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69.- LA VIDA Y LA EXISTENCIA


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En la Puerta del Cielo se escucha la voz clara y potente.

Es el anciano Pontífice, que dice:

“El hombre cae en un error al considerar lo que es la vida y lo que es la muerte. Una cosa es la vida y otra la existencia. La existencia comienza al nacer: se alimenta, respira, se mueve y obra. Se considera la muerte como la cesación de todos estos impulsos y al despojo que es enterrado en un sepulcro.

La vida empieza cuando el alma es creada en Dios y baja a habitar una carne. Y tiene fin, cuando el Pecado la mata.

El hombre era la perfección de lo creado. Tenía de ángel, el alma y de Dios el hálito divino: el espíritu.

Del animal, la perfecta belleza en todas sus partes: la física y material. Y las pasiones en lo moral. No hay criatura igual.

Era el Rey de la Tierra. La Gracia de Dios estaba en él y poseía las magníficas potencias e los instintos, totalmente sometidos a la soberanía del espíritu.

Su muerte debía ser un dulce sueño sobre la Tierra, con un despertar bienaventurado como rey, con el Padre, en el Cielo.

El hombre existe teniendo la imagen de hombre. Pero cuando mata la vida en el alma, se convierte en un sepulcro ambulante, en el que se pudre la vida…

El alma muere a su destino celestial, pero sobrevive a su Castigo.  Los hombres se arruinan por las cosas terrenas. Se condenan, se matan, se perjudican en miles de formas, por cosas caducas que no valen la pena, pero que son grandes solamente ante el pequeño pensamiento terrenal que valora lo terreno.

La muerte es una desgracia por cuanto al dolor que causa la separación de un ser querido.

Pero la muerte es el Misterio que revela nuestro origen y la vida es el escenario que esconde este misterio.

Un escenario vacío en el cual, cada quién traza lo que quiere.

El justo no se acerca a la muerte, cuando vive auténticamente la Doctrina Cristiana y lleva dentro de sí, la Divinidad trasmitida por Jesús.

Se quita a la muerte su horror, cuando se hace de la vida una moneda para conquistar la Vida Eterna.

El hombre fue creado para el Cielo. Ésta que vivimos sobre la Tierra, es la jornada mortal.

Ésta es solamente la formación de nuestro ser futuro de ‘Vivientes Eternos’: La existencia humana es la gestación que nos forma para darnos a luz, en el Reino de la Luz.

Jesús nos ama tal como somos. Él solo espera nuestro arrepentimiento.

Y su Amor misericordioso sigue resucitando a los muertos, mientras todavía hay tiempo. Todo el que invoca el Nombre de Jesús con Fe, humildad y amor, Él acude inmediatamente porque es El Salvador.

La muerte es un justo decreto que pesa sobre todos los mortales y NO debe ser motivo de angustia, más que para los que no creen y están cargados de culpas.

En el Cielo no cuentan los años vividos, sino la intensidad y el modo como se vivieron.

La existencia, es la vida terrenal.

LA VIDA TERRENAL ES PRUEBA

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La vida terrenal es destierro del Cielo y es una prueba con relación a la eternidad.

La existencia: la vida en el tiempo, por más larga que sea es menos que un instante.

Así como la tierra es menos que un punto invisible en el espacio, con relación al Universo.

Cualquier golpe por duro que sea, es una prueba para darnos una enseñanza.

No se puede pretender vivir sin respirar el aire, aunque esté contaminado. No se puede pretender superar la Prueba de la vida humana, sin sufrir todas sus consecuencias; que son inevitables desde que el hombre se rebeló contra Dios.

En realidad, todo lo que circunda al hombre en la tierra es una continua llamada, ya sea de la vida o de la muerte. El hombre es la más perfecta e importante de todas las criaturas. Y solo en él hay cosas que no hay en las demás criaturas que lo rodean:

1°- LA ASPIRACIÓN A LA INMORTALIDAD.

La muerte le repugna y no quisiera morir…

Esta repugnancia no se encuentra en los seres inferiores, ¿Por qué?

Porque el hombre fue creado con plenitud de vida. Y la muerte no es sino consecuencia de su rebelión a Dios.

Esto es un hecho transitorio que el hombre lleno de Gracia intuye y cree… Intuición que es transformada en FE.

Fe que hace huir todo temor y muchas veces, verdadero terror de quién oscurecido por la concepción materialista de la vida, NO ve más allá de la tumba, más que el Abismo pavoroso de la NADA.

Éstos suelen decir: ‘Más allá de la tumba, hay solo silencio…’

2°- LA ASPIRACIÓN A LA FELICIDAD.

Este deseo de felicidad es vivo y ardiente en el ser humano…

La busca por doquier. Tanto, que la experiencia de todas las generaciones que le han precedido, no es suficiente para convencerlo de que la felicidad para la que ha sido creado, no la puede encontrar en la tierra.

En vano los hombres la buscan en la tierra, porque el hombre ha sido creado para una felicidad que ninguna cosa terrena puede dar. Y esa hambre insaciable, es de felicidad celestial…

Es la felicidad eterna de la que se siente anhelo.

Es la felicidad de poseer a Dios: LA PLENITUD DE ADORACIÓN SACIADA TOTALMENTE.

El Amor y la alegría poseídos en tal forma, que en la tierra no es posible tenerlos sin morir, como consecuencia de la limitada capacidad humana.

3°- LA NECESIDAD DE LA PAZ.

El hombre busca la Paz.

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Necesidad que no puede ser satisfecha en la Tierra, porque esta Paz que él anhela, NO existe en nadie igual a él o alrededor de él.

La Bondad y la Paz, son uno de los principales atributos de Dios.

Jesús es el Príncipe de la Paz. Él ha traído la Paz…

Y si nosotros NO tenemos Paz, es por la perversidad humana, que prefiere el Mal al Bien; el delito a la santidad; la sangre al espíritu.

Dios es Paz.

La paz es un consuelo sobrenatural en la tierra.

La Paz es el Mismo Dios.

PRINCIPE DE PAZ

Y es una de las cosas más bellas que puede experimentar el alma.

Y por eso Él nos enseñó a saludar a los cristianos, con el saludo con que Él Mismo saludaba… “ Que la Paz del Señor esté contigo..”

Dios es Luz, Dios es Paz, porque Dios es Amor.

Cuando NO amamos, NO podemos sentir su Paz.

Y la vida es una prueba personal en la que la criatura deberá rendir cuentas de sus personales actos.

Toda criatura humana deberá responder ante Dios de lo que hizo con el Don de la Vida.

Porque la muerte no interrumpe o destruye la vida. Continúa activa en el más allá, tanto en el Bien como en el Mal.

Para los elegidos, la perfecciona…

Sucede como el forastero que llega a otra ciudad para él desconocida.

Y pasea por las calles distraído por las grandes novedades que va encontrando. Y los problemas de su vida, vuelven a su memoria. Así es para el que llega al Paraíso.000las-tierras-prometidas-del-eden-perdido-el-paraisoNo es que inicie una nueva vida, sino que recuerda las cosas de su vida terrena y las ve bajo una luz totalmente diferente y con un perfil nitidísimo.

Por esto mismo, el interés por las cosas terrenas se ve totalmente modificado por la nueva situación.

Afectos e intereses son vistos con el Conocimiento Total.

La realidad de los acontecimientos humanos adquieren toda su pavorosa visión.

Bastaría con que solo por un instante, todos los hombres en su camino por la tierra pudieran tener una visión del Mundo como es visto desde allá; para que se verificara un cambio radical en las amargas y tristísimas realidades que todos viven…

Pero esto no puede ser posible. Porque la vida en la Tierra es prueba.

Y ya NO sería Prueba si sucediera algo así.

LA FE PERDERIA SU RAZÓN DE SER.

SOLO DANDO EL PASO DE FE, ¡APRENDEMOS A VOLAR!

SOLO DANDO EL PASO DE FE, ¡APRENDEMOS A VOLAR!

El orden de la vida humana es que a una carne se funda un espíritu, para volver al hombre igual a Dios, el Cual no es carne, sino Espíritu.

No animal, sino sobrenatural. Cuando la carne muere, en el anochecer de su vida terrenal; es despojada de su revestimiento para desaparecer en la nada de la cual fue extraída.

Y el espíritu retorna a su origen para continuar su vida, según como la haya elegido el hombre en su destino eterno:

Feliz y dichoso, si está vivo.

Condenado, si está muerto por haber hecho de la carne su reina; en lugar de hacer de Dios, el Señor y la vida de su espíritu.

LA VIDA ES PRUEBA.

¿En qué consiste esta Prueba?

Está dividida en tres partes:

1°- Es Prueba de Fe.

En la aprobación y recepción de la fe.

Sin la fe, es imposible agradar a Dios. Por esto; si NO se cree, NO hay salvación.

CREER ES LA CLAVE DE TODO

CREER firmemente en las verdades y misterios revelados. CREER en la Autoridad de Dios Revelador.

CREER en las Palabras del Verbo de Dios.

CREER en la Ley que NO cambia y NO puede cambiar nunca.

Y a la que nadie puede desfigurar, mutilar o alterar. Sin provocar la Ira y el Castigo Divinos.

CREER en los Sacramentos de salvación contenidos en la Iglesia…

CRUZ SALVACION

2°- Prueba de Humildad y de Obediencia.

Exigidas por la Omnipotencia Divina.

Consiste en que el hombre reconozca que Dios es Supremo Señor y Dueño de Todo y de todos.

Y que a Él se le debe completa sumisión.

Plena y absoluta Obediencia a su Voluntad y a su Ley.

HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR

HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR

3°- Prueba de AMOR.

Es exigida por la Misericordia Divina y en ella se encierra TODO.

Correspondiendo Al Infinito Amor de Dios, amándolo con todas las potencias de nuestro ser.

Aceptamos la racionabilidad y cumplimos perfectamente las primeras dos partes.

Los cristianos en el Bautismo, recibimos la Gracia santificante: la Fe, la Esperanza y la Caridad. Virtudes inseparables e indivisibles.

Y con el Amor, LA CAPACIDAD DE AMAR.

Y consiguientemente:

LA DE SERVIR Y OBEDECER.

Amando A Dios con todas las fuerzas, NO es posible dejarse influenciar por la vanidad, la falsedad, los espejismos, las lisonjas y las insidias del Mundo.

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Este amor da la claridad para ver, como la vida humana es como una flor que se abre por la noche y se marchita al día siguiente.

El Amor nos atrae y nos mueve hacia Él y Él se mueve hacia nosotros.

Del encuentro surgen efectos maravillosos y estupendos para el que decide amarlo y para las almas.

Hay que amarlo hasta consumirnos por Él…

Igual que Él se ha consumido por nosotros.

ÉSTA ES LA UNICA

Y MARAVILLOSA RAZÓN

DE NUESTRA EXISTENCIA Y DE NUESTRA VIDA.

Esta es la razón por la que hemos recibido el Don de la Existencia y Satanás NO lo soporta.

Por eso distorsiona la Misión y busca por todos los medios destrozar este propósito en todas las almas.

Dios ha creado al hombre libre y dotado de inteligencia, para poder discernir el Bien del Mal.

Ha dado una voluntad soberana para que conociendo el Bien, se determine a Él como finalidad suprema de su vida.

Dios no puede coartar la Libertad, porque así nos convertiría en seres inferiores a los brutos…

Porque en las leyes que los rigen, también los ha creado libres.

Los ciegos y los sordos voluntarios, comprenderán esto cuando sea demasiado tarde.

POR ESO HAY QUE IMITAR A CRISTO

Ninguno fue más probado que Él.

Ninguno como Él conoció la soledad, la incomprensión, el abandono. Desde aquellos celestes a los humanos.

Ninguno padeció TODOS los dolores de toda especie, desde que abrió los ojos en la Gruta de Belén.

Dolores que fueron aumentando en amargura e intensidad…

Pero Él nunca reprochó al Padre por este Océano de Dolor que lo circundaba.

Cuando la vida Terrenal es considerada y valorada como ‘PRUEBA’ de Fidelidad a la Fe; Fidelidad a la Ley y Fidelidad al Amor…

La conclusión de esta Prueba, es el Juicio de Dios. Del que NADIE al igual que de la Muerte, puede escapar.

LA VIDA ES UN DON.

La vida siempre es de Dios.

Él la ha dado y el hombre lo olvida con facilidad. Y se olvida de Agradecerlo.

La Hora Terrenal es solo un instante frente a la Eternidad.

Y sobre esto quiere hacernos reflexionar la enfermedad…

Y hacia este fin debe dirigirse la Vida, después de recuperar la salud…

Hay que ocuparse de dar a lo que NO muere, una jornada de Paz.

Si se reflexionara en esto, cuantas presas perdería el Infierno…

Pero por costumbre se hace mal uso de la salud que Él concede y de los años que agrega a la existencia para este fin…

La deshonestidad NO consiste solamente en robar, mentir y perjudicar al prójimo.

Es deshonestidad defraudar a Dios, de aquel respeto amoroso, que es deber del hombre hacia su Creador.

Es deshonestidad usar sus dones para actos malvados.

Todos sus dones y especialmente el Don de la Vida.

Se  hace mal uso de la vida que el Padre ha dado. Se hace mal uso del Cuerpo en el cual alienta el alma.

Templo reservado a Dios en el cual reside la mente que debería ser dirigida a comprender la Ley de Dios.

Así como el corazón debería ser ocupado en Amarla y Practicarla.

LA VIDA ES UNA GUERRA

Satanás es la cabeza de sus pérfidas y malvadas legiones.

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Habiendo perdido su desafío lanzado contra Dios, juró desde lo más íntimo de su ser, Odio y Guerra a Dios y a la Obra de sus manos…

Después de haber ganado su primera gran batalla contra los Primeros Padres, la primera de una Gran Guerra sin cuartel.

Batalla que aún está en curso y que NO terminará hasta el fin de la vida del último hombre, en el Fin de los Tiempos.

Esta Guerra conducida con riqueza de inteligencia y de potencia, era del todo desproporcionada; pues entre la naturaleza angélica y la naturaleza humana, hay una gran disparidad de fuerzas y de inteligencia.

Esto haría que la naturaleza humana, estuviera por siempre sometida a una extremadamente bárbara tiranía y sin la más mínima esperanza de resistencia alguna, ni en el Tiempo, ni en la Eternidad.

Toda la Humanidad se había hecho culpable porque potencialmente, TODA estaba en Adán y Eva.

Y los hombres en lo personal, tanto en el Tiempo como en la Eternidad, habrían debido sufrir atrozmente por una Culpa de la que personalmente, NO eran responsables.

Y esto Repugnó a la Infinita Justicia Divina.

Y por eso, Ella decretó el Misterio de la Encarnación y Redención Humana.

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Dios es un Padre Amorosísimo…

Y cuando la jornada terrena del hombre fue convertida por Satanás en una lucha cruel…

Para que esta Gran Guerra NO fuera dispareja y el hombre NO estuviese solo, Dios puso a su lado a un ángel suyo.

Un Ángel Guardián. Siempre dispuesto y listo para intervenir cada vez que le sea solicitado.

Desgraciadamente la incredulidad hará que muy pocos recurran a él.

¡Cuántas veces el Ángel Custodio está obligado a la pasividad casi absoluta, a causa de esta incredulidad!

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Y cuantas veces se ven obligados a retirarse, para NOasistir a la ruina que el hombre hace de sí mismo.

Dios como Padre Bueno y Amoroso, prepara a sus hijos para que emprendan este largo, tremendamente difícil viaje.

Y en nuestro camino por la Tierra, avisando con anticipación las dificultades que el viaje conlleva y los peligros y obstáculos que encontraremos.

Estas advertencias son precisamente porque Él no quiere que perezcamos, bajo las ruinas con las que Satanás sepulta todo lo que toca.

La Tierra está envuelta en una marea de delitos, de blasfemias, de desobediencias a la Ley de Dios y el hombre naufraga en ella…

Los grandes y los pequeños cometen los mismos pecados…

Y esta es la Hora de la Potestad de las Tinieblas, que el hombre espontáneamente ha querido.

Demasiada sangre se esparce sobre la Tierra por quienes han perdidohasta la noción más elemental del Bien y del Mal…

Y son marionetas en manos de Satanás, deslumbrando y extraviando a los débiles.

Los tiranos gobiernan y es su tiranía de la que se sirve el Demonio para angustiar a sus súbditos, llevándolos a desconfiar sobre todo de Dios.

Y los impíos más hostiles se vuelven acusando a Dios y dándole a Él el rencor que debe ser dado a quién ha ocasionado tanto mal:

Satanás y las pasiones malvadas que provoca en los que NO se cuidan…

Los frutos del rechazo de Dios, pueden verse en todo su trágico aspecto.

Y mientras los hombres se deleitan con su hechizante sabor que los lleva a la desesperación y a la muerte, después de haberlos hecho desvariar en el miedo del mañana que los hace enloquecer…

Si se pudiese ver toda la verdad sobre el futuro que se aproxima, ningún hombre que NO esté sostenido por Satanás resistiría.

Por eso hay que apoyarnos en Jesús.

Los hombres pierden a Dios por su culpa y porque así lo quieren…

Cuando la Gracia muere, se pierde a Dios. Y es la Desolación.

Y los pecadores muertos a la Gracia, NO SON felices. Parece que lo sean, pero no es así.

Y esta Humanidad que fue creada por Amor, salvada por el Amor, pero que se ha vendido al Odio, por eso no puede ser feliz.

La falta de amor, es la principal causa de su desdicha.

El Odio rechaza al Amor. Dios es amor. La felicidad está basada en la Paz. Y ésta se encuentra solo en Dios.

¡Trágica y dramática responsabilidad del hombre, que durante su peregrinación terrena, se encuentra siempre en la alternativa de escoger!…

Pues ésta es verdaderamente nuestra Prueba. La lucha interior que necesariamente debemos sostener, es la razón de nuestra presencia en la Tierra. ¿A quién le daremos la victoria?… 

La decisión es personal e irrevocable…

Por eso la vida es una guerra de todos los días, para poder pertenecer a Dios.

Hay que luchar como soldados bien armados y seguir luchando con Dios como nuestro Comandante Supremo.

Las batallas parciales no tienen ninguna importancia, SI NO SE GANA LA GUERRA HASTA EL COMBATE FINAL.

El Enemigo es UNO, con muchas caras: el demonio, la carne, el mundo y el dinero.

Cualquier golpe por duro que sea, es solo una prueba. Satanás golpea para distorsionarla misión y el propósito aparente es dejarnos destrozados.

Hay que refugiarse en el Inmaculado Corazón de María y recordar que es solo una Prueba que fortalecerá la virtud…

Jesús ha mostrado como debe ser usada la vida.

Él ha explicado como somos Templos de Dios y como quiere vivir en nosotros.

Pues Él ama vivir en el hombre, más que en templos de piedra y mármol.

IMITAR AL MAESTRO ES EL SECRETO QUE SALVA

Quién quiere seguir a Jesús, no debe tener ansia de la vida, ni miedo por la vida.

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Y Jesús enseñará como se conquista la Vida Eterna y cómo hay que vencer a Satanás, en cada una de las trampas que nos tiende.

VIVIR   MURIENDO

La vida nace de la muerte.

La muerte de la carne, NO es la muerte material del cuerpo.

Lo que debe morir, es lo animal y satánico infectado en el hombre a través de sus idolatrías.

Y esto no muere mientras la carne está satisfecha y haya en el hombre mentira, orgullo, ira, soberbia, gula, avaricia, envidia y pereza.

Hay que morir diariamente en el sentido metafórico, porque el ‘yo’ humano, no está sino quebrado. Y esto no es muerte, es vida…

El espíritu debe triunfar sobre la muerte de lo ‘humano’ y esto es motivo de júbilo.

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La Infinita Misericordia de Dios provee todas las ayudas, para que el espíritu permanezca vencedor con la asistencia del Espíritu Santo.

La vida como Don de Dios, le pertenece solo a Él.

Con la existencia nos ha hecho nacer y nos conserva vivos.

En la vida espiritual, con la Gracia y los Sacramentos, Él da la Vida para convertirnos y hacer de ella un instrumento de recreación del alma y de supercreación en la Deificación del espíritu.

Todo esto sucede cuando la usamos para servirlo.

Todos deberían estar ansiosos de servir a Dios, para volverse dignos de acoger en sí, la infusión vital del Consolador que viene con todos sus dones, pero quiere por trono un espíritu preparado y deseoso de Él.

El mundo rechaza a este Espíritu que hace a los hombres buenos.

Jesús es la Vida. ¡Cuanta Vida hay en Él y da Él! Vida Verdadera. Vida Santa. Vida Eterna. Vida Jubilosa. Con su Palabra, que es la Palabra del Padre y Amor del Espíritu.

Jesús obra para librar a las almas de la Perdición y con su Amor, cancela nuestros pecados, esperando en nosotros. ¿Qué debemos hacer?

Devolverle el amor por el Amor que recibimos de Él y convertirnos en ‘vivientes’

¿QUÉ ES ESTAR VIVOS?

Ser ‘vivientes’ o estar vivos, no quiere decir ser de este mundo: quiere decir pertenecer totalmente al Señor.

Quiere decir poseer la Gracia y tener derecho al Cielo.

‘Vivo’ no es el que respira, come y duerme con el alma muerta: éste es un despojo putrefacto ya próximo a caer, como la rama podrida de una higuera, en la fosa cuyo fondo es el Infierno.

Vivo es aquel que aunque esté agonizante en la carne, porque ‘vive muriendo’ POSEE LA VIDA…

Y ‘muere amando’ porque prefiere perderlo TODO, antes que perder a Dios.

Y su única preocupación es: mantenerse vivo, perseverando en no perder a Dios, que es la Vida.

Porque para ser verdadero hijo de Dios es necesario tener el alma y el espíritu ‘vivos’

Dios arde en el deseo de hacer felices a sus hijos. Él quiere abrazarlos y enjugar su llanto. Él quiere saciar el hambre y la sed del corazón, de nuestras almas y de nuestros espíritus.

Él siempre está cercano porque sabe que sus hijos sin Él, son infelices. Él espera encerrado en un poco de Pan, para asumir una forma visible a nuestra pesantez material.

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Él desciende del Cielo como un dulce Tesoro, para mantener la Vida en sus hijos; para consolarlos; para sostenerlos y para nutrirlos; cumpliendo el deseo del Padre, que quiere salvar al Género Humano.

Él ha dado su Sangre Santísima, para fortalecernos espiritualmente.

El que se alimenta de Ella y la invoca, se convierte en ‘vencedor’.

Estar vivos en el Señor, es la experiencia más grande en belleza, en alegría, en duración, en esplendor, en libertad y vitalidad.

Usar los sentidos espirituales, guiados por el Espíritu Santo, ES UNA EXPERIENCIA SUBLIME.

‘Vivos’ en Dios Uno y Trino. Vivos en la Eternidad.

Los que lo experimentan comprenden que es mejor sufrir aquí en la Tierra, que en ninguna otra parte…

Y aman la Cruz como el más excelso de los tronos.

Con el ‘alma viva’, SE CONVERSA, CON EL DIOS VIVO Y VERDADERO. El Espíritu santo, obra este prodigio…

El alma en Gracia posee el Amor. Y poseyendo el amor, posee a Dios: el Padre que la conserva. El Hijo que la amaestra. Y el Espíritu Santo que la ilumina. Y así se posee el Conocimiento, la Ciencia, la Sabiduría y la Luz.

Y de esta manera,  la Oración se convierte en el Núcleo Vital de nuestra existencia.

DON DE PROFECIA

Porque ya NO rezamos. Conversamos y sentimos la inefable Ternura de nuestro Abba Santísimo…

Su Palabra desciende a nutrir las almas que se entregan a Él.

