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191 PROFECÍA EN KERIOT


191 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

En el interior de la sinagoga de Keriot. En el mismo lugar en donde Saúl murió, después de haber visto la gloria futura del Mesías;

Jesús y  Judas; los dos más altos que sobresalen entre el grupo, ambos con el rostro resplandeciente.

Uno porque ama y el otro por la alegría de ver que su ciudad ha sido fiel al Maestro…

Y que se está rindiendo honor con pomposo homenaje, ya que están todas las personalidades de Keriot.

Luego más distantes de Jesús, apretujados como granos dentro de un saco, están los habitantes de la ciudad, que llenan completamente la sinagoga;

donde, a pesar de que estén abiertas las puertas, apenas se puede respirar.

Cierto es que queriendo rendir homenaje, queriendo oír al Maestro;

al final terminan creando todos una gran confusión y un barullo que no permite oír nada.

Jesús soporta y guarda silencio.

Los otros sin embargo, se inquietan, hacen aspavientos y gritan:

–    «¡Silencio!».

Pero el grito se pierde en el estrépito, como un grito lanzado en una playa en tempestad.

Judas no se anda por las ramas.

Se encarama en un alto escaño y traquetea las lámparas, que penden en forma de racimo:

El metal hueco retumba, las sutiles cadenas se entrechocan y suenan como instrumentos musicales.

La gente se calma.

Por fin se le puede escuchar a Jesús.

Dice al arquisinagogo:

–     Dame el décimo rollo de aquel estante

Se lo dan.

Lo desata y se lo pasa al arquisinagogo diciendo:

–     Lee el 4º capítulo de la historia, II° de los Macabeos.

El arquisinagogo, obediente, lee…

Así, ante el pensamiento de los presentes desfilan las vicisitudes de Onías, los errores de Jasón, las traiciones y los robos de Menelao.

Terminado el capítulo, el arquisinagogo mira a Jesús, que ha estado escuchando con atención.

Jesús hace un gesto para indicar que es suficiente,

y luego se dirige al pueblo:

–     En la ciudad de mi queridísimo discípulo no voy a pronunciar las palabras habituales de adoctrinamiento.

Nos quedaremos aquí unos días, pero quiero que sea él quien os las diga.

Quiero que empiece aquí el continuo contacto directo, entre los apóstoles y el pueblo.

Había sido decidido en la alta Galilea y allí tuvieron su primera, fugaz manifestación radiante;

pero la humildad de mis discípulos, hizo que ellos mismos se retirasen a un segundo plano, porque tenían miedo a no saber actuar y a usurpar mi puesto.

No, no; deben actuar…

Lo harán bien y ayudarán a su Maestro,a cubrir las necesidades de la gente.

Así que aquí, uniendo en un único amor las fronteras galileo-fenicias con las tierras de Judá, las más meridionales; 

las que lindan con las comarcas del sol y las arenas.

Allí comenzará la verdadera predicación apostólica.

El Maestro solo, ya no puede responder a las necesidades de la muchedumbre.

Además, conviene que los aguiluchos dejen el nido y emprendan sus primeros vuelos,

mientras está todavía con ellos el Sol…

Y Él con su ala fuerte los sostiene.

Por tanto Yo, durante estos días, seré su amigo y consuelo vuestro;

pero la palabra vendrá de ellos, que irán esparciendo la semilla que de Mí han recibido.

 No os adoctrinaré por tanto públicamente; de todas formas os voy a hacer entrega de algo que es un privilegio: 

Una profecía.

Os ruego que la recordéis cuando lleguen aquellos días;

cuando el evento más horrible que haya presenciado el género humano habrá oscurecido el sol…

Y en las tinieblas de los corazones, podrán ser arrastrados a cometer juicios erróneos.

No quiero que seáis inculpados, vosotros que desde el primer momento fuisteis buenos conmigo.

No quiero que el mundo vaya a decir que Keriot fue enemigo del Mesías.

Sería contra la caridad afirmar que por causa de un hijo o ciudadano malo, toda la familia o toda la ciudad sea anatema.

Yo soy justo y no quiero que os carguen culpas respecto a Mí, ni los que me odian ni los que me aman, espoleados por sus respectivos sentimientos.

Y así como os amo en tal forma que quiero defenderos de una acusación injusta; así también vosotros trataréis de amar a los inocentes.

Siempre. Cualesquiera que sean.

Cualquiera que sea el lazo que los una con los culpables.

Escuchad.

Llegará un día en que en Israel habrá delatores del tesoro y de la patria que, queriendo atraerse la amistad de los extranjeros;

hablarán mal del verdadero Sumo Sacerdote,

acusándolo de alianza con los enemigos de Israel y de malas acciones hacia los hijos de Dios.

Para conseguir esto, estarán dispuestos incluso a cometer delitos y a culpar de ellos al Inocente.

Y llegará también el momento en que en Israel,

más aún que en los tiempos de Onías, un hombre infame, tramando ser él el Pontífice;

FALSO CRISTO Y FALSA IGLESIA

se presentará a los poderosos de Israel y los corromperá con un oro, más infame aún de falaces palabras;

desfigurará la verdad de los hechos, no hablará contra las inmoralidades;

antes al contrario, persiguiendo sus indignos proyectos, se dedicará a corromper la moralidad,

para poder apoderarse más fácilmente de los corazones privados de la amistad con Dios:

Todo para conseguir lo que pretende.

Lo logrará, sin duda.

Tened en cuenta que, si bien los gimnasios del impío Jasón no están en el Monte Moria;

 sí que están en los corazones de quienes habitan en el monte…

Y éstos por obtener una franquicia, están dispuestos a vender algo que vale mucho más que un terreno, o sea, la misma conciencia…  

Los frutos del antiguo error se ven ahora:

Quien tiene ojos para ver, percibe lo que está sucediendo allí, donde debería haber caridad, pureza, justicia, bondad, religión santa y profunda…

La palabra de Dios RESUENA en el Tiempo y en la Eternidad…

Pues si ya son frutos que hacen temblar, los frutos de sus semillas serán además, objeto de maldición divina. 

Y así llegamos a la verdadera profecía.

En verdad os digo que el que, mediante un juego largo y astuto, se ha apoderado del puesto y ha usurpado la confianza; 

pondrá por dinero, en manos de los enemigos al Sumo Sacerdote, al verdadero Sacerdote; 

al cual, trampeado con protestas de afecto, señalado a sus verdugos con un acto de amor, lo matarán sin respeto a la justicia.

¿Qué acusaciones dirigirán contra Cristo – pues estoy hablando de Mí – para justificar el derecho a matarlo?

¿Cuál es la suerte reservada a los que cumplan este acto?

Un destino inmediato de horrenda justicia.

Un destino no individual sino colectivo para los cómplices del TRAIDOR,

menos inmediato, pero más terrible que el del hombre cuyo remordimiento conducirá a coronar su corazón de demonio con un último delito contra sí mismo.

En efecto, éste acabará en un momento, mientras que este último castigo será largo, tremendo.

Leed esto en la frase:

“y encendido de cólera ordenó que Andrónico fuera despojado de la púrpura

y ejecutado en el mismo lugar en que había cometido el delito contra Onías”.

DESTRUCCIÓN DE JERUSALÉN Y DIÁSPORA DEL PUEBLO JUDÍO...

Sí, en la casta sacerdotal el castigo alcanzará no sólo a los responsables directos sino también a sus hijos.

El destino de la masa cómplice, leedlo en ésta:

“La voz de esta sangre grita a mí desde la tierra. Así pues, maldito serás…”.

Dios la dirá para todo un pueblo que no sabrá tutelar el Don del Cielo.

Porque, si bien es cierto que Yo he venido para redimir,

¡Ay de aquellos de este pueblo, que como primicia de redención recibe mi Palabra, que en vez de redimidos resulten asesinos!

He terminado.

Tenedlo presente.

Cuando oigáis decir que soy un malhechor, replicad:

Crucificado entre malhechores, como un delincuente más…

“No. Ya lo dijo.

Se cumple lo establecido. Es la víctima sacrificada por los pecados del mundo”….

La sinagoga se vacía y todos hablan de la profecía y gesticulan por la estima de Jesús por Judas.

Los de Keriot están exaltados por el honor que les ha hecho el Mesías al elegir el lugar de un apóstol…

Y precisamente el apóstol de Keriot, para comienzo del magisterio apostólico. 

Y también por el regalo de la profecía.

A pesar de su triste contenido, es un gran honor haberla recibido y además con las palabras de amor que la han precedido…

En la sinagoga quedan solamente Jesús y el grupo de los apóstoles que luego pasan al jardincito que está entre la sinagoga y la casa del arquisinagogo.

Judas, que se ha sentado, llora.

Tadeo le dice: 

–     ¿Por qué lloras? No veo el motivo… 

Pedro confirma:  

–     Bueno, la verdad es que casi me pondría yo también a llorar.

¿Habéis oído? Ahora tenemos que hablar nosotros… 

Santiago de Zebedeo, queriendo animar, 

Agrega:

–     Bien, pero ya hemos empezado un poco en el monte.

Lo haremos cada vez mejor.

Tú y Juan enseguida os habéis mostrado capaces.

Andrés comenta:  

–     Lo peor es para mí…

Pero Dios me ayudará. ¿Verdad, Maestro?

Jesús, que estaba pasando unos rollos que se había traído,

se vuelve y dice:

–     ¿Qué decías?

–     Que Dios me ayudará cuando tenga que hablar. 

Trataré de repetir tus palabras lo mejor que pueda.

Pero mi hermano tiene miedo y Judas llora.

Jesús pregunta: 

–     ¿Estás llorando?

¿Por qué? 

–     Porque verdaderamente he pecado.

Andrés y Tomás lo pueden decir.

Yo he murmurado contra ti y Tú usas conmigo benevolencia llamándome “queridísimo discípulo” y queriendo que adoctrine aquí…

¡Cuánto amor!…

–     ¿No sabías que te quería?

–     Sí, pero…

Gracias, Maestro.

No volveré a murmurar pues verdaderamente yo soy tinieblas y Tú Luz…

En esto regresa el jefe de la sinagoga y lo invita a ir a su casa.

Mientras van, dice:

–     Estoy pensando en lo que has dicho.

Si no he entendido mal, en Keriot, de la misma forma que has encontrado a un hombre predilecto, nuestro Judas de Simón,

has profetizado que encontrarás también a un hombre infame. 

Me causa mucho dolor. 

Menos mal que Judas compensará por el otro…

Judas, que ya se ha tranquilizado, 

dice: 

–     Con todo mí ser mismo.

Jesús no dice nada, pero mira a sus interlocutores y abre los brazos en un gesto que quiere decir:

«Es así».

188 UN PERDÓN CONCEDIDO


188 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Están todos en un bosquecillo de las cercanías de Hebrón.

Conversan, sentados en círculo, mientras comen.

Judas, ahora que está seguro de que María irá a ver a su madre, ha vuelto a sus mejores disposiciones de espíritu…

Y trata de borrar con mil atenciones el recuerdo de sus malhumores, para con sus compañeros y las mujeres.

Debe haber ido él al pueblo para comprar.

Porque está contando que lo ha encontrado muy cambiado respecto al año anterior:

–    «La noticia de la predicación y milagros de Jesús ha llegado hasta aquí.

La gente ha empezado a recapacitar sobre muchas cosas.

¿Sabes, Maestro, que en esta zona hay una propiedad de Doras?

También la mujer de Cusa posee aquí por estos montes, unas tierras y un castillo propio, de su dote.

Se ve que un poco ella y otro poco los campesinos de Doras han preparado el terreno, porque debe haber aquí alguno de los de Esdrelón.

Doras ordenó que guarden silencio, pero ellos… ¡Yo creo que ni ante el tormento callarían!

Ha causado estupor la muerte del fariseo, ¿Sabes?

Así como la excelente salud de Juana, que vino aquí antes de la Pascua.

¡Ah, y también te ha sido útil el amante de Áglae. ¿Sabes que ella se escapó poco después de haber pasado nosotros por aquí?

Bueno pues él ha sido un demonio para con muchos inocentes, para vengarse.

Así que la gente al final ha pensado en ti como en un vengador de los oprimidos y desea tu presencia.

Quiero decir los mejores…  

Jesús responde: 

–     ¿Vengador de los oprimidos?

Sí, lo soy, pero sobrenaturalmente.

Ninguno de los que me ven con el cetro y la segur en la mano, como rey y justiciero según el espíritu de la tierra, juzga con acierto.

Sí, claro que he venido a liberar de las opresiones:

La del pecado – la más grave -, la de las enfermedades y el desconsuelo; como también de la ignorancia y del egoísmo.

Muchos aprenderán que no es justa la tiranía porque el destino lo haya colocado a uno arriba.

Y que más bien, se debe usar de las posiciones privilegiadas para elevar al que está abajo.  

Felipe dice con desconsuelo: 

–     Lázaro lo hace…

Y también Juana; pero son dos contra centenares…

–     Los ríos en el nacimiento, no tienen la anchura que presentan en el estuario.

Son unas gotas, un hilo de agua… Pero luego… hay ríos que en la desembocadura parecen mares.

María de Alfeo comenta: 

–     ¡El Nilo, ¿No?!

Tu Madre me contaba cosas de cuando fuisteis a Egipto.

Siempre me decía: “Créeme: es un mar, un mar verde-azul.

¡Verlo durante las crecidas es realmente un sueño!”.

Y me hablaba de las plantas que parecían nacer del agua y de esa abundancia de hierba que parecía nacer también del agua cuando se retiraba… 

–     Pues os digo que de la misma forma que el Nilo en su nacimiento, es un hilo de agua…

Y luego se transforma en un verdadero gigante, esto que ahora es sólo un hilito (Juana, Lázaro, Marta)

inclinado con amor y por amor hacia los más pequeños, llegará a ser una multitud:

¡Cuántos!, ¡Oh, cuántos! 

Jesús parece como si estuviera viendo a estos que serán misericordiosos para con sus hermanos...

Y sonríe, absorto en su visión.

Juan está junto a Judas, 

y le dice en corto… 

–    ¿¡Creerías que el arquisinagogo quería venir conmigo!?

Pero no se atrevió a tomar por sí solo la decisión:

¿Te acuerdas Juan, cómo nos rechazó el año pasado?

Juan responde:

–     Sí…

Pero vamos a decírselo al Maestro.

Le preguntan a Jesús,

y Él responde:   

–    Entraremos en Hebrón si desean mi Presencia.

Y si nos llaman, nos detendremos un corto tiempo…  

Si no, pasaremos sin detenernos.  

Así visitaremos también la casa de Juan el Bautista.

¿De quién es ahora?

Judas replica:

–     Creo que de quien quiere.

Samay se marchó y no ha vuelto.

Ha quitado el mobiliario y la servidumbre.

Los habitantes de la ciudad, para vengarse de sus vejaciones…

Han abierto una brecha en el muro de protección…

Y ahora la casa es de todos; al menos el jardín.

Cuando termina la comida se levantan, caminan hasta el poblado y se dirigen a la casa de Zacarías…

En la entrada un lugareño les dice que desde que Aglae se marchó, el herodiano abandonó la propiedad.

Y después Shiammay fue asesinado, por algún asunto de mujeres…

Bartolomé comenta: 

–     ¡Alguna trama podrida de la corte, sin duda!

Y algo masculla Natanael entre dientes.

La casa de Zacarías ahora es punto de reunión, para venerar a su Juan.

Cuando les falta poco para llegar, ven acercarse a un grupo compacto de gente de la ciudad.

Se acercan un poco vacilantes, curiosos y cohibidos.

Pero Jesús los saluda con una sonrisa, lo cual hace que se sientan más seguros.

El grupo entonces se divide, con lo cual deja ver al arquisinagogo irrespetuoso del año anterior. 

Jesús lo saluda prontamente: 

–     ¡Paz a ti! 

¿Nos permites detenernos en tu ciudad?

Vienen conmigo mis discípulos predilectos y las madres de algunos de ellos.  

El hombre está ruborizado…

–     Maestro…

¿Pero no nos guardas rencor, al menos a mí?

–     ¿Rencor?

¡No lo conozco, ni sé por qué motivo debería sentirlo

–     El año pasado fui violento contigo…

–     Fuiste violento con el Desconocido…

Creyéndote en el derecho de serlo.

Luego viste claro y te arrepentiste de lo que habías hecho.

Mira, son cosas pasadas…

Y de la misma forma que el arrepentimiento anula la culpa, el presente anula el pasado.

Ahora, para ti, Yo ya no soy el Desconocido.

¡Qué sentimientos tienes pues, respecto a Mí en este momento?

–     De respeto, Señor.

De… deseo de…

–     ¿Deseo? 

¿Qué quieres de Mí?

–     Quiero conocerte más de lo que te conozco.

–     ¿Cómo?

¿De qué forma?

–     A través de tu palabra y de tu obra. 

Nos ha llegado noticia de Tí, de tu doctrina y poder; se ha dicho incluso que contribuiste a la liberación de Juan…

Significa que no lo odiabas, que no tratabas de suplantar a nuestro Juan

Él mismo no ha negado que por Tí, volvió a ver el valle del santo Jordán.

Hemos ido a verlo y le hemos hablado de Tí.

Nos ha dicho:

“No sabéis lo que habéis rechazado.

Debería maldeciros, pero os perdono porque El me ha enseñado a perdonar y a ser manso.

No obstante, si no queréis ser anatemas ante el Señor y ante mí su siervo, amad al Mesías.

Y no dudéis.

Su testimonio es éste:

Espíritu de paz, amor perfecto, sabiduría que supera a cualquier otra, doctrina celestial;

mansedumbre absoluta, poder sobre todas las cosas, humildad total, castidad angelical.

No podréis equivocaros:

Cuando respiréis paz ante un hombre que se dice Mesías, cuando bebáis amor, el amor que emana de Él.   

Cuando paséis de vuestras tinieblas a la Luz, cuando veáis la redención de los pecadores y la curación de los cuerpos, decid:

` ¡Éste es verdaderamente el Cordero de Dios!'”.

Pues bien, nosotros sabemos que tus obras son las que dice nuestro Juan;

por tanto, perdónanos, ámanos, danos eso que el mundo espera de Tí.

–     Estoy aquí para esto.

Vengo de muy lejos para dar también a la ciudad de Juan

lo que ofrezco en todos los lugares en que se me recibe.

¿Qué deseáis de Mí?

Hablad.

–     Nosotros también tenemos enfermos y somos ignorantes.

Especialmente en lo que concierne al amor y a la bondad.

Juan, en su amor total a Dios, tiene mano férrea y palabra de fuego;

quiere doblegar a todos como un gigante comba un tallito de hierba.

Muchos se desaniman porque el hombre es más pecador que santo.

¡Es difícil ser santo!…

Se dice que Tú no sometes, sino que elevas; que no cauterizas, sino que aplicas bálsamos;

que no trituras, sino que acaricias.

Se sabe que eres paternal con los pecadores, que dominas las enfermedades, cualesquiera que sean;

sobre todo las del corazón.

Los rabíes ya no lo saben hacer.

–     Traedme a vuestros enfermos.

Luego reuníos en este jardín que fue elevado a templo por la Gracia que en él habitó…

Y que después quedó abandonado y fue profanado por el pecado.

Los hebronitas se esparcen en todas las direcciones, como golondrinas.

Se queda el arquisinagogo, que atraviesa con Jesús y sus discípulos la cerca del jardín;

para ir a la sombra de una vasta pérgola recubierta de una maraña de rosas y parras, que han crecido según su beneplácito.

Regresan pronto, trayendo a un paralítico recostado en una camilla, a una joven ciega, a un mudito…

Y a otros dos enfermos que vienen apoyándose en los que los acompañan.

–     Paz a ti. 

Es el saludo de Jesús a cada uno de los enfermos que se acerca.

Luego la dulce pregunta:

–    « ¿Qué deseáis que os haga?»

Seguido por el coro de lamentos de estos desdichados,

con que cada uno de ellos quiere narrar su propia historia.

Luego Jesús que estaba sentado, se levanta y va hacia el mudito.

Le moja los labios con su saliva y pronuncia la magnífica  palabra « ¡Ábrete!».

Repite la misma palabra mientras moja con su dedo húmedo de saliva los párpados sin abertura de la ciega.

Luego da la mano al paralítico y le dice: « ¡Levántate!».

Por último, impone las manos a los dos enfermos diciendo: « ¡Quedad sanos, en el nombre del Señor!».

Y el mudito, que antes sólo emitía gemidos, dice claramente: 

–     « ¡Mamá!».

La joven ciega, abre sus párpados y los cierra ante la luz…

Se protege con sus dedos del desconocido sol, llora, ríe y mira, apretando los párpados;

porque no está acostumbrada a la luz, a las plantas, a la tierra, a las personas, a Jesús especialmente.

El paralítico, con movimientos seguros, baja de las angarillas, que los compasivos hebronitas levantan ahora vacías; 

para que los que están lejos se den cuenta de que se ha cumplido el milagro.

Los dos enfermos lloran de alegría y se arrodillan ante su Salvador para venerarlo.

La muchedumbre prorrumpe en un frenético clamor de júbilo.

Tomás, que está al lado de Judas, lo mira tan fijamente y con una expresión tan clara,

que éste le responde:

–     He sido un estúpido, perdona.

Mientras los Hosananas para el Mesías, inundan el aire en Hebrón…  

185 UN EXORCISMO DIFERENTE


185 IMITAR A JESÚS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Empieza el ocaso.

Betsur se muestra en lo alto de su colina y por el camino de segundo orden que los peregrinos han tomado

para ir a la ciudad, aparecen los rebaños y los pastores que vienen rápidos a su encuentro.

Cuando Elías ve que en el grupo está también María, levanta los brazos con gesto de asombro y se queda así, sin atreverse a creer en lo que ve.  

María lo saluda: 

–     La paz sea contigo, Elías.

Sí, soy yo. Era una promesa y en Jerusalén no ha sido posible vernos…

Pero… no te preocupes, lo importante es que ahora nos vemos – dice dulcemente María.

Elías no sabe qué decir.

–    !Oh! ¡Madre! ¡Madre!…

A1 final encuentra las palabras

–     Ahora celebro mi Pascua.

Es igual… incluso mejor…

Sus compañeros pastores Leví y José,

confirman: 

–     ¡Claro que sí, Elías! 

–     Hemos hecho una buena venta y podemos matar un corderito.  

Elías suplica: 

–    Venid a nuestra pobre mesa… 

Jesús dice: 

–     Hoy estamos cansados.

Mañana. Escuchad: ¿Conocéis a una cierta Elisa, casada con Abraham de Samuel?

–     Sí.

Está en su casa de Betsur.

Pero Abraham ha muerto. Leer más →

182 EL ÉXTASIS MATERNO


182 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA  

Dejada Betania con la primera sonrisa de la aurora, Jesús se dirige a Belén.

A su lado van su Madre, María de Alfeo y María Salomé.

Le siguen los apóstoles.

El niño por el contrario, le precede y encuentra motivo de contento en todo lo que ve:

Las mariposas que se están despertando, los pajaritos que cantan o picotean en el sendero, las flores que resplandecen por los diamantes del rocío…

El hecho de que aparezca un rebaño en que se oye el balido de muchos corderitos.

Una vez atravesado el torrente que está al sur de Betania y que es todo espuma risueña entre los cantos, la comitiva se dirige hacia Belén.

Pasando entre dos  series de colinas enteramente verdes de olivos y viñedos con algunos pequeños campos dorados de grano aviado ya a la siega. 

El valle es fresco y el camino bastante cómodo

Simón de Jonás se adelanta y alcanza al grupo de Jesús.

Pregunta:

–      ¿Por aquí se va a Belén?

Juan dice que la otra vez habéis ido por otro camino.  

Jesús responde: 

–     Es verdad. 

Pero porque veníamos de Jerusalén.

Por aquí es más corto.

Cuando lleguemos al sepulcro de Raquel, que quieren verlo las mujeres, nos separaremos como hace tiempo habéis decidido.

Mi Madre quiere ir a Betsur.

Allí nos reuniremos de nuevo.  

Pedro dice:

–     Sí, lo dijimos…

¡Pero, sería tan hermoso que estuviéramos todos presentes!…

Especialmente la Madre… 

Que a fin de cuentas, es la Reina de Belén y de la Gruta.

Y conoce todo a la perfección.

Si lo contara Ella, creo que sería distinto.

Jesús mira a Simón, que insinúa dulcemente su deseo…

Y sonríe.

Margziam pregunta: 

–     ¿Qué gruta, padre? 

Pedro responde: 

–     La gruta donde nació Jesús.  

Margziam exclama:

–    ¡Ah, muy bien!

¡Voy yo también!…  

María de Alfeo y Salomé se unen: 

–     ¡Sería precioso! 

–     ¡Realmente precioso!… 

María Mamá, comenta: 

–    Significaría volver al pasado.

A cuando el mundo te ignoraba…

Te ignoraba sí, pero todavía no te odiaba.

Significaría encontrar de nuevo el amor de las personas sencillas, que supieron sólo creer y amar, con humildad y fe…

Significaría depositar en el pesebre, este peso de amargura que oprime mi corazón, desde que sé lo mucho que te odian…

Debe haber quedado todavía en el pesebre la dulzura de tu mirada, de tu respirar, de tu titubeante sonrisa… 

Y ello me acariciaría el corazón. 

¡Este corazón mío tan lleno de amargura!…

María habla despacio, entre anhelante y afligida.  

Jesús concede:  

–     Pues entonces vamos a ir, Mamá.

Condúcenos tú al lugar.

Hoy eres tú la Maestra y Yo el Niño que ha de aprender.

–    ¡No, Hijo!

Tú eres siempre el Maestro…

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POLVO ERES…


 Hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás…

Miércoles de Ceniza Cuaresma 2021

Febrero 17 2021

Habla Dios Padre

Hijitos Míos, vosotros fuisteis creados en una dignidad muy alta, muy grande, inmensa.

Yo, vuestro Padre y vuestro Dios, os creé después de haber creado todo lo que os rodea y puse a vuestros Primeros Padres como los reyes de la Creación.

En las Escrituras también se os dice que fuisteis creados ligeramente inferiores a los Ángeles;

de ésa dignidad angelical que Me rodea, que Me adora, que Me alaba, que Me agradece, que Me ama.

Vosotros creados ligeramente más pequeñitos que los ángeles.

Mis pequeños, daos cuenta de ésta dignidad tan alta, tan grande que tenéis cada uno de vosotros.

EL PECADO OS DENIGRÓ

Para eso mandé a Mi Hijo, para que os enseñara el camino para que regresarais a ésa dignidad, a ése regalo tan grande que hice para vosotros.

OS HICE GRANDES ANTE LA CREACIÓN ENTERA

Y muchos de vosotros. os habéis denigrado hasta quedar peor que animales.

 Ésa no es la dignidad que Yo quiero del hombre, no es la dignidad que Yo quiero de cada uno de vosotros,

YO OS QUIERO COMO HIJOS MÍOS

Y PRÍNCIPES CELESTIALES DEBÉIS SER

PORQUE YO SOY EL REY CELESTIAL

Debéis buscar con ahínco, con sacrificio, con amor, con trabajo, regresar a ésa dignidad de hijos Míos,

DE REYES DE LA CREACIÓN

NO debéis quedaros en donde estáis, Mis pequeños; debéis vencer el pecado y toda la maldad que os rodea.

Al daros por EJEMPLO a Mi Hijo para hacer Sus obras, al tratar de buscar Su perfección, es cuando alcanzáis la dignidad alta en la que debéis estar: Mis pequeños.

VOSOTROS SÓIS MIS PRÍNCIPES CELESTIALES,

OS HE DADO MI SEMEJANZA

Y POR ESO OS EXIJO LA SANTIDAD

PORQUE YO SOY EL SANTO DE LOS SANTOS

Cuando alguien abofeteó al padre Vianney, el respondió: “Amigo, la otra mejilla va a tener celos…”

Todos vuestros actos buenos, todas las obras buenas, aún vuestros pensamientos buenos, vuestra buena educación hacia los demás, el respeto hacia vuestros hermanos,

las delicadezas que tengáis hacia con ellos, ése amor que debéis tener hacia ellos, como si Me estuvierais amando a Mí.

Ésa ayuda que deis a los demás para crecer espiritualmente, todo lo bueno que hagáis por vuestros hermanos,

OS VA DIGNIFICANDO, os va regresando a ésas alturas a las que Yo quiero que estéis, Mis pequeños.

Vida grande en el Amor, vida grande en la perfección, vida grande en la Virtud, por eso os insisto tanto, Mis pequeños,

en que a través del Amor y de la Virtud podréis regresar a ésa dignidad en la que fueron creados vuestros Primeros Padres.

Sois reyes de la Creación y así debéis manteneros, ésa dignidad que os confiere Mi Amor os hace cuidadores de todo lo Creado, debéis respetar lo que Yo Creé para vosotros.

Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la Tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres y al polvo volverás…

Eso es lo que hace un rey, cuida de lo que se le ha confiado y para que vosotros vayáis creciendo hacia ésa alta dignidad debéis ir respetando toda Mi Creación y especialmente a vuestros hermanos.

No podríais llamaros JUSTOS, BUENOS Y SANTOS, que ésa es la dignidad a la que estáis llamados,

Si no  usáis de la virtud y del Amor, primeramente hacia vuestros hermanos y después a todo lo creado.

El rey ama a sus súbditos, ama a todos aquéllos que están a su alrededor, cuida de los bienes de ellos y de los propios.

Mi Hijo, que os enseñó todo esto:

Él, teniendo la Dignidad de Rey, de Dios;

Al ser maltratado, Él pudo haber tomado de Su Poder y destruir toda ésa maldad con la que le estaban atacando…

Y destruir a todos aquellos que lo estaban maltratando…

Y NO LO HIZO POR RESPETO, POR AMOR, POR VIVIR EN LA VIRRTUD. 

Ésa es la categoría de un Rey, tener respeto por los demás, esperando su conversión, esperando a que se den cuenta de su mal obrar…

34. Jesús decía: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen.» Se repartieron sus vestidos, echándolos a suertes.

ESPERANDO EL ARREPENTIMIENTO,

 Para que regresen nuevamente a la DIGNIDAD de hijos de Dios y HERMANOS de Cristo Jesús.

Mis pequeños, debéis ayudar a vuestros hermanos a CRECER,  

NO destruirlos, no hacerlos a un lado como si fueran basura, de la cual os podéis deshacer y aún quemar.

 ¡NO! MIS PEQUEÑOS

Al vivir como verdaderos hijos Míos, deberéis buscar la virtud, el respeto y el crecimiento de todos los que os rodean.

Sois un pueblo, sois Mi pueblo y os quiero a todos reunidos cerca de Mí.

ESTOY CON VOSOTROS Y CONMIGO TODO EL CIELO

ENTENDEDLO

Yo, como Padre Dios os acompaño, también Mi Hija, la Siempre Virgen María, QUE ÉSTOS SON SUS TIEMPOS os está acompañando.

Os envío Mi Santo Espíritu continuamente, pero no abrís vuestro corazón para recibirLo.

Mi Hijo Jesucristo, obedeciendo Mis Órdenes, os ha dado todo para una vida feliz, para una vida llena de Bendiciones,

AUNQUE LOS DOLORES SE PRESENTEN INEVITABLEMENTE,

ÉSTOS DEBEN SER TOMADOS COMO LO QUE SON:

BENDICIONES DE PARTE MÍA.

Soy vuestro Dios y todo será renovado en Mi Amor, porque no os quiero ver así, vencidos, agobiados por una carga y no buena, sino por una carga que Satanás os ha impuesto.

¿Acaso creéis, Mis pequeños, que Me da gusto veros así, abatidos, vencidos, sin afán de lucha, de crecimiento en vida espiritual ni de vida en Amor, por Mí y por vuestros hermanos?

Mi Creación, en un Principio, fue Bella, Perfecta, Santa, Gloriosa y ahora veo lo que queda de ésa Mi Creación

Por nuestro pecado de AVARICIA…

Y VOLTEO MI CARA PORQUE ¡CUÁNTA TRISTEZA ME DÁIS!  

Ciertamente, os ayudo y os trato de levantar para salvaros; pero vosotros ya no queréis ni voltear hacia Mí,

NO levantáis vuestra cara para buscarMe, para pedir ayuda de parte Mía y que Yo os socorra y os saque de esa vida que ahora lleváis, que os debería de avergonzar.

Y ESTÁIS ASÍ PORQUE ESCOGÍSTEIS OTROS DIOSES A QUIENES ADORAR…

Me disteis la espalda y veos ahora, ¿Acaso esos dioses que escogisteis os han llevado hacia el Bien?

VERGÜENZA OS DEBIERA DAR EL HABERME DADO LA ESPALDA

PORQUE AHORA ESTÁIS VENCIDOS POR AQUEL

A QUIEN PREFERISTEIS ADORAR.

Todavía tenéis vida, todavía os podéis ARREPENTIR, todavía podéis regresar a Mí.

¿Qué nombre tiene lo que ocupa mis pensamientos la mayor parte del tiempo? Es el nombre de mi ídolo…

Os envío Mi Santo Espíritu, para que reflexionéis, para que os lleve por caminos de Sabiduría, para que cambiéis de vida,

para que os deis cuenta que Mi Amor todo lo perdona, siempre y cuando os apartéis del mal que dejasteis entrar en vuestro corazón.

Llenaos de Mi Amor, obedeced Mis Leyes, amaos los unos a los otros, regresad al buen Libro, repasad la Sabiduría Santa que ahí se encuentra, que así, venceréis a aquél que os ha llevado al estado en el que estáis.

AHORA SÓIS ALMAS VENCIDAS POR EL MAL

PERO ESTÁIS VIVOS TODAVÍA

 Y si os acercáis a Mí, que Soy Fuente de Vida, os puedo levantar y podéis acabar con Aque os ha llevado a esta vida de fatalidad.

Soy un Dios de Amor, os perdono si, realmente, llegáis a Mí arrepentidos.

Os levanto para que volváis a ser Mis hijos, la Herencia es vuestra, pero NECESITÁIS LUCHAR POR ELLA para que podáis hacerla vuestra, nuevamente.

El cristiano debe tener identidad de realeza con corazón de siervo. Y EL CORAJE DE UN GUERRERO…

El Cielo es vuestro Hogar, todo puede cambiar para todos vosotros, pero deberéis regresar a Mí, sí, ciertamente, arrepentidos, con vuestra cara cabizbaja, arrepentidos de haberMe dado la espalda, haberMe traicionado, por haberMe, hasta blasfemado

PERO, SI VUESTRO ARREPENTIMIENTO ES DE CORAZÓN,

SERÉIS PERDONADOS Y SERÉIS TOMADOS NUEVAMENTE COMO HIJOS MÍOS,

CAMBIARÉ VUESTRAS VESTIDURAS Y OS PONDRÉ EL ANILLO AL DEDO

Y ASÍ VENCERÉIS A SATANÁS. 

Volveréis a ser hijos del Padre, llenos de Mi Amor, solo necesito vuestro arrepentimiento de corazón, hijos Míos.

¿Querréis, nuevamente, volver a Mí? Vosotros decidiréis vuestro destino, Conmigo, el Cielo, con satanás, la perdición eterna. 

 Varias veces os he dicho que la conversión se debe de dar por el amor y no por el temor, pero si por el temor regresan a Mí, es válido.

Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la Tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás

Mis Caminos de Conversión son muchos, como muchas facetas tiene Mi Amor.

Se podría decir que Yo Me acomodo a cada alma con tal de obtener vuestra respuesta afirmativa a Mi Gracia.

Debéis entender que hay almas que nacieron en hogares en donde se vivía una agradable espiritualidad, de donde muchos de vosotros provenís,

Pero hay muchos otros que provienen de hogares en donde casi nunca se Me nombró y también hay muchos otros en los cuales, hasta se Me atacó.

Precisamente por ello Yo, el Misericordioso Dios del Universo, no puedo dejar sin oportunidad de salvación a ningún alma.

Todos vosotros sois Mis hijos y todos habéis dejado un lugar vacío en Mi Hogar, que es también vuestro Hogar y sólo cada uno de vosotros puede llenar ese lugar.

Aún no conocéis Mi Amor Infinito, pero Me conocéis a través de Mi Hijo Jesucristo, quién os vino a dar Mi Amor y Mis Enseñanzas personalmente.

Tened muy presente que Mi Amor es infinitamente superior al temor que produce el mal, pero hay tantas almas en el Mundo que ya están cansadas de escuchar Mis Palabras de Amor.

Y Yo, al permitirle al mal que actúe, ésas almas, al entrar en pánico, al ver y sentir el resultado que provoca el alejarse de Mí, vuelven a acordarse de Mí, de Mi Amor, de Mi protección.

Así Yo aprovecho para acoger nuevamente a todas esas almas que se acercan como niñitos espantados por los truenos de la tormenta.

Como os dije, hay muchos de Mis hijos, hermanos vuestros, que no nacieron en hogares con excelente ó buena espiritualidad,

por lo que os pido a todos vosotros, Mis más allegados, que tengáis un lugar especial en vuestro corazón para pedir, acudir y tratar de salvar a ésas almas tibias ó vacías de Mi Amor.

En una buena familia, tanto los padres como los hermanos, están continuamente viendo por los intereses de cada uno de los miembros de ella.

Si alguno cae en desgracia, no importando qué clase de desgracia, se unen los demás hermanos, hacen consejo familiar y resuelven como ayudar al hermano necesitado.

Eso es lo que os pido ahora, cuando los tiempos se van tornando más difíciles.

Muchos de vuestros hermanos están cayendo en desgracia, no solo económica sino también espiritual.

Desgraciadamente muchos de ellos, al haber tenido de todo y hasta de sobra anteriormente, se vuelven contra Mí, como si Yo fuera el causante de su mal,

SIN RECORDAR TODO EL MAL QUE CAUSARON ANTERIORMENTE

Muchos de vosotros, al poseer de más, en lugar de agradecérMelo; primeramente, hacen mal uso de ellos…

Desprecian al hermano pobre, lo humillan, se sienten autosuficientes y lo peor de todo es que se olvidan de Mí.

De ésta forma los bienes materiales, para muchos, se vuelven medio de pecado, instrumento de mal y condenación eterna.

12 Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas. MATEO 7

Yo, vuestro Padre al ver ésto os trato de ayudar, quito de vuestra vida lo que os está causando la posibilidad de una perdición eterna a vuestra alma…

Y os doy un tiempo de reflexión para que os deis cuenta el camino errado que llevabais.

Os he dicho que Yo no produzco el mal, sino que el mal que se produce en vuestro corazón, tarde o temprano se le regresa al mismo.

Igualmente sucede con lo bueno que sembrásteis: tarde ó temprano lo gozáis.

Debéis apoyar a vuestros hermanos necesitados y en desgracia, para que Mi Amor se manifieste a través de cada uno de vosotros…

Y así la humanidad se dé plena cuenta de que no os olvido y que sigo actuando en el Mundo entero a través de los que pertenecen a Mi Familia Divina.

Mis hijitos, Mis pequeños, el TIEMPO ES DURO, el TIEMPO ES CRUE; pero el Amor todo lo vence, porque Yo Soy el Todopoderoso, el Omnipotente.

Si Mi Hijo Jesucristo os mostró la forma de vencer al Mal, al volveros otros Cristos, como tantas veces os lo he pedido,

Si cómo la gran mayoría vives al día, tendrás que practicar los Carismas y aprender a usar las matemáticas divinas...

podréis hacer lo mismo y así todos unidos, pequeños Cristos con Mi Hijo Jesucristo, podréis restaurar el Amor y la Paz que este Mundo tanto necesita.

Tenéis Mi Fuerza, tenéis Mi Amor, tenéis Mi Apoyo, TENÉIS MI PODER

PARA HACER LOS MILAGROS Y LAS MARAVILLAS

Como semáforos metereológicos, espero que no nos hayamos tardado demasiado en marcar el alto a éste huracán… 

QUE HIZO MI HIJO EN LA TIERRA

Lo único que necesitáis para lograrlo es vuestro arrepentimiento, vuestra humildad, vuestra pequeñez y el estar perfectamente unidos a Mi Voluntad de Amor.

Al estar unidos a Mi Voluntad y a Mi Amor, sentiréis y viviréis las necesidades y los pecados de vuestros hermanos y ése Dolor que Yo siento y que os compartiré, hará que oréis y os deis por ellos para salvar su alma.

Porque ¿Hasta cuándo queréis entender que vuestra mala vida os está llevando a vuestra propia destrucción?

VED A VUESTRO ALREDEDOR,

VED CÓMO VUESTRO MUNDO SE CONVULSIONA,

VED VUESTRA ECONOMÍA CÓMO SE CAE,

VED CÓMO LAS ENFERMEDADES AVANZAN

Y CADA VEZ MÁS GRAVES,

Ved cómo el hombre ya se ha individualizado y ya no actúa con amor, como verdaderos hermanos que debierais ser.

Os tengo que estar recordando el panorama tan obscuro que tenéis a vuestro alrededor para que entendáis que vais por caminos errados.

Satanás os ha puesto un velo, a través del cual no podéis distinguir ya lo bueno y lo malo.

Ciertamente vuestro Dios, Mi Santo Espíritu de Amor, que habita en vosotros, continuamente os está dando la Luz para que entendáis que vuestros caminos son errados si vivís en el pecado.

Y os concede las Gracias necesarias cuando ya os habéis dado cuenta y estáis luchando para encontrar la Verdad y Mi Luz que os guiarán por caminos seguros, aunque a veces difíciles.

PORQUE SATANÁS ATACA A TODO AQUEL

QUE QUIERE ENCONTRAR LA LUZ Y VIVIR EN EL AMOR

¿Por qué esperáis a encontrarMe en las malas, cuando todo se vuelva ya caótico a vuestro alrededor y en vuestra vida y vengáis a Mí buscando ayuda?

Ciertamente los necios tendrán ése momento, que de cualquier manera servirá para su salvación y Yo los atraeré hacia Mí, como Padre amoroso que Soy, dándoles el perdón de sus pecados por su arrepentimiento de corazón.

Pero Mis pequeños, ¿Por qué no Me buscáis en el bien, cuando vuestra vida todavía va por caminos seguros, cuando vuestra vida no se ha vuelto caótica y estáis viviendo aún en el Bien?

Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás…

Buscad la perfección de vuestros actos, para que vuestros hermanos aprendan de vosotros, de vuestro ejemplo, para que vean que todavía Vivo Yo, vuestro Dios, entre los hombres.

Y que si a ellos les está yendo bien, aún a pesar de que todo es caótico a vuestro alrededor, es porque Me tienen a Mí en su corazón y en su vida, Yo Soy el Primero en su vida. 

Y TODO LO QUE HACEN ELLOS

ES DIRIGIDO A MÍ, VUESTRO DIOS…

Yo les procuro el Bien, porque ellos han tratado de poner Mi Bien primeramente en su vida.

Cuando buscáis el Bien, Bien tendréis, si vivís en el mal, el mal os ahogará, os triturará, os destruirá.

Os repito Mis pequeños, ¿Por qué esperar a buscarMe en el mal, cuando podéis todavía encontrarMe en el Bien?,

Os amo tanto Mis pequeños, os amo más que un padre o una madre de la Tierra.

Os busco, os llamo, pero vosotros tenéis otros intereses, intereses terrenos, pecaminosos ó alejados de Mí, vuestro Dios, de Mi Gracia, del Amor.

Y no alcanzáis a obtener los beneficios que Yo, como vuestro Padre y Dios derramo sobre aquellas almas que viven en Mí y para Mí.

“Apenas estoy aprendiendo a caminar sobre el agua, pero esperen a que domine esta materia y no me verán ni el polvo…”

Desperdiciáis tanto Mis pequeños, Yo que tanto os quiero dar, que Soy un Padre que sobreabunda en Gracias para dárselas a Sus pequeños…

Y vosotros las desperdiciáis, NO las queréis tomar, porque estáis distraídos, VIVÍS EN EL MUNDO…

Pecando ó viviendo simplemente para cosas que no os van a dar nada bueno para vuestra vida futura.

Decís que vivís sin hacer el mal hacia los demás…

Y ya con esto creéis que vuestra vida está hecha y que con eso os ganaréis Mi Reino.

Ciertamente no hacéis el mal, pero ¿Estáis haciendo el Bien?,

¿Estáis llevando a cabo vuestra misión, para la cual bajasteis a la Tierra?,

¿Estáis viviendo para servirMe para la salvación de vuestros hermanos?,

¿Estáis llevando salvación para las almas atribuladas?,

¿Estáis viviendo Mi Misericordia con vuestros hermanos?

10. ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras.
11. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras.
12. En verdad, en verdad os digo: el que crea en Mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre.
13. Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

¿Estáis dándole Mi Benevolencia a vuestros hermanos necesitados?. 

¡No!, simplemente os apartáis del mundo, de vuestros hermanos,

NO les hacéis el mal, porque no estáis con ellos, vosotros mismos os habéis apartado para ni siquiera tocarlos.

Mucha soberbia hay en vuestro corazón, os falta tanta humildad para reconocer que necesitáis vivir, 

¡!, Mis pequeños, VIVIR PARA VER POR VUESTROS HERMANOS

Mis Gracias muchas veces NO SE PUEDEN DERRAMAR, porque Yo necesito de INSTRUMENTOS que las llevan a sus hermanos.

Sí, cada uno de vosotros es un instrumento con el cual Me valgo para que vuestros hermanos obtengan Mis bendiciones…

SÓIS INSTRUMENTOS DE AMOR

SÓIS INSTRUMENTOS DE VIDA

Muchos hermanos vuestros alcanzan la salvación eterna porque hubo un hermano caritativo que les hizo ver la Luz, que les habló de Mí y de Mi Amor…

La CONVERSIÓN, es la RESURRECCIÓN ESPIRITUAL

Y que gracias al llevarles Mi Presencia, se arrepintieron a tiempo, y alcanzaron su salvación eterna.

Ésta es vuestra principal obra sobre la Tierra, SER INSTRUMENTOS Míos entre vuestros hermanos.

Así como Mi Hijo iba derramando Bendiciones, Amor, Misericordia, Perdón, conviviendo entre los hombres, vosotros estáis llamados a lo mismo, no estáis llamados a apartaros de la sociedad,

A vivir como ermitaños sin hacer el mal a vuestros hermanos, pero tampoco sin hacerles en Bien que tanto necesitan.

Pertenecéis a Mi Familia, a la Familia Celestial, estáis llamados para regresar a vuestro Hogar eterno en el Reino de los Cielos,

¿PODRÉIS LOGRARLO MIS PEQUEÑITOS’

¿Podréis lograrlo en estos Tiempos en los cuales os habéis olvidado tanto de Mí?

Gracias hijo Mío por interceder por todos tus hermanos de esta generación, (se dirige a J V) de esta humanidad; intercedes con Mi Amor que he puesto en tu corazón,.

PERO OS SIGO DANDO MUCHO A TODOS VOSOTROS

“Quién me abrirá en esta Cuaresma?”

 Muchas oportunidades tuvieron de conversión y no las aprovecharon. Y OS SIGO LLAMANDO

Yo Soy vuestro Dios y Soy todo Amor.

Yo os doy infinidad de oportunidades de conversión para que regreséis al buen camino, para que regreséis y entendáis la misión que le conferí a cada uno de vosotros. 

El hecho de que se venga esta Purificación, no es de venganza, Mis pequeños.

ES AMOR y es de amor hacia aquellos que entendieron su misión, que Me han amado, que Me han respetado.

Demasiadas oportunidades se os dieron para volver a Mí, OS ENVIÉ A MI HIJO, os enseñó a amarMe y a respetarMe, pero pocos,

MUY POCOS QUISIERON ENTENDER.

Os envié a Mi Hija, la Siempre Virgen María, para que estuviera también entre vosotros…

En Sus Apariciones en todo el mundo y lo mismo sucedió, pocos, MUY POCOS reaccionaron ante Su Amor, que es Mi Amor.

Veis Mis pequeños, cómo el Mal sigue cundiendo por todas partes, prácticamente no veis Mi Bien entre vosotros.

El Mal es como un cáncer que va infectando a las almas buenas, aun a las almas escogidas.

 Y por eso no puedo permitir que siga este mal infectando a almas buenas escogidas por Mí, vuestro Dios.

Ciertamente, cuando se ama duele…

DUELE MUCHO LA SEPARACIÓN

Estas almas infectadas por el mal y que no quisieron venir a Mí para aliviarlas, para quitarles ese mal, tendrán que ser apartadas de las almas buenas y eso Me duele, porque las amo.

Os amo a todos con un amor que no entendéis, Mis pequeños.

Os creé para amaros y para que vosotros Me amarais, pero no respondéis a Mis llamados, no respondéis a Mi Amor, no respondéis a Mis advertencias.

No respondéis ya ni ante los acontecimientos que estáis viendo a vuestro alrededor,

Que anuncian males muy fuertes contra vosotros.

¡Oh, humanidad ciega, sorda! ¡Oh, humanidad que no sabéis amar a vuestro Dios!

Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la Tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás

¡Oh, humanidad que no sabéis arrepentiros de vuestros pecados!

¡Oh, humanidad perversa, porque seguís sacrificando a Mi Hijo!

¡Oh, humanidad en donde el amor fraterno ya no existe y satanás os sigue separando unos de los otros y no reaccionáis ante sus mentiras y maldad!

¡Oh, humanidad que no os unís en oración y en penitencia para destruir el mal que os rodea!

Ya no os unís como fuerza poderosa, teniéndoMe a Mí en medio de vosotros para destruir esta maldad que os aplasta.

¿NO OS DAIS CUENTA CÓMO SATANÁS OS SEPARA

PARA QUE NO TENGÁIS ESA FUERZA DE ORACIÓN

Y SE LE PUEDA APLASTAR A ÉL Y A LOS SUYOS

Y SU MAL YA NO DE DISEMINE ENTRE VOSOTROS?

¡Que ciegos estáis! No hay sabiduría en vosotros, ya no pensáis ni actuáis correctamente.

Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás…

Os dejáis llevar por conveniencias personales y no respetáis Mis Leyes, que os llevan hacia la santidad de vida.

¡Oh, humanidad perversa que atacáis Mi Amor con vuestro pecado y no hay arrepentimiento de vuestras faltas, ni Me dais la oportunidad de levantaros cuando agobiados por el pecado estáis!

Vuestra maldad ha llegado a niveles insoportables para el Cielo. Mucho se os dio y todo se os quitará, permanecerán las almas fieles, permanecerán porque Mi Amor las protegerá y bendecidas serán. 

Almas buenas, almas llenas de fe que luchasteis contra toda esta adversidad que os rodea, Mi protección y Mi Amor está sobre vosotras, sois bendecidas, sois cuidadas por Mí, vuestro Dios, y nada ni nadie os tocará.

Un nuevo mundo tendréis y Mi Amor en pleno gozareis.

Vosotras entendisteis, sufristeis, porque Me protegisteis del mal que os rodeaba y ante ese mal que os quería separar de Mí; ese mal quedará encadenado y gozaréis, un tiempo largo, Mi Amor en pleno, en vosotras.

Grandes acontecimientos se vendrán sobre la Tierra y sobre el Universo entero; creeréis que todo se acaba, mas no será así, el mal será erradicado y el Bien prevalecerá.

Almas fieles, almas santas seréis. Me derramaré en bendiciones sobre vosotros, gozaréis grandemente Mi predilección Divina porque sufristeis mucho por protegerMe contra el mal que os rodeaba;

sois almas mártires y a las almas mártires las premio grandemente.

Gozad ya desde ahora Mis promesas, Mis pequeñas almas, Mis pequeñas almas que grandes serán en estos tiempos por venir. Mi Amor os rodea,

El Amor de Dios nos restaura y nuestro corazón aprende a amar con heroismo practicando el PERDÓN…

Mi Amor os alimenta, Mi Amor inflama vuestro corazón.

Este nuevo amor que tendréis en vosotras, será inmenso y lo gozaréis grandemente y seréis llamadas “El nuevo Pueblo del Amor”,

Por tanto Amor que derramaré sobre vosotras almas fieles, almas buenas, almas consentidas de Mi Corazón.

Como veis Mis pequeños, Mi Amor siempre triunfa, el Mal está siendo aplastado por el Bien que he puesto en almas escogidas.

El Mal que ahora se manifiesta ante todos vosotros, que os asusta, que os da miedo.  

Ese mismo Mal quedará aplastado ante vuestros ojos y gozaréis…

GOZARÉIS inmensamente Mi Triunfo sobre el mal que os asechó, que destruyó a muchas almas, que hizo que muchas se condenaran.

Orad Mis pequeños, por las almas que serán eliminadas, para que NO sean condenadas todas ellas.

Mucho Amor os he dado y he puesto en vuestro corazón, utilizadlo para el bien en estos Últimos Tiempos y para que crezca más en vosotras.

Para que entréis a los Nuevos Cielos y nuevas Tierras con un corazón inflamado de Amor, por el bien que habéis dejado, salvando a muchos hermanos vuestros,

que NO pudieron dar este paso hacia los Cielos nuevos y Tierras nuevas, pero que,

TUVIERON TODAVÍA UN RASTRO DE AMOR EN SU CORAZÓN

Que no haya maldad en vuestro corazón Mis pequeños, ningún signo de maldad; que todo sea bondad, reparación, sacrificio y amor para que venga el cambio pronto y que tanto añoráis.

Venid Mis pequeños, venid a Mí, seguid tomando de Mi Amor, seguid bebiendo de esta Fuente inagotable de amor, que es Mi Corazón Divino.

Soy vuestro Dios, Soy vuestro Creador y puedo daros a vosotras almas buenas, almas santas, grandes Dones y Bendiciones, para que Me gocéis en extremo.

Abrid vuestro corazón, dadMe vuestra voluntad, dejadMe mover vuestra vida, para que empecéis a vivir plenamente Mi Vida en vosotros.

 Y ciertamente el Cielo tendréis en vosotros, al Yo VIVIR PLENAMENTE en vuestro corazón. 

AMAD A VUESROS HERMANOS CON MI AMOR

Y TODO SERÁ TRANSFORMADO

AyudadMe Mis pequeños a reunir el Rebaño, vuestra disposición la agradeceré.

PedidMe lo que necesitéis, porque todos necesitáis de algo para lograr la perfección a la que habéis sido llamados.

Manteneos en ésa humildad del saber que estáis necesitados de Mi y así os haré grandes, la humildad os hará grandes.

Confío en vosotros, Mis pequeños, Uníos a Mí, a Nuestras necesidades de Familia y juntos levantemos al Mundo caído en el error.

Os amo, Mis pequeños, cuidad vuestra alma y cuidad la de vuestros hermanos.

MEDITAD MIS PEQUEÑOS,

Hasta que vuelvas a la Tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás…

TODO ESTO QUE OS HE DICHO,

PORQUE EL TIEMPO YA SE ACABÓ…

¿os dará suficiente tiempo para vuestra conversión, antes que el Día del Señor llegue a vosotros?

Os amo, Mis pequeños, os amo mucho, arrepentíos a tiempo y recibid Mis Bendiciones que tanto necesitáis y que están dispuestas ya para llenaros y que alcancéis la perfección a través de ellas.

Yo os bendigo en Mi Santo Nombre, en el de Mi Hijo y en el del Amor de Mi santo Espíritu.

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P LA BATALLA ESPIRITUAL 1


Febrero 15 de 2021

Habla Dios Padre

Ya os he dicho Mis pequeños, que todo lo que Yo permita en vuestra vida siempre será para vuestro bien.

El héroe, el soldado triunfador necesita ser acrisolado, necesita salir al campo de batalla para triunfar,

para verse contra el enemigo, luchar, enfrentarlo, vencerlo y así triunfante regresar para recibir con orgullo la medalla del triunfo.

Sabéis que estáis viviendo en un medio adverso a la Gracia desde el Principio de los Tiempos, como lo dice el capítulo Doce del Apocalipsis:

“Una tercera parte de los ángeles fueron arrojados a la Tierra, el dragón con su cola los arrojó”

queriendo dar a entender esto, QUE ESTÁIS VIVIENDO ENTRE DEMONIOS.

 entre seres espirituales contrarios a la Gracia y por eso, vosotros bajáis a la Tierra, para luchar contra esa falta de Gracia,

contra esa falta de amor, contra esos Demonios que se pusieron contra Mí, antes de que hubiera humanidad.

Vosotros estáis para ello aquí en la Tierra,

PARA LUCHAR CONTRA ESAS FUERZAS DEL MAL

El cristiano debe tener identidad de realeza con corazón de siervo. Y EL CORAJE DE UN GUERRERO…

NO PARA ESTAR CON ELLAS,  A FAVOR DE ELLAS

Y SER PARTE DE ELLAS.  

Por eso os hablo continuamente de la gran lucha, en donde vosotros debéis ser otros Cristos.

Yo, por eso bajé a dar el ejemplo, conviví con los hombres, luché contra esas fuerzas del Mal, para que vierais que estando Conmigo se podían vencer esos seres angelicales satánicos.

Viven entre vosotros y os atacan continuamente, vosotros sentís continuamente sus ataques: 

Las Tentaciones y la Maldad que os rodea.

Son éstos seres angelicales que cayeron, que Me dieron la espalda, que Me atacaron, que se pusieron en contra del Amor.

Vosotros bajáis a la Tierra, para que tomando Mi Amor los podáis vencer, ¿Pero qué pasa?

Ellos os ponen tentaciones y vosotros caéis, no os dais cuenta de sus mentiras, OS LAS CREÉIS.

Creéis que estáis haciendo un bien, cuando realmente os están llevando hacia el Mal, os engañan continuamente.

Yo os he traído la Verdad, os he traído las armas necesarias para que pudierais triunfar, para que pudierais daros cuenta de cómo os están atacando éstos seres infernales,

Pero no queréis tomarlas y os volvéis como ellos, también seres infernales.

Tened cuidado Mis pequeños, porque así como ellos cayeron y tendrán una eternidad de dolor,

Nunca mas volverán a ver la Luz, nunca más volverán a tener contacto con el Amor, vosotros podréis seguir ése camino.

Tened cuidado, os lo vuelvo a repetir:

ESTÁIS EN UN MUNDO ADVERSO AL aMOR.

Vosotros si estáis Conmigo, podréis producir amor.

Si os apartáis de Mí, inmediatamente os tomarán éstos seres infernales y trabajareis para ellos.

Fácilmente podréis reconocer entre vuestros hermanos aquellos que ya se han vuelto como ellos,

porque no están produciendo amor, no hay paz en su corazón, no hay vida celestial en ellos ni la trasmiten, esto es una realidad, esto ya estaba escrito.

Y ahora os pregunto: ¿Estáis Conmigo y trabajando para Mí, para levantar a este mundo hacia esos niveles de amor y destruir toda esa maldad que cayó a la Tierra?

O ¿Seréis parte de ellos y trabajareis para ellos, atacándoMe nuevamente a Mí y atacando Mi Amor?

¿Y viviréis como ellos eternamente en la Oscuridad, en las Tinieblas, sin amor, sin Mi Amor?

Meditad esto Mis pequeños, PORQUE EL TIEMPO YA SE ACABÓ…

Y LA LUCHA TREMENDA YA ESTÁ. 

Vosotros os afanáis demasiado, buscando y atesorando las cosas del mundo; pero no buscáis lo mas bello:

Romanos 12, 6-8 1 Corintios 12, 8-10 1 de Corintios 12, 28-30 Efesios 4, 11-12

Que son los Dones y Carismas del Santo Espíritu de Amor.

Mis pequeños, os pido que le pidáis al Espíritu Santo el Don de Sabiduría.

La Sabiduría Santa que os va a hacer  conocerMe mejor, amarMe mejor, servirMe mejor.

Mis pequeños, cuando vosotros sois niños, que no conocéis cómo trabajan las cosas, para qué sirven las cosas;

no os imagináis el uso que tienen las cosas a vuestro alrededor, vuestro mundo pequeñito, está limitado.

Ciertamente porque sois pequeños y porque muchas de las cosas, de los instrumentos, de los aparatos que os rodean, no los sabéis utilizar por vuestra pequeñez y por vuestra incapacidad.

Pero cuando empezáis a crecer y empezáis  a utilizar esos inventos que Yo permito que el hombre vaya teniendo en el transcurso de su vida,

se os abren panoramas exquisitos, aprendéis a utilizarlos y vosotros mismos vais aprovechando con vuestra inteligencia,

toda esa capacidad intelectual de vuestros hermanos, puestos en esos aparatos que os ayudan  a facilitaros vuestra vida.

52. Jesús CRECÍA en SABIDURÍA, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres. Lucas 2

Así sucede con la Sabiduría; si vosotros estáis limitados por vuestra sabiduría humana, vuestras expectativas son pequeñas, son limitadas, vuestro horizonte de actuación es pequeño,

Pero al momento que entráis en Mi, que pedís con humildad Mi Sabiduría y Yo os la concedo, sabiendo que vosotros la aprovecharéis,

le sacaréis jugo, le daréis buen uso no solo para vosotros sino para vuestros hermanos y empezáis a conocer Mi Sabiduría.

Vuestro panorama se hace inmenso, como son cosas bellísimas, gozáis de un Mundo que no conocíais,

ES CUANDO EMPEZÁIS A APRECIAR DE MIS BIENES

Y ES CUANDO OS DAIS CUENTA DE TODO LO QUE OS HABÍAIS PERDIDO

POR VIVIR MÁS EMBEBIDOS EN LAS COSAS DEL MUNDO,

QUE EN MIS COSAS DIVINAS.

Ese tiempo que vosotros utilizasteis para el Mundo, fue tiempo que perdisteis en lo espiritual,

El Día del Juicio ante el Tribunal de Cristo, seremos recompensados. O nuestras obras serán quemadas como la paja. Tal vez recibamos alguna recompensa, QUIZÁS NINGUNA.

Cuando llegáis a Mí, alcanzáis a ver vuestra realidad humana…

   Y os dais cuenta de que la realidad espiritual es inmensamente más grande que la humana,

ES INFINITA, NO TIENE LÍMITES

  Y es ahí a donde os lleva la Sabiduría.

Mis pequeños,  pedídMela y gozaréis inmensamente ya desde la Tierra, los goces del Cielo,

Me gozaréis a Mí ya desde la Tierra y será tanto vuestro gozo que Me trasmitiréis a vuestros hermanos,

compartiréis esas delicias espirituales que Yo permito que tengan algunas almas cuando llegan a la madurez espiritual.

No todas las almas se adentran a las profundidades de la Sabiduría,

“Gastamos dinero que NO tenemos, en cosas que NO necesitamos, para impresionar a a gente a la que NO le importamos…”

porque no saben apreciar éstos regalos tan grandes que Yo os puedo dar.

Prefieren mantenerse en las cosas del mundo, prefieren mantener su interés en lo que pueden tocar y ver con los sentidos y no apreciar los frutos de la Fe y entre ellos la Sabiduría.

Aventuraos, Mis pequeños, a empezar a gozar de los regalos espirituales, empezad desde ahora ya a gozar de los bienes del Cielo, os estoy invitando a ello, Mis pequeños.

Os vuelvo a repetir: son muy pocas las almas las que se adentran a esto regalos tan grandes.

Sed de ellos, Mis pequeños y gozareis las maravillas celestiales.

Porque vuestra fuerza radica en vuestro interior.

No es la fuerza de vuestros músculos la que os dará el triunfo en vuestra misión,

No es la fuerza de aquellos que os apoyan a vuestro alrededor utilizando poderío físico, económico, intelectual la que os va a dar el éxito en vuestra misión sobre la Tierra.

NO mis pequeños, la fuerza radica en vuestro interior, os insisto en ello, Mis pequeños.

Y lo podréis ver a lo largo de la historia y tenéis en las Sagradas Escrituras cómo Yo os muestro, salvo raras excepciones, como Sansón, que tenía una fuerza descomunal…

Que de allí en fuera, todos los demás que he escogido, eran personas sencillas o ante los ojos de los demás, eran comunes y corrientes, nada especial, pero su fuerza radicaba en su interior.

Muchos de ellos eran muchachos que a ojos del pueblo eran todavía gente inexperta, que necesitaban crecer y que necesitaban madurar.

LA MADUREZ QUE YO PIDO ES UNA MADUREZ ESPIRITUAL

Y SOLAMENTE SE GANA,

VIVIENDO EN MÍ Y PARA MÍ. 

Cuando Yo vivo en el corazón del hombre y el hombre se deja mover por Mí, se deja alimentar por Mí, se deja crecer por Mí…

Es cuando el alma realmente adquiere una fuerza descomunal.

Los músculos del cuerpo no son nada ante las capacidades espirituales de las almas que ya están Conmigo.

Las almas que están conmigo, que se han soltado a Mí, que viven bajo Mí Voluntad; adquieren una fuerza descomunal, se llenan de Amor, de virtud, de vida de Cielo.

Empiezan a ver la realidad de la vida que deben tener en la Tierra, de la vida que deben de transmitir a sus hermanos, se vuelven puentes entre el Cielo y la Tierra.

De alguna forma le permito conocer algo de la vida del Cielo,

Esa vida Santa y Divina que viven sus hermanos en el Cielo y les hago ver que ésa es la vida que deben enseñar aquí en la Tierra.

Son puentes de unión entre el Cielo y la Tierra, se vuelven vida para los hermanos que están misionando, se vuelven apoyo para los que necesitan crecer, levantan a los que están agonizando porque tienen Mi Vida.

Mis pequeños, venid a Mí, pedidMe vivir para Mí y al vivir para Mí, estaréis Conmigo, levantando a vuestros hermanos a la realidad espiritual, celestial y Divina.

Ésa es vuestra realidad, no la de la Tierra.

Vosotros no fuisteis creados para vivir eternamente en la Tierra, vuestra realidad y vuestra naturaleza es espiritual.

Vuestro paso sobre la Tierra es efímero, vuestra naturaleza eterna es espiritual.

Y es en donde debéis poner toda vuestra atención y es a donde debéis llevar a las almas, a que busquen ellas ése alimento, esa vida, ese futuro.

Ayudadles a las almas de vuestros hermanos a que salgan de ese error a donde las ha llevado Satanás con sus mentiras,

haciéndoles creer que han venido para el goce del mundo solamente

y que no hay nada mas allá después de la muerte. 

Os he explicado muchas veces de vuestra trascendencia espiritual y eterna,

hacedles ver su error y llevadlas a esa Verdad que os estoy enseñando, que os he enseñado

y en donde ya infinidad de hermanos vuestros están gozando. 

Tenéis el apoyo de todas las almas que ya han misionado antes que vosotros, acudid a ellas,

CREDO… la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y. la vida eterna. Amén.

pedid su ayuda, su protección, para que os ayuden a llevad a cabo vuestra misión. 

Todos vosotros tenéis un nivel de actuación para ir llevando a la humanidad a ese crecimiento al que deberán llegar, al final, antes de que el mundo termine y que será el recuperar lo perdido por vuestros Primeros Padres.

Así pues, Mis pequeños, acudid al Alimento Verdadero, a la Fuente Verdadera de todo bien, que Soy Yo, vuestro Dios

No debéis trabajar demasiado en ello, en buscar por aquí y por allá, Yo estoy en vuestro interior, Me tenéis todo el tiempo.

No Me desperdiciéis más, perfeccionaos en el amor, en las virtudes, en la ciencia celestial, tenéis todo al alcance de vuestra mano.

Yo no Soy un Dios de imposibles, TODO, todo lo he puesto fácil para el hombre, 

Satanás os pone muchas dificultades en vuestro caminar. 

La Sabiduría es la que os va abriendo el camino para que podáis entender mejor vuestra misión sobre la Tierra.

No desperdicies todos estos regalos que se os dan Mis pequeños, si vosotros os quejáis de los problemas que tenéis sobre la Tierra, es porque os habéis alejado de Mí y de los regalos que Yo os doy; TENÉIS TODO.

Es como aquel que dice no tener capacidades, educación y tiene la posibilidad de comprar libros sobre la materia que necesita aprender,.

SI NO PONE ESFUERZO, si no pone su trabajo en lograr lo que necesita, es su culpa, todo está ahí, solamente necesita vencer su flojera.

En lo espiritual, todo lo tenéis al alcance de vuestra mano, no seáis flojos Mis pequeños,

ESTÁIS DESPERDICIANDO MUCHO 

Después lloraréis no haber aprovechado todo lo que se os daba.

Yo os bendigo en Mi Santo Nombre, en el de Mi Hijo Jesucristo y en el del Amor-Sabiduría de Mi Santo Espíritu

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EL COMBATE ESPIRITUAL 2


6. San Patricio de Irlanda

Era de origen romano-bretón. Su padre Calpurnio era diácono y oficial del ejército romano; su madre era familia de San Martín de Tours; su abuelo había sido sacerdote.

Alrededor del año 403, a la edad de 16 años cayó prisionero de piratas junto con otros jóvenes, para ser vendido como esclavo a un pagano del norte de Irlanda llamado Milcho. (Que era un sacerdote druida)

Lo sirvió cuidando ovejas. Trató de huir varias veces, sin éxito.

La Divina Providencia aprovechó este tiempo de esclavitud, de rudo trabajo y sufrimiento, para espiritualizarlo.

Preparándolo para el futuro, pues en sus propias palabras dice que:

“aún no conocía al verdadero Dios”, queriendo decir que había vivido indiferente ante la religión y se preocupaba más por las cosas del mundo… 

Con familiares santos, educación católica completa y una TIBIEZA espiritual escalofriante… 

No hay qué olvidar que Dios permite las pruebas para nuestro bien y durante ese período, Patricio conoció perfectamente las costumbres y la cultura religiosa de las personas a las que servía… 

Y del pueblo que lo rodeaba… 

En ese período de esclavitud lo más importante, como él lo dice:

“oraba de continuo durante las horas del día…

Y fue así como el amor de Dios y el temor ante su grandeza, crecieron más dentro de mí, al tiempo que se afirmaba mi fe y mi espíritu se conmovía y se inquietaba,

de suerte que me sentía impulsado a hacer hasta cien oraciones en el día y por la noche otras tantas.

Con este fin, permanecía solo en los bosques y en las montañas. Y si acaso me quedaba dormido, desde antes de que despuntara el alba me despertaba para orar.

En tiempos de neviscas y de heladas, de niebla y de lluvias.

Por entonces estaba contento, porque lejos de sentir en mi la tibieza que ahora suele embargarme, el espíritu hervía en mi interior”.

Después de seis años en tierra de Irlanda y de haber rezado mucho a Dios para que le iluminara sobre su futuro;

Una noche soñó que una voz le mandaba salir huyendo y llegar hasta el mar, donde un barco lo iba a recibir.

Huyendo, caminó más de 300 kilómetros para llegar a la costa.

Encontró el barco, pero el capitán se negaba rotundamente a transportarlo. Sus reiteradas peticiones para que le dejasen viajar gratis fueron siempre rechazadas.

Hasta que al fin, después de mucho orar con fervor, el capitán accedió a llevarlo hasta Francia.

La travesía fue aventurada y peligrosa. Después de tres días de tormenta en el mar, tocaron tierra en un lugar deshabitado de la costa.

Caminaron un mes sin encontrar a nadie y hasta las provisiones se agotaron.

Patricio narra esa aventura diciendo:

“llegó el día en que el capitán de la nave, angustiado por nuestra situación, me instaba a pedir el auxilio del cielo.

Y me decía: ‘¿Cómo es que nos sucede esto, cristiano? Dijiste que tu Dios era grande y todopoderoso.

¿Por qué entonces no le diriges una plegaria por nosotros, que estamos amenazados de morir por hambre? Tal vez no volvamos a ver a un ser humano…’

A aquellas súplicas yo respondí francamente:

‘Poned toda vuestra confianza y volved vuestros corazones al Señor mi Dios, para quien nada es imposible, a fin de que en este día os envíe vuestro alimento en abundancia

y también para los siguientes del viaje, hasta que estéis satisfechos puesto que Él tiene de sobra en todas partes’.

Fue entonces cuando vimos cruzar por el camino una piara de cerdos. Mis compañeros los persiguieron y mataron a muchos. Ahí nos quedamos dos noches.

Y cuando todos estuvieron bien satisfechos y hasta los perros que aún sobrevivían quedaron hartos, reanudamos la caminata.

Después de aquella comilona todos mostraban su agradecimiento a Dios y yo me convertí en un ser muy honorable a sus ojos y desde aquel día tuvimos alimento en abundancia.”

Finalmente llegaron a lugar habitado y así Patricio quedó a salvo a la edad de veintidós años y volvió a su casa.

Con el tiempo durante las vigilias de Patricio en los campos, se reanudaron las visiones que había tenido…

Y a menudo, oía “las voces de los que moran más allá del bosque Foclut, más allá del mar del oeste.

Y así gritaban todas al mismo tiempo, como si salieran de una sola boca, estas palabras:

‘Clamamos a ti, oh joven lleno de virtudes, para que vengas entre nosotros nuevamente’ “.

Eternas gracias deben dársele a Dios, porque al cabo de algunos años el Señor les concedió aquello por lo que clamaban.

Porque Patricio pasó varios años en Francia antes de realizar su trabajo de evangelización en Irlanda.

Sostuvo buenas relaciones personales con el obispo San Germán de Auxerre.

Durante este tiempo le ordenaron sacerdote.

Hizo un viaje a Roma y el Papa Celestino I fue quien le envió a Irlanda con una misión especial…

Ya que su primer enviado Paladio nunca logró cumplir, porque a los doce meses de haber partido murió en el norte de Britania.

Para realizar esa misión encomendada por el Pontífice, San Germán de Auxerre consagró obispo a Patricio.

Se afirma que a su arribo a tierras irlandesas, San Patricio permaneció una temporada en Ulster, donde fundó el monasterio de Saúl. 

Y con la energía que lo caracterizaba se propuso la tarea de conquistar el favor del “Gran Rey” Laoghaire, que vivía con su corte en Tara, de la región de Meath.

Utilizaba un lenguaje sencillo al evangelizar.

Por ejemplo, para explicarles acerca de la Santísima Trinidad, les presentaba la hoja del trébol, diciéndoles que así como esas tres hojitas forman una sola verdadera hoja,

así las tres personas divinas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, forman un solo Dios verdadero.

Todos lo escuchaban con gusto, porque el pueblo lo que deseaba era entender.

Trabajó en el norte, en la región de Slemish, con un esfuerzo heroico en las tierras donde había estado cautivo y  donde Patricio cuidaba el ganado y oraba a Dios cuando era un joven esclavo.

Una anécdota relata que cuando el amo se enteró del regreso de Patricio convertido en venerado predicador, se puso tan furioso que prendió fuego a su propia casa, pereciendo en medio de las llamas.

San Patricio y sus enemigos

Sus acérrimos opositores fueron los DRUIDAS, sacerdotes y representantes de los dioses paganos.

También sufrió mucho a manos de los herejes pelagianos, que para arruinar su obra recurrieron inclusive a la calumnia.

Para defenderse, Patricio escribió su Confessio.

Por fortuna poseemos una colección bastante nutrida de esos escritos, que nos muestra algo de él mismo, como sentía y actuaba.

Circulaba entre los paganos un extraño vaticinio, una profecía respecto al santo, que Muirchu su historiador nos transmite textualmente así:

“Cabeza de azuela (referencia a la forma aplanada de la cabeza tonsurada) vendrá con sus seguidores de cabezas chatas.

Y su casa (casulla o casuela, es decir casa pequeña) tendrá un agujero para que saque su cabeza.

Desde su mesa clamará contra la impiedad hacia el oriente de su casa. Y todos sus familiares responderán, Amén, Amén”.

Por lo tanto cuando sucedan todas estas cosas, nuestro reino que es un reinado de idolatría, se derrumbará”.

En la evangelización, San Patricio puso mucha atención en la conversión de los jefes, aunque parece ser que el mismo rey Laoghaire no se convirtió al cristianismo, pero si varios miembros de su familia.

Consiguió el amparo de muchos jefes poderosos, en medio de muchas dificultades y constantes peligros, incluso el riesgo de perder la vida (más de cinco veces) en su trato con aquellos bárbaros.

Pero se notaba que había una intervención milagrosa de Dios que lo libraba de la muerte todas las veces que los enemigos de la religión trataban de matarlo.

En un incidente que ocurrió en misión su cochero Odhran, insistió en reemplazar al santo en el manejo de los caballos que tiraban del coche,

por consiguiente fue Odhram quien recibió el golpe mortal de una lanza que estaba destinada a quitarle la vida a San Patricio.

No obstante los contratiempos, el trabajo de la evangelización de Irlanda, siguieron firmes.

En varios sitios de Irlanda, construyó abadías, que después llegaron a ser famosas y alrededor de ellas nacieron las futuras ciudades.

En Leitrim, al norte de Tara, derribó al ídolo de Crom Cruach y fue uno de los lugares donde edificó una de las iglesias cristianas. En la región de Connaught, realizó cosas notables.

En la población de Tirechan se conservó para la posteridad la historia de la conversión de Ethne y Fedelm, hijas del rey Laoghaire.

También existen las narraciones de las heroicas predicaciones de San Patricio en Ulster, en Leinster y en Munster.

Por su santidad, manifiesta en su carácter su lenguaje sencillo al evangelizar.

Y por el don de hacer milagros, San Patricio logró muchas victorias sobre sus oponentes paganos y hechiceros.

Ese triunfo le sirvió para que los pobladores de Irlanda se abrieran a la predicación del cristianismo.

De hecho hacen referencias en los textos del Senchus Mor (el antiguo código de las leyes irlandesas)

a cierto acuerdo concertado en Tara entre los paganos y el santo y su discípulo San Benigno (Benen).

Dicen esos libros que “Patricio convocó a los hombres del Erin para que se reunieran todos en un sitio a fin de conferenciar con él.

Cuando estuvieron reunidos, se les predicó el Evangelio de Cristo para que todos lo escucharan.

Y sucedió que, en cuanto los hombres del Erin escucharon el Evangelio y conocieron como este daba frutos en el gran poder de Patricio, demostrado desde su arribo…

Y al ver al rey Laoghaire y a sus druidas asombrados por las grandes maravillas y los milagros que obraba, todos se inclinaron para mostrar su obediencia a la voluntad de Dios y a Patricio”.

Hay muchos relatos que en la actualidad han rebajado a SIMPLES LEYEMDAS MÍTICAS Y FANTASÍAS, en el afán de exterminar el cristianismo, para consolidar la religión única del Anticristo…

Sobre las CONFRONTACIONES de San Patricio con los magos druidas…  (ESTO ES MUY IMPORTANTE)

Porque los hijos de las Tinieblas nos confrontarán a los guerreros de la Luz,

sacerdote druida

¡EXACTAMENTE IGUAL Y CON MÁS PODER!  en un duelo mortal, en cuanto se consolide el Imperio del Maligno… 

Dicen que un Sábado Santo, cuando nuestro santo encendió el Fuego Pascual, se lanzaron con toda su furia a apagarlo, pero por más que trataron no lo lograron.

Entonces uno de ellos exclamó:

“El fuego de la religión que Patricio ha encendido, se extenderá por toda la isla”. Y se alejaron.

La frase del mago se ha cumplido; la religión católica se extendió de tal manera por toda Irlanda, que hoy sigue siendo un país católico, iluminado por la luz de la religión de Cristo que a su vez ha dado muchos misioneros a la Iglesia. 

Y al igual que México, ya sprobó leyes impulsadas por los esbirros del Anticristo…

7. San Juan María Bautista Vianney: “Lo hace porque yo convierto muchas almas para el buen Dios”

El Santo Cura de Ars nació en Francia en el año 1786.

Fue un gran predicador, hacía muchas mortificaciones y a veces comía solamente papas, fue un hombre de oración y caridad.

Pero la principal labor del Cura de Ars fue la dirección de almas.

No llevaba mucho tiempo en Ars cuando la gente empezó a acudir a él de otras parroquias, luego de lugares distantes, más tarde de todas partes de Francia, y finalmente de otros países.

Ya en 1835, su obispo le prohibió asistir a los retiros anuales del clero diocesano porque “las almas le esperaban allí”.

Durante los últimos diez años de su vida, pasó de dieciséis a dieciocho horas diarias en el confesionario.

Su consejo era buscado por obispos, sacerdotes, religiosos, jóvenes y mujeres con dudas sobre su vocación, pecadores, personas con toda clase de dificultades y enfermos. 

En 1855, el número de peregrinos había alcanzado los veinte mil al año. 

Debido a su fructífera labor pastoral se le nombró patrón de los sacerdotes. 

DONES Y MILAGROS  EXTRAORDINARIOS

En primer lugar, la obtención de dinero para sus limosnas y alimento para sus huérfanos-

En segundo lugar, conocimiento sobrenatural del pasado y del futuro.

En tercer lugar, curación de enfermos, especialmente niños.

El mayor milagro de todos fue su vida.

Practicó la mortificación desde su primera juventud y durante cuarenta años su alimentación y su descanso fueron insuficientes humanamente hablando, para mantener su vida. 

Aun así, trabajaba incesantemente, con inagotable humildad, amabilidad, paciencia y buen humor, hasta que tuvo más de setenta y tres años.

Su cuerpo permanece incorrupto en la iglesia de Ars

San Agustín decía que: “el demonio es como un perro encadenado que no puede morder”. Y  esto lo pudo comprobar el Santo cura de Ars de forma irrefutable…

Sin embargo, aunque la acción del demonio es limitada, algunas veces Dios suelta un poco la cuerda que lo encadena, para dar alguna lección específica, que fortalezca nuestro crecimiento espiritual. 

Muchos Santos fueron testigos de esto, especialmente el santo cura de Ars, San Juan María Bautista Vianney.

Se sabe que él siendo cura de Ars, comenzó a oír ruidos inquietantes en su habitación, por las noches cuando iba a dormir.

En un principio pensó que se trataba de roedores, pero poco a poco se dio cuenta de que era obra del Demonio.

El ruido que salía de la habitación era tal, que muchos se compadecían del sacerdote exclamando:

“Pobre santo hombre, ¡No es posible descansar así!… ¿Cómo puede vivir en medio de este horrendo barullo?”.

Una noche el mismo demonio se presentó desafiante ante Vianney diciendo:

“¡Vianney, Vianney, despierta, dormilón! ¡No eres más que un pobre cura comedor de papas!”

Esto lo decía burlándose de las austeras comidas del sacerdote.

Con la intención de atormentarle más, el demonio cubrió la habitación con una sombra oscura y maloliente, zarandeó su cama y lo tomó de los pies para arrastrarlo varios metros.

Lejos de inmutarse, el santo cura de Ars respondió:

Ya sé que no quieres que duerma porque mañana me espera una larga jornada de confesiones, pero quiero decirte que me das verdadera lástima:

la gran mayoría de los que asistan a la Santa Misa de mañana se arrepentirán de sus pecados mediante el Sacramento de la Reconciliación. 

Y si continúan con su vida de buenos cristianos, se irán al Cielo. En cambio tú me das una gran pena, porque ya estás condenado y no tienes remedio ¡Pobrecillo de ti!”

El demonio se fue furioso dando un sonoro portazo, así que San Juan María Vianney volvió a su cama, rezó tranquilo y se durmó. 

LA RAZÓN POR LA QUE EL SANTO CURA DE ARS

FUE UNO DE LOS SANTOS MÁS ODIADOS POR SATANÁS 

¡Este santo es increíble!

El demonio odia a todos los santos porque muestran que el camino de la salvación es posible para todos los hombres, pero al santo Cura de Ars lo odió especialmente MUCHO más que a otros; PORQUE LO TEMÍA. 

Los ataques del demonio al Cura de Ars

San Juan María Bautista Vianney fue un sacerdote de la parroquia Ars, un poblado cercano a Lyon, en Francia.

Allí llevaba una vida en extremo austera y su alimento principal (al menos por largo tiempo) fueron las patatas.

Son célebres los asaltos con tentaciones y persecuciones que sufría a manos del diablo, para hacerlo renunciar a su actividad pastoral.

Quizás los más conocidos son los ataques nocturnos que sufría para despertarlo y no dejarlo descansar.

Los acosos tomaban diferentes formas.

A veces, el Maligno lo molestaba como una bandada de murciélagos que infestaban la habitación.

Otras como una multitud de ratas que recorrían su cuerpo y cubrían su cama totalmente. 

Muchas veces era jalado por los pies hacia el suelo, dejándolo caer con violencia.

Y padecía todo tipo de ruidos estruendosos y  molestos.

Semejante empeño en desmoralizar a este santo tenía sus razones.

Santo confesor

La principal razón por la que el demonio atacaba al santo Cura de Ars era que, como santo confesor, salvaba cientos de almas para Cristo.

San Juan María Vianney ejerció este Sacramento de modo eminente -pues ocupaba la mayor parte de su actividad pastoral y ejemplar – por el extraordinario don que Dios le concedió para la confesión.

En verdad, el Espíritu Santo obró grandes cosas a través de este humilde párroco de pueblo.

Se dice que varios testigos veían luces sobrenaturales alrededor de su persona, que levitaba y que realizó varios milagros.

Además, recibió un don especial para expulsar demonios de los posesos.

En una ocasión. alguien le dió una bofetada a San Juan María Vianney, él solo dijo por respuesta: “Amigo, la otra mejilla va a tener celos”.

Tan grande fue su vocación por convertir a los hombres, que Dios le ayudaba con el Don de Discernimiento de espíritu y la lectura de los corazones… 

Por esta gracia, el Cura de Ars podía conocer los secretos de las almas y no había pecado que no conociera de quienes acudían a la confesión.

Por este don, además de su inquebrantable voluntad para oír confesiones, hasta los pecadores más tenaces se reconciliaban con Cristo cuando concurrían a su parroquia.

Dios le permitía conocer quienes eran los que más necesitaban el Sacramento y “POR QUÉ” y así él los llamaba a confesarse sin hacer fila.

Hacia el final de su vida, por lo menos los últimos diez años, los peregrinos que buscaban la reconciliación a través del Cura de Ars, debían esperar ¡Hasta sesenta horas!

Lo que más le molestaba el Demonio

En una ocasión el demonio le dijo a través de un poseso:

“Tú me haces sufrir. Si hubiera tres como tú en la tierra, mi reino sería destruido. Tú me has quitado más de 80.000 almas”.

Por esta labor de confesor incansable y las gracias que Dios dispensaba a través de este gran santo, san Juan María Vianney, fue constantemente asediado por el Maligno.

El santo reconocía cómo los ataques estaban vinculados a su trabajo pastoral y menciona lo qué hacía para combatirlos:

“Me vuelvo a Dios, hago la señal de la cruz y digo algunas palabras de desprecio al demonio.

Por lo demás, he advertido que el estruendo es mucho mayor y los asaltos se multiplican, cuando al día siguiente ha de venir algún gran pecador”.

Con cierto humor el santo Cura de Ars decía:

“El Garras es muy torpe, él mismo me anuncia la llegada de grandes pecadores”.

¡Qué importante es el sacramento de la confesión! Ahora ya sabemos porque el santo Cura de Ars es el patrono de los sacerdotes.

ATACADO POR LAS FUERZAS DEL INFIERNO

Era de esperarse que un triunfo tan grande de la misión, así como la santidad del instrumento que Dios usó con este fin, atrajese la furia del Infierno.

El enemigo no podía soportar las innumerables conversiones de los penitentes y resentido de que esas almas fueran arrebatadas de su poder.

Y trató por todos los medios que Dios le permitió, para disuadir a don Juan María Vianney de su extraordinario amor por los pecadores…

Pero su Fe en nuestro Señor lo selló y lo mantuvo firme, como un muro de defensa.

Por un periodo de 35 años el santo Cura de Ars fue asaltado y molestado de una manera física y tangible, por el demonio.

La ocupación ordinaria del demonio permitida por Dios hacia nosotros, es la TENTACIÓN… 

Pero el demonio también puede asechar a las almas de diversas maneras.

Con el ASEDIO:

a) Acción extraordinaria del demonio, cuando busca aterrorizar por medio de apariciones  o por medio de ruidos inexplicables…b)

La Obsesión: va más allá.

Puede ser externa cuando el demonio actúa en los sentidos externos del cuerpo y de forma física.

O interna cuando influencia nuestra alma y acciona nuestro cuerpo espiritual y los sentidos espirituales…

c) Posesión: cuando el demonio toma control de todo el organismo.

El Cura de Ars sufrió de la primera: asedio.

Los ataques del demonio comenzaron en el invierno de 1824.

De 1824 a 1858 por un período de unos treinta y cinco años, el Cura de Ars era presa de obsesiones externas del Maligno.

Las luchas de don Vianney con el diablo ayudaron a hacer más viva y desinteresada su caridad. 

El pobre hombre sentía cada noche que rasgaban la ropa de su cama, para descubrir a la mañana siguiente que efectivamente alguien le había dejado sólo jirones. 

Esta mala broma duró un tiempo y puesto que él no era un tonto, decidió no prestarle apenas prestaba atención a estas cosas extraordinarias.

Ruidos horribles y gritos estrepitosos se oían fuera de la puerta del presbíterio, viniendo aparentemente del pequeño jardín de enfrente.

Al principio el Padre Vianney pensó que eran salteadores que venían a robar.

Y a la siguiente noche le pidió a un señor que se quedase con él.

Después de medianoche se comenzó a escuchar estentóreos ruidos y golpes contra la puerta de enfrente, parecía como si varios carros pesados estuviesen siendo arrastrados por los cuartos.

El señor André buscó su pistola y miró por la ventana; pero no vio nada, solo la luz de la luna.

Decía: “por 15 minutos la casa retembló y mis piernas también”. Y nunca más quiso quedarse en la casa.

Esto sucedía casi todas las noches.

Aún ocurría cuando el santo cura ¡No estaba en el pueblo!

El santo sacerdote pasó su vida en una continua batalla con el pecado a través de su trabajo en el confesionario.

Enmedio del silencio de la noche, podía oir gritando y golpeando a muchos murciélagos en la entrada del patio de la casa parroquial.

También escuchaba como rabiosos rugidos de fieras; de truenos de tormenta; hojas de cuchillos que chirriaban de manera exasperante o como si hubiera el tráfico de muchos carruajes tirados por caballos.   

Estas confrontaciones con el Demonio llegaron a convertirse en una pelea de verdad…

Y para soportarla, el santo no tenía otro recurso que su paciencia y sus oraciones.

Cuando su confesor le preguntó cómo repelía estos ataques, él respondió: 

“A veces apelo al buen Señor, hago la señal de la cruz y dirijo unas palabras de desprecio hacia el diablo.

Por otra parte, me di cuenta de que el ruido era más fuerte y los ataques más insistentes, cuando al día siguiente, debía acercarme a algún gran pecador .

 Confió a Mons. Mermod, uno de sus amigos y penitentes más fieles: 

.    “Al principio, tenía miedo.

Yo no sabía lo que era, pero ahora estoy feliz: porque eso quiere decir que la pesca del día siguiente será siempre excelente.

El diablo me ha molestado mucho esta noche, mañana habrá una gran cantidad de personas y muchas conversiones…

Entonces, me quedaba en mi pobre colchón, tratando de descansar.

Cuando estaba a punto de dormirme, de repente fui sacudido, arrancado de mi sueño por los gritos de recuerdos sombríos, por golpes tremendos.

Era como si un martillo irrumpiera a través de la puerta de la rectoría.

Inmediatamente, sin que se moviera el picaporte de la puerta, el Cura de Ars se daba cuenta con horror, que tenía muy cerca de sí al demonio.

“Yo no le impedia entrar, dijo don Vianney entre broma y molesto, pero él igual entraba»
Sillas volcadas, sacudían la habitación, junto con muebles pesados…

Y me gritaban con voz aterradora: 

 ¡Vianney Vianney! Mangiapatate! Ah! Que no estás muerto todavía! Un día voy a tenerte!

O bien, emitía gritos de animales, imitando a los gruñidos de un oso, el llanto de un perro o gatos en pelea… 

Y se arrojaba en las cubiertas de la cama, agitándolas furiosamente.

También el diablo imitaba el sonido de un martillo sobre unos clavos contra el suelo y atado un barril con aros de hierro; tocaba un tambor en la mesa o la chimenea, cantando con una voz aguda.

Y el Cura en repetidas ocasiones sintió una mano mostruosa y enorme, que le tocó la cara o ratones que corrían por todo su cuerpo.

Una noche oyó un ruido como de un enjambre de abejas;

se levantó, encendió la vela, hizo a un lado las cortinas para ahuyentarlos, pero no vio nada.

Varias veces el diablo lo jaló, para arrojarlo de la cama con mucha fuerza…

En el dormitorio, al sentir el vuelo de los murciélagos que bordeaban las vigas sucias, se agarraba a los cubrecamas.

O en el suelo por horas, podía escuchar el golpeteo continuo y exasperante de un rebaño de ovejas.

En la sala, en el comedor, retumbaba el galope de un caballo que se elevaba hasta el techo y luego hacia abajo, con sus cuatro patas, en el suelo.

Estas farsas del infierno fastidiaban mucho al pobre cura de Ars, pero no pudieron derribarlo.

Alrededor de 1820, don Vianney había llevado desde la iglesia hasta la rectoría un viejo lienzo, que representaba la Anunciación.

El cuadro fue colgado en una pared de la escalera.

Entonces diablo se ventiló en esa imagen cubriendola de suciedad.

Hubo que sacarla de allí.

Margherita Vianney, una noche mientras pasaba por la rectoría, oyó al Cura de Ars salir de la habitación antes que nadie e ir a la iglesia. 

Y dijo: 

“Unos minutos más tarde estalló cerca de mi cama un ruido violento, como si cinco o seis hombres hubieran golpeado con fuertes golpes en la mesa o en el gabinete.

Y sentï mucho miedo.

Me levanté y encendí una lámpara, pero vi que todo estaba perfectamente en orden.  

Por lo tanto regresé a mi lecho, pero tan pronto como yo estuve en la cama, se repetía el mismo ruido.

la humiladad y el santo rosario

Me vestí a toda prisa y me dirigí a la iglesia.

Cuando mi hermano llegó a casa, le dije lo que había sucedido y me dijo que era el Demonio.

“Hija mía, no debes temer: es el gruñón. Él no puede hacerte daño. En cuanto a mí, siempre me atormenta de la manera más desquiciada posible.

A veces me agarra de los pies y me arrastra por el cuarto.

Lo hace porque yo convierto muchas almas para el buen Dios”.

El demonio hacía ruidos durante horas, similares a rompimiento de cristales, silbidos y relinchos.

“Que a veces incluso se oye un viento muy violento.

Otras veces me agarra por los pies y me arrastra por toda la habitación”

Un día en 1838, Dionigi Chaland, Bouligneux, un joven estudiante de filosofía, fue admitido en la cámara del Cura de Ars.

A mediados de la confesión, hubo un levantamiento general que sacudió la habitación, incluso el reclinatorio se sacudió como todo lo demás. Se asustó muchísimo.

El cura lo sujetaba por el brazo tratando de tranquilizarlo y le dijo: “No es nada, dijo, es sólo el diablo.”

Cuerpo incorrupto del santo cura de Ars

Era el 23 de febrero de 1857.

Esa mañana don Vianney había comenzado a confesar.

Unos minutos antes de las siete, las personas que pasaron por la vicaría vieron llamas que salían de la habitación del cura.

Corrieron a avisarle cuando se encontraba por el confesionario para ir a celebrar la misa.

El cura le entregó la llave, para que fueran a apagarlo y respondió con calma:   

–       “El Gruñón está furioso. Al no poder atrapar al pájaro le prende fuego a su jaula”

Las obsesiones diabólicas disminuyen en número e intensidad, más el Santo envejeció.

El espíritu de la oscuridad, incapaz de disminuir el valor del alma heroica, desalentado, renunció a la lucha; o 

O Dios dispuso que esta vida tan hermosa, tan pura, tan tranquila en apariencia, a pesar de la evidencia interna, se llenara de una profunda paz.

Desde 1855 hasta su muerte, don Vianney ya no fue tan atormentado por el diablo durante la noche.

El sueño seguía siendo muy difícil, aunque se detuvieron los ataques, lo cogió una tos persistente, que era suficiente para mantenerlo despierto.

Esto no le impide, sin embargo, su rendimiento sin fin para el ministerio de la confesión.

“Mientras yo pueda dormir una hora o media hora durante el día, dijo, me gustaría comenzar mi trabajo.”

Esta hora o esta media hora, se la pasaba en su habitación, justo después del almuerzo.

Acostado en el colchón, tratando de conciliar el sueño, pero incluso estos breves momentos el demonio aprovechaba, a veces para molestarlo.

Por último, el Maligno nunca regresó, y estaba seguro de que don Vianney veía con pesar un alejamiento “como compañero”

Ni siquiera le preocupaba en su agonía, lo que en cambio hizo con otros Santos.

Incluso antes de terminar su prueba terrenal, el Cura de Ars había infligido una derrota final de Satanás.

10 enseñanzas del cura de Ars tras sus combates con el demonio

Verifique:

  1. No imagine que exista un lugar en la tierra donde podamos escapar de la lucha contra el demonio; si tenemos la gracia de Dios, que nunca nos es negada, podemos siempre triunfar.
  2. Como el buen soldado no tiene miedo del combate, así el buen cristiano no debe tener miedo de la tentación. Todos los soldados son buenos en el campamento, pero es en el campo de batalla que se ve la diferencia entre corajudos y cobardes.
  3. El demonio tienta solamente las almas que quieren salir del pecado y aquellas que están en estado de gracia. Las otras ya le pertenecen, no precisa tentarlas.
  4. Una santa se quejó a Jesús después de la tentación, preguntándole: «¿dónde estabas, mi Jesús adorable, durante esta horrible tempestad?» A lo que Él le respondió: «Yo estaba bien en medio de su corazón, encantado en verla luchar».
  5. Un cristiano debe siempre estar listo para el combate. Como en tiempo de guerra, tiene siempre centinelas aquí y allí para ver si el enemigo se aproxima. De la misma manera, debemos estar atentos para ver si el enemigo no está preparándonos trampas y, si él viene a tomarnos de sorpresa…
  6. Tres cosas son absolutamente necesarias contra la tentación: la oración, para aclararnos; los sacramentos, para fortalecernos; y la vigilancia para preservarnos..
  7. Con nuestros instintos la lucha es raramente de igual a igual: o nuestros instintos nos gobiernan o nosotros gobernamos nuestros instintos.¡Qué triste es dejarse llevar por los instintos! Un cristiano es un noble; él debe, como un gran señor, mandar en sus vasallos.
  8. Nuestro ángel de la guarda está siempre a nuestro lado, con la pluma en la mano, para escribir nuestras victorias. Precisamos decir todas las mañanas: «Vamos, mi alma, trabajemos para ganar el Cielo».
  9. El demonio deja bien tranquilo a los malos cristianos; nadie se preocupa con ellos, mas contra aquellos que hacen el bien él suscita mil calumnias, mil ofensas.
  10. La señal de la cruz es temida por el demonio porque es por la Cruz que escapamos de él. Es preciso hacer la señal de la cruz con mucho respeto. Comenzamos por la cabeza: es el principal, la creación, el Padre; después el corazón: el amor, la vida, la redención, el Hijo; por último, los hombros: la fuerza, el Espíritu Santo. Todo nos recuerda la cruz. Nosotros mismos estamos hechos en forma de cruz.

167 CLASIFICACION DE AMORES


167 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

La mayor parte de la mañana del sábado ha estado ocupada en dejar descansar los cansados cuerpos…

Y en arreglar la ropa, polvorienta y arrugada por el viaje.  

En las vastas cisternas del Getsemaní, colmadas de agua de lluvia.

Y en el Cedrón… -verdadera sinfonía entre los cantos, espumoso, lleno, por los chaparrones de los últimos días – hay tanta agua que es una verdadera incitación.

Uno tras otro los peregrinos, desafiando el fresco bajan a zambullirse en el torrente; luego se ponen vestidos nuevos, de los pies a la cabeza.

Y con el pelo todavía un poco tieso por las rociadas del torrente, van a sacar agua de las cisternas y la vierten en unas pilas grandes donde tienen la ropa, separada por colores.

Pedro está muy contento y dice:

-¡Bien! ¡Bien!

Ahí se purgará y María -la esposa del encargado-  la podrá lavar con menos esfuerzo –

Y mirando al pequeño que se ha convertido en su inseparable compañero,

dice:

–    Sólo tú pequeñín, no puedes cambiarte.

Pero mañana…

Pedro mira con preocupación el vestido limpio, pero demasiado corto, desteñido, rasgado; que parece de un niño de la mitad de su edad…

Y agrega en voz baja:

–    ¿Cómo puedo hacer para llevarlo a la ciudad?

Quisiera partir mi manto en dos, para que con un trozo se cubriese.

Jesús oye este soliloquio paterno,

y dice:

–     Es mejor que descanse ahora.

Iremos esta tarde a Bethania.

–     Pero yo quiero comprarle un vestido.

Se lo prometí.

–     Lo harás.

Mi Madre te acompañará. ¿Sabes?… las mujeres son más hábiles en las compras que nosotros. Y Ella se sentirá feliz de ocuparse de un niño. Iréis juntos.

La idea de ir de compras con María, llena de felicidad a Pedro.  

Se diseminan por el olivar, muy hermoso en este sereno día abrileño.

La lluvia de los días precedentes parece haber plateado los olivos y sembrado la tierra de flores,

de tanto como resplandecen al sol las frondas, de tantas florecillas como hay al pie de los olivos.

Los pájaros cantan y vuelan por todas partes.

No se ve el bullir de gente, pero sí las caravanas que se dirigen hacia la Puerta de los Peces y hacia otras puertas, desde el lado este.

La ciudad se las traga como si fuera un famélico vientre.

Jesús pasea y observa a Yabés que está jugando alegre con Juan y los más jóvenes.

También Judas de Keriot – ya se le ha pasado el enojo de ayer – está alegre y juega.

Los más mayores observan sonriendo.  

Bartolomé pregunta:

–     ¿Qué dirá tu Madre de este niño? 

Tomás dice: 

–     Yo digo que dirá: “Está muy delgaducho”

Pedro responde: 

–    ¡No!

Dirá: “¡Pobre niño!”

Felipe objeta: 

–     No, lo que dirá es: “Me alegro de que lo quieras” 

Simón Zelote: 

–     La Madre no lo pondría nunca en duda.

Yo creo que no hablará. Lo estrechará contra su corazón.  

Y difigiéndose a Jesús,

pregunta:

–     ¿Y Tú, Maestro, qué dices que dirá?  

Jesús responde: 

–     Hará lo que habéis dicho…

Pero lo pensará y lo dirá sólo en su corazón. Al besarlo solo dirá: “¡Bendito seas!”

Y lo cuidará como si fuera un pajarillo caído del nido.

Escuchad. Un día me habló de cuando era pequeñita.

Todavía no tenía tres años, pues no estaba aún en el Templo.

Y ya se le rompía el corazón de amor y exhalaba cual flor y aceituna, aplastada o rota en la prensa, todos sus óleos y perfumes.

En un delirio de amor, le decía a su madre que quería ser virgen para agradar más al Salvador, pero que querría ser pecadora para poder ser salvada.

Y casi lloraba porque su madre no la entendía y no sabía darle la solución para ser la “pura” y la “pecadora” al mismo tiempo.

Le trajo la paz su padre, con un pajarillo que había salvado del peligro que corría en el borde de una fuente:

le contó la parábola del pajarillo, diciéndole que Dios la había salvado anticipadamente y que por tanto,

Ella debía bendecirlo por doble motivo.

Y la pequeña Virgen de Dios, la grandísima Virgen María,

ejercitó su primera maternidad espiritual hacia ese pajarillo caído del nido y lo echó a volar cuando fue fuerte.

Este pajarillo no dejó ya jamás el huerto de Nazaret,

consoló con sus vuelos y trinos la casa triste y los corazones tristes de Ana y Joaquín cuando María fue al Templo.

Murió poco antes de que expirase Ana: había concluido su misión.

Mi Madre se había consagrado a la virginidad por amor, pero siendo criatura perfecta,

poseía en su sangre y en su espíritu la maternidad.

Porque la mujer está hecha para ser madre.

Y comete aberración cuando se hace sorda a este sentimiento, que es amor de segunda potencia…

Poco a poco se han ido acercando también los demás.

Tadeo pregunta:

–     ¿Qué quieres decir Maestro con amor de segunda potencia?

–     Hermano mío.

Hay muchos amores y de distintas potencias.

Está el Amor de primera fuerza: el que se da a Dios.

Luego, el amor de segunda potencia: el materno, o paterno.

Porque si el primero es enteramente espiritual, éste es en dos partes espiritual y en una carnal.

Se mezcla sí, el sentimiento afectivo humano, pero predomina lo superior;

porque un padre o una madre sana y santamente tales, no dan sólo alimento y caricias a la carne de su hijo. sino que también nutren y aman su mente y su espíritu.

Es tan cierto esto que estoy diciendo, que quien se consagra a la infancia – aunque sólo fuere para instruirla- termina por amarla como si fuera su propia carne.  

Juan de Endor confirma:

–     Efectivamente, yo quería mucho a mis discípulos.

–    Debías ser un buen maestro…

Lo veo por cómo te comportas con Yabés.

El hombre de Endor sin hablar, se inclina a besar la mano de Jesús.

Simón Zelote suplica:  

–    Continúa te lo ruego, tu clasificación de amores.

–    Está el amor por la compañera; que es amor de tercera fuerza.

Porque está hecho por mitad de espíritu y mitad de carne.

Hablo siempre de amores puros y santos.

El hombre para la esposa es un maestro y un padre, además de esposo.

La mujer para él, un ángel y una madre, además de esposa.

Estos son los tres amores más grandes.

Judas de Keriot pregunta:

–    ¿Y el amor del prójimo?

¿No te has equivocado? ¿O lo has olvidado?

Los demás lo miran estupefactos…

E irritados.

Tanto por las palabras como por la manera decirlas.

En realidad, Judas fue educado en el Templo y su soberbia le empuja a actuar de esa manera.

Ni él mismo se da cuenta de lo que hace, ni por qué lo hace. 

Una sombra pasa por la mirada de Judas…

Las enseñanzas de Sciammai, están ejerciendo su tóxico…

Fue su primer maestro y maestro de Sadoc.

Y esas ideas aunadas a las raíces del pecado al que no se ha renunciado…

Junto con la creencia equivocada de que por ser sacerdote y descendiente de sacerdotes,

se es miembro de una élite privilegiada y se es poseedor de la verdad absoluta.

Además, la peor tragedia de Judas es creer que sólo la capacidad humana, desarrollada por la voluntad, es la clave del éxito…  

Jesús responde tranquilamente:

–     No, Judas.

Pero observa lo que te digo. A Dios se le debe amar porque es Dios, por tanto, no es necesaria ninguna explicación para persuadir de este amor.

Él es el que ES o sea el TODO.

El hombre -la nada que viene a ser partícipe del Todo por el alma infundida por el Eterno.

Sin ella el hombre sería uno de tantos animales brutos que viven sobre la faz de la tierra, en las aguas o en el aire.

En la muerte física, el ESPÍRITU vuelve a Dios, el CUERPO regresa al polvo y el ALMA va al CIELO o al INFIERNO.

El hombre por tanto, debe adorar por deber y para merecer sobrevivir en el Todo,

es decir, para merecer venir a ser parte del Pueblo santo de Dios en el Cielo,

ciudadano de la Jerusalén que no conocerá profanación o destrucción algunas por los siglos de los siglos.

El amor del hombre y especialmente de la mujer a la prole, tiene indicación de precepto en las palabras de Dios a Adán y Eva, después de bendecirlos.

Viendo que era “bueno” lo que había hecho, en un lejano sexto día, el primer sexto día de lo creado. Les dijo: 

 “Creced y multiplicaos y poblad la tierra…”.

Veo tu tácita objeción…

Te respondo inmediatamente: puesto que en la Creación antes de la culpa, todo estaba regulado y basado sobre el amor.

Éste multiplicarse de los hijos habría sido amor santo, puro, poderoso, perfecto.

Fue el primer mandamiento de Dios al hombre: “Creced, multiplicaos”. 

“Amad por tanto después de Mí, a vuestros hijos.”

El amor como es ahora:

el actual generador de los hijos, entonces no existía. 

La malicia no existía y por tanto – porque va con ella – tampoco la execrable hambre carnal.

El hombre amaba a la mujer y la mujer al hombre naturalmente,

pero no naturalmente según la naturaleza como vosotros hombres, la entendéis.

Sino según la naturaleza de hijos de Dios, o sea, sobrenaturalmente.

Muy dulces fueron los primeros días de amor entre los dos, hermanos – habían nacido de un Padre común – y, no obstante esposos.

De esos dos que amándose se miraban con sus inocentes ojos como dos gemelos en su cuna.

El hombre sentía amor de padre hacia su compañera “hueso de sus huesos y carne de su carne” como un hijo lo es para un padre.

La mujer conocía la alegría de ser hija, por tanto, protegida por un amor muy elevado;

Porque sentía que tenía en sí algo de aquel espléndido hombre que la amaba,

con inocencia y angélico ardor, en los hermosos prados del Edén.

Luego, en el orden de los preceptos dados por Dios con una sonrisa a sus amados párvulos,

viene aquel que el mismo Adán, dotado por la Gracia de una inteligencia sólo inferior a la de Dios,

Hablando de su compañera y en ella, de todas las mujeres.

Decreta el decreto del pensamiento de Dios,

que se reflejaba límpido en el terso espejo del espíritu de Adán y que florecía en forma de pensamiento y de palabra:

“El hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne”.

De no haber existido los tres pilares de los amores que he mencionado,

¿Habría podido, acaso, existir amor al prójimo?

No, no hubiera podido existir.

El amor a Dios hace a Dios amigo y enseña el amor.

Quien no ama a Dios, que es bueno, no puede amar al prójimo que en su mayoría es defectuoso.

Si no hubieran existido el amor conyugal y la paternidad en el mundo,

no habría podido existir el prójimo, porque el prójimo está hecho de los hijos nacidos de los hombres.

¿Estás convencido de esto?  

Judas responde: 

–     Sí maestro.

No había reflexionado.

–     Efectivamente, es difícil remontarse al Principio.

El hombre está bien incrustado ya desde hace siglos, milenios, en el fango.

Y el origen está en las cimas, muy alto. Además, el primero de los manantiales viene de una inmensa altura: Dios…

No obstante de la mano, os conduciré a los manantiales; sé dónde están… 

Juan de Endor y Zelote, preguntan al unísono: 

–     ¿Y los otros amores? 

–     El primero de la segunda serie es el del prójimo.

En realidad es el cuarto en fuerza.

Luego viene el amor por la ciencia; de aquí el amor por el trabajo.

–    ¿Y basta?

–    Y basta. 

Judas exclama:  

–    ¡Pero hay muchos otros amores!

Jesús rechaza:

–   NO.

 Hay otras hambres, pero no son amores. 

Son des-amores. Niegan a Dios, niegan al hombre.

No pueden por lo tanto, ser amores, porque son negación y la negación es Odio.  

–     ¡Si niego el consentimiento al mal es odio? – insiste Judas Iscariote.

Pedro exclama exasperado.

–    ¡Pobres de nosotros!

Eres más caviloso que un escriba.

¿Me puedes decir que te pasa? ¿Es el aire fino de Judea el que te picotea los nervios como un calambre?

–      No.

Me gusta instruirme y tener muchas ideas. Y muy claras.

Aquí es fácil encontrarse y hablar con escribas. No quiero quedarme corto en argumentos.

Pedro pregunta:

–     ¿Y crees que podrás en el momento en que te haga falta, sacar la hilacha del color necesario de tu saco donde metes todos esos harapos?

–     ¿Harapos las palabras del Maestro?

¡Blasfemas!

–     No te hagas el escandalizado.

En su boca no hay harapos. Pero lo son cuando tratamos mal sus palabras.

Da un paño precioso a un niño… y poco después no será más que un andrajo sucio.

Es lo que nos sucede…

Ahora bien; si tú tratas de coger en el momento oportuno, el trapo que necesitas… entre éste y el que está sucio…

¡Hummm!… no sé qué te resultará.

–     Tú no te preocupes.

Son negocios míos.

–     Puedes estar seguro de que no me meteré.

Tengo suficiente con los míos… y luego…

Me conformo con que no hagas daño al Maestro; porque en ese caso, pensaría en tus negocios…

–     Cuando haga mal lo harás.

Pero eso no sucederá jamás, porque yo sé lo que estoy haciendo. No soy un ignorante. Yo…

–     Lo soy.

Lo sé. Pero no acumulo nada para sacarlo después.

Le ruego a Dios y Él me ayudará, por amor de su Mesías;

de quién soy su siervo más pequeño y más fiel.

Judas replica, con altanería:

–    Todos somos fieles.

Entonces Yabé interviene con energía:

–    ¡Oye, sinvergüenza!…

¿Por qué ofendes a mi padre? Es viejo. Es bueno. No debes hacerlo.

¡Eres un hombre malo y me das miedo!

Santiago de Zebedeo da un codazo a Andrés.

Y exclama en voz baja:

–    ¡Y van dos!

Habló quedito, pero Judas alcanzó a oír y encendido por la ira,

dice:

–    Puedes ver Maestro…

Si las palabras del tonto muchacho de Mágdala no han dejado una huella.

El pacífico Tomás, pregunta:

–    Así es, Maestro.

¿No sería mejor que el Maestro continúe con su lección, más bien que estar como gallitos?

Mateo exclama:

–    Así es, Maestro.

Háblanos un poco más de tu Mamá. ¡Es tan luminosa su infancia!

Por reflejo nos hace el alma virgen y yo pobre pecador; tengo tanta necesidad. 

Todos forman un círculo alrededor de Jesús, sentados a la sombra de los olivos.

Yabé  en el centro, escucha atentamente los episodios que Jesús relata como si fueran historias fascinantes.  

Jesús dice: 

–     ¿Qué queréis que os diga…

Si son muchos los episodios y a cuál más delicioso…!  

Tadeo pregunta: 

–     ¿Te los ha contado Ella?

–     Alguno sí, pero muchos más José…

Que me los contaba siendo Yo niño, como los más bellos cuentos.

Y también Alfeo de Sara, que siendo pocos años más mayor que mi Madre,

fue amigo suyo durante los breves años en que Ella estuvo en Nazaret. 

Juan dice en tono suplicante: 

–     ¡Háblanos…! 

–     Os voy a narrar la lección de castidad que dio mi Madre,

pocos días antes de entrar en el Templo, a su pequeño amigo y a muchos otros.

Aquel día se había casado un joven de Nazaret, pariente de Sara.

Joaquín y Ana también habían sido invitados a la boda.

Y con ellos la pequeña María que, junto con otros niños, tenía el encargo de echar pétalos deshojados por el camino de la novia.

Dicen que era una niña muy hermosa.

Todos se la disputaban después de la festiva entrada de la novia.

Era muy difícil ver a María, porque pasaba mucho tiempo en casa…

Amaba más que cualquier otro lugar una pequeña gruta que incluso hoy día se sigue llamando “la gruta de su desposorio”.

Así que cuando se la veía rubia, rosada, delicada, la inundaban en caricias.

La llamaban “la flor de Nazaret”, “la perla de Galilea” o también “la paz de Dios”,

en memoria de un enorme arco iris que apareció repentinamente con su primer vagido.

En efecto era y es, todo eso y más aún: es la Flor del Cielo y de la Creación, es la Perla de: Paraíso, es la Paz de Dios… Sí, la Paz.

Yo soy el Pacífico porque soy Hijo del Padre e hijo de María: la Paz infinita y la Paz suave.

Pues bien, aquel día todos querían besarla y tenerla en el regazo.

Entonces Ella, mostrándose reacia a besos y demás contactos, con delicada gravedad, dijo: “Por favor, no me aplastéis“.

Creyeron que se refería a su vestido de lino, ceñido con una cinta azul en la cintura en los estrechos puños, en el cuello…

O a la pequeña guirnalda de florecillas azules con que Ana la había coronado para adornar sus ricitos. 

 Entonces, le aseguraron que no le iban a estropear ni el vestido ni la guirnalda.

Pero Ella segura, mujercita de tres años erguida, rodeada de un circulo de adultos, dijo seria:

“No me refiero a lo que se puede reparar.

Estoy hablando de mi alma. 

Es de Dios y no quiere ser tocada sino por Dios”.

Objetaron: “Pero si te besamos a ti no a tu alma”.

Y Ella replicó:

“Mi cuerpo es templo del alma y su sacerdote es el Espíritu:

el pueblo no es admitido al recinto sacerdotal.

Por favor, no entréis en el recinto de Dios”.

A Alfeo, que había superado ya los ocho años y que la quería mucho, le impresionó esta respuesta.

Y al día siguiente, habiéndola encontrado junto a su pequeña gruta buscando flores, le preguntó

“María, cuando seas mujer, ¿Me querrías por esposo?”

Todavía le duraba la emoción de la fiesta nupcial a la que había asistido.

Ella respondió:

“Yo te quiero mucho, pero no te veo como hombre. Te diré un secreto: yo veo sólo las almas de los seres vivientes y las amo mucho, con todo mi corazón.

Y veo sólo a Dios como `verdadero Ser viviente’ a quien ofrecerme”.

Bien, éste es un episodio. 

Bartolomé exclama: 

–     ¡”Verdadero Ser viviente”!

¿Sabes que es profunda esa palabra? 

Y Jesús, humildemente y con una sonrisa:

–     Era la Madre de la Sabiduría.

–    ¿Era?…

¿Pero no tenía solamente tres años?

–     Era.

Yo vivía ya en Ella, siendo Dios en Ella, desde su concepción, en la Unidad y Trinidad perfectísima.  

Judas pregunta:   

–     Pero…

Y perdona si yo culpable, me atrevo a hablar. 

Pero, ¿Joaquín y Ana sabían que era la Virgen predestinada?

–     No lo sabían.

–     Y entonces…

¿Cómo es que Joaquín dijo que Dios la había salvado anticipadamente?

¿No alude ello acaso, a su privilegio respecto a la culpa?

–     Alude a ello.

Pero Joaquín prestaba su boca a Dios, como todos los profetas.

Tampoco él comprendió la sublime verdad sobrenatural que el Espíritu había puesto en sus labios.

Joaquín era un justo; tanto que mereció esa paternidad.

Y era humilde.

En efecto, no hay justicia donde hay soberbia.

Él era justo y humilde.

Consoló a su hija por amor de padre.

En su sabiduría de sacerdote, la instruyó:

Que sacerdote era, siendo tutor del Arca de Dios.

Como pontífice, la consagró con el título más dulce: “La Sin Mancha”.

Día llegará en que otro sabio pontífice dirá al mundo:

“Ella es la Concebida sin Mancha”,

Y dará esta verdad al mundo de los creyentes, como artículo de fe irrebatible, (dogma) 

Para que en el mundo de entonces, que se irá hundiendo cada vez más en una neblinosa monotonía de herejías y vicios…

Resplandezca ante la vista de todos, la Toda Hermosa de Dios,

coronada de estrellas, vestida de rayos de luna (menos puros que Ella).

La Reina de lo creado y del Increado, apoyada en los astros.

Porque Dios-Rey tiene por Reina en su Reino, a María.

–     ¿Entonces, Joaquín era profeta?

–     Era un justo.

Su alma dijo, como hace el eco, lo que Dios decía a su alma, por Dios amada.  

Yabés lleno de anhelo,

Y al final pregunta con ansia…

–    ¿Cuándo iremos a donde está tu mamá, Señor?

–    Esta tarde.

¿Qué le dirás cuando la veas?

–     “Buenas tardes, madre del Salvador”

¿Está bien así?

–    ¡Muy bien! –afirma Jesús y lo acaricia

Felipe pregunta:

–    ¿Hoy no iremos al Templo?

–     Iremos antes de partir para Bethania.

Y luego dice al niño: 

–     Tú te quedarás aquí, ¿Verdad?

–    Sí. Señor.

La mujer de Jonás el cuidador del olivar, que se ha acercado despacito,

pregunta:

–   ¿Por qué no lo llevas?

El muchacho tiene ganas.

Jesús la mira fijamente, sin decirle nada.

Ella comprende y dice:

–     ¡Entendido!

Creo que tengo todavía un pequeño manto, de Marcos. Voy a buscarlo…

Ahora vengo…  

Y corre ligera.

Yabé jala a Juan de la manga,

y pregunta:

–    ¿Serán duros los maestros?

Juan lo anima:

–    ¡Oh, no!

No tengas miedo. Además no es para hoy.

En pocos días serás más sabio que un doctor, con la Madre de Jesús.

Los otros oyen a Yabé y se ríen de sus temores.

Mateo pregunta:

–    ¿Quién lo presentará como su padre?

Pedro responde:

–    Yo.

Es natural. A no ser que lo quiera presentar el Maestro.

Jesús dice:

–    No, Simón.

No lo haré. Te dejo esta honra.

–    Gracias, maestro.

¿Pero también estarás Tú?

–    Todos estaremos…

‘Es nuestro niño…’

Regresa María de Jonás con un manto nuevo de un color violeta…

¡Verdaderamente horroroso!

Ella dice:

–    Marcos nunca quiso usarlo, porque nunca le gustó el color. Decía:  ¡Mira tú éste! ¡Es atroz!

Y el pobre Yabé, con esa tez suya tan aceitunada, dentro de ese morado violento, parece un ahogado.

Pero él no se ve…

Y se siente feliz con ese manto con que puede  envolverse em él, como si fuera una persona mayor…

María de jonás avisa: 

–     La comida está lista, Maestro.

La criada ha sacado ya del asador el cordero.

–     Vamos, entonces.

Y bajando del lugar en que se encuentran, entran en la amplia cocina para comer.

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166 EXAMEN Y REVELACIÓN


166 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Al día siguiente, por la ruta cada vez más atestada de Jerusalén, un fuerte aguacero que cayó por la noche, ha dejado los caminos lodosos;

pero en cambio se ha llevado el polvo y el aire está muy limpio.

Los campos parecen jardines muy bien cuidados.

En la comitiva apostolica todos andan aprisa porque están muy descansados y porque el niño con sus sandalias nuevas, puede caminar mejor.

Y ahora que ya ha cobrado confianza, platica con todos y es conmovedor ver cómo este grupo de hombres, la mayoría sin hijos,

muestran un cariño paternal y lleno de cuidados, por el discípulo más pequeño de Jesús.

El hombre de Endor hace beber un huevo crudo al niño y le corta ramitas de hierbas silvestres.

Y se las da para calmarle la sed y que no tenga necesidad de beber mucha agua.

También le hace ver y contemplar los panoramas, para que no piense en el cansancio.

El antiguo pedagogo de Cintium, al que arruinó la maldad humana; vuelve a la vida por este niño que es una miseria como él.

Los amigos de la desgracia y de la amargura, se hinchan con una sonrisa de bondad.

Yabé no tiene ya el aspecto lastimero; trae sus sandalias nuevas y en su cara hay menos tristeza.

Ya le quitaron el aspecto salvaje de la vida de bestezuela, que por tantos meses llevó.

Y se ve muy limpiecito en medio de su pobreza.

También Juan de Endor es otro.

Su cara ha perdido la dureza y ahora es seria, pero sin infundir miedo.

Y estas dos piltrafas humanas que volvieron a la vida por la Bondad de Jesús, corresponden con amor por Él. 

Como un río que se va enriqueciendo cada vez más por nuevos afluentes, así la vía que conduce de Siquem a Jerusalén se va haciendo cada vez más espesa de gente,

en la medida en que los distintos pueblos, van aportando por los caminos secundarios, los fieles que van hacia la Ciudad santa;

ello ayuda bastante a Pedro a tener distraído al niño, que pasa sin darse cuenta, muy cerca de las colinas de su tierra natal,

bajo  cuyo terraplen deslizado, están sepultados sus padres. 

Los viajeros han dejado a su izquierda a Silo, enhiesta en la cumbre de su monte.

Tras largo camino interrumpen ahora su marcha, para descansar y comer.

Se detienen en un vasto y verde valle, que tiene un arroyo con murmullo de aguas puras y cristalinas.

Luego reanudan la marcha.

Atraviesan un monte calcáreo bastante pelado, sobre el cual incide sin misericordia el sol.

Luego empiezan a bajar  a través de una serie de viñedos que festonean las escarpadas de estos montes calcáreos soleados en sus cimas.

Pedro sonríe con perspicacia y hace una seña a Jesús, que también sonríe.

El niño no se da cuenta de nada, centrado como está en escuchar a Juan de Endor, que le está hablando de otras tierras que ha visto, en las que se dan uvas muy dulces;

las cuales, a pesar de serlo, no sirven tanto para vino, cuanto para dulces mejores que las tortas de miel.

Entonces llegan a una nueva subida, muy empinada…

La comitiva ha dejado el camino principal, polvoriento y lleno de gente y prefieren tomar este atajo boscoso.

Llegados a la cima, se ve ya claramente en la lejanía resplandecer un mar luminoso, suspendido sobre una conglomeración blanca:

que son un conjunto de esplendorosas casas encaladas.

Jesús llama a Yabé:

–    Ven. ¿Ves aquel punto de oro?

Es la Casa del Señor.

Allí vas a jurar obediencia a la Ley. ¿Pero la conoces bien?

Yabé contesta:

–   Mi mamá me hablaba de ella y mi padre me enseñaba los Mandamientos.

Sé leer. Y…

Tú dices que abrirás las Puertas de los Cielos.

¿No están cerradas por el Gran Pecado?

Mi mamá me decía que nadie podía entrar, hasta que no hubiese llegado el Perdón…

Y que los justos lo esperaban en el Limbo.  

–    Así es.

Pero luego iré al Padre, después de haber predicado la Palabra de Dios y… de haber obtenido el Perdón.

Entonces bajaré a llamar a todos los justos.

–   ¿Y estará mi mamá con ellos?

–   Claro. Ella y tu padre.

–   ¡Oh! ¡Cuánto te quiero!

Y el niño lo abraza y lo besa emocionado.  

Jesús agrega

–   Ahora prosigamos a la Ciudad Santa a donde llegaremos mañana por la tarde.

¿Por qué tanta prisa? ¿Me lo puedes decir?

¿No sería lo mismo llegar pasado mañana?

–  No.

No sería lo mismo.

Porque mañana es la preparación de la Pascua y después del crepúsculo no se puede caminar más de 1,200 metros, porque ha empezado el sábado su descanso.

–   Luego, ¿Debemos de estar ociosos el sábado?

–   No. 

Se ruega al Altísimo Señor.

–  ¿Cómo se llama?

–  Adonai.

Pero sólo los santos pueden decir su Nombre.

–  También los niños buenos.

Dímelo si lo sabes.

–   Yeové.

–   ¡Ah, sí!

¿Y qué mandó?

–   Mandó santificar el sábado:

‘Trabajarás durante seis días, pero descansarás el séptimo.

2. y dio por concluida Dios en el séptimo día la labor que había hecho, y cesó en el día séptimo de toda la labor que hiciera. 3. Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó; porque en él cesó Dios de toda la obra creadora que Dios había hecho. Génesis 2

Y descansarás porque así lo hice Yo, después de la Creación.’

–  ¿Cómo?

¿Descansó el Señor? ¿Se había cansado de Crear? ¿Y propiamente creó Él?

¿Cómo lo sabes?

Yo sé que Dios nunca se cansa.

–   No se había cansado porque Dios no camina y no mueve los brazos.

Pero lo hizo para enseñar a Adán y a nosotros.

Y para tener un día en que pensemos en Él.

Él creó todo. Es verdad. Lo dice el Libro del Señor. 

–    ¿Escribió Él el Libro?

–   No.

Pero es la verdad.

Y hay que creerlo para no ir con el Demonio.

–   Me dijiste que Dios no camina.

Que no mueve los brazos. ¿Entonces cómo creó? ¿Cómo Es? ¿Una estatua?

–   NO, No es un ídolo.

Es Dios. Y Dios es… Dios es… Déjame pensar y acordarme cómo me decía mi mamá

Y mejor que ella: aquel hombre que iba en tu Nombre a encontrar a los pobres de Esdrelón…

Mi mamá me decía, para hacerme entender a Dios:

‘Dios es como mi amor por ti. No tiene cuerpo y con todo existe.’

Y aquel hombre, con una sonrisa dulce, decía:

“Dios es un Espíritu Eterno. Uno y Trino. Y la Segunda Persona ha tomado carne, por amor nuestro; por nosotros los pobres…

Y su Nombre… ¡Oh, Señor mío!… Ahora que me acuerdo…

 ¡ERES TÚ!

Y el niño sorprendido; se arroja en tierra y adora a Jesús…

Todos corren, creyendo que se ha caído..

Pero Jesús les hace una seña con su dedo en los labios.

Y luego dice:

–   Levántate Yabé.

Los niños no deben tener miedo de Mí.

El niño levanta con veneración profunda su cabeza y mira a Jesús con otros ojos.

Un poco atemorizado.

Jesús le sonríe…

Y le tiende la mano diciendo:

–   Eres un sabio, pequeño israelita.

Continuemos nuestra investigación. Ahora que me has reconocido, ¿Sabes si se habla de Mí en el Libro?

–   ¡Oh! ¡Claro, Señor!

Desde el principio hasta ahora. Él habla sólo de Ti. Tú Eres el Salvador Prometido.

Ahora entiendo por qué abrirás las Puertas del Limbo.

¡Oh, Señor! ¡Señor! ¿Y me quieres mucho?

–   Sí, Yabé.

–   Ya no me digas Yabé.

Dame un nombre que quiera decir que me amas; que me has salvado…

–    Escogeré el nombre junto con mi Madre.

¿Está bien

–   Pero que quiera significar esto.

Y me llamaré así desde el día en que me convierta en hijo de la Ley.

–   Desde aquel día así te llamarás.

Se detienen en un valle pequeño, fresco y abundante en aguas, para tomar sus alimentos.

Yabé ha quedado medio atolondrado con la revelación y come en silencio.

Con respeto profundo, acepta cualquier pedazo de pan que le ofrece Jesús.

Pero poco a poco, vuelve a su antigua manera de ser.

Sobre todo, después de haber jugado con Juan; mientras los demás descansan en la verde hierba.

Regresa a Jesús, junto con Juan que es todo sonrisas y los tres forman un círculo.

Jesús dice:

–    No me dijiste quién habla de Mí, en el Libro.   

–    Los profetas, Señor.

¡Oh!… me decía mi papá que eras el Cordero… ¡Oh!… Ahora comprendo.

El Cordero de Moisés… ¡Tú Eres la Pascua!…

Pero… el Mesías… ¡Será inmolado!… 

Su voz se quiebra y cuando está a punto de llorar.   

Jesús le pregunta:

–   Por ahora basta.

Oye… ¿Sabes los Mandamientos?

–   Sí, Señor.

Creo que los sé. Los repetía en el bosque, para no olvidarlos y para oír las palabras de mi mamá y de mi papá.

Pero no lloro más; porque ahora te tengo.

Juan se abraza a Jesús sonriendo:

–   ¡Son mis mismas palabras!

–   Todos los niños de corazón, hablan igual.

Sí, porque sus palabras provienen de una única sabiduría.

Bien, tenemos que ponernos en camino para llegar muy pronto a Berot. 

Juan llama a los compañeros y se reanuda la marcha hasta Berot, a través de una llanura no muy cultivada,

aunque tampoco completamente yerma como estaba el montecillo que salvaron después de Silo.  

La gente aumenta y el tiempo se pone amenazador.  

Jesús dice:

–     Aligeremos el paso, hay demasiados peregrinos… 

Tomarán al asalto los alojamientos y no quiero que caigáis enfermos.

Más tarde, antes de llegar a Jerusalén, el cielo está lluvioso…

Y Pedro lleva al niño sobre su espalda, cubierto con su manto.

A Pedro le gusta chapotear en las charcas.

Judas está nervioso y refunfuña:

–   ¿Podrías dejar de hacer eso?

Está nervioso por el agua que viene del cielo y rebota contra el suelo salpicando los vestidos.

Y esto lo ha dejado totalmente empapado, arruinando su cuidadosa apariencia y el agua le escurre por todas partes.

Juan de Endor clava su único ojo en el hermoso, gallardo y remilgado Judas,

y responde:

–   ¡Eh!

¡Hay tantas cosas que no se deberían de hacer!

–   ¿Qué quieres decir?

–   Quiero decir que es inútil desear que los elementos nos respeten y sean delicados con nosotros…

Cuando nosotros no lo somos con nuestros semejantes.

Y en cosas que no son dos gotas de agua o salpicaduras de lodo.

–     Cierto.

Pero a mí me gusta andar bien presentado y entrar en la ciudad bien vestido y limpio.

Tengo muchas amistades y además de alta categoría.

–     Pues estáte atento a no caer.

–   ¿Me estás provocando?

–   ¡No, no! ¡Oh, nooo!

Pero es que soy veterano, como maestro… y como alumno.

Llevo toda mi vida aprendiendo.

Primero aprendí a vegetar, luego observé la vida, después conocí la amargura de la vida.

Ejercité una justicia inútil, la del “solo” contra Dios y contra la sociedad:

Dios me castigó con el remordimiento; la sociedad, con las cadenas.

Con lo cual, el ajusticiado, en el fondo, fui yo.

Finalmente ahora he aprendido, estoy aprendiendo a “vivir”.

Así que por mi condición de maestro y de alumno…

Comprendes que naturalmente me vienen ganas de repetir las lecciones

–   Pero yo soy el apóstol.

–   Y yo soy un desgraciado.

Ya lo sé y no debería atrevermea enseñarte a ti.

Pero mira, nunca se sabe lo que puede uno ser el día de mañana.

Tenía la idea de que moriría como un hombre honrado y un maestro respetado en Chipre.

Y me convertí en un homicida y un presidiario condenado a cadena perpetua.

Cuando levanté el puñal para vengarme, cuando arrastraba las cadenas odiando al universo;

si me hubieran dicho que sería discípulo del Santo, habría pensado que no estaban bien de la cabeza.

pues habría dudado de su estado mental.

Por eso quién sabe, a lo mejor puedo darte alguna lección buena a ti que eres apóstol.

Por mi experiencia no por santidad, que esto último ni siquiera me pasa por la mente.

Y sin embargo… lo ves.

–     Tiene razón ese romano al llamarte Diógenes.

–     Bien… sí.

Pero Diógenes buscaba al hombre y no lo encontró.

Yo sin embargo más afortunado que él, encontré sí, primero una serpiente donde creía que estaba la mujer…

Y un cuco donde veía al hombre que creí un amigo.  

Pero luego tras haber vagado muchos años, ya enloquecido por este conocimiento, he encontrado al Hombre, al Santo.

–     Yo no conozco otra sabiduría sino la de Israel.

–     Si es así, ya tienes con qué salvarte.

Pero ahora tienes también la ciencia o mejor, la sabiduría de Dios.

–     Es lo mismo.

–     ¡No, no!

Sería como comparar un día neblinoso con uno lleno de sol.

–     En definitiva, ¿Quieres darme lecciones?

Pues yo no me siento con ganas de ello.

–     ¡Déjame hablar!

Al principio, hablaba a los niños: se distraían.

Luego a los espectros: me maldecían.

Después a los pollos: eran mucho mejores que los dos primeros grupos, mucho mejores.

Ahora hablo conmigo mismo, porque todavía no puedo hablar con Dios.

¿Por qué quieres impedírmelo?

Tengo la vista reducida a la mitad, la vida quebrada por el esfuerzo hecho en las mina.

El corazón enfermo desde hace muchos años:

Deja al menos, que mi mente no se vuelva estéril.

–     Jesús es Dios.

–     Lo sé.

Lo creo más que tú, porque yo he renacido por obra suya, tú no.

Pero, aunque Él sea el Bueno, es siempre Él, o sea, Dios.

Y ese pobre desgraciado que soy yo no se atreve a tratarlo con la familiaridad con que tú lo tratas.

Le habla mi alma, pero los labios no se atreven…

El alma… y creo que Él siente cómo llora de amor agradecido y penitente. 

El alma que me imagino que la oye gritar de gratitud y de amor penitente.

Jesús interviene:

–   Es verdad, Juan.

Yo oigo tu alma. 

Judas enrojece de vergüenza.

El hombre de Endor de alegría.

Jesús agrega:

–    Oigo tu alma, es verdad.

Escucho el trabajo de tu inteligencia. Has hablado bien.

Cuando en Mí llegues a formarte, te ayudará mucho el haber sido maestro y alumno estudioso. Habla.

Habla también contigo mismo.

Judas advierte con aspereza:

–    Maestro, hace poco me dijiste que era malo hablar con el propio ‘yo’

–    Es verdad que lo dije.

Pero la razón es que tú, murmurabas con tu propio ‘yo’.

Este hombre no murmura, medita. Y con un fin bueno. Eso no hace daño.

La posesión demoníaca perfecta NO PUEDE reverenciar a Dios, porque Satanás lo odia y a sus instrumentos, es lo que les trasmite…

Judas replica de mal humor:

–    En resumidas cuentas, ¡Siempre estoy equivocado!

Jesús dice con calma:

–    No.

Lo que tienes es tedio y desasosiego en el corazón.

Considera que no siempre puede haber cielo sereno. Los campesinos desean la lluvia y también es caridad orar para que llueva.

También ella es caridad.

Pero mira, se ve un bonito arco iris, que describe su curva desde Atarot hasta Ramá.

Hemos sobrepasado Atarot, la triste hoz ha quedado atrás.

Aquí ya todo está cultivado y ríe bajoeste sol que rasga las nubes.

Cuando lleguemos a Rama estaremos a treinta y seis estadios de Jerusalén.  

Los esclavos de la Lujuria, SON ADORADORES DE ASMODEO…

Aparecerá de nuevo ante nuestra vista tras ese collado, que señala el lugar del horrendo acto de lujuria cometido por los guibeítas.

Tremenda cosa es que la carne haga presa…

No siempre puedes estar tranquilo. Cuando la carne muerde, es cosa horrible Judas…  

Con el carisma de la lectura de los corazones, Jesús le está diciendo lo que lo atormenta y el por qué de su ansiedad… 

Judas no responde.

Se retira chapoteando con coraje en los charcos.

Bartolomé pregunta:

–   ¿Qué le pasa hoy a ése?

–    Cállate.

Que Simón de Jonás no te oiga. Evitemos altercados y no envenenemos a Simón.

Está tan contento con su niño.

–     Es verdad, Maestro.

Pero no está bien. Se lo diré.

–   Es joven, Nathanael.

También tú lo fuiste…

–    Sí.

Pero no debe faltarte al respeto.

Sin querer ha levantado la voz,

y Pedro oye:

–    ¿Qué pasó?

¿Quién te faltó al respeto? ¿El nuevo discípulo?

Y mira a Juan de Endor que discretamente se había retirado al comprender que Jesús corregía al apóstol…

Y  ahora está hablando con Santiago de Alfeo y Simón Zelote.

Jesús niega:

–   ¡Ni pensarlo!

Es respetuoso como una doncella.

–   ¡Ah, bien! Porque si no…

¡Eh! Su único ojo estaba en peligro.  Entonces…

Pedro mueve la cabeza afirmando:

–   ¡Entonces fue Judas! ¿Verdad?…

Jesús dice:

–   Oye Simón,

¿No podrías mejor ocuparte de tu pequeño?

Me lo quitaste y ahora quieres intervenir en una conversación amigable entre Bartolomé y yo.

¿No te parece que quieres hacer muchas cosas?

Jesús, con una sonrisa tranquila mira a Pedro que queda dudoso sobre lo que tiene que hacer…  

La tranquilidad con que sonríe Jesús es tanta, que Pedro siente vacilar su juicio.

Pedro mira a Bartolomé.

Pero éste levanta su cara aquilina hacia el cielo.

Y Pedro comprende que no hay nada que hacer y siente que se desvanece su sospecha.

La vista de la Ciudad ya cercana, visible en toda la belleza de sus colinas, olivares, casas…

Y especialmente del Templo.

Esta vista, que debía ser siempre fuente de emoción y de orgullo para los israelitas, acaba de distraerlo del todo.

Cuando llegan a la ciudad…

Todos, en un arroyuelo cercano se asean y se componen los vestidos.

Bajan las túnicas, pues las habían abolsado, se lavan los pies llenos de barro en un riachuelo de aguas claras.

Se arreglan el pelo, se cubren con sus mantos.

Y lo mismo hace Jesús.

La entrada en Jerusalén es lo más importante en la vida hebrea.

Presentarse ante estos muros en tiempo de fiesta era como presentarse ante un soberano.

La Ciudad santa era la “verdadera” reina de los israelitas; esto aparece con claridad este año que en esta vía consular, lo manifiestan las turbas y su comportamiento:

Los componentes de las distintas familias se disponen según un orden.

Las mujeres por su parte solas, los hombres en otro grupo, los niños entre ambos.

Pero todos serios y al mismo tiempo, tranquilos.

Algunos doblan el manto más usado y sacan otro nuevo de los fardos de viaje, se cambian las sandalias y  el paso se hace solemne, ya hierático. 

En cada grupo hay un solista que da el tono, se cantan himnos: los antiguos, gloriosos himnos de David…

Y la gente se mira con más bondad en los ojos, como más tiernos ahora que han visto la Casa de Dios.

Mirando a esta Casa santa, enorme cubo de mármol coronado por las cúpulas de oro, colocado como una perla en el centro del recinto majestuoso del Templo.

La comitiva apostólica se forma así:

Delante con el niño en medio, Jesús y Pedro.

Detrás de ellos Simón, Judas de Keriot y Juan; luego Andrés con Santiago de Zebedeo.

Y  entre ellos obligado por Andrés, Juan de Endor.

En la cuarta fila, los dos primos del Señor con Mateo.

Los últimos: Tomás, Felipe y Bartolomé.

Aquí es Jesús quien entona el canto.

Y lo hace con esa potente y preciosa Voz suya,

con un ligero tono de barítono que se armoniza con las vibraciones de tenor para hacerlas aún más preciosas.

Responden Judas tenor puro; Juan, de voz límpida propia de su muy joven edad.

Y las dos voces de barítono de los primos de Jesús,

Tomás  es muy bajo: un barítono tan profundo, que casi no se le puede catalogar como tal.

Los demás, dotados de voces menos hermosas acompañan entonados, pero en forma menos perceptible al coro lleno de los más virtuosos.

Los salmos son los ya conocidos, llamados graduales.

El pequeño Yabés – voz de ángel entre las recias de los hombres – canta muy bien porque lo conoce el salmo 122:

«Estoy alegre porque me han dicho: “Iremos a la casa lel Señor”».

Y verdaderamente su carita, tan triste pocos días antes, es todo un esplendor de alegría.

Ya están cerca de los muros, ya se ve la Puerta de los Peces y las calles están desbordantes de personas jubilosas.

Enseguida entrtan al Templo, para una primera oración.

Luego, la paz en la paz del Getsemaní, la cena y el descanso.

El viaje hacia Jerusalén ha terminado.

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161 RESURRECCIÓN EN NAÍM


161 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Naím debía tener una cierta importancia en tiempos de Jesús.

No es muy grande pero está bien construida. La rodea una muralla, 

Se asienta sobre una colina derivada del Pequeño Hermón, que domina desde lo alto la fértil llanura abierta hacia el noroeste.

Para llegar a ella viniendo de Endor, hay que atravesar un riachuelo afluente del Jordán.

Que desde aquí ya no se ve, pues lo ocultan unas colinas que dibujan un arco en forma de signo de interrogación abierto hacia el este.

Jesús avanza en dirección a esta ciudad, por un camino de primer orden que comunica las regiones del lago con el Hermón y sus pueblos.

Tras El van muchos habitantes de Endor, verdaderamente locuaces.

La distancia que separa al grupo apostólico de los muros de la ciudad es ya muy poca: 

Unos doscientos metros, no más.

Ya está avanzada la mañana y las puertas de la ciudad están abiertas.

Dado que el camino va derecho a meterse por una de las puertas de la ciudad,

se puede ver todo lo que está sucediendo en la zona inmediatamente situada al otro lado de los muros.

Es así que Jesús, que iba hablando con los apóstoles y con el nuevo convertido,

ve venir, en medio de un gran revuelo de plañideras, un cortejo fúnebre.  

Los habitantes de Endor, se precipitan a la puerta, para mirar…

Algunos apóstoles preguntan:

–     ¿Vamos a ver, Maestro? 

Jesús acepta diciendo: 

–     Bueno, vamos.  

Judas dice a Juan:

–     Debe ser un niño…

¡Fíjate cuántas flores y cintas hay sobre el lecho fúnebre!   Juan responde:

–     O quizás una virgen.  

Bartolomé niega:

–     No.     

Sin duda es un muchachito joven, por los colores que han puesto.

Además faltan los mirtos…

El cortejo fúnebre ya está fuera de la ciudad.

No es posible ver lo que hay en la litera, que va en alto, cargada sobre los hombros…

Sólo por el relieve que hace, se intuye un cuerpo extendido, fajado, tapado con una sábana.

Y se comprende que es un cuerpo que ya ha alcanzado su completo desarrollo, porque ocupa toda la largura de la camilla.

A su lado, una mujer velada, ayudada por parientes, camina llorando.

Es el único llanto sincero en toda esa comedia de plañideras.

Y si uno de los que llevan las andas tropieza con una piedra, hay un agujero o una pequeña elevación del suelo, de forma que la litera sufre una violenta oscilación,

la madre gime:

–     ¡No, no, despacio!

¡Mi niño ha sufrido mucho!

Y levantando una de sus temblorosas manos, acaricia el borde de la camilla. 

–     ¡Más no puede!

Y besa los ondeantes velos y las cintas que el viento agita, acariciando la figura inmóvil. 

Pedro, a punto de llorar,

exclama con aflicción: 

–     Es la madre.  

Pero no es el único que tiene bañados los ojos por esa congoja:

Al Zelote, a Andrés, a Juan y hasta a Tomás, que siempre está alegre, les brillan los ojos.

Todos, todos están conmovidos.

Judas dice en voz baja:

–     ¡Si fuera yo…!

¡Pobrecilla de mi madre…!  

Jesús, con una dulzura en sus ojos tan profunda que se hace irresistible,

Se dirige hacia la camilla.

La madre, sollozando ahora más intensamente,

porque el cortejo se prepara a girar en dirección al sepulcro abierto.  

Con un impulso incomprensible –¡Quién sabe de qué tiene miedo!- aparta con violencia a Jesús.

Al ver su ademán de tocar la camilla.

Y mirándolo con ojos delirantes por el dolor.

 grita:

–    ¡Es mío!  

Jesús responde:

–     Ya sé que es tuyo, madre.

–     ¡Es mi único hijo!

¿Por qué le ha tenido que llegar la muerte?:

¿Por qué a él, que era bueno, que era encantador, que era la alegría de esta viuda?

¿Por qué?… 

La comparsa de las plañideras aumenta su pagado llanto para hacer coro a la madre,

que continúa:

–     ¿Por qué él y no yo?

No es justo que quien ha dado la vida vea perecer al fruto de su vientre.

El fruto debe vivir, porque, si no, ¿Qué sentido tiene el que estas entrañas se desgarren para dar a luz a un hombre?

Con violencia y desesperada, se golpea el vientre.  

Jesús le toma las manos,

diciendo:

–     ¡No, así no!

¡No llores, madre!

Se las aprieta fuertemente, sujetándolas con su mano izquierda, mientras con la derecha toca la camilla,

y dice a los que la llevan:

–    Deteneos.

Poned en el suelo la camilla.

Los hombres obedecen y bajan la camilla, que queda apoyada en el suelo sobre sus cuatro patas.

Jesús agarra la sábana que cubre al muerto y la echa hacia atrás, quedando así descubierto el cadáver.

La madre grita su dolor, con el nombre de su hijo:

–     ¡Daniel!

Jesús sigue teniendo en su mano las manos maternas.

Se yergue imponente, con su mirada centelleante en su rostro,

que es la expresión de los milagros más poderosos.

Y bajando la mano derecha mientras dice con toda la fuerza de su voz:

–     Jóven, Yo te lo mando: ¡Levántate!

Después de unos segundos impactantes…

El muerto envuelto en las vendas, se incorpora.

Se sienta en la camilla,

y dice:

–   ¡Mamá!…

Es el grito de un niño aterrorizado.

Jesús, soltándo las manos de la madre,

dice:

–    Es tuyo, mujer.

Te lo devuelvo en el Nombre de Dios.

Ayúdale a quitarse el sudario. Sed felices.

Jesús trata de retirarse.

Pero no lo dejan.

La multitud lo aprisiona junto a la camilla.

A donde la madre se ha arrojado, gesticulando entre las vendas, para quitarlas lo más pronto posible.

Mientras se oye una y otra vez la voz implorante:

–    ¡Mamá! ¡Mamá!…

Ella ha quitado el sudario y las vendas

Madre e hijo se abrazan.

Sin tomar en cuenta las capas de bálsamo pegajoso, que la madre retira de la cara, de las manos…

Con las mismas vendas.

Y luego, no teniendo con qué vestirlo de nuevo, se quita el manto y con él lo envuelve.

Y todo sirve para acariciarlo, con inmenso amor…

Jesús los mira.

Observa a esta pareja que se abraza llena de amor, estrechándose sobre la orilla de la camilla…

Que ha dejado de ser fúnebre.

Y viendo en el tiempo, contempla una escena similar y a la vez muy diferente…

Que sucederá en un futuro no muy lejano…

Y sus ojos se llenan de lágrimas.

Judas de Keriot ve este llanto y pregunta:

–     ¿Por qué lloras, Señor?

Jesús voltea su rostro,

y dice:

–    Pienso en mi Madre…

Esta breve conversación hace que la mujer se vuelva hacia su Bienhechor.

Toma por la mano al hijo, lo levanta.

Ella se arrodilla,

y dice:

–    También tú, hijo mío.

Bendice a este Santo que te ha devuelto a la vida y a tu madre.

Y se inclina a besar la orla del vestido de Jesús.

Mientras que la multitud prorrumpe en hosannas a Dios y a su Mesías;

porque los apóstoles y los vecinos de Endor, lo han propalado así.

Toda la multitud grita:

–   ¡Sea Bendito el Dios de Israel!

–    ¡Bendito el Mesías, su enviado!

–    ¡Bendito Jesús, Hijo de David

–   ¡Un gran profeta ha nacido entre nosotros!

–    ¡Dios ha visitado realmente a su Pueblo!

–    ¡Aleluya! ¡Aleluya!…

Finalmente Jesús puede escabullirse y entrar en la ciudad.

La multitud lo sigue.

 Lo persigue, con amor exigente.  

Le sale al paso un sacerdote que se inclina profundamente,

y lo saluda:

–    Te ruego que te quedes en mi casa.

Jesús objeta:

–     No puedo.

La Pascua me impide que me detenga fuera de lo establecido.

Dentro de pocas horas llegará el atardecer y hoy es Viernes.

Por esta razón debo llegar antes del crepúsculo a mi próxima etapa. Te doy las gracias como si me quedase. No me retengas.

–    Soy el sinagogo.

–    Hombre, hubiera bastado con que me tardase una hora…

Para que aquella mujer no hubiese recuperado a su hijo.

Voy a donde otros infelices me están esperando. No retardes su alegría, por egoísmo.

Otra vez regresaré y me hospedaré contigo en Naím, por algunos días.

Te lo prometo. Ahora déjame ir.

El hombre no insiste más.

Se limita a decir:

–    Lo has dicho.

Te espero.

–    Sí.

La paz sea contigo y con los habitantes de Naím.

Y volviéndose hacia la comitiva que venía con él,

agrega:

–    También a vosotros los de Endor.

Regresad a vuestras casas.

Dios os ha hablado a través del milagro.

Haced que en todos vuestros corazones, por la fuerza del amor; haya otras tantas resurrecciones.

Hay una última, unánime, exultación de la multitud.

para después dejar a Jesús que continúe su camino.

Y Jesús atraviesa diagonalmente la ciudad …

Y sale hacia los campos, en dirección al Esdrelón.

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