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352 PARÁBOLA DE LOS OBREROS Y LA VIÑA


 

352 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Jesús ha subido encima de una caja que está colocada contra una pared.

Todos por tanto, lo pueden ver bien.

Ya se ha esparcido por el aire su dulce saludo, seguido luego por las palabras:

«Hijos de un único Creador, escuchad»,

para proseguir, en  el atento silencio de la gente:

El tiempo de la Gracia para todos ha llegado, no sólo para Israel,

sino para todo el mundo.

Hombres hebreos que estáis aquí por diversas razones, prosélitos, fenicios, gentiles,

TODOS, oíd la Palabra de Dios.

Comprended la Justicia, conoced la Caridad.

Teniendo Sabiduría, Justicia y Caridad, dispondréis de los medios para llegar al Reino de Dios,

a ese Reino que NO ES UNA ESCLUSIVIDAD de los hijos de Israel;

sino que es de todos aquellos que amen de ahora en adelante, al Verdadero, Único Dios.

crean en la Palabra de su Verbo.

Escuchad.

He venido de muy lejos, no con miras de usurpador, ni con la violencia del conquistador.

He venido sólo para ser el Salvador de vuestras almas.

Los dominios, las riquezas, los cargos, no me seducen.

Para Mí no son nada.

Son cosas a las que ni siquiera miro.

Es decir, las miro con conmiseración;

porque me producen compasión; siendo como son:

CADENAS para apresar a vuestro espíritu, impidiéndole así acercarse al Señor Eterno, Único,

Universal, Santo y Bendito.

Las miro y me acerco a ellas como a las más grandes miserias.

Y trato de liberarlas del lisonjero y cruel engaño, que seduce a los hijos de los hombres,

para que puedan usarlas con justicia y santidad.

No como crueles armas que hieren y matan al hombre y lo primero;

siempre,  al espíritu de aquel que las usa no santamente.

Pero en verdad os digo, PUPILAS APAGADAS, salud a un cuerpo agonizante,;

que da luz a los espíritus y salud a las almas enfermas….

¿Por qué?

Por qué el hombre ha perdido de vista el verdadero fin de su vida.

Y se ocupa de lo transitorio.

El hombre no sabe o no recuerda…

Recordando, no quiere prestar obediencia a esta santa orden del Señor:

Y hablo también para los gentiles que me escuchan.

De hacer el bien, que es bien en Roma como lo es en Atenas, en Galia o en África;

porque la Ley Moral existe bajo todos los cielos y en todas las religiones;

en todo corazón recto.

Y las religiones, desde la de Dios hasta la de la moral individual;

dicen que la parte mejor de nosotros sobrevive.

Y QUE SEGUN COMO HAYA OBRADO EN LA TIERRA,

ASÍ SERÁ SU SUERTE EN LA OTRA VIDA…

 Fin pues del hombre, es la conquista de la Paz en la otra vida;

NO las comilonas, la usura, el abuso de la fuerza, el placer aquí por poco tiempo;

para pagarlos eternamente con muy duros tormentos.

Pues bien, el hombre no sabe, no recuerda o no quiere recordar esta verdad.

Si no la sabe, es menos culpable.

Si no la recuerda, es bastante culpable, porque hay que tener encendida la Verdad,

cual antorcha santa, en las mentes y en los corazones;

pero si no la quiere recordar y cuando resplandece…

Cierra los ojos para no verla, aborreciéndola como a la voz de un orador pedante;

entonces su culpa es grave, muy grave.

21. El hijo le dijo: “Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.”

Y no obstante, Dios perdona esta culpa, si el alma repudia su comportamiento malo…

Y se propone perseguir durante el resto de la vida, el fin verdadero del hombre;

que es conquistarse la paz eterna en el Reino del Dios Verdadero.

¿Habéis seguido hasta ahora un camino malo?

¿Abatidos, pensáis que es tarde para tomar el camino recto?

¿Desconsolados, decís: «¡No sabía nada de esto!

¿Ahora me veo ignorante e inhábil»?

NO.

No penséis que es como con las cosas materiales.

Y que hace falta mucho tiempo y fatiga para rehacer de nuevo, con santidad, lo ya hecho.

La Bondad del Eterno, verdadero Señor Dios, es tal que, ciertamente;

no os hace recorrer hacia atrás la vida vivida para colocaros de nuevo en la bifurcación

21. El hijo le dijo: “Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.”

en que vosotros errando, dejarais el recto sendero, para seguir el malo;

SU BONDAD es tanta que, desde el momento en que decís:

«Quiero ser de la Verdad»,

O sea, de Dios, porque Dios es Verdad,

Dios, por un milagro enteramente espiritual, infunde en vosotros la Sabiduría,

siendo así que ya no sois ignorantes sino poseedores de la ciencia sobrenatural,

igual que los que desde años antes la poseen.

Sabiduría es desear tener a Dios, amar a Dios, cultivar el Espíritu,

tender al Reino de Dios repudiando TODO lo que es carne, mundo y Satanás.

Sabiduría es obedecer a la Ley de Dios;

que es ley de caridad, de obediencia, de continencia, de honestidad.

Sabiduría es amar a Dios con todo el propio ser,

Señor, enciende mi corazón en el FUEGO de tu AMOR ARDIENTE y ayúdame a AMAR como Tú Quieres que lo haga…

amar al prójimo como a nosotros mismos.

Estos son los dos elementos indispensables para ser sabios con la Sabiduría de Dios.

Y en el prójimo están incluidos no sólo los que tienen nuestra misma sangre, raza o religión,

sino TODOS los hombres:

ricos, pobres, sabios, ignorantes, hebreos, prosélitos, fenicios, griegos, romanos…

Jesús se ve interrumpido por un grito amenazador de algunos exaltados.

Los mira y dice:

–          Sí.

Esto es el amor.

Yo no soy un maestro servil.

Digo la Verdad porque debo hacerlo…

Así para sembrar en vosotros lo necesario para la Vida Eterna.

OS GUSTE O NO, tengo que decíroslo, para cumplir mi deber de Redentor;

os toca a vosotros cumplir con el vuestro, de personas necesitadas de Redención.

Amar al prójimo, pues. TODO EL PRÓJIMO. 

Con un amor santo.

No amarlo con deshonesto concubinato de intereses, de forma que es «anatema»

el romano, fenicio, prosélito o viceversa…,

Mientras no hay de por medio sensualidad o dinero.

Y luego, si surgen en vosotros el deseo carnal o de la ganancia, ya no es «anatema»…

Se oye otra vez el rumor de la gente.

Los romanos, por su parte, en su sitio en el atrio,

exclaman:

–          « ¡Por Júpiter!

–         ¡Habla bien éste!».

Jesús deja que se calme el rumor…

Y prosigue:

–           -Amar al prójimo como querríamos ser amados nosotros.

Porque no nos agrada ser maltratados, vejados, que nos roben o subyugue…,

Ni ser calumniados o que nos traten groseramente.

La misma susceptibilidad, nacional o individual, tienen los demás.

No nos hagamos, pues, recíprocamente, el mal que no quisiéramos recibir nosotros.

Sabiduría es prestar obediencia a los Diez Preceptos de Dios:

«Yo soy el Señor tu Dios. No tengas otro Dios aparte de Mí.

No tengas ídolos, no les rindas culto.

EL PRIMER MANDAMIENTO DE LA LEY DE DIOS

No tomes el Nombre de Dios en vano.

Es el Nombre del Señor tu Dios.

Y Dios castigará a quien lo use sin razón, por imprecación o para convalidar un pecado.

Acuérdate de santificar las fiestas.

El Sábado está consagrado al Señor, que descansó en Sábado de la Creación…

Y le ha bendecido y santificado.

Honra a tu padre y a tu madre, para que vivas en paz largamente sobre la tierra…

Y eternamente en el Cielo.

No matarás.

No cometerás adulterio.

La desgracia del ADULTERIO…

No robarás.

No hablarás con falsedad contra tu prójimo.

No desearás la casa, la mujer, el siervo, la sierva, el buey, el asno;

ni nada que pertenezca a tu prójimo».

Ésta es la Sabiduría.

Quien esto hace es sabio y conquista la Vida y el Reino que no tienen fin.

Desde hoy, pues, proponeos vivir según la Sabiduría;

anteponiéndola a las pobres cosas de la tierra.

¿Qué decís? Hablad.

¿Decís que es tarde?

No. Escuchad una parábola.

Un amo de una viña, al amanecer de un día, salió para contratar obreros para su viña.

Y ajustó con ellos un denario al día.

Salió de nuevo a la hora tercera.

Y, pensando que eran pocos los jornaleros contratados;

viendo en la plaza a otros desocupados en espera de que los contratara, los tomó y dijo:

«Id a mi viña, que os daré lo que he prometido a los otros».

Y éstos fueron.

Habiendo salido a la hora sexta y a la hora nona, vio todavía a otros y les dijo:

«¿Queréis trabajar para Mí? Doy un denario al día a mis jornaleros».

Aceptaron y fueron.

Salió, en fin, a la hora undécima.

Vio a otros que, ya declinando el sol, estaban inactivos:

«¿Qué hacéis aquí, tan ociosos?

^No os da vergüenza estar sin hacer nada todo el día?», les preguntó.

«Nadie nos ha contratado.

Hubiéramos querido trabajar y ganarnos el pan.

Pero nadie nos ha llamado a su viña».

«Bien, pues yo os llamo a mi viña. Id y recibiréis el salario de los demás».

Eso dijo porque era un buen patrón y sentía piedad del abatimiento de su prójimo.

Llegada la noche, terminados los trabajos, el hombre llamó a su administrador,

y dijo:

«Llama a los jornaleros y paga su salario, según lo que he fijado,

empezando por los últimos, que son los más necesitados;

porque no han tenido durante el día el alimento que los otros una o varias veces han tenido,

Y además, son los que, agradeciendo mi piedad, más han trabajado;

los he observado;

licéncialos, que vayan a su merecido descanso y gocen con su familia,

de los frutos de su trabajo».

Y el administrador hizo como el patrón le ordenaba.

Y dio a cada uno un denario.

Habiendo llegado al final aquellos que llevaban trabajando desde la primera hora del día,

se asombraron al recibir también sólo un denario.

Y manifestaron sus quejas entre sí y ante el administrador, el cual dijo:

«He recibido esta orden.

Id a quejaros al patrón, no vengáis a quejaros a mí».

Y fueron y dijeron: «¡No eres justo!

Hemos trabajado doce horas, primero en medio del aguazo, luego bajo el sol de fuego,

y luego otra vez con la humedad del anochecer.

Y tú nos has dado lo mismo que a esos haraganes que han trabajado sólo una hora!…

¿Por qué?».

Y especialmente uno de ellos levantaba la voz juzgándose traicionado

y explotado indignamente.

Y el amo de la Viña preguntó: 

«Amigo, ¿Y en qué te he perjudicado?

¿Qué he pactado contigo al alba?

Una jornada de continuo trabajo y, como salario, un denario. ¿No es verdad?».

«Sí. Es verdad.

Pero tú has dado lo mismo a ésos, por mucho menos trabajo…».

«¿Has aceptado este salario, porque te parecía bueno?»

«Sí. He aceptado porque los otros daban incluso menos».

«¿Te he maltratado aquí?”

«No, en conciencia no».

«Te he concedido reposo a lo largo de la jornada y comida…

¿No es verdad?

Te he dado tres comidas.

Y la comida y el descanso no habían sido pactados. ¿No es verdad?».

«Sí, no estaban acordados.”

«Entonces, ¿Por qué los has aceptado?”

«Hombre, pues…

Tú dijiste: `Prefiero así, para evitar que os canséis volviendo a vuestras casas’.

No dábamos crédito a nuestros oídos…

Tu comida era buena, era un ahorro, era…».

«Era una gracia que os daba gratuitamente y que ninguno podía pretender.

¿No es verdad?».

«Es verdad.»

«Por tanto, os he favorecido.

¿Por qué os quejáis entonces?

Debería quejarme yo de vosotros;

que, habiendo comprendido que tratabais con un patrón bueno

trabajabais perezosamente, mientras que éstos, que han llegado después de vosotros,

habiendo gozado del beneficio de una sola comida –

y los últimos de ninguna, han trabajado con más ahínco, haciendo en menos tiempo

el mismo trabajo que habéis hecho vosotros en doce horas.

Os habría traicionado si os hubiera reducido a la mitad el salario,

para pagar también a éstos.

No así.

Por tanto, coge lo tuyo y vete.

¿Pretendes venir a imponerme en mi casa lo que a ti te parece?

Hago lo que quiero y lo que es justo.

No quieras ser malo y tentarme a la injusticia.

Yo soy bueno».

¡Oh, vosotros todos, que me escucháis!

En verdad os digo que el Padre Dios propone a todos los hombres el mismo pacto.

Y les promete la misma retribución.

Al que con diligencia se pone a servir al Señor, Él lo tratará con justicia;

aunque fuere poco su trabajo debido a la muerte cercana.

En verdad os digo que no siempre los primeros serán los primeros en el Reino de los Cielos.

Y que allí veremos a últimos ser primeros y a primeros ser últimos.

Allí veremos a hombres no pertenecientes a Israel, más santos que muchos de Israel.

He venido a llamar A TODOS, en nombre de Dios.

Pero, si muchos son los llamados, pocos son los elegidos;

porque pocos desean la Sabiduría.

No es sabio el que vive del mundo y de la carne y no de Dios.

No es sabio ni para la tierra ni para el Cielo:

en la tierra se crea enemigos, castigos, remordimientos…

Y pierde el Cielo para siempre.

Repito: sed buenos con el prójimo, quienquiera que sea.

Sed obedientes, dejando a Dios la tarea de castigar a quien manda injustamente.

Sed continentes sabiendo resistir a la sensualidad;

honrados, sabiendo resistir al oro; coherentes, calificando de anatema,

a aquello que se lo merece.

Y no cuando os parece.

Y luego estrecháis contactos con el objeto que antes habíais maldecido como idea.

No hagáis a los demás lo que no querríais para vosotros.

Y entonces…

Los vendedores frustrados, irrumpen en el patio,

gritando:  

–         ¡Vete, profeta molesto!

–         ¡Nos has fastidiado el mercado!… –

          ¡Nos has arrebatado los clientes!… 

Y los que habían hecho alboroto en el patio cuando Jesús había empezado a enseñar

no todos fenicios:

también hay hebreos, que están en esta ciudad por intereses personales…

Y se unen a los vendedores para insultar amenazando y sobre todo,

para obligar a Jesús a abandonar el lugar;

porque no les gusta lo que aconseja en orden al mal. 

Jesús cruza los brazos y los mira, triste, solemne.

La gente, dividida en dos partidos, se enzarza, defendiendo u ofendiendo al Nazareno.

Lanzando Improperios, alabanzas, maldiciones, bendiciones;

gritos de: 

–        «Tienen razón los fariseos.

–        Eres un vendido a Roma, amigo de publicanos y meretrices. 

–       « ¡Callad, lenguas blasfemas!

–         ¡Vosotros sois los vendidos a Roma, fenicios del infierno!.

–        , «¡Sois diablos!»

–        «¡Que os trague el infierno!»,

–       «¡Fuera! ¡Fuera!»,

–         ¡Fuera vosotros, ladrones que venís a mercadear aquí, usureros!» etcétera, etcétera.

Intervienen los soldados,

diciendo:

–         « ¡De amotinador nada!

–         ¡Es Él la víctima!».

Y con las lanzas echan fuera del patio a todos y cierran el portón.

Se quedan con Jesús los tres hermanos prosélitos y los seis apóstoles.

El Triano se acerca a los tres hermanos,

y pregunta: 

–         ¿Pero cómo se os ha ocurrido hacerle hablar?

Elías responde:

–         ¡Muchos hablan! 

–        Sí.

Y no pasa nada porque enseñan lo que gusta al hombre.

Pero este no enseña eso.

Y es indigesto…

El viejo soldado mira atentamente a Jesús…

Que ha bajado de su sitio y está callado, como abstraído.

Afuera, la gente sigue enzarzada en la discusión….

Tanto que, del recinto militar salen otros soldados y con ellos el propio centurión.

Instan para que les abran, mientras otros se quedan a rechazar tanto a quien grita:

–       « ¡Viva el Rey de Israel!», como a quien lo maldice.

El centurión, inquieto, da unos pasos adelante.

Arremete coléricamente contra el viejo Aquila:

–         ¡Así tutelas a Roma tú?

¡Dejando aclamar a un rey extranjero en la tierra dominada?

El viejo saluda con reciedumbre y responde:

–         Enseñaba respeto y obediencia.

Y hablaba de un reino que no es de esta tierra.

Por eso lo odian.

Porque es bueno y respetuoso.

No he hallado motivo para imponer silencio a quien no iba contra nuestra ley.

El centurión se calma,

y barbota:

–         Entonces es una nueva sedición de esta fétida gentuza…

Bien.

Dadle a este hombre la orden de marcharse inmediatamente.

No quiero problemas aquí.

Cumplid esto y, en cuanto esté libre el trayecto, escoltadlo hasta fuera de la ciudad.

Que vaya a donde quiera.

A los infiernos, si quiere.

Pero que se vaya de mi jurisdicción. ¿Entendido?

El centurión saluda y responde: 

–          Sí.

Lo haremos.

El centurión da media vuelta;

con grandes resplandores de coraza y ondeos de manto purpurino.

Y se marcha sin siquiera mirar a Jesús.

Los tres hermanos dicen a Jesús:

–          Lamentamos…

Jesús replica con mansedumbre: 

–          No tenéis la culpa vosotros.

No temáis.

No os ocasionará ningún mal,

Yo os lo digo…

Los tres cambian de color…

Felipe dice:

–          ¿Cómo es que sabes que tenemos este temor?

Jesús sonríe dulcemente, es como un rayo de sol en su rostro triste…

–          Conozco lo que hay en los corazones y en el futuro.

Los soldados se han puesto al sol, a esperar.

Y no pierden ojo, más o menos solapadamente, mientras hacen comentarios…

Escipión y los soldados,

comentan:

–            ¿Podrán querernos a nosotros, si odian incluso a ése, que no los subyuga?

–           Y que hace milagros, debes decir…

–          ¡Por Hércules!

–         ¿Quién de nosotros ha sido el que ha venido avisar,

de que estaba el sospechoso y había que vigilarlo?

–          ¡Ha sido Cayo! H

–         ¡El cumplidor!

–        Ya hemos perdido el rancho y perder el beso de una muchacha!…

–        ¡Ah, sí!

–        ¡Epicúreo!

–       ¿Dónde está la bella?

–       ¡Está claro que a ti no te lo digo, amigo!

–         Detrás del alfarero, en los Cimientos.

–        Lo sé, unas noches…

El triario, como paseando, va hacia Jesús.

Se mueve alrededor de Él, mirándolo insistentemente.

No sabe qué decir…

Jesús le sonríe para infundirle ánimo.

El hombre no sabe qué hacer…

Pero se acerca más.

Jesús, señalando las cicatrices,

dice:

–          ¿Son todas heridas?

Se ve que eres un hombre valeroso y fiel…

El viejo soldado se pone como la púrpura por el elogio.

–         Has sufrido mucho por amor a tu patria y a tu emperador…

¿No querrías sufrir algo, por una patria más grande: el Cielo?;

¿Por un eterno emperador: Dios?

El soldado mueve la cabeza,

y dice:

–         Soy un pobre pagano.

De todas formas, quién sabe si no llegaré también yo a la hora undécima.

Pero, ¿Quién me instruye? ¡Ya ves!…

Te echan.

¡Éstas heridas sí que hacen daño, no las mías!…

Al menos yo se las he devuelto a los enemigos.

Pero Tú, a quién te hiere, ¿Qué le das?

–          Perdón, soldado.

Perdón y amor.

–         Tengo razón yo.

La sospecha sobre Ti es estúpida.

Adiós, galileo.

–          Adiós, romano.

Jesús se queda solo, hasta que vuelven los tres hermanos y los discípulos, con comida.

Los hermanos ofrecen a los soldados; los discípulos, a Jesús.

Éstos comen, inapetentes, al sol;

mientras los soldados comen y beben alegremente.

Luego un soldado sale a dar una ojeada a la plaza silenciosa. 

Y grita: 

–          Podemos ponernos en marcha.

Se han ido todos. Sólo están las patrullas.

Jesús se pone en pie dócilmente.

Bendice y conforta a los tres hermanos.

Y les da una cita para la Pascua en el Getsemaní.

Luego sale, encuadrado entre los soldados.

Le siguen sus discípulos, apesadumbrados.

Y recorren las calles vacías, hasta la campiña.

El Triario lo saluda: 

–         Salve, galileo

Jesús responde:

–       Adiós, Aquila.

Te ruego que no hagáis ningún mal a Daniel, Elías y Felipe.

Sólo Yo soy el culpable.

Díselo al centurión.

–        No digo nada.

A estas horas ya ni se acuerda de esto.

Y los tres hermanos nos proveen bien;

especialmente de ese vino de Chipre que el centurión prefiere a la propia vida.

Quédate tranquilo.

Adiós.

Se separan.

Los soldados franquean, de regreso, las puertas.

Mientras Jesús y los suyos se encaminan por la campiña silenciosa, en dirección este.

Nota importante:

Se les suplica incluir en sus oraciones a una ovejita que necesita una cirugía ocular,

para no perder la vista.

Y a un corderito, de nuestro grupo de oración, un padre de familia joven,

que necesita una prótesis de cadera, para poder seguir trabajando por ellos.

¡Que Dios N.S. les pague vuestra caridad….!

Y quién de vosotros quiera ayudarnos,

aportando una donación económica; para este propósito,

podrán hacerlo a través de éste link

https://paypal.me/cronicadeunatraicion?locale.x=es_XC

19. que nosotros tenemos como segura y sólida ancla de nuestra alma, y = que penetra hasta más allá del velo, =Hebreos 6

166 EXAMEN Y REVELACIÓN


166 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Al día siguiente, por la ruta cada vez más atestada de Jerusalén, un fuerte aguacero que cayó por la noche, ha dejado los caminos lodosos;

pero en cambio se ha llevado el polvo y el aire está muy limpio.

Los campos parecen jardines muy bien cuidados.

En la comitiva apostolica todos andan aprisa porque están muy descansados y porque el niño con sus sandalias nuevas, puede caminar mejor.

Y ahora que ya ha cobrado confianza, platica con todos y es conmovedor ver cómo este grupo de hombres, la mayoría sin hijos,

muestran un cariño paternal y lleno de cuidados, por el discípulo más pequeño de Jesús.

El hombre de Endor hace beber un huevo crudo al niño y le corta ramitas de hierbas silvestres.

Y se las da para calmarle la sed y que no tenga necesidad de beber mucha agua.

También le hace ver y contemplar los panoramas, para que no piense en el cansancio.

El antiguo pedagogo de Cintium, al que arruinó la maldad humana; vuelve a la vida por este niño que es una miseria como él.

Los amigos de la desgracia y de la amargura, se hinchan con una sonrisa de bondad.

Yabé no tiene ya el aspecto lastimero; trae sus sandalias nuevas y en su cara hay menos tristeza.

Ya le quitaron el aspecto salvaje de la vida de bestezuela, que por tantos meses llevó.

Y se ve muy limpiecito en medio de su pobreza.

También Juan de Endor es otro.

Su cara ha perdido la dureza y ahora es seria, pero sin infundir miedo.

Y estas dos piltrafas humanas que volvieron a la vida por la Bondad de Jesús, corresponden con amor por Él. 

Como un río que se va enriqueciendo cada vez más por nuevos afluentes, así la vía que conduce de Siquem a Jerusalén se va haciendo cada vez más espesa de gente,

en la medida en que los distintos pueblos, van aportando por los caminos secundarios, los fieles que van hacia la Ciudad santa;

ello ayuda bastante a Pedro a tener distraído al niño, que pasa sin darse cuenta, muy cerca de las colinas de su tierra natal,

bajo  cuyo terraplen deslizado, están sepultados sus padres. 

Los viajeros han dejado a su izquierda a Silo, enhiesta en la cumbre de su monte.

Tras largo camino interrumpen ahora su marcha, para descansar y comer.

Se detienen en un vasto y verde valle, que tiene un arroyo con murmullo de aguas puras y cristalinas.

Luego reanudan la marcha.

Atraviesan un monte calcáreo bastante pelado, sobre el cual incide sin misericordia el sol.

Luego empiezan a bajar  a través de una serie de viñedos que festonean las escarpadas de estos montes calcáreos soleados en sus cimas.

Pedro sonríe con perspicacia y hace una seña a Jesús, que también sonríe.

El niño no se da cuenta de nada, centrado como está en escuchar a Juan de Endor, que le está hablando de otras tierras que ha visto, en las que se dan uvas muy dulces;

las cuales, a pesar de serlo, no sirven tanto para vino, cuanto para dulces mejores que las tortas de miel.

Entonces llegan a una nueva subida, muy empinada…

La comitiva ha dejado el camino principal, polvoriento y lleno de gente y prefieren tomar este atajo boscoso.

Llegados a la cima, se ve ya claramente en la lejanía resplandecer un mar luminoso, suspendido sobre una conglomeración blanca:

que son un conjunto de esplendorosas casas encaladas.

Jesús llama a Yabé:

–    Ven. ¿Ves aquel punto de oro?

Es la Casa del Señor.

Allí vas a jurar obediencia a la Ley. ¿Pero la conoces bien?

Yabé contesta:

–   Mi mamá me hablaba de ella y mi padre me enseñaba los Mandamientos.

Sé leer. Y…

Tú dices que abrirás las Puertas de los Cielos.

¿No están cerradas por el Gran Pecado?

Mi mamá me decía que nadie podía entrar, hasta que no hubiese llegado el Perdón…

Y que los justos lo esperaban en el Limbo.  

–    Así es.

Pero luego iré al Padre, después de haber predicado la Palabra de Dios y… de haber obtenido el Perdón.

Entonces bajaré a llamar a todos los justos.

–   ¿Y estará mi mamá con ellos?

–   Claro. Ella y tu padre.

–   ¡Oh! ¡Cuánto te quiero!

Y el niño lo abraza y lo besa emocionado.  

Jesús agrega

–   Ahora prosigamos a la Ciudad Santa a donde llegaremos mañana por la tarde.

¿Por qué tanta prisa? ¿Me lo puedes decir?

¿No sería lo mismo llegar pasado mañana?

–  No.

No sería lo mismo.

Porque mañana es la preparación de la Pascua y después del crepúsculo no se puede caminar más de 1,200 metros, porque ha empezado el sábado su descanso.

–   Luego, ¿Debemos de estar ociosos el sábado?

–   No. 

Se ruega al Altísimo Señor.

–  ¿Cómo se llama?

–  Adonai.

Pero sólo los santos pueden decir su Nombre.

–  También los niños buenos.

Dímelo si lo sabes.

–   Yeové.

–   ¡Ah, sí!

¿Y qué mandó?

–   Mandó santificar el sábado:

‘Trabajarás durante seis días, pero descansarás el séptimo.

2. y dio por concluida Dios en el séptimo día la labor que había hecho, y cesó en el día séptimo de toda la labor que hiciera. 3. Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó; porque en él cesó Dios de toda la obra creadora que Dios había hecho. Génesis 2

Y descansarás porque así lo hice Yo, después de la Creación.’

–  ¿Cómo?

¿Descansó el Señor? ¿Se había cansado de Crear? ¿Y propiamente creó Él?

¿Cómo lo sabes?

Yo sé que Dios nunca se cansa.

–   No se había cansado porque Dios no camina y no mueve los brazos.

Pero lo hizo para enseñar a Adán y a nosotros.

Y para tener un día en que pensemos en Él.

Él creó todo. Es verdad. Lo dice el Libro del Señor. 

–    ¿Escribió Él el Libro?

–   No.

Pero es la verdad.

Y hay que creerlo para no ir con el Demonio.

–   Me dijiste que Dios no camina.

Que no mueve los brazos. ¿Entonces cómo creó? ¿Cómo Es? ¿Una estatua?

–   NO, No es un ídolo.

Es Dios. Y Dios es… Dios es… Déjame pensar y acordarme cómo me decía mi mamá

Y mejor que ella: aquel hombre que iba en tu Nombre a encontrar a los pobres de Esdrelón…

Mi mamá me decía, para hacerme entender a Dios:

‘Dios es como mi amor por ti. No tiene cuerpo y con todo existe.’

Y aquel hombre, con una sonrisa dulce, decía:

“Dios es un Espíritu Eterno. Uno y Trino. Y la Segunda Persona ha tomado carne, por amor nuestro; por nosotros los pobres…

Y su Nombre… ¡Oh, Señor mío!… Ahora que me acuerdo…

 ¡ERES TÚ!

Y el niño sorprendido; se arroja en tierra y adora a Jesús…

Todos corren, creyendo que se ha caído..

Pero Jesús les hace una seña con su dedo en los labios.

Y luego dice:

–   Levántate Yabé.

Los niños no deben tener miedo de Mí.

El niño levanta con veneración profunda su cabeza y mira a Jesús con otros ojos.

Un poco atemorizado.

Jesús le sonríe…

Y le tiende la mano diciendo:

–   Eres un sabio, pequeño israelita.

Continuemos nuestra investigación. Ahora que me has reconocido, ¿Sabes si se habla de Mí en el Libro?

–   ¡Oh! ¡Claro, Señor!

Desde el principio hasta ahora. Él habla sólo de Ti. Tú Eres el Salvador Prometido.

Ahora entiendo por qué abrirás las Puertas del Limbo.

¡Oh, Señor! ¡Señor! ¿Y me quieres mucho?

–   Sí, Yabé.

–   Ya no me digas Yabé.

Dame un nombre que quiera decir que me amas; que me has salvado…

–    Escogeré el nombre junto con mi Madre.

¿Está bien

–   Pero que quiera significar esto.

Y me llamaré así desde el día en que me convierta en hijo de la Ley.

–   Desde aquel día así te llamarás.

Se detienen en un valle pequeño, fresco y abundante en aguas, para tomar sus alimentos.

Yabé ha quedado medio atolondrado con la revelación y come en silencio.

Con respeto profundo, acepta cualquier pedazo de pan que le ofrece Jesús.

Pero poco a poco, vuelve a su antigua manera de ser.

Sobre todo, después de haber jugado con Juan; mientras los demás descansan en la verde hierba.

Regresa a Jesús, junto con Juan que es todo sonrisas y los tres forman un círculo.

Jesús dice:

–    No me dijiste quién habla de Mí, en el Libro.   

–    Los profetas, Señor.

¡Oh!… me decía mi papá que eras el Cordero… ¡Oh!… Ahora comprendo.

El Cordero de Moisés… ¡Tú Eres la Pascua!…

Pero… el Mesías… ¡Será inmolado!… 

Su voz se quiebra y cuando está a punto de llorar.   

Jesús le pregunta:

–   Por ahora basta.

Oye… ¿Sabes los Mandamientos?

–   Sí, Señor.

Creo que los sé. Los repetía en el bosque, para no olvidarlos y para oír las palabras de mi mamá y de mi papá.

Pero no lloro más; porque ahora te tengo.

Juan se abraza a Jesús sonriendo:

–   ¡Son mis mismas palabras!

–   Todos los niños de corazón, hablan igual.

Sí, porque sus palabras provienen de una única sabiduría.

Bien, tenemos que ponernos en camino para llegar muy pronto a Berot. 

Juan llama a los compañeros y se reanuda la marcha hasta Berot, a través de una llanura no muy cultivada,

aunque tampoco completamente yerma como estaba el montecillo que salvaron después de Silo.  

La gente aumenta y el tiempo se pone amenazador.  

Jesús dice:

–     Aligeremos el paso, hay demasiados peregrinos… 

Tomarán al asalto los alojamientos y no quiero que caigáis enfermos.

Más tarde, antes de llegar a Jerusalén, el cielo está lluvioso…

Y Pedro lleva al niño sobre su espalda, cubierto con su manto.

A Pedro le gusta chapotear en las charcas.

Judas está nervioso y refunfuña:

–   ¿Podrías dejar de hacer eso?

Está nervioso por el agua que viene del cielo y rebota contra el suelo salpicando los vestidos.

Y esto lo ha dejado totalmente empapado, arruinando su cuidadosa apariencia y el agua le escurre por todas partes.

Juan de Endor clava su único ojo en el hermoso, gallardo y remilgado Judas,

y responde:

–   ¡Eh!

¡Hay tantas cosas que no se deberían de hacer!

–   ¿Qué quieres decir?

–   Quiero decir que es inútil desear que los elementos nos respeten y sean delicados con nosotros…

Cuando nosotros no lo somos con nuestros semejantes.

Y en cosas que no son dos gotas de agua o salpicaduras de lodo.

–     Cierto.

Pero a mí me gusta andar bien presentado y entrar en la ciudad bien vestido y limpio.

Tengo muchas amistades y además de alta categoría.

–     Pues estáte atento a no caer.

–   ¿Me estás provocando?

–   ¡No, no! ¡Oh, nooo!

Pero es que soy veterano, como maestro… y como alumno.

Llevo toda mi vida aprendiendo.

Primero aprendí a vegetar, luego observé la vida, después conocí la amargura de la vida.

Ejercité una justicia inútil, la del «solo» contra Dios y contra la sociedad:

Dios me castigó con el remordimiento; la sociedad, con las cadenas.

Con lo cual, el ajusticiado, en el fondo, fui yo.

Finalmente ahora he aprendido, estoy aprendiendo a «vivir».

Así que por mi condición de maestro y de alumno…

Comprendes que naturalmente me vienen ganas de repetir las lecciones

–   Pero yo soy el apóstol.

–   Y yo soy un desgraciado.

Ya lo sé y no debería atrevermea enseñarte a ti.

Pero mira, nunca se sabe lo que puede uno ser el día de mañana.

Tenía la idea de que moriría como un hombre honrado y un maestro respetado en Chipre.

Y me convertí en un homicida y un presidiario condenado a cadena perpetua.

Cuando levanté el puñal para vengarme, cuando arrastraba las cadenas odiando al universo;

si me hubieran dicho que sería discípulo del Santo, habría pensado que no estaban bien de la cabeza.

pues habría dudado de su estado mental.

Por eso quién sabe, a lo mejor puedo darte alguna lección buena a ti que eres apóstol.

Por mi experiencia no por santidad, que esto último ni siquiera me pasa por la mente.

Y sin embargo… lo ves.

–     Tiene razón ese romano al llamarte Diógenes.

–     Bien… sí.

Pero Diógenes buscaba al hombre y no lo encontró.

Yo sin embargo más afortunado que él, encontré sí, primero una serpiente donde creía que estaba la mujer…

Y un cuco donde veía al hombre que creí un amigo.  

Pero luego tras haber vagado muchos años, ya enloquecido por este conocimiento, he encontrado al Hombre, al Santo.

–     Yo no conozco otra sabiduría sino la de Israel.

–     Si es así, ya tienes con qué salvarte.

Pero ahora tienes también la ciencia o mejor, la sabiduría de Dios.

–     Es lo mismo.

–     ¡No, no!

Sería como comparar un día neblinoso con uno lleno de sol.

–     En definitiva, ¿Quieres darme lecciones?

Pues yo no me siento con ganas de ello.

–     ¡Déjame hablar!

Al principio, hablaba a los niños: se distraían.

Luego a los espectros: me maldecían.

Después a los pollos: eran mucho mejores que los dos primeros grupos, mucho mejores.

Ahora hablo conmigo mismo, porque todavía no puedo hablar con Dios.

¿Por qué quieres impedírmelo?

Tengo la vista reducida a la mitad, la vida quebrada por el esfuerzo hecho en las mina.

El corazón enfermo desde hace muchos años:

Deja al menos, que mi mente no se vuelva estéril.

–     Jesús es Dios.

–     Lo sé.

Lo creo más que tú, porque yo he renacido por obra suya, tú no.

Pero, aunque Él sea el Bueno, es siempre Él, o sea, Dios.

Y ese pobre desgraciado que soy yo no se atreve a tratarlo con la familiaridad con que tú lo tratas.

Le habla mi alma, pero los labios no se atreven…

El alma… y creo que Él siente cómo llora de amor agradecido y penitente. 

El alma que me imagino que la oye gritar de gratitud y de amor penitente.

Jesús interviene:

–   Es verdad, Juan.

Yo oigo tu alma. 

Judas enrojece de vergüenza.

El hombre de Endor de alegría.

Jesús agrega:

–    Oigo tu alma, es verdad.

Escucho el trabajo de tu inteligencia. Has hablado bien.

Cuando en Mí llegues a formarte, te ayudará mucho el haber sido maestro y alumno estudioso. Habla.

Habla también contigo mismo.

Judas advierte con aspereza:

–    Maestro, hace poco me dijiste que era malo hablar con el propio ‘yo’

–    Es verdad que lo dije.

Pero la razón es que tú, murmurabas con tu propio ‘yo’.

Este hombre no murmura, medita. Y con un fin bueno. Eso no hace daño.

La posesión demoníaca perfecta NO PUEDE reverenciar a Dios, porque Satanás lo odia y a sus instrumentos, es lo que les trasmite…

Judas replica de mal humor:

–    En resumidas cuentas, ¡Siempre estoy equivocado!

Jesús dice con calma:

–    No.

Lo que tienes es tedio y desasosiego en el corazón.

Considera que no siempre puede haber cielo sereno. Los campesinos desean la lluvia y también es caridad orar para que llueva.

También ella es caridad.

Pero mira, se ve un bonito arco iris, que describe su curva desde Atarot hasta Ramá.

Hemos sobrepasado Atarot, la triste hoz ha quedado atrás.

Aquí ya todo está cultivado y ríe bajoeste sol que rasga las nubes.

Cuando lleguemos a Rama estaremos a treinta y seis estadios de Jerusalén.  

Los esclavos de la Lujuria, SON ADORADORES DE ASMODEO…

Aparecerá de nuevo ante nuestra vista tras ese collado, que señala el lugar del horrendo acto de lujuria cometido por los guibeítas.

Tremenda cosa es que la carne haga presa…

No siempre puedes estar tranquilo. Cuando la carne muerde, es cosa horrible Judas…  

Con el carisma de la lectura de los corazones, Jesús le está diciendo lo que lo atormenta y el por qué de su ansiedad… 

Judas no responde.

Se retira chapoteando con coraje en los charcos.

Bartolomé pregunta:

–   ¿Qué le pasa hoy a ése?

–    Cállate.

Que Simón de Jonás no te oiga. Evitemos altercados y no envenenemos a Simón.

Está tan contento con su niño.

–     Es verdad, Maestro.

Pero no está bien. Se lo diré.

–   Es joven, Nathanael.

También tú lo fuiste…

–    Sí.

Pero no debe faltarte al respeto.

Sin querer ha levantado la voz,

y Pedro oye:

–    ¿Qué pasó?

¿Quién te faltó al respeto? ¿El nuevo discípulo?

Y mira a Juan de Endor que discretamente se había retirado al comprender que Jesús corregía al apóstol…

Y  ahora está hablando con Santiago de Alfeo y Simón Zelote.

Jesús niega:

–   ¡Ni pensarlo!

Es respetuoso como una doncella.

–   ¡Ah, bien! Porque si no…

¡Eh! Su único ojo estaba en peligro.  Entonces…

Pedro mueve la cabeza afirmando:

–   ¡Entonces fue Judas! ¿Verdad?…

Jesús dice:

–   Oye Simón,

¿No podrías mejor ocuparte de tu pequeño?

Me lo quitaste y ahora quieres intervenir en una conversación amigable entre Bartolomé y yo.

¿No te parece que quieres hacer muchas cosas?

Jesús, con una sonrisa tranquila mira a Pedro que queda dudoso sobre lo que tiene que hacer…  

La tranquilidad con que sonríe Jesús es tanta, que Pedro siente vacilar su juicio.

Pedro mira a Bartolomé.

Pero éste levanta su cara aquilina hacia el cielo.

Y Pedro comprende que no hay nada que hacer y siente que se desvanece su sospecha.

La vista de la Ciudad ya cercana, visible en toda la belleza de sus colinas, olivares, casas…

Y especialmente del Templo.

Esta vista, que debía ser siempre fuente de emoción y de orgullo para los israelitas, acaba de distraerlo del todo.

Cuando llegan a la ciudad…

Todos, en un arroyuelo cercano se asean y se componen los vestidos.

Bajan las túnicas, pues las habían abolsado, se lavan los pies llenos de barro en un riachuelo de aguas claras.

Se arreglan el pelo, se cubren con sus mantos.

Y lo mismo hace Jesús.

La entrada en Jerusalén es lo más importante en la vida hebrea.

Presentarse ante estos muros en tiempo de fiesta era como presentarse ante un soberano.

La Ciudad santa era la «verdadera» reina de los israelitas; esto aparece con claridad este año que en esta vía consular, lo manifiestan las turbas y su comportamiento:

Los componentes de las distintas familias se disponen según un orden.

Las mujeres por su parte solas, los hombres en otro grupo, los niños entre ambos.

Pero todos serios y al mismo tiempo, tranquilos.

Algunos doblan el manto más usado y sacan otro nuevo de los fardos de viaje, se cambian las sandalias y  el paso se hace solemne, ya hierático. 

En cada grupo hay un solista que da el tono, se cantan himnos: los antiguos, gloriosos himnos de David…

Y la gente se mira con más bondad en los ojos, como más tiernos ahora que han visto la Casa de Dios.

Mirando a esta Casa santa, enorme cubo de mármol coronado por las cúpulas de oro, colocado como una perla en el centro del recinto majestuoso del Templo.

La comitiva apostólica se forma así:

Delante con el niño en medio, Jesús y Pedro.

Detrás de ellos Simón, Judas de Keriot y Juan; luego Andrés con Santiago de Zebedeo.

Y  entre ellos obligado por Andrés, Juan de Endor.

En la cuarta fila, los dos primos del Señor con Mateo.

Los últimos: Tomás, Felipe y Bartolomé.

Aquí es Jesús quien entona el canto.

Y lo hace con esa potente y preciosa Voz suya,

con un ligero tono de barítono que se armoniza con las vibraciones de tenor para hacerlas aún más preciosas.

Responden Judas tenor puro; Juan, de voz límpida propia de su muy joven edad.

Y las dos voces de barítono de los primos de Jesús,

Tomás  es muy bajo: un barítono tan profundo, que casi no se le puede catalogar como tal.

Los demás, dotados de voces menos hermosas acompañan entonados, pero en forma menos perceptible al coro lleno de los más virtuosos.

Los salmos son los ya conocidos, llamados graduales.

El pequeño Yabés – voz de ángel entre las recias de los hombres – canta muy bien porque lo conoce el salmo 122:

«Estoy alegre porque me han dicho: «Iremos a la casa lel Señor»».

Y verdaderamente su carita, tan triste pocos días antes, es todo un esplendor de alegría.

Ya están cerca de los muros, ya se ve la Puerta de los Peces y las calles están desbordantes de personas jubilosas.

Enseguida entrtan al Templo, para una primera oración.

Luego, la paz en la paz del Getsemaní, la cena y el descanso.

El viaje hacia Jerusalén ha terminado.

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N175 PARÁBOLA DE LAS MINAS


dio padre ensu tronoHijitos Míos, hoy os quiero hablar sobre Mis Santos Sentimientos. Yo, vuestro Dios y padre de TODOS vosotros, Soy muy sensible, el más Sensible. Mis Sentimientos de Amor, Mis Sentimientos de dolor, Mis Sentimientos de Salvación, Mis Sentimientos de Vida Nueva en cada uno de vosotros.

Es Mí Vida misma en cada uno de vosotros, Mis Sentimientos, Mí Sensibilidad en cada uno de vosotros. Si vosotros pudiérais dejarMe actuar plenamente en vuestras vidas, veríais todo vuestro entorno de manera muy diferente. Todo se ve muy diferente visto a través de los Ojos del Amor.

La Sensibilidad de vuestro Dios lo obliga a vivir y a darse a Su creatura. Soy Yo mismo el que Me Doy a cada uno de vosotros en todos los momentos de vuestra vida. Mí Sensibilidad está al pendiente de hasta vuestras pequeñas cosas.

AMOR MUNDO DESAPEGO

Mí Sensibilidad os prepara el camino a la perfección. Mí Sensibilidad os guía a encontrarMe y así, a encontrar el camino seguro a la Eternidad en el Amor.

Mí Sensibilidad sólo puede actuar en el bien, porque Yo Soy el Bien Supremo. Mí Sensibilidad os aconseja a tomar el mejor camino siempre, ya que al final de él, encontraréis el regalo prometido.

Mí Sensibilidad os asegura el perdón de vuestras faltas, cuando os acercáis a Mí con corazón contrito, ya que Yo conozco vuestra pequeñez y os comprendo. Y alivio vuestras preocupaciones de culpa hacia Mí. No hay padre más comprensivo sobre la Tierra que Yo, vuestro Padre del Cielo.

Mí sensibilidad acepta un pequeñísimo acto de bondad vuestro, hecho a un semejante o dado a Mí con todo vuestro corazón, como si Me diérais un grandísimo regalo. Mí Sensibilidad hace que todo lo vuestro se multiplique, se aumente en forma descomunal, cuando es vuestro corazón, es vuestro sincero amor, el que actúa.

No os imagináis pequeños Míos, lo que Yo Vuestro Padre puedo hacer con vuestras pequeñas obras buenas, realizadas con un sincero y humilde corazón.

Vosotros decís a veces, es tan poco lo que puedo darle a Mí Dios, es tan poco lo que puedo hacer por mí prójimo. Yo os digo, si vuestro bien va unido sinceramente a vuestro corazón y va dirigido directamente a agradarMe a Mí, vuestra obra se vuelve inmensa.

Mí Hija la Siempre Virgen María, recibe todas vuestras pequeñas obras, las purifica, las engrandece y Me las presenta como grandes obras, como si fueran realizadas por Mis propias Manos Amorosas.

 Tenéis un gran poder sobre Vuestro Dios. El don del amor sincero puesto en vuestras oraciones y en vuestros actos. Estas obras van siempre dirigidas perfectamente a Mí Corazón siempre ávido, siempre deseoso de recibir cariñitos de sus hijos, a los que tanto amo.

No os imagináis hijitos Míos, como gozo de ésas caricias que hacéis a Mí, Vuestro Padre. Me hacen olvidar tanto mal que recibo de vuestros hermanos que se han olvidado de Mí o que Me han vuelto la espalda.

Cuánto bien os hacéis vosotros mismos con éstos actos de amor a vuestro Dios, ya que cuando Yo recibo vuestras pequeñas acciones llenas de amor, Yo respondo con Mí Amor Omnipotente a vosotros, a TODOS vosotros.

Toda la humanidad recibe de Mis Bendiciones porque Yo por Mí sensibilidad, no puedo limitarMe a unos cuantos. A TODOS OS AMO y todos recibís, aunque no hayáis hecho méritos, Bendiciones por los méritos y por el amor de otros hacia Mí.

 Deseo que os déis plena cuenta de que vosotros, los que NO estáis Comigo; estáis recibiendo por la ayuda de vuestros hermanos. Si a pesar de que os portáis mal Conmigo y que os merecíais perder todo y aún lo tenéis, NO es por casualidad o porque “sóis muy listos y que hacéis cosas que Yo NO pueda ver”.

Estáis recibiendo porque Mí Amor Sensibilísimo, se reparte a buenos y a malos por la acción de unos cuantos.

Ahora preguntáos sinceramente… ¿Qué pasaría si todos vosotros Me tomárais en cuenta, sabiendo que Yo pago así y que vivieráis según Mis Preceptos de Amor con total libertad en donar todos vuestros actos, adornados con humildad y amor a vuestro Dios, sabiendo que con ello Me agradaréis sobremanera?

Al multiplicar vuestros actos amorosos hacia Mí, Vuestro Dios y Señor…

Y hacia vuestros hermanos, viéndoMe a Mí en ellos; las Bendiciones que toda la humanidad recibiría, serían tremendas, fortísimas, inconmensurables… Y ¿Qué pasaría con ello?

Vosotros os imagináis ya ahora la respuesta. TODO CAMBIARÍA… Y así el Amor viviría fácilmente y plenamente entre vosotros.

Vosotros mismos PODÉIS DESTRUIR TODAS LAS FUERZAS DEL MAL y todo lo que os aqueja actualmente, al actuar en la absoluta bondad de vuestro corazón hacia Vuestro Dios y hacia vuestros hermanos.

Vosotros tenéis ahora la respuesta y el remedio para terminar con todo lo que os aqueja y todo aquello que es devastador para vuestras almas y para vuestro Mundo.

Vosotros tenéis la respuesta ahora, para preparar Mí Segunda Venida, Mí Reino de Amor entre vosotros. Si empezáis a actuar ya desde ahora con humildad y sincero corazón, unidos todos como verdaderos hijos de Familia que tenéis un único fin verdadero: la Salvación Eterna.

Vuestro Gozo en el tenerMe entre vosotros, se puede acelerar. Todo depende de vosotros. Es una Realidad, es una Promesa real ya anunciada en las Sagradas Escrituras desde hace muchos siglos. Ahora Mí Advenimiento puede ser acelerado por vosotros, por vuestras pruebas de amor, por vuestra donación a Mí, en plena libertad y en plena humildad.

Recordad que vuestra pronta Donación realizará el Cambio hijitos Míos. Cuando erais pequeños o jóvenes, cuando todo el mundo se os abría para investigarlo, cuando ya teníais capacidades para moveros de un lado a otro en lo individual, vosotros buscabais lo que os interesaba.

Investigabais, ibais de un lado a otro porque era un interés grande que teníais, queríais cumplirlo y conocer más de ello. Poníais todo vuestro empeño en lograr hasta en lo más insignificante la situación de vuestra vida, lo que significaba, lo que queríais encontrar.

Buscabais por todos lados, preguntabais, comprabais libros, os instruíais para conocer más sobre el tema que necesitabais conocer, porque os interesaba mucho y así es la juventud. Tenéis mucha necesidad de abriros paso en el Mundo, pero lo hacéis en forma natural. Porque al NO conocer lo que se os va dando a lo largo de la vida, lo queréis conocer todo de golpe.

A lo que Me quiero centrar Mis pequeños, es que ésa euforia por conocer más dentro de vuestros intereses particulares, ahora debierais pasarlo hacia lo Mío, crecer más en el Conocimiento de Mi Palabra. Buscar más sobre la Sabiduría que Yo os he dado, buscar más en vuestro interior cómo ser mejores y alcanzar la perfección.

Buscar en todos los libros que tenéis, pero sobre todo en las Sagradas Escrituras, la forma en que vosotros os debéis perfeccionar.

La Perfección os va a llevar a la santidad, a donde os he pedido que lleguéis, pero debéis Buscarla. Y por eso os he puesto el ejemplo de la juventud, que gasta todas sus energías para encontrar lo que quiere conocer más profundamente.

Vosotros, si realmente Me amáis; debéis poner todo vuestro empeño para lograr ConocerMe. Y si vosotros buscáis, Yo Me haré Presente, Me conoceréis y Me amaréis más, porque nadie puede amar a quien NO conoce, pero Yo quiero que deis vosotros el primer paso, que es ése deseo de búsqueda.

Que luchéis por encontrar más sobre Mí, más sobre Mi Hijo, más sobre la Luz del Santo Espíritu de Dios, más sobre Mi Hija, más sobre todo aquello que os llena en lo espiritual… Y así, después de que vosotros hayáis buscado y hayáis puesto tiempo en vuestra búsqueda y mucho interés sobre todo, Yo Me haré Presente.

Vosotros conoceréis Mi Presencia en el paso de vuestra vida y es cuando seréis fuertemente Bendecidos por Mi Gracia, porque Yo gratifico a las almas grandemente, cuando ellas Me están buscando, cuando ellas quieren estar Conmigo.

Cuando ellas quieren ser otro Cristo sobre la Tierra, cuando voluntariamente se quieran apartar del Mal. Cuando por amor, quieran donarse a Mí y servirMe a Mí, vuestro Dios. Es el amor el que todo lo mueve y… EL QUE TODO LO ALCANZA.

Si vosotros amáis, estad seguros de que Mi Amor os alcanzará y os llenará. Así es como gozaréis plenamente vuestra Misión sobre la Tierra. Os sentiréis acompañados por Mí vuestro Dios y realizaréis día a día, vuestra misión que tengáis, con un mejor desempeño.

Pero sobre todo, con un gran amor hacia Mí, de querer hacer todas las cosas que hacéis día a día con el mejor gusto para agradarMe. Porque ciertamente Yo, vuestro Dios, Quien todo lo tiene, quien en Sí, NO necesita nada, Me hacéis inmensamente Feliz cuando Me ofrecéis vuestros detallitos de amor.

Así como el niño. Vuestros hijos, que apenas empiezan a entrar a los primeros estudios por ser pequeñitos, NO saben hacer gran cosa, pero los guían sus maestras. Os regalan cosas pequeñitas y os las dan con amor.

Para ellos es una gran cosa, les tomó tiempo y todo ése tiempo lo pasaron pensando que ése iba a ser un regalo para vosotros, porque aman a sus padres y saben que lo que están haciendo les va a agradar, porque lo darán de todo corazón.

Ciertamente, NO están pensando toda ésta lógica. Ellos, simplemente harán lo que tienen qué hacer por guía de sus maestros… Y os darán lo que ellos hicieron y vosotros lo gozaréis.

Tenéis pues a Mi Hija, la siempre Virgen María, vuestra Maestra, Madre y Guía para cada uno de vosotros. Dejad que Ella os guíe en éstos momentos de la Humanidad. Dejaos mover por Ella y por Sus intenciones, que Sus intenciones son para llevaros al Triunfo definitivo sobre la Maldad.

Pero vosotros tenéis que hacer vuestra parte, que es vuestra Donación a los deseos de Mi Hija. Dejad que Ella os lleve por ésos caminos de perfección. Pero sobre todo, Ella sabe cómo agradarMe y os va a dar la oportunidad a vosotros de que al atender a Su guía, Me vais a hacer feliz a Mí, vuestro Dios.

Os agradezco tanto Mis pequeños, que seáis dóciles al Amor que se ha derramado en vuestro corazón y que todavía tengo que satisfacerlo. Dejaos Mis pequeños que Yo vuestro Dios, tome ya el Primer lugar en vuestra vida y que Me la dejéis mover.

Pero ahora en Mi Divina Voluntad y NO en vuestra voluntad que falla tanto, porque es humana.

Os quiero consentir, Mis pequeños. Y os quiero dar una nueva vida, una vida Celestial. Pero DejadMe actuar en vosotros, os lo pido.

Por eso os voy a hablar nuevamente sobre la Parábola de los Talentos, pero con otro enfoque.

Cada uno de vosotros tenéis en lo humano, dones particulares. Que ésos os sirven para que vosotros trabajéis y llevéis el sustento a vuestro hogar, ya sea que viváis solos o acompañados. Pero os he dado a cada uno la forma para que podáis obtener el Alimento para el cuerpo.

Os he dado capacidades intelectuales, para que os sirváis de ellas. Para que vosotros tengáis lo necesario del Mundo y también para que ayudéis a vuestros hermanos y que eso os va a ayudar a crecer en Caridad hacia ellos, ayudándoles en lo económico, en lo espiritual o en lo intelectual.

Se os ha encomendado una misión en lo humano y la debéis llevar a cabo lo mejor posible. Cuando vosotros tenéis un trabajo, debéis hacerlo lo mejor posible para complacer a vuestro jefe, porque él os va a pagar por vuestro trabajo.

Si vosotros lo hacéis bien, estaréis vosotros felices con lo que hicisteis y también le daréis contento a vuestro jefe, porque eso le va a ayudar también a que él gane ése sustento que necesita, porque él se está apoyando en vosotros.

Es muy importante lo que os voy a decir, Mis pequeños. Porque a veces confundís una cosa con otra. Debéis llevar a cabo vuestro trabajo de la Tierra lo mejor posible con honradez, con amor, dándoos perfectamente en lo que estáis haciendo.

Porque estáis vosotros cumpliendo con un Deber en el Mundo… Y cuando vosotros hacéis vuestro trabajo lo mejor posible sea lo que fuere, se os va a agradecer y hasta se os va a poner de ejemplo ante vuestros hermanos.

Cuando esto sucede Mis pequeños, que sois el ejemplo ante pocos o ante muchos de vuestros hermanos alrededor de la Tierra. Vosotros por un lado estáis satisfechos con lo que hicisteis y el que os dio el trabajo también. Éste reconocimiento público es bueno, siempre y cuando NO caigáis en la soberbia.

El hecho de que hagáis lo que tenéis qué hacer con beneplácito, os va a acarrear grandes cosas, os va a abrir caminos, os va a ayudar a vuestra vida de relación humana y profesional. Esto es una parte…

Y la parte importante viene ahora Mis pequeños, cuando Mi Hijo os explica acerca de lo que se os dio y los TALENTOS, que eran uno, dos o tres.

Los primeros, los que recibieron más, hicieron rendir ésos talentos. Al que se le dio tres, devolvió tres. Al que se le dio dos, devolvió dos. Al que se le dio uno, tuvo miedo y lo escondió. NO QUISO APROVECHAR NI SIQUIERA ESE TALENTO, para salir adelante en su vida.

Vosotros, al dar vuestro máximo en vuestra vida profesional o en lo que estéis haciendo y lo estáis haciendo bien; tuvisteis ése reconocimiento, digamos en lo poco. Porque es en lo terreno. Pero porque lo hicisteis bien y fuisteis acrisolados.

Yo os voy a dar mucho en lo espiritual, una tarea grande que tendréis que hacer, ya directamente para Mí, para vuestro Dios y esto es muy grande y es muy bello y debéis entenderlo así, Mis pequeños. Porque aquel que pone todo su empeño en lo humano, también lo pondrá en lo espiritual, cuando Yo se lo pida.

No falló en lo humano, hizo todo lo posible por hacer su trabajo perfecto y también lo hará en lo espiritual, cuando Yo se lo pida.

Si le di tres en lo material, en lo humano, también le daré tres o más en lo espiritual, porque confío en ésa alma. Sé que es un alma trabajadora, sé que es un alma que sabe hacer su trabajo lo mejor posible, que pone todo su empeño, que es un alma que sabe administrar lo que se le da y lo hace bien, que acepta los compromisos y los saca adelante.

Esas son las almas que Yo quiero Mis pequeños, para Mi Nuevo Reino. Almas confiables, almas seguras, almas en las cuales Yo puedo dejar obligaciones que sé que van a cumplir, para el Bien de sus hermanos y para Gloria Mía.

Espero hayáis entendido lo que os he explicado, Mis pequeños, ya que ésa es la perfección que quiero de vosotros en todo sentido, en lo humano y en lo espiritual. Os he llamado para que Me sigáis, como Mi Hijo llamó a los discípulos y apóstoles.

Ahora os estoy llamando Yo, vuestro Dios y vuestro Padre, para que Me ayudéis en la perfección, en el amor de vuestro Mundo. NO todos vuestros hermanos entienden esto, NO todos quieren la perfección, NO todos quieren halagarMe; pero por eso, confío en vosotros.

Porque Me seguís, porque estáis Conmigo, porque Me buscáis y así es como Yo después de acrisolaros, Me puedo derramar grandemente en vosotros, porque sé que daréis el ciento por uno, el setenta, el cincuenta… Pero daréis mucho, Mis pequeños.

 Estáis entrando en ésa etapa en que se van a ir juntado los Cielos con la Tierra y por eso debéis ser preparados para estos momentos, para que podáis estar seguros y conscientes de que estáis trabajando para Mí, vuestro Dios.

Recordad que Satanás es un Arcángel poderoso, muy por encima de vuestras capacidades y su Engaño es muy grande. Si él logró engañar a vuestros Primeros Padres, que estaban muy, muy preparados y cayeron, estaban Conmigo y cayeron; vosotros ya dañados por el Pecado Original, si Yo permitiera que Satanás utilizara su fuerza entera contra vosotros, os destrozaría y NO lo puedo permitir.

Por eso, también, las fuerzas angelicales buenas, las que están Conmigo, os están protegiendo de ésas fuerzas angelicales malas que están en contra de Mi Obra.

Como os dije, tenéis que ser preparados para que podáis Discernir éstos momentos que estáis padeciendo y que vais a padecer.

Las fuerzas angelicales del Bien os están defendiendo y están luchando para que el mal NO se implante como se quiere implantar perfectamente sobre la Tierra.

Esto es a nivel angelical, ciertamente. Tenéis el apoyo total Mío en Mi Santísima Trinidad, de Mi Hija la Siempre Virgen María, del Señor San José que os protege también en vuestro hogar, protege la Iglesia de Mi Hijo. Tenéis las almas ya santificantes que os dan fuerza con su Oración, que os protegen con ella, que os cubren con su amor.

Tenéis las almas purgantes, que están con vosotros, que conocen perfectamente el Dolor que se vive en la Tierra, pero que también conocen cómo luchar para salir adelante. Son almas que están en Transición, que se están purificando, que lucharon por su salvación; pero solamente hay que limpiarles defectos humanos, de los cuales NO se pudieron deshacer.

Pero son almas ya salvadas y que conocen bien la tarea de la Tierra y vosotros que sois las almas militantes, que estáis buscando el deseo de Mi Hijo de que Mi Amor se implante en la Tierra; estáis en plena lucha y que en ningún momento debe haber soberbia de vuestra parte, porque de ahí se tomaría fácilmente Satanás para venceros.

Humildad, pequeñez y necesidad plena de Mí, vuestro Dios. Así deberéis manteneros en todo momento mientras estéis sobre la Tierra. NO sois nada sin Mí y NO podréis lograr nada de bueno sin Mi asistencia y Mi Guía. Estando Conmigo, tenéis los Poderes del Cielo a vuestro favor, que son infinitamente más poderosos que los poderes del Mal.

Si escogéis por el mal camino, os puedo decir desde ahora que tenéis un porcentaje muy alto de vuestra muerte eterna. Y digo un porcentaje muy alto, porque la Oración de vuestros hermanos, aún os puede salvar a pesar de vuestro error.

El Amor hace milagros, Mis pequeños. El Amor puede convertir aún a almas casi satanizadas. El Amor os lleva a la perfección, que es ése logro del alma humana. Alcanzar la perfección en su vida, para llegar santificados al Reino de los Cielos.

Mi Reino es vuestro, vuestro lugar os está esperando, estáis en la recta final. Habéis llevado toda una vida de gozos y sufrimientos, NO desperdiciéis ya el último momento de vuestra existencia.

Pero va a ser difícil, os lo he dicho, pero si estáis Conmigo, si os unís a Mi Santísima Trinidad, que éste es el tiempo de Mi Santísima Trinidad, venceréis y llegaréis a Mí, para que os consienta eternamente.

No volteéis a ver a Satanás y a sus obras, NO dejéis que en el último momento de vuestra existencia, os pueda vencer. Y esto solamente lo lograréis, viviendo en la Gracia, que es ésa unión íntima de corazones.

Vuestro corazón con el Mío, bien unidos, nunca os vencerá Satanás.

Recordad, sin Mí NO sóis nada, Conmigo tendréis el gozo eterno. Yo os amo infinitamente, como sólo Yo sensiblemente, con la Omnipotencia de un Dios y Padre Vuestro, os puede amar.  Os Bendigo y recibid Mis Bendiciones para que sigáis adelante buscando vuestra perfección y que Me halaguéis con vuestra misión sobre la Tierra.

 Reflexionad y aceptad que Mí Santo Espíritu de Amor os guíe hacia la Verdad y a la Luz Verdadera de Mí Camino al Reino Celestial.

Os amo y Bendigo en Mí Santo Nombre en el de Mí Hijo Jesucristo y en el del Paráclito de Amor. Recibid todo el Amor de Mí Hija la Siempre Virgen María.

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A48 LA IGLESIA MILITANTE


perdon de asisAVISO IMPORTANTE. Anticipándonos a la publicación del Mensaje del 14 de Julio de 2016, queremos hacer de su conocimiento que Dios Padre nos instó a hacer uso de la Indulgencia Plenaria que se puede obtener el día 02 de Agosto, día de la Porciúncula. Y nos recomendó que la tomáramos en vista de los Acontecimientos próximos.

Para más información sobre la Indulgencia de la Porciúncula:

https://cronicadeunatraicion.wordpress.com/2016/07/16/a44-el-perdon-absoluto/

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Julio 12 de 2016

Yo, en vosotros. LuchareMos contra las Fuerzas de Satanás

Hijitos Míos, os he dejado Mi Sacratísimo Cuerpo en la Tierra, para que de él os alimentarais, para que pudierais crecer y estar fuertes en el Amor.

Vosotros mismos sabéis que cuando no alimentáis vuestro cuerpo, éste se debilita. No tenéis fuerzas y si tuvierais que luchar fácilmente os vencerían, porque no tenéis fuerza ni para levantar el arma con la que os vais a defender.

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Lo mismo sucede en lo espiritual, Mis pequeños. Os he dejado Mi Cuerpo, en la Sagrada Eucaristía y Mi Sangre para que de ellos os alimentéis.

Cuando vosotros no acudís constantemente a la Eucaristía, os debilitáis.

Satanás lo sabe y por eso os ataca y caéis muy fácilmente en sus errores.  

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Ciertamente por vuestro trabajo, por vuestras obligaciones, no podéis acudir a tomar Mi Cuerpo Divino y entonces, debéis de alguna forma compensar esto Mis pequeños. Y esto sería a través de la Oración, de los sacrificios, penitencias, todo aquello que os acerque a Mí.

A lo que voy Mis pequeños, es que debéis tener una unión continua Conmigo. La mejor unión íntima, es a través de la Sagrada Eucaristía: Mi Cuerpo en vosotros.

Os dejé Mi Cuerpo para que os alimentarais y Mi Cuerpo, llega a formar parte de vuestro cuerpo al tomarMe. 

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Pero si vosotros,  no podéis acudir a la Iglesia a tomarLo, os debéis reforzar con la Oración y con la Oración Profunda.

La Oración Profunda os acerca a Mí. Es un diálogo continuo y de esta forma, no nos separamos. También os podéis unir a Mí a través del sacrificio, de la penitencia.

Porque cuando vosotros tenéis ésas molestias que están afectando a vuestro cuerpo estáis recordándoMe, estáis uniéndoos a Mí y de esta forma actuaMos a la par en la salvación de las almas.

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Vuestra unión debe ser continua, Mis pequeños. Y de esta forma, Satanás no podrá venceros, porque estaréis siempre fuertes.

Primeramente, con la Sagrada Eucaristía, como os he dicho. Y después, con la Oración y especialmente, en la Unión con Mi Madre, la Siempre Virgen María, rezando el Santo Rosario.  

 Porque así os estaréis acordando de Mí y os estaréis acompañando con Mi Madre. Y así unidos, os mantendréis fuertes en esta Guerra Espiritual, en la que ya estáis embebidos.

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Estáis viviendo una guerra profunda contra las fuerzas de Satanás. Si os mantenéis unidos como os he dicho, difícilmente os vencerá Satanás y también ayudaréis a vuestros hermanos a que puedan vencerlo.

La Oración, unida a la Comunión de los Santos, os he dicho que es Poderosísima. No os alejéis de ella. UNÍOS TODOS. El Universo entero con vosotros, estáis unidos a Mis Fuerzas para vencer las fuerzas de Satanás.

Hijitos Míos, no permitáis que nadie os quite la Paz dentro de vuestro corazón. Porque si perdéis la Paz, vais a perder muchas otras cosas más. A tal grado que pudierais perder hasta vuestra propia alma, porque os pueden arrastrar hacia el Mal.

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Os he dicho que el principal y primer regalo que se le da a las almas por vivir en Mi Amor, es el de la Paz. Pero si perdéis la Paz quiere decir que habéis perdido confianza en Mi Amor y si perdéis ésa confianza, os desviáis fácilmente y podéis perder vuestra alma.

Porque si os desviáis, empezaréis a dejar entrar dentro de vuestro corazón ideales, pensamientos o filosofías contrarias, a lo que Yo os di cuando viví sobre la Tierra.

Yo os enseñé lo que Mi Padre Me pidió que os enseñara; que es una Evangelización en el Amor, en la confianza plena a vuestro Dios.

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Cuando el hombre no confía en Mi Amor y en Mis Enseñanzas, busca por otro lado… y otro lado significa lo contrario, que es Satanás. Y así, las almas empiezan a ser engañadas y vais perdiendo lo que tanto os costó tener y buscar.

Por eso os pido Mis pequeños, que nunca perdáis ésa Paz tan valiosa que debéis tener en vuestro corazón. Porque ella os llevará a la Sabiduría y si tenéis Sabiduría, os podréis manejar fácilmente entre tanta Maldad que os rodea y os rodeará en un futuro próximo.

Con Sabiduría Divina no os podréis desviar, porque ella siempre os va a llevar por caminos de Bien y caminos seguros y de crecimiento espiritual…

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Que eso no lo vais a recibir cuando vayáis por caminos fáciles, que se buscan cuando os habéis llenado de temor en vuestro corazón.

Y cuando buscáis por otros caminos, aparentemente al principio; tendréis ésa paz en vuestro corazón, porque así es Satanás, él os da inmediatamente lo que buscáis.

Pero luego os enreda en forma tal, que ya no os podréis salir de sus dominios y de allí en adelante os llevará a la Perdición y a la Confusión, porque vosotros despreciasteis la Sabiduría Divina.

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PedidMela, Mis pequeños, para que no caigáis fácilmente en las redes de Satanás.

Hijitos Míos Mi Iglesia cae, tanto por la parte ministerial, como la de los fieles. Y esto se ha venido dando Mis pequeños, por la falta de Oración y por falta de una mayor entrega, tanto de parte de los sacerdotes, de los que dirigen Mi Iglesia; así como de vosotros los que recibís el Alimento espiritual y el Alimento Sacramental, de parte de los ministros de Mi Iglesia.

Satanás ha hecho un trabajo muy destructivo. Me ha sacado del corazón de los hombres. Aquellos que entraron para transmitir Mis Verdades y Mi Amor y lo hicieron con alegría; MUCHOS DE ELLOS HAN DESERTADO… O ahora Me atacan y no quieren saber de Mí.

apostasía

Satanás ha destruido ésa buena Fe que tenían muchos de Mis ministros en la Iglesia a tal grado, que ellos se han desviado y lo que menos tienen ahora, en su mente y en su corazón, es a Mí, a Quien debieran Seguir, Transmitir y Amar: vuestro Cristo Jesús, vuestro Salvador.

Cuando alguien está enamorado, todo el Mundo alrededor no cuenta. ESTÁIS ENAMORADOS de una persona a la que amáis con todo vuestro corazón y con quien tenéis esperanzas futuras.

Ciertamente son momentos bellos. El Mundo cambia, porque estáis llenos de amor. Veis todo diferente, con alegría. Llegáis a captar mejor las bellezas que Yo he creado, porque vuestro ser en ése momento está lleno de amor por la persona que amáis.

el buen vino

EL TIEMPO…

Pero, ¿Qué sucede con Mis ministros? No Me aman, ya no están enamorados de su Oficio Sacerdotal, ya no buscan cómo alegrarMe dentro del ministerio que están llevando. Se aburren, inventan cosas muy desagradables a Mis Ojos…

 Y muchos de vuestros hermanos laicos, son desviados en su espiritualidad por ésa nueva forma en que ven a la Religión…  A la Iglesia.

A su Oficio Sacerdotal, al estar aburridos de Mí, vuestro Dios.

ORACION POR LOS SACRDOTES

Me DUELE. Me duele inmensamente Mis pequeños, esto que viven muchos de vuestros sacerdotes.

Tenéis que orar mucho por ellos, Mis pequeños. Han perdido la Fe, han perdido el Amor a Mí. Han perdido el respeto de Mi Presencia Viva en la Iglesia, en el Tabernáculo. 

¡Cuánto he tenido que sufrir en éstos, poco más de Dos Mil Años! Cuando la humanidad debiera alegrarse de tenerMe Vivo entre vosotros.

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Os pido Mis pequeños, que os deis por vuestros sacerdotes. Sacadlos adelante. PedidMe que se renueve su Fe y su amor por Mí, vuestro Dios.

Si ellos no están llenos de amor por Mí, ¿Qué pueden transmitir a los feligreses? Prácticamente, NADA.  Vais a buscarlos para que se os dén un consejo de vida y posiblemente, ellos estén peor que vosotros.

Por eso tenéis que ayudarles, que vivan en el estado de Gracia en el que deben vivir, para que Mi Santo Espíritu esté en ellos y Él los guíe. Y a la vez, puedan guiar a aquellos hermanos vuestros que acudan por un consejo, por una Bendición, por Mi Divino Cuerpo en la Comunión.

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Daos pues, por ellos. Necesitáis de ellos, necesitáis de sus manos consagradas, necesitáis de sus oraciones. Necesitáis de su intercesión por vuestras necesidades. Pero ciertamente, si ellos no viven siendo un ejemplo para los feligreses, de nada servirá.

Os Bendigo, Mis pequeños y bendecid a vuestros sacerdotes, para que ellos os puedan seguir bendiciendo y ayudando en vuestro crecimiento espiritual.

Aliviad Mi Corazón Misericordioso,  Mi Corazón que se donó por vosotros. 

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Vuestra donación, vuestras palabras amorosas, vuestra compañía en aquellos momentos en que penséis en Mí, aunque sea brevemente, Me traéis descanso, apagáis Mi Sed, disminuís Mis Dolores.

Almas como las vuestras, que os volvéis compañeras Mías, que sois amantes del Amor, Me dais alegría. Y son ésos momentos en los cuales Me alegra haberMe Donado por vosotros. Lástima que seáis tan pocos los que hayáis entendido Mi Donación, Mis Sufrimientos por vuestra salvación.

Son tan pocas las almas que agradecen, son tan pocas las almas que entienden lo que Yo os di.  

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Por eso, os agradezco infinitamente los momentos que Me dais aquí en la Tierra. Cuando vuestros dolores y vuestra donación se unen a Mis Dolores, también de Donación. Yo Me doy por vosotros, vosotros os dais por Mí.

 Y así, Nuestros Corazones se unen por la salvación de vuestros hermanos y por agradar a Nuestro Padre Dios, que Nos pide el donarNos para dar Vida a las almas que viven en la obscuridad.

Recibid Mis Bendiciones, Mis pequeños. Sois redentores también, junto Conmigo. Nuestros Corazones están unidos y permanecerán unidos eternamente.

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Gracias Mis pequeños, gracias y manteneos en Nuestra Familia. Familia que ve por sus hermanos en una forma desinteresada, honesta y amorosa.
Os vuelvo a repetir esto nuevamente. Esto que en múltiples profecías se os dieron desde antiguo y que ya os alcanzaron. ¡SI!, ¡Ya estáis viviendo ahora ésas Profecías! Id a los Libros Sagrados, leed y ACTUAD lo ahí revelado y NO temáis.

DIOS ESTA CON VOSOTROS.

Fe y confianza En Dios,

Confiad en vuestro Dios, confiad en Mí, que Yo vencí al Pecado, a la Muerte y al Maligno.  Uníos a Mí y la Prueba será fácil de pasar. Yo os iré indicando qué hacer, si en Mí confiáis.

Hijitos y hermanos Míos, aprended y tratad de ser UNO Conmigo, como Nosotros somos UNO en Nuestra Santísima Trinidad. Y al permitirNos vivir plenamente en vosotros: Eduquemos, Prediquemos, Demos buen ejemplo, Vivamos por la salvación de vuestros hermanos y Muramos por su salvación eterna….

Y así, a vuestro regreso, Sigamos unidos eternamente en un solo Amor.

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Yo os bendigo en el Santo Nombre de Mí Padre, en el de Mí Amor Redentor y en el del Amor de Vida de Mí Santo Espíritu.

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