Y Jesús es el sacerdote y Guía de los que lo buscan.

Y ellos no perecen en esa búsqueda de la Verdad, en las que muchos se pierden porque se niegan a creer y a amar el Evangelio.

Los ‘vivientes’ del espíritu saben que lo único necesario es:

VIVIR SU PALABRA. CAMINAR SIGUIENDO SU PALABRA.

EL NÚCLEO DE LA VIDA DEL ALMA ES: EL EVANGELIO.

¿CÓMO VIVIR LA VIDA VERDADERA?

Es necesario seguir el Camino del Espíritu, con firmeza y con calma. Ninguna ansia, ningún miedo.

Hay que orar, escuchar, meditar, sufrir, trabajar, reposar siempre con el alma desposándose con Dios…

Él es un Huésped Perfecto.

Sabe conversar y sabe callar, según ve si el que lo hospeda está en condiciones de poderlo o no, escuchar.

Jesús es muy dulce al instruir.

Amorosamente firme al mandar algo.

Perfectamente amorosísimo al consolar.

Y Fortalece nuestras almas, de acuerdo al crecimiento y a las pruebas.

SAGRADO CORAZON DE JESUS EN VOS CONFIO

HAY QUE CONFIAR EN ÉL, CIEGAMENTE

Por cuanto más el alma pueda amarlo, siempre es una medida minúscula, respecto a cuanto nos ama Él.

Dios llama para despertar a las almas y que ellas lo acojan. Se muestra afanoso para que lo conozcan y les pide el corazón, para hospedarse en él. Porque el corazón es el más bello Tabernáculo para Él.

Y el alma se estremece de alegría cuando Dios se le acerca y palpita de amor, derritiéndose de dulzura y de arrepentimiento.

Cuando esto sucede, hay que secundar el impulso del alma, dejando toda diligencia por la carne. Hay que poner nuestra carne soberbia de rodillas y amar nuestra alma, dándole la vida con la conversión, que es la Resurrección espiritual.

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TRANSFIGURACIÓN

Dios quiere que en la Resurrección Final, también nuestros cuerpos esplendan de Luz y de Belleza sobrenatural y eterna.

Acoger la Vida Divina quiere decir potenciar la propia vida del hombre a obras sobrenaturales.

Y si el alma sabe consagrarse y conservarse llena de Gracia, tal como queda después de que recibe los Sacramentos del Bautismo y de la Confirmación, esta alma es solo un poco inferior a Dios… Y con esto está dicho todo.

Porque poseer la Gracia y nacer, crecer y robustecer el espíritu, nos convierte en dioses, porque la Gracia deifica.

Y esto es lo que Jesús quiere, porque entonces querría decir: que su Sacrificio ha sido coronado por la victoria y realmente Él ha arrancado su imperio al Maligno, relegándolo a su Infierno, porque ya no hay corazones que lo acojan.

Lo sepultaría en su Reino Maldito, sellándolo con una piedra y poniendo sobre ella el Trono de María, su Vencedora…

Para vivir la Vida de la Gracia, primero es necesario nacer de nuevo.

Renunciar a nuestra vida de Pecado y a Satanás, con sus obras de destrucción y de muerte. Y decidirnos a conquistar el Amor y el Reino del Amor.

INMORTALIDAD

Y el Premio justifica el heroísmo…

Las almas que se quieren dar todas al Amor, siempre caen en el desprecio de los demás.

A las almas llamadas a exhalar Amor, les son quitadas todas las cosas de la vida y les son dadas todas las soledades y también las necesidades. Además de luchar con los obstáculos de otros quereres que intentan impedir al espíritu, que se entregue a su Dios.

Pero el verdadero amante NO toma en cuenta lo primero y NO se asusta con lo segundo.

Y pone sobre todo lo que es su necesidad vital:

AMAR A SU DIOS SOBRE TODA LAS COSAS…

Pedro calla. En el aire resuena vibrante, la enseñanza de ese día…

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HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA,CONÓCELA

63.- ORGÍA DE CRUELDAD Y DE SANGRE


0imperio-romanoEn el palacio de Tiberio hay una zona donde están los edificios destinados para las habitaciones de los huéspedes distinguidos: rehenes reales, invitados especiales o personajes importantes que participan en los banquetes imperiales.

También están los lupanares de Tigelino y en el sótano de los edificios se hallan los calabozos que construyó Calígula, para desfogar su crueldad, lo que era su máxima diversión.

Los cristianos han sido conducidos a éste último lugar…

Y el César y sus invitados llegan detrás de ellos unos veinte minutos después.

Entonces Nerón ordena a Tigelino que se haga acompañar de Asinio Corvino y de Furio Escribonio, dos hombres abyectos y sanguinarios; para que conduzcan a las vírgenes cristianas a sus lupanares y sean violadas con especial barbarie, por los gladiadores.

Y sonriendo con maligna y anticipada satisfacción, pues conoce a fondo su índole criminal…

Le ordena a Corvino:

–                      Quiero que te encargues personalmente de Fátima. Haz que aprenda a temblar al escuchar mi nombre ¿Entiendes?…

El augustano sonríe con diabólica crueldad, al contestar:

–           Así lo haré, divinidad. Te aseguro que quedarás plenamente satisfecho…

tigelino

Una decuria conduce a las vírgenes al lugar designado, seguidos por el inesperado séquito encabezado por Tigelino.

Nerón y sus acompañantes bajan a los sótanos, donde los esperan los cristianos y sus verdugos.

Los muros están hechos con sólidas piedras cuadradas, sobrepuestas.

La luz es tenue y triste, como si se filtrase por aspilleras y se mezclase con el resplandor incierto de algunas lámparas de aceite, que iluminan un poco aquel ambiente oscuro y siniestro.

Es un amplio corredor espacioso que llega a una estancia muy grande y sigue como una especie de curva, como si formara una larga elipsis.

Y hay desparramadas gruesas piedras que sirven de asiento.

Varios hombres gigantescos barbados, semidesnudos y portando teas encendidas, se despliegan a lo largo del enorme recinto y lo iluminan totalmente.

En este lúgubre lugar, Calígula dio rienda suelta a sus sanguinarias y brutales inclinaciones, pues uno de sus placeres más gratificantes era presenciar torturas y el último suplicio de los condenados.

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Este sitio ha sido diseñado y construido, precisamente para eso.

A lo largo de toda la muralla en un lado, están una especie de bancos de piedra de granito adosados a la pared; para que se instalen los morbosos espectadores que quieran observar el infernal espectáculo que proporcionarán, las desventuradas víctimas de tan macabros instrumentos…

Y en la muralla de enfrente están todos los artefactos de tortura, que la ferocidad humana ha sido capaz de inventar: argollas en el piso, en el techo y en las paredes. También están una docena de potros y otra de parrillas.

Y colgados: garfios, cadenas, flagelos, tenazas, ganchos, etc.

El lugar es húmedo y frío. Los espectadores se envuelven en sus lujosas togas, buscando un poco de alivio al estremecimiento que el aire helado les produce.

Nerón se arrebuja en su capa de visón que le diera Pitágoras, mientras le aconsejó que cuidara su garganta y hace una señal a Haloto.

Éste inclina la cabeza y da una orden…

Entonces hacen su entrada los cristianos…

Cada uno de ellos lleva cuatro verdugos.

Uno lo azota con varas y los otros dos lo empujan entre sí, como si fuera una pelota. El cuarto les avienta agua helada sobre el cuerpo desnudo. Otro más, los espera en cada instrumento de tortura…

A los que son colgados del potro, les ponen fuego bajo los pies y son desgarrados con garfios que dejan al descubierto los pulmones.

Mientras que son azotados con látigos múltiples, de nervios durísimos.

Los que son atados con grilletes a las parrillas, también son azotados y desgarrados con ganchos.

Y los que son metidos en el cepo, reciben el mismo tratamiento.

Pero en aquel lugar espeluznante, NO se oye ni una sola queja…

Al contrario.

Los mártires son tomados en el espíritu y un cántico celestial, en una lengua incomprensible para ninguno de los presentes.

Se eleva suavemente al principio…

Triunfal y resonante después…

El tiempo pasa…

Los verdugos se relevan unos a otros, hasta que empiezan a fatigarse…

Nerón se levanta con el semblante desencajado por el asombro más absoluto.

Está totalmente perturbado y después de un largo momento exclama:

–           Pero ¡¿Quién es este Dios?!   

Iván le contesta tranquilamente desde el potro donde ha sido atado, mientras le estiran los miembros para dislocárselos:

–           Si fueres digno le Conocerás…

Más cuando Nerón voltea a mirarlo…

El joven sigue abstraído en una intensa Oración.

El César y sus acompañantes están perplejos y estupefactos. Sin poder comprender, ni asimilar lo que está sucediendo…

Marco Aurelio está dichosísimo ante este inesperado despliegue de la Presencia de Dios…

Petronio, recuerda su salvación milagrosa con la muerte de Calígula, después de que pidiera a los hebreos que lo encomendaran en sus oraciones…

Y su nombramiento como Procónsul de Bitinia por parte de Claudio…

Y por segunda vez en su vida lo sobrecoge un estremecimiento, ante un hecho totalmente sobrenatural e inexplicable…

Sin poder evitarlo, un pensamiento le sacude:

jesus rey y padre

‘¿Acaso el Hijo es tan Poderoso como el Padre?’... De ser así…

 ¡Este Dios es Increíble…!

Y recordando la carta de Alexandra, que se ha grabado en su memoria palabra por palabra, concluye pensando:

–           ‘Por eso sus adeptos están dispuestos a dar su vida por Él y NO LE TEMEN A NADA…’

En eso llega un centurión pretoriano y le dice al César que Tigelino desea hablarle…

Nerón hace una señal a Carlos, el jefe de los verdugos y éstos hacen una pausa.

Luego ordena que pasen Tigelino y sus acompañantes…

Pero éste entra solo acompañado por Xavier, el jefe de la guardia personal de Nerón.

Y éste, sorprendido les pregunta:

–           ¿Qué pasó?…  ¿Dónde están Corvino y Escribonio?

El Prefecto le responde:

–           Nadie se pudo acercar a ellas… Tenemos veintitrés gladiadores muertos, porque les ordené que las tomaran o yo personalmente les aplicaría la pena de muerte, si no obedecían.

Corvino y Escribonio, obedeciéndote a ti, se acercaron a Fátima y…

Tigelino titubeó antes de proseguir.

Y Nerón, muy impaciente y alterado, le preguntó:

–           ¿Y qué? ¡Por Zeus! ¡Acaba de una vez!…

–           El Ángel que cegó a Aminio Rebio los fulminó a todos… –concluye Tigelino con tono de disculpa y de derrota.

Por unos segundos, el César se queda paralizado…

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Trata de asimilar la noticia recibida…

Luego aspira profundamente y grita:

–           ¡Tráelas aquí!… –Ordena Nerón con los dientes apretados.

Y furioso agrega:

–        ¡Y atorméntenlas igual que a éstos!

Marco Aurelio está sorprendido y feliz… Y su esperanza se renueva…

Petronio sonríe de manera enigmática…

El canto se reanuda…

Todos los demás, están pasmados y en shock…

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¡No pueden creer lo que están oyendo!…

Mientras tanto los verdugos se preparan a seguir el mismo procedimiento con las vírgenes que NO pudieron ser profanadas.

Cuando éstas llegan, se unen al himno que resuena glorioso en aquel macabro lugar…

¡Aleluya!

Alaben al Señor desde los Cielos

Alaben al Señor en las alturas

Alábenlo todos sus ángeles,

Alábenlo todos sus ejércitos.

Alábenlo el sol y la luna

Alábenlo estrellas luminosas

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Alábenlo los más altos Cielos

Y las aguas que están

Por encima del firmamento.

Alaben el Santísimo Nombre de Jesús

A cuya orden fueron hechos

Él los estableció para siempre

Y les dio una Ley Eterna.

Los reyes de la Tierra y todas las naciones

Príncipes y gobernantes de la Tierra,

Jóvenes y doncellas.

Los ancianos junto con los niños.

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Alaben todos el nombre de Jesús.

Sólo su Nombre es sublime.

Su majestad se eleva sobre la Tierra y el  Cielo

Y ha dado a su Pueblo gloria.

Canten al Señor un canto nuevo.

Alábenlo en la Asamblea de sus santos.

Alégrense cristianos en su Creador.

1CRISTO REY

Que los hijos de Dios se alegren en su rey.

Alaben su Nombre entre danzas

Al son del arpa y el tambor

Porque dios ama a sus hijos

Y viste de gloria a los humildes.

JESÚS VIVE,

JESUS REINA,

JESÚS VIENE…venida JESUS VIENE TROMPETA

¡Aleluya! ¡Aleluya!

Las vírgenes son lanzadas, suspendidas, estiradas, desgarradas, flageladas, azotadas y asadas…

Los verdugos están exhaustos…

Los cristianos siguen alabando al Altísimo.

Los espectadores están estupefactos y Nerón está furiosísimo.

Mientras los mártires cantan, sus heridas son milagrosamente sanadas…

Y su rostro resplandece más y más, con una gloria sobrenatural…

Joshua desde la parrilla dice con gran tranquilidad, como si estuviera bronceándose en una playa:

–           Tu fuego y tu tortura, regeneran nuestras almas. Sufrir por Dios es nuestra gloria y morir por Cristo la deificación total. 

Margarita desde el potro, declara majestuosa:

–           Tú defiendes la causa de Satanás y por eso estás tan enojado… No podrás perjudicarnos con tus suplicios…

Tú en cambio, estás preparando tu alma para el Infierno, donde hay un fuego infinitamente más fuerte que éste.

Un fuego que jamás se apaga…

Fátima, que ha sido colgada de una argolla del techo, amarrada de los pies y estirada con las argollas del suelo, para poder desgarrarla mejor con los garfios.

Mientras dos verdugos la flagelan, con su voz llena de dulzura, pregunta:

–           ¿De qué te ha servido cebar en nosotros tu crueldad y tu infamia?…

¿Por qué NO reconoces que Dios te ha Vencido?

¿Por qué NO reconoces que Él es el Rey de reyes y Señor de los señores?

¿POR QUÉ NO TE INCLINAS ANTE SU SEÑORÍO, SU MAJESTAD, SU GRANDEZA Y SU PODER?  

¡Eres un hombre necio!… 

Esto es más de lo que Nerón puede soportar…

Se voltea hacia Tigelino y le da varias instrucciones en voz baja.

Éste asiente con la cabeza y va a hablar con Carlos, el jefe de los verdugos.

En el colmo para el emperador en esta increíble noche, Joshua vuelve a hablar:

–           Jesús Resucitó… Y Venció a la Muerte. Él es el Señor, Dueño de la Vida y de la Muerte.

Esto es lo que Dios nuestro Señor, ha querido demostrarte en este día.

Nerón lo mira feroz, pero no le contesta nada.

Y espera…

Los verdugos retiran a todos los cristianos, menos a los tres que han hablado…

Los jóvenes no sólo NO se ven atormentados, sino que su hermosura ha aumentado en forma tan impresionante…

Porque es la belleza sobrenatural de los cuerpos glorificados la que palpita en ellos y deja pasmados y con la boca abierta a quienes los contemplan…

A Margarita  la bajan del potro y la hacen a un lado.

Separándola de los demás que hacen una doble fila frente a los impactados espectadores y Xavier el capitán de los pretorianos se pone junto a ella, como escolta.

A Fátima que tiene su rostro radiante por el éxtasis en una visión celestial…

No se da cuenta que le han soltado los pies de la argolla del suelo y la elevan más con la cadena, hasta la argolla del techo…. Luego le separan las piernas con los grilletes y las cadenas de los tobillos a dos argollas que la dejan casi totalmente abierta…

Y le colocan debajo, sobre el piso, una gruesa cuña de hierro…

A una señal del César, sueltan la cadena del techo y Fátima se precipita de tal modo sobre la cuña…

Que le descuartiza las vísceras.

La virgen queda empalada, sin un quejido y sin perder la sonrisa…

Nerón quiso de esta brutal manera,  quitarle la virginidad tan tenazmente preservada…

Pero nunca como en aquel baño de sangre, el lirio floreció más bello…

Y de las vísceras descuartizadas se expandió para ser recogido, por el Ángel de Dios.

Margarita dijo:

–           Paz, para Fátima.

–           Paz. –repitieron todos los cristianos.

Joshua está de pie, junto a la parrilla de donde acaban de quitarlo.

Su cuerpo glorioso ha sido completamente sanado y NO tiene una señal del tormento recibido…

Nerón lo llama:

–           Ven aquí…

El joven avanza con paso firme y queda frente al emperador a un poco más de un metro de distancia.

Lo mira tranquilamente y espera…

Nerón lo mira fijamente mientras le dice:

–           El señor de la vida y de la muerte soy yo…

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Y de repente, el César levanta la espada que le había quitado a Xavier y que estaba oculta entre sus vestiduras…

De un solo tajo le corta la cabeza que cae, salpicando por segunda vez de sangre la vestidura color amatista del emperador y rueda a sus pies.

Y éste la mira con desprecio y le da un puntapié como si fuese un balón…

Arrojándola hasta el otro extremo del enorme salón.

Un silencio sepulcral sigue a esta ejecución y el tiempo parece detenerse…  

Luego…

Ante el estupor general, el cuerpo decapitado de Joshua, NO se derrumba.

Y por el contrario,  avanza con pasos firmes hasta el lugar donde ha caído la cabeza…

La toma con sus manos y la coloca a un costado de su cintura como si fuera un yelmo, rodeándola con su brazo y sosteniéndola con su mano izquierda…

Luego regresa con paso mesurado, hasta el mismo lugar en donde fuera decapitado…

Nerón está paralizado.

La cabeza en las manos del mártir, lo mira con autoridad…

Y con voz majestuosa y muy pausada, le repite:

–           El Señor de la Vida y de la Muerte es el Dios Altísimo, nuestro Señor Jesucristo. 

Y a ÉL debes rendirle Gloria y Alabanza.

Y ¡Como corolario de aquella noche increíble!…

Enseguida Joshua vuelve a colocar la cabeza en su cuello.

Y la gira con fuerza como si la acomodase…

Mientras continúa como si nada extraordinario hubiese en aquel gesto:

–           El Fuego Purifica…  Si quieres matarme, sólo podrás hacerlo con el fuego.

Y sin que nadie se lo mande, se coloca en la fila junto a sus compañeros…

Se oye el golpe seco de un cuerpo que cae al suelo, pero nadie le hace caso…  Julia Mesalina se ha desmayado.

Petronio está literalmente, con la boca abierta por el asombro más absoluto…

Marco Aurelio no puede ocultar su júbilo y levanta las manos poniéndolas sobre su cabeza…

Orando y alabando en silencio.

ESTE ES EL DÍA DE LA VICTORIA

angel victoria columna de la independencia en méxico

Nerón reacciona furioso y ordena:

–           ¡Llévenselos a la cárcel! ¡Serán pasto de los leones!

Y devolviendo la espada a Xavier, le dice:

–           Sabes lo que tienes que hacer…

El oficial inclina la cabeza, hace el saludo militar al emperador  y regresa junto a Margarita.

Mientras tanto en el cuello de Joshua, hay una línea roja que se va borrando poco a poco…

Entonces la fila de prisioneros es conducida por sus aturdidos verdugos, de regreso hacia la cárcel Mamertina…

Los cristianos reanudan su canto, con un Himno de Victoria absoluto…

Nerón y sus invitados salen al exterior para dirigirse al salón donde quedaron los restos de la fiesta suspendida…

Afuera reina la intensa oscuridad que precede al alba…

En el firmamento brillan las estrellas y una luna creciente ilumina la noche estrellada, justo antes de que el sol se asome.

El emperador, una vez que ha llegado a su ‘Paraíso de Deleites’…

en la fiesta

Se despide de sus invitados así:

–           Amigos, estoy cansado y voy a retirarme.

Los que quieran quedarse, Doríforo los atenderá.

Nos veremos mañana en el Circo.

Y Nerón se retira con su séquito personal…

Mientras casi todos los invitados abandonan el Palacio y se dirigen a sus casas, comentando entre sí los extraordinarios sucesos de los que acaban de ser testigos…

Una aurora espectacular, tiñe de rojo el horizonte…

Cuando Nerón ha salido con su séquito y sus invitados, le siguen los mártires con sus verdugos que los regresarán al Tullianum…

Una vez que han quedado solos, Xavier se quita su clámide y la pone sobre los hombros de Margarita, para cubrirla en su desnudez.

Luego le indica suavemente que lo acompañe…

La hermosa virgen, después de haber soportado torturas espeluznantes y permanecer firme en su Fe, es conducida nuevamente hacia las galerías en donde están los gladiadores.

Donde la aguarda el nuevo suplicio ordenado por el emperador…

Una vez que llegan al amplio corredor que conduce al lugar designado…

Dónde ya la está esperando el verdugo…

Una multitud de hombres al verla pasar, trata de molestarla, insultándola con frases obscenas y sarcasmos lascivos.

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Xavier les advierte con voz imperiosa:

–           ¡Si no os calláis y la respetáis, yo mismo me encargaré personalmente de que compartáis su tormento!…

Un silencio temeroso sigue a la amenaza del tribuno…

Xavier pone su brazo izquierdo protector, sobre los hombros de la virgen y su mano derecha sobre la empuñadura de su espada.

Y trata con mucha gentileza a la doncella cristiana…

Cuando llegan al sitio designado,  ella dice gentilmente:

–           Por favor, valiente soldado. Antes de entregarme en manos del verdugo,

¿Me permitirías estar un momento a solas, para hacer una Oración a mi Señor Jesucristo?

El pretoriano le sonríe y contesta solícito:

–           ¡Claro que sí! Mientras me informaré de algunas cosas con mis legionarios…

Y se acerca al verdugo, haciendo un comentario e iniciando una conversación trivial.

alex actea margarita

Margarita se aleja hacia un rincón y con la cara hacia el murallón, inclina la cabeza en una oración mental ardiente y fervorosa…

Invocando al Dios que ama y está dispuesta a honrar y defender con la vida…

Después de unos diez minutos, el oficial voltea hacia la joven y ve que ya está lista.

Se acerca y mientras le retira la capa, le dice con suavidad:

–           Si de mí dependiera, no estarías aquí. –en su voz hay un tono que ofrece una disculpa implícita.

Margarita se conmueve por estas muestras de simpatía y sonriendo al joven tribuno,

Le dice con sencillez:

–           No te preocupes por mí. Mi Señor Jesús está conmigo.

Alégrate y ten buen ánimo. Apenas yo salga de este mundo le rogaré a Dios por ti y alcanzaré la Gracia para ti.

Y Él te pagará muy pronto lo que has hecho por mí.

Después de decir esto, con una dulzura y una gracia conmovedoras, se dirige desnuda, digna y majestuosa, hacia los dos hombres.

El verdugo y su ayudante que la esperan junto  a una hornilla encendida, donde hay un cubo de metal que hierve…

La sujetan con cadenas y la dejan de pie, en el centro de aquella estancia.

Luego le derraman pez derretida en todo el cuerpo, lentamente y en pequeñas dosis…

La doncella NO exhala la más mínima queja. Ni siquiera un lamento…

Margarita sufre noblemente este nuevo tormento y sonríe dulcemente a Xavier, que se ha hecho a un lado y se queda de pie junto a la muralla.

El militar está muy pensativo…

Los gladiadores y los demás que los siguieron y que han visto todo… Están con la boca abierta, totalmente pasmados…

El pretoriano no tanto; porque ¡Después de lo que ha presenciado aquella noche!…

Corresponde a la sonrisa de la virgen cristiana y espera…

Las injurias se han convertido en asombro y admiración.

