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282 PARÁBOLA DEL RICO NECIO


249 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Jesús está en una de las colinas de la ribera occidental del lago

Ante sus ojos se muestran las ciudades o los pueblos diseminados por las riberas de una u otra orilla;

pero, exactamente debajo de la colina, están Magdala y Tiberíades:

la primera, con su barrio de lujo, lleno de jardines,

separado netamente de las pobres casas de los pescadores, campesinos y gente humilde,

por un pequeño torrente que ahora está completamente seco;

la otra, espléndida en todas sus partes, es una ciudad que ignora todo lo que sea miseria y decadencia;

ríe, bonita y nueva, bajo el sol, frente al lago.

Entre ambas ciudades, las huertas, pocas pero bien cuidadas, de la breve llanura,

y luego la ascensión de los olivos a la conquista de las colinas.

A espaldas de Jesús, desde esta cima, se ve el paso de forma de silla de montar del monte de las Bienaventuranzas,

por cuya base discurre el camino de primer orden que va desde el Mediterráneo hasta Tiberíades.

Quizás por esta cercanía de un camino principal muy transitado,

Jesús ha elegido esta localidad a la que las personas pueden llegar desde muchas ciudades del lago

o de la zona interna de Galilea,

y desde la cual, cuando anochece, es fácil volver a las propias casas

o hallar alojamiento en muchos pueblos.

Y la temperatura es moderada, debido a la altura y a los árboles agrestes que en la cima han sustituido a los olivos.

Efectivamente, hay mucha gente además de los apóstoles y discípulos.

Gente que tiene necesidad de Jesús para la salud, para pedir consejos;

gente que ha venido por curiosidad; gente traída por amigos o que ha venido por espíritu de imitación.

En fin, mucha gente.

Las jornadas, que ya no son caniculares sino que tienden a las enervadas gracias del otoño,

invitan más que nunca a peregrinar en busca del Maestro.

Jesús ha curado ya a los enfermos y ha dirigido su palabra a la gente.

Ha hablado ciertamente sobre el tema de las riquezas adquiridas con injusticia,

sobre el desapego de la riqueza, requerido en todos para ganarse el Cielo,

indispensable en quien quiere ser discípulo suyo.

Ahora está respondiendo a las preguntas de algunos discípulos ricos, que están un poco  turbados por estas cosas.

El escriba Juan dice:

–        ¿Entonces debo destruir lo que tengo, despojando a los míos de lo suyo?

Jesús responde:

–        No.

Dios te ha dado unos bienes.

Haz que sirvan a la Justicia y sírvete de ellos con justicia.

O sea, socorre con esos bienes a tu familia: es un deber;

trata con humanidad a los siervos: es caridad;

favorece a los pobres;

ofrece tu ayuda para aliviar las necesidades de los discípulos pobres.

Obrando así, tus riquezas no te serán motivo de tropiezo; antes bien, te servirán de ayuda.

Luego, dirigiéndose a todos, dice:

–        En verdad os digo que puede correr el mismo riesgo de perder el Cielo,

por amor a las riquezas hasta el más pobre de mis discípulos, sacerdote mío,

si falta a la justicia haciendo pactos con el rico.

El rico y malvado intentará muchas veces seduciros con donativos para teneros de su parte

y para que consintáis su modo de vivir y su pecado.

Y habrá ministros míos que cedan a la tentación de los donativos.

No debe ser así

Aprended del Bautista.

Poseía, sin ser ni juez ni magistrado, la perfección de ambos indicada por el Deuteronomio:

«No harás acepción de personas, no aceptarás donativos, que ciegan los ojos de los prudentes

y alteran las palabras de los justos».

Demasiadas veces el hombre deja embotar el filo de la espada de la justicia, con el oro que un pecador extiende encima.

No, no debe ser así.

Sabed ser pobres, sabed saber morir,

pero no pactéis nunca con el pecado; ni siquiera con la disculpa de usar el oro en pro de los pobres.

Es oro maldito, no les acarrearía ningún bien; es oro de pacto infame.

Sois constituidos discípulos para ser maestros, médicos y redentores.

¿Qué seríais si os hicierais aprobadores del mal por interés?

Maestros de mala ciencia, médicos que quitan la vida al enfermo,

cooperadores en la ruina de los corazones, en vez de redentores.

Uno de entre la multitud se abre paso,

y dice:

–        No soy discípulo, pero te admiro.

Responde, pues, a esta pregunta: ¿Puede uno retener el dinero de otro?

–         No, hombre;

es hurto, igual que quitarle la bolsa a un viandante.

–       ¿También cuando es dinero de la familia?

–        También.

No es justo que una persona se apropie del dinero de la comunidad.

–        Entonces, Maestro…

Ven a Abelmaín, en el camino de Damasco.

Manda a mi hermano que reparta conmigo la herencia de nuestro padre,

muerto sin haber dejado escrita palabra alguna.

Se ha quedado con toda.

Considera, además, que somos gemelos, nacidos de un primer y único parto.

Tengo, pues, los mismos derechos que él.

Jesús lo mira y dice:

–        Es una triste situación.

Está claro que tu hermano no se está comportando bien.

De todas formas, lo único que puedo hacer es orar por ti.

Y más aún, por él, para que se convierta.

Y puedo ir a tu ciudad a evangelizar y así tocar su corazón.

No me pesa el camino, si puedo poner paz entre vosotros.

El hombre salta encolerizado:

–        ¿Y para qué me sirven tus palabras?

¡Mucho más que palabras hace falta en este caso!

–        Pero no me has dicho que le ordene a tu hermano que…

–        Mandar no es evangelizar.

La orden siempre va unida a una amenaza.

Amenázalo con hacerle algún mal a su físico, si no me da lo mío.

Puedes hacerlo.

De la misma forma que devuelves la salud, puedes inducir la enfermedad.

–         Hombre, he venido a convertir, no a herir.

Si tienes fe en mis palabras hallarás paz.

–       ¿Qué palabras?

–        Te he dicho que oraré por ti y por tu hermano, para consuelo tuyo y conversión suya.

–        ¡Cuentos! ¡Cuentos!

No soy tan simplón como para creer en ellos.

Ven y ordena.

Jesús, cuya actitud era mansa y paciente, adquiere un aspecto majestuoso y severo.

Se yergue -antes estaba un poco curvado hacia este hombre bajo, corpulento y encendido de ira,

Y dice:

–        ¿Hombre, ¿Quién me ha constituido juez y árbitro entre vosotros?

Ninguno.

De todas formas, para zanjar una división entre dos hermanos, había aceptado ir,

para ejercer mi misión de pacificador y redentor.

Si hubieras creído en mis palabras, al regreso a Abelmaín habrías encontrado ya convertido a tu hermano.

No sabes creer.

Y no se te dará e1 milagro.

Si hubieras podido ser el primero en hacerte con el tesoro, te habrías quedado con él

y le habrías dejado sin nada a tu hermano;

porque en verdad, de la misma forma que habéis nacido gemelos,

tenéis gemelas las pasiones.

Y tanto tú como tu hermano tenéis un solo amor: el oro, una sola fe: el oro.

Quédate, pues, con tu fe.

Adiós.

El hombre se marcha maldiciendo a Jesús, con escándalo de todos, que querrían darle un escarmiento.

Pero El se opone.

Dice:

–        Dejad que se marche.

¿Por qué queréis mancharos las manos pegando a un hombre brutal?

Yo perdono porque está poseído por el demonio del oro que lo pervierte.

Perdonad también vosotros.

Oremos más bien por este infeliz,

para que vuelva a ser un hombre de alma adornada de libertad.

–        Es cierto.

Su avaricia le ha puesto incluso una cara horrenda.

–        ¿Has visto?

Se preguntan unos a otros los discípulos y la gente que estaba cerca del avaro.

–        ¡Es verdad!

        ¡Es verdad!

–        No parecía el mismo de antes.

–        Sí.

Y luego, cuando ha rechazado al Maestro y que casi le ha pegado mientras lo maldecía,

su cara era de demonio.

–        Un demonio tentador.

Estaba tentando al Maestro a la maldad.  

Jesús dice:

–      Escuchad

Verdaderamente las alteraciones del alma se reflejan en la cara

Es como si el demonio aflorase a la superficie de la persona poseída.

Pocos son los que son demonios y no dejan ver eso que en realidad son,

con hechos o  con el aspecto.

Y estos pocos son los perfectos en el mal,

los perfectamente poseídos.

Por el contrario, el rostro del justo es siempre hermoso, aunque físicamente sea deforme,

por una belleza sobrenatural que se expande de dentro hacia afuera;

siendo así que -y no es una forma de hablar, sino cosas reales- observamos en quien no está

contaminado de vicios, una frescura incluso en su carne.

El alma está en nosotros y nos abraza por completo.  

Y el hedor de un alma corrompida corrompe también el cuerpo,

JUDAS CON POSESIÓN DIABÓLICA PERFECTA (este actor se le parece un poco, porque el apóstol era  más hermoso)

Esto NO es lenguaje figurado…

La misericordia de Dios nos protege de muchas cosas y la maldad REAL que nos rodea,

ABBA no permite que la veamos porque no lo soportaríamos.

Pero para los que ya están entrenando sus sentidos espirituales,

PREPÁRENSE

porque todas las películas de muertos vivientes se quedan cortas.  Los leprosos espirituales por la lujuria, se ven más o menos así y éste está guapo...  

y si los racistas pudieran verse como en realidad SON,

desearían tener la belleza de lo que más odian, porque no sólo se ven asquerosos, 

su HEDOR es insoportable.  

El cuerpo físico se lo van a comer los gusanos;

el CUERPO ESPIRITUAL

Cuerpo, alma y espíritu que están unidos en el cerebro y sus funciones son coordinadas por las neuronas…

es el que debemos  ejercitar SIN CESAR,

para ser aceptables un poco a nosotros mismos…

Porque cuando admiramos por primera vez a nuestro ángel custodio

y aspiramos su perfume celestial,

tenemos un ligero bosquejo de la majestuosa Belleza divina de Jesús…

Hasta que lo conocemos bien…

Y constatamos cada vez más, nuestra patética miseria…

el MARTIRIO ES EL ÚNICO QUE NOS DEVUELVE,

la perfección con que Dios nos creó…

«SU DIOS ES MI DIOS» Uno de los 21 ejecutados por ISIS no era Cristiano Copto. Se volvió Cristiano al ver la inmensa FE de los otros 20 mártires. Como no negó a Jesucristo, también fue decapitado y llegó al Cielo, con boleto express.

Y nos abre inmediatamente el Cielo…

mientras que el perfume de un alma pura preserva.

El alma corrompida impulsa a la carne a pecados obscenos.

Y éstos avejentan y deforman;

el alma pura impulsa a la carne a una vida pura.

Y ello conserva la lozanía y comunica majestuosidad.

Haced que en vosotros permanezca la juventud pura del espíritu.

Pentecostés: el Bautismo de Fuego, con el Poder del Espíritu Santo

O que resucite si la perdisteis.

Y estad atentos a guardaros de todo apetito desenfrenado,

tanto de sensualidad como de poder.

La vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posee; 

ni ésta ni mucho menos la otra, la eterna.

Depende de su forma de vivir.

Y, con la vida, la felicidad en esta tierra y en el Cielo.

Porque el vicioso no se siente nunca feliz, realmente feliz;

pero el virtuoso siempre, con una felicidad celeste, aunque sea pobre y esté solo.

Ni siquiera la muerte impresiona al virtuoso, porque no siente culpas ni remordimientos,

que le hagan temer el encuentro con Dios.

Ni añoranzas de lo que deja en esta tierra.

Él sabe que en el Cielo está su tesoro, de forma que, como quien va a recibir la herencia

que le corresponde -herencia santa además-, se encamina dichoso y diligente al encuentro

de la muerte, que le abre las puertas de aquel Reino en que está su tesoro.

Empezad inmediatamente a acumular vuestro tesoro.

Ya desde la juventud los que sois jóvenes.

Trabajad  incansablemente, vosotros ancianos, que por la edad tenéis más cercana la muerte;

y, puesto que la muerte es plazo ignorado.

Y frecuentemente sucede que fallece antes el niño que el anciano,

no aplacéis el trabajo de haceros un tesoro de virtudes y buenas obras en la otra vida,

para que no os llegue la muerte sin que hayáis acumulado un tesoro de méritos en el Cielo.

Hay muchos que dicen:

«¡Soy joven y fuerte!

Por ahora gozaré en la tierra. Más adelante me convertiré».

¡Gran error! 

Escuchad esta parábola.

Un hombre rico había obtenido mucho fruto de sus campos.

Verdaderamente una cosecha portentosa.

Entonces se puso a contemplar, dichoso,

toda esta exuberancia que se acumulaba en sus campos y en sus eras

y que no cabía en los graneros;

tanto que ocupaba improvisados cobertizos y hasta habitaciones de la casa.

Y dijo: «He trabajado como un esclavo, pero la tierra no me ha defraudado.

He trabajado por diez cosechas.

Ahora quiero descansar otros tantos años. 

¿Cómo haré para dejar bien acondicionada toda esta recolección?

No quiero vender una parte, porque me auto-obligaría a  trabajar,

para cosechar otra vez el año que viene.

Ya sé: voy a derruir mis graneros y voy a hacer otros más grandes,

de forma que quepa todo lo cosechado y todos mis bienes;

luego diré a mi alma:

“¡Oh, alma mía, tienes acumulados bienes para muchos años.

Descansa, pues. Come, bebe, goza»‘.

Éste, como muchos, confundía el cuerpo con el alma, mezclaba lo sagrado con lo profano;

porque la verdad es que en las comilonas y el ocio el alma no goza antes bien, languidece.

Éste también, como muchos tras la primera buena cosecha en los campos del bien,

se paraba, pareciéndole que había hecho todo.

¿No sabéis que cuando se pone la mano en el arado es necesario perseverar,

uno, diez, cien años,

todo lo que dure la vida, porque detenerse es delito hacia uno mismo?

Efectivamente, uno se niega una gloria mayor.

¿Y no sabéis que es retroceder?

En efecto, quien se detiene,

«El fruto del silencio, es la Oración. El fruto de la Oración, es la FE; el fruto de la Fe, es el Amor; el fruto del Amor, es el Servicio y el fruto del Servicio, es la Paz.» Teresa de Calcuta

generalmente no sólo no sigue adelante, sino que se vuelve para atrás.

El tesoro del Cielo tiene que aumentar año tras año para ser bueno

porque, si es cierto que la Misericordia será benigna con quien tuvo pocos años para atesorar,

cierto es también que no será cómplice de los perezosos que, disponiendo de larga vida, hacen poco.

Es un tesoro en continuo aumento.

Si no, deja de ser fructífero para hacerse pasivo.

Y ello va en detrimento de una inmediata paz del Cielo.

Dios dijo al necio:

«Hombre necio, que confundes el cuerpo y los bienes de la tierra con lo que es espíritu

y de una gracia de Dios te procuras un daño:

has de saber que esta misma noche se te pedirá el alma y te será arrebatada.

y el cuerpo yacerá inerte.

¿De quién va a ser cuanto has preparado?

¿Podrás llevártelo contigo? No.

Dejarás la tierra y vendrás a mi presencia desnudo de terrenas recolecciones

y de obras espirituales, y serás pobre en la otra vida.

Mejor hubiera sido para ti hacer con tus cosechas Obras de Misericordia para el prójimo

y para ti mismo, pues siendo misericordioso con los demás lo hubieras sido también con tu alma.

Y, en vez de nutrir pensamientos ociosos, cultivar actividades que te hubieran acarreado un 

honesto provecho para tu cuerpo y grandes méritos para tu alma, hasta que Yo te hubiera llamado».

Y el hombre murió durante la noche y fue severamente juzgado
En verdad os digo que esto es lo que le sucede a quien atesora para sí

y no se enriquece ante los ojos de Dios.

Ahora marchaos.

Y haced tesoro con la doctrina que se os da.

La paz sea con vosotros.

Jesús bendice y se retira con apóstoles y discípulos a una espesura del bosque

para comer y descansar.

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203 LA CONVERSIÓN DE DIMAS


203 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Han emprendido el regreso de la gira por tierras fenicias.

La comitiva se va adentrando cada vez más por unos valles que acometen el monte por caminos difíciles, pedregosos, estrechos.

Y suben y bajan, perdiendo horizontes, recuperándolos de nuevo, hasta que llegan a un valle profundo;

por una  bajada inclinadísima por la que, como dice Pedro, sólo la cabra se siente a gusto.

Luego se internan en el bosque para atravesarlo y bajar al valle donde está el camino que los llevará a Judea.

Se encuentran con peregrinos que van a Jerusalén, para la Fiesta de Pentecostés.

También con la caravana de una novia..

Entonces se paran a descansar y a comer junto a un manantial muy rico de aguas.

En un prado donde se detienen para comer, cerca del grupo apostólico…

Dos hombres conversan acerca de la riqueza que rodea al que será un fastuoso matrimonio, digno de la hija de un rey

Hay otras personas, diseminadas por los prados y las arboledas comiendo, como Jesús y los suyos.

Debe ser un lugar de descanso especialmente apreciado, por estar resguardado del viento y por disponer de prados esponjosos y agua.

Son peregrinos que van hacia Jerusalén, viajeros que se dirigen al Jordán, mercaderes de corderos destinados al Templo, pastores con sus rebaños.

Algunos hacen el viaje en cabalgaduras; la mayoría, a pie. 

Jesús dice. 

–     En el sitio al que vamos hablaré Yo.

Llega también la caravana nupcial toda ataviada festivamente.

Resplandecientes objetos de oro se entreven bajo el velo que envuelve a la novia, que apenas ha dejado de ser niña.

A su lado van dos matronas llenas de resplandores de pulseras y collares.

 Un hombre – quizás es el paraninfo – y dos siervos.

Han venido montados en asnos llenos de borlas y cascabeles.

Y ahora se retiran a un ángulo apartado para comer, como si tuvieran miedo a que la mirada de los presentes profanara a la novia.

El paraninfo monta guardia amenazador, mientras las mujeres comen.

Han despertado una viva curiosidad.

En efecto, con la disculpa de pedir sal, un cuchillo o un chorrito de vinagre; siempre hay alguno que se acerca a uno u otro;

para preguntar si conocen a la novia, si saben a dónde se dirige y otras muchas cosas interesantes de este tipo…

Hay uno que sabe de dónde viene y a dónde va.

Además parece muy contento de contarlo todo, estimulado por otro, que le alegra cada vez más la campanilla, echando en su copa vino generoso.

Salen a relucir a veces hasta los aspectos más secretos de las dos familias, del ajuar que la novia lleva en esos dos baúles…

o de las riquezas que esperan en la casa del novio, etc. etc.

Se sabe así que la novia es hija de un rico comerciante de Joppe y que se casa con el hijo de un rico comerciante de Jerusalén.

Que el novio se ha adelantado para ir adornando la casa nupcial, ante la inminencia de su llegada.

Y que el que la acompaña, el amigo del novio, es también hijo de un comerciante;

de Abraham, el que trabaja diamantes y otras gemas.

Mientras que el novio es orfebre y el padre de la novia es mercader de lana, telas, alfombras, cortinas…

Dado que el hablador está cerca del grupo apostólico,

Tomás oye y pregunta:

–     ¿Es Natanael de Leví el novio?

–     Sí, sí, es él.

¿Lo conoces?

–     Conozco bien a su padre…

Por una serie de tratos que hemos hecho; un poco menos a Natanael.

¡’Nupcias ricas!

–     ¡Y novia venturosa!

Cubierta de oro.

Abraham, pariente de la madre de la novia y padre del amigo del novio, ha hecho honor a su persona.

Y lo mismo el novio y su padre.

Se dice que en aquellas cajas hay un valor de muchos talentos de oro.

Pedro acompaña su admiración, con un significativo silbido. 

Y exclama

–     ¡Caramba!

Voy a ver más de cerca si la mercancía principal corresponde al resto. 

Y se levanta, junto con Tomás, para ir a dar una vueltecita en torno al grupo nupcial. 

Miran con detenimiento a las tres mujeres que son un amasijo de ropajes y velos,

bajo los cuales sobresalen manos y muñecas enjoyeladas o se traslucen brillos de pendientes y collares. 

Miran también al jactancioso personaje que tan matón se muestra; que parece debiera rechazar un asalto de corsarios contra la doncellita.

Mira también mal a los dos apóstoles.

Pero Tomás le ruega que salude de parte de Tomás, apodado Dídimo, a Natanael de Leví…

Y así se instaura la paz, hasta el punto de que mientras él habla,

la novia halla la manera de provocar admiración;

poniéndose en pie, de forma que manto y velo tengan su caída normal y quede patente toda la belleza de su cuerpo…

Y la elegancia de sus vestiduras, con toda su riqueza idolátrica.

Tendrá como mucho quince años. ¡Y qué ojos tan astutos!…

Se mueve con embeleso a pesar de la desaprobación de las matronas.

Se suelta las trenzas y se las vuelve a fijar con la ayuda de valiosas horquillas.

Se aprieta su cinturón de pedrería, se desata sus finas sandalias, se las quita y se las vuelve a poner…

Muy bien ceñidas a sus pies menudos, con hebillas de oro

Y mientras, encuentra la manera de mostrar su magnífica melena negra, sus bonitas manos, sus brazos delicados…

Su cintura estrecha, el pecho y las caderas bien modelados, los pies pequeños y perfectos… 

Así como todas las joyas, que tintinean y emiten destellos,

reflejando las últimas luces del día y las llamas de las primeras fogatas.

Pedro y Tomás regresan.

Tomás dice:

–     Es una muchacha bonita.

Pedro contesta haciendo gestos muy significativos.

–     Y una grandísima coqueta.

Lo que pienso es que tu amigo Natanael pronto sabrá que hay alguien que le mantiene caliente la cama…

Mientras él mantiene caliente el oro para trabajarlo.

Y su amigo es un perfecto estúpido:

¡Pues sí que la ha puesto en buenas manos a la novia!… 

 Pedro concluye, mientras se sienta junto a los compañeros

Cuando termina la comida… 

Bartolomé refunfuña:   

–    A mí no me ha gustado ese hombre que le tiraba de la lengua a ese otro estúpido.

En cuanto se enteró de todo lo que quería saber, se fue para el monte…

Estos lugares son peligrosos.

Además, el tiempo es ideal para lances de malhechores: 

Noches de luna, calor extenuante.

Y además, árboles frondosos. ¡Malo!…

Estos lugares son malos y es la ocasión oportuna para que los bandidos den un golpe…

No me gusta este sitio.

Hubiera sido mejor no detenerse. 

Pedro confirma 

–     ¡Y ese imbécil que ha hablado de todas esas riquezas!…

¡Y ese otro, que se hace el héroe y vigila las sombras; pero no ve los cuerpos verdaderos!…

Bueno, pues me voy a quedar vigilando yo donde las fogatas.

¿Quién viene conmigo?

Simón Zelote responde: 

–    Yo, Simón.

Que resisto bien el sueño.

Pasan las horas y quién no ronca, cabecea.

Jesús está en Oración.

Muchos del campo, especialmente los que viajan solos, se han levantado y se han marchado en pequeños grupos.

Quedan unos pastores con sus rebaños, la comitiva nupcial…

La comitiva apostólica y tres mercaderes de corderos que ya están durmiendo.

También la novia duerme ya, con las matronas, dentro de una tienda que les han montado los siervos.

Los apóstoles se buscan un sitio.

Jesús se retira solo, a hacer oración.

Los pastores encienden un fuerte fuego en el centro de la explanada enque están.

