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8- LA SINFONIA DE LA CREACION 1


En la Puerta del Cielo, Víctor admira aquella regia mansión tan  magníficamente bella y en la cual,

todas las fuentes están decoradas con figuras de niños, delfines, pescados, palomas, ciervos, etc.

En ninguna parte hay estatuas de dioses.

Y aunque la decoración es muy rica, variada y hermosa;

tampoco hay escenas lúbricas, ni de faunos o ninfas.

Leonardo por su parte, está concentrado en sus propios pensamientos…

mientras su mirada vaga absorta, contemplando todo lo que le rodea.

Diego y Adrián, conversan con Ariadna junto a una fuente.

Los dos ríen felices y entusiasmados;

mientras ella los mira entre seria y divertida.

Curiosa pregunta:   

–     ¿Quién de los dos, mandó a Marte?

Adrián se ruboriza…

Y responde:

–          Yo.

Pero no sirvió de nada.

Cuando su comandante general Lucifer, se ofreció a hacerlo personalmente, tampoco funcionó.

Estaba muy enojado y ahora sabemos por qué…

Ariadna siente un escalofrío al recordar lo que la hizo sufrir…

Y también sus amenazas al dejarla antes de huir…

Ella sabe que su hora de la muerte depende de Jesús y eso es lo importante.

Confía en Él y en su Amor.

Por ahora lo único que importa es que ha ganado las almas de sus astutos atormentadores…

Y poder entregárselas a Jesús es suficiente recompensa.

Adrián agrega:

–      Evidentemente,

Los adictos a la lujuria, son adoradores de Asmodeo

el incomparable Apolo tampoco logró nada…

Y a Asmodeo también lo aterrorizaste..

Ariadna contesta:

–     Ellos son potestades y principados, no dioses.

Nosotros los conocemos como ángeles caídos y no pueden medirse con su Creador.

–    ¿Entonces son solo creaturas?

–    Así es.

Pero rebeldes a Dios.

Dominan a quien no los conoce…

Y a quién no ama a Jesús, ni lo reconoce como Dios.

Diego dice:

–   Tratamos de conquistarte con hechizos y sortilegios…

Afrodita y Asmodeo, estaban seguros de vencer…

Y  siempre fracasamos.

Ahora comprendemos porqué…

Jesucristo el Crucificado es el más Poderoso y venció siempre a los demonios y a nuestras artes mágicas.

Adrián suplica:

–    Ariadna, te hemos perdido a ti, pero queremos ganar a Dios.

Queremos ser cristianos para servirlo  y adorarlo sólo a Él.

Diego agrega:

–    Pedro dijo que tú nos enseñarías lo que es el alma…

Ariadna mueve la cabeza asintiendo y su sonrisa se vuelve luminosa.

Diego y Adrián la miran fascinados.

Leonardo está curioso y sorprendido.

Ahora va a conocer los secretos de la religión, por la cual Sofía se le resiste tanto…

Más tarde, cuando todos están cómodamente  instalados, en uno de los salones adaptados de la mansión…

La voz de Ariadna llega a los oídos que la escuchan con expectación

“La Sinfonía de la Creación”

YAHVE  (Yeové) significa: YO SOY.

En el verdadero contexto de la palabra hebrea, tiene un significado más amplio:

el que ES, siendo; Crea, creando; Existe, existiendo.

En una palabra que expresa movimiento continuo e infinito.

El ES el que está en el trono de su Reino Celestial, en donde los ángeles le sirven.

Y vive rodeado de los justos que forman la Gran Familia de los Hijos de Dios.

Él, es el Padre Celestial.

El Altísimo Señor del Universo.

El Santísimo Creador.

“En el principio creó Dios el cielo y la tierra…

Y el Espíritu del Señor se movía sobre las aguas.”

Estas son las primeras palabras, de la maravillosa Historia de la Creación

Ya era Dios.

Siempre Él Fue.

Y por su SER podía crear de la nada, el todo;

del desorden, el orden; de lo informe, lo completo;

lo formado con leyes de sabiduría potentísima.

Del Caos, surge el Universo.

De los vapores cargados de moléculas confusas; de la anarquía de los elementos creó el cielo y la tierra.

Y poco a poco las sucesivas obras de la Creación, que fueron cada vez más portentosas.

Del caos que se separa y ordena; partes sólidas con partes sólidas para formar el planeta Tierra.

Partes húmedas con partes húmedas para formar sucesivamente los mares, los lagos, los ríos y los arroyos;

a la luz.

La primera de las cosas no solo ordenada con elementos ya existentes en el Caos;

sino creada con poder propio, de la nada.

Y poco a poco, las sucesivas obras de la Creación se cumplieron.

El Espíritu del Señor se movía sobre ellas, con sus leyes y providencias.

Del Caos, Dios creó el Universo, ordenando las caóticas materias y los elementos;

en aquella perfección de  mundos que han durado millones de siglos.

Cuando se observa meditando, lo creado; se puede ver como la Creación es igual a una escala ascendente;

en un canto que sube siempre más; de nota a nota, hasta tocar la nota perfecta y sublime.

Como es igual a un generarse de vidas cada vez más completas y perfectas, hasta alcanzar  la perfección total.

De las primeras moléculas sólidas, de los vapores y fuegos desordenados que eran la nebulosa primitiva,

se formaron la tierra y las aguas.

Cuando el Creador creó la tierra, la sacó de la Nada.

Reuniendo el gas del éter ya creado y revolviendo el firmamento, en una masa que rotando se solidificó;

como avalancha meteórica, que crecía siempre más; alrededor de un núcleo primitivo, con la fuerza centrípeta.

La tierra formándose así; en su recorrido de proyectiles nebulares que se solidifican a través de los espacios;

debía por fuerza arrebatar a esas emanaciones, los elementos provenientes de otras fuentes.

Los cuales quedaron encerrados en ella bajo la forma de fuegos volcánicos, azufres;

aguas minerales diversas, las cuales afloran a la superficie testimoniando su existencia y misterios…

¡Cuántas fuerzas buenas ignora todavía el hombre y que conocería;

si tuviera la humildad necesaria para reconocer al Creador Eterno!

Tres Días para preparar la tierra para ser habitada.

Y en el tercer Día, el Creador la vistió de hierba y plantas;

para que pudiera recibir semillas y hacerlas vegetales útiles.

Entonces sobre la tierra, en la cual ya había luz, agua, aire;

encendió la fuente de calor y con el sol perfeccionó la luz.

Con las estrellas y la luna que regula las mareas y las ondas de los vientos y las aguas celestes;

la tierra está lista para recibir a los animales.

Dios Creador es ilimitado en su poder.

Dios Creador, es Perfecto en su crear.

Dios Creador es Previdente en su crear.

Hizo diversidad en las especies vegetales, no solamente de las que tienen frutos.

Y ha unido a las plantas de deleite, las flores, las plantas medicinales… y con diferentes utilidades para el ser humano.

Hizo las diferentes especies de animales, no solo las que son fáciles de domesticar.

Sino también las que en su vida salvaje son útiles a la limpieza del campo.

Inclusive la maldita serpiente cargada de veneno y de gran utilidad;

porque este veneno cura algunas de las más penosas enfermedades.

Y todas estas especies obedecen a la razón para la que fueron creadas, al orden que les fue dado.

Desde el sol hasta el mosquito, no hay ninguno que diga: “yo quiero hacer lo que me parezca”.

Y con su vida ordenada el fin para el que fueron creados, cantan loas y reflejan la gloria de su Creador.

Por lo tanto en los animales está ya representado y perfeccionado,

lo que se encuentra en los reinos inferiores: los minerales y los vegetales.

“Y vio Dios que lo hecho estaba bueno.”

Dios creó el Universo para el deleite del hombre y lo llama a través de la grandeza que reflejan las obras de Dios.

Por último en la tierra, completada de todos los bienes, creó al hombre y lo colocó como rey de cuanto había hecho.

“Y vio Dios que lo que había hecho, era muy bueno

Un artista no se siente complacido hasta que contempla su obra maestra.

En la escala ascendente, la nota se hace más alta y pura.

Más completa, más magníficamente divina

HE AQUÍ AL HOMBRE.

El hombre en el cual están los tres reinos precedentes.-privado de linfa el primero;

de movimiento, el segundo; de razón, el tercero.  – y adjunto el cuarto reino:

aquel de la criatura razonable; dotado de palabra, de inteligencia y de razón.

Razón que regula los instintos.

Inteligencia que abre los pensamientos a comprensiones…

Y visiones que son infinitamente superiores a aquellas que se dan a los animales:

capacidad de pensar en un bien material.

Palabra que lo hace capaz de expresar sus necesidades y sus afectos;

entendiendo a aquellos de sus iguales.

Y sobre todo, de alabar a Dios su Creador y orar.

O de evangelizar al que lo ignora.

En el hombre están el reino mineral, el vegetal, el animal, el humano…

Y perfección de perfecciones: el espiritual.

He aquí la escala que del desorden del Caos, sube al orden sobrenatural, pasando por el natural.

He aquí a la criatura en la cual están reunidos y en síntesis,

todos los elementos y caracteres de las otras creaciones; reunidas y perfeccionadas.

A la criatura hecha de fango.

O sea, con el polvo en el cual están desmenuzadas las sales minerales en el elemento agua.

Dotado de calor (elemento fuego) y de respiración (elemento aire)

De vista natural e intelectual (elemento luz)

De sangre, humores, glándulas y órganos reproductores (linfa)

de instintos, pensamientos, movimientos, libertad, voluntad,

Dios infunde su “soplo o espíritu de vida.”

Cuando Dios creó al primer hombre, infundió en él más que la vida de la materia hasta entonces inanimada;

también la vida del espíritu.

De otra manera no habría podido decir que lo había hecho a imagen y semejanza suya.

El hombre fue creado a imagen y semejanza.

Y une en sí y en perfecta armonía: cuerpo, alma y espíritu.

Lo creó inmortal para que viviera una sola vez.

El orden en la vida humana es éste:

que un cuerpo se una a un espíritu para volver al hombre en similitud con Dios;

Génesis 18… ¿Abraham también estaría demente, armando todo este trajín, para ALGUIEN que los ateos dicen que NO existe?

el cual no es carne, sino Espíritu.

No animal, sino sobrenatural.

Cada hombre y cada obra tienen su sello diferente:

Dios jamás se repite.

Cada hombre es único.

Por eso los ángeles tienen diferentes habilidades y competencias:

unos son custodios, otros heraldos y otros, serafines adorantes.

Cada uno tiene su función.

El Creador proveyendo el resguardo de la Humanidad;

Los ateos que se creen sabios, traen también su silla, igualita a ésta…  porque se sienten dioses, pero Satanás los tiene discapacitados. Stephen la traía completa: física y espiritual…

su mente santísima la diversificó por el bien de la tierra y según las necesidades,

dotó a cada hombre de las habilidades necesarias según las circunstancias.

Y le dio el ingenio para que creara a su vez.

Por eso es la diferencia de caracteres y de temperamentos.

Para el Creador, su obra Maestra fue el hombre.

Y su mayor satisfacción, el fin para el que lo creó.

Cuando la mente divina concibió la idea de crear al hombre,

su amor pensó en la criatura humana como un dios, hijo de Dios.

Y el Padre en verdad puso el sello de su Paternidad en su hijo: en el espíritu.

La capacidad de conocer y amar a Dios tanto en esta como en la otra vida.

Así pues creo al hombre compuesto de dos sustancias:

una material llamada cuerpo, creada inicialmente en el lodo

Al barro se le subió el lodo a la cabeza, diciendo que NO EXISTE EL ALFARERO

y procreada subsiguientemente con la carne y la sangre del hombre.

La otra inmaterial: compuesta por el alma y el espíritu.

Sin el alma el hombre sería una criatura animal guiada por los instintos y las facultades naturales.

Y sin el cuerpo el hombre sería una criatura espiritual:

con dotes sobrenaturales de inteligencia, voluntad y gracia, igual que los ángeles.

Dios a esta Obra Maestra representada por el hombre,

en el cual se encuentran unidas las dos criaturas:

la animal y la espiritual, formando una sola unidad.

Le dio su imagen y semejanza en sus pensamientos, en sus afectos,

en sus actos, en sus impulsos, en sus deseos y sentimientos.

El Sexto Día fue creado el Hombre.

ADAN

Verdadero anillo de conjunción entre la Tierra y el Cielo.

Verdadero punto de unión entre el mundo espiritual y el material.

El ser en el cual la materia es tabernáculo del espíritu.

El ser en el cual el espíritu anima la materia, no solo por la vida limitada y mortal;

sino por la vida inmortal después de la resurrección final.

El hombre, la criatura en la cual habita el Espíritu Creador.

El hombre, la maravilla de la potencia de Dios, al que infunde parte de Sí Mismo Infinito.

El polvo elevado a  la potencia de Hombre y Mujer.

Y unidos a ellos la Gracia, que eleva la potencia del hombre-animal,

a la potencia de la vida y condición de criatura sobrenatural deificándola,

convirtiéndola en hijo de Dios por participación de naturaleza.

hombre y mujer

Haciéndolo capaz de entrar en relación directa con Él.

Disponiéndolo a comprender al Incomprensible.

Haciéndole posible y lícito amar a Aquel a quién sin su Divino Don,

no podría el hombre por su sola capacidad, ni siquiera desear amar.

El hombre, hecho triángulo que apoya la base (la materia) sobre la tierra de la que fue extraído

y que tiende con sus facultades intelectuales, a ascender al conocimiento de Aquel al que se asemeja

y toca con su vértice (el espíritu del Espíritu, la parte electa del alma) EL CIELO;

perdiéndose en la contemplación de Dios Caridad, accesible por la unión con Dios y lo deifica.

EL CUERPO.

El cuerpo humano es una obra maestra que compendia las artes y las ciencias.

El Divino Escultor proyectó en él, una maravilla arquitectónica y un prodigio de ingeniería,

que contiene el más portentoso laboratorio químico…

Y el más asombroso y perfecto conjunto de armonía, belleza y funcionalidad.

Creado originalmente inmortal, fue destinado a ser un Templo Viviente para que Dios lo habitase.

Lavado por el Bautismo convierte al hombre en Templo del Espíritu Santo.

La belleza es un atributo de Dios y fue uno de los dones que dio a los progenitores.

Los cuerpos humanos creados por Dios, eran perfectamente hermosos…

Y reflejaban la perfección del que los había creado.

Dios es un Espíritu Purísimo.

Y el hombre testimoniaba con la perfección de  un cuerpo armónico y bellísimo,

vasos vivos para contener el Espíritu del cual provenían.

El cuerpo humano profanado y corrupto

no puede contener al Espíritu de Dios y es invadido por Satanás.

Cuando Satanás toma posesión, inocula la corrupción en todas sus formas.

Y el hombre satanizado es un demonio con todos los desenfrenos de su amo.

Un Satanás que va contra la Ley divina y humana.

Que viola hasta las normas más elementales, del vivir como hombres racionales.

El cuerpo es solamente la vestidura del alma…

Y por el pecado ha quedado sujeto a la corrupción, a la muerte, a la enfermedad, al DOLOR.

EL ALMA Y EL ESPIRITU.

“El Altísimo no habita en templos hechos por la mano del hombre.”

Estas palabras fueron dichas por el Templo de Salomón,

la más suntuosa casa que el hombre haya elevado en honor de Dios.

alma

Porque Dios Mismo al crear al hombre, se hizo con infinita potencia una morada digna de Sí:

en el espíritu del hijo fiel; espíritu que es una partícula de Sí Mismo.

El espíritu del hombre vivo por la Gracia, convertido en Templo del Espíritu Santo,

cierra el círculo del amor: Dios conteniéndose a Sí Mismo.

El alma es el cofre, el arca santa, el nutriente que contiene al espíritu,

que es la gema salida de la Mano de Dios,

de los infinitos tesoros de su YO para ponerla dentro de la criatura;

signo innegable del origen divino del hombre, que certifica su filiación con su Creador.

Como la sangre en las venas, está el espíritu en el interior del alma.

Y así como la sangre da vida al cuerpo para vivir la jornada terrena;

así el espíritu da la vida al alma, para vivir los días que no tienen fin.

cuerpo humano

El alma espiritual es la que diferencia al hombre de los animales.

Y ésta viene de Dios y todas sus potencias tienden hacia Él.

Dios es Luz y es el Padre de la Luz y de las luces.

A la tierra, su primera criatura, concede y dona la Luz.

Así como al hombre, perfección de la Creación

y última de las Seis Obras de las seis jornadas divinas; después de las cuales Dios reposó;

concede el atributo que lo hace a Él semejante:

el espíritu inmortal.

Libre, el hálito suyo divino, infuso en la materia, para que sea animado por Dios y tenga derecho al Cielo…

Y a la morada del Padre.

El cuerpo del hombre es animado por el soplo de Dios.

Por esto en todo hombre y en cada hombre;

se extiende y penetra el Espíritu de Dios con derecho de Rey y con su amor de Padre Creador.

Porque ¿En donde reposa Dios?

En el espíritu de los justos.

¿Qué es el espíritu?

Es la parte superior del alma humana.

¿Cuándo deja de ser trono de Dios?

Cuando la concupiscencia la trastorna…

¿Cómo estamos hechos?

LA PERFECCION DE ADAN….

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONÓCELA

UNA ESTIRPE DIVINA 5


Dice Jesús:

La razón de que perpetuara la raza aun cuando ésta, con la primera prueba, había merecido la destrucción; la razón del Perdón que habéis recibido.

Que María le amara… ¡Oh, bien merecía la pena crear al hombre y dejarlo vivir!

¡Y decretar perdonarlo, para tener a la Virgen bella, a la Virgen santa, a la Virgen inmaculada, a la Virgen enamorada, a la Hija dilecta, a la Madre purísima, a la Esposa amorosa!

Mucho os ha dado y más aún os habría dado Dios, con tal de poseer a la Criatura de sus delicias, al Sol de su sol y Flor de su jardín.

Y mucho os sigue dando por Ella, a petición de Ella, para alegría de Ella, porque su alegría se vierte en la alegría de Dios y la aumenta con destellos que llenan de resplandores la luz, la gran luz del Paraíso

Y cada resplandor es una gracia para el universo, para la raza del hombre, para los mismos bienaventurados, que responden con un esplendoroso grito de aleluya a cada milagro que sale de Dios,

creado por el deseo del Dios Trino de ver la esplendorosa sonrisa de alegría de la Virgen.

Dios quiso poner un rey en ese Universo que había creado de la nada.

Un rey que por naturaleza material, fuera el primero entre todas las criaturas creadas con materia y dotadas de materia.

7. Entonces Yahveh Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente. GÉNESIS 2, 7

Un rey que, por naturaleza espiritual, fuera poco menos que divino, fundido con la Gracia, como en su inocente primer día.

Pero la Mente suprema, que conoce la totalidad de los hechos más lejanos en el tiempo, la Mente cuya vista ve incesantemente todo cuanto era, es y será.

Y mientras contempla el pasado y observa el presente, hunde su mirada en el extremo futuro, no ignorando cómo será el morir del último hombre, sin confusión ni discontinuidad,

esa Mente no ignoró nunca que ese rey, creado para ser semidivino a su lado en el Cielo, heredero del Padre, cuando llegara como adulto a su Reino después de haber vivido en la casa de su madre, — la tierra con la que fue hecho —,

Durante su niñez de párvulo del Eterno en su jornada sobre la tierra, cometería hacia sí mismo el delito de matarse en la Gracia y el latrocinio de despojarse del Cielo.

¿Por qué lo creó entonces? Sin duda muchos se hacen esta pregunta.

¿Habríais preferido no existir?

¿No merece ser vivida esta jornada incluso por sí misma, a pesar de ser tan pobre y desnuda, y tan severa a causa de vuestra maldad, para conocer y admirar la Belleza infinita que la mano de Dios ha sembrado en el universo?

¿Para quién, si no, habría hecho estos astros y planetas que pasan como saetas, como flechas, rayando la bóveda del firmamento, o van — y parecen lentos —,

van majestuosos con su paso veloz de bólidos, regalándoos luces y estaciones, y dándoos, eternos, inmutables aunque siempre mutables, a leer en el cielo una nueva página, cada noche, cada mes, cada año,

como queriendo deciros: “Olvidaos de la cárcel, abandonad esa imagen vuestra llena de cosas oscuras, podridas, sucias, venenosas, mentirosas, blasfemas, corruptoras,

y elevaos, al menos con la mirada, a la ilimitada libertad de los firmamentos; haceos un alma azul mirando tanta limpidez de cielo, haceos con una reserva de luz que podáis llevar a vuestra oscura cárcel;

leed la palabra que escribimos cantando en coro nuestra melodía sideral, más armoniosa que si proviniera de un órgano de catedral, la palabra que escribimos resplandeciendo, la palabra que escribimos amando,

porque siempre tenemos presente a Aquel que nos dio la alegría de existir, y le amamos por habernos dado este existir, este resplandecer, este movemos, este ser libres y bellos en medio de este cielo delicado

allende el cual vemos un cielo aún más sublime, el Paraíso; a Aquel cuyo precepto de amor en su segunda parte cumplimos al amaros a vosotros, prójimo universal nuestro, al amaros proporcionándoos guía y luz, calor y belleza.

Leed la palabra que decimos, la palabra a la que ajustamos nuestro canto, nuestro resplandecer, nuestro reír: Dios”?

¿Para quién habría hecho ese líquido azul: para el cielo, espejo; para la tierra, camino; sonrisa de aguas; voz de olas; palabra, también, que, con frufrú de roce de seda, con risitas de muchachas serenas,

con suspiros de ancianos que recuerdan y lloran, con bofetadas de violentos, y con envites y bramidos y estruendos, siempre habla y dice: “Dios”?

El mar es para vosotros, como lo son el cielo y los astros.

Y con el mar los lagos y los ríos, los estanques y los arroyos,

y los manantiales puros, que sirven, todos, para transportaros, para nutriros, para apagar vuestra sed y limpiaros,

Y que os sirven, sirviendo al Creador, sin salir a sumergiros, como merecéis.

¿Para quién habría hecho las innumerables familias de los animales, que son flores que vuelan cantando, que son siervos que trabajan, que corren, que os alimentan, que os recrean a vosotros, los reyes?

¿Para quién habría hecho las innumerables familias de las plantas y de las flores, que parecen mariposas, que parecen gemas e inmóviles avecillas; de los frutos, que parecen collares de oro y piedras preciosas o cofres de gemas?

Son alfombra para vuestros pies, protección para vuestras cabezas, recreo, beneficio, alegría para la mente, para los miembros del cuerpo, para la vista y el olfato.

¿Para quién, si no, habría hecho los minerales en las entrañas de la Tierra y las sales disueltas en manantiales de álgidas aguas o de agua hirviendo: los azufres, los yodos, los bromos?…

Ciertamente, para que los gozara uno que no fuera Dios, sino hijo de Dios. Uno: el hombre. Nada le faltaba a la alegría de Dios, nada necesitaba Dios.

El se basta a sí mismo. No tiene sino que contemplarse para deleitarse, nutrirse, vivir y descansar.

Toda la creación no ha aumentado ni en un átomo su infinidad de alegría, de belleza, de vida, de potencia.

He aquí que todo lo ha hecho para la criatura a la que ha querido poner como rey de la obra de sus manos: para el hombre.

Aunque sólo fuera por ver una obra divina de tal magnitud y por manifestarle reconocimiento a Dios, que os la otorga, merecería la pena vivir.

Y debéis sentir gratitud por el hecho de vivir.

Gratitud que deberíais haber tenido aunque no hubierais sido redimidos sino al final de los siglos, porque, a pesar de que hayáis sido, en los Primeros,

y ahora aun individualmente, prevaricadores, soberbios, lujuriosos, homicidas,

Dios os concede todavía gozar de lo bello del Universo, de lo bueno del Universo,

y os trata como si fuerais personas buenas, hijos buenos a los cuales todo se enseña y todo se concede para hacerles más suave y sana la vida.

Cuanto sabéis, lo sabéis por luz de Dios. Cuanto descubrís, lo descubrís porque Dios os lo señala. Esto, en el Bien.

Los otros conocimientos y descubrimientos que llevan el signo del mal vienen del Mal supremo: Satanás.

La Mente suprema, que nada ignora, antes de que el hombre fuese, sabía que sería ladrón y homicida de sí mismo.

Y, dado que la Bondad eterna no conoce límites en su ser buena, antes de que la Culpa fuera, pensó el medio para anular la Culpa.

El medio, Yo; el instrumento para hacer del medio un instrumento operante, María.

Y la Virgen fue creada en el pensamiento sublime de Dios.

Todas las cosas han sido creadas para Mí, Hijo dilecto del Padre.

Yo-Rey habría debido tener bajo mi pie de Rey divino alfombras y joyas como palacio alguno jamás tuviera:

Y cantos y voces, y tantos siervos y ministros en torno a Mí como soberano alguno jamás tuviera,

Y flores y gemas, y todo lo sublime, lo grandioso, lo fino, lo delicado que es posible extraer del pensamiento de todo un Dios.

Mas Yo debía ser Carne además de Espíritu.

Carne para salvar a la carne.

Carne para sublimar la carne, llevándola al Cielo muchos siglos antes de la hora.

Porque la carne habitada por el espíritu es la obra maestra de Dios y para ella había sido hecho el Cielo.

Para ser Carne tenía necesidad de una Madre.

Para ser Dios tenía necesidad de que el Padre fuese Dios.

He aquí que entonces Dios se crea a su Esposa y le dice:

“Ven conmigo. Junto a mí ve cuanto Yo hago para el Hijo nuestro. Mira y regocíjate, eterna Virgen, Doncella eterna.

Y tu risa llene este empíreo y dé a los ángeles la nota inicial y al Paraíso le enseñe la armonía celeste. Yo te miro, y te veo como serás,

¡Oh, Mujer inmaculada que ahora eres sólo espíritu:

el espíritu en que Yo me deleito!

Yo te miro y doy al mar y al firmamento el azul de tu mirada; el color de tus cabellos, al trigo santo; el candor, a la azucena; el color rosa como tu epidermis de seda, a la rosa;

de tus dientes delicados copio las perlas; hago las dulces fresas mirando tu boca; a los ruiseñores les pongo en la garganta tus notas y a las tórtolas tu llanto.

Leyendo tus futuros pensamientos, oyendo los latidos de tu corazón, tengo el motivo guía para crear.

Ven, Alegría mía, séante los mundos juguete hasta que me seas luz danzarina en el pensamiento, sean los mundos para reír tuyo.

Tente las guirnaldas de estrellas y los collares de astros, ponte la luna bajo tus nobles pies, adórnate con el chal estelar de Galatea.

Son para ti las estrellas y los planetas.

Ven y goza viendo las flores que le servirán a tu Niño como juego y de almohada al Hijo de tu vientre.

Ven y ve crear las ovejas y los corderos, las águilas y las palomas.

Estate a mi lado mientras hago las cuencas de los mares y de los ríos, y alzo las montañas y las pinto de nieve y de bosques;

mientras siembro los cereales y los árboles y las vides, y hago el olivo para ti, Pacífica mía,

y la vid para ti, Sarmiento mío que llevarás el Racimo eucarístico.