Y los verdugos están completamente desconcertados…

Es el segundo suplicio de esta noche en particular.

El primer hombre que les llevaron, no les dejó completar el trabajo.

Aulo Plaucio gritaba que era inocente y a medio suplicio, prácticamente murió de terror. Después de los pavorosos alaridos, se derrumbó sobre el piso y su corazón dejó de latir…

En un inusitado contraste, ahora el cuerpo de la doncella, NO solo NO está quemado.

Sino que se parece a los de los gladiadores cuando desfilan en el circo para el combate…

Es una escultura viviente de alabastro blanquísimo. Soberbio e imponente, en una belleza impresionante…

Y lustroso como si la hubieran ungido con aceite de oliva.

Parece la estatua de una diosa, cuando los verdugos han terminado su trabajo…

Lo más impactante, es la Luz que parece irradiar a través de todos los poros de su piel…

Y más en su rostro perfecto que habrá enamorado a más de uno…

Xavier la espera con su capa desplegada entre sus manos.

La mira sonriente y la llama por su nombre:

–           Margarita, por favor ven hacia mí…

Y volviendo su rostro hacia el jefe de los verdugos, le dice:

–        Claudio, rinde tu informe al emperador y envíalo a mi cuartel.

Trata de ser específico y ecuánime… Bueno… Lo más que puedas…

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El militar le contesta aturdido y completamente pasmado:

–            Xavier… Creo que antes de hacerlo, necesitaré un buen vaso de vino… ¡Por Pólux!… Ni siquiera entiendo lo que sucede…

¡Y  es la primera vez en mi vida que siento no tener las palabras adecuadas…!

–           Inténtalo… De todas maneras, NO es fácil explicar todas las cosas que han sucedido esta noche…

El César te comprenderá perfectamente. No te preocupes…

Te espero en la tarde, para que platiquemos…

Su interlocutor solo mueve la cabeza asintiendo.

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Margarita avanza hacia él y el tribuno la envuelve nuevamente con su clámide.

Y sale con ella dejando a todos los demás estupefactos y sin poder comprender que es lo que ha pasado…

Y los comentarios de los soldados, los esclavos, los augustanos, los invitados del Banquete, los verdugos, los gladiadores y todos los impactados testigos de lo sucedido en el palacio, en los calabozos de Calígula y ahora en el patíbulo de los condenados…

Se cruzarán como una ola gigante que desbordará sobre el recinto imperial y correrá como un rumoroso río que cubrirá todas las colinas de Roma y rebasará sus murallas…

Mientras tanto, los dos protagonistas del último encuentro y despliegue del Poderoso Dios de los cristianos, se dirigen al Tullianum.

El sol alumbra en todo su esplendor.

Al día siguiente serán los Ludus Matutinus…

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, CONÓCELA

62.- LA ORGÍA INOLVIDABLE…


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El emperador Tiberio, fue muy aficionado al dinero y difícilmente se le arrancaba. Con el tiempo, su avaricia le llevó a la rapiña y el lema que rigió su gobierno fue: ‘Que me odien con tal dé que me teman’.

Cuando comenzó su vida militar, antes de que fuera César, sus compañeros le  conocieron por su afición al vino hasta tal grado, que los soldados le apodaron: ‘Biberius Caldus Mero’ (todas estas palabras aluden al vino de diversas maneras)

Su crueldad y su hipocresía eran tales, que cuando Augusto lo nombró su sucesor, las palabras que pronunció en su lecho de muerte, fueron: ‘Desgraciado pueblo romano que va a ser presa de tan lentas mandíbulas’

También era un hombre extremadamente lujurioso. En su retiro de Capri tenía una habitación destinada a sus desórdenes más secretos, guarnecida de lechos alrededor….

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Y allí, un grupo elegido de jóvenes disolutos reunidos de todas partes y algunos que inventaron ‘monstruosos placeres’, a los que llamó ‘spintrias’(sus maestros de voluptuosidad)

Formaban entre sí una triple cadena y entrelazados de esta manera, se prostituían en su presencia para estimular sus lánguidos deseos; pues al final de su vida, solo era un anciano impotente.

Como gran adicto al sexo, en el palacio de Roma que se ha salvado del incendio, también tenía todo un sector destinado a lo mismo.

Además de esa habitación especial, hay diferentes salones arreglados especialmente para estos placeres, adornados con cuadros y bajorrelieves lascivos y llenos de libros de Elephanditis (Pornografía gráfica), para tener en la acción modelos que imitar.

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Sus jardines han sido diseñados como bosques y selvas consagrados a Venus Afrodita y están decorados con grutas excavadas en la roca y en las cuales hay hermosas y artísticas estatuas que parecen casi vivas.

En las cuales se ven jóvenes de ambos sexos, mezclados en actitudes voluptuosas y posiciones obscenas y sugerentes, con trajes de ninfas y faunos.

Hay también un baño con una piscina especialmente diseñada, en la cual enseñó a niños de tierna edad a los que llamaba sus ‘pececillos’ a que jueguen entre sus piernas, excitándole con la lengua y con los dientes.

Y a los más grandecitos que estaban en lactancia aún, les ofrecía los genitales para que le diesen el género de placer al que sus tendencias y su edad le inclinaban de una manera especial.

Recibió un legado de uno de sus amigos que le daba a elegir entre un cuadro de Parrasio en el que Atalante prostituye su boca a Meleagro o un millón de sestercios…

Tiberio prefirió el cuadro y lo colocó como un objeto sagrado en su alcoba…

Y este cuadro adorna ahora el salón principal de la casa de Tiberio en Roma, justo encima de donde se encuentra el triclinio imperial.

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Aminio Rebio y Vitelio en su infancia, fueron ‘pececillos’ de Tiberio y desde su juventud, han sido marcados con el afrentoso nombre de ‘Spintria’.

Y por su gran experiencia en estos oficios, Vitelio ahora es el intendente de placeres de Nerón…

Aminio Rebio, Faonte el liberto del César y dos enviados de Tigelino; fueron a las cárceles para elegir doncellas y jóvenes cristianos… Para recreación del César y de sus invitados…

La fiesta en el palacio de Tiberio en el Esquilino, está en todo su apogeo…

Cientos de lámparas brillan sobre las mesas y penden de las murallas.

Los acordes de la música, invaden el ambiente.

El aroma de las flores y los perfumes de Arabia, son aspirados con deleite por los invitados lujosamente ataviados y que reclinados en sus triclinios, disfrutan de los deliciosos manjares y los exquisitos vinos que aumentan la euforia general.

Y las rosas siguen cayendo…

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Nerón está muy contento…

Y Popea regia y magnífica, luce su belleza con una sonrisa congelada que no llega a sus ojos, ni ilumina la expresión sombría que encubre su dolor, después del asesinato de su hijo Rufio Crispino.

Nerón ya cantó su Troyada y una atronadora tempestad de aplausos y aclamaciones le alimentan su insaciable vanidad de artista.

Algunos que levantaron sus manos como enajenados por su prodigioso talento, le han dejado sumamente satisfecho.

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De vez en cuando mira con una sonrisa de maligna crueldad a Marco Aurelio y a Petronio, a los que tiene como invitados de honor, muy cerca de él…

Petronio, ingenioso y elegante como siempre, hizo destellar su inteligencia y exquisita agudeza a lo largo del banquete…

Sacando a Marco Aurelio de varias sutilezas engañosas por parte de los demás augustanos…

Y luchando él mismo en aquellas arenas movedizas que son las intrigas de la corte imperial, saliendo adelante con donaire y su gallardía habitual.

Marco Aurelio está tranquilo y se porta tan distinguido como su tío, con una innata elegancia y sobriedad en todos sus ademanes.

Popea mira disimuladamente a Marco Aurelio…

Pues que lo único que la alienta en este banquete, es la alegría anticipada de su venganza sobre el tribuno.

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Se siente un poco mareada por el vino y el humo del incienso.

Finge que disfruta de los espectáculos que han sido preparados para la fiesta…

Nuevamente se da lectura a versos y se escuchan diálogos en los cuales la extravagancia, ocupa el lugar del ingenio.

Después Paris el célebre mimo, hace una representación magistral en lo que parecen escenas llenas de encantamiento.

Pues con los movimientos de sus manos y del cuerpo, tiene una increíble habilidad para expresar cosas que parecen imposibles de hacer patentes en una danza…

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Sus manos parecen oscurecer el aire creando una nube animada, sugerente, voluptuosa, que circunda las formas de una doncella agitada por un inefable desmayo…

Es una verdadera pintura, no una danza…

Una pintura expresiva en la que se revelan los secretos del amor, embelesante a la par que impúdico.

Y al finalizar da principio una danza báquica, llena de gritos desenfrenados y licenciosos desbordes.

Acompañados del son de cítaras, tambores, laúdes y címbalos, en una música incitante a dar rienda suelta a la pasión.

Marco Aurelio mantiene en todo momento una actitud tranquila, digna y un tanto seria.

Su carácter reservado y su calma intrigan a todos los augustanos, pero especialmente al César y a Popea…

Tanto Marco Aurelio como Petronio participan del banquete y beben vino, pero sin perder la sobriedad.

Se mantienen sonrientes y ecuánimes.

Entrada la noche Faonte, el liberto del César se acercó y murmura unas palabras a su oído.

El César hace un gesto de asentimiento…

Están en el salón que Nerón llama su ‘Paraíso de deleites’ y que forma parte del sector de la casa de Tiberio que fue construida para sus placeres.

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Los esclavos siguen trayendo más viandas y licores que sirven en la espléndida vajilla ribeteada en oro y las ricas copas artísticamente diseñadas y decoradas con escenas voluptuosas y acordes a la ocasión.

Los manjares y las bebidas han sido especialmente preparados con afrodisíacos.

Entonces Tigelino se acercó a Nerón y a Popea, diciéndoles algo en voz tan baja que…

Petronio que está al lado del César, lo único que pudo captar fue la respuesta del emperador:

–           No importa. Aún nos queda el Circo. Entonces será un espectáculo digno de la multitud.

Lo que Tigelino les ha comunicado, es que por la enfermedad de Alexandra, no ha sido posible sacarla de la prisión y no participará de la fiesta de esa noche.

Popea no logró ocultar su desencanto y su frustración.

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Después de un tiempo prudencial le solicitó a Nerón permiso para retirarse, pues se siente indispuesta.

Y no pudo evitar mirar al tribuno con rencoroso desprecio y a Petronio con una ominosa mirada, que acompañó con su eterna y congelada sonrisa.

El César se levantó para escoltar a Popea que se despidió de los presentes y a los que Nerón les dice que regresará pronto.

Y efectivamente, un poco más tarde volvió al salón, para disfrutar de la sorpresa preparada por Vitelio.

Entre los asistentes al banquete está el joven Aulo Plaucio, un hombre lleno de belleza y gallardía que es amante de Nerón y que tiene una gran voz de barítono.

Nerón había dicho siempre y le ha hecho creer que lo ama y que lo nombrará su heredero al trono del imperio.

En todos los banquetes, después que Popea se retira; él hace las delicias del emperador.

Entre los acordes de la música, el aroma del incienso y las bromas con que el César está demostrando su gran satisfacción en esta noche en particular…

Nadie se percata de la señal que Tigelino le hace a Nerón.

Enseguida éste llamó a Faonte, a Doríforo y a Aulo Plaucio.

Cuando llegaron ante él, ordenó a los libertos que lo sujetaran y ante la sorpresa general; éstos lo tiraron sobre el lecho imperial y lo inmovilizaron…

Mientras el César, haciendo derroche de violencia, lo violó.

Después de esta infamia, Nerón se levantó como si nada hubiera sucedido…

Y declaró:

–           Que mi madre bese ahora a mi sucesor.

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A continuación,  lo acusó de conspiración y ordenó que lo torturaran.

Recomendando que los verdugos lo hieran de manera que se sienta morir y que su muerte sea lenta en el suplicio.

Y luego, envanecido por hacer todo siempre impunemente, se volvió hacia Petronio, lo miró con crueldad y advertencia…

Y dijo con displicencia:

–           Ningún Príncipe ha sabido cuanto puede hacerse desde el poder.

Enseguida miró a Vitelio, agregando:

–       Veamos querido amigo, lo que has preparado para nuestro deleite.

Después de que los libertos se llevaron a Aulo Plaucio, que se había desmayado de terror.

Vitelio se levantó, hizo una reverencia a Nerón y se acercó a Aminio Rebio, que a su vez descorrió una cortina casi transparente que había en un extremo del salón.

Detrás de ella, está un grupo de varones y doncellas que evidentemente han presenciado todo lo  sucedido.

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Y todo esto fue hecho a propósito, para quebrantarles el espíritu…

Y mostrarles lo que les espera, al que tenga la osadía de no someterse.

Tigelino les da una orden y ellos avanzan formando una larga fila de un extremo a otro del enorme salón.

Para que el emperador y sus invitados, puedan verlos y examinarlos bien a todos.

Son veinticuatro mujeres y veintidós hombres, cuyas edades oscilan entre los quince y los veinticinco años.

Todos están totalmente desnudos y llevan una corona de rosas en la cabeza.

Han quedado de pie, frente al César y sus convidados.

Lo más sorprendente es que mantienen una dignidad majestuosa…

A pesar de la humillación que debe significarles el no llevar ninguna prenda de vestir que los cubra…

Marco Aurelio reconoció a varios y sintió una gran opresión.

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Cuando vio a Margarita, la hermana de Alexandra, un profundo dolor se le clavó en el pecho.

Inclinando la cabeza, cerró los ojos y oró…

Petronio permaneció imperturbable. Conoce a Nerón.

Y con su elegancia característica, ni un solo músculo de su rostro, delató sus verdaderos pensamientos y sentimientos…

Séneca, movió la cabeza casi imperceptiblemente y la inclinó para esconder la expresión de su rostro…

Trhaseas frunció el entrecejo y una fugaz sombra de desaprobación nubló su semblante. Y se sumió en sus reflexiones…

Lucano pareció sorprenderse, pero asumió su actitud de siempre.

Plinio solo miró, pero no demostró nada.

Marcial levantó una ceja y no manifestó lo que pensaba. Mantuvo una actitud expectante…

Todos los demás miraron a los jóvenes con una mezcla de admiración, curiosidad morbosa, intensa avidez, lujuria y lascivia.

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Nerón los observó atenta y detenidamente a cada uno de ellos…

Y con una sonrisa, dirigió una mirada de aprobación a Vitelio, Tigelino y Aminio Rebio, que han esperado expectantes su dictamen.

Ellos los seleccionaron.

Y están seguros de que ni siquiera el exigente y perfeccionista Petronio, podrá poner una sola objeción a aquel estupendo grupo de jóvenes…

Que son una muestra excelente de juventud y belleza:

Cuerpos y rostros perfectos. Portes regios y de gran dignidad, sin llegar a la altivez.

Esta promete ser una gran orgía y una noche de placeres incomparables…

Vitelio le prometió que ha preparado con ellos una serie de fantasiosas representaciones, en las cuales él podrá elegir a los que más le agraden, para su placer personal.

Están por gustar de un deleite nuevo y bastante raro… Porque a pesar de su edad, todos son vírgenes…

Lo único que molestó a Nerón y mucho; fue que ninguno al mirarlos él a la cara, bajase la mirada, ni el rostro.

No fueron retadores ni altivos.

Sólo le miraron ellos a su vez con tranquilidad y sin hacer ninguna inclinación. Sin el menor rastro de temor o servilismo.

Sin ninguna turbación o nerviosismo.

¡Y nadie le hizo una reverencia!

Y esto último, lo consideró un gran insulto a su megalomanía.

Petronio también notó esto.

Y conociendo al César, aumentó su admiración y su respeto por los cristianos.

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Y también su preocupación por lo que sucedería a continuación…

Nerón dio la espalda a sus prisioneros y por unos instantes permaneció así.

Su rostro regordete toma una expresión concentrada y terrible…

Mientras parece reflexionar, con su mano izquierda se toca su corona de laurel.

Y tomando la orla de su manto cuajado de estrellas de oro y perlas, con un ademán regio lo levantó con su mano derecha y dándose vuelta, lo soltó hacia atrás.

Enseguida,  miró a los jóvenes cristianos. Caminó lentamente frente a ellos…

Los fue recorriendo uno a uno con lentitud y una expresión maligna y cruel en sus ojos azules, que hizo estremecer a quienes lo conocen muy bien.

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Luego dijo con voz muy pausada:

–           Estas hermosas cabezas, caerán en cuanto yo lo ordene.

Sorpresivamente, una voz muy serena y varonil, respondió:

–           El poder que Dios te ha concedido tiene un límite.

Nerón se volvió con rapidez, buscando entre los hombres al que habló…

Y que al parecer NO está enterado de que a nadie le está permitido hablar, a menos que el emperador lo haya interrogado primero.

Y con una voz contenida y terrible, preguntó:

–            ¿Quién dijo eso?

Da un paso al frente un joven que hubiera podido ser el modelo con el cual Miguel Ángel esculpió su ‘David’ y…

Que con su armoniosa voz, confirmó:

–           Yo…

Y ante la mirada interrogante del César, agregó:

–       Mi nombre es Oliver y soy cristiano.

Cierto es que tienes poder sobre nosotros.

Eres nuestro emperador y como a tal te respetamos.

Pero no puedes ir más allá de lo que te ha sido concedido.

A tu pesar, también tú obedeces los Designios misteriosos del Dios Único y Verdadero.

Nerón amenazó con voz glacial:

–           Puedo hacer contigo lo que acabo de hacer con Aulo Plaucio.

Inesperadamente, una voz dulce entre las vírgenes, se elevó con impresionante firmeza…

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Y dijo:

–           ¡NO! Porque somos Templos vivos del Dios Único y Verdadero. Y NO puedes profanarlos a tu placer.

Nerón se volteó rápidamente, para conocer a la que se ha atrevido a hablarle de ese modo.

Y vio a la más jovencita entre las doncellas que están ahí.

–           ¿Quién eres tú? –preguntó con un tono vibrante de ira.

Ella se irguió aún más.

Y su voz continuó tranquila declarando:

–           Fátima. Soy cristiana. Y te repito: Somos Templos Vivos del Espíritu Santo.

Y estamos aquí, NO PARA TU DELEITE, sino para dar testimonio del Dios Altísimo.

Nerón la fulmina con la mirada, antes de decir con voz escalofriante:

–           ¿Sabes que puedo enviarte para que te deshonren los gladiadores y se diviertan contigo hasta que se cansen?…

Otra voz dulce y femenina lo interrumpió:

–           Puedes. Claro que puedes ¡Si Dios te lo permite!… 

Y sin que nadie se lo ordenase, da un paso al frente identificándose:

–       Soy Margarita y soy cristiana…

Y tú eres esclavo del amo al que perteneces: Satanás.

Y es él a través de ti, el que verdaderamente nos quiere destruir.

Tú solamente eres su miserable instrumento…

La joven virgen se yergue imponente y mira severamente a Nerón…

Su actitud es tan digna que parece una Reyna más majestuosa que la misma Popea.

Y tan solemne que parece una diosa, pues irradia la misma Presencia que un día dejara pasmado a Marco Aurelio…

Cuando Alexandra dijo que el herido permaneciera entre los cristianos…

Petronio la admira literalmente con la boca abierta…

Todos están paralizados por el asombro, pues nadie le ha censurado jamás nada al emperador y esta actitud es inaudita…

Esta virgen bellísima parece una deidad airada y sus palabras manifiestan su severidad implacable…

Trhaseas se cubre la boca tratando de cubrir la exclamación que se le escapa admirado:

–           ¡Athena Parthenos!

Definitivamente las cosas para el César, no están resultando como las esperaba…

Entonces dijo con tono lastimero:

–           ¿Qué clase de religión impera en vosotros que os hace hablar así? Soy tu emperador.

El tono grave de otra voz masculina, rasga el aire:

–           ¿Acaso ignoras que no hay religión si es violenta y oprime a los que no quieren?

Da un paso al frente mientras agrega:

–      Soy Sergio y soy cristiano.

Nerón exclama con desprecio:

–           ¡Cristiano! ¿Cómo se llama tu Dios?

–            El Altísimo Señor del Universo: Yeové, el Padre Eterno. Jesucristo su Hijo y el Espíritu Santo.

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Nerón pregunta perplejo:

–           ¿Son tres dioses?

Otra voz masculina le responde:

–           NO.

Y el que habló dio un paso al frente mientras continua:

–      Son Tres Personas Distintas y un solo Dios Verdadero.

Todopoderoso. Creador, Dueño y Señor de todo el Universo.

Los que le adoramos somos cristianos. Mi nombre es Joshua.

Nerón suelta una carcajada y se burla:

–       ¡Todopoderoso!

Y con gran sarcasmo agrega:

–      ¿No es acaso ese hebreo que fue crucificado con los malhechores en el principado de Tiberio y murió en la Palestina?

Una joven que todavía no cumple los 18 años, se adelanta y proclama:

–         Sí. Murió en la Cruz para salvarnos. Su nombre es Jesús.

Dios lo resucitó y Reina Glorioso desde el Cielo. Y Gobierna todo el Universo y el mundo espiritual e invisible.

Agrega con voz  muy dulce, identificándose:

–         Mi nombre es Jade y soy cristiana.

El César la mira fijamente por un momento demasiado largo…

Enseguida se dibuja en su rostro una sonrisa escalofriante y pregunta suavemente:

–           Si es como dices. ¿Por qué ha dejado que cayerais en mis manos?

En este momento yo soy vuestro dios.

Y os enseñaré a comportaros ante vuestro emperador.

Yo voy a demostraros cuál es el verdadero poder. –Estas palabras las declara Nerón con el rostro oscurecido por una expresión despiadada e inhumana.

En el silencio que sigue, solo se oye el chisporroteo de las lámparas de aceite…

porque hasta los músicos se han quedado paralizados, viendo el contraste total entre la cara de los aterrorizados comensales…

Y el semblante tranquilo de todos los jóvenes.

Después de un momento se oye como una campana, otra voz resonante y firmemente armoniosa:

–           Mi nombre es Daniel y soy cristiano.

¡Y te aclaro que NO haremos lo que esperas de nosotros, según lo que estamos concluyendo!– Dice mientras recorre con una mirada significativa…

Las pinturas y las estatuas que adornan el salón.

Y finaliza con tono solemne, como si fuera un maestro, ante un alumno díscolo:

–       En este lugar al que nos has traído…

Nerón lo mira colérico…

Sin decir una sola palabra, va hacia su pretoriano más próximo y le saca la espada de su vaina.

Con gesto feroz mira al que habló al último y camina hacia él…

Mientras sentencia airado e implacable:

–           ¡Doblegaré tu locura!

El joven lo mira impasible y declara:

–           Puedes aplicarme las torturas más crueles, pero NO me perjudicarás.

Tú en cambio, estás preparando tu alma, para tormentos eternos.

Y los que me inflijas serán dulces, comparados con los que te esperan a ti.

Y te los infligirá el que ahora te induce a atormentarnos.

Nerón se acerca furioso y lo atraviesa con la espada de tal forma…-espada-sangrienta-

Que la punta de la misma sale por la espalda del infortunado, goteando sangre…

Cuando la saca con un movimiento violento; la espada ensangrentada salpica sus vestiduras de color amatista y antes de que pueda decir nada…

La voz del joven que está al lado del que ha sido herido, se oye con acento triunfal:

–           Yo soy Iván y también soy cristiano…

Y debes saber que los que temen a Dios, no pueden ser perjudicados, ni doblegados por los tormentos.

Los suplicios resultan ser sus ganancias para la Vida Eterna, porque todo lo sufren por Cristo.

