Archivos del mes: 31 octubre 2022

642 Confesión de Fe


IMITAR A JESÚS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

482a En camino con un pastor samaritano que ve premiada su fe.

Y cuando un bosquecillo espeso se interpone entre él y el pastor se ríe…

Judas ríe, diciendo:

–             ¡Pero qué fácil es torear a la gente!

¿Os habéis convencido ahora de que yo no mentía, ni era un estúpido?

Felipe dice:

–             No, no mentías…

Pero has mentido ahora.

–              ¿Mentido?

No.

¿En virtud de qué dices eso, Felipe?

He sabido decir la verdad sin que se transforme en daño.

¿No venimos acaso, de la alta Galilea?

¿No somos acaso, de todos los lugares?

¿No fuimos acaso un día, a recibir pedradas por venerar las tumbas de los doctores?

¿Y no hemos pasado cerca también, en el último viaje hacia Yiscala?

¿He negado acaso, que Jesús es un rabí?

¿He dicho acaso, que no es más sabio que todos nosotros?…

Al decir estas cosas yo pensaba,

-y reía en mi corazón- que diciendo «nosotros»

asestaba un golpe a los rabíes, todos inferiores al Maestro,

aunque crean no serlo.

Y toreaba al pastor… ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!

Hay que saber decir las cosas…

Se dice todo sin pecar, ni causar daño.

Haciendo  una mueca de desagrado,

Tadeo dice:

–              Para mí, en todo caso, es mentir.

–             ¡Ah!

¡Ya, claro!

¡Lo he hecho yo!

Pero, has oído, ¿No?

Los del Templo han depuesto los prejuicios, las repulsas y la altanería,

para decir a los samaritanos que señalen el paso del Maestro,

para festejarlo en la frontera.

¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!

¡Menuda fiesta!

Tomás dice:

–              ¡La fiesta!

También ellos han sabido decir y pensar, hablando con falsedad, una verdad…

Judas de Keriot tiene razón.

Jesús se vuelve,

diciendo:

–             Sí.

El suyo, un engaño y odioso.

Pero también decir una cosa por otra con buen fin,

es siempre censurable.

Y mirando a Judas agrega:

¿Crees tú que el Señor tiene necesidad de esto,

para proteger a su Mesías?

No vuelvas a mentir, ni siquiera con buen fin.

El ánimo se acostumbra a imaginar la mentira…

Y los labios a proferirla.

No, Judas.

Evita la insinceridad.

–              Lo haré, Maestro.

Pero ahora callemos.

El pastor está llegando corriendo.

Efectivamente, las ovejas que ya sienten cercano el aprisco,

se echan a correr con esa carrera suya hecha de saltos desgarbados.

Balando se chocan unas con otras;

avanzan y pasan inevitablemente por entre los apóstoles,

de forma que casi los arrollan.

Así llega también el pastor, seguido del zagal y el perro.

Y no se detiene hasta cuando logra, con la ayuda del muchacho y del perro,

frenar a las ovejas.

Reunirlas, para que no se esparzan o bajen solas.

Secándose el sudor, suspirando,

el hombre dice.

–              ¡Son los animales más necios que hay en la Tierra!

¡Pero son muy útiles!

¡Si estuviera todavía Rubén!

¡Pero con solo este muchacho!…

Menea la cabeza bajando tras sus ovejas.

A las que el perro y el muchacho a la cabeza del rebaño,

mantienen recogidas.

Monologa:

–              Si supiera encontrar a ese profeta…

Samaritano y todo, hablaría con Él…

Jesús pregunta:

–              ¿Y qué le dirías?

–              Diría:

«Tenía una mujer buena como agua de monte para un sediento.

Y el Altísimo me la arrebató.

Tenía una hija buena como su madre;

un romano la vio, la quiso como esposa y se la llevó lejos.

Tenía al hijo varón, que era todo para mí…

Patinó en el monte un día que llovía, se rompió la columna…

Y ahora está inmóvil…

Ahora además está muy mal, porque se ha enfermado por dentro.

Y los médicos dicen que morirá.

No te pregunto por qué el Eterno me ha castigado.

Pero te ruego que me cures al hijo».

–             ¿Y crees que podría curártelo?

–            ¡Sí, cierto que lo creo!

Pero no lo veré nunca…

–             ¿Por qué esa certeza?

No es samaritano.

–              Es un justo.

Es el Hijo de Dios, se dice.

–             Vosotros en los padres, habéis ofendido a Dios.

(En los padres, habéis ofendido a Dios, a causa del cisma referido:

en 1 Reyes 12-13; 2 Reyes 17, 24-41;

2 Crónicas 10; se lee esta promesa, en el llamado «protoevangelio» de Génesis 3, 15)

–              Es verdad.

Pero también está escrito que Dios concederá el perdón de la Culpa del hombre,

enviando al Redentor.

En el Pentateuco al lado de la condena contra Adán y Eva,

se lee esta promesa.

Y el Libro la cita más veces.

Si perdona aquella Culpa…

¿Puede no tener misericordia de mí,

que no tengo culpa de haber nacido samaritano?

Yo creo que si el Mesías conociera mi dolor se compadecería.

Jesús sonríe, pero no dice nada.

Y los apóstoles se entienden con recíprocas sonrisas.

Pero el pastor no lo nota.

Jesús pregunta:

–             ¿Ese muchacho entonces, no es tu hijo?

–             No.

Es hijo de una viuda que tiene ocho hijos varones y que pasa hambre.

Yo lo he tomado como ayuda…

Y como hijo…

Para no estar solo después…

Cuando Rubén esté en la tumba…

El pastor suspira profundamente.

–             Pero si tu hijo se curara…

¿Qué harías de éste?

–             Lo seguiría teniendo.

Es bueno y siento compasión de él…

Bajando la voz, agrega:

–            Él no lo sabe…

Pero su padre murió en las galeras.

–            ¿Qué había hecho para merecerlo?

–            Nada voluntario.

Pero su carro arrolló a un soldado borracho…

Y fue acusado de haber querido hacerlo.

–              ¿Cómo sabéis que ha muerto?

–              ¡No se sobrevive mucho en el remo!

Pero la noticia cierta nos llegó a través de un mercader de Samaria,

que vio como lo sacaban muerto de los grilletes y lo arrojaban al mar,

más allá de las Columnas.

–              ¿Y lo tendrías contigo realmente?

–              Estoy dispuesto a jurarlo.

Él, infeliz;

yo, infeliz.

Y no soy el único.

Otros han tomado consigo a los hijos de la viuda.

Y ella se ha quedado con las tres niñas.

Que siguen siendo demasiadas.

Pero mejor ser cuatro que doce…

¡De todas formas, no hace falta que jure!…

Rubén morirá…

Por las mejillas del pastor ruedan silenciosas lágrimas…

Han llegado a un punto en el que ya se ve el camino,

muy transitado por peregrinos;

que se dirigen hacia los lugares de parada:

El crepúsculo se acerca.

El pastor pregunta:

–              ¿Tienes dónde dormir?

–               No, la verdad es que no.

–               Te diría: «ven»

pero la casa es pequeña para todos.

De todas formas, el aprisco es grande.

–               Dios te recompense como si me hubieras dado posada.

Aunque voy a proseguir hasta que se ponga la Luna.

–              Como quieras.

¿No temes perderte?

¿Y tener encuentros desagradables?

–             Respecto a los salteadores…

Me protege mi pobreza y la de mis compañeros.

Respecto al camino,

me pongo en las manos del ángel de los peregrinos.

–             Tengo que ir delante del rebaño.

El muchacho no sabe todavía de carros…

Se adelanta presuroso para guiar a las ovejas y salvaguardarlas.

641 El Canciller


IMITAR A JESÚS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

482 En camino con un pastor samaritano que ve premiada su fe.

En la sierra montana de Samaria, con sus montes que no son los más altos…

Porque los más altos están más al sur, con sus cimas bien erguidas hacia el cielo,

que de nuevo está sereno y ya no llueve.

Los apóstoles caminan lo más cerca que pueden de Jesús.

Pero el atajo que han tomado,

es un sendero que no lo permite frecuentemente,

así que el grupo se forma y se deshace continuamente.

Hay muchos pastores con sus hatos en los montes;

a ellos se dirigen los apóstoles,

para preguntar si sigue siendo el sendero que conduce

al camino de caravanas que del mar va a Pel.la.

A pesar de ser samaritanos,

responden siempre a las preguntas sin desaires.

Uno, en un nudo de caminos estrechos que van en todas las direcciones,

para bifurcarse luego aún en otros nudos,

dice:

–              Dentro de poco bajaré.

Descansad bien.

Recorreremos el camino juntos.

Si os perdierais en estos montes…

No sería cosa buena…

Bajando la voz añade:

–            ¡Por los bandoleros!…

Mira a su alrededor como temiendo tenerlos cerca amenazadores.

Luego tranquilizado, sigue diciendo:

–              Bajan de las laderas del Garizim y del Ebal.

Y se esparcen, en esta época de peregrinajes.

Siempre encuentran trabajo,

a pesar de que los romanos refuercen la guardia en los caminos…

Porque siempre hay gente que evita los caminos transitados,

para llegar antes…

O por otros motivos.

Con una sonrisita significativa,

Felipe dice:

–             Tenéis muchos bandoleros, ¿Eh?

El pastor contesta resentido:

–             ¿Crees que son samaritanos, tú, galileo?

Habiendo sido el promotor de esta desviación del itinerario,

se siente en el deber de  eliminar todo incidente desagradable…

Y aflora la diplomacia inherente en Judas de Keriot,

el cual interviene diciendo:

–            ¡Oh no!

¡No, no!

Es porque sabiendo que sois hospitalarios;

los que hacen el mal en otro lugar vienen a refugiarse aquí.

Es como si…

Si fuerais un lugar enteramente de refugio.

Los malhechores saben bien que nadie, ni galileo ni judío;

los perseguiría aquí.

Y se aprovechan de ello.

También se pone de su parte la naturaleza.

Estos montes…

–               ¡Ah, creía que pensarais!…

Los montes, sí, ayudan mucho.

Bueno y los dos más altos…

Sí…

¡Pero…

Cuántos bandoleros nos traen el Adomín y el paso de Efraím!

¡De todas las razas, je, je!

Y los soldados de Roma son astutos…

No van a desalojarlos.

Ya de por sí;

sólo las serpientes y las águilas pueden conocer y penetrar en sus madrigueras.

Y se cuentan cosas tremendas.

Pero sentaos.

Os doy leche…

Samaritano, sí.

¡Pero yo también sé el Pentateuco!

Y con quien no ofende, no ofendo.

Vosotros…

A pesar de ser galileos y judíos, no ofendéis.

Pero se dice que os ha surgido un profeta que enseña a amarnos.

Si no pensara que según los escribas y fariseos de Israel somos malditos…

Pues así nos lo dicen.

Diría que los grandes profetas que nos han amado, a pesar de ser samaritanos;

han vuelto en Él como dicen algunos, para vivir de nuevo.

Pero yo no creo estas cosas…

Aquí tenéis la leche…

De todas formas, me gustaría encontrar a ese profeta.

Dicen que el otro profeta,

el que se había refugiado en nuestras fronteras y al cual no traicionamos.

Y los que nos insultan deberían recordarlo;

dijo que este profeta surgido en Israel es más grande que Elías.

Lo llamó Cordero de Dios, Cristo.

Samaritanos de Siquem han hablado con Él y dicen de Él grandes cosas.

Muchos se han puesto en los caminos grandes, porque se piensa que pasará.

Es más y es la primera vez que sucede…

También judíos, fariseos y doctores nos han preguntado en todas las ciudades,

diciéndonos que si lo vemos corramos adelante para decir que llega,

porque quieren festejarlo mucho.

Los apóstoles se miran de reojo;

pero prudentemente, no hablan.

Judas, con sus brillantes ojos negros, llenos de una luz de triunfo,

parece decir:

–            ¿Habéis oído?

¿Estáis convencidos ahora de que tengo razón?

El pastor sigue hablando:

–             Vosotros lo conocéis, claro.

¿De dónde venís?

Judas responde rápidamente:

–            De la alta Galilea.

