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PODEROSO SANTO ROSARIO 2


Dice J.V:

El Santo Rosario y la Santa Misa en sí tienen un gran valor y éste se irá aumentando de acuerdo a la devoción que pongamos…

Y  a nuestro grado de profundización en la Oración y de petición que tengamos; pero la siguien­te experiencia nos hará entender mejor como debemos hacer nuestras oraciones.

La Santísima Virgen María nos había pedido que después de la Santa Misa rezáramos el Rosario a mi compañera de misión y a mí.

Solíamos empezar invocando a la Santísima Trinidad y Les ofrecíamos nuestras oraciones con la intercesión, ya fuera de la Santísima Virgen o del Señor San José, a quienes les pedíamos que lo presidieran.

Así lo hicimos varias veces hasta que un día, al empezar EL Credo, de repente tuve una visión (dada por el Espíritu Santo), teniendo mis ojos cerrados yo “veía” con otros ojos (del alma),

vi en lo alto el Cielo abierto, se veía como un agujero redondo y muchas personas de pie se asomaban por el y nos estaban observando.

En­tonces escuché una voz interna que me decía: ¿Por qué no nos invitan a no­sotros los Ángeles y los Santos a rezar con ustedes el Santo Rosario?

De inmediato le conté a mi compañera lo que me habían dicho y como respuesta le dijimos a la Santísima Trinidad que también invitábamos a los Án­geles y a los Santos a orar con nosotros.

Los sufrimientos en el Purgatorio expían nuestros propios pecados, PERO YA NO TIENEN MÉRITOS DE CORREDENCIÓN, porque éstos se terminan con la muerte…

Pasó un momento y de repente se me presentaron unas almas del Purgatorio y me hicieron la misma peti­ción y también le presentamos a la Santísima Trinidad ésta petición de unirse con nosotros.

Y como acto seguido: “mi compañera dijo: Y también nos unimos a todos los Rosarios que se estén rezando en éstos momentos en to­da la Tierra.”

Seguimos rezando y de repente vuelvo á escuchar una voz del Cielo que me decía: 

“Cuando ustedes dos rezan el Santo Rosario, su Rosario vale por dos, pero cuando nos invitan a todos (Cielo, Purgatorio y Tierra) sus Rosarios valen por millones”.

Desde ese día procuramos invitarlos a todos y ya no solamente para el Santo Rosario,

sino también al ir a Misa o a cantar o a cualquier cosa que hagamos para darle gloria y alabanza a la Santísima Trinidad y a la Santísima Virgen María.

Con respecto a la Santa Misa tengo 3 experiencias muy bellas.

La pri­mera sucedió cuando un día llegamos a Misa mi compañera y yo. Y llegamos aventándole besitos a la Santísima Virgen de Guadalupe,

¿No estoy yo aquí, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra y en el hueco de mi mano?

porque el día anterior, Dios Padre le había dicho a mi compañera que ésta misión nos la había concedido Él a nosotros dos, porque la Santísima Virgen de Guadalupe había intercedido por nosotros para que nos la otorgara.

Imagínense la a­legría que teníamos.

Pero prosigamos, íbamos entrando a la iglesia lanzándole besitos a la Sma. Virgen cuando nos para en seco y me dice:

“No hijo mío, cuando ustedes entren a la Iglesia, primero saludan a Mi Hijo y lue­go a MÍ. 

Y te voy a indicar los puntos que deben de seguir al ir a Misa:

1o.  Primero saludan a Mi Hijo y luego a Mí.

2o.  Se olvidan de todo lo de afuera (para no distraernos).

3o. Se ponen en Presencia de Mi Hijo (esto es sabiendo que esta presente tanto en el Tabernáculo como en nuestro cora­zón).

4o.  Atienden a la Misa con el mayor fervor posible.

5o.  Y que NUNCA se les olvide, dar gracias por todas las bendiciones que se reciben en una Misa.  

La segunda experiencia que les quiero compartir, va en íntima relación con la Misa.

Estando en Oración me veo en el espació y veo a lo lejos a la Tierra.

Así la vi un momentito y de repente veo saliendo de lo profundo del espacio y viniendo de la derecha hacia la izquierda y hacia la Tierra, un rayo de luz azul el cual llega a la Tierra y hace que toda ella se ponga azul.

Y en ese instante se me da el conocimiento de que ca­da vez que hay una consagración (en una Misa) en cualquier parte del mundo TODA la Tierra recibe bendiciones.

Esto lo explicará mejor la tercera experiencia.

Estando un día ayudando al sacerdote a la Misa, cierro mis ojos para invitar al Cielo, Purgatorio y Tierra y en eso tengo una visión.

La Iglesia desaparece, tal como es. Y aparece mucho más grande y sin pa­redes, vi mucha gente vestida de blanco y con palmas en las manos y en fi­las largas viniendo a la Iglesia.

Arriba vi tres tronos, en medio a Dios Pa­dre, a Su derecha vacío y a Su Izquierda el Espíritu Santo.

Me llamó la atención ver que Dios Padre y Dios Espíritu Santo eran igualitos a co­mo hemos visto a Nuestro Señor, pero ellos dos tenían sobre Sus cabezas una llamita de fuego.

Al ver vacío el trono de Nuestro Señor Jesucristo, pregunte en donde estaba y me hicieron voltear al altar y lo vi junto al sacerdote que estaba oficiando.

Así nos podemos explicar el por qué tantas bendiciones se obtienen en una Misa, es el mismo Jesús ahí presente.

“Oh Jesús Sacerdote, guarda a tus sacerdotes en el recinto de tu Corazón Sacratísimo, donde nadie pueda hacerles daño alguno; guarda puros sus labios, diariamente enrojecidos por tu Preciosísima Sangre. Entregamos en tus divinas manos a TODOS tus sacerdotes. Tú los conoces. Defiéndelos, Ayúdalos y SOSTENLOS, para que el Maligno no pueda tocarlos. Amén

Habla La Santísima Virgen María

Hijitos Míos, estáis en una época de la humanidad en la cual, Satanás, la Serpiente Antigua, va a tratar de destruir a la humanidad, a todos vosotros, a toda la Creación.

A todo lo que Dios, Nuestro Padre, Nuestro Dios, creó con Amor.

Va a utilizar todas las armas posibles, tanto físicas, como espirituales para destruiros.

También ésta es la época en la cual Yo, como Madre vuestra, entro en acción fuertemente lo sabéis, para luchar contra ésta Serpiente y con Mi Calcañar, le aplastaré la cabeza.

Mis pequeños, ni aún sus ardides, sus armas más poderosas, sus trucos, su Maldad, van a poder destruir a todos aquellos que han sido marcados en la frente con el Amor.

Os repito, quienes han sido marcados con el Amor.

Las almas que se han acercado al Amor de Nuestro Padre, al Amor de la Santísima Trinidad, son aquellas almas que van a ser mantenidas en éste tiempo de Purificación.

Ciertamente, algunas almas serán tomadas como sacrificio, como holocausto, para la salvación de muchas otras almas, para su salvación; pero es el Amor el que va a perseverar para la Tercera Etapa de la Humanidad.

Y ALMA DE NIÑO…

Y como os digo, ninguna arma va a ser más poderosa que el Amor.

Yo, en todas Mis Apariciones, os di el Secreto para poder vencer en éstos momentos: el Santo Rosario, Mis pequeños.

Os lo vuelvo a repetir, porque muchos de vosotros os vais a ir involucrando en los Acontecimientos, os vais a ir atemorizando con lo que vaya sucediendo en vuestras vidas y esto NO DEBE SER, Mis pequeños.

Conocéis perfectamente los Acontecimientos, conocéis cómo se van a ir sucediendo, porque se os ha avisando a lo largo de la historia.

Y en éstos momentos vosotros no debéis tomar parte en ellos, en el sentido de que no os atemoricéis, pero sí toméis partido en cuanto a que oréis para que vuestros hermanos puedan entender y se puedan zafar de los acontecimientos.

Y orar y también pedir por vuestros hermanos, como lo deberéis hacer vosotros y ayudar en la salvación de muchos que no están con Nosotros todavía.

Mis pequeños, son tiempos difíciles, pero por otro lado, son tiempos de salvación, son tiempos para pescadores de hombres y vosotros sois pescadores de hombres.

COMO LO FUERON LOS PRIMEROS APÓSTOLES,

SOIS LOS PESCADORES DE ÉSTOS ÚLTIMOS TIEMPOS,

TIEMPOS EN DONDE LA PESCA VA A SER INMENSA.

Debéis salvar a muchos, muchos de vuestros hermanos que están apartados, que negaron la Vida de Mi Hijo, todos Sus Méritos, Su Amor, Su Muerte, Su Resurrección, han desperdiciado todo lo que se les dio.

Los primeros, aquellos que vivieron en la época de Mi Hijo tuvieron el Apostolado de Mi Hijo, no habían tenido instrucción por parte de Él, solo la Ley y los profetas, luego lo escucharon y muchos lo despreciaron.

Los pueblos anteriores a Mi Hijo no han pecado lo que los pueblos actuales han pecado, porque ahora sí habéis tenido la Predicación de Mi Hijo intensamente y alrededor del mundo.

 El Juicio para los pueblos actuales será más severo, pero por otro lado se cuenta con vuestra actuación, con vuestra intercesión, con vuestra ayuda, con vuestros méritos.

No os hagáis sordos a Mi Llamado, es tiempo de que os deis al cien por ciento, son tiempos difíciles en que os deberéis dar como Yo, vuestra Madre Me di por Mi Hijo,

como los apóstoles después del Pentecostés se dieron y como se han ido dando muchos, muchos de Mis hijos alrededor del mundo después.

Mis pequeños, sois pescadores de hombres, pescadores de almas, es una misión grandemente loable para el Reino de los Cielos, no despreciéis éste regalo que se os da.

Manteneos firmes, Satanás no podrá contra vosotros, tened siempre con vosotros el Santo Rosario.

Unid a vuestros hermanos con el Rezo del Santo Rosario, unid a la humanidad entera al Rezo del Santo Rosario y pronto,

PRONTO TERMINARÁ ÉSTE ATAQUE SATÁNICO QUE TENDRÉIS ALREDEDOR DEL MUNDO…

Con ésta arma poderosísima, que Yo os he dado, VENCEREMOS, no dudéis, Mis pequeños, venceremos.

Hijitos Míos, Yo, como Madre vuestra, os voy cuidando, Soy la Protectora de todos los pueblos de la Tierra, porque todos vosotros sois Mis hijos, porque así Me lo pidió Mi Hijo.

Me pidió que os protegiera y que buscara vuestra salvación.

Ciertamente Satanás, va tratando de destruir la obra de Mi Hijo y va atacando Mi protección Materna sobre todos vosotros, Mis pequeños.

En una familia la madre vela más por los hijos débiles, desvalidos o aquellos que necesitan más amor.

Vosotros, los que sois padres de familia, conocéis a vuestros hijos y os dais más por unos que por otros, pero NO porque améis más a unos que a otros;

Sino porque sois diferentes y así, vais midiendo vuestro amor y vuestra donación para repartir correctamente vuestro corazón hacia ellos.

Se les ama por igual, pero es el alma de los pequeños la que necesita mayor o menor atención….

Y así voy alrededor del mundo, Mis pequeños.

Cuidando a los pueblos de la Tierra, porque los ataques de Satanás van creciendo…

Y esto debido Mis pequeños, a que vosotros no acabáis de entender que la protección que se os puede dar del Cielo, debe venir primeramente de vuestra petición.

Sí Mis pequeños, vosotros contáis con la Fuerza de protección del Cielo, de vuestro Dios en Su Santísima Trinidad,

la Mía de vuestra Madre, de Mi Esposo San José, Mi esposo terrenal, que también os ama tanto y os conoce, de los ángeles, de los santos, de las benditas almas del Purgatorio.

Mis pequeños, todo esto se os ha explicado tantas veces, pero estáis tan distraídos por el mundo y no estáis inmersos en la vida espiritual en la que debierais estar,

porque vuestra vida terrena tiene que estar inmersa en la vida espiritual, porque de ahí tomáis vuestra fuerza para llevar a cabo, correctamente, vuestra misión terrena.

Aquellos que se están basando solamente en vida terrena, que quieren tomar sus fuerzas y su protección solamente en lo terreno, terminan sucumbiendo, Mis pequeños.

PORQUE SATANÁS, QUE ES TAMBIÉN UN SER ESPIRITUAL,

OS ENGAÑA, OS LLEVA A QUE OS ENAMORÉIS SOLAMENTE DE LO TERRENO

Y CUANDO ESTÁIS YA EMBEBIDOS EN LO TERRENO,

ATACA VUESTRA PARTE ESPIRITUAL Y OS DESTRUYE…

No os habéis percatado de ello la gran mayoría de vosotros, los que estáis inmersos en el mundo; él no quiere lo terreno que vosotros le podéis dar, a él no le interesan los bienes de la Tierra, de los cuales os enamoráis,

él ataca vuestra alma, la debilita, la destruye y os lleva a la condenación eterna. Pero es vuestra alma, vuestra parte espiritual la que se condena eternamente.

No es vuestra parte carnal, humana, material, la que va a sufrir eternamente; sino vuestra parte espiritual de la cual os separó y vosotros ni cuenta os disteis de sus Mentiras.

Caísteis en sus redes, no os percatasteis de ésa inteligencia satánica que os estaba envolviendo y os estaba destruyendo.

Soy vuestra Madre Mis pequeños, y lloro también, como Mi Hijo, la pérdida de un alma que se condena.

Y por eso le pido a Mi Esposo, el Santo Espíritu de Amor que se derrame sobre vosotros, para que vosotros podáis entender éstas realidades, de las cuales, una gran mayoría de vosotros no queréis reconocer…

Y es más, hasta las atacáis, porque os ciegan las cosas del mundo y no os permiten ver la realidad de vuestra existencia.

¿Qué acaso estáis tan ciegos que no veis la realidad que han vivido vuestros antepasados, vosotros los que estáis inmersos en las cosas del mundo?

¿Acaso algunos de vuestros antepasados, que tuvieron muchos bienes del mundo, se pudieron llevar con ellos al menos una pequeña monedita?

NO Mis pequeños y ni así entendéis, porque vosotros como buitres voraces, esperáis solamente que el alma termine su vida sobre la Tierra y que vosotros os podáis quedar con sus bienes materiales,

LOS CUALES ATESORÁIS TONTAMENTE,

PORQUE NI SIQUIERA LOS APROVECHÁIS PARA GANAR EL CIELO,

AL COMPARTIR PARTE DE ELLOS CON VUESTROS HERMANOS NECESITADOS.

Si esto hicierais Mis pequeños, muchos de vuestros hermanos, que están llenos de bienes materiales, se salvarían; porque habrían actuado en Caridad, viendo la necesidad de sus hermanos a su alrededor.

Pero no Mis pequeños, Satanás os pone un velo ante vuestros ojos y hace que vuestro corazón se vuelva de piedra para que no compartáis aquello de lo cual, ni un centavo os llevaréis a la otra vida.

Son bienes desperdiciados que pudieron haber hecho mucho bien entre vuestros hermanos al compartirlos, pero se quedan para otra alma de corazón duro, para que los siga atesorando, que se siga llenado de poderes de la Tierra.

Pacto con Lucifer a cambio de poder, dinero y fama… O de venganzas insatisfechas….

Porque para eso sí, compráis poderes de la Tierra, que todavía os van a llevar a una condenación más profunda, porque os asociáis con Satanás para destruir lo espiritual de vuestros hermanos.

Os insisto Mis pequeños, Soy vuestra Madre y seguiré orando y pidiendo Oración por todos vosotros Mis pequeños, los que más lo necesitáis, para vuestra salvación eterna.

Entended Mi Llamado antes de que sea tarde para vuestra Vida Eterna.

Ya que en todos los pueblos de la Tierra, Me he mostrado a todos los pueblos de la Tierra como Madre vuestra y en diferentes Advocaciones; para con esto, mostraros que estoy con vosotros.

Que no Me aparto de ninguno de vosotros.

Creáis o no en Mí o en Mi Hijo, os estamos cuidando y os estamos llevando hacia la perfección, que es la santidad de las almas.

Ciertamente estáis en proceso de purificación, que va a ser un bien supremo que Nuestro Dios os está dando a cada uno de vosotros.

Vosotros ciertamente lo entendéis mal, porque veis que va decreciendo vuestra economía.

Ya no podéis obtener los bienes materiales tan fácilmente como antes los obteníais y no en la cantidad que vosotros quisierais.

Y en muchos de vosotros, vuestros hogares han quedado destruidos, ya sea por el viento, por las aguas, por los terremotos, por el fuego.

Muchos de vosotros estáis siendo atacados por fuerzas malignas de gente armada, que van destruyendo vidas y que van causando mucho pánico en vuestra vida diaria.

Y así cada país va siendo probado de diferentes formas, pero Yo os he dado el remedio en cada una de Mis Apariciones y el remedio ha sido el mismo, Mis pequeños: la vida en la Gracia y el rezo del Santo Rosario.

Tenéis estas armas poderosísimas contra las Fuerzas de Satanás y las estáis desperdiciando…

Las habéis venido desperdiciando porque os habéis alejado de la vida espiritual que tanto necesitáis, ya sea para vuestra vida diaria, para vuestra misión y para protegeros contra las Fuerzas de Satanás.

Al vosotros negar toda esta fuerza espiritual que se os ha ofrecido y que Yo os he traído como Madre que os cuida y os ama, vosotros estáis sufriendo de más.

Vosotros no queréis aprovechar toda esta fuerza espiritual, que quizá la menospreciáis, porque os falta Fe…

Procura conformarte siempre y en todo a la Voluntad de Dios EN TODOS LOS ACONTECIMIENTOS y NO tengas miedo. Esta conformidad, es el camino seguro para llegar al cielo.

Pero recordad que todo lo que viene de Nuestro Dios es sencillo, siempre y cuando lo hagáis con una Fe absoluta y con un grande amor.

Nuestro Dios no os pide cosas extraordinarias para vuestra salvación,.

Él se va a lo sencillo y es lo mismo que os estoy pidiendo que hagáis, Mis pequeños; también para vuestra protección contra las Fuerzas de Satanás.

En vuestras capacidades humanas, no podéis comprender que el rezo del Santo Rosario, algo aparentemente sencillo, pueda doblegar las fuerzas poderosas de Satanás.

(En los exorcismos APRENDIMOS lo que esto significa:

Para DOBLEGAR las fuerzas satánicas; con el Santo Rosario y el Rosario de la Preciosísima Sangre..

No hubo Demonio, incluído Lucifer, que NO SE SOMETIERA…)

Pero así es Mis pequeños y por eso, Nuestro Dios os da el ejemplo de David y Goliat.

Un niño luchando contra un gigante poderoso, extremadamente fuerte.

Un guerrero entrenado para destruir y ése niño aparentemente indefenso, con un arma sencilla, que hasta risa le dio al mismo Goliat.

Cuando se presenta a luchar contra él, pero era un arma que tenía la Fuerza Divina.

EL SANTO ROSARIO ES ÉSA HONDA DE DAVID…

Es un arma aparentemente sencilla, pequeña, contra el poderío de Satanás, que también lo palpáis.

Pero que os falta Fe para saber que con el Santo Rosario lo podéis destruir.

Os he dado un ARMA PODEROSÍSIMA, es el Santo Rosario y si os unís, Mis pequeños en confianza, en Fe, en amor; podréis doblegar las fuerzas de Satanás y destruir su Poder Maligno sobre todos vosotros…

Sobre el mundo entero, sobre el Universo Infinito.

Con el Santo Rosario Meditamos TODA LA VIDA de Jesús y el Amor del Padre, que lo envió para salvarnos…

El Santo Rosario es realmente un Arma de Amor poderosísima…

Y si lo rezáis con ésa Fe con la que se presentó David contra Goliat, veréis que el Mal se irá terminando sobre la Tierra.

Tenéis que poner de vuestra parte Mis pequeños, en la Redención del género humano; sois parte de él y también, tenéis que poner ése deseo y ése granito de amor para sacar adelante a vuestros hermanos…

Al mundo entero, a la humanidad que se os ha dado para que vosotros la fuerais renovando en el Amor que Mi Hijo os enseñó, confiad más en lo que se os da del Cielo.

Sois pequeños y se os dan cosas pequeñas que podáis entender para destruir aquello inmenso que os rodea y que no podéis entender, simplemente confiad. 

SOIS ÉSOS PEQUEÑOS DAVIDES,

QUE LUCHARÁN CONTRA EL GOLIAT, QUE ES SATANÁS. 

Venceréis Mis pequeños, porque vuestro Dios está con vosotros, como lo estuvo todo el tiempo con David.

Que la Paz de vuestro Dios en Su Santísima Trinidad quede en cada uno de vosotros.

Os bendigo, Mis pequeños y os tengo muy dentro de Mi Corazón.

Yo os bendigo en Nombre de  Mi Padre, en Nombre de Mi Hijo, en Nombre de Mi Esposo, el Santo Espíritu de Dios y en Mi Nombre, María, la Sierva del Señor.

http://diospadresemanifiesta.com/

UN LÁZARO MODERNO


Dios Resucita a un Sacerdote para darle una Misión

Nos encontramos con el testimonio del padre Joseph Maniyangat, que tuvo un accidente mientras iba a celebrar misa.

Murió clínicamente en el hospital.

Fue Llevado al Infierno, al Purgatorio y al Cielo.

Y volvió con un encargo.

Tendemos a pensar habitualmente que quienes han tenido experiencias cercanas a la muerte son laicos. Que no tienen un entrenamiento profundo en teología.

Y por eso muchas de las cosas que ven cuando son trasladados a otras dimensiones – Cielo, Purgatorio, Infierno – no tienen una interpretación por decirlo así, profesional.

Pero este no es el caso.

Ahora nos encontramos con el testimonio del padre Joseph Maniyangat, nacido en la India.

Que tuvo un accidente mientras iba a celebrar misa.

Murió en el hospital y su ángel de la guarda lo llevó al Infierno, al Purgatorio y al Cielo.

Donde el Señor le esperaba para pedirle una misión en la Tierra.

BREVEMENTE SU HISTORIA

Fr. Joseph Maniyangat es el pastor de la Iglesia Católica Santa Catalina de Siena en Orange Park, Florida, donde dirige un Ministerio de sanación espiritual, mental y física.

‍Nació el 16 de julio de 1949 en Kerala, India de sus padres, Joseph y Theresa Maniyangat.

Fue el mayor de siete hermanos: Joseph, Mary, Theresa, Lissama, Zachaaríah, Valsa y Tom.

‍A la edad de catorce años, entró en el Seminario Menor de Santa María en Thiruvalla para empezar a estudiar para el sacerdocio.

Cuatro años más tarde, fue al Seminario Mayor Pontificio San José en Alwaye, Kerala, para proseguir su formación sacerdotal.

Después de completar los siete años de filosofía y teología, fue ordenado sacerdote el 1 de enero de 1975 para servir como misionero en la diócesis de Thiruvalla.

Mientras enseñaba en el seminario menor de San Thomas en Bathery en 1978, se convirtió en carismático y comenzó a realizar retiros carismáticos y conferencias.

El Padre José trabajó en la Diócesis de Idaho entre 1987 y 1989.

En 1992, el padre José entró en la Diócesis de San Agustín donde fue asignado a distintos destinos.

En julio 2011 el padre José fue trasladado a la Iglesia Católica Santa Catalina de Siena en Orange Park, Florida.

El Padre José, es el Director Espiritual Diocesano de la Legión de María y tiene un ministerio eucarístico y carismático de sanación.

Lleva a cabo misiones de sanación en la parroquia, las principales ciudades de los Estados Unidos y países de ultramar.

EL ACCIDENTE

Cuenta el padre José.

El domingo 14 de abril de 1985, en la Fiesta de la Divina Misericordia, iba a celebrar misa en una iglesia de la misión en la parte norte de Kerala, y tuve un accidente fatal.

Yo estaba en una motocicleta cuando fue impactado de frente, por un jeep conducido por un hombre que estaba borracho, después de un festival hindú.

‍Me llevaron a un hospital a unos 35 kilómetros de distancia. En el camino, mi alma salió de mi cuerpo y experimenté la muerte.‍

Inmediatamente, encontré a mi Ángel de la Guarda. Vi mi cuerpo y las personas que me estaban llevando al hospital.

Les oí llorando y orando por mí. En este momento el ángel me dijo:

“Voy a llevarte al Cielo, el Señor quiere verte y hablar contigo”.

Dijo también que, en el camino, él quería mostrarme el Infierno y el Purgatorio.

EL INFIERNO

En primer lugar, el ángel me escoltó al infierno.

¡Era un espectáculo horrible!

‍Yo veía a Satanás y los demonios, en un fuego que nunca se apagará de alrededor de 2.000 grados Fahrenheit.

Gusanos arrastrándose, la gente gritando y peleando, otros torturados por los demonios.

‍El ángel me dijo que todos estos sufrimientos se debían a pecados mortales no arrepentidos.

‍Entonces, comprendí que había siete grados o niveles de sufrimiento de acuerdo con el número y tipo de los pecados mortales cometidos en sus vidas terrenales.

Las almas se veían muy feas, crueles y horribles.

‍Fue una experiencia terrible.

‍Vi a gente que conocía, pero no estoy autorizado a revelar sus identidades.

‍Los pecados que los condenaban eran principalmente el aborto, la homosexualidad, la eutanasia, el odio, el rencor y el sacrilegio.

‍El ángel me dijo que si se hubieran arrepentido, habrían evitado el Infierno, y hubieran ido al Purgatorio.

También entendí que algunas personas que se arrepienten de estos pecados, pueden ser purificados en la Tierra a través de sus sufrimientos.

De esta manera pueden evitar el Purgatorio e ir directamente al Cielo.

Me sorprendí cuando vi en el Infierno hasta los sacerdotes y obispos, algunos de los cuales nunca me esperaba ver. Muchos de ellos estaban allí por haber guiado con enseñanzas erróneas, y mal ejemplo.