Es el mayor de todos.

Un  joven como de unos veinticinco años. De rubios cabellos oscuros y ensortijados. Y con unos bellos ojos verdes como el mar.

–           ¡¡¡Aaaahhh!!!

Esta exclamación de sorpresa y admiración, que brota de todas las gargantas, impide una respuesta al insolente.

Nerón voltea y se queda mudo y boquiabierto…

El joven que acaba de herir en forma tan atroz, en lugar de derrumbarse, se ha erguido aún más.

Y su herida ha sanado instantáneamente de forma impresionante, ante los ojos de todos los asistentes a este drama tan singular…

El César está impactado, pero su ferocidad es más fuerte y su crueldad prevaleció.

Dirige una mirada significativa hacia Aminio Rebio: hombre infame, afeminado y cruel.

Y éste se acerca al insolente, obedeciendo la orden silenciosa del emperador…

Con su mano derecha acaricia con lascivia, el cuerpo perfecto de Iván…

Y éste le dice con tono tranquilo:

–           No lo hagas. ¡Detente o lo lamentarás!…El Ángel del Señor está conmigo y no te permitirá lo que pretendes…

Aminio Rebio no lo escucha y mucho menos le hace caso.

Excitado por la lujuria ante la hermosura llena de gallardía de aquel cuerpo perfecto y musculoso…

Lo manosea con sumo deleite, lleno de lascivia…

Pero de repente se aparta como si hubiese sido herido por un rayo.

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Y grita con inmenso dolor:

–           ¡No veo! ¡No veo! El ángel me ha herido en los ojos y no puedo ver nada.

¡Piedad! ¡Piedad! –y se hace para atrás trastabillando, como hacen los ciegos cuando no tienen quién los guié.

Fátima grita con júbilo:

–           ¡Dios resguarda su santuario! Y ¡Ay de vosotros que pretendéis profanarlo!…

Todos los que antes los miraran con lujuria, han perdido la avidez y ven cómo se está arruinando su grandioso festín sexual…

Nerón está estupefacto y aterrado…

Pero arrebatado por la ira como si fuera una fiera herida.

Ordena a sus libertos que los cristianos sean conducidos a la tortura y que los verdugos desplieguen contra ellos toda su violencia…

Concluye diciendo:

–           Yo mismo supervisaré los tormentos. ¡Llévenselos!

Y volviéndose a los invitados del frustrado banquete, les dice:

–        ¡Vamos! La fiesta apenas comienza…

Todos lo miran pasmados, entre admirados y aterrorizados…

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HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, CONÓCELA

60.- RESPUESTA DE DIOS EN EL TULLIANUM


CÁRCEL MAMERTINE

El Anfiteatro ha sido terminado y todo está listo para que comiencen ‘Los Ludus Matutinus’ (Juegos de la mañana)

Pero esta vez, a consecuencia del increíble número de víctimas, parece que continuarán muchas semanas más que lo acostumbrado y lo programado para esta ocasión en particular.

Ya no hay en donde poner tantos cristianos.

Las prisiones están atestadas y la fiebre hace estragos en ellas. Muchos están muriendo y las fosas comunes empiezan a llenarse de cadáveres.

Todas estas noticias llegan a oídos de Marco Aurelio, extinguiendo hasta los últimos restos de su esperanza.

Ya no abriga el propósito de sobrevivir a su esposa y ha resuelto morir junto con ella.

En esta hora tremenda, lo único que lo sostiene, es la Gracia de Dios.

Por motivos diferentes, Petronio y todos sus amigos piensan lo mismo y creen que cualquier día se abrirá para él, la Mansión de las Tinieblas.

Dos días antes del inicio de los Juegos, Marco Aurelio fue como siempre a acompañar a Alexandra, para verla aunque solo sea a través de la pequeña abertura por la cual le pasan los alimentos.

Ella, después de saludarlo, en un dulce coloquio lo instó a que fuera al Tullianum y él protestó:

–           Pero mi amor ¿Por qué quieres que vaya a ese pútrido calabozo?

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Ella le contestó con dulzura:

–           Anoche mi ángel me dijo que te dijera que vayas ahí. Dios te tiene una respuesta.

Marco Aurelio no dice una palabra más.

Va al lugar mencionado y es testigo de las condiciones infrahumanas en que viven los cristianos, en las terribles cárceles romanas.

En una edificación que parece un pozo circular de escasos cinco metros de ancho y otros tantos de alto que no tiene ventanas, una puerta de hierro estrecha y pequeña, parece embutida en un murallón que tiene casi un metro de espesor.

En el centro del techo hay un agujero circular como de noventa centímetros de diámetro y que sirve tanto para la ventilación, como para evacuar las inmundicias de la celda que hay arriba.

En el pavimento de tierra batida hay otro agujero del que exhala un hedor que indica el paso de una cloaca que desemboca en el río.

El sitio es malsano, húmedo y pestilente… Los muros resuman agua y el suelo está impregnado de materias pútridas.

En este horrendo lugar en el que reina una densa penumbra que apenas permite entrever lo más preciso, hay dos personas…

Una de ellas se encuentra tendida en el suelo húmedo, junto a la pared y encadenado a un pie, sin que haga ningún movimiento.

La otra está sentada cerca de ella, con la cabeza entre las manos.

En la celda de arriba se oye un murmullo en el que se mezclan voces de hombres y de mujeres, de niños y de ancianos. Voces frescas de jovencitos, junto con otras, fuertes de adultos.

De vez en cuando entonan himnos melancólicos o triunfantes, que aún dentro de su suave melodía, muestran una gran paz.

Las voces resuenan contra los gruesos muros, como en una sala de conciertos.

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Y el Himno se levanta armonioso:

                        Condúcenos hasta tus frescas aguas

                        Llévanos a tus huertos floridos

                        Da tu Paz a los mártires que esperan,

                        Que esperan en Ti, Señor Jesús.

            Sobre tu promesa santa

            Hemos fundamentado nuestra Fe.

            Porque hemos esperado en Ti

            No nos defraudes, Jesús, Salvador.

            Marchamos gozosos al Martirio

            Para así seguirte hasta el bello Paraíso.

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            Por aquella Patria lo dejamos todo

            Y a otro no queremos sino a Ti.

            En Dios solo descansa el alma mía

            De ÉL viene mi salvación

            Él es mi Roca salvadora,

            Mi Fortaleza. No he de vacilar.

            En Dios está mi gloria y salvación

            La Roca de mi Fuerza.

            Levanto mis ojos a los montes

            ¿De dónde me vendrá el auxilio?

            El auxilio me viene del Señor

            Que hizo el Cielo y la Tierra.

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No permitirá que tropiece tu pie

            Tu Guardián no duerme

            Jamás lo rinde el sueño ni reposa

            El Guardián de Israel.

            Ten piedad de nosotros, Jesús

            Ten piedad, mi Salvador

Porque estamos hartos de injurias

Y nuestra alma está saturada

Del sarcasmo de los insolentes.

El Señor es tu Guardián

Es tu sombra protectora

Que te preserva de todo mal

Y protege tu vida.

A Ti levanto mis  ojos

A Ti que moras en el Cielo…

Y al apagarse lentamente esta última estrofa, aparece una luz en el agujero…

Un brazo que lleva una lamparita suspendida y una figura se asoma.

Entonces se hace visible el rostro de un hombre que al mirar observa que el hombre tendido en el suelo, no se mueve.

Y que el otro que está con la cabeza entre las manos, está tan sumergido en la Oración que no ve la luz.

Entonces lo llama:

–           ¡Lautaro! ¡Lautaro! ¡Es la Hora!

El que estaba sentado se pone de pie y arrastrando su larga cadena se coloca bajo la claraboya.

–           La paz sea contigo, Alejandro.

–           Y también contigo, Lautaro.

–           ¿Tienes todo?

–           Sí. Todo. Priscila se aventuró a venir vestida de hombre. Se ha cortado los cabellos, para parecer un fosor…

Y nos ha traído todo lo necesario para celebrar el ‘Misterio’.  ¿Qué hace Ramón?

–           Ya no se lamenta. No sé si duerme o ya expiró. Quisiera comprobarlo, para recitarle las preces de los mártires.

–           Te bajaré la lámpara para que puedas verlo. Será un gozo para él asistir al Misterio.

Atándole un cordón de los que se usan para ceñir la cintura, bajan el farolillo hasta las manos de Lautaro.

Es un anciano de rostro afilado y austero. Palidísimo y de escasos cabellos blancos. Tiene unos ojos bondadosos y espléndidos en su expresión.

Dentro de su miseria de encadenado en aquel fétido cubil, posee una dignidad de rey.

Desata el farolillo del cordón y va hacia el compañero. Se inclina sobre él. Lo observa detenidamente y lo toca.

Y después de poner la lámpara en el suelo, abre los brazos, en un ademán prolongado de conmiseración y ora en silencio por un minuto.

Luego pliega las manos ya casi rígidas del cadáver y se las cruza sobre el pecho.

Pobres manos heladas y esqueléticas de un hombre anciano también, muerto de inanición.

Se vuelve hacia quién espera junto al orificio y dice:

–           ¡Ramón ha muerto! ¡Gloria al mártir de la pútrida fosa!

–           ¡Gloria! ¡Gloria! ¡Gloria! ¡Para el fiel de Cristo! –responden en la celda de arriba.

–           Bajad lo necesario para celebración del Misterio. No falta el altar.

Sus manos entrelazadas ya no podrán servir de sostén, pero sí su pecho inmóvil que hasta el último momento palpitó por nuestro Señor Jesús.

Bajan una bolsa de preciosa tela y Lautaro extrae de ella un pequeño lienzo, un pan ancho y delgado, un ánfora y un cáliz pequeño.

Dispone todo sobre el pecho del muerto, celebra y consagra, recitando las oraciones de memoria, a las cuales responden los de arriba.

Una vez realizada la consagración, Lautaro vuelve a verter en el ánfora el vino del cáliz.

Introduce nuevamente las Sagradas Especies en la bolsa y lo lleva todo a donde espera el cordón colgante, para subir de nuevo la bolsa a la celda de arriba.

Al tiempo que ésta asciende izada con precaución, Lautaro absuelve a su compañero de Fe con el Sacramento de la Reconciliación.

Y mientras los cristianos comulgan, vuelve a entonarse dulce y suave, el canto modulado en su mayor parte, por un coro de niños.

Cuando cesa el canto, Lautaro habla así:

“Hermanos, comprendo que ha llegado la hora del Circo y de la Victoria Eterna. Ésta ya llegó para Ramón. Para vosotros lo será mañana. Manteneos fuertes, hermanos. El tormento será de un instante; más la bienaventuranza no conocerá término.

Con nosotros está Jesús que no os abandonará, aún cuando las Especies se hayan consumido en nosotros. Él NO abandona a sus confesores, sino que permanece con ellos para recibir sin demora sus almas, lavadas con el amor y con la sangre.

¡Adelante! Rogad en el trance de la muerte por vuestros verdugos y por vuestro sacerdote. El Señor por mi mano os imparte la última absolución. No abriguéis ningún temor. Vuestras almas están ahora más blancas que un copo de nieve desprendido del cielo.”

Varias voces dicen:

–           ¡Lautaro! ¡Adiós! ¡Asístenos tú santo, con tu Oración! ¡Le diremos a Jesús que venga por ti! Te precedemos para prepararte el camino. Ruega por nosotros…

Los cristianos turnándose, se asoman al agujero. Saludan, son saludados y van desapareciendo.

Por último, izan de nuevo el farolillo, tornando más densa la oscuridad de aquel antro, en el que uno muere lentamente, junto al otro que ya murió; en medio del hedor y del rumor profundo, en las aguas subterráneas.

Arriba vuelven a resonar los cantos lentos y suaves, acompañados ahora por el anciano de venerable aspecto, el valiente sacerdote Lautaro…

Marco Aurelio, que ha asistido a toda la celebración. En un rincón se ha arrodillado y lágrimas silenciosas se deslizan por sus mejillas, mientras ora con la cabeza inclinada y los ojos cerrados.

De pronto siente un toque muy delicado posarse sobre su hombro.

Es una mano pequeña.

Y al levantar el rostro, ve frente a sí a un niño muy hermoso que le mira con dulzura y le ofrece las Sagradas Especies: un pedazo de Pan y el ánfora…

Mientras le dice:

–           No llores. Jesús te ama muchísimo y a ella también. ¿No tienes Fe?

Marco Aurelio lo mira asombrado y le pregunta:

–           ¿Quién eres?

–           Mi nombre es Cástulo. Si amas a Jesús, debes confiar en Él. Dice Antonio el diácono que comulgues y también le lleves la Comunión a tu esposa.

¿Acaso no sabes que esto es lo que nos hace fuertes y entonces Satanás no puede hacernos ningún daño?…

¡Oh! ¡Jesús es tan Bueno! Después que ella haya bebido, traes el ánfora y se la das a Priscila. Mira, es ella. –y señala a la joven que está recargada en el murallón.

Y el niño lo mira con una increíble sonrisa llena de confianza y alegría.

Marco Aurelio se levanta. Y sin decir nada, totalmente pasmado regresa a la celda de Alexandra.

Donde los dos comulgan y oran con absoluta adoración y recogimiento.

Luego, el joven tribuno regresa a devolver el ánfora.

Su rostro está totalmente transformado.

Es la primera vez que recibe la Comunión y su cara es radiante: llena de alegría y de una absoluta paz.

Se acerca a Cástulo, con ternura y agradecimiento le acaricia el rostro…

Y le dice:

–           ¡Gracias! ¡Muchas gracias!…

Cástulo lo mira con sus enormes y radiantes ojos azules, sonríe y dice con su vocecita firme:

–           Mañana estaré con Jesús y le pediré a Dios que se realice lo que más quieres.

–           Gracias Cástulo. Yo me llamo Marco Aurelio. Y estoy listo para hacer la Voluntad del Padre. Dios te bendiga por tu caridad. Y ruega por mí, para que yo también sea valiente como tú.

El pequeño patricio se encoge de hombros, como diciendo que no es para tanto.

Y se aleja corriendo alegre como si no le importara el lugar en donde están.

Marco Aurelio regresa con Alexandra. Bernabé también ha regresado de la celebración.

Y entre los tres conversan de lo sucedido en la Misa, la muerte de Ramón y la exhortación de Lautaro, la conversación con Cástulo y lo que significó para Marco Aurelio el recibir la Primera Comunión…

–           ¡Esta Paz! –exclama extasiado- ¡Esta paz!… ¡La Presencia del Señor es gloriosa! En estos momentos me siento tan bien, que no me importaría morir. Y me siento dispuesto a todo. ¡Es absolutamente maravilloso!

Alexandra le dice:

–           Mi amor, necesitas descansar. Llevas varios días sin dormir y sin comer bien. Vete a casa y descansa.

Nosotros estaremos bien. El Creador del Universo, vela sobre nosotros…

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Y saca sus manos por entre la pequeña abertura para acariciarlo…

Él se las toma y las besa.

Luego con voz resignada, dice:

–           Tienes razón carísima. Tenemos que estar listos para mañana. No les daré el gusto a nuestros enemigos de vernos vencidos. ¡Mañana temprano regresaré!

Y despidiéndose también de Bernabé, se retiró hacia la casa de Petronio.

En el camino se dijo a sí mismo con renovada fortaleza:

–           Creo en la Bondad de Dios, así tenga que verla entre las fauces de un león. Y si Tú lo quieres Señor Jesús, también toma mi vida, porque soy completamente tuyo, Dios mío… ¡Hágase tu Voluntad!

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, CONÓCELA

69.- LA VIDA Y LA EXISTENCIA


En la Puerta del Cielo se escucha la voz clara y potente. Es el anciano Pontífice, que dice:

“El hombre cae en un error al considerar lo que es la vida y lo que es la muerte. Una cosa es la vida y otra la existencia. La existencia comienza al nacer: se alimenta, respira, se mueve y obra; se considera la muerte como la cesación de todos estos impulsos y al despojo que es enterrado en un sepulcro.

La vida empieza cuando el alma es creada en Dios y baja a habitar una carne. Y tiene fin, cuando el pecado la mata.

El hombre era la perfección de lo creado. Tenía de ángel, el alma y de Dios el hálito divino: el espíritu. Del animal, la perfecta belleza en todas sus partes: la física y material. Y las pasiones en lo moral. No hay criatura igual. Era el Rey de la Tierra. La Gracia de Dios estaba en él y poseía las magníficas potencias e los instintos, totalmente sometidos a la soberanía del espíritu. Su muerte debía ser un dulce sueño sobre la Tierra, con un despertar bienaventurado como rey, con el Padre, en el Cielo.

El hombre existe teniendo la imagen de hombre. Pero cuando mata la vida en el alma, se convierte en un sepulcro ambulante, en el que se pudre la vida…

El alma muere a su destino celestial, pero sobrevive a su castigo.  Los hombres se arruinan por las cosas terrenas. Se condenan, se matan, se perjudican en miles de formas, por cosas caducas que no valen la pena, pero que son grandes solamente, ante el pequeño pensamiento terrenal que valora lo terreno.

La muerte es una desgracia por cuanto al dolor que causa la separación de un ser querido. Pero la muerte es el Misterio que revela nuestro origen y la vida es el escenario que esconde este misterio. Un escenario vacío en el cual, cada quién traza lo que quiere. El justo no se acerca a la muerte, cuando vive auténticamente la Doctrina Cristiana y lleva dentro de sí, la Divinidad trasmitida por Jesús.

Se quita a la muerte su horror, cuando se hace de la vida una moneda para conquistar la Vida Eterna.

El hombre fue creado para el Cielo. Ésta que vivimos sobre la Tierra, es la jornada mortal. Ésta es solamente la formación de nuestro ser futuro de ‘Vivientes Eternos’: La existencia humana es la gestación que nos forma para darnos a luz, en el Reino de la Luz.

Jesús nos ama tal como somos. Él solo espera nuestro arrepentimiento. Y su Amor misericordioso sigue resucitando a los muertos, mientras todavía hay tiempo. Todo el que invoca el Nombre de Jesús con Fe, humildad y amor, Él acude inmediatamente porque es El Salvador.

La muerte es un justo decreto que pesa sobre todos los mortales y no debe ser motivo de angustia, más que para los que no creen y están cargados de culpas. En el Cielo no cuentan los años vividos, sino la intensidad y el modo como se vivieron.

La existencia, es la vida terrenal.

LA VIDA TERRENAL ES PRUEBA.

La vida terrenal es destierro del Cielo y es una prueba con relación a la eternidad. La existencia: la vida en el tiempo, por más larga que sea es menos que un instante. Así como la tierra es menos que un punto invisible en el espacio, con relación al Universo. Cualquier golpe por duro que sea, es una prueba para darnos una enseñanza.

No se puede pretender vivir sin respirar el aire, aunque esté contaminado. No se puede pretender superar la prueba de la vida humana, sin sufrir todas sus consecuencias; que son inevitables desde que el hombre se rebeló contra Dios.

En realidad, todo lo que circunda al hombre en la tierra es una continua llamada, ya sea de la vida o de la muerte. El hombre es la más perfecta e importante de todas las criaturas. Y solo en él hay cosas que no hay en las demás criaturas que lo rodean:

1°- LA ASPIRACIÓN A LA INMORTALIDAD.

La muerte le repugna y no quisiera morir…

Esta repugnancia no se encuentra en los seres inferiores, ¿Por qué? Porque el hombre fue creado con plenitud de vida. Y la muerte no es sino consecuencia de su rebelión a Dios. Esto es un hecho transitorio que el hombre lleno de Gracia intuye y cree… Intuición que es transformada en FE. Fe que hace huir todo temor y muchas veces, verdadero terror de quién oscurecido por la concepción materialista de la vida, no ve más allá de la tumba, más que el Abismo pavoroso de la NADA. Éstos suelen decir: ‘Más allá de la tumba, hay solo silencio…’

2°- LA ASPIRACIÓN A LA FELICIDAD.

Este deseo de felicidad es vivo y ardiente en el ser humano…

La busca por doquier. Tanto, que la experiencia de todas las generaciones que le han precedido, no es suficiente para convencerlo de que la felicidad para la que ha sido creado, no la puede encontrar en la tierra.

En vano los hombres la buscan en la tierra, porque el hombre ha sido creado para una felicidad que ninguna cosa terrena puede dar. Y esa hambre insaciable, es de felicidad celestial…

Es la felicidad eterna de la que se siente anhelo. Es la felicidad de poseer a Dios: LA PLENITUD DE ADORACIÓN SACIADA TOTALMENTE. El Amor y la alegría poseídos en tal forma, que en la tierra no es posible tenerlos sin morir, como consecuencia de la limitada capacidad humana.

3°- LA NECESIDAD DE LA PAZ.

El hombre busca la Paz. Necesidad que no puede ser satisfecha en la Tierra, porque esta paz que él anhela, no existe en nadie igual a él o alrededor de él. La Bondad y la Paz, son uno de los principales atributos de Dios. Jesús es el Príncipe de la Paz. Él ha traído la Paz…

Y si nosotros no tenemos Paz, es por la perversidad humana, que prefiere el Mal al Bien; el delito a la santidad; la sangre al espíritu. Dios es Paz. La paz es un consuelo sobrenatural en la tierra. La Paz es el Mismo Dios.

Y es una de las cosas más bellas que puede experimentar el alma. Y por eso Él nos enseñó a saludar a los cristianos, con el saludo con que Él Mismo saludaba… “ Que la Paz del Señor esté contigo..”

Dios es Luz, Dios es Paz, porque Dios es Amor. Cuando no amamos, no podemos sentir su Paz.

Y la vida es una prueba personal en la que la criatura deberá rendir cuentas de sus personales actos. Toda criatura humana deberá responder ante Dios de lo que hizo con el Don de la Vida. Porque la muerte no interrumpe o destruye la vida. Continúa activa en el más allá, tanto en el Bien como en el Mal.

Para los elegidos, la perfecciona…

Sucede como el forastero que llega a otra ciudad para él desconocida. Y pasea por las calles distraído por las grandes novedades que va encontrando. Y los problemas de su vida, vuelven a su memoria. Así es para el que llega al Paraíso.

No es que inicie una nueva vida, sino que recuerda las cosas de su vida terrena y las ve, bajo una luz totalmente diferente y con un perfil nitidísimo. Por esto mismo, el interés por las cosas terrenas se ve totalmente modificado por la nueva situación. Afectos e intereses son vistos con el Conocimiento Total.

La realidad de los acontecimientos humanos adquieren toda su pavorosa visión. Bastaría con que solo por un instante, todos los hombres en su camino por la tierra pudieran tener una visión del mundo como es visto desde allá; para que se verificara un cambio radical en las amargas y tristísimas realidades que todos viven…

Pero esto no puede ser posible. Porque la vida en la Tierra es prueba. Y ya no sería prueba si sucediera algo así.

LA FE PERDERIA SU RAZON DE SER.

El orden de la vida humana es que a una carne se funda un espíritu, para volver al hombre igual a Dios, el Cual no es carne, sino Espíritu. No animal, sino sobrenatural. Cuando la carne muere, en el anochecer de su vida terrenal; es despojada de su revestimiento para desaparecer en la nada de la cual fue extraída. Y el espíritu retorna a su origen para continuar su vida, según como la haya elegido el hombre en su destino eterno:

Feliz y dichoso, si está vivo. Condenado, si está muerto por haber hecho de la carne su reina; en lugar de hacer de Dios, el Señor y la vida de su espíritu.

LA VIDA ES PRUEBA.

¿En qué consiste esta Prueba?

Está dividida en tres partes:

1°- Es Prueba de Fe.