–            ¡Ah! sois…

No.

Tú no eres galileo.

–            Somos de todos los lugares.

Hemos hecho una peregrinación a las tumbas de los doctores.

–            ¿Ah, sois discípulos, quizás?…

Señalando a Jesús, que viste su túnica blanca de lino,

añade:

¿Pero este hombre no es un rabí?

–              Somos discípulos.

Bien has dicho.

Y… Sí, es un rabí este hombre.

Pero tú sabes que de rabí a rabí hay diferencia…

–              Lo sé.

Claro que éste es joven…

Y tendrá que aprender todavía de los grandes doctores del Templo ‘vuestro‘…

Lanzando una evidente pulla de desprecio en el adjetivo posesivo.

Pero Judas, siempre tan dispuesto a rebatir;

en esta ocasión se comporta con una docilidad maravillosa.

Los otros no hablan.

Jesús está como absorto.

Por lo tanto, el alfilerazo no suscita réplicas.

Sonriendo con su alta diplomacia, de astuto canciller forjado en el Templo…

Judas confirma:

–              Es muy joven, efectivamente.

Pero es el más sabio de nosotros.

Y para poner fin a la conversación, que podría hacerse peligrosa,

pregunta:

–             ¿Tienes que estar todavía mucho aquí?

Porque para la noche querríamos estar abajo.

–            No.

Voy presto.

Reúno a las ovejas y voy.

–             De acuerdo.

Nosotros mientras, nos adelantamos…

Levantándose con los demás,  retoman inmediatamente el sendero.

La Falsa Iglesia


¿Cómo es la “Otra Religión” que ha Crecido en las Bancas de las Iglesias Católicas?    

Sin hacer mucho ruido, como el mar que crece, se está extendiendo la tendencia.

Se desestima que las consecuencias de lo que hacemos nos puede privar de la Vida Eterna.

Y hasta hay algunos controlan que no hablemos de ello.

Porque “sabes, no se debe hablar de cosas malas de la iglesia”.

Para evitar que lo que hacemos no tenga consecuencias en nuestro el juicio final;

tratamos de cambiar en la Tierra los criterios por lo que se nos juzgará en el cielo..

Creando opinión para modificar lo que la iglesia consideraba tradicionalmente pecaminoso o admisible.

¿Pero esta fantasía mundana de que Dios acepta casi cualquier laxitud…

es fecunda a largo plazo para la institución eclesial?

LA MAREA CRECIÓ ANTES DEL PAPA FRANCISCO

Parece claro que el pontificado de Francisco pretende cambiar criterios pastorales tradicionales..

‍Como por ejemplo la comunión a los divorciados vueltos a casar. .

La información que llega por todos lados, tanto de partidarios de Francisco y  de opositores, es coincidente.

Todos hemos visto que esto no está dicho en voz alta ni directamente;

sino que operado a través de la búsqueda de aliados a nivel de los obispados y las parroquias.

Algunos se preguntarán…

¿Qué se le ha dado al Papa ahora para cambiar la pastoral tradicional sobre los divorciados vueltos a casar?

¿Y por qué lo está haciendo con esa metodología ‘subterránea’?

A punto que lo pensemos con algo de detenimiento…

Veremos que en realidad Francisco está “blanqueando” lo que la masa católica occidental piensa.

Durante décadas la mayoría de los católicos se fueron separando de las enseñanzas tradicionales de la Iglesia.

‍Un ejemplo claro es la anticoncepción, pero eso es sólo la punta del iceberg.

‍La ideología del mundo ha invadido tanto las bancas de la Iglesia,

que se ha desdibujado la idea tradicional que Jesús, como Dios,

nos vino a comunicar y a mandar cosas eternas.

La idea es que muchas de las cosas que Jesucristo nos ha pedido estaban en consonancia con su época;

pero ya no tienen relevancia para la nuestra.

Es así como hoy se entiende que lo que Jesús prohibió:

O sea la posibilidad de divorciarse y de casarse nuevamente, no es un precepto absoluto:

“el hombre no separe lo que Dios ha unido” (Mc 10,9; Mt 19,6).

Pero algunos dirán sin dejarles de asistir razón, que la apostasía que ha crecido en las bancas de la Iglesia,

es consecuencia de la falta de predicación de los sacerdotes sobre temas que a veces se llaman batallas culturales.

¿Cuántas veces has oído en tu Iglesia una prédica sobre el tema de los divorciados, la anticoncepción, el aborto o la homosexualidad?

Y otros, pensando en aún más profundidad;

establecerán que esa falta de predicación es consecuencia de UNA APOSTASÍA

que creció en el clero a raíz del Concilio Vaticano II.

Piensa lo siguiente:

Si a un grupo de personas NO se les indica con convicción y se le recuerda, que la Biblia es la palabra eterna de Dios.

‍Y si por el contrario se les demuestra que esa palabra puede ser reinterpretada a la luz de las nuevas tendencias culturales.

Entonces se abre el grifo para que cada uno trate de interpretarla…

para quitarle las demandas que se le hacen pesadas.

Eso es lo que HA PASADO Y ESTÁ PASANDO.

Los cristianos que viven el evangelio de San Evangelista: un evangelio que NO EXISTE, pero que ellos han acomodado a su manera de vivir. Con la Palabra de Dios que les gusta, DESECHANDO lo que les disgusta… (Porque se NIEGAN a OIR lo que NO les CONVIENE)

Es un tema fascinante analizar por qué estamos en esta situación.

Pero lo cierto es que estamos en un punto en que hoy, la gente que está sentada en las bancas de los templos,

NO TOLERA de buen grado,

que se pare un sacerdote en el ambón y les predique la posición hasta hoy oficial, doctrinal;

sobre los divorciados vueltos a casar, la anticoncepción, el aborto y la homosexualidad.

Y los sacerdotes no lo hacen.

A veces porque no quieren confrontar con su público…

Y a veces porque ellos mismos creen que esa doctrina debe aggiornarse.

‍Entonces, lo que sucede ahora, es que quien solamente recuerde en voz alta las verdades históricas de la fe.

Y sin siquiera intención de prédica, es considerado un alborotador.

Entonces lo del título.

Este es un movimiento que empezó mucho antes que Francisco llegara al pontificado.

Y él está blanqueando la situación.

Pero algunos dirán que el Papa tiene en sus manos la opción de reafirmar la doctrina…

Y la pastoral sobre los divorciados vueltos a casar o blanquearla según lo que piensa el mercado católico.

‍Es absolutamente cierto.

2 Timoteo 3 – Biblia de Jerusalen
Carácter de los hombres en los postreros días
1. Ten presente que en los últimos días sobrevendrán momentos difíciles;
2. los hombres serán egoístas, avaros, fanfarrones, soberbios, difamadores, rebeldes a los padres, ingratos, irreligiosos,
3. desnaturalizados, implacables, calumniadores, disolutos, despiadados, enemigos del bien,
4. traidores, temerarios, infatuados, más amantes de los placeres que de Dios,
5. que tendrán la apariencia de piedad, pero desmentirán su eficacia. Guárdate también de ellos.
6. A éstos pertenecen esos que se introducen en las casas y conquistan a mujerzuelas cargadas de pecados y agitadas por toda clase de pasiones,
7. que siempre están aprendiendo y no son capaces de llegar al pleno conocimiento de la verdad.
8. Del mismo modo que Jannés y Jambrés se enfrentaron a Moisés, así también estos se oponen a la verdad; son hombres de mente corrompida, descalificados en la fe.
9. Pero no progresarán más, porque su insensatez quedará patente a todos, como sucedió con la de aquéllos.

Pero en todo caso es su decisión, que puede ser debatida – y lo es fuertemente hoy -,

por católicos de a pie, así como sacerdotes, obispos y cardenales.

Y aún queda la siguiente pregunta:

¿Por qué el Papa está operando el cambio de una manera subterránea?

Se nos ocurre que si lo dijera formalmente, se produciría un tal revuelo en la Iglesia que llevaría a un CISMA.

Polarizando las líneas de fractura que existen desde hace décadas;

pero que más o menos han marchado unidas hasta ahora.

Y aunque se atreviera a arriesgarse a dividir a la Iglesia – preocupación que ya ha manifestado -,

su posición aun siendo mayoritaria en las bancas occidentales, posiblemente naufragaría a nivel de obispos y cardenales,

cuya mayoría fue elegida por pontífices más conservadores (Juan Pablo II y Benedicto XVI).

¿LA MAYORÍA DE LOS CATÓLICOS CREEN EN EL DIOS CRISTIANO?

Está siendo cada vez más dudoso.

¿Creen en el Dios que se hizo hombre para salvarnos del pecado?

QUE MURIÓ EN LA CRUZ Y RESUCITÓ

Que nos llama a participar en una vida de sacrificio y amor hasta que él Venga…

Dijo que Vendría: VINO. Dijo que Moriría: MURIÓ. Dijo que Resucitaría: RESUCITÓ. Dijo que Regresaría: REGRESARÁ.

Para elevarnos de entre los muertos en el Juicio Final,

donde encontraremos que algunos han elegido la Vida Eterna.

Y otros la condenación eterna…

¿Verdaderamente tienen FE en todo esto?

En los hechos, la mayoría perece creen en lo que cita H. Richard Niebuhr:

«Un Dios sin ira, que lleva a los hombres sin pecado, a un reino sin juicio, a través de un Cristo sin cruz.»

Esta es la religión que gusta al Enemigo.

De Cristo sin la cruz, a pesar que adopte todos los aspectos formales y ritos del catolicismo original.

UNA HEREJÍA O NUEVA RELIGIÓN SE ABRE PASO

Hoy día pulula dentro del catolicismo una herejía grave.

Por querer acercar tanto a Cristo a los hombres y por pedir que solucione nuestros problemas económicos y materiales,

se ha despojado a Cristo de su dimensión divina y espiritual.

Para esta herejía, Jesús no vino para salvarnos del pecado;

no murió en la cruz para redimirnos y abrirnos las puertas del cielo.

Para algunos, sobre todo en Latinoamérica,

vino como inconformista que quiere poner orden y justicia, destruyendo a los ricos y capitalistas;

Falsa Iglesia con la NEFASTA Teología de la Liberación…

para así dar de comer a los pobres.

Quienes defienden esta posición dicen:

«Lo urgente hoy es el estómago, la cultura, la distribución a los pobres».

Este error distorsiona la misión de Cristo, pues Cristo vino a liberarnos del pecado que se esconde en el corazón de cada hombre.

‍Eliminado el pecado, podrán cambiarse más fácilmente las estructuras de pecado;

entre ellas la desigual distribución de la riqueza.

COMO PODEMOS DEFINIR ESTA NUEVA RELIGIÓN

¿Dónde está la base falsa de esta herejía? .

En que la salvación universal que se ofrece a todo el mundo, en realidad la obtienen todos, independientemente de sus creencias o prácticas éticas.

Nada puedes hacer con tu libre albedrío, que te lleve lejos del cielo.

Queremos evitar el dolor y ser felices.

Y esta interpretación de la religión nos afirma justo donde estamos y lo que queremos.

Y nos ofrece el mecanismo de orar para que esto sea posible.

Belloc y PIo X llamaron Modernismo a esta herejía.

Pero incluso reconocieron que parecía ser una mezcla de todas las herejías y que era difícil de precisar o definir.

«El querer conciliar la Fe con el espíritu moderno, conduce mucho más allá de lo que se piensa: No sólo al debilitamiento, sino a la pérdida total de la Fe.» San Pío X

Otros creen que el mejor nombre para ella es Inconsecuencialismo.

O sea la creencia de que no existen consecuencias en ninguna de nuestras elecciones o acciones.

Nada de lo que hacemos conducirá al cielo o al infierno.

Nuestras vidas son obras de ficción <como si fuese un maestro bonachón de jardín de infantes de una escuela pública indulgente.

Y puesto que nada conduce a nada, la cultura de esta herejía es una especie de parodia del Reino de los Cielos:

el Infierno en la Tierra, un lugar que es por encima de todo irreal.