EL PURGATORIO

Después de la visita al Infierno, mi ángel de la guarda me acompañó hasta el Purgatorio.

‍También en este caso, hay siete niveles de sufrimiento y fuego que nunca se apaga.

En el Purgatorio sufrimos el Getsemaní y el Calvario SIN PALIATIVOS, TAL COMO LO SUFRIÓ JESÚS, por nuestra NEGATIVA TERRENAL a cooperar en La Redención

Pero es mucho menos intenso que en el Infierno y no hay peleas ni conflictos.

‍El principal sufrimiento de estas almas es su separación de Dios.

Algunos de los que están en el Purgatorio cometieron pecados mortales, pero se reconciliaron con Dios antes de su muerte.

A pesar de que estas almas sufren, gozan de paz y el conocimiento de que algún día verán a Dios cara a cara.

Tuve la oportunidad de comunicarme con las almas del Purgatorio.

‍Me pidieron que orara por ellos y que le diga a la gente que oren por ellos también, para que puedan ir al Cielo rápidamente.

Cuando rezamos por estas almas, recibimos su agradecimiento por medio de sus oraciones, y una vez que entren en el Cielo, sus oraciones se vuelven aún más meritorias.

EL CIELO

Después, mi ángel me escoltó hasta el Cielo pasando a través de un gran túnel, deslumbrantemente blanco.

Nunca experimenté tanta paz y alegría en mi vida.

Inmediatamente después, el Cielo se abrió y percibí la música más deliciosa, que nunca había oído antes.

‍Los ángeles estaban cantando y alabando a Dios.

‍Vi a todos los santos, especialmente a la Santísima Madre y San José. También muchos santos, piadosos obispos y sacerdotes que brillaban como estrellas.

Y cuando aparecí ante el Señor, Jesús me dijo:

“Quiero que vuelvas al mundo. En tu segunda vida serás un instrumento de paz y sanación para mi pueblo.

Caminarás en tierra extranjera, y hablarás en una lengua extranjera. Todo es posible para ti con Mi gracia”.

Después de estas palabras, la Virgen me dijo:

“Haced lo que Él os diga. Yo te ayudaré en tu ministerio”.

Las palabras no pueden expresar la belleza del Cielo.

Allí nos encontramos con mucha paz y felicidad, que excede millones de veces nuestra imaginación.

‍Nuestro Señor es mucho más hermoso que cualquier imagen puede transmitir. Su cara es radiante y luminosa, más bella que mil soles en ascenso.

Las imágenes que vemos en el mundo son sólo una sombra de su magnificencia.

La Santísima Madre estaba junto a Jesús, Ella era muy hermosa y radiante. Ninguna de las imágenes que vemos en este mundo puede compararse con su belleza real.

‍El Cielo es nuestro verdadero hogar, todos hemos sido creados para alcanzar el Cielo y gozar de Dios para siempre.

Entonces, volví al mundo con mi ángel. Es difícil para mí describir lo hermoso que es mi ángel de la guarda.

Él es radiante y luminoso.

‍Él es mi compañero constante y me ayuda en todos mis ministerios, especialmente mi ministerio de sanación.

Experimento su presencia donde quiera que voy y estoy agradecido por su protección en mi vida diaria.

VUELTA A LA VIDA EN LA TIERRA

Mientras mi cuerpo estaba en el hospital, el médico completó todos los exámenes necesarios y fui declarado muerto. ‍La causa de la muerte fue hemorragia.

Mi familia fue notificada y ya que estaban muy lejos, el personal del hospital decidió llevar mi cuerpo muerto a la morgue.

‍Debido a que el hospital no tenía aire acondicionado, estaban preocupados de que el cuerpo se descompondría rápidamente.

A medida que fueron moviendo mi cuerpo muerto a la morgue, mi alma volvió al cuerpo.

Sentí un dolor insoportable a causa de tantas heridas y huesos rotos. ‍Empecé a gritar, y entonces la gente se asustó y salió corriendo gritando.

Uno de ellos se acercó al médico y le dijo:

“El cuerpo muerto está gritando”.

El médico vino a examinar el cuerpo y descubrió que estaba vivo. Así que le dijo: “El padre está vivo, es un milagro. Llévalo de vuelta al hospital”.

Ahora, de vuelta en el hospital, me hicieron una transfusión de sangre y me llevaron a una cirugía para reparar los huesos rotos.

Trabajaron en mi mandíbula, costillas, pelvis, muñecas y pierna derecha.

Después de dos meses, me dieron de alta del hospital, pero mi médico traumatólogo dijo que nunca volvería a caminar.

Entonces le dije:

“El Señor, que me devolvió la vida y me envió de vuelta al mundo, me curará”.

Una vez en casa, todos rezamos por un milagro.

‍Aún después de un mes, y cuando me sacaron el yeso, yo no era capaz de moverme.

‍Pero un día, mientras rezaba, sentí un dolor espantoso en la pelvis. Después de un rato el dolor desapareció por completo y oí una voz que decía:

“Estás curado. Levántate y anda”.

Sentí la paz y el poder sanador en mi cuerpo.

De inmediato me levanté y caminé.

‍Alabé y agradecí a Dios por el milagro.

Fui a mi médico con la noticia de mi curación y él se quedó asombrado.

Él dijo:

“Tu Dios es el Dios verdadero. Tengo que seguir a tu Dios”.

El médico era hindú, y me pidió que le enseñara sobre nuestra Iglesia. Después de estudiar la Fe, lo bauticé y se hizo Católico.

Tras el mensaje de mi ángel de la guarda, yo vine a los Estados Unidos el 10 de noviembre de 1986 como un sacerdote misionero…

Para contactar con el p. Jose Maniyangat visita www.frmaniyangathealingministry.com

Correo electrónico: frjosemaniynagat@hotmail.com

El Impresionante Milagro del Santo Rosario en Hiroshima

En agosto se cumplió otro aniversario de los bombardeos estadounidenses a Hiroshima y vale la pena recordar un impresionante milagro que sucedió allí.

El que a la vez es un mensaje para todos nosotros.

Ocho sacerdotes jesuitas que rezaban diariamente el rosario salieron ilesos de la explosión atómica.

A pesar que vivían a menos de un kilómetro de su epicentro.

Mientras todo se destruyó a su alrededor.

UN MENSAJE MARIANO ANTE LA DESTRUCCIÓN

Es bueno recordarlo no sólo por el milagro sino también porque puede decirse que a partir de ahí los cristianos tenemos la sensación de que los tiempos finales están sobre nosotros.

‍La segunda guerra mundial había marcado a toda una generación y la bomba atómica sobre Hiroshima planteó una posibilidad nunca antes imaginada.

La destrucción masiva que unos pocos podían hacer sobre grandes masas de personas.

A partir de allí se vivió la dramática sensación de que si bien los avances técnicos, sanitarios y sociales, eran un signo de progreso, había un poderoso signo destructor de la civilización.

‍Detectamos la posibilidad de destrucción masiva a la vuelta de la esquina, sobre lo que Jean Guittón diría:

“Después de Hiroshima, estamos en ese intervalo del que no podemos saber si durará algunos años o algunos siglos”.

Y esto avalado por Pablo VI, quien  ya le había constatado, confidencialmente, su sensación de que los signos descritos en el Evangelio sobre el fin de los fines parecían condensarse.

‍Pero que al mismo tiempo no se podía saber si esa condensación sería corta o larga en el tiempo.

Pero lo que más preocuparía a Mons. Montini no era tanto ese poder destructivo del hombre, sino la apostasía.

El abandono de la Fe, la incredulidad, la crisis de pensamiento y de conciencia, el abandono casi normal de las tradiciones religiosas, santas y sagradas.

Estaba en lo cierto.

Él y Guittón sintieron primero la destrucción material de la bomba atómica y alcanzaron a entrever otra gran destrucción.

La apostasía, que se ha desarrollado más plenamente en estos últimos años.

A lo que se ha agregado ahora otra destrucción más, que es la de la moralidad social donde la vida y la familia es el objetivo a destruir.

¿Cómo podemos leer el milagro de Hiroshima?

Hay un mensaje evidente en el milagro de los jesuitas en Hiroshima.

La Santísima Virgen nos ha querido recordar que podemos aplacar los efectos de las destrucciones masivas con el rezo del Santo Rosario.

Y este es un mensaje más útil que nunca en estos tiempos.

LA DESTRUCCIÓN DE HIROSHIMA

Hace 3 años murió Theodore “Dutch” Van Kirk  en Georgia a la edad de 93 años, era el último superviviente de la tripulación que voló el Enola Gay.

El B-29 tiró la bomba de uranio en Hiroshima el 6 de agosto de 1945.

Y tres días después lanzó una segunda bomba sobre Nagasaki, poniendo fin a la Segunda Guerra Mundial.

A las 2:45 horas del 6 de agosto de 1945, un bombardero B-29 despegó de la isla de Tinian para tirar la primera bomba atómica sobre Japón.

A las 8:15 am la bomba explotó a ocho cuadras de la Iglesia de los Jesuitas de Nuestra Señora de la Asunción de Hiroshima.

Medio millón de personas fueron aniquiladas en los alrededores.

Sin embargo, la iglesia y los ochos padres jesuitas estacionados allí sobrevivieron.

Los más conocidos han sido los Padres Lassalle, Kleinsorge, Cieslik y Schiffer.

LOS OCHO SALIERON ILESOS

Probablemente hayas oído acerca de Padre Hubert Schiffer y los otros siete misioneros jesuitas que sobrevivieron a la explosión atómica.

Los sacerdotes vivían a menos de un kilómetro del epicentro del ataque en Hiroshima.

‍Y por millas en todas las direcciones, todos los edificios fueron destruidos, completamente aplastados, y 140.000 personas murieron al instante.

A excepción de los ocho sacerdotes.

El Padre Schiffer y sus compañeros no sufrieron ninguna lesión o heridas.

Todos vivieron años más allá de ese día, sin experimentar la enfermedad por radiación, a pesar de estar expuestos a altos niveles de radiactividad.

Tampoco ninguno sufrió una pérdida de la audición por la explosión.

O cualquier otro defecto o enfermedades visibles a largo plazo.

El Padre Schiffer, de sólo 30 años cuando la bomba fue lanzada sobre Hiroshima, contó su historia 31 años después, en el Congreso Eucarístico de Filadelfia en 1976.

Tres de los sacerdotes jesuitas que sobrevivieron al impacto atómico: Hugo Lasalle (izquierda), Hubert Schiffer (centro) y Wilhelm Kleinsorge (derecha)

‍En ese momento, los ocho miembros de la comunidad jesuita que habían vivido los bombardeos estaban todavía vivos.

‍Ante los fieles reunidos, él recordó celebrar la misa en la mañana temprano, luego sentarse en la cocina de la rectoría para el desayuno.

Sus recuerdos eran vívidos: el acababa de corta rodajas en un pomelo cuando hubo un destello de luz brillante.

Al hablar ante el Congreso Eucarístico, dijo que al principio, él pensó que podría ser una explosión en el puerto cercano.

Luego el describió la experiencia:

“De repente, una terrible explosión llenó el aire con un estallido como de trueno.

Una fuerza invisible me levantó de la silla, me arrojó por el aire, me sacudió, me hizo girar dando vueltas y vueltas como una hoja en una ráfaga de viento de otoño”.

Más detalles ha reportado un sacerdote que una vez conoció al Padre Schiffer en el Aeropuerto Tri-City en Saginaw Michigan.

El Padre Schiffer visitó el estado para dar una charla ante el Ejército Azul, una organización de católicos piadosos que promueve las apariciones de Fátima.

Lo siguiente que recordaba el Padre Schiffer es que abrió los ojos y estaba tendido en el suelo.

‍Miró a su alrededor y no había nada en ninguna dirección.

La estación de ferrocarril y los edificios en todas las direcciones fueron arrasados hasta los cimientos.

El único daño físico sobre sí mismo era que podía sentir unos trozos de vidrio en la parte posterior de su cuello.

‍Por lo que supo, no había nada más físicamente mal consigo mismo.

‍Muchos miles fueron muertos o mutilados por la explosión.

‍Después de la conquista de los estadounidenses, sus médicos militares y científicos le explicaron que su cuerpo empezaría a deteriorarse a causa de la radiación.

‍Muchos de los japoneses tenían ampollas y llagas por la radiación.

‍Para sorpresa de los médicos, el cuerpo del P. Schiffer no contenía ninguna radiación o efectos nocivos de la bomba.

‍El Padre Schiffer y los otros jesuitas fueron examinados y entrevistados en varias ocasiones por científicos y otros.

Y no podían entender por qué se habían escapado de las lesiones.

El Padre Schiffer habría dicho que él mismo había sido entrevistado 200 veces.

El P. Schiffer lo atribuye a la devoción a la Santísima Virgen.

Y su diario Rosario de Fátima.

Él siente que recibió un escudo de protección de la Santísima Virgen, que lo protegió de toda la radiación y los malos efectos.

Esto coincide con la bomba de Nagasaki, donde San Maximiliano Kolbe había establecido un convento franciscano.

El que también resultó ileso debido a la protección especial de la Virgen María.

Porque los Hermanos también rezaban el Rosario todos los días y tampoco tuvieron efectos de la bomba.

Preguntado por qué creen que se salvaron, cuando tantos otros murieron, ya sea por la explosión o de la radiación posterior, el Padre Schiffer habló por él y sus compañeros:

“Creemos que sobrevivimos porque vivíamos el mensaje de Fátima.

Vivíamos y rezábamos el rosario diariamente en esa casa”.

El Padre Schiffer cree que la Virgen les había protegido de toda la radiación y la enfermedad debido a su devoción y porque estaban viviendo el mensaje de Fátima.

En esa casa”, dijo, “el Santo Rosario los recitábamos juntos todos días”.

Murió el 27 de marzo 1982, treinta y siete años después de aquel día memorable.

Vista de Hiroshima luego de la bomba

Vista de Hiroshima luego de la bomba

CONCLUSIÓN

No hay leyes físicas para explicar por qué los jesuitas no fueron tocados por el chorro de aire Hiroshima.

No hay otro dato real o prueba por la que una estructura como esa Iglesia no fuera totalmente destruida en esta distancia de separación con la explosión atómica.

‍Todos los que se encontraban en este rango del epicentro, recibieron la suficiente radiación para estar muertos en el plazo máximo de minutos, pero sucedió otra cosa.

‍No se conoce ninguna forma de diseñar una bomba atómica de uranio-235, que pudiera dejar una gran área intacta mientras destruye todo a su alrededor.

Desde un punto de vista científico, lo que pasó con los jesuitas en Hiroshima aún desafía toda lógica humana de las leyes de la física tal como se entienden hoy en día (o en cualquier momento en el futuro).

Debe concluirse que alguna otra fuerza (externa) estuvo presente.

Cuyo poder y capacidad de transformar la energía y la materia, y su relación con el ser humano, está más allá de la comprensión actual.

Desde el punto de vista de la teoría de cuerdas (relativa a los efectos atómicos a escala del mundo macroscópico)

sugiere que las cadenas físicas (es decir los cuerpos) de los jesuitas y las cuerdas de energía que representan la materia física de la casa, se transformaron en el momento de la explosión en un campo de energía de oposición.

Esto cancelólos efectos de la explosión, y luego se transformaron de nuevo, en una escala de tiempo totalmente imperceptible, en la materia física que antes tenían.

‍O un enorme campo de fuerza externa estaba presente, que precisamente canceló los efectos del arma sobre la geometría totalmente irregular de la casa residencial, incluyendo la protección de los ocupantes.

Es un argumento plausible para la existencia de un Creador que dejó su tarjeta de presentación en Hiroshima.

Y como vimos más arriba, hay un mensaje de la Santísima Virgen en todo esto.

EL ROSARIO ES LA RESPUESTA

Cuando Nuestra Señora se apareció a los videntes de Fátima en 1917 dijo

“Los pecados del mundo son muy grandes”.

Estábamos en medio de la Primera Guerra Mundial, y el pedido de la Mater fue el rezo del santo Rosario todos los días.

Y profetizó que si los hombres no se convertían una segunda guerra, más cruel, vendría.

Veinte años después, en las apariciones a cuatro niñas en Heede, Alemania, Nuestra Madre, sosteniendo al bebé en un brazo, y un globo con la Cruz en el otro, resumió el estado del mundo en 1937 cuando dijo:

“Recen el Rosario en reparación por los pecados del mundo”.

Eso fue justo antes del ascenso de Hitler y un período increíblemente oscuro. Durante el cual no sólo millones de judíos murieron.

En las guerras, Satanás siempre encubre la Persecución al Pueblo de Dios: los judíos y los cristianos. El P.Maximiliano Kolbe fue martirizado por los nazis.

Y cuyo final fue la bomba atómica en Japón.

Y también fue justo antes de la gran señal que predijo en Fátima, el signo que anunciaría una guerra mayor, un castigo más grande (para usar las palabras exactas de Fátima).

El mismo sucedió con la aurora boreal de 1938.

Como vemos, alrededor de los tiempos de guerra Nuestra Señora insistió en el rezo del Santo Rosario.

Mira el video a continuación.

F64 BENDITA LOCURA


padreEl que algunos cuantos actualmente se puedan comunicar Conmigo, NO es un don especial, es obligación por el amor que Me tenéis, el poder hacerlo.

Yo os envié a Mi Hijo a recordaros cómo debe vivir en familia en la Tierra y cómo se vive en Familia en el Cielo.

El que algunos cuantos se comuniquen Conmigo os debe dar la pauta para que todos vosotros lo hagáis.

Yo NO Soy un Dios inalcanzable y además os pido que NO Me veáis como aquellos dioses a los cuáles NO se les podía acercar, porque en ése momento quedaban fulminados.

Os pido que NO Me veáis como a un Dios que sólo escucha a los “buenos”, porque entonces, pocos, MUY POCOS,  podrían venir a Mi.

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Os pido que NO Me veáis como a un Dios rencoroso y vengativo; porque entonces iría en contra de los que Mi Hijo os predicó sobre Mí, el Dios del Amor y del Perdón.

Yo Soy vuestro Dios, al que le debéis Respeto. Al que le debéis Agradecimiento por haberos dado el Don de la Vida y que os cuida en todo momento. Y al que le debéis todo lo que en vosotros está y lo que os rodea.

Sí, ME DEBÉIS MUCHO, pero lo ÚNICO que os exijo, es vuestro amor.

Lo menos que un padre exige de sus hijos es algo del amor que él ha volcado sobre ellos, para hacerlos hombres de bien.

PROFECIA CIELO

Yo Soy vuestro Dios y Mi exigencia que es de Amor, es que Me deis vuestro pequeño amor; para que Yo os pueda corresponder dándoos nuevamente, mucho más Amor del que recibo.

Lo normal en una familia, es que los hijos se comuniquen con sus padres, se compartan, se entiendan, se pregunten unos a otros y esto irá creando una CONVIVENCIA.

Al comunicaros Conmigo estáis aceptando crear ésa vida familiar que todos debéis tener.

Cuando un alma se comunica Conmigo recibe un gozo extremo. ¡Qué dicha tan grande recibe el alma cuando se comunica con su Creador!

00DON DE PROFECIA

Al comunicarse Conmigo, el alma une al Cielo con la Tierra. Al comunicarse Conmigo, el alma recibe Mi Sabiduría y Mis Bendiciones, porque aprende a pedir exactamente lo que ella misma necesita y lo que necesitan sus hermanos. Cuando el alma se comunica Conmigo, se sublima y crece a niveles inimaginables, porque Yo vuestro Dios, hago vida en ella.

El NO comunicarse Conmigo, crea separación del alma con su Dios. NO hay Confianza, NO existe una FE firme. NO existe la Esperanza de saberse escuchados. Si lo veis todo esto a ojos humanos, Me estáis haciendo una verdadera grosería.

¡YO SOY UN DIOS VIVO!  ¡Yo Soy un Padre que desea vehementemente, hablar! ¡NO, más que eso: PLATICAR con sus hijos! ¡Escuchar sus pensamientos y que también escuchen los Míos! NO quiero tener monólogos con vosotros.

Sí os acercáis a Mí a platicarMe de vuestros planes, de vuestras desgracias, de vuestras necesidades, de vuestras alegrías, etc. , en parte es bello que os acerquéis a Mi con ésa Fe de saber que seréis escuchados por Mi y que obtendréis mucho de lo que pediréis.

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Por eso debemos liberarnos del Respeto Humano y disfrutar nuestra relación con Dios, sin que nos importe la opinión de los demás… BENDITA LOCURA

Pero, ¿Por qué NO Me dejáis a Mi también platicaros? Yo también puedo hablar. Yo también Me quiero comunicar con vosotros, Yo también tengo deseos y planes que platicarle a cada alma.

Así como en una familia de muchos hijos los padres tienen que platicar con todos ellos para ir entendiendo a cada uno de ellos, puesto que todos son diferentes y cada uno de ellos exige diferente tipo de atención. Así Yo también, deseo platicar con cada uno de vosotros.

Yo deseo y necesito que Me escuche cada uno de vosotros, porque cada uno de vosotros tiene diferente misión en la Tierra y debe ser guiado en forma diferente.

Por eso debéis acercaros a Mí, NO solo a pedir lo que creéis que necesitáis, sino DEBÉIS APRENDER A ESCUCHARME, para que Yo os guíe para que alcancéis la perfección en vuestra misión y en vuestra vida sobre la Tierra.

amor fe y confianza

Ahora, entended bien esto: o NO os estáis comunicando Conmigo por vuestra falta de Fe y de Confianza. O por soberbia, por sentiros ser más que Yo y que vuestras obras valen más o que son más importantes que las Mías.

Os hablo fuerte para que entendáis que Mi sensibilidad es grande y para que os deis cuenta que necesito de cada uno de vosotros para que formemos ésa familia en la cuál fuisteis constituidos.

Así que, recordad nuevamente, no es don de algunos cuanto, ni bendición para algunos cuantos el poderse comunicar Conmigo, es obligación de amor de cada uno de vosotros el hacerlo y esto se da en la Fe y en la confianza que Me tengáis.

Al vivir ya desde la Tierra ésa comunicación de Familia, Vuestra vida sobre la Tierra la llevaréis más fácilmente y vuestro regreso será de lo mas normal. Teméis a la muerte porque teméis a lo desconocido y Yo Soy el Desconocido. ¡Conocedme y os daréis cuenta de Mi Bondad Infinita! ¡Confiad en Mi Amor!

ABANDONO fe y confianza

Hijitos Míos, os he pedido varias veces esa Oración interior. La Oración interior os va a poner en comunicación íntima Conmigo, vuestro Dios en la Santísima Trinidad.

Aprended a escuchar las mociones que os da Mi Santo Espíritu de Amor. Aprended a escuchar esas alabanzas, esa Oración íntima que solamente se puede dar entre el alma con su Dios y seguidlas.

PedidMe de corazón lo que el Espíritu de Amor indica en vuestro corazón. Él os aconseja, pero se necesita de vuestra voluntad. Del deseo vuestro amor para que ese consejo, ya pasado por esa vía vuestra humana pequeñita, venga a Mí y se dé.

Mis pequeños, daos cuenta de ésta preferencia que Yo tengo sobre la creatura. Daos cuenta que Yo actúo por vuestro amor. Os he dicho que Yo CONOZCO lo que la humanidad necesita. Pero es vuestro amor, el que mueve a Mi Corazón a la actuación.

oracion fe actuacion

Yo NO actúo si el alma NO Me lo pide en total libertad, sin presiones y con el conocimiento de causa. Por eso respeto vuestra libertad, porque eso tendrá más mérito ante Mis Ojos y para vosotros un gran regalo porque estaréis actuando en caridad, con amor, con el deseo de mejora, tanto para vuestros hermanos como para vosotros mismos.

Vuestro deseo es grande para Mí, porque va a salir de vuestro corazón, porque estaréis aceptando el Consejo que vuestro Dios os da y le estaréis pidiendo de corazón con mucho amor a vuestro Dios, que se lleve a cabo lo que vuestro Dios Espíritu Santo os está indicando.

Es esa inocencia espiritual la que Yo requiero de cada uno de vosotros. Esa inocencia que se traduce en aceptar de corazón las indicaciones que Yo os doy, es el aceptar de un Padre los Consejos para ser mejores.

Actuáis respetando Mi Palabra, actuáis para que todo se mejore en vuestro Mundo. TODO, todo si os dais cuenta, se lleva a cabo en el Amor, en el respeto y en ese deseo del perfeccionamiento. Porque habéis sido llamados a la perfección espiritual y esa humildad que vosotros ponéis en vuestros actos, es lo que os da la realización de lo que se os pide.

mundo bebe padre-nuestro

Hijitos Míos, vuestra ingratitud es muy grande y esto os lo digo Mis pequeños, por lo que ya os he hecho ver anteriormente. Cómo Yo vuestro Dios, vuestro Padre, Providencia Divina, estoy siempre atento a vuestras necesidades.

He Creado NO solamente un Mundo, un Universo entero para vosotros. Os doy de todo, os cuido al máximo. Voy cuidando vuestros pasos, voy viendo por vuestras necesidades, os cuido contra los ataques del Enemigo y os envío a los Santos Ángeles también, para que os cuiden de los Demonios que os rodean.

Tenéis todos Mis cuidados. Y lo normal, si fuerais realmente agradecidos; de regreso debiera Yo tener vuestro agradecimiento, vuestros cuidados, vuestro amor.

Pero, ¿Qué es lo que tengo de vosotros?: ingratitud, olvido. Os sentís presionados por las obligaciones que tenéis para Conmigo. Os pido un solo día para que os acerquéis a Mí, a Mi recinto Sagrado, a la Iglesia.

misa

Os invito a que recibáis el Cuerpo y Sangre de Mi Hijo, que recibáis Conocimiento Divino. Os pido que vengáis a la Iglesia para que Yo esté con vosotros, en Mi Casa compartiendo. Yo os doy ahí más de lo que vosotros Me dais a Mí.