En la aprobación y recepción de la fe. Sin la fe, es imposible agradar a Dios. Por esto; si no se cree, no hay salvación. CREER.

Creer firmemente en las verdades y misterios revelados. Creer en la autoridad de Dios Revelador. Creer en las Palabras del Verbo de Dios. Creer en la Ley que no cambia y no puede cambiar nunca. Y a la que nadie puede desfigurar, mutilar o alterar. Sin provocar la Ira y el Castigo Divinos.

Creer en los Sacramentos de salvación contenidos en la Iglesia…

2°- Prueba de Humildad y de Obediencia.

Exigidas por la Omnipotencia Divina. Consiste en que el hombre reconozca que Dios es Supremo Señor y Dueño de Todo y de todos. Y que a Él se le debe completa sumisión. Plena y absoluta Obediencia a su Voluntad y a su Ley.

3°- Prueba de AMOR.

Es exigida por la Misericordia Divina y en ella se encierra TODO.

Correspondiendo Al Infinito Amor de Dios, amándolo con todas las potencias de nuestro ser. Aceptamos la racionabilidad y cumplimos perfectamente las primeras dos partes. Los cristianos en el Bautismo, recibimos la Gracia santificante: la Fe, la Esperanza y la Caridad. Virtudes inseparables e indivisibles. Y con el Amor, LA CAPACIDAD DE AMAR. Y consiguientemente: LA DE SERVIR Y OBEDECER.

Amando A Dios con todas las fuerzas, no es posible dejarse influenciar por la vanidad, la falsedad, los espejismos, las lisonjas y las insidias del mundo. Este amor da la claridad para ver, como la vida humana es como una flor que se abre por la noche y se marchita al día siguiente. El Amor nos atrae y nos mueve hacia Él y Él se mueve hacia nosotros.

Del encuentro surgen efectos maravillosos y estupendos para el que decide amarlo y para las almas. Hay que amarlo hasta consumirnos por Él, igual que Él se ha consumido por nosotros. ESTA ES LA UNICA Y MARAVILLOSA RAZON DE NUESTRA EXISTENCIA Y DE NUESTRA VIDA.

Esta es la razón por la que hemos recibido el Don de la Existencia y Satanás no lo soporta. Por eso distorsiona la Misión y busca por todos los medios destrozar este propósito en todas las almas.

Dios ha creado al hombre libre y dotado de inteligencia, para poder discernir el Bien del Mal. Ha dado una voluntad soberana para que conociendo el Bien, se determine a Él como finalidad suprema de su vida. Dios no puede coartar la libertad, porque así nos convertiría en seres inferiores a los brutos, porque en las leyes que los rigen, también los ha creado libres. Los ciegos y los sordos voluntarios, comprenderán esto cuando sea demasiado tarde.

POR ESO HAY QUE IMITAR A CRISTO.

Ninguno fue más probado que Él. Ninguno como Él conoció la soledad, la incomprensión, el abandono. Desde aquellos celestes a los humanos. Ninguno padeció todos los dolores de toda especie, desde que abrió los ojos en la Gruta de Belén.

Dolores que fueron aumentando en amargura e intensidad; pero Él nunca reprochó al Padre por este océano de Dolor que lo circundaba. Cuando la vida terrenal es considerada y valorada como ‘PRUEBA’ de Fidelidad a la Fe; Fidelidad a la Ley y Fidelidad al Amor; la conclusión de esta Prueba, es el Juicio de Dios, del que nadie al igual que de la Muerte, puede escapar.

LA VIDA ES UN DON.

La vida siempre es de Dios. Él la ha dado y el hombre lo olvida con facilidad. Y se olvida de agradecerlo.

La Hora terrenal es solo un instante frente a la Eternidad. Y sobre esto quiere hacernos reflexionar la enfermedad…

Y hacia este fin debe dirigirse la Vida, después de recuperar la salud…

Hay que ocuparse de dar a lo que no muere, una jornada de paz. Si se reflexionara en esto, cuantas presas perdería el Infierno…

Pero por costumbre se hace mal uso de la salud que Él concede y de los años que agrega a la existencia para este fin…

La deshonestidad no consiste solamente en robar, mentir y perjudicar al prójimo. Es deshonestidad defraudar a Dios, de aquel respeto amoroso, que es deber del hombre hacia su Creador. Es deshonestidad usar sus dones para actos malvados. Todos sus dones y especialmente el Don de la Vida.

Se  hace mal uso de la vida que el Padre ha dado. Se hace mal uso del cuerpo en el cual alienta el alma. Templo reservado a Dios en el cual reside la mente que debería ser dirigida a comprender la Ley de Dios. Así como el corazón debería ser ocupado en amarla y practicarla.

LA VIDA ES UNA GUERRA.

Satanás es la cabeza de sus pérfidas y malvadas legiones. Habiendo perdido su desafío lanzado contra Dios, juró desde lo más íntimo de su ser, Odio y Guerra a Dios y a la Obra de sus manos…

Después de haber ganado su primera gran batalla contra los primeros padres, la primera de una Gran Guerra sin cuartel. Batalla que aún está en curso y que no terminará hasta el fin de la vida del último hombre, en el Fin de los Tiempos.

Esta Guerra conducida con riqueza de inteligencia y de potencia, era del todo desproporcionada; pues entre la naturaleza angélica y la naturaleza humana, hay una gran disparidad de fuerzas y de inteligencia. Esto haría que la naturaleza humana, estuviera por siempre sometida a una extremadamente bárbara tiranía y sin la más mínima esperanza de resistencia alguna, ni en el tiempo, ni en la eternidad.

Toda la Humanidad se había hecho culpable, porque potencialmente, toda estaba en Adán y Eva. Y los hombres en lo personal, tanto en el tiempo como en la eternidad, habrían debido sufrir atrozmente por una culpa de la que personalmente, no eran responsables. Y esto repugnó a la Infinita Justicia Divina. Y por eso, Ella decretó el Misterio de la Encarnación y Redención Humana.

Dios es un Padre Amorosísimo…

Y cuando la jornada terrena del hombre fue convertida por Satanás en una lucha cruel; para que esta gran guerra no fuera dispareja y el hombre no estuviese solo, Dios puso a su lado a un ángel suyo, un Ángel Guardián. Siempre dispuesto y listo para intervenir cada vez que le sea solicitado.

Desgraciadamente la incredulidad hará que muy pocos recurran a él. ¡Cuántas veces el Ángel Custodio está obligado a la pasividad casi absoluta, a causa de esta incredulidad! Y cuantas veces se ven obligados a retirarse, para no asistir a la ruina que el hombre hace de sí mismo.

Dios como Padre Bueno y Amoroso, prepara a sus hijos para que emprendan este largo, tremendamente difícil viaje. Y en nuestro camino por la Tierra, avisando con anticipación las dificultades que el viaje conlleva y los peligros y obstáculos que encontraremos. Estas advertencias son precisamente porque Él no quiere que perezcamos, bajo las ruinas con las que Satanás sepulta todo lo que toca.

La tierra está envuelta en una marea de delitos, de blasfemias, de desobediencias a la Ley de Dios y el hombre naufraga en ella…

Los grandes y los pequeños cometen los mismos pecados…

Y esta es la Hora de la Potestad de las Tinieblas, que el hombre espontáneamente ha querido. Demasiada sangre se esparce sobre la Tierra por quienes han perdido hasta la noción más elemental del Bien y del Mal y son marionetas en manos de Satanás, deslumbrando y extraviando a los débiles.

Los tiranos gobiernan y es su tiranía de la que se sirve el Demonio para angustiar a sus súbditos, llevándolos a desconfiar sobre todo de Dios. Y los impíos más hostiles se vuelven acusando a Dios y dándole a Él el rencor que debe ser dado a quién ha ocasionado tanto mal: Satanás y las pasiones malvadas que provoca en los que no se cuidan…

Los frutos del rechazo de Dios, pueden verse en todo su trágico aspecto. Y mientras los hombres se deleitan con su hechizante sabor que los lleva a la desesperación y a la muerte, después de haberlos hecho desvariar en el miedo del mañana que los hace enloquecer…  Si se pudiese ver toda la verdad sobre el futuro que se aproxima, ningún hombre que no esté sostenido por Satanás resistiría. Por eso hay que apoyarnos en Jesús.

Los hombres pierden a Dios por su culpa y porque así lo quieren…

Cuando la Gracia muere, se pierde a Dios. Y es la Desolación. Y los pecadores muertos a la Gracia, no son felices. Parece que lo sean, pero no es así. Y esta Humanidad que fue creada por Amor, salvada por el Amor, pero que se ha vendido al Odio, por eso no puede ser feliz. La falta de amor, es la principal causa de su desdicha.

El Odio rechaza al Amor. Dios es amor. La felicidad está basada en la Paz. Y ésta se encuentra solo en Dios.

¡Trágica y dramática responsabilidad del hombre, que durante su peregrinación terrena, se encuentra siempre en la alternativa de escoger!…

Pues ésta es verdaderamente nuestra Prueba. La lucha interior que necesariamente debemos sostener, es la razón de nuestra presencia en la Tierra. ¿A quién le daremos la victoria?…

La decisión es personal e irrevocable…

Por eso la vida es una guerra de todos los días, para poder pertenecer a Dios.

Hay que luchar como soldados bien armados y seguir luchando con Dios como nuestro Comandante Supremo. Las batallas parciales no tienen ninguna importancia, SI NO SE GANA LA GUERRA HASTA EL COMBATE FINAL.

El Enemigo es UNO, con muchas caras: el demonio, la carne, el mundo y el dinero.

Cualquier golpe por duro que sea, es solo una prueba. Satanás golpea para distorsionar la misión y el propósito aparente es dejarnos destrozados.

Hay que refugiarse en el Inmaculado Corazón de María y recordar que es solo una prueba que fortalecerá la virtud…

Jesús ha mostrado como debe ser usada la vida. Él ha explicado como somos Templos de Dios y como quiere vivir en nosotros. Pues Él ama vivir en el hombre, más que en templos de piedra y mármol.

IMITAR AL MAESTRO ES EL SECRETO QUE SALVA.

Quién quiere seguir a Jesús, no debe tener ansia de la vida, ni miedo por la vida. Y Jesús enseñará como se conquista la Vida Eterna y cómo hay que vencer a Satanás, en cada una de las trampas que nos tiende.

VIVIR   MURIENDO.

La vida nace de la muerte.

La muerte de la carne, no es la muerte material del cuerpo. Lo que debe morir, es lo animal y satánico infectado en el hombre a través de sus idolatrías. Y esto no muere mientras la carne está satisfecha y haya en el hombre mentira, orgullo, ira, soberbia, gula, avaricia, envidia y pereza.

Hay que morir diariamente en el sentido metafórico, porque el ‘yo’ humano, no está sino quebrado. Y esto no es muerte, es vida…

El espíritu debe triunfar sobre la muerte de lo ‘humano’ y esto es motivo de júbilo. La Infinita Misericordia de Dios provee todas las ayudas, para que el espíritu permanezca vencedor con la asistencia del Espíritu Santo.

La vida como Don de Dios, le pertenece solo a Él.

Con la existencia nos ha hecho nacer y nos conserva vivos. En la vida espiritual, con la Gracia y los Sacramentos, Él da la Vida para convertirnos y hacer de ella un instrumento de recreación del alma y de supercreación en la Deificación del espíritu.

Todo esto sucede cuando la usamos para servirlo.

Todos deberían estar ansiosos de servir a Dios, para volverse dignos de acoger en sí, la infusión vital del Consolador que viene con todos sus dones, pero quiere por trono un espíritu preparado y deseoso de Él.

El mundo rechaza a este Espíritu que hace a los hombres buenos.

Jesús es la Vida. ¡Cuanta Vida hay en Él y da Él! Vida Verdadera. Vida Santa. Vida Eterna. Vida Jubilosa. Con su Palabra, que es la Palabra del Padre y Amor del Espíritu.

Jesús obra para librar a las almas de la Perdición y con su Amor, cancela nuestros pecados, esperando en nosotros. ¿Qué debemos hacer?

Devolverle el amor por el Amor que recibimos de Él y convertirnos en ‘vivientes’

¿QUÉ ES ESTAR VIVOS?

Ser ‘vivientes’ o estar vivos, no quiere decir ser de este mundo: quiere decir pertenecer totalmente al Señor. Quiere decir poseer la Gracia y tener derecho al Cielo. ‘Vivo’ no es el que respira, come y duerme con el alma muerta: éste es un despojo putrefacto ya próximo a caer, como la rama podrida de una higuera, en la fosa cuyo fondo es el Infierno.

Vivo es aquel que aunque esté agonizante en la carne, porque ‘vive muriendo’ POSEE LA VIDA y ‘muere amando’ porque prefiere perderlo todo, antes que perder a Dios.

Y su única preocupación es: mantenerse vivo, perseverando en no perder a Dios, que es la Vida.

Porque para ser verdadero hijo de Dios es necesario tener el alma y el espíritu vivos.

Dios arde en el deseo de hacer felices a sus hijos. Él quiere abrazarlos y enjugar su llanto. Él quiere saciar el hambre y la sed del corazón, de nuestras almas y de nuestros espíritus. Él siempre está cercano porque sabe que sus hijos sin Él, son infelices. Él espera encerrado en un poco de Pan, para asumir una forma visible a nuestra pesantez material.

Él desciende del Cielo como un dulce Tesoro, para mantener la Vida en sus hijos; para consolarlos; para sostenerlos y para nutrirlos; cumpliendo el deseo del Padre, que quiere salvar al Género Humano. Él ha dado su Sangre Santísima, para fortalecernos espiritualmente. El que se alimenta de ella y la invoca, se convierte en ‘vencedor’.

Estar vivos en el Señor, es la experiencia más grande en belleza, en alegría, en duración, en esplendor, en libertad y vitalidad. Usar los sentidos espirituales, guiados por el Espíritu Santo, ES UNA EXPERIENCIA SUBLIME. ‘Vivos’ en Dios Uno y Trino. Vivos en la Eternidad. Los que lo experimentan comprenden que es mejor sufrir aquí en la Tierra que en ninguna otra parte y aman la Cruz como el más excelso de los tronos.

Con el alma viva, SE CONVERSA, CON EL DIOS VIVO Y VERDADERO. El Espíritu santo, obra este prodigio…

El alma en Gracia posee el Amor. Y poseyendo el amor, posee a Dios: el Padre que la conserva. El Hijo que la amaestra. Y el Espíritu Santo que la ilumina. Y así se posee el Conocimiento, la Ciencia, la Sabiduría y la Luz.

Y de esta manera,  la Oración se convierte en el Núcleo Vital de nuestra existencia.

Su Palabra desciende a nutrir las almas que se entregan a Él. Y Jesús es el sacerdote y Guía de los que lo buscan. Y ellos no perecen en esa búsqueda de la Verdad, en las que muchos se pierden porque se niegan a creer y a amar el Evangelio.

Los vivientes del espíritu saben que lo único necesario es:

VIVIR SU PALABRA. CAMINAR SIGUIENDO SU PALABRA. EL NÚCLEO DE LA VIDA DEL ALMA ES: EL EVANGELIO.

¿CÓMO VIVIR LA VIDA VERDADERA?

Es necesario seguir el Camino del Espíritu, con firmeza y con calma. Ninguna ansia, ningún miedo. Hay que orar, escuchar, meditar, sufrir, trabajar, reposar siempre con el alma desposándose con Dios…

Él es un Huésped Perfecto. Sabe conversar y sabe callar, según ve si el que lo hospeda está en condiciones de poderlo o no, escuchar. Jesús es muy dulce al instruir. Amorosamente firme al mandar algo. Perfectamente amorosísimo al consolar. Y fortalece nuestras almas, de acuerdo al crecimiento y a las pruebas.

HAY QUE CONFIAR EN ÉL, CIEGAMENTE.

Por cuanto más el alma pueda amarlo, siempre es una medida minúscula, respecto a cuanto nos ama Él.

Dios llama para despertar a las almas y que ellas lo acojan. Se muestra afanoso para que lo conozcan y les pide el corazón, para hospedarse en él. Porque el corazón es el más bello Tabernáculo para Él. Y el alma se estremece de alegría cuando Dios se le acerca y palpita de amor, derritiéndose de dulzura y de arrepentimiento.

Cuando esto sucede, hay que secundar el impulso del alma, dejando toda diligencia por la carne. Hay que poner nuestra carne soberbia de rodillas y amar nuestra alma, dándole la vida con la conversión, que es la Resurrección espiritual.

Dios quiere que en la Resurrección Final, también nuestros cuerpos esplendan de Luz y de Belleza sobrenatural y eterna.

Acoger la Vida Divina quiere decir potenciar la propia vida del hombre a obras sobrenaturales. Y si el alma sabe consagrarse y conservarse llena de Gracia, tal como queda después de que recibe los Sacramentos del Bautismo y de la Confirmación, esta alma es solo un poco inferior a Dios… Y con esto está dicho todo.

Porque poseer la Gracia y nacer, crecer y robustecer el espíritu, nos convierte en dioses, porque la Gracia deifica. Y esto es lo que Jesús quiere, porque entonces querría decir: que su Sacrificio ha sido coronado por la victoria y realmente Él ha arrancado su imperio al Maligno, relegándolo a su Infierno, porque ya no hay corazones que lo acojan. Lo sepultaría en su Reino Maldito, sellándolo con una piedra y poniendo sobre ella el Trono de María, su Vencedora…

Para vivir la Vida de la Gracia, primero es necesario nacer de nuevo. Renunciar a nuestra vida de Pecado y a Satanás, con sus obras de destrucción y de muerte. Y decidirnos a conquistar el Amor y el Reino del Amor.

Y el Premio justifica el heroísmo…

Las almas que se quieren dar todas al Amor, siempre caen en el desprecio de los demás. Las almas llamadas a exhalar Amor, les son quitadas todas las cosas de la vida y les son dadas todas las soledades y también las necesidades.

Además de luchar con los obstáculos de otros quereres que intentan impedir al espíritu, que se entregue a su Dios. Pero el verdadero amante no toma en cuenta lo primero y no se asusta con lo segundo.

Y pone sobre todo lo que es su necesidad vital:

AMAR A SU DIOS SOBRE TODA LAS COSAS…

Pedro calla. En el aire resuena vibrante, la enseñanza de ese día…

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA,CONOCELA

63.- ORGÍA DE CRUELDAD Y DE SANGRE


EL DÍA DE LA VICTORIA…

En el palacio de Tiberio hay una zona donde están los edificios destinados para las habitaciones de los huéspedes distinguidos: rehenes reales, invitados especiales o personajes importantes que participan en los banquetes imperiales. También están los lupanares de Tigelino y en el sótano de los edificios se hallan los calabozos que construyó Calígula, para desfogar su crueldad, lo que era su máxima diversión.

Los cristianos han sido conducidos a éste último lugar…

Y el César y sus invitados llegan detrás de ellos unos veinte minutos después.

Entonces Nerón ordena a Tigelino que se haga acompañar de Asinio Corvino y de Furio Escribonio, dos hombres abyectos y sanguinarios; para que conduzcan a las vírgenes cristianas a sus lupanares y sean violadas con especial barbarie, por los gladiadores.

Y sonriendo con maligna y anticipada satisfacción, dice a Corvino, pues conoce a fondo su índole criminal:

–                      Quiero que te encargues personalmente de Fátima. Haz que aprenda a temblar al escuchar mi nombre ¿Entiendes?…

El augustano sonríe con diabólica crueldad, al contestar:

–           Así lo haré, divinidad. Te aseguro que quedarás plenamente satisfecho…

Una decuria conduce a las vírgenes al lugar designado, seguidos por el inesperado séquito encabezado por Tigelino.

Nerón y sus acompañantes bajan a los sótanos, donde los esperan los cristianos y sus verdugos.

Los muros están hechos con sólidas piedras cuadradas, sobrepuestas.

La luz es tenue y triste, como si se filtrase por aspilleras y se mezclase con el resplandor incierto de algunas lámparas de aceite, que iluminan un poco aquel ambiente oscuro y siniestro. Es un amplio corredor espacioso que llega a una estancia muy grande y sigue como una especie de curva, como si formara una larga elipsis.

Y hay desparramadas gruesas piedras que sirven de asiento. Varios hombres gigantescos; barbados, semidesnudos y portando teas encendidas; se despliegan a lo largo del enorme recinto y lo iluminan totalmente.

En este lúgubre lugar, Calígula dio rienda suelta a sus sanguinarias y brutales inclinaciones, pues uno de sus placeres más gratificantes era presenciar torturas y el último suplicio de los condenados.

Este sitio ha sido diseñado y construido, precisamente para eso. A lo largo de toda la muralla en un lado, están una especie de bancos de piedra de granito adosados a la pared; para que se instalen los morbosos espectadores que quieran observar, el infernal espectáculo que proporcionarán las desventuradas víctimas de tan macabros instrumentos…

Y en la muralla de enfrente están todos los artefactos de tortura, que la ferocidad humana ha sido capaz de inventar: argollas en el piso, en el techo y en las paredes. También están una docena de potros y otra de parrillas. Y colgados: garfios, cadenas, flagelos, tenazas, ganchos, etc.

El lugar es húmedo y frío. Los espectadores se envuelven en sus lujosas togas, buscando un poco de alivio al estremecimiento que el aire helado les produce.

Nerón se arrebuja en su capa de visón que le diera Pitágoras, mientras le aconsejó que cuidara su garganta y hace una señal a Haloto. Éste inclina la cabeza y da una orden…

Entonces hacen su entrada los cristianos…

Cada uno de ellos lleva cuatro verdugos. Uno lo azota con varas y los otros dos lo empujan entre sí, como si fuera una pelota. El cuarto les avienta agua helada sobre el cuerpo desnudo. Otro más, los espera en cada instrumento de tortura…

A los que son colgados del potro, les ponen fuego bajo los pies y son desgarrados con garfios que dejan al descubierto los pulmones, mientras que son azotados con látigos múltiples, de nervios durísimos.

Los que son atados con grilletes a las parrillas, también son azotados y desgarrados con ganchos y los que son metidos en el cepo, reciben el mismo tratamiento.

Pero en aquel lugar espeluznante, no se oye ni una sola queja…

Al contrario. Los mártires son tomados en el espíritu y un cántico celestial, en una lengua incomprensible para ninguno de los presentes, se eleva suavemente al principio… Triunfal y resonante después…

El tiempo pasa… Los verdugos se relevan unos a otros, hasta que empiezan a fatigarse…

Nerón se levanta con el semblante desencajado por el asombro más absoluto.

Está totalmente perturbado y después de un largo momento exclama:

–           Pero ¡¿Quién es este Dios?!   

Iván le contesta tranquilamente desde el potro donde ha sido atado, mientras le estiran los miembros para dislocárselos:

–           Si fueres digno le conocerás…

Más cuando Nerón voltea a mirarlo… El joven sigue abstraído en una intensa oración.

El César y sus acompañantes están perplejos y estupefactos. Sin poder comprender, ni asimilar lo que está sucediendo…

Marco Aurelio está dichosísimo ante este inesperado despliegue de la Presencia de Dios…

Petronio, recuerda su salvación milagrosa con la muerte de Calígula, después de que pidiera a los hebreos que lo encomendaran en sus oraciones… Y su nombramiento como Procónsul de Bitinia por parte de Claudio…

Y por segunda vez en su vida lo sobrecoge un estremecimiento, ante un hecho totalmente sobrenatural e inexplicable…

Sin poder evitarlo, un pensamiento le sacude: ‘¿Acaso el Hijo es tan Poderoso como el Padre?’... De ser así…  ¡Este Dios es Increíble…! Y recordando la carta de Alexandra, que se ha grabado en su memoria palabra por palabra, concluye pensando:

–           ‘Por eso sus adeptos están dispuestos a dar su vida por Él y no le temen a nada…’

En eso llega un centurión pretoriano y le dice al César que Tigelino desea hablarle…

Nerón hace una señal a Carlos, el jefe de los verdugos y éstos hacen una pausa. Luego ordena que pasen Tigelino y sus acompañantes…

Pero éste entra solo acompañado por Xavier, el jefe de la guardia personal de Nerón y éste, sorprendido les pregunta:

–           ¿Qué pasó?…  ¿Dónde están Corvino y Escribonio?

