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45.- EL CONTENDIENTE…


catacumbasPrimer Encuentro de Petronio con los cristianos…

La primera parte de las Catacumbas ha sido concluida. Para consagrarlas, en la capilla principal, Pedro ha oficiado la Primera Misa con dos motivos: la sepultura de Celina que ha sido la primera en ser depositada en este sacro lugar y la consagración de un gran número de obispos y sacerdotes.

Después de la solemne ceremonia, todos se dirigen a la Puerta del Cielo, donde el médico y evangelista Lucano se encarga de las cartas con los nombramientos y el envío de los nuevos prelados, a todos los puntos del imperio.

Para preparar a los obispos a la inminente Persecución que nadie sabe cómo, ni cuándo empezará; pero para la que hay que estar listos, Pedro les dice:

“Mi Señor Jesucristo dijo: “Las Puertas del Infierno no prevalecerán contra Ella.” Nosotros debemos ser prudentes y tomar todas las providencias necesarias para que la Iglesia sobreviva y que siempre estén listos los sucesores, conforme se vayan necesitando.

Siempre debe haber pastores que reúnan a las ovejas dispersas y heridas, por la furia huracanada de Satanás.

Pero Dios es fiel a sus promesas. Y aunque ríos de sangre corran, siempre habrá un alma consagrada que mantenga el altar de un corazón encendido, en el Verdadero Culto al Santísimo.

Porque el día que ya no pueda celebrarse el Sacrificio Perpetuo. ¡Ay del Mundo y de los hombres!

Recuerden todos que Dios NO nos abandonará, si nosotros no le abandonamos a ÉL. El secreto está en el Amor de Fusión y de Coparticipación.”

snpedroY Pedro los bendice antes de retirarse a sus habitaciones para orar.

Gruesas lágrimas corren por sus mejillas, cuando eleva sus brazos implorando la ayuda divina, para cargar el peso de la Cruz.

Los cabellos blancos caen sobre el rostro del Pontífice, cuando de rodillas y con el rostro inclinado, ora con fervor por horas y horas. Cuando finalmente se levanta, sus mejillas siguen húmedas por el llanto; pero hay en su rostro la mirada serena y llena de esperanza, que da el haber recibido respuesta a sus plegarias y la fortaleza necesaria para cumplirla Gran Misión que pesa sobre sus hombros.

Su cara irradia majestad y dulzura.

Y piensa:

‘Si Dios está con nosotros. ¿Quién contra nosotros?’

Y sonríe. Una resolución llena de valor y de Fe… Es la sonrisa del capitán que toma con firmeza el timón de un barco, en medio de la borrasca; pero que sabe perfectamente hacia donde debe dirigirse. Sin dudas, ni vacilaciones.

La luz de un faro se abre paso en medio de la Oscuridad. Él sabe dónde está el puerto y también cómo llegar a él.

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Pedro sale de su Oración revitalizado y con suave firmeza, sigue dirigiendo el destino de la Iglesia. Y girando las instrucciones necesarias de acuerdo a los sucesos, que se van presentando.

El Pastor debe trasmitir la confianza a las ovejas. Cristo, el Cordero y el Pastor, es el que está llevando a su Esposa Santa, hacia Él. Dios la va a recibir, revirginizada con el Martirio…

Jesús es el que dirige. La madre Santísima, la que protege.

El Adversario deberá volver a tragarse su derrota. Satanás será vencido, una vez más.

¿Cómo?

Los mártires se lo demostrarán…  

Lo importante es caminar con el corazón henchido de Fe y de Amor, confiados totalmente en Dios y abandonados en su Voluntad, y la victoria está asegurada. Por lo único que se debe implorar es por la perseverancia y Dios se encarga de lo demás…

Pedro lo sabe y en eso está su seguridad.

Siente un inmenso dolor por haber perdido a Celina, ‘su perla romana’.  Aunque tal vez esta primicia que ahora descansa en las Catacumbas, es el inicio de la masacre que sabe que viene del Palatino…

Pero Celina ya descansa en Dios. Jesús no permitió que su virgen fuese profanada.

Pedro sonríe en medio de su tristeza. Celina ya está en la Patria Celestial. Los que necesitan ayuda, son los peregrinos en esta Tierra… 

Mientras tanto, en Anzio…

Statue of Emperor Nero Anzio Roma Italy

Statue of Emperor Nero Anzio Roma Italy

Una mañana después de un banquete, Nerón decidió dar el día libre a sus augustanos, para llevarse a Popea a un paseo en barco.

Petronio prefirió ir a su villa e invitó a algunos de sus amigos y a todo el séquito que lo acompañaba.

Se sentaron en la terraza, desde donde se puede admirar el mar. Mientras se deleitan con un refrigerio, aspiran el aroma de la brisa marina y oyen el rumor de las olas que rompen en la playa.

Decidió que era el momento de probar quienes eran los cristianos y conocer de cerca su fraudulenta verdad, pues aun resiente mucho en su corazón el cambio que alejó de sí, tan completamente a Marco Aurelio; al grado de convertirlo en un desconocido.

También quiso burlarse un poco de su fanatismo y buscar de donde asirse, para recuperar al sobrino que quiere como a un hijo.

Todos los dioses que conoce tienen fallas y quiere ver cuál es el punto débil de este Dios Desconocido que ha enajenado a Marco Aurelio; para partir de allí y disputarle su preponderancia.

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Está plenamente convencido de que los fanatismos son nefastos y pueden arruinar la vida de cualquier hombre… Y por lo poco que ha averiguado, el cristianismo está lleno de superstición y eso le tiene muy preocupado…

Después de un buen rato de indagar con mucha astucia, haciendo preguntas a todos los invitados de Marco Aurelio y según las respuestas obtenidas, decidió debatir sus opiniones…

Petronio como siempre, hizo sus comentarios como en broma y en tono zumbón.

Y su conclusión fue:

–              Ningún Dios en su sano juicio se haría un hombre mortal.

Entonces el obispo Ethan, replicó:

–              ¿Cómo puedes negar tú sabio Petronio, que Cristo existió y se levantó de entre los muertos, si ni siquiera lo has comprobado? Nosotros somos testigos y predicamos a un Dios Vivo y Resucitado.