Porque muchos de vosotros vais a Misa porque tenéis que ir a Misa” y NO porque vais a ver a vuestro Padre, a vuestro Dios, al Amigo. Os sentís obligados en ir a Misa, en ir a cumplir. Cuando debiera ser un gusto el compartir, el venir a agradecerMe, el estar Conmigo, platicar Conmigo.

Tomáis por obligación todo esto Mis pequeños y eso se siente mal. Si Yo os preguntara cómo os comportáis con vuestro mejor amigo, vuestra respuesta sería diferente, ¿No es así?

Lo invitáis, salís quizá a comer, salís a algún lugar donde os guste estar juntos platicando, compartiendo, estáis continuamente en comunicación.  

Portrait of a happy young man talking on cell phone isolated on white background

Porque queréis saber cómo está vuestro amigo, cómo está su salud, cómo están sus necesidades, si le podéis ayudar en algo o simplemente el compartir lo que a vosotros os gusta mutuamente.

Y así estáis unidos todos los dais, quizá os comunicáis todos los días con ése amigo al que tanto queréis.

Y Yo, que os he dado tanto, que os cuido en todo momento, que os amo mucho más que vuestro amigo; a Mi Me olvidáis, solamente venís a Mí a buscar por vuestras necesidades.

Pero NO venís a Mí, para platicarMe de lo que hacéis todos los días, cómo está vuestra familia, cómo está vuestro trabajo, vuestra salud, qué habéis hecho.

Yo estoy Vivo, Yo Soy un Dios Vivo que está NO solamente con vosotros, sino dentro de vosotros y que también Me gusta compartir con Mis Hijos.

Yo Soy un Dios Vivo que en todo momento está tratando de entablar conversación con Sus hijos, con todo el género humano.  

CELULAR

¿Por qué sois tan ingratos Mis pequeños, Conmigo, con vuestro Dios? Ingratos, desagradecidos, olvidadizos. Son tan pocas las almas que se acuerdan de Mí. Os doy tanto para protegeros, para guiaros,

Todo Mi Amor es para vosotros y Yo tengo que estar recogiendo migajas de vosotros, de vuestros recuerdos, de alguna palabrita bonita para Mí, el que Me compartáis momentos bellos de vuestra vida.

Aunque son tan pequeños, tan efímeros, pero los guardo en Mi Corazón.

Mis pequeños, venid a Mí. Yo os estoy esperando, NO os pido necesariamente que vayáis a Mis Templos para que Me recordéis durante toda la semana.

Venid a Mí los Domingos, pero recordadMe los demás días, como al Amigo más fiel que tenéis.

CompartidMe vuestro trabajo, vuestras alegrías y tristezas. CompartidMe todo aquello que también le compartís a vuestro mejor amigo. Yo os escucho, estoy en vuestro corazón. ¿Por qué Me olvidáis, Mis pequeños? ¿Por qué Me olvidáis?

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Hay toda una vida espiritual que os rodea, en ella estoy Yo. Vosotros estáis muy alejados de la Fe y del amor hacia Mí. NO podéis ver lo sobrenatural en vuestra vida, alrededor de vosotros se desarrolla toda una vida sobrenatural y a ella os quiero llevar. Que os deis cuenta que NO estáis viviendo para el mundo,

Ciertamente estáis viviendo en el Mundo, pero vuestras acciones trascienden más allá de lo material, trascienden al mundo espiritual, a lo sobrenatural.

Y a eso os quiero llevar. Quiero que os deis cuenta de lo que sucede en forma sobrenatural a vuestro alrededor.

Vuestras acciones buenas, todo lo que hacéis todos los días por vuestras obligaciones de estado, todo lo que hacéis de corazón para que os salgan bien. Todas ésas acciones, todo eso que hacéis bien, si Me lo ofrecierais y lo unierais a los Méritos de Mi Hijo, al hacerlo así, sobrepasaría el mundo natural, el Mundo que veis,

Iría hacia el Mundo Sobrenatural y con vuestras acciones, con vuestras buenas obras, con vuestros buenos pensamientos, con todo lo que hacéis que es bueno; MUCHAS, muchas almas se salvan y además se va transformando toda la Maldad que hay a vuestro alrededor, se va hacia el Bien.

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De ésta forma es como vais atrayendo Mi Reino sobre la Tierra, con vuestros buenos actos, buena educación, buen servicio hacia los demás. Actuar en la justicia y en la verdad, actuar en el amor, vivir unidos como verdaderos hermanos.

Que NO os aprovechéis de vuestro hermano en lo que hagáis, que NO le cobréis más allá de lo debido, porque todo lo que sea justicia, todo lo que sea verdad, todo lo que sea amor, trasciende al plano sobrenatural.

Si os dais cuenta Mis pequeños, de todo lo que os rodea, toda ésa maldad que se ha desatado es porque vosotros NO estáis obrando para el Mundo Sobrenatural. Estáis viviendo solamente para el Mundo y os estáis aprovechando de ello.

Creéis llenar vuestros bolsillos de bienes, NO importa cómo los obtengáis, NI sobre quién tengáis que pasar, solamente os importa el TENER.

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Pero NO el estar en ése Mundo Sobrenatural y hacer que Mi Reino se empiece a manifestar entre los hombres cambiando vuestro corazón, todos vuestros actos, toda vuestra vida en un ejemplo de amor, como el que os dio Mi Hijo Jesucristo.

Los Santos Ángeles continuamente os están protegiendo de ésos ángeles malos que Me traicionaron y que os quieren destruir. Es una lucha continua que se desarrolla alrededor de vosotros y que vosotros NO os dais cuenta de ello.

Agradeced a los Santos Ángeles lo que hacen por vosotros, por vuestra ciudad, por el mundo entero. Os cuidan constantemente de la destrucción, moral, espiritual y aún física de los malos ángeles.

Los Demonios, en sus diferentes potencias, están tratando de destruir Mi Obra, la Obra de la Creación y especialmente en vosotros a vuestra alma, que es lo más valioso que tenéis.

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Todo esto os lo quiero recordar Mis pequeños, para que os deis cuenta que estáis viviendo en un Mundo Sobrenatural, paralelo al mundo natural del cual todos vosotros os dais perfectamente cuenta.

Ahora empezad a vivir ése Mundo Sobrenatural y agradeced todo ése Mundo Sobrenatural que se os está dando a vuestro alrededor.

Venid a Mí con vuestro Dios, con vuestro Padre, con vuestro Hermano, como vuestro mejor Amigo y compartidMe de vuestra vida. Y de ésta forma, al empezar a hacerMe patente en vuestra vida, es como empezaréis a vivir el Mundo Sobrenatural que os rodea y en donde viviréis eternamente.

 Vosotros a veces habláis refiriéndoos a Mi, a Mi manera de proceder, como los caminos errados de Dios, los caminos torcidos de Dios. Os quiero explicar algo y eso lo entenderéis a la Luz de la Fe y a la Luz del Amor.

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Ciertamente la manera de pensar del hombre es muy diferente a la Mía, vosotros generalmente veis vuestro beneficio carnal, vuestro beneficio económico, vuestro beneficio a todos niveles. Estáis viendo vuestro ‘yo‘ antes que ver a vuestro Dios y lo que Yo deseo de vosotros.

Realmente Mis caminos NO son torcidos, Yo voy llevando al hombre hacia esa perfección que Yo necesito tengáis.

El hombre, cuando encuentra a su Dios, cuando Me encuentra a Mí, es cuando ya entiende que NO hay caminos torcidos. Ciertamente a veces le pido al hombre llevar a cabo algo que NO entienda, que a ojos humanos se va a salir de Mis Leyes o de Mis Preceptos. Pero NO Mis pequeños, Mis Planes son muy diferentes al plan humano.

Ciertamente a veces, suscito ciertas “anomalías,” os lo digo entrecomillado “anomalías” a la vista del hombre, para llevar a cabo Mis Planes de Salvación. La diferencia entre las anomalías humanas a las “anomalías” de vuestro Dios son diferentes: la anomalía humana os va a llevar hacia la animalidad, os va a llevar hacia la carnalidad, hacia el pecado.

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Cuando Mi “anomalía” se suscita en el corazón del hombre, será para un crecimiento espiritual NO solamente de uno, sino de muchos. Necesito Yo mover el alma del hombre de alguna forma para que dé su máximo.

Es difícil comprender esto pero a la Luz de la Fe y a la Luz de Mi Amor se puede entender, especialmente cuando el alma ya ha crecido en Mi Amor.

Se dice en las Escrituras: “por sus frutos los conoceréis” y así es como entenderéis entre estos dos tipos de “anomalías,” entre la humana y la Divina, la humana NO dará fruto, la Divina dará muchos frutos, frutos de Salvación y de Santificación.

La oración Mis pequeños, por eso ella es importante para el corazón del hombre, para que al llegar a la Santidad entendáis que los caminos de vuestro Dios NO SON torcidos, NO SON erráticos, son Divinos.

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Porque la Fe ciega, la Fe puesta en Mí en totalidad, os va a ayudar a moveros en estos tiempos, en estos caminos de Obscuridad, no importa que sean obscuros o sinuosos o desconocidos.

Vuestra Fe firme y absoluta puesta en Mí vuestro Dios, os va a ayudar a seguir adelante, a pesar de que vuestra capacidad humana os diga que NO podréis seguir hacia delante.

Buscad siempre en vuestro corazón esa Fe, por eso os he pedido tanto que escuchéis en vuestro corazón; él nunca os va a engañar si realmente actuáis en Amor. El Amor os va a dar la pauta.

La pureza de intención, siempre viendo hacia Mis Ojos. Seguid adelante Mis pequeños, os repito aunque todo se vuelva obscuro en vuestro futuro, que la inteligencia humana NO eche a perder la Fe que debéis llevar en vuestro corazón. Hijitos Míos, Yo, vuestro Dios y Padre vuestro, os pido esto.

david y goliath fe

La tarea es de todos, somos familia, pertenecéis al Cielo, pertenecéis al Amor. El Amor será instaurado y Yo vendré a reinar entre vosotros. Yo seré nuevamente vuestro Dios y vosotros seréis nuevamente Mis hijos, como fuísteis pensados desde el Principio.

No lo olvidéis, confianza PLENA en Mí, en Mí AMOR, pase lo que pase, Mí Amor vencerá eternamente.

Yo os acompaño y Yo os Bendigo en Mi Santo Nombre, en el de Mí Hijo Jesucristo, cuya sangre se donó por todos vosotros y en el del Amor Purificador Venidero de Mí Santo Espíritu.

¡Juntos en el Amor y en la Confianza, venceremos!

padre creador trinidad

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P131 GENERADORES DE AMOR


PADRE TRINIDADsabaothMayo 03 de 2016

PedidMe que venga Mi Santo Espíritu, que os haga ver vuestro interior

Hijitos Míos, aquilatad todo lo que os he dado empezando con el Don de la vida. Millones y millones de almas, están en el Reino de los Cielos y vosotros los que estáis en la Tierra, fuisteis escogidos para servirMe en la Tierra y en otros planetas.

Os di el Don de la vida para servirme. Y principalmente para producir amor, el cual Satanás despreció. Vosotros fuisteis creados y se os dio la vida para contrarrestar la Maldad de Satanás, con el Amor que Yo os doy y que es Mi Esencia, Mis pequeños.

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Si empezáis a aquilatar vuestra vida desde ése momento, vosotros postrados debierais estar ya. El Don de la vida es una Gracia muy grande, que concedo a almas a las que voy escogiendo en las cuales, puedo confiar. Pero hay muchas almas que se dejan tentar por Satanás y no dan el fruto que deben dar.

De las almas obedientes, de las almas que quieren mantenerse Conmigo, también voy escogiendo a aquellas que pueden dar más para servirMe en misiones especiales como os he escogido a vosotros, los que estáis formando grupos de Oración, los que estáis siendo preparados para la Gran Lucha, los que vais a hacer triunfar Mi Nombre y el Amor, por sobre todas las cosas.

Venceréis a Satanás, junto con Mi Hija la Siempre Virgen María, los Santos Ángeles y Arcángeles y todos los Coros Angelicales.

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Ciertamente sois los más pequeños en ése escalafón, pero Yo voy a estar con vosotros os he dicho, para que Yo pueda vencer a Satanás a través de vosotros y os pueda regalar infinidad de Bendiciones que gozaréis eternamente.

Yo Soy un Dios muy dadivoso, Soy vuestro Creador y Me gusta consentir a las almas; especialmente si ellas están haciendo Mi Voluntad. La docilidad Mis pequeños, es esencial para que Yo pueda trabajar en vosotros. Y esta docilidad a donde os está llevando la humildad, Yo la premio grandemente.

Satanás está acostumbrado a ordenar, a estar por sobre las almas. No les da oportunidad de dar su opinión; él ordena, es todo Soberbia y encadena a las almas.

guerra espiritual

EL VALENTÓN SOBREVIVE…     MIENTRAS EL COBARDE SE DEJA…

Vosotros los que estáis Conmigo Me conocéis, conocéis Mi Amor, conocéis la libertad en la que os dejo actuar… Y a pesar de que una o varias veces Me falláis, acepto vuestro arrepentimiento y os regreso al camino del Bien.

Vosotros, los que habéis sido escogidos para ayudar a vuestros hermanos y librarles de la Opresión de Satanás; os voy cuidando, os voy guiando, os voy alimentando con un Alimento especial y Divino; pero sobre todo, os voy llevando a la pequeñez. Yo no quiero que seáis grandes ante los hombres. Yo quiero que hagáis Mi Voluntad y eso debe ser suficiente para vosotros… Servir a vuestro Dios, servir a vuestro Creador…

¿Qué más alegría puede tener un alma, que servir a Aquél que le dio la vida y más?  

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Sí, Soy vuestro Dios y os amo infinitamente. Eso es lo que no comprenden muchos hermanos vuestros. Que siendo Quien Soy, con el Poder y la Omnipotencia que tengo, Me crean un Dictador Malhumorado, Destructor… Porque ésa es la imagen que tenéis vosotros de aquellos que os oprimen en la Tierra.

Que han oprimido a vuestros antepasados y que os siguen oprimiendo ahora. No son almas buenas, son almas Dominantes… Muchas veces Destructivas, que no os dejan crecer y que os esclavizan.

Yo en cambio, os amo. Os cuido es más, os persigo para que Me conozcáis y Me améis. Os respeto y no os obligo a amarme. Os busco, para que Me encontréis y Me conozcáis más profundamente….  Y al conocerMe en Mi Amor, Me améis de corazón…

OS DOY LIBERTAD TOTAL, para tomarMe o dejarMe.

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A cada uno de vosotros os he creado con diferentes cualidades y diferentes formas de ser. Y os amo a todos por igual. Yo no Soy como vosotros, que preferís a algunos por características externas o internas…  Vosotros no conocéis a las almas, Yo sí. Cuando regreséis a Mí y veáis a las almas, sabréis a qué Me refiero.

Un alma, es muchísimo más bella que el exterior más bello que podáis ver en una persona. Vuestro cuerpo es envoltura, con defectos y cualidades. Vuestra alma, cuando está Conmigo, tiene infinidad de cualidades y eso es por mucho, lo que hace bello vuestro exterior.

El Amor se emana, Mis pequeños. Y ésa emanación llega hasta el alma de vuestros hermanos. El cuerpo aprecia al Cuerpo, el alma aprecia el Alma… Y vosotros os vais uniendo por ésa emanación de Amor de vuestras almas. Os va uniendo lo íntimo, que Soy Yo en vosotros…  Y eso es lo que os va hermanando.

cristianos de alepo

CRISTIANOS DE ALEPO

Eso es lo que va a ser el nuevo pueblo, os amaréis por ésa emanación de Amor, sentiréis que os conocéis de toda la vida, pero, realmente, lo que estáis conociendo y lo que os está uniendo, es Mi Amor, que os está hermanando. Muchos habéis sentido ya ésa sensación. Cuando conocéis a hermanos vuestros de otros grupos de oración que también Me buscan, os sentís inmediatamente hermanados y empezáis a conversar como si os conocierais de mucho tiempo.

Cuando llegáis al Reino de los Cielos, no os sentís como extraños. Mi Amor os hermana y os saludáis todos como lo que sois, hermanos en Cristo Jesús, hermanos en el Amor.

Esto es lo que empezaréis a tener después de la Gran Purificación, los que seáis escogidos para iniciar un nuevo pueblo, un Nuevo Mundo, estaréis hermanados y os sentiréis como en familia. Serán momentos muy bellos, intercambiaréis conocimientos, experiencias y os sentiréis en familia.

LA-FAMILIA-CRISTIANA

En estos momentos, sois pocos los que podéis lograr esto. Más bien, lo que tenéis son ataques de vuestros hermanos a vuestro alrededor; ataques de ira, de maldad, de desprecio, de grosería. No hay virtud, no hay amor entre los hombres. Yo no os creé para que vivierais así.

Os creé, para que vivierais como hermanos, como lo que viviréis después de esta Purificación, que será bellísima para los que queden.

AgradecedMe, Mis pequeños, el don de la vida. AgradecedMe Mis cuidados, todos los regalos materiales y espirituales, con que os he consentido a lo largo de vuestra vida. Pero sobre todo, agradecedMe el que estéis Conmigo y os esté preparando para estos tiempos bellísimos que se acercan.

vitral pentecostes

 PedidMe con todo vuestro corazón, que venga Mi Santo Espíritu; que os haga ver vuestro interior, que os haga ver qué es lo que os mereceríais en este momento si estuvierais ante Mi Presencia, en el momento de vuestra muerte.

Lo que quiero hacer con vosotros Mis pequeños, es haceros palpable la existencia real del Cielo, del Purgatorio, del Infierno. Son una realidad y estaréis eternamente o en el Cielo o en el Infierno.

No habéis meditado Mis pequeños profundamente, lo que la palabra eternamente significa.

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PedidMe que Mi Santo Espíritu, os haga entender esta realidad, de los que estarán en el Reino de los Cielos. Porque su vida fue de búsqueda del Amor y de la donación de sí mismos.

 De los que buscan Mis Enseñanzas, que os llevan a un crecimiento espiritual alto. De los que oran por las obras de Misericordia para sus hermanos; de los que buscan el Bien, para ayudar a sus hermanos que viven en el Mal. Las almas buenas, tendrán su purificación y pasarán eternamente al Reino de los Cielos.

Pero lo que os pido, es que intercedáis ante Mi Santo Espíritu, para que os haga vivir esta realidad: la eternidad en el Cielo, lo que significa y lo que viviréis. Pero también, la realidad que podréis vivir en el Infierno, en el lugar del Castigo y que también será eterno.

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Eterno significa: no poder salir jamás de un lugar donde seréis atormentados día y noche, sin descanso. Y aun, entrando en la desesperación, No habrá momento de descanso. Y seguiréis siendo atacados por Satanás y por sus demonios eternamente.

Poco meditáis en esta palabra. Y por eso os pido que Le pidáis a Mi Santo Espíritu que os haga vivir esta palabra, antes de que os presentéis ante Mí vuestro Dios, para que al entender lo que significa eterno, os arrepintáis y no sufráis. Lo que Yo no quiero que sufráis eternamente, que es un dolor que no se acabará nunca y que no quiero que padezcáis. Amor es lo que quiero que viváis.

HacedMe caso Mis pequeños, Soy vuestro Dios. No quiero vuestro sufrimiento, aún a pesar de vuestra maldad. Arrepentíos y venid a Mí. Os perdonaré y quiero que os la paséis gozando Conmigo, eternamente.

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Hijitos Míos, vosotros os imagináis que porque Soy vuestro Dios, no necesito de vosotros; ciertamente como Dios, Soy Perfecto y no necesito de nadie para que Yo esté perfectamente Completo en Mi Ser. Pero sois Mis hijos y así como un padre o una madre necesitan del amor, del cariño, de las palabritas, de la compañía de sus hijos; Yo también Mis pequeños.

Ciertamente os he creado, os voy guiando, os protejo, voy viendo cómo os desempeñáis en la Tierra de acuerdo a Mi Voluntad. Os conozco a cada uno por vuestro nombre, por vuestras acciones; pero os necesito también.

Vosotros necesitáis de Mí, porque Soy vuestro Creador; pero os metéis tanto en las cosas del Mundo, que os olvidáis de Mí a tal grado, que muchas veces pueden pasar días y semanas, en que no os acordéis de Mí.

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En cambio Yo vuestro Padre y Creador, en todo momento estoy con vosotros, buscando lo mejor para vosotros, tratando de entrar en vuestro corazón, tratando de hablaros y que vosotros entendáis Mis Palabras y entendáis principalmente, lo que Mi Voluntad quiere de vosotros.

Os necesito, Mis pequeños, os necesito a cada uno de vosotros. Tenéis parte de Mi Amor, porque Mi Esencia es Amor. Yo he puesto vuestra alma en vuestro cuerpo y vuestra alma, sale de Mí y Soy Todo Amor.

(Somos felices cuando amamos y somos amados, porque nuestra Esencia es el Amor)

FELICIDAD ENAMORADOS DE DIOS

(Y LA PRIMERA VEZ QUE EXPERIMENTAMOS EL INFINITO GOZO DEL AMOR DE DIOS, YA NO PODEMOS VIVIR SIN ÉL. Por eso hay que PEDÍRSELO)

Ya con esto vosotros podéis entender que fuisteis creados en el Amor, que debéis regresar a vuestro Origen que Soy Yo vuestro Dios, el Dios del Amor. Y que debéis dejar en la Tierra, una estela de Amor para el bien de vuestros hermanos.

Se escucha fácil, pero vuestras distracciones hacen que todo se vuelva difícil y Yo vuestro Padre y vuestro Dios, SUFRO… Porque os olvidáis de Mí y de lo que Me debéis ofrecer.

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Yo os acompaño en todo momento de vuestra vida y vosotros, ni cuenta os dais. No os imagináis en cuántas ocasiones os he salvado de los ataques de Satanás…

De cuántos accidentes que pudisteis haber tenido a veces naturales y a veces, provocados por el mismo Satanás, para que  perdierais la vida en los momentos en los cuales vuestra alma, no está en sus mejores condiciones de salud espiritual y había el riesgo que os podríais perder eternamente.

Como os dije hace un momento, Yo os he visto crecer, ¡Cómo quisiera que entendierais, Mis pequeños! ¡Cuál es vuestra tarea en la Tierra! Que es la de amar y producir amor entre vuestros hermanos, para que podáis regresar contentos al Reino de los Cielos; porque disteis amor, cambiasteis almas hacia el amor y esto se logra solamente, estando Conmigo.

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Espero Mis pequeños, entendáis cuál es vuestro Origen, porque vuestro Origen Soy Yo, vuestro Dios. Habéis salido de Mí, os he Creado Yo, vuestro Dios y Mi Esencia es Amor, así que, vuestra esencia Soy Yo y Soy Amor y vosotros debéis ser amor.

 Que Me vean a Mí en vosotros y a través de vosotros.

Poned todo de vuestra parte, para que podáis producir el amor que va a ir ya en estos tiempos, cambiando a toda la Tierra. Que seáis de ésos instrumentos Míos que van a dejar estela como dije, que van a dejar Mi Amor, Mi Esencia, Mi Ejemplo entre vuestros hermanos. Sed dóciles Mis pequeños, para que Yo pueda hacer con vosotros bellezas espirituales.

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Hace tiempo os dije que el Espíritu Santo ya estaba entre vosotros. Os he dicho también que Yo no impongo; en Nuestra Santísima Trinidad, no imponeMos Nuestro Amor. No imponeMos lo que vosotros debéis vivir, que es Nuestra Voluntad.

Os he dicho que quisiera imponeros Mi Voluntad, porque con eso os perfeccionaríais, vuestra santidad llegaría de inmediato. Todo lo que salga de Nosotros, os da crecimiento, os da vida espiritual, os da perfección. Si vosotros estudiarais las Sagradas Escrituras y las pusierais en práctica, necesariamente os llevaría a la santidad.

El obrar en el amor, ayudar a vuestros hermanos en el amor, dar consejos en el amor; todo eso y más, os lleva a una vida de perfección. El amor es la perfección, porque Yo Soy el Perfecto. Mi Santísima Trinidad es la Perfección Misma y en Nosotros no puede haber egoísmo.

TEXTO CLAVE CRUZ

DIOS SE NEGÓ A SÍ MISMO, AL ACEPTAR LA CRUZ POR MIS PECADOS

 Por eso os dejaMos las Sagradas Escrituras, para que a través de ellas pudierais también vosotros llegar a la perfección. Muchas veces se os hace muy difícil esto que os pido. Creéis que esto es difícil, lo que es difícil es que vosotros os neguéis a vosotros mismos, preferís seguir viviendo en el pecado, en las inmundicias de la Tierra, que hacen que a vuestra alma la desperdiciéis.

Vuestra alma, en algún momento llegará de regreso al Reino de los Cielos y le pediremos cuenta de todas vuestras obras: qué tanto hicisteis por dejar Nuestro Amor sobre la Tierra.

¿Qué responderéis vosotros ante estas preguntas de lo que debisteis haber dejado sobre la Tierra? ¿Cómo os comportasteis entre vuestros hermanos? ¿Qué dejasteis de bueno en sus corazones? Aunque no los conocierais, el ejemplo arrastra. Si vosotros sois ejemplo bueno, ejemplo de vida, necesariamente los que os rodean, os conocen.

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Esa pregunta, ¿Cómo Me la podréis contestar? ¿Qué dejasteis en la Tierra, para que Yo esté contento de vosotros, de vuestra actuación, cuando regreséis a ser juzgados para el Reino de los Cielos o para el dolor eterno? A esta pregunta le debéis temer, porque es lo que os va a dar el Gozo eterno o vuestro Dolor eterno.

¿Qué hicisteis con vuestro tiempo, con el tiempo que se os concedió para dejar vida de amor para vuestros hermanos? Y quizá para muchos de ellos, vuestro ejemplo pudo haber sido de salvación y por no darlo, pudo ser también de condenación.

Cuidad de vuestras palabras, de vuestras obras y especialmente, de vuestros pensamientos. Porque lo que tengáis dentro de vosotros saldrá después en palabras y obras hacia vuestros hermanos. 