El Prefecto le responde:

–           Nadie se pudo acercar a ellas… Tenemos veintitrés gladiadores muertos, porque les ordené que las tomaran o yo personalmente les aplicaría la pena de muerte, si no obedecían. Corvino y Escribonio, obedeciéndote a ti, se acercaron a Fátima y…

Tigelino titubeó antes de proseguir.

Y Nerón, muy impaciente y alterado, le preguntó:

–           ¿Y qué? ¡Por Zeus! ¡Acaba de una vez!…

–           El Ángel que cegó a Aminio Rebio los fulminó a todos… –concluye Tigelino con tono de disculpa y de derrota.

Por unos segundos, el César se queda paralizado… Trata de asimilar la noticia recibida…

Luego aspira profundamente y grita:

–           ¡Tráelas aquí!… –Ordena Nerón con los dientes apretados. Y furioso agrega- ¡Y atorméntenlas igual que a éstos!

Marco Aurelio está sorprendido y feliz… Y su esperanza se renueva…

Petronio sonríe de manera enigmática…

El canto se reanuda…

Todos los demás, están pasmados y en shock… ¡No pueden creer lo que están oyendo!…

Mientras tanto los verdugos se preparan a seguir el mismo procedimiento con las vírgenes que no pudieron ser profanadas.

Cuando éstas llegan, se unen al himno que resuena glorioso en aquel macabro lugar…

¡Aleluya!

Alaben al Señor desde los Cielos

Alaben al Señor en las alturas

Alábenlo todos sus ángeles,

Alábenlo todos sus ejércitos.

Alábenlo el sol y la luna

Alábenlo estrellas luminosas

Alábenlo los más altos Cielos

Y las aguas que están

Por encima del firmamento.

Alaben el Santísimo Nombre de Jesús

A cuya orden fueron hechos

Él los estableció para siempre

Y les dio una Ley Eterna.

Los reyes de la Tierra y todas las naciones

Príncipes y gobernantes de la Tierra,

Jóvenes y doncellas.

Los ancianos junto con los niños.

Alaben todos el nombre de Jesús.

Sólo su Nombre es sublime.

Su majestad se eleva sobre la Tierra y el  Cielo

Y ha dado a su Pueblo gloria.

Canten al Señor un canto nuevo.

Alábenlo en la Asamblea de sus santos.

Alégrense cristianos en su Creador.

Que los hijos de Dios se alegren en su rey.

Alaben su Nombre entre danzas

Al son del arpa y el tambor

Porque dios ama a sus hijos

Y viste de gloria a los humildes.

  JESÚS VIVE, JESUS REINA, JESÚS VIENE…

¡Aleluya! ¡Aleluya!

Las vírgenes son lanzadas, suspendidas, estiradas, desgarradas, flageladas, azotadas y asadas…

Los verdugos están exhaustos…

Los cristianos siguen alabando al Altísimo.

Los espectadores están estupefactos y Nerón está furiosísimo.

Mientras los mártires cantan, sus heridas son milagrosamente sanadas y su rostro resplandece más y más, con una gloria sobrenatural…

Joshua desde la parrilla dice con gran tranquilidad, como si estuviera bronceándose en una playa:

–           Tu fuego y tu tortura, regeneran nuestras almas. Sufrir por Dios es nuestra gloria y morir por Cristo la deificación total. 

Margarita desde el potro, declara majestuosa:

–           Tú defiendes la causa de Satanás y por eso estás tan enojado… No podrás perjudicarnos con tus suplicios…  Tú en cambio, estás preparando tu alma para el Infierno, donde hay un fuego infinitamente más fuerte que éste. Un fuego que jamás se apaga…

Fátima, que ha sido colgada de una argolla del techo, amarrada de los pies y estirada con las argollas del suelo, para poder desgarrarla mejor con los garfios; mientras dos verdugos la flagelan; con su voz llena de dulzura, dice:

–           ¿De qué te ha servido cebar en nosotros tu crueldad y tu infamia?…  ¿Por qué no reconoces que Dios te ha vencido? ¿Por qué no reconoces que Él es el Rey de reyes y Señor de los señores? ¿Por qué no te inclinas ante su Señorío, su Majestad, su Grandeza y su Poder? ¡Eres un hombre necio!… 

Esto es más de lo que Nerón puede soportar…

Se voltea hacia Tigelino y le da varias instrucciones en voz baja. Éste asiente con la cabeza y va a hablar con Carlos, el jefe de los verdugos.

En el colmo para el emperador en esta increíble noche, Joshua vuelve a hablar:

–           Jesús Resucitó… Y venció a la Muerte. Él es el Señor, Dueño de la Vida y de la Muerte. Esto es lo que Dios nuestro Señor, ha querido demostrarte en este día.

Nerón lo mira feroz, pero no le contesta nada. Y espera…

Los verdugos retiran a todos los cristianos, menos a los tres que han hablado…

Los jóvenes no sólo no se ven atormentados, sino que su hermosura ha aumentado en forma tan impresionante… Porque es la belleza sobrenatural de los cuerpos glorificados la que palpita en ellos y deja pasmados y con la boca abierta a quienes los contemplan…

A Margarita  la bajan del potro y la hacen a un lado, separándola de los demás, que hacen una doble fila frente a los impactados espectadores y Xavier el capitán de los pretorianos se pone junto a ella, como escolta.

A Fátima que tiene su rostro radiante por el éxtasis en una visión celestial… No se da cuenta que le han soltado los pies de la argolla del suelo y la elevan más con la cadena, hasta la argolla del techo…. Luego le separan las piernas con los grilletes y las cadenas de los tobillos a dos argollas que la dejan casi totalmente abierta… Y le colocan debajo, sobre el piso, una gruesa cuña de hierro…

A una señal del César, sueltan la cadena del techo y Fátima se precipita de tal modo sobre la cuña… que le descuartiza las vísceras.

La virgen queda empalada, sin un quejido y sin perder la sonrisa…

Nerón quiso de esta brutal manera,  quitarle la virginidad tan tenazmente preservada… Pero nunca como en aquel baño de sangre, el lirio floreció más bello… Y de las vísceras descuartizadas se expandió para ser recogido, por el Ángel de Dios.

Margarita dijo:

–           Paz, para Fátima.

–           Paz. –repitieron todos los cristianos.

Joshua está de pie, junto a la parrilla de donde acaban de quitarlo. Su cuerpo glorioso ha sido completamente sanado y no tiene una señal del tormento recibido…

Nerón lo llama:

–           Ven aquí…

El joven avanza con paso firme y queda frente al emperador a un poco más de un metro de distancia. Lo mira tranquilamente y espera…

Nerón lo mira fijamente mientras le dice:

–           El señor de la vida y de la muerte soy yo…

Y de repente, el César levanta la espada que le había quitado a Xavier y que estaba oculta entre sus vestiduras…

De un solo tajo le corta la cabeza que cae, salpicando por segunda vez de sangre, la vestidura color amatista del emperador y rueda a sus pies. Y éste la mira con desprecio y le da un puntapié como si fuese un balón… Arrojándola hasta el otro extremo del enorme salón.

Un silencio sepulcral sigue a esta ejecución y el tiempo parece detenerse…  

Luego…

Ante el estupor general, el cuerpo decapitado de Joshua, no se derrumba y por el contrario;  avanza con pasos firmes hasta el lugar donde ha caído la cabeza… La toma con sus manos y la coloca a un costado de su cintura como si fuera un yelmo, rodeándola con su brazo y sosteniéndola con su mano izquierda…   Luego regresa con paso mesurado, hasta el mismo lugar en donde fuera decapitado…

Nerón está paralizado.

La cabeza en las manos del mártir, lo mira con autoridad y con voz majestuosa y muy pausada, le repite:

–           El Señor de la Vida y de la Muerte es el Dios Altísimo, nuestro Señor Jesucristo.  Y a ÉL debes rendirle Gloria y Alabanza.

Enseguida Joshua vuelve a colocar la cabeza en su cuello. Y la gira con fuerza como si la acomodase, mientras continúa como si nada extraordinario hubiese en aquel gesto:

–           El fuego purifica…  Si quieres matarme, sólo podrás hacerlo con el fuego.

Y sin que nadie se lo mande, se coloca en la fila junto a sus compañeros…

Se oye el golpe seco de un cuerpo que cae al suelo, pero nadie le hace caso…  Julia Mesalina se ha desmayado.

Petronio está literalmente, con la boca abierta por el asombro más absoluto…

Marco Aurelio no puede ocultar su júbilo y levanta las manos poniéndolas sobre su cabeza…  Orando y alabando en silencio.

Nerón reacciona furioso y ordena:

–           ¡Llévenselos a la cárcel! ¡Serán pasto de los leones!

Y devolviendo la espada a Xavier, le dice:

–           Sabes lo que tienes que hacer…

El oficial inclina la cabeza, hace el saludo militar al emperador  y regresa junto a Margarita.

Mientras tanto en el cuello de Joshua, hay una línea roja que se va borrando poco a poco…

Mientras la fila de prisioneros es conducida por sus aturdidos verdugos, de regreso hacia la cárcel Mamertina… Los cristianos reanudan su canto, con un Himno de Victoria absoluto…

Nerón y sus invitados salen al exterior para dirigirse al salón donde quedaron los restos de la fiesta suspendida…

Afuera reina la intensa oscuridad que precede al alba…

En el firmamento brillan las estrellas y una luna creciente ilumina la noche estrellada, justo antes de que el sol se asome. El emperador, una vez que ha llegado a su ‘Paraíso de deleites’, se despide de sus invitados así:

–           Amigos, estoy cansado y voy a retirarme. Los que quieran quedarse, Doríforo los atenderá. Nos veremos mañana en el Circo.

Y Nerón se retira con su séquito personal, mientras casi todos los invitados abandonan el Palacio y se dirigen a sus casas, comentando entre sí los extraordinarios sucesos de los que acaban de ser testigos…

Una aurora espectacular, tiñe de rojo el horizonte…

Cuando Nerón ha salido con su séquito y sus invitados, le siguen los mártires con sus verdugos que los regresarán al Tullianum…

Una vez que han quedado solos, Xavier se quita su clámide y la pone sobre los hombros de Margarita, para cubrirla en su desnudez. Luego le indica suavemente que lo acompañe… La hermosa virgen, después de haber soportado torturas espeluznantes y permanecer firme en su Fe, es conducida nuevamente hacia las galerías en donde están los gladiadores, donde la aguarda el nuevo suplicio ordenado por el emperador…

Una vez que llegan al amplio corredor que conduce al lugar designado…  Dónde ya la está esperando el verdugo… Una multitud de hombres al verla pasar, trata de molestarla, insultándola con frases obscenas y sarcasmos lascivos.

Xavier les advierte con voz imperiosa:

–           ¡Si no os calláis y la respetáis, yo mismo me encargaré personalmente de que compartáis su tormento!…

Un silencio temeroso sigue a la amenaza del tribuno…

Xavier pone su brazo izquierdo protector, sobre los hombros de la virgen y su mano derecha sobre la empuñadura de su espada. Y trata con mucha gentileza a la doncella cristiana…

Cuando llegan al sitio designado,  ella dice gentilmente:

–           Por favor, valiente soldado. Antes de entregarme en manos del verdugo, ¿Me permitirías estar un momento a solas, para hacer una oración a mi Señor Jesucristo?

El pretoriano le sonríe y contesta solícito:

–           ¡Claro que sí! Mientras me informaré de algunas cosas con mis legionarios…  – Y se acerca al verdugo, haciendo un comentario e iniciando una conversación trivial.

Margarita se aleja hacia un rincón y con la cara hacia el murallón, inclina la cabeza en una oración mental ardiente y fervorosa invocando al Dios que ama y está dispuesta a honrar y defender con la vida…

Después de unos diez minutos, el oficial voltea hacia la joven y ve que ya está lista, se acerca y mientras le retira la capa, le dice con suavidad:

–           Si de mí dependiera, no estarías aquí. –en su voz hay un tono que ofrece una disculpa implícita.

Margarita se conmueve por estas muestras de simpatía y sonriendo al joven tribuno, le dice con sencillez:

–           No te preocupes por mí. Mi Señor Jesús está conmigo. Alégrate y ten buen ánimo. Apenas yo salga de este mundo le rogaré a Dios por ti y alcanzaré la Gracia para ti. Y Él te pagará muy pronto lo que has hecho por mí.

Después de decir esto, con una dulzura y una gracia conmovedoras, se dirige desnuda, digna y majestuosa, hacia los dos hombres: el verdugo y su ayudante que la esperan junto  a una hornilla encendida, donde hay un cubo de metal que hierve…

La sujetan con cadenas y la dejan de pie, en el centro de aquella estancia. Luego le derraman pez derretida en todo el cuerpo, lentamente y en pequeñas dosis…

La doncella no exhala la más mínima queja. Ni siquiera un lamento…

Margarita sufre noblemente este nuevo tormento y sonríe dulcemente a Xavier, que se ha hecho a un lado y se queda de pie junto a la muralla.

El militar está muy pensativo…

Los gladiadores y los demás que los siguieron y que han visto todo, están con la boca abierta, totalmente pasmados…

El pretoriano no tanto; porque ¡Después de lo que ha presenciado aquella noche!… Corresponde a la sonrisa de la virgen cristiana y espera…

Las injurias se han convertido en asombro y admiración.

Y los verdugos están completamente desconcertados…

Es el segundo suplicio de esta noche en particular. El primer hombre que les llevaron, no les dejó completar el trabajo. Aulo Plaucio gritaba que era inocente y a medio suplicio, prácticamente murió de terror. Después de los pavorosos alaridos, se derrumbó sobre el piso y su corazón dejó de latir…

En un inusitado contraste, ahora el cuerpo de la doncella, no solo no está quemado, sino que se parece a los de los gladiadores cuando desfilan en el circo para el combate…

Es una escultura viviente de alabastro blanquísimo. Soberbio e imponente, en una belleza impresionante…  Y lustroso como si la hubieran ungido con aceite de oliva. Parece la estatua de una diosa, cuando los verdugos han terminado su trabajo…

Lo más impactante, es la luz que parece irradiar a través de todos los poros de su piel y su rostro perfecto que habrá enamorado a más de uno…

Xavier la espera con su capa desplegada entre sus manos. La mira sonriente y la llama por su nombre:

–           Margarita, por favor ven hacia mí… -Y volviendo su rostro hacia el jefe de los verdugos, le dice- Claudio, rinde tu informe al emperador y envíalo a mi cuartel. Trata de ser específico y ecuánime… Bueno… Lo más que puedas…

El militar le contesta aturdido y completamente pasmado:

–            Xavier… Creo que antes de hacerlo, necesitaré un buen vaso de vino… ¡Por Pólux!… Ni siquiera entiendo lo que sucede… ¡Y  es la primera vez en mi vida que siento no tener las palabras adecuadas…!

–           Inténtalo… De todas maneras, no es fácil explicar todas las cosas que han sucedido esta noche… El César te comprenderá perfectamente. No te preocupes… Te espero en la tarde, para que platiquemos…

Su interlocutor solo mueve la cabeza asintiendo…

Margarita avanza hacia él y el tribuno que la envuelve nuevamente con su clámide. Y sale con ella dejando a todos los demás estupefactos y sin poder comprender que es lo que ha pasado…

Y los dos se dirigen al Tullianum.

El sol alumbra en todo su esplendor. Al día siguiente serán los Ludus Matutinus…

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, CONOCELA

62.- LA ORGÍA INOLVIDABLE…


El emperador Tiberio, fue muy aficionado al dinero y difícilmente se le arrancaba. Con el tiempo, su avaricia le llevó a la rapiña y el lema que rigió su gobierno fue: ‘Que me odien con tal dé que me teman’.

Cuando comenzó su vida militar, antes de que fue César, sus compañeros le  conocieron por su afición al vino hasta tal grado, que los soldados le apodaron: ‘Biberius Caldus Mero’ (todas estas palabras aluden al vino de diversas maneras)

Su crueldad y su hipocresía eran tales, que cuando Augusto lo nombró su sucesor, las palabras que pronunció en su lecho de muerte, fueron: ‘Desgraciado pueblo romano que va a ser presa de tan lentas mandíbulas’

También era un hombre extremadamente lujurioso. En su retiro de Capri tenía una habitación destinada a sus desórdenes más secretos, guarnecida de lechos alrededor….

Y allí, un grupo elegido de jóvenes disolutos reunidos de todas partes y algunos que inventaron ‘monstruosos placeres’, a los que llamó ‘spintrias’(sus maestros de voluptuosidad) formaban entre sí una triple cadena y entrelazados de esta manera, se prostituían en su presencia para estimular sus lánguidos deseos; pues al final de su vida, solo era un anciano impotente.

Como gran adicto al sexo, en el palacio de Roma que se ha salvado del incendio, también tenía todo un sector destinado a lo mismo. Además de esa habitación especial, hay diferentes salones arreglados especialmente para estos placeres; adornados con cuadros y bajorrelieves lascivos y llenos de libros de Elephanditis (Pornografía gráfica), para tener en la acción modelos que imitar.

Sus jardines han sido diseñados como bosques y selvas consagrados a Venus Afrodita y están decorados con grutas excavadas en la roca y en las cuales hay hermosas y artísticas estatuas que parecen casi vivas. En las cuales se ven jóvenes de ambos sexos, mezclados en actitudes voluptuosas y posiciones obscenas y sugerentes, con trajes de ninfas y faunos.

Hay también un baño con una piscina especialmente diseñada, en la cual enseñó a niños de tierna edad a los que llamaba sus ‘pececillos’ a que jueguen entre sus piernas, excitándole con la lengua y con los dientes. Y a los más grandecitos que estaban en lactancia aún, les ofrecía los genitales para que le diesen el género de placer al que sus tendencias y su edad le inclinaban de una manera especial.

Recibió un legado de uno de sus amigos que le daba a elegir entre un cuadro de Parrasio en el que Atalante prostituye su boca a Meleagro o un millón de sestercios…  Tiberio prefirió el cuadro y lo colocó como un objeto sagrado en su alcoba…  Y este cuadro adorna ahora el salón principal de la casa de Tiberio en Roma, justo encima de donde se encuentra el triclinio imperial.

Aminio Rebio y Vitelio en su infancia, fueron ‘pececillos’ de Tiberio y desde su juventud, han sido marcados con el afrentoso nombre de ‘Spintria’. Y por su gran experiencia en estos oficios, Vitelio ahora es el intendente de placeres de Nerón…  

Aminio Rebio, Faonte el liberto del César y dos enviados de Tigelino; fueron a las cárceles para elegir doncellas y jóvenes cristianos… Para recreación del César y de sus invitados…

La fiesta en el palacio de Tiberio en el Esquilino, está en todo su apogeo…

Cientos de lámparas brillan sobre las mesas y penden de las murallas. Los acordes de la música, invaden el ambiente. El aroma de las flores y los perfumes de Arabia, son aspirados con deleite por los invitados lujosamente ataviados y que reclinados en sus triclinios, disfrutan de los deliciosos manjares y los exquisitos vinos que aumentan la euforia general. Y las rosas siguen cayendo…

Nerón está muy contento…

Y Popea regia y magnífica, luce su belleza con una sonrisa congelada que no llega a sus ojos, ni ilumina la expresión sombría que encubre su dolor, después del asesinato de su hijo Rufio Crispino.

Nerón ya cantó su Troyada y una atronadora tempestad de aplausos y aclamaciones le alimentan su insaciable vanidad de artista. Algunos que levantaron sus manos como enajenados por su prodigioso talento, le han dejado sumamente satisfecho.

De vez en cuando mira con una sonrisa de maligna crueldad a Marco Aurelio y a Petronio, a los que tiene como invitados de honor, muy cerca de él…

Petronio, ingenioso y elegante como siempre, hizo destellar su inteligencia y exquisita agudeza a lo largo del banquete, sacando a Marco Aurelio de varias sutilezas engañosas por parte de los demás augustanos y luchando él mismo en aquellas arenas movedizas que son las intrigas de la corte imperial; saliendo adelante con donaire y su gallardía habitual.

Marco Aurelio está tranquilo y se porta tan distinguido como su tío, con una innata elegancia y sobriedad en todos sus ademanes.

Popea mira disimuladamente a Marco Aurelio… Pues que lo único que la alienta en este banquete, es la alegría anticipada de su venganza sobre el tribuno. Se siente un poco mareada por el vino y el humo del incienso. Finge que disfruta de los espectáculos que han sido preparados para la fiesta…

Nuevamente se da lectura a versos y se escuchan diálogos en los cuales la extravagancia, ocupa el lugar del ingenio.

Después Paris el célebre mimo, hace una representación magistral en lo que parecen escenas llenas de encantamiento, pues con los movimientos de sus manos y del cuerpo, tiene una increíble habilidad para expresar cosas que parecen imposibles de hacer patentes en una danza… Sus manos parecen oscurecer el aire creando una nube animada, sugerente, voluptuosa, que circunda las formas de una doncella agitada por un inefable desmayo…

Es una verdadera pintura, no una danza…

Una pintura expresiva en la que se revelan los secretos del amor, embelesante a la par que impúdico. Y al finalizar da principio una danza báquica, llena de gritos desenfrenados y licenciosos desbordes acompañados del son de cítaras, tambores, laúdes y címbalos, en una música incitante a dar rienda suelta a la pasión.

Marco Aurelio mantiene en todo momento una actitud tranquila, digna y un tanto seria. Su carácter reservado y su calma intrigan a todos los augustanos, pero especialmente al César y a Popea…

Tanto Marco Aurelio como Petronio participan del banquete y beben vino, pero sin perder la sobriedad. Se mantienen sonrientes y ecuánimes.

Entrada la noche Faonte, el liberto del César se acercó y murmura unas palabras a su oído. El César hace un gesto de asentimiento…

Están en el salón que Nerón llama su ‘Paraíso de deleites’ y que forma parte del sector de la casa de Tiberio que fue construida para sus placeres.

Los esclavos siguen trayendo más viandas y licores que sirven en la espléndida vajilla ribeteada en oro y las ricas copas artísticamente diseñadas y decoradas con escenas voluptuosas y acordes a la ocasión. Los manjares y las bebidas han sido especialmente preparados con afrodisíacos.

Entonces Tigelino se acercó a Nerón y a Popea, diciéndoles algo en voz tan baja, que Petronio que está al lado del César, lo único que pudo captar fue la respuesta del emperador:

–           No importa. Aún nos queda el Circo. Entonces será un espectáculo digno de la multitud.

Lo que Tigelino les ha comunicado, es que por la enfermedad de Alexandra, no ha sido posible sacarla de la prisión y no participará de la fiesta de esa noche.

Popea no logró ocultar su desencanto y su frustración.

Después de un tiempo prudencial le solicitó a Nerón permiso para retirarse, pues se siente indispuesta. Y no pudo evitar mirar al tribuno con rencoroso desprecio y a Petronio con una ominosa mirada, que acompañó con su eterna y congelada sonrisa.

El César se levantó para escoltar a Popea que se despidió de los presentes y a los que Nerón les dice que regresará pronto. Y efectivamente, un poco más tarde volvió al salón, para disfrutar de la sorpresa preparada por Vitelio.