En el INFIERNO, el Reino del odio están peor; los demonios desquitan su ODIO mortal. Se sufre el Calvario de Jesús, con TODO el RIGOR de la Justicia Divina

TENEMOS LIBERTAD PARA ELEGIR TODO

Es un lugar donde podemos elegir nuestros propios géneros, nuestras propias doctrinas, nuestro propio camino, nuestra verdad, nuestra propia vida.

Y si por ahí no lo hacemos – porque aún nos pesa la catequesis que recibimos cuando niños -,

no vemos mal, ni reprobable;

ni siquiera cuestionable, que otros lo hagan.

Se carece de todo juicio, porque el juicio es sobre las consecuencia de nuestra propia toma de decisiones del día a día;

de nuestras propias «decisiones difíciles».

Pero sucede que ahora ningún asunto tiene consecuencias en lo más mínimo.

‍Así el Infierno a lo sumo, es un lugar donde nada se conecta con nada, todo está aislado, fragmentado y atomizado.

‍Y SI EXISTE Y HAY ALGUIEN EN ÉL

(cosa que muchos católicos dudan)

NO PUEDE SER ETERNO.

EL CRISTO SIN LA CRUZ

El objetivo es negar la cruz y todo lo que implica la Cruz:

el sacrificio, el sufrimiento, la disciplina, la decisión, la muerte, la culpa y el pecado.

Tener a Cristo sin la cruz es su objetivo.

Esto, según el Obispo Sheen, fue el sello del espíritu del Anticristo:

la NEGACIÓN de la Cruz en todas sus formas.

Pero si tu, en toda la filosofía de tu vida te dedicaste a negar las consecuencias…

(Y la cruz es la expresión más contundente de las consecuencias)

Entonces todo lo que hagas – especialmente tu religión – se convierte en inconsecuente.

Lo que significa decir, sin importancia, menor, sin sentido, sosa.

Y en última instancia una forma de pasar el tiempo y conformarnos.

¿POR QUÉ UN SER HUMANO NORMAL BUSCA ALGO COMO ESTO?

La mayoría de quienes están en las bancas de los templos no están encantados con los cristianos que hablan del pecado, del infierno, de los 10 mandamientos..

Y ahí está el caldo de cultivo.

Si queremos una experiencia religiosa podemos tomar un paseo por el bosque y orar en paz y tranquilidad.

‍Pero por supuesto, necesitamos a la Iglesia para los Sacramentos y para la enseñanza infalible de la moral y la fe.

«Si no cargamos la Cruz elevándonos con la Fe… La Pasión nos APLASTA Y Satanás nos destruye.»

Aunque esto es visto como un atavismo, una costumbre formal que ha sido despojada de consecuencias.

Es así como en algunas homilías dicen que«nuestro esfuerzo debe estar en cambiar las injusticias de este mundo».

Cuando en realidad nuestra lucha en el mundo tiene que ver con negar el propósito del deseo,

educarnos en la abstención y eliminar las pasiones desordenadas.

Y suceden cosas aberrantes como en Italia,

 donde sacerdotes reemplazan en la misa la recitación del Credo porque YA NO CREEN más en él.

Otro que le aconseja a los padres que no hablen del Infierno a los hijos,

porque «no ayuda a nadie y duele». Ver estos niveles de apostasía aquí.

EL COLAPSO INMINENTE

El sociólogo Philip Rieff, en El Triunfo de la Terapéutica, observó que las instituciones mueren cuando ya no pueden comunicar sus valores fundamentales a la siguiente generación de una manera convincente.

Dijo esto para apoyar su afirmación (¡de 1966!) que el cristianismo se estaba muriendo en Occidente.

Porque nosotros, los occidentales nos hemos vuelto hostiles al espíritu ascético,

que es inseparable de cristianismo auténtico y que ha sido así desde el principio.

Probablemente Rieff tenga razón, porque un cristianismo que hace la demanda de algo de sacrificio a sus seguidores,

no sólo es fiel a la naturaleza de la religión, sino que es mucho más probable que engendre el tipo de devoción que perdure a través de la época oscura.

Quienes mueren en la Cruz, ¡Resucitarán!

Aparte de sus innovaciones teológicas radicales que son imposibles de armonizar con el cristianismo, como fue conocido en sus primeros 1900 años,

el cristianismo progresista ha adoptado plenamente la mentalidad terapéutica, en el sentido de que significa Rieff.

Se está muriendo porque NO puede convencer a los jóvenes, a abrazar sus valores dentro de las iglesias institucionales.

No se puede negar que muchos de los jóvenes aceptan el liberalismo social adoptado por los sacerdotes progresistas..

Pero tampoco se puede negar que la mayor parte de ellos no ve por qué tienen que ser parte de una iglesia para ser socialmente progresistas.

¿Cómo podemos salir de esto?

¡¡¡Ahhh, qué pregunta difícil para los hombres de hoy!!! 

La única solución es IMPLORAR un carisma de FE VERDADERA, para que el Espíritu Santo resucite nuestro interior…

Fuente: Foros de la Virgen María

El papa Francisco admite que sacerdotes y monjas consumen pornografía

Publicado:
El pontífice instó a los seminaristas y demás miembros de la Iglesia que bloqueen o eliminen este tipo de contenido en sus dispositivos móviles para «no tener la tentación entre manos».
El papa Francisco admite que sacerdotes y monjas consumen pornografía

La pornografía es un «vicio» generalizado al que ni siquiera las monjas y los sacerdotes son ajenos,

lamentó esta semana el papa Francisco durante un evento con seminaristas y religiosos celebrado en Roma.

Al hablar de Internet y los dispositivos móviles, Francisco defendió su uso porque ayudan a «progresar en la vida«.

Sin embargo, enfatizó en que «hay que saber usar bien» estas tecnologías,

debido a que también encierran peligros que corrompen, como la pornografía.

«Es un vicio que tiene mucha gente; muchos laicos, muchas laicas y también sacerdotes y monjas.

El diablo entra por ahí.

Y no hablo solo de la pornografía criminal, como la de los abusos a niños […], eso ya es degeneración,

sino también de la pornografía ‘normal’«, dijo el pontífice.

«La tentación entre manos»

En este sentido, pidió a los seminaristas y demás miembros de la Iglesia que bloqueen o eliminen este tipo de contenido en sus teléfonos móviles para «no tener la tentación entre manos», o que se defiendan para «no meterse en eso».

«Debilita el alma.

Por ahí entra el demonio, debilita el corazón sacerdotal», añadió.

La pornografía en línea es una realidad que afecta también «a los sacerdotes, a los seminaristas, a las religiosas y a las almas consagradas«, insistió Francisco.

«El corazón puro, el que Jesús recibe todos los días, no puede recibir esta información pornográfica», advirtió.

De acuerdo con el Catecismo de la Iglesia Católica, la pornografía es una «ofensa grave contra Dios»,

porque «atenta contra la castidad pervirtiendo el acto conyugal, la entrega íntima de los cónyuges entre sí».

640 Pequeñeces


IMITAR A JESÚS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

481 Llegada a Enganním. 

El tiempo ha mantenido exactamente sus promesas…

Y se ha resuelto en un agua fastidiosa, menuda, persistente.

Quien va en carro se defiende bien.

Pero quien va a pie o en burro se moja y siente la molestia,

sobre todo los que soportan no sólo el fastidio del agua, que les moja la cabeza y los hombros,

sino también el del fanguillo cada vez más suelto, que entra en las sandalias,

se pega en los tobillos y salpica los vestidos.

Los peregrinos se han puesto sobre la cabeza hechas dos dobleces, los mantos o mantas

y parecen todos frailes encapuchados.

Jesús y Juan a pie, están muy mojados.

Pero se preocupan más de proteger las sacas, donde están los vestidos de recambio, que de sí sismos.

Así llegan a Enganním.

Separándose para encontrarlos antes, se ponen a buscar a los apóstoles.

Es Juan el que primero encuentra a su hermano Santiago, que ha comprado las provisiones para el sábado.  

Santiago de Zebedeo,

dice:

–           Estábamos preocupados.

Y si no os hubiéramos visto, hubiéramos vuelto para atrás a pesar del sábado…

¿Dónde está el Maestro?

Juan responde:

–             Ha ido a buscaros.

Aquel al que encuentre antes irá donde el fabro.

–             Entonces…

Mira, nosotros estamos en aquella casa.

Vive una buena mujer con tres hijas.

Ve enseguida donde el Maestro y ven…

Santiago baja la voz…

Y mirando a su alrededor, bisbisea:

–            Hay muchos fariseos…

Seguro que con malas intenciones.

Nos preguntaron por qué no estaba con nosotros.

Querían saber si ha seguido adelante o si se ha quedado atrás.

Primero dijimos: «No sabemos».

No nos han creído.

Y es normal, porque…

¿Cómo podemos decir nosotros que no sabemos dónde está Él?

Entonces Judas Iscariote -él no tiene tantos escrúpulos- dijo:

«Ha ido por delante»

Y dado que no estaban convencidos y hacían preguntas sobre con quién, con qué…

Sobre cuándo se había marchado;

sobre si se sabía que el otro viernes estaba en la zona de Yiscala, pues dijo:

«En Ptolemaida subió a una nave; por tanto, nos ha precedido.

Bajará en Joppe y entrará en Jerusalén por la Puerta de Damasco;

para ir inmediatamente a la casa de Bezeta de José de Arimatea».

–           ¿Pero por qué tantas mentiras? – pregunta Juan escandalizado.

–           ¿Qué sé yo?

Se lo dijimos también nosotros.

Pero se rió y dijo «Ojo por ojo, diente por diente y mentira por mentira.

Basta con que el Maestro se encuentre a salvo.

Lo buscan para hacerle algún daño Lo sé».

Pedro le hizo la observación de que nombrar a José podía crearle a éste problemas.

Pero Judas respondió:

«Irán rápidamente all.

Y al ver el estupor de José, comprenderán que no era verdad».

«Te odiarán, entonces, por haberte burlado de ellos…» objetamos.

Pero él, riéndose, dijo:

«¡Me río yo de su odio!

Sé cómo mantenerle inocuo…»

Pero, ve, Juan.

Trata de encontrar al Maestro y vuelve con Él.

El agua nos viene bien.

Los fariseos están en las casas para no mojarse sus amplísimos ropajes…

Juan da a su hermano la saca y hace ademán de marcharse veloz.

Pero Santiago lo retiene para decirle:

«Y no refieras al Maestro las mentiras de Judas.

Aunque hayan sido dichas con buena finalidad, no dejan de ser mentiras.

Y el Maestro odia la mentira…

–              No se lo diré.

Juan se marcha raudo.

Santiago ha atinado en lo que ha dicho:

Los ricos están ya en las casas.

Por las calles circula en busca de un alojamiento, solamente la gente modesta…

Jesús está debajo de un atrio, junto al taller del herrador.

Juan llega hasta Él y le dice:

–             Ven enseguida.

Los he encontrado.

Podremos vestirnos con ropa seca.

No dice ninguna otra cosa para explicar su prisa.

Pronto llegan a la casa.

Entran por la puerta que han dejado entornada.

Allí, inmediatamente detrás, están los once apóstoles.

Ellos se arremolinan en torno a Jesús, como si no lo vieran desde muchos meses atrás.

La dueña de la casa, una mujercita ajada, carniseca;

echa alguna ojeada desde detrás de una puerta entornada. 

Jesús con una sonrisa, los saluda diciendo:

–              La paz a vosotros.

Los abraza sin diferencias en el afecto.

Todos hablan al mismo tiempo, queriendo decir muchas cosas.

Pero Pedro grita:

–           ¡Callaos!

Y no lo retengáis.

¿No veis lo mojado y cansado que está?

Volviéndose hacia el Maestro,

agrega:

–              He dicho que te preparen un baño caliente y…

Trae acá ese manto mojado…

Y también que te calienten la ropa.

La he sacado de tu saca…

Luego se vuelve hacia el interior de la casa y grita:

–             ¡Eh! ¡Mujer!

El Huésped ha llegado.

Trae el agua, que de lo demás me preocupo yo.

Y la mujer, tímida como todos los que han sufrido y su cara dice que ha sufrido…

Cruza silenciosa el pasillo, seguida de tres jovencitas que la asemejan en la delgadez y en la expresión,

para ir a la cocina a tomar los calderos llenos de agua hirviendo.