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Os quiero perfectos os repito, si habéis errado a lo largo de vuestra vida arrepentíos de todo corazón, para que Mi Gracia pueda mover a aquellas almas que quedaron afectadas con vuestro mal ejemplo o con lo que les dijisteis y que marcó su vida… Y quizá, en el Mal. Tened cuidado, mucho cuidado con vuestros actos, estos serán juzgados fuertemente.

 Satanás quisiera la eliminación de todas las almas de la Tierra y del Universo entero, una aniquilación total. Además que os condenarais también y perdierais vuestro derecho al Reino de los Cielos.

Ciertamente, estáis viviendo momentos difíciles y lo estáis sintiendo. Estáis sintiendo la Maldad de Satanás a vuestro alrededor. Lo veis en el actuar de vuestros hermanos, lo veis en su libertinaje, también en ellos. Los valores, las Virtudes, todo se va perdiendo… ¿No os dais acaso cuenta, que se están ya dando más fuertemente los hechos que os están anunciando el cambio que tendréis? 

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Todo esto lo voy anunciando alrededor del Mundo y en el Universo, para que os preparéis. Pero hay infinidad de almas que están dormidas, que no quieren darse cuenta de la VERDAD.

Han creado su propia realidad por conveniencia para no preocuparse, para tratar de tapar con un dedo Mi Realidad Divina. Pero aún a pesar de que así lo quieran, Yo voy a poner todas las posibilidades para vuestra conversión y salvación.

Mis pequeños, estos tiempos difíciles que estáis viviendo, también serán de Vida para muchas almas. A pesar de que se vengan desastres gravísimos; las almas, muchas de ellas se salvarán. Sí, Mis pequeños. Muchas almas se salvarán al ver los Desastres naturales que se irán dando a vuestro alrededor, porque se arrepentirán. 

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Tiene que venir el cambio, un cambio favorable, un cambio en donde los que están Conmigo lo gozarán y los que no están Conmigo, se querrán esconder bajo las piedras, como dicen las Escrituras.

Ahora en estos momentos, vuestra Fe os dice que Existo y que Vendré. Os Juzgaré ciertamente, pero en el momento que Me Presente ante vosotros, ya no va a ser la Fe, ya va a ser la realidad. Será Mi Presencia entre vosotros y al VerMe, las almas malas no sabrán dónde esconderse.

Aquellos que Me han negado, aquellos que Me han atacado, aquellos que no quieren vivir Conmigo, aquellos que no Me quieren transmitir a sus hermanos, aquellos que han blasfemado Mi Santo Nombre; aquellos que le han quitado la Fe, el Amor a los pequeños con sus malos tratos, con sus malas enseñanzas, con una vida de Error, de Maldad, de Traición a Mi Amor…

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 Estas almas sufrirán con Mi Presencia.

Lo que para algunos será un éxtasis de Amor, para los malos será tremendo el VerMe. Será aterrador, porque saben lo que tienen en su corazón y comprenderán en ése momento, cómo desprecio sus pecados.

Os vuelvo a llamar a vosotros, los que estáis en contra Mía, los que no creéis en Mi Amor ni en Mi Misericordia Infinita. Aquellos que no queréis seguirMe, porque se os hace aburrido o porque os habéis llenado de Maldad de Satanás y no queréis verMe ni tener compromisos Conmigo, vuestro Dios.

conversión

 SUFRIRÉIS, sufriréis inmensamente por vuestro Error. Os seguiré dando oportunidades de conversión y salvación. Y en vosotros está el alcanzar vuestra salvación, aceptándome en vuestro corazón. 

Yo perdono vuestras faltas, perdono todos vuestros pecados. Pero debéis venir arrepentidos y con un deseo grande de no volver a cometer ni el  más pequeño de los pecados que traigáis. Os amo, os amo con un Amor que todavía no entendéis… Que es inmensamente grande, que es humilde, que es sencillo.

Vivid pues lo que os quede de vivir, para amarMe y para REPARAR vuestra vida de pecado anterior. Hay lugar para todos en el Reino de los Cielos y ¡Os pido tan poco, Mis pequeños! O qué, ¿Se os hace tan difícil amar al Amor, que Soy Yo?

Soy alguien que vive enamorado de Dios

PedidMe que os ayude a amarme. Porque las almas en el Cielo, Me aman y Me amarán por toda la Eternidad.

Si no sabéis cómo amarMe, acercaos a Mí y Yo os enseñaré, Soy el Amor Absoluto. Vosotros Mis pequeños, Mis hijos, no Me abandonéis ni Me hagáis a un lado. Soy vuestro Dios, Soy el Amor, Soy vuestra vida, Soy vuestra Fuente de Alimento de Vida… Sin Mí, no podéis vivir, entendedlo.

Sed humildes, para que seáis grandes ahora y en el Reino de los cielos.

humildad

 Vuestra vida en la Tierra, en estos momentos, es crítica. Estáis rodeados de tanto mal, que si no os unís a Mí vuestro Dios, si no buscáis estar unidos íntimamente a Mí, a Mi Hija, al Cielo, con los Santos Ángeles, con los Santos; os podréis perder fácilmente.

Ciertamente al mandaros a la Tierra, Yo proveí para que tuvierais protección en cuerpo y en alma. Estáis atacados continuamente por Satanás y sus secuaces.

Por más que os explico esto Mis pequeños, no entendéis la Magnitud del Mal que os está rodeando, especialmente porque no tenéis vida profunda espiritual. Cuando os acercáis a Mí, os empiezo a dar Conocimiento y Luces en lo que os rodea, que es la vida espiritual, buena y mala.

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Ciertamente estáis viviendo una batalla espiritual desde que nacéis. Para estos tiempos, cada vez ha sido más grave; porque es el Tiempo en que va a darse la Purificación y la separación del trigo y la cizaña.

Sabéis que el Príncipe de este Mundo, no quiere vuestro bien y si buscáis el Bien, él os ataca cada vez más. Pero es peor éste tiempo porque él sabe que va a ser Vencido y va a ser Encadenado por un tiempo.

Y por eso está utilizando todas las oportunidades posibles para llevar a esta Humanidad y al Universo entero a un Caos espiritual, en donde quisiera que ninguna alma se salvara. 

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Sois Mis hijos y Yo os cuido; pero vosotros os escapáis de entre Mis Manos. Vuestra incredulidad, vuestra falta de Fe, vuestra falta de compromiso…  Y sobre todo vuestra falta de previsión, os están llevando a la condenación eterna.

Se os ha dado todo lo necesario para que os pudierais salvar y crecer espiritualmente. Para que pudierais cambiar a este Mundo de Mal a un Mundo de Bien, pero no habéis hecho vuestra tarea. No habéis llevado a cabo vuestra misión que era producir Luz. O sea, Amor en el Mundo.

Al deciros que debéis ser otros Cristos, era para que vosotros hicierais lo que Mi Hijo: dar muestras de que estáis Conmigo, de que estáis luchando por un Bien Supremo, que es el Amor.  Y ¿Qué habéis hecho la gran mayoría de vosotros? Prácticamente nada.

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Vivisteis amores; pero amores humanos, amores superfluos. Amoríos que no os llevaron a la Virtud,  sino al error y al Pecado. No vivisteis la Caridad entre vuestros hermanos, compartiendo los bienes que Yo os di y que vosotros debíais dar gratuitamente: bienes materiales y espirituales.

Os habéis apropiado de vuestra propia vida. Ciertamente es vuestra y tenéis el libre albedrío; pero las almas sabias se pusieron a Mi servicio, Me dieron totalmente su libertad, su voluntad, su pequeño amor…  Y Yo las engrandecí. No habéis aprendido la lección, porque no hay humildad y amor en vuestro corazón.

Padeceréis vuestros errores… Pero Soy vuestro Padre y vuestro Dios, Me compadezco de vosotros, os perdono si venís a Mí arrepentidos y vuestros castigos se  pueden aminorar si así lo hacéis. Si venís como el Hijo Pródigo y de hecho, sois todos vosotros hijos pródigos.

hijo pródigo

Estoy aquí con los Brazos abiertos, esperando vuestro reposo espiritual. Con el abrazo de Amor que os quiero dar a cada uno de vosotros.

Venid, os necesito y vosotros necesitáis de Mí. Nunca podréis encontrar un Amor como el Mío, un Amor comprensivo, un Amor de Padre que perdona todo, un Amor que solamente desea vuestro Bien, a pesar de todo el mal que habéis cometido.

Un Amor con el que quiero consentiros por toda la eternidad. Pero necesito vuestro arrepentimiento de corazón. Necesito que regreséis a Mí, vuestro lugar está en Mi Reino. 

hijo prodigo fano a color

Venid, Mis pequeños. Apartaos del Mal que habéis escogido toda vuestra vida, toda vuestra existencia. Una existencia de error y de pecado. Tenéis ése derecho, porque sois Mis hijos. Os podéis arrepentir de ése mal y buscar el Bien al que os llamo. Vuestro Reino es Mi Reino. Sois Mis hijos, lo Mío es vuestro. Venid, Mis pequeños; venid, os amo.

Reflexionad y aceptad que Mí Santo Espíritu de Amor os guíe hacia la Verdad y a la Luz Verdadera de Mí Camino al Reino Celestial.

Os amo y bendigo en Mí Santo Nombre en el de Mí Hijo Jesucristo y en el del Paráclito de Amor. Recibid todo el Amor de Mí Hija la Siempre Virgen maría

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P 23.- ¡GLORIOSO TESTIMONIO DEL SANTO ROSARIO!


¿RECUERDAN LAS DIEZ PLAGAS?…

Posted on 27/05/2013 by Y María del Getsemaní

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(HABLA DIOS PADRE)

Pequeña muy Mía: Esto te lo fui dando muy poco a poco. Primero como una idea, después como intuición, ya después fuiste “viendo” al comprobar cómo esa “idea” se reflejaba en la Realidad que veías.

Las plagas que tuve que enviar para liberar a Mi Pueblo Amado de la tiranía y la esclavitud de Egipto. ¿Recuerdan las 10 plagas? (*) Y cómo un Ángel les guió a través de Mis profetas y elegidos para que protegieran vuestras casas con señales de ser Hijos de Dios (**),

Pues similar circunstancia vivís ahora (os lo digo por los que no habéis caído en cuenta de ello).

Igual circunstancia vivís, ahora que a quienes libero son al pueblo de Mi Hijo Amado. Por eso os lo Decimos: Estad protegidos, no dejéis a un lado los sacramentales y las Bendiciones porque son las señales externas de que sois nuestros, ¿Lo podéis entender?

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Repasad ese gran trágico y heroico episodio de la Historia con Mi Pueblo porque lo mismo estáis viviendo. Ved a vuestro entorno y derredor… Y podréis comprobar que las plagas ya están entre ustedes.

Aquellos -Mis Niños, Mis Pequeños- que después de tantas advertencias y admoniciones (***) no han creído y no se han colocado en resguardo, no tendrán protección alguna.

Vosotros no seáis tercos, no os afrontéis a Mi Santa Ira, protegeos como se os ha indicado. Consagraos a María Santísima y A Mi Amadísimo Hijo Jesucristo Rey de reyes y Señor de señores para que no padezcáis.

(HABLA NUESTRA SANTÍSIMA MADRE)

Pequeños Míos, escuchad: No hay arma como el santo Rosario. Oradlo en familia dentro de vuestros hogares y estos quedarán protegidos con Mi Propio Manto contra todo desastre y calamidad.

No importará la magnitud del cataclismo: vuestro hogar estará seguro y se mantendrán en pie, si está cubierto por Mi Maternal Cuidado. Creed que así es, así ha sido y así será.

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Recuérdales Pequeñita, lo que ocurrió en el monasterio en medio del horror de las bombas atómicas (****). No será menos la protección a vuestros familiares y hogares; pero no dejéis de lado las amorosas palabras de Vuestro Padre que os dice que el tiempo ha llegado y os indica puntualmente lo qué habréis de hacer.

(HABLA NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO)

Mis Hijitos, Mis Pequeños. Estad día a día en la oración y ahora en la acción de ir siendo cada instante más Mis Evangelios Vivos. La vida personal ha quedado atrás y la nostalgia os invadirá. Pero Pequeños, existe El Cielo y en él tendréis centuplicado lo que habéis dejado en el mundo.

Convertid la nostalgia en esperanza que será el cumplimiento de las promesas a cada hombre justo, a cada mujer que haya renunciado al mundo por seguirme fielmente.

(HABLA UN ÁNGEL DE DIOS)

Es Pequeños, muy terrible lo que se os viene y se os anuncia. Así que haced caso del Cielo y estaréis a salvo… No hagáis caso y tendréis que combatir contra las huestes de Satanás con vuestras propias fuerzas humanas. ¿Lo haréis al modo del Cielo o al vuestro?

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Poneos en manos de Dios, consagraos a vosotros mismos y a vuestras Familias. Manteneos en el bien y no deis paso apresurado ni os aventuréis a pecar.

(*) Las 10 plagas:

I – Sangre (Éxodo 7:14-25)

II – Ranas (Éxodo 7:25,8:1-15)

III – Mosquitos (Éxodo 8:16-19)

IV – TÁBANOS (Éxodo 8:20-32)

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V – Pestilencia

VI – Úlceras y sarpullido incurable (Éxodo 9:8-12)

VII – Granizo de fuego y hielo

VIII – Langostas

IX – Oscuridad (Éxodo 10:21-29)

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X – Muerte de los primogénitos

(**) “Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.” (Éxodo 12:13) (La sangre del Codero Sacrificado, que para nosotros hoy es La Consagración a la Preciosa Sangre de Jesucristo -incluida al final de este texto).

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(***) admonición. (Del lat. admonitĭo, -ōnis). 1. f. amonestación ( acción y efecto de amonestar).

(****) El milagro de Hiroshima. EL poder del Rosario. Testimonio Real. del Padre Schiffer S.J., sobreviviente de Hiroshima.

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Milagro del Rosario en Hiroshima: del 6 de agosto de 1945
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Durante la Segunda Guerra Mundial dos ciudades japonesas fueron destruidas por bombas atómicas: Hiroshima y Nagasaki. En Hiroshima como resultado de la explosión, todas las casas en un radio de aprox. 2.5 Km del epicentro fueron destruidas. Quienes estaban dentro quedaron enterrados en las ruinas. Los que estaban fuera fueron quemados.

En medio de aquella tragedia, una pequeña comunidad de Padres Jesuitas vivía junto a la iglesia parroquial, a solamente ocho cuadras (aprox. 1Km) del epicentro de la bomba. Eran misioneros alemanes sirviendo al pueblo japonés. Como los alemanes eran aliados de los japoneses, les habían permitido quedarse.

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La iglesia junto a la casa de los jesuitas quedó destruida, pero su residencia quedó en pié y los miembros de la pequeña comunidad jesuita sobrevivieron. No tuvieron efectos posteriores por la radiación, ni pérdida del oído, ni ninguna otra enfermedad o efecto. El Padre Hubert Schiffer fue uno de los jesuitas en Hiroshima. Tenía 30 años cuando explotó la bomba atómica en esa ciudad y vivió otros 33 años mas de buena salud.

El narró sus experiencias en Hiroshima durante el Congreso Eucarístico que se llevó a cabo en Filadelfia (EU) en 1976. En ese entonces, los ocho miembros de la comunidad Jesuita estaban todavía vivos.

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El Padre Schiffer fue examinado e interrogado por más de 200 científicos que fueron incapaces de explicar como él y sus compañeros habían sobrevivido.

El lo atribuyó a la protección de la Virgen María y dijo: “Yo estaba en medio de la explosión atómica… y estoy aquí todavía, vivo y a salvo. No fui derribado por su destrucción.”

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Además, el Padre Shiffer mantuvo que durante varios años, cientos de expertos e investigadores estudiaron las razones científicas del porqué la casa, tan cerca de la explosión atómica, no fue afectada. El explicó que en esa casa hubo una sola cosa diferente: “Rezábamos el rosario diariamente en esa casa”

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En la otra ciudad devastada por la bomba atómica, Nagasaki, San Maximiliano Kolbe había establecido un convento franciscano que también quedó intacto, los hermanos fueron protegidos gracias a la protección de la Virgen. Allí ellos también rezaban diariamente el santo rosario.

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CONSAGRACIÓN A LA SANGRE PRECIOSA DE JESUCRISTO

Consciente de mi nada y de Tu Sublimidad, Misericordioso Salvador, me postro a Tus pies, y Te agradezco por la Gracia que has mostrado hacia mí, ingrata creatura. 
Te agradezco especialmente por liberarme, mediante Tu Sangre Preciosa, del poder destructor de Satanás. 
En presencia de mi querida Madre María, mi Ángel Custodio, mi Santo patrono, y de toda la corte celestial, me consagro voluntariamente, con corazón sincero, oh queridísimo Jesús, a Tu Preciosa Sangre, por la cual has redimido al mundo del pecado, de la muerte y del infierno. 
Te prometo, con la ayuda de Tu gracia y con mi mayor empeño, promover y propagar la devoción a Tu Sangre Preciosa, precio de nuestra redención, a fin de que Tu Sangre adorable sea honrada y glorificada por todos. 
De esta manera, deseo reparar por mi deslealtad hacia Tu Preciosa Sangre de Amor, y compensarte por las muchas profanaciones que los hombres cometen en contra del Precioso Precio de su salvación. 
¡Oh, si mis propios pecados, mi frialdad y todos los actos irrespetuosos que he cometido contra Ti, oh Santa y Preciosa Sangre, pudieran ser borrados! 
He aquí, querido Jesús, que te ofrezco el amor, el honor y la adoración que tu Santísima Madre, tus fieles discípulos y todos los Santos han ofrecido a Tu Preciosa Sangre. Te pido que olvides mi falta de fe y frialdad del pasado, y que perdones a todos los que te ofenden. 
¡Oh Divino Salvador! rocíame a mí y a todos los hombres con Tu Preciosa Sangre, a fin de que te amemos, ¡oh Amor Crucificado, de ahora en adelante con todo nuestro corazón, y que dignamente honremos el Precio de nuestra salvación! Amén

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(Mayo 26)

Año del Señor 2013

Y María del Getsemaní

http://tambienestuya.com/

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Nota: A nuestros amados y benditos lectores…

No es nuestra intención haceros católicos. Cómo hermanos en Cristo compartimos con vosotros lo que nuestra Benditísima Madre hace por nosotros. Y deseamos que también a todas las almas que deseen ser protegidos por Ella, que conozcan los secretos maravillosos que nos aguardan en el Inmaculado Corazón de María Santísima…  Es solo una invitación a que la experimenten… Amén.

QUINTO MISTERIO LUMINOSO III


JESÚS INSTITUYE LA EUCARISTÍA

Jesús, con la cabeza inclinada, maquinalmente acaricia los cabellos rubios de Juan. Se estremece. Sacude la cabeza, la levanta, mira a su alrededor, sonríe a sus apóstoles como para consolarlos y dice:

–                       Levantémonos y sentemos juntos, como los hijos se sientan alrededor de su padre.

Toman los lechos que están detrás de la mesa y los llevan al otro lado.

Jesús se sienta en su lecho, entre Santiago y Juan, como antes. Pero cuando ve que Andrés va a sentarse en el lugar que dejó Iscariote, grita:

–                       ¡No! ¡Allí, no!

Un grito impulsivo que su inmensa prudencia no logra controlar. Luego busca de darle una explicación diciendo:

–                       No es necesario dejar tanto lugar. Estos asientos son suficientes. Quiero que estéis muy cerca de Mí.

Andrés deja el asiento vacío y sin moverlo. Y busca acomodarse en otro lugar.

Jesús está en el centro.

Santiago de Zebedeo llama a Pedro y le dice:

–                       Siéntate aquí. Yo me siento en este banco, a los pies de Jesús.  –y le deja su lugar junto a Jesús.

Pedro suspira feliz:

–                       ¡Qué Dios te bendiga, Santiago! ¡Tenía tantas ganas!

Jesús sonríe:

–                       Veo que empieza a surtir efecto lo que antes os dije.  Los buenos hermanos se aman entre sí. Y en cuanto a ti, Santiago, te digo: ‘Dios te bendiga’ Esta acción tuya, jamás será olvidada. Y la hallarás premiada allá arriba.

Todo lo que pido lo alcanzo. Lo habéis visto. Bastó un deseo mío para que el Padre concediese a su Hijo darse en comida al hombre. El Hijo del hombre ha sido glorificado ahora, con todo lo ocurrido. Porque el milagro es prueba de poder y solo es posible que sea realizado, por los amigos de Dios. Cuanto más grande es el milagro, tanto más segura y profunda es la amistad divina. Esto es un milagro que por su forma, duración, naturaleza, por sus límites; no puede ser mayor. Yo os lo aseguro: es tan poderoso, sobrenatural e inconcebible a los ojos del hombre a los ojos del hombre soberbio; que muy pocos lo comprenderán como debe ser. Y muchos lo negarán. ¿Qué diré entonces? ¿Qué se les condene? ¡No! ¡Que se les tenga piedad! Cuanto mayor es el milagro, tanto mayor es la gloria que recibe el que lo hizo. Ha sido Dios Mismo Quien dice: “Este amado mío lo quiso, lo alcanzó. Se lo concedí porque lo amo”

Alégrate tú que regresas a tu Trono, ¡Oh Esencia espiritual dela SegundaPersona! ¡Alégrate! ¡Oh, carne que vuelves a subir, después de un largo destierro en el fango! No es el paraíso de Adán, sino el del Padre, que será el lugar donde vivirás. Si por órdenes de Dios un hombre detuvo el sol con admiración de todos, ¿Qué no sucederá en los astros, cuando vean el prodigio de que el Cuerpo del Hombre perfectamente Glorificado, sube y se sienta a la derecha del Padre? Hijitos míos, todavía estaré un poco con vosotros. Luego me buscaréis, pero donde Yo esté, no podréis ir.

Pensad en mi Madre… Ni siquiera Ella podrá ir a donde Yo voy. Y sin embargo Yo dejé al Padre para venir a Ella y hacerme Jesús en su vientre inmaculado. Nací de Ella, de la Inviolable, en un éxtasis luminoso. Me alimenté de su amor convertido en leche. Tuve pureza y amor, porque me alimentó con su virginidad, que fecundó el Amor Perfecto, que vive en el Cielo. Yo crecí con sus fatigas y sus lágrimas… Y sin embargo le pido un heroísmo que nunca se ha realizado y que no tiene comparación.  Y con todo, nadie le iguala en amarme. Y pese a todo esto la dejo y me voy a donde Ella no irá, sino después de mucho tiempo. En Ella reside toda clase de gracias y de santidad. Es el ser que todo lo ha tenido y que todo lo ha dado. Nada se le puede agregar, nada quitar. Es el testimonio santísimo de lo que puede Dios.

Para estar seguro de que seréis capaces de llegar a donde Yo esté; de olvidar el dolor de la pérdida de vuestro Jesús. Os doy un mandamiento nuevo: Que os améis los unos a los otros, así como os he amado. Y de este modo se conocerá que sois mis discípulos. Cuando un padre tiene muchos hijos, ¿Cómo se sabe que lo son? Por el amor común que los une. Aun cuando muera el padre, la familia buena no se dispersa,  porque la sangre es una, la que el padre comunicó. Y liga en tal forma que ni siquiera la muerte destruye tal unión. Porque el Amor es más fuerte que la muerte. Ahora, si vosotros os amáis, después de que os haya dejado; todos reconocerán que sois mis hijos y por lo tanto mis discípulos. Y verán que todos sois hermanos, porque tenéis un solo Padre.

Pedro pregunta:

–                       ¿Señor, pero a dónde te vas?

Jesús contesta:

–                       Me voy a donde por ahora no puedes seguirme. Más tarde lo harás.

–                       ¿Y por qué no ahora? Te he seguido siempre, desde que me dijiste: ‘Sígueme’ Sin pena alguna he dejado todo. ahora, no es justo de tu parte irte sin tu pobre Simón, dejándome sin Tí.  Tú que eres todo para mí. Por quién dejé lo poco que antes tenía… ¿Vas a la muerte? Está bien. también yo voy. Iremos juntos al otro mundo, pero antes te defenderé. Estoy dispuesto a morir por Ti.

–                       ¿Qué morirás por Mí? ¿Ahora? Ahora no. En verdad, en verdad te aseguro que no habrá cantado el gallo, antes de que me hayas negado tres veces. Estamos en la primera vigilia. Luego vendrá la segunda… y después la tercera. Antes de que lance su qui-qui-ri-quí el gallo, tres veces habrás negado a tu Señor.

–                       ¡Imposible, Maestro! Creo lo que dices, pero no esto. Estoy seguro.

–                       En estos momentos lo estás, porque estoy contigo. Tienes a Dios contigo. Dentro de poco el Dios Encarnado será apresado y no lo tendréis más. Satanás después de haberos engañado, os llenará de espanto. Tú misma confianza es un ardid suyo, una treta para engañaros.  Os insinuará: ‘Dios no existe. Yo sí existo.’ Y aun cuando el miedo os haya hecho incapaces de reaccionar; sin embargo lograréis comprender que cuando Satanás sea el dueño dela Hora, el Bien habrá muerto y el Mal estará a sus anchas. El espíritu habrá sido abatido y lo terreno triunfante. Entonces quedaréis como soldados sin jefe, perseguidos por el enemigo. Y atemorizados doblaréis cual vencidos, vuestra espalda ante el vencedor. Y para que no se os mate,  renegaréis del héroe caído. Pero os pido una cosa y es que vuestro corazón no pierda su control. Creed en Dios. Creed también en Mí. Creed en Mí, contra todas las apariencias. Tanto el que queda como el que huye; crea en mi Misericordia y en la del Padre.  Tanto el que calle, como el que abre su boca para decir: ‘No lo conozco’ De igual modo crea en mi Perdón.  Creed que como fuesen vuestras acciones en lo porvenir, dentro del Bien, de mi Doctrina y por lo tanto de mi Iglesia, os dará un  lugar en el Cielo. Enla Casade mi Padre hay muchas moradas. Si no fuese así os lo habría dicho, porque no me adelantaría a preparaos un lugar. Ahora me voy, cuando haya preparado a cada uno su lugar enla JerusalénCelestial, regresaré y os llevaré conmigo, para que estéis donde Yo estoy. Donde no habrá muerte, lutos, llantos, gritos, hambre, dolor, tinieblas, sequía. Sino luz, paz, felicidad, cánticos… Quiero que estéis donde estaré Yo. Sabéis a donde voy y conocéis el camino.