Entre los asistentes al banquete está el joven Aulo Plaucio, un hombre lleno de belleza y gallardía que es amante de Nerón y que tiene una gran voz de barítono. Nerón había dicho siempre y le ha hecho creer que lo ama y que lo nombrará su heredero al trono del imperio. En todos los banquetes, después que Popea se retira; él hace las delicias del emperador.

Entre los acordes de la música, el aroma del incienso y las bromas con que el César está demostrando su gran satisfacción en esta noche en particular, nadie se percata de la señal que Tigelino le hace a Nerón. Enseguida éste llamó a Faonte, a Doríforo y a Aulo Plaucio.

Cuando llegaron ante él, ordenó a los libertos que lo sujetaran y ante la sorpresa general; éstos lo tiraron sobre el lecho imperial y lo inmovilizaron; mientras el César, haciendo derroche de violencia, lo violó.

Después de esta infamia, Nerón se levantó como si nada hubiera sucedido y declaró:

–           Que mi madre bese ahora a mi sucesor.

A continuación,  lo acusó de conspiración y ordenó que lo torturaran, recomendando que los verdugos lo hieran de manera que se sienta morir y que su muerte sea lenta en el suplicio.

Y luego, envanecido por hacer todo siempre impunemente, se volvió hacia Petronio, lo miró y dijo con displicencia:

–           Ningún Príncipe ha sabido cuanto puede hacerse desde el poder. –Enseguida miró a Vitelio, agregando- Veamos querido amigo, lo que has preparado para nuestro deleite.

Después de que los libertos se llevaron a Aulo Plaucio, que se había desmayado de terror; Vitelio se levantó, hizo una reverencia a Nerón y se acercó a Aminio Rebio; que a su vez descorrió una cortina casi transparente que había en un extremo del salón.

Detrás de ella está un grupo de varones y doncellas que evidentemente han presenciado todo lo  sucedido. Y todo esto fue hecho a propósito, para quebrantarles el espíritu y mostrarles lo que les espera, al que tenga la osadía de no someterse…

Tigelino les da una orden y ellos avanzan formando una larga fila de un extremo a otro del enorme salón, para que el emperador y sus invitados, puedan verlos y examinarlos bien a todos.

Son veinticuatro mujeres y veintidós hombres, cuyas edades oscilan entre los quince y los veinticinco años. Todos están totalmente desnudos y llevan una corona de rosas en la cabeza. Han quedado de pie, frente al César y sus convidados.

Lo más sorprendente es que mantienen una dignidad majestuosa a pesar de la humillación que debe significarles el no llevar ninguna prenda de vestir, que los cubra…

Marco Aurelio reconoció a varios y sintió una gran opresión. Cuando vio a Margarita, la hermana de Alexandra, un profundo dolor se le clavó en el pecho… Inclinando la cabeza, cerró los ojos y oró…

Petronio permaneció imperturbable. Conoce a Nerón. Y con su elegancia característica, ni un solo músculo de su rostro, delató sus verdaderos pensamientos y sentimientos…

Séneca, movió la cabeza casi imperceptiblemente y la inclinó para esconder la expresión de su rostro…

Trhaseas frunció el entrecejo y una fugaz sombra de desaprobación nubló su semblante. Y se sumió en sus reflexiones…

Lucano pareció sorprenderse, pero asumió su actitud de siempre.

Plinio solo miró, pero no demostró nada.

Marcial levantó una ceja y no manifestó lo que pensaba. Mantuvo una actitud expectante…

Todos los demás miraron a los jóvenes con una mezcla de admiración, curiosidad morbosa, intensa avidez, lujuria y lascivia.

Nerón los observó atenta y detenidamente a cada uno de ellos y con una sonrisa, dirigió una mirada de aprobación a Vitelio, Tigelino y Aminio Rebio, que han esperado expectantes su dictamen.

Ellos los seleccionaron y están seguros de que ni siquiera el exigente y perfeccionista Petronio, podrá poner una sola objeción a aquel estupendo grupo de jóvenes que son una muestra excelente de juventud y belleza: cuerpos y rostros perfectos portes regios y de gran dignidad, sin llegar a la altivez.

Esta promete ser una gran orgía y una noche de placeres incomparables…

Vitelio le prometió que ha preparado con ellos una serie de fantasiosas representaciones en las cuales, él podrá elegir a los que más le agraden, para su placer personal.

Están por gustar de un deleite nuevo y bastante raro… Porque a pesar de su edad, todos son vírgenes…

Lo único que molestó a Nerón y mucho; fue que ninguno al mirarlos él a la cara, bajase la mirada, ni el rostro. No fueron retadores ni altivos, solo le miraron ellos a su vez con tranquilidad y sin hacer ninguna inclinación. Sin el menor rastro de temor o servilismo. Sin ninguna turbación o nerviosismo. ¡Y nadie le hizo una reverencia! Y esto último, lo consideró un gran insulto a su megalomanía.

Petronio también notó esto. Y conociendo al César, aumentó su admiración y su respeto por los cristianos. Y también su preocupación por lo que sucedería a continuación…

Nerón dio la espalda a sus prisioneros y por unos instantes permaneció así. Su rostro regordete toma una expresión concentrada y terrible… Mientras parece reflexionar, con su mano izquierda se toca su corona de laurel. Y tomando la orla de su manto cuajado de estrellas de oro y perlas, con un ademán regio lo levantó con su mano derecha y dándose vuelta, lo soltó hacia atrás.

Enseguida,  miró a los jóvenes cristianos. Caminó lentamente frente a ellos… Los fue recorriendo uno a uno con lentitud y una expresión maligna y cruel en sus ojos azules, que hizo estremecer a quienes lo conocen muy bien.

Luego dijo con voz muy pausada:

–           Estas hermosas cabezas, caerán en cuanto yo lo ordene.

Sorpresivamente, una voz muy serena y varonil, respondió:

–           El poder que Dios te ha concedido tiene un límite.

Nerón se volvió con rapidez, buscando entre los hombres al que habló y que al parecer no está enterado de que a nadie le está permitido hablar, a menos que el emperador lo haya interrogado primero.

–            ¿Quién dijo eso? –preguntó con voz contenida y terrible.

Da un paso al frente un joven que hubiera podido ser el modelo con el cual Miguel Ángel esculpió su ‘David’ y que con su armoniosa voz, confirmó:

–           Yo… -Y ante la mirada interrogante del César, agregó- Mi nombre es Oliver y soy cristiano. Cierto es que tienes poder sobre nosotros. Eres nuestro emperador y como a tal te respetamos. Pero no puedes ir más allá de lo que te ha sido concedido. A tu pesar, también tú obedeces los designios misteriosos del Dios Único y Verdadero.

Nerón amenazó con voz glacial:

–           Puedo hacer contigo lo que acabo de hacer con Aulo Plaucio.

Inesperadamente, una voz dulce entre las vírgenes, se elevó con impresionante firmeza:

–           No. Porque somos Templos vivos del Dios Único y Verdadero y no puedes profanarlos a tu placer.

Nerón se volteó rápidamente, para conocer a la que se ha atrevido a hablarle de ese modo. Y vio a la más jovencita entre las doncellas que están ahí.

–           ¿Quién eres tú? –preguntó con un tono vibrante de ira.

–           Fátima. Soy cristiana. Y te repito: Somos Templos Vivos del Espíritu Santo. Y estamos aquí, no para tu deleite; sino para dar testimonio del Dios Altísimo.

Nerón la fulmina con la mirada, antes de decir con voz escalofriante:

–           ¿Sabes que puedo enviarte para que te deshonren los gladiadores y se diviertan contigo hasta que se cansen?…

–           Puedes. Claro que puedes ¡Si Dios te lo permite!… -dijo otra voz dulce y femenina. Y sin que nadie se lo ordenase, da un paso al frente identificándose- Soy Margarita y soy cristiana… Y tú eres esclavo del amo al que perteneces: Satanás. Y es él a través de ti, el que verdaderamente nos quiere destruir. Tú solamente eres su miserable instrumento…

La joven virgen se yergue imponente y mira severamente a Nerón… Su actitud es tan digna que parece una Reyna más majestuosa que la misma Popea y tan solemne que parece una diosa, pues irradia la misma Presencia que un día dejara pasmado a Marco Aurelio, cuando Alexandra dijo que el herido permaneciera entre los cristianos…

Petronio la admira literalmente con la boca abierta…

Todos están paralizados por el asombro, pues nadie le ha censurado jamás nada al emperador y esta actitud es inaudita… Esta virgen bellísima parece una deidad airada y sus palabras manifiestan su severidad implacable…

Trhaseas se cubre la boca tratando de cubrir la exclamación que se le escapa admirado:

–           ¡Athena Parthenos!

Definitivamente las cosas para el César, no están resultando como las esperaba… Entonces dijo con tono lastimero:

–           ¿Qué clase de religión impera en vosotros que os hace hablar así? Soy tu emperador.

El tono grave de otra voz masculina, rasga el aire:

–           ¿Acaso ignoras que no hay religión si es violenta y oprime a los que no quieren?-da un paso al frente mientras agrega- Soy Sergio y soy cristiano.

Nerón exclama con desprecio:

–           ¡Cristiano! ¿Cómo se llama tu Dios?

–                      El Altísimo Señor del Universo: Yeové, el Padre Eterno. Jesucristo su Hijo y el Espíritu Santo.

–           ¿Son tres dioses? –pregunta Nerón perplejo.

–           No. –dijo otra voz masculina. Y el que habló dio un paso al frente mientras continua- Son Tres Personas Distintas y un solo Dios Verdadero. Todopoderoso. Creador, Dueño y Señor de todo el Universo. Los que le adoramos somos cristianos. Mi nombre es Joshua.

Nerón suelta una carcajada y se burla:

–                      ¡Todopoderoso! –Y con gran sarcasmo agrega- ¿No es acaso ese hebreo que fue crucificado con los malhechores en el principado de Tiberio y murió en la Palestina?

Una joven que todavía no cumple los 18 años, se adelanta y proclama:

–                      Sí. Murió en la Cruz para salvarnos. Su nombre es Jesús. Dios lo resucitó y Reina Glorioso desde el Cielo. Y gobierna todo el Universo y el mundo espiritual e invisible.-dice con voz  muy dulce, identificándose- Mi nombre es Jade y soy cristiana.

El César la mira fijamente por un momento demasiado largo…  Enseguida se dibuja en su rostro una sonrisa escalofriante y pregunta suavemente:

–           Si es como dices. ¿Por qué ha dejado que cayerais en mis manos? En este momento yo soy vuestro dios. Y os enseñaré a comportaros ante vuestro emperador. Yo voy a demostraros cuál es el verdadero poder. –Estas palabras las declara Nerón con el rostro oscurecido por una expresión despiadada e inhumana.

En el silencio que sigue, solo se oye el chisporroteo de las lámparas de aceite, porque hasta los músicos se han quedado paralizados; viendo el contraste total entre la cara de los aterrorizados comensales y el semblante tranquilo de todos los jóvenes.

Después de un momento se oye como una campana, otra voz resonante y firmemente armoniosa:

–           Mi nombre es Daniel y soy cristiano. Y te aclaro que no haremos lo que esperas de nosotros, según lo que estamos concluyendo.- Dice mientras recorre con una mirada significativa, las pinturas y las estatuas que adornan el salón- En este lugar al que nos has traído…

Nerón lo mira colérico…

Sin decir una sola palabra, va hacia su pretoriano más próximo y le saca la espada de su vaina. Con gesto feroz mira al que habló al último y camina hacia él, mientras sentencia airado e implacable:

–           ¡Doblegaré tu locura!

El joven lo mira impasible y declara:

–           Puedes aplicarme las torturas más crueles, pero no me perjudicarás. Tú en cambio, estás preparando tu alma, para tormentos eternos. Y los que me inflijas serán dulces, comparados con los que te esperan a ti. Y te los infligirá el que ahora te induce a atormentarnos.

Nerón se acerca furioso y lo atraviesa con la espada de tal forma… Que la punta de la misma sale por la espalda del infortunado, goteando sangre…

Cuando la saca con un movimiento violento; la espada ensangrentada salpica sus vestiduras de color amatista y antes de que pueda decir nada…

Y la voz del joven que está al lado del que ha sido herido, se oye con acento triunfal:

–           Yo soy Iván y también soy cristiano… Y debes saber que los que temen a Dios, no pueden ser perjudicados, ni doblegados por los tormentos. Los suplicios resultan ser sus ganancias para la Vida Eterna, porque todo lo sufren por Cristo.

Es el mayor de todos. Un  joven como de unos veinticinco años. De rubios cabellos oscuros y ensortijados. Y con unos bellos ojos verdes como el mar.

–           ¡¡¡Aaaahhh!!!

Esta exclamación de sorpresa y admiración, que brota de todas las gargantas, impide una respuesta al insolente.

Nerón voltea y se queda mudo y boquiabierto…

El joven que acaba de herir en forma tan atroz; en lugar de derrumbarse, se ha erguido aún más. Y su herida ha sanado instantáneamente de forma impresionante, ante los ojos de todos los asistentes a este drama tan singular…

El César está impactado, pero su ferocidad es más fuerte y su crueldad prevaleció. Dirige una mirada significativa hacia Aminio Rebio: hombre infame, afeminado y cruel.

Y éste se acerca al insolente, obedeciendo la orden silenciosa del emperador…

Con su mano derecha acaricia con lascivia, el cuerpo perfecto de Iván y éste le dice con tono tranquilo:

–           No lo hagas. ¡Detente o lo lamentarás!…El Ángel del Señor está conmigo y no te permitirá lo que pretendes…

Aminio Rebio no lo escucha y mucho menos le hace caso. Excitado por la lujuria ante la hermosura llena de gallardía de aquel cuerpo perfecto y musculoso, lo manosea con sumo deleite, lleno de lascivia…

Pero de repente se aparta como si hubiese sido herido por un rayo. Y grita con inmenso dolor:

–           ¡No veo! ¡No veo! El ángel me ha herido en los ojos y no puedo ver nada. ¡Piedad! ¡Piedad! –y se hace para atrás trastabillando, como hacen los ciegos cuando no tienen quién los guié.

Fátima grita con júbilo:

–           ¡Dios resguarda su santuario! Y ¡Ay de vosotros que pretendéis profanarlo!…

Todos los que antes los miraran con lujuria, han perdido la avidez y ven cómo se está arruinando su grandioso festín sexual…

Nerón está estupefacto y aterrado…

Pero arrebatado por la ira como si fuera una fiera herida, ordena a sus libertos que los cristianos sean conducidos a la tortura y que los verdugos desplieguen contra ellos toda su violencia…

Concluye diciendo:

–           Yo mismo supervisaré los tormentos. ¡Llévenselos! –Y volviéndose a los invitados del frustrado banquete, les dice- ¡Vamos! La fiesta apenas comienza…

Todos lo miran pasmados, entre admirados y aterrorizados…

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, CONOCELA

60.- RESPUESTA DE DIOS EN EL TULLIANUM


El Anfiteatro ha sido terminado y todo está listo para que comiencen ‘Los Ludus Matutinus’ (Juegos de la mañana) Pero esta vez, a consecuencia del increíble número de víctimas, parece que continuarán muchas semanas más que lo acostumbrado y lo programado para esta ocasión en particular.

Ya no hay en donde poner tantos cristianos. Las prisiones están atestadas y la fiebre hace estragos en ellas. Muchos están muriendo y las fosas comunes empiezan a llenarse de cadáveres.

Todas estas noticias llegan a oídos de Marco Aurelio, extinguiendo hasta los últimos restos de su esperanza. Ya no abriga el propósito de sobrevivir a su esposa y ha resuelto morir junto con ella. En esta hora tremenda, lo único que lo sostiene, es la Gracia de Dios.

Por motivos diferentes, Petronio y todos sus amigos piensan lo mismo y creen que cualquier día se abrirá para él, la mansión de las tinieblas.

Dos días antes del inicio de los Juegos, Marco Aurelio fue como siempre a acompañar a Alexandra, para verla aunque solo sea a través de la pequeña abertura por la cual le pasan los alimentos.

Ella, después de saludarlo, en un dulce coloquio lo instó a que fuera al Tullianum y él protestó:

–           Pero mi amor ¿Por qué quieres que vaya a ese pútrido calabozo?

Ella le contestó con dulzura:

–           Anoche mi ángel me dijo que te dijera que vayas ahí. Dios te tiene una respuesta.

Marco Aurelio no dice una palabra más. Va al lugar mencionado y es testigo de las condiciones infrahumanas en que viven los cristianos, en las terribles cárceles romanas.

En una edificación que parece un pozo circular de escasos cinco metros de ancho y otros tantos de alto que no tiene ventanas, una puerta de hierro estrecha y pequeña, parece embutida en un murallón que tiene casi un metro de espesor.

En el centro del techo hay un agujero circular como de noventa centímetros de diámetro y que sirve tanto para la ventilación, como para evacuar las inmundicias de la celda que hay arriba.

En el pavimento de tierra batida hay otro agujero del que exhala un hedor que indica el paso de una cloaca que desemboca en el río. El sitio es malsano, húmedo y pestilente… Los muros resuman agua y el suelo está impregnado de materias pútridas.

En este horrendo lugar en el que reina una densa penumbra que apenas permite entrever lo más preciso, hay dos personas…  Una de ellas se encuentra tendida en el suelo húmedo, junto a la pared y encadenado a un pie, sin que haga ningún movimiento. La otra está sentada cerca de ella, con la cabeza entre las manos.

En la celda de arriba se oye un murmullo en el que se mezclan voces de hombres y de mujeres, de niños y de ancianos. Voces frescas de jovencitos, junto con otras, fuertes de adultos. De vez en cuando entonan himnos melancólicos o triunfantes, que aún dentro de su suave melodía, muestran una gran paz.

Las voces resuenan contra los gruesos muros, como en una sala de conciertos.

Y el Himno se levanta armonioso:

                        Condúcenos hasta tus frescas aguas

                        Llévanos a tus huertos floridos

                        Da tu Paz a los mártires que esperan,

                        Que esperan en Ti, Señor Jesús.

            Sobre tu promesa santa

            Hemos fundamentado nuestra Fe.

            Porque hemos esperado en Ti

            No nos defraudes, Jesús, Salvador.

            Marchamos gozosos al Martirio

            Para así seguirte hasta el bello Paraíso.

            Por aquella Patria lo dejamos todo

            Y a otro no queremos sino a Ti.

            En Dios solo descansa el alma mía

            De ÉL viene mi salvación

            Él es mi Roca salvadora,

            Mi Fortaleza. No he de vacilar.

            En Dios está mi gloria y salvación

            La Roca de mi Fuerza.

            Levanto mis ojos a los montes

            ¿De dónde me vendrá el auxilio?

            El auxilio me viene del Señor

            Que hizo el Cielo y la Tierra.

No permitirá que tropiece tu pie

            Tu Guardián no duerme

            Jamás lo rinde el sueño ni reposa

            El Guardián de Israel.

            Ten piedad de nosotros, Jesús

            Ten piedad, mi Salvador

Porque estamos hartos de injurias

Y nuestra alma está saturada

Del sarcasmo de los insolentes.

El Señor es tu Guardián

Es tu sombra protectora

Que te preserva de todo mal

Y protege tu vida.

A Ti levanto mis  ojos

A Ti que moras en el Cielo…

Y al apagarse lentamente esta última estrofa, aparece una luz en el agujero…

Un brazo que lleva una lamparita suspendida y una figura se asoma. Entonces se hace visible el rostro de un hombre que al mirar observa que el hombre tendido en el suelo, no se mueve. Y que el otro que está con la cabeza entre las manos, está tan sumergido en la Oración que no ve la luz. Entonces lo llama:

–           ¡Lautaro! ¡Lautaro! ¡Es la Hora!

El que estaba sentado se pone de pie y arrastrando su larga cadena se coloca bajo la claraboya.

–           La paz sea contigo, Alejandro.

–           Y también contigo, Lautaro.

–           ¿Tienes todo?

–           Sí. Todo. Priscila se aventuró a venir vestida de hombre. Se ha cortado los cabellos, para parecer un fosor y nos ha traído todo lo necesario para celebrar el ‘Misterio’.

–           ¿Qué hace Ramón?

–           Ya no se lamenta. No sé si duerme o ya expiró. Quisiera comprobarlo, para recitarle las preces de los mártires.

–           Te bajaré la lámpara para que puedas verlo. Será un gozo para él asistir al Misterio.

Atándole un cordón de los que se usan para ceñir la cintura, bajan el farolillo hasta las manos de Lautaro. Es un anciano de rostro afilado y austero. Palidísimo y de escasos cabellos blancos. Tiene unos ojos bondadosos y espléndidos en su expresión. Dentro de su miseria de encadenado en aquel fétido cubil, posee una dignidad de rey.

Desata el farolillo del cordón y va hacia el compañero. Se inclina sobre él. Lo observa detenidamente y lo toca. Y después de poner la lámpara en el suelo, abre los brazos, en un ademán prolongado de conmiseración. Luego pliega las manos ya casi rígidas del cadáver y se las cruza sobre el pecho.

Pobres manos heladas y esqueléticas de un hombre anciano también, muerto de inanición. Se vuelve hacia quién espera junto al orificio y dice:

–           ¡Ramón ha muerto! ¡Gloria al mártir de la pútrida fosa!

–           ¡Gloria! ¡Gloria! ¡Gloria! ¡Para el fiel de Cristo! –responden en la celda de arriba.

–           Bajad lo necesario para celebración del Misterio. No falta el altar. Sus manos entrelazadas ya no podrán servir de sostén, pero sí su pecho inmóvil que hasta el último momento palpitó por nuestro Señor Jesús.

Bajan una bolsa de preciosa tela y Lautaro extrae de ella un pequeño lienzo, un pan ancho y delgado, un ánfora y un cáliz pequeño. Dispone todo sobre el pecho del muerto, celebra y consagra, recitando las oraciones de memoria, a las cuales responden los de arriba.

Una vez realizada la consagración, Lautaro vuelve a verter en el ánfora el vino del cáliz. Introduce nuevamente las Sagradas Especies en la bolsa y lo lleva todo a donde espera el cordón colgante, para subir de nuevo la bolsa a la celda de arriba. Al tiempo que ésta asciende izada con precaución, Lautaro absuelve a su compañero de Fe con el Sacramento de la Reconciliación.

Y mientras los cristianos comulgan, vuelve a entonarse dulce y suave, el canto modulado en su mayor parte, por un coro de niños.

Cuando cesa el canto, Lautaro habla así:

“Hermanos, comprendo que ha llegado la hora del Circo y de la Victoria Eterna. Ésta ya llegó para Ramón. Para vosotros lo será mañana. Manteneos fuertes, hermanos. El tormento será de un instante; más la bienaventuranza no conocerá término. Con nosotros está Jesús que no os abandonará, aún cuando las Especies se hayan consumido en nosotros. Él no abandona a sus confesores, sino que permanece con ellos para recibir sin demora sus almas, lavadas con el amor y con la sangre.

¡Adelante! Rogad en el trance de la muerte por vuestros verdugos y por vuestro sacerdote. El Señor por mi mano os imparte la última absolución. No abriguéis ningún temor. Vuestras almas están ahora más blancas que un copo de nieve desprendido del cielo.”

Varias voces dicen:

–           ¡Lautaro! ¡Adiós! ¡Asístenos tú, santo, con tu Oración! ¡Le diremos a Jesús que venga por ti! Te precedemos para prepararte el camino. Ruega por nosotros…

Los cristianos turnándose, se asoman al agujero. Saludan, son saludados y van desapareciendo. Por último, izan de nuevo el farolillo, tornando más densa la oscuridad de aquel antro, en el que uno muere lentamente, junto al otro que ya murió; en medio del hedor y del rumor profundo, en las aguas subterráneas.

