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MI PROJIMO 2


Había comenzado ya la Cuaresma.

El Jueves muy temprano desperté oyendo carcajadas y mucha algarabía, en la terraza del huerto que estaba, justo debajo del balcón de mi habitación.

Así que me levante, me aseé y decidí averiguar el motivo de la fiesta. Cuando pasé por la cocina, me enteré que mi madre había llegado de visita…

Y por ese motivo, habían decidido servir el almuerzo en la terraza que estaba llena de equipales y servía para las comidas informales.

Cuando llegué, estaba toda la familia reunida…

Y un escalofrío me recorrió, al ver el entrecejo fruncido de mi madre, que era lo que más temía. 

Era evidente que estaba bastante contrariada y para variar, yo era el motivo de su disgusto. 

Suspiré resignada y me dispuse  a que me llovieran los reproches.

La saludé con un beso y tomé el asiento que más alejado estaba de ella.

De esta forma quedé en medio de dos de mis cuñados; los que NO disimulaban para nada, la tremenda diversión que estaban disfrutando…

Desde que me convertí y por la manera en que Jesús me guiaba para hacer su Voluntad, mi madre estaba muy resentida de lo que llamaba mi rebeldía para obedecerla…

Y que echaba por la borda, la esmerada educación que me había dado.

En realidad su malestar comenzó cuando Jesús me convirtió en su apóstol y me llevó a misionar a las iglesias que estaban en el selecto grupo social al que pertenecíamos.

Los problemas de incredulidad, recrudecían la resistencia a la aceptación del Evangelio como Jesús me lo estaba enseñando…

Y yo lo estaba conociendo y testimoniando ahora.  

En las pruebas y el dolor alaba a Dios, no importa cuán difícil sea lo que estás pasando… ALABA A DIOS, Él te dará su bendición…

Jesús me había dicho:

“Te he traído a estas parroquias, para que les enseñes a conocerMe a los más pobres entre los pobres; porque lo Único que poseen es dinero y mucha soberbia.” 

Y mientras Satanás hacía talco mi prestigio y destruía mi ego…

Yo intentaba obedecer la Voluntad de Dios, en medio de las constantes pruebas que me estaban acrisolando.

Porque al Dolor lo había convertido en un maestro… Y es bien sabido que lo que NO te mata, te fortalece.

Para mi madre, esto era imposible de entender y sólo veía las actitudes autodestructivas mías (así lo consideraba ella)

Y con las que estaba consumando un suicidio social.

“Cuando la desesperación me quiere arrollar, a veces tiro la toalla al piso, Dios la toma y la coloca en mis manos. Y me dice: NO OLVIDES QUE ESTA LUCHA ES DE LOS DOS…”

Ella NO entendía que al enamorarme de Dios, mi vida ya giraba en torno a Él.

Era lo más importante de mi vida y ya NO tomaba en cuenta para nada, lo que el Mundo pudiera pensar de mí.  

Y esto había sido una penosa confrontación con las ideas que mi madre tenía sobre la forma que debíamos llevar la religión…

Cómo la habían llevado los españoles a nuestro país y  se había practicado por siglos. SIN CARISMAS ESCANDALOSOS, por favor

Después que yo conocí a Dios en la Renovación Carismática; cuando viví la Unción del Bautismo del Espíritu Santo y experimenté mi propio pentecostés…

Cambió mi vida…

Y mi madre estaba convencida que también la religión, yo la había revolucionado por completo…

Afirmando en muchos la idea de que me había vuelto loca de remate.

Pero el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura; y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

Y ni modo. Si por amar a Jesús tenía que soportar el estigma de la Locura de la Cruz, (1 Cor. 2,14) decidí que ESE sería el menor de mis problemas.

A la Única Persona que me importaba agradar era a la Santísima Trinidad…

Y mientras yo estuviera satisfecha con mi propia opinión de mí misma, eché al cubo de la basura todo lo demás. 

Así estaban las cosas, aquel primer Jueves de Cuaresma…

Apenas había empezado a probar el desayuno, cuando ella me preguntó:

–     ¿Fuiste a tomar ceniza o también la Cuaresma la vas a modificar con tus locuras?

Traté de apaciguarla:

–          Mamá por favor…

Su ceño se frunció más y prosiguió implacable:

–        Digo esto, porque ya que me ha sido imposible convertirte en una verdadera dama…

Ahora también me entero que eres la Cantinflas’ con faldas del Reino Celestial y has perdido por completo toda compostura…

Me atraganté con el chocolate y pensé angustiada: ¿A qué se refiere?

Mi desconcierto era tan patético, que otro de mis cuñados vino en mi auxilio.

Y le dijo a mi sobrina Aracely, que estaba sentada junto a mi madre:

–    Hijita, platícale a tu tía lo que nos estabas contando a nosotros…

Un nuevo escalofrío me estremeció de pies a cabeza. ¡Oh NO!

A pesar de todos mis esfuerzos, mi madre siempre se enteraba de todo lo relacionado conmigo…

Y pensé aterrorizada en lo que diría, después de mi última aventura con Jesús…

“Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios…”

Y cuánta más limpieza que la inocencia infantil…

La niña destellaba el regocijo en su precioso rostro, mientras empezó a detallar la experiencia que había vivido…

Y mi sobrinita de cinco años, dividió su relato en Dos Películas sobrenaturales.

La primera la disfrutó en el salón de juegos, donde refirió a los diablos con la rosa en la boca y que no podían hablar.

También describió a los que salieron huyendo después…

Que estaban como electrocutados y parecía que hubieran salido del remolino de una licuadora. Caminaban como ebrios y estaban bastante maltratados. (Fueron a los que obligué a que entraran en mí)

Y fue en ese preciso momento que una de mis hermanas, la anfitriona y que participaba en el grupo de la parroquia, bautizó a esa oración como la de la Aspiradora…

Porque dijo que exactamente así era como funcionaba.

Con su lenguaje infantil y lleno de inocencia, Aracely enseguida relató como todos los Demonios tomaron la determinación de ir a quejarse contra mí, hasta el Cielo…

Para que Dios corrigiese todo…  Y me pusiese en mi lugar.

Mi otro cuñado de los que estaban junto a mí,  

concluyó:

–          ¡Pobres diablos!

Quien te viera cuñadita, convertida en el Azote del Infierno. Ya decía yo que a ti hay que tratarte con mucho cuidado.

NO sólo eres estupenda jinete, también sabes manejar a quién Nadie se atrevería a enfrentar… 

Y todos agregaron sus propios comentarios, bromeando y divirtiéndose a mis costillas.

Mi madre se limitó a decir:

–          ¿De verdad NO sientes miedo por tanto atrevimiento?

Traté de educarte para ser una gran dama y lo acabaste de arruinar ahora, con tus desvaríos de ninja vengadora con Satanás.

La miré con desconsuelo y NO respondí.

Porque viéndolo fríamente, NI siquiera yo lo comprendía.

Entretanto, mi sobrinita continúo con lo que había vivido como un sueño la noche anterior.

Era la segunda película.  Esa la describió en el Cielo y lo hizo de esta manera:

Que el Cielo es una ciudad bellísima y hay un estadio muy grande.

Que también hay un castillo hermosísimo y tiene unas oficinas donde Dios trabaja, moldeando los destinos de cada ser humano.

Que por un lado del Cielo hay un túnel de cristal transparente, por donde entran los que van a presentarle peticiones o quejas al Señor. 

Y cómo yo también veía con el Don de Ciencia Infusa, lo que ella con su lenguaje infantil describía, supe claramente lo que trataba de decir…

Y pude complementar perfectamente lo que le faltaba…

Que unos soldados vestidos como generales de un ejército (oficiales nazis),

van y presentan quejas contra los cristianos que oran y ayunan… Puntualizando sus fallas en kas peticiones que presentan…

Porque les están causando demasiados estragos.

Que el Padre Celestial preside los juicios contra ellos… Y dicta las sentencias.

En esos juicios, hay muy poquita gente.

 

 

 

 

Pero luego hubo un alboroto muy grande…

 

 

 

 

Y todos estaban avisando que me iban a enjuiciar a mí y se llenó el estadio.

Que parece que NO es la primera vez que me enjuician…

Y me he convertido en un personaje muy popular. (Tal vez por esto lo de Cantinflas con faldas)

Por el túnel transparente iban todos los diablos vestidos como participantes del Carnaval…

Y provocaron la admiración y las risas de todos, especialmente los niños.

Los ángeles trataban de disimular su diversión y su asombro. Y se obligaron a NO reirse.

Y que algunos habitantes del Cielo exclamaron: ¡Cuánta Imaginación!  

Que todos los niños se revolcaban de risa y nadie quería perderse mi juicio.

Que había un tribunal como se ve en las series de televisión…

Y que la Virgen María, Jesús y mi Ángel de la Guarda eran mis abogados defensores.

Que el Juez era el Padre Celestial, tiene una imponente Majestad y una Personalidad tan impactante,

que nos doblega en una reverencia automática y una adoración absoluta.

Todos los demás estábamos muy serios y espectantes…

Un detalle que llamaba mucho la atención, era que yo parecía una niña muy pequeña;

porque me veía como en mi fotografía de la primera comunión. (Tenía 7 años)

Y el Juicio comenzó.

Lucifer era el Fiscal…

Aunque estaba vestido con una falda hawuiana…

Se comportó con su soberbia de siempre.

Empezó diciendo que estaba muy agraviado porque yo había violado el Mandamiento del Amor y NO lo respetaba como mi prójimo.

Que había cometido abuso de la autoridad y había hecho uso excesivo del Poder, en su perjuicio.

Además había sido muy prepotente al humillarlo de tan tremenda forma.

Estaba enojadísimo y le dijo al Padre Celestial:

–          “¡Mira cómo nos dejó! ¡Quítanos esto!”

Y Aracely describía con lujo de detalles las vestimentas que lucían y lo graciosos que se veían.

Mientras esto sucedía al imaginarlos… 

Todos estaban desternillados de risa.

Era una verdadera fiesta de carcajadas a mis costillas…

Y hasta en mi madre sorprendí el destello de una sonrisa.

Mientras  tanto yo me encogí en el equipal y deseaba que la tierra me tragara.

El Padre Celestial me preguntó que si tenía algo qué alegar en mi defensa…

No pronuncié una palabra.

Entonces intervino la Virgen, luego Jesús, mi ángel de la Guarda y también el Espíritu Santo habló en mi defensa.

Yo permanecí en silencio y muy atenta. No había en mí, el menor rastro de miedo o de culpabilidad.

Satanás manifestó todos sus argumentos y solicitó la pena máxima, por mis trasgresiones a todos los Mandamientos del Amor… 

El Padre Celestial me miró con infinita ternura, pero NO abandonó su seriedad y tampoco me reprochó nada.

Al final, el Padre Celestial les dijo que Él NO podía hacer nada, porque yo había decretado que solamente yo podía revertirles el castigo. 

Además cuando pidieron permiso para zarandearnos, Él les advirtió que se atuvieran a las consecuencias… 

Porque Él me conocía y sabía que yo no me iba a quedar de brazos cruzados.

Pero que ellos hicieron caso omiso a esa advertencia.

Así que NO había nada que hacer, hasta que yo misma decidiera una resolución adversa.

Al contrario de lo que pudiera esperarse, esta sentencia me llenó de angustia y mi inquietud aumentó.

ORGULLO GAY

Los Demonios NO podían creer lo que había sucedido.

Protestaron ruidosamente, pero el Padre Celestial disolvió la Asamblea…

Y ellos tuvieron que irse, más enojados todavía.

Quedaron como yo los había dejado y… 

 Mientras regresaban por el túnel, en el Cielo había una gran algarabía…

Los ángeles empezaron a cantar y el Cielo se llenó de Alabanzas…

En mi familia había comentarios diversos y todos los expresaban según su sentir.

Yo ya NO los oía.

Cuando el relato de la niña terminó, yo me sentía muy incómoda.  Ni siquiera había desayunado.

Mi sobrinita me preguntó:

–      Tía, ¿Qué vas a hacer con tu prójimo?

” MI PRÓJIMO”…

Sentí como un puñetazo en el estómago y respondí apurada:

–      Después te lo digo corazón, ahorita NO lo sé…

Me levanté casi sin haber tocado el delicioso platillo; pues no pude comer una de mis comidas favoritas: chilaquiles con pollo y frijoles refritos.

Llevé mi plato a la cocina y me retiré a mi recámara.

Estuve varias horas pensando en todo lo que había sucedido…

La mirada del Padre Celestial era la que más me avergonzaba, porque yo lo adoro.

Lamentaba mi deplorable carácter y sentí en mi corazón que esta vez, había hecho algo verdaderamente mezquino.

Me urgía hablar con Jesús.

Me arrodillé y empecé mi Oración Personal.

Jesús se presentó dulce y maravilloso como siempre…

Y yo le relaté todo, como si Él no supiera nada.

Finalmente le pregunté:

–       Señor, ¿Todas esas acusaciones tenían fundamento?

¿Realmente violé todo lo que me acusaron?

30. = y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, = con toda tu mente y = con todas tus fuerzas. = 31. El segundo es: = Amarás a tu prójimo como a ti mismo. = No existe otro mandamiento mayor que éstos.» Marcos 12

Jesús suspiró y dijo:

–      Sí. Lo hiciste.

Y yo me defendí argumentando Defensa Propia:

–        Pero él se lo buscó.

Se lo advertí muchas veces y NO me hizo caso. Además estuvo abusando de su fuerza y quería matarnos.

¿Cómo se atreve a acusarme si él es el Culpable de todas las desgracias de la humanidad? Alega ser mi prójimo…

¿Y las violaciones que él comete contra nosotros, NO cuentan?

Sentí como el Amor Infinito de Jesús me invadía y me rodeaba, mientras me contestaba con una gran dulzura;

–         La Justicia de Dios equilibra todo.

Nadie puede ejercerla por sí mismo

Ustedes sólo deben obedecer el Supremo Mandamiento del Amor y estar dentro de la Voluntad de Nuestra Santísima Trinidad.

Suspiré con enorme desaliento. Esto NO contribuyó a que me sintiera mejor.

Sentía en mi pecho un profundo dolor que me ahogaba…

NO podía concebir en donde había fallado…

Pero había una sola verdad: yo me sentía muy mal…   Y la más miserable de todas las creaturas.

Si el Padre Celestial al que yo amaba tanto, NO me había reprochado nada…

¿Por qué me sentía tan mal?

Aunque NO había pronunciado una palabra…

Jesús me dijo:

–       Cuando actuaste contra el Amor, te heriste a ti misma…

Grandioso, era una aclaración, pero eso NO mejoraba el asunto.

Revisé mentalmente todo lo que había sucedido y recordé algunas enseñanzas que había recibido.

Pensé: “Por eso Jesús dice que todo lo hagamos en el bien.

El simple deseo o la expresión de malos pensamientos hacia los demás, se convierten en realidad

porque la Presencia de Dios en nosotros, les da un PODER descomunal.”

“Por eso Satanás influye tanto en que siempre estemos llenos de rencor, de sentirnos superiores y de Odio,

PARA QUE MALDIGAMOS Y BLASFEMEMOS.”

Cuando actuamos así, nos convertimos en Generadores de Maldad.

Entonces Jesús me introdujo en su Corazón e hizo que viera mi última confrontación con Satanás a través de Él.

Era como David y Goliath, pero al revés…

Yo era Goliath e hice con Satanás un puré de papas.

Y de manera increíble sentí una inmensa compasión por Satanás.

Estuve contemplando el Infinito Sufrimiento que lo invade por haber perdido a Dios… 

y ESO es lo que lo impulsa a actuar con un Odio mortal contra nosotros.

Nos tiene una Envidia Feróz, porque nosotros SÍ tenemos la Promesa de regresar al Cielo. 

Y por eso emplea todos sus recursos, para IMPEDIR que lo logremos.

Al mismo tiempo pude ver mi Gran Pecado contra el Amor en esta situación tan particular, cuando estaba cumpliendo mi misión de apóstol…

Mientras yo creía que NO me había apartado del Bien.

Recuerdo que reflexioné:

“Grandioso. ¿Entonces NADIE…?  ¿Quién puede ser santo delante de Dios?” 

 Suspiré con desaliento y una vez más acepté mi realidad:

“Soy una pecadora en rehabilitación, que la mayoría de las veces por mis actitudes, estoy en el suelo caída.”

“PERO DIOS ME AMA ASÍ COMO SOY.”

Y esta verdad me dio fuerzas para continuar por el Sendero que Dios me había marcado…

Nunca olvidar esto, me ha ayudado a seguir caminando por El Camino de la Cruz.

En aquel momento, sólo le pregunté a Jesús:

–        ¿Y ahora qué hago?

Jesús me miró cómo sólo Él puede hacerlo, cuando espera algo grande de nosotros…Y contestó:

–         Piensa…

Tú SABES lo que deberías hacer…

Yo suspiré y dije:

–         Está bien mi Señor. Después que lo haga te llamaré…

Todo estaba condicionado al Amor al Prójimo, al que había violentado.

Estuve meditándolo un par de horas y finalmente tomé una resolución.

Prendí mi cirio pascual, recé mi Rosario a la Virgen María y las Oraciones de mi devoción diaria, además de mi devoción particular a la Preciosísima Sangre.

Y luego hice la invocación que jamás pensé que algún día haría:

Invoqué tres veces a Satanás.  

Se presentó renuente y altanero.

Me preguntó:

–       ¿Qué Quieres?

Le contesté muy seria y sin altivéz:

–          Pedirte perdón.

Levantó su rostro con un gran desplante de arrogancia,

me miró con una airada expresión de sorprendido desprecio por mi atrevimiento, que lo obligó a presentarse ante mí…

Y replicó con una gran furia contenida:

–          Sabes que NO puedo dártelo.

Yo le respondí calmadamente y poniendo énfasis en la primera frase:

–         ESE, ES TU PROBLEMA.

Sabes que yo te estoy hablando sin soberbia. Lamento mucho haberte lastimado con mi prepotencia y con mi ira.

En este momento te quito todo el castigo que te infligí. Ya NO QUIERO ser causante de tu sufrimiento…

Él me miraba con sorpresa y sin disimular su asombro…

Y yo proseguí:

–        Y junto contigo, se lo quito a Todos los de tus Huestes Infernales.

Pero TE ADVIERTO una cosa…

Soy mujer y por lo tanto muy poco predecible.

Al hacer esto NO significa que te estoy presentando bandera blanca de rendición y tampoco significa que eres intocable e invencible…

El Amor que siento por mi Señor y mi Dios, me ha hecho reflexionar y…Esto NO es una Tregua. 

Te lo advierto: Voy a ser tu peor Contrincante.

Si te vuelves a atravesar en mi camino y NO estoy en uno de mis mejores momentos, NO te garantizo que NO te cause algo peor.” 

Se paralizó completamente, por lo que consideró una audacia inconcebible y que su rostro delató sin que pudiera evitarlo.

Entonces fue mi turno de mostrarme con la dignidad que tomaba mi madre, cuando de ejercer la autoridad ancestral de la familia lo requería…

Y levantando la barbilla le dije muy solemne:

–     Las mujeres somos hormonales, ¿Sabes?

Y yo NO tengo problemas de orgullo para pedir perdón.  

Lo único que puedo asegurarte, es que cada que te metas conmigo, te voy a hacer llorar.

Y ya puedes juntarte con los demás hombres en la cantina, a llorar por las penas causadas por una mujer, porque una cosa SI te prometo:

VOY A SER TU MÁS GRANDE PESADILLA.

Y ya lárgate. Ésta entrevista ha terminado.”

Sin esperar respuesta, le dí la espalda, me acerqué a la estatuilla de la Virgen de Guadalupe que señoreaba en mi habitación…

Y elevando los brazos  empecé a alabar a la Virgencita.

Luego me postré en el piso, ante el crucifijo de la Santísima Trinidad; le pedí perdón al Señor por las faltas que cometí también contra Él…

Y proseguí con mi vida cotidiana.

Desde aquel día, tomé la determinación de que para jamás equivocarme otra vez, en cualquier situación y bajo cualquier circunstancia, la pregunta más sabia, SIEMPRE es:

“Y ahora mi Señor, ¿CUÁL ES TU VOLUNTAD? ¿QUÉ ES LO QUE QUIERES QUE HAGA?

Y Obedecerlo inmediatamente…

Conociendo la capacidad y el poder de las Fuerzas Malignas, estoy plenamente consciente de que sin la Protección Divina, no estaría relatando esto.

Porque nuestras pruebas jamás son superiores a nuestra capacidad para soportarlas…

Increíblemente despues de cada batalla, mi voluntad se fortalece más, en seguir combatiendo hasta la muerte.

El camino de la Cruz es una guerra continua para pertenecer a Dios y siempre ofrezco todos mis sufrimientos unidos a los de Jesús en el Calvario, porque estoy amando mi propio calvario…

Y sólo pido fuerzas para no claudicar. 

Los consuelos divinos, son el mejor paliativo y Dios nunca nos abandona, sobre todo cuando Él toma el control de nuestra vida.

Y lo dejamos que Él sea, el que lo hace todo por nosotros. 

Las aparentes derrotas Dios las convierte en aplastantes victorias.

Porque al ser Generadores de Amor, es cuando alegramos el Corazón de nuestro Padre.

Ahora ya tengo muy claro, lo que quiso decir Jesús con eso de que las batallas con Él se ganan perdiendo. 

Cuando podemos paladear la dicha de gozar la Presencia y el Amor del Señor Único y Trino;

Las incomodidades y molestias que provoca Satanás, vale la pena soportarlas. 

Cuando nacemos, venimos sin nada…

Y cuando morimos debemos dejarlas.

Lo importante es prepararnos para ese momento crucial...

Y que NO estemos apegados a nada…

Y DEJÁNDOLO TODO, LE SIGUIERON

MI PROJIMO 1


Después de mi conversión, mi alma estaba sedienta de Dios y lo buscaba en donde quiera que mi corazón lo presentía.

Cuando recién comenzaba a trabajar en el Ministerio de Sanación y Liberación, una vez Jesús me dijo:

“Pronto aprenderás que Conmigo, LAS BATALLAS SE GANAN. PERDIENDO…

Cuando estuve viviendo una temporada, en la casa solariega que tenía una de mis hermanas en una ranchería cercana al aeropuerto de Guadalajara en México, Jesús estuvo muy activo…

Con el grupo de Oración de la Renovación Carismática y la dirección del sacerdote del pueblo, el Señor realizó su ministerio, tal como lo hacia cuando caminaba por los senderos del antiguo Israel.

Y llegó un momento en que vinieron muchas personas buscando alivio y sanación a múltiples dolencias.

Fue allí que se perfeccionó  nuestro conocimiento sobre la influencia que nuestros pecados le proporcionan a Satanás. 

Las cadenas para esclavizarnos, someternos y destruirnos, de diferentes maneras.

En las evangelizaciones, Jesús medicaba las almas y las instruía.

Luego mandábamos a los conversos a que se reconciliaran con los Sacramentos y así aumentaba el Rebaño que el Sr. Cura pastoreaba en la parroquia.

Y nosotros siempre aprendíamos algo nuevo.

Las Oraciones de Liberación, las realizábamos siguiendo las instrucciones que nos daba Jesús, con los diferentes Carismas en acción,

que el Espíritu Santo nos proporcionaba al grupo Juvenil de Oración y que constaba de alrededor de 3 adultos y siete jóvenes.

Jesús dirigía a través mío, lo que había qué hacer contando con la asistencia y la ayuda del Cielo entero.