Tomás pregunta:

–                       ¡Pero Señor! No sabemos nada. Nos debes decir a dónde vas. ¿Cómo podemos saber el camino que debemos tomar para ir a Ti y abreviar la espera?

–                       Yo Soy el Camino,la Verdad,la Vida.Muchasveces os lo he dicho y os lo he explicado. En verdad os digo que algunos que ni siquiera sabían que existe Dios, os han tomado ya la delantera, dirigiéndose por mi Camino. ¡Oh! ¿Dónde estás tú, oveja extraviada de Dios a quién volví a traer al rebaño? ¿Dónde estás tú, que resucitaste en el alma?…

Los apóstoles preguntan:

–                       ¿Quién? ¿De quién hablas? ¿De María la hermana de Lázaro? Está allá con tu Madre. ¿Quieres que la llamemos? ¿O quieres a Juana? Debe estar en su Palacio. ¿Quieres que vayamos a llamarla?

–                       No. No me refiero a ellas.  Pienso en Fotinaí y Aglae. Ellas me encontraron. No se han separado de mi Camino… A una le señalé al Padre como al Dios Verdadero y al espíritu cual levita en esta adoración individual.  A la otra, que ni siquiera sabía que tenía alma, le dije: ‘Mi Nombre es Salvador. Salvo a quien tiene buena voluntad de salvarse. Soy quien busca a los extraviados. Soy quien dala Vida,la Verdadyla Pureza.Quienme busca, me halla.’ Y ambas encontraron a Dios.  ¡Os bendigo débiles Evas que os habéis convertido en seres más fuertes que Judith!… Voy donde estáis… Vosotras me consoláis… ¡Sed benditas!… ¡Oh!  Nadie viene al Padre, sino por Mí. Si me conocen a Mí, también conocerán al Padre.

Felipe dice:

–                       Señor, muéstranos al Padre, seremos como ellas y eso nos basta.

–                       Hace tiempo que estoy con vosotros y tú Felipe, ¿Todavía no me has conocido? Quién me ve a Mí, ve a mi Padre. ¿Cómo puedes decir muéstrame al Padre? ¿No logras creer que Yo estoy en mi Padre y el Padre en Mí? Las palabras que os digo, no las digo por Mí. El Padre que mora en Mí, lleva a cabo cada obra mía. Os lo digo y os lo afirmo: Quien cree en Mí, realizará las obras que Yo hago y hará mucho mayores; porque me voy donde el Padre. Y todo cuanto pidiereis al Padre en mi Nombre, lo haré Yo, para que el Padre sea glorificado en su Hijo. Haré todo lo que me pidiereis en mi Nombre. En virtud de este Nombre, todo es posible. Quien piensa en mi Nombre me ama y me alcanza.

Pero no basta amar. Hay que observar mis órdenes, para alcanzar el verdadero Amor.  Las obras son las que dan testimonio de los sentimientos. Si ustedes me aman, guardarán mis Mandamientos y Yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador que permanecerá siempre con vosotros. A quién Satanás y el Mundo no podrán hacer daño alguno. Este es el Espíritu de Verdad que el mundo no puede recibir, que no puede hacerle mal,  porque no lo ve y no lo conoce. Se burlará de Él. Pero Él está muy por arriba, de tal modo que la befa no le llegará. Mientras que Misericordiosísimo sobre toda medida, estará siempre con quien lo amare; aun cuando sea pobre y débil. Vosotros lo conoceréis; porque está ya viviendo con vosotros y pronto estará en vosotros. Y permanecerá siempre con vosotros. No os dejaré huérfanos. Regresaré a vosotros. Dentro de poco el Mundo no me verá más, pero vosotros me veréis; porque Yo vivo y vosotros vivís. Porque viviré y vosotros también. En ese día conoceréis que estoy en mi Padre y vosotros en Mí y Yo en vosotros. El que ama, es el que acepta mis preceptos y los observa. El que me ama será amado por mi Padre y poseerá a Dios, porque Dios es Caridad. Y quién ama tiene a Dios en sí. Yo lo amaré porque veré en él a Dios y me manifestaré haciéndome conocer en los secretos de mi Amor; de mi sabiduría; de mi Divinidad Encarnada. Estos serán los modos como regresaré entre los hombres a quienes amo. Aunque sean débiles, aunque sean mis enemigos. Éstos serán sólo débiles. Los robusteceré. Diré: ‘¡Levántate!’, gritaré: ‘¡Sal fuera!’, ordenaré: ‘¡Sígueme!’, Mandaré: ‘¡Oye!’, avasallaré: ‘¡Escribe!’… y entre éstos estáis vosotros.

Tadeo pregunta:

¿Por qué Señor, te manifestarás a nosotros y no al mundo?

Jesús responde:

–                       Porque me amáis y observáis mis palabras. Quien hiciere así, mi Padre lo amará. Vendremos a él y haremos en él nuestra mansión. El que no me ama no guarda mis palabras y obra según la carne y el mundo. Cuando venga a vosotros el Consolador. El Espíritu Santo que el Padre mandará en mi Nombre, entonces comprenderéis y Él os enseñará todo y os traerá a la memoria cuanto os he dicho.

Os dejo mi Paz. Os doy mi paz. Os la doy, no como la da el mundo. La paz que os doy es más profunda. Yo me comunico a Mí Mismo, en este adiós a vosotros. Os comunico mi Espíritu de Paz, como os he entregado mi Cuerpo y mi Sangre; para que en vosotros exista una gran fuerza, en la batalla que se acerca. Satanás y el Mundo han declaradola Guerracontra vuestro Jesús. Es su Hora. Conservad en vosotrosla Paz, mi Espíritu, que es espíritu de Paz, porque Yo Soy el Rey de la paz. Tenedla para que no os encontréis muy abandonados. Quién sufre tiendola Pazde Dios en sí; sufre, pero no blasfema, ni se desespera.

No lloréis. Si me amaseis más allá de lo que veis en Mí, os alegraríais inmensamente, porque regreso al Padre, después de un largo destierro. Voy a donde está El que es Mayor que Yo y que me ama. Os lo digo ahora… Antes de que se realice. Así como os he contado los sufrimientos del Redentor antes de salir a su encuentro; para que cuando todo se cumpla, creáis más en Mí. ¡No os conturbéis de este modo! ¡No perdáis los ánimos! Vuestro corazón tiene necesidad de control… ¡Hay tantas cosas que quisiera deciros!… Llegado al término de mi evangelización, me parece que falta mucho por hacerse. ¿Acaso no he cumplido con mi oficio? ¿Dudaré? ¡No! Pongo mi confianza en Dios y a Él os confío, amados amigos. Él completarála Obrade su Verbo. No soy como un padre que está por morir y a quién no le queda otra luz, más que la humana. Yo tengo mi esperanza en Dios. Y me dirijo tranquilo a mi destino. Sé que está por bajar otra lluvia sobre las semillas arrojadas en vosotros, que hará que germinen todas. Luego vendrá el sol del Paráclito y se convertirán en un poderoso árbol…

El Príncipe de este Mundo está por venir. Aquel con quien no tengo nada que ver. No podría nada sobre Mí, si no fuese por la razón de querer redimiros. Esto sucede porque quiero que el mundo conozca que amo al Padre. Y lo amo hasta obedecerlo enla Muerte.Yde este modo cumplo lo que me ha mandado.

Es hora de irnos. Oíd las últimas palabras. Yo soyla Vidverdadera. El Padre, es el agricultor. A todo sarmiento que no produce fruto, Él lo corta. Y poda al que produce, para que produzca más.  Os habéis ya purificado con mi Palabra. Permaneced en Mí y Yo estaré en vosotros, para que lo sigáis estando. El sarmiento que ha sido separado dela Vid, no puede producir fruto. De igual modo vosotros si no permanecéis en Mí. Yo soyla Vidy vosotros los sarmientos. El que permanece unido a Mí, produce muchos frutos. Pero si uno se separa, se convierte en rama seca, que se arroja al fuego, para que se queme. Permaneced pues en Mí y que mis palabras queden en vosotros. Luego, pedid cuanto queráis, que se os dará. Mi Padre será cada vez más glorificado, cuanto más produzcáis frutos y seáis mis discípulos.

Como el Padre me ha amado, así también Yo a vosotros. Permaneced en mi Amor que salva. Si me amáis, seréis obedientes y la obediencia aumenta el amor recíproco. No digáis que estoy repitiendo lo mismo. Conozco vuestra debilidad. Quiero que os salvéis. Os digo esto para que la alegría que os quise comunicar, exista en vosotros y sea perfecta. ¡Amaos! ¡Amaos! ¡Este es mi nuevo mandamiento! Amaos mutuamente, más de lo que cada uno se ama a sí mismo. El amor del que da su vida por sus amigos, es mayor que cualquier otro. Vosotros sois mis amigos y doy mi vida por vosotros. Haced lo que os he enseñado y mandado. No digo que sois mis siervos;  porque el siervo no sabe lo que hace su dueño. Entretanto que vosotros sabéis lo que hago. Todo lo sabéis respecto a Mí. Y fui quién os eligió y lo hice para que vayáis entre los pueblos y produzcáis frutos en vosotros y en los corazones de los evangelizados; vuestro fruto permanezca y el Padre os conceda lo que pidáis en mi Nombre.

No digáis: “Si Tú nos has escogido, porqué escogiste a un traidor. Si todo lo sabes, ¿Por qué lo hiciste? ” No preguntéis ni siquiera quién sea ese tal. No es un hombre. Es Satanás. Lo dije a mi fiel amigo y permití que lo dijese. Es Satanás. Si Satanás el Eterno Comediante, no se hubiera encarnado en un cuerpo mortal; este hombre poseído no habría podido escapar a mi poder. He dicho ‘poseído’. No. Es algo mucho más: es un entregado a Satanás.

Santiago de Alfeo pregunta:

–                       ¿Por qué Tú que has arrojado demonios, no lo libraste de él?

Jesús contesta:

–                       ¿Me lo preguntas porque amándome tienes miedo de ser tú? No temas.

Varios preguntan al mismo tiempo:

–                       Entonces, ¿Yo?

–                       ¿Yo?

–                       ¿Yo?

Jesús ordena:

–                       Callaos. No diré su nombre. Tengo misericordia. Tenedla también vosotros.

Tomás pregunta:

–                       ¿Pero por qué no lo venciste? ¿No pudiste?

–                       Podía. Pero si hubiera impedido a Satanás que se encarnara para matarme, habría tenido que exterminar a la raza humana, antes de su Redención. Y entonces, ¿Qué habría redimido?

Pedro se arrodilla y sacude frenéticamente a Jesús, como si estuviese bajo el influjo de un delirio:

–                       Dímelo, Señor. Dímelo. ¿Soy yo? ¿Soy yo? Me examino… No me parece. Pero Tú dijiste que te negaré… Yo tiemblo de miedo… ¡Oh, qué horror que sea yo!…

Jesús niega:

–                       No Pedro. No eres tú.

–                       ¿Entonces quién?

Tadeo grita sin poder contenerse más:

–                       ¡Quién otro, sino Judas de Keriot! ¿No lo has comprendido?

Pedro grita:

–                       ¿Por qué no lo dijiste antes? ¿Por qué?

Jesús ordena:

–                       Silencio. Es Satanás. No tiene otro nombre. ¿A dónde vas, Pedro?

–                       A buscarlo.

–                       Deja inmediatamente tu manto y esa espada. ¿O quieres que te arroje de Mí y te maldiga?

–                       ¡No, no! ¡Oh, Señor mío! Pero yo… pero yo… ¿Deliro acaso? ¡Oh! ¡Oh!…

Pedro se ha postrado en tierra y llora a los pies de Jesús.

Jesús dice terminante:

–                       Os ordeno que os améis. Que perdonéis. ¿Habéis comprendido? Si en el mundo existe el Odio, en vosotros sólo debe existir el Amor. Un amor para todos. ¡Cuántos traidores encontraréis por vuestro camino! Pero no deberéis odiarlos y devolverles mal por mal. De otro modo el Padre os odiará. Antes que vosotros he sido objeto de odio y se me ha traicionado. Y sin embargo lo estáis viendo, no odio. El mundo no puede amar lo que no es como él. Por esto no os amará. Si fueseis suyos os amaría. Pero no lo sois, porque os tomé de en medio de él y éste es el motivo por el cual os odia.

Os he dicho: el siervo no es más que el patrón. Si me han perseguido, también a vosotros os perseguirán. Si me hubieran escuchado, también a vosotros os escucharían. Pero todo lo harán por causa de mi Nombre; porque no conocen y no quieren conocer, al que me ha enviado. Si Yo no hubiera venido y no les hubiese hablado, n serían culpables. Pero ahora su pecado no tiene excusa. Han visto mis obras, oído mis palabras… Con todo, me han odiado y además a mi Padre, porque Yo y el Padre somos una sola unidad con el Amor. Está escrito: ‘Me odiaron sin motivo alguno’

Pero cuando venga el Consolador, el Espíritu de Verdad que procede del Padre, dará testimonio de Mí y también vosotros, porque desde el principio habéis estado conmigo.

Esto os lo he dicho para que cuando llegue la hora; no quedéis acobardados, ni escandalizados. Pronto va a llegar el tiempo en que os arrojarán de las sinagogas y cuando el que os matare, pensará dar culto a Dios con lo que hace. No han conocido, ni al Padre, ni a Mí. Esa es la única razón que puede excusarlos. Antes no os lo había dicho tan claro, porque erais como niños recién nacidos. Ahora vuestra madre os deja. Me voy. Debéis acostumbraros a otra clase de alimento. Quiero que lo conozcáis.

Ninguno me pregunta de nuevo ¿A dónde vas? La tristeza os ha vuelto mudos. Y con todo es bueno que me vaya, de otro modo el Consolador no vendrá. Os lo mandaré. Y cuando venga, por medio de la sabiduría y de la palabra; de las obras y del heroísmo que os infundirá; convencerá al mundo de su pecado deicida y de mi verdadera santidad. El mundo se dividirá claramente en dos partes: la de los réprobos, enemigos de Dios y en la de los creyentes. Estos serán más o menos santos según su voluntad. Pero se juzgará al Príncipe del Mundo y a sus secuaces. No puedo deciros más, porque por ahora no lo podéis comprender. Cuando venga el Paráclito os lo dirá.

Todavía nos veremos un poco. Después no me veréis más. Y poco  después, de nuevo me veréis.

Dentro de vosotros mismos estáis dialogando. Oíd una parábola. La última que os dice vuestro Maestro: cuando una mujer está encinta y llega la hora del parto, se encuentra en medio de una gran aflicción, sufre y llora. Pero cuando nace el pequeño, lo estrecha contra su corazón. Todo dolor desaparece. Su tristeza se cambia en alegría, porque ha venido al mundo, un nuevo ser.

Así también vosotros. Lloraréis y el mundo se reirá de vosotros. Pero después vuestra tristeza se cambiará en alegría, una alegría que el mundo jamás conocerá. Ahora estáis tristes, pero cuando me volváis a ver, vuestro corazón se llenará de una alegría tal, que nadie podrá arrebatárosla. Una alegría tan completa que no tendréis necesidad de pedir para la mente, el corazón y el cuerpo. Os alimentaréis solo con verme, olvidando cualquier otra cosa. Pero por esto mismo podréis pedir todo en mi Nombre y el Padre os lo dará, para que vuestra alegría sea siempre mayor. Pedid. Pedid y recibiréis.

Ya llega la hora en que os podré hablar abiertamente del Padre.  Porque permaneceréis fieles en la prueba y todo será superado. Vuestro amor será perfecto porque os habrá ayudado en la prueba. Y lo que os faltare lo daré al tomarlo de mi inmenso tesoro, diciendo: “Padre, mira. Estos me han amado creyendo que vine de Ti” Bajé al Mundo, ahora lo dejo. Voy al Padre y rogaré por vosotros.

Los apóstoles exclaman:

–                       ¡Oh! ¡Ahora te explicas! Ahora comprendemos lo que quieres decir y entendemos que sabes todo y que respondes sin que nadie te haya preguntado. ¡Verdaderamente has venido de Dios!

–                       ¿Creéis ahora? ¿En los últimos momentos? ¡Hace tres años que os estoy hablando! Pero ya ha empezado a obrar en vosotros el Pan que es Dios y el Vino que es Sangre, que no ha brotado de algún hombre y os causa el primer estremecimiento de ser divinos. Llegaréis a ser dioses si perseveráis en mi amor y en ser míos. No como lo dijo Satanás a Adán y a Eva. Sino como Yo os digo. Es el verdadero fruto del Árbol del Bien y dela Vida. Quién se alimenta de él, vence al Mal yla Muerte no tiene poder. Quien coma de él, vivirá para siempre y se convertirá en ‘dios’ en el Reino Divino.  Vosotros seréis dioses si permanecéis en Mí.

Y sin embargo… aun cuando tenéis en vosotros este Pan y esta Sangre, está llegando la hora en qué seréis dispersos. Os iréis por vuestra cuenta y me dejaréis solo… NO.  No lo estoy. Tengo al Padre conmigo. ¡Padre! ¡Padre, no me abandones! Os he dicho todo… para que tengáis paz… Mi Paz. Una vez más os veréis atribulados. Pero tened confianza que Yo he vencido al Mundo.

Jesús abre los brazos en forma de cruz y recita al Padre con el rostro radiante, la sublime plegaria:

Padre, ha llegadola Hora.¡Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te de Gloria a Ti!

Tú le diste poder sobre todos los mortales y quieres que comunique la VidaEternaa todos aquellos que le encomendaste. Y esta es la VidaEterna.Conocerte a Ti, único Dios Verdadero y al que Tú has enviado, Jesús el Cristo. 

Yo te he glorificado enla Tierray he terminadola Obraque me habías encomendado. Ahora Padre, dame junto a Ti la misma Gloria que tenía a tu lado antes de que comenzara el Mundo.

He manifestado tu Nombre a los hombres. Hablo de los que me diste, tomándolos del mundo. Eran tuyos y Tú me los diste y han guardado tu Palabra. Ahora reconocen que todo aquello que me has dado, viene de Ti. El mensaje que recibí, se los he entregado y ellos lo han recibido. Y reconocen de verdad que Yo he salido de Ti y creen que Tú me has enviado.

Yo ruego por ellos, no ruego por el Mundo. Sino por los que son tuyos y que tú me diste.  Pues todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío. Yo ya he sido glorificado a través de ellos.

Yo ya no estoy en el Mundo. Pero ellos se quedan en el Mundo; mientras Yo vuelvo a Ti. Padre Santo, guárdalos en ese Nombre tuyo que a Mí me diste, para que sean uno como nosotros.

Cuando estaba con ellos Yo los cuidaba en tu Nombre. Pues Tú me los habías encomendado y ninguno de ellos se perdió; excepto el que llevaba   en sí la perdición. Pues en esto debía de cumplirse l Escritura. Pero ahora que voy a Ti y estando todavía en el mundo, digo estas cosas para que tengan en ellos la plenitud de mi alegría.

Yo les he dado tu mensaje y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo. Como tampoco Yo soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los defiendas del Maligno. Ellos no son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo.

Conságralos mediantela Verdad: Tu Palabra es Verdad. Así como Tú me has enviado al mundo. Así también los envío al mundo. Por ellos ofrezco el Sacrificio, para que también ellos sean consagrados enla Verdad.

No ruego solo por éstos, sino también por todos aquellos que creerán en Mí por su palabra. Que todos sean uno, como Tú Padre estás en Mí y Yo en Ti. Que ellos también sean uno en nosotros; para que el mundo crea que Tú me has enviado.

Yo les he dadola Gloriaque Tú me diste, para que sean uno como nosotros somos Uno. Yo en ellos y Tú en Mí. Así alcanzarán la perfección en la unidad y el Mundo conocerá que Tú me has enviado y que Yo los he amado a ellos, como Tú me amas a Mí.

Padre, ya que me los has dado, quiero que estén conmigo, donde Yo estoy y que contemplenla Gloriaque Tú ya me das; porque me amabas antes de que comenzara el Mundo.

Padre Justo, el mundo no te ha conocido. Pero Yo te conocía y éstos a su vez han conocido que Tú me has enviado. Yo les he dado a conocer tu Nombre y se los seguiré dando a conocer; para que el amor con que Tú me amas esté en ellos y también Yo esté en ellos. +

Se oyen los sollozos de todos los apóstoles. Cantan un himno.

Jesús los bendice y luego dice:

–                       Tomemos los mantos y vámonos. Andrés, di al dueño de la casa, que deje todo así, porque es mi voluntad. Mañana os dará júbilo volver a ver este lugar.

Jesús mira lentamente a su alrededor. Parece bendecirlo todo.

Este Cenáculo será, la primera Iglesia Cristiana…  Luego se echa encima el manto y sale seguido de sus discípulos.

A su lado va Juan, sobre el que se apoya… éste le pregunta:

–                       ¿No te despides de tu Madre?

Jesús contesta:

–                       No. Ya lo hice. Ahora no hagáis ruido.

Simón, con la antorcha que ha encendido, ilumina el ancho corredor que lleva hasta la puerta. Pedro abre con cuidado el portón, salen todos a la calle. Y con la llave la cierra por fuera.

Se ponen en camino y atraviesan por el puentecillo el torrente del Cedrón…

*******

Oración:

Amado Padre Celestial: toma nuestro corazón y con tu infinita misericordia, lávalo de nuestros pecados en la Sangre Preciosa de tu amadísimo Hijo Jesucristo. Resucita nuestro espíritu y danos un corazón nuevo y despierto, para que también nosotros podamos adorarte. Abre nuestros oídos y nuestros ojos, para que ya no seamos más ciegos y sordos a tu Palabra. Amen

PADRE NUESTRO…

DIEZ AVE MARÍA…

GLORIA…

INVOCACIÓN DE FÁTIMA…

CANTO DE ALABANZA…

 

QUINTO MISTERIO LUMINOSO II


JESUS INSTITUYE LA EUCARISTIA

Esta noche todos traen sus mejores vestidos y lucen los puñales damasquinados y pequeños, en los preciosos cintos.

Simón Zelote se levanta para ir al cofre donde colocó su rico manto y toma dos espadas largas, ligeramente curvas.

Y se las lleva a Jesús diciendo:

–                       Pedro y yo nos hemos armado esta noche. Tenemos éstas.

Los demás traen solo el puñal corto.

Jesús toma las dos espadas. Las observa. Desenvaina una y prueba el filo sobre una uña. Es muy raro e impresionante, ver la feroz arma en las manos de Jesús… Mientras Jesús la contempla sin decir nada.

Judas pregunta cómo gato sobre ascuas:

–                       ¿Quién os la dio?

Simón replica:

–                       ¿Quién?…  Te recuerdo que mi padre fue noble y rico.

Judas insiste:

–                       Pero Pedro…

Simón responde seco.

–                       ¡Y bien!…  ¿Desde cuándo debo dar cuenta de los regalos que hago a mis amigos?

Jesús mete la espada en la vaina y la devuelve a Zelote. Levanta la cabeza y dice:

–                       Bueno. ¡Basta! Hiciste bien en traerlas. Pero ahora, antes de que bebamos la  tercera copa, esperad un momento. Os dije que el que es el más grande, es igual al más pequeño. Y que Yo ahora parezco vuestro criado. Y os serviré. Hasta ahora os he distribuido la comida. Cosa necesaria y servicio para el cuerpo. Ahora os quiero dar un alimento para el espíritu. No es un plato del rito antiguo. Es del nuevo. Yo me bauticé primero, antes de ser el Maestro. Para esparcirla Palabra, basta ese bautismo. Ahora será esparcidala Sangre.Esnecesario que os lavéis otra vez, aun cuando hayáis sido purificados por el Bautista, en su tiempo y también hoy en el Templo. Pero no basta. Venid a que os purifique. Suspended la comida. Hay algo que es mucho más alto y necesario que el alimento con el que se llena el vientre, aun cuando sea un alimento santo, como es del Rito Pascual. Es un espíritu puro, pronto a recibir el Don del Cielo, que baja ya para hacerse un trono en vosotros y darosla   Vida.Darla vida a quién está limpio.

Jesús se pone de pie. Y va hacia el arquibanco. Se quita el vestido púrpura. Lo dobla y se  pone el manto, que ya había doblado antes. Se ciñe la cintura con una larga toalla. Después va a donde hay otra aljofaina, que está vacía y limpia. Echa agua. La lleva al centro de la habitación, cerca de la mesa. La pone sobre un banco.

Los apóstoles lo miran estupefactos…

Jesús interroga:

–                       ¿No me preguntáis porqué hago esto?

Pedro responde:

–                       No lo sabemos. Sólo te digo que ya estamos purificados.

Jesús contesta:

–                       Y Yo te repito que no importa. Mi purificación servirá para que el que ya esté puro, lo esté más.

Se arrodilla. Desata las sandalias a Judas de Keriot. Y le lava los dos pies. Es fácil hacerlo, porque los lechos-asiento están colocados de tal manera, que los pies dan hacia la parte exterior.

Judas está desconcertado, pero no replica.

Sólo cuando Jesús, antes de ponerle la sandalia en el pie izquierdo y levantarse; trata de besarle en el pie derecho que ya está calzado; Judas retrae violentamente su pie y pega con la suela en la boca divina…  Lo hizo sin querer. No fue fuerte el golpe. Pero ha causado mucho dolor. Jesús sonríe al apóstol que está muy turbado.

Judas le pregunta:

–                       ¿Te hice daño? No era mi intención. Perdóname…

Jesús contesta:

–                       No amigo. Lo hiciste sin malicia… Y no hace mal.

Judas lo mira lleno de consternación; con una mirada que huye de todo…

Jesús sigue… lava a Tomás y luego a Felipe. Da la vuelta a la mesa y se acerca a su primo Santiago. Le lava los pies y al levantarse, lo besa en la frente. Llega con Andrés, que está rojo de vergüenza y se esfuerza por  no llorar. Le lava los pies y lo acaricia como si fuera un niño. Luego es el turno de Santiago de Zebedeo, que solo dice en voz baja:

–                       ¡Oh, Maestro! ¡Maestro! ¡Maestro! ¡Te has rebajado, sublime Maestro mío!

Juan se ha aflojado ya las sandalias y mientras Jesús está inclinado, secándole los pies; se inclina también y le besa los cabellos.

¡Pero Pedro!… No es fácil persuadirlo de que debe sujetarse a este nuevo rito.

Pedro exclama:

–                       Tú, ¿Lavarme los pies a Mí? ¡Ni te lo imagines! Mientras esté vivo, no te lo permitiré. Soy un gusano y Tú Eres Dios. Cada quién debe estar en su lugar.

Jesús replica:

–                       Lo que hago no puedes comprenderlo por ahora. Algún día lo comprenderás. Déjame lavarte.

–                       Todo lo que quieras, Maestro. ¿Quieres cortarme el cuello? Hazlo. Pero lavarme los pies; no lo harás.

–                       ¡Oh, Simón mío! ¿No sabes que si no te lavo, no tendrás parte en mi Reino? ¡Simón, Simón! ¡Tienes necesidad de esta agua para tu alma y para el largo camino que tendrás que recorrer! ¿No quieres venir conmigo? Si no te lavo, ¡No vienes conmigo a mi Reino!

–                       ¡Oh, Señor mío Bendito! ¡Entonces lávame todo! ¡Pies, manos y cabeza!

–                       Quién se ha limpiado como vosotros no tiene necesidad de lavarse sino los pies. Porque está limpio… El hombre con los pies camina entre lo sucio. Los pies del hombre que tiene un corazón impuro, van a las crápulas. A la lujuria. A los tratos ilícitos. Al crimen… Por eso, entre los miembros del cuerpo; son los que tienen más necesidad de purificarse… ¡Oh, hombre que fuiste una creatura perfecta el primer día! ¡Y luego te has dejado corromper en tal forma del Seductor! ¡En ti no había malicia, ni pecado!… ¿Y ahora? ¡Eres todo Malicia y Pecado! Y no hay parte en ti, que no peque.

Jesús lava los pies a Pedro. Y se los besa. El apóstol llora y toma con sus grandes manos, las dos de Jesús. Se las pasa por los ojos y luego se las besa.

También Simón se quita las sandalias y sin decir nada, se deja lavar.

Pero cuando Jesús está por acercarse a Bartolomé, Simón se arrodilla y le besa los pies diciendo:

–                       Límpiame de la lepra del Pecado; así como me limpiaste de la del cuerpo. Para que no me vea confundido en la hora del Juicio, Salvador mío.

Jesús le dice:

–                       No tengas miedo, Simón. Llegarás a la ciudad celestial, blanco como la nieve.

Nathanael pregunta:

–                       ¿Y yo Señor? ¿Qué dices del viejo Bartolomé? Tú me viste bajo la sombra de la higuera y leíste en mi corazón.

–                       Tú tampoco temas. En aquella ocasión dije: ‘He ahí a un verdadero israelita, en quien no hay engaño.’ Ahora afirmo: ‘He aquí a un verdadero discípulo mío. Digno de Mí, el Mesías’ Y te veo sobre un trono eterno, vestido de púrpura. Siempre estaré contigo.

El turno es de Judas Tadeo…

Cuando ve a Jesús a sus pies; no puede contenerse. Inclina su cabeza sobre la mesa, apoyándola sobre el brazo y llora…

Jesús le dice:

–                       No llores, hermano. Te pareces al que deben arrancar un nervio y cree no poder soportarlo. Pero el dolor será breve. Y luego… ¡Oh! ¡Serás feliz! Porque me amas. Te llamas Judas. Eres como nuestro gran Judas. ¡Como un gigante! Eres el que protege. Tus hechos son como de león y como de cachorro de león, que ruge. Tú desanidarás a los impíos que ante ti retrocederán. Y los inicuos se llenarán de terror. Lo sé. Sé fuerte. Una unión eterna estrechará y hará perfecto nuestro parentesco, en el Cielo. –y lo besa también en la frente, como a su otro primo.

Jesús sigue adelante con los que le faltan…

Mateo protesta:

–                       Yo soy un pecador, Maestro. No a mí.

Jesús contesta con dulzura:

–                       Tú fuiste pecador, Mateo. Ahora eres apóstol. Eres una ‘voz’ mía. Te bendigo. Estos pies han caminado siempre para seguir adelante; para llegar a Dios… El alma los espoleaba y ellos han abandonado todo camino que no fuese el mío. Continúa. ¿Sabes dónde termina el sendero? En el seno de mi Padre y tuyo.

Jesús ha terminado.

Se quita la toalla. Se lava las manos en agua limpia. Se vuelve a poner su vestido púrpura. Regresa a su lugar y mientras se sienta, dice:

–                       Ahora estáis puros. Pero no todos. Sólo los que han tenido voluntad de estarlo.

Mira detenidamente a Judas de Keriot, que aparenta no oír. Finge estar ocupado explicando a Mateo; porqué su padre decidió mandarlo a Jerusalén. Una charla inútil que tiene por objeto dar a Judas, cierto aire de importancia. Aunque es audaz; no debe sentirse muy bien.

Jesús escancía vino por tercera vez, en la copa común. Bebe y ofrece a los demás, para que beban. Luego entona un cántico al que todos se unen. (Salmos 114-115-116-117)

–                       Amo porque oye el Señor, la voz de mis súplicas. Porque inclinó a Mí sus oídos. Lo invocaré toda mi vida. Me sorprendieron los lazos de la muerte. (Una pausa brevísima) Luego sigue cantando: tuve confianza por eso hablo. Pero me había encontrado en gran humillación. Habíame dicho en mi abatimiento: ‘Todos los hombres son engañosos’ -Mira fijamente a Judas. La voz cansada; toma aliento cuando exclama: ‘Es preciosa a los ojos de Dios, la muerte de los santos.’ y ‘Tú has roto mis cadenas.’… Y el cántico sigue…

Judas de Keriot canta tan desentonado, que dos veces Tomás le obliga a tomar el tono, con su fuerte voz de barítono. Y lo mira fijamente…

Los demás, también lo miran sorprendidos; porque generalmente entona bien y también se gloría de su voz, así como de sus otras dotes. ¡Pero esta noche! Ciertas frases lo turban y se detiene. Lo mismo que ciertas miradas de Jesús…

Cuando pone énfasis en determinadas frases como: “Es mejor confiar en el Señor que en el Hombre” y “No moriré, sino que viviré y contaré las obras del Señor …”

Las dos siguientes, parecen estrangular la garganta del Traidor: “La Piedra que los albañiles desecharon ha sido convertida en piedra angular.” Y “Bendito el que viene en el Nombre del Señor”

Terminado el salmo, mientras Jesús corta el cordero y lo reparte.

Mateo pregunta a Judas de Keriot:

–                       ¿Te sientes mal?

Judas replica áspero:

–            No. Déjame en paz. No te metas conmigo.

Mateo se encoge de hombros.

Juan, que oyó lo que Jesús contestó, dice:

–                       Tampoco el Maestro está bien. ¿Qué te pasa, Jesús? Estás ronco. Como si estuvieras enfermo o hubieras llorado mucho.

Y le extiende los brazos y reclina la cabeza sobre su pecho.

Judas dice nervioso:

–                       No he hecho más que caminar y hablar. Estoy resfriado.

Jesús se dirige a Juan:

–                       Tú ya me conoces… y sabes qué es lo que me cansa.

Jesús come muy poco y bebe mucha agua. Está haciendo un esfuerzo supremo, para soportar cerca de Sí al Traidor. Tratándolo como a un amigo para que los demás no se den cuenta y evitar así un crimen. ¡El Cielo está cerrado y sólo Dios sabe, cuánto necesita el Hijo del Padre, en esta noche del jueves! Para el dominio de sí Mismo y el tolerarla Ofensa, que es la manifestación más sublime de la caridad. Y esto solo lo pueden conseguir, los que quieren que para su vida no haya otra ley, más que la Caridad.

Su alma agoniza por el doble esfuerzo al tratar de vencer los dos más grandes dolores que puede un hombre soportar: la despedida de una Madre sin igual y la proximidad del amigo infiel. Dos heridas que taladran su corazón. Una con su llanto. Y otra con su Odio.

Tan solo estas heridas son suficientes para hacerle agonizar. Pero Él tiene que expiar. Esla Víctima.ElCordero. Éste, antes de ser inmolado; sabe lo que duele la marca del hierro candente; los golpes; el trasquilo. Ser vendido al matancero, para sentir finalmente el frío del hierro que le corta la garganta. Debe dejar primero todo: su pastizal. Su madre que lo crió, que lo alimentó, le dio calor. Sus compañeros con quienes convivió. Todo esto lo conoció Jesús, el Cordero de Dios; para quitar el Pecado del Mundo.

Mira a Judas de Keriot que conversa animadamente con Tomás. Le observa… Se ve tan joven; tan elegante con su vestido amarillo y su faja roja.

Pensativo, inclina la cabeza… ¡Qué difícil es conocer lo que hay en su corazón y tener que amarlo así!  Consiguió tener la bolsa, para poder acercarse a  las mujeres; las dos cosas que ama desenfrenadamente, además de la tercera; que es la más importante: los puestos humanos junto con los honores del mundo…

Ya ha comenzado la agonía. Jesús tiene que vencer la tentación de no amar…

Durante treinta y tres años ha vivido en la Caridad y no se puede llegar a una perfección como la que es necesaria para perdonar y tolerar nuestro ofensor, si no se tiene el hábito de la Caridad. Él lo posee y tiene que vencer… En este drama inaudito que el demonio ha formado: Judas.

Judas tiene a Lucifer y Jesús lo tiene cerca. Judas en su corazón. Jesús frente a Él. Son los dos personajes principales en esta tragedia insólita. Y Satanás se ocupa personalmente de ambos. Después de haber empujado a Judas hasta el punto en que no hay retroceso; se ha vuelto contra Jesús. Y con Judas como instrumento, se burla de Él.

El cordero se ha terminado. Jesús que ha comido muy poco, en lugar del poquísimo vino que se sirvió, ha bebido mucha agua. Como si tuviera fiebre. Vuelve a tomar la palabra:

–                       Quiero que entendáis lo que acabo de hacer. Os dije que el primero es como el último y que os daré un alimento que no es corporal. Os di un alimento de humildad que es para vuestro espíritu. Vosotros me llamáis Señor y Maestro. Y decís bien porque lo Soy. Si Yo os he lavado los pies, también vosotros debéis hacerlo, el uno con el otro. Ejemplo os he dado, para que  cómo Yo he obrado. Obréis. En verdad os digo: el siervo no es superior al patrón. Ni el enviado, al que envió. Tratad de comprender estas cosas. Si las comprendéis y las ponéis en práctica, seréis bienaventurados. Cosa que no todos lograréis. Os conozco. Conozco a quién he escogido. No me refiero a todos. Digo lo que es verdad. Por otra parte debe cumplirse lo que está escrito respecto a Mí: “El que come conmigo el pan, levantó su calcañal contra Mí.” Os digo todo antes de que suceda, para que no vayáis a dudar de Mí.  Cuando todo se haya cumplido, creeréis con mayor firmeza, que Yo Soy. Quién me acoge, acoge a quién me ha enviado: al Padre Santo que está en los Cielos. Y quién recibe a los que Yo envíe, me recibirá a Mí Mismo. Porque Yo estoy con el Padre y vosotros conmigo… Ahora terminemos el rito.

Jesús vacía nuevamente vino en el cáliz común. Y antes de beber de él y de darlo a los demás, se pone de pie. Todos lo imitan y repiten de nuevo el Salmo 115 y luego el largo 118, cantando un trozo todos juntos y enseguida se turnan alternadamente, hasta terminarlo. Jesús se sienta y dice:

–                       Ahora que hemos cumplido con el rito antiguo, voy a celebrar el nuevo rito. Os prometí un milagro de Amor y ha llegado la hora de hacerlo. Por esto he deseado tanto esta Pascua. De hoy en adelante, esta esla Hostiaque será inmolada como un rito eterno de amor. Os he amado durante toda mi vida terrenal, amigos míos. Os he amado desde la eternidad, hijos míos. Y quiero amaros hasta el fin. No hay cosa mayor que ésta. Recordadlo. Me voy, pero quedaremos siempre unidos mediante el Milagro que voy a realizar.

Jesús toma un pan entero. Lo pone sobre la copa llena de vino. Bendice y ofrece ambos.

Luego parte el pan en trece pedazos y da uno a cada apóstol diciendo:

–                       Tomad y comed. Esto es mi Cuerpo. Haced esto en recuerdo de Mí, que me voy.

Toma el cáliz, lo da y dice:

–                       Tomad y bebed, esta es mi Sangre. Esto es el cáliz del Nuevo Pacto, sellado con mi Sangre y por mi Sangre, que será derramada por vosotros para que se os perdonen vuestros pecados y para darosla Vida.Hacedesto en recuerdo mío.

Jesús está tristísimo. En su rostro no se dibuja la sonrisa que lo caracteriza. Ha perdido el color. Parece un agonizante.

Los apóstoles lo miran afligidos.

Se pone de pie diciendo:

–                       No os mováis. Regreso pronto.

Toma el décimo tercer pedazo de pan; toma el cáliz y sale del Cenáculo.

Juan dice en voz baja:

–                       Va a donde está su Madre.

Judas Tadeo suspira:

–                       ¡Pobre mujer!

Pedro pregunta quedito:

–                       ¿Crees que estará enterada?

Santiago de Alfeo confirma:

–                       De todo lo está. Siempre lo ha sabido.

Todos hablan en voz baja, como si estuvieran en un funeral.

Tomás se niega a creerlo y pregunta:

–                       ¿Pero estáis seguros de que así es?…

Santiago de Zebedeo le responde:

–                       ¿Todavía dudas de ello?  Es su Hora.

Zelote dice:

–                       Que Dios nos dé fuerza para serle fieles.

Y Pedro:

–                       ¡Oh! ¡Yo…!

Es interrumpido por Juan, que está alerta y dice:

–                       Psss. Regresa.

Jesús vuelve a entrar. Trae en la mano la copa vacía. En el fondo se ve apenas un rastro de vino, que bajo la luz del candil, en realidad parece sangre.

Judas de Keriot, que tiene delante de sí la copa que Jesús puso sobre la mesa, la mira como fascinado… Y luego aparta la vista, como si no la soportara.

¡A lo que puede llegar el Amor de un Dios que se hace alimento de los hombres! Jesús, Verdadero Dios como Hijo del Altísimo, ha obedecidola Leysegún el rito de Moisés. Al vivir en la tierra y ser un hombre entre los hombres, cumple su obligación para con Dios, obedeciendo su Ley, igual que todos los demás.

Jesús tiene literalmente, su corazón destrozado por el esfuerzo para dominarse a Sí Mismo y Tolerarla OfensaSuprema…

Sabiendo lo que hay en Judas. Lo que es Judas. Lo que está haciendo Judas; lo sigue tratando con amor.  Se ha humillado ante él. Ha compartido la copa ritual, poniendo sus labios donde él ha puesto los suyos. Y ha tenido que hacer que María haga lo mismo. ¡Y se ha dado también a él!…

El Sacramento realiza lo que es, cuanto más digno se es de recibirlo.

El que ama trata de hacer feliz al Amado. Juan, que lo ama totalmente y que es puro y bueno, alcanzó del Sacramento la mayor transformación. Y desde ese momento comenzó a ser el águila que llega a lo alto del Cielo y fija su mirada en el Sol Eterno. Pero, ¡Ay de aquel que recibe el Sacramento sin haberse hecho digno! Que ha aumentado su iniquidad con culpas mortales…  Porque entonces el Sacramento se convierte, no en semilla de preservación y Vida; sino en muerte para el espíritu y corrupción para la carne.

La muerte del profanador del Sacramento es siempre la de un desesperado y por esto no conoce el tranquilo tránsito del que está en Gracia. Ni el heroico de la víctima, que pese a los sufrimientos, mantiene sus ojos fijos en el Cielo y su alma en la serenidad de la paz.

La muerte del desesperado es presa de contorsiones y miedo. Es una convulsión horrible del alma, de la que se apoderó Satanás y la ahoga para arrancarla de la carne, matándola con su nauseabundo aliento. Y en espantosa caída, siente que se le arroja ala MuerteEterna.Y en un instante aterrador;  se da cuenta de lo que quiso perder y que ya no puede recuperar…

Jesús mira a Judas y se estremece.

Juan, que está apoyado en su pecho, lo siente y le dice:

–                       ¡Dilo! Tiemblas…

Jesús contesta:

–                       No. No tiemblo porque tenga fiebre… Os he dicho todo. Y todo os he dado. No podía hacer más. Me he dado Yo Mismo…

El Nuevo Rito se ha realizado. Haced esto en memoria mía. Os lavé los pies para enseñaros a ser humildes y puros como lo es vuestro Maestro. Porque en verdad os digo que los discípulos deben ser como el Maestro. También cuando estéis en alto, recordadlo. El discípulo no es más que el Maestro. Sed puros para que seáis dignos de comer del Pan Vivo que ha descendido del Cielo, para que tengáis en vosotros y por Él, la fuerza para ser mis discípulos, en un mundo enemigo que os odiará por causa de mi Nombre.

Uno de vosotros no está puro. Uno de vosotros, el que me traicionará. Por eso estoy profundamente conturbado dentro de mi corazón. La mano del que me traicionará está en esta mesa. Ni mi Amor, ni mi Cuerpo, ni mi Sangre, ni mi Palabra, le han hecho cambiar su determinación; ni que se arrepienta. Lo perdonaría aún, muriendo por él.

Los discípulos lo miran aterrorizados. Se miran. Sospechan el uno del otro.

Pedro mira fijamente a Iscariote. Mostrando abiertamente sus sospechas.

Judas Tadeo se pone de pie violentamente, para mirar a Judas de Keriot,  por encima de Mateo.

Pero Iscariote no da muestras de intranquilidad. Mira a su vez fijamente a Mateo, como si sospechase de él y luego a Jesús. Con habilidad quiere mostrar que está seguro de sí. Y con su audacia característica, para que la conversación no se interrumpa…

Sonriendo le pregunta:

–                       ¿Soy yo acaso?

Jesús responde:

–                       Tú lo has dicho, Judas de Simón, no Yo. Tú lo estás diciendo. No dije tu nombre. ¿Por qué te acusas? Interroga a tu consejero interno. A tu conciencia. A la que Dios Padre te ha dado para que te comportaras como un hombre. Y si te acusa, lo sabrás antes que todos. Pero si te tranquiliza. ¿Por qué dices una palabra y piensas en algo que es aún anatema decirlo o pensar por broma?

Jesús habla calmadamente. Parece un Maestro que explicara a sus discípulos una tesis.

La confusión es grande; pero la tranquilidad de Jesús la apacigua.

Tadeo, que sospecha de Iscariote; se calma al ver su fría y descarada desenvoltura.

Pedro, que es el que más sospecha, jala de la manga a Juan y le dice en voz baja:

–                       Pregúntale quién es.

Juan se recarga sobre Jesús y levanta la cabeza como si fuera a darle un beso… Y en voz bajísima le dice:

–                       Maestro, ¿Quién es?

Jesús, hace como si le besara el cabello y muy quedito le responde:

–                       Aquel a quién daré un pedazo de pan mojado.

Toma un pedazo de pan. No del que sirvió parala Eucaristía, sino de otro entero. Lo moja en la salsa de cordero que hay en la salsera, extiende su brazo y dice:

–                       Toma Judas. Esto te gusta.

Judas ríe contento:

–                       Gracias, Maestro. Me gusta, sí.

Y sin saber lo que significa aquel bocado, se lo come…

Mientras Juan cierra los ojos aterrorizado,  para no ver la sonrisa diabólica de Iscariote, que muerde el trozo que lo delata…

Jesús dice a Judas:

–                       Bien. Ahora que he logrado contentarte, vete. Todo está terminado aquí. Lo que te falta hacer en otro lugar, hazlo pronto, Judas de Simón.

Iscariote responde:

–                       Obedezco inmediatamente, Maestro. Después me reuniré contigo en Getsemaní. Vas a ir a allá, ¿O no? ¿Como de costumbre?

–                       Voy a ir allá… Como de costumbre… De veras.

Pedro pregunta:

–                       ¿Qué va a hacer? ¿Va solo?

–                       No soy un niño.  –se mofa Judas al ponerse el manto.

Jesús responde:

–                       Déjalo que se vaya. Yo y él sabemos lo que tiene que hacerse.

–                       Sí, Maestro.  –Pedro no replica más.

Y apenado, se lleva la mano a la frente por haber faltado a la caridad al sospechar de un compañero.

Jesús estrecha hacia Sí a Juan y sobre su cabeza le dice en voz baja:

–                       Por ahora no le digas nada a Pedro. Inútilmente se provocaría un escándalo.

Iscariote se despide:

–                       Hasta pronto, Maestro. Hasta pronto, amigos.

Jesús responde:

–                       Hasta pronto.

Pedro dice con tono de disculpa:

–                       Te devuelvo el saludo, muchacho.

Juan, con la cabeza inclinada sobre las rodillas de Jesús, murmura:

–                       ¡Satanás!

Jesús es el único que lo oye y suspira profundamente.

Siguen unos minutos de absoluto silencio.

 

*******

 

QUINTO MISTERIO LUMINOSO I


JESÚS INSTITUYE LA EUCARISTÍA

LA CENA PASCUAL

En la casa en donde se llevará a cabo la Cena Pascual, anexa al Cenáculo hay una amplia habitación, donde está María con todas las discípulas.La Virgen se ve muy demacrada y como si hubiera envejecido de repente. Se le nota la tristeza aun cuando sonría con dulzura. Sus ademanes son los de una persona cansada; como si estuviera oprimida por una idea muy dolorosa…

Jesús llega a la casa con los apóstoles y saluda:

–                       La paz sea en esta casa.

Y mientras los apóstoles se dirigen hacia el Cenáculo, entra en la habitación en donde está la Virgen.Las discípulas le saludan con profundo respeto y se retiran.

Jesús se abraza a su Madre y la besa en la frente. María besa primero la mano de su Hijo, luego su mejilla derecha. Jesús toma a María de la mano y hace que se siente, sin soltarla. También Él está absorto, pensativo, triste; aun cuando se esfuerza en sonreír.

María ve con ansia su rostro. ¡Pobre Madre que por la Graciay por el Amor, comprende que la Horaha llegado! En su rostro destacan arrugas de dolor. Sus pupilas contemplan una realidad espiritual… Pese a esto conserva su serenidad, al igual que su Hijo.

Jesús la saluda y se encomienda a sus oraciones:

–                       Madre, he venido para beber fuerzas y consuelo de ti. Soy como un pequeñín que tiene necesidad del corazón materno por su dolor y del seno de su madre para tener fuerzas. En estos momentos he vuelto a ser tu pequeño Jesús de otros tiempos. No soy el Maestro, Madre. Soy solo tu hijo, como en Nazareth, antes de abandonar mi vida privada. Sólo te tengo a ti y no tengo nada más. Los hombres en este momento no son ni amigos, ni leales a tu Jesús. Ni siquiera tienen valor para seguir el bien.  Sólo los malos son constantes y decididos en hacer lo que se proponen. Pero tú me eres fiel y en esta hora eres mi fuerza. Sostenme con tu amor, con tus oraciones. Entre los que más o menos me aman, eres la única que en esta hora sabe orar. Orar y comprender. Los demás están en la fiesta; pensando en ella o pensando en el crimen; mientras Yo sufro por tantas cosas…

Después de la Fiesta, muchas cosas acabarán y entre ellas su modo humano de pensar. Sabrán ser dignos de Mí. Todos… menos el que se ha perdido y a quién fuerza alguna puede llevarlo ni siquiera al arrepentimiento. Por ahora son todavía hombres lentos que esperan regocijarse creyendo que está muy cerca mi triunfo. No comprenden que estoy muriendo. Los hosannas de hace pocos días los han embriagado…

Madre, vine para esta hora. Y con alegría sobrenatural la veo aproximarse. Pero no dejo de temerla, porque este cáliz tiene dentro traición, desilusiones, blasfemias, abandono. Sostenme Madre, como cuando con tus oraciones atrajiste sobre ti al Espíritu de Dios, dando al Mundo por medio de Él, al Esperado de las gentes. Atrae ahora sobre tu Hijo la fuerza que me ayude a realizarla Obra para la que vine. Madre… Adiós. Bendíceme, Madre. También por el Padre. Perdona a todos. Perdonemos juntos desde ahora a los que nos torturan.

Jesús ha caído de rodillas a los pies de su Madre y la mira teniéndola abrazada  por la cintura. Reclinando la cabeza sobre sus rodillas y levantando su rostro para mirarla una y otra vez. La luz de una lámpara de aceite de tres mecheros que está en la mesa, cerca de la silla dela Virgen, da de lleno en el rostro de Jesús. Su cabellera está dividida a la mitad de la cabeza. Le cae en largas guedejas onduladas que terminan en pequeños rizos sobre la espalda. Una frente muy amplia, lisa; con las sienes un poco hundidas, en las que se notan las venas bajo la piel de un blanco marfileño, un poco tostado por el sol. Su nariz larga y recta. Con una leve curvatura para arriba en el nivel de los ojos. Cejas y pestañas tupidas,  largas y de color castaño que hacen marco a sus ojos color zafiro muy oscuro. Su boca es regular, de labios que no son gruesos ni delgados y muy bien delineados, con una bella curvatura en el centro. Sus dientes son regulares, fuertes, grandes y muy blancos. El rostro ovalado con pómulos perfectos. La barba tupida en el mentón, está partida en dos y es de un color rubio cobrizo oscuro. Igual que los bigotes que apenas cubren el labio superior. El conjunto es armonioso y bellísimo. Jesús tiene la perfección de la belleza varonil, aunada a una dulzura y una bondad, que lo hacen irresistible.