Arriba vuelven a resonar los cantos lentos y suaves, acompañados ahora por el anciano de venerable aspecto, el valiente sacerdote Lautaro…

Marco Aurelio, que ha asistido a toda la celebración. En un rincón se ha arrodillado y lágrimas silenciosas se deslizan por sus mejillas, mientras ora con la cabeza inclinada y los ojos cerrados. De pronto siente un toque muy delicado posarse sobre su hombro.

Es una mano pequeña. Y al levantar el rostro, ve frente a sí a un niño muy hermoso que le mira con dulzura y le ofrece las Sagradas Especies: un pedazo de Pan y el ánfora, mientras le dice:

–           No llores. Jesús te ama muchísimo y a ella también. ¿No tienes Fe?

Marco Aurelio lo mira asombrado y le dice:

–           ¿Quién eres?

–           Mi nombre es Cástulo. Si amas a Jesús, debes confiar en Él. Dice Antonio el diácono que también le lleves la Comunión a tu esposa. ¿Acaso no sabes que esto es lo que nos hace fuertes y entonces Satanás no puede hacernos ningún daño?… ¡Oh! ¡Jesús es tan Bueno! Después que ella haya bebido, traes el ánfora y se la das a Priscila. Mira, es ella. –y señala a la joven que está recargada en el murallón.

Y el niño lo mira con una increíble sonrisa llena de confianza y alegría.

Marco Aurelio se levanta. Y sin decir nada, totalmente pasmado, regresa a la celda de Alexandra. Donde los dos comulgan y oran con absoluta adoración y recogimiento.

Luego, el joven tribuno regresa a devolver el ánfora. Su rostro está totalmente transformado. Es la primera vez que recibe la Comunión y su cara es radiante: llena de alegría y de una absoluta paz.

Se acerca a Cástulo, le acaricia el rostro y le dice:

–           ¡Gracias! ¡Muchas gracias!…

Cástulo sonríe y dice con su vocecita firme:

–           Mañana estaré con Jesús y le pediré a Dios que se realice lo que más quieres.

–           Gracias Cástulo. Yo me llamo Marco Aurelio. Y estoy listo para hacer la Voluntad del Padre. Dios te bendiga por tu caridad. Y ruega por mí, para que yo también sea valiente como tú.

El pequeño patricio se encoge de hombros, como diciendo que no es para tanto. Y se aleja corriendo alegre como si no le importara el lugar en donde están.

Marco Aurelio regresa con Alexandra. Bernabé también ha regresado de la celebración. Y entre los tres conversan de lo sucedido en la Misa, la muerte de Ramón y la exhortación de Lautaro, la conversación con Cástulo y lo que significó para Marco Aurelio el recibir la Primera Comunión.

–           ¡Esta Paz! –exclama extasiado- ¡Esta paz!… ¡La Presencia del Señor es gloriosa! En estos momentos me siento tan bien, que no me importaría morir. Y me siento dispuesto a todo. ¡Es absolutamente maravilloso!

Alexandra le dice:

–           Mi amor, necesitas descansar. Llevas varios días sin dormir y sin comer bien. Vete a casa y descansa. Nosotros estaremos bien. El Creador del Universo, vela sobre nosotros…

Y saca sus manos por entre la pequeña abertura para acariciarlo…

Él se las toma y las besa. Luego con voz resignada, dice:

–           Tienes razón carísima. Tenemos que estar listos para mañana. No les daré el gusto a nuestros enemigos de vernos vencidos. ¡Mañana temprano regresaré!

Y despidiéndose también de Bernabé, se retiró hacia la casa de Petronio.

En el camino se dijo a sí mismo con renovada fortaleza:

–           Creo en la Bondad de Dios, así tenga que verla entre las fauces de un león. Y si Tú lo quieres Señor Jesús, también toma mi vida, porque soy completamente tuyo, Dios mío…

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, CONOCELA

30. – UN MILAGRO PARA FERNANDA


Marco Aurelio se quedó sorprendido con el amor que se tienen y la gentileza con la que se tratan todos los miembros de esta casa, en la que lo incluyeron a él. El vino medicado para el dolor que le recetara Mauro, hizo su efecto y se quedó dormido. Lo despertó un himno extraño que se escucha a través de la ventana y que fue creciendo en intensidad; pero que se oye muy hermoso, porque es un canto de alegría y de triunfo.

Marco Aurelio nunca había escuchado un canto parecido, tan solemne y a la vez tan conmovedor. Por unos minutos, se deleita con él y luego de un rato comprende que son alabanzas a su Dios, entonadas por una multitud. Y alcanzó a distinguir expresiones como:

“Cristo Vive” “Cristo Reina” “Resucitó”  y “Él está aquí”

Esas voces parecen estarlo invocando.

Marco Aurelio ha visitado muchos templos de la más variada estructura, cuando estuvo en Asia; en Egipto y en la misma Roma, ha visto muchos rituales. Pero esto es distinto a cualquier cosa que conociera antes.  Aquí hay y se siente algo que no puede explicarse…

Ignora lo que hay  tras la ventana. Tal vez sea un pórtico o un patio. Cuando se levante, lo averiguará. Por ahora solo escucha que a su Dios lo invocan¡Y lo llaman Padre!… ¡Y lo más extraordinario es que en sus súplicas hay confianza y la ternura de los hijos hacia su padre!

El patricio escuchó con más atención… ¡Lo más asombroso es que aquellas gentes no solo le rinden homenaje a Dios! ¡También lo aman con todo su ser! Marco Aurelio está atónito y fascinado, pues jamás había visto nada semejante… ¡Un Dios al que no solo se le reverencia y se le respeta, sino que se le ama con una adoración absoluta! 

En los otros santuarios, la gente acude en demanda de ayuda o por miedo. Pero los dioses no son respetados y mucho menos amados. ¡Aquí lo aman y lo adoran! Esto es una experiencia tan única y tan especial. Se siente atraído…Siente su espíritu contagiado por… ¡No sabe por qué…! ¡Pero es una sensación nueva y extraña que a partir de este momento desea ardientemente poseer..!. ¿Por qué será que hasta el aire se siente diferente?…

Enseguida oye que dicen: ¡Pedro! ¡Pedro!, con gran amor y reverencia.

Luego sigue un gran silencio. Y después escucha una voz clara y solemne, que se dirige a todos los ahí reunidos…

Mientras tanto…

En la Puerta del Cielo la Santa Misa ha comenzado. Eduardo el obispo celebrante, se prepara a hacer su Homilía del Evangelio que ha leído el joven diácono Daniel, sobre la Parábola de las vírgenes necias y las prudentes. Camina hacia el púlpito y todos los cristianos lo miran reverentes y expectantes…

El obispo habla así:

“Precisamente de las vírgenes. Esta parábola se refiere a todas las almas. Porque los méritos de la Sangre del Salvador y la Gracia, revirginiza las almas y las hacen como niñas en espera del Esposo.

Sonrían viejos decrépitos. Alzad el rostro, patricios que hasta ayer estuvieron inmersos en el pantano del paganismo corrupto. Miren sin más pesar vuestro cándido mirar de niñas, madres y esposas. No sois en el alma diferentes de estos lirios, entre los cuales transita el Cordero y que ahora hacen una corona en su altar. Vuestra alma tiene la belleza de la virgen a la que ningún beso ha desflorado, cuando reconocéis y permanecéis en Cristo, Señor Nuestro.

Su Presencia la hace más cándida que el alba sobre una montaña cubierta de nieve, al alma que estaba sucia y negra por los vicios más abyectos. El arrepentimiento la limpia. La voluntad la depura. Pero el Amor de nuestro Santo Salvador. Amor que viene de su Sangre que grita con Voz de Amor, le devuelve la virginidad perfecta.

No es aquella que tuvieron en el alba de vuestra vida humana. Sino la que tenía el padre de todos: Adán. Aquella que tenía la madre de todos: Eva. Antes de que Satanás pasara pervirtiendo sobre su Inocencia angélica; el Don divino que los vestía de Gracia, a los ojos de Dios y del Universo.

¡OH, santa virginidad de la vida cristiana! Baño de sangre de un Dios que los hace nuevos y puros, como el Hombre y la Mujer recién salidos de las manos del Altísimo. Segundo nacimiento en vuestra vida, preludio de aquel tercer nacimiento que les dará el Cielo, cuando ustedes suban a la señal de Dios, cándidos por la Fe o púrpuras por el martirio. Bellos como ángeles y dignos de ver y de seguir a Jesucristo, Hijo de Dios y Salvador Nuestro.

Pero hoy, más que a las almas revirginizadas por la Gracia, me dirijo a aquellas encerradas en un cuerpo virgen: a las vírgenes sabias que han comprendido la invitación de amor de Nuestro Señor y las palabras del evangelio. Y quieren seguir para siempre al Cordero, entre las escuadras de aquellos que no conocieron contaminación y que entonan eternamente en los Cielos, el cántico que ninguno puede decir, sino aquellos que son vírgenes por amor de Dios. Y hablo a los fuertes en la Fe, en la Esperanza, en la Caridad, que se alimentan ahora de la Carne Inmaculada del Verbo y se fortifican con su Sangre como de Vino Celestial, para ser fuertes en su empresa.

Una entre vosotros se levantará de este altar para caminar al encuentro de un destino cuyo nombre puede ser ‘muerte’. Y ella va confiada en Dios, no en la fe común a todos los cristianos, sino en una FE todavía más perfecta que no se limita a creer por sí misma. A creer en la Protección divina por sí misma, sino cree también por los demás. Y espera traer a este altar a aquel que mañana será a los ojos del mundo, su esposo. Pero a los ojos de Dios, el hermano suyo predilectísimo. Doble virginidad del cuerpo y del alma. Perfecta virginidad que se siente segura de su fuerza, al punto de no temer violación. De no temer a la ira de un esposo desilusionado. De no temer a la debilidad de los sentidos. De no temer a las amenazas. De no temer desilusionarse en sus esperanzas. De no tener miedo a la casi certeza del martirio.

Levántate y sonríe a tu verdadero Esposo, casta virgen de Cristo que vas al encuentro del hombre mirando a Dios y que si vas, es para  llevar al hombre a Dios. Dios te mira y sonríe. Y te sonríe la Virgen que fue Madre. Y los ángeles te hacen una corona. Levántate y ven a refrescarte en la fuente Inmaculada, antes de ir a tu cruz, a tu gloria.

Ven esposa de Cristo. Repite a Él tu canto de amor, bajo estos rollos que te son más preciosos que la cuna de tu nacimiento al mundo y llévalo como un relicario hasta el momento en que el alma lo cantará en el Cielo. Mientras el cuerpo descansará en el último sueño, entre los brazos de ésta que es tu verdadera madre: la Iglesia Apostólica.”

Terminada la homilía del obispo, los cristianos susurran mirando a la escuadra de las vírgenes, más luego guardan silencio y la Misa prosigue.

Al terminar, los cristianos se reúnen alrededor del obispo, para ser bendecidos también particularmente y para despedirse de la virgen consagrada a la cual se ha referido.

¡Fernanda! ¡Fernanda! De los cristianos, unos la saludan con sonrisas; otros, con lágrimas. Algunos le preguntan cómo es posible que se haya decidido por las nupcias terrenas. Otros, que si no teme a la ira del patricio cuando la descubra cristiana. Una virgen le reclama que ella renuncie a la virginidad.

 Y Fernanda dice para responder a todos:

–         Te equivocas Ximena. Yo no estoy renunciando a ninguna virginidad. A Dios le he consagrado tanto mi cuerpo como mi corazón. Y a Él permanezco fiel. Amo a Dios más que a los parientes; pero los amo al grado de no quererlos llevar a la muerte antes de que Dios los llame. Amo a Jesús, Esposo Eterno, más que a cualquier hombre. Pero amo a los hombres tanto, que recurro a este medio, para no perder el alma de Nicolás. El me ama y yo castamente lo amo. Tanto, que quiero tenerlo conmigo en la Luz y en la Verdad. No le temo a su ira. Sé que puede llegar a ser un campeón en nuestra Fe. Espero en el Señor para vencer. Espero en Jesús, para cristianizar a mi esposo terreno. Pero si no venciera en esto, el martirio me será dado y tendré más pronto mi corona. ¡Pero No! –Y levantando su mirada hacia lo alto, exclama- ¡Yo veo tres coronas descender del Cielo! Las dos iguales son todas rojas y de resplandecientes rubíes. La tercera tiene dos hileras de rubíes, alrededor de un gran cordón de perlas purísimas. Esas nos esperan. No teman por mí. El poder del Señor me defenderá. En esta Iglesia nos encontraremos pronto unidos, para saludar al nuevo hermano. Adiós. En Dios…

Todos se retiran hablando entre sí.

Al día siguiente Fernanda se prepara para las Bodas.

Se retira a su cubículum y junto con dos doncellas ora fervientemente…

Después la visten y la peinan exquisitamente. Es una novia bellísima. Luego la llevan y se realizan los esponsales con el ritual romano. Enseguida sigue el banquete entre cantos y danzas.

Toda la casa está adornada con gran esplendor y derroche de lujos. Sirven exquisitas viandas y vinos en abundancia. La fiesta se prolonga hasta después del anochecer. En el triclinium principal, Fernanda sonríe al esposo que le habla y la mira con amor. Luego  los dos se levantan para despedir a los invitados.

Fernanda se retira a sus nuevas habitaciones nupciales. Con sus doncellas cristianas, oran juntas por unos momentos y después la ayudan a cambiarse, para recibir al esposo que llegará en cualquier momento…

A una señal entra un cortejo de mujeres enviadas por Nicolás…

Y acompañan a Fernanda a la magnífica cámara nupcial, regiamente decorada. La ayudan a recostarse en un lecho, sostenido por un baldaquín púrpura y cubierto por telas preciosas. Luego la dejan sola.

En cuanto salen las doncellas, Fernanda se levanta y se para en el precioso piso de mármol de colores. Entra Nicolás que la mira perdidamente enamorado y extiende las manos hacia Fernanda.

Ella corresponde a su sonrisa, pero no avanza hacia él.

Se queda de pie en el centro de la estancia. Nicolás se detiene desconcertado, cree que las doncellas no la han servido bien y se vuelve iracundo para llamarlas. Pero Fernanda lo aplaca diciendo que fue ella, la que quiso esperarlo de pie.

Nicolás dice intentando abrazarla:

–           Ven entonces Fernanda mía. Ven. Yo te amo tanto…

Fernanda levanta las manos para detenerlo:

–           Yo también, pero no me toques. No me ofendas con caricias humanas.

–           ¡Pero Fernanda!… ¡Tú eres mi esposa!

–           Soy de Dios, Nicolás. Soy cristiana. Te amo, pero con el alma del Cielo. Soy una virgen consagrada. Tú no has desposado a una mujer, sino una hija de Dios al que los ángeles sirven. Y el ángel de Dios está conmigo para defenderme. No ofendas a la celeste criatura con actos de amor grosero. Te castigaría.

Nicolás está estupefacto…

Primero el asombro lo paraliza, pero después lo domina la ira por sentirse burlado. Su gallarda figura parece hacerse más alta todavía. Su bello rostro varonil, enrojece por la cólera. Es un hombre violento. Desilusionado en lo más bello y legítimo. Con su corazón herido, estremecido le grita:

–           ¡Tú me has traicionado! ¡Tú has jugado conmigo! No creo. No puedo. No quiero creer que tú seas cristiana. Eres demasiado buena, bella e inteligente para pertenecer a esa sucia banda. Pero no…¡Es una broma! ¿Verdad? Tú quieres jugar como una niña. Está bien. Es tu fiesta. Pero la broma es demasiado atroz. ¡Basta! Ven a mí…

Fernanda contesta:

–           Soy cristiana. No bromeo. Me glorío de serlo. Porque serlo quiere decir ser grande en la tierra y en el más allá. Te amo, Nicolás. Te amo tanto, que he venido a ti para llevarte a Dios, para traerte conmigo en Dios.

–           ¡Maldita seas! ¡Loca y perjura! ¿Por qué me has traicionado? ¿No temes mi venganza?…

–           No. Porque sé que eres noble y bueno. Y me amas. No. Porque sé que no te atreverás a condenar sin pruebas de culpa. Y yo no tengo culpa…

–           Tú mientes hablando de los ángeles… ¿Cómo puedo creer esto? Necesito ver. Y si viese…si viese…Te respetaría como a lo más sagrado. Pero por ahora eres mi esposa. No veo nada. Te veo a ti. Y estás sola…

–           Nicolás. ¿Puedes creer que yo mienta? ¿Lo puedes creer precisamente tú que me conoces? Las mentiras son de los abyectos, Nicolás. Cree a cuanto te digo. Si tú quieres ver a mi ángel, cree en mí y lo verás. Cree a quien te ama. Mira, estoy sola contigo. Tú podrías matarme. Yo no tengo miedo, estoy en tus manos. Me podrías denunciar al Prefecto. No tengo miedo. El ángel me defiende de esos riesgos. ¡Oh, si tú lo vieses!

–           ¿Cómo podré verlo?

–           Creyendo en esto que yo creo. Mira, sobre mi corazón está un pequeño rollo. ¿Sabes qué cosa es? Es la Palabra de mi Dios. Dios no miente y Dios ha dicho que no tengamos miedo, nosotros que creemos en Él. Qué áspides y escorpiones serán sin veneno bajo nuestros pies…

–           Pero también se dice que vosotros cometéis crímenes infames y podréis ser condenados a morir…

–           Nicolás. Eso no es cierto. Y no morimos, no. Vivimos eternamente. El Olimpo no existe, el Paraíso, sí. En él no entran los mentirosos y los de las pasiones violentas y brutales. Sino solo los ángeles y los santos en la Luz y en las armonías celestes. ¡Yo lo siento! ¡Yo lo veo! ¡Oh, Luz! ¡Oh, Voz! ¡Oh, Paraíso! ¡Desciende! ¡Desciende y ven a dar esto a tu hijo, a este esposo mío! ¡Tú corona, antes a él, que a mí! A mí el dolor de estar sin su afecto, pero la alegría de verlo amado por Ti, en Ti, antes de venir a mí. ¡Oh, Glorioso Cielo! ¡Oh, Nupcias Eternas! Nicolás, estaremos unidos delante de Dios, esposos y vírgenes con un amor perfecto…

Fernanda está extasiada…

Nicolás la mira, admirado y conmovido:

–           ¿Cómo podré?… ¿Cómo puedo tener esto? Yo soy un patricio romano. Hasta ayer parrandeaba y fui cruel… ¿Cómo puedo ser como tú, ángel de mi vida?

Fernanda replica apasionaamente:

–           Mi Señor ha venido para dar vida a los muertos, a las almas muertas. Renace en Él y serás igual a mí. Leeremos juntos su Palabra y tu esposa será feliz de ser tu maestra. Después te conduciré con el Pontífice Santo. Él te dará la Luz completa y la Gracia. Como ciego al que se le abren las pupilas, tú verás. ¡Oh, ven Nicolás  y oye la Palabra Eterna que me canta en el corazón!

Y Fernanda toma de la mano a su esposo, ahora todo humilde y calmado como un niño. Y se sienta cerca de él sobre dos amplios divanes y comienza a instruir a Nicolás. Fernanda, llena del Espíritu Santo, repite las palabras del Evangelio de San Juan. Le narra el episodio de Nicodemo y el nacimiento en el espíritu…

La voz de Fernanda es como la música de un arpa. Y Nicolás la escucha totalmente absorto. Seducido; con la cabeza apuntalada sobre las manos, posando los codos sobre las rodillas, todavía un poco sospechoso e incrédulo…

Después apoya la cabeza sobre el hombro de su esposa y con los ojos cerrados escucha atentamente la Magna Obra de la Redención.

Y cuando ella se interrumpe suplica:

–           Sigue…sigue…

Fernanda abre el rollo y lee fragmentos del Evangelio de San Mateo y de Lucas. Termina relatando los detalles de la Última Cena, el Lavatorio de pies, la Traición de Judas, los Procesos, la Crucifixión y la Muerte. Y luego…La Resurrección.

Nicolás llora con un llanto silencioso y abundante que le baña las mejillas y resbala hasta la tela finísima de su túnica nupcial. Las lágrimas brotan de sus párpados cerrados.

Fernanda lo ve y sonríe… Pero no manifiesta que lo ha advertido. Cuando termina de leer el episodio de Tomás el Incrédulo, ella calla…

Y se quedan así un largo rato, abstraídos…la una en Dios y el otro, en sí mismo; hasta que Nicolás grita:

–           ¡Creo! ¡Creo, Fernanda! Solo un Dios Verdadero pudo haber dicho tales palabras y amado de aquel modo. Llévame con tu Pontífice, quiero amar esto que tú amas. Quiero esto que tú quieres. Quiero consagrarme a Él, igual que tú. No tengas miedo de mí, Fernanda. Seremos como eso que tú quieres: esposos en Dios y aquí hermanos. ¡Vamos! Yo también quiero ver lo que tú ves y oír lo que tú oyes: al ángel de tu candor.

Y Fernanda radiante se levanta, abre las ventanas, aparta las cortinas y ya está amaneciendo.

La luz de la aurora entra y al voltear hacia Nicolás, lo ve que él también está extasiado…

Iba a arrodillarse y se quedó a la mitad, totalmente pasmado. Una luz blanca como de perlas fundidas en plata, ilumina toda la estancia. En medio de la luz se ve una figura etérea, con aspecto humano. Tiene cara, tiene cuerpo. Su rostro, cabellos y manos, son humanos, pero al mismo tiempo parecen hechos de pura luz…

La voz es una dulce armonía con arpegios celestiales que le dice:

–           No, Nicolás. Solo soy un mensajero de Dios. A Él y solo a Él, hay que dar el culto y la Gloria. Mi nombre es Azarías y soy tu ángel Guardián. Yo velaré para que tú pie no tropiece, hasta que vayas a la Presencia de Dios. Estoy aquí porque has respetado a su virgen-esposa y porque has creído. En el momento oportuno, Él Mismo te hablará, porque ha resucitado y es un Dios Vivo para los que viven. La paz sea con vosotros.

El ángel desaparece y Nicolás voltea a ver a Fernanda sin saber qué hacer, ni qué decir…

Ella lo toma de la mano y lo lleva hacia la ventana abierta, a través de la cual se ve el crepúsculo matutino en todo su esplendor. Abre sus brazos y levanta el rostro hacia el hermoso cielo en el que se ve brillar aún a Venus, el planeta que es una esplendorosa estrella de la mañana. Y que brilla junto a una luna que se diluye lentamente, entre los brillantes rayos de un sol.

Fernanda parece una cruz viviente y luego se persigna comenzando a orar el Padre Nuestro… Invitando a su esposo con la mirada para que lo repita con ella. Ella ora despacio, muy despacio, para que Nicolás pueda seguirla. Y después al finalizar, le hace la señal de la cruz en la frente, sobre el corazón  y lo enseña a persignarse. Y llevándolo siempre de la mano, lo conduce hacia la Luz…

Fernanda estuvo segura en la Fe. En las palabras de Jesús. Y dio un paso muy arriesgado a los ojos de los demás, pero no a los suyos. Sumergida en la Oración, con sus ojos puestos en Dios, vio la sonrisa divina y obtuvo el triple milagro:

Fue preservada de toda violencia.

Fue apóstol de su esposo pagano.

Y fue inmune por el momento a toda denuncia…

Fernanda obtuvo lo que esperaba y no solo consiguió la conversión de Nicolás, sino también la de su cuñado, sus sirvientes y toda su familia…

 

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA