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224 DESTRUYENDO EL RESPETO HUMANO


224 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Mucha gente pasea en el malecón, cuando la barca de Pedro atraca en el pequeño puerto de Tiberíades.

En cuanto la barca se detiene, algunos de los que estaban paseando cerca del espigón;

se acercan enseguida para averiguar quién ha llegado.

Hay personas de todas las condiciones sociales y nacionalidades.

Por esto, las largas vestiduras hebreas de los más variados colores;

las melenas y las barbas majestuosas de los israelitas;

se mezclan con las vestiduras de lana cándida, más cortas y sin mangas;

además de los rostros rasurados y cabelleras cortas de los romanos.

Hay muchas cortesanas entre los romanos y los griegos;

que no titubean en mostrar sus amores en público.

Y algunos llaman por su nombre a varios israelitas,

entre los que no faltan los poderosos Fariseos con sus vestiduras lujosas llenas de franjas.

También se distinguen los vestidos aún más cortos, que cubren los cuerpos esbeltos y perfectos, de los griegos;

que parece hubieran asimilado hasta en las poses, el arte de su lejana nación.

Pues son como estatuas de dioses, que hubieran bajado a la tierra en cuerpos de hombres:

envueltos en artísticas túnicas.

Rostros clásicos y armoniosos, bajo melenas ensortijadas y perfumadas,

brazos cargados de pulseras, que destellan al ejecutar estudiados ademanes.

Entremezcladas destacan muchas cortesanas;

porque ni los romanos ni los helenos, vacilan en mostrar públicamente sus amores;

en las plazas y caminos.

Los palestinos sin embargo se abstienen de esto último;

aunque luego dentro de sus lujosas casas;

practiquen alegremente el amor libre, con mujeres públicas

Esto se ve claramente porque las cortesanas, a pesar de las miradas amenazadoras de los interpelados,

llaman familiarmente por el nombre propio a no pocos hebreos; 

entre los que no falta un engalanado fariseo.

Jesús se dirige resuelto hacia el centro de la ciudad;

donde se reúnen los patricios y los mercaderes ricos, de las costas de todos los rincones del imperio

Los portales de las termas están llenos de gente elegante;

que discute cual es su atleta favorito en el disco o en la lucha grecorromana.

También charlan de modas, banquetes, concertando citas en sus palacios de mármol;

llenos de arte, esculturas y un mundo inundado de cosas bellas.

Y es precisamente que Jesús va decidido, hacia el lugar en donde la gente más distinguida

y elegante, acostumbra congregarse.   

El círculo más selecto de la gente patricia privilegiada…

De los conquistadores romanos, los educados griegos y alguno que otro cortesano de Herodes,

Además de ricos mercaderes de la costa fenicia, hacia la parte de Sidón y Tiro;

porque están hablando de esas ciudades, de intercambios mercantiles y de barcos.

Los pórticos exteriores de las termas están llenos de esta gente muy rica, elegante y ociosa;

que utiliza su tiempo discutiendo de temas variados;

algunos bastante frívolos y muy banales;

como el discóbolo favorito o el atleta más ágil, lleno de destreza y armónico, de la lucha greco-romana.

O simplemente están distraídos, hablando de modas y banquetes…

Concertando citas para alegres excursiones;

invitando a las más hermosas cortesanas o a las damas que salen perfumadas;

ricamente ataviadas y enrizadas de las termas.

También aluden sus residencias llenas de obras de arte; 

citando escultores famosos y otros personajes;

para afluir a este centro de Tiberíades, marmóreo y artístico como un salón.

Naturalmente, el paso del grupo suscita una gran curiosidad,

que se hace incluso morbosa, cuando hay quien reconoce a Jesús;

porque lo había visto en Cesárea.  

Y todos empiezan a cruzar opiniones, según lo que saben de ÉL,..

El clímax de la espectación alcanza su cúlmen cuando…

Hay  quien cree reconocer a la Magdalena, a pesar de que camine envuelta en su manto…

Con el velo blanco muy caído sobre la frente y las mejillas, de tal manera;

que muy poco se puede ver de su cara, que lleva muy inclinada.

Caminando igual que las demás mujeres hebreas, pudorosas, humildes y modestas.

Y ella va velada, con la cabeza tan baja, que es prácticamente irreconocible…

Un romano dice: 

–     Es el Nazareno que curó a la hija de Valeria.

Y otro romano responde: 

–     Me gustaría ver un milagro.  

Otros agregan:  

–     Yo querría oírle hablar.

–     Dicen que es un gran filósofo.

–     ¿Le decimos que hable? – propone un griego.

Varios lo disuaden: 

–     No te entrometas, Teodato.

–     Predica nubes.

–     Le habría gustado al trágico para una sátira – responde otro griego.

Otro patricio observa burlón: 

–     Cálmate, Aristóbulo.

–     Parece que ahora ha bajado de las nubes y camina en tierra firme.

Y alguien pregunta:

–     ¿No ves que va acompañado de mujeres jóvenes y bellas? 

–     Parece tener éxito con ellas… 

ahora mismo va siguiéndolo, todo un séquito.  

Y las admiran sin disimulo….

Es entonces cuando un griego la reconoce,

y exclama:

–     ¡Pero si aquella es María de Mágdala! 

–      ¡Quéee…!  

–     ¡¿María de Teófilo, no puede ser…?!

Y luego llama:

–     ¡Lucio! ¡Cornelio! ¡Tito!

¡Ved allí a María!

Los aludidos contestan al mismo tiempo:

–    ¡No es ella!  

—    ¡¿María de Teófilo, no es así….!?

–   ¿María ataviada de ese modo?

–   ¿Estás borracho, Ulises?

Ulises afirma:

–    Es ella.

Te lo apuesto.

A mí no puede engañarme, aunque se haya disfrazado así…  

–    ¡Verifiquémoslo!

Otro grupo de patricios señalándola,

 debaten:

–      ¿Ya vieron a María de Teófilo?

–    ¡Oye, mirad a María, está ahí!

–   ¿¡Has perdido la razón?

–   ¡Sí, es María! 

Varios discrepan: 

–     ¡No hombre no!

–     ¡No, no es ella!

–     ¿¡María así!?

–     ¡Te hizo daño el vino de ayer!

–    ¡NO! ¡Aún sigue ebrio!  

–    ¡Claro que es María de Teófilo!

–     ¡Te digo que es ella!

—    No, no es ella.

–    ¡No me puedo equivocar, a pesar de que vaya tan cubierta! 

–    ¡Veremos!

Romanos y griegos se precipitan en masa detrás del grupo apostólico,

que está atravesando al sesgo, la enorme plaza llena de gente, de estatuas, pórticos y fuentes.

En donde paulatinamente va engrosando el grupo de curiosos, que discuten la identidad; 

del personaje velado que se ha convertido en el centro de la discusión…

Y que camina en silencio, en medio del grupo de hebreos que forma el séquito;

como si estuvieran azorados, detrás de Jesús…  

Hay también un grupo de mujeres que se unen a estos curiosos.

Precisamente una de ellas, es la que se apresura a ponerse casi debajo de la cara de María;

para verla mejor y…

Al comprobar que es ella y no otra;

se paraliza y queda de piedra. 

Otra que siguió a la primera,

le pregunta:

–    « ¿Por qué estás disfrazada así?»

Y ríe burlona.

Otra más que la siguió,

y se ha quedado estupefacta al comprobar que es ella.

cuestiona pasmada: 

–   ¡¿Qué haces en esas trazas?!

Y su pregunta llena de sarcasmo,

explota en una sonora carcajada….  

Que se une a otras llenas de admiración e incredulidad.

Y rechiflan, rasgando el aire de la la imponente plaza de Tiberíades…

María se detiene.

Se yergue.

Levanta su mano y echando el velo hacia atrás;

descubre su hermoso rostro;

con su impactante belleza natural. 

¡Ya no queda ninguna duda!

Con su porte de señora poderosa;

su voz desafiante rasga el aire….

Cuando declara victoriosa: 

–     SOY YO.

¡Sí, soy yo! 

¡ ¡ ¡ SOY YO ! ! !

La primera mujer, que sólo había enmudecido por su asombro total,

le dice:  

–    ¡Eso está mal!

No te envilezcas a ti misma.

Magdalena replica:

–     Hasta ayer he sido vil, Silvia.

De ahora en adelante ya no.  

La determinación que vibra en sus palabras, certifica que…

Ha vuelto a ser la María de Mágdala dominadora…

Poderosa sobre todo lo despreciable y dueña de sí misma.

Completamente dueña ya de sus impresiones; 

que expresa con su espléndida voz y con resplandores en sus preciosos ojos

–     Soy yo.

¡ ¡ ¡  S Í  ! ! !

Y me quito el velo para que no penséis que me avergüenzo de estar con estos santos.

La mujer dice:

–    ¡Oh! ¡Ah!…  

 ¡María con los santos!

Le contesta un coro de reprobación: 

–     ¡Oh!….

¡También se volvió santa!

–    ¡María ahora va con los santos!

–    ¡Pero mujer, estás equivocada!

     ¡Ven, estos viven muertos, déjalos!

–    ¡No te degrades a ti misma!   

María contesta desafiante: 

–     Hasta ahora he vivido degradada.  

¡Pero eso se acabó…!

Varios del grupo de patricios,

exclaman RUIDOSAMENTE: 

–     ¿Estás loca?

–     ¡¿Te volviste fanática religiosa?!

–     ¿Es un capricho?

–    O ¡¡¿Preferiste cambiar de estrategia, para conquistarlo?!! 

–     ¡Eres una mujer muy hermosa! 

–     ¡Tú no necesitas esto! 

–     ¡¿Tampoco vas a desperdiciar la vida con estupideces?!  

¿ O sí…!

Y el coro masculino apoya: 

–     ¡Bella es la vida!

–    ¡Y muy corta para disfrutarla!

Un joven moreno, de cara zorruna, pero no obstante muy apuesto.

le dice:

–    Ven, que sabré estar por encima de todos, en hacerte feliz….

Y otro romano que le hace señales con ojos muy expresivos;

señalando adelante al Maestro, que ya se ha alejado de ellos; 

burlonamente la invita:

–      Mejor ven conmigo.

Soy más hermoso y más alegre, que aquella plañidera con bigotes;

que hace amarga la vida… 

Y la convierte en un funeral.  

¡¡¡La vida es muy corta y la desperdicias con estupideces!!!

Y un aluvión de críticas irrepetibles; 

envuelve a María, como si fuera una marejada…

El clamor que se escucha por todas partes de la plaza,

es como el rumor creciente del aluvión inesperado; 

bajando por el torrente, sobre una escarpada pendiente….

Sus antiguos compañeros de disipación,

le insisten:

–     ¡La vida es hermosa!

–     Un triunfo.   

–     Una orgía de placeres.

–     Ven.

Sabré ser mejor que todos, para hacerte feliz.

Cuando otro más audáz, intenta tocarla,

ella se aparta diciendo:

–     ¡Retírate Lucio!

¡No me toques!…  

El hombre que anteriormente fuese uno de los favoritos,

la mira pasmado e incrédulo…. 

Entonces el grupo masculino, se convierte en una jauría de acosadores…

El griego la invita: 

–    ¡Vámos María!

Todos juntos, la hemos pasado estupendamente…  

Otro más: 

–     ¿Te atreverás a negarlo?  

El romano Tito: 

–   ¿De verdad estás dispuesta a no disfrutar;

lo que sabes muy bien que no podemos rechazar? 

El herodiano: 

–    ¡Nuestra vida es la Fiesta y la alegría! 

Y no admite a nadie avinagrado…

Cornelio dice zalamero: 

–    El deleite que proporciona…

¿También piensas rechazarlo?

María se yergue más aún;  

con sus ojos relampagueantes de determinación…

Defendiéndose con una dignidad, que yacía dormida, olvidada…

exclamando con fuerza irrebatible:   

–     ¡Y me produce náuseas!

El griego replica con ironía: 

–     ¡Hasta hace poco era tu vida, eh! 

Un herodiano con una risita maliciosa,

se burla: 

–     ¡Ahora…!

¡Nos quiere demostrar que es como una virgen!  

María responde decidida: 

–     Habéis dicho bien.

La vida que lleváis es una orgía…

Y de las más vergonzosas.

¡ T e n g o  A S C O  d e  e l l a !

Ulises le reclama con ironía:

–      ¡Oh, oh!

Hasta hace poco, también era tu vida.

El herodiano se burla,

repitiendo:

–    ¡Es que ahora la hace de virgen pudorosa!

¡Una excelente fantasía, para un juego diferente…!

Con enorme sarcasmo,

Cornelio replica:

–      ¡Hechas a perder a los santos!

Y Tito:

–     Tu Nazareno va a perder la aureola contigo.

¡Ven con nosotros!

Los romanos insisten: 

–     ¡Tú desacreditas a los santos!

–    ¡No pretenderás ser una vestal..!

–    Ven con nosotros. nos divertiremos como nunca…- insiste el griego.

María se yergue más desafiante,

Y exclamando:

–      ¡Mejor hagamos algo distinto!

¡Venid vosotros a seguirlo conmigo!

La respuesta es un coro de risotadas y burlas.

Sólo un anciano romano muy serio, que viste una toga consular,

exclama:

–     ¡Respetad a esa mujer!    

Pero nadie le hace caso

Magdalena rebate:

–     ¡Vámos!

Mejor venid vosotros conmigo detrás de Él.

Dejad de ser bestias y tratad por lo menos de buscar, alcanzar a ser hombres.

Le responde un coro de carcajadas y de burlas.

El mismo viejo romano interviene en su favor,

y les reclama:

–      Respetad a una mujer.

Ella es libre de hacer lo que quiera.

Yo la defiendo.   

Y el coro de burlas cambia de objetivo: 

–     ¡El demagogo!

–    ¡Mira lo que dice! 

–    ¡A Crispo se le contagió la locura!  

Cornelio le pregunta:

–     ¿Te hizo daño el vino de anoche?

Varios apoyan:

–    ¡Solo tú faltabas!

–    ¡El Demagogo tedioso!

–     ¡Oídlo!

Tito responde:

–     ¡No!

Lo que pasa es que está hipocondríaco, porque le duele la espalda. 