Camina, vuela, regocíjate, ¡Oh, Hermosa mía!,

Y que el mundo universo, que en diversas fases voy creando, aprenda de ti a amarMe, Amorosa,

y que tu risa le haga más bello, Madre de mi Hijo, Reina de mi Paraíso, Amor de tu Dios”.

Y, viendo a quien es el Error y mirando a la Sin Error, dice:

“Ven a mí, tú que cancelas la amargura de la desobediencia humana, de la fornicación humana con Satanás y de la humana ingratitud.

Contigo me tomaré la revancha contra Satanás”.

Dios, Padre Creador, había creado al hombre y a la mujer con una ley de amor tan perfecta, que vosotros no podéis ni siquiera comprender sus perfecciones;

vuestra mente se pierde pensando en cómo habría venido la especie si el hombre no la hubiera obtenido con la enseñanza de Satanás.

Observad las plantas de fruto y de grano.

¿Obtienen la semilla o el fruto mediante fornicación, mediante una fecundación por cada cien uniones? No.

De la flor masculina sale el polen y, guiado por un complejo de leyes meteóricas y magnéticas, va hacia el ovario de la flor femenina.

Éste se abre y lo recibe y produce.

No como hacéis vosotros, para experimentar al día siguiente la misma sensación, se mancha y luego lo rechaza.

Produce, y hasta la nueva estación no florece. Y cuando florece es para reproducirse.

Observad a los animales. Todos.

¿Habéis visto alguna vez a un macho y a una hembra ir el uno hacia el otro para estéril abrazo y lascivo comercio? No.

Desde cerca o desde lejos, volando, arrastrándose, saltando o corriendo, van, llegada la hora, al rito fecundativo,

y no se substraen a él deteniéndose en el goce,

sino que van más allá de éste, van a las consecuencias serias y santas de la prole,

única finalidad que en el hombre, semidiós por el origen de gracia, de esa Gracia que Yo he devuelto completa,

debería hacer aceptar la animalidad del acto, necesario desde que descendisteis un grado hacia los brutos.

Vosotros no hacéis como las plantas y los animales.

Vosotros habéis tenido como maestro a Satanás, lo habéis querido y lo queréis como maestro.

Y las obras que realizáis son dignas del maestro que habéis querido.

Mas si hubieseis sido fieles a Dios, habríais recibido la alegría de los hijos santamente, sin dolor,

sin extenuaros en cópulas obscenas, indignas, ignoradas incluso por las bestias, las bestias sin alma racional y espiritual.

Dios quiso oponer, frente al hombre y a la mujer pervertidos por Satanás,

al Hombre nacido de una Mujer suprasublimada por Dios hasta el punto de generar sin haber conocido varón:

Flor que genera Flor sin necesidad de semilla;

sólo por el beso del Sol en el cáliz inviolado de la Azucena-María.

¡La revancha de Dios!…

Echa resoplidos de odio, Satanás, mientras Ella nace.

¡Esta Párvula te ha vencido!

Antes de que fueras el Rebelde, el Tortuoso, el Corruptor, eras ya el Vencido,

Ella es tu Vencedora.

Mil ejércitos en formación nada pueden contra tu potencia, ceden las armas de los hombres contra tus escamas,

¡oh, Perenne!, y no hay viento capaz de llevarse el hedor de tu hálito.

Y sin embargo este calcañar de recién nacida, tan rosa que parece el interior de una camelia rosada, tan liso y suave que comparada con él la seda es áspera,

tan pequeño que podría caber en el cáliz de un tulipán

y hacerse un zapatito de ese raso vegetal,

he aquí que te comprime sin miedo, te confina en tu caverna.

Y su vagido te pone en fuga, a ti que no tienes miedo de los ejércitos.

Y su aliento libera al mundo de tu hedor. Estás derrotado.

Su nombre, su mirada, su pureza son lanza, rayo, losa que te traspasan, que te abaten, que te encierran en tu madriguera de Infierno,

¡Oh, Maldito, que le has arrebatado a Dios la alegría de ser Padre de todos los hombres creados!

Se demuestra inútil ahora el haber corrompido a quienes habían sido creados inocentes.

Conduciéndolos a conocer y a concebir por caminos sinuosos de lujuria, privándole a Dios, en su criatura dilecta,

de ser Él quien distribuyera magnánimamente los hijos según reglas que, si hubieran sido respetadas,

habrían mantenido en la tierra un equilibrio entre los sexos y las razas,

que hubiera podido evitar guerras entre los hombres y desgracias en las familias.

Obedeciendo, habrían conocido también el amor.

Es más, sólo obedeciendo lo habrían conocido y lo habrían poseído.

Una posesión llena y tranquila de esta emanación de Dios, que de lo sobrenatural desciende hacia lo inferior, para que la carne también se goce santamente en ella,

la carne que está unida al espíritu y que ha sido creada por el Mismo que le creó el espíritu. ¿Ahora, ¡Oh, hombres!, vuestro amor, vuestros amores, qué son?

O libídine vestida de amor o miedo incurable de perder el amor del cónyuge por libídine suya y de otros.

Desde que la libídine está en el mundo, ya nunca os sentís seguros de la posesión del corazón del esposo o de la esposa.

Y tembláis y lloráis y enloquecéis de celos, asesináis a veces para vengar una traición, os desesperáis otras veces u os volvéis abúlicos o dementes.

Eso es lo que has hecho, Satanás, a los hijos de Dios.

Estos que tú has corrompido habrían conocido la dicha de tener hijos sin padecer dolor, la dicha de nacer y no tener miedo a morir.

Mas ahora has sido derrotado en una Mujer y por la Mujer.

De ahora en adelante quien la ame volverá a ser de Dios, venciendo a tus tentaciones para poder mirar a su inmaculada pureza.

De ahora en adelante, no pudiendo concebir sin dolor, las madres la tendrán a Ella como consuelo.

De ahora en adelante será guía para las esposas y madre para los moribundos,

por lo que dulce será el morir sobre ese seno que es escudo contra ti, Maldito.

Y contra el juicio de Dios.

María, (se dirige aquí a María Valtorta) pequeña voz, has visto el nacimiento del Hijo de la Virgen y el nacimiento de la Virgen al Cielo.

Has visto, por tanto, que los sin culpa desconocen la pena del dar a luz y la pena del morir.

Y, si a la superinocente Madre de Dios le fue reservada la perfección de los dones celestes, igualmente, si todos hubieran conservado la inocencia y hubieran permanecido como hijos de Dios en los Primeros,

habrían recibido el generar sin dolores (como era justo por haber sabido unirse y concebir sin lujuria) y el morir sin aflicción.

La sublime revancha de Dios contra la venganza de Satanás ha consistido en llevar la perfección de la dilecta criatura a una superperfección que anulara, al menos en una,

cualquier vestigio de humanidad susceptible de recibir el veneno de Satanás,

por lo cual el Hijo vendría no de casto abrazo de hombre sino de un abrazo divino que, en el éxtasis del Fuego, arrebola el espíritu.

¡La Virginidad de la Virgen!…

Ven. Medita en esta virginidad profunda que produce al contemplarla vértigos de abismo!

¿Qué es, comparada con ella, la pobre virginidad forzada de la mujer con la que ningún hombre se ha desposado? Menos que nada.

¿Y la virginidad de la mujer que quiso ser virgen para ser de Dios, pero sabe serlo sólo en el cuerpo y no en el espíritu,

en el cual deja entrar muchos pensamientos de otro tipo, y acaricia y acepta caricias de pensamientos humanos?

Empieza a ser una sombra de virginidad. Pero bien poco aún.

¿Qué es la virginidad de una religiosa de clausura que vive sólo de Dios?

Mucho. Pero nunca es perfecta virginidad comparada con la de mi Madre.

Hasta en el más santo ha habido al menos un contubernio: el de origen, entre el espíritu y la Culpa, esa unión que sólo el Bautismo disuelve.

La disuelve, sí, pero, como en el caso de una mujer separada de su marido por la muerte, no devuelve la virginidad total como era la de los Primeros antes del pecado.

Una cicatriz queda, y duele, recordando así su presencia.

Cicatriz que puede siempre en cualquier momento traducirse de nuevo en una llaga, como ciertas enfermedades agudizadas periódicamente por sus virus.

En la Virgen no existe esta señal de un disuelto ligamen con la Culpa.

Su alma aparece bella e intacta como cuando el Padre la pensó reuniendo en Ella todas las gracias.

Es la Virgen. Es la Única. Es la Perfecta. Es la Completa.

Pensada así. Engendrada así. Que ha permanecido así.

Coronada así. Eternamente así. Es la Virgen

Es el abismo de la intangibilidad, de la pureza, de la gracia que se pierde en el Abismo de que procede,

es decir, en Dios, Intangibilidad, Pureza, Gracia perfectísimas.

Así se ha desquitado el Dios Trino y Uno: Él ha alzado contra la profanación de las criaturas esta Estrella de perfección;

contra la curiosidad malsana, esta Mujer Reservada que sólo se siente satisfecha amando a Dios; contra la ciencia del mal, esta Sublime Ignorante.

Ignorante no sólo en lo que toca al amor degradado, o al amor que Dios había dado a los cónyuges, sino más todavía:

en Ella se trata de ignorancia del fomes, herencia del Pecado.

En Ella sólo se da la gélida e incandescente sabiduría del Amor divino.

Fuego que encoraza de hielo la carne, para que sea espejo transparente en el altar en que un Dios se desposa con una Virgen.

Y no por ello se rebaja, porque su perfección envuelve a Aquella que, como conviene a una esposa,

es sólo inferior en un grado al Esposo, sujeta a Él por ser Mujer, pero, como Él, sin mancha».

LA PERFECCIÓN DE ADÁN 2


Habla Dios Espíritu Santo

El Sexto Día fue creado el hombre siguiendo el fin para el que fue creado: amar y servir a su Señor durante la vida terrena, conocerlo en su Verdad y después gozar de Él para siempre en la Vida Eterna.

Fue creado el único hombre del cual debía venir toda la Humanidad y del cual fue tomada la mujer, compañera del hombre y para el hombre, con el cual poblará la Tierra, reinando sobre todas las criaturas inferiores.

Fue creado el Único Hombre, aquel que como padre habría trasmitido a sus descendientes todo cuanto había recibido:

VIDA, SENTIDOS, APTITUDES MATERIALES;

ASÍ COMO INMUNIDAD A TODO SUFRIMIENTO,

RAZÓN, INTELECTO, CIENCIA, INTEGRIDAD,

SABIDURÍA, INMORTALIDAD Y EL DON DE DONES:

LA GRACIA

El hombre era un semidiós por la Gracia y por la Fe.

Cuando el hombre se despertó de su primer sueño y encontró a su lado a la compañera, sintió que la felicidad que Dios le había dado era completa. Era ya tan grande desde antes.

Todo en Adán y en torno a Adán fue hecho para que él gozase de una felicidad completa, sana, santa y la delicia; o sea, el Edén no era solamente en torno, sino también adentro de Adán.

Lo circundaba un jardín pleno de bellezas vegetales, animales y minerales.

Pero dentro de él, un jardín pleno de bellezas espirituales, florecía con virtudes de todo género, prontas a madurarse en frutos de santidad perfecta;

perteneciente a la ciencia apropiada a su estado y que los hacía aptos para la vida sobrenatural, la Gracia.

Como criatura física, gozaba de esto que veía: la belleza de un mundo virgen, testimonio salido del querer de Dios. Gozaba de esto que podía:

su señorío sobre las criaturas inferiores.

Todo había sido hecho por Dios para el servicio del Hombre: desde el sol hasta los insectos, para que todo le fuese una delicia.

Como criatura sobrenatural gozaba, -un éxtasis radiante y suavísimo- de la compañía de la Esencia de Dios:

EL AMOR. 

De los raptos de amor entre el Infinito que se donaba y la criatura que lo amaba adorándolo.

El Génesis encubre esta facultad y este comunicarse con Dios en la frase:

“Habiendo oído la Voz de Dios que se paseaba en el fresco de la brisa de la tarde.”

Por cuanto el Padre había dado a sus hijos una ciencia proporcionada a su estado, aun así, Él Mismo los instruía.

Porque Infinito es el Amor de Dios y después de haber dado, anhela nuevamente dar y tanto más da, en cuanto más la criatura desea serle hija.

Dios se da siempre a aquel que a Él se le da generosamente.

Cuando el hombre se despertó y vio a la mujer, su igual y su complemento; sintió que su felicidad de criatura era total,

teniendo el todo humano en plenitud y el todo sobrehumano colmado por el amor dado al amor del hombre.

EL ALMA

¿Cómo es? ¿Cuáles son sus atributos?

Los Progenitores, además de la Gracia Santificante y la Inocencia, tuvieron en su creación otros dones de su Creador.

La Inmortalidad: atributo divino. 

La Inmunidad: de todo dolor y miseria.

La Integridad: la perfecta sujeción de los sentidos a la razón.

La Razón: Es más grande que el instinto.

La Ciencia: ilumina el saber y regula el amor, sujetándolo al orden hacia las criaturas y hacia Dios.

Adán estaba formado de carne más que de espíritu.

Pero no era carnal en cuanto a que sobre la materia, señoreaban el espíritu y la razón.

Y el espíritu inocente y pleno de Gracia, tenía semejanza admirable con su Creador y por lo tanto era inteligente y sabía comprender.

La Libertad:

Majestad dominante sobre el ‘yo’.

LIBERTAD PELIGROSA que nos permite ejercer nuestra voluntad y ejercer el PAGANISMO, lejos de nuestro Padre y Creador.

La inteligencia: perfecta e iluminada por la Caridad. Plena de sabiduría y de ciencia divina.

Dios dio al hombre la inteligencia unida a la libertad de pensamiento.

¿Qué es el pensamiento? Es al alma de la palabra.

La facultad de comprender y conocer expresando las ideas y comunicarlas a los demás, es una cualidad humana.

Los pensamientos brotan en la profundidad de la mente y esto es lo que distingue al hombre de los brutos,

en los cuales los movimientos mentales se limitan a los más rudimentarios para vivir.

El hombre piensa  y del pensamiento nacen obras de arte, de genio, de belleza.

El hombre piensa  y en este su pensar tiene un íntimo amigo que le sirve de compañía en su soledad.

EL MUNDO ES REFLEJO DEL HOMBRE

El pensamiento del hombre viaja, espiritual como es, por todo el Universo.

Se sumerge en los recuerdos y emerge en la previsión de los tiempos futuros. 

Estudia, contempla y medita, las admirables obras de Dios en la Creación.

Reflexiona los misterios de los hombres. Cada hombre es un misterio encerrado en su vestidura mortal.

Luminoso u oscuro según sea su ánimo, santo o satánico.

Misterio solo conocido por Dios para el que no hay nada oculto.

Y de la contemplación de las cosas y de los hombres, sube a la contemplación de Dios.

Como el águila que cada vez más alto asciende hacia el sol, así el pensamiento humano puede elevarse

“Correrán ríos de sangre, antes de que conquistemos nuestra LIBERTAD. Pero esa sangre deberá ser la nuestra.

y sumergirse en la luminosidad de Dios, después de haber meditado en la capacidad humana.

En la Inmensidad divina después de haber reflexionado en la relatividad humana.

En la eternidad divina, después de haber contemplado la efímera temporalidad humana.

La Perfección, después de haber mirado sin soberbia que ciega, la imperfección humana.

La Mente: humana es perfecta e imperfectísima. Iluminada por Dios es perfecta. Sin Él cae en el error.

La Razón: debe estar motivada por la bondad.

Solo así las acciones humanas obtienen frutos de santidad.

Y la razón si es humilde cae de rodillas en obsequio del Dios Infinito e Incomprendible, que solo se vuelve accesible a través de la FE.

Solo la Fe ilumina la ciencia y la ayuda a comprender.

El conocimiento de la Esencia de Dios se encuentra en la sabiduría.

Y la sabiduría se encuentra en el luminoso y ardiente centro que es la Caridad.

Porque Fe es religión y la religión permite a la criatura inteligente pero limitada, comprender al Perfecto e Infinito.

La Memoria: el hombre fue creado para amar y adorar a Dios. Y sufre porque desea a Dios.

Y ESTE SUFRIMIENTO LO PROVOCA EL VACÍO INTERIOR

QUE EXISTE EN EL HOMBRE QUE VIVE ALEJADO DE ÉL.

PORQUE HAY EN EL HOMBRE UN ANSIA DE CREER

QUE ES MÁS GRANDE QUE SU NECESIDAD DE RESPIRAR.

Por eso tiene hambre de Dios y experimenta una necesidad instintiva de buscar la Verdad,

que se convierte en un acicate doloroso, porque el hombre se engaña voluntariamente en su deseo,

se crea ídolos para aliviar su necesidad espiritual y el alma recuerda a Dios con nostalgia por el momento en que fue creada.

Instante fugaz frente a Él, pero que produce un sello indeleble en lo más íntimo de su ser.

IDOLATRÍA = ¿Qué nombre tiene lo que ocupa mis pensamientos la mayor parte del tiempo? Es el nombre de mi ídolo…

Su recuerdo se vuelve borroso porque el cuerpo que habita y al que gobierna una mente pagana, llena de ídolos, vive una vida que la enferma.

Y CON SU ESPÍRITU MUERTO,

SU SUFRIMIENTO AUMENTA.

PORQUE ELLA SABE QUE SU CUERPO ES PERECEDERO

Y ESTÁ UNIDO A ALGO QUE ES INMORTAL

El hombre se pierde en marasmos filosóficos y aún quién dice que no cree en nada, en alguna cosa cree.

El que afirma “No creo en Dios” presupone otra fe. Tal vez en sí mismo.

 O en su inteligencia soberbia.

TOP 7 PARA ALCANZAR EL ÉXITO

Es como el pensamiento “no quiero pensar”, por el hecho de expresarlo, está manifestando que está pensando.

LA VOLUNTAD: 

De los atributos del alma, si la voluntad no es usada con sagacidad para manejar la inteligencia, ésta se vuelve como las medicinas peligrosas:

EN LUGAR DE SANAR MATAN 

La voluntad es la soberana del alma.

Dios la respeta y da las fuerzas necesarias para ‘una buena voluntad’ con las virtudes que la hacen inclinarse hacia Él.

Pero “No querer ser esclavo del mal”, debe salir del hombre.

La Libertad de Arbitrio:

el libre albedrío es el regalo más grande que Dios otorgó a la inteligencia humana.

Dios ama a los hombres y les concede la libertad de arbitrio, para que por ella se perfeccionen en la virtud y se hagan más semejantes a Él.

Cuando el libre albedrío no está sostenido por el amor, la voluntad se debilita, muere poco a poco porque el libre albedrío se ha dejado seducir y se hace esclavo del Mal.

Dios lo hizo libre y el hombre lo convierte en esclavo de las pasiones.

EL DEMONIO, EL MUNDO, LA CARNE,

EN UN LIBRE ALBEDRÍO DESORDENADO

CONDUCEN AL EGOÍSMO DESENFRENADO

LO QUE DESTRUYE AL SER HUMANO: La política sin principios, el placer sin compromiso, la riqueza sin trabajo, la sabiduría sin carácter, los negocios sin moral, la ciencia sin humanidad, y la oración sin caridad.

QUE DA LA MUERTE AL ESPÍRITU

La inteligencia del egoísta queda obnubilada para Dios y sus verdades.

La soberbia ensombrece con su humo al egoísta y le ofusca la Verdad.

Comienza el proceso de los ‘¿Por qué?’ de estos se pasa a la duda.

A LA SEPARACIÓN NO SOLO DE DIOS Y LA CONFIANZA EN ÉL,

SINO TAMBIÉN DE SU JUSTICIA, DEL TEMOR DE DIOS

Y DE SU CASTIGO

Este es el motivo por el cual se explica, porqué tan fácilmente se peca.

ERES MI PECADO FAVORITO, Porque nada más delicioso que hacer TODO lo prohibido, romper las reglas y actuar en lugares en te dicen QUE NO SE PUEDE…

La mala voluntad en el pecar, es lo único que Dios, NO perdona.

Cuando el alma posee un libre albedrío que vive dentro del orden, en obediencia hacia Dios y siendo heroicamente fiel al Bien, el hombre se eleva y el alma se deifica al tomar la Semejanza con Dios.

Cuando es el Mal el que lo embrutece; esta Semejanza es casi borrada totalmente y la degradación espiritual es tal, que se hace semejante al Demonio.

Todo está en la voluntad con que se hace cada acción, ya sea virtuosa o pecaminosa.

Porque ES la voluntad la que da valor a nuestros actos. 

QUERER ARREPENTIRSE.   QUERER CONVERTIRSE.   

QUERER OBEDECER. QUERER VENCER.   QUERER PERDONAR. 

QUERER AMAR.

LEY DEL AMOR Y EL PERDÓN

QUERER SER FIEL. 

QUERER TRIUNFAR SOBRE SÍ MISMOS Y SOBRE EL MAL

   QUERER SER HÉROES. 

QUERER.    QUERER.   QUERER.

El que NO se quiere salvar teniendo los medios…

 ES PORQUE QUIERE

Construyendo la propia CONDENACIÓN

CONDENARSE

Hasta el último momento, Dios respeta el libre albedrío y la voluntad, reina y soberana del alma.

También la voluntad es el factor fundamental en la RECREACIÓN DEL ALMA. 

Toda la Creación natural y sobrenatural, es obra del Amor.

Todas las providencias, las leyes físicas, morales, espirituales, son obras del Amor.

El Intelecto:

Es capaz de distinguir lo que está bien y lo que está mal.

Y amaestra sobre el cómo y el porqué, se puede y se debe querer hacer el bien y no querer hacer el Mal.

La Conciencia:

Su voz podría llamarse la Voz del Mismo Dios, hablando en el interior del hombre.

Es otra ayuda no-solo en empujar la voluntad a acciones buenas y en detener la misma para acciones malvadas.

Sino en hacer que surja el arrepentimiento y empujar a la reparación de un mal cometido, para que el hombre vuelva a encontrarse en Gracia de Dios, cuando la ha perdido pecando.

La Intuición:

Es una ayuda que Dios da a la inteligencia debilitada en la comprensión.

La lucidez de la inteligencia ayuda poderosamente a recibir y comprender las enseñanzas que la Ciencia Eterna, en las lecciones que Dios quiere que sean guía y consuelo en la hora que vivimos,

para que el mundo no se embrutezca totalmente,

pues las palabras de la justicia no son más que sonidos que repercuten en las orejas y a veces ni siquiera se perciben: no se hacen alimento de Vida.

Dios crea las almas por amor.

Y para que ellas puedan alcanzarLe y poseerLe, después de haberse esforzado en amarLe y conocerLe, las ha llenado de dones.

El alma viene de Dios y todas sus potencias físicas, morales y espirituales tienden hacia Él.

EL ALMA ORIGINALMENTE DADA AL HOMBRE

La INTUICIÓN de una mujer, es más precisa que la CERTEZA de un hombre

SE  RECREA Y SE SUPERA EN GRADOS INIMAGINABLES,

A TRAVÉS DE  GRANDES SUFRIMIENTOS Y TRIBULACIONES,

HACIÉNDOLA APTA PARA REPOSAR EN DIOS.

El espíritu vivo se funde en Dios y el alma se convierte en Templo Viviente del Espíritu Santo,

porque Dios VIVE en ellas y las funde con Él.

Y es de suma importancia para el alma que quiere avanzar en la vía del Cielo, ser robusta y tener todas sus potencias firmes en Dios.

Cuando esto sucede el alma está segura.

Cuando las potencias del espíritu están fijas en Él, ninguna fuerza la puede quitar de ahí.

El alma viva tiene tal repugnancia al mal, porque Jesús está en ella y el alma percibe lo que siente Él.

El mérito del alma es uno solo: aquel de su buena voluntad de querer tenerlo a Él y aferrarse a Él.

Todo otro pensamiento sería soberbia y vanidad espiritual.

Las almas que están fijas en Dios, no deben tener nunca miedo a nada. Solo a pecar.

EL ESPÍRITU

El espíritu es un Templo.

EL ÁNGEL CUSTODIO DE CADA CRIATURA,

ADORA EN LA MISMA, AL DIOS QUE LA HABITA

SI ESTÁ EN GRACIA DEL SEÑOR.

El espíritu es un Rey.

La infinita misericordia del Dios Único y Trino, ha dado a nuestro espíritu todas las ayudas para permanecer dominador.

Los sentimientos pueden ser domados, entregándolos a Dios y pidiéndole que nos llene de su Amor.

Es el alma lo que da al hombre el derecho a decir: “Padre mío…” ABBA

Cuanto más el alma es hija de Dios, tanto más pronta se siente para seguir  los consejos del Espíritu Santo.

 El alma hija de Dios toma de su Padre esta característica divina:

la solicitud pronta y alegre de hacer todo aquello que es bien.

En una ocasión. alguien le dió una bofetada a San Juan María Vianney, él solo dijo por respuesta: “Amigo, la otra mejilla va a tener celos”.

La medida de la filiación alcanzada, la da la prontitud con la que el alma secunda las divinas inspiraciones,

sin pararse a considerar lo que ellas puedan exigir de ESFUERZO por parte de la criatura humana;

ni del PELIGRO que hayan de suponer para el individuo carnal.

Y el alma espiritual es la que distingue al hombre de los animales y lo hace dios sobre todos los otros seres creados:

DIOS-REY QUE DOMINA Y SOMETE.

COMPRENDE, INSTRUYE, PROVEE

Y LO HACE DIOS POR SU ORIGEN Y DESTINO FUTUROS

Es el alma aquella que iluminada por su Divino Origen, Sabe, Quiere, Puede con fuerza ya semidivina.

FUERZA QUE DIOS POTENTEMENTE SOSTIENE Y AYUDA,

CUANTO MÁS EL ALMA SE ELEVA EN LA JUSTICIA Y

EL HOMBRE SE DIVINIZA CON UNA VIDA DE JUSTICIA  

El hombre separado de Dios no sabe amar y cuando está dominado por Satanás, adquiere la semejanza con su Amo:

Los Demonios son los perpetuos rebeldes que viven y respiran en el Odio.

El hombre satanizado y convertido en demonio, es incapaz de amar a nadie.

Y se convierte en una máquina de destrucción hacia todo y hacia todos los que le rodean.

         Grande es el poder y la perfección del hombre, comparada con la del animal.

Pero infinitos son el Poder y la Perfección de Dios, respecto al átomo que es el ser humano.

Y cuya grandeza radica precisamente en el alma que procede de Dios.

Y la única con la que puede llegar a ser grande ante su Presencia Santísima, volviéndola a recrear en la perfección.

LA PERFECCIÓN ES EL AMOR  

         Por eso la evolución debe ser desde el espíritu del muerto espiritual y corrupto por el pecado, hasta llegar a la FUSIÓN DEL ALMA VIVA, que lo convierte en hijo de Dios:

El dios DEIFICADO por Dios.

Con el renacer del espíritu, el que permanece en Cristo, se regenera; 

porque Cristo teniéndole en Sí, lo hace parte de su Ser Santísimo y lo une al Espíritu de Dios, convirtiéndolo en hijo de Dios.

Ser hijos de Dios que tienen del Padre la Semejanza en el espíritu y las virtudes que lo caracterizan a Él.

        El alma que se alimenta de la Verdad y del conocimiento y persevera en la Gracia, con los Sacramentos, creciendo cada vez más en sabiduría y amor, 

recibe cuanto Dios quiere darle con simplicidad.

             Y sin tener que suscitar NADA por sí mismo.       

LOS PROFANADORES DE DIOS

SON SIMULADORES QUE SUSCITAN EL AMBIENTE

REQUIEREN DE MEDITACIONES Y RESPIRACIONES ESPECIALES DE SU SATANISMO,

PARA RECIBIR LAS EFUSIONES DEL MALIGNO,

COMETIENDO EL MAYOR DE LOS SACRILEGIOS:

Profanar su propio espíritu.

Muerto por sus pecados y por el Ocultismo.

Robando a Dios lo que legítimamente le pertenece por Creación y por Redención:

EL ALMA.       

Y ES SATANÁS CON SU ERROR Y CON SUS MENTIRAS,

EL QUE LOS ARRASTRA  EN SUS FALSAS DOCTRINAS

HASTA LO PROFUNDO DEL ABISMO,

AL QUE SE HAN ACERCADO CON TANTA IMPRUDENCIA.

Y DE ESTA MANERA SE CONSUMA LA POSESIÓN DIABÓLICA,

QUE HA PROPICIADO CON SU APOSTASÍA

Y SU REGRESION AL PAGANISMO

POR EL CONTRARIO,

DIOS TOMA DE LA MANO A LOS HUMILDES QUE ACOGEN SU LUZ Y LO BENDICEN,

NO JUZGÁNDOSE DIGNOS DE ELLOS:

LOS DONES MARAVILLOSOS DEL ESPÍRITU SANTO.

Los que siguen a Jesús en el Camino del Calvario;

pueden comprobar cuán dulce, suave, espontáneo y absoluto,

Es la Fusión con el Espíritu Santo.

Este episodio narrado en el Poema del Hombre Dios, la Obra escrita por María Valtorta, el Espíritu Santo nos ilumina varias enseñanzas…

El grupo apostólico está sufriendo la persecución del Sanedrín y se encuentran alojados en Aguas Hermosas, una de las fincas campestres de Lázaro de Betania, a quién los poderosos fariseos no pueden tocar.

Jesús está hoy con los nueve apóstoles restantes, porque los otros tres partieron a Jerusalén.

Tomás siempre alegre, se divide entre sus verduras y sus ocupaciones más espirituales; mientras Pedro, Felipe, Bartolomé y Mateo se ocupan de los peregrinos.

Y los demás van al río para administrar el bautismo como signo de penitencia, ¡Con el viento frío que sopla!

Jesús está todavía en su rincón, en la cocina.

Tomás trajina, pero guarda silencio para dejar tranquilo al Maestro.

En ese momento entra Andrés y dice:   

–     “Maestro hay un enfermo que a mí me parece que convendría curarle enseguida porque… dicen que está loco. Nosotros diríamos que está poseído… pero no es israelita. Grita, vocea, se desgañita con alaridos, se retuerce… Ven a ver”.

Jesús contesta:   

–      “Ahora mismo. ¿En dónde está?”.

Andrés: 

–      “Todavía en el campo. ¿Oyes esos aullidos? Es él. Parece una bestia, pero es él. Debe ser un rico porque su acompañante está bien vestido.

Y le traen en un carro, de mucho lujo y muchos siervos. Debe ser pagano porque blasfema de los dioses del Olimpo”.

Tomás, más curioso de saber qué va a suceder que de sus verduras, dice: 

–     “También voy yo a ver”. 

En medio del prado donde poco antes pastaban unas ovejas que han huido despavoridas por todas partes y a las que los pastores y el perro tratan de reunir,

hay un hombre que está amarrado fuertemente y que no obstante, da unos saltos de loco, gritando terriblemente.

Y cada vez más fuerte a medida que Jesús se va acercando.

Pedro, Felipe, Mateo, Natanael están allí cerca sin saber qué decir.

Hay también más gente, solo hombres, porque las mujeres tienen miedo.

Pedro dice:

–     “¿Has venido, Maestro? ¡Mira qué furia!”.

Jesús responde:   

  “Ahora se le pasará”.

Preocupado, Pedro agrega:

–   “Pero… es pagano, ¿sabes?”.

Jesús sonríe y contesta:

–     “¡Y qué importa eso!”.

Pedro: 

–     “¡Hombre!… ¡Por razón de su alma!…”.

En el rostro de Jesús se dibuja una sonrisa más amplia y continúa avanzando.

Llega al grupo del enfermo, que se agita cada vez más.

Se separa del grupo uno que por su vestido sin franjas y por llevar rostro rasurado se ve que es romano.

Y saluda diciendo:

–     “Salve, Maestro. Tu fama ha llegado hasta mí. Eres más grande que Hipócrates en el arte de curar y que la estatua de Esculapio para curar milagrosamente enfermedades. Porque sé esto, he venido.

Mi hermano, ya lo ves, está loco por un mal misterioso. Ningún médico sabe lo que le pasa. Le llevé al templo de Esculapio, pero salió de allí más loco.

Tengo un familiar en Tolemaida; me mandó un mensajero con una galera. Decía que aquí hay Uno que curaba a todos… Y vine. ¡Qué viaje tan duro!”. 

Jesús contesta:

–     “Merece un premio”.

El romano agrega:

–      “Pero ten en cuenta que no somos ni prosélitos. Somos romanos fieles a los dioses. Vosotros nos llamáis paganos. Somos de Síbari pero ahora estamos en Chipre”.

Jesús responde:

–     “Es verdad. Paganos sois”.

–      “Entonces… ¿Nada para nosotros? ¿Es tu Olimpo el que rechaza al nuestro o el nuestro al tuyo?”.

 –     “Mi Dios, Único y Trino, reina Único y Solo”.

El romano, desilusionado, pregunta:

–     “¿He venido en vano?”.

–      “¿Por qué?”.

–      “Porque pertenezco a otro dios”.

–     “Uno solo crea el alma”.

El romano está perplejo.

Y dice:

–      ¿El alma?…”.

–      “El alma. Esa cosa divina que Dios crea para cada hombre. Compañera en la existencia, sobreviviente más allá de la existencia”.

 –     ¿Y dónde está?”.

–      “En lo profundo del yo. Pero, a pesar de que esté, como cosa divina, en el interior del más sagrado templo; se puede decir de ella —y digo «ella» no ésta; porque no es una cosa, sino un ente verdadero y digno de todo respeto.

QUE NO ESTÁ CONTENIDA, SINO QUE CONTIENE. – y ORDENA con imperio- ¡Traedme al enfermo!

El romano objeta:

–      “Pero no tiene el espíritu de pitón. Es más, dice sólo cosas incoherentes y absurdas. 

Jesús responde con amabilidad:

 –     Nosotros lo llamamos «demonio», no pitón. Está el que habla y el que es mudo, el que engaña con razones aparentes de verdad, y el que solo crea un desorden mental. El primero es el más completo y peligroso. Tu hermano tiene el segundo”.

Entre gritos y saltos le arrastran allí.

Jesús explica:

–      “¿Ves? Dices que está loco; dices que ningún médico puede curarle. Es cierto: ningún médico, porque no está loco, sino que UN SER INFERNAL, te hablo así porque eres pagano, ha entrado en él”– y agrega enigmático- Pero ahora saldrá de él”.

El romano está totalmente confundido y exclama:

–     ¿Cómo?

 –     “El mismo te lo dirá”.

Jesús mirando al enfermo, ordena:

–     “¡Deja este hombre! Vuelve a tu Abismo”. 

El hombre lo mira impotente y derrotado, mientras dice:

–     Me voy. Contra Ti mi poder es demasiado débil. Me echas y me amordazas. – es el Demonio que agrega-  ¿Por qué siempre nos vences?…”.

El desconcierto del romano es total, pues la voz que ha contestado, DEFINITIVAMENTE no es la que reconoce, como la de su familiar tan cercano…

El espíritu maligno habló por la boca del hombre el cual, después de ello, se desploma como agotado del todo.

Jesús decreta:

–      “Está curado. ¡Soltadlo sin miedo!”.

El romano está impactado y cuestiona:

–      “¿Curado?… ¿Estás seguro?… ¡Yo… yo te adoro!”.

El hombre hace ademán de postrarse, mas Jesús no se lo permite y le dice:

–      “Levanta el alma. En el Cielo está Dios. A Él adórale y dirige tus pasos hacia Él. Adiós”.

–     “No. Así no. Al menos acepta éste óbolo (limosna). Permíteme que te trate como a los sacerdotes de Esculapio. Permíteme que te oiga hablar… Permíteme que hable de Ti en mi patria…”.

Jesús concede:

–     “Hazlo y ven con tu hermano”.

El curado está pasmado, mira a su alrededor asombrado y pregunta:

–     “Pero ¿Dónde estoy? ¡Esto no es Cintium! ¿Dónde está el mar?”.

Jesús lo mira con un amor infinito y dice con dulzura:

–     “Sufrías…” – Y haciendo una señal con la que impone silencio, agrega: 

–     “Sufrías una fiebre muy alta y te han traído a otro clima. Ahora estás mejor…”.

LA PERFECCIÓN DE ADÁN 1


“La Sinfonía de la Creación”

YAHVE  (Yeové) significa: YO SOY.

En el verdadero contexto de la palabra hebrea, tiene un significado más amplio: el que ES, siendo; Crea, creando; Existe, existiendo. En una palabra que expresa movimiento continuo e infinito.

El ES el que está en el trono de su Reino Celestial, en donde los ángeles le sirven.

Y vive rodeado de los justos que forman la Gran Familia de los Hijos de Dios. Él, es el Padre Celestial. El Altísimo Señor del Universo. El Santísimo Creador.

“En el principio creó Dios el cielo y la tierra… Y el Espíritu del Señor se movía sobre las aguas.”

Estas son las primeras palabras de la maravillosa Historia de la Creación.

Ya era Dios. Siempre Él Fue.

Y por su SER podía crear de la nada, el todo; del desorden, el orden; de lo informe, lo completo; lo formado con leyes de sabiduría potentísima.

SALMO 19  1.- Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.

Del Caos, surge el Universo.

De los vapores cargados de moléculas confusas; de la anarquía de los elementos creó el Cielo y la Tierra.

Y poco a poco las sucesivas obras de la Creación, que fueron cada vez más portentosas.

Del caos que se separa y ordena; partes sólidas con partes sólidas para formar el planeta Tierra.

Partes húmedas con partes húmedas para formar sucesivamente los mares, los lagos, los ríos y los arroyos, A LA LUZ.  

La primera de las cosas no solo ordenada con elementos ya existentes en el Caos; sino creada con poder propio, de la nada.

Y poco a poco, las sucesivas obras de la Creación se cumplieron. El Espíritu del Señor se movía sobre ellas con sus leyes y providencias.

3.  Al ver tu cielo, hechura de tus dedos, la luna y las estrellas, que fijaste tú, 4. ¿qué es el hombre para que de él te acuerdes, el hijo de Adán para que de él te cuides? 5.  Apenas inferior a un dios le hiciste, coronándole de gloria y de esplendor; 6.  le hiciste señor de las obras de tus manos, todo fue puesto por ti bajo sus pies:  (10) ¡Oh Yahveh, Señor nuestro, qué glorioso tu nombre por toda la tierra!

Del Caos, Dios creó el Universo, ordenando las caóticas materias y los elementos, en aquella perfección de  mundos que han durado millones de siglos.

Cuando se observa meditando, lo creado; se puede ver como la Creación es igual a una escala ascendente; en un canto que sube siempre más; de nota a nota, hasta tocar la nota perfecta y sublime.

Como es igual a un generarse de vidas cada vez más completas y perfectas, hasta alcanzar  la perfección total.

De las primeras moléculas sólidas, de los vapores y fuegos desordenados que eran la nebulosa primitiva, se formaron la tierra y las aguas.

Cuando el Creador creó la Tierra, la sacó de la Nada.

Reuniendo el gas del éter ya creado y revolviendo el firmamento, en una masa que rotando se solidificó como avalancha meteórica, que crecía siempre más; alrededor de un núcleo primitivo, con la fuerza centrípeta.

La Tierra formándose así; en su recorrido de proyectiles nebulares que se solidifican a través de los espacios, debía por fuerza arrebatar a esas emanaciones, los elementos provenientes de otras fuentes.

Los cuales quedaron encerrados en ella bajo la forma de fuegos volcánicos, azufres, aguas minerales diversas, las cuales afloran a la superficie testimoniando su existencia y misterios…

¡Cuántas fuerzas buenas ignora todavía el hombre y que conocería si tuviera la humildad necesaria para reconocer al Creador Eterno!

Tres Días para preparar la Tierra para ser habitada.

Y en el tercer Día, la vistió de hierba y plantas, para que pudiera recibir semillas y hacerlas vegetales útiles.

Entonces sobre la Tierra, en la cual ya había luz, agua, aire; encendió la fuente de calor y con el sol perfeccionó la luz.

Con las estrellas y la luna que regula las mareas y las ondas de los vientos y las aguas celestes; la tierra está lista para recibir a los animales.

Dios Creador es ilimitado en su poder. Dios Creador, es Perfecto en su crear.

Dios Creador es Previdente en su crear.

Hizo diversidad en las especies vegetales, no solamente de las que tienen frutos. Y ha unido las plantas de deleite, las flores, las plantas medicinales y con diferentes utilidades para el ser humano.

Hizo las diferentes especies de animales, no solo las que son fáciles de domesticar. Sino también las que en su vida salvaje son útiles a la limpieza del campo.

Inclusive la maldita serpiente cargada de veneno y de gran utilidad, porque este veneno cura algunas de las más penosas enfermedades.

Y todas estas especies obedecen a la razón para la que fueron creadas, al orden que les fue dado.

Desde el sol hasta el mosquito, no hay ninguno que diga: “yo quiero hacer lo que me parezca”.

Y con su vida ordenada el fin para el que fueron creados, cantan loas y reflejan la gloria de su Creador.

Por lo tanto en los animales está ya representado y perfeccionado, lo que se encuentra en los reinos inferiores: los minerales y los vegetales.

“Y vio Dios que lo hecho estaba bueno.”

Dios creó el Universo para el deleite del hombre y lo llama a través de la grandeza que reflejan las obras de Dios.

Por último en la tierra, completada de todos los bienes, creó al hombre y lo colocó como rey de cuanto había hecho.

“Y vio Dios que lo que había hecho, era muy bueno

Un artista no se siente complacido hasta que contempla su obra maestra.

En la escala ascendente, la nota se hace más alta y pura. Más completa, más magníficamente divina.

HE AQUÍ AL HOMBRE

El hombre en el cual están los tres reinos precedentes.-privado de linfa el primero; de movimiento, el segundo; de razón, el tercero.

Y adjunto el cuarto reino: aquel de la criatura razonable; dotado de palabra, de inteligencia y de razón.

Razón que regula los instintos. Inteligencia que abre los pensamientos a comprensiones y visiones que son infinitamente superiores a aquellas que se dan a los animales: capacidad de pensar en un bien material.

Palabra que lo hace capaz de expresar sus necesidades y sus afectos; entendiendo a aquellos de sus iguales.

Y sobre todo, de alabar a Dios su Creador y orar. O de evangelizar al que lo ignora.

En el hombre están el reino mineral, el vegetal, el animal, el humano y perfección de perfecciones: el espiritual.

He aquí la escala que del desorden del Caos, sube al orden sobrenatural, pasando por el natural.

He aquí a la criatura en la cual están reunidos y en síntesis, todos los elementos y caracteres de las otras creaciones; reunidas y perfeccionadas.

A la criatura hecha de fango; o sea, con el polvo en el cual están desmenuzadas las sales minerales en el elemento agua.

Dotado de calor (elemento fuego) y de respiración (elemento aire) De vista natural e intelectual (elemento luz)

De sangre, humores, glándulas y órganos reproductores (linfa)

7. Entonces Yahveh Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente. GÉNESIS 2, 7

De instintos, pensamientos, movimientos, libertad, voluntad, Dios infunde su “soplo o espíritu de vida.”

CUANDO DIOS CREÓ AL PRIMER HOMBRE,

INFUNDIÓ EN ÉL MÁS QUE LA VIDA DE LA MATERIA HASTA ENTONCES INANIMADA,

TAMBIÉN LA VIDA DEL ESPÍRITU.

De otra manera no habría podido decir que lo había hecho a imagen y semejanza suya.

El hombre fue creado a Imagen y Semejanza.

Y une en sí y en perfecta armonía: cuerpo, alma y espíritu.

3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos,
La luna y las estrellas que tú formaste,
4 Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,
Y el hijo del hombre, para que lo visites?
5 Le has hecho poco menor que los ángeles,
Y lo coronaste de gloria y de honra.
6 Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos;
Todo lo pusiste debajo de sus pies:

Lo creó inmortal para que viviera una sola vez.

El orden en la vida humana es éste: que un cuerpo se una a un espíritu para volver al hombre en similitud con Dios; el cual no es carne, sino Espíritu.

No animal, sino sobrenatural.

Cada hombre y cada obra tienen su sello diferente:

DIOS JAMÁS SE REPITE.

CADA HOMBRE ES ÚNICO

Por eso los ángeles tienen diferentes habilidades y competencias:

unos son custodios, otros heraldos y otros, serafines adorantes. Cada uno tiene su función.

El Creador proveyendo el resguardo de la Humanidad; su mente santísima la diversificó por el bien de la Tierra y según las necesidades, dotó a cada hombre de las habilidades necesarias según las circunstancias.

Y le dio el ingenio para que creara a su vez.

Por eso es la diferencia de caracteres y de temperamentos.

Para el Creador, su Obra Maestra fue el hombre. Y su mayor satisfacción, el fin para el que lo creó.

CUANDO LA MENTE DIVINA CONCIBIÓ LA IDEA DE CREAR AL HOMBRE,

SU AMOR PENSÓ EN LA CRIATURA HUMANA COMO UN DIOS, HIJO DE DIOS

Y EL PADRE EN VERDAD PUSO EL SELLO DE SU PATERNIDAD EN SU HIJO:

EN EL ESPÍRITU

La capacidad de conocer y amar a Dios tanto en esta como en la otra vida.

Así pues creo al hombre compuesto de dos sustancias: una material llamada cuerpo, creada inicialmente en el lodo y procreada subsiguientemente con la carne y la sangre del hombre.

La otra inmaterial: compuesta por el alma y el espíritu.

Sin el alma el hombre sería una criatura animal guiada por los instintos y las facultades naturales.

Y sin el cuerpo el hombre sería una criatura espiritual, con dotes sobrenaturales de inteligencia, voluntad y gracia, igual que los ángeles.

Dios a esta Obra Maestra representada por el hombre, en el cual se encuentran unidas las dos criaturas: la animal y la espiritual, formando una sola unidad.

Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre. Con dos. naturalezas: la divina. y la humana. unidas en la Persona del Verbo. (Juan1,14).

Le dio su Imagen y Semejanza en sus pensamientos, en sus afectos, en sus actos, en sus impulsos, en sus deseos y sentimientos.

El Sexto Día fue creado el Hombre. Verdadero anillo de conjunción entre la Tierra y el Cielo.

Verdadero punto de unión entre el mundo espiritual y el material.

El ser en el cual la materia es tabernáculo del espíritu.

El ser en el cual el espíritu anima la materia, no solo por la vida limitada y mortal; sino por la vida inmortal después de la resurrección final.

El hombre, la criatura en la cual habita el Espíritu Creador.

El hombre, la maravilla de la potencia de Dios, al que infunde parte de Sí Mismo Infinito.

El polvo elevado a  la potencia de Hombre y Mujer.

Y UNIDOS A ELLOS LA GRACIA,

QUE ELEVA LA POTENCIA DEL HOMBRE-ANIMAL,

A LA POTENCIA DE LA VIDA Y CONDICIÓN DE CRIATURA SOBRENATURAL

DEIFICÁNDOLA,

CONVIRTIÉNDOLA EN HIJO DE DIOS POR PARTICIPACIÓN DE NATURALEZA

Haciéndolo capaz de entrar en relación directa con Él. Disponiéndolo a comprender al Incomprensible.

Haciéndole posible y lícito amar a Aquel a quién sin su Divino Don, no podría el hombre por su sola capacidad, ni siquiera desear amar.

El hombre, hecho triángulo que apoya la base (la materia) sobre la tierra de la que fue extraído

Y que tiende con sus facultades intelectuales, a ascender al conocimiento de Aquel al que se asemeja

y toca con su vértice (el espíritu del Espíritu, la parte electa del alma) EL CIELO;

Perdiéndose en la contemplación de Dios Caridad, accesible por la unión con Dios y lo deifica.

EL CUERPO

El cuerpo humano es una obra maestra que compendia las artes y las ciencias.

El Divino Escultor proyectó en él, una maravilla arquitectónica y un prodigio de ingeniería, que contiene el más portentoso laboratorio químico y el más asombroso y perfecto conjunto de armonía, belleza y funcionalidad.

Creado originalmente inmortal, fue destinado a ser un Templo Viviente para que Dios lo habitase.

Lavado por el Bautismo convierte al hombre en Templo del Espíritu Santo.

La belleza es un atributo de Dios y fue uno de los dones que dio a los progenitores.

Los cuerpos humanos creados por Dios, eran perfectamente hermosos y reflejaban la Perfección del que los había Creado.

Dios es un Espíritu Purísimo. Y el hombre testimoniaba con la perfección de  un cuerpo armónico y bellísimo, vasos vivos para contener el Espíritu del cual provenían.

EL CUERPO HUMANO PROFANADO Y CORRUPTO

NO PUEDE CONTENER AL ESPÍRITU DE DIOS

Y ES INVADIDO POR SATANÁS

CUANDO SATANÁS TOMA POSESIÓN

INOCULA LA CORRUPCIÓN EN TODAS SUS FORMAS.

Y el hombre satanizado es un demonio con todos los desenfrenos de su amo.

Un Satanás que va contra la Ley divina y humana. Que viola hasta las normas más elementales del vivir como hombres racionales.

El cuerpo es solamente la vestidura del alma y por el pecado ha quedado sujeto a la corrupción, a la muerte, a la enfermedad, al dolor.

EL ALMA Y EL ESPIRITU

“El Altísimo no habita en templos hechos por la mano del hombre.”

Estas palabras fueron dichas por el Templo de Salomón, la más suntuosa casa que el hombre haya elevado en honor de Dios.

PORQUE DIOS MISMO AL CREAR AL HOMBRE,

SE HIZO CON INFINITA POTENCIA UNA MORADA DIGNA DE SÍ,

EN EL ESPÍRITU DEL HIJO FIEL

ESPÍRITU QUE ES UNA PARTÍCULA DE SÍ MISMO

El espíritu del hombre vivo por la Gracia, convertido en Templo del Espíritu Santo, cierra el círculo del amor:

Dios conteniéndose a Sí Mismo.

El alma es el cofre, el arca santa, el nutriente que contiene al espíritu que es la gema salida de la Mano de Dios, de los infinitos tesoros de su YO

para ponerla dentro de la criatura; signo innegable del origen divino del hombre, que certifica su filiación con su Creador. 

Como la sangre en las venas, está el espíritu en el interior del alma.  

En la muerte física, el ESPÍRITU vuelve a Dios, el CUERPO regresa al polvo y el ALMA va al CIELO o al INFIERNO.

Y así como la sangre da vida al cuerpo para vivir la jornada terrena; así el espíritu da la vida al alma, para vivir los días que no tienen fin.

El alma espiritual es la que diferencia al hombre de los animales. Y ésta viene de Dios y todas sus potencias tienden hacia Él.

Dios es Luz y es el Padre de la Luz y de las luces. A la tierra, su primera criatura, concede y dona la Luz.

Así como al hombre, perfección de la Creación y última de las Seis Obras de las seis jornadas divinas; después de las cuales Dios reposó,

CONCEDE EL ATRIBUTO QUE LO HACE A ÉL SEMEJANTE:

EL ESPÍRITU INMORTAL

Libre, el hálito suyo divino, infuso en la materia para que sea animado por Dios y tenga derecho al Cielo y a la morada del Padre.

El cuerpo del hombre es animado por el soplo de Dios.

Por esto en todo hombre y en cada hombre, se extiende y penetra el Espíritu de Dios con derecho de Rey y con su amor de Padre Creador.

Porque ¿En donde reposa Dios?

En el espíritu de los justos.

¿Qué es el espíritu?

Es la parte superior del alma humana. 

¿Cuándo deja de ser trono de Dios?

Cuando la concupiscencia la trastorna…

LA PERFECCION DE ADAN

La perfección de la obra regia de Dios en Adán y en la cual Dios puso su inteligencia creadora, estaba en su espíritu.

El semen de Adán si Adán hubiese sabido permanecer Rey cual Dios lo hizo, hubiera sido un semen de perpetua perfección.

El espíritu es el Tabernáculo de Dios.

El hombre fue creado para ser un templo viviente para que Dios lo habitase.

Para el espíritu no hay limitaciones, no hay obstáculos, no hay límites, no hay privaciones, no hay necesidades.

Ayúdame Señor Jesús a encontrarte, para conocerte y amarte como debo hacerlo en la eternidad

Él es poderoso, libre, instantáneo y como está formado de luz, cuando se une a la Luz, está pleno de Sabiduría Divina.

(Esto explica porque a los incultos, Dios los convierte en doctos sin haber estudiado)

El altar del espíritu es el corazón. Y el sagrario es el punto en el cual  Dios puso en el hombre la necesidad de adoración.

Y esta adoración se alimenta de amor y de necesidad de amar.

Dios hizo este altar precioso y sagrado.

Lo hizo para estar formado del amor y de la unión con Él.

Y de la generosidad en el amor incorruptible a las acciones perjudiciales de los sentidos, de las tentaciones, de las insidias, de las tres carcomas del alma.

Porque el amor generoso y la unión con Él, hacen a las fibras del corazón incorruptible a las acciones disgregadoras que vienen del exterior.

Por eso el hombre ha hecho a este órgano, sede de los sentimientos y trono y asilo de las pasiones predominantes.

Y éstas se custodian con cada latido del corazón.

Y en el fondo la gema que esplende, amigable y santa o flameantemente engañosa y malvada:

su tesoro es el sentimiento que la domina.

El altar original perfumaba con su amor la santidad de Dios y cantaba su armonía, amándolo y adorándolo sobre todas las cosas;

porque en todas las cosas estaba el sello innegable del Amor Divino, que las había hecho perfectas y maravillosas para el gozo de su criatura.

Sólo Cristo puede llenar ese vacío…

El amor es el término de la perfección humana: el Amor Total.

El amor es una fuerza absoluta y el alimento de la vida.

EL AMOR ES EL CULTO DE ADORACIÓN A DIOS,

PORQUE EL QUE CRECE EN EL AMOR, CRECE EN PERFECCIÓN.

El hombre está obligado a conocer a Dios por gratitud y por respeto a su propia inteligencia.

Y su propia naturaleza le exige la necesidad de amar, porque  aquel que ama es nacido de Dios

y por la Caridad es semejante a Dios.

DAME MÁS AMOR, PARA AMARTE MÁS Y ADORACIÓN, PARA ADORARTE ETERNAMENTE

N272 UN VIAJE INESPERADO 3


“BIENVENIDOS A LA ESCUELA CIBERNÉTICA DEL ESPÍRITU SANTO”

Acostumbrados como estamos a la Presencia de nuestro ABBA, recibimos con infinito agradecimiento la asistencia del Cielo entero, con nuestro sublime RECTOR MAGNIFICUS: EL ESPÍRITU SANTO y su cuerpo de catedráticos celestiales que confoman las autoridades docentes en nuestras aulas.

Así que aquí el Magisterio Celestial será el protagonista de nuestra instrucción religiosa…

Para comprender mejor la estructura del Reino de Dios, abriremos una nueva Página llamada “VIVIR MURIENDO” cuyas publicaciones llevarán la Letra “M” y ésta es la Introducción.

Porque iniciaremos nuestro viaje por el PURGATORIO, con una parada que nos está llevando directo al inicio de la Historia de la Iglesia y veremos cómo los primeros cristianos recibían la instrucción básica en su catecumenado, antes de solicitar voluntaria y libremente su Bautismo y lo que éste significaba.  

Este post es una reproducción del capítulo titulado LA PRUEBA 1 y que pertenece a nuestra página ENFRENTANDO A NERÓN.

Recordemos que la ‘Puerta del Cielo’ era la academia cristiana situada en la domus que Séneca había donado a la Iglesia para que fueran evangelizados los romanos.

En la Puerta del Cielo, en el recinto de las vírgenes; están todas reunidas en uno de los jardines, cuando llegan a avisar a Celina, que hay un mensajero de su casa esperándola en el atrium.

Ella se levanta un tanto intrigada y dice a sus amigas:

–           Enseguida regreso. Voy a ver qué sucede.

Cuando llega al atrium, la saluda un hombre de mediana edad y que la saluda amorosamente:

–          La paz sea contigo amita. Eladio me mandó con esta carta para ti. Espero por la  respuesta.

Celina toma la tablilla y dice:

–           La paz sea contigo, Raymundo. Gracias. -muy sonriente agrega- Cuando Recordarás que ya no soy tu ama. Tú eres mi hermano. Hace quince años que eres libre.

Raymundo le contesta:

–           Tú siempre serás mi amita por el amor.

Celina sonríe y mueve la cabeza. Luego rompe el sello y lee:

Eladio a Celina:

La paz sea contigo, mi niña.

Ha venido varias veces a buscarte, el noble Narciso Haloto. Y ayer uno de los jardineros del Palatino, escuchó una conversación cuando estaba trabajando. El ministro de Nerón, estaba con su liberto de confianza y le estuvo dando instrucciones.

Y de esta manera fue como se enteró del siniestro complot con el que pretende raptarte, para obligarte a que te cases con su hijo. Creyó oportuno avisarme, porque también él sabe que eres una virgen consagrada. Te lo ruego: Durante un buen tiempo no regreses, ni vayas a ningún lugar donde él pueda encontrarte.

Por lo que cuentan sus esclavos, sabemos que es un hombre infame y muy cruel.  Solo a Raymundo con quién te envío esta carta, dile en donde podré encontrarte para enviarte noticias.

Cuídate mucho. Que el poder del Altísimo te siga protegiendo. Adiós.

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Celina se queda pensativa… Recuerda todo el trabajo que tienen y dice a Raymundo:

–           Dile que me quedaré aquí. Vete en paz hermano.

El hombre se retira y ella regresa nuevamente al jardín.

Diana al verla llegar, le pregunta:

–           ¿Qué pasó?

Celina les lee la carta…

Ariadna dice:

–           Te quedarás aquí.

Diana apoya:

–           También yo me quedaré contigo.

Celina sonríe con dulzura, como si ningún peligro la amenazara. La conversación se generaliza. Y todas vuelven a su tema preferido: JESÚS.

Mientras tanto en otro jardín de la misma mansión, sentados en una banca de mármol junto al estanque, Leonardo conversa con Sofía.

Sus grandes y expresivos ojos son muy diferentes… Reflejan una dulzura y veneración que antes no existían.

Tomando las manos de Sofía, las lleva a los labios, las besa. La mira conmovido y agradecido…

Luego le suplica:

–           Sofía… Amor mío.  Por favor ¡Perdóname! Ahora comprendo. Quiero que tu Dios, sea mi Dios.

Enséñame a amarlo como lo amas tú. Enséñame a conocerlo, como lo conoces tú. Enséñame sobre todo, a adorarlo y a servirlo como lo haces tú. Yo quiero ser cristiano, como tú.

ENAMORADOS dantea-thisbe

La sonrisa de Sofía se vuelve luminosa y tomándolo de la mano, se levanta y lo lleva hasta el Lararium.

Allí está la enorme cruz desnuda, con el sudario que pende de uno a otro de sus brazos.

Hay un cirio encendido a cada lado. Y hermosos jarrones llenos de lirios y azucenas.

Al frente, una balaustrada de mármol sirve como reclinatorio para arrodillarse.

Sobre el arco superior, están grabadas estas palabras:

DIOS ES AMOR’ 

Bajo el arco de la pared izquierda, hay un letrero tanto en griego como en latín:

‘EN ESTA CASA APRENDERAS A CONOCERLO, A AMARLO, A ADORARLO Y A SERVIRLO.’

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Bajo el arco de la pared derecha, igual se lee:

‘Para ser un verdadero hijo de Dios, aprende esta ciencia:

VIVIR MURIENDO

Y      

MORIR AMANDO

Cuando la domines, alcanzarás la Gloria.

Después de meditar un largo rato en estas palabras, los dos se dirigen a un amplio salón, donde está reunido un grupo de más de doscientas personas.

Leonardo se sienta en un banco junto a la pared de mármol gris.

Y la armoniosa voz de Sofía proclama las palabras de la Segunda Lección para los nuevos cristianos:

LA PRUEBA I

Cuando Dios creó a su Arcángel Predilecto, el Cielo entero enmudeció de admiración. Dios quiso a su lado a este maravilloso arcángel, cuando realizó la Creación del Universo.

El más bello de todos los ángeles, espíritu perfecto inferior solamente a Dios, fue llenado de dones: segundo en belleza de todo cuanto existe, una inteligencia privilegiada y poder.

Fue puesto al mando de la tercera parte de los Ejércitos Celestiales. Dirigía los coros angélicos. Y como intermediario entre Dios y los hombres, le fue dado el título de Dominador de las Naciones.

En las misiones destinadas a los hombres, él hubiera sido el ejecutor del querer divino y por eso se llamó:

LUCIFER = PORTADOR DE LA LUZ.

En los ángeles también hay Libertad de Arbitrio. En el orden perfecto del Universo, Lucifer abusó de su libertad. En su ser luminoso nació un vapor de soberbia, que él no dispersó:

Al verse en Dios. Al verse a sí mismo y compararse con sus compañeros, porque Dios le envolvía con su Luz y se gozaba en el esplendor de su arcángel.

Y porque los ángeles le veneraban como el espejo más acabado de Dios, se maravilló. Debía admirar solamente a Dios.

Más en todas las criaturas, se encuentran presentes todas las fuerzas buenas y malas que luchan entre sí, hasta que una de las dos partes vence para proporcionar bien o mal,

del mismo modo que en la atmósfera se encuentran todos los elementos gaseosos por ser necesarios y es la manera de usarlos la que determina que sean buenos o nocivosLucifer no era santo hasta el punto de ser todo amor. La medida del amor, Lucifer no quiso completarla y no rechazó la complacencia de sí mismo, que ocupaba en él un espacio en el que no podía haber amor.

De haber sido todo amor, no habría habido sitio en él para la soberbia, a la que también es justo llamar: desorden del entendimiento. Vapor de soberbia que él no dispersó.

Al contrario: lo condensó y lo cobijó. Y de esta incubación, nació el Mal.

Lucifer desarrolló la soberbia, la cultivó, la aumentó e hizo de ella, arma y seducción.

Dios había creado a un ministro glorioso y bellísimo. Y la libre voluntad del ángel creó a

SATANAS   =   ADVERSARIO.

La soberbia es la palanca que derriba los espíritus y los arranca de Dios. Lucifer quiso más de lo que era y de lo que tenía.

Él, que ya era tanto; quiso todo.

Y ésta fue la brecha por donde entró ruinosa, su depravación.

Siendo ella la causa de que no pudiera comprender ni aceptar al CRISTO-AMOR, compendio del Infinito, Único y Trino Amor.

Y se negó a servir.

Al conocer las futuras maravillas de Dios, quiso ponerse él en su lugar.

Con su mente turbada se vio a sí mismo al frente de los hombres futuros, adorado por ellos como poder supremo.

Y conociendo el secreto de Dios y sus designios, decidió que él podía terminar lo que Dios había comenzado y apoderarse del Reino que sería la Herencia de Jesús.

Sedujo a los menos reflexivos de entre sus compañeros, distrayéndolos de la contemplación de Dios como Suprema Belleza.

Y se rebeló contra Dios.

Los demás ángeles que estaban bajo su mando y que fueron débiles en el amor y la fidelidad hacia Dios, también se rebelaron.

Y así quedó orquestado el primer Golpe de Estado de la Historia.

Así se consumó, el PECADO DE LOS ÁNGELES.

Y partir de ese momento, fue su nombre: SATÁN.

Nombre dado por Dios, al Adversario. Al Enemigo Implacable en que se convirtió, el que fuera el más grande de todos los ángeles.

Y una Gran Batalla estalló en el Cielo. Batalla de inteligencia y de voluntad, combatida en la Presencia de Dios

y que determinó para la Eternidad, el futuro destino de los ángeles y de los hombres.

Fue un hecho histórico de importancia primaria, que incluyó Cielo y Tierra, pues la Historia de la Humanidad está atada y condicionada, a este acontecimiento.

Y Lucifer y los demás soberbios y desobedientes, fueron arrojados para siempre del Paraíso Celestial, por San Miguel Arcángel y sus ángeles.

Cuando los derrotados fueron castigados, Dios los congeló en su rebeldía y les quitó la capacidad de amar, (Dios se retiró de ellos para siempre) pero NO la necesidad de ser amados.

Y ésta se convirtió en IRA. El amor y la belleza, (atributos de Dios) les fueron quitados y de esta forma quedaron convertidos en demonios horrorosos.

El gran amor que los animaba se convirtió en Odio y fueron precipitados en el Infierno para ser devorados por la concupiscencia del espíritu… 

EN EL FUEGO DEL RIGOR DE DIOS

“Y creó Dios al hombre a su Imagen. A Imagen de Dios lo creó. Macho y hembra los creó. Dios los bendijo diciéndoles: ‘Sean fecundos y multiplíquense. Llenen la Tierra y sométanla.” (Génesis 1, 28)

Dios no les prohibió a los hombres amarse. Solo que Él deseaba que su amor fuera perfecto y sin el desorden perjudicial de las pasiones desordenadas.

El uno y la otra se complementaban a la perfección. Y fueron hechos para amarse. La perfección es amor. El amor es armonía.

La armonía es orden. No hay armonía en donde es turbado el orden. No hay amor en donde es turbada la armonía. No hay perfección en donde falta el amor.

Así sucede en todas las cosas y las obras. En las humanas y sobretodo en las sobrenaturales.

La única limitación al inmenso poseer del hombre, fue la prohibición de coger los frutos del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal.

Esto era inútil e injustificado, porque el hombre tenía ya la Ciencia que le era necesaria y en una medida superior a la establecida por Dios, no podía más que causar daño.

LA PRUEBA DE LA OBEDIENCIAEDEN-paraiso-terrenal_  Se había dado Él, Dios Mismo ¿Y prohibía mirar un fruto? Había dado al polvo la Vida, infundiéndole su hálito divino en el hombre, ¿Y prohibía de coger un fruto?

Había hecho al hombre Rey de todas las criaturas. Lo consideraba su propio hijo ¿Y prohibía comer un fruto?

Aunque este episodio pudiera parecer de una obstinación inexplicable, no es así.

El medio: el árbol y la manzana. Dos cosas pequeñas. Insignificantes si se las compara con las inmensas riquezas que Dios había concedido al hombre.

El árbol no era diferente de las otras plantas y como todo lo hecho por Dios, tenía sus frutos buenos, bellos y sabrosos. Pero era planta de Bien y Mal. Esto lo convertía según el comportamiento del hombre, no tanto por la planta, sino por la orden divina.

Obedecer es Bien. Desobedecer es Mal.

La manzana no era solo la realidad: fruto. Era también el símbolo: el símbolo del Derecho Divino y del Deber humano. Dios sabía que sobre aquel fruto andaría Satanás para tentar. Dios todo lo sabe.

El malvado Fruto era la palabra de Satanás, gustada por Eva.

El peligro de acercarse al árbol, estaba en la Desobediencia que haría que los Inocentes cayeran en la Trampa tendida por Satanás.

LA DESOBEDIENCIA

Eva fue al árbol. La curiosidad la arrastra para ver lo que había de especial en él. La imprudencia la empuja a no tener como útil la Orden Divina, puesto que Ella es fuerte y pura.

La Reina del Edén, en donde todas las cosas le obedecen y ninguna puede causarle mal.

La presunción la llevó a la ruina. La presunción es el fermento de la soberbia.

En el Árbol se encuentra al Seductor, el cual canta la Canción de la Mentira a su inexperiencia:

“¿Piensas que aquí hay algo de Mal? NO. Dios te lo prohibió porque os quiere tener como esclavos de su Poder. ¿Creéis ser reyes? No sois ni siquiera libres, como lo es la fiera.

Ella si puede amar de verdad. A ella se le ha permitido ser creadora como Dios. Ella engendrará hijos y los verá crecer y serán una familia feliz.

Pero vosotros, no. A vosotros se os ha negado esta alegría. ¿A qué fin os ha hecho macho y hembra, si debéis vivir de este modo?

¿Sois dioses y no sabéis lo que es ser dos en una sola carne, que crea una tercera y muchas más?

No creáis a las promesas de Dios de que tendréis una posteridad al ver que vuestros hijos procrean nuevas familias y dejan por ellas, padre y madre.

Os dio una apariencia engañosa de la vida: la verdadera vida consiste en conocer las leyes de la vida. Entonces seréis semejantes a dioses y podréis decir a Dios: ¡Somos tus iguales!…

Ven, acércate… Yo te enseñaré…”

Y la seducción continuó porque no había voluntad de rechazarla. Y lo que sí se quería, era conocer lo que no pertenecía al hombre.

Satanás sedujo a los hijos de Dios, con pensamientos de soberbia. Inoculó en los inocentes la sed de ser grandes de todas las grandezas: del Poder, del Saber y del Poseer.

A la ciencia pura que Dios les había dado, Satanás inoculó su malicia impura, que pronto fermentó también en la carne.

Pero antes corrompe el espíritu, haciéndolo rebelde y después el intelecto, haciéndolo astuto.

Y con todo esto lo lleva al pecado contra el Amor: la soberbia de la mente y del corazón, por el cual el hombre inocente se volvió culpable.

El tremendo pecado del ‘yo’ que quiere ser como Dios, cometido por Lucifer;

el mismo con el cual después seduce al hombre, para convertirlo al igual que él, en un Rebelde contra Dios.

Satanás robó la virginidad intelectual al hombre.

Y con su lengua serpentina acarició los miembros y los ojos de Eva, suscitando reflejos y agudezas que antes no había, porque la malicia no los había intoxicado.

Eva quiso conocer lo que de manera tan atractiva le fue presentado.

Lucifer la había seducido y ella deseó ardientemente, lo que solo Dios podía conocer sin peligro:

LA CIENCIA DEL BIEN Y DEL MAL 

Y el Árbol Prohibido fue mortal.

Porque de sus ramas pende el fruto del saber amargo que proviene de Satanás. Eva ‘vio’ y viendo quiso probar. La carne se había excitado.

Su seductor le enseñó con TEORÍA PRACTICADA Y EXPERIMENTO REALIZADO.

Y ‘comprendió’. La malicia bajó a morderle las entrañas.

Vio con nuevos ojos y oyó con nuevos oídos los instintos y las voces de los animales.

Y los anheló con loca ansiedad.

Y la Mujer se convirtió en Hembra.

Se corrompió en maldad y se volvió contra Dios con todos sus sentidos desordenados.

La Creación entera lloró amargamente la Inocencia de su Reina Profanada.

En lugar de arrepentirse y llamar al Señor, que la hubiera perdonado sin duda y le hubiera regenerado su pérdida, ella fue a seducir a su compañero.

Y con el fermento satánico en el corazón, fue a corromper a Adán y le enseñó todo lo que había aprendido.

De criatura se convirtió en creadora y al usar de este don indignamente, nada en el hombre quedó exento de Culpa…

Y todas las partes del ‘yo’ físico y moral, quedaron envenenadas con las tendencias al Mal.

Y con la voluntad cautiva para que fueran instrumentos para seguir pecando, convirtiéndolo así en esclavo de Satanás.

Eva inició sola el pecado. Lo llevó a término con su compañero.

Llegada a este nivel la carne, corrompido lo moral, degradado lo espiritual, conocieron el dolor y la muerte del espíritu privado de la Gracia y de la carne privada de la Inmortalidad.

Y por esto sobre la mujer pesa una condena mayor. Porque por ella el hombre se volvió rebelde a Dios y conoció la lujuria y la muerte.

Y es por causa de ella que el hombre ya no puede dominar sus tres reinos:

El del espíritu, porque permitió que el espíritu desobedeciese a Dios y con el pecado le dio la muerte.

El del alma, porque permitió que las pasiones lo dominaran.

Y el del cuerpo porque lo sometió a las leyes instintivas de los brutos.

A CAUSA DE LA MUJER Y POR SU GRAN PECADO 

DIOS TUVO QUE MORIR

LA REDENCIÓN NO HA TERMINADO…  

(Este es el verdadero motivo, por el cual las mujeres NO PODEMOS ser sacerdotizas y celebrar la Misa en la Iglesia católica)

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA

¿QUÉ Y CÓMO ES EL ALMA?


El capítulo uno del Libro del Génesis nos relata la Sinfonía de la Creación.

En cada jornada creativa, Dios contempla lo que ha creado y lo califica así: “Y vio Dios que esto era bueno”

Dios creó el Universo para el deleite del hombre y lo llama a través de la grandeza que reflejan las obras de Dios.

Por último en la Tierra, completada de todos los bienes, creó al hombre y lo colocó como rey de cuanto había hecho.

Y cuando contempló su Obra Maestra:

“Y vio Dios que lo que había hecho, era muy bueno

Un artista no se siente complacido hasta que contempla su obra maestra.

En la escala ascendente, la nota se hace más alta y pura. Más completa, más magníficamente divina.HE AQUÍ AL HOMBRE.

El hombre en el cual están los tres reinos precedentes.-privado de linfa el primero; de movimiento, el segundo; de razón, el tercero.

Y adjunto el cuarto reino: aquel de la criatura razonable; dotado de palabra, de inteligencia y de razón.

Razón que regula los instintos. Inteligencia que abre los pensamientos a comprensiones y visiones que son infinitamente superiores a aquellas que se dan a los animales: capacidad de pensar en un bien material.

Palabra que lo hace capaz de expresar sus necesidades y sus afectos; entendiendo a aquellos de sus iguales. Y sobre todo, de alabar a Dios su Creador y orar. O de evangelizar al que lo ignora.

En el hombre están el reino mineral, el vegetal, el animal, el humano y perfección de perfecciones: el espiritual.

He aquí la escala que del desorden del Caos, sube al orden sobrenatural, pasando por el natural. He aquí a la criatura en la cual están reunidos y en síntesis, todos los elementos y caracteres de las otras creaciones; reunidas y perfeccionadas.

A la criatura hecha de fango; o sea, con el polvo en el cual están desmenuzadas las sales minerales en el elemento agua.

Dotado de calor (elemento fuego) y de respiración (elemento aire) De vista natural e intelectual (elemento luz) De sangre, humores, glándulas y órganos reproductores (linfa)

De instintos, pensamientos, movimientos, libertad, voluntad, Dios infunde su “soplo o espíritu de vida.”

Cuando Dios creó al primer hombre, infundió en él más que la vida de la materia hasta entonces inanimada, también la vida del espíritu. De otra manera no habría podido decir que lo había hecho a imagen y semejanza suya.

El hombre fue creado a imagen y semejanza. Y une en sí y en perfecta armonía: cuerpo, alma y espíritu.

Lo creó inmortal para que viviera una sola vez. El orden en la vida humana es éste: que un cuerpo se una a un espíritu para volver al hombre en similitud con Dios; el cual no es carne, sino Espíritu.

No animal, sino sobrenatural. Cada hombre y cada obra tienen su sello diferente:

Dios jamás se repite. Cada hombre es único.Por eso los ángeles tienen diferentes habilidades y competencias: unos son custodios, otros heraldos y otros, serafines adorantes. Cada uno tiene su función.

El Creador proveyendo el resguardo de la Humanidad; su mente santísima la diversificó por el bien de la tierra y según las necesidades, dotó a cada hombre de las habilidades necesarias según las circunstancias.

Y le dio el ingenio para que creara a su vez. Por eso es la diferencia de caracteres y de temperamentos.

Para el Creador, su Obra Maestra fue el hombre.

Y su mayor satisfacción, el fin para el que lo creó. Cuando la mente divina concibió la idea de crear al hombre, su amor pensó en la criatura humana como un dios, hijo de Dios. 

Y el Padre en verdad puso el sello de su Paternidad en su hijo: en el espíritu. La capacidad de conocer y amar a Dios tanto en esta como en la otra vida.

Así pues creo al hombre compuesto de dos sustancias: una material llamada cuerpo, creada inicialmente en el lodo y procreada subsiguientemente con la carne y la sangre del hombre. La otra inmaterial: compuesta por el alma y el espíritu.

Sin el alma el hombre sería una criatura animal guiada por los instintos y las facultades naturales. Y sin el cuerpo el hombre sería una criatura espiritual, con dotes sobrenaturales de inteligencia, voluntad y gracia, igual que los ángeles.

Dios a esta Obra Maestra representada por el hombre, en el cual se encuentran unidas las dos criaturas: la animal y la espiritual, formando una sola unidad.

Le dio su imagen y semejanza en sus pensamientos, en sus afectos, en sus actos, en sus impulsos, en sus deseos y sentimientos.

El Sexto Día fue creado el Hombre. Verdadero anillo de conjunción entre la Tierra y el Cielo. Verdadero punto de unión entre el mundo espiritual y el material. El ser en el cual la materia es tabernáculo del espíritu.

El ser en el cual el espíritu anima la materia, no solo por la vida limitada y mortal; sino por la vida inmortal después de la resurrección final.

El hombre, la criatura en la cual habita el Espíritu Creador.El hombre. La maravilla de la potencia de Dios, al que infunde parte de Sí Mismo Infinito. El polvo elevado a  la potencia de Hombre y Mujer.

Y unidos a ellos la Gracia, que eleva la potencia del hombre-animal, a la potencia de la vida y condición de criatura sobrenatural deificándola, convirtiéndola en hijo de Dios por participación de naturaleza.

Haciéndolo capaz de entrar en relación directa con Él. Disponiéndolo a comprender al Incomprensible.

Haciéndole posible y lícito amar a Aquel a quién sin su Divino Don, no podría el hombre por su sola capacidad, ni siquiera desear amar.

El hombre, hecho triángulo que apoya la base (la materia) sobre la tierra de la que fue extraído y que tiende con sus facultades intelectuales, a ascender al conocimiento de Aquel al que se asemeja.

Y toca con su vértice (el espíritu del Espíritu, la parte electa del almaEL CIELO; perdiéndose en la contemplación de Dios Caridad, accesible por la unión con Dios y lo deifica.

EL CUERPO.

El cuerpo humano es una obra maestra que compendia las artes y las ciencias.

El Divino Escultor proyectó en él, una maravilla arquitectónica y un prodigio de ingeniería, que contiene el más portentoso laboratorio químico y el más asombroso y perfecto conjunto de armonía, belleza y funcionalidad.

Creado originalmente inmortal, fue destinado a ser un Templo Viviente para que Dios lo habitase. Lavado por el Bautismo convierte al hombre en Templo del Espíritu Santo.

La belleza es un atributo de Dios y fue uno de los dones que dio a los progenitores.

Los cuerpos humanos creados por Dios, eran perfectamente hermosos y reflejaban la perfección del que los había creado.

Dios es un Espíritu Purísimo. Y el hombre testimoniaba con la perfección de  un cuerpo armónico y bellísimo, vasos vivos para contener el Espíritu del cual provenían.

El cuerpo humano profanado y corrupto NO puede contener al Espíritu de Dios y es invadido por Satanás.

Cuando Satanás toma posesión, inocula la corrupción en todas sus formas. Y el hombre satanizado es un demonio con todos los desenfrenos de su amo.

Un Satanás que va contra la Ley divina y humana. Que viola hasta las normas más elementales del vivir como hombres racionales.

El cuerpo es solamente la vestidura del alma y por el pecado ha quedado sujeto a la corrupción, a la muerte, a la enfermedad, al dolor.

EL ALMA Y EL ESPIRITU

“El Altísimo NO habita en templos hechos por la mano del hombre.”

Estas palabras fueron dichas por el Templo de Salomón, la más suntuosa casa que el hombre haya elevado en honor de Dios.

Porque Dios Mismo al crear al hombre, se hizo con infinita potencia una morada digna de Sí, en el espíritu del hijo fiel; espíritu que es una partícula de Sí Mismo:

El espíritu del hombre vivo por la Gracia, convertido en Templo del Espíritu Santo, cierra el círculo del amor: Dios conteniéndose a Sí Mismo.

El alma es el cofre, el arca santa, el nutriente que contiene al espíritu que es la gema salida de la Mano de Dios, de los infinitos tesoros de su YO para ponerla dentro de la criatura; signo innegable del origen divino del hombre, que certifica su filiación con su Creador.

Como la sangre en las venas, está el espíritu en el interior del alma. Y así como la sangre da vida al cuerpo para vivir la jornada terrena; así el espíritu da la vida al alma, para vivir los días que no tienen fin.

El alma ES MANIPULADA POR SATANÁS, cuando NO es el Espíritu Santo el que nos Guía…

El alma espiritual es la que diferencia al hombre de los animales. Y ésta viene de Dios y todas sus potencias tienden hacia Él.

Dios es Luz y es el Padre de la Luz y de las luces. A la tierra, su primera criatura, concede y dona la luz.

Así como al hombre, perfección de la Creación y última de las Seis Obras de las seis jornadas divinas; después de las cuales Dios reposó, concede el atributo que lo hace a Él semejante:

El espíritu inmortal. Libre, el hálito suyo divino, infuso en la materia para que sea animado por Dios y tenga derecho al Cielo y a la morada del Padre.

El cuerpo del hombre es animado por el soplo de Dios. Por esto en todo hombre y en cada hombre, se extiende y penetra el Espíritu de Dios con derecho de Rey y con su amor de Padre Creador.

Porque ¿En donde reposa Dios? En el espíritu de los justos. ¿Qué es el espíritu? Es la parte superior del alma humana. ¿Cuándo deja de ser trono de Dios? Cuando la concupiscencia la trastorna…

¿Cómo estamos hechos?

LA PERFECCION DE ADAN

La perfección de la obra regia de Dios en Adán y en la cual Dios puso su inteligencia creadora, estaba en su espíritu.

El semen de Adán si Adán hubiese sabido permanecer Rey cual Dios lo hizo, hubiera sido un semen de perpetua perfección.  El espíritu es el Tabernáculo de Dios. El hombre fue creado para ser un templo viviente para que Dios lo habitase.

Para el espíritu NO hay limitaciones, NO hay obstáculos, NO hay límites, NO hay privaciones, NO hay necesidades.

Él es poderoso, libre, instantáneo y como está formado de luz, cuando se une a la Luz, está pleno de Sabiduría Divina. (Esto explica porque a los incultos, Dios los convierte en doctos sin haber estudiado)

El altar del espíritu es el corazón. Y el sagrario es el punto en el cual  Dios puso en el hombre la necesidad de adoración.

Y esta adoración se alimenta de amor y de necesidad de amar.

Dios hizo este altar precioso y sagrado. Lo hizo para estar formado del amor y de la unión con Él.

Y de la generosidad en el amor incorruptible a las acciones perjudiciales de los sentidos, de las tentaciones, de las insidias, de las tres carcomas del alma.

Porque el amor generoso y la unión con Él, hacen a las fibras del corazón incorruptible a las acciones disgregadoras que vienen del exterior.

Por eso el hombre ha hecho a este órgano, sede de los sentimientos y trono y asilo de las pasiones predominantes.

Y éstas se custodian con cada latido del corazón.

Y en el fondo la gema que esplende, amigable y santa. 

O flameantemente engañosa y malvada: su tesoro es el sentimiento que la domina.

El altar original perfumaba con su amor la santidad de Dios y cantaba su armonía, amándolo y adorándolo sobre todas las cosas porque en todas las cosas estaba el sello innegable del Amor Divino, que las había hecho perfectas y maravillosas para el gozo de su criatura.

El amor es el término de la perfección humana: el Amor Total.

El Amor es una fuerza absoluta y el alimento de la vida. El Amor es el culto de adoración a Dios, porque el que crece en el Amor, crece en perfección.

El hombre está obligado a conocer a Dios por gratitud y por respeto a su propia inteligencia.

Y su propia naturaleza le exige la necesidad de amar, porque  aquel que ama es nacido de Dios y por la caridad es semejante a Dios.  El Sexto Día fue creado el hombre siguiendo el fin para el que fue creado: amar y servir a su Señor durante la vida terrena, conocerlo en su Verdad y después gozar de Él para siempre en la Vida Eterna.

Fue creado el único hombre del cual debía venir toda la Humanidad y del cual fue tomada la mujer; compañera del hombre y para el hombre, con el cual poblará la Tierra, reinando sobre todas las criaturas inferiores.

Fue creado el Único Hombre, aquel que como padre habría trasmitido a sus descendientes todo cuanto había recibido: vida, sentidos, aptitudes materiales; así como inmunidad a todo sufrimiento, razón, intelecto, ciencia, integridad, sabiduría, inmortalidad y el Don de dones: la Gracia.

El hombre era un semidiós por la Gracia y por la Fe.

Cuando el hombre se despertó de su primer sueño y encontró a su lado a la compañera, sintió que la felicidad que Dios le había dado era completa. Era ya tan grande desde antes.

Todo en Adán y en torno a Adán fue hecho para que él gozase de una felicidad completa: sana, santa y la delicia; o sea, el Edén NO era solamente en torno, sino también adentro de Adán.

Lo circundaba un jardín pleno de bellezas vegetales, animales y minerales. Pero dentro de él, un jardín pleno de bellezas espirituales, florecía con virtudes de todo género.

Prontas a madurarse en frutos de santidad perfecta; perteneciente a la ciencia apropiada a su estado y que los hacía aptos para la vida sobrenatural, la Gracia.

Como criatura física, gozaba de esto que veía: la belleza de un mundo virgen, testimonio salido del querer de Dios. Gozaba de esto que podía: su señorío sobre las criaturas inferiores.  Todo había sido hecho por Dios para el servicio del Hombre: desde el sol hasta los insectos, para que todo le fuese una delicia.

Como criatura sobrenatural gozaba, -un éxtasis radiante y suavísimo- de la compañía de la Esencia de Dios: el Amor.

De los raptos de amor entre el Infinito que se donaba y la criatura que lo amaba adorándolo.

El Génesis encubre esta facultad y este comunicarse con Dios en la frase: “Habiendo oído la Voz de Dios que se paseaba en el fresco de la brisa de la tarde.”

Por cuanto el Padre había dado a sus hijos una ciencia proporcionada a su estado, aun así, Él Mismo los instruía.

Porque Infinito es el Amor de Dios y después de haber dado, anhela nuevamente dar y tanto más da, en cuanto más la criatura desea serle hija. Dios se da siempre a aquel que a Él se le da generosamente.

Cuando el hombre se despertó y vio a la mujer, su igual y su complemento; sintió que su felicidad de criatura era total, teniendo el todo humano en plenitud y el todo sobrehumano colmado por el amor dado al amor del hombre.

EL ALMA.

¿Cómo es? ¿Cuáles son sus atributos?

Los Progenitores, además de la Gracia Santificante y la Inocencia, tuvieron en su creación otros dones de su Creador.

La Inmortalidad: atributo divino.

La Inmunidad: de todo dolor y miseria.

La Integridad: la perfecta sujeción de los sentidos a la razón.

La Razón: Es más grande que el instinto.

La Ciencia: ilumina el saber y regula el amor, sujetándolo al orden hacia las criaturas y hacia Dios. Adán estaba formado de carne más que de espíritu.

Pero NO era carnal en cuanto a que sobre la materia, señoreaban el espíritu y la razón.

Y el espíritu inocente y pleno de Gracia, tenía semejanza admirable con su Creador y por lo tanto era inteligente y sabía comprender.

La Libertad: majestad dominante sobre el ‘yo’.

La inteligencia: perfecta e iluminada por la Caridad. Plena de sabiduría y de ciencia divina. Dios dio al hombre la inteligencia unida a la libertad de pensamiento.

¿Qué es el pensamiento? Es al alma de la palabra. La facultad de comprender y conocer expresando las ideas y comunicarlas a los demás, es una cualidad humana.

Los pensamientos brotan en la profundidad de la mente y esto es lo que distingue al hombre de los brutos, en los cuales los movimientos mentales se limitan a los más rudimentarios para vivir.

El hombre piensa  y del pensamiento nacen obras de arte, de genio, de belleza. El hombre piensa  y en este su pensar tiene un íntimo amigo que le sirve de compañía en su soledad.

El pensamiento del hombre viaja, espiritual como es, por todo el Universo. Se sumerge en los recuerdos y emerge en la previsión de los tiempos futuros.

Estudia, contempla y medita, las admirables obras de Dios en la Creación. Reflexiona los misterios de los hombres.

Cada hombre es un misterio encerrado en su vestidura mortal. Luminoso u oscuro según sea su ánimo, santo o satánico.

Misterio solo conocido por Dios para el que no hay nada oculto. Y de la contemplación de las cosas y de los hombres, sube a la contemplación de Dios.

Como el águila que cada vez más alto asciende hacia el sol, así el pensamiento humano puede elevarse y sumergirse en la luminosidad de Dios, después de haber meditado en la capacidad humana.

En la Inmensidad divina después de haber reflexionado en la relatividad humana. En la eternidad divina, después de haber contemplado la efímera temporalidad humana. La Perfección, después de haber mirado sin soberbia que ciega, la imperfección humana.   La Mente: humana es perfecta e imperfectísima. Iluminada por Dios es perfecta. Sin Él cae en el error.

La Razón: debe estar motivada por la bondad. Solo así las acciones humanas obtienen frutos de santidad. Y la razón si es humilde cae de rodillas en obsequio del Dios Infinito e Incomprendible, que solo se vuelve accesible a través de la FE.

Solo la Fe ilumina la ciencia y la ayuda a comprender. El conocimiento de la Esencia de Dios se encuentra en la sabiduría.

Y la sabiduría se encuentra en el luminoso y ardiente centro que es la Caridad. Porque fe es religión y la religión permite a la criatura inteligente pero limitada, comprender al Perfecto e Infinito.

La Memoria: el hombre fue creado para amar y adorar a Dios. Y sufre porque desea a Dios.

Y este sufrimiento lo provoca el vacío interior que existe en el hombre que vive alejado de Él. Porque hay en el hombre un ansia de creer que es más grande que su necesidad de respirar.

Por eso tiene hambre de Dios y experimenta una necesidad instintiva de buscar la Verdad, que se convierte en un acicate doloroso, porque el hombre se engaña voluntariamente en su deseo,

se crea ídolos para aliviar su necesidad espiritual y el alma recuerda a Dios con nostalgia por el momento en que fue creada.

Instante fugaz frente a Él, pero que produce un sello indeleble en lo más íntimo de su ser.

¿Qué nombre tiene lo que ocupa mis pensamientos la mayor parte del tiempo? Es el nombre de mi ídolo…

Su recuerdo se vuelve borroso porque el cuerpo que habita y al que gobierna una mente pagana, llena de ídolos,

Vive una vida que la enferma y con su espíritu muerto, su sufrimiento aumenta. Porque ella sabe que su cuerpo es perecedero y está unido a algo que es inmortal.

El hombre se pierde en marasmos filosóficos y aún quién dice que no cree en nada, en alguna cosa cree.

El que afirma “No creo en Dios” presupone otra fe. Tal vez en sí mismo o en su inteligencia soberbia.

Es como el pensamiento “no quiero pensar”, por el hecho de expresarlo, está manifestando que está pensando.

La Voluntad: de los atributos del alma, si la voluntad no es usada con sagacidad para manejar la inteligencia, ésta se vuelve como las medicinas peligrosas: en lugar de sanar matan.  La voluntad es la soberana del alma. Dios la respeta y da las fuerzas necesarias para ‘una buena voluntad’ con las virtudes que la hacen inclinarse hacia Él. Pero “No querer ser esclavo del mal”, debe salir del hombre.

La Libertad de Arbitrio: el libre albedrío es el regalo más grande que Dios otorgó a la inteligencia humana.

Dios ama a los hombres y les concede la libertad de arbitrio, para que por ella se perfeccionen en la virtud y se hagan más semejantes a Él.

Cuando el libre albedrío no está sostenido por el amor, la voluntad se debilita, muere, poco a poco porque el libre albedrío se ha dejado seducir y se hace esclavo del mal. Dios lo hizo libre y el hombre lo convierte en esclavo de las pasiones.

El demonio, el mundo, la carne, en un libre albedrío desordenado, conducen al egoísmo desenfrenado que da la muerte al espíritu.

La inteligencia del egoísta queda obnubilada para Dios y sus verdades. La soberbia ensombrece con su humo al egoísta y le ofusca la Verdad.

Comienza el proceso de los ‘¿Por qué?’ de estos se pasa a la DUDA. A la separación no solo de Dios y la confianza en Él, sino también de su justicia, del temor de Dios y de su castigo.

Este es el motivo por el cual se explica, porqué tan fácilmente se peca. La mala voluntad en el pecar, es lo único que Dios, no perdona. Cuando el alma posee un libre albedrío que vive dentro del orden, en obediencia hacia Dios y siendo heroicamente fiel al Bien, el hombre se eleva y el alma se deifica al tomar la semejanza con Dios.

Cuando es el Mal el que lo embrutece; esta semejanza es casi borrada totalmente y la degradación espiritual es tal, que se hace semejante al Demonio.

Todo está en la voluntad con que se hace cada acción, ya sea virtuosa o pecaminosa. Porque es la voluntad la que da valor a nuestros actos. 

QUERER ARREPENTIRSE.   QUERER CONVERTIRSE.    QUERER OBEDECER.

QUERER VENCER.   QUERER PERDONAR.  QUERER AMAR.   QUERER SER FIEL.

QUERER TRIUNFAR SOBRE SÍ MISMOS Y SOBRE EL MAL.   QUERER SER HEROES.

QUERER.    QUERER.   QUERER.

El que NO se quiere salvar teniendo los medios… ES PORQUE QUIERE CONDENARSE.

Hasta el último momento, Dios respeta el libre albedrío y la voluntad, reina y soberana del alma. También la voluntad es el factor fundamental en la RECREACIÓN DEL ALMA.

Toda la Creación natural y sobrenatural, es obra del amor. Todas las providencias, las leyes físicas, morales, espirituales, son obras del Amor.

El Intelecto: Es capaz de distinguir lo que está bien y lo que está mal. Y amaestra sobre el cómo y el porqué, se puede y se debe querer hacer el bien y no querer hacer el mal.

La Conciencia: su voz podría llamarse la Voz del Mismo Dios, hablando en el interior del hombre. Es otra ayuda no-solo en empujar la voluntad a acciones buenas y en detener la misma para acciones malvadas.

Sino en hacer que surja el arrepentimiento y empujar a la reparación de un mal cometido, para que el hombre vuelva a encontrarse en Gracia de Dios, cuando la ha perdido pecando.

LA Intuición: es una ayuda que Dios da a la inteligencia debilitada en la comprensión.

La lucidez de la inteligencia ayuda poderosamente a recibir y comprender las enseñanzas que la Ciencia Eterna, en las lecciones que Dios quiere que sean guía y consuelo en la hora que vivimos,para que el mundo no se embrutezca totalmente; pues las palabras de la justicia no son más que sonidos que repercuten en las orejas y a veces ni siquiera se perciben: NO se hacen alimento de Vida.

Dios crea las almas por amor. Y para que ellas puedan alcanzarle y poseerle, después de haberse esforzado en amarle y conocerle, las ha llenado de dones.

El alma viene de Dios y todas sus potencias físicas, morales y espirituales tienden hacia Él.

El alma originalmente dada al hombre se  recrea y se supera en grados inimaginables, a través de  grandes sufrimientos y tribulaciones, haciéndola apta para reposar en Dios.

El espíritu vivo se funde en Dios y el alma se convierte en Templo Viviente del Espíritu Santo, porque Dios vive en ellas y las funde con Él.

Y es de suma importancia para el alma que quiere avanzar en la vía del Cielo, ser robusta y tener todas sus potencias firmes en Dios. Cuando esto sucede el alma está segura. Cuando las potencias del espíritu están fijas en Él, ninguna fuerza la puede quitar de ahí.

El alma viva tiene tal repugnancia al mal, porque Jesús está en ella y el alma percibe lo que siente Él. El mérito del alma es uno solo: aquel de su buena voluntad de querer tenerlo a Él y aferrarse a Él.

Todo otro pensamiento sería soberbia y vanidad espiritual. Las almas que están fijas en Dios, no deben tener nunca miedo a nada. Solo a pecar.

EL ESPIRITU

El espíritu es un Templo. El ángel custodio de cada criatura, adora en la misma, al Dios que la habita si está en Gracia del Señor.  El espíritu es un Rey. La infinita misericordia del Dios Único y Trino, ha dado a nuestro espíritu todas las ayudas para permanecer dominador.

Los sentimientos pueden ser domados, entregándolos a Dios y pidiéndole que nos llene de su Amor. Es el alma lo que da al hombre el derecho a decir: “Padre mío…”

Cuanto más el alma es hija de Dios, tanto más pronta se siente para seguir  los consejos del Espíritu Santo.

El alma hija de Dios toma de su Padre esta característica divina: la solicitud pronta y alegre de hacer todo aquello que es bien.

La medida de la filiación alcanzada, la da la prontitud con la que el alma secunda las divinas inspiraciones, sin pararse a considerar lo que ellas puedan exigir de esfuerzo por parte de la criatura humana; ni del peligro que hayan de suponer para el individuo carnal.

Y el alma espiritual es la que distingue al hombre de los animales y lo hace dios sobre todos los otros seres creados: dios-rey que domina y somete; comprende, instruye, provee y lo hace dios por su origen y destino futuros.

Es el alma aquella que iluminada por su divino origen, sabe, quiere, puede con fuerza ya semidivina.

Fuerza que Dios potentemente sostiene y ayuda, cuanto más el alma se eleva en la justicia y el hombre se diviniza con una vida de justicia. 

N249 ¿QUÉ Y CÓMO ES EL ALMA?


 

El capítulo uno del Libro del Génesis nos relata la Sinfonía de la Creación.

En cada jornada creativa, Dios contempla lo que ha creado y lo califica así: “Y vio Dios que esto era bueno”

Dios creó el Universo para el deleite del hombre y lo llama a través de la grandeza que reflejan las obras de Dios.

Por último en la Tierra, completada de todos los bienes, creó al hombre y lo colocó como rey de cuanto había hecho.

Y cuando contempló su Obra Maestra:

“Y vio Dios que lo que había hecho, era muy bueno

Un artista no se siente complacido hasta que contempla su obra maestra.

En la escala ascendente, la nota se hace más alta y pura. Más completa, más magníficamente divina.HE AQUÍ AL HOMBRE.

El hombre en el cual están los tres reinos precedentes.-privado de linfa el primero; de movimiento, el segundo; de razón, el tercero.

Y adjunto el cuarto reino: aquel de la criatura razonable; dotado de palabra, de inteligencia y de razón.

Razón que regula los instintos. Inteligencia que abre los pensamientos a comprensiones y visiones que son infinitamente superiores a aquellas que se dan a los animales: capacidad de pensar en un bien material.

Palabra que lo hace capaz de expresar sus necesidades y sus afectos; entendiendo a aquellos de sus iguales. Y sobre todo, de alabar a Dios su Creador y orar. O de evangelizar al que lo ignora.

En el hombre están el reino mineral, el vegetal, el animal, el humano y perfección de perfecciones: el espiritual.

He aquí la escala que del desorden del Caos, sube al orden sobrenatural, pasando por el natural. He aquí a la criatura en la cual están reunidos y en síntesis, todos los elementos y caracteres de las otras creaciones; reunidas y perfeccionadas.

A la criatura hecha de fango; o sea, con el polvo en el cual están desmenuzadas las sales minerales en el elemento agua.

Dotado de calor (elemento fuego) y de respiración (elemento aire) De vista natural e intelectual (elemento luz) De sangre, humores, glándulas y órganos reproductores (linfa)

De instintos, pensamientos, movimientos, libertad, voluntad, Dios infunde su “soplo o espíritu de vida.”

Cuando Dios creó al primer hombre, infundió en él más que la vida de la materia hasta entonces inanimada, también la vida del espíritu. De otra manera no habría podido decir que lo había hecho a imagen y semejanza suya.

El hombre fue creado a imagen y semejanza. Y une en sí y en perfecta armonía: cuerpo, alma y espíritu.

Lo creó inmortal para que viviera una sola vez. El orden en la vida humana es éste: que un cuerpo se una a un espíritu para volver al hombre en similitud con Dios; el cual no es carne, sino Espíritu.

No animal, sino sobrenatural. Cada hombre y cada obra tienen su sello diferente:

Dios jamás se repite. Cada hombre es único.Por eso los ángeles tienen diferentes habilidades y competencias: unos son custodios, otros heraldos y otros, serafines adorantes. Cada uno tiene su función.

El Creador proveyendo el resguardo de la Humanidad; su mente santísima la diversificó por el bien de la tierra y según las necesidades, dotó a cada hombre de las habilidades necesarias según las circunstancias.

Y le dio el ingenio para que creara a su vez. Por eso es la diferencia de caracteres y de temperamentos.

Para el Creador, su obra Maestra fue el hombre.

Y su mayor satisfacción, el fin para el que lo creó. Cuando la mente divina concibió la idea de crear al hombre, su amor pensó en la criatura humana como un dios, hijo de Dios. 

Y el Padre en verdad puso el sello de su Paternidad en su hijo: en el espíritu. La capacidad de conocer y amar a Dios tanto en esta como en la otra vida.

Así pues creo al hombre compuesto de dos sustancias: una material llamada cuerpo, creada inicialmente en el lodo y procreada subsiguientemente con la carne y la sangre del hombre. La otra inmaterial: compuesta por el alma y el espíritu.

Sin el alma el hombre sería una criatura animal guiada por los instintos y las facultades naturales. Y sin el cuerpo el hombre sería una criatura espiritual, con dotes sobrenaturales de inteligencia, voluntad y gracia, igual que los ángeles.

Dios a esta Obra Maestra representada por el hombre, en el cual se encuentran unidas las dos criaturas: la animal y la espiritual, formando una sola unidad.

Le dio su imagen y semejanza en sus pensamientos, en sus afectos, en sus actos, en sus impulsos, en sus deseos y sentimientos.

El Sexto Día fue creado el Hombre. Verdadero anillo de conjunción entre la Tierra y el Cielo. Verdadero punto de unión entre el mundo espiritual y el material. El ser en el cual la materia es tabernáculo del espíritu.

El ser en el cual el espíritu anima la materia, no solo por la vida limitada y mortal; sino por la vida inmortal después de la resurrección final.

El hombre, la criatura en la cual habita el Espíritu Creador.El hombre. La maravilla de la potencia de Dios, al que infunde parte de Sí Mismo Infinito. El polvo elevado a  la potencia de Hombre y Mujer.

Y unidos a ellos la Gracia, que eleva la potencia del hombre-animal, a la potencia de la vida y condición de criatura sobrenatural deificándola, convirtiéndola en hijo de Dios por participación de naturaleza.

Haciéndolo capaz de entrar en relación directa con Él. Disponiéndolo a comprender al Incomprensible.

Haciéndole posible y lícito amar a Aquel a quién sin su Divino Don, no podría el hombre por su sola capacidad, ni siquiera desear amar.

El hombre, hecho triángulo que apoya la base (la materia) sobre la tierra de la que fue extraído y que tiende con sus facultades intelectuales, a ascender al conocimiento de Aquel al que se asemeja.

Y toca con su vértice (el espíritu del Espíritu, la parte electa del almaEL CIELO; perdiéndose en la contemplación de Dios Caridad, accesible por la unión con Dios y lo deifica.

EL CUERPO.

El cuerpo humano es una obra maestra que compendia las artes y las ciencias.

El Divino Escultor proyectó en él, una maravilla arquitectónica y un prodigio de ingeniería, que contiene el más portentoso laboratorio químico y el más asombroso y perfecto conjunto de armonía, belleza y funcionalidad.

Creado originalmente inmortal, fue destinado a ser un Templo Viviente para que Dios lo habitase. Lavado por el Bautismo convierte al hombre en Templo del Espíritu Santo.

La belleza es un atributo de Dios y fue uno de los dones que dio a los progenitores.

Los cuerpos humanos creados por Dios, eran perfectamente hermosos y reflejaban la perfección del que los había creado.

Dios es un Espíritu Purísimo. Y el hombre testimoniaba con la perfección de  un cuerpo armónico y bellísimo, vasos vivos para contener el Espíritu del cual provenían.

El cuerpo humano profanado y corrupto NO puede contener al Espíritu de Dios y es invadido por Satanás.

Cuando Satanás toma posesión, inocula la corrupción en todas sus formas. Y el hombre satanizado es un demonio con todos los desenfrenos de su amo.

Un Satanás que va contra la Ley divina y humana. Que viola hasta las normas más elementales del vivir como hombres racionales.

El cuerpo es solamente la vestidura del alma y por el pecado ha quedado sujeto a la corrupción, a la muerte, a la enfermedad, al dolor.

EL ALMA Y EL ESPIRITU

“El Altísimo NO habita en templos hechos por la mano del hombre.”

Estas palabras fueron dichas por el Templo de Salomón, la más suntuosa casa que el hombre haya elevado en honor de Dios.

Porque Dios Mismo al crear al hombre, se hizo con infinita potencia una morada digna de Sí, en el espíritu del hijo fiel; espíritu que es una partícula de Sí Mismo:

El espíritu del hombre vivo por la Gracia, convertido en Templo del Espíritu Santo, cierra el círculo del amor: Dios conteniéndose a Sí Mismo.

El alma es el cofre, el arca santa, el nutriente que contiene al espíritu que es la gema salida de la Mano de Dios, de los infinitos tesoros de su YO para ponerla dentro de la criatura; signo innegable del origen divino del hombre, que certifica su filiación con su Creador.

Como la sangre en las venas, está el espíritu en el interior del alma. Y así como la sangre da vida al cuerpo para vivir la jornada terrena; así el espíritu da la vida al alma, para vivir los días que no tienen fin.

El alma ES MANIPULADA POR SATANÁS, cuando NO es el Espíritu Santo el que nos Guía…

El alma espiritual es la que diferencia al hombre de los animales. Y ésta viene de Dios y todas sus potencias tienden hacia Él.

Dios es Luz y es el Padre de la Luz y de las luces. A la tierra, su primera criatura, concede y dona la luz.

Así como al hombre, perfección de la Creación y última de las Seis Obras de las seis jornadas divinas; después de las cuales Dios reposó, concede el atributo que lo hace a Él semejante:

El espíritu inmortal. Libre, el hálito suyo divino, infuso en la materia para que sea animado por Dios y tenga derecho al Cielo y a la morada del Padre.

El cuerpo del hombre es animado por el soplo de Dios. Por esto en todo hombre y en cada hombre, se extiende y penetra el Espíritu de Dios con derecho de Rey y con su amor de Padre Creador.

Porque ¿En donde reposa Dios? En el espíritu de los justos. ¿Qué es el espíritu? Es la parte superior del alma humana. ¿Cuándo deja de ser trono de Dios? Cuando la concupiscencia la trastorna…

¿Cómo estamos hechos?

LA PERFECCION DE ADAN

La perfección de la obra regia de Dios en Adán y en la cual Dios puso su inteligencia creadora, estaba en su espíritu.

El semen de Adán si Adán hubiese sabido permanecer Rey cual Dios lo hizo, hubiera sido un semen de perpetua perfección.  El espíritu es el Tabernáculo de Dios. El hombre fue creado para ser un templo viviente para que Dios lo habitase.

Para el espíritu NO hay limitaciones, NO hay obstáculos, NO hay límites, NO hay privaciones, NO hay necesidades.

Él es poderoso, libre, instantáneo y como está formado de luz, cuando se une a la Luz, está pleno de Sabiduría Divina. (Esto explica porque a los incultos, Dios los convierte en doctos sin haber estudiado)

El altar del espíritu es el corazón. Y el sagrario es el punto en el cual  Dios puso en el hombre la necesidad de adoración.

Y esta adoración se alimenta de amor y de necesidad de amar.

Dios hizo este altar precioso y sagrado. Lo hizo para estar formado del amor y de la unión con Él.

Y de la generosidad en el amor incorruptible a las acciones perjudiciales de los sentidos, de las tentaciones, de las insidias, de las tres carcomas del alma.

Porque el amor generoso y la unión con Él, hacen a las fibras del corazón incorruptible a las acciones disgregadoras que vienen del exterior.

Por eso el hombre ha hecho a este órgano, sede de los sentimientos y trono y asilo de las pasiones predominantes.

Y éstas se custodian con cada latido del corazón.

Y en el fondo la gema que esplende, amigable y santa. 

O flameantemente engañosa y malvada: su tesoro es el sentimiento que la domina.

El altar original perfumaba con su amor la santidad de Dios y cantaba su armonía, amándolo y adorándolo sobre todas las cosas porque en todas las cosas estaba el sello innegable del Amor Divino, que las había hecho perfectas y maravillosas para el gozo de su criatura.

El amor es el término de la perfección humana: el Amor Total.

El Amor es una fuerza absoluta y el alimento de la vida. El Amor es el culto de adoración a Dios, porque el que crece en el Amor, crece en perfección.

El hombre está obligado a conocer a Dios por gratitud y por respeto a su propia inteligencia.

Y su propia naturaleza le exige la necesidad de amar, porque  aquel que ama es nacido de Dios y por la caridad es semejante a Dios.  El Sexto Día fue creado el hombre siguiendo el fin para el que fue creado: amar y servir a su Señor durante la vida terrena, conocerlo en su Verdad y después gozar de Él para siempre en la Vida Eterna.

Fue creado el único hombre del cual debía venir toda la Humanidad y del cual fue tomada la mujer; compañera del hombre y para el hombre, con el cual poblará la Tierra, reinando sobre todas las criaturas inferiores.

Fue creado el Único Hombre, aquel que como padre habría trasmitido a sus descendientes todo cuanto había recibido: vida, sentidos, aptitudes materiales; así como inmunidad a todo sufrimiento, razón, intelecto, ciencia, integridad, sabiduría, inmortalidad y el Don de dones: la Gracia.

El hombre era un semidiós por la Gracia y por la Fe.

Cuando el hombre se despertó de su primer sueño y encontró a su lado a la compañera, sintió que la felicidad que Dios le había dado era completa. Era ya tan grande desde antes.

Todo en Adán y en torno a Adán fue hecho para que él gozase de una felicidad completa: sana, santa y la delicia; o sea, el Edén NO era solamente en torno, sino también adentro de Adán.

Lo circundaba un jardín pleno de bellezas vegetales, animales y minerales. Pero dentro de él, un jardín pleno de bellezas espirituales, florecía con virtudes de todo género.

Prontas a madurarse en frutos de santidad perfecta; perteneciente a la ciencia apropiada a su estado y que los hacía aptos para la vida sobrenatural, la Gracia.

Como criatura física, gozaba de esto que veía: la belleza de un mundo virgen, testimonio salido del querer de Dios. Gozaba de esto que podía: su señorío sobre las criaturas inferiores.  Todo había sido hecho por Dios para el servicio del Hombre: desde el sol hasta los insectos, para que todo le fuese una delicia.

Como criatura sobrenatural gozaba, -un éxtasis radiante y suavísimo- de la compañía de la Esencia de Dios: el Amor.

De los raptos de amor entre el Infinito que se donaba y la criatura que lo amaba adorándolo.

El Génesis encubre esta facultad y este comunicarse con Dios en la frase: “Habiendo oído la Voz de Dios que se paseaba en el fresco de la brisa de la tarde.”

Por cuanto el Padre había dado a sus hijos una ciencia proporcionada a su estado, aun así, Él Mismo los instruía.

Porque Infinito es el Amor de Dios y después de haber dado, anhela nuevamente dar y tanto más da, en cuanto más la criatura desea serle hija. Dios se da siempre a aquel que a Él se le da generosamente.

Cuando el hombre se despertó y vio a la mujer, su igual y su complemento; sintió que su felicidad de criatura era total, teniendo el todo humano en plenitud y el todo sobrehumano colmado por el amor dado al amor del hombre.

EL ALMA.

¿Cómo es? ¿Cuáles son sus atributos?

Los Progenitores, además de la Gracia Santificante y la Inocencia, tuvieron en su creación otros dones de su Creador.

La Inmortalidad: atributo divino.

La Inmunidad: de todo dolor y miseria.

La Integridad: la perfecta sujeción de los sentidos a la razón.

La Razón: Es más grande que el instinto.

La Ciencia: ilumina el saber y regula el amor, sujetándolo al orden hacia las criaturas y hacia Dios. Adán estaba formado de carne más que de espíritu.

Pero NO era carnal en cuanto a que sobre la materia, señoreaban el espíritu y la razón.

Y el espíritu inocente y pleno de Gracia, tenía semejanza admirable con su Creador y por lo tanto era inteligente y sabía comprender.

La Libertad: majestad dominante sobre el ‘yo’.

La inteligencia: perfecta e iluminada por la Caridad. Plena de sabiduría y de ciencia divina. Dios dio al hombre la inteligencia unida a la libertad de pensamiento.

¿Qué es el pensamiento? Es al alma de la palabra. La facultad de comprender y conocer expresando las ideas y comunicarlas a los demás, es una cualidad humana.

Los pensamientos brotan en la profundidad de la mente y esto es lo que distingue al hombre de los brutos, en los cuales los movimientos mentales se limitan a los más rudimentarios para vivir.

El hombre piensa  y del pensamiento nacen obras de arte, de genio, de belleza. El hombre piensa  y en este su pensar tiene un íntimo amigo que le sirve de compañía en su soledad.

El pensamiento del hombre viaja, espiritual como es, por todo el Universo. Se sumerge en los recuerdos y emerge en la previsión de los tiempos futuros.

Estudia, contempla y medita, las admirables obras de Dios en la Creación. Reflexiona los misterios de los hombres.

Cada hombre es un misterio encerrado en su vestidura mortal. Luminoso u oscuro según sea su ánimo, santo o satánico.

Misterio solo conocido por Dios para el que no hay nada oculto. Y de la contemplación de las cosas y de los hombres, sube a la contemplación de Dios.

Como el águila que cada vez más alto asciende hacia el sol, así el pensamiento humano puede elevarse y sumergirse en la luminosidad de Dios, después de haber meditado en la capacidad humana.

En la Inmensidad divina después de haber reflexionado en la relatividad humana. En la eternidad divina, después de haber contemplado la efímera temporalidad humana. La Perfección, después de haber mirado sin soberbia que ciega, la imperfección humana.   La Mente: humana es perfecta e imperfectísima. Iluminada por Dios es perfecta. Sin Él cae en el error.

La Razón: debe estar motivada por la bondad. Solo así las acciones humanas obtienen frutos de santidad. Y la razón si es humilde cae de rodillas en obsequio del Dios Infinito e Incomprendible, que solo se vuelve accesible a través de la FE.

Solo la Fe ilumina la ciencia y la ayuda a comprender. El conocimiento de la Esencia de Dios se encuentra en la sabiduría.

Y la sabiduría se encuentra en el luminoso y ardiente centro que es la Caridad. Porque fe es religión y la religión permite a la criatura inteligente pero limitada, comprender al Perfecto e Infinito.

La Memoria: el hombre fue creado para amar y adorar a Dios. Y sufre porque desea a Dios.

Y este sufrimiento lo provoca el vacío interior que existe en el hombre que vive alejado de Él. Porque hay en el hombre un ansia de creer que es más grande que su necesidad de respirar.

Por eso tiene hambre de Dios y experimenta una necesidad instintiva de buscar la Verdad, que se convierte en un acicate doloroso, porque el hombre se engaña voluntariamente en su deseo,

se crea ídolos para aliviar su necesidad espiritual y el alma recuerda a Dios con nostalgia por el momento en que fue creada.

Instante fugaz frente a Él, pero que produce un sello indeleble en lo más íntimo de su ser.

¿Qué nombre tiene lo que ocupa mis pensamientos la mayor parte del tiempo? Es el nombre de mi ídolo…

Su recuerdo se vuelve borroso porque el cuerpo que habita y al que gobierna una mente pagana, llena de ídolos,

Vive una vida que la enferma y con su espíritu muerto, su sufrimiento aumenta. Porque ella sabe que su cuerpo es perecedero y está unido a algo que es inmortal.

El hombre se pierde en marasmos filosóficos y aún quién dice que no cree en nada, en alguna cosa cree.

El que afirma “No creo en Dios” presupone otra fe. Tal vez en sí mismo o en su inteligencia soberbia.

Es como el pensamiento “no quiero pensar”, por el hecho de expresarlo, está manifestando que está pensando.

La Voluntad: de los atributos del alma, si la voluntad no es usada con sagacidad para manejar la inteligencia, ésta se vuelve como las medicinas peligrosas: en lugar de sanar matan.  La voluntad es la soberana del alma. Dios la respeta y da las fuerzas necesarias para ‘una buena voluntad’ con las virtudes que la hacen inclinarse hacia Él. Pero “No querer ser esclavo del mal”, debe salir del hombre.

La Libertad de Arbitrio: el libre albedrío es el regalo más grande que Dios otorgó a la inteligencia humana.

Dios ama a los hombres y les concede la libertad de arbitrio, para que por ella se perfeccionen en la virtud y se hagan más semejantes a Él.

Cuando el libre albedrío no está sostenido por el amor, la voluntad se debilita, muere, poco a poco porque el libre albedrío se ha dejado seducir y se hace esclavo del mal. Dios lo hizo libre y el hombre lo convierte en esclavo de las pasiones.

El demonio, el mundo, la carne, en un libre albedrío desordenado, conducen al egoísmo desenfrenado que da la muerte al espíritu.

La inteligencia del egoísta queda obnubilada para Dios y sus verdades. La soberbia ensombrece con su humo al egoísta y le ofusca la Verdad.

Comienza el proceso de los ‘¿Por qué?’ de estos se pasa a la DUDA. A la separación no solo de Dios y la confianza en Él, sino también de su justicia, del temor de Dios y de su castigo.

Este es el motivo por el cual se explica, porqué tan fácilmente se peca. La mala voluntad en el pecar, es lo único que Dios, no perdona. Cuando el alma posee un libre albedrío que vive dentro del orden, en obediencia hacia Dios y siendo heroicamente fiel al Bien, el hombre se eleva y el alma se deifica al tomar la semejanza con Dios.

Cuando es el Mal el que lo embrutece; esta semejanza es casi borrada totalmente y la degradación espiritual es tal, que se hace semejante al Demonio.

Todo está en la voluntad con que se hace cada acción, ya sea virtuosa o pecaminosa. Porque es la voluntad la que da valor a nuestros actos. 

QUERER ARREPENTIRSE.   QUERER CONVERTIRSE.    QUERER OBEDECER.

QUERER VENCER.   QUERER PERDONAR.  QUERER AMAR.   QUERER SER FIEL.

QUERER TRIUNFAR SOBRE SÍ MISMOS Y SOBRE EL MAL.   QUERER SER HEROES.

QUERER.    QUERER.   QUERER.

El que NO se quiere salvar teniendo los medios… ES PORQUE QUIERE CONDENARSE.

Hasta el último momento, Dios respeta el libre albedrío y la voluntad, reina y soberana del alma. También la voluntad es el factor fundamental en la RECREACIÓN DEL ALMA.

Toda la Creación natural y sobrenatural, es obra del amor. Todas las providencias, las leyes físicas, morales, espirituales, son obras del Amor.

El Intelecto: Es capaz de distinguir lo que está bien y lo que está mal. Y amaestra sobre el cómo y el porqué, se puede y se debe querer hacer el bien y no querer hacer el mal.

La Conciencia: su voz podría llamarse la Voz del Mismo Dios, hablando en el interior del hombre. Es otra ayuda no-solo en empujar la voluntad a acciones buenas y en detener la misma para acciones malvadas.

Sino en hacer que surja el arrepentimiento y empujar a la reparación de un mal cometido, para que el hombre vuelva a encontrarse en Gracia de Dios, cuando la ha perdido pecando.

LA Intuición: es una ayuda que Dios da a la inteligencia debilitada en la comprensión.

La lucidez de la inteligencia ayuda poderosamente a recibir y comprender las enseñanzas que la Ciencia Eterna, en las lecciones que Dios quiere que sean guía y consuelo en la hora que vivimos,para que el mundo no se embrutezca totalmente; pues las palabras de la justicia no son más que sonidos que repercuten en las orejas y a veces ni siquiera se perciben: NO se hacen alimento de Vida.

Dios crea las almas por amor. Y para que ellas puedan alcanzarle y poseerle, después de haberse esforzado en amarle y conocerle, las ha llenado de dones.

El alma viene de Dios y todas sus potencias físicas, morales y espirituales tienden hacia Él.

El alma originalmente dada al hombre se  recrea y se supera en grados inimaginables, a través de  grandes sufrimientos y tribulaciones, haciéndola apta para reposar en Dios.

El espíritu vivo se funde en Dios y el alma se convierte en Templo Viviente del Espíritu Santo, porque Dios vive en ellas y las funde con Él.

Y es de suma importancia para el alma que quiere avanzar en la vía del Cielo, ser robusta y tener todas sus potencias firmes en Dios. Cuando esto sucede el alma está segura. Cuando las potencias del espíritu están fijas en Él, ninguna fuerza la puede quitar de ahí.

El alma viva tiene tal repugnancia al mal, porque Jesús está en ella y el alma percibe lo que siente Él. El mérito del alma es uno solo: aquel de su buena voluntad de querer tenerlo a Él y aferrarse a Él.

Todo otro pensamiento sería soberbia y vanidad espiritual. Las almas que están fijas en Dios, no deben tener nunca miedo a nada. Solo a pecar.

EL ESPIRITU

El espíritu es un Templo. El ángel custodio de cada criatura, adora en la misma, al Dios que la habita si está en Gracia del Señor.  El espíritu es un Rey. La infinita misericordia del Dios Único y Trino, ha dado a nuestro espíritu todas las ayudas para permanecer dominador.

Los sentimientos pueden ser domados, entregándolos a Dios y pidiéndole que nos llene de su Amor. Es el alma lo que da al hombre el derecho a decir: “Padre mío…”

Cuanto más el alma es hija de Dios, tanto más pronta se siente para seguir  los consejos del Espíritu Santo.

El alma hija de Dios toma de su Padre esta característica divina: la solicitud pronta y alegre de hacer todo aquello que es bien.

La medida de la filiación alcanzada, la da la prontitud con la que el alma secunda las divinas inspiraciones, sin pararse a considerar lo que ellas puedan exigir de esfuerzo por parte de la criatura humana; ni del peligro que hayan de suponer para el individuo carnal.

Y el alma espiritual es la que distingue al hombre de los animales y lo hace dios sobre todos los otros seres creados: dios-rey que domina y somete; comprende, instruye, provee y lo hace dios por su origen y destino futuros.

Es el alma aquella que iluminada por su divino origen, sabe, quiere, puede con fuerza ya semidivina.

Fuerza que Dios potentemente sostiene y ayuda, cuanto más el alma se eleva en la justicia y el hombre se diviniza con una vida de justicia. 

F83 EL CREDO 2


“CREO …, CREADOR DEL CIELO Y DE LA TIERRA…


1 Yahweh TsebaothYAHVE  (Yeové) significa: YO SOY.

En el verdadero contexto de la palabra hebrea, tiene un significado más amplio: el que ES, siendo; Crea, creando; Existe, existiendo. En una palabra que expresa movimiento continuo e infinito.

El ES el que está en el trono de su Reino Celestial, en donde los ángeles le sirven. Y vive rodeado de los justos que forman la Gran Familia de los Hijos de Dios. Él, es el Padre Celestial. El Altísimo Señor del Universo. El Santísimo Creador.

“En el principio creó Dios el cielo y la tierra… Y el Espíritu del Señor se movía sobre las aguas.”

Estas son las primeras palabras de la maravillosa Historia de la Creación.

Ya era Dios. Siempre Él Fue. Y por su SER podía crear de la nada, el todo; del desorden, el orden; de lo informe, lo completo; lo formado con leyes de sabiduría potentísima.

Del Caos, surge el Universo.

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De los vapores cargados de moléculas confusas; de la anarquía de los elementos creó el cielo y la tierra. Y poco a poco las sucesivas obras de la Creación, que fueron cada vez más portentosas. Del caos que se separa y ordena; partes sólidas con partes sólidas para formar el planeta Tierra.

Partes húmedas con partes húmedas para formar sucesivamente los mares, los lagos, los ríos y los arroyos a la luz. La primera de las cosas no solo ordenada con elementos ya existentes en el Caos; sino creada con poder propio, de la nada.

Y poco a poco, las sucesivas obras de la Creación se cumplieron. El Espíritu del Señor se movía sobre ellas con sus leyes y providencias.

Del Caos, Dios creó el Universo, ordenando las caóticas materias y los elementos, en aquella perfección de  mundos que han durado millones de siglos.

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Cuando se observa meditando, lo creado; se puede ver como la Creación es igual a una escala ascendente; en un canto que sube siempre más; de nota a nota, hasta tocar la nota perfecta y sublime.

Como es igual a un generarse de vidas cada vez más completas y perfectas, hasta alcanzar  la perfección total.

De las primeras moléculas sólidas, de los vapores y fuegos desordenados que eran la nebulosa primitiva, se formaron la tierra y las aguas. Cuando el Creador creó la tierra, la sacó de la Nada.

Reuniendo el gas del éter ya creado y revolviendo el firmamento, en una masa que rotando se solidificó como avalancha meteórica, que crecía siempre más; alrededor de un núcleo primitivo, con la fuerza centrípeta.

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La tierra formándose así; en su recorrido de proyectiles nebulares que se solidifican a través de los espacios, debía por fuerza arrebatar a esas emanaciones, los elementos provenientes de otras fuentes.

Los cuales quedaron encerrados en ella bajo la forma de fuegos volcánicos, azufres, aguas minerales diversas, las cuales afloran a la superficie testimoniando su existencia y misterios

¡Cuántas fuerzas buenas ignora todavía el hombre y que conocería si tuviera la humildad necesaria para reconocer al Creador Eterno!

Tres Días para preparar la tierra para ser habitada. Y en el tercer Día, la vistió de hierba y plantas, para que pudiera recibir semillas y hacerlas vegetales útiles.

Entonces sobre la tierra, en la cual ya había luz, agua, aire; encendió la fuente de calor y con el sol perfeccionó la luz. Con las estrellas y la luna que regula las mareas y las ondas de los vientos y las aguas celestes; la tierra está lista para recibir a los animales.

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Dios Creador es ilimitado en su poder. Dios Creador, es Perfecto en su crear. Dios Creador es Previdente en su crear.  Hizo diversidad en las especies vegetales, no solamente de las que tienen frutos.

Y ha unido las plantas de deleite, las flores, las plantas medicinales y con diferentes utilidades para el ser humano.

Hizo las diferentes especies de animales, no solo las que son fáciles de domesticar. Sino también las que en su vida salvaje son útiles a la limpieza del campo. Inclusive la maldita serpiente cargada de veneno y de gran utilidad, porque este veneno cura algunas de las más penosas enfermedades.

Y todas estas especies obedecen a la razón para la que fueron creadas, al orden que les fue dado. Desde el sol hasta el mosquito, no hay ninguno que diga: “yo quiero hacer lo que me parezca”.

Y con su vida ordenada el fin para el que fueron creados, cantan loas y reflejan la gloria de su Creador. Por lo tanto en los animales está ya representado y perfeccionado, lo que se encuentra en los reinos inferiores: los minerales y los vegetales.

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“Y vio Dios que lo hecho estaba bueno.”

Dios creó el Universo para el deleite del hombre y lo llama a través de la grandeza que reflejan las obras de Dios.

Por último en la tierra, completada de todos los bienes, creó al hombre y lo colocó como rey de cuanto había hecho.

“Y vio Dios que lo que había hecho, era muy bueno

Un artista no se siente complacido hasta que contempla su obra maestra.

En la escala ascendente, la nota se hace más alta y pura. Más completa, más magníficamente divina. HE AQUÍ AL HOMBRE.

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El hombre en el cual están los tres reinos precedentes.-privado de linfa el primero; de movimiento, el segundo; de razón, el tercero. Y adjunto el cuarto reino: aquel de la criatura razonable; dotado de palabra, de inteligencia y de razón.

Razón que regula los instintos. Inteligencia que abre los pensamientos a comprensiones y visiones que son infinitamente superiores a aquellas que se dan a los animales: capacidad de pensar en un bien material.

Palabra que lo hace capaz de expresar sus necesidades y sus afectos; entendiendo a aquellos de sus iguales. Y sobre todo, de alabar a Dios su Creador y orar. O de evangelizar al que lo ignora.

En el hombre están el reino mineral, el vegetal, el animal, el humano y perfección de perfecciones: el espiritual.

He aquí la escala que del desorden del Caos, sube al orden sobrenatural, pasando por el natural.

He aquí a la criatura en la cual están reunidos y en síntesis, todos los elementos y caracteres de las otras creaciones; reunidas y perfeccionadas.

A la criatura hecha de fango. O sea, con el polvo en el cual están desmenuzadas las sales minerales en el elemento agua. Dotado de calor (elemento fuego) y de respiración (elemento aire) De vista natural e intelectual (elemento luz) De sangre, humores, glándulas y órganos reproductores (linfa) de instintos, pensamientos, movimientos, libertad, voluntad,

Dios infunde su “soplo o espíritu de vida.”

Adam in the Garden of Eden Genesis 2:7-8

Cuando Dios creó al primer hombre, infundió en él más que la vida de la materia hasta entonces inanimada, también la vida del espíritu.

De otra manera no habría podido decir que lo había hecho a imagen y semejanza suya. El hombre fue creado a imagen y semejanza perfecta. Y une en sí y en perfecta armonía: cuerpo, alma y espíritu.

Lo creó inmortal para que viviera una sola vez.

El orden en la vida humana es éste: que un cuerpo se una a un espíritu para volver al hombre en similitud con Dios; el cual no es carne, sino Espíritu. No animal, sino sobrenatural.

Cada hombre y cada obra tienen su sello diferente: Dios jamás se repite. Cada hombre es único.

Por eso los ángeles tienen diferentes habilidades y competencias: unos son custodios, otros heraldos y otros, serafines adorantes. Cada uno tiene su función.

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El Creador proveyendo el resguardo de la Humanidad; su mente santísima la diversificó por el bien de la tierra y según las necesidades, dotó a cada hombre de las habilidades necesarias según las circunstancias.

Y le dio el ingenio para que creara a su vez. Por eso es la diferencia de caracteres y de temperamentos.

Para el Creador, su Obra Maestra fue el hombre. Y su mayor satisfacción, el fin para el que lo creó.

Cuando la mente divina concibió la idea de crear al hombre, su amor pensó en la criatura humana como un dios, hijo de Dios.

Y el Padre en verdad puso el sello de su Paternidad en su hijo: en el espíritu. La capacidad de conocer y amar a Dios tanto en esta como en la otra vida.

Así pues creo al hombre compuesto de dos sustancias: una material llamada cuerpo, creada inicialmente en el lodo y procreada subsiguientemente con la carne y la sangre del hombre.

La otra inmaterial: compuesta por el alma y el espíritu.

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Sin el alma el hombre sería una criatura animal guiada por los instintos y las facultades naturales.

Y sin el cuerpo el hombre sería una criatura espiritual, con dotes sobrenaturales de inteligencia, voluntad y gracia, igual que los ángeles.

Dios a esta Obra Maestra representada por el hombre, en el cual se encuentran unidas las dos criaturas: la animal y la espiritual, formando una sola unidad.

Le dio su imagen y semejanza en sus pensamientos, en sus afectos, en sus actos, en sus impulsos, en sus deseos y sentimientos.

El Sexto Día fue creado el Hombre. Verdadero anillo de conjunción entre la Tierra y el Cielo. Verdadero punto de unión entre el mundo espiritual y el material.

El ser en el cual la materia es tabernáculo del espíritu.

El ser en el cual el espíritu anima la materia, no solo por la vida limitada y mortal; sino por la vida inmortal después de la resurrección final. El hombre, la criatura en la cual habita el Espíritu Creador.

El hombre. La maravilla de la Potencia de Dios, al que infunde parte de Sí Mismo Infinito. El polvo elevado a  la potencia de Hombre y Mujer.

Y unidos a ellos la Gracia, que eleva la potencia del hombre-animal, a la potencia de la vida y condición de criatura sobrenatural deificándola, convirtiéndola en hijo de Dios por participación de naturaleza.

Haciéndolo capaz de entrar en relación directa con Él. Disponiéndolo a comprender al Incomprensible. Haciéndole posible y lícito amar a Aquel a quién sin su Divino Don, NO podría el hombre por su sola capacidad, ni siquiera desear amar.

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El hombre, hecho triángulo que apoya la base (la materia) sobre la tierra de la que fue extraído y que tiende con sus facultades intelectuales, a ascender al conocimiento de Aquel al que se asemeja y toca con su vértice (el espíritu del Espíritu, la parte electa del alma) EL CIELO;

perdiéndose en la contemplación de Dios Caridad, accesible por la unión con Dios y lo deifica.

EL CUERPO.

El cuerpo humano es una obra maestra que compendia las artes y las ciencias. El Divino Escultor proyectó en él, una maravilla arquitectónica y un prodigio de ingeniería, que contiene el más portentoso laboratorio químico y el más asombroso y perfecto conjunto de armonía, belleza y funcionalidad.

Creado originalmente inmortal, fue destinado a ser un Templo Viviente para que Dios lo habitase. Lavado por el Bautismo convierte al hombre en Templo del Espíritu Santo.

La belleza es un atributo de Dios y fue uno de los dones que dio a los Progenitores. Los cuerpos humanos creados por Dios, eran perfectamente hermosos y reflejaban la perfección del que los había creado.

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Dios es un Espíritu Purísimo. Y el hombre testimoniaba con la perfección de  un cuerpo armónico y bellísimo, vasos vivos para contener el Espíritu del cual provenían.

El cuerpo humano profanado y corrupto NO puede contener al Espíritu de Dios y es invadido por Satanás. Cuando Satanás toma posesión, inocula la corrupción en todas sus formas.

Y el hombre satanizado es un demonio con todos los desenfrenos de su amo. Un Satanás que va contra la Ley divina y humana. Que viola hasta las normas más elementales del vivir como hombres racionales.

El cuerpo es solamente la vestidura del alma y por el pecado ha quedado sujeto a la corrupción, a la muerte, a la enfermedad, al dolor.

TEMPLO DE JERUSALÉN

EL ALMA Y EL ESPIRITU.

“El Altísimo no habita en templos hechos por la mano del hombre.”

Estas palabras fueron dichas por el Templo de Salomón, la más suntuosa casa que el hombre haya elevado en honor de Dios.

Porque Dios Mismo al crear al hombre, se hizo con infinita potencia una morada digna de Sí, en el espíritu del hijo fiel; espíritu que es una partícula de Sí Mismo.

El espíritu del hombre vivo por la Gracia, convertido en Templo del Espíritu Santo, cierra el círculo del amor: Dios conteniéndose a Sí Mismo.

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El alma es el cofre, el arca santa, el nutriente que contiene al espíritu que es la gema salida de la Mano de Dios, de los infinitos tesoros de su YO para ponerla dentro de la criatura; signo innegable del origen divino del hombre, que certifica su filiación con su Creador.

Como la sangre en las venas, está el espíritu en el interior del alma. Y así como la sangre da vida al cuerpo para vivir la jornada terrena; así el espíritu da la vida al alma, para vivir los días que no tienen fin.

El alma espiritual es la que diferencia al hombre de los animales. Y ésta viene de Dios y todas sus potencias tienden hacia Él. Dios es Luz y es el Padre de la Luz y de las luces. A la tierra, su primera criatura, concede y dona la luz.

Así como al hombre, perfección de la Creación y última de las Seis Obras de las seis jornadas divinas; después de las cuales Dios reposó, concede el atributo que lo hace a Él semejante: el espíritu inmortal.

 Libre, el hálito suyo divino, infuso en la materia para que sea animado por Dios y tenga derecho al Cielo y a la morada del Padre.

El cuerpo del hombre es animado por el soplo de Dios. Por esto en todo hombre y en cada hombre, se extiende y penetra el Espíritu de Dios con derecho de Rey y con su amor de Padre Creador.

Porque ¿En donde reposa Dios? En el espíritu de los justos. ¿Qué es el espíritu? Es la parte superior del alma humana.

¿Cuándo deja de ser trono de Dios? Cuando la concupiscencia la trastorna…

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¿Cómo estamos hechos?

LA PERFECCION DE ADAN

La perfección de la obra regia de Dios en Adán y en la cual Dios puso su inteligencia creadora, estaba en su espíritu. El semen de Adán si Adán hubiese sabido permanecer Rey cual Dios lo hizo, hubiera sido un semen de perpetua perfección.

El espíritu es el Tabernáculo de Dios. El hombre fue creado para ser un templo viviente para que Dios lo habitase. Para el espíritu no hay limitaciones, no hay obstáculos, no hay límites, no hay privaciones, no hay necesidades.

Él es poderoso, libre, instantáneo y como está formado de luz, cuando se une a la Luz, está pleno de Sabiduría Divina. (Esto explica porque a los incultos, Dios los convierte en doctos sin haber estudiado)

El altar del espíritu es el corazón. Y el sagrario es el punto en el cual  Dios puso en el hombre la necesidad de adoración. Y esta adoración se alimenta de amor y de necesidad de amar. Dios hizo este altar precioso y sagrado. Lo hizo para estar formado del amor y de la unión con Él. Y de la generosidad en el amor incorruptible a las acciones perjudiciales de los sentidos, de las tentaciones, de las insidias, de las tres carcomas del alma.

Porque el amor generoso y la unión con Él, hacen a las fibras del corazón incorruptible a las acciones disgregadoras que vienen del exterior.

Por eso el hombre ha hecho a este órgano, sede de los sentimientos y trono y asilo de las pasiones predominantes. Y éstas se custodian con cada latido del corazón.

Y en el fondo la gema que esplende, amigable y santa… O flameantemente engañosa y malvada: su tesoro es el sentimiento que la domina.

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El altar original perfumaba con su amor la santidad de Dios y cantaba su armonía, amándolo y adorándolo sobre todas las cosas porque en todas las cosas estaba el sello innegable del Amor Divino, que las había hecho perfectas y maravillosas para el gozo de su criatura.

El amor es el término de la perfección humana: el Amor Total.

El amor es una fuerza absoluta y el alimento de la vida. El amor es el culto de adoración a Dios, porque el que crece en el amor, crece en perfección. El hombre está obligado a conocer a Dios por gratitud y por respeto a su propia inteligencia.

Y su propia naturaleza le exige la necesidad de amar, porque  aquel que ama es nacido de Dios y por la caridad es semejante a Dios. El Sexto Día fue creado el hombre siguiendo el fin para el que fue creado: amar y servir a su Señor durante la vida terrena, conocerlo en su Verdad y después gozar de Él para siempre en la Vida Eterna.

Fue creado el único hombre del cual debía venir toda la Humanidad y del cual fue tomada la mujer, compañera del hombre y para el hombre; con el cual poblará la tierra, reinando sobre todas las criaturas inferiores.

Fue creado el Único Hombre, aquel que como padre habría trasmitido a sus descendientes todo cuanto había recibido: vida, sentidos, aptitudes materiales; así como inmunidad a todo sufrimiento, razón, intelecto, ciencia, integridad, sabiduría, inmortalidad y el Don de dones: la Gracia.

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El hombre era un semidiós por la Gracia y por la Fe. Cuando el hombre se despertó de su primer sueño y encontró a su lado a la compañera, sintió que la felicidad que Dios le había dado era completa.

Era ya tan grande desde antes. Todo en Adán y en torno a Adán fue hecho para que él gozase de una felicidad completa, sana, santa y la delicia; o sea, el Edén no era solamente en torno, sino también adentro de Adán.

Lo circundaba un jardín pleno de bellezas vegetales, animales y minerales. Pero dentro de él, un jardín pleno de bellezas espirituales, florecía con virtudes de todo género, prontas a madurarse en frutos de santidad perfecta; perteneciente a la ciencia apropiada a su estado y que los hacía aptos para la vida sobrenatural, la Gracia.

Como criatura física, gozaba de esto que veía: la belleza de un mundo virgen, testimonio salido del querer de Dios. Gozaba de esto que podía: su señorío sobre las criaturas inferiores.

Todo había sido hecho por Dios para el servicio del Hombre: desde el sol hasta los insectos, para que todo le fuese una delicia.

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Como criatura sobrenatural gozaba, -un éxtasis radiante y suavísimo- de la compañía de la Esencia de Dios: el Amor. De los raptos de amor entre el Infinito que se donaba y la criatura que lo amaba adorándolo.

El Génesis encubre esta facultad y este comunicarse con Dios en la frase: “Habiendo oído la Voz de Dios que se paseaba en el fresco de la brisa de la tarde.”

Por cuanto el Padre había dado a sus hijos una ciencia proporcionada a su estado, aun así, Él Mismo los instruía. Porque Infinito es el Amor de Dios y después de haber dado, anhela nuevamente dar y tanto más da, en cuanto más la criatura desea serle hija.

Dios se da siempre a aquel que a Él se le da generosamente.

Cuando el hombre se despertó y vio a la mujer, su igual y su complemento; sintió que su felicidad de criatura era total, teniendo el todo humano en plenitud y el todo sobrehumano colmado por el amor dado al amor del hombre.

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EL ALMA.

¿Cómo es? ¿Cuáles son sus atributos?

Los Progenitores, además de la Gracia Santificante y la Inocencia, tuvieron en su creación otros dones de su Creador.

La Inmortalidad: atributo divino.

La Inmunidad: de todo dolor y miseria.

La Integridad: la perfecta sujeción de los sentidos a la razón.

La Razón: Es más grande que el instinto.

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La Ciencia: ilumina el saber y regula el amor, sujetándolo al orden hacia las criaturas y hacia Dios. Adán estaba formado de carne más que de espíritu. Pero no era carnal en cuanto a que sobre la materia, señoreaban el espíritu y la razón.

Y el espíritu inocente y pleno de Gracia, tenía semejanza admirable con su Creador y por lo tanto era inteligente y sabía comprender.

La Libertad: majestad dominante sobre el ‘yo’.

La inteligencia: perfecta e iluminada por la Caridad. Plena de sabiduría y de ciencia divina. Dios dio al hombre la inteligencia unida a la libertad de pensamiento.

¿Qué es el pensamiento? Es al alma de la palabra. La facultad de comprender y conocer expresando las ideas y comunicarlas a los demás, es una cualidad humana.

Los pensamientos brotan en la profundidad de la mente y esto es lo que distingue al hombre de los brutos, en los cuales los movimientos mentales se limitan a los más rudimentarios para vivir.

El hombre piensa  y del pensamiento nacen obras de arte, de genio, de belleza. El hombre piensa  y en este su pensar tiene un íntimo amigo que le sirve de compañía en su soledad.

El pensamiento del hombre viaja, espiritual como es, por todo el Universo. Se sumerge en los recuerdos y emerge en la previsión de los tiempos futuros.

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Estudia, contempla y medita, las admirables obras de Dios en la Creación. Reflexiona los misterios de los hombres. Cada hombre es un misterio encerrado en su vestidura mortal. Luminoso u oscuro según sea su ánimo, santo o satánico.

Misterio solo conocido por Dios para el que no hay nada oculto. Y de la contemplación de las cosas y de los hombres, sube a la contemplación de Dios. Como el águila que cada vez más alto asciende hacia el sol, así el pensamiento humano puede elevarse y sumergirse en la luminosidad de Dios, después de haber meditado en la capacidad humana.

En la Inmensidad divina después de haber reflexionado en la relatividad humana. En la eternidad divina, después de haber contemplado la efímera temporalidad humana. La Perfección, después de haber mirado sin soberbia que ciega, la imperfección humana.

La Mente: humana es perfecta e imperfectísima. Iluminada por Dios es perfecta. Sin Él cae en el error.

La Razón: debe estar motivada por la bondad. Solo así las acciones humanas obtienen frutos de santidad. Y la razón si es humilde cae de rodillas en obsequio del Dios Infinito e Incomprendible, que solo se vuelve accesible a través de la FE.

Solo la fe ilumina la ciencia y la ayuda a comprender. El conocimiento de la Esencia de Dios se encuentra en la sabiduría. Y la sabiduría se encuentra en el luminoso y ardiente centro que es la Caridad.

Porque fe es religión y la religión permite a la criatura inteligente pero limitada, comprender al Perfecto e Infinito.

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La Memoria: el hombre fue creado para amar y adorar a Dios. Y sufre porque desea a Dios. Y este sufrimiento lo provoca el vacío interior que existe en el hombre que vive alejado de Él. Porque hay en el hombre un ansia de creer que es más grande que su necesidad de respirar.

Por eso tiene hambre de Dios y experimenta una necesidad instintiva de buscar la Verdad, que se convierte en un acicate doloroso, porque el hombre se engaña voluntariamente en su deseo, se crea ídolos para aliviar su necesidad espiritual y el alma recuerda a Dios con nostalgia por el momento en que fue creada.

Instante fugaz frente a Él, pero que produce un sello indeleble en lo más íntimo de su ser. Su recuerdo se vuelve borroso porque el cuerpo que habita y al que gobierna una mente pagana, llena de ídolos, vive una vida que la enferma y con su espíritu muerto, su sufrimiento aumenta. Porque ella sabe que su cuerpo es perecedero y está unido a algo que es inmortal.

El hombre se pierde en marasmos filosóficos y aún quién dice que no cree en nada, en alguna cosa cree. El que afirma “No creo en Dios” presupone otra fe. Tal vez en sí mismo o en su inteligencia soberbia. Es como el pensamiento “no quiero pensar”, por el hecho de expresarlo, está manifestando que está pensando.

La Voluntad: de los atributos del alma, si la voluntad no es usada con sagacidad para manejar la inteligencia, ésta se vuelve como las medicinas peligrosas: en lugar de sanar matan.

La voluntad es la soberana del alma. Dios la respeta y da las fuerzas necesarias para ‘una buena voluntad’ con las virtudes que la hacen inclinarse hacia Él. Pero “No querer ser esclavo del mal”, debe salir del hombre.

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La Libertad de Arbitrio: el libre albedrío es el regalo más grande que Dios otorgó a la inteligencia humana. Dios ama a los hombres y les concede la libertad de arbitrio, para que por ella se perfeccionen en la virtud y se hagan más semejantes a Él.

Cuando el libre albedrío NO está sostenido por el amor, la voluntad se debilita, muere, poco a poco porque el libre albedrío se ha dejado seducir y se hace esclavo del mal.

Dios lo hizo libre y el hombre lo convierte en esclavo de las pasiones. El demonio, el mundo, la carne, en un libre albedrío desordenado, conducen al egoísmo desenfrenado que da la muerte al espíritu.

La inteligencia del egoísta queda obnubilada para Dios y sus verdades. La soberbia ensombrece con su humo al egoísta y le ofusca la Verdad. Comienza el proceso de los ‘¿Por qué?’ y de estos se pasa a la Duda.

A la separación no solo de Dios y la confianza en Él, sino también de su justicia, del temor de Dios y de su castigo.

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Este es el motivo por el cual se explica, porqué tan fácilmente se peca.

La mala voluntad en el pecar, es lo único que Dios NO PERDONA.

Cuando el alma posee un libre albedrío que vive dentro del orden, en obediencia hacia Dios y siendo heroicamente fiel al Bien, el hombre se eleva y el alma se deifica al tomar la semejanza con Dios.

Cuando es el Mal el que lo embrutece; esta semejanza es casi borrada totalmente y la degradación espiritual es tal, que se hace semejante al Demonio.

Todo está en la voluntad con que se hace cada acción, ya sea virtuosa o pecaminosa. Porque es la voluntad la que da valor a nuestros actos. 

13 La voluntad

QUERER ARREPENTIRSE.   QUERER CONVERTIRSE.    QUERER OBEDECER.

QUERER VENCER.   QUERER PERDONAR.  QUERER AMAR.   QUERER SER FIEL.

QUERER TRIUNFAR SOBRE SÍ MISMOS Y SOBRE EL MAL.

QUERER SER HÉROES.

QUERER.    QUERER.   QUERER.

El que NO se quiere salvar teniendo los medios…

 ES PORQUE QUIERE CONDENARSE

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Hasta el último momento, Dios respeta el libre albedrío y la voluntad, reina y soberana del alma. También la voluntad es el factor fundamental en la RECREACIÓN DEL ALMA.

Toda la Creación natural y sobrenatural, es obra del amor. Todas las providencias, las leyes físicas, morales, espirituales, son obras del Amor.

El Intelecto:

Es capaz de distinguir lo que está bien y lo que está mal. Y amaestra sobre el cómo y el porqué, se puede y se debe querer hacer el bien y no querer hacer el mal.

La Conciencia: su voz podría llamarse la Voz del Mismo Dios, hablando en el interior del hombre. Es otra ayuda no-solo en empujar la voluntad a acciones buenas y en detener la misma para acciones malvadas.

Sino en hacer que surja el arrepentimiento y empujar a la reparación de un mal cometido; para que el hombre vuelva a encontrarse en Gracia de Dios, cuando la ha perdido pecando.

LA Intuición: es una ayuda que Dios da a la inteligencia debilitada en la comprensión. La lucidez de la inteligencia ayuda poderosamente a recibir y comprender las enseñanzas que la Ciencia Eterna, en las lecciones que Dios quiere que sean guía y consuelo en la hora que vivimos;

para que el mundo no se embrutezca totalmente, pues las palabras de la justicia no son más que sonidos que repercuten en las orejas y a veces ni siquiera se perciben: no se hacen alimento de Vida.

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Dios crea las almas por amor. Y para que ellas puedan alcanzarle y poseerle, después de haberse esforzado en amarle y conocerle, las ha llenado de dones. El alma viene de Dios y todas sus potencias físicas, morales y espirituales tienden hacia Él.

El alma originalmente dada al hombre se  recrea y se supera en grados inimaginables, a través de  grandes sufrimientos y tribulaciones, haciéndola apta para reposar en Dios.

El espíritu vivo se funde en Dios y el alma se convierte en Templo Viviente del Espíritu Santo, porque Dios vive en ellas y las funde con Él.

Y es de suma importancia para el alma que quiere avanzar en la vía del Cielo, ser robusta y tener todas sus potencias firmes en Dios. Cuando esto sucede el alma está segura. Cuando las potencias del espíritu están fijas en Él, ninguna fuerza la puede quitar de ahí.

El alma viva tiene tal repugnancia al mal, porque Jesús está en ella y el alma percibe lo que siente Él. El mérito del alma es uno solo: aquel de su buena voluntad de querer tenerlo a Él y aferrarse a Él.

Todo otro pensamiento sería soberbia y vanidad espiritual. Las almas que están fijas en Dios, no deben tener nunca miedo a nada. Solo a pecar.

EL ESPIRITU.

El espíritu es un Templo. El ángel custodio de cada criatura, adora en la misma, al Dios que la habita si está en Gracia del Señor.

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El espíritu es un Rey. La infinita misericordia del Dios Único y Trino, ha dado a nuestro espíritu todas las ayudas para permanecer dominador.

Los sentimientos pueden ser domados, entregándolos a Dios y pidiéndole que nos llene de su Amor. Es el alma lo que da al hombre el derecho a decir: “Padre mío…”

Cuanto más el alma es hija de Dios, tanto más pronta se siente para seguir  los consejos del Espíritu Santo.  El alma hija de Dios toma de su Padre esta característica divina: la solicitud pronta y alegre de hacer todo aquello que es bien.

La medida de la filiación alcanzada, la da la prontitud con la que el alma secunda las divinas inspiraciones, sin pararse a considerar lo que ellas puedan exigir de esfuerzo por parte de la criatura humana; ni del peligro que hayan de suponer para el individuo carnal.

Y el alma espiritual es la que distingue al hombre de los animales y lo hace dios sobre todos los otros seres creados: Dios-Rey que domina y somete; comprende, instruye, provee y lo hace dios por su origen y destino futuros.

Es el alma aquella que iluminada por su divino origen, sabe, quiere, puede con fuerza ya semidivina.

Fuerza que Dios potentemente sostiene y ayuda, cuanto más el alma se eleva en la justicia y el hombre se diviniza con una vida de justicia. 

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12.- LA PRUEBA I


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En la Puerta del Cielo, en el recinto de las vírgenes; están todas reunidas en uno de los jardines, cuando llegan a avisar a Celina, que hay un mensajero de su casa esperándola en el atrium.

Ella se levanta un tanto intrigada y dice a sus amigas:

–           Enseguida regreso. Voy a ver qué sucede.

Cuando llega al atrium, la saluda un hombre de mediana edad y que la saluda amorosamente:

–          La paz sea contigo amita. Eladio me mandó con esta carta para ti. Espero por la  respuesta.

Celina toma la tablilla y dice:

–           La paz sea contigo, Raymundo. Gracias. Cuando Recordarás que ya no soy tu ama. Tú eres mi hermano. Hace quince años que eres libre.

Raymundo le contesta:

–           Tú siempre serás mi amita por el amor.

Celina sonríe y mueve la cabeza. Luego rompe el sello y lee:

Eladio a Celina:

La paz sea contigo, mi niña.

Ha venido varias veces a buscarte, el noble Narciso Haloto. Y ayer uno de los jardineros del Palatino, escuchó una conversación cuando estaba trabajando. El ministro de Nerón, estaba con su liberto de confianza y le estuvo dando instrucciones.

Y de esta manera fue como se enteró del siniestro complot con el que pretende raptarte, para obligarte a que te cases con su hijo. Creyó oportuno avisarme, porque también él sabe que eres una virgen consagrada. Te lo ruego: Durante un buen tiempo no regreses, ni vayas a ningún lugar donde él pueda encontrarte.

Por lo que cuentan sus esclavos, sabemos que es un hombre infame y muy cruel.  Solo a Raymundo con quién te envío esta carta, dile en donde podré encontrarte para enviarte noticias.

Cuídate mucho. Que el poder del Altísimo te siga protegiendo. Adiós.

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Celina se queda pensativa… Recuerda todo el trabajo que tienen y dice a Raymundo:

–           Dile que me quedaré aquí. Vete en paz hermano.

El hombre se retira y ella regresa nuevamente al jardín.

Diana al verla llegar, le pregunta:

–           ¿Qué pasó?

Celina les lee la carta…

Ariadna dice:

–           Te quedarás aquí.

Diana apoya:

–           También yo me quedaré contigo.

Celina sonríe con dulzura, como si ningún peligro la amenazara. La conversación se generaliza. Y todas vuelven a su tema preferido: JESÚS.

Mientras tanto en otro jardín de la misma mansión, sentados en una banca de mármol junto al estanque, Leonardo conversa con Sofía. Sus grandes y expresivos ojos son muy diferentes… Reflejan una dulzura y veneración que antes no existían. Tomando las manos de Sofía, las lleva a los labios, las besa. La mira conmovido y agradecido…

Luego le suplica:

–           Sofía… Amor mío.  Por favor ¡Perdóname! Ahora comprendo. Quiero que tu Dios, sea mi Dios. Enséñame a amarlo como lo amas tú. Enséñame a conocerlo, como lo conoces tú. Enséñame sobre todo, a adorarlo y a servirlo como lo haces tú. Yo quiero ser cristiano, como tú.

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La sonrisa de Sofía se vuelve luminosa y tomándolo de la mano, se levanta y lo lleva hasta el Lararium.

Allí está la enorme cruz desnuda, con el sudario que pende de uno a otro de sus brazos. Hay un cirio encendido a cada lado. Y hermosos jarrones llenos de lirios y azucenas. Al frente, una balaustrada de mármol sirve como reclinatorio para arrodillarse. Sobre el arco superior, están grabadas estas palabras:

DIOS ES AMOR’ 

Bajo el arco de la pared izquierda, hay un letrero tanto en griego como en latín:

‘EN ESTA CASA APRENDERAS A CONOCERLO, A AMARLO, A ADORARLO Y A SERVIRLO.’

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Bajo el arco de la pared derecha, igual se lee:

‘Para ser un verdadero hijo de Dios, aprende esta ciencia:

VIVIR MURIENDO

Y      

MORIR AMANDO

Cuando la domines, alcanzarás la Gloria.

Después de meditar un largo rato en estas palabras, los dos se dirigen a un amplio salón, donde está reunido un grupo de más de doscientas personas.

Leonardo se sienta en un banco junto a la pared de mármol gris.

Y la armoniosa voz de Sofía proclama las palabras de la Segunda Lección para los nuevos cristianos:

LA PRUEBA I

creador amorCuando Dios creó a su Arcángel Predilecto, el Cielo entero enmudeció de admiración. Dios quiso a su lado a este maravilloso arcángel, cuando realizó la Creación del Universo. El más bello de todos los ángeles, espíritu perfecto inferior solamente a Dios, fue llenado de dones: segundo en belleza de todo cuanto existe, una inteligencia privilegiada y poder.

Fue puesto al mando de la tercera parte de los Ejércitos Celestiales. Dirigía los coros angélicos. Y como intermediario entre Dios y los hombres, le fue dado el título de Dominador de las Naciones. En las misiones destinadas a los hombres, él hubiera sido el ejecutor del querer divino y por eso se llamó:

LUCIFER = PORTADOR DE LA LUZ.

En los ángeles también hay Libertad de Arbitrio. En el orden perfecto del Universo, Lucifer abusó de su libertad. En su ser luminoso nació un vapor de soberbia, que él no dispersó: al verse en Dios. Al verse a sí mismo y compararse con sus compañeros, porque Dios le envolvía con su Luz y se gozaba en el esplendor de su arcángel. Y porque los ángeles le veneraban como el espejo más acabado de Dios, se maravilló. Debía admirar solamente a Dios.

Más en todas las criaturas, se encuentran presentes todas las fuerzas buenas y malas que luchan entre sí, hasta que una de las dos partes vence para proporcionar bien o mal, del mismo modo que en la atmósfera se encuentran todos los elementos gaseosos por ser necesarios y es la manera de usarlos la que determina que sean buenos o nocivosLucifer no era santo hasta el punto de ser todo amor. La medida del amor, Lucifer no quiso completarla y no rechazó la complacencia de sí mismo, que ocupaba en él un espacio en el que no podía haber amor. De haber sido todo amor, no habría habido sitio en él para la soberbia, a la que también es justo llamar: desorden del entendimiento. Vapor de soberbia que él no dispersó. Al contrario: lo condensó y lo cobijó. Y de esta incubación, nació el Mal.

Lucifer desarrolló la soberbia, la cultivó, la aumentó e hizo de ella, arma y seducción. Dios había creado a un ministro glorioso y bellísimo. Y la libre voluntad del ángel creó a SATANAS   =   ADVERSARIO.

La soberbia es la palanca que derriba los espíritus y los arranca de Dios. Lucifer quiso más de lo que era y de lo que tenía. Él, que ya era tanto; quiso todo. Y ésta fue la brecha por donde entró ruinosa, su depravación. Siendo ella la causa de que no pudiera comprender ni aceptar al CRISTO-AMOR, compendio del Infinito, Único y Trino Amor.

Y se negó a servir.

Al conocer las futuras maravillas de Dios, quiso ponerse él en su lugar. Con su mente turbada se vio a sí mismo al frente de los hombres futuros, adorado por ellos como poder supremo. Y conociendo el secreto de Dios y sus designios, decidió que él podía terminar lo que Dios había comenzado y apoderarse del Reino que sería la Herencia de Jesús. Sedujo a los menos reflexivos de entre sus compañeros, distrayéndolos de la contemplación de Dios como Suprema Belleza.

Y se rebeló contra Dios.

Los demás ángeles que estaban bajo su mando y que fueron débiles en el amor y la fidelidad hacia Dios, también se rebelaron. Y así quedó orquestado el primer golpe de estado de la Historia.

Así se consumó, el PECADO DE LOS ÁNGELES.

Y partir de ese momento, fue su nombre: SATÁN.

Nombre dado por Dios, al Adversario. Al Enemigo Implacable en que se convirtió, el que fuera el más grande de todos los ángeles.

21Arcangel-MiguelY una Gran Batalla estalló en el Cielo. Batalla de inteligencia y de voluntad, combatida en la Presencia de Dios y que determinó para la Eternidad, el futuro destino de los ángeles y de los hombres. Fue un hecho histórico de importancia primaria, que incluyó Cielo y Tierra, pues la Historia de la Humanidad está atada y condicionada, a este acontecimiento.

Y Lucifer y los demás soberbios y desobedientes, fueron arrojados para siempre del Paraíso Celestial, por San Miguel Arcángel y sus ángeles. Cuando los derrotados fueron castigados, Dios los congeló en su rebeldía y les quitó la capacidad de amar, (Dios se retiró de ellos para siempre) pero NO la necesidad de ser amados. Y ésta se convirtió en IRA. El amor y la belleza, (atributos de Dios) les fueron quitados y de esta forma quedaron convertidos en demonios horrorosos.

El gran amor que los animaba se convirtió en Odio y fueron precipitados en el Infierno para ser devorados por la concupiscencia del espíritu… en el Fuego del Rigor de Dios.

“Y creó Dios al hombre a su Imagen. A Imagen de Dios lo creó. Macho y hembra los creó. Dios los bendijo diciéndoles: ‘Sean fecundos y multiplíquense. Llenen la Tierra y sométanla.” (Génesis 1, 28)

Dios no les prohibió a los hombres amarse. Solo que Él deseaba que su amor fuera perfecto y sin el desorden perjudicial de las pasiones desordenadas. El uno y la otra se complementaban a la perfección. Y fueron hechos para amarse. La perfección es amor. El amor es armonía.

La armonía es orden. No hay armonía en donde es turbado el orden. No hay amor en donde es turbada la armonía. No hay perfección en donde falta el amor. Así sucede en todas las cosas y las obras. En las humanas y sobretodo en las sobrenaturales.

La única limitación al inmenso poseer del hombre, fue la prohibición de coger los frutos del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Esto era inútil e injustificado, porque el hombre tenía ya la Ciencia que le era necesaria y en una medida superior a la establecida por Dios, no podía más que causar daño.

LA PRUEBA DE LA OBEDIENCIAEDEN-paraiso-terrenal_  Se había dado Él, Dios Mismo ¿Y prohibía mirar un fruto? Había dado al polvo la Vida, infundiéndole su hálito divino en el hombre, ¿Y prohibía de coger un fruto? Había hecho al hombre Rey de todas las criaturas. Lo consideraba su propio hijo ¿Y prohibía comer un fruto?

Aunque este episodio pudiera parecer de una obstinación inexplicable, no es así.

El medio: el árbol y la manzana. Dos cosas pequeñas. Insignificantes si se las compara con las inmensas riquezas que Dios había concedido al hombre.

El árbol no era diferente de las otras plantas y como todo lo hecho por Dios, tenía sus frutos buenos, bellos y sabrosos. Pero era planta de Bien y Mal. Esto lo convertía según el comportamiento del hombre, no tanto por la planta, sino por la orden divina.

Obedecer es Bien. Desobedecer es Mal.

La manzana no era solo la realidad: fruto. Era también el símbolo: el símbolo del Derecho Divino y del Deber humano. Dios sabía que sobre aquel fruto andaría Satanás para tentar. Dios todo lo sabe.