La Virgen es más blanca. Tal vez porque Ella no ha estado expuesta al sol como su Hijo. Su piel es de un blanco rosado y sus ojos azules, son más claros. Sus cabellos más rubios. Pero, ¡Cómo se parece a Jesús! Con una belleza perfecta, femenina y delicada.

María llora silenciosamente, con su rostro ligeramente alzado por la plegaria que desde su corazón eleva a Dios. Las lágrimas se deslizan abundantes por sus pálidas mejillas y caen sobre su pecho; sobre la cabeza de Jesús que la tiene apoyada contra Él. Luego le pone su mano blanca y pequeña sobre la cabeza, como para bendecirlo. Se inclina y lo besa entre los cabellos. Lo acaricia y se los acomoda. Los acaricia en su espalda, en sus brazos. Le toma el rostro entre las manos y lo vuelve hacia sí. Se lo estrecha contra el corazón. Con los ojos llenos de lágrimas, lo besa en la frente; una vez más en las mejillas, en sus ojos. Acaricia esa pobre y cansada cabeza, como si fuera la de un niño. Como lo hacía cuando Jesús era pequeño. Pero ahora no canta.

Y con una voz que desgarra el corazón…  sólo dice:

–                       ¡Hijo! ¡Hijo! ¡Jesús! ¡Jesús mío!

Jesús se levanta y se compone el manto. Queda de pie frente a su Madre que sigue llorando.

La bendice y antes de salir, le dice:

–                       Madre, vendré otra vez antes de terminar mi Pascua. Ruega por Mí.

Y se va hacia el Cenáculo…

¡El Poder de la Oraciónde María!…

Jesús es un Dios hecho Hombre.  Un hombre que por no tener mancha alguna, posee la fuerza espiritual para domeñar la carne. ¡Y sin embargo invoca la ayuda dela Llenade Gracia! La cual, en aquella hora de expiación, también encontrará cerrado el Cielo… Pero no en tal forma que no pueda obtener un ángel… Ella, su Reina; para que consuele a su Hijo. ¡Oh! ¡No lo pide para Ella, pobre Madre! También Ella saboreó la amargura del abandono del Padre…

Mientras tanto en el cenáculo, los apóstoles se dan prisa en terminar los preparativos para la Cena. Judas se subió sobre una mesa y revisa si hay suficiente aceite  en todos los mecheros del gigantesco candil que parece una flor luminosa. Después, baja de un salto y ayuda a  Andrés a disponer la vajilla sobre la mesa, cubierta con un fino y hermoso mantel.

Andrés dice:

–                       ¡Qué espléndido lino!

Judas contesta:

–                       Uno de los mejores de Lázaro. Lo trajo Martha.

Tomás pregunta:

–                       ¿Ya vieron estas jarras y estas copas?  – admirando su propio reflejo en sus delgadas partes curvas y acaricia lentamente las asas labradas a cincel con su conocimiento experto.

Judas pregunta:

–                       ¿Cuánto costarán?

Tomás contesta:

–                       Es un trabajo a cincel. Mi padre moriría de gusto por verlas. El oro y la plata en lámina se doblan bien cuando están calientes. Pero tratados así… en un momento se puede echar a perder todo. Basta un golpe fallido… Se necesita tanto fuerza como habilidad. ¿Ves las asas? Las hicieron al mismo tiempo que el resto. No están soldadas. ¡Cosas de ricos!… Piensa que no se ve ni la limadura, ni el desbaste. No sí me comprendes…

–                       ¡Si te entiendo! Quieres decir que es algo así como quien hace una escultura.

–                       Exactamente.

Todos admiran las jarras. Después regresan a sus respectivas  ocupaciones, para terminar los preparativos para la cena.

Luego entran juntos Pedro y Simón.

Iscariote dice:

–                       ¡Oh, finalmente habéis regresado! ¿A dónde habéis ido otra vez?

Simón responde secamente:

–                       Teníamos algo que arreglar.

–                       ¿Estás de malhumor?

–                       ¿Tú que piensas?

–                       Me parece que sí…

–                        Con lo que se ha oído en estos días y lo que han dicho bocas no acostumbradas a la mentira…

Pedro rezonga entre dientes:

–                       Y con el hedor de ese… es mejor que te calles la boca, Pedro.

Judas le dice:

–                       ¡También tú!… Hace días que me parece que la cabeza no te funciona bien. Tienes la cara de un conejo que siente al chacal tras de sí.

Pedro le replica:

–                       Y tú tienes el hocico de la garduña. ¡Miras en una forma!… Miras como de reojo. ¿Qué esperas o qué quieres ver? Te das importancia y lo quieres demostrar. Pero también parece que tuvieras miedo…

–                       ¡Oh! ¡Claro que tengo miedo! Pero tú tampoco eres un héroe…

Juan interviene:

–                       Ninguno de nosotros lo es, Judas. Llevas el nombre del Macabeo, pero no lo eres. Yo digo con el mío: ‘Dios es favorable’ (Juan) Pero me siento como si estuviera en desgracia de Dios. Pedro, ‘la roca’ parece tan blando, como cera puesta al fuego; no puede controlarse más. Jamás lo vi que tuviera miedo, aún en las tempestades más furiosas. Mateo, Bartolomé y Felipe, parecen sonámbulos. Mi hermano Santiago y Andrés, no hacen más que suspirar. Mira a los dos primos, a quienes no solo el parentesco, sino el amor, lo unen con el Maestro. Parece que han envejecido. Tomás ha perdido su buen humor. Simón parece el leproso de hace tres años. Se le ve consumido por el dolor, lívido; sin fuerzas.

Iscariote observa:

–                       Tienes razón, Juan. A todos nos ha sugestionado con su melancolía.

Santiago de Alfeo grita:

–                       Mi primo Jesús, mi Maestro y Señor; como también lo es vuestro, no es un melancólico. Si eso lo dices porque está triste por el dolor que Israel le causa; de lo que somos testigos y por otro motivo que solo Él sabe, afirmo que tienes razón. Pero si con esa palabra insinúas que está loco, ¡Te lo prohíbo!

Iscariote replica:

–                       ¿Y no es locura una idea fija de melancolía? También yo he estudiado esas cosas. Las sé. Él dio mucho de Sí. Ahora es un hombre mentalmente cansado.

Tadeo, aparentemente muy tranquilo, le pregunta:

–                       Lo que significa que está loco, ¿No es verdad?

Iscariote responde con afectación llena de veneno:

–                       Así es. Tu padre comprendió bien las cosas. Tu padre, de santa memoria a quien te pareces tanto por tu rectitud y sabiduría. Jesús, que es el triste destino de una casa demasiado vieja y castigada por la senilidad psíquica; ha tenido siempre tendencia a esta enfermedad. En los primeros días era dulce. Ahora se ha vuelto agresivo… Tú mismo viste como atacó a los fariseos, escribas, saduceos y herodianos. Se ha hecho la vida imposible y ha convertido su camino en un sendero cubierto de piedras puntiagudas. Y fue Él mismo, el causante… Nosotros… Lo amamos tanto, que el amor nos impidió ver. Pero los que no lo amaron idolátricamente, como tu padre, tu hermano José y sobre todo Simón. Ellos sí que vieron las cosas en su punto justo… Deberíamos prestar atención a sus palabras… y no lo hacemos porque estamos sugestionados con su dulce fascinación de enfermo. Y ahora…

Judas se interrumpe abruptamente… Porque…

Judas Tadeo que es casi tan alto como Iscariote, está enfrente de él y ha aparentado escucharlo calmadamente… Pero de pronto, le ha dado un soberbio puñetazo, que lo arroja sobre uno de los asientos. Y con una cólera incontenible, se inclina sobre él; lo agarra por el cuello y lo levanta hacia él. Hasta tenerlo con la cara tan cerca, que Iscariote puede sentir su respiración agitada. Y mientras le clava una mirada terrible, le dice con voz ronca por la ira:

–                       Esto es por lo de la locura, ¡Reptil! Y solo porque Él está allí… -señala la otra habitación, donde Jesús está con María-  Y es la tarde Pascual, no te ahorco. Pero, ¡Piénsalo bien! Si le pasa algo malo y no puedo controlar mi fuerza, nadie te salvará… ¡Levántate! ¡Enervado libertino! ¡Y toma tus providencias!

Judas se levanta pálido y sin reaccionar en lo más mínimo. Paralizado de miedo de que Tadeo pueda estar al tanto de su traición…

¡Y lo más notable, es que nadie protesta por lo que acaba de hacer Judas Tadeo a Iscariote! Al contrario… Todos lo aprueban y cada quién continúa haciendo su labor respectiva.

Apenas se ha calmado el ambiente, cuando entra Jesús. Y abriendo los brazos, con su dulce pero triste sonrisa, saluda:

–                       La paz sea con vosotros.

Juan se le acerca y Jesús le acaricia su rubia cabeza. Sonríe a su primo Santiago y le dice:

–                       Tu madre te ruega que seas afable con José. Hace poco que preguntó por Mí y por ti. Me desagrada no haberlo saludado.

Santiago contesta:

–                       Lo podrás hacer mañana.

–                       ¿Mañana?… Siempre tendré tiempo para verlo. ¡Oh, Pedro! Al fin podremos estar un poco juntos. Desde ayer, tú y Simón parecéis un fuego fatuo. Apenas si los he visto…

Zelote contesta con seriedad:

–                       Nuestras canas que ya abundan, pueden asegurarte que no estuvimos ausentes porque tuviésemos hambre de carne…

Iscariote lo interrumpe de forma ofensiva:

–                       Aunque… Toda edad puede tenerla. ¡Los viejos!… ¡Peor que los jóvenes!

Simón lo mira y va a rebatirle, pero se detiene ante la mirada de Jesús, que pregunta a Iscariote:

–                       ¿Te duele alguna muela? Tienes la mejilla derecha hinchada y colorada.

Judas contesta:

–                       Sí. Me duele. Pero no es para tanto…

Nadie dice nada más y todos comienzan a comentar las actividades efectuadas.

Tomás dice:

–                       Me encontré con Nicodemo y José.

Iscariote, con un marcado interés, pregunta:

–                       ¿Los viste? ¿Hablaste con ellos?

–                       Sí. ¿Qué tiene de extraño? José es un buen cliente de mi padre.

Judas trata de borrar la impresión causada con su pregunta y comenta con gran hipocresía:

–                       Nunca lo habías dicho. Por eso me sorprendí…

Bartolomé dice:

–                       Raro es que no hayan venido a presentarte sus respetos. Tampoco han venido Cusa, ni Mannaém… Y ninguno de los…

Iscariote lo interrumpe con una risilla llena de sarcasmo:

–                       El cocodrilo se mete en su guarida cuando llega la hora…

Simón, en una forma insólita en él, con tono agresivo le pregunta:

–                       ¿Qué quieres decir? ¿Qué insinúas?

Jesús interviene con una  gran dulzura:

–                       ¡Paz, paz! ¿Qué os pasa? Nunca habíamos tenido un escenario tan digno para comer el cordero. Comamos la cena con espíritu de paz. Comprendo que os he turbado mucho con mis instrucciones en estas últimas noches. Pero ya hemos terminado. Juan, ve con alguien más a traer las jarras para la purificación y luego nos sentaremos a la mesa.

Juan, Andrés, Tadeo y Simón; traen lo requerido. Ponen agua en una gran palangana, ofrecen la toalla a Jesús y a los demás.

Cuando terminan esto, Jesús distribuye los asientos:

–                       Yo me siento aquí. A mi derecha Juan y a mi izquierda mi fiel Santiago. Los dos primeros discípulos. Al lado de Juan, mi fuerte Piedra. Al lado de Santiago, el que se parece al aire. No se le ve, pero siempre está presente y ayuda: Andrés. Junto a él, mi primo Santiago. No te lamentes querido hermano, si doy el primer lugar a los primeros. Eres el sobrino del Justo; cuyo espíritu palpita y revolotea a mi alrededor, esta noche, más que nunca. Tranquilízate, ¡padre de mi debilidad de pequeño! Tú que fuiste la encina bajo cuya sombra encontramos protección mi Madre y Yo. Junto a Pedro, Simón…Simón, ven un momento aquí. Quiero ver tu leal cara. Después no la veré tan claramente, porque otros me la ocultarán. Gracias, Simón. Por  todo.  –lo besa.

Simón al regresar a su lugar se lleva las manos a la cara con un gesto de dolor.

Jesús continúa:

–                       Enfrente de Simón mi Bartolomé. Dos hombres honrados y sabios que se parecen mucho. Y cerca tú, Judas Tadeo, hermano mío. Así te puedo ver y me parece que estamos en Nazareth… cuando alguna fiesta nos reunía alrededor de la mesa. También en Caná estuvimos juntos, ¿Te acuerdas? Una fiesta de bodas… El primer milagro… el agua cambiada en vino… También hoy es una fiesta… También hoy habrá un milagro. El vino cambiará su naturaleza y será…

Jesús se absorbe en sus pensamientos. Con la cabeza inclinada, como aislado en su mundo secreto.

Los apóstoles lo miran sin hablar.La Ley prescribe que se debe comer en la Pascua el cordero, según el rito que el Altísimo había dado a Moisés. Y Jesús, Hijo verdadero del Dios Verdadero, pese a ser Dios, no se siente exento de ella. Vive en la tierra. Es un Hombre entre los hombres y debe cumplir con su deber de israelita, mejor que todos los demás. Su misma perfección se lo exige…  Levanta su cabeza.

Mira detenidamente a Iscariote y dice:

–                       Te sentarás frente a Mí.

Judas dice:

–                       ¿Tanto me quieres? ¿Más que a Simón?

–                       Tanto te amo. Lo has dicho.

–                       ¿Por qué, Maestro?

–                       Porque eres el que más ha hecho para contribuir a esta Hora.

Judas mira a Jesús con un dejo de compasión irónica y luego pasea sus ojos sobre todos sus compañeros, con aire de triunfo.

Jesús continúa:

–                       Junto a ti, de un lado Mateo y del otro, Tomás.

Judas dice:

–                       Entonces Mateo a mi izquierda y Tomás a mi derecha.

Mateo dice:

–                       Como quieras. Como quieras. Me basta con tener enfrente a mi Salvador.

Jesús agrega:

–                       Por último Felipe. ¿Veis? Quien no tiene el honor de estar a mi lado, lo tiene de estar frente a Mí.

Comienza el ritual.

Todos tienen ante sí grandes copas. La de Jesús es más grande y tiene además la del Rito. Jesús, erguido en su lugar, en la ancha copa que tiene delante de Sí; echa el vino, la levanta y la ofrece. La coloca nuevamente sobre la mesa.

Todos, en tono de Salmo, preguntan:

–                       ¿Por qué esta ceremonia?

Jesús, como cabeza de familia, responde:

–                       Este día recuerda nuestra liberación de Egipto. Sea bendito Yeové que ha creado el fruto de la viña. –bebe un sorbo de la copa ofrecida y la pasa a los demás.

Luego ofrece el pan. Lo parte, lo distribuye. Enseguida las hierbas impregnadas en la salsa rojiza que hay en las cuatros salseras. Terminado esto, cantan varios Salmos en coro, (112-117 Vulg.)  De la mesita traen la fuente en la que está el cordero asado y la ponen frente a Jesús. Pedro, que en la primera parte hizo el papel del que pregunta, vuelve a hacerlo:

–                       ¿Por qué este cordero así?

Jesús responde:

–                       En recuerdo de cuando Israel fue salvado por medio del cordero inmolado. Donde había sangre sobre los estípites y arquitrabes, allí no murió el primogénito.  Luego, mientras todo Egipto lloraba por la muerte de los primogénitos. En el palacio real, en la choza más humilde; los hebreos capitaneados por Moisés, se dirigieron a la tierra de liberación y de promesa. Vestidos ya para partir, con las sandalias puestas, en las manos el bastón. Los hijos de Abraham se pusieron en marcha cantando los himnos de gloria.

Todos se ponen de pie y cantan el Salmo 113.

–                       Cuando Israel salió de Egipto y la casa de Jacob de un pueblo bárbaro, la Judea se convirtió en su santuario… etc.

Ahora Jesús trincha el cordero. Prepara la otra copa. Bebe un sorbo y la pasa. Luego cantan el salmo 112.

–                       Alabad vosotros al Señor. Sea bendito el Nombre del Eterno, ahora y por los siglos. Desde el oriente y el occidente debe de ser alabado, etc.

Jesús distribuye procurando que cada uno sea bien servido, como si fuera en realidad un padre de familia, que a todos sus hijos amase. Es majestuoso, un poco triste. Y dice:

–                       Con toda mi alma desee comer con vosotros esta Pascua. Ha sido mi mayor deseo, cuando enla Eternidad, he sido el Salvador. Sabía que esta hora precede a aquella y la alegría de entregarme anticipadamente, consolaba mi padecer… Con toda el alma he deseado comer con vosotros esta Pascua; porque no volveré a gustar del fruto de la vid hasta que haya venido el Reino de Dios. Entonces me sentaré nuevamente con los elegidos al banquete el Cordero, para las nupcias de los que viven con el Viviente. A ese banquete se acercarán solo los que hayan sido humildes y limpios de corazón; como Yo lo soy.

Bartolomé pregunta:

–                       Maestro, hace poco dijiste que quién no tiene el honor del lugar, tiene el de tenerte enfrente. ¿Cómo podemos saber entonces, quién es el primero entre nosotros?

–                       Todos y ninguno. Si uno quiere ser el primero, hágase el último y siervo de todos. Los reyes de las naciones mandan. Los pueblos oprimidos, aunque los odien, los aclaman y les dan el nombre de ‘Beneméritos’ ‘Padres dela Patria’ Más el odio se oculta bajo el mentiroso título. Que esto no suceda entre vosotros. El mayor sea como el menor. El jefe, como el que sirve. De hecho, ¿Quién es el mayor? ¿El que está a la mesa o quién sirve? El que está sentado a la mesa y sin embargo Yo os sirvo. Y dentro de poco os serviré más. Vosotros sois los que habéis estado conmigo en las pruebas. Yo dispongo para vosotros un lugar en mi Reino. Así como estaré Yo en él, según la voluntad de mi Padre; para que comáis y bebáis a mi mesa eterna y os sentéis sobre tronos a juzgar a las doce tribus de Israel. Habéis estado conmigo en mis pruebas… sólo esto es lo que os da grandeza a los ojos del Padre.

Varios preguntan al mismo tiempo:

–                       ¿Y los que vendrán?  ¿No tendrán lugar en el Reino? ¿Nosotros solos?

Jesús responde:

–                       ¡Oh, cuántos príncipes en mi Casa! Todos los que hubieran permanecido fieles al Mesías en sus pruebas de la vida; serán príncipes en mi Reino. Porque los que perseveran hasta el fin en el martirio de la existencia; serán iguales que vosotros que habéis estado conmigo en mis pruebas. Y me identifico con mis creyentes. El dolor que abrazo por vosotros y por todos los hombres, lo entrego como enseño a mis más selectos. Quien permaneciere fiel en el Dolor, será un bienaventurado mío, igual que vosotros, mis amados.

Pedro dice:

–                       Nosotros hemos perseverado hasta el fin.

–                       ¿Lo crees, Pedro? Yo te aseguro que la hora de la prueba todavía está por venir. Simón de Jonás; mira que Satanás ha pedido permiso para cribaros como el trigo. He rogado por ti, para que tu Fe no vacile. Y cuando vuelvas en ti, confirma a tus hermanos.

–                       Sé que soy un pecador. Pero te seré fiel hasta la muerte. Este pecado nunca lo he cometido; ni lo cometeré.

–                       No seas soberbio, Pedro mío. Esta hora cambiará infinitas cosas. ¡Oh, cuántas!… Os dije antes: no temáis. Ningún mal os pasará, porque los ángeles del Señor, están con nosotros. No os preocupéis de nada. Yo os he enseñado amor y confianza. Pero ahora… ya no son aquellos tiempos. Ahora os pregunto: ¿Os ha faltado alguna vez algo? ¿Fuisteis ofendidos alguna vez?

–                       Nada, maestro. El que fue ofendido fuiste Tú.

–                       Ved pues que mi Palabra fue verídica. Ahora el señor ha dado órdenes a sus ángeles, para que se retiren. Es la hora de los demonios. Los ángeles del Señor con sus alas de oro se cubren los ojos. Se los envuelven y sienten que no pueden expresar su dolor, porque es de luto. De un luto cruel y sacrílego… En esta noche no hay ángeles sobre la tierra. Están junto al Trono de Dios para superar con su canto, las blasfemias del Mundo Deicida y el llanto del Inocente. Estamos solos… Yo y vosotros. Los demonios son los dueños dela   Hora. Por esto ahora tomaremos la apariencia y el modo de pensar de los pobres hombres, que desconfían y no aman. Ahora quién tiene una bolsa, tome también una alforja. Quién no tiene espada, venda su manto y compre una. Porque también esto que la escritura dice de Mí, se debe cumplir: ‘Fue contado como uno de los malhechores.’

En verdad que todo lo que se refiere a Mí, tiene su realización…

CUARTO MISTERIO LUMINOSO


La Transfiguración de Jesús en el Monte Tabor

 (Escrito el 3 de diciembre de 1945 y el 5 de agosto de 1944)

¿Qué hombre hay que no haya contemplado, por lo menos una vez en su vida, un amanecer sereno de marzo? Y si lo hubiere, es muy infeliz; porque no conoce una de las bellezas más grandes de la naturaleza a la que la primavera ha despertado…

En medio de esta belleza, que es límpida en todos aspectos… Desde las hierbas nuevas y llenas de rocío, hasta las florecitas que se abren… Desde la primera sonrisa que la luz dibuja en el día, hasta los pajarillos que se despiertan con un batir de alas y lanzan su primer “pío”, preludio de todos sus canoros discursos que lanzarán durante el día… hasta el aroma mismo del aire que ha perdido en la noche, con el baño del rocío; toda mota de polvo, humo, olor de cuerpo humano… Van caminando Jesús, los apóstoles y discípulos.

Con ellos viene también Simón de Alfeo. Van en dirección del sudeste, pasando las colinas que coronan Nazaret… Atraviesan un arroyo, una llanura encogida entre las colinas nazaretanas y un grupo de montes en dirección hacia el este. El cono semitrunco del Tabor precede a estos montes… Y llegan al Tabor.

Jesús se detiene y dice:

–       Pedro, Juan y Santiago de Zebedeo, venid conmigo arriba al monte. Los demás desparramaos por las faldas, yendo por los caminos que lo rodean y predicad al Señor. Quiero estar de regreso en Nazaret al atardecer. No os alejéis mucho. La paz esté con vosotros.- Y volviéndose a los tres que ha mencionado, agrega- Vamos.

Y  empieza a subir sin volver su mirada atrás y con un paso tan rápido que Pedro apenas si puede seguirle… En un momento en que se detienen, Pedro colorado y sudando, le pregunta jadeante:

–       ¿A dónde vamos? No hay casas en el monte. En la cima está aquella vieja fortaleza. ¿Quieres ir a predicar allá?

Jesús responde:

–       Hubiera tomado el otro camino. Estás viendo que le he volteado las espaldas. No iremos a la fortaleza y quien estuviere en ella ni siquiera nos verá. Voy a unirme con mi Padre y os he querido conmigo porque os amo. ¡Ea, ligeros!

Pedro suplica:

–       Oh, Señor mío, ¿No podríamos ir un poco más despacio y así hablar de lo que oímos y vimos ayer, que nos dio para estar hablando toda la noche?

–       A las citas con Dios hay que ir rápidos. ¡Fuerzas Simón Pedro! ¡Allá arriba descansaréis!

Y continúa subiendo…

Cuando llegan a la cima… La mirada alcanza los horizontes. Es un sereno día que hace que aun las cosas lejanas se distingan bien.

El monte no forma parte de algún sistema montañoso como el de Judea. Se yergue solitario. Y es muy elevado. Uno puede ver hasta muy lejos. El lago de Genesaret parece un trozo de cielo caído para engastarse entre el verdor de la tierra…  Una turquesa oval encerrada entre esmeraldas de diversa claridad. Un espejo tembloso, que se encrespa al contacto de un ligero viento por el que se resbalan con agilidad de gaviotas, las barcas con sus velas desplegadas con esa gracia con que el halcón hiende los aires, cuando va de picada en pos de su presa.

De esa vasta turquesa sale una vena de un azul más pálido… El Jordán parece una pincelada casi rectilínea en la verde llanura. Hay poblados sembrados a un lado y a otro del río… Algunos no son más que un puñado de casas y  otros más grandes, casi como ciudades. Los caminos principales no son más que líneas amarillentas entre el verdor. Aquí dada la situación del monte, la llanura está más cultivada y es más fértil, muy bella. Se distinguen los diversos cultivos con sus diversos colores que esplenden al sol que desciende de un firmamento muy azul. El trigo está ya crecido, todavía verde y ondea como un mar. Se ven los penachos de los árboles con sus frutos en sus extremidades como nubecillas blancas y rosadas en este pequeño mar vegetal. Y todos los  prados están en flor debido al heno por donde las ovejas van comiendo su cotidiano alimento.

Después de un breve reposo bajo el fresco de un grupo de árboles, por compasión a Pedro a quien las subidas cuestan mucho, se prosigue la marcha. Llegan casi hasta la cresta, donde hay una llanura de hierba en que hay un semicírculo de árboles hacia la orilla.

Jesús se detiene y dice a sus compañeros:

–       ¡Descansad, amigos! Voy allí a orar.

Y señala con la mano una gran roca que sobresale del monte y que se encuentra hacia el interior, en la cresta.

Jesús se arrodilla sobre la tierra cubierta de hierba y apoya las manos y la cabeza sobre la roca, en la misma posición que tendrá en el Getsemaní. No le llega el sol porque lo impide la cresta, pero todo lo demás está bañado de su luz, excepto la sombra que proyectan los árboles donde se han sentado los apóstoles.