–             Ven, Maestro.

Y también tú, Juan.

Estáis más fríos que un ahogado.

Pero he dicho que cocieran enebro con vinagre para meterlo en agua.

Es bueno.

Efectivamente, los calderos al pasar, han emanado olor de vinagre y otros aromas.

Jesús, al entrar en un cuartito donde hay dos anchos artesones,

(o sea, dos tinas de madera, quizás destinadas a las coladas),

mira a la mujer que sale con sus hijas y la saluda:

–              La paz a ti y a tus hijas.

Que el Señor te recompense.

Ella responde:

–             Gracias, Señor…

Y enseguida desaparece.

Pedro entra con Jesús y Juan.

Cierra la puerta y susurra:

–              Ten en cuenta que no sabe quién Eres…

Todos somos peregrinos y Tú eres un rabí;

nosotros, tus amigos.

Es verdad, en el fondo…

Es… ¡mmm!

¡Bueno!

Es una verdad, sólo que velada…

Hay demasiados fariseos y…

Demasiados interesados en Ti.

Hazte tu composición de lugar…

Después hablaremos.

Y se marcha; los dejándolos solos.

Regresa donde los compañeros, que están sentados en un cuartito.

Pedro les dice:

–            ¿Y ahora?

¿Qué le vamos a decir al Maestro?

Si decimos que hemos mentido, se va a apenar.

Pero…

No podemos no decírselo.  

Judas dice:

–             ¡No te sacrifiques, hombre!

Yo he mentido, yo se lo diré.

–              Y lo vas a poner más triste todavía.

¿No has visto lo afligido que está?

–              Lo he visto.

Pero es porque está muy cansado…

Además…

Sé también decir a los fariseos: «Os mentí».

Esto son pequeñeces.

Lo importante es que Él no deba sufrir.

Felipe observa:

–            Yo no diría nada.

A nadie.

Si se lo dices a Él, no vas a conseguir tenerlo oculto;

si a ellos, no vas a conseguir salvarlo de las insidias… 

Judas dice con seguridad:

–             Eso lo veremos.

Pasa poco tiempo y Jesús vuelve con la ropa seca, reconfortado por el baño.

Juan le sigue.

Hablan de todo lo que ha sucedido al grupo apostólico, al Maestro y a Juan.

Pero ninguno habla de los fariseos,

hasta que Judas dice:

–             Maestro, sé que los que te odian te buscan.

Y para salvarte, he esparcido la voz de que no vas a Jerusalén por los caminos normales,

sino por mar hasta Joppe…

Ellos se van a abalanzar hacia allá, ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!

Jesús inquiere:

–               ¿Pero por qué mentir?

–              ¿Y ellos por qué mienten?

–               Pero ellos son ellos.

Y tú no eres, no deberías ser como ellos…

Maestro, yo soy una cosa sólo:

soy uno que los conoce y que te quiere.

¿Quieres destruirte?

Yo estoy dispuesto a impedirlo.

Escúchame bien, y percibe mi corazón en mis palabras.

Tú mañana no sales de aquí…

–              Mañana es sábado…

–             De acuerdo.

Pero no sales de aquí.

Descansas…

–               Todo menos el pecado, Judas.

Ninguna consideración me hará aceptar faltar a la santificación del sábado.

–                Ellos…

–               Que hagan lo que quieran.

Yo no pecaré.

Si lo hiciera, además de mi pecado que pesaría sobre Mí,

pondría en sus manos un arma para destruirme.

¿No recuerdas que ya me llaman profanador del sábado?

Los demás dicen:

–               El Maestro tiene razón.

Judas concede:

–               De acuerdo…

Harás lo que quieras para el sábado.

Pero no por el camino.

No vayamos por el camino de todos, Maestro.

Escúchame.

Desoriéntalos…

Agitando sus cortos brazos, Pedro exclama:

–             ¡Pero bueno!

¡¿Qué es lo que sabes con precisión, tú que hablas?

¡Maestro, ordénale que hable!

Jesús dice:

–            Calma, Simón.

Si tu hermano ha venido a saber de la existencia de un peligro, quizás con peligro para sí mismo…

Y nos advierte de él, no debemos tratarlo como a un enemigo, sino agradecérselo.

Si él no puede decir todo, porque podría comprometer a terceras personas,

no suficientemente valientes como para tomar la iniciativa de hablar,

pero todavía suficientemente honestas como para no permitir un delito,

¿Por qué queréis forzarlo a hablar?

Dejadlo, pues, expresarse.

Aceptaré lo que de bueno haya en su proyecto y rechazaré lo que podría ser no bueno.

Habla, Judas.

–             Gracias, Maestro.

Sólo Tú me conoces verdaderamente como lo que soy.

Estaba diciendo que dentro de los confines de Samaria podríamos ir seguros.

Porque en Samaria manda Roma más que en Galilea y Judea.

Y ellos, los que te odian, no quieren problemas con Roma.

Pero -esto también para desorientar a los espías- lo que yo digo es que no sigamos el camino directo;

sino que, saliendo de aquí nos dirijamos a Dotán.

Y luego, sin llegar a Samaria, atravesar la región y pasar por Siquem;

siguiendo luego abajo hasta Efraím, hacia el Adomín y el Carit.

Y llegar por esa parte a Betania.

Los compañeros protestan:

–                Camino largo y difícil, especialmente si llueve.

–               ¡Peligrosa!

–               E-Adomín…

–               Parece que buscas el peligro…

No hay entusiasmo en los apóstoles.

Pero Jesús dice:

–                Judas tiene razón.

Iremos por este camino.

Después tendremos tiempo de descansar.

Tengo que hacer todavía otras cosas, antes de que la hora llegue y sea perfecta.

Y no debo neciamente ponerme en sus manos hasta que todo esté cumplido.

Pasaremos así, por casa de Lázaro, que está ciertamente muy enfermo y me espera…

Comed vosotros.

Yo me retiro.

Estoy cansado…  

Pedro pregunta:

–                ¿Pero ni siquiera un poco de comida?

¿No estarás enfermo, eh?

–               No, Simón.

Pero hace siete días que no toco una cama.

Adiós, La paz sea con vosotros…

Y se retira.

Jubiloso, Judas dice:

–            ¿Habéis visto?

Es humilde y justo.

Y no rechaza lo que siente que es bueno…

–               Sí… pero…

¿Tú crees que está contento?

¿Verdaderamente contento?

–               No lo creo…

Pero comprende que tengo razón…

–               Yo quisiera saber cómo te las has agenciado para saber tantas cosas.

¡Y habiendo estado siempre con nosotros!…

–                Sí, estando con vosotros.

Y vosotros me vigiláis como a un animal peligroso.

Ya lo sé.

Pero no importa.

Recordad esto:

Un mendigo e incluso un bandolero, pueden servir para saber…

También una mujer.

Hablé con un mendigo y lo favorecí.

Con un bandolero y descubrí…

Con una… mujer y…

¡Cuántas cosas puede saber una mujer!

Los apóstoles se miran estupefactos.

Con las miradas se preguntan: ¿Cuándo?

¿Dónde ha sabido y entablado relación Judas?…

El se ríe y dice:

–                ¡Y con un soldado!

Sí.

Porque la mujer había dicho tantas cosas que me mandó a un soldado.

Tuve la confirmación.

Y yo también dije…

Todo es lícito cuando es necesario.

¡Incluso las cortesanas y los soldados!

Bartolomé dice:

–             ¡Eres… tú eres…!

Y frena lo que iba a decir.

–            Sí.

Soy yo.

Nada más que yo.

Para vosotros un pecador.

Pero yo con mis pecados, sirvo mejor al Maestro que vosotros.

Y además…

Si una cortesana sabe lo que quieren hacer los enemigos de Jesús…

Señal es que ellos también van con las cortesanas y las tienen consigo:

a bailarinas y mimos, para divertirse…

Y si ellos tienen cerca a estas mujeres…

También yo me acerco…

Me ha servido, ¿Veis?

Tened en cuenta que en los confines de Judea, Él podía haber sido atrapado.

Aceptad que he sido sabio por haberlo evitado…

Todos están pensativos y comen su comida sin ganas.

Luego Bartolomé se levanta.

–               ¿A dónde vas?

–               Voy donde Él…

No estoy convencido de que esté durmiendo.

Voy a llevarle leche caliente…

Y veo.

Sale.

Está fuera un rato.

Vuelve.

Explicando:

–             Estaba sentado en la cama…

Y lloraba…

Tú, Judas, lo has apenado.

Yo lo pensaba.

–             ¿Lo ha dicho Él?

Voy a dar explicaciones.

–               No.

No lo ha dicho.

Es más, ha dicho que tú también tienes tus méritos.

Pero yo lo he comprendido.

Y no vayas.

Déjalo en paz.

Judas se rebela:

–                Sois todos unos necios.

Sufre porque se ve perseguido, impedido en su misión.

Eso es.

Y Juan confirma:

–               Es verdad.

Ha llorado también antes de reunirse con vosotros.

Sufre mucho.

Por su Madre también.

Y por sus hermanos, por los campesinos infelices.

¡Mucho dolor!…

–              Cuenta, cuenta…

–               Dejar a su Madre es dolor.

Ver que no lo comprenden, que nadie lo comprende, es dolor.

Ver que los siervos de Yocaná…  

Pedro agrega:

–              ¡Sí, sí!

¡Verlos a ellos es verdaderamente un dolor!…

Me alegro de que Margziam no los haya visto.

Habría sufrido y odiado al fariseo… 

Con severidad Tadeo pregunta:

–               ¿Acaso mis hermanos han hecho sufrir otra vez a Jesús?

Juan responde:

–              ¡No!

Es más, se vieron y hablaron con amor y se dejaron pacíficamente, con buenas promesas.

Pero Él querría que vinieran…

Con nosotros…

Y más que todos nosotros…

Querría vernos a todos convencidos de su Reino y de la naturaleza de su Reino.

Y nosotros…

Juan no dice nada más…

El silencio desciende sobre el cuarto alumbrado por una lámpara de dos boquillas,

que ilumina doce rostros distintamente pensativos.

639 Dolor sobre el Dolor


IMITAR A JESÚS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

480 Parten de Yizreel tras la visita nocturna de los campesinos de Yocaná.

Suben.

Se sientan en un bajísimo murete, semiderruido, situado a unos diez metros de la torre.

Parece una protección puesta antiguamente alrededor de este torreón.

Ahora está casi enteramente caído.

La tupida hierba recubre sus restos con grandes cascadas de convólvulos silvestres

y con otras hierbas propias de las ruinas, con anchas hojas peludas.

Dan unos mordiscos a un poco de pan (no tienen otra cosa) bajo los últimos rayos de luz.

Juan, a pesar de estar cansadísimo,

echa una ojeada por entre las ramas de una higuera nacida entre las piedras,

toda retorcida y enmarañada.

Y entre las hojas que tienden a amarillecer, descubre algunos higos…

Que han sido respetados por los pájaros y los muchachos.

Los comen, completando así la comida.

El agua la tienen en las cantimploras.

Pronto termina la comida.

Somnoliento Juan, pregunta:

–              ¿Estará habitada la torre?

Jesús responde:

–             No creo.

No se filtran a través de ella, luz ni voz.

¿Querías pedir alojamiento?

Ya no puedes más…

–             ¡No!

No era por un motivo concreto…

Aquí se está bien…

–              Túmbate al menos, Juan.

La hierba es tupida.

Y aquí no debe haber llovido todavía:

El suelo está seco.

–              …No…

No… Señor.

No tengo sueño…

Hablemos.

Dime algo…

Una parábola…

Me siento aquí a tus pies.

Me basta con poner la cabeza sobre tus rodillas…

El apóstol predilecto se sienta y apoya la cabeza, con la cara hacia el cielo, en las rodillas de Jesús.

Hace esfuerzos heroicos para no dormirse.

Trata de hablar para vencer el sueño…

Trata de interesarse en lo que ve…

Estrellas en el cielo, luces en el camino.