PORQUE CADA EXORCISMO ERA UNA GUERRA

Satanás utilizaba todas las estratagemas para NO soltar a sus presas,  pero el Espíritu Santo nos ayudaba  a bloquear sus argucias y siempre lo vencíamos.

Una de sus tretas favoritas era fingir que ya se habían ido y se escondían. Pero con los Carismas podíamos verlos y además conocíamos sus nombres.

Al nombrarlos adquiríamos un poder especial sobre ellos y les dábamos órdenes específicas, que NO podían ignorar.

Una cosa que me costaba mucho trabajo entender, era porqué cada vez aumentaba la dificultad para vencerlo y nuestros combates eran cada vez más arduos y difíciles.

En los últimos enfrentamientos, NO vacilaba en recurrir a la agresión física, tratando de amedrentarnos.

NO nos obedecía y hacía que las liberaciones fuesen largas y sumamente laboriosas.

Yo me había acostumbrado a que Dios debía ser Obedecido de inmediato  y a que nuestros oponentes NO debían costarnos tanto trabajo…  

Pero las últimas experiencias parecían contradecir todo esto…

Yo acababa de sanar de una tremenda quemadura  y ya estaba otra vez teniendo un combate feroz, donde mi Oponente parecía haberse fortalecido hasta un grado inimaginable.

Un día estábamos orando por un hombre que pesaba más de 200 kg. Él estaba recostado en la cama, mientras los demás orábamos por él.

Los Demonios nos ofrecían una resistencia brutal y hacían gala de su rebeldía profiriendo blasfemias atroces.

Por más que los amenazaba, ellos se burlaban y mostraban su soberanía sobre aquella alma, encarándose directamente con Dios y retándolo con bestial crueldad,

enumerando los diversos pecados que les permitían poseerlo.

Se burlaban de Dios diciéndole los diversos motivos por los él se negaba a amarlo y obedecer sus Mandamientos… 

Y a continuación describían sus pecados y el motivo por el que tenían la razón para atormentarlo…

Al mismo tiempo que le recriminaban a Dios, el que Él no tuviera una sola razón para intervenir e impedirles lo que ellos habían determinado hacerle, al sujeto de su posesión.

Esto para mí fue demasiado… Y con impotencia creciente, pensaba en la forma de callarlos.

Lo único que había en la habitación además del Crucifijo, era un cuadro de la Virgen de Guadalupe donde se miraban las rosas cayendo de la tilma de Juan Diego.De forma impulsiva les grité:

 –   ¡¡¡Ya basta!!!

Cómo NO quieren callarse, en este momento les pongo en la boca una rosa del Tepeyac y convierto sus blasfemias en Bendiciones. 

En el Nombre de Jesús lo digo + y en el Nombre de Jesús lo hago+ Amén

Después de esto hubo un silencio total y seguimos con la Liberación.

Pero Satanás NO había terminado.

Aun no comprendo cómo pasó.

Pero de repente uno de los jóvenes que estaban orando, estaba debajo de la cama y empezó a ser aplastado por el enorme peso de nuestro rehén, que intentábamos liberar.

Le pedí ayuda a Mamá María y a nuestros ángeles de la guarda y de pronto…

Con una sola mano, porque con la otra sosteníamos los rosarios, el Agua Bendita y yo además la Biblia… 

Levantamos la cama y alguien lo arrastró, sacándolo de la mortal trampa.

Entonces Satanás atrapó a otro de los jóvenes que orábamos… 

31. «¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha solicitado el poder cribaros como trigo;
32. pero yo he rogado por ti, para que tu Fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos.» Lucas 22

Y sacándolo a la terraza de la recámara que estaba en el primer piso, literalmente lo mandó volando a través del huerto hasta el abrevadero de los caballos.

La mitad del grupo salió corriendo hasta la piscina, donde los caballerangos ejercitaban a los corceles y que era donde Lucifer intentaba ahogarlo.

Yo también salí corriendo…

Y en el salón de juegos, que estaba donde empezaba la escalinata para  bajar a la sala principal, me topé con mi sobrinita de cinco años que estaba desternillándose de risa.

Ante mi mirada interrogante, me dijo:

–       ¡Ay tía! ¡Esto es más divertido que las caricaturas en la televisión!

¡Todos los diablos no pueden hablar y se ven muy simpáticos con una enorme rosa en la boca!…

Por un segundo me paralicé por la sorpresa…

Pero recordé la emergencia…

Y continué mi carrera hasta las caballerizas, donde Satanás continuaba en sus intentos por ahogar a Octavio.

Cuando llegué a la piscina, me eché un clavado, levanté la cabeza de Octavio fuera del agua.

Y  abrazándolo, le grité muy enojada a Lucifer:

–        ¡ALTO! ¿Quién te crees que eres para atacarnos así?

Lárgate de aquí. Te aseguro que esta vez vas a lamentar el combatir con nosotros…

¡Porque todavía NO me conoces y Me conocerás!… 

¡Constatarás que de princesa, sólo tengo los genes! Porque te juro que te voy a hacer llorar…

Sacamos a nuestro valiente hermanito del agua…

Y en el pasto que rodeaba la piscina…

Oré por Octavio mientras lo reanimaba…

Y Jesús lo volvió a la consciencia totalmente intacto.

Empapados pero felices, regresamos a continuar la Liberación.

Aunque sentía de forma maravillosa, la Portentosa Presencia de mi Señor Único y Trino, mi resolución no cambió un ápice y al contrario…

Cuando entramos nuevamente a la casa, YO NO estaba dispuesta a soportarles más majaderías…

Y me sentía tan furiosa, que decidí mandar por la borda, todos los buenos modales con que Jesús nos dirigía…

Mala decisión, porque no le pedí permiso... ¡Y SIMPLEMENTE LO HICE!

Entonces surgió la charra que siempre ha habitado en mí. Y aquí emergió uno de mis mayores defectos:

Cuando estoy enojada, NO reflexiono, ACTÚO.

Este altanero Arcángel le faltaba al respeto a Dios, Blasfemaba lo que quería y escarnecía con enorme crueldad al Señor.  

¡Esto me dolía tanto…!

¡QUÉ DECIDÍ PONERLE LA CHINGA DE SU VIDA!

Era UN VALENTÓN COBARDE, al que nadie le había puesto un alto y por eso su Soberbia estaba tan inflada.

Mi sobrinita sin querer, me había dado un dato crucial:

Todo lo que yo decía, se hacía¨ Entonces si mi palabra era tan importante

Estuve deliberando en la forma de doblegar tan grande soberbia… 

Pensé en los miedos que tenían supremacía en la sociedad a la que había pertenecido desde que nací…

Y que sometían la mayoría de sus comportamientos sociales…

Lo más importante eran las apariencias y el PRESTIGIO ante los demás.

Por eso prevalecían los modales elegantes y todo mundo quería pertenecer a una élite en ascenso…

–     ¡Vaya, vaya…! (una idea PERVERSA empezó a germinar en mi cabeza)

Por eso en las visiones que teníamos sobre el Infierno, Satanás siempre andaba elegantísimo y desplegando prepotencia y poder. 

Entonces me fijé en un calendario que estaba junto al cuarto de lavado y tenía una bella imagen del Carnaval.

En un par de días  empezaría la Cuaresma…

Lucifer está tan pagado de Sí mismo, que TODO lo que se relaciona con él, debe ser impresionante…

Recordé sus desafíos, sus burlas, sus despliegues de poder y sus manifestaciones llenas de deslumbrante magnificencia…

Y también CÓMO SE SIENTE INTOCABLE COMO UN  DIOS. 

Estaba tan enojada con él, que decidí que era el momento de darle una Lección…

Y que NO la olvidara jamás…

CONCLUÍ…

Bueno, veamos que hace, al proporcionarle una sopa de su mismo chocolate…

Y actué con la misma resolución que lo hacía, cuando de sacudirme un poco el extremo rigor de mi madre se trataba:

En casos de necesidad, es mejor pedir perdón que pedir permiso…” Y esto era una emergencia.

Y cómo los jugadores en la mesa de pókar cuando apuestan todo…

Ya me la estaba jugando por Jesús en el hombre por el que orábamos…

Habíamos recibido varios ataques que hubieran podido tener un desenlace fatal al menos con tres de los integrantes del equipo de Liberación.

Sólo me faltaba una cosa…

Uno de los miedos más grandes que los exorcistas tienen, es que los espíritus del poseso puedan penetrar en ellos…

Y así convertirse en una víctima más, torturada en venganza, por la Maldad de Satanás.

Pero ese Miedo ES precisamente la TRAMPA Y EL PELIGRO. 

Cuando tienes a Dios de tu lado, NO HAY  porqué tener miedo.

Y cuando confías en Él, ES CUANDO VES LOS MAYORES MILAGROS…

Yo le había entregado mi vida entera a Jesús y después de 15 años de choques frontales con el Enemigo en los que más o menos había aprendido a conocerlo,

Una idea se había metido en mi mente y estaba cristalizándose más fuerte, durante los últimos combates.

¿La Muerte? ¿Qué es la muerte para el que espera en Dios?

Sólo es el tránsito para el encuentro definitivo con el Amado.

Y decidí jugarme el todo, por el TODO.

“YO SOY HIJA DEL LEÓN DE LA TRIBU DE JUDÁ, Y ESTOY TOMANDO POSESIÓN DE MI HEREDAD…

Si moría, moriría sirviendo al Dios que adoro sobre todas las cosas. Viéndolo de esta manera, tenía boleto express para reunirme con ÉL…

Todos estos pensamientos, fueron veloces mientras retornaba con nuestro ‘pacientito’… 

Y mi corazón galopó de alegría…

Cuando íbamos a entrar a la habitación nuevamente, me detuve por un momento, evalué la situación…

Y resolví acabar de una vez por todas con aquella batalla.

Llevábamos muchas horas luchando, había atentado contra nuestras vidas dos veces.

Satanás seguía sintiéndose Intocable y yo YA NO estaba dispuesta a prolongar aquello.

Así que agarré a toro por los cuernos  

Y APOSTÉ MI TODO… 

DECIDÍ SER LA GUERRERA SUICIDA DEL EJÉRCITO DE JESÚS…  

Yo le gané a Satanás este privilegio…

Gracias Padre por cada marca y cada cicatríz que llevo en mi cuerpo y en mi alma, garantizando que la Lucha no ha sido fácil, pero Tú haz sido mi Fortaleza…

Ya NO iba a dar órdenes y esperar a que fuesen obedecidas…

Cuando entramos en la habitación donde yacía el que estaba siendo liberado, me dirigí directamente hacia él…

Y poniendo mis manos sobre su cabeza DECLARÉ: 

–     “Amadísimo Padre Celestial, Tú que Eres Infinitamente Bueno, Infinitamente Poderoso, Infinitamente Misericordioso, escucha la Oración que te presento a través del Inmaculado Corazón de María Santísima y por la Sangre Preciosísima de Jesús.

Te entrego mi cuerpo, mi alma, mi vida y mi espíritu, por mi hermanito, (dije el nombre de nuestro enfermito)

Por favor PÁSAME A MÍ, TODO LO QUE HAY EN ÉL…

Y dale a él todo lo que me has dado a mí:

Tu Perdón, tu salvación, tu sanación, tu Paz, tu Amor. Y todas las Gracias que tu Espíritu Santo decida.

Soy Tuya mi Señor y deseo serlo siempre por toda la Eternidad.

Te consagro a… al Corazón Inmaculado de María santísima, para que sea una ovejita del Rebaño de Jesús. Amén

Y los diablos que acaban de entrar en mí, no saldrán hasta que yo lo ordene

y deberán hacer junto conmigo TODO lo que yo haga.

Me arrodillé ante la Virgen y recé el Angelus. 

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A Ti, celestial Princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día alma, vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía, caer en la tentación…

También la honré con “Bendita sea tu Pureza…”

Cuando terminé, besé los piés de la Guadalupana y les dije a mis nuevos huéspedes:

–         ¡BIENVENIDOS!

¡ALABAREMOS AL DIOS ALTÍSIMO!

¡Y LO HARÁN CADA VEZ QUE YO LO HAGA!

¡ Y CON LA ALABANZA CON QUE YO LO HAGA!

Así que si quieren librarse de esto, NO tienen otra alternativa que correr a postrarse a los Pies de Cristo Rey y hacer lo que Él les mande.  

Por lo pronto, vamos a cantar…

Salve Reina de los Cielos y Señora de los ángeles, Salve Raíz, Salve Puerta, que dió paso a nuestra Luz. Alégrate Virgen Gloriosa, entre todas la más bella…

Y el Salve Regina sonaba triunfal en todas las gargantas, incluída la del hombre que había sido sanado y liberado…

Verificamos que la Liberación había sido completa y que nuestro rehén estaba totalmente intacto…

Y pudimos proclamar la victoria total en el Nombre de Jesucristo.

Todos nos consagramos nuevamente a los Sagrados Corazones y…

Después de esto le dije a Lucifer:

  –        Lo siento amigo, acabas de perder.

Mi tiempo es demasiado valioso, para desperdiciarlo con tus argucias.

Ya NO quiero escuchar tus soberbios desplantes. Y conmigo NO funcionan tus trucos.

Este rehén YA NO ES tuyo.

Por si no te diste cuenta, pasé sus espíritus inmundos y tus compinches a mi interior, tanto si estaban dispuestos a hacerlo, como si no.

Yo NO dejo alternativas. Acabo de liberarlo de sus pecados y de las cadenas con que lo controlabas.

¡ESTÁ LIBRE!

Creo que te metiste con el alma equivocada, porque todavía tengo una gran sorpresa para ti y para TODO tu séquito infernal:

–         Esto es una guerra, NO un juego.

Y porque parece que ustedes olvidan con

Quién

se enfrentan, es necesario darles un pequeño recordatorio. 

Por esto, en el Nombre de Jesús yo los visto a todos ustedes, con los mismos ropajes que ataviarán los participantes en el Carnaval de Río de Janeiro. 

Los que han promovido el descaro y la indecencia en la mujer, vestirán los más diminutos biquinis y NO me importa si son masculinos.

Los que alardean de su elegancia varonil, llevarán los trajes carnavalescos de la Marcha del Orgullo Gay… 

Y al que se atreva a protestar, LE GARANTIZO MÁS CREATIVIDAD con su atuendo personal. 

Y esto se aplica a todas las Jerarquías.

¿¿¿Entendieron???…

O ¿Se los explico con manzanas, palitos y bolitas?

¡Y NO se los podrán quitar, HASTA QUE YO LO DECIDA! Amén 

Ahora sí. ya tienen mi permiso para irse,

Y  más les vale que lo hagan rápido, porque me tienen bastante fastidiada.

Y están en peligro de que decida agregarles otro pequeño inconveniente para ustedes…

Había sido una jornada de más de doce horas, plagada de fenómenos extraordinarios y que me dejaron a mí, totalmente exhausta.

Y todavía faltaban las Consecuencias de mi impulsivo arrebato…

Cuando terminamos, el grupo se disolvió…

Y yo me dormí como un bebé, después de haber sido bañado…

Mi parábola de los talentos

Fresas con Crema

UN TORO BANDERILLADO…


ignorancia mortal

El mayor obstáculo para los cristianos actuales es el ‘analfabetismo espiritual’ que provoca una tremenda confusión en la manera de ejercer la Fe que decimos profesar.

Lucifer ha realizado una estrategia tan perfecta, que abarca casi a todos los cristianos empezando por el clero y terminando por los laicos, nuestra ignorancia es casi completa y le estamos siguiendo el juego al Maligno,

para que éste aniquile nuestras almas de una forma tal, que estamos siendo arrollados y destruídos de muchas maneras sistemáticas e implacables… ¡Y ni siquiera nos damos cuenta!  

EL MUNDO EN PODER DEL MALIGNO

EL MUNDO ENTERO YACE EN PODER DEL MALIGNO (1Juan 5,19)

En efecto, ni siquiera advertimos como somos los mejores ayudantes para nuestra propia auto-destrucción. Con nuestra incredulidad en los Novísimos, (Muerte, Juicio, Infierno y Gloria)

y nuestro completo desconocimiento de lo que ES realmente el Pecado y lo que significa, (No solamente es una ofensa para Dios)

Las gravísimas consecuencias, (el Infierno es la última y definitiva) que afectan nuestra vida diaria y cómo aumenta nuestro sufrimiento y tormento personales, (Por eso tantos homicidios y suicidios).

En una próxima serie de artículos que estamos preparando, arrojaremos un poco de luz sobre todo esto, porque reforzaremos las enseñanzas del Señor en cuanto a los Mandamientos, los Sacramentos y las Bienaventuranzas.

Con los cuales entenderemos un poco más todas las incógnitas de nuestra existencia y nuestra misión.

000pecado y perdon

Se trata no solo de tener un conocimiento intelectual de nuestra religión, sino de una guía práctica que podamos aplicar a nuestra vida, para VIVIR Y GOZAR de nuestra relación personal con nuestro Dios Único y Trino.

Y hacer patente el vigor y el poder que hace ‘única’ nuestra religión cristiana.

Para quienes tienen poco tiempo de visitar nuestro Blog y no están familiarizados con nuestras páginas, como asistente y contacto de nuestra administración,

pueden conocerme un poco más en el relato que hicimos con el título ‘MI PARÁBOLA DE LOS TALENTOS’ publicada en tres segmentos el 30 de Septiembre de 2014.

Allí se complementa el relato de lo que se enterarán a continuación…

conjuro 2

A principios de este verano, uno de mis hijos me llevó al cine a la premier de la película “El Conjuro 2”

Y quedé muy sorprendida, porque me hizo rememorar un exorcismo que viví hace un poco más de dos décadas.

Todo fue como si lo hubieran copiado idéntico, excepto por una cosa: la actitud de los exorcistas.

Cuando mi hijo me preguntó:

–        ¿Te asustaste?’

Mi sincera respuesta lo sorprendió:

–     La película  me encantó. Me hizo recordar cuando era niña y mi padre nos llevaba a ver películas de vaqueros.

Sentí la misma emoción y lo único que no entiendo, es por qué ese miedo de los protagonistas cuando ya están metidos en el ruedo, enfrentándose a Satanás.

Mi hijo movió la cabeza, cómo diciendo: ‘sólo mi madre es capaz de una respuesta así.’

Y la verdad es que durante la proyección de la cinta, estaba como los niños, me emocioné tanto que sentía el impulso de meter mi cuchara y decirles  lo que no debían hacer…

Pero bueno, esto no es lo importante…

Después que regresamos a casa, el Señor me manifestó su deseo de que todo esto lo compartiera…

Y me lo confirmó, cuando nuestro director espiritual del grupo que trabajamos en este Blog, me dijo exactamente lo mismo.

“No temamos subir al calvario y morir por Jesús. ÉL YA NOS PUSO EL EJEMPLO…”

Bueno, estoy obedeciendo para honor y gloria de nuestro ABBA Santísimo…

Y en una serie de pequeños artículos que vamos a preparar, compartiré con uds. las experiencias que me han enseñado a transitar el Camino de la Cruz, siguiendo las huellas de Nuestro Salvador.

En lo personal me resulta un poco difícil, porque siempre he pensado que es más fácil desnudar el cuerpo que el alma.

Pero lo que menos importa es la vergüenza de exhibir mis lamentables metidas de pata hasta las anginas, en mis andanzas evangélicas.

Porque si con esto les muestro con mis errores, lo que no se debe hacer y a uds. les sirve para que también se enamoren y se entreguen sin reticencias en los brazos de nuestro Dios Amorosísimo,

habrá valido la pena para que cada uno escriba su propia y emocionante historia…

Porque como alguna vez dijo San Agustín:

enamorarse de Dios

ENAMORARSE de Dios, ES el más grande de los romances. BUSCARLO, la mayor de las aventuras; ENCONTRARLO, LA MAYOR DE LAS REALIZACIONES.

Era el atardecer primaveral de un día soleado y con pocas nubes.

Todos los habitantes de la posada familiar donde yo residía temporalmente, después del resquebrajamiento de mi matrimonio que había durado 19 años;

estaban pendientes de la noticia ininterrumpida del magnicidio de Luis Donaldo Colosio, el candidato presidencial a la regencia de mi amada patria mexicana…

Los últimos rayos del ocaso de un sol que se ocultaba, eran el velo que cubría mi rostro bañado de lágrimas; la única señal del intensísimo dolor de mi alma,

que me impedía participar del estupor que a  todos los mexicanos los había paralizado y seguían incrédulos las imágenes y los comentarios que inundaban todos los medios de comunicación…

luis-donaldo-colosio-y-carlos-salinas-de-gortari

Estaba semi-recostada en una poltrona y me encontraba solitaria en la gran terraza- patio bordeada de jardineras, que hacían muy agradable y acogedor, aquel lugar.

Ordinariamente aquel era un estupendo sitio para leer o meditar, mientras contemplaba las copas de los muchos árboles que abundaban en todas las casas y jardines de la bella colonia que había sido mi barrio en los últimos años…

Pero yo no tenía ánimo para leer o filosofar.

Los sollozos me ahogaban y mis lágrimas hacían que fueran más brillantes los colores de aquel maravilloso crepúsculo, mientras yo me sentía la más infeliz de todas las creaturas.

Y de repente…

Una sensación muy conocida me asaltó… Los cabellos de mi nuca se levantaron y mi piel se erizó como la de las gallinas…

Me levanté de la poltrona donde estaba tumbada y me senté, totalmente alerta… Con mi rostro mojado, porque también mis lágrimas se interrumpieron bruscamente, esperé…

El Mundo pareció detenerse… Y una voz aterradoramente inconfundible pareció invadirlo todo totalmente…

arcangel-arcangeles-lucifer-portador-de-luz

Con una majestuosidad avasalladora, me dijo:

–       Mujer… Yo soy el Amo de este MundoSi dejas de Combatirme… puedo cambiar tu destino. ¡Pero deja a Ese…!

Si te conviertes en mi aliada, dependiendo de tu docilidad hacia mí, también puedo convertirte en la reina más poderosa que haya existido jamás, porque yo soy el Arquitecto del Universo.

La seducción continuó con una lista interminable de promesas tan alucinantes, como el Personaje que las pronunciaba.

–           Serás la mujer más hermosa, deseada, rica, famosa y homenajeada.

Te daré juventud y una larga, larga vida… Aumentaré tu belleza y tu prestigio en la sociedad; pero ¡Deja a Ese!…

Tendrás Todo el éxito, la fama, el poder. TODOS te honrarán…

Y no habrá deseo que no te sea cumplido… ¡Pero deja a Ese!… Te Regresaré el amor de tu esposo, tu hogar, tus hijos… Y…

Un terremoto emocional me estaba estremeciendo…

De todas las cosas que me dijo, una sola hizo que sintiera como si el piso hubiera desaparecido bajo mis piés:

Te Regresaré el amor de tu esposo, tu hogar y tus hijos…”

Todo este episodio increíble, lo hubiera juzgado un delirio causado por una droga alucinógena si no fuera por dos cosas:

Una.- Las drogas nunca fueron un problema, porque ni siquiera las había probado.

Dos.- Había estado demasiadas veces luchando contra él y sabía perfectamente cómo se las gasta..

Y esa frase que retumbaba en todo mi ser, como una gigantesca campana que me estaba sacudiendo como no me había sucedido nunca antes: “Te regresaré…”

Un pensamiento cruzó mi mente como un relámpago: “Pero deja a Ese…” ‘¡Oh, No! ¿Y perderé a Jesús?

Los recupero a ellos, pero perderé a Jesús!...  