Pedro y Simón encienden otra hoguera cerca del sendero de la escarpa;

por la que el hombre que había provocado las sospechas de Bartolomé se había ocultado.

Pasan las horas y… quien no ronca cabecea.

Jesús ora.

El silencio es total.

Parece callar hasta el manantial que resplandece bajo la alta Luna, que ilumina perfectamente la explanada,;

mientras las zonas en pendiente quedan en sombra bajo el tupido follaje.

El perro que cuida los rebaños de unos pastores, gruñe.

Otro se pone alerta y también gruñe.

Un ruido imperceptible viene del bosque…

Otro perro grande de pastor se arquea amenazante.

Un pastor alza la cabeza.

El perro se pone tieso y eriza el pelo de la espalda;

atentísimo, en actitud de defensa y de escucha… 

Tiembla incluso con el gruñido sordo que hierve dentro de él y que se va haciendo más fuerte cada vez.

Simón levanta también la cabeza y da unos jalones a Pedro, que está adormilado.

Un leve rumor proviene del bosque.

El silencio es profundo.

Simón dice a Pedro:

–     Vamos por el Maestro.

El pastor despierta a sus compañeros.

Y el perro está cada vez, más inquieto.

Los apóstoles obedecen al Maestro y van en distintas direcciones.

Mientras, Jesús dice a los pastores:

–     Alimentad el fuego.

Que esté bien fuerte, que haga una llama muy viva.

Los pastores obedecen.Jesús, dado que los ve nerviosos,

dice:

–     No temáis.

No os robarán ni una sola vedija de lana.

Llamad a los que están durmiendo, a todos.

Decidles que vengan aquí sin hacer ruido.

Sobre todo a las mujeres y a los esclavos con los cofres.

Decidles que tal vez se trata de bandidos; pero no lo digáis a las mujeres.

A los hombres, nada más.

En esto llegan los mercaderes y dicen en tono bajo:

-¡    Ay, nos robarán nuestras mercancías y nuestras ganancias! 

Y añaden una verdadera letanía de improperios contra los gobernantes romanos y judíos;

porque no limpian el mundo de ladrones.

Jesús los conforta diciendo:

–     No temáis.

No perderéis ni una sola moneda.

Llegan las mujeres llorando, muy asustadas. 

Y  es que el valiente paraninfo, temblando con un miedo colosal… 

las aterroriza gimoteando:

-¡    Es la muerte!

¡La muerte a manos de los salteadores!

Jesús las consuela también a ellas,

diciendo:

–     No temáis.

No os tocarán ni siquiera con la mirada.

Y las pone en el centro de esta pequeña población de hombres espantados y de animales inquietos.

Jesús los conforta a todos y trata de tranquilizarlos.

Cuando todos se han despertado y se reúnen…

El murmullo del bosque no se puede oír con todo este alboroto.

Pero en el bosque están los bandidos,y se están acercando.

Los asnos rebuznan.

Los perros aúllan.

Las ovejas balan.

Los hombres maldicen.

Y están más aterrorizados que las mujeres.

Jesús está tranquilo, como si nada pasara

El ruido del bosque no se puede escuchar en medio de este alboroto.

Que los bandidos están en el bosque;

 lo denuncian las ramas que se quiebran…

O las piedras que ruedan…

Jesús ordena:

–    ¡Silencio!

Y lo dice en tal forma, que todos callan.

Jesús deja el lugar en que está y se va en dirección al bosque,…

Donde termina el prado, que comienza en el límite de la explanada.

Se vuelve hacia el bosque. con los brazos extendidos y…  

Toda la majestad que asume cuando realiza los grandes milagros...

Y empieza a hablar: 

“La maldita hambre del oro, empuja al hombre a los sentimientos más abyectos…

Con el oro se revela el hombre más que con otras cosas.

Observad cuánto mal siembra este metal con su cautivador e inútil brillo.

Tanta es su naturaleza infernal desde que el hombre es pecador, que Yo creo que el aire del Infierno es de color oro.

El Creador lo había dejado en las entrañas de ese enorme lapislázuli que es la Tierra,

Que existe por su voluntad creadora, para que le fuera útil al hombre con sus sale…

Y para que adornase sus templos.

Pero Satanás, besando los ojos de Eva y mordiendo el yo del hombre, inoculó un sabor maléfico en el inocente metal.

Desde ese momento, por el oro se mata y se peca. 

La mujer, por el oro, se hace coqueta y fácil para el pecado carnal.

El hombre, por él, se hace ladrón, usurpador, homicida, cruel para con su prójimo y para con la propia alma…

Porque la despoja de su verdadera herencia por darse una cosa efímera.

Cruel para con esa alma a la que roba el tesoro eterno, por unas pocas pepitas brillantes, que con la muerte habrán de abandonarse.

Vosotros, que por el oro pecáis, más o menos levemente, más o menos gravemente. 

Vosotros que cuanto más pecáis más os burláis de cuanto os enseñaron vuestra madre y vuestros maestros. 

Es decir, el hecho de que existe un premio y un castigo por las acciones realizadas durante la vida.   

Séptimo Mandamiento: «No robarás…»

¿No pensáis que por este pecado perderéis la protección de Dios, la vida eterna, la alegría?

¿Que tendréis remordimientos, que sentiréis la maldición de vuestro corazón?

¿Que el miedo será vuestro compañero?

¿El miedo al castigo humano, que al fin y al cabo no es nada, comparado con el miedo?

¡¿Santo miedo, al castigo divino, que deberíais tener y no tenéis?!

¿No pensáis que, por vuestros descalabros, si desembocan en verdaderos delitos, podéis sufrir un terrible fin?

¿Y un fin aún más terrible – por ser eterno – por los atropellos cometidos por amor al oro,

aun cuando no hayan producido derramamiento de sangre, si han pisoteado la ley del amor y del respeto al prójimo,

negando ayuda por avaricia al que padece hambre, robando puestos, dinero o en los pesos, por codicia?

No. Esto no lo pensáis. 

Mas bien decís:

«¡Todo eso son patrañas, patrañas que he aplastado bajo el peso de mi oro y ya no existen

«. No son patrañas, son verdades.

No digáis: «Cuando muera, todo se habrá acabado». No.

Entonces todo empezará.

La otra vida no es el abismo sin pensamiento ni recuerdo del pasado vivido y sin aspiración a Dios

que vosotros creéis que será el tiempo de espera de la liberación del Redentor.

La otra vida es espera dichosa para los justos,

espera paciente para los purgantes,

espera horrenda para los réprobos.

Para los primeros, en el Limbo;

para los segundos, en el Purgatorio;

los últimos, en el Infierno.

La espera de los primeros cesará con la entrada en el Cielo siguiendo al Redentor;.

La de los segundos, una vez cumplida aquella hora, se verá más confortada de esperanza. 

Mas los terceros verán lobreguecer su terrible certeza de maldición eterna.

Pensadlo, vosotros que pecáis.

Nunca es tarde para enmendarse.

Cambiad con un verdadero arrepentimiento el veredicto que está siendo escrito en el Cielo para vosotros.

Que el Seol, para vosotros, no sea infierno sino, por voluntad vuestra, al  menos, penitente espera.

No tinieblas, sino crepúsculo de luz.

no angustia, sino nostalgia; no desesperación, sino esperanza.

Marchaos.

No tratéis de luchar contra Dios.

Él es el Fuerte y el Bueno. No pisoteéis el nombre de vuestros padres. 

Escuchad cómo gime ese manantial.

Su gemido es semejante al que desgarra el corazón de vuestras madres, al saber que sois unos asesinos.

Escuchad el silbido del viento en el desfiladero: parece amenazar y maldecir;

como os maldice vuestro padre por la vida que vivís.

Escuchad el quejumbroso alarido del remordimiento en vuestros corazones.

¿Por qué queréis sufrir, si podríais sentiros serenamente satisfechos con lo poco en esta tierra y con el todo en el Cielo?

¡Pacificad vuestro espíritu!

¡Devolved la paz a los que temen, a los que se ven obligados a temeros como a animales feroces!

¡Poned paz en vuestro corazón, desdichados malhechores!

Levantad vuestra mirada al Cielo, separad vuestros labios del venenoso alimento; 

purificaos las manos,

que chorrean sangre fraterna,

purificaos el corazón.

Yo tengo fe en vosotros, por eso os hablo;

aunque todo el mundo os odia y teme…

Yo ni os odio ni os temo; os tiendo la mano para deciros:

«Levantaos.

Venid.

Volved a reintegraros, mansos y hombres, entre los otros hombres».

Un llamado al arrepentimiento a ‘los hombres sin conciencia,

cuyas manos chorrean sangre fraterna’.

Y que termina así:

–     Yo no os odio., ni os temo.

Os extiendo la mano y por eso digo a éstos:

“Regresad a donde estabais durmiendo, sin tener rencor contra vuestros hermanos.

Rogad por ellos. Yo me quedo aquí a mirarlos con ojos de amor y os juro que nada os sucederá.

Porque el Amor desarma a los violentos y harta a los avaros.

Sea bendito el Amor. Fuerza verdadera del mundo. Fuerza desconocida y poderosa.

Fuerza que es Dios.

Escondidos en el bosque, los hombres que esperaban obtener un buen botín, están totalmente desconcertados.

Gestas, el líder; está aterrorizado.

Porque una fuerza desconocida lo tiene paralizado…

Su miedo está lleno de ira.

Pero no puede hacer nada.

Su segundo en la banda:

Dimas…

Ha inclinado la cabeza y está llorando.

Cada una de las palabras de Jesús ha tocado su corazón y le ha revelado una gran verdad.

Se siente avergonzado e infinitamente desdichado…

Y volviéndose a todos,

Jesús termina diciendo:

–     Volved.

Volved. No tengáis miedo.

Allí ya no hay bandidos, sólo hombres asustados y hombres que lloran.

Quién llora no hace daño.

Quiera Dios que así permanezcan, como ahora son.

Sería su redención.

Los bandidos se retiran, como si una fuerza invisible los alejara de allí.

Los integrantes de la caravana vuelven a sus lugares.

Todos se quedan reflexionando en lo que han escuchado…

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89 EL PECADO DE HERODES


89 IMITAR A JESÚS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Son los días finales de un otoño que prácticamente ha desaparecido.

A pesar de ser un día verdaderamente helado, con la nieve que cubre con una fina capa, que destella con sus reflejos en todo el paisaje campestre de Aguas Especiosas,

Hay una gran muchedumbre, escuchando atentos la Voz cautivante del Maestro que ha venido del Cielo, a reunir las ovejas dispersas del Pueblo de Israel.

Y desde su improvisado púlpito, Jesús hace llegar la potencia de sus palabras hasta la multitud que tirita de frío,

a pesar de las varias hogueras encendidas en diversos puntos, para paliar las inclemencias del clima invernal, que se impone en toda la campiña…

Y del que sólo escapan un poco, los que están resguardados en los galerones, de la finca campestre de Lázaro.

Jesús dice:

«Dios da a cada uno lo necesario. Esto es verdad. ¿Qué le es necesario al hombre?:

¿La fastuosidad?,¿Un gran número de criados? ¿Tierras de incontables parcelas? ¿Banquetes que de un ocaso vean surgir una aurora?…

No. Al hombre le es necesario un techo, un pan, un vestido; lo indispensable para vivir.

Mirad a vuestro alrededor: ¿Quiénes son los más alegres y los más sanos?, ¿Quién goza de una sana ancianidad serena?…

¿Los que se gozan la vida?… No.

Quienes honradamente viven y trabajan y tienen deseos rectos.

En ellos no hay veneno de lujuria y permanecen fuertes, ni veneno de gula y se conservan ágiles, ni de envidias y están alegres.

Sin embargo, quien ambiciona tener más, cada vez mata su paz y no goza; antes bien,

envejece precozmente, consumida en la llama del odio o del abuso.

Podría unir el Mandamiento de no robar al de no desear lo que a otros pertenece.

Porque efectivamente, el excesivo deseo mueve al hurto: entre uno y otro no media sino un pequeño paso.

¿Que todo deseo es ilícito? No digo esto.

El padre de familia que trabajando en el campo o en un taller, desea asegurar con ello el pan de la prole, ciertamente no peca.

Es más, obedece a su deber de padre.

Más aquel que por el contrario, no desea sino gozar más… y se apropia de lo ajeno para conseguir gozar más, peca.

¡La envidia!… 

Porque ¿Qué es realmente el desear lo ajeno, sino avaricia y envidia? 

La envidia separa de Dios, hijos míos… Y une a Satanás.

¿No creéis que el primero que deseó lo ajeno fue Lucifer?

Era el más hermoso de los arcángeles. Gozaba de Dios. Debería haberse sentido contento de ello.

Envidió a Dios y quiso ser él Dios y así se convirtió en demonio, el primer Demonio.

Segundo ejemplo: Adán y Eva habían recibido TODO.

Gozaban del paraíso terrestre, gozaban de la amistad de Dios, vivían dichosos con los dones de gracia que Dios les había dado.  

Deberían haberse conformado con eso.

Más, envidiaron de Dios su conocimiento del Bien y del Mal…

Y fueron expulsados del Edén, resultando proscritos no gratos a Dios, los primeros pecadores.

Tercer ejemplo: Caín tuvo envidia de Abel por su amistad con el Señor. Y fue el primer asesino.

María, la hermana de Aarón y de Moisés, tuvo envidia de su hermano y fue la primera leprosa de la historia de Israel.

Podría iros conduciendo a través de toda la vida del pueblo de Dios…

Y veríais que el deseo inmoderado, hizo de quien lo tuvo un pecador y fue causa de castigo para el pueblo;

porque los pecados de los particulares se acumulan y provocan los castigos de las naciones,

de la misma forma que unos granos y otros, reunidos a otros, de arena; acumulados durante siglos y siglos,

provocan desprendimientos de tierra que sepultan centros habitados y a quienes en ellos viven.

Frecuentemente os he puesto a los niños como ejemplo, porque son sencillos y confiados.

Hoy os digo: imitad a los pájaros en su libertad respecto a los deseos.

Mirad: es invierno, poca comida hay en los huertos, ¿Se preocupan acaso, de acumularla durante el verano?

No, sino que confían en el Señor; saben que siempre podrán hacerse con un pequeño gusanito, un grano, una miguita,

una araña o una mosquita posada sobre el agua, para su buche.

Saben que no les faltará una chimenea caliente o una vedija de lana, para refugiarse durante el invierno.

Como saben que llegado el tiempo en que les sea necesario disponer de heno para sus nidos y de mayor cantidad de alimento para la prole,

habrá heno fragante en los prados y jugoso alimento en los árboles frutales y en los surcos.

Y habrá también riqueza de insectos en el aire y en la tierra; cantan suavemente:

«Gracias, Creador, por cuanto nos das y por cuanto nos darás»

Preparados ya a entonar a pleno pulmón, cantos de alabanza; cuando llegada la época del celo, gocen de la esposa y se vean multiplicados en la prole.

¿Existe criatura más alegre que el pájaro?

Y sin embargo, ¿Qué es su inteligencia comparada con la del hombre?: como un trozo de sílice respecto a un monte. 

Y a pesar de ello, os enseña.

En verdad os digo que posee la alegría del pájaro el que vive sin deseo impuro.

Éste se fía de Dios y lo siente como Padre; sonríe al día naciente y a la noche que desciende, porque sabe que el Sol es su amigo y que la noche lo provee de alimento.

Mira sin rencor a los hombres y no teme sus venganzas, porque no les perjudica en modo alguno;

no se inquieta ni por su salud ni por su sueño, porque sabe que una vida honesta mantiene lejos las enfermedades y proporciona dulce descanso;

no teme en fin, la muerte, porque sabe que habiendo actuado bien, no puede recibir sino la sonrisa de Dios.

Mueren también los reyes y los ricos. No es el cetro lo que aleja la muerte, no es el dinero el que compra la inmortalidad.

Ante el Rey de los reyes y Señor de los señores, ¡Qué ridículas son las coronas y las monedas!

Ante Él sólo tiene valor una vida vivida en la Ley.

¿Qué dicen aquellos hombres que están allí en el fondo? No tengáis miedo de hablar.

Uno de los aludidos contesta:

–     Decíamos: «Antipa ¿De qué pecado es culpable, de hurto o de adulterio?»

Jesús observa:

–     No quisiera que mirarais a los demás, sino a vuestros corazones.

Os digo, no obstante, que Antipa es culpable de idolatría por adorar a la carne más que a Dios.

Es culpable de adulterio, de hurto, de deseos ilícitos. Y pronto, lo será de homicidio.

–     ¿Lo salvarás, Tú, el Salvador?

–     Yo salvaré a los que se arrepientan y vuelvan a Dios.

Los impenitentes no tendrán redención.

–     Has dicho que es ladrón. ¿Qué ha robado?

–     La mujer a su hermano.

El hurto no es sólo de dinero.

Hurto es también, quitar el honor a un hombre, la virginidad a una joven, la mujer a su marido,

de la misma forma que lo es el quitarle un buey o frutos de los árboles al vecino.

Y el hurto, agravado por la libídine o por el falso testimonio, se aumenta con el adulterio, con la fornicación o con la mentira.

–     Y si es una mujer la que se prostituye ¿Qué pecado comete?

–     Si está casada, de adulterio y de hurto respecto al marido. Si es núbil, de impureza y de hurto respecto a sí misma.

–     ¿Hurto a sí misma? ¡Pero si da algo que es suyo!

–     NO.

Nuestro cuerpo lo ha creado Dios para ser templo del alma, que es templo de Dios.

Por tanto, debe ser conservado honesto; si no, el alma se ve despojada de la amistad con Dios y de la vida eterna».

–     ¿Entonces una meretriz ya no puede pertenecer sino a Satanás?

–     Todo pecado es prostitución con Satanás.

El pecador, como la prostituta, se da a Satanás por amores ilícitos, esperando sucias ganancias de ello.

Grande, grandísimo es el pecado de prostitución, que hace a quien lo comete semejante a un animal inmundo.

Pero, creedlo, no es menor cualquier otro pecado capital. ¿Qué diré de la idolatría?

¿Qué del homicidio?

Y no obstante, Dios perdonó a los israelitas después del becerro de oro; perdonó a David después de su pecado, que era doble.

Dios concede el perdón a quien se arrepiente.

Sea el arrepentimiento proporcional al número y a la magnitud de las culpas.

Y Yo os digo que a quien más se arrepiente, más le será perdonado; porque el arrepentimiento es una forma de amor, de operante amor.

Quien se arrepiente le dice a Dios con su arrepentimiento: «No puedo tolerar tu enojo, porque te amo y quiero ser amado».

Y Dios ama a quien lo ama.

Por tanto, Yo digo: cuanto más ama uno, más es amado. Quien ama totalmente tiene todo perdonado.

Y ésta es una verdad.

Podéis iros.

Pero antes quiero que sepáis que a la entrada del pueblo hay una viuda, cargada de hijos, en la más absoluta de las hambres.

La han echado de casa por deudas y podría decirle «gracias» al patrón por haberla echado solamente.

He hecho uso de vuestros donativos para proveerlos de pan, pero necesitan un lugar donde ampararse.

La misericordia es el sacrificio más grato al Señor. Sed buenos. En su nombre os garantizo el premio.

La gente cuchichea, pide consejo, coteja opiniones…

Entretanto, Jesús cura a uno que estaba casi ciego.

Y escucha a una ancianita que ha venido desde Doco, para rogarle que vaya a ver a su nuera que está enferma.

Es una larga historia de lágrimas.

37 CONVIVIENDO CON EL ENEMIGO


Hago un llamado URGENTE a todo el mundo católico para que el próximo DOMINGO 9 de Agosto se lleve a cabo una jornada de ayuno y oración a nivel mundial con el rezo del rosario de mi Preciosísima Sangre y con el rezo del Exorcismo de San Miguel, de 12:00 am a 6:00 pm, pidiéndole al Padre Celestial por la protección de mis Templos, Santuarios y Lugares Santos, que están siendo destruidos y profanados por las fuerzas del Mal en este mundo.

37 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Es la plaza del mercado de Jericó por la tarde, bajo una prolongada puesta de sol calurosísima, de pleno verano.

Del mercado de la mañana sólo quedan rastros: restos de verduras, montones de excrementos, paja caída de las cestas o de los aparejos de los burros.

Jirones de andrajos… en los que las moscas triunfan en todo y el sol hace fermentar y evaporar hedores y olores de cosas poco agradables.

La vasta plaza está vacía. Sólo algún raro transeúnte, algún vándalo pendenciero que tira piedras a los pájaros de los árboles de la plaza, alguna mujer que va a la fuente… nada más.

Jesús llega por una calle, mira a su alrededor, no ve todavía a nadie.

Pacientemente se apoya en un tronco y espera, encontrando la manera de hablar a los bribones, sobre la caridad que comienza en Dios y desciende del Creador a todas las criaturas.

–     No seáis crueles. ¿Por qué molestáis a los pájaros?

Tienen nidos ahí arriba, tienen a sus pequeñas crías, no hacen daño a nadie, nos proporcionan cantos y limpieza, comiéndose los desperdicios que el hombre deja, los insectos que perjudican las cosechas y la fruta. 

¿Por qué herirlos y matarlos, privando a los pequeñuelos de sus padres y de sus madres, o a éstos de sus pequeñuelos?

Os agradaría que un malvado entrase en vuestra casa y os la destruyera?

O ¿Que os matara a vuestros padres o que os llevara lejos de ellos? No, claro que no os agradaría. Entonces,

¿Por qué hacer a estos inocentes lo que no querríais que os hicieran a vosotros?

¿Cómo podréis el día de mañana no hacer mal al hombre, si de niños os endurecéis el corazón con criaturitas inermes y delicadas como los pajaritos?

Y ¿No sabéis que la Ley dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo»?

Quien no ama al prójimo tampoco puede amar a Dios. Y quien no ama a Dios, ¿Cómo puede ir a su Casa a pedirle algo?

Dios podría decirle, y lo dice en los Cielos: «Vete, no te conozco. ¿Hijo, tú? No. No amas a tus hermanos, no respetas en ellos al Padre que los creó;

por tanto, no eres ni hermano ni hijo, sino un bastardo: hijastro para Dios, hermanastro para los hermanos».

¿Veis cómo ama Él, el Señor eterno?

En los meses más fríos hace que sus pajaritos puedan encontrar llenos los heniles, para que aniden en ellos.

En los meses calurosos les da las sombras de las hojas para protegerlos del sol.

Durante el invierno, en los campos, apenas está el trigo cubierto de tierra y es fácil sacar la semilla y comerla.

En verano, alivian la sed con las frutas jugosas.

Y pueden hacer los nidos bien sólidos y calientes con las pajitas de heno y con la lana que las ovejas dejan en las zarzas.

Y es el Señor. Vosotros, pequeños hombres, creados por Él como los pájaros, por tanto hermanos suyos de creación,

¿Por qué queréis ser distintos de Él, creyendo que os es lícito comportaros cruelmente con estos pequeños animales?

Sed misericordiosos con todos y no privéis de lo justo a ninguno; para con los hombres hermanos y para con los animales, vuestros siervos y amigos.

Y Dios….

Simón dice:

–     ¿Maestro? Judas está llegando.

Jesús termina con:

–       …y Dios será misericordioso con vosotros, dándoos todo cuanto os hace falta, como se lo da a estos inocentes.

Marchaos y llevad con vosotros la paz de Dios.

Jesús se abre paso en el círculo de muchachos, a los que se habían unido algunos adultos…

Y se dirige al encuentro con Judas y Juan, que vienen rápidos por otra calle.

A Judas se le ve jubiloso.

Juan sonríe a Jesús… pero no parece contento en absoluto.  

Cuando se reúnen, Judas dice a Jesús:

–    Ven. Ven, Maestro. Creo que lo hice bien… Pero ven conmigo. En la calle no se puede hablar.

Jesús pregunta:

–   ¿A dónde, Judas?

–    A la fonda. Aparté cuatro habitaciones. ¡Oh! Son modestas, no te asustes.

Lo hice tan solo para poder descansar en un lecho, después de tantos sinsabores. De este calor.

Volver a comer como gentes y no como pajaritos, en el follaje, junto al pozo.

Y hablar también tranquilamente. Hice una buena venta. ¿Verdad, Juan?

Juan asiente sin mucho entusiasmo.

Pero Judas está tan contento de lo que ha hecho que no nota, ni que Jesús se muestra poco contento ante la perspectiva de un alojamiento cómodo, ni la aún menos entusiasta actitud de Juan.

Y continúa su informe:

–    Después de que vendí en más de lo que había pensado me dije: ‘Es justo que tome un poquitín: cien denarios, para dormir y comer.

Si nosotros que siempre hemos comido, estamos agotados; mucho más debe estarlo Jesús. ¡Mi deber es cuidar de que no se enferme mi Maestro!

Deber de amor. Porque Tú me amas y yo también. Hay lugar para todos y para vuestras ovejas. –dice a los pastores- He pensado en todo.

Jesús no dice una palabra. Lo sigue con los demás.

Llegan a una plaza secundaria.

Y Judas extiende su brazo y señala:

–    ¿Veis aquella casa sin ventanas en esa calle y con la puertecilla tan estrecha que parece una hendidura?

Es la casa del orfebre Diomedes. Parece una casa pobre. ¿No es así? Pero adentro hay tanto oro, como para comprar a toda Jericó.

Y ¡Ah! ¡Ah! –Judas ríe con malicia- Y en ese oro se pueden encontrar muchos collares, copas y muchas otras cosas de personas muy influyentes en Israel.

Diomedes. ¡Oh! Todos fingen no conocerlo; pero todos lo conocen. Desde los herodianos, hasta… Bueno…

Todos, son todos. En esa pared lisa y pobre, se podría escribir: ‘Misterio y secreto’ ¡Si hablase!

Juan, nadie se podría escandalizar del modo en cómo hice el trato. Tú te morías, ahogado de vergüenza y de escrúpulos.

Escúchame, Maestro. No vuelvas a mandarme con Juan a ciertos negocios.

Por poco hace que todo saliera mal. No sabe agarrarlas al vuelo. No sabe negar. Y con un astuto como Diomedes, es necesario ser rápidos.

Juan dice entre dientes:

–    Decía cada cosa tan rara y tan… tan…

¡Sí, Maestro! No me vuelvas a mandar. Sólo soy capaz de amar. Yo…

Jesús responde muy serio:

–    Difícilmente tendremos necesidad de ventas semejantes.

Judas señala una edificación muy grande y dice:

–    Allí está la fonda. Ven, Maestro. Yo hablaré, porque es a mí al que conocen.

Entran y Judas habla con el dueño que hace que lleven las ovejas al establo y después conduce a los huéspedes a un salón donde hay esteras para lecho; sillas y una mesa preparada. Se retira al punto.

Judas dice apresurado:

–     Hablemos pronto, Maestro. Mientras los pastores están ocupados en acomodar a sus ovejas.

–    Te escucho.

–    Juan puede decir si soy sincero o no.

–    No lo dudo. Entre honrados no es necesario ni juramento, ni testimonio. Habla.

–    Llegamos a Jericó a la hora de la siesta. Estábamos sudados como animales de carga.

¡Preparé un plan cuando veníamos por el camino! Y primero venimos aquí para descansar; refrescarnos y arreglarnos.

No quería dar a Diomedes la impresión de que tenemos necesidad urgente.

¡Oh! Juan no quería acicalarse con ungüento, ni arreglarse los cabellos. Me costó mucho trabajo convencerlo.

Y cuando ya estábamos descansados y frescos; como dos ricachones en viaje de placer, al atardecer dije: ¡Vámonos!

Y nos fuimos hacia la casa de Diomedes. Cuando estábamos a punto de llegar, le dije a Juan: ‘Tú me secundas. No me desmientas y sé rápido en comprender’

Pero hubiera sido mejor que lo dejara afuera. Para nada me ayudó. Al contrario.

Por buena suerte, soy rápido por los dos y todo salió bien.

En ese momento salía el alcabalero. Usurero y ladrón como todos sus iguales.

Siempre tiene collares que ha arrancado con amenazas y usuras, a los desgraciados a quienes impone una tasa mayor de lo lícito, para poder gozar así de más crápulas y con mujeres.

Es un amigo de Diomedes que compra y vende oro y carne.

Entramos después de que me di a conocer.

Digo entramos, porque una cosa es ir al lugar donde finge trabajar honradamente el oro y otra, bajar al subterráneo donde él hace sus verdaderos negocios.

Es necesario que él lo conozca a uno muy bien, para poder hacer esto.

Cuando me vio me dijo: ‘¿Otra vez quieres vender oro? La situación es muy difícil y tengo poco dinero.’ Su acostumbrado cantar.

Y le respondí: ‘No vengo a vender, sino a comprar. ¿Tienes joyeles de mujeres que sean bonitos; preciosos y de oro puro?

Diomedes quedó estupefacto y preguntó:

–   ¿Quieres una mujer?

–   No te preocupes. No se trata de mí. Se trata de este amigo mío que está comprometido y quiere comprar oro para su amada.

Y aquí, Juan empezó a portarse como un chiquillo.Diomedes lo estaba mirando. Vio que se ponía colorado y como el viejo lujurioso que es,

dijo:

–   ¡Eh! El muchacho solo al oír la palabra ‘prometido’, siente fiebre de amor. ¿Es muy hermosa tu dama?

Le di un puntapié a Juan para despertarlo y hacerle comprender que no hiciera el tonto.

Y respondió con un ‘sí’ tan apagado, que Diomedes comenzó a sospechar.

Entonces yo tomé la palabra:

–    Sí. Hermosa. Y eso no debe importarte viejo. Ella no será jamás del número de mujeres por el que merecerás el infierno.

Es una doncella honesta y en breve será una buena esposa. Saca tu oro. Soy el padrino de bodas y tengo el encargo de ayudar al joven.

Yo soy judío y ciudadano; él es Galileo. ¿O no? ¡Siempre os entregáis por esos cabellos!

–   ¿Es rico?

–    ¡Mucho!

Enseguida fuimos abajo y Diomedes abrió sus cofres y sus tesoros.

Judas se vuelve hacia Juan:

–    Pero di la verdad Juan, ¿No parecía uno estar en el Cielo ante tantas joyas de oro maravillosas y llenas de piedras preciosas?

Gargantillas y collares entretejidos, brazaletes, aretes, redecillas de oro y piedras preciosas para los cabellos; peinetas, broches, anillos…

¡Ah! ¡Qué esplendor! Con mucha calma escogí de aquí y de allá.

Elegí joyas como las de Aglae. Todo tal y como lo tenía en la bolsa y en igual número.

Diomedes estaba aterrado y preguntó:

–   ¿Todavía más? Pero, ¿Quién es éste? Y la novia, ¿Quién es? ¿Acaso una princesa?

Cuando tuve todo lo que quería, dije:

–   ¡El Precio!

¡Oh! ¡Qué letanía de lamentos preparatorios sobre la situación actual; sobre las tasas; los peligros, los ladrones! ¡Oh! ¡Qué letanía de afirmaciones de honradez!

Y luego, la respuesta:

–    Porque se trata de ti, te diré la verdad sin exageraciones. Pero menos no puedo, ni siquiera un dracma. Pido doce talentos de plata. 

–    ¡Ladrón! ¡Vámonos, Juan! En Jerusalén encontraremos uno que sea menos ladrón que éste.

Simulé que salía y corrió detrás de mí.

–    Mi muy grande amigo. Mi amigo predilecto. Ven. Escucha a tu pobre siervo.

No puedo menos. De veras que no puedo. Mira. Hago un verdadero esfuerzo. Me arruino.

Lo hago porque siempre me has brindado tu amistad. Y me has traído buenos negocios. Once talentos. ¿Qué tal?

Es lo que daría si tuviera que comprar este oro a quien tiene hambre. Ni un céntimo menos. Sería como quitarme la sangre de las venas.

¿Verdad que así hablaba? Causaba risa y náuseas.

Cuando vi que se mantenía en el precio, le di el golpe:

–    Viejo sucio. Comprende que no quiero comprar, sino vender.

Judas saca la bolsa y agrega: 

–    Mira. Es hermoso. Oro de Roma y de nueva cuña. Muchos lo querrán.

Es tuyo por once talentos. Lo mismo que pediste por esto. Tú pusiste el precio. Paga tú.

–    ¡Uff! ¡Entonces es una traición! ¡Has traicionado la estima que tenía de ti! ¡Eres mi ruina! ¡No puedo dar tanto!- aullaba- ¡No puedo!

–    Mira que lo llevo a otros.

–    No, amigo.

Y extendía sus manos ganchudas, sobre las joyas de Aglae.

Entonces paga. Yo debería pedir doce talentos, pero me conformo con tu último pedido.

–    No puedo.

–    ¡Usurero! Mira que tengo aquí un testigo que te puede denunciar como ladrón…-y le dije otras virtudes que no puedo repetir porque aquí está este muchacho.

En fin. Como tenía necesidad de vender y de hacerlo pronto. Le hablé al oído y dije una cosita entre él y yo que no observaré. Pues, ¿Qué valor tiene una promesa hecha a un ladrón?

Y cerramos el trato en diez talentos y medio. Llegamos a este acuerdo en medio de lloriqueos y afirmaciones de amistad y… de mujeres.

Y Juan casi se pone a llorar.  

Judas se vuelve hacia el predilecto y le dice:

–     Pero ¿Qué te importa que piensen que eres un vicioso? Basta con que no lo seas.

¿No sabes que el mundo es así y que eres un aborto del mundo? Un joven que no conoce a lo que sabe una mujer. ¿Quién quieres que te crea?

Y si te creen… ¡Oh! ¡No me gustaría que pensasen de mí, lo que pueden pensar de ti, quienes creen que no tienes deseos de mujer!

Judas entrega la bolsa a Jesús y agrega:

–   Mira, Maestro. Tú mismo cuenta.

Después de cerrar el negocio y porque Diomedes me lo dijo, pasé con el alcabalero y le dije: ‘Tómate esta porquería y dame los talentos que Diomedes te dio’.

Así pues por último y cuando me despedí de él, le dije:

–     ‘Acuérdate que el Judas del Templo, no existe más. Ahora soy discípulo de un santo. Disimula no haberme conocido jamás, si en algo estimas el cuello.’

Y por poco se lo tuerzo, porque me respondió de muy mala manera.

Simón pregunta con indiferencia:

–    ¿Qué te dijo?

–    Me dijo: ¿Tú, discípulo de un santo? Jamás lo creeré. O muy pronto veré aquí también al santo, venir para pedirme una mujer.

Diomedes es una vieja alimaña en el mundo. Pero tú eres la joven. Yo todavía podré cambiar, aunque he llegado a ser lo que soy de viejo. Pero tú no cambiarás, porque ya naciste así.»

Judas se vuelve hacia Jesús.

Y remata:

–     ¡Viejo lujurioso! ¡Niega tu poder! ¿Entiendes?

Simón dice:

–    Y como buen griego, dice muchas verdades.

–    ¿Qué insinúas Simón? ¿Lo dices por mí?

–    No. Por todos. Es uno que conoce el oro y los corazones, de la misma manera.

Es un ladrón en todos sus negocios y tiene muy mala fama. Pero se escucha en él la filosofía de los grandes griegos.

Conoce al hombre, animal con siete branquias de pecado. Pulpo que destroza el bien, la honradez, el amor. Tantas otras cosas en sí y en los demás.

–    Pero no conoce a Dios.

–    ¿Y tú se lo querrías enseñar?

–    ¿Yo? ¡Sí! ¿Por que no? Los pecadores son los que tienen necesidad de conocer a Dios.

–    Así es. Pero el maestro debe conocerlo; para poder enseñarlo.

Jesús interviene:

–    Paz, amigos. Ya vienen los pastores.

No perturbemos su corazón con estas peleas entre nosotros. ¿Contaste tú el dinero?

Judas afirma con la cabeza.

–    Es suficiente. Lleva a buen término todas tus acciones; cómo has llevado esta.

Y te lo repito: si puedes, en lo porvenir no mientas. Ni siquiera para realizar una acción buena.

Los pastores entran y Jesús les dice:

–    Amigos, aquí hay diez talentos y medio. Faltan solo diez denarios que Judas tomó para gastos de alojamiento, tomadlos.

Judas pregunta:

–   ¿Lo das todo?

–    Todo. No quiero ni siquiera un céntimo.

Nosotros tenemos la limosna de Dios y de éstos que le buscan honradamente. Y jamás nos faltará lo indispensable. Creedlo.

Tomadlos y sed felices, por causa del Bautista, como lo soy Yo.

Mañana iréis a su prisión, vosotros, Juan y Matías.

Simón y José irán con Elías a contárselo y a darle instrucciones para el futuro.

Elías sabe. Después José regresará con Leví.

El encuentro será dentro de diez días en la Puerta de los Peces, en Jerusalén, al amanecer.

Ahora, comamos y descansemos.

Mañana temprano parto con los míos. No tengo otra cosa que deciros. Más tarde tendréis noticias de Mí.

Y todo se desvanece en el momento en que Jesús parte el pan…

9 EXPULSION DE LOS MERCADERES


9 IMITAR A JESÚS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

 Jesús entra con Pedro, Andrés, Juan y Santiago Felipe y Bartolomé, en el recinto del Templo.

Dentro y fuera hay una grandísima muchedumbre. Son peregrinos que desde todas las partes de la ciudad, llegan en grupos.

Desde el alto de la colina en que está construido el Templo, ven las calles de la ciudad estrechas y retortijadas.

Y un hormiguear de gente.

Parece como si entre el blanco crudo de las casas, hubiera extendido una cinta en movimiento de mil colores.

Sí, la ciudad tiene el aspecto de un juguete singular hecho de cintas multicolores entre dos hilos blancos, convergente todo hacia el punto en que resplandecen las cúpulas de la Casa del Señor.

Pero luego dentro, hay … una verdadera verbena.

Ha sido anulado cualquier tipo de reconocimiento de lugar sagrado.

Hay quien corrige y quien llama, quien contrata los corderos y grita. Lanzando maldiciones por el precio desorbitado de las cosas.

Hay quien empuja hacia los recintos a los pobres animales, que equilibra en lugares toscamente separados con cuerdas o estacas, en cuya entrada está el mercader o propietario, a la espera de los compradores.

Leñazos, balidos, blasfemias, unos que llaman a otros, insultos a los peones que no se muestran solícitos en las operaciones de reagrupamiento y selección de los animales.

Y a los compradores que regatean el precio o que se van.

Mayores insultos a quienes previsores, han traído su propio cordero.

Alrededor de los bancos de los cambistas, otro griterío.

Se entiende que el Templo funciona como una especie de Bolsa Financiera y además bolsa negra.

El valor de las monedas no es fijo.

Hay un precio legal, pero los cambistas imponen otro, apropiándose de una cantidad arbitraria por el cambio de las monedas.

¡Y no se andan por las ramas en las operaciones de usura!…

Cuanto más pobre es uno y viene de más lejos, más los fraudean.

Más a los viejos que a los jóvenes. Y a los que vienen de fuera de Palestina, más que a los viejos.

Unos pobres viejecitos miran una y otra vez su dinerillo ahorrado durante todo el año, sólo Dios sabe con cuánto sacrificio.

Se lo sacan y se lo vuelven a meter junto al pecho cien veces, yendo de uno a otro cambista, terminando por volver con el primero, que se venga de su inicial deserción aumentando la prima del cambio…

Y las monedas de valor abandonan entre suspiros, las manos del propietario y pasan a las garras del usurero para ser cambiadas por monedas de menos valor.

Luego otra tragedia de selección, de cuentas y de suspiros ante los vendedores de corderos; quienes a los viejos medio ciegos, les encasquetan los corderos más míseros.

Una pareja de ancianitos, él y ella empujan a un pobre corderito que los sacrificadores han encontrado defectuoso.

Se entrecruzan por un lado, malos modales y palabrotas; por otro, llanto y ruegos.

 Y el vendedor no se conmueve:

–        Para lo que queréis gastar, galileos, es incluso demasiado lo que os he dado. ¡Marchaos o añadís otros cinco denarios por uno mejor!

El viejecito replica:

–       ¡Por el amor de Dios! ¡Somos pobres y viejos!

¿Quieres impedirnos celebrar la Pascua, que es quizás la última? ¿No te es suficiente lo que has pedido por un animal pequeño?

El mercader responde desdeñoso:

–       Dejad paso, zarrapastrosos. Viene hacia mí José, el Anciano. Me honra con su preferencia.

E inclinándose solícito, cambia la altanería por servilismo.

Diciendo:

–       ¡Dios sea contigo! ¡Ven, escoge!

Uno de los fariseos más poderosos José de Arimatea, entra en el recinto y toma un magnífico cordero.

Pasa vestido pomposamente soberbio, sin mirar a los dos pobrecillos que gimen a la entrada del recinto. Casi los choca al salir con un hermoso cordero que bala.

Jesús viene caminando y se acerca a la escena, de este pequeño drama. 

También ha hecho su compra y Pedro que ha llevado a cabo el trato en lugar de Él, trae un hermoso cordero.

Pedro querría ir enseguida hacia el lugar donde se sacrifica, pero Jesús se desvía hacia los dos viejecitos asustados, llorosos, indecisos; medio arrollados por la muchedumbre e insultados por el vendedor.

Jesús, ES tan alto que la cabeza de los dos abuelitos le llega a la altura del corazón, pone una mano sobre el hombro de la mujer y pregunta:

 –         ¿Por qué lloras, mujer?

La anciana se vuelve y ve a este joven alto, solemne con su hermoso vestido blanco y con su manto también de nieve todo nuevo y limpio.

Piensa que ES un doctor por el vestido, el aspecto y queda totalmente asombrada, porque los doctores y los sacerdotes no hacen caso de la gente, ni tutelan a los pobres contra la avidez de los mercaderes.

Le cuenta por qué lloran.

Jesús se dirige al mercader de los corderos,

 Diciéndole:

–          Cambia este cordero a estos fieles; no es digno del altar. Como tampoco es digno que tú te aproveches de dos viejecitos, porque son débiles y están indefensos.

El mercader lo mira de arriba abajo, sopesándolo con desprecio:

–          ¿Y Tú quién eres?

Jesús responde imperturbable:

–           Un justo.

–           Tu acento y el de tus compañeros dicen que eres galileo. ¿Puede, acaso, haber en Galilea un justo?

–           Haz lo que te digo y sé justo tú.

El mercader incita a sus compañeros:

–           ¡Oíd! ¡Oíd al galileo defensor de los de su condición! ¡Quiere enseñarnos a nosotros, los del Templo!

Y el hombre se ríe y se burla, imitando sarcásticamente la cadencia galilea, que es más melodiosa que la judía.

Se forma un corro de gente.

Y otros mercaderes y cambistas salen en defensa de su colega contra Jesús.

Entre los presentes hay dos o tres rabíes irónicos.

Uno de ellos pregunta lleno de sarcasmo:

–         ¿Eres doctor?

Cuando es necesario, este carisma del Espíritu Santo nos convierte en ‘héroes‘ y así,

el ‘celo apostólico‘ inflama el Corazón divino y…

Jesús responde con firmeza:

–          Tú lo has dicho.

–          ¿Qué enseñas?

–          Enseño esto: a hacer la Casa de Dios casa de oración y no un lugar de usura y de mercado. Esto enseño.

Se le ve terrible a Jesús.

Parece el arcángel puesto en el umbral del Paraíso perdido. No tiene espada llameante en las manos, pero tiene rayos en los ojos-

Y fulmina a los burladores y a los sacrílegos. No tiene nada en la mano, sólo su santa IRA.

Y con ésta, caminando veloz e imponente entre banco y banco, desbarata las monedas tan meticulosamente apiladas por tipos; vuelca mesas grandes y pequeñas

Y TODO CAE con estruendo al suelo, entre un gran ruido de metales y tablas que chocan y gritos de ira, de pánico y de aprobación.

Luego, arrancando de las manos a los mozos de los ganaderos unas sogas con que sujetaban bueyes, ovejas y corderos.

Hace de ellas un azote bien duro, en que los nudos para formar los lazos corredizos son flagelos.

Y lo levanta y lo voltea y lo baja, sin piedad.

El inesperado granizo golpea cabezas y espaldas.

Los fieles se apartan admirando la escena.

Los culpables, perseguidos hasta la muralla externa, se echan a correr dejando por el suelo dinero y detrás animales grandes y pequeños en medio de un gran enredo de piernas, de cuernos, de alas.

Se huye corriendo o volando.

Mugidos, balidos, chillidos de pichones y tórtolas, junto a carcajadas y gritos de fieles detrás de los prestamistas dados a la fuga.

Ahogan incluso el lamentoso coro de los corderos, degollados ciertamente en otro patio.

Acuden sacerdotes, rabíes y fariseos.

Jesús está todavía en medio del patio, de vuelta de su persecución.

Con el azote está todavía en su mano.

Y lo cuestionan:

–        ¿Quién eres?

 –       ¿Cómo te permites hacer esto, turbando las ceremonias prescritas?

–        ¿De qué escuela provienes?

 –       Nosotros no te conocemos, ni sabemos quién eres.

Jesús se yergue majestuoso como nunca.

Ciertamente ES el Dios-Hombre Encarnado. 

Y con Voz potentísima declara:

–         Yo soy Él que puede. Todo lo puedo. Destruid este Templo verdadero y Yo lo levantaré de nuevo para dar gloria a Dios.

No turbo la santidad de la Casa de Dios y de las ceremonias, sois vosotros los que la turbáis permitiendo que su morada se transforme en sede de usureros y mercaderes.

Mi escuela es la escuela de Dios.

La misma que tuvo todo Israel por boca del Eterno que habló a Moisés.

¿NO ME CONOCÉIS? ¡ME CONOCERÉIS!

¿NO SABÉIS DE DONDE VENGO? ¡LO SABRÉIS!

Y volviéndose hacia el pueblo, sin preocuparse ya más de los sacerdotes.

Alto, vestido de blanco, el manto abierto y ondeante tras los hombros, con los brazos abiertos como un orador en lo más vivo de su discurso, dice:

– ¡Oíd, vosotros de Israel! En el Deuteronomio está escrito:

«Constituirás jueces y magistrados en todas las puertas… y ellos juzgarán al pueblo con justicia, sin propender a parte alguna.

No tendrás acepción de personas, no aceptarás donativos, porque los donativos ciegan los ojos de los sabios y alteran las palabras de los justos.

Con justicia seguirás lo que es justo para vivir y poseer la tierra que el Señor tu Dios te dé.

¡Oíd, oh vosotros de Israel! Dice el Deuteronomio:

«Los sacerdotes y los levitas y todos los de la tribu de Leví no tendrán parte ni herencia con el resto de Israel, porque deben vivir con los sacrificios del Señor y con las ofrendas hechas a Él.

NADA tendrán entre las posesiones de sus hermanos, porque el Señor es su herencia».

¡Oíd, oh vosotros de Israel! Dice el Deuteronomio:

«No prestarás con interés a tu hermano ni dinero ni trigo ni cualquier otra cosa. Podrás prestar con interés al extranjero; mas a tu hermano le prestarás, sin interés, aquello de que tenga necesidad.

Esto ha dicho el Señor.

Ahora bien, vosotros mismos veis que sin justicia hacia el pobre sojuzga en Israel. No hacia el justo, sino hacia el fuerte se propende.

Y ser pobre, ser pueblo, quiere decir ser oprimido. ¿Cómo puede el pueblo decir:

«Quien nos juzga es justo» si ve que sólo a los poderosos se les respeta y escucha, mientras que el pobre no tiene quien lo escuche?

¿Cómo puede el pueblo respetar al Señor si ve que no lo respetan los que más deberían hacerlo? ¿Es respeto al Señor la violación de su Mandamiento?

¿Y por qué entonces los sacerdotes en Israel tienen posesiones y aceptan donativos de publícanos y pecadores?

¿Los cuales actúan así, para que les sean benignos los sacerdotes, de la misma forma que éstos actúan así, para tener ricas arcas?

Dios es la herencia de sus sacerdotes.

Para ellos Él, el Padre de Israel, es como en ningún caso Padre.

Y pone los medios para que reciban el alimento como es justo; pero no más de lo que sea justo. No ha prometido a sus siervos del Santuario bolsa y posesiones.

En la Eternidad, por su justicia tendrán el Cielo, ¡Cómo lo tendrán Moisés y Elías y Jacob y Abraham, pero en esta Tierra no deben tener más que vestido de lino y diadema de oro incorruptible: pureza y calidad!

Y que el cuerpo sea siervo del espíritu que es siervo del Dios verdadero. Y no sea el cuerpo señor del espíritu, y contra Dios.

Se me ha preguntado con qué autoridad hago esto. ¿Y ellos?

¿Con qué autoridad profanan el Mandamiento de Dios, y a la sombra de los sagrados muros, permiten usura contra los hermanos de Israel, que han venido para cumplir el mandato divino?

Se me ha preguntado de qué escuela provengo y he respondido: «De la escuela de Dios».

Sí, Israel. Yo vengo y te llevo de nuevo a esta escuela santa e inmutable.

Quien quiera conocer la Luz, la Verdad, la Vida, quien quiera volver a oír la Voz de Dios que habla a su pueblo, venga a Mí.

Seguisteis a Moisés a través de los desiertos, ¡Oh, vosotros de Israel! Seguidme; que Yo os conduzco, a través de un desierto sin duda más dificultoso, hacia la verdadera Tierra Santa.

Por mar abierto al mandato de Dios, a ella os llevo. Levantando mi Signo, os curo de todo mal.

Ha llegado la hora de la Gracia. La esperaon los Patriarcas, murieron esperándola. La predijeron los Profetas y murieron con esta esperanza. La soñaron los justos y murieron confortados por este sueño.

Ha surgido ahora. Venid «El Señor va a juzgar un momento a otro en su pueblo y será misericordioso para sus servidores», como prometió por boca de Moisés.

La gente, arracimada en torno a Jesús, se ha escuchado escucharlo estupefacta.

Luego comenta las palabras del nuevo Rabí y hace preguntas a sus compañeros.

Jesús se dirige hacia otro patio, separado de este por un pórtico.

Los amigos lo siguen …

7 EXPULSION DE LOS MERCADERES


7 IMITAR A JESÚS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

 Jesús entra con Pedro, Andrés, Juan y Santiago Felipe y Bartolomé, en el recinto del Templo.

Dentro y fuera hay una grandísima muchedumbre. Son peregrinos que desde todas las partes de la ciudad, llegan en grupos.

Desde el alto de la colina en que está construido el Templo, ven las calles de la ciudad estrechas y retortijadas.

Y un hormiguear de gente.

Parece como si entre el blanco crudo de las casas, hubiera extendido una cinta en movimiento de mil colores.

Sí, la ciudad tiene el aspecto de un juguete singular hecho de cintas multicolores entre dos hilos blancos, convergente todo hacia el punto en que resplandecen las cúpulas de la Casa del Señor.

Pero luego dentro, hay … una verdadera verbena.

Ha sido anulado cualquier tipo de reconocimiento de lugar sagrado.

Hay quien corrige y quien llama, quien contrata los corderos y grita. Lanzando maldiciones por el precio desorbitado de las cosas.

Hay quien empuja hacia los recintos a los pobres animales, que equilibra en lugares toscamente separados con cuerdas o estacas, en cuya entrada está el mercader o propietario, a la espera de los compradores.

Leñazos, balidos, blasfemias, unos que llaman a otros, insultos a los peones que no se muestran solícitos en las operaciones de reagrupamiento y selección de los animales.

Y a los compradores que regatean el precio o que se van.

Mayores insultos a quienes previsores, han traído su propio cordero.

Alrededor de los bancos de los cambistas, otro griterío.

Se entiende que el Templo funciona como una especie de Bolsa Financiera y además bolsa negra.

El valor de las monedas no es fijo.

Hay un precio legal, pero los cambistas imponen otro, apropiándose de una cantidad arbitraria por el cambio de las monedas.

¡Y no se andan por las ramas en las operaciones de usura!…

Cuanto más pobre es uno y viene de más lejos, más los fraudean.

Más a los viejos que a los jóvenes. Y a los que vienen de fuera de Palestina, más que a los viejos.

Unos pobres viejecitos miran una y otra vez su dinerillo ahorrado durante todo el año, sólo Dios sabe con cuánto sacrificio.

Se lo sacan y se lo vuelven a meter junto al pecho cien veces, yendo de uno a otro cambista, terminando por volver con el primero, que se venga de su inicial deserción aumentando la prima del cambio…

Y las monedas de valor abandonan entre suspiros, las manos del propietario y pasan a las garras del usurero para ser cambiadas por monedas de menos valor.

Luego otra tragedia de selección, de cuentas y de suspiros ante los vendedores de corderos; quienes a los viejos medio ciegos, les encasquetan los corderos más míseros.

Una pareja de ancianitos, él y ella empujan a un pobre corderito que los sacrificadores han encontrado defectuoso.

Se entrecruzan por un lado, malos modales y palabrotas; por otro, llanto y ruegos.

 Y el vendedor no se conmueve:

–        Para lo que queréis gastar, galileos, es incluso demasiado lo que os he dado. ¡Marchaos o añadís otros cinco denarios por uno mejor!

El viejecito replica:

–       ¡Por el amor de Dios! ¡Somos pobres y viejos!

¿Quieres impedirnos celebrar la Pascua, que es quizás la última? ¿No te es suficiente lo que has pedido por un animal pequeño?

El mercader responde desdeñoso:

–       Dejad paso, zarrapastrosos. Viene hacia mí José, el Anciano. Me honra con su preferencia.

E inclinándose solícito, cambia la altanería por servilismo.

Diciendo:

–       ¡Dios sea contigo! ¡Ven, escoge!

Uno de los fariseos más poderosos José de Arimatea, entra en el recinto y toma un magnífico cordero.

Pasa vestido pomposamente soberbio, sin mirar a los dos pobrecillos que gimen a la entrada del recinto. Casi los choca al salir con un hermoso cordero que bala.

Jesús viene caminando y se acerca a la escena, de este pequeño drama. 

También ha hecho su compra y Pedro que ha llevado a cabo el trato en lugar de Él, trae un hermoso cordero.

Pedro querría ir enseguida hacia el lugar donde se sacrifica, pero Jesús se desvía hacia los dos viejecitos asustados, llorosos, indecisos; medio arrollados por la muchedumbre e insultados por el vendedor.

Jesús, ES tan alto que la cabeza de los dos abuelitos le llega a la altura del corazón, pone una mano sobre el hombro de la mujer y pregunta:

 –         ¿Por qué lloras, mujer?

La anciana se vuelve y ve a este joven alto, solemne con su hermoso vestido blanco y con su manto también de nieve todo nuevo y limpio.

Piensa que ES un doctor por el vestido, el aspecto y queda totalmente asombrada, porque los doctores y los sacerdotes no hacen caso de la gente, ni tutelan a los pobres contra la avidez de los mercaderes.

Le cuenta por qué lloran.

Jesús se dirige al mercader de los corderos,

 Diciéndole:

–          Cambia este cordero a estos fieles; no es digno del altar. Como tampoco es digno que tú te aproveches de dos viejecitos, porque son débiles y están indefensos.

El mercader lo mira de arriba abajo, sopesándolo con desprecio:

–          ¿Y Tú quién eres?

Jesús responde imperturbable:

–           Un justo.

–           Tu acento y el de tus compañeros dicen que eres galileo. ¿Puede, acaso, haber en Galilea un justo?

–           Haz lo que te digo y sé justo tú.

El mercader incita a sus compañeros:

–           ¡Oíd! ¡Oíd al galileo defensor de los de su condición! ¡Quiere enseñarnos a nosotros, los del Templo!

Y el hombre se ríe y se burla, imitando sarcásticamente la cadencia galilea, que es más melodiosa que la judía.

Se forma un corro de gente.

Y otros mercaderes y cambistas salen en defensa de su colega contra Jesús.

Entre los presentes hay dos o tres rabíes irónicos.

Uno de ellos pregunta lleno de sarcasmo:

–         ¿Eres doctor?

Cuando es necesario, este carisma del Espíritu Santo nos convierte en ‘héroes‘ y así,

el ‘celo apostólico‘ inflama el Corazón divino y…

Jesús responde con firmeza:

–          Tú lo has dicho.

–          ¿Qué enseñas?

–          Enseño esto: a hacer la Casa de Dios casa de oración y no un lugar de usura y de mercado. Esto enseño.

Se le ve terrible a Jesús.

Parece el arcángel puesto en el umbral del Paraíso perdido. No tiene espada llameante en las manos, pero tiene rayos en los ojos-

Y fulmina a los burladores y a los sacrílegos. No tiene nada en la mano, sólo su santa IRA.

Y con ésta, caminando veloz e imponente entre banco y banco, desbarata las monedas tan meticulosamente apiladas por tipos; vuelca mesas grandes y pequeñas

Y TODO CAE con estruendo al suelo, entre un gran ruido de metales y tablas que chocan y gritos de ira, de pánico y de aprobación.

Luego, arrancando de las manos a los mozos de los ganaderos unas sogas con que sujetaban bueyes, ovejas y corderos.

Hace de ellas un azote bien duro, en que los nudos para formar los lazos corredizos son flagelos.

Y lo levanta y lo voltea y lo baja, sin piedad.

El inesperado granizo golpea cabezas y espaldas.

Los fieles se apartan admirando la escena.

Los culpables, perseguidos hasta la muralla externa, se echan a correr dejando por el suelo dinero y detrás animales grandes y pequeños en medio de un gran enredo de piernas, de cuernos, de alas.

Se huye corriendo o volando.

Mugidos, balidos, chillidos de pichones y tórtolas, junto a carcajadas y gritos de fieles detrás de los prestamistas dados a la fuga.

Ahogan incluso el lamentoso coro de los corderos, degollados ciertamente en otro patio.

Acuden sacerdotes, rabíes y fariseos.

Jesús está todavía en medio del patio, de vuelta de su persecución.

Con el azote está todavía en su mano.

Y lo cuestionan:

–        ¿Quién eres?

 –       ¿Cómo te permites hacer esto, turbando las ceremonias prescritas?

–        ¿De qué escuela provienes?

 –       Nosotros no te conocemos, ni sabemos quién eres.

Jesús se yergue majestuoso como nunca.

Ciertamente ES el Dios-Hombre Encarnado. 

Y con Voz potentísima declara:

–         Yo soy Él que puede. Todo lo puedo. Destruid este Templo verdadero y Yo lo levantaré de nuevo para dar gloria a Dios.

No turbo la santidad de la Casa de Dios y de las ceremonias, sois vosotros los que la turbáis permitiendo que su morada se transforme en sede de usureros y mercaderes.

Mi escuela es la escuela de Dios.

La misma que tuvo todo Israel por boca del Eterno que habló a Moisés.

¿NO ME CONOCÉIS? ¡ME CONOCERÉIS!

¿NO SABÉIS DE DONDE VENGO? ¡LO SABRÉIS!

Y volviéndose hacia el pueblo, sin preocuparse ya más de los sacerdotes.

Alto, vestido de blanco, el manto abierto y ondeante tras los hombros, con los brazos abiertos como un orador en lo más vivo de su discurso, dice:

– ¡Oíd, vosotros de Israel! En el Deuteronomio está escrito:

«Constituirás jueces y magistrados en todas las puertas… y ellos juzgarán al pueblo con justicia, sin propender a parte alguna.

No tendrás acepción de personas, no aceptarás donativos, porque los donativos ciegan los ojos de los sabios y alteran las palabras de los justos.

Con justicia seguirás lo que es justo para vivir y poseer la tierra que el Señor tu Dios te dé.

¡Oíd, oh vosotros de Israel! Dice el Deuteronomio:

«Los sacerdotes y los levitas y todos los de la tribu de Leví no tendrán parte ni herencia con el resto de Israel, porque deben vivir con los sacrificios del Señor y con las ofrendas hechas a Él.

NADA tendrán entre las posesiones de sus hermanos, porque el Señor es su herencia».

¡Oíd, oh vosotros de Israel! Dice el Deuteronomio:

«No prestarás con interés a tu hermano ni dinero ni trigo ni cualquier otra cosa. Podrás prestar con interés al extranjero; mas a tu hermano le prestarás, sin interés, aquello de que tenga necesidad.

Esto ha dicho el Señor.

Ahora bien, vosotros mismos veis que sin justicia hacia el pobre sojuzga en Israel. No hacia el justo, sino hacia el fuerte se propende.

Y ser pobre, ser pueblo, quiere decir ser oprimido. ¿Cómo puede el pueblo decir:

«Quien nos juzga es justo» si ve que sólo a los poderosos se les respeta y escucha, mientras que el pobre no tiene quien lo escuche?

¿Cómo puede el pueblo respetar al Señor si ve que no lo respetan los que más deberían hacerlo? ¿Es respeto al Señor la violación de su Mandamiento?

¿Y por qué entonces los sacerdotes en Israel tienen posesiones y aceptan donativos de publícanos y pecadores?

¿Los cuales actúan así, para que les sean benignos los sacerdotes, de la misma forma que éstos actúan así, para tener ricas arcas?

Dios es la herencia de sus sacerdotes.

Para ellos Él, el Padre de Israel, es como en ningún caso Padre.

Y pone los medios para que reciban el alimento como es justo; pero no más de lo que sea justo. No ha prometido a sus siervos del Santuario bolsa y posesiones.

En la Eternidad, por su justicia tendrán el Cielo, ¡Cómo lo tendrán Moisés y Elías y Jacob y Abraham, pero en esta Tierra no deben tener más que vestido de lino y diadema de oro incorruptible: pureza y calidad!

Y que el cuerpo sea siervo del espíritu que es siervo del Dios verdadero. Y no sea el cuerpo señor del espíritu, y contra Dios.

Se me ha preguntado con qué autoridad hago esto. ¿Y ellos?

¿Con qué autoridad profanan el Mandamiento de Dios, y a la sombra de los sagrados muros, permiten usura contra los hermanos de Israel, que han venido para cumplir el mandato divino?

Se me ha preguntado de qué escuela provengo y he respondido: «De la escuela de Dios».

Sí, Israel. Yo vengo y te llevo de nuevo a esta escuela santa e inmutable.

Quien quiera conocer la Luz, la Verdad, la Vida, quien quiera volver a oír la Voz de Dios que habla a su pueblo, venga a Mí.

Seguisteis a Moisés a través de los desiertos, ¡Oh, vosotros de Israel! Seguidme; que Yo os conduzco, a través de un desierto sin duda más dificultoso, hacia la verdadera Tierra Santa.

Por mar abierto al mandato de Dios, a ella os llevo. Levantando mi Signo, os curo de todo mal.

Ha llegado la hora de la Gracia. La esperaon los Patriarcas, murieron esperándola. La predijeron los Profetas y murieron con esta esperanza. La soñaron los justos y murieron confortados por este sueño.

Ha surgido ahora. Venid «El Señor va a juzgar un momento a otro en su pueblo y será misericordioso para sus servidores», como prometió por boca de Moisés.

La gente, arracimada en torno a Jesús, se ha escuchado escucharlo estupefacta.

Luego comenta las palabras del nuevo Rabí y hace preguntas a sus compañeros.

Jesús se dirige hacia otro patio, separado de este por un pórtico.

Los amigos lo siguen …

BIENAVENTURADOS LOS POBRES DE ESPIRITU


La importancia de este artículo es muy relevante, por los Acontecimientos que YA se ciernen sobre nosotros.

La mayoría de la gente que intuye la Esencia del Cristianismo le huye, porque NO quiere sufrir. El Hedonismo se ha vuelto su meta y NO quieren saber nada de Dolor.

Pero aquí hay un grave problema:

Por el hecho de que NO queramos reconocer que Australia ES un continente que existe, va a dejar de existir.

Por el hecho de que DECIDAMOS NEGAR A DIOS Y A SUS VERDADES, van a dejar de existir.

El Infierno Existe, igual que Australia. Satanás existe, Igual que Dios.

Toda la Creación existe Y VIVE, porque Dios la Hizo…

Y lo más problemático para el hombre actual: está regida por Leyes de Amor, igual al Amor que la Creó.

Satanás está determinado a exterminar el Cristianismo y especialmente a la Iglesia Católica.

El Mundo NO quiere saber nada de sufrimiento, porque está enfocado en el Egoísmo y el Placer.

Pero el hecho de que digas: DIOS NO EXISTE, NO lo mata.

Aunque sus Leyes NO te importen…  TE RIGEN, al igual que a todas las creaturas en todo el Universo.  

El hecho de que te niegues a reconocer la Cruz con la que fuimos salvados y que también te niegues a cargarla, al pertenecer al Mundo que Dios Creó, estás sometido a sus Leyes y Preceptos… TE GUSTE O NO.

Desde el momento en que el Hombre ASESINÓ A DIOS, clavándolo en un madero y le proporcionó el amarguísimo cáliz que lo hizo SUDAR SANGRE…

Selló su propio destino.  

La Humanidad atea y pecadora, creyente o NO. Deberá cargar su propia Cruz y caminar su propio Calvario, le guste o NO.

Porque cometió el error de Imponérselo a su Creador y por Ley de amor y de Justicia, vivirá lo MISMO QUE DIÓ.

ESO ES LO QUE PADECEN EN EL INFIERNO Y EN EL PURGATORIO LAS ALMAS…

Pero sin paliativos y sin Dios.

Los que de vosotros aprendáis a manejar el cuerpo espiritual con TODAS sus potencias sin perder el piso, enfrentaréis la Verdad y NO podréis dejar de postraros agradeciendo la Infinita Bondad Divina.

Puedes elegir como ancestro a un simio o un elefante… Ese es TU Problema.

La realidad es UNA:  Somos hijos de Dios y nuestro deber de amor es arrodillarnos y dar gracias por todo lo que tenemos, ADMINISTRÁNDOLO porque NO nos pertenece…

Al Mundo le guste o NO, beberá y Vivirá:

EL CALVARIO COMPLETO DE JESÚS…

En las Catástrofes que Dios PERMITIRÁ, los hombres veremos desaparecer nuestros ídolos materiales.

Y veremos a nuestros piés, DERRIBADO al Dios Dinero y a todos nuestros apegos materiales…

Si NO sabemos actuar con prudencia y sabiduría renegaremos…

Pero si estamos templados con la Sabiduría del Espíritu Santo, lograremos responder como Job:

Y TRANSMITEREMOS A NUESTRO ALREDEDOR ESTA VERDAD.

Los Primeros cristianos lo comprendieron y lo Testimoniaron…

Y LAS ACTAS MARTIRIALES LO COMPRUEBAN…

¿CÓMO LO HICIERON Y LO SIGUEN HACIENDO MILES DE CRISTIANOS EN EL MEDIO ORIENTE?

Para desgracia de Satanás y sus esbirros, MILES DE CRISTIANOS VERDADEROS

SON HÉROES QUE ESTÁN SIGUIENDO

LAS ENSANGRENTADAS HUELLAS DE JESÚS

Y ESTÁN DEJANDO UN CAMINO LUMINOSO… 

EL MUNDO DEBERÁ aprender a vivir sin dioses materiales…

Y cuando éstos desaparecen ¿Qué te queda?

Para nuestra desgracia, esto solo lo aprenderemos en la práctica. Sobre la marcha…

Después de un terremoto o un desastre natural…

¿Cuál es tu balance? ¿Hay algo de qué dar gracias?

¿Tienes la vida?

Y cuando lo único que tienes es a Dios…

¡Sómos las creaturas más dichosísimas sobre la tierra! Porque lo tenemos TODO.

Que el Mundo quiera o No, tiene que mirar Y ACEPTAR O RECHAZAR…

Los acontecimientos y la Naturaleza nos van a enseñar lo que significa la Verdadera Pobreza de Espíritu…

En la Puerta del Cielo, están acelerando la preparación de los catecúmenos.

Regina habla a un grupo de más de quinientos.

Su voz argentina resuena hasta el último rincón de aquel salón:

LA RIQUEZA.

Dios creó el oro y lo dejó en las entrañas de la Tierra, porque quería que fuese útil al hombre con sus sales y para que sirviese de adorno para sus templos.

lingotes-de-oro

Pero Satanás ha mordido el corazón del hombre y le inyectó la maldita hambre del oro y la sed de poder.

Arrastrándolo con esto a los sentimientos más abyectos.

Y sembrando mucho mal con su fascinante e inútil esplendor, de este metal que no tiene la culpa.

La mujer por tenerlo se hace coqueta y se entrega a la lujuria…

El hombre por su causa se hace ladrón, usurpador y homicida.

Duro para con su prójimo y para consigo mismo, porque despoja a su alma de su verdadera herencia, para proporcionarse algo efímero.

Y se pierde por unas pocas piedras relumbrosas que a la hora de la muerte tiene que abandonar.

000joyas

El hombre se desvela más por el oro, que por otras cosas. Los avaros y los codiciosos se ríen que hay un premio y un castigo, para las acciones que se realizan durante la vida.

No reflexionan que por este pecado pierden la Protección de Dios, la Vida Eterna, la alegría. Y que a cambio, lo único que obtienen son remordimientos, maldiciones en el corazón; miedo de estar acompañados, miedo a los castigos humanos.

Miedo que Satanás les inyecta, para no dejarlos disfrutar lo que con sus delitos y su amor al dinero, perjudicaron al prójimo.

avaricia y pobreza

Pues lo que se obtiene con delito, se convierte en maldición. Los espera un fin terrible a los que a este punto llevan sus crímenes. Un fin terrible porque es eterno.

La otra vida no es el abismo muerto y sin recuerdos del pasado vivido.

La otra vida es gloria para los justos; espera paciente para los que penan; tormento terrible para los que esperan en la certeza de una maldición eterna. El ansia por las riquezas los hunde en tan tenebroso destino.

No solo se es rico de dinero. Quién logra despojarse de todas las vanidades y se afana por poseer la verdadera sabiduría, logrando desprenderse de los tentáculos de las pobres posesiones terrenas, emprende el vuelo de las elevadas cumbres espirituales.

Jesús dijo que no se puede servir a Dios y al dios dinero, ¡Porque la raíz de todos los males es el afán del dinero y algunos por dejarse dominar por él, se extravían en la Fe y se atormentan con muchos dolores!

Hay otros todavía más duros. No trabajan pero hacen trabajar.

Y acumulan riquezas con el sudor de los demás.

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DESPILFARRO, Ferraris abandonados en Dubai

Despilfarran los bienes maliciosamente y fertilizan con el sudor ajeno.

Los que obran así, tienen su hora terrena de triunfo, pero atraen sobre sí la Justicia Divina que vengará a los oprimidos.

Los viciosos no pueden vivir en la pobreza. La codicia empuja al robo.

dios dinero

El avaro nunca está satisfecho y siempre desea más.

El dinero es la cosa más peligrosa sobre la Tierra. Porque muy pocos saben hacer uso de él.

No sirve sino para la materia, el crimen y el Infierno. Muy raras veces el hombre lo emplea para el bien.

Es muy raro encontrar a un rico que no sea injusto y es más fácil desarrollar las virtudes en medio de la pobreza.

El dinero o las mercancías obtenidas con la injusticia, no enriquecen ni sacian.

amor riqueza y maldad
La amargura de la perversidad humana, crea odio en los miserables, contra los poderosos.

La fiebre satánica de los delirios por las riquezas, conducen a ricos y pobres a su destrucción.

El rico que vive para su dinero, el ídolo más infame de su espíritu en ruinas.

Y el pobre que vive odiando al que envidia y le desea toda clase de  males.

No basta no hacer el Mal. Es menester no desearlo, para no acarrearse daño espiritual.

La ambición, la gloria y el poder, son como una burbuja de agua sucia, en la superficie de un desagüe de lavadero: iridiscente pero sucia.

avaricia-y-pobreza

Una sola cosa es necesaria: poseer la sabiduría aún a costa de la vida. La pobreza es un freno en el pecar.

Entre ustedes, los que sean ricos no deben ser altaneros, ni poner su esperanza en lo inseguro de las riquezas. Sino en Dios que nos provee espléndidamente de todo, para que lo disfrutemos, para que practiquen el bien y que se enriquezcan de buenas obras.

0riqueza

Den con generosidad y con liberalidad. De esta forma, estarán atesorando para el futuro, un excelente fondo con el que podrán adquirir la vida verdadera. Porque donde está tu tesoro, está tu corazón”

Tanto en el bueno como en el malvado, el corazón (o sea, el impulso vital de todas nuestras acciones) está donde está el tesoro que más se quiere.

Cuando se ama a Dios sobre todas las cosas, Él se vuelve el tesoro más precioso y se hace todo por llegar a poseerlo.

Las obras de caridad materiales y espirituales

Los que tienen la obligación de enseñar la sabiduría a los pobres con su conducta, son los ricos que despojados del afecto por las riquezas materiales, compran para sí el Reino por medio de las Obras de Misericordia para los pequeños y despreciados: los menos afortunados, despojándolos de su abatimiento.

La miseria, al mismo tiempo que envilece al hombre, lo lleva a que pierda la Fe en la providencia que es necesaria, para resistir las pruebas de la vida.

El despego de las riquezas es una escalera que lleva a poseer las riquezas eternas.

Dios no descuida al que deja todo por la verdadera Riqueza y Felicidad:

La de servir a Dios hasta la muerte.

Las cosas que tenemos NO nos pertenecen. Porque Dios nos las concede para administrarlas por un pequeño espacio de tiempo.

Los hombres son los administradores de las migajas de la Gran Creación, pero el Verdadero Dueño es el Padre de los vivientes.

laavariciaeselpecadodelaambicion

Los ricos son solo los depositarios de estas riquezas que Dios les ha concedido con el fin de que sean distribuidores de ellas para con quien sufre.

Es un honor que Dios hace al hacerlos partícipes de su providencia a favor de los pobres, enfermos, viudas, huérfanos.

Dios no hizo llover comida, vestidos, etc. Sobre el camino de los pobres, porque entonces quitaría al rico el mérito de la caridad para con sus hermanos.

No todos los ricos pueden ser doctos, pero sí pueden ser buenos.

Pobre es quién le falta lo necesario para vivir.

Todos pueden compartir lo que tienen con el que muere de cansancio, de hambre, de frío.

miseria pobreza extrema

No deben olvidar que en cada ser humano, hay un Cristo pobre o crucificado, que espera la misericordia del que posee más.  

LA POBREZA.

LA POBREZA ES UNA REINA VESTIDA DE HARAPOS.

A la vista espanta a la naturaleza, pero el que se abraza a ella, disfruta de la paz y la alegría que solamente Dios puede dar.

Porque a unas manos vacías las llena el Señor, al cual le agrada dar al que no tiene y reconoce que lo que tiene es de Él y se lo devuelve.

Los que tienen la pobreza material, la llevan con toda clase de molestias.

La Providencia existe y los ricos del mundo son sus ministros, porque Dios les concede el honor de ser el único medio para hacer que las riquezas no sean un peligro.

El que logra ver a Cristo que sufre en los necesitados, hace de las riquezas la moneda con la que compra el Cielo.

Los pobres están en Dios. Por eso Jesús quiso nacer pobre y permaneció pobre, a pesar de los ríos de dinero que los óbolos de los ricos le ofrendaron, porque los pobres le aman con todas sus fuerzas.

Los ricos tienen muchas cosas. Los pobres tienen solo a Dios.

Los ricos tienen amigos. Los pobres están solos.

Los ricos tienen muchas consolaciones, los pobres carecen de ellas.

Los ricos tienen diversiones. Los pobres no tienen más que trabajo.

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A los ricos se les facilita todo con dinero.

Los pobres tienen además el miedo a la enfermedad y a la carestía, porque es su fin la muerte y la indigencia.

Pero tienen a Dios que es su Amigo y su Consolador. El que los distrae de su penosa vida actual, con esperanzas celestiales.

El rico poco se acerca a Dios, porque piensa que nada le hace falta y todo lo puede con su riqueza.

La pobreza hace al alma humilde al decir: ‘Padre, socórrenos con tu Misericordia.’

Los pobres conservan en su corazón, las joyas de la palabra de Dios: son su Tesoro, su única riqueza y la cuidan como tal.

CIELO REINO CELESTIAL

En el Cielo, muchos asientos los ocuparán los que en la Tierra fueron despreciados como nada y pisoteados como polvo.

La Buena Nueva está destinada principalmente a los pobres, para que tengan un consuelo sobrenatural en la esperanza de una vida gloriosa, después de soportar la triste jornada de la vida humana.

LA POBREZA DE ESPIRITU

Las cosas que hacen rico al hombre son: el oro como riqueza material y los afectos como riqueza moral.

Los bienes hacen acaudalada una vida.

En los afectos se cuentan los lazos de sangre o por matrimonio. Las amistades, la capacidad intelectual, los cargos públicos.

“Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.”

Para ser un pobre de espíritu, es necesario poseer la libertad de las riquezas.

Es decir: ser un rico pobre. Estar satisfecho con lo que se tiene, sin envidiar a nadie, ni codiciar nada.

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Porque aún el más miserable pordiosero, puede ser pecaminosamente rico en espíritu, por la desmoderada afición a algo o a alguien, convirtiéndolo en pecado.

Porque incluso el amor puede llegar a ser un mal, cuando convertimos en ídolos a la persona amada.

La santa Pobreza de espíritu se despoja de todo, para poder conquistar más libremente a Dios, que es la Suprema Riqueza.

El pobre de espíritu si es rico en bienes materiales, no peca porque tenga dinero, ya que lo emplea para ser santo. Todos le aman y lo bendicen porque es como los oasis en los desiertos que salvan la vida. Sin avaricia alguna dan con alegría, para aliviar la desesperación de los demás.

Si es pobre, se alegra en su pobreza. Come su pan con la alegría del que desconoce el ansia por el dinero y duerme tranquilamente sin pesadillas. Descansado se levanta a su trabajo, que se le hace más llevadero, porque lo lleva a cabo sin ambición ni envidia.

El que llega a la verdadera sabiduría, no busca lo mejor para el cuerpo que perece, sino más bien le da lo peor. Reservando todos los derechos para el espíritu.

Porque Dios NO confía las verdaderas riquezas a quién en la Prueba Terrena, mostró NO saber usar las riquezas materiales.

La Pobreza de espíritu es una de las verdades menos comprendidas.

Para la superficialidad humana, los que se burlan creyéndose sabios piensan que es una estupidez.

El alma entregada a Dios, sabe como guardar el equilibrio justo y pone el espíritu como rey de cuanto hay en el hombre. Con todas sus dotes físicas y morales, sujetas como siervas a este rey.

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Cuando el hombre no es espiritual, ni está entregado a Dios, sobrevienen las idolatrías y las esclavas se convierten en reinas, quitan de su trono al espíritu y producen una anarquía que lleva a la ruina y a la destrucción.

La Pobreza de espíritu consiste en tener esa libertad soberana, de todas las cosas que son la delicia del hombre y por las que se llega al impune delito material y moral que frecuentemente escapa a la ley humana.

Y que hace numerosas víctimas que tienen consecuencias trágicas, para la inmensa mayoría de los que lo sufren.

EL POBRE DE ESPIRITU DEJA DE SER ESCLAVO DE LAS RIQUEZAS.

Si no se despoja de ellas y de toda comodidad, sabe usarlas con frugalidad, que es un doble sacrificio y se vuelve pródigo con los pobres. El que comprende las palabras:

‘Haceos amigos con las riquezas injustas’ convierte en su siervo al dinero.

Lo que de otra manera lo conduciría a la lujuria, la prepotencia y la falta de caridad, lo hace que le sirva para allanarle el camino al Cielo.

Camino tapizado con mortificaciones y obras de misericordia para ayudar a sus semejantes; reparando y curando las numerosas injusticias que se llevan a cabo en un mundo que carece de amor y se encuentra plagado de injusticias sociales.

¿Cuántas veces hace esto el generoso que aunque no nade en las riquezas, es capaz de sacrificar ‘sus dos céntimos’, para aliviar una necesidad?

0renuncia ego materialismo

Son ‘Pobres de espíritu’ los que perdiendo lo mucho o lo poco que poseen, saben conservar la paz y la esperanza… y no maldicen, ni odian a nadie. No reniegan de Dios, ni se rebelan contra los hombres.

Pobreza de espíritu es también la humildad que no se hincha y no se ensoberbece proclamándose ‘superhombre’, sino que reconocen el Don de Dios y le agradece por su misericordia al haberlo otorgado.

Conservan la sencillez y admiran al Espíritu, verdadero Autor de la Sabiduría.

EL DUEÑO Y CREADOR DEL UNIVERSO, TUVO QUE USAR EL VELO DE SU MADRE, PARA CUBRIR SU DESNUDEZ...

EL DUEÑO Y CREADOR DEL UNIVERSO, tuvo que usar el velo de su Madre, para cubrir su desnudez…

Es también generosidad que sabe despojarse aún de los afectos más legítimos y a veces de la misma vida: las riquezas más estimadas por el hombre, para seguir a Dios.

Saben ser mártires para ser generosos en el sentido más completo, porque su espíritu sabe hacerse pobre, para ser rico con la única riqueza eterna: Dios.

Las riquezas se deben amar como un don de la Providencia Divina. Pero nunca se deben amar por sobre el Dador de ellas y de su Voluntad.

Saber desprenderse de ellas y NO maldecir a Dios, si alguien las arrebata.

Zaqueo es la figura evangélica que comprendió perfectamente esto y supo dar su justo valor a la riqueza, para hacerse pobre de espíritu.

El alma que empieza a crecer en el Amor, corta todos los tentáculos que la esclavizan a la tierra.

Y al hacer de Dios su tesoro, el poder de la recta intención hace germinar el deseo justo que empuja a un mayor conocimiento del Bien…

Y a buscar a Dios continuamente, para alcanzarlo con un arrepentimiento sincero y justo, que le da el valor a la renuncia.

Ser pobre de espíritu no es ser estúpido y bobo.

El estafador tal vez se considere muy listo, abusando del que le pone la otra mejilla y le entrega también el manto.

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DEIFICACION

Pero el cristiano que lo hace, es porque comprende que el espíritu está sobre la inteligencia: es el rey de todo cuanto hay en el hombre.

Se está ejerciendo ya la santa Pobreza de Espíritu, cuando somos capaces de conformarnos con lo que poseemos y nos sentimos muy dichosos y afortunados porque nuestra riqueza infinita es Dios.

Y ES cuando podemos sentir la maravillosa libertad que se encierra en las siguientes palabras:  «Yo necesito poco para vivir mi existencia. Y lo poco que necesito, lo necesito poco…»

Todas las dotes físicas y morales le deben estar sujetas y ser siervas de este rey.

La criatura filialmente entregada a Dios, sabe tener las cosas en su punto justo, destruyendo todas las idolatrías.

DIAMANTES DE SANGRE

El hombre entiende la pobreza como la falta de dinero, de tierras, de palacios, de joyas.

Son cosas que ama y que le cuesta sacrificio renunciar a ellas y dolor al perderlas.

Pero por una vocación de amor, también sabe despojarse de ellas.

Cuantas mujeres no dejan todo para mantener al esposo o al amante y lo que es peor… Continúan con ellos, por una vocación de amor humano.

Otros, por una idea lo dejan todo: soldados, científicos, políticos, dirigentes de nuevas doctrinas sociales, más o menos justas.

Y se inmolan todos los días por su ideal, vendiendo la vida por la belleza de un ideal y haciéndose pobres por alcanzar ese ideal.

Así también los seguidores de Jesús.

Saben renunciar a las riquezas de la vida, ofreciéndosela a Él, por su amor y por el prójimo. Renuncia mucho más grande  que aquella de las riquezas materiales.

La gente del mundo se afana y se aflige por proveerse de objetos que no pueden gozar.

Para practicar la Pobreza de espíritu, se deben desprender de todos los bienes; dando a los familiares lo que les pertenece y lo propio para hacer caridad.

Se debe sacrificar la riqueza de los afectos. Es el oro más puro y valioso que cualquier otro: saber renunciar a la familia, por amor a Dios.

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Es fabricar perlas eternas con llanto…

Y rubíes con la sangre que mana por la herida del corazón que es desgarrado, por la separación del padre, de la esposa y de los hijos.

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EL DESPOJO TOTAL DE LA POBREZA 

El despojo total de la pobreza se efectúa en ‘NO TENER’

Y es similar del ‘NO PERTENECERSE’.

El que decide ser pobre dice: “Me doy. Me entrego. Me vacío. Me nulifico. Todo lo entrego. De todo me despojo: entrego todas las personas, todos los afectos.

Devuelvo al Señor todo cuanto de Él he recibido, con todos sus dones y sus gracias: te doy mi cuerpo, mi alma, mi vida, mis sentidos, mis potencias, mis sentimientos, mis esperanzas, mi inteligencia, mi espíritu y todo mi ser.

Con todas sus palpitaciones hasta mi eternidad.

Esto es el Despojo de la Pobreza.

En el desprecio de todo adorno y comodidad, hasta llegar a despreciarse a sí mismo, desnudándose de todo olor mundano y vistiéndose solo de Jesús.

Es así como cada día se encuentran más las verdaderas riquezas y se hallan los encantos de la pobreza.

La pobreza y la Obediencia tienen el aroma de lo divino.

pobreza de espiritu

El alma unida a Dios, es muy rica con las riquezas y los tesoros que Él siempre tiene consigo. Pero es totalmente pobre y vacía en sí misma.

Es decir: todo lo tiene, sin tenerlo.

Y se queda con su pobreza, aunque esté vestida de perlas.

Porque los pobres de espíritu son los que devuelven los dones al dador de ellos. Los que se renuncian totalmente y mueren a su propia voluntad, para vivir solamente de la Voluntad Divina.

evang ven y sigueme

Al alma creada que se da, se le da a ella un Dios Increado, proporcionándole una dicha desconocida por el mundo.

Dios dio al hombre los afectos humanos buenos, para que sean un alivio que lo levante en medio de las fatigas de la vida.

Muchas raíces están trabadas en el ser humano y deben ser separadas.

Y a veces, definitivamente cortadas.

ven y sigueme

Dios llama y pasa. Con libertad espiritual se viene al servicio de Dios.

Nada debe impedir a quién se entrega.

Dios es tan exigente, como es infinitamente generoso en premiar.

ven-y-sigueme

El hombre debe amar a sus seres queridos con el amor perfecto que se obtiene a través del amor a Dios, que sublima todos los amores.

Cuando le amamos a Él sobre todas las cosas, le pertenecemos por entero.

Y Él tiene derecho de posesión total: por Creación y por Redención.

Nadie es más grande  que Él, en tener derecho sobre los afectos.

sacrificio de isacc

Abraham dispuesto a sacrificar a su hijo

Al cumplir la Voluntad divina con perfección, implica hasta el sacrificio total de cualquier querer o voz de sangre y de afecto.

La riqueza de los afectos, es la que está más ligada al espíritu y arrancarla causa más dolor, que rasgarse la carne.

Los afectos son una riqueza casi viva. Sin embargo por amor a Dios, es necesario dejarlos también a ellos, porque por ese mismo dolor, se expía para salvarlos.

Dios no condena los afectos. Él los ha bendecido con la Ley y los Sacramentos, pero deben ser dejados sobre la Tierra, para conquistar el Cielo, que es la morada verdadera.

Todo cuanto Dios ha creado para el hombre, debe mirarse a través de la lente celestial. Cuanto Dios ha dado debe ser tomado con reconocimiento, pero devuelto con prontitud a su requerimiento.

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Cuando el hombre muere, deja todo lo terrenal, incluyendo a los seres queridos.

Y queda totalmente solo frente a Dios, para enfrentar el destino que Él mismo se procuró.

El que decide ser discípulo y dejarlo todo, debe ‘morir’ a las cosas de la Tierra en una muerte mística, pero real.

Es una experiencia desgarradora.

Pero igualmente el alma se queda totalmente sola ante Dios y ‘vive muriendo’.

Haciendo solamente su Voluntad, en la misión que todavía debe cumplir en los días que le es concedido vivir, en el resto de su jornada terrena.

Dios no destruye la riqueza afectiva. La levanta de la Tierra para trasplantarla en el Cielo.

Allá serán reconstruidas eternamente las santas convivencias familiares, las amistades, toda aquella forma de afecto honesto y bendito que Jesús quiso para Sí Mismo y que sabe que preciosas son.

Pero nunca serán más preciosas que Dios y que la vida Eterna.

El amor de la sangre nunca debe hacernos salir del camino de la justicia. Porque sobre Dios NO hay nadie.

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Los lazos de sangre se subliman porque con nuestras lágrimas, damos a nuestros familiares la ayuda definitiva para atraerlos hacia el Cielo y hacia Dios, por el camino del sacrificio de los afectos.

Renunciar a la riqueza de un afecto por seguir la voluntad de Dios sin pesares humanos, es la Perfección de la Renuncia aconsejada al joven del Evangelio.

Dios no destruye los lazos familiares. Él los santifica y enseña a amarlos con un amor sobrenatural. Y ¿Cuál amor más alto que tener caridad por las almas enfermas de nuestros familiares?

Se recibe mucha ingratitud; pero también ésta es necesaria para que trabaje el amor que las redime. Y los de casa son los primeros.

No hay que llorar por la carne y la sangre que sufren, al sentir que a quién engendramos, nos rechazan. Nuestro sufrimiento trabaja más que cualquier otra cosa a favor de nuestra alma y la de ellos.

pobreza de espiritu

No hay que formarse remordimientos por haber querido ser más de Dios, que de nuestra familia. Porque más que ella es Dios.

Así podemos sentir como nuestros amores se van transformando y se han concentrado en uno solo: Dios.

Con nuestro sufrimiento desgarrador engendramos hijos para Dios.

El alma-victima prueba todos los suplicios: el de la renuncia a los afectos, a las comodidades, a los intereses.

Satanás arrebata todo.

Después vendrá algo mucho más grande y que ciñe con una corona inmortal. Hay que ser como columnas y permanecer firmes y fieles.

pobreza de espiritu

Nunca se debe mirar a lo que hemos dejado para seguir a Jesús.

El pasado, los afectos y todo lo que se abandona para caminar por el Camino de la Cruz, son un peligroso lastre que puede arrollarnos en la rebeldía, si volvemos la vista y el dolor nos desgarra.

Así no se puede trabajar en ningún apostolado.

ven-y-sigueme

Porque todas estas cosas impiden que el fuego del amor se encienda en nuestro espíritu y son un estorbo para cumplir la misión.

Se debe vigilar porque el corazón viva en una sumisión completa a la Voluntad de Dios que se manifiesta en la suerte que vivimos.

Soportando pacientemente, sin permitir al pensamiento la libertad de un juicio que no sea benévolo con Él.

ven y sígueme no mires hacia atras

En otras palabras: no se debe reflexionar en el estado que se tiene, para que no haya rebeliones que matan el amor.

Y Dios dará la fortaleza como Don del Espíritu Santo, que es la renuncia a los que se ama.

La riqueza más grande que el oro y más preciosa que la misma existencia, es la riqueza intelectual: el propio pensamiento.

Los escritores lo donan a las muchedumbres, más ellos lo hacen elástico para acomodarlo a su público. Pero lo hacen por lucro y su verdadero pensamiento no lo dicen nunca.

Dicen aquello que sirve para su tesis, pero su intimidad la guardan celosamente en lo más profundo de su mente; porque son pensamientos de dolor, por penas íntimas o reproches de la conciencia, que es la lejana voz de Dios.

Y esta es la renuncia más grande: la renuncia a la propia manera de pensar, para adquirir la de Dios.

Arrodillando la razón en amorosa sumisión a la Voluntad Divina.

Regina calla…

Ella no sabe cuán pronto deberá dar el más grandioso y estremecedor testimonio de todo cuanto acaba de enseñar… 

Una de las cosas que más asombraron al mundo pagano y hacían nuevos y siempre más numerosos prosélitos para la Iglesia; era la calma, la serenidad, la fortaleza de los mártires, durante la hora del martirio.

REGINA alex-george-lawrence-bulleid-tuttart-27

Solo de Dios puede venir esta inmutable y serena paz.

Pero el martirio del corazón no es menos atroz que el de la carne. Y solo Dios puede comunicar a los desgarrados del corazón, el heroísmo de una resignación que es verdaderamente la cuarta frase del ‘Pater’ vivida con toda la carne y con toda el alma, la inteligencia y el espíritu.

El mundo ciego cambiará esta calma heroica, don del Espíritu Santo, por indiferencia y desamor.

El mundo ensucia todo cuanto toca.

Pero lo sucio no penetra en un bloque de diamante. Se posa encima y después cae con la más pequeña lluvia.

Hay que dejar que los ciegos del mundo no vean.

Los demás para los cuales el Espíritu es Luz, leen el Nombre de Dios en el coraje del mártir y…

¿QUÉ LES RECUERDA ESTO?

Masacre cristiana en siria

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA,CONÓCELA

73.- POBREZA DE ESPÍRITU


parthenon

En la Puerta del Cielo, están acelerando la preparación de los catecúmenos.

Regina habla a un grupo de más de quinientos.

Su voz argentina resuena hasta el último rincón de aquel salón:

LA RIQUEZA.

Dios creó el oro y lo dejó en las entrañas de la Tierra, porque quería que fuese útil al hombre con sus sales y para que sirviese de adorno para sus templos.

lingotes-de-oro

Pero Satanás ha mordido el corazón del hombre y le inyectó la maldita hambre del oro y la sed de poder.

Arrastrándolo con esto a los sentimientos más abyectos.

Y sembrando mucho mal con su fascinante e inútil esplendor, de este metal que no tiene la culpa.

La mujer por tenerlo se hace coqueta y se entrega a la lujuria…

El hombre por su causa se hace ladrón, usurpador y homicida.

Duro para con su prójimo y para consigo mismo, porque despoja a su alma de su verdadera herencia, para proporcionarse algo efímero.

Y se pierde por unas pocas piedras relumbrosas que a la hora de la muerte tiene que abandonar.

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El hombre se desvela más por el oro, que por otras cosas. Los avaros y los codiciosos se ríen que hay un premio y un castigo, para las acciones que se realizan durante la vida.

No reflexionan que por este pecado pierden la Protección de Dios, la Vida Eterna, la alegría. Y que a cambio, lo único que obtienen son remordimientos, maldiciones en el corazón; miedo de estar acompañados, miedo a los castigos humanos.

Miedo que Satanás les inyecta, para no dejarlos disfrutar lo que con sus delitos y su amor al dinero, perjudicaron al prójimo.

avaricia y pobreza

Pues lo que se obtiene con delito, se convierte en maldición. Los espera un fin terrible a los que a este punto llevan sus crímenes. Un fin terrible porque es eterno.

La otra vida no es el abismo muerto y sin recuerdos del pasado vivido.

La otra vida es gloria para los justos; espera paciente para los que penan; tormento terrible para los que esperan en la certeza de una maldición eterna. El ansia por las riquezas los hunde en tan tenebroso destino.

No solo se es rico de dinero. Quién logra despojarse de todas las vanidades y se afana por poseer la verdadera sabiduría, logrando desprenderse de los tentáculos de las pobres posesiones terrenas, emprende el vuelo de las elevadas cumbres espirituales.

Jesús dijo que no se puede servir a Dios y al dios dinero, ¡Porque la raíz de todos los males es el afán del dinero y algunos por dejarse dominar por él, se extravían en la Fe y se atormentan con muchos dolores!

Hay otros todavía más duros. No trabajan pero hacen trabajar.

Y acumulan riquezas con el sudor de los demás.

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DESPILFARRO, Ferraris abandonados en Dubai

Despilfarran los bienes maliciosamente y fertilizan con el sudor ajeno.

Los que obran así, tienen su hora terrena de triunfo, pero atraen sobre sí la Justicia Divina que vengará a los oprimidos.

Los viciosos no pueden vivir en la pobreza. La codicia empuja al robo.

dios dinero

El avaro nunca está satisfecho y siempre desea más.

El dinero es la cosa más peligrosa sobre la Tierra. Porque muy pocos saben hacer uso de él.

No sirve sino para la materia, el crimen y el Infierno. Muy raras veces el hombre lo emplea para el bien.

Es muy raro encontrar a un rico que no sea injusto y es más fácil desarrollar las virtudes en medio de la pobreza.

El dinero o las mercancías obtenidas con la injusticia, no enriquecen ni sacian.

amor riqueza y maldad
La amargura de la perversidad humana, crea odio en los miserables, contra los poderosos.

La fiebre satánica de los delirios por las riquezas, conducen a ricos y pobres a su destrucción.

El rico que vive para su dinero, el ídolo más infame de su espíritu en ruinas.

Y el pobre que vive odiando al que envidia y le desea toda clase de  males.

No basta no hacer el Mal. Es menester no desearlo, para no acarrearse daño espiritual.

La ambición, la gloria y el poder, son como una burbuja de agua sucia, en la superficie de un desagüe de lavadero: iridiscente pero sucia.

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Una sola cosa es necesaria: poseer la sabiduría aún a costa de la vida. La pobreza es un freno en el pecar.

Entre ustedes, los que sean ricos no deben ser altaneros, ni poner su esperanza en lo inseguro de las riquezas. Sino en Dios que nos provee espléndidamente de todo, para que lo disfrutemos, para que practiquen el bien y que se enriquezcan de buenas obras.

0riqueza

Den con generosidad y con liberalidad. De esta forma, estarán atesorando para el futuro, un excelente fondo con el que podrán adquirir la vida verdadera. Porque donde está tu tesoro, está tu corazón”

Tanto en el bueno como en el malvado, el corazón (o sea, el impulso vital de todas nuestras acciones) está donde está el tesoro que más se quiere.

Cuando se ama a Dios sobre todas las cosas, Él se vuelve el tesoro más precioso y se hace todo por llegar a poseerlo.

Las obras de caridad materiales y espirituales

Los que tienen la obligación de enseñar la sabiduría a los pobres con su conducta, son los ricos que despojados del afecto por las riquezas materiales, compran para sí el Reino por medio de las Obras de Misericordia para los pequeños y despreciados: los menos afortunados, despojándolos de su abatimiento.

La miseria, al mismo tiempo que envilece al hombre, lo lleva a que pierda la Fe en la providencia que es necesaria, para resistir las pruebas de la vida.

El despego de las riquezas es una escalera que lleva a poseer las riquezas eternas.

Dios no descuida al que deja todo por la verdadera Riqueza y Felicidad:

La de servir a Dios hasta la muerte.

Las cosas que tenemos NO nos pertenecen. Porque Dios nos las concede para administrarlas por un pequeño espacio de tiempo.

Los hombres son los administradores de las migajas de la Gran Creación, pero el Verdadero Dueño es el Padre de los vivientes.

laavariciaeselpecadodelaambicion

Los ricos son solo los depositarios de estas riquezas que Dios les ha concedido con el fin de que sean distribuidores de ellas para con quien sufre.

Es un honor que Dios hace al hacerlos partícipes de su providencia a favor de los pobres, enfermos, viudas, huérfanos.

Dios no hizo llover comida, vestidos, etc. Sobre el camino de los pobres, porque entonces quitaría al rico el mérito de la caridad para con sus hermanos.

No todos los ricos pueden ser doctos, pero sí pueden ser buenos.

Pobre es quién le falta lo necesario para vivir.

Todos pueden compartir lo que tienen con el que muere de cansancio, de hambre, de frío.

miseria pobreza extrema

No deben olvidar que en cada ser humano, hay un Cristo pobre o crucificado, que espera la misericordia del que posee más.  

LA POBREZA.

LA POBREZA ES UNA REINA VESTIDA DE HARAPOS.

A la vista espanta a la naturaleza, pero el que se abraza a ella, disfruta de la paz y la alegría que solamente Dios puede dar.

Porque a unas manos vacías las llena el Señor, al cual le agrada dar al que no tiene y reconoce que lo que tiene es de Él y se lo devuelve.

Los que tienen la pobreza material, la llevan con toda clase de molestias.

La Providencia existe y los ricos del mundo son sus ministros, porque Dios les concede el honor de ser el único medio para hacer que las riquezas no sean un peligro.

El que logra ver a Cristo que sufre en los necesitados, hace de las riquezas la moneda con la que compra el Cielo.

Los pobres están en Dios. Por eso Jesús quiso nacer pobre y permaneció pobre, a pesar de los ríos de dinero que los óbolos de los ricos le ofrendaron, porque los pobres le aman con todas sus fuerzas.

Los ricos tienen muchas cosas. Los pobres tienen solo a Dios.

Los ricos tienen amigos. Los pobres están solos.

Los ricos tienen muchas consolaciones, los pobres carecen de ellas.

Los ricos tienen diversiones. Los pobres no tienen más que trabajo.

Rielle Hunter Hideaway Mansion In Aspen For Sale at $20 Million

A los ricos se les facilita todo con dinero.

Los pobres tienen además el miedo a la enfermedad y a la carestía, porque es su fin la muerte y la indigencia.

Pero tienen a Dios que es su Amigo y su Consolador. El que los distrae de su penosa vida actual, con esperanzas celestiales.

El rico poco se acerca a Dios, porque piensa que nada le hace falta y todo lo puede con su riqueza.

La pobreza hace al alma humilde al decir: ‘Padre, socórrenos con tu Misericordia.’

Los pobres conservan en su corazón, las joyas de la palabra de Dios: son su Tesoro, su única riqueza y la cuidan como tal.

CIELO REINO CELESTIAL

En el Cielo, muchos asientos los ocuparán los que en la Tierra fueron despreciados como nada y pisoteados como polvo.

La Buena Nueva está destinada principalmente a los pobres, para que tengan un consuelo sobrenatural en la esperanza de una vida gloriosa, después de soportar la triste jornada de la vida humana.

LA POBREZA DE ESPIRITU

Las cosas que hacen rico al hombre son: el oro como riqueza material y los afectos como riqueza moral.

Los bienes hacen acaudalada una vida.

En los afectos se cuentan los lazos de sangre o por matrimonio. Las amistades, la capacidad intelectual, los cargos públicos.

“Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.”

Para ser un pobre de espíritu, es necesario poseer la libertad de las riquezas.

Es decir: ser un rico pobre. Estar satisfecho con lo que se tiene, sin envidiar a nadie, ni codiciar nada.

la-pobreza-del-espiritu

Porque aún el más miserable pordiosero, puede ser pecaminosamente rico en espíritu, por la desmoderada afición a algo o a alguien, convirtiéndolo en pecado.

Porque incluso el amor puede llegar a ser un mal, cuando convertimos en ídolos a la persona amada.

La santa Pobreza de espíritu se despoja de todo, para poder conquistar más libremente a Dios, que es la Suprema Riqueza.

El pobre de espíritu si es rico en bienes materiales, no peca porque tenga dinero, ya que lo emplea para ser santo. Todos le aman y lo bendicen porque es como los oasis en los desiertos que salvan la vida. Sin avaricia alguna dan con alegría, para aliviar la desesperación de los demás.

Si es pobre, se alegra en su pobreza. Come su pan con la alegría del que desconoce el ansia por el dinero y duerme tranquilamente sin pesadillas. Descansado se levanta a su trabajo, que se le hace más llevadero, porque lo lleva a cabo sin ambición ni envidia.

El que llega a la verdadera sabiduría, no busca lo mejor para el cuerpo que perece, sino más bien le da lo peor. Reservando todos los derechos para el espíritu.

Porque Dios NO confía las verdaderas riquezas a quién en la Prueba Terrena, mostró NO saber usar las riquezas materiales.

La Pobreza de espíritu es una de las verdades menos comprendidas.

Para la superficialidad humana, los que se burlan creyéndose sabios piensan que es una estupidez.

El alma entregada a Dios, sabe como guardar el equilibrio justo y pone el espíritu como rey de cuanto hay en el hombre. Con todas sus dotes físicas y morales, sujetas como siervas a este rey.

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Cuando el hombre no es espiritual, ni está entregado a Dios, sobrevienen las idolatrías y las esclavas se convierten en reinas, quitan de su trono al espíritu y producen una anarquía que lleva a la ruina y a la destrucción.

La Pobreza de espíritu consiste en tener esa libertad soberana, de todas las cosas que son la delicia del hombre y por las que se llega al impune delito material y moral que frecuentemente escapa a la ley humana.

Y que hace numerosas víctimas que tienen consecuencias trágicas, para la inmensa mayoría de los que lo sufren.

EL POBRE DE ESPIRITU DEJA DE SER ESCLAVO DE LAS RIQUEZAS.

Si no se despoja de ellas y de toda comodidad, sabe usarlas con frugalidad, que es un doble sacrificio y se vuelve pródigo con los pobres. El que comprende las palabras:

‘Haceos amigos con las riquezas injustas’ convierte en su siervo al dinero.

Lo que de otra manera lo conduciría a la lujuria, la prepotencia y la falta de caridad, lo hace que le sirva para allanarle el camino al Cielo.

Camino tapizado con mortificaciones y obras de misericordia para ayudar a sus semejantes; reparando y curando las numerosas injusticias que se llevan a cabo en un mundo que carece de amor y se encuentra plagado de injusticias sociales.

¿Cuántas veces hace esto el generoso que aunque no nade en las riquezas, es capaz de sacrificar ‘sus dos céntimos’, para aliviar una necesidad?

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Son ‘Pobres de espíritu’ los que perdiendo lo mucho o lo poco que poseen, saben conservar la paz y la esperanza… y no maldicen, ni odian a nadie. No reniegan de Dios, ni se rebelan contra los hombres.

Pobreza de espíritu es también la humildad que no se hincha y no se ensoberbece proclamándose ‘superhombre’, sino que reconocen el Don de Dios y le agradece por su misericordia al haberlo otorgado.

Conservan la sencillez y admiran al Espíritu, verdadero Autor de la Sabiduría.

EL DUEÑO Y CREADOR DEL UNIVERSO, TUVO QUE USAR EL VELO DE SU MADRE, PARA CUBRIR SU DESNUDEZ...

EL DUEÑO Y CREADOR DEL UNIVERSO, tuvo que usar el velo de su Madre, para cubrir su desnudez…

Es también generosidad que sabe despojarse aún de los afectos más legítimos y a veces de la misma vida: las riquezas más estimadas por el hombre, para seguir a Dios.

Saben ser mártires para ser generosos en el sentido más completo, porque su espíritu sabe hacerse pobre, para ser rico con la única riqueza eterna: Dios.

Las riquezas se deben amar como un don de la Providencia Divina. Pero nunca se deben amar por sobre el Dador de ellas y de su Voluntad.

Saber desprenderse de ellas y NO maldecir a Dios, si alguien las arrebata.

Zaqueo es la figura evangélica que comprendió perfectamente esto y supo dar su justo valor a la riqueza, para hacerse pobre de espíritu.

El alma que empieza a crecer en el Amor, corta todos los tentáculos que la esclavizan a la tierra.

Y al hacer de Dios su tesoro, el poder de la recta intención hace germinar el deseo justo que empuja a un mayor conocimiento del Bien…

Y a buscar a Dios continuamente, para alcanzarlo con un arrepentimiento sincero y justo, que le da el valor a la renuncia.

Ser pobre de espíritu no es ser estúpido y bobo.

El estafador tal vez se considere muy listo, abusando del que le pone la otra mejilla y le entrega también el manto.

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DEIFICACION

Pero el cristiano que lo hace, es porque comprende que el espíritu está sobre la inteligencia: es el rey de todo cuanto hay en el hombre.

Se está ejerciendo ya la santa Pobreza de Espíritu, cuando somos capaces de conformarnos con lo que poseemos y nos sentimos muy dichosos y afortunados porque nuestra riqueza infinita es Dios.

Y ES cuando podemos sentir la maravillosa libertad que se encierra en las siguientes palabras:  «Yo necesito poco para vivir mi existencia. Y lo poco que necesito, lo necesito poco…»

Todas las dotes físicas y morales le deben estar sujetas y ser siervas de este rey.

La criatura filialmente entregada a Dios, sabe tener las cosas en su punto justo, destruyendo todas las idolatrías.

DIAMANTES DE SANGRE

El hombre entiende la pobreza como la falta de dinero, de tierras, de palacios, de joyas.

Son cosas que ama y que le cuesta sacrificio renunciar a ellas y dolor al perderlas.

Pero por una vocación de amor, también sabe despojarse de ellas.

Cuantas mujeres no dejan todo para mantener al esposo o al amante y lo que es peor… Continúan con ellos, por una vocación de amor humano.

Otros, por una idea lo dejan todo: soldados, científicos, políticos, dirigentes de nuevas doctrinas sociales, más o menos justas.

Y se inmolan todos los días por su ideal, vendiendo la vida por la belleza de un ideal y haciéndose pobres por alcanzar ese ideal.

Así también los seguidores de Jesús.

Saben renunciar a las riquezas de la vida, ofreciéndosela a Él, por su amor y por el prójimo. Renuncia mucho más grande  que aquella de las riquezas materiales.

La gente del mundo se afana y se aflige por proveerse de objetos que no pueden gozar.

Para practicar la Pobreza de espíritu, se deben desprender de todos los bienes; dando a los familiares lo que les pertenece y lo propio para hacer caridad.

Se debe sacrificar la riqueza de los afectos. Es el oro más puro y valioso que cualquier otro: saber renunciar a la familia, por amor a Dios.

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Es fabricar perlas eternas con llanto…

Y rubíes con la sangre que mana por la herida del corazón que es desgarrado, por la separación del padre, de la esposa y de los hijos.

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EL DESPOJO TOTAL DE LA POBREZA 

El despojo total de la pobreza se efectúa en ‘NO TENER’

Y es similar del ‘NO PERTENECERSE’.

El que decide ser pobre dice: “Me doy. Me entrego. Me vacío. Me nulifico. Todo lo entrego. De todo me despojo: entrego todas las personas, todos los afectos.

Devuelvo al Señor todo cuanto de Él he recibido, con todos sus dones y sus gracias: te doy mi cuerpo, mi alma, mi vida, mis sentidos, mis potencias, mis sentimientos, mis esperanzas, mi inteligencia, mi espíritu y todo mi ser.

Con todas sus palpitaciones hasta mi eternidad.

Esto es el Despojo de la Pobreza.

En el desprecio de todo adorno y comodidad, hasta llegar a despreciarse a sí mismo, desnudándose de todo olor mundano y vistiéndose solo de Jesús.

Es así como cada día se encuentran más las verdaderas riquezas y se hallan los encantos de la pobreza.

La pobreza y la Obediencia tienen el aroma de lo divino.

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El alma unida a Dios, es muy rica con las riquezas y los tesoros que Él siempre tiene consigo. Pero es totalmente pobre y vacía en sí misma.

Es decir: todo lo tiene, sin tenerlo.

Y se queda con su pobreza, aunque esté vestida de perlas.

Porque los pobres de espíritu son los que devuelven los dones al dador de ellos. Los que se renuncian totalmente y mueren a su propia voluntad, para vivir solamente de la Voluntad Divina.

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Al alma creada que se da, se le da a ella un Dios Increado, proporcionándole una dicha desconocida por el mundo.

Dios dio al hombre los afectos humanos buenos, para que sean un alivio que lo levante en medio de las fatigas de la vida.

Muchas raíces están trabadas en el ser humano y deben ser separadas.

Y a veces, definitivamente cortadas.

ven y sigueme

Dios llama y pasa. Con libertad espiritual se viene al servicio de Dios.

Nada debe impedir a quién se entrega.

Dios es tan exigente, como es infinitamente generoso en premiar.

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El hombre debe amar a sus seres queridos con el amor perfecto que se obtiene a través del amor a Dios, que sublima todos los amores.

Cuando le amamos a Él sobre todas las cosas, le pertenecemos por entero.

Y Él tiene derecho de posesión total: por Creación y por Redención.

Nadie es más grande  que Él, en tener derecho sobre los afectos.

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Abraham dispuesto a sacrificar a su hijo

Al cumplir la Voluntad divina con perfección, implica hasta el sacrificio total de cualquier querer o voz de sangre y de afecto.

La riqueza de los afectos, es la que está más ligada al espíritu y arrancarla causa más dolor, que rasgarse la carne.

Los afectos son una riqueza casi viva. Sin embargo por amor a Dios, es necesario dejarlos también a ellos, porque por ese mismo dolor, se expía para salvarlos.

Dios no condena los afectos. Él los ha bendecido con la Ley y los Sacramentos, pero deben ser dejados sobre la Tierra, para conquistar el Cielo, que es la morada verdadera.

Todo cuanto Dios ha creado para el hombre, debe mirarse a través de la lente celestial. Cuanto Dios ha dado debe ser tomado con reconocimiento, pero devuelto con prontitud a su requerimiento.

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Cuando el hombre muere, deja todo lo terrenal, incluyendo a los seres queridos.

Y queda totalmente solo frente a Dios, para enfrentar el destino que Él mismo se procuró.

El que decide ser discípulo y dejarlo todo, debe ‘morir’ a las cosas de la Tierra en una muerte mística, pero real.

Es una experiencia desgarradora.

Pero igualmente el alma se queda totalmente sola ante Dios y ‘vive muriendo’.

Haciendo solamente su Voluntad, en la misión que todavía debe cumplir en los días que le es concedido vivir, en el resto de su jornada terrena.

Dios no destruye la riqueza afectiva. La levanta de la Tierra para trasplantarla en el Cielo.

Allá serán reconstruidas eternamente las santas convivencias familiares, las amistades, toda aquella forma de afecto honesto y bendito que Jesús quiso para Sí Mismo y que sabe que preciosas son.

Pero nunca serán más preciosas que Dios y que la vida Eterna.

El amor de la sangre nunca debe hacernos salir del camino de la justicia. Porque sobre Dios NO hay nadie.

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Los lazos de sangre se subliman porque con nuestras lágrimas, damos a nuestros familiares la ayuda definitiva para atraerlos hacia el Cielo y hacia Dios, por el camino del sacrificio de los afectos.

Renunciar a la riqueza de un afecto por seguir la voluntad de Dios sin pesares humanos, es la Perfección de la Renuncia aconsejada al joven del Evangelio.

Dios no destruye los lazos familiares. Él los santifica y enseña a amarlos con un amor sobrenatural. Y ¿Cuál amor más alto que tener caridad por las almas enfermas de nuestros familiares?

Se recibe mucha ingratitud; pero también ésta es necesaria para que trabaje el amor que las redime. Y los de casa son los primeros.

No hay que llorar por la carne y la sangre que sufren, al sentir que a quién engendramos, nos rechazan. Nuestro sufrimiento trabaja más que cualquier otra cosa a favor de nuestra alma y la de ellos.

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No hay que formarse remordimientos por haber querido ser más de Dios, que de nuestra familia. Porque más que ella es Dios.

Así podemos sentir como nuestros amores se van transformando y se han concentrado en uno solo: Dios.

Con nuestro sufrimiento desgarrador engendramos hijos para Dios.

El alma-victima prueba todos los suplicios: el de la renuncia a los afectos, a las comodidades, a los intereses.

Satanás arrebata todo.

Después vendrá algo mucho más grande y que ciñe con una corona inmortal. Hay que ser como columnas y permanecer firmes y fieles.

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Nunca se debe mirar a lo que hemos dejado para seguir a Jesús.

El pasado, los afectos y todo lo que se abandona para caminar por el Camino de la Cruz, son un peligroso lastre que puede arrollarnos en la rebeldía, si volvemos la vista y el dolor nos desgarra.

Así no se puede trabajar en ningún apostolado.

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Porque todas estas cosas impiden que el fuego del amor se encienda en nuestro espíritu y son un estorbo para cumplir la misión.

Se debe vigilar porque el corazón viva en una sumisión completa a la Voluntad de Dios que se manifiesta en la suerte que vivimos.

Soportando pacientemente, sin permitir al pensamiento la libertad de un juicio que no sea benévolo con Él.

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En otras palabras: no se debe reflexionar en el estado que se tiene, para que no haya rebeliones que matan el amor.

Y Dios dará la fortaleza como Don del Espíritu Santo, que es la renuncia a los que se ama.

La riqueza más grande que el oro y más preciosa que la misma existencia, es la riqueza intelectual: el propio pensamiento.

Los escritores lo donan a las muchedumbres, más ellos lo hacen elástico para acomodarlo a su público. Pero lo hacen por lucro y su verdadero pensamiento no lo dicen nunca.

Dicen aquello que sirve para su tesis, pero su intimidad la guardan celosamente en lo más profundo de su mente; porque son pensamientos de dolor, por penas íntimas o reproches de la conciencia, que es la lejana voz de Dios.

Y esta es la renuncia más grande: la renuncia a la propia manera de pensar, para adquirir la de Dios.

Arrodillando la razón en amorosa sumisión a la Voluntad Divina.

Regina calla…

Ella no sabe cuán pronto deberá dar el más grandioso y estremecedor testimonio de todo cuanto acaba de enseñar… 

Una de las cosas que más asombraron al mundo pagano y hacían nuevos y siempre más numerosos prosélitos para la Iglesia; era la calma, la serenidad, la fortaleza de los mártires, durante la hora del martirio.

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Solo de Dios puede venir esta inmutable y serena paz.

Pero el martirio del corazón no es menos atroz que el de la carne. Y solo Dios puede comunicar a los desgarrados del corazón, el heroísmo de una resignación que es verdaderamente la cuarta frase del ‘Pater’ vivida con toda la carne y con toda el alma, la inteligencia y el espíritu.

El mundo ciego cambiará esta calma heroica, don del Espíritu Santo, por indiferencia y desamor.

El mundo ensucia todo cuanto toca.

Pero lo sucio no penetra en un bloque de diamante. Se posa encima y después cae con la más pequeña lluvia.

Hay que dejar que los ciegos del mundo no vean.

Los demás para los cuales el Espíritu es Luz, leen el Nombre de Dios en el coraje del mártir y…

¿QUÉ LES RECUERDA ESTO?

Masacre cristiana en siria

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA,CONÓCELA

N154 RIQUEZA ENSANGRENTADA


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Noviembre 03 de 2016

La Sangre de los Mártires transforma y renueva la Iglesia, os mejora a vosotros.

JV)  Me deja ver primero Nuestro Dios, una Cruz dorada, con un fondo rojo obscuro, entonces Me dice Papá Dios:

Acostúmbrense hijos Míos, a que en cada lugar a donde vosotros lleguéis, bendecid el lugar. Recordad Mis pequeños, que Satanás es el Príncipe de este Mundo y todo lo ha contaminado.

Cuando vosotros lleguéis a un lugar sea cual fuere, bendecidlo como Mi Hijo os enseñó: ‘Que la Paz esté en este hogar o que la Paz esté en este lugar’

Para que en ése momento, se entronice Mi Presencia Divina y de esta forma, al estar Yo ahí Presente, todo será renovado, todo será purificado y todo dará el fruto que vosotros buscáis.

CIELO APOSTOLADO

Mi Presencia elimina la Presencia de Satanás. Vosotros llevaréis Mi Presencia a todos lados a donde vayáis. Y así, vosotros lo iréis transmitiendo a vuestros hermanos y se irá recuperando el Mundo para Mí.

Le habéis permitido a Satanás tomar a vuestro Mundo, porque os falta Oración, porque os falta regresarMe a Mí, lo que Me pertenece. Yo creé todo lo visible e invisible. Todo lo que está a vuestro alrededor Me pertenece y en vuestros deseos, vosotros Me iréis regresando lo que Me pertenece y le iré quitando a Satanás, lo que Me ha ido arrebatando, porque vosotros NO cuidasteis lo que os pedí que cuidarais, que es la Creación.

Recordad pues Mis pequeños, esto que es muy importante. Porque así Mi Hijo se lo enseñó a los apóstoles y a la gente de ese tiempo, que Mi Presencia esté en todos los lugares a donde vayáis.

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De esta forma, así como lo vayáis vosotros enseñando y todos lo vayáis haciendo, se irá recuperando el Mundo para Mí. Mi Paz, Mi Amor, llegará a todos lugares y decidlo así, Mis pequeños: que la Paz yel Amor de Nuestro Dios esté en este lugar y en los que en este lugar habiten. Todos lo repetiréis y todo se irá renovando por ese deseo de amor hacia Mí.

 El Cielo es vastísimo. Yo creé infinidad de almas, todos pertenecéis al Cielo, de ahí salisteis y ¡Cómo quisiera que todas regresarais después de vuestra misión sobre la Tierra! La Maldad de Satanás Me quita a muchas almas y eso Me duele muchísimo, Mis pequeños. Y prácticamente, NO Reparáis por ello.

Vosotros Mis pequeños, los que estáis Conmigo, podéis hacer mucho. Y especialmente en estos tiempos que estáis viviendo y los que han de venir en breve. Podéis regesarMe muchas almas al Cielo. Vuestra Oración, vuestra donación, vuestra unión Conmigo, pueden lograr Milagros, pero vosotros debéis poner de vuestra parte.

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Poneos en Mi lugar, Mis pequeños. Imaginad que vosotros creasteis a todos los hombres, a todo lo que veis y no os digo lo que no veis, porque no tenéis un parámetro para saber qué es lo que está creado y que no conocéis. Pero simplemente con lo que veis, que es inmenso, que es infinito.

Como os dije, imaginad que vosotros creasteis todo con delicadeza, con amor, pensando en qué es lo ibais a hacer y pensando en la creación de cada cosa. Y de repente, viene el Enemigo y os empieza a quitar todo lo que vosotros creasteis con amor y con delicadeza. Las almas creadas os empiezan a dar la espalda, ya no quieren saber de vosotros, ya no quieren saber nada de su creador.

Imaginad vosotros que hasta os empiezan a Traicionar y entre ellos discuten, se convencen unos a otros de ya NO regresar Conmigo. Vosotros, tomando Mi lugar, sentiríais muy doloroso todo esto.

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Cuando vosotros tenéis familia y esa familia responde, gozáis su unión. Pero cuando la familia se desperdiga y no quieren saber de vosotros, que fuisteis sus padres, os duele en lo más profundo de vuestro corazón… Y eso es lo que Me pasa, Mis pequeños. Yo como Dios, como Creador, os creé a cada uno de vosotros con cuidado, con delicadeza, con Amor y ¿Cuántos quedáis ante Mí?

¿Cuántos Me seguís? ¿Cuántos, realmente, buscáis el agradarMe y el seguirMe? Eso es lo que os está pasando actualmente. Y necesariamente, tendrá que venir una división. Los que están Conmigo y los que están en contra Mía. Y ciertamente en medio, los TIBIOS.

Pero los tibios como os he explicado antes, es gente mala, es gente convenenciera, es gente a la que no se le puede tener seguridad, credibilidad, porque os pueden traicionar fácilmente.

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Mi Corazón está muy Adolorido, porque después de todo lo que he hecho por vosotros y aun enviando a Mi Hijo por vuestra salvación, NO QUERÉIS ESTAR Conmigo. Me traicionáis y los que estáis Conmigo, NO hacéis lo suficiente para Reparar y para traerMe alegría.

Sois muy descuidados, seguís queriendo todo para vosotros y NO hay nada para Mí, prácticamente. Si NO os lo estoy recordando continuamente, Me falláis continuamente, os olvidáis de Mí, NO Me buscáis. ¡Qué ingratitud del hombre! ¡Qué ingratitud de corazón! Por eso tengo ya, que purificar a esta generación malvada, traicionera, convenenciera.

Aceptad Mis pequeños, lo que os voy a mandar para purificaros. NO veáis todo esto como negativo, ya que muchos de vosotros, sois tibios y necesitáis crecer espiritualmente. Os pido busquéis vuestro crecimiento espiritual de la mejor forma. No presumáis de los dones que os he dado a cada uno de vosotros. Cada uno de vosotros Me serviréis. Unos más, otros menos, pero Me serviréis para este Cambio.

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Orad, orad mucho y reparad por vuestros pecados y por los de vuestros hermanos. El Tiempo es breve, preparaos ya. Soy vuestro Padre y Creador de todo lo que existe. Todo Me pertenece. Pero así como a algunas cosas, vosotros les dais buen uso, hay otras a las que les dais mal uso.

La humanidad se ha venido peleando por los bienes de este Mundo, por sus riquezas, por lo que vosotros consideráis que vale. Se le ha dado un valor muy alto a ciertas cosas y que no lo tienen. Pero el hombre, busca tener de todo aquello que os puede hacer valer ante el Mundo y acumuláis riquezas que ante Mis Ojos, no lo son.

En las Sagradas Escrituras, podéis encontrar lo que se habla acerca de las riquezas y que todo es vano. Perdéis el tiempo inútilmente, os llenáis de lo que vosotros llamáis bienes. Pero que en la realidad os causan muchos problemas, a tal grado que hasta guerras se han producido por arrebatarse los bienes que buscáis.

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¡A cuánto error os ha llevado Satanás! Y no tenéis ése Discernimiento Santo, que lo da precisamente la vida en la Gracia y en el estudio de las Sagradas Escrituras.

Vosotros os llenáis de esos valores del Mundo y hacéis a un lado los bienes, que realmente os regresarán al Reino de los Cielos.NO os imagináis Mis pequeños, cuántas almas regresan a Mí con las manos vacías. Dejaron sus bienes inútiles en la Tierra. Pero tarde se dan cuenta de que lo que acumularon, de nada les servirá para llegar ante Mí.

Los bienes que debéis buscar o que debisteis más bien haber buscado, son los del alma. Los valores del alma, las Virtudes, el amor que lo hicisteis a un lado, especialmente aquellos que buscaban afanosamente, las riquezas del Mundo. Hicisteis muchos negocios que os llenaron de bienes del Mundo.

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Riquezas a las cuales les disteis mucho valor. Pero ante Mis Ojos, no valen nada y ésas riquezas del Mundo, en lugar de engrandeceros ante Mis Ojos, es el lastre que os va a llevar a vuestra condenación eterna.

¡Cuántas riquezas no están ensangrentadas!, Que con tal de tenerlas, matasteis. ¡Cuánto pecado hay tras de muchas riquezas que se acumulan! ¡Cuánto mal se hace con ellas!

Por eso os dije que os iba a ir quitando lo que vosotros consideráis vuestras riquezas y lo que os causa un apego al Mundo. Y que así como os iba a ir quitando las riquezas del Mundo, os iba a ir llenando de los bienes del Cielo.

SUFRIMIENTO Y POBREZA DE ESPIRITU

Ya os dais cuenta y lo estáis padeciendo, que los bienes del Mundo ya no os alcanzan para vivir. Este es el momento en que debéis reflexionar todo lo que os he dicho y pedidMe que os vaya llenando de los bienes del Cielo. Porque también tenéis en las Sagradas Escrituras, que buscarais primero el Reino de Dios, Mi Reino y que lo demás se os daría por añadidura.

El hombre, erróneamente se dejó aconsejar con las Mentiras de Satanás, él os llevó a buscar añadidura y os vaciasteis de los bienes del Reino. No tenéis en vuestro corazón, las riquezas de Mi Reino y seréis llevados a Juicio, se pondrá en la balanza lo bueno y lo malo. ¿Cuánto podréis poner en el lado que os va a ayudar a ganar el Reino de los Cielos?

¿Qué hicisteis con vuestra alma? ¿Cómo pusisteis a trabajar los bienes espirituales, de los cuales os debisteis haber llenado? Cuando estéis ante esa Balanza, os daréis cuenta de vuestro error. Prácticamente NO tendréis nada qué poner, porque os dedicasteis a buscar los bienes del Mundo.

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Satanás, astutamente os llevó a eso, a desviaros a los bienes del Mundo y NO os llenasteis de los bienes del Cielo. Tomasteis caminos errados, desviasteis vuestra misión y en lugar de buscar Mi Amor y Sus Riquezas, Satanás os llevó por el camino erróneo y os llenasteis de Lastre que NO os dejaba volar hacia Mí.

Tuvisteis muchas oportunidades de enmendar el camino, pero el vicio, la egolatría de querer ser grandes ante los ojos de vuestros hermanos, por tener mucho de las riquezas del Mundo, NO os permitió razonar debidamente. Pero ya ante Mi Presencia, ya no podréis enmendar vuestros errores.

Recapacitad, arrepentíos y venid a Mí. Un arrepentimiento de corazón, como el del buen ladrón, os puede ayudar a regresar a Mí. Pero si os mantenéis en vuestra soberbia, si seguís defendiendo vuestros bienes del Mundo, acabaréis en el Lugar del Castigo, por necios y porque no hubo Sabiduría en vuestras acciones y pensamientos.

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Venid a Mí, recapacitad, orad, para que Mi Santo Espíritu os dé la Luz que NO quisisteis tomar a lo largo de vuestra existencia. No perdáis estas últimas oportunidades que se os dan, para salvar vuestra vida espiritual.

 Así como a un diamante cuando está en bruto, NO se le nota su belleza sino hasta que se le corta, resalta el brillante que debe ser. Así os he ido a vosotros, transformando. Os he tomado y os he ido puliendo. No os habéis dado cuenta de ello en totalidad, pero os he ido llevando paso a paso a todos vosotros, los que estáis Conmigo.

Que desde años para acá, cambiasteis vuestra vida y Me escogisteis. Me habéis buscado, habéis aprendido, os he enseñado, habéis cambiado, habéis reflexionado y habéis encontrado el camino correcto.

RENUNCIA sin equipaje VEN Y SÍGUEME

Algunos, se han ido. Otros han venido, otros han regresado. Pero las almas que se mantienen, empiezan a brillar. He ido eliminando todas las asperezas, toda esa roca que NO permitía que saliera el brillo de vuestra alma. Toda esa roca externa significa todo lo que es del Mundo, todo aquello a donde Satanás os llevó y que obscurecía la belleza de vuestro interior, que es el brillante que pronto ha de salir de cada uno de vosotros.

Seréis como esa oruga que se hace crisálida y de ahí saldrá, un tiempo después, la mariposa y volará. Y así como el brillante transmite colores bellísimos, fulgores de colores, que brillan y llaman vuestra atención: la mariposa también está llena de colores, muy diferente a la oruga que entró al capullo.

Habéis sido transformados, Mis pequeños y ya va a ser el Tiempo en que se os quitarán las últimas capas de roca que cubre la belleza del diamante, para llegar a ser el brillante que gozaréis vosotros y gozarán vuestros hermanos… O también, ya será el tiempo en que saldréis del capullo, de la transformación de la crisálida y volaréis hacia Mí.

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Os habéis dejado mover por Mí, habéis aprendido lo que es el Amor, os he ido cuidando y transformando, para que seáis los hijos que Yo quiero que viváis en las Nuevas Tierras que os daré.

Ciertamente, todavía Mi Santo Espíritu dará los últimos toques para eliminar lo más posible, aquello que os detiene en la Tierra y que NO os deja volar hacia Mí. Pero para ello, vosotros debéis retomar y ofrecerMe vuestro “Fiat”, en total libertad y en un amor inmenso por agradarMe.

Como veis Mis pequeños, Yo no presiono, todo ha sido paulatino, en total libertad. NO os presioné para que os juntarais a orar, os llevé con delicadeza, para que naciera de vosotros el gusto en la reunión para estar Conmigo. Dejasteis las pláticas del Mundo y empezasteis las pláticas de Dios. Sois Míos, fuisteis creados para servirMe. Pero para servirMe en el Amor, en total libertad y amándoMe tiernamente.

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Habéis respondido a Mi Llamado y Yo os cuidaré, como a la niña de Mis Ojos. Me pertenecéis, porque Yo, ya habito en vuestro interior. Ya NO queréis salir al Mundo, porque el mismo Mundo os rechaza. Ya no buscáis el Mundo, porque os parece vacío y vano. Estando Conmigo os sentís satisfechos, alegres y estando en el Mundo, sufrís.

¿Os dais cuenta, ahora, cómo os transformé? Sois Míos y gozaréis de lo Mío, todo lo Mío, todo lo Creado. Todas las bellezas que aún ahora NO comprendéis, serán vuestras. Me agradeceréis y Yo, contento estaré con vuestra alegría y vuestros agradecimientos.

Venid a Mí Mis pequeños, compartidMe vuestra alegría, agradecedMe de corazón que el Tiempo de ese gusto que os prometo, ya llega. Os amo, Mis pequeños, recibid Mis Bendiciones y agradezco vuestro Amor.

Sabéis Mis pequeños, que de todo mal que en cierta forma Satanás provoca y que Yo permito que se dé, siempre de ahí, surge un bien.

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Veis la mortandad de tantos hijos Míos, que están defendiendo sus creencias. TODA ESA SANGRE, UNIDA a la de Mi Hijo purificará a muchas almas, tanto de la Tierra, como del Purgatorio.

Todo se va renovando, todo se va mejorando. La Sangre de los Mártires transforma y renueva la Iglesia. Os mejora a vosotros, porque veis el ejemplo santo de vuestros hermanos.

Os he dicho que si sois llamados al Martirio, Mi Hijo tomará vuestro lugar, sufriréis lo mínimo, si confiáis en Mi Voluntad. Pero gozaréis lo máximo en el Reino de los Cielos, porque hay un lugar especial reservado para los mártires que defendieron Mi Palabra, Mi Amor con su donación.

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Vuestra cruz de cada día, ciertamente es un martirio. Y cuando vosotros lleváis a cabo vuestra misión diaria, con amor y ofreciéndoMe todos vuestros actos, con la mayor perfección posible, eso es un martirio. Especialmente cuando Satanás os ataca para que NO llevéis a cabo vuestra misión lo más perfectamente posible.

Vuestra cruz de cada día es vuestro diario quehacer. Ciertamente algunas cosas gozaréis en hacerlas, pero otras cosas que se salen de lo que vosotros estáis acostumbrados a llevar a cabo, que os causan problemas, dolores, preocupaciones, aún enfermedades; también Me las debéis ofrecer, para vuestra purificación y para la de vuestros hermanos.

Así como os doy cruz, también os doy gustos, NO soportaríais vivir en pura cruz de dolor. Voy mediando vuestra vida, os conozco perfectamente y nunca os voy a dar más allá de lo que podáis soportar, lo sabéis muy bien. Pero lo que NO todos quieren, es la aceptación de la cruz y tratan de evitarla a toda costa, reniegan de ella y blasfeman contra Mí, por lo que está llegando a su vida.

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Muchas veces, vosotros os causáis ésa cruz y la hacéis más pesada, porque NO hacéis las cosas correctamente. No os basáis en las Virtudes y en el Amor y hacéis muchas cosas en la maldad y en los vicios. Y eso, va haciendo que vuestra cruz se vuelva más pesada, porque NO estáis actuando correctamente.

Cuando un alma se deja llevar por Mi Voluntad, su cruz no se hace tan pesada. En lugar de cruz se vuelve alegría, porque esa alma ofrece todo lo que hace y que lo hace bien.

La Vida de Mi Hijo, fue Cruz por un lado y grandes alegrías por otro. Cuando Él llevaba alegría a vuestros hermanos, cuando les recobraba la salud, cuando le daba vida nuevamente, a los muertos. Cuando curaba NO solamente dolores físicos, sino también espirituales. También bromeaba, también reía y todo eso Me lo ofrecía.

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Os he dicho que vosotros debéis vivir en la alegría, porque el Amor os lleva a eso. También tendréis dolor en el amor, porque  nunca podréis separar el dolor del amor y eso, también Me lo ofreceréis. Alegrías y tristezas son parte de vuestra vida y todo lo quiero compartir con vosotros, Mis pequeños.

No Me ofrezcáis solamente dolores, porque vuestra vida no es solamente dolor. DadMe también lo bueno que he permitido en vuestra vida o lo que os doy para que gocéis y descanséis de las maldades que os rodean.

Un alma agradecida y sabia, Me dará todo esto. Busco estar con vosotros en todo momento, NO Me apartéis de vuestra vida. Quiero continuidad en vuestra vida, NO vengáis a Mí, solamente en algunos momentos y Me olvidéis en otros. Quiero desde lo más sencillo, hasta lo más complicado.

NO LO DUDES. ¡JESÚS SERÁ TU CIRENEO!

NO LO DUDES. ¡JESÚS SERÁ TU CIRENEO!

DadMe todo, como Yo os he dado totalmente a Mi Hijo. Sois Mis hijos y también os quiero en totalidad. DadMe ese gusto, el mismo gusto que Mi Hijo Me dio en Obediencia y en Amor por vuestra salvación. Daos por completo a Mí, para que salvéis muchas almas por la Obediencia que como Mi Hijo tuvo hacia Mí, al aceptar Su Misión por vuestra salvación.

Os he dicho que todo será renovado y lo que veis ahora, ya NO lo volveréis a ver. Cuando os he prometido un Nuevo Mundo, es para que vosotros gocéis de cosas que NI os imagináis.

Es tener una nueva casa, es tener un nuevo futuro, es olvidar toda la maldad. Es una nueva renovación espiritual y física. Es recuperar las capacidades de vuestros Primeros Padres, es vivir enamorados de Mi Amor, es vivir como una Verdadera Familia.

CIELO

Cuando os dije que la Purificación se tenía que dar y que NO os fijaras tanto en ella, sino que pusierais toda vuestra atención y vuestros deseos en el Regalo que os iba a dar después, es esto Mis pequeños. Es vivir prácticamente como se vive en el Cielo, aquí en la Tierra.

Ahora vivís rodeados de esa maldad de satanás. Y en cierta forma, os habéis acostumbrado a ella. Vivís en los temores, vivís en las intrigas, vivís en la maldad total entre vuestros hermanos. Y todo eso será eliminado.

Difícilmente os podéis imaginar lo que es el bienestar espiritual que tendréis, porque ya estáis tan contaminados con el mal que diseminó Satanás, que NO podéis vosotros imaginar un mundo que no tenga maldad. Nacisteis en ella, habéis vivido en ella, os habéis aprovechado de ella… Y por eso debéis ser purificados, porque estáis contaminados por esa Maldad, porque os aprovechasteis de ella durante vuestra vida.

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El Nuevo Mundo es vida en Virtud, es vida en Amor, es vida en Paz, es vida en crecimiento, en todos sentidos. Vuestras capacidades intelectuales crecerán grandemente. Descubriréis nuevas cosas que Mi Santo Espíritu os infundirá y que os servirán para tener una vida más agradable, más placentera y sobre todo, respetando Mi Creación.

Cuidaréis de ella y ella, os respetará y os cuidará también a vosotros. Os he dicho que toda la Creación está viva y podréis vivir y sentir toda esa vida a vuestro alrededor. Vuestra misma mente será transformada, porque NO estáis capacitados ahora, para apreciar todas las bellezas que os rodean.

Creéis haber avanzado mucho desde que vuestros Primeros Padres cayeron y que perdieron todo. Pero no habéis avanzado gran cosa Mis pequeños, Satanás ha ido deteniendo vuestra recuperación, de las capacidades de vuestros Primeros Padres.

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Os he dicho que NO hay evolución del hombre, sino recuperación de las capacidades que tenían vuestros Primeros Padres. No habéis avanzado gran cosa para recuperar lo que ellos tenían. Yo cuando creo algo, lo creo en perfección. Y ellos fueron creados en perfección y vosotros ahora distáis mucho de ello, pero mucho, Mis pequeños. No hay comparación de lo que ellos poseían antes del Pecado Original a lo que ahora vosotros poseéis.

Por eso, os he dicho que lo que ahora tendréis será como un parto, dolerá el proceso, pero en el alumbramiento, que va a ser la entrada al Nuevo Mundo que os daré, os hará olvidar el dolor pasado. Bellezas inimaginables conoceréis. No os podéis imaginar lo que Yo, como Dios, puedo proveer al hombre. Simplemente, dejaos mover por Mí y gozad lo que os daré. No elucubréis, porque NO os imagináis Mis Grandezas.

Ved el cielo en la noche, simplemente observad las grandezas del firmamento. NO tenéis capacidades para entender cómo está creado y está ahí, ante vuestros ojos. Cómo NO entra nada en caos y en Mi Poder, está todo ante vosotros, en orden.

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Y así será con vosotros en este Cambio, entraréis nuevamente al Orden constituido al Principio de la Creación. Ahora estáis en Caos, tendréis que pasar estos momentos, como os dije, como el parto y volverá todo después, como al Principio. Confiad y agradeced desde ahora Mis pequeños, lo que gozaréis.

Yo os Bendigo ahora y por siempre, en Mí Santo Nombre, en el de Mí Hijo,
Salvador vuestro y en el del Espíritu de Amor y Vivificador. Mí Santa Hija, la Siempre Virgen Maria, os cuidará y os guiará para aplastar la cabeza de la serpiente del mal. Dejaos llevar por Sus Palabras de Amor y Salvación. Su ternura es excelsa. Hijitos Míos, ¡Cuánto os amo!

Os amo, Mis pequeños príncipes y os bendigo en Mí Santo Nombre, en el de Mí Hijo Jesús y en el del Espíritu Creador y Consolador.

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62.- LA ORGÍA INOLVIDABLE…


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El emperador Tiberio, fue muy aficionado al dinero y difícilmente se le arrancaba. Con el tiempo, su avaricia le llevó a la rapiña y el lema que rigió su gobierno fue: ‘Que me odien con tal dé que me teman’.

Cuando comenzó su vida militar, antes de que fuera César, sus compañeros le  conocieron por su afición al vino hasta tal grado, que los soldados le apodaron: ‘Biberius Caldus Mero’ (todas estas palabras aluden al vino de diversas maneras)

Su crueldad y su hipocresía eran tales, que cuando Augusto lo nombró su sucesor, las palabras que pronunció en su lecho de muerte, fueron: ‘Desgraciado pueblo romano que va a ser presa de tan lentas mandíbulas’

También era un hombre extremadamente lujurioso. En su retiro de Capri tenía una habitación destinada a sus desórdenes más secretos, guarnecida de lechos alrededor….

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Y allí, un grupo elegido de jóvenes disolutos reunidos de todas partes y algunos que inventaron ‘monstruosos placeres’, a los que llamó ‘spintrias’(sus maestros de voluptuosidad)

Formaban entre sí una triple cadena y entrelazados de esta manera, se prostituían en su presencia para estimular sus lánguidos deseos; pues al final de su vida, solo era un anciano impotente.

Como gran adicto al sexo, en el palacio de Roma que se ha salvado del incendio, también tenía todo un sector destinado a lo mismo.

Además de esa habitación especial, hay diferentes salones arreglados especialmente para estos placeres, adornados con cuadros y bajorrelieves lascivos y llenos de libros de Elephanditis (Pornografía gráfica), para tener en la acción modelos que imitar.

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Sus jardines han sido diseñados como bosques y selvas consagrados a Venus Afrodita y están decorados con grutas excavadas en la roca y en las cuales hay hermosas y artísticas estatuas que parecen casi vivas.

En las cuales se ven jóvenes de ambos sexos, mezclados en actitudes voluptuosas y posiciones obscenas y sugerentes, con trajes de ninfas y faunos.

Hay también un baño con una piscina especialmente diseñada, en la cual enseñó a niños de tierna edad a los que llamaba sus ‘pececillos’ a que jueguen entre sus piernas, excitándole con la lengua y con los dientes.

Y a los más grandecitos que estaban en lactancia aún, les ofrecía los genitales para que le diesen el género de placer al que sus tendencias y su edad le inclinaban de una manera especial.

Recibió un legado de uno de sus amigos que le daba a elegir entre un cuadro de Parrasio en el que Atalante prostituye su boca a Meleagro o un millón de sestercios…

Tiberio prefirió el cuadro y lo colocó como un objeto sagrado en su alcoba…

Y este cuadro adorna ahora el salón principal de la casa de Tiberio en Roma, justo encima de donde se encuentra el triclinio imperial.

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Aminio Rebio y Vitelio en su infancia, fueron ‘pececillos’ de Tiberio y desde su juventud, han sido marcados con el afrentoso nombre de ‘Spintria’.

Y por su gran experiencia en estos oficios, Vitelio ahora es el intendente de placeres de Nerón…

Aminio Rebio, Faonte el liberto del César y dos enviados de Tigelino; fueron a las cárceles para elegir doncellas y jóvenes cristianos… Para recreación del César y de sus invitados…

La fiesta en el palacio de Tiberio en el Esquilino, está en todo su apogeo…

Cientos de lámparas brillan sobre las mesas y penden de las murallas.

Los acordes de la música, invaden el ambiente.

El aroma de las flores y los perfumes de Arabia, son aspirados con deleite por los invitados lujosamente ataviados y que reclinados en sus triclinios, disfrutan de los deliciosos manjares y los exquisitos vinos que aumentan la euforia general.

Y las rosas siguen cayendo…

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Nerón está muy contento…

Y Popea regia y magnífica, luce su belleza con una sonrisa congelada que no llega a sus ojos, ni ilumina la expresión sombría que encubre su dolor, después del asesinato de su hijo Rufio Crispino.

Nerón ya cantó su Troyada y una atronadora tempestad de aplausos y aclamaciones le alimentan su insaciable vanidad de artista.

Algunos que levantaron sus manos como enajenados por su prodigioso talento, le han dejado sumamente satisfecho.

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De vez en cuando mira con una sonrisa de maligna crueldad a Marco Aurelio y a Petronio, a los que tiene como invitados de honor, muy cerca de él…

Petronio, ingenioso y elegante como siempre, hizo destellar su inteligencia y exquisita agudeza a lo largo del banquete…

Sacando a Marco Aurelio de varias sutilezas engañosas por parte de los demás augustanos…

Y luchando él mismo en aquellas arenas movedizas que son las intrigas de la corte imperial, saliendo adelante con donaire y su gallardía habitual.

Marco Aurelio está tranquilo y se porta tan distinguido como su tío, con una innata elegancia y sobriedad en todos sus ademanes.

Popea mira disimuladamente a Marco Aurelio…

Pues que lo único que la alienta en este banquete, es la alegría anticipada de su venganza sobre el tribuno.

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Se siente un poco mareada por el vino y el humo del incienso.

Finge que disfruta de los espectáculos que han sido preparados para la fiesta…

Nuevamente se da lectura a versos y se escuchan diálogos en los cuales la extravagancia, ocupa el lugar del ingenio.

Después Paris el célebre mimo, hace una representación magistral en lo que parecen escenas llenas de encantamiento.

Pues con los movimientos de sus manos y del cuerpo, tiene una increíble habilidad para expresar cosas que parecen imposibles de hacer patentes en una danza…

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Sus manos parecen oscurecer el aire creando una nube animada, sugerente, voluptuosa, que circunda las formas de una doncella agitada por un inefable desmayo…

Es una verdadera pintura, no una danza…

Una pintura expresiva en la que se revelan los secretos del amor, embelesante a la par que impúdico.

Y al finalizar da principio una danza báquica, llena de gritos desenfrenados y licenciosos desbordes.

Acompañados del son de cítaras, tambores, laúdes y címbalos, en una música incitante a dar rienda suelta a la pasión.

Marco Aurelio mantiene en todo momento una actitud tranquila, digna y un tanto seria.

Su carácter reservado y su calma intrigan a todos los augustanos, pero especialmente al César y a Popea…

Tanto Marco Aurelio como Petronio participan del banquete y beben vino, pero sin perder la sobriedad.

Se mantienen sonrientes y ecuánimes.

Entrada la noche Faonte, el liberto del César se acercó y murmura unas palabras a su oído.

El César hace un gesto de asentimiento…

Están en el salón que Nerón llama su ‘Paraíso de deleites’ y que forma parte del sector de la casa de Tiberio que fue construida para sus placeres.

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Los esclavos siguen trayendo más viandas y licores que sirven en la espléndida vajilla ribeteada en oro y las ricas copas artísticamente diseñadas y decoradas con escenas voluptuosas y acordes a la ocasión.

Los manjares y las bebidas han sido especialmente preparados con afrodisíacos.

Entonces Tigelino se acercó a Nerón y a Popea, diciéndoles algo en voz tan baja que…

Petronio que está al lado del César, lo único que pudo captar fue la respuesta del emperador:

–           No importa. Aún nos queda el Circo. Entonces será un espectáculo digno de la multitud.

Lo que Tigelino les ha comunicado, es que por la enfermedad de Alexandra, no ha sido posible sacarla de la prisión y no participará de la fiesta de esa noche.

Popea no logró ocultar su desencanto y su frustración.

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Después de un tiempo prudencial le solicitó a Nerón permiso para retirarse, pues se siente indispuesta.

Y no pudo evitar mirar al tribuno con rencoroso desprecio y a Petronio con una ominosa mirada, que acompañó con su eterna y congelada sonrisa.

El César se levantó para escoltar a Popea que se despidió de los presentes y a los que Nerón les dice que regresará pronto.

Y efectivamente, un poco más tarde volvió al salón, para disfrutar de la sorpresa preparada por Vitelio.

Entre los asistentes al banquete está el joven Aulo Plaucio, un hombre lleno de belleza y gallardía que es amante de Nerón y que tiene una gran voz de barítono.

Nerón había dicho siempre y le ha hecho creer que lo ama y que lo nombrará su heredero al trono del imperio.

En todos los banquetes, después que Popea se retira; él hace las delicias del emperador.

Entre los acordes de la música, el aroma del incienso y las bromas con que el César está demostrando su gran satisfacción en esta noche en particular…

Nadie se percata de la señal que Tigelino le hace a Nerón.

Enseguida éste llamó a Faonte, a Doríforo y a Aulo Plaucio.

Cuando llegaron ante él, ordenó a los libertos que lo sujetaran y ante la sorpresa general; éstos lo tiraron sobre el lecho imperial y lo inmovilizaron…

Mientras el César, haciendo derroche de violencia, lo violó.

Después de esta infamia, Nerón se levantó como si nada hubiera sucedido…

Y declaró:

–           Que mi madre bese ahora a mi sucesor.

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A continuación,  lo acusó de conspiración y ordenó que lo torturaran.

Recomendando que los verdugos lo hieran de manera que se sienta morir y que su muerte sea lenta en el suplicio.

Y luego, envanecido por hacer todo siempre impunemente, se volvió hacia Petronio, lo miró con crueldad y advertencia…

Y dijo con displicencia:

–           Ningún Príncipe ha sabido cuanto puede hacerse desde el poder.

Enseguida miró a Vitelio, agregando:

–       Veamos querido amigo, lo que has preparado para nuestro deleite.

Después de que los libertos se llevaron a Aulo Plaucio, que se había desmayado de terror.

Vitelio se levantó, hizo una reverencia a Nerón y se acercó a Aminio Rebio, que a su vez descorrió una cortina casi transparente que había en un extremo del salón.

Detrás de ella, está un grupo de varones y doncellas que evidentemente han presenciado todo lo  sucedido.

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Y todo esto fue hecho a propósito, para quebrantarles el espíritu…

Y mostrarles lo que les espera, al que tenga la osadía de no someterse.

Tigelino les da una orden y ellos avanzan formando una larga fila de un extremo a otro del enorme salón.

Para que el emperador y sus invitados, puedan verlos y examinarlos bien a todos.

Son veinticuatro mujeres y veintidós hombres, cuyas edades oscilan entre los quince y los veinticinco años.

Todos están totalmente desnudos y llevan una corona de rosas en la cabeza.

Han quedado de pie, frente al César y sus convidados.

Lo más sorprendente es que mantienen una dignidad majestuosa…

A pesar de la humillación que debe significarles el no llevar ninguna prenda de vestir que los cubra…

Marco Aurelio reconoció a varios y sintió una gran opresión.

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Cuando vio a Margarita, la hermana de Alexandra, un profundo dolor se le clavó en el pecho.

Inclinando la cabeza, cerró los ojos y oró…

Petronio permaneció imperturbable. Conoce a Nerón.

Y con su elegancia característica, ni un solo músculo de su rostro, delató sus verdaderos pensamientos y sentimientos…

Séneca, movió la cabeza casi imperceptiblemente y la inclinó para esconder la expresión de su rostro…

Trhaseas frunció el entrecejo y una fugaz sombra de desaprobación nubló su semblante. Y se sumió en sus reflexiones…

Lucano pareció sorprenderse, pero asumió su actitud de siempre.

Plinio solo miró, pero no demostró nada.

Marcial levantó una ceja y no manifestó lo que pensaba. Mantuvo una actitud expectante…

Todos los demás miraron a los jóvenes con una mezcla de admiración, curiosidad morbosa, intensa avidez, lujuria y lascivia.

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Nerón los observó atenta y detenidamente a cada uno de ellos…

Y con una sonrisa, dirigió una mirada de aprobación a Vitelio, Tigelino y Aminio Rebio, que han esperado expectantes su dictamen.

Ellos los seleccionaron.

Y están seguros de que ni siquiera el exigente y perfeccionista Petronio, podrá poner una sola objeción a aquel estupendo grupo de jóvenes…

Que son una muestra excelente de juventud y belleza:

Cuerpos y rostros perfectos. Portes regios y de gran dignidad, sin llegar a la altivez.

Esta promete ser una gran orgía y una noche de placeres incomparables…

Vitelio le prometió que ha preparado con ellos una serie de fantasiosas representaciones, en las cuales él podrá elegir a los que más le agraden, para su placer personal.

Están por gustar de un deleite nuevo y bastante raro… Porque a pesar de su edad, todos son vírgenes…

Lo único que molestó a Nerón y mucho; fue que ninguno al mirarlos él a la cara, bajase la mirada, ni el rostro.

No fueron retadores ni altivos.

Sólo le miraron ellos a su vez con tranquilidad y sin hacer ninguna inclinación. Sin el menor rastro de temor o servilismo.

Sin ninguna turbación o nerviosismo.

¡Y nadie le hizo una reverencia!

Y esto último, lo consideró un gran insulto a su megalomanía.

Petronio también notó esto.

Y conociendo al César, aumentó su admiración y su respeto por los cristianos.

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Y también su preocupación por lo que sucedería a continuación…

Nerón dio la espalda a sus prisioneros y por unos instantes permaneció así.

Su rostro regordete toma una expresión concentrada y terrible…

Mientras parece reflexionar, con su mano izquierda se toca su corona de laurel.

Y tomando la orla de su manto cuajado de estrellas de oro y perlas, con un ademán regio lo levantó con su mano derecha y dándose vuelta, lo soltó hacia atrás.

Enseguida,  miró a los jóvenes cristianos. Caminó lentamente frente a ellos…

Los fue recorriendo uno a uno con lentitud y una expresión maligna y cruel en sus ojos azules, que hizo estremecer a quienes lo conocen muy bien.

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Luego dijo con voz muy pausada:

–           Estas hermosas cabezas, caerán en cuanto yo lo ordene.

Sorpresivamente, una voz muy serena y varonil, respondió:

–           El poder que Dios te ha concedido tiene un límite.

Nerón se volvió con rapidez, buscando entre los hombres al que habló…

Y que al parecer NO está enterado de que a nadie le está permitido hablar, a menos que el emperador lo haya interrogado primero.

Y con una voz contenida y terrible, preguntó:

–            ¿Quién dijo eso?

Da un paso al frente un joven que hubiera podido ser el modelo con el cual Miguel Ángel esculpió su ‘David’ y…

Que con su armoniosa voz, confirmó:

–           Yo…

Y ante la mirada interrogante del César, agregó:

–       Mi nombre es Oliver y soy cristiano.

Cierto es que tienes poder sobre nosotros.

Eres nuestro emperador y como a tal te respetamos.

Pero no puedes ir más allá de lo que te ha sido concedido.

A tu pesar, también tú obedeces los Designios misteriosos del Dios Único y Verdadero.

Nerón amenazó con voz glacial:

–           Puedo hacer contigo lo que acabo de hacer con Aulo Plaucio.

Inesperadamente, una voz dulce entre las vírgenes, se elevó con impresionante firmeza…

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Y dijo:

–           ¡NO! Porque somos Templos vivos del Dios Único y Verdadero. Y NO puedes profanarlos a tu placer.

Nerón se volteó rápidamente, para conocer a la que se ha atrevido a hablarle de ese modo.

Y vio a la más jovencita entre las doncellas que están ahí.

–           ¿Quién eres tú? –preguntó con un tono vibrante de ira.

Ella se irguió aún más.

Y su voz continuó tranquila declarando:

–           Fátima. Soy cristiana. Y te repito: Somos Templos Vivos del Espíritu Santo.

Y estamos aquí, NO PARA TU DELEITE, sino para dar testimonio del Dios Altísimo.

Nerón la fulmina con la mirada, antes de decir con voz escalofriante:

–           ¿Sabes que puedo enviarte para que te deshonren los gladiadores y se diviertan contigo hasta que se cansen?…

Otra voz dulce y femenina lo interrumpió:

–           Puedes. Claro que puedes ¡Si Dios te lo permite!… 

Y sin que nadie se lo ordenase, da un paso al frente identificándose:

–       Soy Margarita y soy cristiana…

Y tú eres esclavo del amo al que perteneces: Satanás.

Y es él a través de ti, el que verdaderamente nos quiere destruir.

Tú solamente eres su miserable instrumento…

La joven virgen se yergue imponente y mira severamente a Nerón…

Su actitud es tan digna que parece una Reyna más majestuosa que la misma Popea.

Y tan solemne que parece una diosa, pues irradia la misma Presencia que un día dejara pasmado a Marco Aurelio…

Cuando Alexandra dijo que el herido permaneciera entre los cristianos…

Petronio la admira literalmente con la boca abierta…

Todos están paralizados por el asombro, pues nadie le ha censurado jamás nada al emperador y esta actitud es inaudita…

Esta virgen bellísima parece una deidad airada y sus palabras manifiestan su severidad implacable…

Trhaseas se cubre la boca tratando de cubrir la exclamación que se le escapa admirado:

–           ¡Athena Parthenos!

Definitivamente las cosas para el César, no están resultando como las esperaba…

Entonces dijo con tono lastimero:

–           ¿Qué clase de religión impera en vosotros que os hace hablar así? Soy tu emperador.

El tono grave de otra voz masculina, rasga el aire:

–           ¿Acaso ignoras que no hay religión si es violenta y oprime a los que no quieren?

Da un paso al frente mientras agrega:

–      Soy Sergio y soy cristiano.

Nerón exclama con desprecio:

–           ¡Cristiano! ¿Cómo se llama tu Dios?

–            El Altísimo Señor del Universo: Yeové, el Padre Eterno. Jesucristo su Hijo y el Espíritu Santo.

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Nerón pregunta perplejo:

–           ¿Son tres dioses?

Otra voz masculina le responde:

–           NO.

Y el que habló dio un paso al frente mientras continua:

–      Son Tres Personas Distintas y un solo Dios Verdadero.

Todopoderoso. Creador, Dueño y Señor de todo el Universo.

Los que le adoramos somos cristianos. Mi nombre es Joshua.

Nerón suelta una carcajada y se burla:

–       ¡Todopoderoso!

Y con gran sarcasmo agrega:

–      ¿No es acaso ese hebreo que fue crucificado con los malhechores en el principado de Tiberio y murió en la Palestina?

Una joven que todavía no cumple los 18 años, se adelanta y proclama:

–         Sí. Murió en la Cruz para salvarnos. Su nombre es Jesús.

Dios lo resucitó y Reina Glorioso desde el Cielo. Y Gobierna todo el Universo y el mundo espiritual e invisible.

Agrega con voz  muy dulce, identificándose:

–         Mi nombre es Jade y soy cristiana.

El César la mira fijamente por un momento demasiado largo…

Enseguida se dibuja en su rostro una sonrisa escalofriante y pregunta suavemente:

–           Si es como dices. ¿Por qué ha dejado que cayerais en mis manos?

En este momento yo soy vuestro dios.

Y os enseñaré a comportaros ante vuestro emperador.

Yo voy a demostraros cuál es el verdadero poder. –Estas palabras las declara Nerón con el rostro oscurecido por una expresión despiadada e inhumana.

En el silencio que sigue, solo se oye el chisporroteo de las lámparas de aceite…

porque hasta los músicos se han quedado paralizados, viendo el contraste total entre la cara de los aterrorizados comensales…

Y el semblante tranquilo de todos los jóvenes.

Después de un momento se oye como una campana, otra voz resonante y firmemente armoniosa:

–           Mi nombre es Daniel y soy cristiano.

¡Y te aclaro que NO haremos lo que esperas de nosotros, según lo que estamos concluyendo!– Dice mientras recorre con una mirada significativa…

Las pinturas y las estatuas que adornan el salón.

Y finaliza con tono solemne, como si fuera un maestro, ante un alumno díscolo:

–       En este lugar al que nos has traído…

Nerón lo mira colérico…

Sin decir una sola palabra, va hacia su pretoriano más próximo y le saca la espada de su vaina.

Con gesto feroz mira al que habló al último y camina hacia él…

Mientras sentencia airado e implacable:

–           ¡Doblegaré tu locura!

El joven lo mira impasible y declara:

–           Puedes aplicarme las torturas más crueles, pero NO me perjudicarás.

Tú en cambio, estás preparando tu alma, para tormentos eternos.

Y los que me inflijas serán dulces, comparados con los que te esperan a ti.

Y te los infligirá el que ahora te induce a atormentarnos.

Nerón se acerca furioso y lo atraviesa con la espada de tal forma…-espada-sangrienta-

Que la punta de la misma sale por la espalda del infortunado, goteando sangre…

Cuando la saca con un movimiento violento; la espada ensangrentada salpica sus vestiduras de color amatista y antes de que pueda decir nada…

La voz del joven que está al lado del que ha sido herido, se oye con acento triunfal:

–           Yo soy Iván y también soy cristiano…

Y debes saber que los que temen a Dios, no pueden ser perjudicados, ni doblegados por los tormentos.

Los suplicios resultan ser sus ganancias para la Vida Eterna, porque todo lo sufren por Cristo.

Es el mayor de todos.

Un  joven como de unos veinticinco años. De rubios cabellos oscuros y ensortijados. Y con unos bellos ojos verdes como el mar.

–           ¡¡¡Aaaahhh!!!

Esta exclamación de sorpresa y admiración, que brota de todas las gargantas, impide una respuesta al insolente.

Nerón voltea y se queda mudo y boquiabierto…

El joven que acaba de herir en forma tan atroz, en lugar de derrumbarse, se ha erguido aún más.

Y su herida ha sanado instantáneamente de forma impresionante, ante los ojos de todos los asistentes a este drama tan singular…

El César está impactado, pero su ferocidad es más fuerte y su crueldad prevaleció.

Dirige una mirada significativa hacia Aminio Rebio: hombre infame, afeminado y cruel.

Y éste se acerca al insolente, obedeciendo la orden silenciosa del emperador…

Con su mano derecha acaricia con lascivia, el cuerpo perfecto de Iván…

Y éste le dice con tono tranquilo:

–           No lo hagas. ¡Detente o lo lamentarás!…El Ángel del Señor está conmigo y no te permitirá lo que pretendes…

Aminio Rebio no lo escucha y mucho menos le hace caso.

Excitado por la lujuria ante la hermosura llena de gallardía de aquel cuerpo perfecto y musculoso…

Lo manosea con sumo deleite, lleno de lascivia…

Pero de repente se aparta como si hubiese sido herido por un rayo.

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Y grita con inmenso dolor:

–           ¡No veo! ¡No veo! El ángel me ha herido en los ojos y no puedo ver nada.

¡Piedad! ¡Piedad! –y se hace para atrás trastabillando, como hacen los ciegos cuando no tienen quién los guié.

Fátima grita con júbilo:

–           ¡Dios resguarda su santuario! Y ¡Ay de vosotros que pretendéis profanarlo!…

Todos los que antes los miraran con lujuria, han perdido la avidez y ven cómo se está arruinando su grandioso festín sexual…

Nerón está estupefacto y aterrado…

Pero arrebatado por la ira como si fuera una fiera herida.

Ordena a sus libertos que los cristianos sean conducidos a la tortura y que los verdugos desplieguen contra ellos toda su violencia…

Concluye diciendo:

–           Yo mismo supervisaré los tormentos. ¡Llévenselos!

Y volviéndose a los invitados del frustrado banquete, les dice:

–        ¡Vamos! La fiesta apenas comienza…

Todos lo miran pasmados, entre admirados y aterrorizados…

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HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, CONÓCELA