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UN DESEO CONCEDIDO


LA HISTORIA DE FRAY DANIELE

LA GRACIA DE VIVIR EL PURGATORIO EN LA TIERRA:

EL TESTIMONIO DE UN ÍNTIMO AMIGO DEL PADRE PÍO

Fray Daniele pensaba que después de morir pasaría un tiempo en el Purgatorio.

Pero el Señor le llevó allí en vida para hacerle reflexionar, y luego su vida cambió en su regreso.

Esta es lo que ahora se llama una experiencia cercana a la muerte, donde la persona muere, es llevada al Cielo, se le muestran los pecados y regresa a la vida profundamente cambiada.

Sólo que Fray Daniele regresa a la Tierra con el propósito de hacer su Purgatorio en la Tierra.

La experiencia de Fray Daniele, compañero inseparable del P. Pío, nos hace saber que un momento en el Purgatorio es mucho tiempo.

Una hora en el Purgatorio parece una eternidad.

El relato está tomado del libro “Omagio a Fray Daniele”. 

EL TUMOR Y LA INTERVENCIÓN DEL PADRE PÍO

Este es el relato de Fray Daniele.

Inmediatamente después de la guerra, me encontraba en San Giovanni Rotondo, mi pueblo nativo, en el mismo convento del P. Pío.

Un poco tiempo después comencé con algunos dolores en el aparato digestivo y me fui a una consulta médica.
Y el médico me diagnosticó un mal incurable: un tumor.

Pensando ya en la muerte, fui a referírselo todo al Padre Pío, el que después de haberme escuchado, bruscamente me dijo:

–    “Opérate.”

Permanecí confuso y reaccionando le dije:

–    “Padre, no me vale la pena. El médico no me ha dado ninguna esperanza. Ahora sé que debo morir.”     

–     “No importa lo que te ha dicho el médico: opérate, pero en Roma en tal clínica y con tal profesor.”  

El Padre me dijo esto con tal fuerza y con tanta seguridad que le contesté:

–    “Si Padre, lo haré”.

Entonces él me miró con dulzura y, conmovido, añadió:

–    “No temas, yo estaré siempre contigo”

LA OPERACIÓN

A la mañana siguiente salí ya en viaje para Roma.

Y estando sentado en el tren advertí al lado mío una presencia misteriosa: era el Padre Pío que mantenía la promesa de estar conmigo.

Cuando llegué a Roma supe que la clínica era “Regina Elena”,  y que el profesor se llamaba Ricardo Moretti.

Hacia el atardecer ingresé en la clínica.

Parecía que todos me esperaban, como si alguien hubiera anunciado mi llegada.

Y me acogieron inmediatamente.

A las 7 de la mañana estaba ya en la sala de operaciones. Me prepararon la intervención.

A pesar de la anestesia, permanecí despierto y me encomendé al Señor con las mismas palabras que Él dirigía al Padre antes de morir:

“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.

Comenzaron los médicos la intervención y yo sentía todo lo que decían.  

Sufría dolores atroces, pero no me lamentaba al contrario, estaba contento de soportar tanto dolor que ofrecía a Jesús, ya que aquellos todos sufrimientos purificaban mi alma de mis pecados.

Un rato después me adormecí.

JUICIO Y CONDENA AL PURGATORIO

Cuando recobré la conciencia me dijeron que había estado tres días en coma antes de morir.

En ese período me presenté delante del Trono de Dios.

Veía a Dios pero no como juez severo, sino como Padre afectuoso y lleno de amor.

Entonces comprendí que el Señor había hecho todo por amor hacia mí, desde el primero al último instante de mi vida, amándome como si fuera la única criatura existente sobre la Tierra.

No obstante me di cuenta también de que no solamente no me había cambiado este inmenso amor divino, sino que lo había descuidado totalmente.

Fui condenado a dos / tres horas de Purgatorio.

¿Pero cómo? -me pregunté- ¿Solamente dos / tres horas?  Y después podré quedarme siempre próximo a Dios Eterno Amor?

Di un salto de alegría y me sentía como hijo predilecto.

La visión desapareció y me volví a encontrar en el Purgatorio.

Las dos / tres horas de Purgatorio fueron dadas sobre todo, por haber faltado al voto de pobreza, es decir, por haber conservado para mí unas pocas liras.

Con frecuencia me iba con la mochila en la espalda a pedir limosnas de puerta en puerta.

Hacía la compra todos los días para el convento. Todos me conocían y me querían bien.

Siempre que compraba alguna cosa me hacían descuentos.

Y aquellas pocas liras que recogía, en vez de entregárselas al superior, las conservaba para la correspondencia, para mis pequeñas necesidades y también para ayudar a los militares que llamaban a la puerta del convento. 

LAS TRES HORAS EN EL PURGATORIO

Eran unos dolores terribles que no sabía de dónde venían, pero se sentían intensamente.

En los sentidos con los cuales había ofendido más a Dios en este mundo: los ojos, la lengua… experimentaba mayor dolor y era una cosa increíble.

Porque allí abajo, en el Purgatorio, uno se siente como si tuviese cuerpo y conoce / reconoce a los demás como sucede en el mundo.

Mientras tanto, aunque no había pasado más que unos instantes con aquellas penas, me parecía ya que fuera una eternidad.

Lo que más hace sufrir en el Purgatorio no es tanto el Fuego -también muy intenso- sino aquel sentirse lejos de Dios.

Y lo que más aflige es haber tenido todos los medios a disposición para la salvación y no haber sabido aprovecharse de ellos.

Fue entonces cuando pensé ir a un hermano de mi convento para pedirle que rezara por mí que estaba en el Purgatorio.

Aquel hermano quedó maravillado porque sentía mi voz pero no me veía y me preguntó:

–        “¿Dónde estás, porque no te veo?”

Yo insistía y viendo que no tenía otro medio para llegar a él, porque mis brazos se cruzaban pero no llegaba.

Sólo entonces me di cuenta que estaba sin cuerpo.

Me contenté con insistirle para que rezase mucho por mí y me fuera del Purgatorio.

–       ¿Pero cómo? -me decía a mí mismo- ¿No debería estar solo dos / tres horas en el Purgatorio?

Y han transcurrido ya trescientos años. Por lo menos así me parecía.

De repente se me aparece la Bienaventurada Virgen María y le pedí insistentemente, le supliqué, diciéndole:

–     “¡Oh Santísima Virgen María, Madre de Dios, consígueme del Señor la gracia de volver a la tierra para vivir y trabajar solamente por amor de Dios!”.

Acudí también ante el P. Pío e igualmente le supliqué:

–       “Por tus atroces dolores, por tus benditas llagas, padre Pío, ruega por mí a Dios para que me libere de estas llamas y…

ME CONCEDA CONTINUAR EL PURGATORIO EN LA TIERRA”

Después no vi nada más, pero me di cuenta de que el Padre Pío hablaba a la Virgen.

Unos instantes después se me apareció nuevamente la Bienaventurada Virgen María: era Santa María de las Gracias, pero venía sin el Niño Jesús, inclinó la cabeza y me sonrió.

En aquel mismo momento volví a tomar posesión de mi cuerpo, abrí los ojos y extendí los brazos.

Después, con un movimiento brusco, me liberé de la sabana que me cubría.

Estaba contento, había recibido la gracia. La Santísima Virgen me había escuchado.

SU VUELTA A LA VIDA EN LA TIERRA

Inmediatamente después los que me velaban y rezaban, asustadísimos, se precipitaron fuera de la sala a buscar enfermeros y doctores.

En pocos minutos la clínica estaba abarrotada de gente.

Todos creían que yo era un fantasma y decidieron cerrar bien las puertas y desaparecer, por cierto temor a los espíritus.

A la mañana siguiente me levanté muy pronto y me senté en una butaca.

A pesar de que la puerta estaba cuidadosamente vigilada, algunos lograron entrar y me pidieron les explicara lo que me había sucedido.

Para tranquilizarles, les dije que estaba llegando el médico de guardia, al cual tenía que decir lo que me había pasado.

Corrientemente los médicos no llegaban antes de las diez, pero aquella mañana todavía no eran las siete y dije a los presentes:

–      “Mirad; el médico está llegando; ahora está aparcando el coche en tal puesto”.

Pero nadie me creía.

Y yo continuaba diciéndoles:

–     “Ahora está atravesando la carretera, lleva la chaqueta sobre el brazo y se pasa la mano por la cabeza como si estuviera preocupado, no sé que tendrá”…

Pero nadie daba crédito a mis palabras.

Entonces dije:

–     “Para que me creáis que no os miento, os confirmo que ahora el médico está subiendo en el ascensor y está para llamar a la puerta”.

Apenas había terminado de hablar, se abre la puerta y entró el médico quedando maravillados todos los presentes.

Con lágrimas en los ojos, el doctor dijo:

–      “Sí, ahora creo en Dios, creo en la Iglesia y creo en el Padre Pío…”.

Aquel médico que primero no creía o cuya fe era como agua de rosas, confesó que aquella noche no había logrado cerrar los ojos pensando en mi muerte, que él había comprobado, sin dar más explicaciones.

Dijo que a pesar del certificado de muerte que había escrito, había vuelto para cerciorarse qué era lo que había sucedido aquella noche que tantas pesadillas le había ocasionado.

Porque aquel muerto (que era yo) no era un muerto como los demás y, efectivamente, no se había equivocado.

DECIDIÓ VIVIR EL PURGATORIO EN LA TIERRA

Después de esta experiencia, Fray Daniele vivió verdaderamente el Purgatorio en esta tierra.

Purificándose a través de enfermedades, sufrimientos y dolores, conformándose siempre y en todo con la Voluntad de Dios.

Solamente recuerdo algunas intervenciones que sufrí: de próstata, coliscititis, aneurisma de la vena abdominal.

Otra intervención después de un accidente callejero cerca de Bolonia.

Prescindiendo ya de otros dolores no sólo físicos, sino también morales.

FRAY DANIELE

A la hermana Felicetta, que le preguntó cómo se sentía de salud, Fray Daniele le confió:

–     “Hermana mía, hace más de 40 años que no recuerdo que significa estar bien”.

Fray Daniele falleció el 6 de julio de 1994.

Mientras colocaban convenientemente sus restos mortales en la capilla de la Enfermería del Convento de los Hermanos Capuchinos, en San Giovanni Rotondo, se recitaba el Rosario en sufragio de su alma.

A algunos de los presentes les parecía que Fray Daniele moviera los labios, como para contestar al Ave María del Rosario”.

Después que el alma ya no estaba en el cuerpo de Fray Daniele, aun así, algunos de los presentes, veían como seguía orando al Señor.

“Y lo vieron más de uno.”

El cuerpo acostumbrado a tanta Oración, todavía permanecía como si estuviera bien vivo, aunque en ese mismo momento su alma ya gozaba de la Presencia de Dios.

Se había convertido en Instrumento de Oración, aun cuando su alma había quedado libre de aquel cuerpo bendecido por Dios.

La voz se difundió tan rápidamente, que el superior, Padre Livio de Matteo para quedar tranquilo, quiso cerciorarse de que no se trataba de una muerte aparente.

Por este motivo hizo venir de la Casa Alivio del Sufrimiento próxima, al doctor Nicolás Silvestri, ayudante de Medicina Legal y al doctor José Pasanella, asistente también de medicina Legal.

Los cuales hicieron un electrocardiograma a Fray Daniele y le tomaron la temperatura, por lo cual confirmaron definitivamente su muerte.

Se cuenta también en la historia que ha habido personas que poco antes de morir, tuvieron deseos de pecar, y acabaron en ruina perpetua.

Unos cuerpos se convierten en bendición y otros en maldición.

LOS ABISMOS DEL INFIERNO 2


Septiembre 1 de 2019 

Hijos míos, mi Paz esté con vosotros

Vuestro Paso por la Eternidad cada vez está más cerca. Cuando lleguéis, seréis juzgados por mi Tribunal Supremo y sabréis cuánto habéis amado y servido y cuánto habéis dejado de amar y servir.

Al llegar, os estará esperando vuestro Ángel de la Guarda, para llevaros al Salón de la Justicia. Mi Madre estará allí, intercediendo por vosotros en compañía de las almas bienaventuradas.

Después del Juicio mis Ángeles os llevarán al sitio que os corresponde, según sea vuestra sentencia.

Una pequeña minoría que se puede contar, irá al Cielo; la inmensa mayoría de la humanidad, irá al Purgatorio o al Infierno.

Mis hijos, una vez más os digo: Alimentaos lo más que podáis de mi Cuerpo y de mi Sangre, para que estéis fortalecidos espiritualmente y vuestra alma pueda resistir el Paso por la Eternidad.

El fuego purificador del Purgatorio, aguarda por la inmensa mayoría de mis hijos y el fuego ardiente del Infierno, aguarda por esta generación ingrata y pecadora.

Hijos míos, el Purgatorio es un lugar de purificación donde van las almas que no estuvieron en completa comunión de amor con Dios y sus hermanos en este mundo.

Está dividido en tres niveles:

Alto, medio y bajo y en cada nivel hay diferentes lugares de expiación.

El Purgatorio alto y medio, es un lugar de purificación de amor, donde las almas sufren por no estar en la Presencia de Dios.

El Primer Purgatorio es visitado por mi Madre y mis Ángeles y Ella, mi Madre, es la encargada de subir las almas al Cielo cuando ya han terminado su purificación.El Segundo Purgatorio, sólo es visitado por mi Amado Miguel.

El, es el Guardián de las almas y baja a este lugar para llevar almas al Primer Purgatorio; en su fiesta o cada vez que la Divina Voluntad de Dios, así lo disponga.

La Santa Intercesión de mi Madre en favor de las almas, hace que muchas suban al Cielo y otras sean libradas del Fuego Eterno.

El Tercer Purgatorio es un lugar de fuego abrasador, fuego de purificación que quema toda la maldad y el pecado.

Allí a las almas se les recuerda toda la maldad y el pecado que cometieron y toda la falta de amor que no tuvieron para con Dios y sus hermanos en este mundo.

Es un lugar de oscuridad y purificación, donde las almas luchan con los demonios que las hicieron caer y casi perder.

Al Tercer Purgatorio van las almas que en este mundo estuvieron apartadas de Dios y vivían en el pecado.

Pero había alguien que oraba por ellas o alcanzaron a pedir perdón antes de morir. O eran devotas de mi Madre y llevaban su escapulario,

O EL PODER DEL ROSARIO DE MI MADRE O DE MI MISERICORDIA

por las almas, les alcanzó para que no se perdieran eternamente.

Quiero deciros hijos míos, que las misas y obras de caridad que hagáis por estas almas del Tercer Purgatorio, sólo les servirán para fortalecerlas en su lucha espiritual.

Estas son las almas más necesitadas del Purgatorio, para que oréis muy especialmente por ellas. Estas almas necesitan mucha oración para poder purificarse y subir a la Gloria Eterna.

Hijos míos, el Cielo, el Purgatorio y el Infierno, son lugares espirituales donde van a parar las almas después del tránsito por este mundo.

Quiero aclararos esto: no son estados, SON LUGARES.

Así como ocupáis espacios en este mundo, así también lo es en la eternidad; con la diferencia de que los espacios son espirituales creados para albergar almas.

El Cielo es un lugar espiritual de Amor, Paz, Gozo y Plenitud, en compañía de Dios.

El Purgatorio es un lugar espiritual de purificación de amor o de fuego purificador.

El Infierno es un lugar espiritual de tormento y fuego que quema y no se extingue, donde van a parar las almas que se rebelaron contra Dios.

Os explico todo esto para que toméis conciencia y sepáis que en la Eternidad no hay estados sino lugares.

Hijos míos, si estáis en pecado mortal, os pido que recapacitéis, dejéis de pecar y cuanto antes volváis a Dios.

Os digo esto, porque si os sorprende mi Aviso en pecado mortal, vuestra alma irá a parar al Infierno y de allí, serán muy pocos los que regresen a este mundo.

Sólo regresarán los pecadores que se hayan arrepentido y quieran cambiar de vida; a esos se les dará la oportunidad de que al regresar retomen el camino de la salvación y se alejen definitivamente del pecado.

Los que no se arrepientan antes de mi Aviso morirán.

Recapacitad pues hijos rebeldes, porque el día de mi Aviso está llegando.

Vuestro Maestro, Jesús Sacramentado

Dad a conocer mis mensajes a toda la humanidad.

http://www.mensajesdelbuenpastorenoc.org/mensajesrecientes.html

  LOS TORMENTOS DEL INFIERNO

(Continuación…)

Luego vi hombres y mujeres que llevaban vendados los ojos y detrás de ellos iban muchos encadenados. Los demonios los insultaban, los golpeaban y los violaban.

Su tormento era muy cruel y pregunté:

–           ¿Quiénes son estos?

Y Jesús me respondió:

–           Son todos los brujos, hechiceros y adoradores del Mal, que se han dejado enceguecer por Satanás. A ellos les esperan los máximos tormentos, porque en la tierra vivieron más cerca de mi Gran Enemigo, que de Mí.

Y sufrirán inmensamente por haber servido en el Mal, libre y voluntariamente.

Los encadenados son todos aquellos que los consultan y todos aquellos que les mandaron hacer un maleficio de brujería. Es preferible que mataran cara a cara y no así…

Pues escrito está que mi Padre no salvará a esa raza. ¡Fuera de mi perros malditos, para ustedes no habrá fuego ni brazas para calentar el pan! (Isaías 47- 12).

En el Reino del Anticristo, son demasiados los satanistas consagrados completamente al Adversario. Oren, oren, porque hay muchos que todavía están vivos y que pueden arrepentirse…

También la multitud que les sigue y sufren tormentos, son los creyentes en horóscopos, invocadores de espíritus; los nigromantes, clarividentes y sus consultantes.

Su idolatría y su contubernio con Satanás, los hace merecedores del Fuego Eterno del Infierno.

Enseguida vi hombres y mujeres atados por cadenas en las manos. Cada uno tiraba por su lado, se derribaban y se caían entre sí.

Los demonios les decían: ¡Por tu culpa sufres!

Unos a otros se azuzaban: ¡Dénles más duro!

Yo pregunté:

–           ¿Quiénes son?

Jesús me dijo:

–           Son todos mis matrimonios que no viven en paz, ni se respetan obedeciendo mis Mandamientos. Viven profanando el Sacramento del Matrimonio y violando los juramentos que hicieron ante Mí.

Su sacrilegio convierte su unión en una maldición. Son dos fieras unidas por una misma cadena.

–           ¿Por qué van al infierno?

–           Besa mi mano.

Lo hice y Él me la colocó en los ojos.

Y vi cómo en esos hogares había insultos, celos, peleas y Satanás le gritaba a JESUS:

¡Mira como tengo a tus matrimonios! ¿De qué te sirvió santificarlos con el Sacramento?

¿Ves cómo están pecando? Y sólo por esto, cómo la primera pareja me pertenecen.  Pero ahora haré que pierdan la gloria… No permitiré que oren, ni que vayan a Misa. No se convertirán, porque no hay quién ore por ellos.

Y ninguno desea arrepentirse y cambiar. ¡Ahora se odian! Y yo haré que se aborrezcan siempre más.  Cuando se divorcien o yo consiga que se enamoren perdidamente de otros.

Con el Adulterio, estarán totalmente perdidos para Ti y ellos mismos me entregarán más almas. ¡Y NO! ¡No me los quitarás!

Y se reía a carcajadas…

Mientras JESUS lloraba.

A continuación vi hombres y mujeres atados por los pies que sufrían peor que los anteriores.

Y pregunté:

–           ¿Éstos quiénes son?

Y Jesús me contestó:

–           Son todos los que viven sin casarse o han cometido adulterio o fornicación.

–           ¿Por qué van al infierno?

Y Él me toco los ojos y vi que JESUS bendecía todas las uniones entre el hombre y la mujer cuando estaban íntimamente, como la primera pareja.

Pero cuando no estaban casados; era Satanás el que consumaba sus uniones, gozando a través de la posesión de sus cuerpos, glorificando la lujuria y golpeando al Señor JESUS.

El Señor me explicó:

–           Los adúlteros, son criminales y ladrones de la peor especie; pues además también perjudican destruyendo las vidas y asesinando las almas de los hijos inocentes.  

Ningún hogar puede cimentarse sobre la traición, el arma favorita de Satanás; ni edificarlo con la sangre y el dolor del prójimo.

Es un crimen pérfido sobre los inocentes, que invoca toda la Justicia divina sobre los trasgresores.

Mientras tanto yo seguía viendo como por medio de este pecado, Satanás le escupía la cara a JESUS diciendo:

–           Mira a tu criatura el hombre… Convertido por mí en una bestia aun peor que ella,

¿De qué te sirvió morir por ellos? Yo destruiré tu Sacramento que les permite unirse santamente y lo convertiré en el sacrilegio, que los sella con mi signo y los convierte en mi posesión absoluta.

Haré de cada lecho un fuego infernal envuelto en pasiones ilícitas… Pues a mí sí me escuchan, aunque yo no les ofrezco ningún reino de paz, sino de mucho dolor…

Y JESUS me dijo:

–           Mi sufrimiento para ellos ha sido inútil, por eso están en el Infierno.

Y entonces vi que uno de los castigos para ellos, es ver al hombre o mujer por el cual se condenaron en su pecho.Satanás les dio un cuchillo filoso, con el que ellos mismos se cortaban y sacaban pedazos de carne hasta llegar al corazón, diciendo con odio:

“¡Maldito, maldito, por tu culpa estoy aquí en este infierno! ¡Te quiero sacar de mi pecho para siempre, pero no puedo!

Luego encontramos hombres encadenados con hombres y mujeres encadenadas con mujeres. Atados por la cintura y que se balanceaban como animales salvajes, arrastrando una presa.

Pregunté:

–           Señor Jesús, ¿Estos quiénes son y porqué sufren?

El Señor Jesús me dijo:

–           Son toda clase de homosexuales y lesbianas, que libremente me rechazaron y no fueron capaces de ser castos ofreciéndome su vida y sus sacrificios.

Y pude ver cómo los demonios se revolcaban en el lecho poseyendo a estos pobres seres, deleitando su lujuria a través de ellos; aumentando sus pasiones sin llegar a ser saciados nunca.

Y también cómo los espíritus que los habían poseído, los atormentaron en sus partes nobles con las que pecaron…

Y de una forma cruelísima y horripilante, les atravesaban palos desde el ano hasta la boca y con  ellos les giraban como si fueran divertidos trofeos…

Yo pregunté:

–           ¿Qué es la presa?…

Y Él me contestó:

–           Son todos aquellos que se acostaron con ellos y usaron el sexo de manera perversa. Toda relación anal la condeno;  porque es contra natura…

Y también condeno a los que cometen crímenes de Odio, contra estos pobrecitos pecadores. No lo olviden nunca: Solamente Yo juzgo

Y EL QUE SE ATREVE A JUZGARLOS CONDENÁNDOLOS, SE CONVIERTE EN CÓMPLICE DEL MISMO PECADO…

Oren porque todavía hay muchos que están vivos y pueden salvarse, al arrepentirse.

La persona homosexual que me ofrezca su castidad a Mí y viva sin hacer pecar a nadie; yo le derramo mi infinita misericordia, porque los amo a todos infinitamente.

Para mí absoluto horror; después vi muchísimos hombres y mujeres con caras de animales, que sufrían espantosamente.

Y al lado de ellos, unos que llevaban unas como cintas de películas y unas hojas o revistas donde habían mujeres y hombres desnudos…

Que también eran atormentados atrozmente a manos de los demonios.

Y le pregunté al Señor:

–           ¿Quiénes son?  ¿También ellos van al infierno?

Jesús me contestó:

–           Sí. Van al infierno porque no se arrepienten. Los primeros son todos los que han tenido intimidad con los animales; rebajándose al nivel de la bestia y aún más que ella; porque si ella tuviese razonamiento, no lo haría.

Mi creación obedece las leyes que les he dado.

Solamente el hombre es un rebelde; instigado por la malicia del Rebelde.

Y todo aquel que hace del sexo una obsesión y una adicción; a través de películas, revistas, chistes grotescos, prostitución, palabras de mal sentido y llenas de obscenidad, aprendidas del Amo al que adoraron

Y  al que ahora pertenecen en cuerpo y alma, por toda la eternidad; son dignos del fuego eterno, con todos sus tormentos.

Pues han aprendido a hablar con la bajeza de Satanás y no el lenguaje del Cielo, viviendo la santidad y pureza de DIOS Uno y Trino.

Había muchos hombres y mujeres de diferentes edades que caminaban como ciegos golpeándose con todo.

Y un demonio estaba al pie de ellos, derribándolos una y otra vez.

Pregunté:

–           ¿Y estos quienes son Señor?

Y Él me dijo:

–           Son todos los borrachos, los alcohólicos y drogadictos; porque han destrozado el templo de Espíritu Santo, donde mora la Trinidad Santa: su propio cuerpo.

Y han hecho daño a sus semejantes, a sus familias, olvidándose del Primer Mandamiento: Amar a DIOS y al prójimo como a sí mismo. Estos no han aprendido ni siquiera a amarse a sí mismos.

Y al lado de ellos, iba una multitud de personas de diferentes edades, con los labios reventados y con humo en la nariz.

Pregunté:

–           ¿Y estos quiénes son?

Y ÉL me contestó:

–           Son los fumadores de toda clase de hierbas, drogas, cigarros o diversos vicios. Y van porque no han amado su propio cuerpo.

Y los que van con ellos, son los mercaderes de la muerte y todos los que se los ofrecieron incitándolos a pecar.

Yo les he dicho, que el que regala un vaso de agua, es digno de cielo eterno. Pero también quien ofrece o induce pecar a alguien, es digno del Fuego Eterno.

Todos lo que están aquí, rechazaron cambiar su vida y nadie oró por ellos, para librarlos de este castigo.

Continuamos caminando y encontramos a una gran muchedumbre de hombres y mujeres con vestuarios indecentes.

Y detrás de ellos, un gran número de hombres y mujeres.

Y pregunté:

–           ¿Por qué están en el Infierno y por qué los atormentan?

Jesús me contestó:

–           Porque usaron su cuerpo para corromper a su prójimo. Y los que se dejaron seducir, tampoco se arrepintieron.

Siguieron muchísimos hombres y mujeres de toda edad.

Hasta niños con las manos cortadas y algunos sin dedos.

Los demonios les clavaban con suma crueldad en todo el cuerpo, una especie de agujas largas y ardientes al rojo vivo, que los hacían lucir como alfileteros flameantes.  Y le pregunté:

–           ¿Quiénes son y porqué están en el infierno?

Y Él me dijo:

–           Son todos los tramposos, los ladrones, los estafadores, los que no pagan sus deudas; los que se dedicaron sólo al trabajo, los avarientos.

Todos los que en su corazón solo estaba el dios dinero y nunca dieron una limosna al pobre, ni ayudaron al más pequeño de sus hermanos.

Son todos aquellos que al final les tendré que decir: ‘¡Apártate de Mi maldito, vete al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles!

Pues tuve hambre y no me dieron de comer, sed y no me dieron de beber. Fui forastero y no me alojaron, desnudo y no me vistieron, enfermo y en la cárcel y no me visitaron. (Mateo 25.)

Todos los llamados a la caridad, los despreciaron con su corazón de piedra.

Enseguida vi familias y padres e hijos golpeándose. De sus bocas salieron llamas de fuego.

Y pregunté:

–           ¿Por qué vienen aquí y por qué los atormenta el demonio. Por qué escupen fuego?

Y Él me dijo:

–           Son los padres que no se hicieron amar y respetar con sus hijos. Y ellos los insultaron. Son los hijos altaneros y groseros con sus padres. Los que terminan maltratándolos y son profanadores del Cuarto Mandamiento.

–           ¿Y ellos por qué están aquí?

–           Al final cuando cada uno se presente ante el justo juez, si no fueron buenos; van a decir: ‘Maldito de mí por no haber respetado y amado a mis padres.’ Y por esa maldición van al infierno.

O van a decir: ‘Maldito soy por no obedecer y seguir la fe católica’ O ‘Malditos mis padres porque no me enseñaron a respetarlos y amarlos.’

Por esa maldición los padres van al infierno. Por eso los padres deben respetar y dar amor a sus hijos. Jamás tratarlos con insultos.

Y entonces vi que en esas casas, donde el padre y la madre, insultan a sus hijos; los demonios salen de sus bocas como gusanos o serpientes que se arrastran.

Y luego van y se meten a los hijos o al cónyuge que está lejos. Y hacen de todo para destruirlos y llenarlos de odio.

También vi que la única manera para acabar esos demonios en esas casas, es rezar el Santo Rosario.

Entonces el Señor me trasladó hasta un camino muy ancho y pavimentado.

Era muy hermoso y estaba muy adornado con fuentes de mucho artificio y grandes monumentos que no reconocí.

Allí vi hombres y mujeres de todas las edades, que llevaban la lengua afuera y un demonio, iba montado sobre sus hombros, metiéndoles su lengua en la boca de ellos.

Era una gran cantidad y le pregunte al Señor:

–           ¿Quiénes son Señor, y por qué traen ese demonio?

Y Jesús me dijo:

–           Son todos los chismosos, calumniadores, mentirosos; son todos aquellos incapaces de domar la lengua.

Que hicieron mal, pues está cargada de veneno mortal, como escrito está en mi apóstol Santiago “Sepan domar su lengua” El demonio que llevan es el demonio del chisme.

No se arrepintieron de su maldad y por eso recorren el Camino del Abismo hacia el infierno, donde los espera un terrible  castigo.

Luego encontramos hombres y mujeres que de sus bocas salían sapos y víboras.

Y Pregunté:

–           ¿Y estos quiénes son?

Jesús estaba muy triste y dijo:

–           Son todos los que pudieron enseñar mi fe y mi doctrina y no lo hicieron. Pero sí enseñaron cosas falsas basadas en teorías sin poderse comprobar.

Son los maestros, escritores, catequistas, sacerdotes y padres de familia. Todos los mentores y todo el que pudo enseñar la Fe en Mí y prefirieron destruir la fe de los demás.  

Toda persona que escandalice y destruya la fe de mis pequeños niños, es digno del Fuego del rigor de Dios; porque está escrito:

Hay del que enseñe otra palabra, hay del que escandalice a uno de estos pequeños; más le valiera amarrarse una piedra de moler al cuello y tirarse al mar.

Conociendo la Verdad, no se arrepintieron y su castigo es de los más tremendos.

A continuación encontramos gente de todas las clases sociales y de diversas edades, que arrojaban dinero al aire y alrededor de ellos; había muchas personas muriéndose de hambre…

Pregunté:

–           ¿Y estos quiénes son y porque van al infierno?

Y Jesús me dijo:

–           Son todos los que desperdician sus riquezas materiales en vanidades y lujos que alimentan la molicie.

Son los que compran cosas innecesarias; hacen fiestas para sus deleites, invitando únicamente a los que pueden corresponderles con algo equivalente  o superior y les retribuyen invitándoles a otras fiestas, donde honran su egolatría.  

Son todos los que desperdiciaron comprando demasiados manjares y exquisiteces y las dejan dañar en sus refrigeradores en vez de regalarlas.

Nunca hacen obras de misericordia, solo piensan en ellos mismos con una idolatría repugnante; mientras alrededor del mundo demasiados menesterosos se mueren de hambre.

Luego vi jóvenes que llevaban audífonos en sus oídos, conectados a un aparato digital. Caminaban como sonámbulos…

Por esos aparatos les entraban escorpiones, sapos y muerte.

Y pregunté:

–           ¿Quiénes son?

Y Jesús me contestó:

–           Son todos aquellos que escuchan música satánica:

rock, la música metálica y se han convertido en adoradores de Satanás que los lleva a la Muerte Eterna y les hace perder el sentido de la vida.

Son todos los que entran al culto satánico en las discotecas o en sus casas se encierran utilizando todas sus energías, en la tecnología maldita del Anticristo.

Para ellos la vida no tiene sentido, ni propósito; se vuelven perezosos y rebeldes. De esta manera la pobre juventud es arrastrada hacia el Abismo y ya no hay inocencia en los mayores de 4 años.

La maldita televisión y la música los han pervertido y su corazón enceguecido se aleja cada vez más de Mí. Satanás los está enseñando a ser impíos y blasfemos.

A continuación vi a una gran multitud de hombres y mujeres de toda clase, que caminaban de espalda y un demonio los arrastraba.

Al caminar tropezaban con otros y los hacían caer.

Pregunté:

–           ¿Señor, éstos quiénes son?

Y Él me dijo:

–           Son todos aquellos que me iban siguiendo por el Camino del Cielo; pero las dificultades, los tropiezos, el desaliento, los problemas con los mismos grupos; los hicieron que me abandonaran y hoy van camino al Infierno, arrastrando consigo a otros.

A todos estos les es difícil volver a Mí. Porque tienen un demonio que los detiene. Este demonio al final los entregará a Satanás y recibirán más honores por haber vencido y llevar como trofeo, a uno de los míos.

Nadie ha orado por ellos y  mi Corazón se hiere continuamente, por estos nuevos Judas que no quieren sufrir por Mí.

Enseguida vimos a hombres y mujeres de diferentes edades y clases; golpeándose el pecho con un cuchillo y luchando por quitar un espectro humano, que ellos sentían adheridos desde el pecho hasta sus ingles.

Al golpearse, sus heridas sangraban mucho, mientras que un demonio les gritaba:

¡Tú has sufrido mucho por culpa de él! ¡Dale más duro! ¡Dale más duro! ¡No le perdones! ¡No le perdones!

Entonces pregunté:

–           ¿Quiénes son éstos Señor y quienes son los que están en su pecho?

El Señor me explicó:

–           Son todos aquellos que nunca han perdonado la falta de sus hermanos, guardan rencores, odio, resentimiento, rencillas, pensando que fueron los únicos que sufrieron.

Las personas que llevan en el pecho, son sus supuestos enemigos. Y por eternidad de eternidades, los llevarán en el pecho como castigo.

Oren mucho, para que los que odian como ellos y todavía están ahora vivos en la Tierra; perdonen como Yo Perdono.

Porque si no perdonan las faltas de sus hermanos y deciden seguir adorando su rencor; mi Padre tampoco les perdonará.

Seguimos caminando y vi hombres y mujeres; jóvenes y niños de todas las clases; iban dando vueltas entre sí como perdidos y confusos…

Los demonios los cubrían con sus sombras mientras les repetían incesantemente:

¡No crean! ¡No crean! ¡No crean!

Y pregunté:

–           ¿Quiénes son?

Y Jesús me dijo:

–           Son todos aquellos, que pertenecen a mi iglesia o pertenecieron, pero que abandonaron los Sacramentos.

O si acuden no creen en ellos, ni en la gracia ni en el poder santificador a través de ellos; porque han despreciado al DIOS de la Verdad, por la mentira.

Quienes más sufrirán, son los que no creyeron en mi Real Presencia en la Sagrada Eucaristía, profanaron mi Iglesia con su presencia blasfema y se hicieron sacrílegos;

pues mi Carne es verdadera comida, mi Sangre es verdadera bebida y quien come mi Carne y bebe mi Sangre; permanece en Mí y yo le resucitaré el Último Día.

Oren mucho por ellos; porque algunos todavía están vivos y pueden convertirse.

Siguió una gran muchedumbre de hombres, jóvenes, mujeres y niños con edad de razón, que caminaban a tientas.

pisaban cualquier luz que los podía iluminar y los demonios les gritaban:

¡No crean! ¡No crean en la Luz! ¡No crean!

Y pregunté:

–           ¿Quiénes son?

Y el Señor Jesús me dijo:

–           Son todos aquellos, que han cometido pecados que no los han confesado: Por pena o porque no creen. O si lo confesaron, no lo hicieron con verdadero arrepentimiento. DIOS conoce el corazón de cada hombre.  

Oren mucho para que se conviertan, pues esos pecados los están arrastrando velozmente hacia el Abismo y Satanás los está esperando para regodearse en martirizarlos, hiriéndome a Mí.

Porque nadie que no confiese su pecado puede entrar en el reino de los cielos.

Entonces exclamé:

–           ¡Oh Señor JESUS, DIOS mío! Entonces ¿Quién puede salvarse?

Él me contestó:

–           Tú ven y sígueme. Ora con el Rosario de mi Madre Santísima.  Para DIOS nada es imposible…

Callé y seguimos caminando.

Encontramos miles, miles y miles que recorrían el fácil y atrayente camino del Infierno.

Ya no pregunté quienes eran ellos. Sólo iba pensando:

¡Misericordia DIOS mío! ¡Misericordia Señor!…

Y empecé a rezar la Coronilla de la Misericordia…

Él tampoco me dijo quiénes eran, ni cuál fue su pecado.

Eran de toda edad y de toda clase.

De una manera inexplicable, comprendí que eran de toda religión, fe y creencia.

Porque DIOS hace juicio sobre toda persona que venga a esta tierra, nazca donde nazca y crea en lo que crea.

Después de mucho caminar y continuar viendo más horrores,  JESUS me dijo:

–           Aquí termina el camino al Infierno.

Y se sentó sobre una piedra. 

Sus llagas sangraban, sus ropas eran rojas y estaba llorando.

Le pregunté:

–           ¿Qué tienes Señor y DIOS mío? ¿Por qué tus vestidos están rojos, si llegaste de blanco? ¿Por qué sangran tus heridas y por qué estás llorando?

Y ÉL me contestó:

–           Soy el Redentor porque cuando redimí al hombre, pagué por TODOS LOS PECADOS DEL MUNDO, incluidos los cometidos por el último hombre que tenga  vida sobre la tierra.

Pero no puedo violentar su libre albedrío. Lloro al saber que para todos ellos, Mi Infinito Sacrificio fue inútil y mi Sangre se derramó en vano.

Pues ellos no quisieron salvarse, me despreciaron. Mis ropas están rojas, empapadas por mi Sangre que he vertido en el dolor de sus pecados, por su salvación.

Y que ellos No quisieron  recibir; ya que Mi Perdón está dado por parte de mi Padre, pero ellos no Me aceptaron como su Salvador.

Y yo les he escrito: al que me reciba lo haré hijo de DIOS. ¡Oh hija mía, cuánto Dolor!  Diles a todos tus hermanos que me ayuden  a la salvación de los hombres y de las almas.

Nos abrazamos y lloramos juntos.

De pronto me encontré en mi habitación, abrazada fuertemente a Él.

El terror era espantoso, todo mi cuerpo temblaba.

Le dije:

–           Señor Jesús, tengo mucho miedo.

Él me colocó la mano sobre la cabeza y me dijo:

–           Esto que has visto no lo contarás hasta dentro de 6 meses; cuando te hayas repuesto completamente.

Luego te llevaré al Cielo y te mostraré el Camino de quienes van por él.

Oramos juntos…

Luego se despidió dejándome su Paz.

Lo vi partir, me volvió a mirar. Aun iba llorando…

Sus ropas estaban rojas y sus llagas sangraban.

Me dijo adiós con la mano y desapareció de mi vista.

N179 EL TRANSPORTE


00dios-PADREHijitos Míos, el anonadamiento os va abrir las puertas de par en par para recibir Mis Gracias, para recibir Virtudes, para recibir Mi Amor. El anonadamiento se da en el alma humilde, el alma que se sabe necesitada de Mí, vuestro Dios.

Ved la vida de los santos, el anonadamiento era parte de sus vidas. A pesar de las grandes Bendiciones con las que ellos contaban, con que Yo les había alimentado su alma; ellos aún así se sentían pequeños, miserables. El alma se sabe pecadora…

Y el alma se sabe NO merecedora de los regalos. Y ése anonadamiento Me enamora, Me hace derramarMe más sobre ésas almas, porque es la humildad la que está trabajando para purificar a ésa alma que tanto Me ama.

Mis pequeños, por más que recibáis, por más que estéis al frente de vuestros hermanos con grandes dones, NUNCA crezcáis en soberbia; porque en ése momento vuestras Bendiciones, Gracias, dones, virtudes, se irán a los suelos; los perderéis.

soberbia

   Yo NO puedo trabajar en las almas soberbias; porque ésas almas se sienten que se merecen todo y por otro lado, NO se vuelven servidores, se sienten grandes antes sus hermanos.

Tened cuidado Mis pequeños, necesita de mucho cuidado el alma que recibe Mis Dones. Tiene que estar muy atenta a la Humildad y al Anonadamiento que da ésa humildad. Manteneos así, para que Yo Me siga enamorando de vuestra alma y podáis seguir recibiendo Mis grandes Bendiciones.

 Y seáis ése ejemplo que necesitan tanto vuestros hermanos en éstos tiempos, en los cuáles el Hedonismo ya es parte de la vida del hombre. Se sienten grandes, aún siendo miserables.
Porque es la Caridad la que os hace grandes. Cuando vivís en la caridad, haciendo el bien a vuestros hermanos, es cuando realmente vosotros os volvéis verdaderos Cristos.

NO os imagináis Mis pequeños, cuánta necesidad espiritual tiene ahorita el Mundo. NO os imagináis Mis pequeños, aún aquéllos que os rodean cuánto necesitan de Mí, cuánto necesitan de un cambio imperioso en su vida espiritual.

Cuántos de vuestros hermanos están vacíos. Viven la vida, pero NO tienen ningún respaldo espiritual, porque NO se la dieron sus padres.

Por eso os pido Mis pequeños, que cuando se acerquen a vosotros vuestros hermanos, NO importando quiénes sean, NO rechacéis a nadie, os lo pido. TODOS, todos necesitáis de ése crecimiento espiritual, de ése apoyo espiritual, de ésa vida espiritual, que solamente puede venir de Mí y que alimenta a las almas.

Posiblemente vendrán a vosotros hermanos vuestros que NO pertenecen a la Religión que os dejó Mi Hijo, a la doctrina Verdadera del Cristianismo.

Mis pequeños la necesidad espiritual existe en todos los seres sobre la Tierra, todos vuestros hermanos tienen un alma que necesita ser alimentada. Algunos se han alimentado bien y crecen bien en lo físico y en lo espiritual.

Otros se han alimentado mal, espiritualmente hablando y ésa mala alimentación espiritual también les afecta en lo físico.

El hombre NO se siente seguro, se siente vacío. NO puede caminar con pasos seguros en el Mundo, porque le falta el soporte espiritual.

El Demonio, Satanás, siempre estará atacando a las almas, ya lo sabéis. Y lo primero que os crea es MIEDO. Temor a vuestro alrededor, temor a vuestros hermanos, temor a cosas  os puedan suceder.

Os hace inseguros porque NO tenéis ése soporte en Mí que da el Amor, la Fe, la confianza verdadera de saberse protegidos por un Dios, por un Padre que solamente está buscando vuestro bien.

Dad pues a las almas la seguridad de que tienen un Padre que todo lo posee y que todo lo dona a las almas que lo buscan.

Llevadlos hacia ésa Fe Verdadera, hacia ése crecimiento en vida; para que puedan caminar por el mundo seguros de estar haciendo el bien y sobre todo, seguros de que tienen un Padre que vela por ellos y deben transmitir ellos las Verdades de Mi Hijo.

Dadles amor, porque todas las almas se alimentan de amor. Llevadlos a ésa seguridad fraterna, hacedles saber que sois Familia, que si ellos son los hijos pródigos, tienen en vosotros ése apoyo que los puede regresar nuevamente a la Casa, a la Casa Fraterna y luego, a la Casa Paterna.

No despreciéis a nadie, Mis pequeños. Porque como os dijo Mi Hijo: en cada uno de ellos, aún en el más necesitado, deberéis ver el Rostro de Mi Hijo.

NO importa lo que necesiten DADLES, dadles Mis pequeños. Y así seréis ejemplo de una verdadera caridad en vuestro  corazón.
Por eso os quiero hacer un llamado hacia el respeto por las cosas consagradas, hacia las cosas Divinas, hacia todo lo que es Mío o viene de Mí.

Porque se os enseña durante vuestra vida a comportaros de acuerdo al lugar en donde estéis. En la escuela cuando sois pequeñitos, se os dice lo que debéis hacer y lo que NO debéis hacer y cuándo lo debéis hacer. Crecéis y empezáis a ir a reuniones fiestas de niños, luego fiestas de adolescentes y más tarde de adultos.

Se os va enseñando o vais aprendiendo, a veces con dolor o con vergüenzas lo que debéis hacer y lo que NO debéis hacer en cada situación de vuestra vida y cómo comportaros ante vuestros hermanos.

Yo os quiero pedir de todo Corazón, que aprendáis a respetar lo que es Mío. Ya sean artículos religiosos, venerarlos con todo vuestro corazón y con todo vuestro amor. En la estancia en Mi Casa la Iglesia, también deberéis comportaros con todo respeto, es Mi Casa. Si alguien va a vuestra casa aprende a respetar lo que tenéis, NO tocan cosas si NO se les permite.

Aquí mismo en Mi Casa Mis pequeños, debéis aprender a respetar Mis Leyes, las reglas que la misma Iglesia os da. Pero sobre todo, Mi Presencia Real, Viva entre vosotros. Estáis Conmigo en Mi Hogar, en Mi Casa de la Tierra y debéis comportaros a la altura.

Si venís a Mí a Mi Casa; debéis entrar en contacto íntimamente Conmigo, a eso venís, ¿O NO?

 Venís a visitarMe,  venís a buscarMe, Yo estoy Presente, vuestra Fe os lo dice, vuestro corazón recibe Mi Llamado, estáis Conmigo. Entonces por favor, entrad en vuestro corazón para que Me halléis ahí y podaMos compartir en ése diálogo Santo, entre vuestro Dios y el alma.

PedidMe, habladMe, compartidMe, llorad, Yo os escucharé. Tened el Respeto a Mi Presencia entre vosotros en la Sagrada Eucaristía. RecibidMe con todo el respeto y el amor debidos. Orad íntimamente, acompañadMe, escuchadMe… Yo también tengo necesidad del hombre.

 Necesito de vosotros, para que todo se vaya haciendo de acuerdo a Mi Voluntad en la Tierra. Vosotros sois Mis instrumentos, necesitáis la dirección de alguien que sabe, de la Sabiduría que Soy Yo.

Vosotros sois instrumentos de acción, Yo os pido tantas y tantas cosas, para que vayáis reformando a éste Mundo que tanto necesita.

Debéis aprender a entrar en vuestro corazón para escuchar Mi Voz, para escuchar Mis Mociones, para que vosotros podáis hacer lo que os pido y Mi Agradecimiento NO se dejará esperar, tendréis Bendiciones abundantes.

Pero os pido nuevamente Respetad. Respetad Mi recinto Santo, la Iglesia y haced que vuestros hermanos, vuestros hijos, vuestras amistades o aún los que NO creen, también RESPETEN como se respeta vuestro hogar.
El ganar la santidad es un trabajo diario, es un trabajo de todo momento, es un trabajo de cada segundo de vuestra vida.

Habéis sido llamados a la santidad y esto quiere decir: la perfección de espíritu.

Mis pequeños, la santidad os va a traer grandes bendiciones a vuestra vida y NO es necesario que lleguéis a la santidad para empezar a gozar de las Bendiciones que Yo le doy a las almas santas. En el trayecto hacia ésa santidad, EMPEZARÉIS a gozar de Mis Bendiciones, porque para ello el alma se va esforzando…

El alma va limitando todo aquello que pueda impedir el ganar ésta santidad. Y en ése anonadamiento, en ésta Negación a uno mismo, en ésa lucha contra todos los vicios y buscando la Virtud, la Verdad y el Amor, el alma Sufre…

Pero Yo la voy levantando, Yo le voy dando alimento. Yo le voy dando aliento para que siga adelante y va recibiendo Mis Bendiciones y Mis regalos espirituales. Y ésa alma al sentirlos, se va sintiendo apoyada y sigue adelante.

Mis pequeños, es necesario que sepáis que el Enemigo siempre os va a estar acechando para que NO alcancéis la santidad. Sobre todo cuando ya os impusisteis ése deseo en vuestro corazón, él tratará más fuerte de alejaros de la perfección, que es la santidad misma.

Luchad pues contra sus ataques. NO desfallezcáis, aunque caigáis y creáis que perdisteis lo que habíais ganado. NO será así, Mis pequeños. Satanás siempre tratará de haceros ver así… Que aunque luchasteis, caísteis. Pero el hombre es así Mis pequeños, cae en todo momento…

Satanás se Burla: Te hice caer’… Aunque nos sintamos el trapo más sucio y miserable, NO IMPORTA QUE LO HAGAMOS LLORANDO… Debemos responder: ¡Lárgate de Aquí! Él es Bueno y Justo y ME PERDONARÁ… Porque sabe lo que hay en mi corazón…

Pero el valor del santo es LEVANTARSE, seguir luchando, dejar la vida pasada, alimentarse de las caídas. Alimentarse de las derrotas, para NO volver a caer en lo mismo y que ellas sirvan como escalón para subir a un grado más de espiritualidad y de perfección.

Recordad que siempre Me tendréis a Mí, NO desfallezcáis. Os espero en la perfección Mis pequeños, que os llevará al Reino de los Cielos.
La sencillez es un fruto de la Humildad. Mis pequeños, aprended de Mi Hijo que siendo Dios, se mostró siempre sencillo ante todos los seres humanos con los que trató. Igual atendía al rico y poderoso; que al pobre, al desamparado, al enfermo, al desvalido.

CON TODOS tuvo ésa Caridad, respeto, Amor. Escuchaba con paciencia sus necesidades, sus ruegos. A todos atendía cuando se acercaban a Él así, humildes y necesitados.

Él, SIENDO DIOS, pudo haberse comportado de una manera altanera, orgullosa… Pero es precisamente la virtud, la humildad, lo que os lleva a vivir así y Mi Hijo siendo Dios os enseñó ésa necesidad que deben de tener las almas; la de vivir sencillos y sobre todo, sirviendo a sus hermanos.

Mis pequeños, Yo voy llenando a las almas de Gracia, de Bendiciones, de virtudes. Pero muchos caen, se empiezan a sentir mejores que sus hermanos, se vuelven intratables, casi como vosotros decís: se suben a su trono y esperan ser servidos por los que están a su alrededor.

Ése es el Error del poderoso, del rico, del famoso. La sencillez ya NO vive en su corazón. YA NO hay humildad, ya se sienten más que los demás y recordad lo que os dijo Mi Hijo: “que aquél que ha recibido más, se le pedirá más y debe ser servidor de los demás”, porque NO tienen lo que él ya ha recibido.

A vosotros mismos os caen mal aquéllos que se sienten grandes. Se vuelven groseros, se vuelven intratables. NO seáis así Mis pequeños, manteneos en la sencillez, que podáis tener ése trato agradable, trato amoroso. Tener la paciencia de escuchar a vuestros hermanos en sus necesidades y amadles…

Que NO se vea en vosotros como obligación el escucharles y de tratarles, sino que sea realmente amor por ayudarles; porque en ése momento sois Intercesores ante Mí y las Bendiciones que reciban vuestros hermanos, pasarán por vosotros.

Y un alma Soberbia NO PUEDE SER TRASMISORA de Mis Bendiciones, recordadlo.
Os obsesionáis con las cosas, les dais demasiada importancia a lo que tenéis, a lo que buscáis, a lo que hacéis y todo para el Mundo. Entended, Mis pequeños que el Mundo NO os va a recompensar como Yo os recompenso.

Si vosotros cultiváis la tierra, ciertamente la Tierra os va a recompensar porque la tratasteis bien. Si criáis animales para la alimentación y los cuidáis, también ellos responderán y tendréis alimento. Pero desgraciadamente, la gran mayoría de vosotros solamente os obsesionáis con el TENER…

Solamente queréis tener más de lo que os gusta y ésa obsesión solamente os lleva a vivir una vida enfermiza, vana, estéril, que NO os va a llevar a nada bueno. Os quita la paz y sobre todo os quita Mi Tiempo.

El Tiempo que Yo os he dado para servirMe, para trabajar para Mi Reino y para destruir el Mal.

Os obsesionáis con cosas, con personas. Os llenáis de pertenencias, aún con riquezas.  Y todo eso como os digo, os quitan la paz, solamente pensáis en ello. ¿Cuánto tiempo os van a durar y qué vais a hacer con lo que tenéis?

¿Cuántas veces os tengo que repetir Mis pequeños, que todo eso que tenéis del Mundo es vano y Aquí se quedará?

¿Por qué NO entendéis el pasaje de la Escritura en donde Yo le pedía al pueblo judío cuando estaban en el Desierto, que recogieran el maná solamente para ése día junto con las codornices que pasaban a través de él? Debéis pensar solamente para lo del día, que Yo proveeré.

 ]NO CONFÍAIS en Mi Providencia! ¡Atesoráis, guardáis en exceso y se echa a perder!

Entended que Yo, vuestro Padre y vuestro Dios estaré dándoos lo necesario para que vuestro cuerpo pueda estar sano porque así Me interesa, que esté sano. Para que vuestra alma pueda ir a donde Yo os pida. El cuerpo y sus necesidades están Conmigo…

Éste es solamente TRANSPORTE.

El transporte tiene que estar correcto, en buen estado. Para que él lleve lo más importante que poseéis, que es vuestra alma…

Y vuestra alma es la que lleva la misión que os hará grandes en el Reino de los Cielos.

Dais mucho tiempo a las cosas del mundo, al cuidado de vuestro cuerpo, a adornar vuestro alrededor y no le dais el tiempo suficiente ni la importancia necesaria a vuestra alma, que es la que se presentará ante Mí, al fin de vuestra existencia.

Deteneos aquí, Mis pequeños e imaginad que ya estáis ante Mí, ¿cómo está el estado de vuestra alma?, ¿qué Me podríais traer ya en éste momento?, ¿podríais estar orgullosos de traerMe cosas buenas con las cuales hacerMe feliz a Mí, vuestro Dios?

No Me presentéis vuestros bienes materiales, porque Yo Soy el Dueño de ellos. PresentadMe los bienes de vuestra alma, porque éstos son vuestros méritos. 

Eso es lo que Yo quiero, Mis pequeños, ver vuestros méritos, vuestro trabajo, lo que luchasteis para hacerMe feliz a Mí, a vuestro Dios y así Yo os pueda premiar.

Entended bien la lección, Mis pequeños, se os ha dado mucho, se os ha tratado de dar el conocimiento necesario para que caminéis de acuerdo a Mi Voluntad y no la vuestra, pero os seguís llenando de banalidades del mundo.

Nuevamente os pido, detened ya vuestro paso y haced ése recuento de vuestra vida, ¿Cómo está vuestra alma para presentarse ante Mí?

Y por eso os pregunto ¿Quiénes son realmente los triunfadores?

Y Yo os respondo, son todos aquellos que quieren triunfar en algo. Se imponen metas y hacen todo un plan de trabajo, un plan de vida para lograr ésa meta.

Ciertamente se sacrifica uno mucho para alcanzar ésa meta. Hay que trabajar, sufrir, dejar otras cosas para llegar a alcanzar ésa meta que uno se ha impuesto.

Pongamos por ejemplo, al que quiere ganar un maratón. Son muchas horas de trabajo, se tiene que levantar muy temprano. Correr, quizá varias horas al día, llevar una alimentación sana y desechar aquello que pueda ser grato al paladar, pero que NO ayuda.

Norma su vida de acuerdo a lo que necesitará. Tendrá sus horas de sueño necesarias para que se recupere el cuerpo… Dejar quizá fiestas, reuniones a las que quisiera atender; pero de acuerdo a las metas que se forjaron, tiene que hacerlas a un lado.

TODO, todo lo que penséis vosotros que pueda ser una meta en vuestra vida que sea buena, que queráis alcanzar; deberá llevar atrás trabajo y sacrificio.

Pero cuando llegáis al final de vuestra meta y alcanzáis el triunfo; todo ése trabajo, todo lo que desechasteis, que os gustaba, pero que no os iba a ayudar, realmente no lo extrañáis, porque adquiristeis, ganasteis lo que queríais, la corona del triunfo.

Si esto hacéis, Mis pequeños, para alcanzar premios humanos y lucháis por ellos, Yo os estoy dando el premio más grande que un alma pueda desear, el Reino de los Cielos.

Ciertamente se os habla de ello desde que sois pequeñitos y tanto se os ha dicho a lo largo de vuestra vida, que ya quizá ya NO le deis la importancia debida.

Pero Mis pequeños, os puedo asegurar que el Reino de los Cielos, sus riquezas, el gusto que obtendréis por alcanzarlo, es inconmensurable. NO os imagináis siquiera lo que es éste premio.

Ya San Pablo lo decía, “ni el ojo vio, ni el oído oyó lo que Dios tiene reservado para nosotros”. Es demasiado grande lo que se os dará por el trabajo que os impondréis en la Tierra y los sacrificios que haréis para ganarlo.

Forjáos metas altas, Mis pequeños y que ésta meta sea la de regresar a Mí con las manos llenas.

Vuestro triunfo consistirá en ello, EN TRAERME ALMAS. Haber luchado contra todos los males del Mundo o los aparentes bienes, que NO os dejasteis engañar por los Espejismos del Mundo. Los despreciasteis, NO los tomasteis porque vuestra meta era muy alta, que es vuestro Hogar Celestial.

Os aconsejo Mis pequeños, que os pongáis ésta meta alta en vuestra vida, el Reino en donde seréis tratados verdaderamente como lo que sois: hijos del Rey, hijos Míos, de vuestro Dios.

Luchad pues, para alcanzar la Corona del Triunfo y Yo Me encargaré de sobrepasar vuestras expectativas de Gozo.
Hijitos Míos, AHORA VOY A HABLAR  a todos aquellos que os habéis comportado como malos hijos durante vuestra vida. Que habéis despreciado Mis Leyes, Mis Decretos. Que habéis atacado a vuestros hermanos destruyéndolos corporalmente ó espiritualmente.

Os he dicho que el Padre que ama, atiende igual al bueno, que al malo. Que el sol lo hago salir Yo, vuestro Padre, para buenos y malos, la lluvia cae igual para buenos y malos. Con esto os quiero decir que Mis Bendiciones están continuamente cayendo sobre la Tierra para TODOS vosotros, Mis pequeños.

El bueno la recibe para bien, con ello se reconforta, crece, vive y da fruto abundante. En cambio el malo, NO recibe con beneplácito las Bendiciones que Yo envío a la Tierra. Aunque llueva continuamente Mi Bien sobre todos vosotros, NO se aprovecha en éstas almas.

Cuando os digo que todo Mi Bien cae para buenos y malos, el bueno las acepta, crece y las agradece. El malo sigue en su Maldad y aún a pesar del bien que recibe, se mantiene en su maldad.

¿Creéis, Mis pequeños, los que os portáis mal, que esto va a seguir así?… NO Mis pequeños, también un padre es Justo y da lo mejor a los hijos que se han portado bien y dará castigo a los que se han portado mal.

El hecho de que Mi Bondad se derrame sobre todos vosotros y os trate por igual, ES con la esperanza que el malo se dé cuenta que se le trata igual que al bueno, que con la inteligencia que le he concedido y que con un rayo de humildad que entre en su corazón, se dé cuenta del mal que hace y se arrepienta.

Ésa es Mi meta, Mis pequeños, ése es Mi deseo. Que el malo vea que se le trata con bien, para su arrepentimiento. Pero aquellos que creen que Me pueden hacer Tonto a Mí vuestro Dios, que se podrán seguir portando mal y recibiendo Bendiciones y éstas les durarán por siempre… NO Mis pequeños.

Yo os conozco perfectamente, conozco vuestro interior, conozco cada paso, cada palabra, cada pensamiento que habéis tenido durante vuestra vida…

Y estad seguros que recibiréis el Castigo o el premio de acuerdo a lo que hayáis hecho.

El tiempo de la cosecha está pronta, separaré el trigo de la cizaña. Los que quisieron mantenerse en el bien, obtendrán el Bien Eterno.

Aquellos que se entercaron en vivir en el Mal, a pesar del bien que recibían…

Y que NO quisieron arrepentirse, serán quemados en el Fuego Eterno.

ESTO ES JUSTICIA Mis pequeños, porque así como Mi Bondad se derramó sobre todos ellos, sobre todos vosotros durante vuestra estancia en la Tierra, para completar vuestra misión; también el Premio o el Castigo se dará de acuerdo a cómo el alma actuó.

Haced un examen de conciencia honesto y ved de qué lado estáis, Mis pequeños, ¿Sois trigo o sois cizaña?

Yo os Bendigo ahora y por siempre, en MÍ Santo Nombre, en el de Mí Hijo,  Salvador vuestro y en el del Espír1tu de Amor y Vivificador.

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N159 ¿QUÉ ES LA MUERTE?


dios-padre-Hijitos Míos, hoy os quiero hablar de la Muerte.

La Muerte, para unos es el momento más deseado de sus vidas, para otros, el más temido. ¿En qué consiste la diferencia? Hijos Míos, la Muerte es el momento deseado de Mí Corazón. Es el momento en el cuál vuestras almas regresan a Su Creador después de un largo viaje.

Es el momento del coloquio Divino entre Vuestro Dios con Su creatura. Es el momento del intercambio amoroso de las almas con Su Dios; es el pase a una nueva vida.

Vosotros, vuestras almas, Me pidieron el Don de la vida para servirMe en la Tierra, para llevar Mí Amor, Mí Compasión a los necesitados, Mí Ternura a los afligidos, Mí Redención a los pecadores.

familia-celestial

Vosotros hicisteis un pacto de amor y donación de vuestra voluntad aquí en el Cielo, para bajar a la Tierra y poder ayudarMe en la salvación de las almas. Hicisteis un pacto de amor para procurarMe felicidad al hacer Mí Voluntad.

¿Cómo no voy Yo a resistir abrazaros y buscaros cuando vosotros retornáis a Mí Reino, después de una larga o corta travesía por la Tierra? ¿Cómo no voy Yo a hacer fiesta con los Míos, por vuestro retorno a la Casa Celestial? ¿Cómo no voy Yo a gozar de vuestro regreso triunfal después de que habéis dejado Mí Presencia y Mí Amor entre vuestros semejantes?

Sí, hijitos Míos, la muerte es alegría en el Cielo, es alegría en Mí Corazón, es el momento de la eterna unión; es el principio de una nueva vida probada en el Amor, después de la donación y triunfo de vuestra alma a Su Dios, es la coronación a vuestras almas por Su Dios por haberos donado para llevar Su Santo Nombre y Amor a los vuestros.

Esto, hijitos Míos, es en realidad la Muerte, vuestra muerte. La cuál NO es fin, sino principio. Principio de Gloria, Principio de Mí Amor a vosotros para un gozo eterno. Es el regreso e intercambio de experiencias de Vuestro Dios con vosotros.

HIJOS Y PUEBLO DEDIOS

Es el recuerdo de Mí Presencia en vosotros, de Mis Cuidados amorosos mientras cumplíais vuestra misión, vuestra donación. Es el recordar vivencias y de aceptar errores. Es momento de purificación gloriosa ante un Dios que os ama por sobre todas las cosas.

Es el momento de enfrentarse a la Verdad de Mí Corazón, pero es el momento del enfrentamiento con Mí Misericordia, con Mí Amor. Si vuestra alma llega a Mí, deseosa de unión, a pesar de vuestras faltas, deberéis estar seguros de que Yo seré para vosotros Amor Total.

No encontraréis al Juez que muchos temen y que os imagináis, sino encontraréis al Padre compasivo, al Padre que entiende perfectamente vuestra pequeñez y que sabrá disculpar todas vuestras faltas.

Si es vuestra humildad y arrepentimiento los que se presenten ante Mí, Yo os abrazaré y enjugaré vuestras lágrimas de dolor por haberMe contristado.

hijo-prodigo

Si es vuestro pequeño amor el que viene ante Mí a dar cuentas al Amor, Yo lo colmaré y lo engrandeceré y será vuestro triunfo eterno ante vuestros hermanos en Mí Reino Celestial.

¡Cómo deseo el encuentro final! ¡El encuentro del Principio! Mí Corazón se llena de alegría infinita al ver a las almas que retornan y Yo, como si no supiera nada de vuestras vidas y de vuestra misión en la Tierra, Me gusta escucharos.

Me gusta compartir de vuestra vida pasada, Me gusta vivir con vosotros vuestra vida. El encuentro final ¡Qué alegría! Deberéis desear y pedirMe éste encuentro final, porque debéis estar seguros que Mí Gozo es grande al teneros nuevamente ante Mí.

Y porque deseo nuevamente fundiros a Mí Ser y así, Yo compartir con vosotros Mis Gozos y Gloria por toda la Eternidad.

hijo-prodigo1

Hijitos Míos, NO TEMÁIS éstos momentos de gran Gloria y Amor de Mí Corazón. Si vosotros tenéis plena Fé y Confianza en Mí Amor, NO temáis. Yo conozco perfectamente vuestra pequeñez, vuestros defectos y vuestros pecados.

Yo os conozco mejor que vosotros mismos puesto que Yo os creé y os acompañé desde el primer momento de vuestra existencia. Yo os he amado desde siempre.

Y Mí Amor hacia vosotros, cuando con vuestra libre voluntad, Me pedís bajara al Mundo a servirMe, sabiendo los peligros existentes allá. Por eso mismo el regreso es gratísimo a Mí Corazón. Mí Corazón es extremadamente sensible a las muestras de amor que Me proporcionan las almas al donárseme en vuestra libre voluntad.

Debéis estar gozosos con vuestra Muerte, porque Me dáis también a Mí, gran gozo y ésta alegría que Me dáis, NO la podréis comprender sino hasta que estéis Conmigo. No temáis hijitos Míos, a la unión definitiva, deseádla.

PRINCIPES CORONA REALEZA hijos y reyes

Un Padre que os ama con un amor que NO puede llegar a medir vuestra pequeña mente humana, os está esperando. ¡Me dáis tanto gozo, os lo aseguro! Tened confianza y venid a Mí arrepentidos y Yo sabré reconfortaros, pero venid.

Que vuestros últimos momentos en la Tierra sean de alegría y cantos jubilosos hacia Vuestro Padre, hacia Vuestro Dios. Para que cuando cerréis vuestros ojos, se abran acá en Mí Reino y que vuestro gozo y vuestros cantos se unan a los de Mis Ángeles y Mis Santos.

Los que han de temer su muerte son aquellos que durante su vida se dedicaron a blasfemar Mí Nombre, a atacar Mí Doctrina, a tratar de evitar la veneración y el amor a Mí Santísima Hija, la Siempre Virgen María.

Para ellos sí seré Juez Riguroso, ya que todo lo que tuvísteis en la Tierra, todo lo obtuvisteis de Mí. Vuestra vida, vuestro bienestar, vuestra salud, vuestros hijos, vuestros dones y capacidades y todo, os lo dí a pesar de vuestras blasfemias y negaciones.

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A pesar de vuestra falta de amor hacia vuestros semejantes, a pesar de haber hecho lo posible por tratar de destruir la Obra de Mí Hijo sobre la Tierra, por haber tratado de destruir Mí Iglesia.

Para aquellos sí seré Juez Severo y NO Padre Amoroso. Porque Me tuvieron y Me despreciaron, porque los consentí por ser Mis hijos “problema” y NO quisieron escuchar la voz amorosa de Su padre para volverlos al buen camino.

Estos SÍ han de temer el momento del Encuentro, porque su Vida Eterna será de Llanto y Dolor. Llanto y dolor que primero Me infringieron a Mí vuestro Dios. Y a pesar de Mí Dolor Infinito, vuestra condenación de dará.

Porque ¡Cuánta mediocridad veo en vuestra espiritualidad, en vuestra donación, en el seguimiento de vuestra misión!

Os mandé a Mi Hijo, para que vierais en Él, cómo a pesar de ser tan atacado por ser Mi Hijo, vuestro Salvador; Él se mantenía en obediencia a lo que Yo Le pedí, por vuestra salvación.

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Su Oración era ininterrumpida, Él Me tenía continuamente, en su Mente y en Su Corazón. Nuestra comunicación era total, absoluta. NO había momentos de separación, era una Vida continua espiritual para Conmigo.

Es la única forma Mis pequeños, en que os podéis mantener seguros en la Tierra. Porque Satanás siempre está al acecho de vuestra alma. En el momento en el que vosotros os distraéis con las cosas del Mundo, ya que ésas distracciones os las pone Satanás porque os conoce perfectamente a cada uno de vosotros.

Si NO estáis Conmigo caéis y se aprovecha Satanás. Os desvía y vosotros perdéis ésa comunicación íntima, con la cual Yo os estoy dando Vida.

Ya os he hablado de esto, Mis pequeños, que si por un momento, en una fracción de segundo, vosotros no estuvierais en Mi Pensamiento, moriríais de inmediato. Porque vosotros vivís porque estáis en Mí, Yo os doy la vida. 

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Cuando quiero que regreséis, os mando llamar y vuestro cuerpo deja de existir. Vuestra alma regresa a Mí, ya sea para que gocéis eternamente Conmigo o para que recibáis vuestro castigo a vuestras malas obras, ya sea en el Purgatorio o quizá hasta os podáis condenar eternamente.

Entended Mis pequeños, que aun a pesar de que Soy un Juez Severo, Juzgo con gran Misericordia. Si vosotros actuarais como jueces y juzgarais a vuestros hermanos, aun  sabiendo de la actuación de toda su vida y esto es, que vosotros tomarais Mi lugar por un momento… Vuestros juicios NO serían misericordiosos.

Ciertamente, juzgaríais por el Bien y por el mal que han hecho las almas. Pero la Misericordia, que es Mi Amor Infinito, Inmenso, Inconmensurable sobre vosotros, os da muchas oportunidades de salvación y voy tomando todos ésos momentos a lo largo de vuestra existencia, que os pueden salvar a pesar de vuestra mala vida.

Y eso NO lo haríais vosotros, os dejaríais llevar quizá, por una mala actuación de vuestros hermanos y los condenaríais sin darles oportunidad a ésas almas, NI tomar en cuenta actos buenos de su existencia.

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Con esto os quiero dar a entender que Yo NO Soy un Juez severo, Soy Justo, más no severo. Vuestro actuar, vuestro juicio sí sería severo, porque NO tenéis Mi Misericordia y Mi Amor Infinito sobre vosotros, a quienes tanto amo.

Por eso os repito, que vuestro amor y vuestra forma de ser espiritual es muy mediocre. Y así os la pasáis prácticamente toda vuestra existencia, en una mediocridad espiritual en donde NO dais vosotros vuestro máximo. Me dais, prácticamente, lo mínimo necesario para que Yo no esté molesto con vosotros. Pero NO sois hijos sobresalientes en Mi Amor, en buenas obras, con quienes Yo pueda “presumir” en el Reino de los Cielos.

Hay almas que sobresalen, porque se han volcado totalmente a Mi Amor. Han tomado de Mi Hijo Jesucristo, Sus Enseñanzas, Su Vida, Su Ejemplo y han tratado de ser otros Cristos.

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Es muy importante lo que os voy a decir: para llegar a ser otros Cristos, deberéis luchar contra vuestro propio ser. Es una lucha continua contra vosotros mismos, contra vuestras pasiones, contra vuestros pecados, contra vuestra negligencia, contra vuestra mediocridad.

Es apartar todo aquello que NO os sirve verdaderamente para que lleguéis a ser santos, como os quiero ver. Y ésa lucha es continua contra vosotros mismos, para hacerle lugar a la Presencia de Mi Hijo en vosotros.

Y esto os lo he repetido muchas veces, que tenéis que ser otros Cristos en este tiempo. Y ciertamente que NO podréis ser otros Cristos, viviendo en la mediocridad espiritual en la que vivís, prácticamente todos vosotros.

Tenéis que dar más, Mis pequeños. Yo os voy a dar el Reino de los Cielos, es un lugar inimaginable para vosotros. Es un regalo inmenso para las almas que han luchado para vivir como Yo os quiero ver a cada uno de vosotros: santos, perfectos, hermosos.

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Porque así es vuestra alma: hermosa, bellísima cuando ésta es santa. Y ésa es vuestra obligación, ser santos, como Yo vuestro Padre, Soy Santo.

Apartaos, pues, de la mediocridad, Mis pequeños, porque os puedo vomitar. Sed fríos o calientes, pero NO mediocres.

Luchad contra vosotros mismos, para que Mi Hijo, el Santo de los Santos, tome vuestro lugar y gozaréis inmensamente, que Él tome vuestro lugar y se os llame ser otro Cristo aquí en la Tierra.

Recordad las Bienaventuranzas. Los que estáis Conmigo, estáis viendo la impunidad de aquellos que obran en el Mal. Vosotros buscáis la Justicia, buscáis el bienestar de los pueblos, de las familias, de la sociedad, aún de vuestra propia familia.
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Quisierais el cambio y de hecho, os he pedido que se realice ya ése cambio, que Me lo pidáis de corazón, que venga desde lo más profundo de vuestro corazón. Que insistáis, como la viuda insistía en las Sagradas Escrituras, para que le hicieran justicia y así debéis estarMe insistiendo.

Yo os podría dar todo de una manera muy fácil, pero ¿Dónde queda el mérito de vosotros, vuestra presencia en la Tierra, vuestra Oración, vuestra Intercesión, vuestra Donación?

El hecho de haberos dado la vida, éste Don tan grande, es que vosotros fuerais corredentores con Mi Hijo Jesucristo. Es una gran tarea, es una Bendición muy grande para las almas. NO alcanzáis vosotros, los que tenéis vida, a daros cuenta de ésta Gracia tan grande que es el Don de la vida.

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Venir a servirMe a la Tierra, es el deseo de miles y millones de almas. Y vosotros, tenéis ésa Gracia. Pero muchos de vosotros lo tomáis como una carga, como algo que no debió haber aparecido en vuestra vida. Los que estáis Conmigo, empezáis ya a vislumbrar lo que es ésta Gracia tan grande.

Los que estáis llenos de soberbia y de maldad, NO alcanzáis a daros cuenta de éste Regalo tan grande. Servir a vuestro Dios, es un regalo inmenso que los ángeles gozan y vosotros NO os queréis dar cuenta de ello.

Vuestro estado espiritual cambia de nivel al final de vuestra existencia. Crecéis y aumentáis de gozo por el bien que hicisteis aquí en la Tierra o desperdiciaréis. Y sufriréis vuestro estado espiritual si NO actuasteis en el Bien.

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En estos momentos Me quiero centrar a que entendáis ésta Gracia tan grande del Don de la vida: vinisteis a la Tierra a servirMe. ESTÁIS EN EL CAMPO DE BATALLA, si os mantenéis en Mí, lográis el equivalente a una medalla de honor. Crecéis en Gracia, aumentáis en vida espiritual y en gozo celestial.

Y así las almas se van acercando más a Mí. Y al subir de nivel, porque de hecho existen niveles de Gozo en el Cielo, de Castigo en el Purgatorio y en el Infierno. Vosotros debéis meditar esto, Mis pequeños.

Y luchar por tener un lugar más cercano a Mí en el Reino de los Cielos, porque es natural que si os acercáis más a la Fuente de Vida, a la Fuente de Gracias, que Soy Yo, más gozo tendréis.

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No desperdiciéis ya vuestros momentos de vida aquí en la Tierra, aprovechadlos, para que podáis crecer espiritualmente, viviendo en el Amor y trabajando arduamente por Mi Reino y todo lo que ello conlleva.

En vuestro Juicio, estará presente Satanás. Pondrá ante Mi Presencia, todas vuestras maldades, todos los actos malos que cometisteis, contra la Pureza, contra vuestra santidad, contra vuestra alma y especialmente, todo aquello que Me ofendió.

Por otro lado, también estará Presente el Cielo de parte vuestra. También veréis todo lo bueno que hicisteis a lo largo de vuestra vida.

Ciertamente, habréis olvidado muchas cosas pero en ése momento conoceréis TODO, lo bueno y lo malo. Vuestras intenciones, ya que muchas veces aparentáis hacer el Bien, pero vuestra intención es mala. O podrá vuestra obra aparecer como mala, pero vuestra intención era buena y eso solamente lo sabré Yo, vuestro Dios.

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Nada se esconderá en ése momento de vuestro Juicio, lo veréis todo tal como es.

Os he dicho varias veces, que a lo largo de vuestra vida os detengáis un momento y os veáis en ésa situación futura y real que sucederá en vuestra vida y que afectará vuestro futuro eterno.

Cuando os he dicho que hagáis en vida, todo esto, es para que en honestidad de corazón os deis cuenta con la ayuda de Mi Santo Espíritu, cuál es vuestra realidad espiritual ante Mí y así vosotros podáis enmendar vuestra vida. Si estáis mal ante Mis Ojos. O que prosigáis perfeccionándoos en el Bien, si es que estáis bien ante Mis Ojos.

Se os ha explicado que hay niveles en el Cielo, en el Purgatorio, en el Infierno. Pero hablando de vuestra salvación, Yo os quisiera salvar a todos. Y mientras más amor vosotros produzcáis en la Tierra, alcanzaréis inmediatamente niveles más altos…

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Porque Yo quiero que estéis Conmigo muy cerca de Mi Corazón, tan pronto como seáis purificados y podáis pasar al Reino de los cielos. Ciertamente, este tiempo también será de muchos mártires; pero por la donación fraterna de ayudaros los unos a los otros.

Con los Desastres que tendréis en la Tierra seréis purificados, pero la Purificación irá en vías del Amor Mis pequeños. Os dije que es cuando más amor se producirá en la Tierra, porque os ayudaréis a sobrevivir unos a otros.

Yo os puse el Ejemplo, Me di por vosotros. Toda Mi Vida fue de Donación para vuestro crecimiento espiritual por Mi Ejemplo, por Mis Enseñanzas, por Mi Donación total. Y así seréis vosotros, serán momentos en que os daréis por vuestro prójimo. También seréis Cristos en ésos momentos, dándoos por el hermano necesitado.

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BENDICE SEÑOR A NUESTROS VERDUGOS Y DALES LA LUZ DE TU SALVACIÓN

Dentro de la Prueba, dentro de la Tribulación, se darán momento de amor, de ayuda, de donación por el hermano necesitado y qué mejor que eso para vuestra alma, ver al hermano necesitado y que vosotros os podáis dar por ellos.

Eso producirá mucho amor. Los que NO están Conmigo, ciertamente solo verán Tribulación, pero los que están crecidos en amor verán amor sobre amor. Verán fraternidad, verán donación, verán salvación.

Sobre todo para aquellos que han tenido una vida de Error, se les dará la oportunidad de ofrecerse por el hermano y ese momento, quizá el último de su vida; por su donación por ayudar al hermano necesitado y que ellos puedan perder la vida, ése sacrificio de amor les dará la Vida Eterna.

Soy un Dios Amoroso, Soy un Dios de Bien, Soy un Dios Misericordioso que quiere perdonar los pecados a los hombres y quiere exaltar la virtud en todo momento, para ganaros vuestra salvación eterna. Ved, cómo os pongo todas las oportunidades para vuestra salvación eterna.

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LOS SUFRIMIENTOS DE JESÚS LOS SUFRIÓ INFINITAMENTE AL TRIPLE, NUESTRO ABBA SANTÍSIMO

No Soy el Dios Castigador que os estoy observando, para que tan pronto cometáis un pecado, os quite la vida y os condene.

Soy Dios de Vida, NO de Muerte. Soy Luz, NO Tinieblas. Confiad en Mí plenamente Mis pequeños, los que DUDÁIS  de Mi Amor y de Mi Presencia Divina ante vosotros. Se os darán muchas oportunidades de arrepentimiento y salvación a través de la Tribulación que viviréis.

AgradecedMe Mis pequeños, que permita estos próximos Acontecimientos de esta forma, en donde las fuerzas de la Naturaleza, manipuladas por el Mal para vuestra Destrucción, os acarrearán Vida y Salvación eterna.

Os lo repito: tanto en el Cielo, como en el Purgatorio y en el Infierno, hay niveles y estos se os van dando de acuerdo a vuestra actuación en la Tierra. Si mucho disteis, mucho recibiréis. Si poco distéis, poco recibiréis.

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Esto os lo digo para las almas que irán al Reino de los Cielos, que ciertamente primero pasarán una purificación en el Purgatorio, en donde también hay niveles.

Lo importante Mis pequeños y por eso os pido tanta Oración, es para que las almas se salven. Os he prometido la salvación de todos los vuestros; porque ciertamente vosotros tendréis más responsabilidad. Os he pedido más y os he de pedir todavía más, para los momentos que vendrán.

Recordad que en el Reino de los Cielos, todo es alegría. NO importa que estéis en el nivel uno o más arriba, seréis colmados de Felicidad. Y ahí, estéis en el nivel que estéis, NO envidiaréis los otros niveles, porque estaréis plenamente colmados con Mi Felicidad, con Mi Presencia en vosotros.

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Cuando Yo os doy una misión y la cumplís con todo el amor que puede dar vuestro corazón, aunque sea una misión pequeñita, podéis llegar a un nivel muy alto; porque disteis todo lo que pudisteis para llevar a cabo esa misión, lo más perfectamente posible.

Volteando hacia el pasado, podéis recordar las misiones de almas reconocidas en la historia y en la Iglesia, que ciertamente llevaron una misión fuerte, difícil; pero contaban Conmigo y están en un nivel alto en el Reino de los Cielos.

Pero también hay almas que vosotros NO conocéis, almas sencillas que se les dio una misión pequeñita. Almas desconocidas para vosotros, pero NO para Mí y que están también en niveles altos, porque ésa misión la realizaron con mucho amor, con mucho ofrecimiento, con todo su corazón, unido a Mi Corazón.

Yo Soy el que juzgaré al final de vuestra misión, al final de vuestra vida sobre la Tierra.

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Lo importante Mis pequeños, es que pongáis todo el empeño posible. Todo el amor posible en vuestra misión, para que seáis recompensados con un nivel alto, que esto quiere decir muy cerca de Mi Corazón.

Orad también por las almas que están en el Cielo, las almas que ya se salvaron, que están gozando Conmigo.

Para que puedan seguir subiendo de nivel y estén más unidas a Mi Corazón.

ORACION

Señor te entrego TODO por las almas de mis hermanitos en el CÍRCULO DE LA PERFECCIÓN… Que los del Cielo estén más cerca de tu Corazón, los del Purgatorio sanen y lleguen pronto a las Puertas de tu Reino. Y los del Infierno disminuyan el nivel de su tormento. Amén

Gracias, Mis pequeños. Actuando así seréis dignos hijos del Rey.

Os amo, Mis pequeños príncipes. Mí Hija, la Siempre Virgen María, os lleva en Su Corazón y os protege bajo Su manto.

Yo os Bendigo ahora y por siempre, en MÍ Santo Nombre, en el de Mí Hijo,
Salvador vuestro y en el del Espírítu de Amor y Vivificador.

bend trinidad padre creador GUADALUPANA

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F62 EL SECRETO DE LA PERFECCIÓN


PADRE-santa-faz-rostro-real-de-dios-padre-Queridos hijitos Míos, hoy os quiero hacer una ligera semblanza didáctica sencilla, pero entendible, sobre el Cielo, el Purgatorio y la Tierra.

El Cielo es vuestro hogar, en donde vivís, del cual vivís Conmigo y gozáis aún antes de bajar a servirMe. El Cielo siempre ha existido, no tiene principio ni tendrá fin, ya que es parte de Mí, como lo sois también vosotros. El Cielo y su gozo lo constituye Mí Amor.

Cuando el alma decide, por propio libre albedrío, bajar a servirMe, como Mí Hijo lo hizo, atendiendo una necesidad de Mí Corazón, en la ayuda a sus hermanos y la difusión de Mí Amor como alimento y vida, Yo le concedo el Don de la Vida.

El Don de la Vida como ya os he explicado, es un Don excelso concedido a algunas almas, a las que Yo escojo para bajar a servirMe. No todas las almas tienen la oportunidad de bajar y el tener el Don de la Vida.

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“CRUCIFÍCAME, SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO, PORQUE TE ADORO SOBRE TODAS LAS COSAS” Yo merezco la Cruz por mis pecados y quiero bajarte, para que vivas dentro de mi corazón y tomes las riendas de mi vida. Y yo viva para tí y que a través de mí, sigas viviendo para mis hermanos…”

Es un honor grandísimo para el alma y un gozo para Mí vuestro Dios, al ver que el alma se ofrece a su Dios en amor y sacrificio, para servirMe en la Tierra.

El alma goza en el Cielo antes de bajar, pero podría decirles que su gozo el limitado, según su nivel de creación. El alma que regresa después de su misión por la Tierra, alcanza niveles superiores de gozo; porque fue escogida por Mí, se donó, se sacrificó por Mí en sus hermanos.

NO sucumbió a las tentaciones fortísimas del Mal y regresó triunfante. El Gozo del alma triunfante se vuelve superior, porque Yo así premio su donación libre y espontánea por servir a su Dios.

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Mi hijo Pablo, apóstol de Mí Hijo Jesucristo os habló algo de ésto, al deciros sobre la existencia de “varios Cielos” a los que otra gran santa les llama “moradas”.

Según haya sido vuestro desempeño, con la misión que os concedí para llevar a cabo sobre la Tierra, podréis alcanzar diferentes niveles de gozo en el Cielo a vuestro regreso. En todos los niveles el gozo es total, pero como sabéis, no es lo mismo llenar hasta el borde un recipiente grande, que uno pequeño.

Si amasteis y os distéis por completo, durante vuestra vida por Mí, en vuestros hermanos; vuestro “recipiente”, vuestra capacidad de gozar en Mí Cielo, será mayor. Si os distéis menos por los demás, para Mí Amor a vuestros hermanos, vuestro gozo será menor. Si casi no os distéis, pero al menos algo pequeñito distéis, el gozo que os dé será casi del mismo nivel que teníais antes de bajar.

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El gozo que os dé en cada nivel será total, de modo que NO podréis envidiar el gozo que tenga un alma en un nivel superior, debido a que Yo colmaré plenamente el “recipiente”, vuestra alma, según lo crecida que regrese después de su paso por la Tierra, por haber vivido en el Amor y haberlo dejado en las almas de sus semejantes.

Si distéis mucho amor y alimentasteis correctamente a vuestra alma, ella llegará muy crecida, muy madura en el Amor y ella será colmada, como premio a ésa donación.

Si en cambio, NO distéis mucho amor, distéis lo mínimo u os salvasteis por intercesión de otros, no por méritos propios, vuestra alma llegará pequeña, raquítica, pero aún así la colmaré. Su gozo será pequeño, como pequeño y raquítico fue el amor que dejó en la Tierra.

No podrá desear más, porque NO supo amar más y tampoco envidiará a las almas más crecidas y con más gozo, porque NO le podrá “caber más amor” a su recipiente pequeño, a su alma poco crecida.

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Esto Mí Hijo os lo ejemplificó con los talentos. Aquella alma rica en talentos, ella admira Mí obra en ella, siente la responsabilidad, pero se dá a sus hermanos y dá todo. Por eso “al regresar al amo”, o sea a vuestro regreso a Mí Reino a vuestro Hogar, Yo le agradezco su buen servicio y le doy más, porque fue fiel en lo poco y ahora le doy mucho más en Mí Reino.

Al que se le dieron menos talentos y también los puso a trabajar, se le dá de la misma forma que al primero y se le premia según su nivel de donación… Pero NO así al que, aunque se le dio poco y sintió la responsabilidad con su Dios, tuvo miedo y no hizo nada por Mí Reino entre vosotros.

A éste no sólo se le quita lo que se le dió, sino se le reprende y lo que tenía se le dá al que se le dió más, porque es un alma en la que puedo confiar para trabajar en las cosas de Mí Reino.

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La Tierra, lugar de la Creación del hombre, sufrió una fuerte caída al cometerse el Pecado Original en ella. Toda la Tierra, Mí Creación, las almas al encarnarse, todo lo creado sufrió por tal Pecado.

La misión de las almas es la de ayudarMe a conseguir para la Tierra, para Mí Creación, para el hombre, su nivel de perfección en el cuál fue creado. Para daros a conocer la forma “ideal” de hacerlo, os mandé a Mí Único Hijo, Jesucristo para que os enseñara el Camino para lograrlo.

Os dio Mis Leyes y Preceptos de Amor. Os dio Mis Enseñanzas y os dejó su Vida en la Sagrada Eucaristía.

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El alma baja de la misma forma que bajó Mí Hijo, con una donación total, la diferencia estriba en que la Esencia Divina de Mí Hijo, no se podía manchar por el Pecado Original.

Esto es porque Soy Yo Mismo en Mí Segunda Persona y como Dios, Yo tengo todo el Poder y la Gracia Divina para NO mancharMe con algo que es infinitamente más pequeño que Yo: el Pecado Original, causado por la desobediencia de vuestros primeros padres.

El Pecado afectó a la materia creada de la cual tomáis cuerpo y al encarnaros, vuestra alma va a ser afectada en vuestro desenvolvimiento sobre la Tierra.

Si el alma toma del alimento debido –Oración, vida de amor, Eucaristía-, esa alma estará fuerte para vencer las Insidias del Mal, en el campo de batalla.

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Si el alma NO se alimenta bien, esa alma estará muy atacada y si no es vencida, por lo menos muy herida quedará a su regreso a Mí Reino, cuando Yo la mande llamar.

Este campo de batalla –Tierra- está ahora al mando del Príncipe del Mundo, quien os atacará continuamente para que dejéis Mí Amor y Mis Enseñanzas, además de tratar de haceros caer en la perdición eterna para que NO podáis regresar a Mí Reino, vuestro Hogar.

Las almas sufren caídas, quebrantos, éxitos, durante el tiempo de vida que os concedo. Cuando se os termina el tiempo de vida que os concedo para servirMe, os mando llamar a cuentas… Y como administrador de Mis Bienes, os hago un recuento de vuestra vida.

Y así es cómo en vuestro juicio personal se os dará Vida Eterna con el nivel de Gozo que lograsteis, según vuestros méritos.

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O se os dará Dolor Eterno, si en lugar de trabajar para Mí en la salvación de vuestros hermanos, en su crecimiento y apoyo espiritual en la lucha, os volvisteis instrumentos del Mal y le servisteis para matarlos espiritualmente.

El Purgatorio es el “hospital” de las almas heridas en misión. Prácticamente ninguna alma llega sana y limpia a Mí Presencia al final de su vida. Todas han sufrido “heridas” y llegan con cicatrices de odios, envidias, rencores, mentiras…

Caídas mortales de pecados graves que aunque ya perdonados sus pecados, tienen que purgar por su mal proceder. El Purgatorio “sanará” todas esas heridas que el Demonio os causó, porque vosotros lo permitisteis en alguna etapa de vuestra vida.

Las almas van al Purgatorio a cerrar heridas, a hacer desaparecer cicatrices profundas, a limpiar y restaurar vuestras vestiduras, para poder entrar a vuestra Casa Eterna como dignos hijos de Rey, quien os recibirá con los brazos abiertos a invitaros al gozo eterno.

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Hijitos Míos, que esta pequeña explicación os haga reflexionar sobre vuestro paso por la Tierra y tened presente que vuestra misión es algo muy serio para el Cielo.

Os he concedido el Don de la Vida porque fuisteis escogidos por Mí, vuestro Dios, para ayudarMe a levantar la Creación al nivel Divino del Principio. He puesto Mí Confianza en cada uno de vosotros, dándoos diferentes talentos para ser puestos al servicio de la salvación eterna de vuestros hermanos… Y según los uséis, así será vuestro Premio Eterno.

El tiempo es corto y tampoco sabéis cuándo os he de llamar a cuentas, así que reparad vuestro camino pasado y emprended ya desde ahora, un nuevo camino basado en Mis Leyes y en Mí Amor.

Yo Soy el Buen Dios que perdona todo un pasado lleno de maldad y al olvidarlo, os da la oportunidad de ganaros un buen lugar en Mí Reino, vuestro Hogar de Siempre.

dios-dineroTodos vosotros tenéis necesidades de diferente índole. Si tenéis mucho de lo material y creéis que NO tenéis necesidades, estáis faltos de lo espiritual y viceversa. Mi Hijo os dijo que NO podíais servir a dos amos o estáis Conmigo o estáis en contra de Mí y le estáis sirviendo al enemigo.

Debéis escoger Mis pequeños en vuestra vida, a quién serviréis. NO necesariamente padeceréis falta siempre de lo material si estáis Conmigo. NO por el hecho de escoger la mejor parte que es vivir Conmigo y vivir bajo Mi Voluntad, bajo Mis Mandamientos, vais a perder también lo material.

 ¡No! Mis pequeños, si aceptáis Mi Voluntad en vuestra vida, Yo os daré todo; porque sabré y sé de antemano, que vosotros NO Me haréis a un lado, si tenéis de lo material.

Muchos de vuestros hermanos se sienten satisfechos al tener mucho de lo material. Ya NO tienen la Oración de Invocación, NI en su corazón, NI en sus labios. NO vienen a Mí, ni siquiera para agradecer lo que Yo les he dado.

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Todos vosotros recibís de Mí lo material y lo espiritual. Pero es tan fuerte el hecho de tener de lo material, que las almas se olvidan de Mí, se obsesionan, se creen satisfechos. Presumen de lo material y si buscáis un poquito debajo de ellos, si rascáis un poquito en su alma, veréis que NO tienen ellos prácticamente ningún soporte espiritual.

Orad también por éstas almas que se han obsesionado con los bienes de la Tierra, porque éstas almas NO están previendo su futuro eterno. Se sienten complacidas con ellas mismas de arreglar su futuro terreno, de tener posesiones, muchas riquezas, ahorros grandes, etc., buscando solamente lo material.

Están llenas de lo material y tan llenas están, que NO cabe lo espiritual en su vida. Programan su existencia para vivir en cuerpo y alma buscando lo material.

Se hacen compromisos grandes y continuos para vivir en lo material, para vivir dentro de una sociedad material. Escogen a sus amistades, escogen sus grupos, escogen una vida en la cual, estos hermanos vuestros están viviendo una irrealidad.

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Creen ellos estar por sobre los demás de sus hermanos, gozando más que los demás. Gozando los bienes materiales, que Yo les permití en gran medida tener, pero para que hicieran el bien. Se sienten superiores y viven una irrealidad, porque NO tienen ningún apoyo sólido para lo espiritual.

Y así, ése mundo privado de ellos, que han creado para vivir entre ellos con los bienes materiales, se les derrumba rápidamente cuando se tienen que presentar ante Mí. Les permito un tiempo antes de regresar a Mí, de que se den cuenta de su error…

De que crearon un mundo de fantasía, un mundo de pecado, un mundo de falsedad, que desperdiciaron el tiempo de su vida para hacer el Bien a sus hermanos y no Me dieron nada a Mí, vuestro Dios.

Los bienes que les concedí para que en un momento dado repartieran entre sus hermanos necesitados, los utilizaron con gran desperdicio, comprando tantas cosas y según ellos tan valiosas y exclusivas; que desperdiciaron lo que a muchos de sus hermanos les hubiera servido para siquiera vivir o alimentarse un tiempo más.

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SAN LÁZARO DE BETANIA

¡Cómo desperdiciáis, Mis pequeños, vuestra vida!, ¡Cómo desperdiciáis de los bienes que os permito tener! En lugar de comparar el Cielo, compráis vuestra perdición eterna. Usad de los bienes de la Tierra, usad de los bienes materiales para ganar el Cielo. NO utilicéis las riquezas que tenéis para hundiros en la condenación eterna.

Ahí está la Sabiduría que debéis pedir y Me la debéis pedir a Mí, vuestro Dios: ¿Cómo os debéis comportar a lo largo de vuestra existencia?

Y eso Me lo debéis preguntar todos los días de vuestra vida y eso es vivir bajo Mi Divina Voluntad. Es vivir con Sabiduría, es vivir con humildad, es vivir sabiendo que NO sois dueños de vuestra vida y que necesitáis una guía sabia que os lleve por caminos de perfección.

Sí, Mis pequeños, os remarco tanto esto, porque sois mediocres, os conformáis con tan poco y NO queréis buscar la perfección de vuestra vida.

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NO os imagináis cómo Me alegro con ésas almas que buscan la perfección y la perfección la lográis, teniendo como ejemplo a Mi Hijo, comportándoos como Él, viviendo de acuerdo a como Él vivía.

Y Él vivía también bajo Mi Divina Voluntad. Éste es el secreto de la perfección y espero lo entendáis bien, Mis pequeños.
Hijitos Míos, el hecho de que os volváis verdaderos instrumentos Míos, os dan capacidades enormes. Por un lado, vosotros os dejáis mover como instrumentos libres, para que Yo os lleve a donde Yo quiera, que deis el ejemplo que Yo quiera, que platiquéis a vuestros hermanos de lo que Yo quiera.

Cuando os dejáis mover, según Mi Divina Voluntad, gozáis. Gozáis el ser instrumentos libres para Mi Amor. Pero, por otro lado, os doy también otra Bendición, de que vosotros mismos os deis cuenta de tantas cosas que podéis hacer al ser instrumentos e intercesores.

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Os dejáis mover por Mí, pero también Me pedís a Mí, vuestro Dios, que os dé Gracias y Bendiciones extras, para que vosotros podáis interceder en vuestro libre albedrío por vuestros hermanos, que podáis obrar para su bien, que podáis amarlos como Mi Hijo los amaría.

Vosotros os volvéis verdaderos instrumentos celestiales que transmitís Mi Amor y transmitís también vuestro amor.

El ser instrumentos y el estar sueltos totalmente a Mi Divina Voluntad, no os resta a vosotros vuestra libertad de acción, seguís siendo libres y podéis hacer, dentro de ésa libertad, tantas cosas de Bien para vuestros hermanos y así es como amo más, Mis pequeños.

Porque entráis a formar parte del Cielo y vivís el Cielo en la Tierra, porque estáis viviendo como Yo quiero que viváis, y esto es santamente, atrayendo almas hacia Mí, viviendo interna y externamente en forma auténtica, santos, donados, salvadores, como lo es Mi Hijo.

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Tomaréis Su presencia, Él os tomará y os reconocerán como hijos verdaderos Míos, por llevar paz y amor a vuestros hermanos, por llevarles Sabiduría excelsa, que solamente os puede dar Mi Santo Espíritu.

Ciertamente, una gran mayoría de vuestros hermanos no os entienden, os hacen a un lado porque les estáis hablando en otro idioma. Pero vosotros con prudencia y Sabiduría, deberéis moverlos hacia la conversión, hacia la búsqueda del Verdadero Amor, hacia la búsqueda de las Virtudes, hacia la necesidad de regresar al Reino de los Cielos.

Todo lo podréis obtener si estáis Conmigo y si tenéis ésos deseos santos en vuestro interior. No hay nada imposible para Mí vuestro Dios, Yo os puedo hacer crecer a niveles espirituales que ni vosotros mismos os imagináis, pero necesito estar seguro de vuestra autenticidad de vida.

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Cuando vosotros estáis preparados por Mí y vosotros aceptáis ése cambio de vida, con donación completa hacia Mí, es cuando Yo puedo hacer grandes obras a través de vosotros, porque ya no os verán a vosotros, ya Me verán a Mí.

Y vosotros habréis crecido con suficiente humildad para aceptar ésta realidad, ya NO buscaréis ser protagonistas, sino sencillos siervos del Señor.
Yo os Bendigo, Mis pequeños, os llevo en Mi Corazón. Amaos los unos a los otros, os lo pidió Mi Hijo. Bendecid estos momentos en vuestra vida y agradecedMelos, son momentos de Gloria.

Os amo, os amo, Mis pequeños, y dejadMe ser vuestro Dios en vuestra vida, en total libertad.
Os amo, Mis pequeños y os Bendigo en Mi Santísima Trinidad.

Yo os Bendigo en Mi Santísimo Nombre, en el de Mi Hijo Jesucristo, salvador de todo el género humano y en el de Mi Santo Espíritu de Amor. Recibid todo el amor maternal y cuidados de mi Hija, la Siempre Virgen María.

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