HONOR, GLORIA Y PODER

HONOR, GLORIA Y PODER

SÍ. ME HABÍA ADVERTIDO TRES VECES: ¡Deja a Ése!

Y ÉSE era el Amor de mi vida: Mi Señor y mi Dios Adorado. Mi Jesús Santísimo que era el que le daba sentido a toda mi existencia.

Habían pasado casi 13 años, desde el encuentro personal que había cambiado totalmente toda mi vida y se la había consagrado completita a mi Señor Jesucristo.

Al mismo tiempo que este recuerdo y estos pensamientos habían sido instantáneos, también retumbó como un trueno y veloz como el rayo, la frase esclarecedora: “TE REGRESARÉ…”

Estas palabras me abrieron un panorama nuevo sobre la amarguísima desgracia que había destruido mi mundo personal y había convertido mi vida en un negro pozo aciago de dolor…

dolor sufrimiento LLORANDO_1

Y fueron como una inyección de adrenalina que comenzó a correr por mis venas y me dieron una determinación cómo no la había sentido jamás.  Pensé: ‘Así que TÚ eres el Causante…’

Lentamente me puse de pie.

Y sé que quedamos frente a frente, aunque ignoro la estatura que él tiene…

Mientras mis puños cerrados clavaron mis uñas en la palma de mis manos en mi esfuerzo por contenerme, extrañamente no me sentía temerosa. Me sentía MUY enojada…

Si mi madre o mi familia hubieran estado cerca, sé que se hubieran asustado… porque María Félix me quedaba chiquita cuando la ira me hacía temblar como en aquel instante…

Yo siempre había pensado que mi hogar y mis hijos, me los había dado Dios.

Y mientras él continuaba con su arrogante exposición y su despliegue de desquiciantes promesas, yo estaba callada.

Luego se desarrolló el siguiente diálogo…

Cuando terminó con sus propuestas, me dijo:

Lucifer

–    ¿Qué me respondes? –Y lo sentí sonreir como los gatos que ya se desayunaron al ratón.

Con una calma que me sorprendió a mí misma, le contesté muy pausada:

–      Tu oferta es tan atractiva como la de los galanes que prometieron bajarme la luna y las estrellas cuando pretendían mi mano.

–      ¿¿¿???

–       La respuesta es ¡NO!

No tienes nada interesante que ofrecerme que sea más valioso que lo que ya tengo.

Pude sentir su Furia como si fuera una ola que me envolviera, sin embargo se dominó y continuó con cortesía.

Porque también puede ser extremadamente educado:

–      A ninguna mujer le había ofrecido lo que estoy dispuesto a darte a ti…

Dije que te devolvería el amor de tu esposo y a tus hijos.

Le respondí tajante:

–     La respuesta sigue siendo ¡NO!

Y te aclaro que no puedes devolverme lo que no te pertenece.

Desapareció la gentileza y sentí un escalofrío cuando repitió:

–     Piénsalo bien antes de volver a negarte.

Te reitero todas y cada una de las promesas que acabo de hacerte, si estás dispuesta a ser dócil conmigo. De lo contrario…

La amenaza permaneció flotante en el aire.

Y le dije contundente:

–      Lo único que quiero, no me lo puedes dar tú.

2lucifer (1)

–    ¿Qué es? ¡Dímelo! Estoy dispuesto a negociarlo…

–      Mi respuesta sigue siendo ¡NO!

Lo único que necesito y que me importa, es algo que tampoco puedes quitarme, porque ya lo poseo: El Amor de Jesús.

Y permíteme corregirte en un par de cosas:

Lo material no te lo discuto. Pero la vida no puedes alargarla, ni acortarla un solo día. Ese es un privilegio que le pertenece sólo a Dios.

Y mi familia, la consagré al Corazón Inmaculado de María Santísima, así que tampoco puedes disponer de ella como lo presumes.

Pude sentir la vibración de su impotencia y con una Cólera descomunal me advirtió:

–     Escúchame bien: este desprecio haré que lo pagues como ni siquiera te imaginas…

Haré que te pongas a temblar tan solo con escuchar mi nombre, Porque voy a quitarte TODO…

Así como te prometí la gloria, ahora te juro que voy a hacer que todo mundo te odie como a ninguna otra persona en este mundo.

Haré que todos se aparten de ti con desprecio y te saquen la vuelta con asco, como si fueras una vomitada…

Yo me erguí como no lo había hecho desde la última escaramuza, luciendo mi traje de gala…

escaramuza traje de gala

Y le respondí:

–      ¿Esta es la promesa por no haber aceptado tu banderita blanca de paz?

¿Tan duras han sido las vapuleadas…? Antes de que te vayas, yo también te prometo algo:

Aunque mi Santísimo Padre es Dios y Rey de Reyes, yo apenas me estoy educando…

Así que estoy muy lejos de ser una princesa con los modales adecuados. Lo siento por tí…

Pues yo también te advierto una cosa:

Sé qué eres un Arcángel, me lo proclamaste cuando te conocí.

Cada vez que tú te entrometas conmigo, haré que lo lamentes. Te garantizo que irás a pedirle Misericordia a mi Padre, para  que sea Él, el que te defienda de mí…

Porque también puedo hacer tu vida tan miserable, que si no sabes lo que es llorar; por mí derramarás tus primeras lágrimas, hasta que admitas que la mujercilla que soy ‘yo’, te sacó de quicio…

Y te arrepientas de haberte cruzado en mi camino… ¿Estamos claros?

La respuesta quedó ahogada por un repentino remolino cuyo viento casi me derribó sobre la poltrona.

Y mi brío pendenciero se esfumó al recordar su amenaza, pues de repente sentí como si alguien me hubiera golpeado muy fuerte en el estómago.

Poco después que él se fue, sentí a mi lado la inconfundible y dulce Presencia de Jesús que me envolvió con su Paz.

Aunque me sentí un poco avergonzada por como había tratado a su arcángel preferido y reflexioné que mi carácter impulsivo ya me había metido otra vez en problemas…

Decidí que no daría marcha atrás y ahora sería Lucifer el que TENÍA UN GRAN PROBLEMA CONMIGO y no al revés.

llorar idolor sufrimiento

Así que sin poder evitarlo, mis ojos se volvieron a inundar y con voz entrecortada por el llanto,

le pregunté lastimeramente a Jesús:

–     ¿Vas a dejar que haga conmigo todo lo que dijo…?

Y el Señor me contestó preguntándome:

–     Si se lo permito, ¿Dejarás de Amarme?

Un segundo golpe en el estómago me dejó casi sin aliento y con un enorme suspiro de resignación,

le contesté con cierto tono de derrota:

–     NO, mi Señor. Ayúdame a serte fiel eternamente.

La siguiente vez que visité a mi confesor y director espiritual, le relaté lo sucedido y él me dijo:

–     Del tamaño de la misión es la tentación.

Te conozco muy bien y estás tan acostumbrada a la vida extraordinaria, que no me sorprende nada todo lo que me has dicho.

Sólo que ahora debemos reforzar las defensas. Acabas de banderillar a un toro furioso y voy a tener que aumentar mis oraciones por tí…

torero

Este artículo fue publicado originalmente el 19 de Agosto de 2016 y para actualizarlo, sólo quiero agregar que el Arcángel Caído que lo protagoniza, ME CUMPLIÓ CON TODO Y COMAS, SU AMENAZA… 

Lo perdí TODO, menos a Dios. Así que él me volvió, infinitamente más rica y más feliz.

¿Cómo fué posible esto?

Aprendí a alabar enmedio de las lágrimas y al despojarme de TODO, la fusión con la Santísima Trinidad se fortaleció de tal forma, que ahora puedo testimoniarles esto:

Jesús me llena tanto de alegría, que lo único que me importa es agradecerles diariamente el enorme privilegio que me han dado en esta maravillosa misión, que me permite servirles viviendo el Cielo en la Tierra.

Pero yo también le cumplí a Lucifer y le seguiré cumpliendo hasta con mi último aliento, lo que yo le prometí…

Gracias Padre por cada marca y cada cicatríz que llevo en mi cuerpo y en mi alma, garantizando que la Lucha no ha sido fácil, pero Tú haz sido mi Fortaleza…

Estoy sentada en el parque que está junto a la casa donde ahora vivo, gracias al Amor de mi Señor que no me ha desamparado y que cubre todas mis necesidades, cómo sólo Él sabe hacerlo.

Mañana entra en vigor el “Botón de Emergencia” que el gobierno de Jalisco ha implementado por el recrudecimiento de la pandemia y las graves consecuencias que en materia de salud estamos viviendo.

No es un ‘toque de queda militar’ aunque se le parece mucho, porque se suspenderán las actividades económicas, culturales, religiosas, recreativas y deportivas.

Los restaurantes podrán ofrecer comida a domicilio y las plataformas que se dedican a esto podrán seguir operando.

“Soy Hija de Dios, CRUCIFICADA EN SU AMOR. Y guerrera del Dios Altísimo, para ARREBATARLE LAS ALMAS A SATANÁS…

Estoy viendo el Templo cerrado y siento mucha tristeza, por la manera en que le están funcionando las cosas a Lucifer, con estas jugarretas del Anticristo para forzarnos a renunciar a Dios.

Por lo que a mí concierne no me afecta tanto, porque desde que empezó la crisis estoy recibiendo la Eucaristía de manos de mi Ángel Custodio y la Santa Misa la veo por internet.

MILAGRO EUCARISTICO EN GARABANDAL

Pero siento un profundo dolor en mi corazón, al pensar en los que por falta de Fe y conversión, también están sufriendo anemia espiritual y están en peligro de morir, por los ataques satánicos.

Desde que me convertí, ya no puedo vivir sin la Oración profunda y la comunicación con el Cielo es constante y por eso no me siento sola, ni abandonada.

Estoy ayunando porque esta semana la Guerra Espiritual alcanzará un clímax, con la tremenda actividad de las Huestes Infernales, inclusive dentro del Vaticano.

En otros post les hablaremos de esto.

Por ahora es suficiente con esto, que la Paz del Señor Jesús, se quede en vuestros hogares y en los corazones…

UN TORO BANDERILLADO…


ignorancia mortal

El mayor obstáculo para los cristianos actuales es el ‘analfabetismo espiritual’ que provoca una tremenda confusión en la manera de ejercer la Fe que decimos profesar.

Lucifer ha realizado una estrategia tan perfecta, que abarca casi a todos los cristianos empezando por el clero y terminando por los laicos, nuestra ignorancia es casi completa y le estamos siguiendo el juego al Maligno,

para que éste aniquile nuestras almas de una forma tal, que estamos siendo arrollados y destruídos de muchas maneras sistemáticas e implacables… ¡Y ni siquiera nos damos cuenta!  

EL MUNDO EN PODER DEL MALIGNO

EL MUNDO ENTERO YACE EN PODER DEL MALIGNO (1Juan 5,19)

En efecto, ni siquiera advertimos como somos los mejores ayudantes para nuestra propia auto-destrucción. Con nuestra incredulidad en los Novísimos, (Muerte, Juicio, Infierno y Gloria)

y nuestro completo desconocimiento de lo que ES realmente el Pecado y lo que significa, (No solamente es una ofensa para Dios)

Las gravísimas consecuencias, (el Infierno es la última y definitiva) que afectan nuestra vida diaria y cómo aumenta nuestro sufrimiento y tormento personales, (Por eso tantos homicidios y suicidios).

En una próxima serie de artículos que estamos preparando, arrojaremos un poco de luz sobre todo esto, porque reforzaremos las enseñanzas del Señor en cuanto a los Mandamientos, los Sacramentos y las Bienaventuranzas.

Con los cuales entenderemos un poco más todas las incógnitas de nuestra existencia y nuestra misión.

000pecado y perdon

Se trata no solo de tener un conocimiento intelectual de nuestra religión, sino de una guía práctica que podamos aplicar a nuestra vida, para VIVIR Y GOZAR de nuestra relación personal con nuestro Dios Único y Trino.

Y hacer patente el vigor y el poder que hace ‘única’ nuestra religión cristiana.

Para quienes tienen poco tiempo de visitar nuestro Blog y no están familiarizados con nuestras páginas, como asistente y contacto de nuestra administración,

pueden conocerme un poco más en el relato que hicimos con el título ‘MI PARÁBOLA DE LOS TALENTOS’ publicada en tres segmentos el 30 de Septiembre de 2014.

Allí se complementa el relato de lo que se enterarán a continuación…

conjuro 2

A principios de este verano, uno de mis hijos me llevó al cine a la premier de la película “El Conjuro 2”

Y quedé muy sorprendida, porque me hizo rememorar un exorcismo que viví hace un poco más de dos décadas.

Todo fue como si lo hubieran copiado idéntico, excepto por una cosa: la actitud de los exorcistas.

Cuando mi hijo me preguntó:

–        ¿Te asustaste?’

Mi sincera respuesta lo sorprendió:

–     La película  me encantó. Me hizo recordar cuando era niña y mi padre nos llevaba a ver películas de vaqueros.

Sentí la misma emoción y lo único que no entiendo, es por qué ese miedo de los protagonistas cuando ya están metidos en el ruedo, enfrentándose a Satanás.

Mi hijo movió la cabeza, cómo diciendo: ‘sólo mi madre es capaz de una respuesta así.’

Y la verdad es que durante la proyección de la cinta, estaba como los niños, me emocioné tanto que sentía el impulso de meter mi cuchara y decirles  lo que no debían hacer…

Pero bueno, esto no es lo importante…

Después que regresamos a casa, el Señor me manifestó su deseo de que todo esto lo compartiera…

Y me lo confirmó, cuando nuestro director espiritual del grupo que trabajamos en este Blog, me dijo exactamente lo mismo.

“No temamos subir al calvario y morir por Jesús. ÉL YA NOS PUSO EL EJEMPLO…”

Bueno, estoy obedeciendo para honor y gloria de nuestro ABBA Santísimo…

Y en una serie de pequeños artículos que vamos a preparar, compartiré con uds. las experiencias que me han enseñado a transitar el Camino de la Cruz, siguiendo las huellas de Nuestro Salvador.

En lo personal me resulta un poco difícil, porque siempre he pensado que es más fácil desnudar el cuerpo que el alma.

Pero lo que menos importa es la vergüenza de exhibir mis lamentables metidas de pata hasta las anginas, en mis andanzas evangélicas.

Porque si con esto les muestro con mis errores, lo que no se debe hacer y a uds. les sirve para que también se enamoren y se entreguen sin reticencias en los brazos de nuestro Dios Amorosísimo,

habrá valido la pena para que cada uno escriba su propia y emocionante historia…

Porque como alguna vez dijo San Agustín:

enamorarse de Dios

ENAMORARSE de Dios, ES el más grande de los romances. BUSCARLO, la mayor de las aventuras; ENCONTRARLO, LA MAYOR DE LAS REALIZACIONES.

Era el atardecer primaveral de un día soleado y con pocas nubes.

Todos los habitantes de la posada familiar donde yo residía temporalmente, después del resquebrajamiento de mi matrimonio que había durado 19 años;

estaban pendientes de la noticia ininterrumpida del magnicidio de Luis Donaldo Colosio, el candidato presidencial a la regencia de mi amada patria mexicana…

Los últimos rayos del ocaso de un sol que se ocultaba, eran el velo que cubría mi rostro bañado de lágrimas; la única señal del intensísimo dolor de mi alma,

que me impedía participar del estupor que a  todos los mexicanos los había paralizado y seguían incrédulos las imágenes y los comentarios que inundaban todos los medios de comunicación…

luis-donaldo-colosio-y-carlos-salinas-de-gortari

Estaba semi-recostada en una poltrona y me encontraba solitaria en la gran terraza- patio bordeada de jardineras, que hacían muy agradable y acogedor, aquel lugar.

Ordinariamente aquel era un estupendo sitio para leer o meditar, mientras contemplaba las copas de los muchos árboles que abundaban en todas las casas y jardines de la bella colonia que había sido mi barrio en los últimos años…

Pero yo no tenía ánimo para leer o filosofar.

Los sollozos me ahogaban y mis lágrimas hacían que fueran más brillantes los colores de aquel maravilloso crepúsculo, mientras yo me sentía la más infeliz de todas las creaturas.

Y de repente…

Una sensación muy conocida me asaltó… Los cabellos de mi nuca se levantaron y mi piel se erizó como la de las gallinas…

Me levanté de la poltrona donde estaba tumbada y me senté, totalmente alerta… Con mi rostro mojado, porque también mis lágrimas se interrumpieron bruscamente, esperé…

El Mundo pareció detenerse… Y una voz aterradoramente inconfundible pareció invadirlo todo totalmente…

arcangel-arcangeles-lucifer-portador-de-luz

Con una majestuosidad avasalladora, me dijo:

–       Mujer… Yo soy el Amo de este MundoSi dejas de Combatirme… puedo cambiar tu destino. ¡Pero deja a Ese…!

Si te conviertes en mi aliada, dependiendo de tu docilidad hacia mí, también puedo convertirte en la reina más poderosa que haya existido jamás, porque yo soy el Arquitecto del Universo.

La seducción continuó con una lista interminable de promesas tan alucinantes, como el Personaje que las pronunciaba.

–           Serás la mujer más hermosa, deseada, rica, famosa y homenajeada.

Te daré juventud y una larga, larga vida… Aumentaré tu belleza y tu prestigio en la sociedad; pero ¡Deja a Ese!…

Tendrás Todo el éxito, la fama, el poder. TODOS te honrarán…

Y no habrá deseo que no te sea cumplido… ¡Pero deja a Ese!… Te Regresaré el amor de tu esposo, tu hogar, tus hijos… Y…

Un terremoto emocional me estaba estremeciendo…

De todas las cosas que me dijo, una sola hizo que sintiera como si el piso hubiera desaparecido bajo mis piés:

Te Regresaré el amor de tu esposo, tu hogar y tus hijos…”

Todo este episodio increíble, lo hubiera juzgado un delirio causado por una droga alucinógena si no fuera por dos cosas:

Una.- Las drogas nunca fueron un problema, porque ni siquiera las había probado.

Dos.- Había estado demasiadas veces luchando contra él y sabía perfectamente cómo se las gasta..

Y esa frase que retumbaba en todo mi ser, como una gigantesca campana que me estaba sacudiendo como no me había sucedido nunca antes: “Te regresaré…”

Un pensamiento cruzó mi mente como un relámpago: “Pero deja a Ese…” ‘¡Oh, No! ¿Y perderé a Jesús?

Los recupero a ellos, pero perderé a Jesús!...  

HONOR, GLORIA Y PODER

HONOR, GLORIA Y PODER

SÍ. ME HABÍA ADVERTIDO TRES VECES: ¡Deja a Ése!

Y ÉSE era el Amor de mi vida: Mi Señor y mi Dios Adorado. Mi Jesús Santísimo que era el que le daba sentido a toda mi existencia.

Habían pasado casi 13 años, desde el encuentro personal que había cambiado totalmente toda mi vida y se la había consagrado completita a mi Señor Jesucristo.

Al mismo tiempo que este recuerdo y estos pensamientos habían sido instantáneos, también retumbó como un trueno y veloz como el rayo, la frase esclarecedora: “TE REGRESARÉ…”

Estas palabras me abrieron un panorama nuevo sobre la amarguísima desgracia que había destruido mi mundo personal y había convertido mi vida en un negro pozo aciago de dolor…

dolor sufrimiento LLORANDO_1

Y fueron como una inyección de adrenalina que comenzó a correr por mis venas y me dieron una determinación cómo no la había sentido jamás.  Pensé: ‘Así que TÚ eres el Causante…’

Lentamente me puse de pie.

Y sé que quedamos frente a frente, aunque ignoro la estatura que él tiene…

Mientras mis puños cerrados clavaron mis uñas en la palma de mis manos en mi esfuerzo por contenerme, extrañamente no me sentía temerosa. Me sentía MUY enojada…

Si mi madre o mi familia hubieran estado cerca, sé que se hubieran asustado… porque María Félix me quedaba chiquita cuando la ira me hacía temblar como en aquel instante…

Yo siempre había pensado que mi hogar y mis hijos, me los había dado Dios.

Y mientras él continuaba con su arrogante exposición y su despliegue de desquiciantes promesas, yo estaba callada.

Luego se desarrolló el siguiente diálogo…

Cuando terminó con sus propuestas, me dijo:

Lucifer

–    ¿Qué me respondes? –Y lo sentí sonreir como los gatos que ya se desayunaron al ratón.

Con una calma que me sorprendió a mí misma, le contesté muy pausada:

–      Tu oferta es tan atractiva como la de los galanes que prometieron bajarme la luna y las estrellas cuando pretendían mi mano.

–      ¿¿¿???

–       La respuesta es ¡NO!

No tienes nada interesante que ofrecerme que sea más valioso que lo que ya tengo.

Pude sentir su Furia como si fuera una ola que me envolviera, sin embargo se dominó y continuó con cortesía.

Porque también puede ser extremadamente educado:

–      A ninguna mujer le había ofrecido lo que estoy dispuesto a darte a ti…

Dije que te devolvería el amor de tu esposo y a tus hijos.

Le respondí tajante:

–     La respuesta sigue siendo ¡NO!

Y te aclaro que no puedes devolverme lo que no te pertenece.

Desapareció la gentileza y sentí un escalofrío cuando repitió:

–     Piénsalo bien antes de volver a negarte.

Te reitero todas y cada una de las promesas que acabo de hacerte, si estás dispuesta a ser dócil conmigo. De lo contrario…

La amenaza permaneció flotante en el aire.

Y le dije contundente:

–      Lo único que quiero, no me lo puedes dar tú.

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–    ¿Qué es? ¡Dímelo! Estoy dispuesto a negociarlo…

–      Mi respuesta sigue siendo ¡NO!

Lo único que necesito y que me importa, es algo que tampoco puedes quitarme, porque ya lo poseo: El Amor de Jesús.

Y permíteme corregirte en un par de cosas:

Lo material no te lo discuto. Pero la vida no puedes alargarla, ni acortarla un solo día. Ese es un privilegio que le pertenece sólo a Dios.

Y mi familia, la consagré al Corazón Inmaculado de María Santísima, así que tampoco puedes disponer de ella como lo presumes.

Pude sentir la vibración de su impotencia y con una Cólera descomunal me advirtió:

–     Escúchame bien: este desprecio haré que lo pagues como ni siquiera te imaginas…

Haré que te pongas a temblar tan solo con escuchar mi nombre, Porque voy a quitarte TODO…

Así como te prometí la gloria, ahora te juro que voy a hacer que todo mundo te odie como a ninguna otra persona en este mundo.

Haré que todos se aparten de ti con desprecio y te saquen la vuelta con asco, como si fueras una vomitada…

Yo me erguí como no lo había hecho desde la última escaramuza, luciendo mi traje de gala…

escaramuza traje de gala

Y le respondí:

–      ¿Esta es la promesa por no haber aceptado tu banderita blanca de paz?

¿Tan duras han sido las vapuleadas…? Antes de que te vayas, yo también te prometo algo:

Aunque mi Santísimo Padre es Dios y Rey de Reyes, yo apenas me estoy educando…

Así que estoy muy lejos de ser una princesa con los modales adecuados. Lo siento por tí…

Pues yo también te advierto una cosa:

Sé qué eres un Arcángel, me lo proclamaste cuando te conocí.

Cada vez que tú te entrometas conmigo, haré que lo lamentes. Te garantizo que irás a pedirle Misericordia a mi Padre, para  que sea Él, el que te defienda de mí…

Porque también puedo hacer tu vida tan miserable, que si no sabes lo que es llorar; por mí derramarás tus primeras lágrimas, hasta que admitas que la mujercilla que soy ‘yo’, te sacó de quicio…

Y te arrepientas de haberte cruzado en mi camino… ¿Estamos claros?