Cada vez más numerosas las primeras, porque el viento soplando, ha alejado las nubes;

cada vez más escasas las segundas, porque la noche ha suspendido la marcha de los peregrinos.

Sólo algún obstinado persiste en continuar con su carro provisto de farol.

Un farol que se bambolea atado al techo…

Hecho de esteras o mantas extendidas sobre los arcos del carro.

Pero el propio silencio, cada vez más profundo, ayuda a conciliar el sueño…

Juan, con una voz cada vez más lejana,

dice:

–               ¡Cuántas luces en el cielo!

Y mira: parece que alguna ha bajado a la Tierra y titila y palpita como arriba…

Pero son más pequeñas y feas…

Nosotros no podemos ser estrellas…

En las nuestras hay humo, hay olor de pabilo…

Y todo las puede apagar…

Una vez dijiste que para apagar la luz en nosotros basta una mariposa.

Comparabas las mariposas a las seducciones del mundo…

Y luego decías que…

Mientras las mariposas pueden apagar una lámpara, el ala de los ángeles…

Llamabas ángeles a las cosas espirituales, avivan la luz que hay en nosotros…

Yo…

El ángel…

La luz.

Juan se va sumiendo lentamente en el sueño.

Y se extiende, abatido sin querer por el cansancio.

Jesús espera a que esté recostado del todo.

Luego le coloca la saca debajo de la cabeza.

Le extiende el manto encima con ademanes paternos.

En un último destello de lucidez,

Juan susurra todavía:

–               ¡No estoy dormido…!

¡Eh, Maestro!…

Lo único que pasa, es que así veo más estrellas y te veo mejor…

Y pasa a ver mejor a Jesús y al cielo estrellado…

Soñándolos profundamente dormido.

Jesús se sienta de nuevo en su verde asiento.

Apoya el codo derecho en la rodilla, con la mejilla en la palma de la mano y piensa…

Ora meditando…

Mirando el camino ya desierto.

Mientras a sus pies el Predilecto, doblado un brazo debajo le la cabeza;

duerme con la placidez de un niño…

Tiempo después…

–              Juan, ha llegado la aurora.

Levántate y vamos.

Dice Jesús, meneando suavemente al apóstol para que se despierte.

Abriendo los ojos con sorpresa,

Juan exclama:

–            ¡Maestro!

¡Ya ha salido el Sol!

¡Cuánto he dormido!

¿Y Tú?

–                Yo también lo hice a tu lado, debajo de nuestros mantos.

–                ¡Ah!

¡Te convenciste de que los campesinos no venían y te acostaste!

Lo había previsto…

Jesús sonríe y responde:

–             Han venido…

Cuando la posición de las estrellas de la Osa, anunciaban que empezaba el galicinio.

–             ¡No he oído nada!…

Juan está afligido.

–              ¿Por qué no me despertaste?

–              Estabas muy cansado.

Parecías un niño durmiendo en una cuna.

¿Para qué despertarte?

–               ¡Pues para hacerte compañía!

–               Me acompañaste con tu sueño sereno.

Te dormiste hablando de ángeles, estrellas, almas, luz…

Ciertamente seguiste viendo en el sueño ángeles y estrellas.

Y a tu Jesús…

¿Por qué traerte de nuevo a las maldades del mundo cuando estabas tan lejos de ellas?

–              ¿Y si…?

¿Si en vez de los campesinos hubieran subido aquí maleantes?

–               Entonces te habría llamado.

Pero ¿Quién iba a venir?

–             Pues…

No sé…

Yocaná por ejemplo…

Te odia…

–              Lo sé.

Pero han venido sólo sus siervos.

Nadie ha traicionado…

Porque tú sospechas también, que alguno haya hablado para perjudicarme a mí y a ellos.

Pero ninguno ha traicionado.

He hecho bien esperándolos aquí.

El nuevo administrador es digno de su jefe y ha recibido órdenes severísimas;

no falto a la caridad calificándolas de crueles.

Otro nombre sería falsedad…

Salieron en cuanto la noche se adensó,

rogando al Señor que les hiciera encontrarse conmigo.

Dios premia siempre la fe y consuela a sus hijos infelices.

Si no me hubieran encontrado, habrían estado aquí hasta los primeros albores:

Luego habrían regresado para que los vieran a la aurora en las tierras…

Así, los he visto y bendecido…

–               Y estás triste por haberlos visto tan oprimidos.

–               Es verdad.

Muchas tristezas…

Por eso que dices, por no haber tenido nada que dar a sus cuerpos extenuados…

Por el pensamiento de que no los volveré a ver…

–               ¿Se lo has dicho?

–               No.

¿Por qué poner un dolor, donde ya todo es dolor?

–               Los habría saludado yo también con gusto por última vez.

–               Para ti no es la última vez.

Es más, tú junto con los condiscípulos, te ocuparás mucho de ellos cuando Yo me haya marchado.

Os confío mis seguidores a todos vosotros.

Especialmente aquellos que son los más infelices…

Que tienen en la fe su único apoyo y en la esperanza del Cielo su única alegría.

–              ¡Oh, Maestro mío!

Digo también yo como tu hermano José:

Ve en paz, Maestro.

Yo, créeme, como sepa hacerlo, te continuaré.

–               Estoy seguro de ello.

Vamos…

El camino se anima de gente.

Las nubes se encabalgan en el cielo y la luz en vez de aumentar, disminuye.

Hoy va a llover y todos se apresuran para acabar la etapa.

Pero las nubes se han portado bien con nosotros.

La noche ha sido tibia y no ha habido lluvia, por nosotros que estábamos al raso.

El Padre siempre vela por sus hijos entrañablemente amados.

–               Entrañablemente amado Tú, Maestro. Yo…

–               Tú lo eres para Él, porque me amas…

–               ¡Oh, eso sí!

Hasta la muerte…

Y mezclados entre la gente, se alejan hacia el sur…

638 Humana Negación


551 IMITAR A JESÚS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

479 Con Juan al pie de la torre de Yizreel en espera de los campesinos de Yocaná

Jesús dice:

–           Estás muy cansado, Juan.

Y no obstante…

Habría que llegar a Enganním antes de la puesta del Sol de mañana.

El apóstol predilecto, que está pálido por el cansancio,

por ser el que ha caminado más que todos.

A pesar de de todo, sonriendo,

Juan responde: 

–             Llegaremos, Señor.

 Y trata de tomar un paso más rápido para convencer al Maestro de que no está muy cansado.

Pero pronto vuelve a los andares de quien no puede más:

Espalda curvada, cabeza pendiendo hacia adelante como oprimida por un yugo,

pies que rozan el suelo y frecuentemente tropiezan.

–              Dame, al menos, las sacas.

La mía pesa.

–               No, Maestro.

Tú no estás menos cansado que yo.

–              Tú lo estás más…

Porque fuiste desde Nazaret al bosque de Matatías y luego volviste a Nazaret.

–             Y dormí en una cama.

Tú no.

Estuviste en vela en el bosque y pronto te pusiste en camino de nuevo.

–              También tú.

Lo dijo José.

Salisteis con las estrellas.

–               ¡Pero las estrellas duran hasta el alba!… – sonríe Juan.

Luego, poniéndose serio,

añade:

–               Y no es el poco sueño lo que da dolor…

–               ¿Qué otra cosa, Juan?

¿Qué te ha causado dolor?

¿Quizás que mis hermanos…?

–                ¡No, Señor!

Ellos también…

Pero lo que me pone lastre…

No, no lo que me pone lastre…

Lo que me abruma es haber visto llorar a tu Madre…

No me dijo por qué lloraba.

Y yo tampoco se lo pregunté, a pesar de mis ganas de preguntárselo.

Pero la miraba tanto, que me dijo:

«En casa te diré.

Ahora no, porque lloraría más fuerte».

Y en casa me habló, tan dulce y tristemente…

Que también lloré yo.

–              ¿Qué te dijo?

–              Me dijo que te quisiera mucho.

Que no te causara nunca el más mínimo dolor, porque luego tendría mucho remordimiento.

Me dijo «Hagamos todo nuestro deber en los meses que nos quedan…

Y más que el deber».

Porque para Ti, que eres Dios, sólo el deber es poco.

 Lo que me hizo sufrir mucho y si no lo hubiera dicho ella, no podría creerlo…

También me dijo:

«Y es incluso poco hacer sólo el deber hacia quien se marcha y no podremos luego servirle…

Para poder estar resignados después, cuando ya no esté entre nosotros…

Es necesario haber hecho más que el deber.

Hay que haber dado todo todo el amor, los cuidados, la obediencia, todo, todo.

Entonces, en medio del desgarro de la separación, se dice:

“¡Puedo decir que mientras Dios ha querido que lo tuviera,

no he descuidado ni un instante de amarle y servirle!»‘.

Y yo dije:

«¿Pero se va realmente el Maestro?

¡Muchas cosas tiene que hacer todavía!

Habrá tiempo…»

Mientras dos grandes lágrimas bajaban de sus ojos, Ella meneó la cabeza, diciendo:

«El Maná verdadero, el vivo Pan, volverá al Padre,

cuando el hombre se esté felicitando de saborear el trigo nuevo…

Y nosotros estaremos solos, entonces, Juan».

Yo para consolarla, dije: «Un gran dolor.

Pero si vuelve al Padre, debemos alegrarnos.

Ninguno podrá ya dañarle».

Y ella gimió:

«¡Oh, pero antes!»

Y yo creí entender.

Pero ¿Va a ser exactamente así, Señor?

¿Así, así?

Mira, no es que no creamos en tus palabras.

Lo que pasa es que te queremos y…

Yo no te voy a decir como Simón un día: esto no te puede suceder.

Yo creo, todos creemos…

Pero te queremos y…

¡Oh, Señor mío!

¿Los pecados del amor son realmente pecados?

–              El amor no peca nunca, Juan.

–              Pues entonces nosotros que te queremos,

estamos dispuestos a combatir y a matar por defenderte.

Los galileos no son estimados por los otros.

Precisamente porque nos llaman pendencieros.

Bueno pues defendiéndote, justificaremos la fama que tenemos.

Estamos en los lugares donde, en tiempos de Débora, Baraq destruyó el ejército de Sisara,

con sus diez mil (Jueces 4, 1-16).

Y esos diez mil eran de Neftalí y Zabulón.

Nosotros venimos de aquéllos.

El nombre era distinto, pero el corazón es igual.

–              Eran diez mil…

¿Pero ahora, aunque fuerais diez veces diez mil, qué podríais?

–              ¡Qué!

¿Temes a las cohortes?

No son tantas, y además…

Ellos no te odian.

No molestas.

No piensas en el reino, en un reino que arrebate una presa a las águilas romanas.

No intervendrán entre nosotros y tus enemigos.

Y éstos estarán pronto vencidos.

–               Mil, diez mil, cien mil que fuerais…

¿Qué sería eso contra la Voluntad del Padre?

Yo debo cumplirla…

Juan desalentado, deja de hablar.

Es extraña esta testarudez, esta incapacidad mental, incluso en los mejores seguidores de Jesús;

para comprender la más alta misión de Él.

Lo aceptan como Maestro, como Mesías.

Creen en su facultad de salvar y redimir.

Pero cuando se encuentran frente al modo como redimirá…

Su intelecto se cierra.

Parece incluso, que para ellos pierdan valor las profecías.

Y decir esto respecto a los israelitas, que se puede decir que respiran, caminan, se nutren y viven,

por medio de las profecías, es decir todo.

Todo lo que traen los Libros sagrados es verdadero,

menos esto:

Que el Mesías debe padecer y morir, ser vencido por los hombres.

Esto no lo pueden aceptar.

Cristo se afana en mostrar cuadros de su futura Pasión, para que puedan leer lo que ésta será…

Y ellos parecen ciegos y sordos.

Cierran los ojos.

No ven y por tanto, no comprenden.

La noche ya se va acercando, un poco nublada, cuando llegan a la vista de Yizreel.

Jesús da ánimos a Juan.

Que ya no ha vuelto a hablar y que va como un sonámbulo, de tan cansado como está,

diciéndole:

–              Pronto llegaremos.

Y tú entrarás a buscar un alojamiento para ti.

–               Y para Ti.

–               No, Juan.