Pedro y Juan lo conocieron en vida. Pablo lo reconoció en el Camino a Damasco y Lucano el Médico, en Antioquia. Yo, cuando me convertí. Demuestra con tu sabiduría, que somos unos impostores y entonces podrás rechazar nuestro testimonio.

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Petronio contestó:

–              No tengo la menor intención de negar nada, porque sé que hay muchos casos incomprensibles, sostenidos y comprobados por gentes fidedignas. Pero una cosa es el descubrimiento de un nuevo Dios extranjero y otra muy diferente, la aceptación de su doctrina.

–              Primero hay que conocer antes de rechazar. Eso es lo más lógico, ¿No crees?

–              No tengo el menor deseo de adquirir ningún nuevo conocimiento que venga a trastornar la vida y a distorsionar su belleza. A mí no me importa si nuestros dioses existen o no. Son hermosos… Su imperio es amable y cómodo…  Y vivimos sin afanes, disfrutando de los deleites de la vida. Yo no quiero cambiar eso.

Ethan replicó:

–                              Tú rechazas una Religión de Amor, de Justicia, de Perdón; atento solo a los deleites de la existencia. Más piensa Petronio, ¿Se halla en realidad tu vida exenta de ansiedades? Mira… Ni tú ni nadie entre los más ricos y poderosos, sabe si al entregarse al sueño por la noche, a la mañana siguiente al despertar, no le aguarda una sentencia de muerte. Y dime entonces ¿Qué es la felicidad de un día? ¿Qué os espera después de la muerte?

–              Yo pienso que después de la tumba hay solo silencio. La vida es muy corta para desperdiciarla en filosofías improbables…

–              Lo que te estoy proponiendo NO es sólo una filosofia improbable… Mi Señor está Vivo y puedo comprobártelo ahorita mismo…

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Petronio se alarmó y exclamó:

–           No me interesa conocer, ni comprobar nada… Estoy muy feliz como vivo y no voy a cambiar nada. Por más persuasivo que tú te comportes… Hay cosas que no acepto.

–              El Mensaje de Salvación no se impone. Dios que te amó tanto para crearte, no te obliga a aceptarlo. Desea tu amor, no tu sometimiento.

–              Qué bueno que lo comprendes. No me interesa conocer ninguna nueva religión… Yo solo admito lo que es tangible a mi experiencia. Y lo sobrenatural no es mi debilidad… Así que te agradeceré que no insistas…

–              Te sientes alarmado de que mi Religión te haga perder tus goces. Tú estás satisfecho de tu suerte, porque eres opulento, poderoso y vives en la molicie.

Petronio respondió sin disimular su molestia:

–              Veo que eres un hombre noble y de ilustre linaje. Y me sorprende que todo eso te haya dejado de importar…

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–              Alguna vez fui y pensé como tú. Aunque yo no fui cercano al círculo del César, conozco la fuerza que da el tener inmensas riquezas y nacer en una familia nobilísima y poderosa. Pero también conozco el vacío y el hastío de los placeres amargos y efímeros.

Por primera vez en su vida, Petronio se ha quedado sin palabras…

Ethan continuó:

–              Tú también tienes un ilustre linaje. Y te sientes orgulloso de ser descendiente de nobles y antiguos quirites. De ser rico. De rodearte de cosas bellas y placenteras. Pero contéstame con la verdad: ¿Qué sientes al observar a tu alrededor, la atmósfera que te envuelve? ¡Cuánta abyección! ¡Cuánta infamia! ¡Qué indigno tráfico de dignidad y de fidelidad!…  Y… ¿En qué, de lo que te rodea puedes confiar en realidad?

Petronio no está dispuesto a abrir su corazón a un desconocido que está viendo en lo más íntimo de su ser como si hubiese penetrado en él y su silencio se hizo más hermético todavía…

¡Pero lo más extraordinario es que parece que su indiscutible ingenio se hubiese apagado y esta es una sensación nueva para él!… ¡Y muy desagradable, por cierto!…

Ethan prosiguió implacable:

–              Eres rico… ¿Y si mañana recibes la orden de renunciar a tus riquezas o te las confisca el capricho del emperador? Eres joven… Con la ruindad que conoces plenamente en los que te rodean, ¿Estás seguro que vivirás mañana?… Eres poderoso junto al César… ¿Estás seguro que su favor lo tendrás siempre? Amas… y la traición te asecha. Estás enamorado de tus mansiones y de tus posesiones; tus tesoros, tus estatuas y tus obras de arte… ¿Y qué harás si recibes una orden de destierro a la Isla Pandataria, como le sucedió a Octavia?

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Petronio tuvo que hacer uso de todo su autocontrol para no delatarse en el profundo asombro que le invadió al ver sus más íntimos temores reflejados en las palabras del Obispo cristiano…

¡Y sintió miedo!… ¿Cómo sabe éste hombre cosas que él ni siquiera a si mismo se ha atrevido a  reconocer en su interior?…

Ethan le mira de una forma… que le es imposible definir… Es como si NO FUERA UN HOMBRE IGUAL A ÉL, el que lo mirara… Irradia una extraña Presencia que ni siquiera es capaz de comprender y ya ni siquiera el deseo de desenmascararlo y burlarse un poco lo motiva…

Es una sensación pasmosa verse desnudado en su alma, sin poder replicar absolutamente nada…

El Obispo prosigue:

–              Todo el mundo tiembla delante de vosotros y simultáneamente tembláis entre ustedes; unos con otros, porque de nada estáis seguros. Dices que nuestra religión destruye la vida. Y es al contrario, la engrandece. Porque nuestra Fe y nuestra confianza no están puestas en lo efímero y pasajero; en el espejismo de esta vida material.

Nosotros vivimos lo espiritual y esperamos lo eterno: una vida verdadera, llena de gozo y de amor. Sin traiciones, ni mentiras. Estoy seguro de que si te tomaras la molestia de conocer nuestra Doctrina, serías mucho más dichoso y te deleitarías con la verdadera sabiduría. Pues una inteligencia como la tuya sabe que cuando se conoce lo excelente, es imposible conformarse con menos. ¿O no es así?

Petronio sintió una sacudida en su interior y una extraña alarma. Por primera vez en su vida, decidió huir…

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Y fingiendo que lo acomete un bostezo, dijo:

–              Esto no es para mí. Yo prefiero mil veces, la compañía de una mujer tan hermosa como mi Aurora. Tu Dios NO me interesa. -y con un súbito arranque de sinceridad, agregó- Es más… No quiero luchar contigo en ese palenque.

Ethan sonrió…

Y con modales tan elegantes y distinguidos como los de Petronio tomó su copa, dio un sorbo a su vino…

Y mirándolo fijamente, dijo:

–              Podemos invocarlo y Él vendrá. ¿Acaso tienes miedo de que yo te lo presente?  Sabes que tengo razón…

–              No soy un cobarde. Simplemente NO acepto lo que me dices…

–              Ahora… Pero tú momento llegará…

  Jamás en toda su vida, Petronio se había sentido tan vulnerable y tan angustiado…  

Y para su buena fortuna, su amigo el poeta lo salvó….

Porque entonces Lucano inquirió:

–              Puesto que ustedes viven bajo las leyes de Roma, deben amar a nuestro Príncipe.

El obispo Acacio, respondió:

–                 ¿Quién tiene más respeto y amor al emperador que los cristianos? Continuamente hacemos Oración por él. Para que alcance larga vida y gobierne con justo poder a los pueblos y goce de paz, durante su reinado.

También oramos por la salud de los soldados y por la conservación de todo el Orbe.

Petronio suspiró aliviado al ver que el debate cambió de protagonistas…

Plinio intervino:

–                   Te felicito. Pero para que el emperador conozca mejor tu homenaje, ofrécele un sacrificio en nuestra compañía.

Acacio respondió:

–              Yo ruego a mi Dios Verdadero y Grande por la salud del emperador. Pero en cuanto al sacrificio, ni él nos lo puede exigir, ni nosotros ofrecérselo. ¿Quién se atrevería a hacer un sacrificio a un hombre?

Entonces Trhaseas preguntó:

–              ¿A qué Dios le ofreces tu Oración, para que nosotros también le ofrezcamos sacrificios?

Acacio respondió mirándolo fijamente:

–              Anhelo que conozcas lo que es de provecho. Y sobre todo, conozcas al verdadero Dios.

–              Dime su Nombre.

–              Padre Celestial: Yeové. Jesús y el Espíritu Santo.

–              ¿Estos son nombres de dioses?

–             Es la Santísima Trinidad. Ese es el Dios Verdadero y a Quién debemos temer.

–             ¿Qué Dios es ese?

–              Yeové. Adonaí el Altísimo. El que se sienta entre los Querubines y los Serafines.

–              ¿Quiénes son esos?

–              Son Ministros del Dios Altísimo y le asisten en su excelso Trono.

Plinio interviene con fastidio:

–              Esta es una inútil disputa filosófica. Trhaseas no te dejes atrapar. Un Dios Invisible e intangible… ¡Bah! Más bien tú, -se dirige a Acacio- desdeña las cosas invisibles y reconoce a nuestros dioses que están delante de nuestros ojos. A ellos es a los que debes sacrificar.

Acacio replica:

–              ¿Cuáles son los dioses a los que tú querrías que sacrifique?

Plinio contesta:

–              A Apolo, nuestro salvador. Ahuyenta el hambre y la peste. El rige y conserva a todos.

–              Ese Apolo. ¿Es el mismo al que ustedes tienen como intérprete del futuro? ¡Buen adivino resultó!…  El infeliz corría loco de amor por Daphne, una muchachita, ignorando que iba a perder a su presa suspirada. Es evidente que no fue adivino, el que esto ignoraba. Ni dios, ya que se dejó burlar por una joven.

Y no fue ésta su única desgracia, ya que la suerte le deparó un golpe más cruel. Como estaba poseído por un torpe amor por los adolescentes, se prendó de la hermosura de Jacinto y se enamoró de él, como bien sabéis vosotros.

Pero ignorante del futuro, mató con un tiro de disco, a aquel a quién más deseaba que viviera. ¡Humm! Ese Apolo… ¿Es el mismo que fue jornalero de Neptuno y que guardó rebaños ajenos? ¿A ese quieres que yo sacrifique?

Ahora es Plinio el que tiene dificultades para contestar.

Y Acacio insiste:

–              ¿O prefieres que sacrifique a Esculapio, que fue muerto por un rayo? ¿O a la adúltera Venus? ¿O a los demás Monstruos? ¿Habría de adorar a los que me avergüenzo de imitar? ¿A los que desprecio, a los que condeno, a los que aborrezco?

Si alguien quisiera ahora imitar sus ejemplos, no escaparía al severo castigo de las leyes romanas. ¿Cómo puede ser que adoren en los dioses, lo que castigarían en los hombres?

Plinio replica muy enojado:

–              Al parecer, los cristianos vomitan mil injurias contra nuestros dioses.

Marcial interviene con tono conciliatorio:

–              Para demostrar tu buena voluntad al emperador, vamos al Templo de Júpiter y Juno. Y celebremos juntos un grato banquete. Rindamos a las divinidades el culto que se les debe.

Acacio responde:

–              ¿Cómo puedo sacrificar a alguien que como todos saben, está sepultado en Creta? ¿Acaso resucitó de entre los muertos?

–              ¿Y acaso tu Dios sí resucitó?

–              ¡Claro que sí! ¿Quieres conocerlo? ¡Te lo presento ahorita mismo!…

–              ¡No desvaríes! Estamos hablando seriamente…

–              No desvarío y estoy dispuesto a demostraros en este momento, el por qué mi Dios está Vivo!…

Plinio replica:

–            A tu Dios,  lo ejecutó Poncio Pilatos… ¡Estás diciendo disparates! Mejor respeta a los dioses y ofréceles una ofrenda de desagravio por todas las tonterías que estás afirmando.

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–              No son desvaríos. Es la Verdad y yo no ofrezco sacrificios a falsos ídolos.

Nadie responde y  Plinio pregunta con severidad:

–              Si hubiera una ley que te obligase a hacerlo y yo fuese el Procurador, ¿Qué harías?

–              No puedes obligarme.

–              Pero como Procurador tengo el Idus Gladius (Poder de vida y muerte) ¡O sacrificas o mueres!

–              Tu amenaza se parece a la que dirigen los bandoleros de Dalmacia, maestros en el arte de robar. Se apostan en los desfiladeros y lugares escondidos. Están al asecho de los viandantes. Y apenas aparece un pobre viajero, lo conminan con este dilema: ‘¡O la bolsa o la vida!

Allí no admiten razones. La única razón es la fuerza que intimida. Tu ultimátum es similar, ya que quieres que yo cumpla una acción injusta o me amenazas con la muerte.

Plinio se toma muy en serio su supuesto papel de Procurador y replica más enojado todavía:

–              Pero yo obedezco las leyes de Roma y hay un edicto que te obliga a obedecerme.

Acacio también contesta muy serio:

–              Las leyes castigan al libertino, al adúltero, al ladrón, al corruptor sexual, al malhechor y al homicida. Si yo fuera reo de estos crímenes yo mismo me condenaría, sin aguardar tu sentencia. En cambio, si fuera condenado al suplicio por adorar al Dios Verdadero, no sería condenado por la ley, sino por la arbitrariedad del juez.

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–              Yo no te estoy juzgando. Pero como Procurador; si quiero, puedo obligarte. Si desprecias mi intimidación, puedes estar seguro del castigo.

–              También a mí se me ha mandado no negar jamás a mi Dios. Si tú obedeces a un hombre frágil y de carne que muy pronto abandonará este mundo. Y como se sabe, será pasto de los gusanos. Con cuanta mayor razón yo debo obedecer a un Dios potentísimo, cuyo poder consolidó todo cuanto existe.

Él dijo: “Si alguno me niega delante de los hombres, Yo también lo negaré delante del Padre Celestial, cuando venga en mi Gloria y Poder, a juzgar a los vivos y a los muertos.”

Marcial interviene:

–              Justamente lo que tanto deseaba saber, lo acabas de confesar ahorita: el error capital de tus creencias y la Ley de ustedes. Según dices: ¿Tiene Dios un Hijo?

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Acacio contestó:

–               Lo tiene.

–              ¿Y quién es ese Hijo de Dios            ?

–              El Verbo de Gracia y de Verdad.

–              ¿Es ese su Nombre?

–              Su Nombre es Jesucristo.

–              ¿Qué diosa lo concibió?

–              Dios no engendró a su Hijo al modo humano, con una mujer. Sería absurdo que la Majestad Divina, pudiera tener contacto con una doncella. Dios formó a Adán con su mano derecha. Compuso con el barro los miembros de aquel primer hombre. Y después de haber completado toda la figura, le infundió el alma y el aliento de vida introduciéndole su Espíritu.

Pero el segundo Adán, el Hijo de Dios, el Verbo de la Verdad, procedió del Corazón de Dios. Por eso está escrito: ‘Mi Corazón produjo una Palabra Santa.’

–              Luego Dios tiene cuerpo.

–              ¡Claro que lo tiene! A nosotros nos creó a su Imagen y Semejanza. Nosotros veneramos su virtud y su Poder. Su Hijo tiene un Cuerpo Resucitado. Y con la sabiduría que es un don de Dios, aprendemos a conocerlo y a amarlo.

Plinio replica con desprecio:

–              Solo eres un mago y maestro de este artificioso embuste.

Acacio contestó:

–              Los cristianos, todo lo que tenemos lo recibimos de Dios y aborrecemos toda clase de arte mágica.

Plinio insistió:

–              Ustedes son magos, porque han introducido no sé qué nueva modalidad religiosa.

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–             Nosotros despreciamos a esos dioses que ustedes fabrican y luego veneran. Sin duda si al artista le faltara el mármol o si el mármol se quedara sin artista, ustedes se quedarían sin dioses. En cambio nosotros adoramos a Aquel que nos creó a nosotros. Él nos formó como Señor. Nos amó como Padre. Y como buen defensor, nos libró de la muerte eterna…

Plinio escuchó y se quedó colérico y callado…

Séneca tuvo que hacer verdaderos esfuerzos para no soltar una carcajada…

Plinio ya no supo que responder y se despidió alegando que tenía importantes negocios que atender.

Invitó a Petronio a acompañarlo y también invitó a Séneca…

Pero en aquel duelo verbal, Séneca se estuvo divirtiendo de lo lindo y no pudo disimular su absoluta satisfacción… Y rechazó cortésmente…

Trhaseas, Lucano y Marcial también prefirieron quedarse un poco más y finalmente,  solo se fueron los dos.

Plinio furioso y Petronio muy pensativo, caminaron presurosos hacia la salida…

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HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONÓCELA

228.- LAS PRIMICIAS DE ROMA


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Es la hora tercia de la mañana del Domingo… En una rica habitación de su palacio, está llorando amargamente Juana, apoyada sobre el respaldo de un asiento que está junto a un lecho bajo, cubierto de hermosas y finas mantas. Su llanto es abundante y su cuerpo se sacude con los sollozos…

Como tiene la frente apoyada sobre su brazo, no ve cuando un rayo de sol que se filtra por la cortina del ventanal, repentinamente se vuelve más luminoso y aparece Jesús… Que se le acerca sin hacer ruido, le toca los negros cabellos con una caricia muy delicada y con mucha dulzura…

Jesús le pregunta:

–           ¿Por qué lloras Juana?

Está tan abismada en su dolor que ni siquiera levanta la cabeza para mirar a quien le ha preguntado y…

Con un sollozo desgarrador, Juana contesta:

–           Porque ya no tengo ni siquiera el Sepulcro del Señor para ir a bañarlo con mis lágrimas y no estar sola…

–           Ya Resucitó… ¿No estás feliz?

2jresucitado

¡Oh, sí! Todos lo han visto, menos Martha y yo. Martha lo verá sin duda en Bethania… Porque esa casa ha sido siempre amiga de Él. La mía… La mía ya no lo es… Todo lo he perdido con su Pasión… A mi Maestro y el amor de mi esposo… y su alma… Porque no cree… No cree. Se burla de mí… Me obliga a que ni siquiera venere la memoria de mi Salvador… Para no perjudicarse… Para él es más importante el respeto humano…

Yo… yo no sé si seguir amándolo o no. No sé si seguiré obedeciéndolo como mujer que soy suya. O no… Como lo quisiera mi corazón, para que mi alma se pueda unir al Mesías a quién sigo siendo fiel… Yo quisiera saber… ¿Pero quién puede aconsejarme si ya no puedo verlo? ¡Oh! ¡Para mi Señor sus sufrimientos han terminado! Pero para mí, empezó el viernes y continúa…¡Oh, que soy tan débil y no tengo fuerzas para soportar esta cruz!

–           ¿Si Él te ayudase, la llevarías por su Amor?

–           ¡Claro que sí! Con tal de que me ayudara… Él sabe qué cosa significa llevar la cruz… ¡Oh! ¡Piedad de mi desventura!…

3Cristo camino del Calvario - Tiziano 1560

Sí. Yo sé lo que significa llevar uno solo la cruz. Por esto he venido y estoy a tu lado Juana, ¿Sabes Quién te está hablando?  ¿Tu casa ya no es más amiga para el Mesías? ¿Por qué? Si tu esposo terrenal es como un planeta al que oculta una nube de miasmas humanos, tú siempre eres la Juana de Jesús. El Maestro no te ha abandonado. Jesús jamás abandona a las almas que se han unido a Él. Es siempre el Maestro, el Amigo, el Esposo, también ahora que es el Resucitado. Levanta tu cabeza Juana. Mírame.

En estos momentos en que nadie oye lo que te digo tendrás mayor gozo que si me hubiera aparecido como a las otras, pues voy a decirte cual sera tu conducta en lo futuro. La que será de tantas hermanas tuyas. Ama con paciencia y sumisión a tu vacilante esposo. Aumenta tu dulzura cuanto más el fomenta dentro de sí la amargura de miedos humanos. Aumenta tu luminosidad espiritual, cuanto más el proyecta sombras de intereses terrenales. Sé fiel por los dos. Sé fuerte en tu desposorio espiritual…

¡Cuántas en lo porvenir tendrán que escoger entre la voluntad de Dios y la de su esposo! Pero serán grandes cuando sobre el amor y la maternidad, seguirán a Dios. Tu padecer ha empezado. Pero ten en cuenta que el padecer desemboca en la resurrección.

Juana ha estado escuchando y poco a poco ha ido levantando su cabeza. Sus sollozos se mitigan. Mira… Y cae de rodillas…

Adorando y murmurando:

–           ¡El Señor!

4Sagrado_Corazon

Sí. Soy el Señor. Ves que no me he comportado con nadie, como contigo. Yo veo las necesidades particulares y sé la ayuda que tengo que dar a las almas que lo esperan. Sube tu calvario de mujer casada con la ayuda de mi caricia y la de tu inocente hijito… Ha entrado conmigo en el Cielo y me encargó que te diera sus caricias… Te bendigo, Juana. Ten Fe. Te he salvado. Salvarás a otros, si tienes Fe.

Juana sonríe y se atreve a preguntar:

–           ¿No vas dónde los niños?

–           Al amanecer los he besado, cuando todavía dormían en sus camas y me tomaron por un ángel. Puedo besar a los inocentes cundo quiero. Pero no los desperté para no turbarlos demasiado. Su alma conserva el recuerdo de mi beso… Y a su tiempo lo trasmitirá a la inteligencia. Nada de lo que es mío se pierde. Sigue siendo para con ellos madre y para con mi Madre, hija. No te separes jamás de Ella. Con una dulzura maternal, conservará lo que fue nuestra amistad. Llévale los niños. Los necesita para sentirse menos sola, ahora que ya no tiene a su Hijo.

–           No lo permitirá Cusa.

–           Si lo permitirá.

–           ¿Me repudiará, Señor?- Es un grito de dolor.

–           Es un planeta envuelto en la niebla. Llévalo a la Luz con tu heroísmo de esposa y de creyente. Adiós. Fuera de mi madre, a nadie más digas que te he venido a ver. También las revelaciones se hacen a quién es justo hacerlas.

Jesús la bendice y con una hermosísima sonrisa… Desaparece.

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Juana se levanta aturdida, en medio de la alegría y el dolor. Entre el temor de haber soñado y la certeza de haber visto. Pero lo que siente dentro de sí, la serena. Va a donde están jugando los pequeños en la terraza superior y los besa.

La pequeña María ya no es la niña flacucha de otros tiempos… Sino una esbelta, gentil y hermosa criatura; espléndidamente vestida y peinada.

Le pregunta tímidamente:

–           ¿No lloras más, mamá?

Matías, moreno y elegante; con su exuberancia de pequeño hombrecito…

Le asegura:

–           Dime quién te hace llorar. Que me las va a pagar…

Juana los estrecha contra su corazón y hablando sobre sus cabecitas, responde:

–           No lloro más. Jesús ha resucitado y nos bendice…

María pregunta:

–           ¡Oh! ¿Entonces no sangra más? ¿Ya no sufre?

Matías dice:

–           ¡Necia! Di más bien que ya no está muerto… ¡Ah! ¡Entonces ahora es feliz! Porque estar muerto es algo feo…

María vuelve a preguntar:

–           ¿Entonces ya no vas a llorar más, verdad mamá?

Juana responde:

–           No. Vosotros inocentes, alegraos con los ángeles.

María dice:

–           Los ángeles… Esta noche, no sé qué vigilia fue… Sentí una caricia muy suave y más dulce que la tuya y cuando abrí los ojos, sólo vi una gran luz y pensé: ‘Mi ángel me ha besado, para consolarme por el gran dolor que tengo de que haya muerto el Señor…’

6crucifixion

Matías agrega:

–           También yo. Pero como tenía mucho sueño solo dije: ¿Eres tú? Pensé que era mi ángel custodio y quería decirle: ‘Ve a besar a Jesús y a Juana, para que ya no tengan miedo.’ Pero no pude, seguí durmiendo y soñando que estaba en el cielo. Luego sentí el terremoto y me desperté asustado, pero Esther me dijo: ‘No tengas miedo. Ya pasó.’ Y volví a dormir.

Juana los besa una vez más y los deja para que sigan jugando. Ella sale y se va al Cenáculo.

Pregunta por la Virgen y cuando está con Ella en su habitación…

Juana exclama:

–           Lo he visto. Te lo anuncio. Me siento consolada y feliz. Ámame, porque Él me mandó que estuviese unida a ti.

María responde:

–           Ya te había dicho desde el sábado que te amo. Desde ayer, porque ayer… Parece tan lejano aquel día de lágrimas y tinieblas y fue apenas anteayer… Y este día tan lleno de luz y de sonrisas…

–           Sí. Me lo habías dicho, ahora recuerdo lo que Él me ha repetido. Me habías dicho: “Nosotras las mujeres debemos hacer algo, porque nos hemos quedado solas y los varones han huido… Es siempre la mujer la que procrea…”  ¡Oh, Madre, ayúdame a dar a la vida a Cusa! Él ha huido de la fe… –Y Juana se pone a llorar.

María la toma en sus brazos y la acaricia como si fuera una niña…

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Le dice:

–           Más fuerte que la Fe, es el Amor… Es la virtud más activa. Con él crearás el alma nueva de Cusa. No tengas miedo. Yo te ayudaré…

Mientras tanto en el monte de los Olivos…

Los pastores van bajando para entrar a la ciudad y llegar hasta el Cenáculo…

Tambien ellos caminan ligeros y hablan llenos de gozo, porque ya supieron la noticia de la Resurrección… Y la creen totalmente, aunque ellos no lo han visto.

Elías dice:

–           Diremos a Pedro que lo mire bien, para que nos diga cuán hermoso es ahora su rostro…

Isaac:

–           Por mi parte, por más bello que sea; no puedo olvidar cómo fue atormentado…

Leví pregunta:

–           Yo recuerdo la forma en que fue levantado en la Cruz. ¿También vosotros?

Daniel:

–           Perfectamente. Todavía se podía distinguir. Después, con estos ojos tan viejos, ya no podía verlo bien…

José:

–           Yo sí lo vi hasta que murió. Pero hubiera preferido ser ciego para no verlo…

Juan el pastor lo consuela:

–           Ahora ha resucitado. Esto es lo que importa y lo que debe hacernos felices…

Jonathás:

–           Y el recuerdo de que no lo dejamos, sino para hacer una caridad.

Matías murmura:

–           Pero nuestro corazón se quedó allá arriba.

8cristo_resucitado2

Benjamín:

–           Sí, allá siempre. Tú que ya lo viste en el Sudario dinos: ¿Cómo estaba? ¿Se parece?

Isaac responde:

–           Cómo si hablase.

Varios preguntan:

–           ¿Veremos ese velo?

–           Sí. Su Madre lo enseña a todos. Ciertamente lo veréis. Pero da tristeza verlo… Sería mejor ver… –Se interrumpe y grita- ¡Oh, Señor!

Todos se detienen de repente, porque Jesús está frente a ellos con los brazos abiertos, como si los abrazara…

Y les dice:

–           Siervos fieles, vedme aquí… –su sonrisa es indescriptible- Id. Os espero dentro de pocos días en Galilea. Quiero deciros que os sigo amando. Jonás está feliz, con los demás en el Cielo y os mandan sus bendiciones…

Todos exclaman:

–           ¡Señor! ¡Señor!

–           La Paz sea con vosotros, siervos de buena voluntad.

Jesús desaparece en medio de un rayo esplendoroso de sol meridiano. Él se ha ido, pero a ellos les queda la alegría de haberlo visto glorioso…

9bloch2

Están transfigurados de alegría. Llevados de su humildad, no conciben haber sido dignos de haberlo visto y dicen:

–           ¡A nosotros!

–           ¡A nosotros!

–           ¡Qué bueno es nuestro Señor!

–           Desde su Nacimiento, hasta su Triunfo…

–           Siempre humilde y bueno para con sus pobres siervos.

–           ¡Y qué bello es!

–           ¡Oh! ¡Nunca había sido tan Hermoso!

–           ¡Qué majestad!

–           ¡Parece más alto y entrado en años!

–           ¡Es un hombre en la plenitud de su juventud y madurez!

–           ¡Realmente es el Rey!

–           ¡Lo llamaron el Rey Pacífico! Pero también es el Rey Terrible para los que deben tener miedo de su Juicio.

10Mateo-25-Jesus-Rey-del-Universo-2-venida

¿Vieron que rayos despedía su Rostro?

–           ¡Y qué mirada la de sus bellísimos ojos!

–           Yo no me atreví a mirarlo fijamente… Creo que asi es cómo debe estar en el Cielo. ¡Es Dios! Quiero conocerlo para no tener miedo.

–           No debemos temer si seguimos siendo sus siervos.

–           Oísteis: ‘Quiero deciros que os sigo amando. La paz sea con vosotros, hombres de buena voluntad’  Ni una palabra más. Pero aprueba lo que estamos haciendo.

–           Entonemos el canto de nuestra alegría…

Matías, el anciano discípulo de Juan el Bautista, se pone a la cabeza de todos cantando con júbilo y los otros le siguen en coro:

–           “Gloria a Dios en los Cielos altísimos y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. Verdaderamente el Señor ha Resucitado, ¡Aleluya! Ha perdido con su Sangre, todo cuanto el beso de un hombre le inyectó de corrupción…

11el beso traidor

Y limpio como el altar de su Cuerpo Santísimo, ha tomado la inefable Belleza de Dios. ¡Aleluya!… Antes de subir a los Cielos, se ha mostrado a sus siervos. ¡Aleluya! Vayamos cantando la Eterna Juventud de Dios. Vayamos anunciando a las gentes, que Él ha Resucitado, ¡Aleluya! Del sepulcro el Inmortal ha salido, el Vencedor ha vencido a la Muerte, ¡Aleluya! El Justo, el Santo, el Rey ha Resucitado, ¡Aleluya! El hombre justo con Él ha resucitado. En el Pecado como en una gruta, estaba encerrado el corazón del hombre. Murió, para decir: ¡Resucitad! Y los que estaban dispersos, con Él han resucitado. ¡Aleluya! Abiertas las puertas de los Cielos, a los elegidos ha dicho: ‘Venid’ Que nos conceda por su santa Sangre que también nosotros subamos, ¡Aleluya!

Y con júbilo santo, los pastores marchan danzando a través del bosque de olivos en flor…

12flor-olivo

Cuando están a punto de llegar a la Puerta de los Peces…

Jonathás dice:

–           Porque dije que había nacido, perdí mi patria y mi casa. Y por causa de su Muerte, he perdido la nueva casa donde treinta años trabajé como un hombre honrado. Pero aun cuando perdiese la vida por su causa, moriría alegremente. No guardo rencor al que no me quiere por su causa. Mi Señor me ha enseñado la perfecta mansedumbre, con su muerte.

Tampoco me preocupa el mañana. Mi morada está en el Cielo. Viviré en la pobreza que Él tanto amó y le serviré hasta el momento en que me llame… Sí… Le ofreceré también la renuncia a mi patrona, la señora Juana a la que quiero como una hija… Esto es la espina que más me punza… Ahora que he visto el Dolor del Mesías y su Gloria… No debo aquilatar mi dolor; sino esperar la gloria celestial… Vamos a decir a los apóstoles que Jonathás es el siervo de los siervos del Mesías…

Y sigue cantando con júbilo…

Al mediodía, la casa del Cenáculo está llena de gente y del bullicio y la alegría de una fiesta. Están todos los apóstoles, menos Tomás. Llegaron los pastores y todas las discípulas. Todos están llenos de gozo e intercambian sus impresiones y las noticias de sus experiencias con el Resucitado.

13emaus

Martha, junto con Marcela, Nique y Susana, van y vienen preparando la comida de los ‘siervos del Señor’ como se ha dado en llamar a los apóstoles. Todos parecen niños que llenos de ansiedad esperan ‘algo’ y al mismo tiempo les infunde un poco de temor.

Los que aparentan estar más dueños de sí, son los apóstoles; pero también son los más temerosos cuando como ahora, se oye que tocan el portón.  Todos se callan y los corazones se aceleran…

Magdalena mira por la ventanilla y con un ¡Oh! de sorpresa y admiración abre la puerta y recibe al grupo de las mujeres romanas que vienen acompañadas por Longinos y por el centurión Octavio, que están vestidos de civiles.

Plautina pregunta:

–           ¿Podemos entrar un momento para anunciar nuestra alegría a la Madre del Salvador?

Magdalena responde:

–           Pasad. Allí está. Venid.

Longinos y Octavio se quedan en un rincón del vestíbulo, aislados; porque los miran con cierto recelo…

14vestales

Las mujeres llegan con María… Se arrodillan y la saludan:

–           ¡Ave Domina!

Plautina dice:

–           Si antes admirábamos la Sabiduría, ahora queremos ser hijas del Mesías. Te lo decimos a Ti, Domina. Porque eres la única que puedes hacer que los hebreos no desconfíen de nosotras… Vendremos a Ti para que nos instruyas, hasta que esos (Y señalan a los apóstoles que están agrupados en la entrada del Cenáculo) nos permitan llamarnos seguidoras de Jesús.

María sonríe dichosa y contesta:

–           Pido al Señor que purifique mis labios como al profeta, para poder hablar dignamente de mi Señor… ¡Sed benditas, primicias de Roma!

15unge-profeta

También Longinos y Octavio desearían… Dicen que sintieron algo en su corazón, cuando cielos y tierra se abrieron al grito de Dios. Si nosotras no sabemos gran cosa, ellos nada… Fuera de que Él era el Santo de Dios y que ya no quieren permanecer en el error.

–           Les dirás que vayan a los apóstoles.

–           Allí están. Pero no les tienen confianza…

María se levanta y se dirige hacia dónde están los dos soldados…

Los apóstoles la ven y tratan de adivinar lo que quiere hacer… Ella los llama con un gesto. Y rápido se acercan…

Los militares se arrodillan y la saludan:

–           ¡Ave, Domina!

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María dice:

–           Dios os lleve a la Luz, hijos. Venid a conocer a los siervos del Señor…

Ellos se ponen de pie y María pone su mano en el hombro de Juan mientras dice:

–           Este es Juan. Ya lo conocéis. Este es Simón Pedro, a quién mi Hijo y Señor, eligió para que sea cabeza de sus hermanos.  Este es Santiago y este Judas, primos del Señor. Este es Simón y este Andrés, hermano de Pedro. Este es Santiago, hermano de Juan. Estos son Felipe, Bartolomé y Mateo. Falta Tomás que no ha venido; pero lo introduzco, como si estuviese presente. Todos ellos son los elegidos para una misión especial.

María señala a los pastores y continúa:

–           Aquellos que humildes están en la sombra, son los primeros por su heroísmo en amar. Hace más de seis lustros que hablan del Mesías.

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Ni las persecuciones que han padecido, ni los padecimientos que soportó mi Hijo; han hecho bambolear su Fe. Pescadores, pastores y vosotros patricios; recordad que en el Nombre de Jesús, no hay distinción. El amor por el Mesías hace que todos seáis iguales y hermanos. Mi amor os llama hijos, aun a vosotros que sois de otras naciones.

Más bien puedo decir que os he vuelto a encontrar, después de haberos perdido; porque estuvisteis junto a mi Hijo en los momentos en que moría. Longinos, no olvidaré tu buen corazón… Ni tampoco tus palabras Octavio.

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Yo parecía morir, pero todo lo observaba. No tengo con qué recompensaros. Y en verdad que al tratarse de cosas santas, no hay dinero que valga. Tan solo el amor y la oración. Esto os prometo hacer ante Jesús, para que os lo recompense…

Longinos contesta:

–           Ya lo hizo Domina. Por esto, hemos tenido el valor de venir. Nos reunió un impulso común. La Fe que ha arrojado ya su lazo para unir los corazones…

Todos se acercan impulsados por la curiosidad…

Y hay quien superando la sospecha e incluso la antipatía al contacto pagano, se anima…

Y pregunta:

–           ¿En qué forma?

Longinos contesta:

–           Lo vi en la mañana… Es un Rey muy majestuoso…  Me mostró la herida de su costado que yo le hice… De ella manaba muchísima Luz…Y me dijo: ‘Ven a Mí’

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Octavio dice:

–           Yo estaba en los establos, cepillando mi caballo y pensando en Él… Cuando de repente lo vi frente a Mí, con una Majestad incomparable… Y me dijo: ‘Si me crees el Santo, cree en Mí’

Plautina agrega:

–           Esta mañana nosotras estábamos hablando de Él, cuando de pronto Valeria se detuvo y se postró a la entrada de la terraza…

20peleadgallos

Y con una luz maravillosa, Él se materializó en medio de nosotras. Nos sonrió con infinita dulzura y nos dijo que nos amaba. Nos mostró su corazón… Y su Rostro se imprimió en el nuestro… Él nos dio las gracias por ser fieles y no abandonarlo en el Calvario. Y nos bendijo.

21sagrado-corazón

Desde ese momento lo unico que deseamos fue venir a deciros: ‘No nos rechacéis’

Claudia Prócula se descubre la cabeza y muestra su cara ante el estupor general…

Se arrodilla mientras suplica:

–           Por favor. Queremos ser vuestras hermanas en Cristo. Y yo seré tu sierva, Madre de mi Señor…

22claudia procula

Es impactante ver a la poderosa nieta de Augusto y esposa del Procónsul, arrodillada y humilde, ante la Reina del Cielo.

María se inclina y la besa en la frente. Luego la levanta y…

La abraza diciendo:

–           Bienvenidas sean, hijas de mi Señor… Y de mi Corazón Inmaculado…

Claudia le dice en voz baja:

–           Madre, necesito preguntarte algo…

María le contesta:

–           Ven, conmigo. – y la toma de la mano como si fuera una niña y la lleva consigo a su habitación…

23procula

Se forma una confusión y se entrecruzan los comentarios. Los romanos son aceptados y la conversación se generaliza… Todos repiten como lo vieron…

Los apóstoles mortificados, se quedan callados. Para no aparecer menos por no haber recibido su saludo, preguntan a las mujeres hebreas, si a ellas también les dieron su regalo de Pascua.

Elisa responde:

–           Me ha quitado la espada de dolor que sentía por la muerte de mi hijo.

Ana:

–           He escuchado su promesa de que los míos gozan de la salvación eterna.

Sira:

–           Yo recibí una caricia.

Marcela:

–           Yo vi el resplandor  y oí su voz que me dijo: ‘Persevera’

Como Nique está muy callada, le preguntan:

–           ¿Y tú Nique?

Otros contestan por ella:

–           Ella ya tuvo el suyo, en el Velo.

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Nique responde:

–           No. He visto su Rostro y me ha dicho: ‘Para que en tu corazón se imprima éste.’ ¡Qué hermoso es!

Martha va y viene muy solícita, pero no dice nada.

Magdalena le pregunta:

–           ¿Y tú hermana? ¿No te ha dado algo a ti? No dices nada, pero sonríes. Y es demasiado dulce tu sonrisa, para no tener de qué alegrarte.

Martha, que está ocupada en poner los manteles sobre la mesa, no quiere que se sepa nada de su feliz secreto. Pero María no la deja en paz…

Entonces se ruboriza toda y dice:

–           Me ha dado cita para la hora de mi muerte y de los esponsalicios realizados… –Y su cara se enciende de un rojo vivo y su sonrisa le ilumina con una felicidad total.

Mientras tanto en la habitación de María…

Claudia dice mortificada…

–           ¡Oh, Madre! Yo me enteré de que habías mandado a buscar al Traidor para perdonarlo… ¿Es verdad que…?

Maria contesta muy triste:

–           Sí. Pero no pude hacer nada para salvarlo… Ya se había suicidado…

–           Nosotros  supimos que se ahorcó en un olivo y que hay un gran alboroto en el Templo por su cadáver… No entiendo… Judas vendió a tu Hijo…

25judas

Cuando Satanás se apodera de las almas, las lleva a cometer los más horrendos crímenes… Pero ahora, la Sangre de Jesús es el más poderoso antídoto, para el veneno satánico… Judas pudo haber sido sanado y salvado…

Si no se hubiera suicidado, yo habría impetrado el Perdón del Padre… Y con mi perdón y mis lágrimas, él hubiese sido el joyel de la Redención…

–           Cuando Juana nos lo dijo, una luz de esperanza se encendió en mi corazón… Yo he tenido pesadillas muy dolorosas y Poncio está muy atormentado desde el viernes… No duerme y yo no le he dicho todavía que el Maestro Jesús Resucitó; porque primero quería preguntarte…

26sueñode claudia

Amo a mi esposo y quiero que me acompañe, en el nuevo camino que voy a emprender como cristiana, pues quiero que él tambien sea ciudadano del Reino de Jesús… –Claudia mira a la Virgen con ojos suplicantes- ¿Es posible que también él sea perdonado por haber sentenciado al Señor?

–           ¡Claro que sí! ¿No recuerdas que Él desde la Cruz pidió al Padre el perdón, ‘Porque no saben lo que hacen…’?

–           Y tú Madre, ¿Nos perdonas a los dos y a Roma, por haberlo sentenciado?… –Y Claudia termina con un amargo sollozo, mientras cae postrada y llorando, a los pies de la Virgen…

27claudia-procula

María se sienta en la silla junto a la mesita y Claudia sigue llorando sobre sus rodillas, como si fuera una niña pequeña… Le toma el rostro con sus dos manos y…

Le dice:

–           Hija, mírame.

Claudia levanta su cara llena de lágrimas…

María le dice con ternura maternal:

–           Yo perdoné desde que dí al ángel mi ‘Fiat’… Desde hace más de tres décadas, antes que todo se realizara… Cuando estábamos en el Calvario, ¿Recuerdas?… En Juan, yo recibí de Jesús a toda la Humanidad… Poncio también es mi hijo y lo amo. Oraremos juntas para que él encuentre la Luz y reciba la salvación, que la Redención de mi Hijo le ha alcanzado…

–           ¡Oh, Madre!…

Claudia la mira llena de admiración y agradecimiento…

Y exclama:

–           ¡Oh! Ayúdame a ser como tú, Santísima Madre de Dios y Madre nuestra…

María la besa una segunda vez en la frente y la consuela:

–           Te enseñaré y te ayudaré… El Paráclito te fortalecerá… Y a tu esposo, el Buen Pastor lo llamará al redil y él se volverá a Dios, como el hijo pródigo… Y tú con tu amor de esposa santa, lo santificarás… Ya lo verás…

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HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA,CONOCELA