La respuesta quedó ahogada por un repentino remolino cuyo viento casi me derribó sobre la poltrona.

Y mi brío pendenciero se esfumó al recordar su amenaza, pues de repente sentí como si alguien me hubiera golpeado muy fuerte en el estómago.

Poco después que él se fue, sentí a mi lado la inconfundible y dulce Presencia de Jesús que me envolvió con su Paz.

Aunque me sentí un poco avergonzada por como había tratado a su arcángel preferido y reflexioné que mi carácter impulsivo ya me había metido otra vez en problemas…

Decidí que no daría marcha atrás y ahora sería Lucifer el que TENÍA UN GRAN PROBLEMA CONMIGO y no al revés.

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Así que sin poder evitarlo, mis ojos se volvieron a inundar y con voz entrecortada por el llanto,

le pregunté lastimeramente a Jesús:

–     ¿Vas a dejar que haga conmigo todo lo que dijo…?

Y el Señor me contestó preguntándome:

–     Si se lo permito, ¿Dejarás de Amarme?

Un segundo golpe en el estómago me dejó casi sin aliento y con un enorme suspiro de resignación,

le contesté con cierto tono de derrota:

–     NO, mi Señor. Ayúdame a serte fiel eternamente.

La siguiente vez que visité a mi confesor y director espiritual, le relaté lo sucedido y él me dijo:

–     Del tamaño de la misión es la tentación.

Te conozco muy bien y estás tan acostumbrada a la vida extraordinaria, que no me sorprende nada todo lo que me has dicho.

Sólo que ahora debemos reforzar las defensas. Acabas de banderillar a un toro furioso y voy a tener que aumentar mis oraciones por tí…

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Este artículo fue publicado originalmente el 19 de Agosto de 2016 y para actualizarlo, sólo quiero agregar que el Arcángel Caído que lo protagoniza, ME CUMPLIÓ CON TODO Y COMAS, SU AMENAZA… 

Lo perdí TODO, menos a Dios. Así que él me volvió, infinitamente más rica y más feliz.

¿Cómo fué posible esto?

Aprendí a alabar enmedio de las lágrimas y al despojarme de TODO, la fusión con la Santísima Trinidad se fortaleció de tal forma, que ahora puedo testimoniarles esto:

Jesús me llena tanto de alegría, que lo único que me importa es agradecerles diariamente el enorme privilegio que me han dado en esta maravillosa misión, que me permite servirles viviendo el Cielo en la Tierra.

Pero yo también le cumplí a Lucifer y le seguiré cumpliendo hasta con mi último aliento, lo que yo le prometí…

Gracias Padre por cada marca y cada cicatríz que llevo en mi cuerpo y en mi alma, garantizando que la Lucha no ha sido fácil, pero Tú haz sido mi Fortaleza…

Estoy sentada en el parque que está junto a la casa donde ahora vivo, gracias al Amor de mi Señor que no me ha desamparado y que cubre todas mis necesidades, cómo sólo Él sabe hacerlo.

Mañana entra en vigor el “Botón de Emergencia” que el gobierno de Jalisco ha implementado por el recrudecimiento de la pandemia y las graves consecuencias que en materia de salud estamos viviendo.

No es un ‘toque de queda militar’ aunque se le parece mucho, porque se suspenderán las actividades económicas, culturales, religiosas, recreativas y deportivas.

Los restaurantes podrán ofrecer comida a domicilio y las plataformas que se dedican a esto podrán seguir operando.

“Soy Hija de Dios, CRUCIFICADA EN SU AMOR. Y guerrera del Dios Altísimo, para ARREBATARLE LAS ALMAS A SATANÁS…

Estoy viendo el Templo cerrado y siento mucha tristeza, por la manera en que le están funcionando las cosas a Lucifer, con estas jugarretas del Anticristo para forzarnos a renunciar a Dios.

Por lo que a mí concierne no me afecta tanto, porque desde que empezó la crisis estoy recibiendo la Eucaristía de manos de mi Ángel Custodio y la Santa Misa la veo por internet.

MILAGRO EUCARISTICO EN GARABANDAL

Pero siento un profundo dolor en mi corazón, al pensar en los que por falta de Fe y conversión, también están sufriendo anemia espiritual y están en peligro de morir, por los ataques satánicos.

Desde que me convertí, ya no puedo vivir sin la Oración profunda y la comunicación con el Cielo es constante y por eso no me siento sola, ni abandonada.

Estoy ayunando porque esta semana la Guerra Espiritual alcanzará un clímax, con la tremenda actividad de las Huestes Infernales, inclusive dentro del Vaticano.

En otros post les hablaremos de esto.

Por ahora es suficiente con esto, que la Paz del Señor Jesús, se quede en vuestros hogares y en los corazones…

EL LLAMADO


¿CÓMO JESÚS ME CONVIRTIÓ EN APÓSTOL? 

Mi madre era muy celosa y exigente en lo que se refería a la educación de ser unas ‘señoritas de excelencia’ y con que no nos relacionáramos con cualquiera.

 Mi padre había sido desheredado cuando se casó con ella y aunque éramos una familia de pobres recursos económicos; la exquisitez de nuestra formación familiar, no le envidiaba nada a la más refinada cultura.

La familia de mi padre en mi natal Michoacán, se remontaba hasta la intervención francesa en nuestro país… Y habían dejado su huella en las raíces de nuestro mestizaje.

La cultura y los genes purépechas que nunca pudo ser dominada por los aztecas, corría por nuestra sangre, al igual que la de los colonizadores españoles y franceses, que llegaron con Maximiliano de Absburgo.

Y en la familia de mi padre, todo esto se refinó y no tenía nada que ver con nuestras estrecheces económicas.

Abba dice que nada sucede por casualidad y nunca como ahora que estoy en la plenitud de mi ancianidad; lo contemplo, al mirar retrospectivamente a los sucesos de mi vida.

Cuando cumplí cinco años de edad, ya sabía leer y escribir y mi padre me regaló una enciclopedia ilustrada que se llamaba “Vidas Ejemplares” y tenía maravillosas ilustraciones con las vidas de los mártires de los primeros siglos.

Con esto mi papá me heredó su gusto por la literatura y la exquisita educación que él a su vez había recibido.

Conforme fui creciendo, no olvido sus palabras: Recuerda siempre que para saber mandar, hay que aprender a obedecer

Estas palabras las recordaría muchas veces, después de mi conversión en la plaza de toros… Y cuando me enamoré perdidamente de Jesús.

Había cumplido 29 años, hacía suplencias de supervisora en la empresa de telecomunicaciones más importante de mi país.

Y había tomado como una rutina agradable, levantarme muy temprano y contemplar el amanecer mientras trotaba alrededor del Estadio Jalisco, con una de mis compañeras de trabajo que vivía en esa colonia…

Ella era una de mis amigas del grupo de Oración, que se había formado entre los que habíamos sido llamados por el Espíritu Santo, en el retiro de Septiembre en la plaza de toros..

Mientras trotábamos alegremente alrededor del estadio, mi compañera Marypaz me dijo:

–    Rosa, el Señor Jesús me está diciendo que vayamos a hablar con el párroco de la Iglesia de San Mateo y le pidamos permiso para hacer un grupo de Oración…

La encomienda no me agradó en absoluto, me hice la sorda y apresuré el paso tratando de alejarme de Paz, lo más lejos que pude.

Pero ella no se dejó y pronto me alcanzó.

Y siguió insistiendo, hasta que no pude eludirla más. Yo no tenía el menor deseo meterme en ningún embrollo eclesíástico, que alterara mi cómoda rutina hogareña y laboral…

Tuve que acceder a lo que Jesús quería y yo me sentía como un pobre venado preso y obligado a hacer lo que no quería… 

Por decirlo de alguna manera, Marypaz me arrastró al cadalso que para mí significaba, la notaría parroquial de San Mateo, para que hablásemos con el sr. Cura.

Yo plantee mis últimas objeciones:

 –    Oye, yo no sé cómo dirigir una Asamblea de Oración, no tengo la menor idea de lo que vamos a hacer, dile a Jesús que yo para eso, no sirvo…

Y Jesús me derribó. 

 –    No te preocupes. El Señor dice, que lo dejes tomarte y Él lo hará por ti…

Y Marypaz entró como una castañuela hasta la oficina del párroco.

Yo hubiese deseado estar en cualquier lugar, menos ahí…

Cuando el sr. Cura finalizó la entrevista diciendo que:

–      “Eso no era posible. A él no le agradaban los carismáticos y tenía demasiadas ocupaciones para complicarse la vida con nosotros…” 

A la que le brincaba el corazón cómo una castañuela era a mí.  

Siempre fui introvertida y no me atraía la idea de involucrarme tanto, en ninguna actividad religiosa fuera de mi parroquia donde tomaría un protagonismo que no me correspomdía…

Dejé de sentirme culpable por no encontrar la forma de disculparme y decir que NO a Jesús, pues el párroco me había salvado de algo que definitivamente no tenía el más mínimo deseo de hacer…

Y le dije a mi amiga:

 –     Ya oíste al padre. Y si él no quiere ¡¿Qué podemos hacer nosotros?!

Me despedí apresuradamente de Marypaz y decidí que me comportaría de la manera más inaccesible, antes de que quisiera embarcarme en otra aventura religiosa que NO estaba dispuesta a hacer.

En 1980 todavía no había teléfonos celulares y cambiando mis turnos, yo pretendí perderme en una empresa que entonces tenía dos mil quinientos empleados, en un edificio de más de seis pisos y donde podía estar cubriendo vacantes en cualquiera de las áreas que tenía la compañía.

Eludí a Marypaz, pero NO A JESÚS.

Pasaron como tres semanas y un día me encontré a mi amiga en la sucursal a donde me habían enviado a cubrir una vacante.

Estaba muy felíz de informarme que el párroco había accedido a dar su permiso. (Nunca me enteré cómo sucedió eso)

Para mi total desconcierto, me informó que en dos semanas más, empezaríamos lo que Jesús deseaba y sus instrucciones fueron muy simples:

Tres días de Ayuno y Oración, Eucaristía diaria y empezaríamos con una hora dividida así: 20 minutos de alabanza, 20 min. de Meditación con la Biblia, una breve explicación que yo haría y 20 min. De intercesión.

El grupo estaríamos en la capilla anexa a la parroquia, con el Santísimo Sacramento Expuesto y eso era todo.

Cuando llegó el día, me sentía más nerviosa que nunca y recordando lo que Jesús había dicho mientras trotábamos, oré durante 15 min antes de empezar y le dije al Señor: 

 –    No tengo ni la menor idea de cómo hacer esto; pero Tú dijiste que te entregara TODO y “Aquí estoy Señor, para hacer tu Voluntad. TÓMAME Y HAZ CONMIGO LO QUE QUIERAS… YO TE AMO Y CONFÍO EN TI…”

Y comenzó la Asamblea.

Éramos cómo treinta personas. Cantamos Alabanzas, invocamos al Espíritu Santo y la Virgencita…

Cuando tocó la Lectura abrí el Evangelio en la parte que nos había sido dada durante una de las Misas en la semana y cuando lo explicó Jesús a través de mí, porque hasta yo estaba asombrada de las palabras que fluían de mis labios; fue conciso, claro y duró como 15 minutos.

Luego hicimos peticiones y le dimos gracias al Santísimo Sacramento, ¡Todo fue tan maravilloso, que hasta a mí me encantó!

Salimos de la Asamblea felices y maravillados…

La siguiente semana fue exactamente la misma rutina. Con la diferencia de que cuando llegamos a la Capilla, ¡Estaba completamente llena!

Había más de cien personas y la asamblea se alargó media hora más; porque comenzaron los testimonios, de lo que Jesús había hecho con las peticiones de la semana anterior.

Toda mi reticencia anterior se convirtió en celo por obedecer mi llamado… Y terminé encontrándole un gozo incomparable a lo que ahora hacía.

Las reuniones semanales se convirtieron en lo más importante de mi vida.

Cuando cumplimos un mes, la mayor parte de la asamblea se reunía en la Iglesia Principal porque ya eran cerca de quinientas personas…

Y le avisamos al Padre que si podía permitirnos reunirnos antes de la Misa de las 20.00 pm, porque ya no cabíamos en la capilla…

Él dijo que sí…

Y el siguiente Martes, yo llegué muy alegre a nuestra cita celestial. Sólo que yo no me esperaba lo que sucedió… 

Cuando me dirigí a nuestros asientos acostumbrados en la zona del altar, estaban tres personas… Y a Maripaz y a mí, el Padre nos dijo que esperásemos; porque este día él iniciaría la asamblea y tenía importantes avisos que comunicar a todos los feligreses… 

Nos quedamos paradas a un lado y el padre nos dio la bienvenida a todos.

Luego dijo:

“Estoy muy contento con el resultado de la Asamblea de Oración y tanto me preocupa esto, que fui personalmente a Casa Cornelio para que ellos se hagan cargo de seguir pastoreando a esta comunidad de nuestro amado San Mateo Apóstol.

A partir de hoy el sr. Fulano y zutano y las señoras, fulana y zutana de harán cargo de esto, esto y esto.

Y a ud. señorita Rosa María, si le interesa seguir asistiendo a esta asamblea, podrá hacerlo cómo cualquier feligrés y si no alcanza lugar en las bancas, como puede verlo ahora; deberá quedarse entre los que están parados junto a las puertas.

PERO NO TIENE AUTORIZACIÓN PARA INTERVENIR DE NINGUNA FORMA EN LA ASAMBLEA, MÁS QUE ORANDO, ¿¡Lo ha entendido!?

Aunque estaba a punto de llorar, mi carácter desafiante me hizo erguirme con dignidad y contesté con la más exquisita cortesía, como mi madre me había enseñado: 

—     “Perfectamente, P. Fulano. Si hay algo que necesite de mí, siempre estoy a sus órdenes.

El sacerdote concluyó:

–   ¡Bién!  A partir de hoy quién presidirá las asambleas será el sr. Fulano de tal.

Y le entregó la asamblea a uno de los hombres que envió Casa Cornelio.

Dada mi desairada posición, tuve que caminar por el largo pasillo central de la Iglesia, con la firmeza de cuando lo recorrí en mi marcha nupcial.

Pero sólo que ahora era al revés y lo hacía sola, porque Marypáz no tuvo el coraje de hacerlo y se retiró por un pasillo lateral.

Mientras sentía un mar de ojos que me miraban tan desconcertados como lo estaba yo, pero que no sentían el terremoto de emociones que me envolvían a mí, llegué hasta la puerta principal y me quedé estóica como una estatua.

Cuando debíamos cantar y orar, el Espíritu Santo me urgió:

“Hazlo en voz alta.”

Canté y oré OBEDECIENDO, aunque me sentía morir y no entendía lo que sucedía. 

Luego Jesús me dijo:

 –     Si YO te pidiera que te necesito aquí, aunque sólo fuera como lo hace la señora encargada de la limpieza, ¿Qué me contestarías?

–      “Aquí estoy Señor, para hacer tu Voluntad.” 

–      Vas a seguir viniendo y te quedarás de pie, aunque haya lugar en las bancas, en este mismo lugar. Orarás según te lo inspire mi Santo Espíritu.

Durante esta experiencia fue que descubrí la Oración, la Profecía tan leve como me fue dada y el Don de Lenguas; como los primeros carismas que me dio el Señor, cuando me evangelicé.

Días después en la oficina, Marypaz se acercó y me dijo: 

–      Rosa, dice Jesús que si vas a seguir enojada con ÉL.

Yo me ruboricé y me costó un poco de trabajo admitirlo…  

Y finalmente dije:

–       Sólo quiero preguntarle una cosa:

Yo no tenía el menor interés en hacer la asamblea. Me resistí lo más que pude para ir a San Mateo y cuando me empezó a gustar todo el asunto…

¡Me corren de la manera más humillante!

 El padre fulanito ¿?, Ni siquiera me avisó lo que iba a hacer, no había necesidad de tanta rudeza, con qué me hubiese dicho que no me quiere ver en su parroquia habría bastado. ¡Yo no necesito que me declaren ‘non grata’, en una iglesia llena!

¡Hice el peor ridículo de mi vida! y…  ¡JESÚS SE QUEDÓ CALLADO! ¿POR QUÉ NO ME DEFENDIÓ?

Marypaz ¡Se rió en mi cara!

Y solo declaró:

 –     ¡Oh!..Oh… Yo le decía que no, porque nunca manifestaste nada… Pero ¡Vaya que SÍ estás enojada con ÉL! ¿Entonces ya no te veré el próximo Martes?   

No pude evitar manifestar mi impotencia:

 –    Sí. Aunque no sé cuándo se me pasará lo que siento… ¡Me siento molesta! ¿Cómo se evitan los sentimientos?

Marypaz se rió y dijo: 

 –     Dice Jesús que le ENTREGUES TODO lo que piensas y lo que sientes; y Él se encargará de resolverlo.

La siguiente vez que fui a san Mateo hice exactamente lo que se me había indicado, me paré junto a la puerta y Oré y canté en voz alta.

Apoyé las peticiones de los que me rodeaban y con el tiempo, unas cuantas semanas después, dejó de importarme lo sucedido y los únicos incómodos eran los nuevos  dirigentes aunque nunca entendí porqué…

Yo era feliz orando y viendo cómo Jesús, seguía haciendo sanaciones maravillosas y la Asamblea en San Mateo seguía creciendo.

En una de mis oraciones personales, Jesús me dijo que me había elegido para ser Apóstol de su Amor y que Mi Misión era ayudarlo a salvar todas las almas que pudiera…

Jesús concluyó:

–      QUIERO SEGUIR TRABAJANDO con las ovejitas de este Rebaño. Y lo harás hasta que YO te lleve hacia otro lugar, donde podaMos iniciar otra asamblea. ¿Estás de acuerdo?

Yo contesté:

 –      Está bien Señor. Todo será como Tú lo quieras. 

Mientras asistí a la asamblea, Jesús sanó mi corazón… 

Y lo único que deseaba era que la gente CONOCIERA REALMENTE a nuestro Dulcísimo y Maravilloso Dios Encarnado y se enamorara de Él.

Es la primera vez que relato, lo que me pasó hace casi cuatro décadas…

Y ahora reflexiono:

Lo que el Señor quería, era enseñarme a ser humilde, a ser perseverante ante los ataques de Satanás; aunque todavía no entiendo por qué el párroco estaba tan enojado conmigo o por qué le caí tan mal…

Bueno, como dice la canción: “No soy monedita de oro…” 

M5 DESDE UN PÚLPITO ETERNO


EL PURGATORIO

Sermón del Santo Cura de Ars

Vengo por Dios. ¿Para qué subiría hoy al púlpito, queridos hermanos?, ¿Qué voy a decirles?

Que vengo en provecho de Dios mismo. Y de vuestros pobres padres; a despertar en ustedes el amor y la gratitud que les corresponde.

Vengo a recordarles otra vez aquella bondad y todo el amor que les han dado mientras estuvieron en este mundo.

Y vengo a decirles que muchos de ellos sufren en el Purgatorio, lloran y suplican con urgencia la ayuda de vuestras oraciones y de vuestras buenas obras.

Me parece oírlos clamar en la profundidad de los fuegos que los devoran: «Cuéntales a nuestros amados, a nuestros hijos, a todos nuestros familiares cuán grandes son los demonios que nos están haciendo sufrir.

Nosotros nos arrojamos a vuestros pies para implorar la ayuda de sus oraciones.

Los sufrimientos en el Purgatorio expían nuestros propios pecados, PERO YA NO TIENEN MÉRITOS DE CORREDENCIÓN, porque éstos se terminan con la muerte…

¡Ah! Cuéntales que desde que tuvimos que separarnos, hemos estado quemándonos entre las llamas! ¿Quién podría permanecer indiferente ante el sufrimiento que estamos soportando?»

. ¿Ven, queridos hermanos? ¿Escuchan a esa tierna madre, a ese dedicado padre, a todos aquellos familiares que los han atendido y ayudado?,

«Amigos míos – gritan – líbrennos de estas penas, ustedes que pueden hacerlo».

Consideren, entonces, mis queridos hermanos:

a) la magnitud de los sufrimientos que soportan las almas en el Purgatorio; y b) los medios que ustedes poseen para mitigarlos: vuestras oraciones, buenas acciones y, sobre todo, el santo sacrificio de la Misa.

Y no quieran pararse a dudar sobre la existencia del Purgatorio, eso sería una pérdida de tiempo. Ninguno entre ustedes tiene la menor duda sobre esto.

La Iglesia, a quien Jesucristo prometió la guía del Espíritu Santo, y que por consiguiente no puede estar equivocada y extraviarnos, nos enseña sobre el Purgatorio de una manera positiva y clara.

El Amor aumenta con la Purificación. Cuando aumenta el Amor; disminuye el rigor de la Justicia Ofendida y aumenta el deseo para fundirnos con la Esencia Divina.

Y es, por cierto y muy cierto, el lugar donde las almas de los justos completan la expiación de sus pecados antes de ser admitidos a la gloria del Paraíso, el cual les está asegurado.

Sí, mis queridos hermanos, es un artículo de fe: Si no hacemos penitencia proporcional al tamaño de nuestros pecados, aún cuando estemos perdonados en el Sagrado Tribunal, estaremos obligados a expiarlos…

En las Sagradas Escrituras hay muchos textos que señalan que, aun cuando nuestros pecados puedan ser perdonados,

el Señor impone la obligación de sufrir en este mundo dificultades, o en el siguiente, en las llamas del Purgatorio.

Miren lo que le ocurrió a Adán. Debido a su arrepentimiento Dios lo perdonó, pero aún así lo condenó a hacer penitencia durante novecientos años, esto supera lo que uno podría imaginar.

Y vean también: David ordenó, contrariando la voluntad de Dios, el censo de sus súbditos, pero luego acicateado por remordimientos de conciencia, vio su propio pecado

y arrojándose sobre el piso, rogó al Señor que lo perdonase. Dios, conmovido por su arrepentimiento, lo perdonó, en efecto.

Mas, a pesar de ello, le hizo saber que debería elegir entre tres castigos que le había preparado debido a su iniquidad: plaga, guerra o hambruna.

Y David dijo: «Prefieron caer en manos del Señor (ya que muchas son sus gracias) que en las manos de los hombres».

Eligió la plaga, que duró tres días, y se llevó a setenta mil súbditos suyos.

Si el Señor no hubiera detenido la mano del Angel, que se extendía sobre toda la ciudad, ¡Jerusalén hubiese quedado despoblada!

David, considerando los muchos males causados por sus pecados, suplicó a Dios que le diera la gracia de castigarlo solamente a él y no al pueblo, que era inocente.

Consideren, también, el castigo a María Magdalena; tal vez esto ablande un poco vuestros corazones;

En el Purgatorio tenemos que APRENDER a AMAR HASTA ALCANZAR LA SANTIDAD, completamente SOLOS, sin la ayuda Divina…

¿Cuál será el número de años, mis queridos hermanos, que tendremos que sufrir en el Purgatorio, nosotros que tenemos tantos pecados y que, so pretexto de habernos confesado, no hacemos penitencia ni derramamos ninguna lágrima?

¿Cuántos años de sufrimiento debemos esperar para la próxima vida en el Cielo?

Cuando los Santos Padres nos cuentan los tormentos que se sufren en tal lugar, parecen los sufrimientos que soportó Nuestro Señor Jesucristo en su pasión,

¿Eso les describirá sensiblemente las torturas que estas almas padecen?