Ulises aconseja:

–      Vete con el Nazareno para que te la rasque.

El anciano romano replica fastidiado: 

–     ¡No!….

Voy…

Pero para que me quite el fango que he cogido al contacto con vosotros.

Varios lo rodean y un coro de carcajadas le responde: 

–   ¡Oh, Crispo!

–    A los sesenta años te hemos corrompido.   

–    ¡¿También buscarás cambiar de vida?!  

–     ¡Creo que ya padece demencia senil! 

Mas el hombre al que han llamado Crispo, no se preocupa de que se burlen de él

Pues ya no les hace caso y se apresura a ir detrás de Magdalena.

Que está tratando de alcanzar al Maestro, que ya se ha detenido a la sombra de un hermoso edificio;

que se extiende en forma de exedra, sobre los lados de la plaza.

Donde Jesús ya está batallando con un escriba que le reprocha haber venido a Tiberíades…  

Y… con esa compañía.

Jesús pregunta: 

–     ¿Y tú?

¿Por qué estás aquí?

Esto respecto al hecho de estar en Tiberíades.

Te digo además, que es en Tiberíades precisamente;

donde también hay almas a las que es necesario salvar.

Y más que en otros lugares…

Le reafirma Jesús. 

El escriba le apostrofa: 

–     No se les puede salvar:

Son gentiles, paganos, pecadores.  

Jesús responde firme y dulcemente: 

–     He venido para los pecadores.

Para dar a conocer al Dios verdadero.

A todos.

También para ti he venido.

El escriba dice altanero:

–     No tengo necesidad de maestros.

¡Ni de redentores!

Soy puro y docto.

–     ¡Si al menos lo fueras como para conocer tu estado!

–     ¡Y Tú como para saber cuánto te comprometes…!

¡Con la compañía de una meretriz!

–     Te perdono.

También en su nombre.

Ella con su humildad, anula su pecado;

tú por tu soberbia, aumentas al doble tus culpas.  

–     No tengo culpas.

–     Tienes la culpa capital:

No tienes amor.

El escriba dice:

–     ¡Raca! 

Se voltea y le da la espalda.  

Magdalena se angustia…

Y exclama: 

–     ¡Por mi culpa, Maestro!

Y al ver la palidez de María Virgen,

dice llorando:

–    «Perdóname.

Hago que insulten a tu Hijo.

 ¡Me retiraré!…  

Y cuando trata de hacer el intento para irse….

Jesús dice con autoridad:

–     ¡NO!

Tú te quedas donde estás.

Lo quiero…

Y hay en sus ojos relampagueantes, una majestad que infunde miedo.

Que lo vuelve irresistible  a la mirada.

Y luego, con dulzura y más suavemente,  

Jesús repite: 

–     «Tu te quedas donde estás

Y si alguno no te soporta a su lado;

será él y sólo él, quien se marchará…

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218 LA VENGANZA DE SATANÁS


218 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Mientras, Jesús se dirige a Cafarnaúm en la tarde que declina.

Llega ya de noche.

Atraviesan sin hacer ruido, la ciudad silenciosa bajo la luz de la luna;

única fuente luminosa existente en las callejuelas oscuras y mal pavimentadas.

Entran también en silencio, en el pequeño huerto de al lado de la casa;

creyendo que todos están ya acostados.

Pero una luz arde en la cocina.

Y tres sombras móviles por el movimiento de la leve llama, se proyectan sobre la pared blanca del horno cercano.  

Pedro exclama: 

–     Te esperan, Maestro.

¡Así no se puede continuar!

Ahora mismo voy a decirles que estás demasiado cansado.

Tú, mientras, sube a la terraza. 

Jesús objeta: 

–     No, Simón.

Voy a entrar en la cocina.

Si Tomás tiene a estas personas esperando, es señal de que hay un serio motivo.

Pero los que estaban dentro ya han oído el bisbiseo.

Y Tomás, que es el dueño de la casa, se asoma al umbral de la puerta, 

Diciendo: 

–     Maestro…

Está aquí la dama de otras veces.

Te está esperando desde ayer a la hora del ocaso.

Ha venido con un sirviente….

Y añade en voz baja:

«Está muy inquieta y no para de llorar…».

Jesús dice:  

–     Bien.

Dile que suba arriba.

¿Dónde ha dormido?

–     No quería dormir.

Pero al final, durante unas horas se retiró ya casi al alba, a mi habitación.

Al sirviente le he ofrecido una de vuestras camas para dormir.  

–     Bien.

Así será también esta noche y tú dormirás en la mía.

–     No, Maestro.

Me quedaré en la terraza, sobre unas esteras.

Dormiré bien igualmente.

Jesús sube a la terraza…

Y Marta también.

La saluda: 

–     Paz a ti, Marta.

Sólo hay un sollozo como respuesta.

–     ¿Todavía llanto?

¿Pero no estás contenta?

Marta niega con la cabeza.

–     ¿Y por qué?…

Larga pausa llena de sollozos.

Al final, gimiendo, dice:

–     Han pasado muchas tardes y María no ha vuelto.

No sabemos dónde está.

No la hemos encontrado ni yo ni Marcela, ni la nodriza…

Había pedido el carro y había salido. Iba vestida muy pomposamente…

¡Oh, no había querido llevar otra vez mi vestido!…

No iba semidesnuda, tiene también verdaderos vestidos, pero iba muy provocativa…

Y tomó consigo joyas y perfumes…

Y no ha vuelto.

Al llegar a las primeras casas de Cafarnaúm, se despidió del sirviente diciéndole:

“Volveré con otra compañía”.

Pero no ha vuelto. ¡Nos ha engañado!…

Se ha sentido sola, quizás tentada…

O le ha sucedido algo malo…

No ha vuelto…

Y Marta cae de rodillas.

Llora apoyando la cabeza sobre el antebrazo, apoyado a su vez en un montón de sacos vacíos.

Jesús la mira.

Lentamente y seguro, dominador,

Jesús responde: :

–     No llores.

Hace tres noches María fue a donde Yo estaba.

Me ungió los pies, depositó a mis plantas todas sus joyas.

Así se ha consagrado y para siempre.

Y ha entrado a formar parte de mis discípulas.

No la denigres en tu corazón.

Te ha superado.  

Martha levanta su rostro desencajado,

y grita: 

–     ¿Pero dónde está mi hermana?

¿Por qué no ha vuelto a casa? ¿Es que la han agredido?

¿Ha tomado una barca y se ha ahogado?

¿Algún amante repelido la ha raptado?

¡Oh, María, mi María!

¡Acababa de hallarla y ya la he perdido!

Marta está realmente fuera de sí.

Ya no piensa siquiera en que los que están abajo la pueden oír.

No piensa ya que Jesús le puede decir dónde está su hermana;

se desespera sin reflexionar en nada.

Jesús la sujeta por las muñecas y la obliga a estar quieta.

A escucharlo, dominándola con su alta estatura…

Y su mirada magnética:

–     ¡Basta!

Quiero de ti, fe en mis palabras.

Quiero de ti, generosidad.

¿Comprendido?

No la suelta hasta que Marta se serena un poco.

–     Tu hermana ha ido a saborear su gozo,

rodeándose de santa soledad.

Porque experimenta el supersensible pudor de los redimidos.

Ya te lo había dicho.

No puede soportar la mirada, dulce pero escrutadora, de su familia;

que observa su nuevo vestido de novia de la Gracia.

Y lo que Yo digo es siempre verdad.

Debes creerme.

–     Sí, Señor, sí.

Pero mi María ha pertenecido demasiado al demonio.

Enseguida la ha atrapado de nuevo, él…

–     Él se venga en ti…

De la presa que ha perdido para siempre.

¿Voy a tener que presenciar cómo tú, la fuerte, caes víctima suya;

por un momento de abatimiento demente que no tiene razón de ser?

¿Tendré que presenciar cómo, por ella que ahora cree en Mí,

pierdes esa hermosa fe que siempre he visto en ti?

¡Marta! ¡Mírame bien!

¡Escúchame a mí, no a Satanás!

¿CUÁLES SON LOS DARDOS DE FUEGO DEL MALIGNO? = DESESPERACIÓN, ODIO, DUDA, MIEDO, DESALIENTO, DESCONFIANZA Y MALICIA…

¿No sabes que cuando se ve obligado a soltar la presa por una victoria de Dios sobre él; 

este incansable torturador de los seres, este incansable depredador de los derechos de Dios;

se pone inmediatamente manos a la obra para encontrar otras víctimas?

¿No sabes que lo que afianza la curación del espíritu de otro;

son las torturas que sufre un tercero, que resiste a los asaltos porque es bueno y fiel?

¿No sabes que todo lo que acaece y lo que existe en la Creación está relacionado…

Y sigue una ley eterna de dependencias y consecuencias;

de forma que el acto de uno produce vastísimas repercusiones naturales y sobrenaturales?

Tú estás llorando aquí, aquí estás conociendo la duda atroz…

Y a pesar de todo, permaneces fiel a tu Cristo en esta hora de tinieblas; 

 Allá, en un lugar que desconoces,

María está sintiendo disolverse la última duda sobre la infinitud del perdón que ha recibido.

Y su llanto se transforma en sonrisa, sus sombras en luz.

Tu tormento la ha guiado al lugar de la paz, al lugar de regeneración de las almas,

al lado de la Generadora sin mancha,

junto a Aquella que tanto es Vida, que le ha sido otorgado dar al mundo al Cristo, que es la Vida.

Tu hermana está con mi Madre.

No es la primera que pliega velas en ese puerto de paz, habiéndola llamado el rayo de la viva Estrella María

a aquel seno de amor, por amor, mudo y activo, de su Hijo.

Tu hermana está en Nazaret.

–     Pero…

¿Cómo ha ido si no conoce a tu Madre, ni tu casa?…

Sola… De noche… Sin los medios necesarios… Vestida así…

Mucho camino…

¿Cómo?

–     ¿Cómo?

Como va la golondrina cansada al nido natal, atravesando mares y montes;

contra tempestades, nieblas y viento contrario;

como van las golondrinas a los lugares donde pasan el invierno:

por el instinto que las guía, el suave calor que las invita, el sol que las reclama.

Pues también ella ha acudido al rayo que la convocaba… a la Madre Universal.

Y la veremos regresar a la aurora, feliz…

Dejadas para siempre las tinieblas, con una Madre a su lado, la mía.

Y para no volver a ser huérfana nunca más.

¿Puedes creer esto?

–     Sí, mi Señor.

Marta está como embelesada.

En efecto, Jesús se ha mostrado verdaderamente dominador:

alto, erguido – y, no obstante, un poco curvado hacia Marta, que estaba arrodillada -,

ha hablado lenta pero incisivamente, casi como para transfundir su propio ser en la agitada discípula.

Pocas veces lo he visto con esta potencia, para persuadir con la palabra a alguien que lo escucha.

¡Pero al final qué luz, qué sonrisa en su cara!

Marta lo refleja con una sonrisa y una luz más difuminada en su propio rostro.

–     Y ahora ve a descansar.

Con paz.

Y Marta le besa las manos y baja tranquilizada…

Esto lo podemos experimentar todos, cuando en un ataque brutal, dirigido por Satanás en sus repentinas embestidas; 

cuando invocamos a la Madrecita santísima por su auxilio y Ella nos defiende y nos devuelve la Paz…

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EL COMBATE ESPIRITUAL 2


6. San Patricio de Irlanda

Era de origen romano-bretón. Su padre Calpurnio era diácono y oficial del ejército romano; su madre era familia de San Martín de Tours; su abuelo había sido sacerdote.

Alrededor del año 403, a la edad de 16 años cayó prisionero de piratas junto con otros jóvenes, para ser vendido como esclavo a un pagano del norte de Irlanda llamado Milcho. (Que era un sacerdote druida)

Lo sirvió cuidando ovejas. Trató de huir varias veces, sin éxito.

La Divina Providencia aprovechó este tiempo de esclavitud, de rudo trabajo y sufrimiento, para espiritualizarlo.

Preparándolo para el futuro, pues en sus propias palabras dice que:

“aún no conocía al verdadero Dios”, queriendo decir que había vivido indiferente ante la religión y se preocupaba más por las cosas del mundo… 

Con familiares santos, educación católica completa y una TIBIEZA espiritual escalofriante… 

No hay qué olvidar que Dios permite las pruebas para nuestro bien y durante ese período, Patricio conoció perfectamente las costumbres y la cultura religiosa de las personas a las que servía… 

Y del pueblo que lo rodeaba… 

En ese período de esclavitud lo más importante, como él lo dice:

“oraba de continuo durante las horas del día…

Y fue así como el amor de Dios y el temor ante su grandeza, crecieron más dentro de mí, al tiempo que se afirmaba mi fe y mi espíritu se conmovía y se inquietaba,

de suerte que me sentía impulsado a hacer hasta cien oraciones en el día y por la noche otras tantas.

Con este fin, permanecía solo en los bosques y en las montañas. Y si acaso me quedaba dormido, desde antes de que despuntara el alba me despertaba para orar.

En tiempos de neviscas y de heladas, de niebla y de lluvias.

Por entonces estaba contento, porque lejos de sentir en mi la tibieza que ahora suele embargarme, el espíritu hervía en mi interior”.

Después de seis años en tierra de Irlanda y de haber rezado mucho a Dios para que le iluminara sobre su futuro;

Una noche soñó que una voz le mandaba salir huyendo y llegar hasta el mar, donde un barco lo iba a recibir.

Huyendo, caminó más de 300 kilómetros para llegar a la costa.

Encontró el barco, pero el capitán se negaba rotundamente a transportarlo. Sus reiteradas peticiones para que le dejasen viajar gratis fueron siempre rechazadas.

Hasta que al fin, después de mucho orar con fervor, el capitán accedió a llevarlo hasta Francia.

La travesía fue aventurada y peligrosa. Después de tres días de tormenta en el mar, tocaron tierra en un lugar deshabitado de la costa.

Caminaron un mes sin encontrar a nadie y hasta las provisiones se agotaron.

Patricio narra esa aventura diciendo:

“llegó el día en que el capitán de la nave, angustiado por nuestra situación, me instaba a pedir el auxilio del cielo.

Y me decía: ‘¿Cómo es que nos sucede esto, cristiano? Dijiste que tu Dios era grande y todopoderoso.

¿Por qué entonces no le diriges una plegaria por nosotros, que estamos amenazados de morir por hambre? Tal vez no volvamos a ver a un ser humano…’

A aquellas súplicas yo respondí francamente:

‘Poned toda vuestra confianza y volved vuestros corazones al Señor mi Dios, para quien nada es imposible, a fin de que en este día os envíe vuestro alimento en abundancia

y también para los siguientes del viaje, hasta que estéis satisfechos puesto que Él tiene de sobra en todas partes’.

Fue entonces cuando vimos cruzar por el camino una piara de cerdos. Mis compañeros los persiguieron y mataron a muchos. Ahí nos quedamos dos noches.

Y cuando todos estuvieron bien satisfechos y hasta los perros que aún sobrevivían quedaron hartos, reanudamos la caminata.

Después de aquella comilona todos mostraban su agradecimiento a Dios y yo me convertí en un ser muy honorable a sus ojos y desde aquel día tuvimos alimento en abundancia.”

Finalmente llegaron a lugar habitado y así Patricio quedó a salvo a la edad de veintidós años y volvió a su casa.

Con el tiempo durante las vigilias de Patricio en los campos, se reanudaron las visiones que había tenido…

Y a menudo, oía “las voces de los que moran más allá del bosque Foclut, más allá del mar del oeste.

Y así gritaban todas al mismo tiempo, como si salieran de una sola boca, estas palabras:

‘Clamamos a ti, oh joven lleno de virtudes, para que vengas entre nosotros nuevamente’ “.

Eternas gracias deben dársele a Dios, porque al cabo de algunos años el Señor les concedió aquello por lo que clamaban.

Porque Patricio pasó varios años en Francia antes de realizar su trabajo de evangelización en Irlanda.

Sostuvo buenas relaciones personales con el obispo San Germán de Auxerre.

Durante este tiempo le ordenaron sacerdote.

Hizo un viaje a Roma y el Papa Celestino I fue quien le envió a Irlanda con una misión especial…

Ya que su primer enviado Paladio nunca logró cumplir, porque a los doce meses de haber partido murió en el norte de Britania.

Para realizar esa misión encomendada por el Pontífice, San Germán de Auxerre consagró obispo a Patricio.

Se afirma que a su arribo a tierras irlandesas, San Patricio permaneció una temporada en Ulster, donde fundó el monasterio de Saúl. 

Y con la energía que lo caracterizaba se propuso la tarea de conquistar el favor del “Gran Rey” Laoghaire, que vivía con su corte en Tara, de la región de Meath.

Utilizaba un lenguaje sencillo al evangelizar.

Por ejemplo, para explicarles acerca de la Santísima Trinidad, les presentaba la hoja del trébol, diciéndoles que así como esas tres hojitas forman una sola verdadera hoja,

así las tres personas divinas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, forman un solo Dios verdadero.

Todos lo escuchaban con gusto, porque el pueblo lo que deseaba era entender.

Trabajó en el norte, en la región de Slemish, con un esfuerzo heroico en las tierras donde había estado cautivo y  donde Patricio cuidaba el ganado y oraba a Dios cuando era un joven esclavo.

Una anécdota relata que cuando el amo se enteró del regreso de Patricio convertido en venerado predicador, se puso tan furioso que prendió fuego a su propia casa, pereciendo en medio de las llamas.

San Patricio y sus enemigos

Sus acérrimos opositores fueron los DRUIDAS, sacerdotes y representantes de los dioses paganos.

También sufrió mucho a manos de los herejes pelagianos, que para arruinar su obra recurrieron inclusive a la calumnia.

Para defenderse, Patricio escribió su Confessio.

Por fortuna poseemos una colección bastante nutrida de esos escritos, que nos muestra algo de él mismo, como sentía y actuaba.

Circulaba entre los paganos un extraño vaticinio, una profecía respecto al santo, que Muirchu su historiador nos transmite textualmente así:

“Cabeza de azuela (referencia a la forma aplanada de la cabeza tonsurada) vendrá con sus seguidores de cabezas chatas.

Y su casa (casulla o casuela, es decir casa pequeña) tendrá un agujero para que saque su cabeza.

Desde su mesa clamará contra la impiedad hacia el oriente de su casa. Y todos sus familiares responderán, Amén, Amén”.

Por lo tanto cuando sucedan todas estas cosas, nuestro reino que es un reinado de idolatría, se derrumbará”.

En la evangelización, San Patricio puso mucha atención en la conversión de los jefes, aunque parece ser que el mismo rey Laoghaire no se convirtió al cristianismo, pero si varios miembros de su familia.

Consiguió el amparo de muchos jefes poderosos, en medio de muchas dificultades y constantes peligros, incluso el riesgo de perder la vida (más de cinco veces) en su trato con aquellos bárbaros.

Pero se notaba que había una intervención milagrosa de Dios que lo libraba de la muerte todas las veces que los enemigos de la religión trataban de matarlo.

En un incidente que ocurrió en misión su cochero Odhran, insistió en reemplazar al santo en el manejo de los caballos que tiraban del coche,

por consiguiente fue Odhram quien recibió el golpe mortal de una lanza que estaba destinada a quitarle la vida a San Patricio.

No obstante los contratiempos, el trabajo de la evangelización de Irlanda, siguieron firmes.

En varios sitios de Irlanda, construyó abadías, que después llegaron a ser famosas y alrededor de ellas nacieron las futuras ciudades.

En Leitrim, al norte de Tara, derribó al ídolo de Crom Cruach y fue uno de los lugares donde edificó una de las iglesias cristianas. En la región de Connaught, realizó cosas notables.

En la población de Tirechan se conservó para la posteridad la historia de la conversión de Ethne y Fedelm, hijas del rey Laoghaire.

También existen las narraciones de las heroicas predicaciones de San Patricio en Ulster, en Leinster y en Munster.

Por su santidad, manifiesta en su carácter su lenguaje sencillo al evangelizar.

Y por el don de hacer milagros, San Patricio logró muchas victorias sobre sus oponentes paganos y hechiceros.

Ese triunfo le sirvió para que los pobladores de Irlanda se abrieran a la predicación del cristianismo.

De hecho hacen referencias en los textos del Senchus Mor (el antiguo código de las leyes irlandesas)

a cierto acuerdo concertado en Tara entre los paganos y el santo y su discípulo San Benigno (Benen).

Dicen esos libros que “Patricio convocó a los hombres del Erin para que se reunieran todos en un sitio a fin de conferenciar con él.

Cuando estuvieron reunidos, se les predicó el Evangelio de Cristo para que todos lo escucharan.

Y sucedió que, en cuanto los hombres del Erin escucharon el Evangelio y conocieron como este daba frutos en el gran poder de Patricio, demostrado desde su arribo…

Y al ver al rey Laoghaire y a sus druidas asombrados por las grandes maravillas y los milagros que obraba, todos se inclinaron para mostrar su obediencia a la voluntad de Dios y a Patricio”.

Hay muchos relatos que en la actualidad han rebajado a SIMPLES LEYEMDAS MÍTICAS Y FANTASÍAS, en el afán de exterminar el cristianismo, para consolidar la religión única del Anticristo…

Sobre las CONFRONTACIONES de San Patricio con los magos druidas…  (ESTO ES MUY IMPORTANTE)

Porque los hijos de las Tinieblas nos confrontarán a los guerreros de la Luz,

sacerdote druida

¡EXACTAMENTE IGUAL Y CON MÁS PODER!  en un duelo mortal, en cuanto se consolide el Imperio del Maligno… 

Dicen que un Sábado Santo, cuando nuestro santo encendió el Fuego Pascual, se lanzaron con toda su furia a apagarlo, pero por más que trataron no lo lograron.

Entonces uno de ellos exclamó:

“El fuego de la religión que Patricio ha encendido, se extenderá por toda la isla”. Y se alejaron.

La frase del mago se ha cumplido; la religión católica se extendió de tal manera por toda Irlanda, que hoy sigue siendo un país católico, iluminado por la luz de la religión de Cristo que a su vez ha dado muchos misioneros a la Iglesia. 

Y al igual que México, ya sprobó leyes impulsadas por los esbirros del Anticristo…

7. San Juan María Bautista Vianney: “Lo hace porque yo convierto muchas almas para el buen Dios”

El Santo Cura de Ars nació en Francia en el año 1786.

Fue un gran predicador, hacía muchas mortificaciones y a veces comía solamente papas, fue un hombre de oración y caridad.

Pero la principal labor del Cura de Ars fue la dirección de almas.

No llevaba mucho tiempo en Ars cuando la gente empezó a acudir a él de otras parroquias, luego de lugares distantes, más tarde de todas partes de Francia, y finalmente de otros países.

Ya en 1835, su obispo le prohibió asistir a los retiros anuales del clero diocesano porque “las almas le esperaban allí”.

Durante los últimos diez años de su vida, pasó de dieciséis a dieciocho horas diarias en el confesionario.

Su consejo era buscado por obispos, sacerdotes, religiosos, jóvenes y mujeres con dudas sobre su vocación, pecadores, personas con toda clase de dificultades y enfermos. 

En 1855, el número de peregrinos había alcanzado los veinte mil al año. 

Debido a su fructífera labor pastoral se le nombró patrón de los sacerdotes. 

DONES Y MILAGROS  EXTRAORDINARIOS

En primer lugar, la obtención de dinero para sus limosnas y alimento para sus huérfanos-

En segundo lugar, conocimiento sobrenatural del pasado y del futuro.

En tercer lugar, curación de enfermos, especialmente niños.

El mayor milagro de todos fue su vida.

Practicó la mortificación desde su primera juventud y durante cuarenta años su alimentación y su descanso fueron insuficientes humanamente hablando, para mantener su vida. 

Aun así, trabajaba incesantemente, con inagotable humildad, amabilidad, paciencia y buen humor, hasta que tuvo más de setenta y tres años.

Su cuerpo permanece incorrupto en la iglesia de Ars

San Agustín decía que: “el demonio es como un perro encadenado que no puede morder”. Y  esto lo pudo comprobar el Santo cura de Ars de forma irrefutable…

Sin embargo, aunque la acción del demonio es limitada, algunas veces Dios suelta un poco la cuerda que lo encadena, para dar alguna lección específica, que fortalezca nuestro crecimiento espiritual. 

Muchos Santos fueron testigos de esto, especialmente el santo cura de Ars, San Juan María Bautista Vianney.

Se sabe que él siendo cura de Ars, comenzó a oír ruidos inquietantes en su habitación, por las noches cuando iba a dormir.

En un principio pensó que se trataba de roedores, pero poco a poco se dio cuenta de que era obra del Demonio.

El ruido que salía de la habitación era tal, que muchos se compadecían del sacerdote exclamando:

“Pobre santo hombre, ¡No es posible descansar así!… ¿Cómo puede vivir en medio de este horrendo barullo?”.

Una noche el mismo demonio se presentó desafiante ante Vianney diciendo:

“¡Vianney, Vianney, despierta, dormilón! ¡No eres más que un pobre cura comedor de papas!”

Esto lo decía burlándose de las austeras comidas del sacerdote.

Con la intención de atormentarle más, el demonio cubrió la habitación con una sombra oscura y maloliente, zarandeó su cama y lo tomó de los pies para arrastrarlo varios metros.

Lejos de inmutarse, el santo cura de Ars respondió:

Ya sé que no quieres que duerma porque mañana me espera una larga jornada de confesiones, pero quiero decirte que me das verdadera lástima:

la gran mayoría de los que asistan a la Santa Misa de mañana se arrepentirán de sus pecados mediante el Sacramento de la Reconciliación. 

Y si continúan con su vida de buenos cristianos, se irán al Cielo. En cambio tú me das una gran pena, porque ya estás condenado y no tienes remedio ¡Pobrecillo de ti!”

El demonio se fue furioso dando un sonoro portazo, así que San Juan María Vianney volvió a su cama, rezó tranquilo y se durmó. 

LA RAZÓN POR LA QUE EL SANTO CURA DE ARS

FUE UNO DE LOS SANTOS MÁS ODIADOS POR SATANÁS 

¡Este santo es increíble!

El demonio odia a todos los santos porque muestran que el camino de la salvación es posible para todos los hombres, pero al santo Cura de Ars lo odió especialmente MUCHO más que a otros; PORQUE LO TEMÍA. 

Los ataques del demonio al Cura de Ars

San Juan María Bautista Vianney fue un sacerdote de la parroquia Ars, un poblado cercano a Lyon, en Francia.

Allí llevaba una vida en extremo austera y su alimento principal (al menos por largo tiempo) fueron las patatas.

Son célebres los asaltos con tentaciones y persecuciones que sufría a manos del diablo, para hacerlo renunciar a su actividad pastoral.

Quizás los más conocidos son los ataques nocturnos que sufría para despertarlo y no dejarlo descansar.

Los acosos tomaban diferentes formas.

A veces, el Maligno lo molestaba como una bandada de murciélagos que infestaban la habitación.

Otras como una multitud de ratas que recorrían su cuerpo y cubrían su cama totalmente. 

Muchas veces era jalado por los pies hacia el suelo, dejándolo caer con violencia.

Y padecía todo tipo de ruidos estruendosos y  molestos.

Semejante empeño en desmoralizar a este santo tenía sus razones.

Santo confesor

La principal razón por la que el demonio atacaba al santo Cura de Ars era que, como santo confesor, salvaba cientos de almas para Cristo.

San Juan María Vianney ejerció este Sacramento de modo eminente -pues ocupaba la mayor parte de su actividad pastoral y ejemplar – por el extraordinario don que Dios le concedió para la confesión.

En verdad, el Espíritu Santo obró grandes cosas a través de este humilde párroco de pueblo.

Se dice que varios testigos veían luces sobrenaturales alrededor de su persona, que levitaba y que realizó varios milagros.

Además, recibió un don especial para expulsar demonios de los posesos.

En una ocasión. alguien le dió una bofetada a San Juan María Vianney, él solo dijo por respuesta: “Amigo, la otra mejilla va a tener celos”.

Tan grande fue su vocación por convertir a los hombres, que Dios le ayudaba con el Don de Discernimiento de espíritu y la lectura de los corazones… 

Por esta gracia, el Cura de Ars podía conocer los secretos de las almas y no había pecado que no conociera de quienes acudían a la confesión.

Por este don, además de su inquebrantable voluntad para oír confesiones, hasta los pecadores más tenaces se reconciliaban con Cristo cuando concurrían a su parroquia.

Dios le permitía conocer quienes eran los que más necesitaban el Sacramento y “POR QUÉ” y así él los llamaba a confesarse sin hacer fila.

Hacia el final de su vida, por lo menos los últimos diez años, los peregrinos que buscaban la reconciliación a través del Cura de Ars, debían esperar ¡Hasta sesenta horas!

Lo que más le molestaba el Demonio

En una ocasión el demonio le dijo a través de un poseso:

“Tú me haces sufrir. Si hubiera tres como tú en la tierra, mi reino sería destruido. Tú me has quitado más de 80.000 almas”.

Por esta labor de confesor incansable y las gracias que Dios dispensaba a través de este gran santo, san Juan María Vianney, fue constantemente asediado por el Maligno.

El santo reconocía cómo los ataques estaban vinculados a su trabajo pastoral y menciona lo qué hacía para combatirlos:

“Me vuelvo a Dios, hago la señal de la cruz y digo algunas palabras de desprecio al demonio.

Por lo demás, he advertido que el estruendo es mucho mayor y los asaltos se multiplican, cuando al día siguiente ha de venir algún gran pecador”.

Con cierto humor el santo Cura de Ars decía:

“El Garras es muy torpe, él mismo me anuncia la llegada de grandes pecadores”.

¡Qué importante es el sacramento de la confesión! Ahora ya sabemos porque el santo Cura de Ars es el patrono de los sacerdotes.

ATACADO POR LAS FUERZAS DEL INFIERNO

Era de esperarse que un triunfo tan grande de la misión, así como la santidad del instrumento que Dios usó con este fin, atrajese la furia del Infierno.

El enemigo no podía soportar las innumerables conversiones de los penitentes y resentido de que esas almas fueran arrebatadas de su poder.

Y trató por todos los medios que Dios le permitió, para disuadir a don Juan María Vianney de su extraordinario amor por los pecadores…

Pero su Fe en nuestro Señor lo selló y lo mantuvo firme, como un muro de defensa.

Por un periodo de 35 años el santo Cura de Ars fue asaltado y molestado de una manera física y tangible, por el demonio.

La ocupación ordinaria del demonio permitida por Dios hacia nosotros, es la TENTACIÓN… 

Pero el demonio también puede asechar a las almas de diversas maneras.

Con el ASEDIO:

a) Acción extraordinaria del demonio, cuando busca aterrorizar por medio de apariciones  o por medio de ruidos inexplicables…b)

La Obsesión: va más allá.

Puede ser externa cuando el demonio actúa en los sentidos externos del cuerpo y de forma física.

O interna cuando influencia nuestra alma y acciona nuestro cuerpo espiritual y los sentidos espirituales…

c) Posesión: cuando el demonio toma control de todo el organismo.

El Cura de Ars sufrió de la primera: asedio.

Los ataques del demonio comenzaron en el invierno de 1824.

De 1824 a 1858 por un período de unos treinta y cinco años, el Cura de Ars era presa de obsesiones externas del Maligno.

Las luchas de don Vianney con el diablo ayudaron a hacer más viva y desinteresada su caridad. 

El pobre hombre sentía cada noche que rasgaban la ropa de su cama, para descubrir a la mañana siguiente que efectivamente alguien le había dejado sólo jirones. 

Esta mala broma duró un tiempo y puesto que él no era un tonto, decidió no prestarle apenas prestaba atención a estas cosas extraordinarias.

Ruidos horribles y gritos estrepitosos se oían fuera de la puerta del presbíterio, viniendo aparentemente del pequeño jardín de enfrente.

Al principio el Padre Vianney pensó que eran salteadores que venían a robar.

Y a la siguiente noche le pidió a un señor que se quedase con él.

Después de medianoche se comenzó a escuchar estentóreos ruidos y golpes contra la puerta de enfrente, parecía como si varios carros pesados estuviesen siendo arrastrados por los cuartos.

El señor André buscó su pistola y miró por la ventana; pero no vio nada, solo la luz de la luna.

Decía: “por 15 minutos la casa retembló y mis piernas también”. Y nunca más quiso quedarse en la casa.

Esto sucedía casi todas las noches.

Aún ocurría cuando el santo cura ¡No estaba en el pueblo!

El santo sacerdote pasó su vida en una continua batalla con el pecado a través de su trabajo en el confesionario.

Enmedio del silencio de la noche, podía oir gritando y golpeando a muchos murciélagos en la entrada del patio de la casa parroquial.

También escuchaba como rabiosos rugidos de fieras; de truenos de tormenta; hojas de cuchillos que chirriaban de manera exasperante o como si hubiera el tráfico de muchos carruajes tirados por caballos.   

Estas confrontaciones con el Demonio llegaron a convertirse en una pelea de verdad…

Y para soportarla, el santo no tenía otro recurso que su paciencia y sus oraciones.

Cuando su confesor le preguntó cómo repelía estos ataques, él respondió: 

“A veces apelo al buen Señor, hago la señal de la cruz y dirijo unas palabras de desprecio hacia el diablo.

Por otra parte, me di cuenta de que el ruido era más fuerte y los ataques más insistentes, cuando al día siguiente, debía acercarme a algún gran pecador .

 Confió a Mons. Mermod, uno de sus amigos y penitentes más fieles: 

.    “Al principio, tenía miedo.

Yo no sabía lo que era, pero ahora estoy feliz: porque eso quiere decir que la pesca del día siguiente será siempre excelente.

El diablo me ha molestado mucho esta noche, mañana habrá una gran cantidad de personas y muchas conversiones…

Entonces, me quedaba en mi pobre colchón, tratando de descansar.

Cuando estaba a punto de dormirme, de repente fui sacudido, arrancado de mi sueño por los gritos de recuerdos sombríos, por golpes tremendos.

Era como si un martillo irrumpiera a través de la puerta de la rectoría.

Inmediatamente, sin que se moviera el picaporte de la puerta, el Cura de Ars se daba cuenta con horror, que tenía muy cerca de sí al demonio.

“Yo no le impedia entrar, dijo don Vianney entre broma y molesto, pero él igual entraba»
Sillas volcadas, sacudían la habitación, junto con muebles pesados…

Y me gritaban con voz aterradora: 

 ¡Vianney Vianney! Mangiapatate! Ah! Que no estás muerto todavía! Un día voy a tenerte!

O bien, emitía gritos de animales, imitando a los gruñidos de un oso, el llanto de un perro o gatos en pelea… 

Y se arrojaba en las cubiertas de la cama, agitándolas furiosamente.

También el diablo imitaba el sonido de un martillo sobre unos clavos contra el suelo y atado un barril con aros de hierro; tocaba un tambor en la mesa o la chimenea, cantando con una voz aguda.

Y el Cura en repetidas ocasiones sintió una mano mostruosa y enorme, que le tocó la cara o ratones que corrían por todo su cuerpo.

Una noche oyó un ruido como de un enjambre de abejas;

se levantó, encendió la vela, hizo a un lado las cortinas para ahuyentarlos, pero no vio nada.

Varias veces el diablo lo jaló, para arrojarlo de la cama con mucha fuerza…

En el dormitorio, al sentir el vuelo de los murciélagos que bordeaban las vigas sucias, se agarraba a los cubrecamas.

O en el suelo por horas, podía escuchar el golpeteo continuo y exasperante de un rebaño de ovejas.

En la sala, en el comedor, retumbaba el galope de un caballo que se elevaba hasta el techo y luego hacia abajo, con sus cuatro patas, en el suelo.

Estas farsas del infierno fastidiaban mucho al pobre cura de Ars, pero no pudieron derribarlo.

Alrededor de 1820, don Vianney había llevado desde la iglesia hasta la rectoría un viejo lienzo, que representaba la Anunciación.

El cuadro fue colgado en una pared de la escalera.

Entonces diablo se ventiló en esa imagen cubriendola de suciedad.

Hubo que sacarla de allí.

Margherita Vianney, una noche mientras pasaba por la rectoría, oyó al Cura de Ars salir de la habitación antes que nadie e ir a la iglesia. 

Y dijo: 

“Unos minutos más tarde estalló cerca de mi cama un ruido violento, como si cinco o seis hombres hubieran golpeado con fuertes golpes en la mesa o en el gabinete.

Y sentï mucho miedo.

Me levanté y encendí una lámpara, pero vi que todo estaba perfectamente en orden.  

Por lo tanto regresé a mi lecho, pero tan pronto como yo estuve en la cama, se repetía el mismo ruido.

la humiladad y el santo rosario

Me vestí a toda prisa y me dirigí a la iglesia.

Cuando mi hermano llegó a casa, le dije lo que había sucedido y me dijo que era el Demonio.

“Hija mía, no debes temer: es el gruñón. Él no puede hacerte daño. En cuanto a mí, siempre me atormenta de la manera más desquiciada posible.

A veces me agarra de los pies y me arrastra por el cuarto.

Lo hace porque yo convierto muchas almas para el buen Dios”.

El demonio hacía ruidos durante horas, similares a rompimiento de cristales, silbidos y relinchos.

“Que a veces incluso se oye un viento muy violento.

Otras veces me agarra por los pies y me arrastra por toda la habitación”

Un día en 1838, Dionigi Chaland, Bouligneux, un joven estudiante de filosofía, fue admitido en la cámara del Cura de Ars.

A mediados de la confesión, hubo un levantamiento general que sacudió la habitación, incluso el reclinatorio se sacudió como todo lo demás. Se asustó muchísimo.

El cura lo sujetaba por el brazo tratando de tranquilizarlo y le dijo: “No es nada, dijo, es sólo el diablo.”

Cuerpo incorrupto del santo cura de Ars

Era el 23 de febrero de 1857.

Esa mañana don Vianney había comenzado a confesar.

Unos minutos antes de las siete, las personas que pasaron por la vicaría vieron llamas que salían de la habitación del cura.

Corrieron a avisarle cuando se encontraba por el confesionario para ir a celebrar la misa.

El cura le entregó la llave, para que fueran a apagarlo y respondió con calma:   

–       “El Gruñón está furioso. Al no poder atrapar al pájaro le prende fuego a su jaula”

Las obsesiones diabólicas disminuyen en número e intensidad, más el Santo envejeció.

El espíritu de la oscuridad, incapaz de disminuir el valor del alma heroica, desalentado, renunció a la lucha; o 

O Dios dispuso que esta vida tan hermosa, tan pura, tan tranquila en apariencia, a pesar de la evidencia interna, se llenara de una profunda paz.

Desde 1855 hasta su muerte, don Vianney ya no fue tan atormentado por el diablo durante la noche.

El sueño seguía siendo muy difícil, aunque se detuvieron los ataques, lo cogió una tos persistente, que era suficiente para mantenerlo despierto.

Esto no le impide, sin embargo, su rendimiento sin fin para el ministerio de la confesión.

“Mientras yo pueda dormir una hora o media hora durante el día, dijo, me gustaría comenzar mi trabajo.”

Esta hora o esta media hora, se la pasaba en su habitación, justo después del almuerzo.

Acostado en el colchón, tratando de conciliar el sueño, pero incluso estos breves momentos el demonio aprovechaba, a veces para molestarlo.

Por último, el Maligno nunca regresó, y estaba seguro de que don Vianney veía con pesar un alejamiento “como compañero”

Ni siquiera le preocupaba en su agonía, lo que en cambio hizo con otros Santos.

Incluso antes de terminar su prueba terrenal, el Cura de Ars había infligido una derrota final de Satanás.

10 enseñanzas del cura de Ars tras sus combates con el demonio

Verifique:

  1. No imagine que exista un lugar en la tierra donde podamos escapar de la lucha contra el demonio; si tenemos la gracia de Dios, que nunca nos es negada, podemos siempre triunfar.
  2. Como el buen soldado no tiene miedo del combate, así el buen cristiano no debe tener miedo de la tentación. Todos los soldados son buenos en el campamento, pero es en el campo de batalla que se ve la diferencia entre corajudos y cobardes.
  3. El demonio tienta solamente las almas que quieren salir del pecado y aquellas que están en estado de gracia. Las otras ya le pertenecen, no precisa tentarlas.
  4. Una santa se quejó a Jesús después de la tentación, preguntándole: «¿dónde estabas, mi Jesús adorable, durante esta horrible tempestad?» A lo que Él le respondió: «Yo estaba bien en medio de su corazón, encantado en verla luchar».
  5. Un cristiano debe siempre estar listo para el combate. Como en tiempo de guerra, tiene siempre centinelas aquí y allí para ver si el enemigo se aproxima. De la misma manera, debemos estar atentos para ver si el enemigo no está preparándonos trampas y, si él viene a tomarnos de sorpresa…
  6. Tres cosas son absolutamente necesarias contra la tentación: la oración, para aclararnos; los sacramentos, para fortalecernos; y la vigilancia para preservarnos..
  7. Con nuestros instintos la lucha es raramente de igual a igual: o nuestros instintos nos gobiernan o nosotros gobernamos nuestros instintos.¡Qué triste es dejarse llevar por los instintos! Un cristiano es un noble; él debe, como un gran señor, mandar en sus vasallos.
  8. Nuestro ángel de la guarda está siempre a nuestro lado, con la pluma en la mano, para escribir nuestras victorias. Precisamos decir todas las mañanas: «Vamos, mi alma, trabajemos para ganar el Cielo».
  9. El demonio deja bien tranquilo a los malos cristianos; nadie se preocupa con ellos, mas contra aquellos que hacen el bien él suscita mil calumnias, mil ofensas.
  10. La señal de la cruz es temida por el demonio porque es por la Cruz que escapamos de él. Es preciso hacer la señal de la cruz con mucho respeto. Comenzamos por la cabeza: es el principal, la creación, el Padre; después el corazón: el amor, la vida, la redención, el Hijo; por último, los hombros: la fuerza, el Espíritu Santo. Todo nos recuerda la cruz. Nosotros mismos estamos hechos en forma de cruz.