620 El Ser Cristianos


IMITAR A JESÚS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

472 Solicitud insidiosa de un juicio acerca de un hecho ocurrido en Yiscala.

Por la tarde del sábado, el sol está todavía alto;

siendo así que llegaron al pueblo con el crepúsculo.

En un tupido huerto con árboles frutales, se encuentra toda la comitiva apostólica.

Pedro rezonga:

–              No me gusta nada esta parada con ese hombre que se ha unido a nosotros…

Jesús responde:

–             Después de las oraciones nos marchamos.

Es sábado.

No se podía caminar.

Y nos ha sentado bien este descanso.

No haremos ya ningún alto hasta el próximo sábado.

–             Pero Tú has descansado poco.

¡Todos esos enfermos!…

–              Muchos que ahora alaban al Señor.

Para ahorraros mucho camino me habría quedado aquí dos días,

para dar tiempo a los curados a llevar la noticia al otro lado del confín.

Pero no habéis querido.

–              ¡No!

¡No!

Quisiera estar lejos ya.

Y…

No te fíes demasiado, Maestro.

¡Tú hablas!

¡Tú hablas!…

Pero ¿Sabes que todas tus palabras en ciertas bocas se transforman en veneno para Ti?

¿Por qué nos lo han mandado?

–            Lo sabes.

–           Sí.

Pero…

¿Por qué se ha quedado?

–           No es el primero que se queda después de acercarse a Mí.

Pedro menea la cabeza.

No está convencido.

Y masculla:

–           ¡Un espía!…

¡Un espía!…

–            No juzgues, Simón.

Podrías arrepentirte un día de tu juicio actual…

–            No juzgo.

Tengo miedo.

Por Ti.

Y esto es amor.

Y el Altísimo no me puede castigar por amarte.

–               No digo que te arrepentirías de esto,

sino de haber pensado mal de tu hermano.

–               Él es hermano de los que te odian.

Por tanto, no es mi hermano.

La lógica, humanamente, es justa;

pero Jesús observa:

–               Es discípulo de Gamaliel.

Gamaliel no está contra Mí.

–                Pero tampoco está contigo.

–                Quien no está en contra está conmigo, aunque no lo parezca.

No se puede pretender que un Gamaliel, el mayor doctor que tiene Israel hoy,

un pozo de saber rabínico, una verdadera mina en la que están todas las…

Sustancias de la ciencia rabínica, pueda diligentemente repudiar todo por optar…

Por Mí Simón, también a vosotros os es difícil optar por Mí dejando todo el pasado…

–               ¡Pero nosotros hemos optado por Ti!

–               No.

¿Sabes lo que es optar por Mí?

No es quererMe y seguirMe solamente.

Estas cosas son en mucho, mérito del Hombre que Soy y que atrae vuestras simpatías.

Optar por Mí es optar por mi doctrina, que es igual que la antigua en la Ley divina,

pero que es completamente distinta de esa ley;

de esa aglutinación de leyes humanas que han venido acumulándose durante los siglos,

formando todo un código y un formulario que de divino no tiene nada.

Vosotros, todos los humildes de Israel y también algún grande muy justo, os quejáis.

Y criticáis las sutilezas formalistas de los escribas y fariseos, sus intransigencias y dureza…

Pero vosotros tampoco estáis de ello inmunes.

No es culpa vuestra.

Durante siglos y siglos, habéis vosotros hebreos asimilado lentamente las…

Emanaciones humanas de los manipuladores de la pura y sobrehumana Ley de Dios.

Ya sabes, cuando uno sigue durante años y años viviendo de una determinada manera distinta

de la propia de su país, por vivir en un país extranjero.

Y viven en él sus hijos y los hijos de sus hijos, sucede que su descendencia

acaba por ser como la del lugar en que se halla.

Se aclimata tanto, que pierde incluso el aspecto físico de su nación,

además de las costumbres morales.

Y por desgracia tanto, que pierde la religión de sus padres…

Pero…

Ahí están los otros.

Vamos a la sinagoga…

–              ¿Hablas Tú?

–              No.

Soy un simple fiel.

He hablado con los milagros esta mañana…

–             Con tal de que no haya sido perjudicial…

Pedro está realmente descontento y preocupado.

Pero sigue al Maestro, que se ha reunido con los otros apóstoles.

Por el camino, dan alcance a Jesús el hombre de Yiscala y otros, quizás del pueblo.

En la sinagoga el arquisinagogo con deferencia,

se dirige a Jesús diciendo:

–             ¿Quieres explicar, Rabí, la Ley?

Pero Jesús lo rehúsa.

Y como un simple fiel, sigue todas las ceremonias.

Besa como los demás, el rollo que alarga el  ayudante del arquisinagogo.

Escucha la explicación del punto elegido por el arquisinagogo.

De todas formas aunque no hable…

Su aspecto ciertamente es ya predicación por el modo en que ora…

Muchos lo miran.

El discípulo de Gamaliel no lo pierde de vista ni un minuto.

Y los apóstoles recelosos como están, no pierden de vista al discípulo.

Jesús ni siquiera se vuelve cuando, en una puerta de la sinagoga, se produce un murmullo

que hace que muchos se distraigan.

Pero el rito termina y la gente sale a la plaza donde está la sinagoga.

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