Sin embargo, es cierto que si el más leve de los tormentos que padeció Nuestro Señor hubiese sido compartido por el género humano, este hubiese fenecido bajo tal violencia.

El fuego del Purgatorio es el mismo fuego que el del Infierno, la única diferencia es que el fuego del Purgatorio no es para siempre.

En el Purgatorio sufrimos el Getsemaní y el Calvario SIN PALIATIVOS, TAL COMO LO SUFRIÓ JESÚS, por nuestra NEGATIVA TERRENAL a cooperar en La Redención

¡Oh! Quisiera Dios, en su gran misericordia, permitir que una de estas pobres almas entre las llamas apareciese aquí rodeada de fuego y nos diese ella misma un relato de los sufrimientos que soporta;

esta iglesia, mis queridos hermanos, reverberaría con sus gritos y sollozos y, tal vez, terminaría finalmente por ablandar vuestros corazones.

«¡Oh! ¡Cómo sufrimos!», nos gritarían a nosotros; «¡Sáquennos de estos tormentos. Ustedes pueden hacerlo!.

¡Si sólo experimentaran el tormento de estar separados de Dios!… ¡Cruel separación!

¡Quemarse en el fuego por la justicia de Dios! ¡Sufrir dolores inenarrables al hombre mortal!,

¡Ser devorados por remordimientos sabiendo que podríamos tan fácilmente evitar tales dolores!…

¡Oh hijos míos!, gimen los padres y las madres, ¿Pueden abandonarnos así a nosotros, que los amamos tanto?

En el Purgatorio YA NO CRECEMOS ESPIRITUALMENTE, eso sólo lo podemos lograr mientras estamos encarnados

¿Pueden dormirse tranquilamente y dejarnos a nosotros yacer en una cama de fuego?

¿Se areven a darse a ustedes mismos placeres y alegrías mientras nosotros aquí sufrimos y lloramos noche y día?

Ustedes tienen nuestra riqueza, nuestros hogares, están gozando el fruto de nuestros esfuerzos, y nos abandonan aquí, en este lugar de tormentos,

¡Dónde tenemos que sufrir por tantos años!… Y nada para darnos, ni una Misa…

USTEDES PUEDEN ALIVIAR NUESTROS SUFRIMIENTOS, ABRIR NUESTRA PRISIÓN

Pero nos abandonan. ¡Oh! qué crueles son estos sufrimientos…

Sí, queridos hermanos, la gente juzga muy diferentemente en las llamas del Purgatorio sobre los pecados veniales, si es que se puede llamar leves a los pecados que llevan a soportar tales penalidades rigurosas.

Qué desgraciados serían los hombres, proclamaron los Profetas, aún los más justos, si Dios no los juzgara con Misericordia.

Si Él ha encontrado manchas en el sol y malicia aún en los ángeles, ¿Qué queda entonces para un hombre pecador?

Y para nosotros, que hemos cometido tantos pecados mortales y sin hacer prácticamente nada para satisfacer la Justicia de Dios, ¿Cuántos años serán de Purgatorio?

«Dios mío», decía Santa Teresa, «¿Qué alma será lo suficientemente pura para que pueda entrar al Cielo sin pasar por las llamas purificadoras?».

En su última enfermedad, gritó de pronto:

«¡Oh justicia y podeer de mi Dios, cuán terribles  son!».

Durante su agonía, Dios le permitió ver Su Santdad como los ángeles y los santos lo veían en el Cielo, lo cual la aterró tanto que sus hermanas, viéndola temblar muy agitada, le dijeron llorando:

Y es por eso que el Señor ha tomado mi vida por todos. Tengo que pensar continuamente en la reina Ester que fue arrancada de su pueblo para interceder ante el rey por su pueblo. Yo soy una pobre e impotente pequeña Ester, pero el rey que me ha escogido es infinitamente grande y misericordioso. ¨

«Oh, Madre, ¿Qué sucede contigo?, seguramente no temes a la muerte después de tantas penitencias y tan abundantes y amargas lágrimas…»

No, hijas mías – replicó Santa Teresa – no temo a la muerte, por el contrario, la deseo para poder unirme para siempre con mi Dios».

«¿Son tus pecados, entonces, lo que te atemorizan, después de tanta mortificación?», «Sí, hijas mías – les dijo – temo por mis pecados y por otra cosa más aún»,

«¿Es el juicio, entonces?»,

«Sí, tiemblo ante las cuentas que es necesario rendir a Dios, quien en ese momento no será piadoso,

Y hay aún algo más cuyo solo pensamiento me hace morir de terror».

 Las pobres hermanas estaban muy perturbadas: «¿Puede ser el Infierno, entonces?».

«No, gracias a Dios eso no es para mí, oh, mis hermanas, es la Santidad de Dios, mi Dios, ¡Ten piedad de mí! Mi vida debe ser puesta cara a cara con la del Mismo

Señor Jesucristo. ¡Pobre de mí si tengo la más mínima mancha! ¡Pobre de mí si aún hay una sombra de

pecado!». «¡¿Cómo serán nuestras muertes?!», gritaron las hermanas.

¿Cómo serán las nuestras, entonces, mis queridos hermanos, que quizás en todas nuestras penitencias y buenas acciones, nunca hemos purgado un solo pecado perdonado en el tribunal de Penitencia?

¡Cuántos años y centurias de castigo nos tocarían! ¡Cómo nos gustaría no pagar nada por nuestras faltas, tales como esas pequeñas mentiras que nos divierte,

pequeños escándalos, el desprecio a las gracias que Dios nos concede a cada rato, las pequeñas murmuraciones sobre las dificultades que nos manda el Señor!

No, queridos hermanos, nunca nos animaríamos a cometer el menor pecado, si pudiéramos comprender lo mucho que esto ofende a Dios y cuánto merece ser castigado aún en este mundo.

Dios es justo, queridos hermanos, en todo lo que hace; y cuando nos recompensa por la más mínima buena acción, nos da con creces lo que podríamos desear.

Un buen pensamiento, un buen deseo, es decir, el deseo de hacer alguna buena obra aún cuando no estemos capacitados para lograrlo. Nunca nos deja sin recompensa.

Pero también, si se trata de castigarnos lo hace con rigor, aún las faltas leves, y por ellas seremos enviados al Purgatorio.

Esto es verdad, pues vemos en las vidas de los santos que muchos de ellos no fueron directamente al Cielo, primero tuvieron que pasar por las llamas del Purgatorio.

San Pedro Damian cuenta que su hermana debió pasar varios años en el Purgatorio por haber escuchado una canción maliciosa con cierto beneplácito de su parte.

Y se dice que dos religiosos se prometieron uno al otro que el primero en morir le contaría al otro sobre el estado en que se hallaba.

Dios permitió a uno morir primero y que se apareciera a su amigo. Le contó a este que había permanecido quince años en el Purgatorio por haberle gustado demasiado hacer las cosas a su manera,

  Y cuando su amigo estaba felicitándole por haber permanecido allí tan poco tiempo, el fallecido replicó: «Yo hubiera preferido ser desollado vivo durante diez mil años seguidos en lugar del sufrimiento de las Llamas».

Un sacerdote contó a uno de sus amigos que Dios lo había condenado a permanecer en el Purgatorio durante varios meses por haber demorado la ejecución de un proyecto de buenas obras.

Así que, querido hermanos, ¿Cuántos hay entre quienes me escuchan que tengan faltas similares que reprocharse a sí mismos?

¡Y cuántos, en el curso de ocho o diez años, han recibido de sus padres, o de sus amigos, el encargo de oir misa, dar limosnas, compartir algo!,

¡Cuántos hay que por temor de encontrar que ciertas cosas deberían hacerse, no quieren tomarse el trabajo de considerar la voluntad de esos padres o amigos;

estas pobres almas están aún detenidas en las llamas, porque nadie ha querido cumplir con sus deseos!

Pobres padres y madres, que se sacrifican por la felicidad de sus hijos y de sus herederos. Tal vez ustedes hayan sido negligentes con su propia salvación para aumentar sus fortunas,

Y así sabotean las buenas obras que se les encargó en los testamentos… ¡Pobres padres! ¡Cuán ciegos estuvieron en olvidarlos!

Ustedes me dirán, quizás, «Nuestros padres vivieron buenas vidas, y eran buena gente. Necesitarían muy poco de esas llamas».

Alberto el Grande, un hombre cuyas virtudes brillaron tanto, dijo sobre esta materia que él un día reveló a un amigo,

que Dios lo había llevado al Purgatorio por haberse entretenido en cierta autosatisfacción envanecida sobre su propio conocimiento.

Lo más asombroso es que aún habría santos allí, aún aquellos que fueron beatificados, haciendo su pasaje por el Purgatorio.

San Severino, Arzobispo de Colonia, apareció ante un amigo suyo largo tiempo después de su muerte y le contó que estuvo en el Purgatorio por haber postergado para la noche las oraciones que debió decir a la mañana.

¡Oh! ¡Cuántos años de purgatorio habrá para aquellos cristianos que no tienen el menor inconveniente en diferir las oraciones para algún otro día con la excusa de tener trabajos más urgentes!

Si realmente deseamos la felicidad de tener a Dios, debemos evitar tanto las pequeñas faltas como las grandes, ya que la separación de Dios es un tormento tan asustante para todas estas pobres almas…

UN SEMINARISTA REPROBADO


¿Alguna vez te has sentido desanimado por no lograr lo que quieres?…

O ¿Has pensado que lo que necesitas hacer es casi imposible?… ¿Qué sentirías después de reprobar dos veces el mismo examen?…

O ¿Hablarle de Dios a un amigo al que no le interesa saber nada de Él?

Esas cosas que nos parecen imposibles de hacer, nos retan a “PERSEVERAR” para lograrlas. Y eso es lo que hizo San Juan María Vianney, también conocido como el Cura de Ars.

San Juan María tuvo que superar muchos obstáculos antes de ser ordenado sacerdote.

También tuvo que Orar muchísimo antes de ver que el pueblo de Ars regresara a Misa…

Y por si esto fuera poco, llegó a estar hasta 16 horas diarias sentado, ¡Confesando a miles de peregrinos!

Bueno, y ¿Cómo fue que San Juan María pudo lograr estas cosas tan extraordinarias?

Déjame contarte su historia…

Juan María Vianney nació en Dardilly, Francia, el 8 de mayo de 1786.

Su familia era campesina, así que Juan María creció trabajando en el campo y cuidando rebaños.

Cuando él era niño, empezó la Revolución Francesa; y pocos años más tarde, los católicos practicantes eran perseguidos y amenazados con la pena de muerte.

Muchos tenían que ir a Misa a escondidas y los sacerdotes tenían que disfrazarse para que no los reconocieran.

Por esta razón, Juan María tuvo que hacer su Primera Comunión en su casa.

Su familia y amigos simularon que descargaban bultos de heno para alimentar al ganado, tapando las ventanas de la casa para que nadie se diera cuenta.

Aprendió a llevar una vida casi monástica, con un estricto horario de Oración y de trabajo, de silencio hasta en las comidas, de ayuno, penitencia y continua mortificación…

¡Qué valiente el sacerdote que arriesgó su vida para traerles a Jesús Eucaristía!

¡Qué impacto tan grande habrá tenido este TESTIMONIO en el pequeño Juan María!

Juan María se conmovió tanto ese día, que no pudo evitar llorar de la emoción, pues amaba mucho a nuestro Señor Jesús…

Cuando cumplió los diecisiete años, su gran deseo era ser sacerdote… A su madre le llegó a decir: “Si soy sacerdote, podría ganar muchas almas para Dios”.

Pero aquí es donde empezaron sus problemas.

A su papá no le gustó nada la idea de que fuera sacerdote, pues necesitaba su ayuda en el campo…

Juan María tuvo que esperar pacientemente dos años antes de que su papá lo apoyara.

Por fin, a los veinte años Juan María empezó sus estudios para sacerdote en la escuela de la ciudad de Ecculy, a cargo del Padre Balley.

Estando en la escuela, a Juan María se le hizo muy difícil estudiar.

Te amo, oh Gios mío, Mi único deseo es amarte hasta el último suspiro de mi vida. Te amo oh infinitamente amoroso Dios. Y prefiero morir amándote, qué vivir un instante sin Tí. Te Amo oh mi Dios y mi único temor es ir al Infierno, porque ahí nunca tendría la dulce cosolación de tu Amor. Oh mi Dios, si mi lengua no puede decir cada instante que te amo, por lo menos quiero que mi corazón lo repita cada vez que respiro. ¡Ah! Dame la Gracia de sufrir, mientras te amo y de amarte mientras sufro. Y el día que muera no solo amarte, pero sentir que te amo. Te suplico que mientras más cerca estés de mi hora final, AUMENTES Y PERFECCIONES MI AMOR POR TÍ. Amén

Sus maestros decían:

“Es muy buena persona, pero no sirve para estudiante ¡No se le queda nada!

¡Pobre Juan María! ¡Qué desanimado se habrá sentido!

“No logro guardar nada en esta mala cabeza”– él mismo decía.

Con mucha tristeza, decidió regresar a su casa…

PERO DIOS TENÍA OTRO PLAN PARA ÉL…

El Padre Balley, vio su gran vocación y se ofreció a ayudarle.

Juan María estudió con el Padre Balley por tres años para prepararse para el examen que tenía que presentar en el seminario…

Y cuando todo parecía que iba muy bien, le dieron la noticia de que…

¡NO HABÍA APROBADO EL EXAMEN! 

En ese tiempo era requisito saber Latín para ser sacerdote y Juan María, desafortunadamente, no logró aprenderlo…

El Padre Balley se dio cuenta del gran amor a Dios y del gran deseo de ser sacerdote que Juan María tenía, que hizo todo lo posible para recomendarlo con el Sr. Obispo.

Cuando Satanás le quemó su habitación dijo: “El rufián al no poder atrapar al pájaro, le prende fuego a su jaula,”

El cual, finalmente dijo:

–      ”…Que sea ordenado sacerdote, pues aunque le falten conocimientos, CON TAL DE QUE TENGA SANTIDAD, Dios suplirá lo demás”.

¡Por fin! Juan María fue ordenado sacerdote el 13 de agosto de 1815.

Había logrado su mayor anhelo: ¡Ser un sacerdote de Dios!

Este gran deseo y su gran amor a Jesús Eucaristía, le ayudó a perseverar y a salir adelante a pesar de sus dificultades para el estudio y los obstáculos que se le presentaban…

¡¡Y ¡Quién iba a decir que él sería más tarde, el sacerdote más conocido de su tiempo!!

Después de trabajar tres años con el Padre Balley como su asistente, lo mandaron al pueblo más pobre y aislado de Francia: Ars.

El Padre Vianney tuvo que caminar 38 km desde Ecculy para llegar ahí…

En su viaje, como no sabía como llegar, le pidió a un pastorcito que se encontró por el camino, que le indicara dónde estaba Ars.

Después de mostrárselo, el Padre Vianney le dijo:

–     “Tú me has enseñado el camino a Ars, y yo te enseñaré el camino al Cielo”…

¡Qué hermosas palabras tan alentadoras!…

Hoy en Ars, hay una estatua que recuerda este momento tan especial.

Cuando llegó al pueblo de Ars.

Vio que a la mayoría de la gente le gustaba divertirse bailando y tomando y que no se acercaban a las cosas de Dios.

A Misa sólo asistía un hombre y algunas mujeres.

¿Tu crees que un sacerdote con poca experiencia y con poca capacidad para el estudio pudiera ayudar a este pueblo tan indiferente a Dios?…

SACERDOTE ETERNO LUJURIA

Pues el santo Cura de Ars no se dejó desanimar por eso.

Más bien, se decidió a entregar su vida, por completo, por la conversión de todos ellos.

La forma en que lo hizo fue:  MUCHA ORACIÓN, MUCHO SACRIFICIO…

Y sermones muy directos que ayudaran a evitar el Pecado.

El Padre Vianney pasaba horas en Oración, pues decía:

–     “Hemos de orar con frecuencia, pero debemos redoblar nuestras Oraciones en las Horas de Prueba”…

Y sin duda, buscar la conversión del pueblo de Ars, ¡Era una gran prueba para él!

Pero el amor a Dios y a su Pueblo era mayor.

A Dios le decía:

–     “¡Te amo, oh Dios mío! Mi único desea es amarte hasta el último suspiro de mi vida.”

También dedicaba muchas horas a la preparación de sus sermones y otras tantas frente al Santísimo para encomendarse al Señor.

Y aún así, varias veces, al empezar a predicar en Misa…

¡Se le olvidaba lo que había preparado!…

Esto puede desanimar a muchos, pero NO al Padre Vianney.  NO al santo Cura de Ars.

San Juan María, buscaba cualquier oportunidad para ofrecer sacrificios.

Por ejemplo, dormía muy poco; a veces apenas dormía 3 horas al día…

Y muy seguido comía sólo papas cocidas…

Lo poco que él tenía, se lo daba a los pobres…

Su hermana Margarita, contó de él esta anécdota:

Un día de invierno, el señor Balley, dijo a mi hermano:

–    Vé a Lyon a visitar a esta señora. Es importante que te arregles bien y que te pongas los mejores pantalones.

Al regresar, llevaba unos calzones destrozados.

Entonces el señor Balley le preguntó qué había pasado…

Y contestó que había encontrado en su camino a un pobre medio muerto de frío.

Y movido por la compasión, le había cambiado los pantalones nuevos por sus calzones viejos y rotos”

¿Cuántos de nosotros seríamos capaces de hacer algo así?

La gente empezó a ver todo lo que el Santo Cura de Ars hacía…

Y así, ¡Empezó a hacerse popular!

Tan buscado era, que hasta venían personas de otros lugares para escuchar sus sermones y confesarse con él.

La gente empezó a decir que él era un santo; cosa que a él no le gustaba, porque se consideraba un pobre pecador.

Cuando el Obispo se dio cuenta de esto, mandó a un mensajero para que escuchara sus sermones y le trajera un reporte de lo que estaba pasando.

Al regreso, el Obispo le preguntó:

–     “¿Y bien, tienen algún defecto los sermones del Padre Vianney?

El mensajero respondió:

–      Sí, Monseñor, tienen tres defectos. Primero, son muy largos. Segundo, son muy duros y fuertes. Tercero, siempre hablan de los mismos temas:

LOS PECADOS, LOS VICIOS, LA MUERTE, EL JUICIO, EL INFIERNO Y EL CIELO 

 –       “Bueno, ¿Y tienen también alguna cualidad? – preguntó el señor obispo.

Satanás le gritó: “Faldinegro odiado. Agradpezcale a ESA que llaman Virgen maría; si no, ya me lo habría llevado al Abismo.”

El mensajero contestó:

–         “Sí, tienen una cualidad: las personas se conmueven, se convierten y empiezan una vida más santa de la que llevaban antes”.

Entonces el Obispo dijo:

–     “Pues si es así, por esta última cualidad, creo que se le puede perdonar al Cura de Ars los otros tres defectos”.

Con la visita de tantas personas, entre 300 y 400 por día, tenía que confesar durante largos ratos. Llegó a estar en el confesionario ¡Hasta por 16 horas diarias!

¡En su último año de vida, se dice que llegaron a visitarle cien mil peregrinos!

Estando en el confesionario, a veces sufría mareos y se le entumían las piernas. Sentía que se congelaba en el invierno y que se deshidrataba en el verano…

Pero nada detenía su celo por la salvación de las almas.

Él quería que todos supieran que ¡DIOS NOS AMA! Podemos decir que San Juan María, de modo heroico, ¡Entregó su vida por amor, en el confesionario!

Muchas personas hicieron peregrinaciones a Ars, en vida de este santo …

En esa época se hablaba de él, como nosotros hablábamos de su Santidad Juan Pablo II, el Padre Pío o la Madre Teresa de Calcuta, cuando todavía vivían.

A él venían todo tipo de personas: obispos, sacerdotes, religiosos, jóvenes, enfermos…Todos ellos querían conocerlo…

con algunos de ellos, Dios le dio el don de ver sus pecados…

“Las almas cuestan la Sangre de Cristo y el sacerdote no puede dedicarse a su salvación, sin participar personalmente en el “Alto Precio de la Redención”.

Y a muchos les llegó a decir los pecados que no confesaban…

¡Qué tranquilos y agradecidos se habrán sentido después de reconciliarse con Dios!

Y así vivió 45 años como cura de Ars.

EL SECRETO DE SAN JUAN MARÍA ERA “DARLO TODO Y NO CONSERVAR NADA” …

Darlo todo por amor a Dios, su Oración era: “Dios mío, concédeme la gracia de amarte tanto cuanto yo sea capaz”.

Ojalá que puedas recordar estas palabras para que tú también le puedas decir a Dios,

“DIOS MÍO, CONCÉDEME LA GRACIA DE AMARTE TANTO COMO SEA CAPAZ”.

Imagínate, este hombre al que no aceptaban para ser sacerdote, fue declarado “Patrono de los sacerdotes de Francia” en 1925…

Y en 1929, cuatro años más tarde, fue declarado «PATRONO DE LOS SACERDOTES DEL MUNDO» por el papa Pío XI …

A San Juan María, nunca lo dejaron salir de Ars y él obedeció.

Pero ahora, Dios quiere que todo el mundo sepa de él; Dios quiere que imitemos sus virtudes y que nos sintamos inspirados por su ejemplo.

Por eso, del 19 julio del 2009 al 19 de julio del 2010, el papa Benedicto XVI declaró el “Año Sacerdotal” y escogió a San Juan María como modelo a seguir para los sacerdotes de hoy.

Recuerda la vida de San Juan María Vianney y pide su intercesión cuando sientas que no puedes lograr lo que te piden en la escuela, en tu familia o en cualquier otra circunstancia.

¡No tengas duda de que Dios, también a ti, te dará la perseverancia que necesites!

Fuente: https://tuparroquiainmaculada.com/san-juan-vianney-modelo-de-perseverancia-para-el-sacerdocio/

La pequeña iglesia del pueblito de Ars, en Francia, era calurosa en extremo en el verano y se congelaba en el invierno.

Así y todo, la gente venía; a veces los fieles esperaban durante días y luego se aglomeraban para tener la oportunidad de confesarse.

El Padre Juan María Bautista Vianney llegaba a la iglesia a la una o dos cada mañana, llevando una vela encendida.

Después de rezar frente al altar, se sentaba en el confesionario tras la rejilla y comenzaba a escuchar confesiones.

Para este sacerdote de pueblo, el día pro­seguía de la misma manera hasta bastante entrada la noche, para comenzar nuevamente temprano a la mañana siguiente.

La corriente de peregrinos no terminaba, porque todos querían confesarse con el cura de Ars.

¿Quién era este hombre que cada año atraía a miles de peregrinos de toda Francia hacia una remota aldea situada en las colinas cer­canas a la ciudad de Lyons?

Juan María Vianney, hijo de un campe­sino, había tenido escasa educación formal y apenas había aprobado sus exámenes de latín en el seminario,

Donde algunos decían que NO había aprendido suficiente teología ni para escuchar confesiones.

Su aspecto era también bastante humilde, de cuerpo enjuto por el excesivo ayuno, mejillas hundidas, piel curtida y cabello prematura­mente blanquecino.

Solamente sus ojos azules revelaban la intensidad del Celo que sentía por Dios.

En la Tierra el Amor de Jesús DOSIFICA nuestro calvario, Y ÉL ES EL CIRENEO que nos ayuda a recorrer el Camino…

Como si fuera un virus contagioso, este celo “prendió” en la población y encendió una renovación religiosa que llevó a innumerables personas a la Cruz de Cristo.

Numerosos obstáculos. 

El amor que Juan María le tenía a Dios y a la Oración parecía ser innato, aun­que su madre se lo había alimentado desde temprano.

Siendo el cuarto de seis hijos, nació el 8 mayo de 1786, en el pueblito de Dardilly, a unas cinco millas de Lyons.

Cuando era niño, Juan María asistía a misa con su familia en secreto porque las iglesias estaban cerradas, una trágica consecuencia de la Revolución Francesa.

Con todo, el muchacho aprovechaba cualquier oportunidad que tenía para rezar en la pradera, cuando llevaba a pastar a los anima­les de la familia.

A los 16 años de edad, les dijo a sus padres que quería ser sacerdote, iniciándose así lo que fue una pro­longada y dificultosa travesía…

Y si no hubiera sido por su intenso deseo de hacer realidad su vocación religiosa, sin duda habría desistido de la idea. Primero, se topó con las objeciones de su padre.

Por un periodo de 35 años el santo Cura de Ars fue asaltado y molestado, de una manera física y tangible, por el demonio. Solían ser horribles ruidos y gritos estentóreos que parecían provenir del exterior de la casa parroquial..

Pasaron tres años antes de que le permitiera abandonar la granja familiar para irse a vivir en la ciudad vecina de Ecully, donde estu­diaría bajo la tutela del párroco del lugar, el padre Carlos Balley.

Segundo, Juan María tenía muy poca educación y no lograba avanzar en latín. Su ren­dimiento escolar era deficiente y por mucho que estudiara, no podía recor­dar la gramática del latín.

Luego en 1809, fue llamado al servicio militar, pero antes de que su destacamento partiera hacia su destinación, Juan María enfermó y no pudo salir; a raíz de lo cual fue considerado desertor y tuvo que pasar el año siguiente ocul­tándose en una aldea lejana.

Finalmente, en 1811, se declaró una amnistía general para los deserto­res y Juan María ingresó al seminario para continuar sus estudios, pero se angustiaba por no poder aprender el latín,

Y después de varios meses en el seminario salió reprobado en la primera serie de exámenes.

Estando casi al punto de la desesperación, el padre Balley salió en su ayuda.

Solicitó que lo autorizaran a edu­car personalmente al seminarista y lo consiguió.

Finalmente, el joven Vianney pasó las pruebas requeridas y fue ordenado sacerdote el 13 de agosto de 1815, a la edad de 29 años.

Destinación nueva y difícil.

Durante dos años y medio, el nuevo sacerdote sirvió como asistente de su protector, el padre Balley, en Ecully.

Pero cuando éste falleció en 1818 y designaron a un nuevo párroco, a Juan María lo destinaron como párroco al pequeño pueblo de Ars, distante unas 18 millas.

“No hay mucho amor a Dios en aquella parro­quia —le dijo el vicario general— tú llevarás algo.”

La aldea, de 200 habitantes, tenía cuatro tabernas y era conocida por las alocadas fiestas y bailes que allí se hacían. Pero el sacerdote, ya de 31 años, se puso a trabajar.

Muy tem­prano cada mañana se iba a la ruinosa iglesita y pasaba horas ante el altar derramando lágrimas y rogándole a Dios que convirtiera a la gente de su parroquia.

Durante toda su vida, nunca dejó de elevar esta Oración por las conversiones. La pasión por las almas lo definía y estaba dispuesto a sufrir lo que fuera si eso servía para que más personas se volvieran a Cristo.

A su constante intercesión añadía una extrema penitencia: ayu­naba varios días seguidos y dormía en el suelo duro, sin calefacción alguna.

Durante años vivió comiendo una sola vez al día: un plato de papas hervidas.

Al principio los feligreses eran indiferentes a lo que el padre Vianney predicaba.

Sin embargo, era difícil hacer caso omiso de lo que decía por el buen ejemplo que daba: su Oración era constante, su vida enteramente dedicada a Dios, y su dedicación al pueblo era genuina.

Además, la repulsa que sentía por el pecado le impedía ceder.

Cuando exhortaba a sus feligreses a que salieran de las tabernas y vinieran a la iglesia, no trabajaran los domingos y pusieran fin a los excesos de los bailes, enton­ces empezaron a escucharle, tocados por sus palabras.

Las peregrinaciones que dirigía hacia santuarios locales y una magnífica procesión que organi­zaba cada año en honor de la fiesta de Corpus Christi eran para los luga­reños recordatorios concretos de que Dios se encontraba entre ellos.

El sacerdote estaba convencido de que todos, incluso los campesinos que trabajaban la tierra, podían acer­carse a Dios.

Promovía la devoción al Santísimo Sacramento y enseñaba a los aldeanos a examinarse la con­ciencia y rezar, diciéndoles:

“Nuestro buen Dios no busca oraciones ni lar­gas ni hermosas, sino las que salen del fondo del corazón.”

Por las noches, empezaban a doblar las campanas y la gente se congregaba para las oraciones vespertinas.

El rezo colectivo de los pobladores comenzó a cambiar com­pletamente la atmósfera de la aldea de Ars, y empezaron a verse numerosas conversiones.

“La gracia de Dios es tan poderosa —dijo uno de los aldea­nos— que pocos pueden resistirse.”

Cuerpo incorrupto de San Juan María Vianney

Dones espirituales.

Desde sus primeros años en Ars, tal vez por la intensa vida de Oración y sacrificio que llevaba, Dios empezó a desarrollar en él una serie de dones sobrenatu­rales,

Los cuales, combinados con su capacidad para estimular al pueblo a arrepentirse y buscar la misericor­dia de Dios, pronto lo convirtieron en un confesor muy buscado.

Durante una misión realizada en 1823 en una parroquia cercana, fue tan grande la multitud que se reunió en torno a su confesionario que casi lo derribaron.

Conforme fue creciendo la fama de Vianney, muchos peregrinos empeza­ron a llegar al pueblito.

Querían ver personalmente a este humilde sacer­dote diocesano y el efecto que su ministerio tenía sobre los habitantes de Ars, que muchos empezaron a lla­mar un “oasis de santidad”.

Hacia el final de su vida, la cifra de peregrinos que llegaban a Ars cada año se esti­maba en 80.000.

Bajo la inspiración del Espíritu Santo, Vianney podía leer el corazón de los que venían a verlo.

Por ejem­plo, una mujer paseaba por la plaza de la ciudad un día cuando se cruzó con él.

El santo Cura llegó a entender que cuando más molestaba el demonio era porque iba a haber un gran penitente. Parece que en 1845 cesaron las instigaciones del demonio, y el Cura de Ars fue agraciado con un poder extraordinario para expulsar demonios de las personas poseídas.

“Señora —le dijo— sígame”.

Por el camino, el padre Juan María le empezó a revelar la vida de pecado que ella llevaba y poco después la mujer se convirtió.

Otro hombre, un científico bien conocido que se jactaba diciendo que sólo se dejaba guiar por la razón, fue a ver al sacerdote sólo por curio­sidad.

Después de la misa, el padre le hizo señas para que lo siguiera hacia el confesionario, donde de repente el hombre se puso a llorar.

“Padre —le dijo— no creo en nada. Ayúdeme.”

Después de nueve días de conversar con el padre, el hombre llegó a ser un devoto creyente.

Conforme la gente confesaba sus pecados, Vianney solía llorar por ellos, lo que los movía a un profundo arrepentimiento.

“¡Qué lástima!” solía decir.

Un sacerdote que había visitado el confesionario dijo una vez: “Aquella simple frase ‘qué lástima’, con toda su hermosura, demostraba el daño que el pecado había causado en el alma.”

Incluso, era sabido que el confesor les recordaba a los penitentes los pecados que habían olvidado mencionar.

Los jóvenes le consultaban para que les ayudara a discernir si tenían alguna vocación religiosa.

Los enfer­mos llegaban pidiendo oración por sanación.

Y si había alguna curación física —de las que hubo muchas— Vianney las atribuía a la intercesión de su amada Santa Filomena, una mártir de los primeros cristianos.

Un gran desgaste.

La condición de celebridad a la que llegó el padre Juan María Vianney le causó un gran desgaste personal.

Era prácticamente prisionero del confesionario, ya que se pasaba allí 18 horas al día. Su gran tentación era irse de Ars para entrar en un monasterio donde pudiera “llorar por mi pobre vida”.

Este pen­samiento lo atormentaba, de modo que reiteradamente pidió permiso a su obispo para dejar su puesto e irse a vivir en aislamiento, pero cada vez le fue negada la autorización.

Varias veces llegó incluso a abandonar la aldea, pero pronto se daba cuenta de que Dios lo llamaba a permanecer en Ars y regresaba.

Una vez fue a casa de su hermano en su ciudad natal de Dardilly, pero los peregrinos lo siguie­ron hasta allí.

De forma especial le preocupaban los pobres y muchas veces se le veía con ropas raídas, porque había dado lo que tenía a los necesitados.

En 1823, fundó una escuela gratuita para niñas, que finalmente se transformó en un orfanato.

Este hogar, llamado La Providencia, estaba a cargo de tres mujeres jóvenes de la aldea y llegó a ser un refugio para Vianney, donde podía escapar de las multitudes por un fugaz momento.

Además de comer allí, dejaba tiempo cada mañana para enseñar catecismo.

Eran tanto los visitantes que querían escuchar sus enseñanzas que las clases finalmente tuvieron que trasladarse a la iglesia.

Pero VIANNEY NO ESTUVO LIBRE DE ANTAGONISMO, especialmente al prin­cipio de su ministerio. Algunos de los sacerdotes locales se mostraban escépticos, envidiosos o ambas cosas a la vez.

Pero su opositor más tenaz fue el diablo. Durante el transcurso de 35 años, Vianney tuvo que soportar la actividad demoniaca que había de noche en su casa parroquial.

Los alari­dos, violentos golpes contra la puerta y otros ruidos extraños que hacían estremecerse la casita eran frecuentes.

Pronto se dio cuenta de que la activi­dad aumentaba la víspera del día en que vendría a verlo un “gran pecador”. “Es buena señal —solía decir— siem­pre hay buena pesca al día siguiente.”

Durante 41 años, el padre Juan María Vianney fue el sacerdote de la pequeña aldea. Al final de su vida, llegó a aceptar el hecho de que Dios nunca le concedería el tiempo de soledad que había deseado.

Falleció el 4 de agosto de 1859 a los 73 años de edad. Ya aclamado como santo por la gente, San Juan María Vianney fue canonizado el 31 de mayo de 1925,

Y posteriormente nombrado Patrono de los sacerdotes diocesanos.

Su vida puede resumirse con uno de sus pro­pios dichos:

“Ser amado por Dios, estar unido a Dios, vivir en la pre­sencia de Dios, vivir para Dios. ¡Oh, qué hermosa vida y qué hermosa muerte!”

N58 PECADO Y LIBERACIÓN


Debido a las importantísimas Enseñanzas que vamos a recibir en los artículos que N S Jesucristo quiere impartirnos en los próximos días, repetimos este post.

Para que lo meditemos y reflexionemos en lo que estamos haciendo en nuestra vida diaria…

Deuteronomio 18 – Biblia de Jerusalen

Amonestación contra costumbres paganas

9. Cuando hayas entrado en la tierra que Yahveh tu Dios te da, no aprenderás a cometer abominaciones como las de esas naciones.

10. No ha de haber en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, que practique adivinación, astrología, hechicería o magia,

11. ningún encantador ni consultor de espectros o adivinos, ni evocador de muertos.

12. Porque todo el que hace estas cosas es una abominación para Yahveh tu Dios y por causa de estas abominaciones desaloja Yahveh tu Dios a esas naciones delante de ti.

13. Has de ser íntegro con Yahveh tu Dios.

14. Porque esas naciones que vas a desalojar escuchan a astrólogos y adivinos, pero a ti Yahveh tu Dios no te permite semejante cosa.

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Éxodo 20 – Biblia de Jerusalen

Los Diez Mandamientos

1. Entonces pronunció Dios todas estas palabras diciendo:

2. «Yo, Yahveh, soy tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre.

3. No habrá para ti otros dioses delante de mí.

4. No te harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra.

5. No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahveh, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian,

6. y tengo misericordia por millares con los que me aman y guardan mis mandamientos.

7. No tomarás en falso el nombre de Yahveh, tu Dios; porque Yahveh no dejará sin castigo a quien toma su nombre en falso.

8. Recuerda el día del sábado para santificarlo.

9. Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos,

10. pero el día séptimo es día de descanso para Yahveh, tu Dios. No harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el forastero que habita en tu ciudad.

11. Pues en seis días hizo Yahveh el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contienen, y el séptimo descansó; por eso bendijo Yahveh el día del sábado y lo hizo sagrado.

12. Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que Yahveh, tu Dios, te va a dar.

13. No matarás.

14. No cometerás adulterio.

15. No robarás.

16. No darás testimonio falso contra tu prójimo.

17. No codiciarás la casa de tu prójimo, ni codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo.»

EL PECADO ORIGINAL PROVOCÓ LA MUERTE DIOS…

MI APRENDIZAJE SOBRE EL PECADO

Durante los siguientes tres años, estos dos pasajes bíblicos adquirieron su plena relevancia, en el ministerio al cual había sido llamada.

Durante ese tiempo mi aprendizaje fue intensivo y en los años posteriores, aunque de manera más esporádica, nunca dejaron de presentárseme estos singulares combates.

Al año siguiente de mi conversión, conocí al que sería mi director espiritual por casi catorce años y su oración, su sabiduría y su santidad; me guiaron en el escabroso sendero por el que me llevaba la Voluntad Divina.

En la parroquia a la que pertenecía, él ayudaba al párroco con las misas matutinas y presidía las asambleas de oración que los lunes de cada semana seguían después de la Misa de 7pm. en el Templo de Nuestra Señora de los Dolores.

También supervisaba los diferentes ministerios y los grupos de evangelización que se habían formado.

En todo ese tiempo, el ministerio de sanación y liberación era conducido por Jesús a través de mi indigna persona. Y asistí a más de quinientas liberaciones.

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Lo que había aprendido en la casa de Alfonso era esto:

La confesión frecuente y la Eucaristía diaria, además del Rosario meditado con lecturas bíblicas, rezado en grupo por los demás y con maravillosas alabanzas, cantadas con fervor y adoración a la Santísima Trinidad, a María y al Espíritu Santo; eran el baluarte de nuestro grupo de guerreros oradores por la Liberación.

Siempre cuando había oportunidad, le preguntábamos al Señor en cada caso en particular; que era lo que ÉL quería hacer y Él nos señalaba con instrucciones precisas, cuantos días de ayuno y oración requeríamos y nos mostraba la estrategia a seguir.

Porque cada liberación era única, así como cada persona era diferente; como únicas y diferentes eran también las almas que requerían nuestra ayuda y distintos los pecados cometidos y los espíritus que estaban atormentando a los individuos.

Nuestras batallas más duras y más llenas de espectacularidad, eran contra las posesiones por los pecados de idolatría y el espíritu de Lujuria.

Llegué a presenciar combates que en comparación, lo sucedido con David era como un juego de niños.

Y varias veces los que terminábamos experimentando algo similar a los efectos especiales de la película Matrix, éramos los guerreros que tratábamos de liberar al que sufría la esclavitud por el Maligno.

Lo más penoso, eran las venganzas. Porque el Infierno es experto en desquitarse de lo que considera agravios insultantes…

Y más infligidos por una ‘perra y estúpida mujercilla’, como me llamaban a mí. Porque como machistas, son maestros y nadie los supera.

Yo aprendí a lidiar con todo eso y le entregaba todos los inconvenientes que surgían, al Señor.

Pero en una ocasión en que fue especialmente dolorosa y terrible la venganza que tuve que soportar…

Como la paciencia no es mi atributo principal, renegué y me porté como toda una mocosa majadera, en el apogeo de su berrinche.Le-dernier-exorcisme-Daniel-Stamm-critique-film-horreur-epouvante1Le reclamé a Jesús:

–          ¿Por qué tengo que hacer el trabajo de tus obispos? Yo no tengo la culpa que ellos no quieran sufrir, ni boxear…

O andar de toreros espontáneos con las huestes de horrorosos diablos, que pululan por todas partes, atormentando a los que no quieren entender las consecuencias de sus pecados.

Jesús me miró tan, pero TAN TRISTE…

Que yo me sentí como el microbio más patético y despreciable que pudiera existir.

Y sentí tanto arrepentimiento, que me postré llorando, le pedí perdón y le prometí que ya no me volvería a portar mal con Él.

Qué siempre cumpliría con mi ministerio, en donde quiera y como fuera; tan sólo por hacerlo feliz a ÉL.

Pero me sentía tan desconsolada, que le dije a Jesús:

–      Señor. ¿Por qué no les abres a todos, los ojos espirituales; para que contemplen la realidad de su situación con respecto al pecado?

Y Él me contestó muy serio:

–      ¿Quieres que se mueran de un infarto?

Su Infinito Amor y su Infinita Paciencia, también nos protege de nosotros mismos.

Pero mientras tanto le destrozamos su Sacratísimo Corazón, con todas nuestras estúpidas frivolidades.

Recuerdo que en una ocasión, la lucha era totalmente feroz en una liberación muy especial; para la cual Jesús nos había prevenido de manera muy particular y donde había demonios muy poderosos por el incesto, la perversión y el satanismo juntos.

En aquellos días, Jesús todavía no me había prohibido usar pantalones, que era una de mis prendas favoritas. Y yo, ya había adquirido experiencia y la voz ya no me temblaba, cuando de apabullar a Satanás se trataba.

 Y si alguien ajeno hubiese entrado a nuestro recinto de combates, hubiera visto como la que  parecía suspendida del techo era yo…

Pues era sostenida alrededor de mi cuerpo por una mano invisible y horrorosa que abarcaba casi toda mi cintura, que en aquel entonces medía alrededor de 66 cm.

La intención era estrellarme contra el piso, mientras todos mis compañeros tenían su propio combate particular; pues llegó un momento en que no había nadie que pusiera almohadones debajo de mí.

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Y el esclavizado por las huestes infernales, parecía estar dormido tranquilamente, sobre la colchoneta que teníamos en la estancia.

Con una serenidad que sólo el Espíritu Santo es capaz de proporcionar, le grité a Lucifer:

–          ¿Vas a matarme? ¿Ya le pediste permiso a Jesús, Señor de la Vida y de la Muerte? Porque te advierto que te voy  a costar muy cara. Y el castigo que ya te dieron, no será nada comparado con el que te voy a proporcionar yo.

POR LA SANGRE PRECIOSÍSIMA DE JESUCRISTO LES ORDENO:

¡SI NO SE LARGAN TODOS EN ESTE MISMO INSTANTE, LAMENTARÁN EL DÍA QUE ENTRARON A POSEER A ESE HIJO DE DIOS!

¡¡¡¿Entendieron?!!! ¿O quieren que se los explique con palitos y bolitas? Anda, ¡LÁNZAME! ¿Crees que te tengo miedo? ¡Mira!… -Y comencé a cantar  el Magníficat con un gozo inefable…

Más o menos a la mitad del Himno, todo quedó suspendido como por encanto.

Y se hizo un silencio sepulcral.

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De repente me descendieron del techo con una suavidad muy delicada. (Como soy ciega y sorda espiritual, no estoy segura. Ahora que lo pienso, tal vez fue mi Ángel de la Guarda)

Y cuando todo terminó, todos parecíamos boxeadores de peso mosca que hubieran luchado quince rounds con un gigantón de peso completo.

Hacer feliz al Señor era lo único que me importaba y el costo era lo de menos.

Esa vez duré tres días en cama, hasta con fiebre; pero todos estábamos muy contentos.

La única huella extraordinaria de lo que había pasado, fue una quemadura con la forma de una mano gigantesca, que por el frente mostraba la silueta perfecta de un pulgar alargado con una uña tremenda.

Y alrededor de mi costado se veía la palma y casi toda la parte central y baja de mi espalda, mostraba cuatro dedos enormes que se llenaron de un montón de pequeñas ampollas que parecían burbujas. (Como los empaques que protegen los electrónicos cuando los compramos)

Mi hermana me curó con la pomada amarilla que se utiliza para las quemaduras y los siguientes quince días, tuve que dormir cuidadosamente recostada sobre el lado que no había sido lastimado, hasta que mi lesión sanó.

Lo más extraño, es que mi blusa de seda blanca que me gustaba tanto, ¡Estaba intacta!

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Con cada liberación, siempre aprendía una nueva lección sobre las consecuencias de nuestra ligereza en el pecar.

Combatir con Satanás era magistral y en cada ocasión aumentaba nuestro adiestramiento y el caudal de conocimientos que nos hacía comprender más el sufrimiento humano y nuestra participación directa e involuntaria por nuestra ignorancia, con los pecados que todos cometemos.

Y que sin la extraordinaria capacitación que yo estaba recibiendo de manera tan insólita, jamás hubiera comprendido y asimilado en toda su pavorosa dimensión:

la terrible realidad de lo que significa verdaderamente el Pecado y lo que se esconde detrás de él.

No hay pecados triviales. Por eso Jesús insiste tanto en que seamos santos y perfectos.

El pecado nos deforma y nos enferma, también físicamente.

Aparte de separarnos de Dios y permitir a Satanás que ejerza un dominio completo sobre nuestros pensamientos y nuestros sentimientos.

Terminando con un control tiránico e implacable, sobre nuestra conducta.Si todos los hombres reflexionaran en esto, se vaciarían los gimnasios y se llenarían las iglesias.  Porque es mucho más importante la belleza y la salud del alma, que la del cuerpo.

A éste se lo comerán los gusanos, pues estamos sujetos a la corrupción de la tumba.

Pero las del alma, nos acompañarán por toda la Eternidad y regenerarlas en el Más Allá, está mucho más que complicado.

Y ES AQUÍ Y AHORA, MIENTRAS ESTAMOS ENCARNADOS; CUANDO PODEMOS EJERCITARLAS.

Pero el materialismo imperante nos ha vuelto ciegos a todo esto. Y la gran apostasía nos impide reconocer estas verdades.

Por ejemplo el odio y la falta de perdón, son los causantes directos de casi todas las formas de cáncer.

Cada enfermedad tiene su raíz en el pecado correspondiente. Y así podría seguir con una lista interminable…

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Nómbrenme un pecadillo que para ustedes pueda ser aparentemente insignificante y yo les relataré una historia vivida en nuestras evangelizaciones.

Puedo contarles innumerables vivencias reales; algunas con desarrollos tragicómicos, que les ilustrarían de innumerables y maravillosas maneras, todo lo que estoy tratando de exponerles.

Yo casi lloro de impotencia, cada que escucho a un sacerdote decir: ‘Las verdaderas posesiones son muy raras. Hay que hacer un estudio muy minucioso y luego determinar el tratamiento psicológico o psiquiátrico que se debe aplicar al paciente.’

Y esto lo han  dicho también, algunos teólogos reconocidos a nivel mundial.

Cuando los oigo decir esto pienso:

“este pobre iluso, jamás se ha topado con Satanás en su pavorosa realidad. Sólo lo proclama por su conocimiento intelectual y su formación teológica…Tal vez habrá visto las muestras de los pobres esclavizados y una que otra manifestación sobrenatural…Pero, ¡No lo conoce nadita! Porque si lo conociera, ¡Jamás diría eso!

También la infestación satánica me enseñó, por qué en el Antiguo Testamento los judíos tenían tantas ceremonias para purificarse.

Por ejemplo, cuando los leprosos eran curados o cuando alguien agonizaba y por cualquier motivo tenían que tocar al muerto; entonces tenían que subir al Templo de Jerusalén y hacer sus ritos especiales, porque se habían contaminado.

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En una liberación muy especial, se me aclaró el misterio.

La lepra infestaba al cuerpo por los pecados de impureza; así como sucede ahora, con las ETS y la plaga del Sida.

Y también comprendí que los pecados cometidos por el difunto, eran espíritus vivos que se metían en el alma del pobre mortal, que estaba auxiliando al que había fallecido.

Porque antes del Sacramento del Bautismo, por causa del Pecado Original; Satanás tenía acceso total a cualquiera de las almas que quería infestar.

Ya que el Sacramento del Bautismo, funciona como una coraza protectora, contra todos los ataques infernales; a menos que la resquebrajemos, con nuestra ligereza en el pecar.

Por eso me encuentro totalmente pasmada, con los que quieren ‘Modernizar la Iglesia’.

Me encantaría saber la respuesta de los que a ultranza y contra lo que sea, quieren que; por ejemplo el Adulterio de un segundo matrimonio, sea aceptado y los contrayentes no estén excluidos de la comunidad eclesial…

Y RECIBAN LA COMUNIÓN, porque ellos anhelan y tienen derecho a alimentarse del Manjar de Nuestro Dios Sacramentado.

¡¡¡Por Dios!!!

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¿Y qué piensan hacer con la CATERVA DE DEMONIOS generados por todos los pecados derivados de esta situación particular?

¿A dónde se van a ir o cómo los piensan expulsar o en qué los van a convertir? ‘¿Hay alguien que quiera explicarme esto?

Porque una cosa es muy clara, ellos (Los espíritus demoníacos) por su propia voluntad, no van a abandonar la presa humana que les sirve de casa.

El Antiguo Testamento, especifica claramente todas las situaciones que podían contaminar el alma y los rituales a seguir para limpiarla.

Si esto sucedía con los pobres hebreos que eran el Pueblo Elegido, imaginen por un momento lo que pasa en nuestra actualidad con los cristianos light

que acomodan la Sagrada Escritura a su conveniencia y cometen ‘pecados comprensibles’ dada su situación muy particular.

Y con los tibios que están reacios a comprometerse; pues no quieren complicarse la vida, como les sucede a los pobres ‘loquitos y delirantes carismáticos del Espíritu santo’…

 Porque piensan que con una rodilla doblada ante el altar del paganismo, pueden vivir cómodamente sin perder nada de lo que es más preciado para ellos.

Y sin renunciar al egoísmo placentero que les permite disfrutar de la Fe que ya se fabricaron y que nada les exige.

Y con la otra rodilla doblada ante el altar del Santísimo, ya se ganaron un Cielo que un Dios amoroso y comprensivo no les puede negar, porque asisten religiosamente a Misa los domingos y…

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¿¡Para que meterse en complicados fanatismos!? ¡Qué por cierto hacen lucir bastante mal a los pobres chiflados carismáticos, que están determinados a embrollar la vida de los demás; sólo porque no comparten sus trastornadas ideas!

LA VIDA ES CORTA Y HAY QUE GOZARLA…

Que al fin y al cabo, cuando sea el momento  preciso, ellos pedirán perdón por sus pecados y ¡Asunto solucionado! Fueron más astutos que nadie, se pasaron de listos y ya se sienten capaces de  enseñarle el Padre Nuestro al señor  Cura… ¿O NO?

Lamentablemente solo la estupidez de los soberbios puede presumir así.

Lucifer les demostrará en el Abismo Pavoroso del Infierno, las fallas de todos sus ‘comodísimos’ argumentos.

Y para los modernísimos  ateos y satanistas: los pobres ilusos y estúpidos cristianos, no somos más que una caterva de idiotizados seguidores de un pobre perdedor… Que también terminamos siendo perdedores.

 Y dicen: Allá ellos con sus ideas extravagantes, porque en la New Age están todas las verdaderas respuestas… Y en… etc, etc, etc.

new age

Y de esta magnífica forma, los que hemos descubierto la Verdad contenida en Jesucristo, que ahora más que nunca mantiene su vigencia,

Y que está teniendo el más poderoso cumplimiento de todo lo que contiene el Libro del Apocalipsis; terminamos aislados completamente…

¡Hasta dentro del círculo interior de nuestra propia familia!

Nuestra angustia aumenta porque ninguno de los que amamos, está dispuesto a hacernos el menor caso y siempre, casi salen huyendo cuando nosotros empezamos a hablar de Dios…

PARA ENTENDER MEJOR TODO ESTO

¿Se han fijado que en todos los pasajes del Evangelio donde Jesús sana a un enfermo o libera a un endemoniado, termina exhortándole: ‘Vete y no peques más’?

¿Y que en los diferentes exorcismos realizados por Jesús y narrados por los Evangelistas, también el Maestro Divino hace una clara distinción entre demonios y ‘espíritus inmundos’.?

Bueno, pues la diferencia es la siguiente:

Los demonios son los ángeles creados por Dios que pecaron, perdieron la batalla con San Miguel y sus legiones y fueron sentenciados y castigados por Dios.

Fueron arrojados del Cielo, hasta los Abismos del Infierno, que fue creado por su causa.

Son los ‘ángeles caídos’ que ahora andan sueltos entre nosotros; aumentando el botín de almas incautas e irresponsables, a las que están arrastrando consigo hasta el Reino Maldito de Satanás.

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Los ‘espíritus inmundos’ los generamos nosotros con nuestros pecados realizados sin arrepentimiento y con lo que consideramos ‘defectillos’ que no tienen mayor importancia y que nos esforzamos muy poco para erradicar.

Por ejemplo la falta de perdón y la amnesia repentina que nos ataca cuando rezamos el Padre Nuestro y nos topamos con la frase: ‘Perdona nuestras ofensas, COMO nosotros perdonamos…

Esa incómoda palabrita, contiene la clave de toda nuestra relación con Dios…

Cuando Dios nos creó, lo hizo pensando en un templo vivo para que lo contuviera a Él.

Con el Pecado, Satanás le robó su templo viviente del Espíritu Santo y… ¡Adivinen en templo de quién nos convirtió!

Por eso es tan indispensable la CONVERSIÓN. Y por eso el Cielo insiste tanto en ello. También es otra de las poderosas razones, por la que castiga tan duramente la idolatría…

Y son tantos los católicos ‘creyentes’ que saliendo de Misa se van a las clases yoga, a las sesiones curativas del reiki y la acupuntura, a sus clases de artes marciales o de meditación cristiana yogística, etc.

Y decoran su casa con los principios del feng shui y las hermosas esculturas de las hadas, los dioses paganos como los budas panzones  para la buena fortuna o las esculturas griegas y romanas, que sólo tienen para ‘admirar el arte clásico’.

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Y tantas creaturas hermosas y fantásticas que en razón de un arte decorativo, ni siquiera imaginan el imán que significan para lo Maligno y lo que verdaderamente constituye el no deshacerse de todas estas posesiones.

Trataré de explicárselos más claramente haciéndoles una comparación con la gestación de un bebé humano.

Cuando el diablo nos pone una tentación, nosotros con nuestra voluntad decidimos si vamos a convertirla en un  pecado.

Y cuando la ejecutamos, es algo muy similar al coito de un hombre con una mujer.

En el apareamiento humano, si las condiciones han sido las favorables, se realiza la concepción de lo que primero es un diminuto embrión y culmina con el desarrollo de un ser completo y perfecto, después de nueve meses de gestación: un bebé.

¡El milagro de la vida! Realizado por el ejercicio de la procreación humana.

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Cuando ejecutamos el pecado, en nuestro cuerpo espiritual que tiene iguales y MÁS PODEROSAS potencias que el cuerpo físico y en esto no hay distinción sobre si somos masculinos o femeninos;

TAMBIÉN GENERAMOS UN NUEVO SER.

Y en este caso con la falta de arrepentimiento y el abuso repetido de un pecado consentido y deseado por el placer amargo que produce:

el ‘ESPÍRITU INMUNDO’ que hemos engendrado, continúa creciendo hasta convertirse en un monstruo gigantesco, que termina dominándonos por completo con un vicio que no podemos refrenar y esclavizándonos en nuevas aberraciones.

¿¡Pavoroso!?…  Yo que los conocí de diversas formas, me da escalofrío sólo de pensarlo.

El pecado es un ser vivo y maligno que está adherido a nosotros, dentro de nuestra alma y del que solo podemos desprenderlo con la poderosa vivencia de la CONVERSIÓN.

Pues, sólo EL PODER DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE JESÚS puede arrancarnos de su tóxica influencia.

24LA PRECIOSA SANGRE DE CRISTO

 El Sacramento del Bautismo y de la Reconciliación, pueden liberarnos, para recibir la acción sanadora del Espíritu Santo en todo nuestro ser…

Mientras estamos vivos y encarnados en esta tierra.

Ya que espiritualmente, cuando no hay arrepentimiento, somos como la medusa de la mitología griega:

nuestro corazón es un nido de pavorosas serpientes, que seguirán vivas y nos proclaman acusándonos, como pertenencia exclusiva de Satanás, sin que Dios pueda hacer nada para reclamarnos como posesión suya.

Esto puede aclararnos un poco, el aumento de la MALDAD que nos rodea y que cada vez devora nuestra sociedad con formas más siniestras de pecar.

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Hace veinte años, pasé un período intensivo de seis meses, en los que tuve experiencias todavía más increíbles, pero de las que sólo les sintetizaré esto:

Después de la separación muy dolorosa que hubo entre mi esposo y yo, por la última de sus novias. Yo pasé una temporada con una de mis hermanas, que vivía en lo que entonces todavía era una ranchería, anexa al aeropuerto de la ciudad de Guadalajara.

Estaban la tropa de todos mis sobrinos y sus parientes y amigos que no rebasaban los diez años.

Para no hacérselos largo, terminé formando un grupito de niños a los que estaba evangelizando en el salón de la Iglesia.

Yo estaba muy feliz, por tres razones:

1.- Era la primera vez que daba catequesis evangelizadora para chiquitos y pensé que ya iba a disfrutar unas vacaciones de mis correrías en el Ring Celestial.

2.- Pensé que por fin iba a descansar de las sorpresas.

Porque como me sucedió la primera vez: todos mis encontronazos con Satanás, eran como los espontáneos de las corridas de toros, todo sucedía de improviso y en el momento más inesperado.

Haciendo una analogía, porque no se me ocurre otra: de repente me encontraba vestida de torero y enfrente de una bestia fenomenal.TOROS- SEMANA GRANDE DE BILBAO

¿Qué se puede hacer? El Padre Tiberio me lo había dicho claramente:

Dios te favoreció con ese carisma y debes trabajarlo. No busques ese tipo de oraciones; pero tampoco las niegues. Deja que Jesús obre, como a Él le plazca. Sólo comunícamelo y yo ofreceré las misas y las oraciones por ti.’

3.- Por algo Jesús amaba tanto a los niños.

Ellos no se entrampan en inquisiciones incrédulas y razonamientos escépticos. Aceptan todo y se abrieron a Jesús con una confianza maravillosa…

Y Dios se manifestaba a ellos de forma increíble.

Con estas angelicales criaturitas, todo iba a salir perfecto y sin sobresaltos.

¡Tremenda equivocación! Aquí también mi dolor fue atroz.

En una ocasión, estábamos hablando del perdón y una chiquita de ¡Nueve años! Se convulsionó delante de todo mi grupo y yo me quedé aterrada.

Por primera vez no sabía qué hacer. Mi clase de doctrina se había convertido de pronto en lo que tanto temía.

Pero los niños ejercitaron los dones que el Espíritu Santo les había regalado.

Y yo aprendí otra lección, en mi larga carrera evangelizadora.

Lo que sucedía era que esta pequeñina, había quedado huérfana de su madre a los cuatro años  y desde entonces,

tenía cinco años soportando que tanto su padre como su abuelo paterno, la usaran como a una mujer adulta; desfogando en ella todos sus más bestiales instintos.

Y habían profanado su inocencia de forma brutal.

La infestación diabólica también se produce a través de la violación, (por eso tantas violaciones terminan en locura y suicidio)

Y los diablos que los perversos le trasmitieron, se manifestaron espantosamente.

Afortunadamente Jesús salvó la situación y mi equipo de exorcistas fue toda la tropa infantil, que enfrentó todo con una lógica increíble…

Uno de los niños me dijo:

–          Oye Rosita, el diablo está muy enojado porque Jesús está con nosotros, ¿Verdad?

 Y todos los demás corearon:

–      ¡¡¡SÍ!!! Se enojó muchísimo y por eso tumbó a Daniela.

Punto final.

Ya no hubo preguntas.

Otro día, un espíritu de femineidad se manifestó abiertamente a través de un pequeñín de cinco años, que además de ser sacudido; hizo una demostración de amaneramiento homosexual, verdaderamente pasmoso.

Y esta es una gran revelación para los que no comprenden la homosexualidad infantil; pues DEBERÍAN REVISAR SU CONCIENCIA, en lugar de juzgar y condenar a los pobrecitos homosexuales. (¿Recuerdan Éxodo 20, 5?)

 Y mi equipo de pequeños exorcistas, que con los diferentes dones recibidos comprendió lo que sucedía, la lógica infantil llegó a la misma conclusión.

Habían visto al diablo cuando lo perturbó.

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Después de un cuidadoso interrogatorio, me enteré que a los pequeñines, las visiones les eran mostradas en caricaturas.

Y así veían todas las diabluras de Satanás, en una forma comprensible y sin que los aterrorizara.

Pues así como no podemos ver a Dios como realmente es, sin morir de la impresión; lo mismo sucede con su Arcángel Caído.

Y a cada ser humano le concede verlo, en la proporción de su resistencia y según la misión que deba realizar.

Las únicas personas que lo han conocido en todo su majestuoso horror, tengo entendido que fueron María Valtorta y Sor Faustina Kowalska.

Esta vez, terminado el episodio; los chiquillos oraron como si nada nos hubiera interrumpido y todo continuó con absoluta normalidad.

Me maravillaba que los niños aceptaran con más sencillez y sin espantarse, lo que hubiera escandalizado a un adulto.

En esta ocasión, la razón era por herencia: su abuela era una de las brujas no oficiales y reconocidas del pueblo. (Recuerden Éxodo 20, 5)

Lo más triste fue constatar que en mi grupo que ya había crecido hasta casi noventa participantes, el 80% de los niños, había sufrido algún tipo de agresión sexual y abuso físico.

También aprendí las muchas maneras en que podemos infectarnos espiritualmente, con infestaciones espirituales más espeluznantes que el Sida y el Ébola, principalmente a través del desenfreno sexual.

EN EL MOMENTO DEL APAREAMIENTO, los demonios cambian de casa y si por ejemplo hay un marido o una esposa novel que cediendo a una tentación, deciden echarse una ‘canita al aire’ de la que nadie se va enterar, pues han tomado todas las precauciones.

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Si el incauto que jamás ha pecado con la idolatría, se une a alguien que realiza trabajos de amarres amorosos, magia blanca, brujería o practica la adivinación por medio del tarot y ha tenido por simple curiosidad, una unión homosexual…

Después del devaneo amoroso, no va a comprender la fascinación que repentinamente siente por una sexualidad gay oculta en el closet o peor todavía, por el Ocultismo.

Y tampoco puede resistir a un impulso nuevo y desconocido,  que lo arrastra a pecados más nefandos todavía. ¿Empiezan a captar la idea?…

Pero narrarles todo esto ahora, no lo soportarían. Primero digieran todo esto.

Después por influencia de los niños, acudieron también los padres y se abrió otro grupo de evangelización para ellos. Pero esa es otra historia…

Cuando todo esto sucedía, mis hijos eran pequeños y sólo escuchaban el teléfono descompuesto de los rumores y comentarios que todas estas cosas suscitaban en la familia y con las cuales mi madre, estaba en absoluto desacuerdo.

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Para concluir,  recientemente mis hijos me han llevado a las últimas producciones cinematográficas sobre el tema y me preguntaron:

–     “Oye mamá. ¿Los exorcismos que tú viviste se parecen a esto?

Y se quedaron pasmados cuando les contesté:

–     “El exorcista, el Exorcismo de Emily Rose, el Conjuro y el Rito; son como una sola película ingenua de animados de Walt Disney, frente a las cosas que me ha tocado presenciar. Si se las contara todas, difícilmente las creerían.” 

Si ustedes amados hermanitos en Cristo, estuviesen en mi lugar y le hubieran propinado a Satanás, las soberanas palizas que ambos nos dimos mutuamente;

pero en las que Mi Virgencita Adorable, mi amoroso Papá José y mi incomparable San Miguel Arcángel; siempre lo hicieron huir derrotado, teniendo que soltar a sus presas a pesar de todas sus estratagemas…

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Si hubiesen palpado como yo su odio mortal y hubiesen soportado sus criminales agresiones físicas y espirituales, que casi me costaron la vida en diversas ocasiones… Díganme:

¿Estarían dispuestos a descuidarse con los más ‘mínimos pecados veniales’ para que él pudiese atraparlos finalmente y vengarse a placer de todas las injurias que por vuestra culpa considerara haber recibido?

Medítenlo… 

Sin Jesús, soy la persona más cobarde de la Tierra y casi me desmayo de terror, de sólo imaginarlo y ¡No estoy dispuesta a ser atrapada por él, ni con la puntita de la más pequeña de sus espeluznantes garras!

Lo conozco muy bien y sé de lo que es capaz.

Por eso nadie me saca del Corazón Inmaculado de María Santísima y del Sacratísimo Corazón de Jesús.

Sagrados Corazones de Jesús, María y José

Resguardadita desde allí, estoy dispuesta a volver a vivir todas las experiencias aterradoras y espeluznantes que ya viví tantas veces.

Fortalecida por el Amor de Mi Señor, ¡Veremos de qué cuero salen más correas!

Después de todo lo que Jesús me ha enseñado y me ha llevado a vivir… He comprendido que emprender el camino de la santidad, es la única alternativa.

Otra cosa que comprendí, es que el Sacramento de la Reconciliación, es un poderoso ministerio de sanación interior y de liberación, sencillamente maravilloso.

Ese poder celestial otorgado solamente a los sacerdotes funciona de una forma increíble, aún de manos del sacerdote más pecador.

¡Así de maravilloso es nuestro Dios!

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Si tuviesen visión espiritual, verían como los espíritus inmundos salen disparados como balas, en cuanto el bendito sacerdote dice: ‘Ego te absolvo…’

Y formarían una valla inexpugnable para proteger a nuestros poderosos, benditos y santos sacerdotes, que sólo por haberse consagrado a Dios, son los trofeos favoritos de Satanás.

Y deben sostener unas guerras titánicas, tan solo por mantenerse fieles al Señor.

No se le pueden pedir peras al olmo. A pesar de todos mis esfuerzos, soy solamente una aprendiz de santa. Pero busqué una solución y la encontré como anillo al dedo:

En mis oraciones, le he pedido a Jesús que el pecado me duela físicamente, cómo una advertencia para irme a confesar inmediatamente. Y me lo ha concedido.

También le he suplicado al Padre Celestial, que me preste de su Santidad, cuando le entrego mi absoluta miseria.

Es la única manera de cumplir el requisito de ‘Sed perfectos como mi Padre Celestial es Perfecto.’

Ayúdame a amar a mi enemigo

N259 TESTIMONIO SACERDOTAL


Joel 3 – Biblia de Jerusalen

Juicio de Jehová sobre las naciones

1. «Sucederá después de esto que yo derramaré mi Espíritu en toda carne. Vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos soñarán sueños y vuestros jóvenes verán visiones.

2. Hasta en los siervos y las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.

3. Y realizaré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, fuego, columnas de humo».

4. El sol se cambiará en tinieblas y la luna en sangre, ante la venida del Día de Yahveh, grande y terrible.

5. Y sucederá que todo el que invoque el nombre de Yahveh será salvo, porque = en el monte Sión = y en Jerusalén = habrá supervivencia =, como ha dicho Yahveh, y entre los supervivientes estarán los que llame Yahveh.El Sueño del Infierno

Después de los sueños que tuviera la semana pasada y que fueron mas o menos contados en estas páginas, no tenía dudas de que el ángel se me apareciera nuevamente, para llevarme al Infierno.

Los dos primeros paseos que el me dio, me alegraron bastante, sobre todo el del Cielo.

Pero habiendo recibido la promesa de llevarme al Infierno, no tuve más tranquilidad.

Porque yo debía visitar el lugar de los reprobados en la condenación eterna, para examinar de cerca los horrores sufridos por las almas condenadas, por causa de sus pecados cometidos en la Tierra.

Conociendo esto, hacia muchas noches que dormía sobresaltado.

Y pensaba:

“¿Mi Dios será que el sueño sucederá?”

Y rezaba, rezaba mucho, pidiéndole a Dios que me dispensara de ver el sufrimiento de las almas del Infierno.

Y algunos días pasaron.

Pero cuando fui esta noche, soñé al final…

Soñé que el mismo ángel, de fisonomía alegre y tan divina, que me había llevado al Cielo y antes al Purgatorio.

Se presentó delante de mí, con semblante cargado y austero.

Pregunté:

–      ¿Por qué estas tan serio?

Me contestó:

–       El Infierno es tan horrible que los mismos ángeles de Dios se transforman cuando tienen que ir a el, en el cumplimiento de alguna misión. Yo mismo no deseaba mostrárselo a nadie, pero esta es la tercera vez que tengo el encargo de hacerlo.Pensé para mí mismo:

“Pues ¡Si este ángel quien mora en el Cielo y lo puede todo, no desea ir al Infierno, cuánto mas yo!”

Y me recuerdo que en el sueño, me arrodillaba en el suelo y le decía al ángel que yo tampoco quería ir; pero si esa era la voluntad de Dios, estaba listo.

Le pedí que me ayudara a no estar impresionado con lo que tuviese que ver allá.

El me respondió que Dios quería que yo observara los horrores de la condenación eterna, por causa de mi misión de Sacerdote, a fin de que pudiese predicar mejor contra el pecado.

Y diciéndome estas palabras, me sujetó por la cintura y de repente nos encontramos en el espacio, volando por entre nubes pesadas y amenazadoras.

–    ¡Tengo miedo! – exclamé.

Y me abracé con mi Protector, cuya fisonomía cada vez me abatía más.

Noté entonces que, al contrario de otras veces, íbamos descendiendo.

Y aquella sensación desagradable de que iba a suceder una gran caída, me asustaba en cada momento.

Pensaba de instante en instante, que algún obstáculo se presentara delante de nosotros y mi corazón estaba tan pequeño, como si fuera a dejar de bombear.Esto se acentuaba más cuando entramos en una nube espesa, oscura, aterradora.

Tenía la impresión horrible de que algo extraordinario estaba a punto de suceder y comencé a llorar.

El ángel me abrazó con cariño y me dice:

–     No temas nada. Estas con mi asistencia y tengo poderes de Dios para protegerte.

Y queriendo distraerme un poco, añadió:

–     ¡Mira para arriba!

Fue entonces que, por primera vez observé la Tierra distanciándose de nosotros.

Perdida en el espacio, girando vertiginosamente y en la proporción que descendíamos, ella se volvía cada vez menor.

Un viento caliente como si fuera de un horno comenzó a soplar.

Tenía los labios resecos, los ojos hinchados y las orejas prendidas en fuego.

Pensé: ¿Mi Dios, qué será de mí?

El ángel no hablaba. Estaba serio y preocupado, continuaba sujetándome por la cintura.

Aquel su brazo era el único alivio que experimentaba en aquellas circunstancias.

Y la certeza de que habría de protegerme, me daba aliento para continuar aquel misterioso viaje.

Pero en instantes escuché una voz que me parecía tan sobrecogedora, tan cavernosa, como si fuese de asombro:

–     ¡Estamos llegando!

Era el ángel anunciando que estábamos próximos a la gran Puerta del Infierno.

Le pregunté:

–     ¿Por qué tu voz suena tan diferente?

Él respondió:

–     Es pura impresión. El Infierno es así, las cosas son siempre muy pavorosas…

Y aquella voz, antes tan suave y delicada, ahora parecía un sollozo del infinito.

¡Allí está la grande y amplia puerta del Infierno!

El ángel me apuntó para abajo, donde podía ver una enorme ráfaga de humo negra, dejando trasparecer por las rendijas de las puertas, un fuego aterrador que parecía consumir todo lo de adentro.

Pregunté:

–     ¿Será que el fuego está destruyendo el Infierno?

El ángel respondió:

–     ¡No!  El Fuego del Infierno es eterno y no se acaba nunca. Ni tampoco consume las almas que moran allí. ¡Ellas son quemadas, mas no destruidas!

Nos aproximábamos cada vez más a la Puerta Grande.

Ahora disminuía la velocidad de nuestro descender y podíamos ver claramente por las pasaduras de la puerta, el fuego caliente y voraz de infelicidad eterna.

Llegamos.

El ángel dice:

–     Aquí, todo es fácil.  Entra sin ninguna complicación, acaba de hacer la señal. Además, no precisa, que ya están ahí en la sala de espera. Piensan que somos condenados.

Miré para un lado y me encontré con más de un centenar de demonios. Espectáculo horrible, que no quería describir.Eran como grandes hombres, con colas y cuernos, trayendo en las manos unos grandes rastrillos tan calientes como si fueran de hierro incandescente.

Cuando abrían la boca, dejaban salir llamas de fuego por entre los dientes y los ojos estaban abiertos de par en par, casi fuera de la órbita.

Sus brazos se extendieron y las manos parecían abordar la celebración de la terrible arma.

Agarré fuertemente a mi compañero, sintiendo la calentura de una de aquellas feas bocas abiertas junto a mi rostro, cuando una risa infernal, histérica como de un loco, se hizo oír por las quebradas del Infierno.

Parecía un trueno retumbando por la eternidad.

Pregunté asustadísimo:

–     ¿Qué es eso?

El ángel respondió:

–     Es la señal que ellos dan cuando llegan almas para su reino. Esta risa horrible es de satisfacción que ellos sienten en su triunfo pasajero en contra de Dios.

Cuando así me explicaba, el ángel puso su espada de oro y apuntó para los demonios aglomerados delante de nosotros, exclamando:

–     Vine de parte de Dios, váyanse enseguida.

Al escuchar el nombre de Dios, los diablos se habían ido, con gran alboroto y relinchando de rebelión, dejando cada uno tras otro, un rastro de fuego, dando rugidos que agitan las puertas de la entrada infernal.

Entonces el ángel me dijo:

–     Ahora estamos solos. Nadie nos molestará. Lee aquella inscripción.Obedeciendo la indicación de mi protector, levanté los ojos para lo alto de la Puerta del Infierno y leí estas palabras:

“¡Ustedes que entran aquí, dejen afuera todas sus esperanzas porque nunca mas saldrán de aquí!”

Esta leyenda está escrita en letras de fuego y solo pensar en el destino de los condenados al Fuego Eterno, me estremecí de horror.

El ángel me invitö:

–     ¿Vamos a entrar?

Cuando miramos para la puerta, vimos que estaba completamente descascarada.

Adentro ya, un cuadro horrible se me presentó ante mis ojos.

Eran unas almas envueltas en grandes hogueras, cuyas llamas devoraban amenazadoramente las paredes tétricas de la cárcel de Infierno.

Me fui aproximando lentamente completamente asombrado, a aquellos infelices que proferían y rugían como fieras embravecidas.Delante de mi espanto me dice el ángel:

–     Eso aquí no es nada. Estamos en el primer grado de condenación eterna.

Y marchando mas rápidamente exclamó:

–    Ven conmigo.

Atravesamos un mar de fuego, donde los demonios histéricos daban risas de locos, abriendo aquellas enormes bocas cerca de mi cara, dejándome temblando de pavor.

Un aliento caliente salía de sus entrañas, viniendo a borbotones una fumarola fétida, congestiónando más todavía a los infelices.

El ángel me mostró un departamento de los que estaban todavía esperando el grado de condenación, que Lucifer el Jefe del Infierno les daría dentro de pocos días.

Ví en estas almas una fisonomía pavorosa de sufrimiento. Ímpetu de revuelta y una constante proliferación de improperios salían de sus bocas ardientes.

Allí se escuchaba llanto y más adelante, el desespero que oímos de rencor.Millares de demonios robustos, armados con rastrillos, empujaban a estas almas para el interior de un oscuro agujero, donde solo había llanto y rechinar de dientes.

Cerré los ojos para no presenciar más aquel doloroso espectáculo y fui amparado por mi amigo que se aproximó a mí.

Me confortó:

–     Dios quiso que vieras estas escenas, pero nada sufrirás.

Exclamé:

–     ¡Pero yo no soporto eso!

Y salimos los dos para un lugar mas calmado.

Y me dijo:

–      Quiero mostrarte diversos castigos impuestos a las almas de acuerdo con la calidad de los pecados de cada criatura.

En este momento pasaron dos demonios terribles dando risas que parecían retumbos de fuertes truenos.

Pregunté:

–      ¿De dónde vienen ellos?

–       Vienen de la Tierra. Fueron a buscar un moribundo que acaba de morir. No quiso confesarse y murió en pecado.

Y apuntándome para la infeliz criatura dice:

–       ¡Mira quien es él!

Cuando miré, me encontré con uno de mis amigos, que realmente estaba enfermo en la Tierra.

Cuando me vio, abrió los ojos, rechinó sus dientes y se contorsionó convulsivamente, revolcándose en el suelo caliente del Infierno, dejándome temblando de agonía y miedo.

Quedé impresionado con la muerte y la condenación de mi amigo.

Si yo estuviese en la Tierra, habría conseguido confesarlo.

¡Imposible! dice el ángel. – Rechazó la gracia de Dios y fue despreciado a sus propios destinos.

Llegamos finalmente, a un lugar descampado, donde el ángel me mostró varias especies de sufrimientos.

En nuestro pasaje, rostros contorcidos por la amargura de dolor parecían querer devorarnos con sus ojos.

Los brazos descarnados por el fuego se extendían hacia nuestra dirección.

Cómo pedir socorro que no podíamos dar.

Comencé a sentirme mal en aquel ambiente de sufrimiento y abracé al ángel, llorando convulsivamente.

–     ¿Tienes miedo?

–      Tengo, sí. Sobretodo pena por estas almas. Pienso en por qué fue que se condenaron. ¿De quién sería la culpa? ¿De ellas propias?

–      ¡En tu pregunta, leo tu pensamiento…se lo que quieres decir!

–      Si querido ángel. Pienso en la gran responsabilidad de los Sacerdotes. ¿Muchos se pierden por nuestra negligencia, no es verdad?

–      Realmente, pues no.

–      En el Cielo, no me quisiste mostrar el lugar de gloria de los padres. ¿Será que vas a mostrarme aquí su condenación?

–      Fue una orden que recibí de Dios. Mostrarte el lugar donde están las almas de los padres que no se salvaron.

A medida que marchábamos, el espectáculo de horror iba creciendo.

Apocalipsis 21, 8: “… los impíos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre y allí serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos…” 

El ángel me dice:

–       Recuerda que este sufrimiento aquí es eterno.

En el Purgatorio todavía hay esperanza de salvación. Pero aquí, todo termina con la entrada del condenado a esta ciudad maldita.

Y volteándose rápidamente para mí, añadió:

–        ¿Pero, sabes cuál es el mayor sufrimiento en el Infierno? Es la ausencia de Dios.

El saber que existe una felicidad suprema, un lugar de tranquilidad donde todos nuestros deseos son satisfechos.

Un lugar de gloria, donde no hay dolores ni lamentos, para el cual fueron todos creados, sin poder, nunca más, salir de aquí.

Y lo peor todavía es que las almas condenadas saben perfectamente que están aquí por libre y espontánea voluntad. ¡Dejar al Cielo por este sufrimiento eterno!     

–       Así pues, ¿La ausencia de Dios es todavía peor que eso?

–      Y sí. Este sufrimiento es impuesto por el propio pecado.  Recuerda, por lo tanto, que el hombre fue hecho para Dios, pues Dios es su último fin. ¡Y no tienen a Dios!  Siempre tendrán ese eterno deseo, esa eterna insatisfacción.

Íbamos caminando.

El ángel me mostró una gran cantidad de espinas.

Me explicó:

–     Son almas. Es una especie de sufrimiento. ¿Quieres ver?

Y aproximándonos a retorcidos cuernos en el suelo, uno de los capturados se partió el cuerno por el medio…

Dios mío, ¿Qué ví?

La sangre corriendo de aquel cuerno partido, gotereando en el piso, una sangre caliente, oscura, gruesa,

y luego un gemido lastimoso y profundo parecía salir de aquellos cuernos recubiertos de espinas, moviéndose, misteriosamente en el suelo. Este sufrimiento está reservado para las personas que en vida, pecaban humillando y despreciando al prójimo, dice el ángel.

Y continuó su presentación, al mismo tiempo que explicaba los respectivos sufrimientos.

–      ¿Ves este mar de lodo?

–      Lo veo, sí.

–      Son almas transformadas en lodo… Aquí en el Infierno es así que el pecado de las bajezas, de las hipocresías, de las traiciones, es castigado.

Ví enseguida un enorme tanque, conteniendo una gran cantidad de plomo derretido.

El ángel exclamó:

–      ¡Son las almas de los ambiciosos!

Más adelante, aquel depósito de oro gigante incandescente:

–     Las almas de los ricos y avaros son castigadas aquí, siendo transformadas en oro derretido.

Ahora, vamos atravesando un río de sangre.

–      ¡Son almas de los asesinos!

Hasta que llegamos a un lugar exquisito, donde el ángel paró, ¡Diciéndome que yo iba a ver lo que jamás pensaba ver!

Es un lugar de misterio dice el ángel.

–     ¿Qué misterio?

–      Un lugar misterioso, diferente a los otros, donde están las almas predilectas de Satanás…

–      ¿Las almas predilectas de Satanás? ¿Quiénes son ellas?

–     Predilectas de Satanás y de Dios también…

Yo estaba jadeante, con una respiración de desespero, sin saber de que se trataba.

En cuanto el ángel seguía su explicación.

–      Estas almas son escogidas por Dios para un lugar destacado en el Cielo.  Pero Satanás con envidia, las desea más que a otras y manda legiones de demonios por toda la Tierra, para buscarlas.

Ellos tienen orden de Lucifer de emplear todos los medios para que se pierdan.

–      Pues, ¿Por qué no me dices quienes son esas almas?

–      Porque las vas a ver dentro de poco.

Y apuntándome para unas nubes de fuego, me mostró algunos demonios que viven en agonías horribles, acompañados por las vociferaciones proferidas de una alma que no podía saber quien era.

Pregunté:

–     ¿Qué alma es esta?

¡Pobre alma! Exclamó el ángel.

–      Alma querida de Dios, hecha por Dios para salvar al mundo, para dar santos al mundo… Y ahora, aquí se quedará eternamente sin poder gozar de la gran recompensa que Dios le había reservado.

–      Querido ángel dime, ¿De quién se trata?

–     Su lugar estará vacío por siempre en el Cielo. Jamás será ocupado por otra alma.

Y los demonios pasaron por nosotros, dejándonos envueltos en una nube de fuego que los cercaba con su preciosa presa.

–     Ahora vas a saber de quién es esta alma. Ellos van a abrir la cárcel de esta infeliz criatura. ¡Ella estará junto a otras compañeras de eterno infortunio! ¿Ves? Están abriendo la puerta.

Mis ojos estaban pegados a la gran puerta, delante de nosotros.

Mi corazón pulsaba tan fuerte, que no podía permanecer de pie. Mis piernas temblaban, estaba lleno de gran pánico hasta que sentí desvanecer mis fuerzas.

Le aseguré al ángel diciendo:

–     Me voy a desmayar…   ¡No! – dice el ángel.

–      ¡El poder de Dios te dará la fuerza porque todavía veras otra cosa peor!

Y caído en el piso caliente del Infierno, a los pies de mi protector, fui siguiendo los movimientos de los demonios, abriendo aquella cárcel de misterio.

Un estruendo horroroso sacudió toda aquella sala inmensa, hasta el final de sus puertas descascaradas.

En este momento, levantándome por el brazo, me dice el ángel:

–      ¡Mira las almas que están adentro!

¡Las miré! ¡Mi Dios, que aflicción! ¡Qué dolor tan profundo tenía todo mi ser. ¡No puedo creer lo que veo!

Y mirando fijamente aquellos animales horribles, aquellas bestias horrorosas, en contorciones y espasmos horripilantes, exclamó el ángel:

–     ¡Ahí están ellas! Son las almas de todas las madres que se condenaron.Las almas predilectas de Dios, las almas queridas de Dios, aquellas por quienes Dios tenía más predilección.

Ellas, las almas de las infelices madres que no supieron ser madres, que despreciaron el gran privilegio de la maternidad…

Que descuidaron a sus hijos, dejando que muchos se perdieran por causa de su negligencia.

Yo miraba, atónito, aquel espectáculo tenebroso, en el que asquerosos demonios, amenazadores como perros furiosos;

se arrojaban sobre aquellas almas transformadas en insectos, como para querer devorarlas, espetando las puntas de sus rastrillos incandescentes.

¡Pobres madres! Pensé. Es así que ellas, las descuidadas, son condenadas por el Descuido en que vivieron.Las madres, las que fueron elevadas a la misma dignidad de Nuestra Señora, más no quisieron escuchar la Voz de Dios que las llamó para desempeñar tan alta misión.

Mientras yo estaba tan absorto en mis pensamientos, ví a otro grupo de demonios que arrastraban otra madre que entró en la condenación eterna.

Fue entonces que levantando los ojos pude leer en el techo de esa horrible prisión, las siguientes palabras, como un macabro homenaje a las madres que estaban allí:

“¡Estas son nuestras colaboradoras, en la gran obra de Perdición del Mundo!”

Viéndome leer esta inscripción, interrumpió el ángel:

–      Sí, porque si todas las madres fuesen santas, piadosas y educaran cristianamente a sus hijos, el mundo no sería tan malo.

No habría juventud pervertida, ni la juventud de hoy en día se vería amenazada constante a la subversión del orden.

Le pregunté:

–     ¿Esto significa que la santidad del mundo se debe, exclusivamente, a las madres?

–      Exclusivamente, no.- respondió el ángel.

Y haciendo hincapié en las palabras, añadió:

–     Casi exclusivamente. Digo esto porque hay otra clase de personas a las que Dios confió la salvación de las almas y la santidad de la vida.

Le pregunté:

–     ¿Los sacerdotes?

–     Sí, Dios les confió la salvación del Mundo a las madres y a los sacerdotes.

–     Por lo tanto, le reservó los mejores lugares en el Cielo, así como Lucifer les reserva el mayor sufrimiento en el Infierno.

Y entonces hace una pregunta que constituye un verdadero reto para mí:

–     ¿Quieres ver dónde están las almas de los sacerdotes que no se salvan? ¿Tienes valor?

En ese momento, estaba mudo del terror. Me embargó una extraña angustia y sentí una fuerte sensación de que iba a caer en un Abismo.

Y exclamé:

–     ¡Si esta es la voluntad de Dios, deseo ver a mis hermanos en el sacerdocio!

El ángel replicó:

–     ¡Por lo tanto, debemos salir de aquí. Las madres y los padres están en el mismo pie de igualdad de sufrimiento en la condenación eterna. ¡Ves que la puerta que se está abriendo!

Entonces oí el crujido de las bisagras que giraban en sí mismas, mientras que dos bandas de las puertas se abrían para el paso a otro sacerdote que estaba llegando al Infierno.

Un cuadro impresionante que ví en este sueño, lo daría todo para terminar lo antes posible.

A través de muchos cuerpos sin cabeza, sin piernas, sólo el tronco; pasando de unos invisibles brazos extendidos, por algo que no estaba allí.

¡Es el deseo de Dios! – dijo el ángel.

Y agregó:

–       No tienen piernas, porque ellas le fueron dadas para que caminasen por el mundo, en la faena gloriosa de la predicación del Evangelio a todos los pueblos.

Como utilizaron su caminar al servicio del Mal, aquí tienen que moverse sin piernas.

Y no tienen cabeza, porque Dios les dio ojos, oídos, boca, nariz, cerebro y el pensamiento para ser aplicados en la conquista de las almas al servicio de la regeneración del Mundo y la restauración del Reino de Cristo.

A través de la palabra y de pensamiento, los sacerdotes deberían santificar a toda la Humanidad.

Como no hicieron la voluntad de Dios, a pesar de ser llamados por Él a la noble misión, en el Infierno son castigados por separado:Los cuerpos de un lado, como acabamos de ver y la cabeza de otro, las piernas juntas. Cosa monstruosa. ¿Quieres ver?

Y el ángel me llevó a un lugar oscuro donde el humo tenía un aborrecido olor de carne humana quemada.

Estábamos caminando. De repente, se reunieron horribles monstruos.

Eran cabezas en las que se veían ojos brotados y bocas desmedidamente abiertas, queriendo pronunciar palabras que no salían.

Inmediatamente, en relación con estas cabezas, dos piernas que se movían, sin abandonar el lugar.

Y los demonios que se divertían con la posición de aquellos monstruos lisiados envueltos en llamaradas de fuego que devora, quema.

Mientras que grujidos de animales amordazados se escuchaban en aquella sala fétida y congestionada.

Era el lugar más caliente que encontramos en el Infierno.

El ángel dice:

–     Y pensar que estas almas son hermanas en Cristo, son otros Cristos.

Y pensar que en el Cielo,

LAS ALMAS DE LOS SACERDOTES SON MÁS VENERADAS

QUE A LA VIRGEN, LA MADRE DE DIOSY pensar que en el Cielo, los sacerdotes de Dios, viven juntos, disfrutando de su propia gloria,

Porque a ellos se les encomendó la continuación de la Gran Obra de Redención de la Humanidad.

¡Aquí están ellos, los Sacerdotes que se condenaron…!

De repente, un monstruoso demonio cerca de mí, tocó una trompeta.

El Ángel observó:

–       Vamos a ver qué va a decir Lucifer.  Debe ser una orden la que va a dar.

Escuché el sonido estridente de la trompeta, que resuena en todo el Infierno y miles de demonios allí se presentaron, en unos instantes,

Y como predijo mi protector, oímos que el Diablo Jefe de aquel bando, dar las siguientes instrucciones:

“Hay un niño de doce años, que será santo, si continúa en el camino que va. Y sus oraciones serán catastróficas para nosotros. Tenemos que usar la potencia máxima que impulsa todos los demonios de las Huestes Infernales que hay en la Tierra.

No podemos permitir más este tipo de victoria… (Y aunque aquel demonio no pronunció el nombre de Dios, pero todos entendieron. Y con un rugido aterrador que rodó por el espacio sin fin del Infierno).

Satanás agregó:

–      ¡Tenemos que conquistar el alma para nosotros,  para nuestro Fuego! (Esta vez, se oyó una risa frenética, lo que refleja la satisfacción infernal de aquellos demonios).

Satanás continuó:

–      Nuestro trabajo, será hacer que aquel niño compre muchas revistas maliciosas, SE AFICIONE A LOS VIDEO JUEGOS, vaya a todas las películas en los cines, se interese en todas las novelas de televisión, en todos los programas de tv, haga amistades con elementos que ya son de nosotros.

Debe desobedecer a menudo a su madre, huyendo de la casa y camine por las calles de su localidad, aprendiendo lo que todavía no conoce.

Tenemos que hacer también un servicio junto a su madre que es muy piadosa. Ella deberá asistir a las fiestas a fin de dejar al niño más a su voluntad.

Debemos emplear todos los medios para asegurar que este chico se pierda, porque está escrito que va a morir pronto a causa de una operación que se va a someter, dentro de unos días. (Nueva risa histérica se oyó en todo el Infierno.)

Ese chico deberá perderse dice el diablo, ésta será nuestra más importante conquista.

Ordeno, en el nombre de Lucifer, que salgan todos ustedes (y eran miles los que estaban allí) a la Tierra inmediatamente.

Cuando exista en la calle, un niño de nuestro rebaño, procuren hacerlo amigo del que queremos para nosotros, utilizando para ello todos los medios.

Busquen cual es la mejor manera de comenzar desde su casa, hagan que alguien le de con una pelota, para que se una a los niños de su calle que ya son nuestros, para jugar al fútbol, donde aprenden todo tipo de malas palabras e inmoralidades.

Ahí es que tienen que quedarse ustedes, en medio de esos niños de la calle, sueltos, sin madres; esto es, cuyas madres también son nuestras, para que se pierda esta presa de nuestro enemigo común… (¡Nueva explosión, con chispas y truenos!).

En este punto, me desperté, gracias a Dios.

Me senté en la cama rápidamente. Era el amanecer y el sol estaba saliendo.

Estaba atontado de la agonía, aterrado con el sueño, una verdadera pesadilla. Me arrodillé y recé.

Oré mucho a Dios, una oración que yo solamente se rezar, pidiéndole sobre todo que me librara de estas pesadillas.

Después, la proporción se iba calmando, recordé que debería pedir una Misa y debería ser de esto mismo por la intención de aquel niño, que yo no sabía quien era, pero que Dios bien lo sabía.

Celebraría Misa por aquella criatura y por su madre pidiendo a Dios que les diera las fuerzas para no sucumbir en las tentaciones de los millares de demonios que habían salido del Infierno para tentarlos aquí en la Tierra.

Y fui a celebrar mi Misa.

Cuando llegué a la sacristía, una señora, muy amiga mía, se aproximó y me dice:

–     Padre, hoy es el cumpleaños de mi hijo Roberto, su alumno. Vine a preguntarle si sería posible celebrar esa Misa por él. Está necesitando muchas oraciones. Últimamente, está desobedeciendo varias veces.

Ha hecho amistades en la calle, con las que no estoy satisfecha. Inventó un fútbol en la esquina, juntándose a una media docena de chicos y he notado muchos cambios en él en éstos últimos días.

La semana pasada, comenzó a sentir unos dolores en la pierna derecha. Lo llevé al médico que descubrió una hernia ya avanzada, tienen que operarlo.

Hoy es su cumpleaños. ¡Ay padre! ¿Podría celebrar la Misa por esa intención?

Yo meditativo, vago, impresionado, abrí los labios y balbucee:

–       Pues no…mi señora…voy a celebrar por él…

Y viendo mi confusión, mis palabras entrecortadas, preguntó la señora:

–      Padre, ¿Está enfermo?

A lo que respondí:

–      Estoy, mi señora. Estoy enfermo…Pero quede tranquila, que haré la Misa por su hijo, por mi alumno Roberto, y él volverá a ser el que siempre fue: un hijo piadoso, obediente, ¡Santo!

ESTOS NIÑOS CRISTIANOS LLEGARON DESDE MOSUL Y SU SONRISA LA MANTIENE JESUS EN ERBIL

¿QUE PASÓ ANOCHE?



TESTIMONIOS

Juan 15:26-27

26. Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí.

27. Pero también vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio. (Biblia de Jerusalén)