Yo me quedaré junto al camino que viene de la llanura.

Pienso que vendrán de noche…

Quiero consolarlos y despedirlos antes del alba.

–               ¡Estás tan cansado…!

Quizás llueva, como la noche pasada.

–               Ven, al menos hasta la mitad de la vigilia del gallo.

–              No, Juan.

–              Entonces me quedo contigo.

Estamos cerca de las tierras de los fariseos y…

Además se lo prometí a tu Madre y a mí mismo.

No quiero tener motivo de auto-acusarme…

En los cuatro ángulos de Yizreel hay unas antiguas torres.

Parecen cuatro ceñudos gigantes puestos allí para hacer de carceleros de la pequeña ciudad,

construida en un alto que domina a la llanura,

la cual en la sombra precoz de un atardecer nublado, va desapareciendo.

Jesús dice:

–                Vamos a subir a ese talud que hay al pie de la torre.

Veremos todo el camino sin ser vistos.

Hay hierba para tumbarse y el escalón que hay delante de la puerta nos resguardará,

si viene la lluvia.

Suben.

Se sientan en un bajísimo murete semiderruido, situado a unos diez metros de la torre.

Parece una protección puesta antiguamente alrededor de este torreón.

637 Signo de Contradicción


IMITAR A JESÚS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

478b Coloquio de Jesús con José y Simón de Alfeo, que van a la fiesta de los Tabernáculos.

Jesús continúa hablando con sus primos mayores, José y Simón de Alfeo,

diciendo:

           «Yo soy la Luz.

Y la luz ilumina.

El mundo no ama la luz, porque la luz pone al descubierto las acciones del mundo.

El mundo no me ama, no me puede amar, porque sabe que he venido a vencerlo,

en el corazón de los hombres y en el rey tenebroso que lo domina y desvía

El mundo no se quiere convencer de que Yo soy su Médico y su Medicina.

Y como un demente, querría derribarme para no ser curado.

El mundo todavía no quiere convencerse de que soy el Maestro,

porque lo que Yo digo es contrario a lo que él dice.

Y entonces trata de ahogar la Voz que habla al mundo, para adoctrinarlo en orden a Dios,

para mostrarle la verdadera naturaleza de sus malas acciones.

Entre Yo y el mundo hay un abismo.

Y no por mi culpa.

He venido para dar al mundo la Luz, el Camino, la Verdad, la Vida.

Pero el mundo no me quiere acoger.

Y mí luz para él se hace tinieblas,

porque será la causa de la condena de aquellos, que no me recibieron.

En el Cristo está toda la Luz para aquellos de entre los hombres que quieren recibirlo;

mas en el Cristo también están todas las tinieblas para aquellos que me odian y me rechazan.

Por ello, al principio de mis días mortales,

fui proféticamente señalado como «signo de contradicción».

Porque según sea acogido habrá salvación o condena, muerte o vida, luz o tinieblas.

Pero, en verdad en verdad os digo:

que los que me acogen vendrán a ser hijos de la Luz.

O sea de Dios, nacidos a Dios por haber acogido a Dios.

Por ello, si he venido para hacer de los hombres hijos de Dios.

¿Cómo puedo hacer de mí un rey?

¿Cómo por amor o por odio, por ingenuidad o malicia, muchos en Israel queréis hacer?

¿No comprendéis que me destruiría a Mí mismo, a mi verdadero Yo mismo…

O sea al Mesías, no al Jesús de María y José de Nazaret?

¿No comprendéis que destruiría al Rey de los reyes, al Redentor;

al Nacido de una Virgen y llamado Emmanuel, llamado el Admirable, el Consejero, el Fuerte,

el Padre del siglo futuro, el Príncipe de la Paz, Dios?

¿Aquel cuyo imperio y paz no tendrán confines,

sentado en el trono de David por la descendencia humana,

pero teniendo al mundo como escabel de sus pies,

como escabel de sus pies a todos sus enemigos y al Padre a su lado,

como está escrito en el libro de los Salmos, (Salmo 110, 1; Isaías 7, 14; 9, 5-6)

por derecho sobrehumano de origen divino?

¿No comprendéis que Dios no puede ser Hombre sino por perfección de bondad,

para salvar al hombre;

pero que no puede, no debe, rebajarse a sí mismo a pobres cosas humanas?

¿No comprendéis que si aceptara la corona, este reino como vosotros lo concebís,

confesaría que soy un falso Cristo, mentiría a Dios, renegaría de Mí mismo y del Padre…

Y sería peor que Lucifer, porque privaría a Dios de la alegría de teneros,

sería peor que Caín vara vosotros,

porque os condenaría a un perpetuo exilio de Dios en un Limbo sin esperanza de Paraíso?

¿Todo esto no comprendéis?

¿No comprendéis la trampa de los hombres para hacerme caer?

¿No comprendéis la trampa de Satanás…

vara agredir al Eterno en su Amado y en sus criaturas:

los hombres?

¿No comprendéis que este signo, esta aspiración mía sólo a cosas espirituales,

para daros el Reino espiritual de Dios, es el signo de que Yo soy más que hombre,

que soy el Hombre-Dios?

¿No comprendéis que la señal de que…

Simón exclama:

–              ¡Las palabras de Gamaliel!

Jesús continúa:

….De que no soy un rey, sino el Rey… 

Es este odio de todo el infierno y de todo el mundo hacia Mí?

Debo enseñar, sufrir, salvaros.

Esto es lo que debo hacer.

Y Satanás no quiere esto, ni tampoco los diablos.

Uno de vosotros ha dicho:

«Las palabras de Gamaliel».

Eso…

él no es discípulo mío,

ni lo será nunca mientras Yo esté en este mundo.

Pero él es un justo.

Bien…

¿Y acaso, entre los que me tientan y os tientan al pobre reino humano, está Gamaliel?

Simón responde:

–              ¡No!

Esteban ha dicho que el rabí, cuando supo lo que sucedió en casa de Cusa, exclamó:

«Mi espíritu vibra preguntándose si será verdaderamente lo que dice.

Pero cualquier pregunta quedaría muerta antes de formarse en la mente y para siempre,

si Él hubiera consentido a esto.

El Niño al que escuché, dijo que tanto la esclavitud como la realeza no serán como,

comprendiendo mal a los profetas las creíamos.

O sea materiales, sino del espíritu, por obra del Cristo;

Redentor de la culpa y fundador del Reino de Dios en los espíritus.

Recuerdo estas palabras.

Y por ellas lo mido al Rabí.

Si midiéndolo, Él fuera inferior a esa altura,

lo rechazaría como a pecador y embustero.

Y he temido ver esfumarse la esperanza que aquel Niño puso»

José rebate:

–               Sí, pero…

él no lo llama Mesías.

Simón agrega:

–              Dice que espera un signo.

–              ¡Pues entonces dáselo!

Y potente.

–                Le daré lo que le prometí.

Pero no ahora.

Vosotros id a esta fiesta.

Yo no voy públicamente, como rabí, como profeta;

para imponerme, porque todavía no ha llegado mi tiempo.

–               ¿Pero, al menos, irás a Judea?

¿Vas a darles a los judíos pruebas que los convenzan?

Para que no puedan decir…

–               Sí.

¡Pero tú crees que contribuirán a mi paz?

Hermano, cuanto más haga, más me odiarán.

Pero te daré esta satisfacción.

Les daré pruebas como no podrá haberlas mayores…

Y les diré palabras capaces de transformar en corderos los lobos, las piedras en blanda cera.

Pero no servirán…

Jesús está triste.

–              ¿Te he afligido?

Hablaba por tu bien.

–               No me afliges tú…

Pero quisiera que me comprendieras.

Hermano mío, quisiera que me vieras como lo que Soy…

Quisiera irme con la alegría de saber que eres amigo mío.

El amigo comprende y tutela los intereses del amigo…

José dice:

–                Y yo te digo que lo haré.

Sé que te odian.

Ahora ya lo sé.

Por ese motivo he venido.

Pero Tú sabes que velaré por Ti.

Soy el mayor.

Repeleré las calumnias.

Y me preocuparé de tu Madre.

–               Gracias, José.

Grande es mi peso.

Tú lo aligeras.

El DOLOR, un mar, avanza con sus olas para sumergirMe…

Y con él el odio…

Pero, si tengo vuestro amor, nada es.

Porque el Hijo del hombre tiene un corazón…

Y este corazón tiene necesidad de amor…

–              Yo te doy amor.

Sí.

Por el ojo de Dios que me ve, te digo que te lo doy.

Ve en paz, Jesús, a tu trabajo.

Yo te ayudaré.

Nos queríamos Luego…

Pero ahora volvemos a lo que éramos en el pasado.

Uno para el otro.

Tú: el Santo, yo: el hombre;

pero unidos para la gloria de Dios.

Adiós, hermano.

–                 Adiós, José.

Se besan.

Luego es el turno de Simón,

que solicita:

–                Bendícenos para que se abran nuestros corazones a toda la luz.

Jesús los bendice y antes de dejarlos,

dice:

–               Os confío mi Madre…

–               Ve en paz.

Tendrá dos hijos en nosotros.

Se dejan.

Jesús vuelve al camino.

Y se pone a andar muy raudo con Juan al lado.

Pasado bastante rato,

Juan rompe el silencio,

para preguntar:

–               Pero ¿José de Alfeo está o no está convencido ya?

–               Todavía no.

–             ¿Y entonces qué Eres para él?

¿Mesías?

¿Hombre?

¿Rey?

¡¿Dios?!

No he comprendido bien.

Me parece que él…

–             José está como en uno de esos sueños de la mañana,

en que la mente ya se acerca a la realidad.

Aligerándose del sueño pesado, que producía irreales sueños, a veces pesadillas.

Los fantasmas de la noche retroceden,

pero todavía la mente fluctúa en un sueño que por ser hermoso…

No se querría que tuviera fin…

Lo mismo él.

Se acerca al despertar.

Pero por ahora, sigue acariciando el sueño;

casi lo detiene, porque para él es hermoso…

Mas hay que saber tomar lo que el hombre puede dar.

Y alabar al Altísimo por la transformación que se ha producido hasta ahora.

¡Bienaventurados los niños!

¡Es tan fácil para ellos creer!

Y Jesús pasa un brazo por la cintura de Juan…

Que sabe ser niño y creer, para hacerle sentir su amor.

636 El Rey Desertor


IMITAR A JESÚS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

478a Coloquio de Jesús con José y Simón de Alfeo, que van a la fiesta de los Tabernáculos.

En el viñedo, Jesús está dialogando con su primo José, el hijo mayor de María Cleofás.

José de Alfeo dice:

–            ¡Ah, pero para hacer esto debes darte a conocer!…

¿Por qué sonríes con los labios teniendo cerrados los ojos?

Jesús responde:

–               Porque escucho y me pregunto:

«¿Olvida mi hermano que diciendo que iba a perjudicar a toda la familia,

me dirigió un reproche por el hecho de darme a conocer?».

Por esto sonrío.

Y también pienso que desde hace dos años y seis meses no hago más que darme a conocer.

–              Es verdad.

Pero…

¿Quién te conoce?

Una serie de pobres, de campesinos, de pescadores, de pecadores…

¡Y de mujeres!

Bastan los dedos de la mano para contar, entre los que te conocen, a los de valor.

Lo que yo digo es que debes darte a conocer a los grandes de Israel.

A los sacerdotes, a los ancianos, a los escribas, a los grandes rabíes de Israel;

a todos aquellos que aun siendo pocos valen por una multitud.

¡Ésos son los que te tienen que conocer!

Ellos, los que no te aman,

tienen entre sus acusaciones las cuales, ahora lo comprendo, son falsas…

Una verdadera, justa: la de que los marginas.

¿Por qué no vas como lo que eres y los conquistas con tu sabiduría?

Sube al Templo y asienta los reales en el Pórtico de Salomón.

Eres de la estirpe de David, y profeta.

Ese lugar te pertenece, a ninguno como a Ti le pertenece, por derecho…

Y habla.

–              He hablado y por ello me han odiado.

–               Insiste.

Habla como rey.

¿No recuerdas la potencia, la majestad de los actos de Salomón?

¡Si!

(¡Espléndido este «si»!)

Eres el anunciado por los profetas, como ilustran las profecías vistas con los ojos del espíritu.

Tú eres más que Hombre.

Él, Salomón, era sólo hombre.

Muéstrate como lo que Eres.

Y te adorarán.

–              ¿Me adorarán los judíos, los príncipes…

Los jefes de las familias y tribus de Israel?

No todos, pero alguno que no me adora me adorará en espíritu y verdad.

Pero no será ahora.

Antes debo ceñir la corona, tomar el cetro y vestir de púrpura.

–                ¡Ah, entonces eres rey, lo serás pronto!

¡Lo estás diciendo!

¡Es como pensaba yo!

¡Es como muchos piensan!

–                En verdad, no sabes cómo reinaré.

Sólo Yo y el Altísimo.

Y pocas almas a las que el Espíritu del Señor ha querido revelárselo;

ahora y en los tiempos pasados, sabemos cómo reinará el Rey de Israel, el Ungido de Dios.

Simón de Alfeo dice:

–               Escúchame también a mí, hermano.

José tiene razón.

¿Cómo quieres que te amen o que te teman, si siempre evitas maravillarlos?

¿No quieres llamar a Israel a las armas?

¿No quieres lanzar el viejo grito de guerra y de victoria?

Bien.

Pero al menos…

Y no es la primera vez que se producen así las aclamaciones para el trono de Israel.

Al menos por aclamación popular,

al menos por haber sabido arrancar esta aclamación con tu poder de Rabí y Profeta, hazte rey.

–               Ya lo soy.

Desde siempre.

–                Sí.

Nos lo ha dicho un jefe del Templo.

Has nacido rey de los judíos.

Pero Tú no amas a Judea.

Eres un rey desertor, porque no vas a ella.

Eres un rey no santo, si no amas el Templo donde la voluntad de un pueblo te ungirá rey.

Sin la voluntad de un pueblo, si no quieres imponerte a él con violencia, no puedes reinar.

–               Sin la voluntad de Dios, quieres decir, Simón.

¿Qué es la voluntad del pueblo?

¿Qué es el pueblo?

¿Por quién es pueblo?

¿Quién lo mantiene como tal?

Dios.

No olvides esto, Simón.

Y Yo seré lo que Dios quiere que sea.

Por su voluntad seré lo que debo ser.

Y nada podrá impedir que lo sea.

No habré de lanzar Yo el grito de convocatoria,

todo Israel estará presente en mi proclamación;

no habré de subir Yo al Templo para ser aclamado, me llevarán.

Un pueblo entero me llevará al Templo, para que suba a mi trono.

Me acusáis de que no amo a Judea…

En su corazón, en Jerusalén, seré proclamado “Rey de los Judíos».

Saúl no fue proclamado rey en Jerusalén.

David tampoco…

Y tampoco Salomón.

Yo seré ungido Rey en Jerusalén.

Pero ahora no iré públicamente al Templo, ni sentaré en él los reales, porque no es mi Hora.

José toma de nuevo la palabra.

–                Te digo que estás dejando pasar tu hora.

El pueblo está cansado de los opresores extranjeros y de nuestros jefes.

Te digo que ésta es la hora.

Toda Palestina, menos Judea y no toda, te sigue como Rabí y más.

Eres como un estandarte alzado sobre una cima.

Todos te miran.

Eres como un águila y todos siguen tu vuelo.

Eres como un vengador y todos esperan que lances la flecha.

Ve.

Deja Galilea, la Decápolis, Perea, las otras regiones…

Y ve al corazón de Israel…

A la ciudadela en que todo el mal está contenido y de donde todo el bien debe venir.

Y conquístala.

Allí también tienes discípulos, aunque tibios, porque te conocen poco;

pocos, porque no te quedas allí;

vacilantes, porque no has hecho allí las obras que has hecho en otros lugares.

Ve a Judea, para que también aquéllos vean a través de tus obras, lo que Eres.

Reprochas a los judíos el que no te aman.

Pero…

¿Cómo puedes pretender que te amen, si te mantienes oculto a ellos?

Nadie, si busca y desea ser aclamado en público, hace a hurtadillas sus obras.

¡No!

Las hace de forma que el público las vea.

Si Tú pues, puedes hacer prodigios en los corazones, en los cuerpos y en las cosas…

Ve allá y date a conocer al mundo.

–              Os lo he dicho:

No es mi Hora.

No ha llegado aún mi tiempo.

A vosotros os parece siempre el momento adecuado, pero no es así.

Yo debo asir mi momento.

Ni antes ni después.

Antes sería inútil.

Provocaría mi desaparición del mundo y de los corazones, antes de haber cumplido mi Obra.

Y el trabajo ya hecho no daría fruto,

porque no sería cabal, ni gozaría de la ayuda de Dios;

que quiere que Yo lo cumpla sin dejar pasar una palabra o acción.

Yo debo obedecer al Padre mío.

Y nunca haré lo que esperáis, porque ello perjudicaría al plan del Padre mío.

Yo os comprendo y os disculpo.

No os guardo resentimiento.

No siento siquiera cansancio, ni tedio por vuestra ceguera…

No sabéis.

Pero Yo sí que sé.

Vosotros no sabéis.

Vosotros veis lo externo de la cara del mundo, Yo veo lo profundo.

El mundo os muestra una cara todavía buena.

No os odia, no porque os ame;

sino porque no os habéis ganado su odio.

Sois demasiado poco.

Pero a Mí me odia,

porque soy un peligro para el mundo.

Un peligro para la falsedad, la avaricia, la violencia que hay en el mundo.

635 El Mesías


 IMITAR A JESÚS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

478 Coloquio de Jesús con José y Simón de Alfeo, que van a la fiesta de los Tabernáculos.

Apenas despunta el sol sobre la naturaleza rociada de breve y reciente lluvia.

El polvo del camino está todavía mojado pero no se ha transformado en barro.

Una primera agua de otoño,

un anuncio de las lluvias de Noviembre,

que transformarán los caminos palestinos en legamosas cintas de lodo.

El otro flagelo de Palestina, reservado a los meses estivales, como el lodo a los invernales.

Pero ésta, ligera, propicia para los viandantes, sólo ha mojado el polvo y ha lavado el ambiente.

Las hojas y las hierbas, que brillan todas tersas, con el primer rayo del Sol.

Un vientecillo suave, puro, corre por los olivares que cubren los collados nazarenos.

Y el frufrú de las frondas tiene tanto rumor de grandes plumas agitadas al compás del vuelo,

que parece que corriera por entre los árboles quietos un vuelo de ángeles.

Y brillan con su plata sembrada de brillantes, plegándose todas a un lado,

como si al angélico vuelo le siguiera una estela de paradisíaca luz.

Ya la ciudad ha quedado unos cuantos estadios atrás,

cuando Jesús, que ha caminado por atajos entre las colinas, entra en el camino de primer orden

que de Nazaret va hacia la llanura de Esdrelón,

el camino de caravanas que de minuto en minuto se va animando de peregrinos.

Recorre otros pocos estadios por este camino, cuando llegado a una bifurcación,

donde el camino se divide en dos junto a un poste que en sus dos lados opuestos tiene escrito:

`Jafia Simonia – Belén Carmelo» al Oeste, y «Xalot – Naím Scitópolis – Engannim» al Este,

ve a sus primos José y Simón, parados en el borde del camino;

los cuales, junto con Juan de Zebedeo, lo saludan inmediatamente.

Visiblemente contento de verlos, los saluda:

–            ¡Paz a vosotros!

¿Ya estáis aquí?

Pensaba que sería el primero y que debería pararme aquí a esperaros…

Y ya os encuentro.

Y los besa.

–              No podías llegar antes.

–              Por temor a que pasaras antes de que llegásemos nosotros…

Nos hemos puesto en camino a la luz de las estrellas, enseguida veladas por las nubes.

–              Os había dicho que me veríais.

Entonces tú, Juan, no has dormido.

–              Poco, Maestro.

Pero en todo caso, más que Tú, sin duda.

Y el sereno rostro de Juan sonríe…

Verdadero espejo de su bondadoso carácter siempre contento de todo.

Jesús a José, le dice:

–            Entonces, hermano mío…

¿Querías hablar conmigo?

José responde:

–             Sí…

Ven, vamos un poco dentro de esa viña.

Estaremos más tranquilos.

Y José es el primero que se mete entre dos hileras de vides ya despojadas de su fruto.

Según las prescripciones mosaicas, sólo algúno que otro pequeño racimo,

para el hambre del pobre y del peregrino, queda en los sarmientos;

entre las hojas que próximas a caer, ya amarillecen.

Jesús lo sigue con Simón.

Juan se queda en el camino.

Pero Jesús lo llama,

diciendo:

–           Puedes venir, Juan.

Tú eres mi testigo.

Mirando vacilante a los dos hijos de Alfeo,

Juan titubea:

–          Pero…

José dice:

–            No, no.

Ven, sí.

Es más, queremos que oigas nuestras palabras.

Entonces Juan baja también a la viña;

donde todos se adentran siguiendo la curva de las hileras,

tanto que ya no se los ve desde el camino.

José dice:

–             Jesús…

Me siento alegre de ver que me quieres.

Jesús responde:

–             ¿Y podías dudarlo?

¿No te he querido siempre?

–             Yo también te he querido siempre.

Pero…

En nuestro amor, desde hace un tiempo ya no nos comprendíamos.

Yo…

No podía aprobar lo que hacías, porque me parecía tu destrucción, la de tu Madre y la nuestra.

Ya sabes…

Todos los galileos de una cierta edad,

recordamos cómo fue castigado Judas el galileo…

Cómo fueron desbaratados sus parientes y seguidores.

Y confiscados sus bienes.

A los que no mataron, los mandaron a las galeras y les confiscaron los bienes.

No quería esto para nosotros.

Porque…

Sí, no daba crédito a que precisamente de nosotros;

que somos de la estirpe de David, sí.

Pero tan…

Bueno, no nos falta el pan.

Y alabado sea el Altísimo por ello.

Pero, ¿Dónde está la grandeza regia que todas las profecías atribuyen al que será el Mesías?

¿Eres Tú la verga que golpea para dominar?

No fuiste luz al nacer.

¡Ni siquiera naciste en tu casa!…

¡Yo conozco bien las profecías!

Nosotros ya somos rama seca.

Y nada hacía entender que el Señor la hubiera revestido de follaje.

¿Y Tú qué eres sino un justo?

Por estos pensamientos es que te hacía frente, gimiendo por nuestra destrucción.

Y en medio de esta compunción mía vinieron los tentadores;

para avivar aún más el fuego de mis ideas de grandeza, de realeza…

Jesús, tu hermano fue un necio.

Creí en ellos y te causé pesar.

Es duro confesarlo, pero lo debo decir.

Y piensa que todo Israel estaba en mí:

Necio como yo;

como yo, seguro de que la forma del Mesías no era la que Tú nos ofreces…

Es duro decir:

«Me he equivocado.

Nos hemos equivocado y seguimos equivocándonos.

Desde hace siglos».

Pero tu Madre me ha explicado las palabras de los profetas.

¡Oh, sí!

Tiene razón Santiago.

Y tiene razón Judas Tadeo.

De labios de María -como ellos oyeron, de niños, esas palabras-, se ve que eres el Mesías.

En fin, ya no soy un niño.

Mis cabellos encanecen;

ni lo era cuando María volvió del Templo como esposa de José.

Muy bien recuerdo esos días.

Y la desaprobación de mi padre…

una desaprobación cargada de asombro,

cuando vio que su hermano no cumplía las nupcias en breve plazo.

Asombro suyo, asombro de Nazaret.

Y también murmuración.

Porque no es usual dejar pasar tantos meses antes de las nupcias;

poniéndose en condiciones de pecar y de…

Jesús, yo siento estima por María y honro la memoria de mi pariente.

Pero el mundo…

Para el mundo no fue un buen momento…

Tú… ¡Oh, ahora sé!

Tu Madre me ha explicado las profecías.

Y Dios quiso que se retrasaran las nupcias para que tu nacimiento coincidiera con el gran Edicto…

Y nacieras en Belén de Judá.

Y… todo, sí, María me lo ha explicado todo.

Y ha sido como una luz, para comprender lo que Ella por humildad ha callado.

Y digo:

Eres el Mesías.

Esto he dicho y esto diré.

Pero decirlo no significa todavía cambiar de mente…

Porque mi mente piensa en el Mesías como rey.

Las profecías hablan…

Y es difícil poder comprender otro carácter en el Mesías sino el de rey…

¿Sigues Mi razonamiento?

¿Estás cansado?

–              No, te escucho.

–              Bueno, pues…

Los que seducían mi corazón volvieron y querían que te coaccionara…

Y al no querer hacerlo, cayó de su rostro el velo y aparecieron como en realidad son:

Los falsos amigos, los verdaderos enemigos…

Vinieron otros, plañendo como pecadores.

Escuché lo que me dijeron.

Relataron tus palabras en casa de Cusa…

Ahora sé que Tú reinarás sobre los espíritus.

O sea, serás Aquel en quien toda la sabiduría de Israel se centrará para dar leyes nuevas y universales.

En Ti está la sabiduría de los patriarcas, la de los jueces y la de los profetas.

Y la de nuestros antepasados David y Salomón;

en Ti la sabiduría que guió a los reyes, a Nehemías y a Esdras;

en Ti, la que sostuvo a los Macabeos.

Toda la sabiduría de un pueblo, de nuestro pueblo, del Pueblo de Dios.

Comprendo que darás al mundo, enteramente sujeto a tu poder, tus sapientísimas leyes.

Y verdaderamente, pueblo de santos será tu pueblo.

Pero hermano mío, no puedes hacer esto solo.

Moisés, para mucho menos, eligió ayudantes.

¡Y era sólo un pueblo!

¡Tú…

Todo el mundo!

¡Todo a tus pies!…

¡Ah, pero para hacer esto debes darte a conocer!…

 

Nación Apóstol: Irlanda


FONDO CRITO RESUCITADO

PROFECÍAS Y REVELACIONES

MARZO 16 2017 8: 15 A.M.

LLAMADO URGENTE DE JESÚS EL BUEN PASTOR

A LAS NACIONES ELEGIDAS

Ovejas de mi rebaño, paz a vosotras

Se acerca la Purificación de mis Doce Naciones Elegidas*.

Rebaño mío que habitáis en ellas,

orad para que vuestras naciones soporten la prueba

y puedan mañana ser luz para las otras naciones.

Está llegando la hora en que pasaré por el Horno de la Purificación

a mis Naciones Elegidas.

Columbia and Mexico

Brillarán como crisoles

y darán testimonio de Mí, al mundo entero.

Mis amadas naciones,

serán misioneras que irradiarán rayos de Fe,

esperanza, amor, caridad, misericordia y ante todo

EJEMPLO que llevará a la conversión a otras naciones. 

Mis Doce Naciones,

vosotras representáis mis Doce Tribus de Israel,

en las cuales mi Nombre será glorificado.

Daréis testimonio de Mí y seréis faros

que iluminaréis la oscuridad espiritual

en que yace la inmensa mayoría de las naciones.

PREPARAOS MIS AMADAS

Porque vuestro Amado viene a visitaros;

Vengo a limpiaros de toda mancha de pecado

y a colocaros nuevas vestiduras para que podáis ser dignas de Mi.

Amadas mías,

mi Espíritu derramaré sobre vosotras

y vuestros hijos serán mi Heredad.

Vuestra tierra bendeciré y seréis bendición

para los que os bendigan

y maldición para los que os maldigan.

De vuestra tierra brotarán manantiales de Agua Viva,

que calmarán la sed espiritual de muchos.

Sois amadas mías, mis predilectas

y os llevo grabadas en las palmas de mis manos.

Mucho antes de que existierais,

YA OS HABÍA ELEGIDO,

COMO LUZ DE LAS NACIONES

Mi amada Colombia, mi amada México,

vosotras sabéis cuánto os amo

y cuánto sufro por el comportamiento de vuestros hijos.

Por vuestra tierra camina la maldad y el pecado;

es por eso que vengo a limpiaros de toda cizaña y de toda mancha,

para que podáis lucir mis nuevas vestiduras.

A VOSOTRAS

OS PURIFICARÉ DOBLEMENTE

Porque os necesito transparentes

para que podáis llevar a cabo mis Designios.

Donde abunda el pecado, también florece la gracia

y a vosotras os tengo reservadas

para que en mi Nombre llevéis a cabo grandes misiones.

¡Oh mis Naciones Elegidas,

vuestra tierra moveré de oriente a occidente y de norte a sur!

Todo en vosotras será movido,

todo lo removeré para volverlo a organizar.

Vuestras entrañas abriré

y toda la maldad y el pecado que os tenía manchadas y sucias,

DESAPARECERÁ.

Los árboles podaré y los malos con sus frutos arrancaré;

lo mismo haré con la cizaña,

para que nunca más vuelva a crecer.

NO TEMÁIS mis amadas, sólo vengo a podar

y arrancar de vosotras la mala hierba y la cizaña

que ha crecido y está echando raíces.

POR AMOR A VOSOTRAS

Y A VUESTROS HIJOS FIELES

NO SERÉIS DESTRUIDAS.

Sólo limpiaré en vuestras provincias aquellos lugares

donde la maldad y el pecado se han acrecentado.

NO TOCARÉ

LAS VIVIENDAS DE MI PUEBLO FIEL

ES UNA PROMESA

Vengo en busca de mis doncellas,

estad preparadas amadas mías con vuestras lámparas encendidas,

porque vendré como Ladrón en la Noche.

Mirad que os aviso con anticipación

para que nada os coja por sorpresa.

El banquete está listo y la mesa servida

y espera por el novio y sus doncellas.

No temáis mis amadas naciones, no os acongojéis;

por el contrario, saltad de gozo y alegría,

porque vosotras sois mis elegidas.

Las que elegí entre muchas naciones,

para llevar a cabo mi Plan de Salvación

para estos Últimos Tiempos.

Se acerca pues mis amadas naciones

el tiempo de vuestra Purificación.

Haced mis hijos fieles, los que habitáis en ellas,

Oración, Ayuno y Penitencia;

para que su purificación y sacrificio sean ofrenda de amor

y el Santo Nombre de Dios sea glorificado.

Y por su Gracia, mañana,

puedan llevar a cabo su Santa Voluntad.

*NACIONES ELEGIDAS 

según la Misión Asignada:

Colombia, México, Argentina, Costa Rica,

Portugal, España, Francia, Italia,

Polonia, Yugoslavia, Irlanda, Nigeria.

Estas son las Doce Tribus de Israel,

de estos últimos tiempos.

Vuestro Amado, Jesús el Buen Pastor

Dad a conocer mis mensajes, Rebaño mío

http://www.mensajesdelbuenpastorenoc.org/mensajesrecientes.html

Un número récord de estadounidenses solicita la ciudadanía en países de la UE

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Un número creciente de estadounidenses está solicitando la ciudadanía en alguna de las naciones integrantes de la UE, aprovechando su origen, con el fin de obtener un nuevo pasaporte que les dé nuevas oportunidades y amplíe sus posibilidades de trabajar, vivir y viajar, informa Bloomberg.

Se calcula que en los primeros seis meses de este año, 3.284 ciudadanos de EE.UU. solicitaron la ciudadanía de Irlanda, lo que es dos veces más que en el mismo periodo del año pasado.

Otros 3.700 hicieron la solicitud ante Italia.

Giorgio Nusiner, director del Programa de Asistencia para la Ciudadanía Italoamericana, con sede en Florida, aseveró que «cada mes es un mes récord».

La empresa consultora Global RCG estimó que alrededor de 40 % de los estadounidenses tienen derecho a la ciudadanía europea.

Cada solicitante tiene sus propias razones, pero las más comunes son el incremento de las oportunidades de viajar, la existencia de criterios más flexibles para conseguir un trabajo en otro país, las nuevas oportunidades de negocio e inversión y el temor a la división política en EE.UU.

«Si la hipocresía tuviera un nombre, se llamaría Unión Europea», denuncia una eurodiputada irlandesa

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Clare Daly denuncia que la UE «colabora con los actos de asesinato, tortura y violación» que se están llevando a cabo en el país árabe.
"Si la hipocresía tuviera un nombre, se llamaría Unión Europea", denuncia una eurodiputada irlandesa

Clare Daly, diputada del Parlamento Europeo por Dublín (Irlanda), acusó a las autoridades europeas de haber ayudado a la OTAN a «convertir a Libia en un infierno» y después dejar al país árabe en el olvido.

«No puedo recordar ninguna urgencia o resolución aquí, desde que comencé a lidiar directamente con el hecho de que Libia es ahora un infierno en la Tierra para las personas que allí viven o están atrapadas», declaró Daly durante una reunión en el Parlamento Europeo.

«Y dada la responsabilidad directa de una serie de países europeos en la operación de la OTAN que destruyó Libia, siempre debería ser una prioridad en nuestra agenda», aseveró.

La eurodiputada irlandesa insistió en que, debido a que la Unión Europea «ha estado colaborando efectivamente con actos de asesinato, tortura, encarcelamiento, violación, desaparición forzada, perpetrados en las prisiones libias»,

la comunidad europea debería estar «más enfocada» en los problemas que sufre el pueblo de esa nación.

«Pero, claro, la realidad es que la Unión Europea quiere mirar hacia otro lado.

Estamos en todos los crímenes contra la humanidad cuando son cometidos por países fuera de la UE, pero no queremos tener nada que ver con los que hemos causado, esos que financiamos, apoyamos y les damos nuestra bendición. Si la hipocresía tuviera un nombre, se llamaría Unión Europea«, sostuvo Daly.

La parlamentaria compartió este jueves el video de su discurso en su cuenta oficial de Twitter, y sostuvo allí que la UE «colabora con actos de asesinato, tortura y violación» que se están llevando a cabo en Libia.

«Pretende preocuparse por los derechos humanos, pero siempre en otra parte. Libia siempre se olvida«, denunció.

Libia arrastra años de guerra civil y turbulencias políticas tras la intervención de la OTAN. El país se ha visto afectado por un conflicto interno desde el derrocamiento y asesinato de Muammar Gaddafi en 2011, suceso que provocó la aparición de gobiernos rivales.

La administración con sede en el este tiene el apoyo del comandante militar Khalifa Hifter, mientras que la administración respaldada por la ONU tiene su sede en la capital, Trípoli.

¿Meteoro o basura espacial?: Captan una bola de fuego en el cielo de Escocia e Irlanda del Norte 

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La Red de Meteoros del Reino Unido reportó que recibió más de 200 informes desde varias ciudades.
¿Meteoro o basura espacial?: Captan una bola de fuego en el cielo de Escocia e Irlanda del Norte (VIDEOS)

Una brillante bola de fuego iluminó la noche de este miércoles los cielos de Escocia y de Irlanda del Norte, según se aprecia en imágenes difundidas en redes sociales por residentes locales, que calificaron el espectáculo nocturno de «increíble e impresionante».

Los videos captaron el color brillante del cuerpo celeste, que se acercaba al verde en algunas ocasiones. Según los testigos, citados por medios locales, la bola de fuego se habría estrellado al norte de Glasgow, aunque no hay pruebas de que dejara ningún impacto.

Por su parte, la Red de Meteoros del Reino Unido reportó que recibió más de 200 informes desde Glasgow, Edimburgo, Ayrshire, Lanarkshire y Renfrewshire sobre el misterioso objeto.

Además, informó que está investigando el hecho para determinar si se trataba de un meteoro o de desechos espaciales.

Al menos tres muertos tras la explosión de una gasolinera en Irlanda

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Al menos tres personas murieron en una explosión que ha tenido lugar este viernes en una gasolinera de la localidad de Creeslough, en el Condado irlandés de Donegal, informa RTÉ.

Los servicios de emergencia todavía están en la zona y continúan las tareas de búsqueda y rescate.

La explosión se produjo alrededor de las 15:15 hora local (17:15 GMT). En el sitio donde ocurrió el incidente también hay tiendas, una oficina de correos y una peluquería.