo, niños anticipadamente adultos.

Y bajo los árboles, mendigos que piden limosna lastimeramente.

Jesús se detiene donde están los enfermos.

Se extiende la voz de que el Rabí va a hablar y curar.

La gente, incluso la de otras razas, se acerca a ver.

Jesús mira a su alrededor.

Sonríe al ver salir todavía con el pelo húmedo de la ducha que ha tomado, al griego enviado por Síntica.

Levanta enseguida la voz para ser oído:

–              La misericordia abre las puertas a la gracia.

Sed misericordiosos para obtener misericordia.

Todos los hombres son pobres en algo:

Unos en monedas, otros en afectos, otros en la libertad, otros en la salud.

Y todos los hombres tienen necesidad de ayuda del Dios que ha creado el Universo…

Y que puede único Padre, socorrer a sus hijos.

Hace una pausa, como para dar tiempo a la gente de elegir, si venir a escuchar o irse a los baños.

Pero los baños están olvidados por la mayor parte.

Israelitas o gentiles se agolpan para oír…

Y no faltan romanos escépticos,

que esconden su curiosidad con el comentario que quiere ser chistoso:

–                  Hoy no falta el orador para hacer de este lugar termas romanas.

El griego Zenón hiende la multitud,

gritando:

–                ¡Por Zeus!

¡Estaba para salir para Tariquea y te encuentro aquí!

Jesús prosigue:

–                 Ayer alguien me dijo:

«Es difícil poner en práctica lo que Tú haces».

No, no es difícil.

Mi doctrina se funda en el amor.

Y el amor no es nunca difícil de llevarse a cabo.

¿Qué predica mi doctrina?

El culto a un verdadero Dios, el amor a nuestro prójimo.

El hombre eterno niño, tiene miedo de las sombras.

Sigue las quimeras porque no conoce el amor.

El amor es sabiduría y luz.

Es sabiduría porque desciende a instruir;

es luz porque viene a iluminar.

Donde hay luz desaparecen las sombras, donde hay sabiduría mueren las quimeras.

Entre los que me están escuchando hay gentiles.

Éstos dicen: «¿Dónde está Dios?»

«¿Quién nos asegura que tu Dios sea el verdadero?».

«¿Con qué nos aseguras que eres veraz en lo que dices?».

No son sólo los gentiles los que dicen esto.

También otros me preguntan:

«¿Con qué poder haces estas cosas?».

Con el poder que me viene del Padre.

De aquel Padre que ha puesto todas las cosas al servicio del hombre, su criatura predilecta.

Y que me manda a instruir a los hombres, mis hermanos.

¿Podrá el Padre, que ha dado poder a las entrañas de la tierra de hacer medicamentosas

las aguas de las fuentes, haber limitado el poder a su Cristo?

¿Y quién qué Dios, sino el Dios verdadero;

podrá  conceder al Hijo del hombre hacer prodigios que dan nueva vida a los miembros destruidos?

¿En qué templo de ídolos se ve que los ciegos recuperen la vista y los paralíticos el movimiento?

¿En cuál los moribundos, ante un «quiero» de un hombre, se levantan más sanos que los sanos?

Pues bien…

Yo, para dar gloria al Dios verdadero y para hacer que vosotros lo conozcáis y alabéis,

digo a estos que están reunidos aquí, cualquiera que fuere su raza y religión,

que obtendrán la salud que piden a unas aguas y que la obtendrán por Mí, Agua viva;

que doy la vida del cuerpo y del espíritu a quien cree en Mí y practica la misericordia con recto corazón.

Yo no pido cosas difíciles.

Pido un movimiento de fe y uno de amor.

Abrid el corazón a la Fe.

Abrid el corazón al amor.

Dad para recibir.

Dad las pobres monedas para recibir de Dios ayuda.

Empezad a amar a los hermanos.

Sabed tener misericordia.

Los dos tercios de vosotros están enfermos por su egoísmo y concupiscencia:

Demoled el egoísmo, frenad las concupiscencias.

Ganaréis en salud física y en sabiduría.

Demoled la soberbia.

Y obtendréis el favor del verdadero Dios.

Os pido la limosna para los pobres y luego os daré la gracia de la salud.

Jesús levanta un extremo del manto y lo extiende para recibir las monedas…

Las muchas monedas que paganos e israelitas se apresuran a echar.

Y no se dan únicamente monedas, sino también anillos y otras joyas;

echados con desprendimiento por las mujeres romanas.

Las cuales al llegar donde Jesús, lo miran…

Y alguna susurra alguna palabra, a la que Jesús asiente o responde brevemente.

Las ofrendas han terminado.

Jesús llama a los apóstoles para que lleven a su presencia a los mendigos.

Y con la misma rapidez con que el montón se había formado, desaparece hasta la última moneda.

Quedan joyas que al no haber en ese lugar nadie que las compre, para así transformarlas en monedas,

Jesús devuelve a sus donadoras.

Y para consolar a éstas les dice:

–              El deseo equivale al acto.

La ofrenda que habéis dado es igualmente preciosa, que si hubiera sido distribuida;

porque Dios ve el pensamiento del hombre.

Luego se yergue…

Y grita:

–               ¿De quién me viene el poder?

Del verdadero Dios.

Padre, muestra tu esplendor en tu Hijo.

En tu nombre ordeno a las enfermedades: ¡Alejaos!

Pasan algunos segundos impactantes…

Y se produce lo que ya se ha visto muchas veces:

Enfermos que toman nueva vida;

tullecidos que se enderezan;

paralíticos que se mueven.

Y se produce que los rostros toman color…

Los ojos lucen, se elevan gritos de hosanna, los romanos se felicitan recíprocamente.

Y entre éstos hay dos mujeres y un hombre que han recobrado la salud…

Quieren imitar a los sanados de Israel.

Y no llegando todavía a humillarse como los hebreos con el beso a los pies del Cristo,

hacen una reverencia, toman un extremo del manto y lo besan.

Y luego Jesús, eludiendo a la multitud, reanuda el camino.

Pero no la elude.

Porque, excepto algún obstinado gentil o algún hebreo aún más culpablemente obstinado,

todos lo siguen por el camino que va a Tariquea.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: