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UN EXORCISTA PRIVILEGIADO 6


Amadísimos hermanitos que compartimos este Blog.

Ustedes son parte de mi Familia del Cielo

Soy una pecadora en rehabilitación,

Que por la Gracia de Dios, he vivido sus consuelos divinos y  es preciso que comparta con 

ustedes, las experiencias que han forjado mi misión,

porque es indispensable que aprendan junto conmigo;

el CRECIMIENTO que nos dará el Espíritu Santo,

para nuestra supervivencia, en cuanto se PROCLAME, el imperio del Maligno

a través del hijo encarnado de Satanás: el Anticristo… 

Ya que vamos a necesitar, el USO COMPLETO DE LOS CARISMAS,

EN NUESTRO CUERPO ESPIRITUAL.

Por eso es indispensable, que quienes no han vivido su pentecostés personal;

13. Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!»Lucas 11

Imploren a ABBA por el Espíritu Santo….

Mientras les platico, cómo fue mi propio aprendizaje, de los mismos…

Yo tenía 22 años cuando me casé muy enamorada de mi flamante esposo.

Desgraciadamente muy pronto mi luna de miel terminó abruptamente;

cuando bebí el cáliz de la traición hasta el fondo…

Y descubrí que el hombre que lo era todo para mí;

sólo se había casado conmigo por interés y era un mujeriego incorregible.

Mi calvario de casada se completó;

cuando me enfrenté con la verdadera cara de mi familia política,

que fingiendo ser católicos, honorables y perfectos en la sociedad que nos rodeaba;

en realidad eran masones y ateos…

Siempre criticaban muy duramente al Clero y se gozaban de injuriarlos en mi presencia,

sabiendo que mi familia era prolífica en ellos.

De esta manera mi vida de casada se convirtió, en la fachada hipócrita de una familia perfecta;

pero cuya intimidad estaba plagada de violencia doméstica, mentiras e infidelidades.

La desgracia del ADULTERIO…

No se puede dejar de amar de un día para otro.

Y yo sufría intensamente, porque seguía enamorada de un hombre que NO me amaba

Así estaban las cosas cuando llegó el día de mi Conversión en la Plaza de Toros.

Y uno de los primeros pasajes Bíblicos que Dios me regaló fue:

Isaías, 62

  1. Por amor de Sión no he de callar, por amor de Jerusalén no he de estar quedo, hasta que salga como resplandor su justicia y su salvación brille como antorcha.
  2. Verán las naciones tu justicia, todos los reyes tu gloria. Y te llamarán con un nombre nuevo que la boca de Yahveh declarará.
  3. Serás corona de adorno en la mano de Yahveh. Y tiara real en la palma de tu Dios.
  4. No se dirá de ti jamás «Abandonada», ni de tu tierra se dirá jamás «Desolada», sino que a ti se te llamará «Mi Complacencia» y a tu tierra, «Desposada». Porque Yahveh se complacerá en ti. Y tu tierra será desposada.
  5. Porque como se casa joven con doncella, se casará contigo tu Edificador. Y con gozo de esposo por su novia se gozará por ti tu Dios. (Biblia de Jerusalén)

Con estas palabras, Dios medicó mis heridas de esposa

empezó el camino de mi sanación interior

Un día, yo estaba llorando.

Pasaba de la medianoche y mi amado estaba con su amante de turno.

Yo lamentaba mi amor despreciado…

Y Jesús me dijo:

–       Yo Soy un Dios de Amor y estoy dentro de ti.

No puedo vivir en un corazón que Odia.

Yo estaba celosa, herida y atrapada en un matrimonio;

que se había convertido en un infierno.

Y le contesté:

–          Ojalá pudiera odiarlo…

Así dejaría de sufrir por él.

Yo me enamoré de un hombre bueno y decente….

Y estoy casada con un desconocido, que ni siquiera es un hombre;

es un ‘Pene Gonorréico’

QUE NO USA EL CEREBRO PARA PENSAR,

Porque todo se reduce a vivir deleitándose.

Es tan egoísta, que sólo piensa en sus deseos

y lo único que le importa es cómo obtenerlos…

No lo odio;

sólo quiero retorcerle el pescuezo como si fuera una gallina…

¡Y por favor, ahorita NO me hables de poner la otra mejilla y mucho menos de perdonarlo!

Sé directo y dime lo que opinas, mientras él se revuelca con la otra

y se olvida de su esposa y de sus hijos.

Tiene una familia, sólo para aparentar que es muy respetable.

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Jesús me contestó:

–        Los Bendigo y Oro por los dos ante mi Padre.

–       ¡Grandioso!

Sólo falta que me digas que además de cederle a mi marido;

me pidas que también interceda por ella, para que le regales el Cielo.

Cuando estoy enojada, NO soy NADA inteligente.

Y Jesús remató:

–          No es mala idea. Podríamos empezar con esto:

SI ME ENTREGAS TODO LO QUE SIENTES

Y TODO LO QUE PIENSAS.

–          Eso de qué me sirve a mí.

–          Fíjate muy bien en lo que voy a decirte:

En verdad, en verdad te digo: que el día que me ames más a MÍ que a él,

DEJARÁS DE SUFRIR.

–          ¿Y cómo hago eso?

–          ENTRÉGAME LO QUE SIENTES.

Lo pensé por un largo momento,

y me rendí:

–          Como siempre, Tú ganas.

Señor te entrego todo lo que siento y todo lo que pienso, porque te amo.

–      ¿Estás dispuesta a Obedecerme?

–          Sí.

–          ¡Bien!

¡Prepárame unas fresas con crema!

Miré el reloj y dije:

–          Señor, es la UNA de la mañana.

–          ¿No quieres Obedecerme?

–          Bien sabes que sí.

Te amo.

–          ¿Cómo me recibirías si viniese  ahorita a  visitarte y supieras lo que me gusta?…

Haz unas fresas con crema, dignas de un rey.

Sin entender nada, bajé hasta la cocina y preparé ese postre para mi Señor Jesús.

En el proceso, mi dolor y sufrimiento casi habían desaparecido

Y dije:

–          Señor Jesús,

¿Por qué no me enamoraste de TÍ, cuando era soltera?

Yo te hubiera consagrado mi vida sin vacilar, en un monasterio de claustro.

Y Jesús me contestó:

–          Te necesito con mis hijas casadas,

que comparten contigo el mismo calvario.

RUMBO AL CALVARIO

Y quiero que comprendan cuanto las Amo…

Y cuál debe ser su comportamiento  con sus maridos, y VERDUGOS…

Desde entonces, siempre le entrego lo que siento y lo que pienso.

Y mi sufrimiento se desvanece en unos cuantos minutos…

Cuando su Amor me inunda, todo lo demás YA NO IMPORTA…  

Y el Dolor se convierte en una ‘dolencia soportable’ pero que NO me quita Su Paz.

PUEDO seguir adelante…

Hice las fresas tal como me las pidió y las serví en un tazoncito de cristal cortado,

como si fueran el agasajo de un emperador.

Apenas había subido a mi recámara…

cuando oí el portón de la cochera que se abría, para que mi marido estacionara su auto…

Yo le dije  al  Señor:

–          Recíbelo TÚ. Porque si lo hago yo…  

Y cuando mi galán se apareció en  la puerta de nuestra recámara;

me levanté muy sonriente…

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Y le dije:

–          Hola cielito. ¿Ya cenaste?

Él se desconcertó por mi amabilidad.

Pero lo delató su sonrisa…

Y queriendo probarme,

Me contestó:

–          Solo me faltó el postre.

¿Querrías traerme unas fresas con crema, por favor?

Yo también le sonreí, con verdadero amor.

Y dando media vuelta dije:

–          Ahora vuelvo.

Bajé hasta la cocina y saqué el postre del refrigerador.

Mientras caminaba de regreso…

Yo estaba asombrada por el Amor palpitante que sentía en mi corazón, por mi esposo;

y también estaba pasmada, por la dulzura y la ternura de mi voz;

al recibir a mi delincuente marido.  

Y Jesús sólo me dijo:

–          Tú me dijiste que YO lo recibiera…

Y ESO MISMO,  ACABO DE HACER.

Era el atardecer primaveral de un día soleado y con pocas nubes.

Todos los habitantes de la posada familiar donde yo residía temporalmente,

después del resquebrajamiento de mi matrimonio que había durado 19 años;

estaban pendientes de la noticia ininterrumpida, del magnicidio de Luis Donaldo Colosio,

el candidato presidencial a la regencia de mi amada patria mexicana…

Los últimos rayos del ocaso de un sol que se ocultaba,

eran el velo que cubría mi rostro bañado de lágrimas;

la única señal del intensísimo dolor de mi alma,

que me impedía participar del estupor, que a  todos los mexicanos los había paralizado…

Y seguían incrédulos las imágenes y los comentarios que inundaban,

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todos los medios de comunicación…

Estaba semi-recostada en una poltrona y me encontraba solitaria, en la gran terraza- patio

bordeada de jardineras, que hacían muy agradable y acogedor, aquel lugar.

Ordinariamente aquel era un estupendo sitio, para leer o meditar.

Mientras contemplaba las copas de los muchos árboles, que abundaban en todas las casas

y jardines de la bella colonia, que había sido mi barrio en los últimos años…

Pero yo no tenía ánimo para leer o filosofar.

Los sollozos me ahogaban y mis lágrimas hacían que fueran más brillantes

los colores de aquel maravilloso crepúsculo,

mientras yo me sentía, la más infeliz de todas las creaturas.

Y de repente…

Una sensación muy conocida me asaltó…

Los cabellos de mi nuca se levantaron y mi piel se erizó, como la de las gallinas…

Me levanté de la poltrona donde estaba tumbada y me senté, totalmente alerta…

Con mi rostro mojado, porque también mis lágrimas se interrumpieron bruscamente;

Esperé…

El Mundo pareció detenerse…

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Y una voz aterradoramente inconfundible, pareció invadirlo todo totalmente…

Con una majestuosidad avasalladora,

me dijo:

–       Mujer…

Yo soy el Amo de este Mundo

Si dejas de Combatirme… Puedo cambiar tu destino. ¡Pero deja a Ese…!

Si te conviertes en mi aliada, dependiendo de tu docilidad hacia mí;

también puedo convertirte, en la reina más poderosa que haya existido jamás,

porque yo soy el Arquitecto del Universo.

La seducción continuó, con una lista interminable de promesas tan alucinantes,

como el Personaje que las pronunciaba.

–       Serás la mujer más hermosa, deseada, rica, famosa y homenajeada.

Te daré juventud y una larga, larga vida…

Aumentaré tu belleza y tu prestigio en la sociedad; pero ¡Deja a Ese!…

Tendrás Todo el éxito, la fama, el poder.

TODOS te honrarán…

Y no habrá deseo que no te sea cumplido… ¡Pero deja a Ese!…

Te Regresaré el amor de tu esposo, tu hogar, tus hijos… Y…

Un terremoto emocional me estaba estremeciendo… 

De todas las cosas que me dijo,

una sola hizo que sintiera como si el piso hubiera desaparecido bajo mis piés:

“Te Regresaré el amor de tu esposo, tu hogar y tus hijos…”

Todo este episodio increíble;

lo hubiera juzgado un delirio causado por una droga alucinógena

si no fuera por dos cosas:

Una.- Las drogas nunca fueron un problema, porque ni siquiera las había probado.

Dos.- Había estado demasiadas veces luchando contra él,

y sabía perfectamente cómo se las gasta..

Y esa frase que retumbaba en todo mi ser, como una gigantesca campana;

que me estaba sacudiendo, como no me había sucedido nunca antes:

“TE REGRESARÉ… ”

Un pensamiento cruzó mi mente como un relámpago: “Pero deja a Ese…”

‘¡Oh, No! ¿Y perderé a Jesús?

Los recupero a ellos, pero perderé a Jesús!...  

HONOR, GLORIA Y PODER

Honor, gloria y poder…

SÍ. ME HABÍA ADVERTIDO TRES VECES:

¡Deja a Ése!

Y ÉSE era el Amor de mi vida:

Mi Señor y mi Dios Adorado.

Mi Jesús Santísimo que era el que le daba sentido a toda mi existencia.

Habían pasado casi 13 años, desde el encuentro personal que había cambiado

totalmente toda mi vida y se la había consagrado completita a mi Señor Jesucristo.

Al mismo tiempo que este recuerdo y estos pensamientos, habían sido instantáneos,

también retumbó como un trueno y veloz como el rayo, la frase esclarecedora:

“TE REGRESARÉ…”

Estas palabras me abrieron un panorama nuevo…

Sobre la amarguísima desgracia, que había destruido mi mundo personal,

y había convertido mi vida, en un negro pozo aciago de dolor…

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Y fueron como una inyección de adrenalina, que comenzó a correr por mis venas

y me dieron una determinación cómo no la había sentido jamás. 

Pensé: ‘Así que TÚ eres el Causante…’

Lentamente me puse de pie.

Y quedamos frente a frente, aunque ignoro la estatura que él tiene…

Mientras mis puños cerrados clavaron mis uñas en la palma de mis manos,

en mi esfuerzo por contenerme, extrañamente NO ME SENTÍA TURBADA O TEMEROSA

Me sentía MUY enojada…

Si mi madre o mi familia hubieran estado cerca, sé que se hubieran asustado…

Porque María Félix me quedaba chiquita,

cuando la ira me hacía temblar,  como en aquel instante…

Yo siempre había pensado que mi hogar y mis hijos, me los había dado Dios.

Y mientras él continuaba con su arrogante exposición…

Y su despliegue de desquiciantes promesas,

yo estaba callada.

Lucifer

Luego se desarrolló el siguiente diálogo…

Cuando terminó con sus propuestas, me dijo:

–    ¿Qué me respondes? 

Y lo sentí sonreir como los gatos que ya se desayunaron al ratón.

Con una calma que me sorprendió a mí misma, le contesté muy pausada:

–      Tu oferta es tan atractiva…

Como la de los galanes que prometieron bajarme la luna y las estrellas,

cuando pretendían mi mano.

–      ¿¿¿???

–       La respuesta es ¡NO!

No tienes nada interesante que ofrecerme que sea más valioso que lo que ya tengo.

Pude sentir su Furia como si fuera una ola que me envolviera,

sin embargo se dominó y continuó con cortesía.

Porque también puede ser extremadamente educado:

–      A ninguna mujer le había ofrecido lo que estoy dispuesto a darte a ti…

Dije que te devolvería el amor de tu esposo y a tus hijos.

Le respondí tajante:

–     La respuesta sigue siendo ¡NO!

Y te aclaro que no puedes devolverme lo que no te pertenece.

Desapareció la gentileza y sentí un escalofrío cuando repitió:

–     Piénsalo bien, antes de volver a negarte.

Te reitero todas y cada una, de las promesas que acabo de hacerte,

si estás dispuesta a ser dócil conmigo.

De lo contrario…

La amenaza permaneció flotante en el aire.

Y le dije contundente:

–      Lo único que quiero, no me lo puedes dar tú.

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–    ¿Qué es? ¡Dímelo!

Estoy dispuesto a negociarlo…

–      Mi respuesta sigue siendo ¡NO!

Lo único que necesito y que me importa;

es algo que tampoco puedes quitarme, porque ya lo poseo:

El Amor de Jesús.

Y permíteme corregirte en un par de cosas:

Lo material no te lo discuto.

Pero la vida no puedes alargarla, ni acortarla un solo día.

Ese es un privilegio que le pertenece sólo a Dios.

Y mi familia, la consagré al Corazón Inmaculado de María Santísima;

así que, tampoco puedes disponer de ella como lo presumes.

Pude sentir la vibración de su impotencia..

Y con una Cólera descomunal, me advirtió:

–     Escúchame bien; 

este desprecio haré que lo pagues, como ni siquiera te imaginas…

Haré que te pongas a temblar tan solo con escuchar mi nombre,

Porque voy a quitarte TODO…

Así como te prometí la gloria;

ahora te juro que voy a hacer que todo mundo te odie;

como a ninguna otra persona en este mundo.

Haré que todos se aparten de ti con desprecio…

Y te saquen la vuelta con asco, como si fueras una vomitada…

Yo me erguí como no lo había hecho desde la última escaramuza,

luciendo mi traje de gala…

escaramuza traje de gala

Y le respondí:

–      ¿Esta es la promesa por no haber aceptado tu banderita blanca de paz?

¿Tan duras han sido las vapuleadas…?

Antes de que te vayas, yo también te prometo algo:

Aunque mi Santísimo Padre es Dios y Rey de Reyes, yo apenas me estoy educando

Así que estoy muy lejos de ser una princesa con los modales adecuados.

Lo siento por tí…

Pues yo también te advierto una cosa:

Sé qué eres un Arcángel, me lo proclamaste cuando te conocí.

Cada vez que tú te entrometas conmigo, haré que lo lamentes.

Te garantizo que irás a pedirle Misericordia a mi Padre,

para  que sea Él, el que te defienda de mí…

Porque también puedo hacer tu vida tan miserable,

que si no sabes lo que es llorar; por mí derramarás tus primeras lágrimas,

hasta que admitas que la “ESTÚPIDA MUJERCILLA” que soy yo, te sacó de quicio…

(“estúpida mujercilla y maldita perra” eran sus insultos preferidos, para referirse a mí,

en todos los exorcismos…).

Y te arrepientas de haberte cruzado en mi camino…

¿Estamos claros?

La respuesta quedó ahogada por un repentino remolino

cuyo viento casi me derribó sobre la poltrona.

Y mi brío pendenciero se esfumó, al recordar su amenaza,

pues de repente sentí, como si alguien me hubiera golpeado muy fuerte en el estómago.

Poco después que él se fue,

sentí a mi lado la inconfundible y dulce Presencia de Jesús,

que me envolvió con su Paz.

Aunque me sentí un poco avergonzada, por como había tratado a su arcángel preferido

y reflexioné que mi carácter impulsivo, ya me había metido otra vez en problemas…

Decidí que no daría marcha atrás…

Y ahora sería Lucifer, el que TENÍA UN GRAN PROBLEMA CONMIGO y no al revés.

Así que sin poder evitarlo, mis ojos se volvieron a inundar…

Y con voz entrecortada por el llanto,

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le pregunté lastimeramente a Jesús:

–     ¿Vas a dejar, que haga conmigo todo lo que dijo…?

Y el Señor me contestó,

preguntándome:

–     Si se lo permito, ¿Dejarás de Amarme?

Un segundo golpe en el estómago me dejó casi sin aliento…

Y con un enorme suspiro de resignación,

le contesté sintiéndome totalmente derrotada:

–     NO, mi Señor.

Ayúdame a serte fiel eternamente.

La siguiente vez que visité a mi confesor y director espiritual,

le relaté lo sucedido y él me dijo:

–     Del tamaño de la misión, es la tentación.

Te conozco muy bien y estás tan acostumbrada a la vida extraordinaria,

que no me sorprende nada, todo lo que me has dicho.

Sólo que ahora, debemos reforzar las defensas.

Acabas de banderillar a un toro furioso…

Y voy a tener que aumentar mis oraciones por tí…

Este artículo fue publicado originalmente, el 19 de Agosto de 2016 y para actualizarlo,

sólo quiero agregar que el Arcángel Caído que lo protagoniza,

ME CUMPLIÓ CON TODO,

con puntos y comas SU AMENAZA… 

Lo perdí TODO, menos a Dios.

Así que él me volvió, infinitamente más rica y más feliz.

¿Cómo fué posible esto?

Aprendí a alabar ENMEDIO de las lágrimas y al despojarme de TODO,

Gracias Padre por cada marca y cada cicatríz que llevo en mi cuerpo y en mi alma, garantizando que la Lucha no ha sido fácil, pero Tú haz sido mi Fortaleza...

la fusión con la Santísima Trinidad, se fortaleció de tal forma, que ahora puedo testimoniarles esto:

Jesús me llena tanto de alegría, que lo único que me importa es agradecerles diariamente

el enorme privilegio que me han dado en esta maravillosa misión,

que me permite servirles viviendo el Cielo en la Tierra.

Pero yo también le cumplí a Lucifer y le seguiré cumpliendo,

hasta con mi último aliento,

lo que yo le prometí…  

Nota importante:

Se les suplica incluir en sus oraciones a una ovejita que necesita una cirugía ocular,

para no perder la vista y a un corderito, de nuestro grupo de oración,

un padre de familia joven que necesita una prótesis de cadera, para poder seguir trabajando por ellos.

Que Dios N:S: les pague vuestra caridad….

¡Muchísimas gracias y Bendiciones…!  

Y quién de vosotros quiera ayudarnos, aportando una donación económica;

para este propósito, podrán hacerlo a través de éste link

https://paypal.me/cronicadeunatraicion?locale.x=es_XC

EL SACRIFICIO



13. Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Juan 16, 13

23 de agosto de 2021

Habla Dios Espíritu Santo

La Tierra es un altar.

UN ENORME ALTAR.

Fue creada para ser un Altar de Alabanza  Perpetua a su Creador.

Pero el hombre con su Pecado, la ha convertido en un Altar de Expiación.

La Tierra debe como todos los demás astros del Universo,

cantar los Salmos a su Creador.

También la Tierra canta el Salmo de las Esferas,

como el Cielo con los vientos, con las aguas, con las voces de las plantas y de los animales.

Sobre el Templo de la Tierra solo falta el hombre, que tiene una misión

que debiera ser algo más que un deber, una alegría: AMAR A DIOS.

Dar inteligente y voluntariamente, Culto de Amor a Dios,

correspondiéndole por el Amor que Él ha dado al hombre,

dándole la vida y dándole el Cielo, después de la Vida.

Y la Tierra está llena de Pecado y por eso debe ser Altar de Expiación Perpetua,

De Sacrificio Perpetuo, sobre el cual ardan las hostias que sufren: los inocentes y los santos.

Las almas víctimas que se unen a la Gran Víctima y se inmolan por todos.

Y de esta manera se convierte la injusticia en Redención.

El sudor y el trabajo fertilizan los campos.

El sacrificio de  las víctimas, fertiliza los corazones y los prepara para la salvación.

SER CRISTIANO  =    INMOLACIÓN.

Debemos vivir en el Amor

y alcanzar en la Escuela del Sufrimiento,

la cima del Sacrificio y la caridad:

ALMAS VÍCTIMAS CRUCIFICADOS POR EL AMOR

EL MARTIRIO

Con el ‘callar, aceptar, sufrir y ofrecer’, se vence a Satanás.

Con esto se da muerte al ‘yo’, a la propia voluntad.

El ‘yo’ es orgullo y a Satanás no hay nada que lo irrite más, que un acto de humildad.

Y LA VERGÜENZA DE SER VENCIDO

POR UN HOMBRE INFERIOR A ÉL POR NATURALEZA;

LO EXASPERA Y LO HIERE

Vivir para los hombres o para Dios.

La diferencia la establece la medida del sacrificio de nuestro egoísmo.

La vida cristiana es un perpetuo heroísmo.

Porque es una lucha contra el Mundo, el demonio y la Carne.

La libertad que Dios nos concede, no nos permite ser hipócritas:

O CON JESÚS O CONTRA ÉL.

Tu corazón se volcará a lo que le dediques: tiempo, dinero. energía.

Si somos de Dios no podemos pactar alianzas con el Enemigo.

El que quiere servir a dos amos, con alguno queda mal.

Y al que se acerca a Satanás, éste lo arrebata sin contemplaciones.

Judas quiso adorar en dos altares y es muy conocido en donde terminó.

El sacrificio que Dios quiere,

es el espíritu compungido, obediente, amoroso;

porque puede también realizar un sacrificio de Alabanzas,

de alegría, de amor y no solo de expiación.

CUANDO LE SACRIFICAMOS NUESTRA VOLUNTAD

A SU VOLUNTAD,

HAY QUE INVOCAR LAS LÁGRIMAS DE MARÍA,

QUE NOS VIGORIZAN

E INFUNDEN VALOR,

PARA UN MAYOR SACRIFICIO.

El Crecimiento en el Amor aumenta el hambre de sacrificio…

Y el sacrificio más tremendo, se vuelve soportable, cuando se sabe su utilidad.

Entonces sobre las lágrimas florece una sonrisa…

Y sobre la angustia, una seguridad.

El hombre espiritual deja de ser esclavo de los sentidos

y siempre tiene en los labios con amorosa resignación, estas palabras:

“No lo que yo quiero, Padre mío.

Hágase tu Voluntad.”

¡Padre, SI QUIERES aparta de Mí éste Cáliz! Pero NO SE HAGA MI VOLUNTAD, sino la Tuya!

EL SACRIFICIO ES AMOR

OFRENDADO AL AMOR.

La Perfección está compuesta del fruto de incontables sacrificios.

EL SACRIFICIO Y LA PENITENCIA,

SON EL CAMINO DE LA SALVACIÓN.

Para ser verdadero cristiano se debe amar.

y reparar por los que han esterilizado el amor en su corazones.

La forma más elevada del amor es el sacrificio que imita al Amor Supremo:

EL AMOR REDENTOR. 

Jesús como Rey del espíritu,

solo ofreció privaciones, sacrificios y dolores,

que le serán cambiados en gloria,

al que persevere hasta el fín y no claudique del Camino del Calvario,

Esa cruz me pertenece Señor, ¡Crucifícame Jesús, porque te adoro sobre todas las cosas! Y ayúdame a Amar, haciendo Tu Voluntad y NO la mía…´´

que está sembrado de Dolor y de lágrimas.

NO HAY RESURRECCIÓN SIN CRUCIFIXIÓN.

La victoria está en el sacrificio.

EL SACRIFICIO ES OFRENDA DE AMOR

OFRECIDA AL PADRE.

Los dones vienen de Dios. El amor es mérito del hombre.

El sacrificio es amor.

Es el que hace esplendoroso el altar del corazón.

El holocausto voluntario perfuma

como el Incienso más agradable y es más precioso para Dios,

que el perfume de todas las flores de la Tierra.

En el Purgatorio estamos SOLOS y se sufre LA SENTENCIA EN LA CRUZ DE NUESTROS PROPIOS PECADOS, que merecemos… PROPORCIONADA POR LA JUSTICIA DIVINA

Cada renuncia va envuelta con el oro de la Caridad que la ofrece a Dios

EN UN CULTO VERDADERO

para que tome valor de Redención

y así la Tierra se salvará con el sacrificio.

El Sacrificio es el que ABRE los oídos del espíritu

y es la sangre que lava la lengua que habla de Dios.

Jesús es el Verbo del Padre y su Palabra es lo más sagrado,

porque es la que da la Vida Eterna.

NO PUEDE ser Profeta de Jesús,

el que NO se crucifica totalmente con Él

y convierte su vida en un sacrificio continuo.

Las almas víctimas están totalmente FUSIONADAS con Dios,

Juan 14, 11

e igual que Jesús está en el Padre y es uno con Él; 

las almas que se inmolan ven realizarse el Misterio

de que Dios las trabaje para que sean espejos purísimos

en donde se reproduzca la imagen de Jesús Crucificado,

tal y como Él está en la Cruz:

coronadas, azotadas, clavadas, desoladas, traspasadas y desamparadas.

En cada uno de estos aspectos se convierten en un retrato viviente,

para que el Padre se complazca en ellas

y derrame gracias sobre los pecadores.

Como Iglesia, tenemos el deber sagrado de morir por Dios,

abandonadas y crucificadas.

En el altar de la Tierra no fue consumada más

que la Carne y la Sangre del Hombre-Dios.

En el altar del Cielo son ofrecidas las Hostias vivientes

como oblación de suavísimo olor ardiente

sobre el altar del sacrificio de un corazón enamorado de Dios,

constituyendo con esto: el Verdadero Culto a Dios.

LA PENITENCIA

Cuando Dios creó al hombre, se hizo un Templo perfecto para Sí Mismo

y puso en él sólo una necesidad: la del Amor.

Amor de hijos hacia su Padre. Amor de súbditos para su Rey.

Y amor de creaturas para su Creador.

Y si el ácido de la Culpa no hubiese corroído las raíces del amor;

éste habría crecido potente en nosotros como un gozo;

como una necesidad que produce alivio cuando se realiza, igual que lo es el respirar.

Y el amar se hubiera efectuado sin fatiga,

porque el amor es la respiración y la sangre que hace vital al espíritu.

Peor que la ruina y la destrucción que hacen las bombas nucleares en el mundo material;

más nefasta fue la Culpa.

Pues trastornó la Obra Maestra de la Creación

y desbarató, en la raíz del hombre; aquel conjunto perfecto,

de carne dócil al espíritu

y aquel armónico contorno que pusiera Dios alrededor de su hijo;

para que fuera un rey feliz.

Desaparecido el amor del hombre para con Dios;

desapareció el Amor de la Tierra para con el hombre.

Se desencadenó la ferocidad entre los seres inferiores;

entre éstos y el hombre y…

¡El Horror de los horrores!..

¡ENTRE LOS MISMOS HOMBRES!

La sangre hirvió a causa del Odio,

y se derramó contaminando el altar de la Tierra

Y DE LA SEMILLA DE LA CULPA

NACIÓ UNA PLANTA DE AMARGO FRUTO

Y DE PUNZANTES RAMAS:

EL DOLOR.

El Pecado evolucionó en perversión y ferocidad;

haciendo que el Dolor se hiciera más vasto y complicado.

Jesús, el Dios-Hombre. Vino a santificar el Dolor,

sufriéndolo por nosotros.

ALMAS VÍCTIMAS Y CORREDENTORAS

Y fundiendo el suyo que es Infinito, con el nuestro; para darle mérito.

Dos son las necesidades primordiales del hombre:

EL AMOR Y EL DOLOR  

¡Satanás también PERVIRTIÓ ESTO!

O ¿Cómo explican el éxito de 50 sombras de Gray?)

El Amor que nos impide cometer el mal.

Y el Dolor que lo repara.

Esta es la ciencia que se debe aprender:

SABER AMAR Y SABER SUFRIR

El que aprende a dominar el arte de sufrir se convierte en penitente.

SOLO LA PENITENCIA Y EL AMOR

PESAN A LOS OJOS DE DIOS;

Cuando nos crucificamos y Dios nos convierte en corredentores, somos pararrayos de la Justicia Divina… Y TENEMOS EL PALIATIVO DEL CIELO. EL SUFRIMIENTO SE TORNA GOZO

PARA DETENER LOS ACONTECIMIENTOS Y DESVIARLOS….

PENITENCIA

Su nombre causa horror,

pero sus efectos dan frutos preciosos en el campo de las virtudes,

porque surge de la humildad y es el FUEGO,

que conserva, desarrolla y fortalece las virtudes.

De ella nace el propio desprecio.

Se desprende el ansia de padecer…

Y se fortalece el hambre de crucifixión.

La Penitencia atrae a Dios y sirve para expiar y merecer,

porque es el arrepentimiento activo.

LA EXPIACIÓN POR EL DOLOR DADO A DIOS.

Y UN DOLOR REPARADOR

A TRAVÉS DE UN CASTIGO INFLIGIDO

CON OBJETO DE DESAGRAVIARLO.

La Penitencia da luz y agilidad de espíritu,

porque doma la carnalidad y es el arma más poderosa contra los vicios.

Porque ataca directamente todos los pecados capitales

e impide que el alma se hunda en la molicie.

La Penitencia nos arranca del fango,

y nos dispara en el vuelo hacia el encuentro del Amor.

La Penitencia es un secreto entre el alma y Dios,

consumado por amor a Él, a los hermanos y hacia nosotros mismos,

para que el espíritu vuelva a ser rey.

Es la muralla que protege la castidad.

Desarma la Justicia de Dios y la convierte en Gracias.

Purifica las almas; apaga el fuego del Purgatorio;

En el INFIERNO, EL REINO DEL ODIO están peor, los demonios desquitan su Odio y se sufre el Calvario de Jesús,  CON TODO EL RIGOR DE LA JUSTICIA DIVINA

eleva el alma de la Tierra

Y ES LA COOPERACIÓN A LA REDENCIÓN:

PORQUE LA PENITENCIA Y EL SACRIFICIO,

ARRANCAN LAS ALMAS A SATANÁS.

La penitencia es la humillación que le infiltra el hombre a sus bajezas y miserias:

ES TRABAJAR PARA DERRIBAR EL “YO”

Se debe pedir a Dios, a través de una vida de Penitencia

que nos lave de tanta humanidad

y que nuestro corazón arda, por el celo de Dios y de las almas.

Y que nos convierta en carbones encendidos por la Caridad.

Y si no sabemos imponernos penitencias,

hay que aceptar aquella de la vida que no es plena,

¡Aceptemos la TRIBULACIÓN, COMO CRISOL! ¡Y demos gracias enmedio de las lágrimas!

diciendo:

‘Si esta pena viene de Dios, hágase señor tu Voluntad.’

Si viene de un pobre hermano cautivo:

‘Padre, yo te la ofrezco para que tú lo perdones y él se redima.’

Cuando se hace así,

todo es puro y entonces se alcanza la pureza del Corazón

que lo convierte en Trono de Dios.

Y aún el más perfecto de los penitentes,

arrastra en su sacrificio escorias de imperfecciones humanas,

de Odios, de Egoísmos…

Y Jesús enseñó que por más que ayunemos con la boca;

si después no se ayuna con el corazón

dejando de perjudicar con las obras, con las palabras,

y hasta con el pensamiento, al prójimo;

le resulta detestable nuestro ayuno, que da muerte a nuestra alma.

Porque las prácticas sin la caridad,

sólo pavimentan el camino para el infierno…

La Penitencia que le agrada a Dios, sólo la conoce Dios.

Es mejor pasar por inmortificados a los ojos del mundo…

y de esta manera la practicamos con la pureza de corazón necesaria.

“Bienaventurados los limpios de corazón…”

8. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Mateo 5

La Penitencia abre los ojos del espíritu.

Los ojos del espíritu ‘ven’ las sublimes visiones

y ellas anulan la sensibilidad corporal.

ES LO QUE NOS AYUDA A SOPORTAR

LOS HORRENDOS SUPLICIOS SONRIENDO.

EL ÉXTASIS

ANULA LA SENSIBILIDAD DOLORÍFICA.

Cuando alcanzamos la perfección en el amor,

podemos ver con su perfección,

la Perfección de Dios sin velos y con una verdadera anulación,

lo material desaparece.

La alegría de la visión, suprime la miseria de la carne sensible al sufrimiento.

SIGLO XXI, y Odio de ISIS

Y empezamos a gozar del Paraíso.

La Penitencia no mata más que lo que va a morir.

No debe haber temor por el cuerpo al que se debe amar poquísimo:

sólo como se ama y se cuida un vestido,

que tarde o temprano se vuelve inservible.

Los cilicios y las disciplinas no son las que matan.

Los penitentes no mueren de esto.

Mueren por la Caridad que los consume

y que arde en ellos como un horno.

Porque la hoguera del amor consume más de lo que destruye la austeridad.

La Penitencia purifica el cuerpo y el alma.

El ayuno corporal, purifica los sentidos

y es una reparación por los que aman la carne, como la cosa más preciosa

y solamente buscan la felicidad en los placeres sensuales y materiales.

El ayuno es una tremenda fuerza de oposición

contra los males con los que Satanás inunda las almas;

porque no solo de pan vive el hombre.

La Penitencia se ejerce con el control de las pasiones

y la mortificación de los sentidos,

controlando la lengua y guardando silencio exterior e interior.

Huyendo de la murmuración y el descontento;

de los chismes y la fácil tentación del juicio y la condena.

La Penitencia es sufrimiento para el cuerpo y luz para el espíritu.

Fortifica la debilidad y alcanza las gracias de Dios.

Con la Penitencia se preparan los caminos

y caen las cadenas de la esclavitud y el Pecado.

La Penitencia nos ayuda a vencer las tentaciones

1. Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.

y a vencer a Satanás en los corazones que se desea redimir.

PORQUE CIERTOS DEMONIOS SE VENCEN

SÓLO CON LA ORACIÓN Y LA MORTIFICACIÓN

CON LA PENITENCIA SE ENCIENDE EL AMOR

EN LOS CORAZONES APAGADOS

Los hombres no saben cuántas lágrimas; cuantos dolores; cuantas penitencias;

cuantos sacrificios; son el precio de su existencia.

Creen tener la vida por la madre que los ha engendrado

y por el padre que les ha dado el pan. 

Esto es verdad, si se calcula con la medida de los brutos,

que así tienen la vida.

Pero la Verdadera Vida para darles tiempo para convertirse,

ES OBRA DE LAS ALMAS VÍCTIMAS

Cuando nos crucificamos y Dios nos convierte en corredentores, somos pararrayos de la Justicia Divina… Y nuestra intercesión, ES PODEROSÍSIMA…

Muchos no mueren eternamente por estos héroes, para ellos desconocidos,

que metiéndose entre los hombres y Dios,

con los brazos levantados trasfieren hacia sí mismos;

como si fueran un pararrayos,

los castigos divinos.

Y les trasfunden un poco de la sangre espiritual, que es sangre de Gracia,

que circula en le Gran Cuerpo Místico,

A LOS QUE SE ESTÁN DESVANECIDOS

POR LAS ENFERMEDADES MORALES.

Pero todo esto lo hacen a través del tamiz de su yo sacrificado

y es como se filtra este bien a los malvados.

La Tierra tiene mucha necesidad de Penitencia,

para que los débiles puedan tener fuerzas para resistir a Satanás.

Y aún el más perfecto de los penitentes,

arrastra en su sacrificio escorias de imperfecciones humanas, de odios, de egoísmos…

la Penitencia; al tener subyugado al pólipo que lo humano, lleva adherido en su fondo;

confiere luz y agilidad al espíritu.

La penitencia nos arranca de la carnalidad

y nos lanza como bólidos al encuentro del Amor.

La Penitencia debe siempre precederlo todo

porque es la que amerita las alegrías.

Toda visión nace de una precedente penitencia

Y CADA PENITENCIA ABRE EL CAMINO,

PARA LA MÁS ALTA CONTEMPLACIÓN.

Sacrificio. Sacrificio. Sacrificio.

Debe ser nuestra vida, nuestra fuerza, nuestra gloria.

En la Tierra el Amor de Jesús DOSIFICA nuestro calvario, Y ÉL ES EL CIRENEO que nos ayuda a recorrer el Camino…

Sólo cuando las almas se adormecen en Dios,

ES CUANDO DEJAN DE SER HOSTIAS,

PARA CONVERTIRSE EN DIOSES.

SU VIDA ES UN TOTAL

SACERDOCIO.

El Pensamiento del Crucificado,

¡Qué ligeras hace todas las penitencias del cuerpo y los dolores internos!

A Dios se le encuentra en la Cruz

y la misión es ser un reflejo de Jesús Crucificado.

LAS ALMAS VÍCTIMAS SON

LOS GIGANTES DEL AMOR.

Expían por amor de los hermanos,

Los pequeños “Cristos”, las ALMAS VÍCTIMAS Y CORREDENTORAS

y esto es amor del prójimo llevado hasta el Heroísmo.

Se ofrece al Dios Ofendido al que le brinda consuelo por la ofensa recibida

y esto es Amor de Dios llevado hasta el Heroísmo.

El Amor es el Sacrificador Eterno.

El que inmoló al Dios hecho Carne y…

287 EL REGRESO DE LOS 72


287 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

En el largo crepúsculo de un sereno día de Octubre, regresan los setenta y dos discípulos

con Elías, José y Leví.

Cansados, llenos de polvo…

¡Pero, qué dichosos!

Dichosos los tres pastores por poder ya servir libremente al Maestro;

dichosos también de estar -después de tantos años de separación- unidos a sus compañeros de antaño;

dichosos los setenta y dos, por haber desarrollado bien su primera misión:

los rostros resplandecen más que las lamparillas que iluminan las cabañas

construidas para este numeroso grupo de peregrinos.

En el centro está la cabaña de Jesús.

Dentro de ella, María con Margziam, que le ayuda a preparar la cena;

alrededor, las cabañas de los apóstoles.

En la de Santiago y Judas está María de Alfeo;

en la de Juan y Santiago, María Salomé con su marido;

en la que esta pegando a esta última, Susana con su marido,

que no es ni apóstol ni discípulo…

Oficial, pero que debe haber hecho valer su derecho de estar allí,

sobre la base de haber concedido a su mujer ser toda de Jesús.

Luego, alrededor, las de los discípulos, quién con familia, quién sin ella;

los que están solos -los más- se han agregado a uno o más compañeros.

Juan de Endor ha tomado consigo al solitario Hermasteo,

pero ha tratado de acercarse lo más posible a la cabaña de Jesús;

así es que Margziam va a menudo donde él, a llevar esto o aquello,

o a alegrarle con sus palabras de niño inteligente y feliz de estar con Jesús, María y Pedro,

y además en una fiesta.

Terminada la cena, Jesús se encamina hacia las laderas del monte de los Olivos.

Los discípulos le siguen en masa.

Aislados del runrún y la multitud, después de orar en común,

informan a Jesús más ampliamente de cuanto no han podido hacerlo antes

en medio de unos que iban y otros que venían.

Se revelan asombrados y contentos, mientras dicen:

–       ¿Sabes, Maestro, que por la fuerza de tu Nombre,

hemos dominado no sólo las enfermedades sino incluso a los demonios?

¡Qué cosa, Maestro!

¡Nosotros, nosotros, unos pobres hombres, por el simple hecho de que nos habías enviado Tú

podíamos liberar al hombre del espantoso poder de un demonio!…

y narran muchos casos, sucedidos en uno u otro lugar.

Sólo de uno dicen:

–       Sus familiares, para más exactitud su madre y unos vecinos,

lo trajeron a la fuerza a nuestra presencia.

Pero el demonio se burló de nosotros diciendo:

“He vuelto aquí por voluntad suya, después de que Jesús Nazareno me había expulsado,

y ya no me vuelvo a marchar de él, porque me ama más a mí que a vuestro Maestro

y me ha buscado de nuevo”.

Y, de repente, con una fuerza irresistible, arrancó al hombre de las manos del que lo sujetaba

y lo arrojó por una escarpada.

Corrimos a ver si se había reventado

Qué va, hombre!

Corría como una joven gacela, profiriendo blasfemias y palabras burlescas

que ciertamente no eran de este mundo…

Sentimos compasión de la madre…

¡Pero él! ¡Pero él! ¿Pero puede hacer eso el demonio?

Jesús dice afligido:

–       Eso y más todavía.

–       Quizás si hubieras estado Tú…

–       No.

A ese hombre le había dicho: “Ve y no quieras volver a caer en tu pecado”.

Ha querido.

Era consciente de querer el Mal y ha querido.

Está perdido.

El que sufre posesión por su primitiva ignorancia es distinto del que se deja poseer

sabiendo que, haciéndolo, se vende de nuevo al demonio.

No habléis de él.

Es un miembro amputado sin esperanza.

Es un voluntario del Mal.

Alabemos, más bien, al Señor por las victorias que os ha dado.

Yo sé el nombre del culpable y los nombres de los salvados.

Veía a Satanás caer del Cielo como un rayo por vuestro mérito unido a mi Nombre.

Porque he visto también vuestros sacrificios, vuestras oraciones,

el amor con que ibais a los desdichados para cumplir lo que Yo había indicado.

Habéis obrado con amor y Dios os ha bendecido.

Otros harán lo mismo que hacéis vosotros, pero sin amor,

y no obtendrán conversiones…

Mas no os alegréis por haber dominado a los espíritus,

alegraos porque vuestros nombres están escritos en el Cielo.

No los borréis jamás de allí…

–      Maestro,

¿Cuándo vendrán esos que no van a obtener conversiones?

¿Quizás cuando ya no estés con nosotros? 

–       No, Agapo.

En todo tiempo.

–        Es decir, ¿Incluso mientras nos adoctrinas y nos amas?

–        Sí.

Amaros, os amaré siempre, aunque estéis lejos de mí.

Mi amor llegará siempre a vosotros y lo sentiréis.

–        ¡Es verdad!

Yo lo sentí una tarde que estaba preocupado por no saber qué responder

a las preguntas de uno.

Ya estaba para marcharme avergonzado.

Pero me acordé de tus palabras:

“No temáis. En su momento se os darán las palabras que habréis de decir”,

te invoqué con mi espíritu.

Dije: “Sin duda Jesús me ama, así que pido el auxilio de su amor”

y me vino el amor…

Como un fuego, una luz… una fuerza…

El hombre estaba frente a mí, y me observaba y sonreía maliciosamente con ironía,

haciendo guiños a sus amigos;

se sentía seguro de vencer la disputa.

Abrí mi boca y fue como un torrente de palabras que salía con gozo de mi necia boca.

Maestro, ¿Viniste realmente o fue una ilusión?

No lo sé.

Sé que, al final, el hombre – y era un escriba- se ha arrojado a mi cuello diciéndome:

“Bienaventurado tú y quien te ha conducido a esta sabiduría”.

Me pareció una persona deseosa de buscarte. ¿Vendrá?

–       La idea del hombre es lábil como palabra escrita en el agua,

su voluntad se mueve cual ala de golondrina que revolotea en busca de la última comida del día.

De todas formas, ora por él…

Y… sí, fui a ti.

Y como tú, me tuvieron también Matías y Timoneo, Juan de Endor, Simón, Samuel y Jonás.

Quién advirtió mi presencia, quién no la advirtió; pero he estado con vosotros,

y estaré con quien me sirva en amor y verdad, hasta el final de los siglos.

–       Maestro, no nos has dicho todavía si entre los presentes habrá personas sin amor…

–       No es necesario saberlo.

Sería falta de amor por mi parte, indisponeros hacia un compañero que no sabe amar.

–       ¿Pero hay?

Esto sí lo puedes decir…

–        Hay.

El amor es la cosa más sencilla, dulce e infrecuente que hay;

no siempre arraiga, aunque haya sido sembrado.

–        Pero, si no te amamos nosotros,

¿Quién te puede amar?

Casi hay indignación en los apóstoles y discípulos, que se alborotan, descontentos,

por la sospecha y el dolor.

Jesús baja los párpados.

Y con sus ojos cela también su mirada para que no señale a nadie.

Eso sí, hace su gesto de resignación, el gesto dulce y triste de sus manos,

que se abren con las palmas hacia arriba;

su gesto de resignada confesión, de resignada constatación,

y dice:

–        Así debería ser.

Pero no es así.

Muchos todavía no se conocen.

Pero Yo sí los conozco y siento compasión de ellos.

Pedro pregunta:

–        ¡Oh!

¡Maestro, Maestro!

¿No seré yo, eh? 

Mientras se pega literalmente a Jesús, aplastando al pobre Margziam entre sí y el Maestro.

Y echa sus brazos cortos y robustos a los hombros de Jesús.

Y lo agarra y lo menea, enloquecido por el terror de ser uno que no ama a Jesús.

Jesús abre sus ojos, luminosos a pesar de estar tristes.

Y mira el rostro interrogativo y aterrorizado de Pedro,

y le dice:

–        No, Simón de Jonás, tú no eres;

tú sabes amar y sabrás amar cada vez más;

tú eres mi Piedra, Simón de Jonás,

una buena piedra, sobre la cual apoyaré las cosas que más quiero.

y estoy seguro de que las sostendrás imperturbable.

–       ¿Y entonces?,

–       ¿Yo?,

–       ¿Yo?

Las preguntas se repiten de boca en boca, como el eco.

–        ¡Calma!

¡Calma! Estad tranquilos y esforzaos en poseer todos el amor.

–        Pero, de nosotros,

¿Quién sabe amar más?

Jesús extiende su mirada (una caricia sonriente) a todos…

luego baja su mirada y la posa en Margziam, que sigue apretado entre Él y Pedro,

y apartando un poco a Pedro y poniendo al niño de cara a la pequeña muchedumbre,

dice:

–        Éste es el que más sabe amar de vosotros.

El niño.

No os acongojéis, de todas formas,

los que tenéis ya barba en la cara e hilos canos en los cabellos.

Todo el que renace en Mí se hace “un niño”.

¡Marchaos en paz!

Alabad a Dios, que os ha llamado,

porque verdaderamente veis con vuestros ojos los prodigios el Señor.

Bienaventurados los que vean lo que vosotros veis.

Porque os digo que muchos profetas y reyes anhelaron ver lo que vosotros veis y no lo vieron,

y muchos patriarcas habrían querido saber lo que vosotros sabéis y no lo supieron,

y muchos justos habrían querido escuchar lo que vosotros oís y no pudieron escucharlo.

Mas, de ahora en adelante, los que me amen sabrán todo.

–       ¿Y después, cuando te vayas, como dices?

–       Después hablaréis vosotros por mí.

Y luego…

¡Oh, las grandes formaciones, no por número sino por gracia,

de los que verán, sabrán y escucharán lo que vosotros ahora veis, sabéis y oís!

¡Oh, las grandes, amadas formaciones de mis “pequeños-grandes”!

¡Ojos eternos, mentes eternas, oídos eternos!

¿Cómo explicaros a vosotros que estáis en torno a mí lo que será este eterno vivir

-más que eterno, sin medida- de los que me amarán y por mí serán amados

Nacimiento del Estado de Israel 14 de mayo de 1948

hasta el punto de abolir el tiempo, y serán los “ciudadanos de Israel”

aunque vivan cuando ya Israel no sea sino un recuerdo de nación-,

los contemporáneos de Jesús vivo en Israel?

Estarán conmigo, en Mí,

hasta el punto de conocer lo que el tiempo ha borrado y la soberbia ha confundido.

¿Qué nombre les daré?

Vosotros apóstoles, vosotros discípulos, los creyentes serán llamados “cristianos”.

¿Y éstos? ¿Qué nombre tendrán éstos?

Un nombre conocido solamente en el Cielo.

¿Qué premio tendrán ya en la Tierra? Mi beso, mi voz, el calor de mi carne.

Todo, todo, todo Yo mismo. Yo, ellos. Ellos, Yo.

20. y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí; la vida que vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí. GÁLATAS 2

¡La comunión total…

Podéis iros.

Yo me quedo aquí a deleitar mi espíritu en la contemplación de mis futuros conocedores

y amantes absolutos.

La paz sea con vosotros.

R FIESTA DE PENTECOSTÉS


MAYO 19 DE 2021 – 2:10 PM

LAMADO URGENTE DE MARÍA SANTIFICADORA AL PUEBLO DE DIOS.

Hijitos de mi Corazón,

la Paz de mi Señor esté con todos vosotros Mis niños,

Grandes bendiciones, dones y carismas, vais recibir en este Pentecostés que se aproxima.

Congregaos en torno a la Oración, el recogimiento, Ayuno y penitencia,

para que la efusión del Santo Espíritu de Dios se derrame en cada uno de vosotros,

así como sucedió con los discípulos de mi Hijo.

En este Pentecostés el Espíritu de Dios va a manifestarse con todo su poder

sobre aquellos hijitos que permanecen firmes en la Fe y en gracia de Dios;

ORANDO AYUNANDO Y PIDIENDO SU EFUSIÓ

En este Pentecostés va a haber un gran derramamiento del Espíritu Santo

para preparar al Pueblo de Dios para la llegada del Aviso.

Alegraos mis pequeños,

PORQUE VAIS A RECIBIR DONES Y CARISMAS

 que os van a fortalecer espiritualmente,

PARA QUE PODÁIS DEFENDEROS

de los ataques del Enemigo de vuestra alma y sus huestes del Mal.

Llegó la hora de practicar los Carismas y aprender a usar las matemáticas divinas…

Preparaos pues a recibir la efusión del Espíritu de Dios que en este Pentecostés 

que se aproxima, va a derramarse muy abundantemente sobre los hijos de Dios.

MANANTIALES DE AGUA VIVA,

BROTARÁN EN LOS CINCO CONTINENTES;

Habrá muchas conversiones y después de este especial Pentecostés

el Evangelio y la Palabra de Dios, será anunciada sin temor.

Los discípulos de mi Hijo de estos Últimos Tiempos

se encargarán de evangelizar por todo el mundo

Hay que REPARTIR lo que estáis recibiendo y APRENDIENDO…

Y ALLANARÁN EL CAMINO

PARA SU SEGUNDA VENIDA.

Recogeos en Oración, Ayuno y Penitencia,

que la venida del Santo Espíritu os coja en Gracia de Dios;

leed la Santa Palabra en los hechos de los apóstoles,

para que el día de Pentecostés podáis recibir el Bautismo del Espíritu,

QUE OS TRANSFORMARÁ

EN DISCÍPULOS DE MI HIJ

Pentecostés: el Bautismo de Fuego, con el Poder del Espíritu Santo

DE ÉSTOS ÚLTIMOS TIEMPOS

Hijitos, se acercan días de hambruna en la Tierra;

acoged nuestros llamados y cuanto antes,

si contáis con recursos económicos, aprovisionaos de víveres:

granos, alimentos no perecederos y mucha agua,

PARA QUE LA HAMBRUNA

NOS OS COJA POR SORPRESA

Lo mucho o lo poco que tengáis debéis de compartirlo con los más necesitados.

Mis hijitos que carezcan de recursos económicos para aprovisionarse de alimentos,

les digo, NO TEMAN

mi Padre os hará llegar el Maná de cada día,

porque es grande y eterna su Misericordia.

En el tiempo de escasez y de hambruna que se aproxima,

debéis de rezar el Rosario de la Misericordia de mí Hijo

y luego el Rosario de Provisión dado a mi pequeño Enoch,

con el cual mi Padre multiplicará vuestros alimentos

y le hará llegar a los más necesitados el Pan de cada día.

  • Estáis pues avisados mis niños,

ESTA PRUEBA LA SUPERAREIS

SOLO DANDO EL PASO DE FE, ¡APRENDEMOS A VOLAR!

SI CONFIÁIS EN LA PROVIDENCIA DIVINA

Y COMPARTÍS LO MUCHO O LO POCO

CON VUESTROS HERMANOS.

 Acordaos

ORACIÓN + FE = MILAGROS

todas las pruebas serán superadas

si ponéis vuestra confianza en Dios y os ayudáis mutuamente

Que la Paz de mi Señor, permanezca en vosotros,

mis Amados niños

Vuestra Madre, María Santificadora

Dad a conocer los mensajes de salvación

al Mundo entero, hijitos de mi Corazón

http://www.mensajesdelbuenpastorenoc.org/mensajesrecientes.html

235 SACERDOTE Y JUEZ


235 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Juicio ante un homicidio 

Jesús va con premura hacia el centro de la población..

Los pastores permanecen indecisos, pero luego dejan el rebaño a los más jóvenes;

que se quedan con todas las mujeres, menos la Madre y María de Alfeo, que siguen a Jesús.

Y se ponen a caminar para alcanzar al grupo apostólico.

En la tercera calle que atraviesa la via central de Belén se encuentran con Judas Iscariote, Simón, Pedro y Santiago;

que se habían adelantado, a buscar hospedaje.

Ellos vienen gesticulando y les hacen señas….

Y dan gritos.

Pedro está muy impresionado, desencajado…

Y dice con angustia:

–     ¡Qué desgracia, Maestro!

Ay, lo que está sucediendo, Maestro… lo que está sucediendo!

¡Qué desgracia y qué pena!

¡Qué cosa más triste!

Simón Zelote agrega:

–     Un hijo a quién arrebatan de su madre a la fuerza, para matarlo.

Y ella lo defiende como una hiena;

pero es sólo una mujer contra los soldados y ellos están armados.

Judas dice:

–      Le sale sangre por todas partes.

Santiago de Zebedeo añade:

–      Le rompieron la puerta,

porque se había atrancado detrás de ella.

La Virgen tiene las manos juntas, orando con fuerza…

Y contesta:

–    Voy donde esa mujer.

Jesús confirma:

–     Yo también voy allá.

Simón:

–     ¡Oh, sí!

¡Tú eres el único que puede consolarla!

Giran hacia la derecha, luego a la izquierda, hacia el centro del pueblo.

Ya se ve la tumultuosa aglomeración de gente que se mueve agitada y hace presión ante la casa de Abel.

Se oyen los gritos desgarradores de la madre.

Gritos que no parecen humanos.

Agresivos, feroces  y dignos de compasión al mismo tiempo.

Jesús apresura el paso.

Y llega a una placita diminuta, edificada en una curva del camino, que aquí se ensancha…

Y en la cual el tumulto es máximo.

La mujer defiende a su hijo contra los soldados.

Con una mano está aferrada como si fuera una garra de hierro, a un pedazo, que es lo único que queda, de la puerta destrozada;

circundando con el otro brazo la cintura del muchacho; es la otra mano de acero con la que disputa su hijo a los soldados.

Si alguien trata de quitársela lo muerde con furia, sin importarle los golpes que recibe;

ni los tirones en su cabellera; que son tan fuertes, que le echan la cabeza hacia atrás,

arrancándole mechones de pelo…

Cuando no muerde,

grita:

–    Dejadlo!

¡Asesinos!

¡Es inocente!

¡La noche en que mataron a Yoel durmió conmigo a mi lado!

¡Asesinos! ¡Asesinos!

¡Calumniadores! ¡Inmundos!

¡Perjuros! ¡Perversos!

Y al joven aferrado de los hombros por los que lo capturan, arrastrado por los brazos, sobre el empedrado de la calle…

se vuelve con el rostro desencajado,

y grita:

–      ¡Mamá, mamá!

¿Por qué he de morir si no he hecho nada?

Es hermoso.

Alto, delgado.

De ojos oscuros y dulces.

De cabello ondulado y negro.

Sus vestidos desgarrados, muestran su cuerpo ágil y muy joven; que apenas ha dejado la pubertad.

Jesús, con ayuda de quienes lo acompañan, incide en la multitud, compacta como una roca.

Y se abre paso hasta el penoso grupo.

precisamente en el momento en que logran separar de la puerta a la mujer exhausta;

que es incapaz de resistir más la fuerza de la mayoría

Que es arrancada de la puerta y arrastrada como un costal,

unida al cuerpo de su hijo, por la calle empedrada.

Esto dura poco de todas formas, porque, con un tirón más violento, separan la mano materna de la cintura de su hijo.

Y la mujer cae boca abajo y se golpea fuertemente la cara contra el suelo, con lo cual sangra más todavía.

Al punto se endereza y se pone de rodillas.

Tiende sus brazos hacia su hijo, al que se llevan a toda prisa, en la medida que lo permite la muchedumbre;

que se abre con dificultad y a la que empujan violentamente.

El acusado logra liberar el brazo izquierdo, lo agita y torciéndose hacia atrás, :

El joven le grita:

–    Adiós, mamá.

Recuerda al menos tú, que yo soy inocente.

La mujer lo mira con ojos demenciales y luego cae por tierra desvanecida…

Golpeando con su cara contra el suelo, en medio de un charco de sangre.

Jesús se interpone al paso de los captores,

y ordena:

–      ¡Deteneos un momento!

¡Os lo ordeno!

Su voz y su rostro no admiten réplica.

Un ciudadano se adelanta del grupo y con tono muy agresivo,

le pregunta

–      ¿Quién eres?

No te conocemos.

Retírate y déjanos ir para que muera antes de que llegue la noche.

–      Soy un Rabí.

El más grande.

En Nombre de Yeové deteneos o Él os destruirá con sus rayos.

Parece como si fuese Él, el que los despidiese con su mirada centelleante.

Y con su Voz fuese a fulminarlos,

preguntando:

–     ¿Quién es el que da testimonio contra éste

Aser dice:

–       Yo, él y él. -señalando al otro poderoso.

–     Vuestro testimonio no es válido, porque no es verdadero.

–      ¿Y cómo puedes decirlo?

–     ¡Estamos prontos a jurarlo!

–      Vuestro juramento es pecado.

Los tres hombres dicen al mismo tiempo:

–      ¿Qué estamos pecando nosotros?

–     ¿Nosotros?

–      ¿Sabes quiénes somos?…

Jesús los atraviesa con su mirada severa…

Y declara:

–     Lo sé.

Vosotros, sí.

Así como adentro fomentáis la lujuria; dais pasto al odio;

apacentáis la avaricia de las riquezas y cometéis homicidios.

Así también sois unos perjuros.

Os habéis vendido a la inmundicia.

Podéis realizar cualquier crimen.

No tenéis remordimiento al cualquier indecencia.

–     Ten cuidado con lo que estás diciendo.

Yo soy Aser…

–     Y Yo Soy Jesús.

–     No eres de aquí.

Y no eres ni sacerdote, ni juez.

No eres nada.

Eres un forastero.

–    Sí. Soy el Forastero, porque la Tierra no es mi Reino.

Pero Soy Juez y Sacerdote, no solo de esta pequeña parte de Israel;

sino de todo Israel y de todo el Mundo. 

Jacobo, el otro testigo,

exclama:

–       ¡Vámonos!

Dejemos a este loco.

¡Vamos, vamos, que éste es un loco!

Y da un empujón a Jesús, para apartarlo.

Jesús lo ve con los ojos del milagro…

Que, de la misma forma que devuelve vida y alegría, también subyuga y detiene lo que sea, cuando quiere.

Jesús grita con una mirada que paraliza:

–     ¡No darás ni un paso más!

La voz de Jesús es tan penetrante, que suena como toque de trompeta,

cuando declara:

“Tú no darás ni un paso más.

¿No crees lo que estoy diciendo?

Pues bien, mira…

Aquí no hay polvo del Templo, ni el agua de él.

(Se trata del  Juicio de Dios según la prescripción mosaica de Números 5, 11-31)

Y no están las palabras escritas con tinta, para hacer el agua amarguísima;

que es la señal de los celos y el adulterio.

Pero aquí estoy Yo.

¡Y Yo voy a juzgar!

La voz de Jesús es tan resonante como una trompeta.

La gente se amontona para ver.

Y solo la Virgen y María de Alfeo, se quedan a ayudar a la mujer desvanecida.

Jesús continúa:

–    Y Yo voy a Juzgar aquí.

Dadme un poco de polvo del camino y un poco de agua en una taza.

Y mientras me lo traéis…

Vosotros acusadores y tú, el acusado,

responded:

–     ¿Eres tú inocente, hijo?

Dilo con sinceridad al que es tu Salvador.

Abel responde:

–      Lo soy, Señor.

–      Aser,

¿Puedes jurar de haber dicho la verdad?

–      Lo juro.

No tengo razón para mentir.

Lo juro por el altar.

Descienda del Cielo fuego que me queme, si no digo la verdad.

–     Jacobo,

¿Puedes jurar que eres sincero en tu acusación y no tienes ningún motivo interno para mentir?

–     Lo juro por Yeové.

El amor que tengo por mi amigo occiso, me obliga a hablar.

No tengo nada que ver con éste.

–    Y tú siervo:

¿Puedes jurar de haber dicho la verdad?

–     Mil veces si fuera necesario.

Mi patrón, mi pobre patrón…

El hombre llora cubriéndose la cabeza con el manto.

–    Está bien.

He aquí el agua y he aquí el polvo.

Voy a decir lo siguiente:

“Padre Santo y Dios Altísimo.

Muestra tu Juicio verdadero por este medio, a fín de que vida y honra,

permanezcan con el inocente y con la madre desolada.  

Y venga digno castigo para el que no lo es.

Pero por la Gracia que tengo ante tus ojos, no fuego ni muerte;

sino larga expiación tenga, el que cometió el pecado.”

Jesús ha dicho estas palabras, con las manos extendidas sobre la taza;

como hace el sacerdote en el altar, durante la Misa, en el Ofertorio.

Después mete la mano derecha en la taza.

Y con la mano rocía a los cuatro sujetos al juicio…

Y luego les hace beber un poco de agua.

Primero al joven y luego a los demás.

Cruza los brazos sobre el pecho y mira.

También la gente mira…

Y un momento después, un grito se les escapa de los labios.

Y se arrojan de bruces a la tierra.

Aterrorizados y adorando al mismo tiempo.

Entonces los cuatro que estaban en línea, se miran entre sí y gritan a su vez.

El joven Abel, de estupefacción.

Los otros de horror…

¡Porque se ven cubiertos en la cara de una subitánea lepra!

¡Mientras que en la del joven no hay nada!

El siervo se arroja a los pies de Jesús,

que se aparta, como todos los demás, incluidos los soldados.

Y se separa tomando de la mano al joven Abel, para no contaminarse con los tres leprosos.

El siervo grita:

–      ¡No! ¡No!

¡Perdón!

¡Estoy leproso!

Son ellos los que me pagaron para que retardase a mi patrón hasta el atardecer,

para pegarle en el camino solitario.

Me hicieron que quitara las herraduras a la mula.

Me enseñaron como mentir, diciendo que yo me había adelantado y no es así;

porque yo me estuve allí, para matarlo junto con ellos.

Diré también por qué lo hicieron.

Porque Yoel se enteró que Jacobo amaba a su joven esposa.

Y porque Aser deseaba a la madre de Abel y ella lo rechazaba.

Se pusieron de acuerdo para librarse de Yoel y de Abel al mismo tiempo

y quedarse con las mujeres.

Esta es la verdad.

¡Quítame la lepra! ¡Quítamela!

Abel, tú eres bueno, ¡Intercede por mí!…

Jesús ordena:

–      Tú vete a donde está tu madre.

Que cuando salga de su desvanecimiento vea tu cara y vuelva a una vida tranquila.

Y vosotros…

Debería deciros: ‘

–       Qué os castiguen como queríais hacer’ sería una justicia humana;

pero os entrego a una expiación sobrehumana.

La lepra de la que os horrorizáis, os salva de ser arrestados y muertos; cómo debería ser y merecéis.

Pueblo de Belén, apartaos.

Abríos como las aguas del mar, para que se vayan éstos a su galera y cumplan su larga condena.

¡Horrible galera! Más atroz que la muerte.

Es una piedad divina que les ha dado un medio para recapacitar si quieren.

¡Váyanse! ¡Largaos!

La multitud se pega a las paredes, dejando libre el centro de la calle.

Y los tres, cubiertos de lepra como si ya tuvieran muchos años padeciéndola;

se van, uno detrás del otro, a la Montaña del silencio,

envueltos en la penumbra que ha empezado a caer.

Lo único que se escucha es su llanto.

Jesús dice a todos:

–      Purificad el camino con mucha agua después de haberos quemado con el fuego.

Soldados; referid que se hizo justicia según la más perfecta Ley Mosaica.

Jesús trata de ir a donde su Madre y su tía María Cleofás.

Que siguen socorriendo a la mujer que está volviendo de su desmayo,

mientras el hijo acaricia las manos heladas y las besa.

Pero la gente de Belén, con un respeto que está lleno de terror,..

Le ruega:

–      ¡Háblanos, Señor!

Eres realmente poderoso.

Eres, sin duda, Aquel de quien habló el hombre que pasó por aquí…

Anunciando al Mesías.

Jesús responde:

–      Hablaré por la noche cerca del aprisco de los pastores.

Ahora voy a confortar a la madre de Abel.

Y va hacia la mujer…

La cual, sentada en el regazo de María de Alfeo, vuelve cada vez más en sí.

Y mira al rostro amoroso  de María, que le sonríe.

Pero no comprende…

Hasta que baja su mirada y la fija en la cabeza morena de su hijo;

que está inclinado hacia sus manos temblorosas,

y pregunta:

–      ¿Yo también estoy muerta?

¿Esto es el Limbo?

La Virgen María,

responde:

–     No, mujer, es la Tierra.

Éste es tu hijo, salvado de la muerte.

Y este es Jesús, mi Hijo, el Salvador.

La primera reacción de la mujer es un movimiento lleno de humanidad:

reúne sus fuerzas y alarga su cuerpo hacia su hijo.

Le toma la cabeza que está inclinada…

Lo ve vivo y sano.

Y lo besa frenéticamente, llorando, riendo…

Recordando todos los nombres de la cuna, para expresarle su alegría.

Abel la acaricia diciéndole:

–      Sí, mamá, sí.

Pero ahora no me mires a mí, sino a Él.

A Él, que me ha salvado.

Bendice al Señor.

La mujer, aún demasiado débil para ponerse en pie o arrodillarse,

alarga sus manos, todavía temblorosas y sangrantes,

toma la mano de Jesús y la cubre de besos y lágrimas.

Jesús le pone la mano izquierda sobre la cabeza,

y le dice:

–      Sé feliz.

En paz.

Sé siempre buena.

Y tú también, Abel.

–      No, Señor mío.

Mi vida y la de mi hijo son tuyas, porque Tú las has salvado.

Deja que él vaya con los discípulos, como ya deseaba desde que estuvieron aquí.

Te lo doy con gran alegría,

Y te ruego que me permitas seguirle, para servirle a él y a los siervos de Dios.

–      ¿Y tu casa?

–      Señor, ¿Puede acaso uno que ha resucitado de la muerte?

La CONVERSIÓN, es la RESURRECCIÓN ESPIRITUAL

¿Seguir teniendo los mismos afectos que tenía antes de morir?!

Mirta ha resurgido por ti de la muerte y del infierno.

Si permanezco en esta ciudad, podría llegar a odiar a los que me han torturado en mi hijo,

y Tú sé que predicas el amor.

Deja, pues, que la pobre Mirta ame al Único que merece amor,

y a su misión y a sus siervos.

Ahora me siento todavía agotada, no podría seguirte;

pero, en cuanto pueda, permítemelo, Señor.

Te seguiré a ti y estaré con mi Abel…

-Seguirás a tu hijo y a mí con él.

Sé feliz.

Queda en paz ahora, con mi paz.

Adiós.

Y, mientras la mujer con la ayuda de su hijo y de algunos otros compasivos entra en su casa,

Jesús, con los pastores, los apóstoles, su Madre y María de Alfeo, sale del pueblo

y se dirige hacia el aprisco, situado al extremo de una calle,

que termina en los campos…

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232 EL HIJO DEL CARPINTERO


Sagrada Escritura Sinagoga de Nazaret

232 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

El sábado por la mañana, Jesús está en la sinagoga de Nazareth,

enseñando y diciendo:

“Éste es el apólogo de Abimelec.

Pues bien, voy a proponeros otro; no lejano ni referido a hechos lejanos;

sino cercano, presente.

LA PARÁBOLA DE LOS ANIMALES

Los animales pensaron en elegir a un rey.

Como eran astutos, pensaron elegir a uno del que no debiera temerse fuerza o ferocidad;

descartaron por tanto al león y a todos los otros felinos.

Dijeron que no querían a las rostradas águilas, ni a ninguna otra ave rapaz.

Desconfiaron del caballo, que podía llegarse hasta ellos con rapidez y ver sus acciones;

desconfiaron todavía más del burro, del que conocían la paciencia sí,

pero también los repentinos arranques de furia y las fuertes pezuñas.

Se horrorizaron ante la idea de tener por rey al mono, pues era demasiado inteligente y vengativo.

Con respecto a la serpiente, con la disculpa de que se había prestado a Satanás para seducir al hombre,

dijeron que no la querían como rey, a pesar de sus graciosos colores y la elegancia de sus movimientos;

en realidad no la quisieron porque conocían su silencioso paso majestuoso,

la fuerza de sus músculos y el terrible efecto de su veneno.

¿Elegir rey a un toro o a otro animal provisto de aguzados cuernos?

¡No hombre, no!

“Que el diablo también los tiene” dijeron;

pero en realidad pensaban: “Si nos rebelamos, un día nos extermina con sus cuernos”.

Eliminando a unos y eliminando a otros, he aquí que vieron a un corderito regordete y blanco,

que retozaba alegre por un prado verde, hocicando en la rechoncha mama materna.

No tenía cuernos; antes al contrario, unos ojos mansos como cielo de Abril.

Era manso y sencillo.

De todo estaba contento:

del agua de un pequeño riachuelo donde bebía hundiendo su morrillo rosado;

de las florecillas de variados sabores que satisfacían el ojo y el paladar;

de la tupida hierba, sobre la cual era bonito estar tumbado después de haber comido bien.

Y de las nubes, que parecían otros corderitos que correteasen por aquellos prados azules, allá arriba.

Y le invitaran a jugar, corriendo por el prado como ellas por el cielo.

Y sobre todo, de las caricias de su mamá, la cual todavía le consentía alguna sobria chupada,

lamiéndole mientras tanto, la blanca lana con su rosada lengua.

Y del aprisco, seguro y protegido del viento.

Y de la cama, bien esponjosa y fragante, en que le era dulce dormir junto a su madre.

“Es fácil contentarlo. Y no tiene ni armas ni veneno. Es ingenuo. Hagámoslo rey”.

Y lo hicieron rey.

Y se gloriaban de él, porque era hermoso y bueno.

Y porque lo admiraban los pueblos vecinos y lo amaban los súbditos por su paciente mansedumbre.

Pasó un tiempo.

El cordero se hizo carnero y dijo:

“Llega el momento de gobernar realmente.

Ahora tengo pleno conocimiento de mi misión.

La Voluntad de Dios, que permitió que fuera elegido re, me ha formado para esta misión…

Y me ha dado capacidad de reinar;

Justo es por tanto, que la ejercite en forma plena, incluso porque si no, sería desperdiciar los dones de Dios”.

Viendo pues a súbditos hacer cosas contrarias a la honestidad de las costumbres;

a la caridad, dulzura, lealtad, morigeración, obediencia, respeto, prudencia, etc.

levantó su voz para amonestar.

Pero he aquí que los súbditos se rieron de su balido sabio y dulce;

que no atemorizaba como el rugido de los felinos,

ni como el chillido de los buitres cuando se lanzan veloces sobre la presa,

ni como el silbido de la serpiente…

ni siquiera como los ladridos del perro que infunde temor.

El cordero ya carnero, no se limitó a balar;

fue donde los culpables para conducirlos de nuevo al cumplimiento del deber.

Ahora bien, la serpiente se le escurrió por entre las patas;

el águila se elevó en vuelo y lo dejó plantado;

los felinos, con una manotada, lo apartaron amenazándole:

“¿Ves lo que hay en esta mano afelpada que por ahora se limita a apartarte? Son garras”;

los caballos y todos los animales corredores en general, se pusieron a girar al galope alrededor de él, en plan de burla;

los robustos elefantes y otros paquidermos, con un golpe del morro, lo tiraron rebotándolo de un lado a otro.

Los monos, desde encima de los árboles, lo hicieron blanco de sus proyectiles.

El cordero ya carnero, acabó por inquietarse, y dijo:

“No quería usar ni mis cuernos ni mi fuerza; porque también yo tengo fuerza en este cuello,

tanto que será modelo para abatir obstáculos de guerra.

No quería usarla porque prefiero usar el amor y la persuasión.

Pero, dado que ante estas armas no os doblegáis, haré uso de la fuerza,

porque no quiero faltar a mi deber para con Dios y para con vosotros,

a pesar de que vosotros faltéis al vuestro para con Dios y para conmigo.

He sido establecido aquí por vosotros y Dios para guiaros a la Justicia y al Bien.

Y aquí quiero que Justicia y Bien es decir, Orden, reinen”.

Y castigó con los cuernos -ligeramente, porque era bueno,

a un perrito que seguía molestando a los que estaban a su lado.

Y luego, con su fortísimo cuello, echó abajo la puerta de la guarida donde un cerdo glotón y egoísta,

había almacenado provisiones en perjuicio de los demás.

Y tiró abajo también la mata de lianas que los jóvenes monos habían elegido para sus ilícitos amores.

“Este rey se ha hecho demasiado fuerte. Quiere realmente reinar y que vivamos una vida sabia.

Esto no nos agrada. Hay que destronarlo” dijeron.

Mas un mono joven y astuto aconsejó:

“Hagámoslo de forma que parezca que ha sido por un motivo justo;

si no, quedaremos mal ante otros pueblos y nos atraeremos la enemistad de Dios.

Vamos a espiar todo lo que hace el carnero, para poderlo acusar bajo apariencia de justicia”.

La serpiente dijo:

–      Me encargo de ello yo.

El mono agregó:

–     Y yo.

Una arrastrándose por entre la hierba y el otro desde las copas de los árboles,

no perdieron ni un momento de vista al cordero.

Y todas las noches, cuando él se retiraba para descansar de las fatigas de la misión…

Y meditaba en las medidas que debería tomar y en las palabras que tendría que usar,

para domar la rebelión y vencer los pecados de los súbditos,

entonces éstos, excepto alguno -raro- honesto y fiel;

se reunían para escuchar el relato de los dos espías y traidores, pues traidores eran también.

La serpiente decía a su rey: “Te sigo porque te amo, para defenderte en caso de que te agredieran”.

El mono decía a su rey: “¡Como te admiro! Quiero ayudarte.

Mira, desde aquí veo que más allá de este prado se está pecando. ¡Corre!”

Y luego decía a sus compañeros:

“Hoy también ha tomado parte en el banquete de algunos pecadores.

Ha simulado que iba allí para convertirlos, pero luego en realidad ha sido cómplice de sus orgías”.

Y la serpiente refería:

“Se ha alejado incluso allende los confines de su pueblo.

Y ha entablado conversación con mariposas, moscardones y babosas.

Es un infiel.

Trata con extranjeros impuros”.

Así hablaban a espaldas del inocente, creyendo que él lo ignorase.

Pero el espíritu del Señor, que lo había formado para su misión,

lo iluminaba también respecto a las conjuras de sus súbditos.

Habría podido huir indignado, maldiciéndolos.

Pero el cordero era manso y humilde de corazón.

Amaba: éste era su error.

Y cometía un error aún mayor:

El de perseverar en su misión, amando y perdonando, a costa de la vida, para cumplir la Voluntad de Dios.

¡Oh, qué errores éstos ante los hombres!

¡Imperdonables! Tanto que le procuraron la condena.

“Muera. Para liberarnos de su opresión”.

Y la serpiente se encargó de matarlo, porque siempre la traidora es la serpiente…

Éste es el otro apólogo.

¡Ahora te toca a ti entenderlo, pueblo de Nazareth!

¡Y Pueblo de Dios!

Yo, por el amor que me une a ti, te deseo al menos que no pases del grado de pueblo hostil.

El amor de la tierra a la que vine cuando era niño, en que crecí amándoos y siendo amado;

me hace deciros a todos vosotros:

“No seáis más que hostiles.

No hagáis que la historia diga: “De Nazaret vinieron su traidor y sus jueces inicuos”‘.

Adiós.

Juzgad con rectitud y quered con constancia:

Lo primero, todos vosotros;

segundo, aquellos de entre vosotros que no vivan disturbados por pensamientos deshonestos.

Me marcho…

La paz sea con vosotros.

Y Jesús, en medio de un silencio penoso,

quebrado sólo por dos o tres voces que lo aprueban…

Sale triste, cabizbajo, de la sinagoga de Nazareth.

Le siguen los apóstoles.

Al final de todos van los hijos de Alfeo y sus ojos no son ciertamente, ojos de manso cordero…

Miran severamente a la multitud hostil.

Y Judas Tadeo sin vacilaciones, se planta erguido ante su hermano Simón,

y le dice:

–     Creía que tenía un hermano más honesto y de carácter más fuerte.

Simón agacha la cabeza y calla.

Pero el otro hermano José, respaldado por otros de Nazaret,

le reclama:

–     ¡Deberías avergonzarte de ofender a tu hermano mayor!

Tadeo le responde con firmeza:

–     ¡NO!

Me avergüenzo de vosotros.

Y volviéndose hacia todos los nazaretanos,

Sentencia con severidad:

¡De todos vosotros!

Esta Nazareth no es simplemente una madrastra para el Mesías;

es una madrastra depravada.

¡Oíd mi profecía!:

Lloraréis tantas lágrimas como para alimentar una fuente;

pero no servirán para lavar de los libros de la Historia…

El verdadero nombre de esta ciudad y de vosotros.

¿Sabéis cuál es?: 

“ESTUPIDEZ”.

Adiós.

Santiago añade un saludo más amplio, pero igual recriminatorio…

Y augurando luz de sabiduría.

Y salen, junto con Alfeo de Sara y otros dos jóvenes;

que son los dos cuidadores de asnos que los acompañaron para ir al encuentro de Juana de Cusa,

cuando estaba moribunda  y Jesús prácticamente la resucitó…

La gente, que ha quedado confundida,

murmura:

–      ¡¡¿Pero de dónde le viene tanta sabiduría?!!

–     ¿Y de dónde los milagros que hace?

–     Porque hacerlos los hace.

–    Toda Palestina lo dice.

–    ¿No es el hijo de José el carpintero?

Todos le hemos visto hacer mesas y camas en el banco del artesano de Nazareth,.

Y arreglar ruedas, yuntas y cierres.

Ni siquiera fue a la escuela.

Su Madre fue su única maestra.

José de Alfeo, dice:

–      Eso también fue un escándalo.

Que nuestro padre criticó.

–     Pero también tus hermanos terminaron la escuela con María de José.

–     ¡Ya!

Mi padre fue débil ante su mujer… – responde José.

–     Entonces…

¿También el hermano de tu padre?

–      José también.

Y esto recrudece la polémica:

–    ¿¡Entonces no era hijo de José?!

–     ¿Pero es realmente el hijo del carpintero?

–     ¿Pero es que no lo ves?

–     Hay muchos que se parecen.

–     Creo que es uno que se hace pasar por él, pero no lo es.

–     ¿Y dónde está entonces Jesús de José?

–     ¿Pero tú crees que su Madre no lo va a conocer?

–    ¿Y los parientes?

–    Los parientes también estamos divididos.

–      Aquí están TODOS sus hermanos y hermanas.

–      Y todos ellos lo reconocen como pariente.

–      ¿No es verdad, vosotros dos?

Los dos mayores hijos de Alfeo asienten.

(Para entender esto, hay que CONOCER y comprender la cultura del Medio Oriente,

Y como se denomina la perentela...

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donde la educación patriarcal admite la poligamia y esto origina la herejía aprovechada por Satanás, 

para los ignorantes y analfabetos espirituales de Occidente) 

–     Entonces se ha vuelto loco…

–    O está endemoniado…

Porque lo que dice no puede provenir de un obrero.

–     Lo que habría que hacer es no escucharlo.

–    Su pretendida doctrina es delirio o posesión…

Y la polémica originada por la incredulidad, crece como una avalancha…

Mientras tanto….

Jesús está parado en la plaza esperando a Alfeo de Sara, que habla con un hombre.

Mientras espera, uno de los arrieros, que se había quedado cerca de la puerta de la sinagoga,

Y le dice las calumnias que allí se han dicho.

–     No te apenes por esto.

Un profeta, generalmente no recibe honor, ni de su patria ni de su casa.

El hombre es tan necio que cree que para ser profetas, es necesario casi estar fuera de la vida;.

Y los coterráneos y familiares, más que todos los demás,

conocen y recuerdan la humanidad de su paisano y pariente.

Pero la verdad triunfa siempre.

Adiós.

La paz sea contigo.

–     Gracias, Maestro.

Bendito seas por haber curado a mi madre.

–     Lo merecías, porque supiste creer.

Mi poder aquí es inoperante, porque aquí no hay fe.

Y volviéndose hacia los suyos,

Jesús agrega:

Vamos, amigos.

Mañana al |alba nos marchamos.

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227 DIOS Y HOMBRE VERDADERO


227 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

En la casa de Caná la fiesta por la venida de Jesús es poco menor que cuanto lo fue por las bodas del milagro.

Faltan los músicos, no están los invitados, la casa no está enguirnaldada de flores y ramos verdes;

no están las mesas para los muchos invitados, ni el maestresala junto a los aparadores.

y las hidrias colmadas de vino.

Pero todo queda ampliamente compensado por el amor…

Ofrecido ahora en su forma y medida justas.

O sea, no a un simple invitado y también un poco pariente, por parte de los familiares de Joaquín y ana;

porque al fin y al cabo es un hombre, con la estirpe principesca del Rey David. 

sino al Invitado Maestro, cuya verdadera Naturaleza Divina se conoce y reconoce…

Y cuya Palabra se venera como parte del Tabernáculo del Santo de los santos.

Por ello los corazones de Caná aman con la totalidad de sí mismos al Gran Amigo que se ha asomado vestido de lino,

a la entrada del huerto, entre el verde de la tierra y el rojo de la puesta de sol,

embelleciendo todas las cosas con su Presencia,

y comunicando su paz: no sólo a los corazones a los que dirige su saludo, sino incluso a las cosas.

Verdaderamente pareciera que se extiende un velo de paz solemne y beato;

doquiera que se dirijan sus ojos azules, refulgentes como zafiros centelleantes.

Pureza y paz manan de sus pupilas, como la sabiduría fluye de su boca y el amor de su corazón.

A los que lean estas páginas quizás les parecerá imposible cuanto digo.

¡Pero Jesús es Dios Encarnado por su Voluntad Trina!

En la Tierra el Amor de Jesús DOSIFICA nuestro calvario, Y ÉL ES EL CIRENEO que nos ayuda a recorrer el Camino…

Y todo lo que estamos compartiendo podrán verificarlo todas las almas víctimas, corredentoras y crucificadas; 

con el uso de los sentidos de su cuerpo espiritual palpitante de la Vida;

compartida por el Señor y Dador de Vida Único y Trino, que nos gobierna y nos Guía...

Pues bien, el propio lugar, que antes de la llegada de Jesús era un lugar corriente,

un lugar de ajetreo que excluye la paz, que se supone exenta de angustioso trajinar… 

Nada más llegar Él, se ennoblece y es como si se transformara..  

Y el propio trabajo adquiere un atractivo, una belleza y armonía ordenados, que se incluyen en la percepción completa; 

por los sentidos espirituales y corporales fusionados con el Amor de coparticipación; 

que nos vuelve “otros pequeños cristos y nos transforma deificándonos.

Y de esta manera con nuestra alma viva;

La fusión con Dios nos proporciona la felicidad embriagadora del Amor Divino…

nuestra mente adquiere una fusión tan maravillosa, que vuelve “real”

la presencia del pensamiento sobrenatural fundido con el trabajo manual.   

Los que ya tienen experiencia en el manejo de su cuerpo espiritual, entenderán mejor lo que digo.

No sé si me explico bien.  

El Espíritu Santo ES un Padre y un Amigo tan incomparable, mientras nos enseña con palabras de su Voz un tanto juvenil…

Con acciones portentosas que muestran con sencillez y admirable camaradería, los Secretos de la Creación…

Y es el PARÁCLITO TAN ADMIRABLE, 

El Maestro tan amoroso, tan cercano a nuestro corazón,

GÉNESIS 18…

¡Qué nunca nos damos cuenta cuándo empezamos a Tutearlo…!

Porque ÉL favorece esta cercanía que CRECE junto con el amor y la ADORACIÓN…

Pues también crece nuestra consciencia de que ÉL, ES QUIÉN ES…  

Y el capítulo 18 del Génesis, cobra una nueva vigencia y su actualidad,

¡Es más increíble y maravillosa!…

Pues Dios ya no es sólo un Amigo con el que podemos regatear intercediendo cómo lo hizo Abraham;

Dios es nuestro ABBA, nuestro Mentor, nuestro Refugio, nuestro Guía, nuestro Amor, nuestro TODO…

Nos sentimos tan seguros de nuestra IDENTIDAD…

QUE NO LE TENEMOS MIEDO A NADA….

¡Sólo a Pecar! 

Gracias Padre por cada marca y cada cicatríz que llevo en mi cuerpo y en mi alma, garantizando que la Lucha no ha sido fácil, pero Tú haz sido mi Fortaleza...

Y aprendemos a DEFENDERNOS Y A ATACAR en tal forma al Infierno Entero…. 

que su única preocupación se convierte, ¡En impedirnos ORAR  a costa de lo que sea!

Porque junto con Mamita María,

¡VERDADERAMENTE ATERRORIZAMOS A SATANÁS!  

Cuando estamos en Presencia de la Trinidad Sacrosanta, es difícil precisar su  apariencia física; 

porque su Personalidad es tan ARROLLADORA,

que nos impulsan a arrodillarnos y postrarnos automáticamente…

Aunque precisando una definición:

El Espíritu Santo, pareciera ser el más joven, alrededor de unos 28 años…   

Jesús con la edad de treinta años,

¡Y tiene el cabello largo bajo los hombros!

No como tratan de representarlo ahora; para que la humanidad lo olvide más fácilmente, 

Es parte de la Persecución, con todas sus tácticas de exterminio…  

El Padre Celestial, es como si fuera un hombre de unos treinta y ocho años,

¡Pero cuando ríe, parece más joven que el Espíritu Santo! 

Y ¡Es Tanta Y Tan MARAVILLOSA SU LUZ!…

Que pareciera que tiene los cabellos blancos…

¡Y por eso lo confunden con un anciano!

Pero eso está totalmente equivocado… 

¡Y los Tres son tan parecidos!…

Definitivamente necesitan conocerLos, para que precisen más esta descripción…

Jesús no se muestra desabrido nunca, ni siquiera en los momentos más desagradables por algún hecho que le haya sucedido.

Se le ve por el contrario, siempre majestuosamente digno y absolutamente regio.

Y comunica esta dignidad sobrenatural al lugar en que se mueve.

Jesús no se muestra nunca jocoso, riéndose a mandíbula batiente,

ni siquiera en los momentos de mayor alegría.   

Lo único que lo delata en este sentido, es el centelleo vibrante de sus ojos…

porque también pareciera reír su bellísima mirada.

Su sonrisa es inimitable.

Ningún pintor podrá jamás representarla.

Parece una luz que emanara de su corazón…

Luz radiante en las horas de mayor alegría por alguna alma que se redime o alguna otra que se acerca más a la perfección.

Es una sonrisa llena de dulzura, amorosa y plena de alegría, cuando aprueba las acciones espontáneas

de sus amigos o discípulos, porque goza de su presencia, de su compañía y su amor radiante así lo manifiesta. 

Una sonrisa llena de ternura y luminosa, cuando se inclina hacia los niños para escucharlos, adoctrinarlos o bendecirlos… 

Plena de compasión, de piedad, cuando observa alguna miseria de la carne o del espíritu…

Absolutamente divina cuando habla del Padre o de su Madre, del reino de los Cielos…

O mira y escucha a la Madre purísima.

Tampoco es quejumbroso, con expresión hipocondríaca o negatividad porque no es pesimista….  

Ni siquiera en los momentos más angustiosos o de mayor desconsuelo.

En medio de las torturas de la traición sufrida; en medio de las angustias del sudor de sangre;

en medio de los espasmos de la Pasión;

en medio del sufrimiento extremo que le ocasionan los pecadores; 

en medio del SUPLICIO que le causan los sacerdotes incrédulos, apóstatas y perversos...

Aunque la tristeza sumerja el fulgor dulcísimo de su maravillosa sonrisa;

no es suficiente para borrar esa paz que parece diadema de paradisíacas gemas,

fúlgida en su frente lisa y que ilumina con su luz toda la divina Persona.

De la misma forma, no puedo decir que lo haya visto alguna vez entregarse a alegrías desmedidas.

Aunque no es contrario a una franca carcajada si el caso lo requiere,

aún así vuelve enseguida a su majestuosa serenidad.

Y cuando ríe rejuvenece prodigiosamente hasta asumir un rostro de joven de veinte años…

Y el mundo parece también rejuvenecer por su hermosa risa, franca, sonora, entonada; llena de júbilo.

Igualmente, no puedo decir que lo haya visto hacer las cosas apresuradamente.

Sea que hable, sea que se mueva, en lo que sea que actúe, lo hace siempre con sosiego;

aunque nunca es lento ni actúa con desgana.

Sea porque siendo alto, puede dar pasos largos sin tener por ello que correr para recorrer mucho camino;

de la misma forma que puede alcanzar con facilidad objetos distantes, sin tener necesidad para ello de elevarse.

Lo cierto es que hasta en su modo de moverse es señorial y majestuoso.

¿Y la Voz?… 

Va a hacer dos años que lo oigo hablar.

Y no obstante, algunas veces casi pierdo el hilo de lo que dice, de tanto como me sumerjo en el estudio de su Voz.

Y el buen Jesús siempre paciente, repite lo que ha dicho y me mira con su sonrisa de Maestro bueno; 

para evitar que los dictados tengan mutilaciones debidas a mi alegría de escuchar su Voz,

deleitándome en ella y estudiando su tono y encanto.

Pero después de dos años, todavía no sé decir con exactitud qué tono tiene.

Excluyo en términos absolutos el tono de bajo, como también el de tenor ligero.

Pero me queda siempre la duda de si se trata de una potente voz de tenor…

O de la voz de un perfecto barítono de gama vocal amplísima.

Yo diría que es esto último, porque su Voz adquiere a veces notas broncíneas, casi apagadas de tan profundas como son;

especialmente cuando habla de tú a tú con un pecador, para restablecerlo en la Gracia.

O señala las desviaciones humanas a las turbas. 

Mientras que, cuando se trata de analizar y poner en el índice las cosas prohibidas…

Y descubrir las hipocresías, el bronce se hace más claro.

Y cuando impone la Verdad y su voluntad, se hace cortante como el impacto de un rayo.

Adquiere canto de lámina de oro golpeada con martillo de cristal, cuando se eleva para celebrar la Misericordia,

para exaltar las obras de Dios…

Y envuelve de amor este timbre cuando habla con su Madre o de su Madre. 

Verdaderamente esta Voz suya entonces queda envuelta en el AMOR, de Dios que es el Amor.

Amor reverencial de Hijo, vibrante de Admiración por la que lo engendró y lo ha guiado como ser humano entre sus creaturas. 

Amor de Dios ¡Jubiloso! cantando las alabanzas de su Obra Maestra, que lo proclama en TODA su Perfección…

Este tono, si bien menos marcado, es el que usa para hablar a sus predilectos, a los convertidos o a los niños.

Y no cansa nunca, ni siquiera en su más largo discurso; porque es una Voz que reviste y completa el pensamiento

y la palabra, poniendo de relieve su potencia o su dulzura, según las necesidades…

Y algunas veces me quedo con la pluma en la mano, escuchando…

Y reacciono cuando va ya demasiado adelantado y me es imposible alcanzarlo o aferrarlo…

Y ahí me quedo, hasta que el buen Jesús lo repite…

Como hace cuando me interrumpen, para enseñarme a soportar pacientemente las cosas o personas molestas. 

Yo en lo personal, fue hasta que conocí la ternura tan delicada, el amor tan embriagador,

la solicitud tan pronta para atendernos…

¡El finísimo sentido del humor y su risa tan maravillosa!… 

que me enamoré PERDIDAMENTE de Yeovhé, (Mi corazón canta tu Nombre)

El Altísimo SEÑOR DEL UNIVERSO…

Nuestro  Santísimo Padre Celestial;

Nuestro ABBA que es ¡Tan dulce y tan TREMENDO, al mismo tiempo!

Por eso el INFIERNO ENTERO, está temblando ante su JUSTICIA...

Porque piensan que autodestruirán a los nuevos sodomitas,

¡Y ellos sólo serán espectadores!…

Aunque espolean a la Humanidad a seguir pecando y, 

 ¡Hacerlo tan atrozmente,

¡Apuñalando el Corazón Divino!

Porque piensan erróneamente, que a ellos, ¡No los alcanzará!!…

Y todos los hijos de la Luz, apóstoles y profetas 

que estamos trabajando al abrigo de nuestra Madrecita santísima,,

podemos comprobar y atestiguamos todas las afirmaciones que hace María Valtorta en este post; 

¡El Amor de los Amores…!

porque cuando estamos trabajando y nos sustrae el arrobamiento que nos produce Dios y todo lo que es suyo;

Jesús con su incomparable sentido del humor y su benditísima paciencia, nos aterriza a lo que estemos haciendo;

cuando dice sonriendo dulcemente:  

“¿Ya podemos continuar o debo repetir lo que acabo de decirte?…”  

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191 PROFECÍA EN KERIOT


191 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

En el interior de la sinagoga de Keriot. En el mismo lugar en donde Saúl murió, después de haber visto la gloria futura del Mesías;

Jesús y  Judas; los dos más altos que sobresalen entre el grupo, ambos con el rostro resplandeciente.

Uno porque ama y el otro por la alegría de ver que su ciudad ha sido fiel al Maestro…

Y que se está rindiendo honor con pomposo homenaje, ya que están todas las personalidades de Keriot.

Luego más distantes de Jesús, apretujados como granos dentro de un saco, están los habitantes de la ciudad, que llenan completamente la sinagoga;

donde, a pesar de que estén abiertas las puertas, apenas se puede respirar.

Cierto es que queriendo rendir homenaje, queriendo oír al Maestro;

al final terminan creando todos una gran confusión y un barullo que no permite oír nada.

Jesús soporta y guarda silencio.

Los otros sin embargo, se inquietan, hacen aspavientos y gritan:

–    «¡Silencio!».

Pero el grito se pierde en el estrépito, como un grito lanzado en una playa en tempestad.

Judas no se anda por las ramas.

Se encarama en un alto escaño y traquetea las lámparas, que penden en forma de racimo:

El metal hueco retumba, las sutiles cadenas se entrechocan y suenan como instrumentos musicales.

La gente se calma.

Por fin se le puede escuchar a Jesús.

Dice al arquisinagogo:

–     Dame el décimo rollo de aquel estante

Se lo dan.

Lo desata y se lo pasa al arquisinagogo diciendo:

–     Lee el 4º capítulo de la historia, II° de los Macabeos.

El arquisinagogo, obediente, lee…

Así, ante el pensamiento de los presentes desfilan las vicisitudes de Onías, los errores de Jasón, las traiciones y los robos de Menelao.

Terminado el capítulo, el arquisinagogo mira a Jesús, que ha estado escuchando con atención.

Jesús hace un gesto para indicar que es suficiente,

y luego se dirige al pueblo:

–     En la ciudad de mi queridísimo discípulo no voy a pronunciar las palabras habituales de adoctrinamiento.

Nos quedaremos aquí unos días, pero quiero que sea él quien os las diga.

Quiero que empiece aquí el continuo contacto directo, entre los apóstoles y el pueblo.

Había sido decidido en la alta Galilea y allí tuvieron su primera, fugaz manifestación radiante;

pero la humildad de mis discípulos, hizo que ellos mismos se retirasen a un segundo plano, porque tenían miedo a no saber actuar y a usurpar mi puesto.

No, no; deben actuar…

Lo harán bien y ayudarán a su Maestro,a cubrir las necesidades de la gente.

Así que aquí, uniendo en un único amor las fronteras galileo-fenicias con las tierras de Judá, las más meridionales; 

las que lindan con las comarcas del sol y las arenas.

Allí comenzará la verdadera predicación apostólica.

El Maestro solo, ya no puede responder a las necesidades de la muchedumbre.

Además, conviene que los aguiluchos dejen el nido y emprendan sus primeros vuelos,

mientras está todavía con ellos el Sol…

Y Él con su ala fuerte los sostiene.

Por tanto Yo, durante estos días, seré su amigo y consuelo vuestro;

pero la palabra vendrá de ellos, que irán esparciendo la semilla que de Mí han recibido.

 No os adoctrinaré por tanto públicamente; de todas formas os voy a hacer entrega de algo que es un privilegio: 

Una profecía.

Os ruego que la recordéis cuando lleguen aquellos días;

cuando el evento más horrible que haya presenciado el género humano habrá oscurecido el sol…

Y en las tinieblas de los corazones, podrán ser arrastrados a cometer juicios erróneos.

No quiero que seáis inculpados, vosotros que desde el primer momento fuisteis buenos conmigo.

No quiero que el mundo vaya a decir que Keriot fue enemigo del Mesías.

Sería contra la caridad afirmar que por causa de un hijo o ciudadano malo, toda la familia o toda la ciudad sea anatema.

Yo soy justo y no quiero que os carguen culpas respecto a Mí, ni los que me odian ni los que me aman, espoleados por sus respectivos sentimientos.

Y así como os amo en tal forma que quiero defenderos de una acusación injusta; así también vosotros trataréis de amar a los inocentes.

Siempre. Cualesquiera que sean.

Cualquiera que sea el lazo que los una con los culpables.

Escuchad.

Llegará un día en que en Israel habrá delatores del tesoro y de la patria que, queriendo atraerse la amistad de los extranjeros;

hablarán mal del verdadero Sumo Sacerdote,

acusándolo de alianza con los enemigos de Israel y de malas acciones hacia los hijos de Dios.

Para conseguir esto, estarán dispuestos incluso a cometer delitos y a culpar de ellos al Inocente.

Y llegará también el momento en que en Israel,

más aún que en los tiempos de Onías, un hombre infame, tramando ser él el Pontífice;

FALSO CRISTO Y FALSA IGLESIA

se presentará a los poderosos de Israel y los corromperá con un oro, más infame aún de falaces palabras;

desfigurará la verdad de los hechos, no hablará contra las inmoralidades;

antes al contrario, persiguiendo sus indignos proyectos, se dedicará a corromper la moralidad,

para poder apoderarse más fácilmente de los corazones privados de la amistad con Dios:

Todo para conseguir lo que pretende.

Lo logrará, sin duda.

Tened en cuenta que, si bien los gimnasios del impío Jasón no están en el Monte Moria;

 sí que están en los corazones de quienes habitan en el monte…

Y éstos por obtener una franquicia, están dispuestos a vender algo que vale mucho más que un terreno, o sea, la misma conciencia…  

Los frutos del antiguo error se ven ahora:

Quien tiene ojos para ver, percibe lo que está sucediendo allí, donde debería haber caridad, pureza, justicia, bondad, religión santa y profunda…

La palabra de Dios RESUENA en el Tiempo y en la Eternidad…

Pues si ya son frutos que hacen temblar, los frutos de sus semillas serán además, objeto de maldición divina. 

Y así llegamos a la verdadera profecía.

En verdad os digo que el que, mediante un juego largo y astuto, se ha apoderado del puesto y ha usurpado la confianza; 

pondrá por dinero, en manos de los enemigos al Sumo Sacerdote, al verdadero Sacerdote; 

al cual, trampeado con protestas de afecto, señalado a sus verdugos con un acto de amor, lo matarán sin respeto a la justicia.

¿Qué acusaciones dirigirán contra Cristo – pues estoy hablando de Mí – para justificar el derecho a matarlo?

¿Cuál es la suerte reservada a los que cumplan este acto?

Un destino inmediato de horrenda justicia.

Un destino no individual sino colectivo para los cómplices del TRAIDOR,

menos inmediato, pero más terrible que el del hombre cuyo remordimiento conducirá a coronar su corazón de demonio con un último delito contra sí mismo.

En efecto, éste acabará en un momento, mientras que este último castigo será largo, tremendo.

Leed esto en la frase:

“y encendido de cólera ordenó que Andrónico fuera despojado de la púrpura

y ejecutado en el mismo lugar en que había cometido el delito contra Onías”.

DESTRUCCIÓN DE JERUSALÉN Y DIÁSPORA DEL PUEBLO JUDÍO...

Sí, en la casta sacerdotal el castigo alcanzará no sólo a los responsables directos sino también a sus hijos.

El destino de la masa cómplice, leedlo en ésta:

“La voz de esta sangre grita a mí desde la tierra. Así pues, maldito serás…”.

Dios la dirá para todo un pueblo que no sabrá tutelar el Don del Cielo.

Porque, si bien es cierto que Yo he venido para redimir,

¡Ay de aquellos de este pueblo, que como primicia de redención recibe mi Palabra, que en vez de redimidos resulten asesinos!

He terminado.

Tenedlo presente.

Cuando oigáis decir que soy un malhechor, replicad:

Crucificado entre malhechores, como un delincuente más…

“No. Ya lo dijo.

Se cumple lo establecido. Es la víctima sacrificada por los pecados del mundo”….

La sinagoga se vacía y todos hablan de la profecía y gesticulan por la estima de Jesús por Judas.

Los de Keriot están exaltados por el honor que les ha hecho el Mesías al elegir el lugar de un apóstol…

Y precisamente el apóstol de Keriot, para comienzo del magisterio apostólico. 

Y también por el regalo de la profecía.

A pesar de su triste contenido, es un gran honor haberla recibido y además con las palabras de amor que la han precedido…

En la sinagoga quedan solamente Jesús y el grupo de los apóstoles que luego pasan al jardincito que está entre la sinagoga y la casa del arquisinagogo.

Judas, que se ha sentado, llora.

Tadeo le dice: 

–     ¿Por qué lloras? No veo el motivo… 

Pedro confirma:  

–     Bueno, la verdad es que casi me pondría yo también a llorar.

¿Habéis oído? Ahora tenemos que hablar nosotros… 

Santiago de Zebedeo, queriendo animar, 

Agrega:

–     Bien, pero ya hemos empezado un poco en el monte.

Lo haremos cada vez mejor.

Tú y Juan enseguida os habéis mostrado capaces.

Andrés comenta:  

–     Lo peor es para mí…

Pero Dios me ayudará. ¿Verdad, Maestro?

Jesús, que estaba pasando unos rollos que se había traído,

se vuelve y dice:

–     ¿Qué decías?

–     Que Dios me ayudará cuando tenga que hablar. 

Trataré de repetir tus palabras lo mejor que pueda.

Pero mi hermano tiene miedo y Judas llora.

Jesús pregunta: 

–     ¿Estás llorando?

¿Por qué? 

–     Porque verdaderamente he pecado.

Andrés y Tomás lo pueden decir.

Yo he murmurado contra ti y Tú usas conmigo benevolencia llamándome “queridísimo discípulo” y queriendo que adoctrine aquí…

¡Cuánto amor!…

–     ¿No sabías que te quería?

–     Sí, pero…

Gracias, Maestro.

No volveré a murmurar pues verdaderamente yo soy tinieblas y Tú Luz…

En esto regresa el jefe de la sinagoga y lo invita a ir a su casa.

Mientras van, dice:

–     Estoy pensando en lo que has dicho.

Si no he entendido mal, en Keriot, de la misma forma que has encontrado a un hombre predilecto, nuestro Judas de Simón,

has profetizado que encontrarás también a un hombre infame. 

Me causa mucho dolor. 

Menos mal que Judas compensará por el otro…

Judas, que ya se ha tranquilizado, 

dice: 

–     Con todo mí ser mismo.

Jesús no dice nada, pero mira a sus interlocutores y abre los brazos en un gesto que quiere decir:

«Es así».

188 UN PERDÓN CONCEDIDO


188 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Están todos en un bosquecillo de las cercanías de Hebrón.

Conversan, sentados en círculo, mientras comen.

Judas, ahora que está seguro de que María irá a ver a su madre, ha vuelto a sus mejores disposiciones de espíritu…

Y trata de borrar con mil atenciones el recuerdo de sus malhumores, para con sus compañeros y las mujeres.

Debe haber ido él al pueblo para comprar.

Porque está contando que lo ha encontrado muy cambiado respecto al año anterior:

–    «La noticia de la predicación y milagros de Jesús ha llegado hasta aquí.

La gente ha empezado a recapacitar sobre muchas cosas.

¿Sabes, Maestro, que en esta zona hay una propiedad de Doras?

También la mujer de Cusa posee aquí por estos montes, unas tierras y un castillo propio, de su dote.

Se ve que un poco ella y otro poco los campesinos de Doras han preparado el terreno, porque debe haber aquí alguno de los de Esdrelón.

Doras ordenó que guarden silencio, pero ellos… ¡Yo creo que ni ante el tormento callarían!

Ha causado estupor la muerte del fariseo, ¿Sabes?

Así como la excelente salud de Juana, que vino aquí antes de la Pascua.

¡Ah, y también te ha sido útil el amante de Áglae. ¿Sabes que ella se escapó poco después de haber pasado nosotros por aquí?

Bueno pues él ha sido un demonio para con muchos inocentes, para vengarse.

Así que la gente al final ha pensado en ti como en un vengador de los oprimidos y desea tu presencia.

Quiero decir los mejores…  

Jesús responde: 

–     ¿Vengador de los oprimidos?

Sí, lo soy, pero sobrenaturalmente.

Ninguno de los que me ven con el cetro y la segur en la mano, como rey y justiciero según el espíritu de la tierra, juzga con acierto.

Sí, claro que he venido a liberar de las opresiones:

La del pecado – la más grave -, la de las enfermedades y el desconsuelo; como también de la ignorancia y del egoísmo.

Muchos aprenderán que no es justa la tiranía porque el destino lo haya colocado a uno arriba.

Y que más bien, se debe usar de las posiciones privilegiadas para elevar al que está abajo.  

Felipe dice con desconsuelo: 

–     Lázaro lo hace…

Y también Juana; pero son dos contra centenares…

–     Los ríos en el nacimiento, no tienen la anchura que presentan en el estuario.

Son unas gotas, un hilo de agua… Pero luego… hay ríos que en la desembocadura parecen mares.

María de Alfeo comenta: 

–     ¡El Nilo, ¿No?!

Tu Madre me contaba cosas de cuando fuisteis a Egipto.

Siempre me decía: “Créeme: es un mar, un mar verde-azul.

¡Verlo durante las crecidas es realmente un sueño!”.

Y me hablaba de las plantas que parecían nacer del agua y de esa abundancia de hierba que parecía nacer también del agua cuando se retiraba… 

–     Pues os digo que de la misma forma que el Nilo en su nacimiento, es un hilo de agua…

Y luego se transforma en un verdadero gigante, esto que ahora es sólo un hilito (Juana, Lázaro, Marta)

inclinado con amor y por amor hacia los más pequeños, llegará a ser una multitud:

¡Cuántos!, ¡Oh, cuántos! 

Jesús parece como si estuviera viendo a estos que serán misericordiosos para con sus hermanos...

Y sonríe, absorto en su visión.

Juan está junto a Judas, 

y le dice en corto… 

–    ¿¡Creerías que el arquisinagogo quería venir conmigo!?

Pero no se atrevió a tomar por sí solo la decisión:

¿Te acuerdas Juan, cómo nos rechazó el año pasado?

Juan responde:

–     Sí…

Pero vamos a decírselo al Maestro.

Le preguntan a Jesús,

y Él responde:   

–    Entraremos en Hebrón si desean mi Presencia.

Y si nos llaman, nos detendremos un corto tiempo…  

Si no, pasaremos sin detenernos.  

Así visitaremos también la casa de Juan el Bautista.

¿De quién es ahora?

Judas replica:

–     Creo que de quien quiere.

Samay se marchó y no ha vuelto.

Ha quitado el mobiliario y la servidumbre.

Los habitantes de la ciudad, para vengarse de sus vejaciones…

Han abierto una brecha en el muro de protección…

Y ahora la casa es de todos; al menos el jardín.

Cuando termina la comida se levantan, caminan hasta el poblado y se dirigen a la casa de Zacarías…

En la entrada un lugareño les dice que desde que Aglae se marchó, el herodiano abandonó la propiedad.

Y después Shiammay fue asesinado, por algún asunto de mujeres…

Bartolomé comenta: 

–     ¡Alguna trama podrida de la corte, sin duda!

Y algo masculla Natanael entre dientes.

La casa de Zacarías ahora es punto de reunión, para venerar a su Juan.

Cuando les falta poco para llegar, ven acercarse a un grupo compacto de gente de la ciudad.

Se acercan un poco vacilantes, curiosos y cohibidos.

Pero Jesús los saluda con una sonrisa, lo cual hace que se sientan más seguros.

El grupo entonces se divide, con lo cual deja ver al arquisinagogo irrespetuoso del año anterior. 

Jesús lo saluda prontamente: 

–     ¡Paz a ti! 

¿Nos permites detenernos en tu ciudad?

Vienen conmigo mis discípulos predilectos y las madres de algunos de ellos.  

El hombre está ruborizado…

–     Maestro…

¿Pero no nos guardas rencor, al menos a mí?

–     ¿Rencor?

¡No lo conozco, ni sé por qué motivo debería sentirlo

–     El año pasado fui violento contigo…

–     Fuiste violento con el Desconocido…

Creyéndote en el derecho de serlo.

Luego viste claro y te arrepentiste de lo que habías hecho.

Mira, son cosas pasadas…

Y de la misma forma que el arrepentimiento anula la culpa, el presente anula el pasado.

Ahora, para ti, Yo ya no soy el Desconocido.

¡Qué sentimientos tienes pues, respecto a Mí en este momento?

–     De respeto, Señor.

De… deseo de…

–     ¿Deseo? 

¿Qué quieres de Mí?

–     Quiero conocerte más de lo que te conozco.

–     ¿Cómo?

¿De qué forma?

–     A través de tu palabra y de tu obra. 

Nos ha llegado noticia de Tí, de tu doctrina y poder; se ha dicho incluso que contribuiste a la liberación de Juan…

Significa que no lo odiabas, que no tratabas de suplantar a nuestro Juan

Él mismo no ha negado que por Tí, volvió a ver el valle del santo Jordán.

Hemos ido a verlo y le hemos hablado de Tí.

Nos ha dicho:

“No sabéis lo que habéis rechazado.

Debería maldeciros, pero os perdono porque El me ha enseñado a perdonar y a ser manso.

No obstante, si no queréis ser anatemas ante el Señor y ante mí su siervo, amad al Mesías.

Y no dudéis.

Su testimonio es éste:

Espíritu de paz, amor perfecto, sabiduría que supera a cualquier otra, doctrina celestial;

mansedumbre absoluta, poder sobre todas las cosas, humildad total, castidad angelical.

No podréis equivocaros:

Cuando respiréis paz ante un hombre que se dice Mesías, cuando bebáis amor, el amor que emana de Él.   

Cuando paséis de vuestras tinieblas a la Luz, cuando veáis la redención de los pecadores y la curación de los cuerpos, decid:

` ¡Éste es verdaderamente el Cordero de Dios!'”.

Pues bien, nosotros sabemos que tus obras son las que dice nuestro Juan;

por tanto, perdónanos, ámanos, danos eso que el mundo espera de Tí.

–     Estoy aquí para esto.

Vengo de muy lejos para dar también a la ciudad de Juan

lo que ofrezco en todos los lugares en que se me recibe.

¿Qué deseáis de Mí?

Hablad.

–     Nosotros también tenemos enfermos y somos ignorantes.

Especialmente en lo que concierne al amor y a la bondad.

Juan, en su amor total a Dios, tiene mano férrea y palabra de fuego;

quiere doblegar a todos como un gigante comba un tallito de hierba.

Muchos se desaniman porque el hombre es más pecador que santo.

¡Es difícil ser santo!…

Se dice que Tú no sometes, sino que elevas; que no cauterizas, sino que aplicas bálsamos;

que no trituras, sino que acaricias.

Se sabe que eres paternal con los pecadores, que dominas las enfermedades, cualesquiera que sean;

sobre todo las del corazón.

Los rabíes ya no lo saben hacer.

–     Traedme a vuestros enfermos.

Luego reuníos en este jardín que fue elevado a templo por la Gracia que en él habitó…

Y que después quedó abandonado y fue profanado por el pecado.

Los hebronitas se esparcen en todas las direcciones, como golondrinas.

Se queda el arquisinagogo, que atraviesa con Jesús y sus discípulos la cerca del jardín;

para ir a la sombra de una vasta pérgola recubierta de una maraña de rosas y parras, que han crecido según su beneplácito.

Regresan pronto, trayendo a un paralítico recostado en una camilla, a una joven ciega, a un mudito…

Y a otros dos enfermos que vienen apoyándose en los que los acompañan.

–     Paz a ti. 

Es el saludo de Jesús a cada uno de los enfermos que se acerca.

Luego la dulce pregunta:

–    « ¿Qué deseáis que os haga?»

Seguido por el coro de lamentos de estos desdichados,

con que cada uno de ellos quiere narrar su propia historia.

Luego Jesús que estaba sentado, se levanta y va hacia el mudito.

Le moja los labios con su saliva y pronuncia la magnífica  palabra « ¡Ábrete!».

Repite la misma palabra mientras moja con su dedo húmedo de saliva los párpados sin abertura de la ciega.

Luego da la mano al paralítico y le dice: « ¡Levántate!».

Por último, impone las manos a los dos enfermos diciendo: « ¡Quedad sanos, en el nombre del Señor!».

Y el mudito, que antes sólo emitía gemidos, dice claramente: 

–     « ¡Mamá!».

La joven ciega, abre sus párpados y los cierra ante la luz…

Se protege con sus dedos del desconocido sol, llora, ríe y mira, apretando los párpados;

porque no está acostumbrada a la luz, a las plantas, a la tierra, a las personas, a Jesús especialmente.

El paralítico, con movimientos seguros, baja de las angarillas, que los compasivos hebronitas levantan ahora vacías; 

para que los que están lejos se den cuenta de que se ha cumplido el milagro.

Los dos enfermos lloran de alegría y se arrodillan ante su Salvador para venerarlo.

La muchedumbre prorrumpe en un frenético clamor de júbilo.

Tomás, que está al lado de Judas, lo mira tan fijamente y con una expresión tan clara,

que éste le responde:

–     He sido un estúpido, perdona.

Mientras los Hosananas para el Mesías, inundan el aire en Hebrón…  

185 UN EXORCISMO DIFERENTE


185 IMITAR A JESÚS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Empieza el ocaso.

Betsur se muestra en lo alto de su colina y por el camino de segundo orden que los peregrinos han tomado

para ir a la ciudad, aparecen los rebaños y los pastores que vienen rápidos a su encuentro.

Cuando Elías ve que en el grupo está también María, levanta los brazos con gesto de asombro y se queda así, sin atreverse a creer en lo que ve.  

María lo saluda: 

–     La paz sea contigo, Elías.

Sí, soy yo. Era una promesa y en Jerusalén no ha sido posible vernos…

Pero… no te preocupes, lo importante es que ahora nos vemos – dice dulcemente María.

Elías no sabe qué decir.

–    !Oh! ¡Madre! ¡Madre!…

A1 final encuentra las palabras

–     Ahora celebro mi Pascua.

Es igual… incluso mejor…

Sus compañeros pastores Leví y José,

confirman: 

–     ¡Claro que sí, Elías! 

–     Hemos hecho una buena venta y podemos matar un corderito.  

Elías suplica: 

–    Venid a nuestra pobre mesa… 

Jesús dice: 

–     Hoy estamos cansados.

Mañana. Escuchad: ¿Conocéis a una cierta Elisa, casada con Abraham de Samuel?

–     Sí.

Está en su casa de Betsur.

Pero Abraham ha muerto. Leer más →