Pedro se quita las sandalias, les quita el polvo y piedrecillas y se queda descalzo, con los pies entre la hierba fresca. Estirado, con la cabeza sobre un montón de hierba que le sirve de almohada.

Santiago lo imita; pero para estar más cómodo busca un tronco de árbol sobre el que pone su manto y apoya sobre él la cabeza.

Juan se queda sentado mirando al Maestro… Pero la tranquilidad del lugar, el suave viento, el silencio y el cansancio lo vencen. Baja la cabeza sobre el pecho y cierra sus ojos. Ninguno de los tres duerme profundamente. Se ha apoderado de ellos esa somnolencia de verano que invita a una tranquila siesta.

De pronto los sacude una luminosidad tan viva que anula la del sol… Y que se esparce, que penetra hasta bajo lo verde de los matorrales y árboles, donde están.

Abren los ojos sorprendidos y ven a Jesús transfigurado. Es ahora tal y cual está en las visiones del paraíso. Naturalmente sin las llagas o sin la señal de la cruz. Pero la majestad de su rostro, de su cuerpo es igual por la luminosidad, por el vestido que de un color rojo oscuro se ha cambiado en un tejido de diamantes… de perlas…  en un vestido inmaterial, cual lo tiene en el cielo. Su rostro es un sol esplendidísimo, en el que resplandecen sus ojos de zafiro. Parece todavía más alto, como si su glorificación hubiese cambiado su estatura. Hace parecer fosforescente hasta la llanura y la Luz  que hay en el universo y en los cielos, se funden hasta hacer indescriptible todo lo que lo rodea.

Jesús está de pie, suspendido en el aire, porque entre Él y el verdor del prado hay como un río de luz, un espacio que produce una luz sobre la que él esté parado. Pero es tan fuerte que pareciera que el verdor desapareciera bajo las plantas de Jesús. Es de un color blanco, incandescente…

Jesús está con su rostro levantado al cielo y sonríe a lo que tiene ante Sí…

Los apóstoles se sienten presa de miedo. Lo llaman con ansiedad porque les parece que no es más su Maestro.

–       ¡Maestro, Maestro!

Él no oye.

Pedro dice tembloroso:

–       Está en éxtasis. ¿Qué estará viendo?”

Los tres se han puesto de pie y quieren acercarse a Jesús, pero no se atreven.

La luz aumenta mucho más por dos llamas que bajan del cielo y se ponen al lado de Jesús. Cuando están ya sobre el verdor, se descorre su velo y aparecen dos majestuosos y luminosos personajes. Uno es más anciano, de mirada penetrante, severa, de barba partida en dos. De su frente salen cuernos de luz que lo identifican como a Moisés. El otro es más joven, delgado, barbudo y velloso, algo parecido al Bautista, al que se parece por su estatura, delgadez, formación corporal y severidad. Es Elías. Mientras la luz de Moisés es blanca como la de Jesús, sobre todo en los rayos que brotan de la frente, la que emana de Elías es solar, de llama viva.

Los dos profetas asumen una actitud de reverencia ante su Dios encarnado y aunque les habla con familiaridad, ellos no pierden su actitud reverente.

Los tres apóstoles caen de rodillas, con la cara entre las manos. Quieren ver, pero tienen miedo.

Finalmente Pedro habla:

–       ¡Maestro! ¡Maestro, óyeme!

Jesús vuelve su mirada con una sonrisa.

Pedro toma ánimos y dice:

–       ¡Es bello estar aquí contigo, con Moisés y Elías! Si quieres haremos tres tiendas, para Ti, para Moisés y para Elías, ¡nos quedaremos aquí a servirte!…

Jesús lo mira una vez más y sonríe vivamente. Mira también a Juan y a Santiago, una mirada que los envuelve amorosamente. También Moisés y Elías miran fijamente a los tres. Sus ojos brillan  como rayos que atraviesan los corazones.

Los apóstoles no se atreven a añadir una palabra más. Atemorizados, callan. Parece como si estuvieran un poco ebrios, pero cuando un velo que no es neblina, que no es nube, que no es rayo, envuelve y separa a los tres gloriosos detrás de un resplandor mucho más vivo y los esconde a la mirada de los tres; una voz poderosa, armoniosa vibra, llena el espacio.

Los tres caen con la cara sobre la hierba.

La Poderosa Voz dice:

–       Este es mi Hijo amado, en quien encuentro mis complacencias. ¡Escuchadlo!

Pedro, postrado en tierra exclama:

–       ¡Misericordia de mí que soy un pecador! Es la gloria de Dios que desciende.

Santiago no dice nada…

Juan murmura próximo a desvanecerse:

–       ¡El Señor ha hablado!

Nadie se atreve a levantar la cabeza aun cuando el silencio es absoluto…

Y no ven por esto que la luz solar ha vuelto a su estado, que Jesús está solo y que ha tornado a ser el Jesús con su vestido rojo oscuro. Se dirige a ellos sonriente. Los toca…

Los mueve y los llama por su nombre.

–       Levantaos. Soy Yo. No tengáis miedo.

Ninguno de los tres se ha atrevido a levantar su cara e invocan misericordia sobre sus pecados, temiendo que sea el ángel de Dios que quiere presentarlos ante el Altísimo.

Jesús repite con imperio:

–       ¡Levantaos, pues! ¡Os lo ordeno!

Ellos Levantan la cara y ven a Jesús que sonríe.

Pedro exclama:

–       ¡Oh, Maestro! ¡Dios mío! ¿Cómo vamos a hacer para tenerte a nuestro lado, ahora que hemos visto tu gloria? ¿Cómo haremos para vivir entre los hombres, nosotros, hombres pecadores, que hemos oído la voz de Dios?

Jesús responde:

–       Debéis vivir a mi lado, ver mi gloria hasta el fin. Haceos dignos porque el tiempo está cercano. Obedeced al Padre mío y vuestro. Volvamos ahora entre los hombres porque he venido para estar entre ellos y para llevarlos a Dios. Vamos. Sed santos, fuertes, fieles por recuerdo de esta hora. Tendréis parte en mi completa gloria, pero no habléis nada de esto a nadie, ni siquiera a los compañeros. Cuando el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos y vuelto a la gloria del Padre, entonces hablaréis, porque entonces será necesario creer para tener parte en mi reino.

Santiago dice:

–       ¿No debe acaso venir Elías a preparar tu reino? Los rabíes enseñan así.

Jesús contesta:

–       Elías ya vino y ha preparado los caminos al Señor. Todo sucede como se ha revelado, pero los que enseñan la revelación no la conocen y no la comprenden. No ven y no reconocen las señales de los tiempos y a los que Dios ha enviado. Elías ha vuelto una vez. La segunda será cuando lleguen los últimos tiempos para preparar los hombres a Dios. Ahora ha venido a preparar los primeros al Mesías y los hombres no lo han querido conocer y lo han atormentado y matado. Lo mismo harán con el Hijo del hombre, porque los hombres no quieren reconocer lo que es su bien.

Los tres bajan pensativos y tristes la cabeza. Descienden por el camino que los trajo a la cima.

A mitad de camino, Pedro en voz baja dice:

–       ¡Ah, Señor! Repito lo que dijo ayer tu Madre: “¿Por qué nos has hecho esto?” Tus últimas palabras borraron la alegría de la gloriosa vista que tenían ante sí nuestros corazones. Es un día que no se olvidará. Primero nos llenó de miedo la gran luz que nos despertó, más fuerte que si el monte estuviera en llamas o que si la luna hubiera bajado sobre el prado, bajo nuestros ojos. Luego tu mirada, tu aspecto, tu elevación sobre el suelo, como si estuvieses pronto a volar. Tuve miedo de que disgustado de la maldad de Israel, regresases el cielo, tal vez por orden del Altísimo. Luego tuve miedo de ver aparecer a Moisés, a quien sus contemporáneos no podían ver sin velo, porque brillaba sobre su cara el reflejo de Dios y no era más que hombre, mientras ahora es un espíritu bienaventurado y Elías… ¡Misericordia divina! Creí que había llegado mi último momento. Todos los pecados de mi vida, desde cuando me robaba la fruta allá cuando era pequeñín, hasta el último de haberte mal aconsejado hace algunos días; vinieron a mi memoria. ¡Con qué escalofrío me arrepentí! Luego me pareció que me amaban los dos justos… y tuve el atrevimiento de hablar. Pero su amor me infundía temor porque no merezco el amor de semejantes espíritus. Y ¡Luego!… ¡luego! ¡El miedo de los miedos! ¡La voz de Dios!… ¡Yeové habló! ¡A nosotros! Ordenó: “¡Escuchadlo!”. Te proclamó “su hijo amado en quien encuentra sus complacencias” ¡Qué miedo! ¡Yeové! ¡A nosotros!… ¡No cabe duda que tu fuerza nos ha mantenido la vida!… Cuando nos tocaste, y tus dedos ardían como puntas de fuego, sufrí el último miedo. Creí que había llegado la hora de ser juzgado y que el ángel me tocaba para tomar mi alma y llevarla ante el Altísimo… ¿Pero cómo hizo tu Madre para ver… para oír… para vivir en una palabra, esos momentos de los que ayer hablaste sin morir…?  Ella que estaba sola y era una jovencilla…  ¿Y sin Ti?…

Jesús explica dulcemente:

–       María, que no tiene culpa, no podía temer a Dios. Eva tampoco lo temió mientras fue inocente y Yo estaba. Yo, el Padre y el Espíritu. Nosotros que estamos en el cielo, en la tierra y en todo lugar, que teníamos y tenemos nuestro tabernáculo en el corazón de María.

Santiago dice:

–        ¡Qué cosas!… ¡Qué cosas!

Juan:

–       Pero luego hablaste de muerte… Y toda nuestra alegría se acabó…

Pedro:

–       Pero ¿por qué a nosotros tres? ¿No hubiera sido mejor que todos hubiesen visto tu gloria?

Jesús:

–       Exactamente… Porque muertos de miedo como estáis al oír hablar de muerte y muerte por suplicio del Hijo del Hombre, del Hombre-Dios; Él ha querido fortificaros para aquella hora y para siempre con un conocimiento anterior de lo que seré después de la muerte. Acordaos de ello, para que lo digáis a su tiempo. ¿Comprendido?

Juan:

–       Sí, Señor. No es posible olvidarlo.

Santiago:

–       Sería inútil contarlo.

Pedro:

–       Dirían que estábamos ‘ebrios’

*******

Oración:

Amado Padre Celestial: toma nuestro corazón y con tu infinita misericordia, lávalo de nuestros pecados en la Sangre Preciosa de tu amadísimo Hijo Jesucristo. Danos un corazón nuevo y despierto, para que también nosotros podamos contemplarte. Abre nuestros oídos y nuestros ojos, para que ya no seamos más ciegos y sordos a tu Palabra. Amen

PADRE NUESTRO…

DIEZ AVE MARÍA…

GLORIA…

INVOCACIÓN DE FÁTIMA…

CANTO DE ALABANZA…

TERCER MISTERIO LUMINOSO


 El anuncio de Jesús sobre el Reino de Dios

CURACIÓN DEL CIEGO DE CAFARNAÚM

7 de octubre de 1944.

Es un bellísimo atardecer en el Lago de Genesaret. El mar y el cielo están fundidos en un rojo fuego que enciende todo a su alrededor. Los caminos a Cafarnaúm están llenos de gente: mujeres que van a la fuente; pescadores que preparan las redes y las barcas para la pesca nocturna; hombres que van a sus negocios; niños que corren jugando; borriquillos que van con sus canastos a la campiña, para que los llenen de verduras.

Jesús se asoma a una puerta que da a un pequeño patio todo sombreado por una vid y una higuera. Más allá, se ve un caminito pedre­goso que bordea el lago. Es la casa de la suegra de Pedro y éste está en la orilla con Andrés preparando en la barca las cestas para el pescado y las redes; colocando asientos y rollos de cuerdas… Todo lo que se necesita para la pesca y Andrés le ayuda, yendo y viniendo de la casa a la barca.

Jesús pregunta:

–           ¿Tendremos buena pesca?».

Pedro contesta:

–           Es el tiempo propicio. El agua está tranquila y habrá claro de luna. Los peces subirán a la superficie desde las capas profundas y mi red los arrastrará».

–           ¿Vamos solos?

–           ¡Maestro! ¿Cómo crees que podemos ir solos con este sistema de redes?

–           No he ido nunca a pescar y espero que tú me enseñes.

Jesús baja despacio hacia el lago y se detiene en la orilla de arena gruesa y llena de guijarros, cerca de la barca.

Pedro le dice:

–                      Mira, Maestro: se hace así. Yo salgo al lado de la barca de Santiago de Zebedeo y nos vamos juntos hasta el punto adecuado. Después se echa la red. Un extremo lo tenemos nosotros; ¿Dijiste que quieres asirla?

Jesús contesta

–           Sí, si me explicas lo que tengo que hacer.

–           No hay más que vigilar el descenso, que la red baje despacio y sin enredarse. Lentamente, porque estaremos en aguas de pesca y un movimiento demasiado brusco puede alejar a los peces.  Y sin nudos para evitar que se cierre la red, que se debe abrir como una bolsa o una vela hinchada por el viento. Luego, cuando toda la red haya bajado, remaremos despacio o iremos con vela según la necesidad, describiendo un semicírculo sobre el lago, y cuando la vibración de la cabilla de seguridad nos diga que la pesca es buena, nos dirigiremos a tierra firme. Y allí, cerca de la ribera, no antes, para no arriesgar a que se escapen los peces; no después, para no dañar a los peces ni a la red contra las piedras, la levantaremos. Es aquí donde se necesita un ojo certero, porque las barcas deben acercarse tanto que desde una se pueda retirar el extremo de la red dado a la otra, pero no chocarse para no aplastar la bolsa llena de pescado. Te lo encarezco Maestro, es nuestro pan. Ojo a la red; que no se rompa con las sacudidas de los peces pues defienden su libertad con fuertes coletazos y si son muchos… Tú entiendes… son animales pequeños, pero cuando se juntan diez, cien, mil, adquieren una fuerza como la de Leviatán».

Como sucede con las culpas, Pedro. En el fondo, una no es irreparable. Pero si uno no tiene cuidado en limitarse a esa una y acumula, acumula, acumula, sucede que al final esa pequeña culpa (quizás una simple omisión, una simple debilidad) se hace cada vez más grande, se transforma en un hábito, se hace vicio capital. Algunas veces se empieza por una mirada concupiscente y se termina consumando un adulterio. Algunas veces se comienza por una falta de caridad de palabra hacia un pariente y se termina en un acto violento contra el prójimo. ¡Ay si se empieza y se deja que las culpas aumenten de peso con su número!… Llegan a ser peligrosas y opresoras como la misma Serpiente infernal y arrastran al abismo de la Gehena».

–           Tienes razón, Maestro… Pero, ¡somos tan débiles…!.

–           Vigilancia y oración para ser fuertes y obtener ayuda, y firme voluntad de no pecar, luego una gran confianza en la amorosa justicia del Padre.

–           ¿Dices que no será demasiado severo para con el pobre Simón?

–           Con el viejo Simón podría ser severo; pero con mi Pedro el hombre nuevo, el hombre de su Mesías… no. No Pedro, Dios te ama y te amará.

Andrés pregunta:

–           ¿Y yo?

Jesús lo mira con amor infinito, sonríe y dice:

–           También tú Andrés y lo mismo Juan y Santiago, Felipe y Natanael. Sois mis primeros elegidos.

Pedro pregunta:

–           ¿Vendrán otros? Está tu primo. Y en Judea….

Jesús responde con alegría:

–           ¡Oh…, muchos! Mi Reino está abierto a todo el linaje humano y en verdad te digo que mi pesca en la noche de los siglos; será más abundante que la más copiosa pesca que hayas hecho… Pues cada siglo es una noche en la que el guía y luz, no son la pura luz de Orión o la de la Luna marinera, sino la palabra de Cristo y la Gracia que vendrá de Él. Noche que tendrá una aurora sin ocaso, de una luz en que todos los fieles vivirán, de un Sol que revestirá a los elegidos y los hará hermosos, eternos, felices como dioses; dioses menores, hijos de Dios Padre y semejantes a mí… Ahora no podéis entender. Pero en verdad os digo que vuestra vida cristiana os concederá una semejanza con vuestro Maestro y resplandeceréis en el Cielo por sus mismos signos. Pues bien, Yo obtendré, a pesar de la sorda envidia de Satanás y la flaca voluntad del hombre, una pesca más abundante que la tuya.

Pedro insiste:

–           ¿Pero seremos nosotros tus únicos discípulos?

–           ¿Celoso, Pedro? No. No lo seas. Vendrán otros y en mi corazón habrá amor para todos. No seas avaro, Pedro. Tú no sabes todavía Quién es el que te ama… ¿Has contado alguna vez las estrellas?… ¿Y las piedras del fondo de este lago?… ¡No! No podrías. Mucho menos podrías contar los latidos de amor de que es capaz mi corazón. ¿Has contado cuántas veces este mar besa la ribera con sus olas en el curso de dos lunas? ¡No! No podrías. Pero mucho menos podrías contar las olas de amor que de este corazón se derraman para besar a los hombres. Puedes estar seguro Pedro, de mi amor».

Pedro está muy conmovido, toma la mano de Jesús y la besa.

Andrés mira, pero no se atreve…

Pero Jesús pone la mano sobre su cabellera y dice:

–           También a ti te quiero mucho. Cuando llegue tu aurora verás a tu Jesús reflejado en la bóveda del cielo – le verás sin tener necesidad de levantar tus ojos – y que sonriente te dirá: “Te amo. Ven” y el paso a la aurora te será más dulce que la entrada en una cámara nupcial…

Andrés lo mira ruborizado y conmovido. Y en ese preciso instante…

Juan llega corriendo, mira a Jesús con mucho cariño  y dice jadeante:

–           ¡Simón! ¡Simón! ¡Andrés! Voy… ¡Maestro! ¿Te he hecho esperar?

Pedro interviene:

–           Verdaderamente empezaba a pensar que quizás ya no venías. Prepara rápido tu barca. ¿Y Santiago?…

Juan explica:

–           Mira… Nos hemos retrasado por un ciego. Creía que Jesús estaba en nuestra casa y ha ido allí. Le hemos dicho: “No está aquí. Quizás mañana te curará. Espera”. Pero no quiso esperar. Santiago decía: “Has esperado mucho la luz, ¿Por qué no esperar otra noche?”. Pero no entiende razones…

Jesús le dice:

–           Juan, si tú estuvieras ciego, ¿No tendrías prisa de volver a ver a tu madre?».

–           ¡Eh!… ¡Claro!».

–           ¿Y entonces?… ¿Dónde está el ciego?

–           Viene con Santiago. Se le ha agarrado al manto y no lo suelta.  Pero viene despacio, porque la ribera tiene muchas piedras y él se tropieza… Maestro, ¿me perdonas el haberme comportado con dureza?».

–           Sí. Pero en reparación ve a ayudarle al ciego y tráemelo.

Juan sale de estampida.

Pedro hace un ligero movimiento de cabeza, pero calla. Mira al cielo, que empieza a ponerse azul acero; mira al lago y a otras barcas que ya han salido a pescar y suspira.

Jesús le dice:

–           ¿Simón?

El apóstol exclama:

–           ¡Maestro!

–           No tengas miedo. Tendrás una pesca abundante aunque salgas el último.

–           ¿También esta vez?

–           Todas las veces que tengas caridad, Dios te concederá la gracia de la abundancia.

Después de unos minutos, llega el ciego. El pobrecito camina entre Santiago y Juan. Tiene entre las manos un bastón, pero no lo usa ahora. Se deja conducir por los dos discípulos.

Juan le dice:

–              Pss. Hombre… Aquí está el Maestro, frente a ti.

El ciego se arrodilla exclamando:

–           ¡Señor mío! ¡Ten Piedad!

Jesús le pregunta:

–           ¿Quieres ver? Levántate. ¿Desde cuándo estás ciego?

Los cuatro apóstoles se agrupan alrededor de los dos.

El pobre hombre contesta:

–           Desde hace siete años, Señor. Antes veía bien y trabajaba. Era herrero en Cesarea Marítima. Ganaba bastante. Siempre tenían necesidad de mi trabajo en el puerto y en los mercados (que eran muchos). Pero, forjando un hierro en forma de ancla – y puedes hacerte una idea de lo rojo que estaba si piensas que no ofrecía resistencia a los golpes – saltó un fragmento incandescente y me quemó el ojo. Ya los tenía enfermos por el calor de la fragua. Perdí este ojo y el otro también se apagó al cabo de tres meses. He terminado los ahorros y ahora vivo de la caridad…».

–           ¿Estás solo?

Tengo esposa y tres hijos muy pequeños… De uno no conozco ni siquiera su cara… Y tengo también a mi madre que es ya anciana. No obstante, ahora es ella y mi mujer quienes ganan un poco de pan y con esto y el óbolo que llevo yo, no nos morimos de hambre. ¡Si Tú me curases!… Volvería al trabajo. No pido más que trabajar como un buen israelita y ofrecer un pan a quienes amo».

–           ¿Y has venido a mí? ¿Quién te lo ha dicho?

–           Un leproso que curaste al pie del Tabor, cuando volvías al lago después de aquel discurso tan hermoso.

–           ¿Qué te ha dicho?

–           Que Tú lo puedes todo. Que eres salud de los cuerpos y de las almas. Que eres luz para las almas y para los cuerpos, porque eres la Luz de Dios. El leproso tuvo el atrevimiento de mezclarse entre la multitud con el riesgo de ser apedreado… completamente envuelto en un manto, porque te había visto pasar hacia el monte y tu mirada le había infundido en el corazón una esperanza…. Me dijo: “Vi en ese rostro algo que me dijo: ‘Ahí hay salud. ¡Ve!’. Y fui”. Me repitió tu discurso y me dijo que Tú le curaste tocándole sin repugnancia, con tu mano. Volvía de los sacerdotes después de la purificación. Yo le conocía, porque le había servido cuando tenía un almacén en Cesarea. Y ahora he venido por ciudades y pueblos, preguntando por ti. Y te he encontrado… ¡Ten Piedad de mí!

Jesús lo toma por el brazo y le dice:

–           Ven. ¡La luz es muy fuerte para uno que sale de la oscuridad!

El ciego dice con una esperanza asombrada:

–           Entonces, ¿Me curas?

Jesús le conduce hacia la casa de Pedro, a la luz atenuada del huertecillo. Se le pone delante, pero de forma que los ojos curados no sufran el primer impacto del lago aún todo jaspeado de luz. El hombre se deja llevar tan dócilmente; sin preguntar nada como si fuera un niño… Cuando se detienen, el hombre se arrodilla…

Jesús extiende sus manos sobre la cabeza del pobre ciego y dice en voz alta:

–       ¡Padre! ¡Tu luz a este hijo tuyo!

Permanece así un momento. Luego se moja la punta de los dedos con saliva y toca apenas con su mano derecha los ojos, que están abiertos pero no tienen vida…

Pasa unos instantes llenos de suspenso… Luego…

El hombre parpadea y se restriega los ojos, como uno que saliera del sueño y los tuviera obnubilados.

Jesús pregunta:

–           ¿Qué ves?

El hombre responde emocionado:

–           ¡Oh!… ¡Oh!… ¡Oh, Dios Eterno! ¡Me parece… Me parece… ¡Oh!… ¿Qué veo?… Veo tu  vestido… Es blanco, ¿No es verdad?  Y una mano blanca… Y un cinturón de lana!… ¡Oh, Buen Jesús!… ¡Veo cada vez más claro, cuanto más me habitúo a ver!… ‘Eh!… La hierba en el suelo… y aquello ciertamente es un pozo, ¡Sí!… Y allí hay una vid…

–           Levántate, amigo.

El hombre que llora y ríe al mismo tiempo, se levanta y pasado un instante de lucha entre el respeto y el deseo; levanta la cara y encuentra la mirada de Jesús… Un Jesús sonriente y lleno de de piedad, de una piedad que es toda amor. ¡Debe ser muy bonito recuperar la vista y ver como primer Sol ese rostro! El hombre emite un grito y tiende los brazos; es un acto instintivo.

Pedro le detiene…

Pero ahora es Jesús quien abriendo los suyos, atrae a Sí al hombre que es mucho más bajo que Él. Y después de un momento le dice:

–           Ve a tu casa ahora. Ruega y sé feliz y justo. Ve con mi paz.

–           ¡Maestro, Maestro! ¡Señor! ¡Jesús! ¡Santo! ¡Bendito seas! La luz… la veo… veo todo… Ahí, el lago azul y el cielo sereno y los últimos resplandores del sol y el primer atisbo de la luna… Pero el azul más hermoso y sereno lo veo en tus ojos y en Ti estoy viendo el más hermoso y verdadero Sol y resplandor puro de la Luna más santa. ¡Astro de los que sufren, Luz de los ciegos, Piedad que vives, que ayudas y obras!

Yo soy Luz de las almas. Sé hijo de la Luz

–           Siempre, Jesús. Renovaré este juramento a cada parpadeo sobre las pestañas de mis pupilas renacidas. ¡Benditos seáis Tú y el Altísimo!

–           ¡Bendito sea el Altísimo Padre! Adiós.

Y el hombre se va feliz y dichoso. Mientras Jesús y los estupefactos apóstoles descienden a dos barcas y comienzan la maniobra de la navegación.

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Oración:

Amado Padre Celestial: toma nuestro corazón y con tu infinita misericordia, lávalo de nuestros pecados en la Sangre Preciosa de tu amadísimo Hijo Jesucristo. Danos un corazón nuevo y despierto, para que también nosotros podamos contemplarte. Abre nuestros oídos y nuestros ojos, para que ya no seamos más ciegos y sordos a tu Palabra. Amen

PADRE NUESTRO…

DIEZ AVE MARÍA…

GLORIA…

INVOCACIÓN DE FÁTIMA…

CANTO DE ALABANZA…