El malvado Fruto era la palabra de Satanás, gustada por Eva. El peligro de acercarse al árbol, estaba en la Desobediencia que haría que los Inocentes cayeran en la trampa tendida por Satanás. 

LA DESOBEDIENCIA

Eva fue al árbol. La curiosidad la arrastra para ver lo que había de especial en él. La imprudencia la empuja a no tener como útil la Orden Divina, puesto que Ella es fuerte y pura. La Reina del Edén, en donde todas las cosas le obedecen y ninguna puede causarle mal.

La presunción la llevó a la ruina. La presunción es el fermento de la soberbia. En el Árbol se encuentra al Seductor, el cual canta la Canción de la Mentira a su inexperiencia:

“¿Piensas que aquí hay algo de Mal? No. Dios te lo prohibió porque os quiere tener como esclavos de su Poder. ¿Creéis ser reyes? No sois ni siquiera libres, como lo es la fiera. Ella si puede amar de verdad. A ella se le ha permitido ser creadora como Dios. Ella engendrará hijos y los verá crecer y serán una familia feliz.

Pero vosotros, no. A vosotros se os ha negado esta alegría. ¿A qué fin os ha hecho macho y hembra, si debéis vivir de este modo? ‘¿Sois dioses y no sabéis lo que es ser dos en una sola carne, que crea una tercera y muchas más? No creáis a las promesas de Dios de que tendréis una posteridad al ver que vuestros hijos procrean nuevas familias y dejan por ellas, padre y madre.

Os dio una apariencia engañosa de la vida: la verdadera vida consiste en conocer las leyes de la vida. Entonces seréis semejantes a dioses y podréis decir a Dios: ¡Somos tus iguales!… Ven, acércate… Yo te enseñaré…”

Y la seducción continuó porque no había voluntad de rechazarla. Y lo que sí se quería, era conocer lo que no pertenecía al hombre.

Satanás sedujo a los hijos de Dios, con pensamientos de soberbia. Inoculó en los inocentes la sed de ser grandes de todas las grandezas: del Poder, del Saber y del Poseer.

A la ciencia pura que Dios les había dado, Satanás inoculó su malicia impura, que pronto fermentó también en la carne. Pero antes corrompe el espíritu, haciéndolo rebelde y después el intelecto, haciéndolo astuto. Y con todo esto lo lleva al pecado contra el Amor: la soberbia de la mente y del corazón, por el cual el hombre inocente se volvió culpable.

El tremendo pecado del ‘yo’ que quiere ser como Dios, cometido por Lucifer, el mismo con el cual después seduce al hombre, para convertirlo al igual que él, en un Rebelde contra Dios.

Satanás robó la virginidad intelectual al hombre. Y con su lengua serpentina acarició los miembros y los ojos de Eva, suscitando reflejos y agudezas que antes no había, porque la malicia no los había intoxicado.

Eva quiso conocer lo que de manera tan atractiva le fue presentado. Lucifer la había seducido y ella deseó ardientemente, lo que solo Dios podía conocer sin peligro: La Ciencia del Bien y del Mal.

Y el Árbol Prohibido fue mortal. Porque de sus ramas pende el fruto del saber amargo que proviene de Satanás. Eva ‘vio’ y viendo quiso probar. La carne se había excitado. Y ‘comprendió’. La malicia bajó a morderle las entrañas.

Vio con nuevos ojos y oyó con nuevos oídos los instintos y las voces de los animales. Y los anheló con loca ansiedad. Y la Mujer se convirtió en Hembra. Se corrompió en maldad y se volvió contra Dios con todos sus sentidos desordenados.

La Creación entera lloró amargamente la Inocencia de su Reina Profanada.

En lugar de arrepentirse y llamar al Señor, que la hubiera perdonado sin duda y le hubiera regenerado su pérdida, ella fue a seducir a su compañero. Y con el fermento satánico en el corazón, fue a corromper a Adán y le enseñó todo lo que había aprendido.

De criatura se convirtió en creadora y al usar de este don indignamente, nada en el hombre quedó exento de Culpa y todas las partes del ‘yo’ físico y moral, quedaron envenenadas con las tendencias al Mal. Y con la voluntad cautiva para que fueran instrumentos para seguir pecando, convirtiéndolo así en esclavo de Satanás.

Eva inició sola el pecado. Lo llevó a término con su compañero. Llegada a este nivel la carne, corrompido lo moral, degradado lo espiritual, conocieron el dolor y la muerte del espíritu privado de la Gracia y de la carne privada de la Inmortalidad.

Y por esto sobre la mujer pesa una condena mayor. Porque por ella el hombre se volvió rebelde a Dios y conoció la lujuria y la muerte. Y es por causa de ella que el hombre ya no puede dominar sus tres reinos: el del espíritu, porque permitió que el espíritu desobedeciese a Dios y con el pecado le dio la muerte. El del alma, porque permitió que las pasiones lo dominaran. Y el del cuerpo porque lo sometió a las leyes instintivas de los brutos.

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA

8.- LA SINFONIA DE LA CREACION


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En la Puerta del Cielo, Víctor admira aquella regia mansión tan  magníficamente bella y en la cual todas las fuentes están decoradas con figuras de niños, delfines, pescados, palomas, ciervos, etc. En ninguna parte hay estatuas de dioses.

Y aunque la decoración es muy rica, variada y hermosa; tampoco hay escenas lúbricas, ni de faunos o ninfas.

Leonardo por su parte, está concentrado en sus propios pensamientos, mientras su mirada vaga absorta contemplando todo lo que le rodea.

Diego y Adrián conversan con Ariadna junto a una fuente.

Los dos ríen felices y entusiasmados, mientras ella los mira entre seria y divertida.

Curiosa pregunta:

–          ¿Quién de los dos mandó a Marte?

Adrián se ruboriza:

–          Yo. Pero no sirvió de nada. Tampoco cuando su comandante general Lucifer, se ofreció a hacerlo personalmente, funcionó. Estaba muy enojado y ahora sabemos por qué…

Ariadna siente un escalofrío al recordar lo que la hizo sufrir y también sus amenazas al dejarla antes de huir…

Ella sabe que su hora de la muerte depende de Jesús y eso es lo importante. Confía en Él y en su Amor. Por ahora lo único que importa es que ha ganado las almas de sus astutos atormentadores y poder entregárselas a Jesús es suficiente recompensa.

Adrián agrega:

–          Evidentemente, el incomparable Apolo tampoco logró nada…

Ariadna contesta:

–          Ellos son potestades y principados, no dioses. Nosotros los conocemos como ángeles caídos y no pueden medirse con su Creador.

–          ¿Entonces son solo creaturas?

–          Así es. Pero rebeldes a Dios. Dominan a quien no los conoce y a quién no ama a Jesús, ni lo reconoce como Dios.

Diego dice:

–           Tratamos de conquistarte con hechizos y sortilegios y  siempre fracasamos. Ahora comprendemos porqué. Jesucristo el Crucificado es el más Poderoso y venció siempre a los demonios y a nuestras artes mágicas.

Adrián suplica:

–           Ariadna, te hemos perdido a ti, pero queremos ganar a Dios. Queremos ser cristianos para servirlo  y adorarlo sólo a Él.

Diego agrega:

–           Pedro dijo que tú nos enseñarías lo que es el alma…

Ariadna mueve la cabeza asintiendo y su sonrisa se vuelve luminosa.

Diego y Adrián la miran fascinados.

Leonardo está curioso y sorprendido. Ahora va a conocer los secretos de la religión por la cual Sofía se le resiste tanto…

Cuando todos están cómodamente  instalados, la voz de Ariadna llega a los oídos que la escuchan con expectación:

“La Sinfonía de la Creación”

YAHVE  (Yeové) significa: YO SOY.

En el verdadero contexto de la palabra hebrea, tiene un significado más amplio: el que ES, siendo; Crea, creando; Existe, existiendo. En una palabra que expresa movimiento continuo e infinito.

El ES el que está en el trono de su Reino Celestial, en donde los ángeles le sirven. Y vive rodeado de los justos que forman la Gran Familia de los Hijos de Dios. Él, es el Padre Celestial. El Altísimo Señor del Universo. El Santísimo Creador.

“En el principio creó Dios el cielo y la tierra… Y el Espíritu del Señor se movía sobre las aguas.”

Estas son las primeras palabras de la maravillosa Historia de la Creación.

Ya era Dios. Siempre Él Fue. Y por su SER podía crear de la nada, el todo; del desorden, el orden; de lo informe, lo completo; lo formado con leyes de sabiduría potentísima. Del Caos, surge el Universo.

De los vapores cargados de moléculas confusas; de la anarquía de los elementos creó el cielo y la tierra. Y poco a poco las sucesivas obras de la Creación, que fueron cada vez más portentosas. Del caos que se separa y ordena; partes sólidas con partes sólidas para formar el planeta Tierra. Partes húmedas con partes húmedas para formar sucesivamente los mares, los lagos, los ríos y los arroyos a la luz. La primera de las cosas no solo ordenada con elementos ya existentes en el Caos; sino creada con poder propio, de la nada.

Y poco a poco, las sucesivas obras de la Creación se cumplieron. El Espíritu del Señor se movía sobre ellas con sus leyes y providencias.

Del Caos, Dios creó el Universo, ordenando las caóticas materias y los elementos, en aquella perfección de  mundos que han durado millones de siglos. Cuando se observa meditando, lo creado; se puede ver como la Creación es igual a una escala ascendente; en un canto que sube siempre más; de nota a nota, hasta tocar la nota perfecta y sublime. Como es igual a un generarse de vidas cada vez más completas y perfectas, hasta alcanzar  la perfección total.

De las primeras moléculas sólidas, de los vapores y fuegos desordenados que eran la nebulosa primitiva, se formaron la tierra y las aguas. Cuando el Creador creó la tierra, la sacó de la Nada. Reuniendo el gas del éter ya creado y revolviendo el firmamento, en una masa que rotando se solidificó como avalancha meteórica, que crecía siempre más; alrededor de un núcleo primitivo, con la fuerza centrípeta.

La tierra formándose así; en su recorrido de proyectiles nebulares que se solidifican a través de los espacios, debía por fuerza arrebatar a esas emanaciones, los elementos provenientes de otras fuentes.

Los cuales quedaron encerrados en ella bajo la forma de fuegos volcánicos, azufres, aguas minerales diversas, las cuales afloran a la superficie testimoniando su existencia y misterios…

¡Cuántas fuerzas buenas ignora todavía el hombre y que conocería si tuviera la humildad necesaria para reconocer al Creador Eterno!

Tres Días para preparar la tierra para ser habitada. Y en el tercer Día, la vistió de hierba y plantas, para que pudiera recibir semillas y hacerlas vegetales útiles. Entonces sobre la tierra, en la cual ya había luz, agua, aire; encendió la fuente de calor y con el sol perfeccionó la luz. Con las estrellas y la luna que regula las mareas y las ondas de los vientos y las aguas celestes; la tierra está lista para recibir a los animales.

Dios Creador es ilimitado en su poder. Dios Creador, es Perfecto en su crear. Dios Creador es Previdente en su crear.  Hizo diversidad en las especies vegetales, no solamente de las que tienen frutos. Y ha unido las plantas de deleite, las flores, las plantas medicinales y con diferentes utilidades para el ser humano.

Hizo las diferentes especies de animales, no solo las que son fáciles de domesticar. Sino también las que en su vida salvaje son útiles a la limpieza del campo. Inclusive la maldita serpiente cargada de veneno y de gran utilidad, porque este veneno cura algunas de las más penosas enfermedades.

Y todas estas especies obedecen a la razón para la que fueron creadas, al orden que les fue dado. Desde el sol hasta el mosquito, no hay ninguno que diga: “yo quiero hacer lo que me parezca”. Y con su vida ordenada el fin para el que fueron creados, cantan loas y reflejan la gloria de su Creador. Por lo tanto en los animales está ya representado y perfeccionado, lo que se encuentra en los reinos inferiores: los minerales y los vegetales.

vida marina y playa

“Y vio Dios que lo hecho estaba bueno.”

Dios creó el Universo para el deleite del hombre y lo llama a través de la grandeza que reflejan las obras de Dios.

Por último en la tierra, completada de todos los bienes, creó al hombre y lo colocó como rey de cuanto había hecho.

“Y vio Dios que lo que había hecho, era muy bueno

Un artista no se siente complacido hasta que contempla su obra maestra.

En la escala ascendente, la nota se hace más alta y pura. Más completa, más magníficamente divina. HE AQUÍ AL HOMBRE.

El hombre en el cual están los tres reinos precedentes.-privado de linfa el primero; de movimiento, el segundo; de razón, el tercero.- y adjunto el cuarto reino: aquel de la criatura razonable; dotado de palabra, de inteligencia y de razón. Razón que regula los instintos. Inteligencia que abre los pensamientos a comprensiones y visiones que son infinitamente superiores a aquellas que se dan a los animales: capacidad de pensar en un bien material.

Palabra que lo hace capaz de expresar sus necesidades y sus afectos; entendiendo a aquellos de sus iguales. Y sobre todo, de alabar a Dios su Creador y orar. O de evangelizar al que lo ignora. En el hombre están el reino mineral, el vegetal, el animal, el humano y perfección de perfecciones: el espiritual.

He aquí la escala que del desorden del Caos, sube al orden sobrenatural, pasando por el natural. He aquí a la criatura en la cual están reunidos y en síntesis, todos los elementos y caracteres de las otras creaciones; reunidas y perfeccionadas.

A la criatura hecha de fango; o sea, con el polvo en el cual están desmenuzadas las sales minerales en el elemento agua. Dotado de calor (elemento fuego) y de respiración (elemento aire) De vista natural e intelectual (elemento luz) De sangre, humores, glándulas y órganos reproductores (linfa) de instintos, pensamientos, movimientos, libertad, voluntad, Dios infunde su “soplo o espíritu de vida.”

Cuando Dios creó al primer hombre, infundió en él más que la vida de la materia hasta entonces inanimada, también la vida del espíritu. De otra manera no habría podido decir que lo había hecho a imagen y semejanza suya. El hombre fue creado a imagen y semejanza.

Y une en sí y en perfecta armonía: cuerpo, alma y espíritu. Lo creó inmortal para que viviera una sola vez. El orden en la vida humana es éste: que un cuerpo se una a un espíritu para volver al hombre en similitud con Dios; el cual no es carne, sino Espíritu. No animal, sino sobrenatural. Cada hombre y cada obra tienen su sello diferente: Dios jamás se repite. Cada hombre es único.

Por eso los ángeles tienen diferentes habilidades y competencias: unos son custodios, otros heraldos y otros, serafines adorantes. Cada uno tiene su función. El Creador proveyendo el resguardo de la Humanidad; su mente santísima la diversificó por el bien de la tierra y según las necesidades, dotó a cada hombre de las habilidades necesarias según las circunstancias.

Y le dio el ingenio para que creara a su vez. Por eso es la diferencia de caracteres y de temperamentos.

Para el Creador, su obra Maestra fue el hombre. Y su mayor satisfacción, el fin para el que lo creó. Cuando la mente divina concibió la idea de crear al hombre, su amor pensó en la criatura humana como un dios, hijo de Dios. Y el Padre en verdad puso el sello de su Paternidad en su hijo: en el espíritu.

La capacidad de conocer y amar a Dios tanto en esta como en la otra vida. Así pues creo al hombre compuesto de dos sustancias: una material llamada cuerpo, creada inicialmente en el lodo y procreada subsiguientemente con la carne y la sangre del hombre. La otra inmaterial: compuesta por el alma y el espíritu.

Sin el alma el hombre sería una criatura animal guiada por los instintos y las facultades naturales. Y sin el cuerpo el hombre sería una criatura espiritual, con dotes sobrenaturales de inteligencia, voluntad y gracia, igual que los ángeles.

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Dios a esta Obra Maestra representada por el hombre, en el cual se encuentran unidas las dos criaturas: la animal y la espiritual, formando una sola unidad. Le dio su imagen y semejanza en sus pensamientos, en sus afectos, en sus actos, en sus impulsos, en sus deseos y sentimientos.

El Sexto Día fue creado el Hombre. Verdadero anillo de conjunción entre la Tierra y el Cielo. Verdadero punto de unión entre el mundo espiritual y el material. El ser en el cual la materia es tabernáculo del espíritu. El ser en el cual el espíritu anima la materia, no solo por la vida limitada y mortal; sino por la vida inmortal después de la resurrección final.

El hombre, la criatura en la cual habita el Espíritu Creador. El hombre, la maravilla de la potencia de Dios, al que infunde parte de Sí Mismo Infinito. El polvo elevado a  la potencia de Hombre y Mujer.

hombre y mujer

Y unidos a ellos la Gracia, que eleva la potencia del hombre-animal, a la potencia de la vida y condición de criatura sobrenatural deificándola, convirtiéndola en hijo de Dios por participación de naturaleza.

Haciéndolo capaz de entrar en relación directa con Él. Disponiéndolo a comprender al Incomprensible. Haciéndole posible y lícito amar a Aquel a quién sin su Divino Don, no podría el hombre por su sola capacidad, ni siquiera desear amar.

El hombre, hecho triángulo que apoya la base (la materia) sobre la tierra de la que fue extraído y que tiende con sus facultades intelectuales, a ascender al conocimiento de Aquel al que se asemeja y toca con su vértice (el espíritu del Espíritu, la parte electa del alma) EL CIELO; perdiéndose en la contemplación de Dios Caridad, accesible por la unión con Dios y lo deifica.

EL CUERPO.

El cuerpo humano es una obra maestra que compendia las artes y las ciencias. El Divino Escultor proyectó en él, una maravilla arquitectónica y un prodigio de ingeniería, que contiene el más portentoso laboratorio químico y el más asombroso y perfecto conjunto de armonía, belleza y funcionalidad. Creado originalmente inmortal, fue destinado a ser un Templo Viviente para que Dios lo habitase. Lavado por el Bautismo convierte al hombre en Templo del Espíritu Santo.

La belleza es un atributo de Dios y fue uno de los dones que dio a los progenitores. Los cuerpos humanos creados por Dios, eran perfectamente hermosos y reflejaban la perfección del que los había creado. Dios es un Espíritu Purísimo. Y el hombre testimoniaba con la perfección de  un cuerpo armónico y bellísimo, vasos vivos para contener el Espíritu del cual provenían.

El cuerpo humano profanado y corrupto no puede contener al Espíritu de Dios y es invadido por Satanás. Cuando Satanás toma posesión, inocula la corrupción en todas sus formas. Y el hombre satanizado es un demonio con todos los desenfrenos de su amo. Un Satanás que va contra la Ley divina y humana. Que viola hasta las normas más elementales del vivir como hombres racionales.

El cuerpo es solamente la vestidura del alma y por el pecado ha quedado sujeto a la corrupción, a la muerte, a la enfermedad, al dolor.

EL ALMA Y EL ESPIRITU.

“El Altísimo no habita en templos hechos por la mano del hombre.”

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Estas palabras fueron dichas por el Templo de Salomón, la más suntuosa casa que el hombre haya elevado en honor de Dios. Porque Dios Mismo al crear al hombre, se hizo con infinita potencia una morada digna de Sí, en el espíritu del hijo fiel; espíritu que es una partícula de Sí Mismo.

El espíritu del hombre vivo por la Gracia, convertido en Templo del Espíritu Santo, cierra el círculo del amor: Dios conteniéndose a Sí Mismo.

El alma es el cofre, el arca santa, el nutriente que contiene al espíritu que es la gema salida de la Mano de Dios, de los infinitos tesoros de su YO para ponerla dentro de la criatura; signo innegable del origen divino del hombre, que certifica su filiación con su Creador.

Como la sangre en las venas, está el espíritu en el interior del alma. Y así como la sangre da vida al cuerpo para vivir la jornada terrena; así el espíritu da la vida al alma, para vivir los días que no tienen fin.

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El alma espiritual es la que diferencia al hombre de los animales. Y ésta viene de Dios y todas sus potencias tienden hacia Él. Dios es Luz y es el Padre de la Luz y de las luces. A la tierra, su primera criatura, concede y dona la Luz.

Así como al hombre, perfección de la Creación y última de las Seis Obras de las seis jornadas divinas; después de las cuales Dios reposó, concede el atributo que lo hace a Él semejante: el espíritu inmortal. Libre, el hálito suyo divino, infuso en la materia para que sea animado por Dios y tenga derecho al Cielo y a la morada del Padre.

El cuerpo del hombre es animado por el soplo de Dios. Por esto en todo hombre y en cada hombre, se extiende y penetra el Espíritu de Dios con derecho de Rey y con su amor de Padre Creador.

Porque ¿En donde reposa Dios? En el espíritu de los justos. ¿Qué es el espíritu? Es la parte superior del alma humana. ¿Cuándo deja de ser trono de Dios? Cuando la concupiscencia la trastorna…

¿Cómo estamos hechos?

LA PERFECCION DE ADAN.

La perfección de la obra regia de Dios en Adán y en la cual Dios puso su inteligencia creadora, estaba en su espíritu. El semen de Adán si Adán hubiese sabido permanecer Rey cual Dios lo hizo, hubiera sido un semen de perpetua perfección.

El espíritu es el Tabernáculo de Dios. El hombre fue creado para ser un templo viviente para que Dios lo habitase. Para el espíritu no hay limitaciones, no hay obstáculos, no hay límites, no hay privaciones, no hay necesidades.

Él es poderoso, libre, instantáneo y como está formado de luz, cuando se une a la Luz, está pleno de Sabiduría Divina. (Esto explica porque a los incultos, Dios los convierte en doctos sin haber estudiado)

El altar del espíritu es el corazón. Y el sagrario es el punto en el cual  Dios puso en el hombre la necesidad de adoración. Y esta adoración se alimenta de amor y de necesidad de amar. Dios hizo este altar precioso y sagrado. Lo hizo para estar formado del amor y de la unión con Él.

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Y de la generosidad en el amor incorruptible a las acciones perjudiciales de los sentidos, de las tentaciones, de las insidias, de las tres carcomas del alma. Porque el amor generoso y la unión con Él, hacen a las fibras del corazón incorruptible a las acciones disgregadoras que vienen del exterior.

Por eso el hombre ha hecho a este órgano, sede de los sentimientos y trono y asilo de las pasiones predominantes. Y éstas se custodian con cada latido del corazón. Y en el fondo la gema que esplende, amigable y santa o flameantemente engañosa y malvada: su tesoro es el sentimiento que la domina.

El altar original perfumaba con su amor la santidad de Dios y cantaba su armonía, amándolo y adorándolo sobre todas las cosas porque en todas las cosas estaba el sello innegable del Amor Divino, que las había hecho perfectas y maravillosas para el gozo de su criatura. El amor es el término de la perfección humana: el Amor Total.

El amor es una fuerza absoluta y el alimento de la vida. El amor es el culto de adoración a Dios, porque el que crece en el amor, crece en perfección.

El hombre está obligado a conocer a Dios por gratitud y por respeto a su propia inteligencia. Y su propia naturaleza le exige la necesidad de amar, porque  aquel que ama es nacido de Dios y por la caridad es semejante a Dios.

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El Sexto Día fue creado el hombre siguiendo el fin para el que fue creado: amar y servir a su Señor durante la vida terrena, conocerlo en su Verdad y después gozar de Él para siempre en la Vida Eterna.

Fue creado el único hombre del cual debía venir toda la Humanidad y del cual fue tomada la mujer, compañera del hombre y para el hombre, con el cual poblará la tierra, reinando sobre todas las criaturas inferiores.

Fue creado el Único Hombre, aquel que como padre habría trasmitido a sus descendientes todo cuanto había recibido: vida, sentidos, aptitudes materiales; así como inmunidad a todo sufrimiento, razón, intelecto, ciencia, integridad, sabiduría, inmortalidad y el Don de dones: la Gracia.

El hombre era un semidiós por la Gracia y por la Fe. Cuando el hombre se despertó de su primer sueño y encontró a su lado a la compañera, sintió que la felicidad que Dios le había dado era completa. Era ya tan grande desde antes.

Todo en Adán y en torno a Adán fue hecho para que él gozase de una felicidad completa, sana, santa y la delicia; o sea, el Edén no era solamente en torno, sino también adentro de Adán.

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Lo circundaba un jardín pleno de bellezas vegetales, animales y minerales. Pero dentro de él, un jardín pleno de bellezas espirituales, florecía con virtudes de todo género, prontas a madurarse en frutos de santidad perfecta; perteneciente a la ciencia apropiada a su estado y que los hacía aptos para la vida sobrenatural, la Gracia.

Como criatura física, gozaba de esto que veía: la belleza de un mundo virgen, testimonio salido del querer de Dios. Gozaba de esto que podía: su señorío sobre las criaturas inferiores. Todo había sido hecho por Dios para el servicio del Hombre: desde el sol hasta los insectos, para que todo le fuese una delicia.

Como criatura sobrenatural gozaba, -un éxtasis radiante y suavísimo- de la compañía de la Esencia de Dios: el Amor. De los raptos de amor entre el Infinito que se donaba y la criatura que lo amaba adorándolo.

El Génesis encubre esta facultad y este comunicarse con Dios en la frase: “Habiendo oído la Voz de Dios que se paseaba en el fresco de la brisa de la tarde.”

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Por cuanto el Padre había dado a sus hijos una ciencia proporcionada a su estado, aun así, Él Mismo los instruía. Porque Infinito es el Amor de Dios y después de haber dado, anhela nuevamente dar y tanto más da, en cuanto más la criatura desea serle hija. Dios se da siempre a aquel que a Él se le da generosamente.

Cuando el hombre se despertó y vio a la mujer, su igual y su complemento; sintió que su felicidad de criatura era total, teniendo el todo humano en plenitud y el todo sobrehumano colmado por el amor dado al amor del hombre.

EL ALMA.

¿Cómo es? ¿Cuáles son sus atributos?

Los Progenitores, además de la Gracia Santificante y la Inocencia, tuvieron en su creación otros dones de su Creador.

La Inmortalidad: atributo divino.

La Inmunidad: de todo dolor y miseria.

La Integridad: la perfecta sujeción de los sentidos a la razón.

La Razón: Es más grande que el instinto.

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La Ciencia: ilumina el saber y regula el amor, sujetándolo al orden hacia las criaturas y hacia Dios. Adán estaba formado de carne más que de espíritu. Pero no era carnal en cuanto a que sobre la materia, señoreaban el espíritu y la razón. Y el espíritu inocente y pleno de Gracia, tenía semejanza admirable con su Creador y por lo tanto era inteligente y sabía comprender.

La Libertad: majestad dominante sobre el ‘yo’.

La inteligencia: perfecta e iluminada por la Caridad. Plena de sabiduría y de ciencia divina. Dios dio al hombre la inteligencia unida a la libertad de pensamiento.

¿Qué es el pensamiento? Es al alma de la palabra. La facultad de comprender y conocer expresando las ideas y comunicarlas a los demás, es una cualidad humana. Los pensamientos brotan en la profundidad de la mente y esto es lo que distingue al hombre de los brutos, en los cuales los movimientos mentales se limitan a los más rudimentarios para vivir.

El hombre piensa  y del pensamiento nacen obras de arte, de genio, de belleza. El hombre piensa  y en este su pensar tiene un íntimo amigo que le sirve de compañía en su soledad. El pensamiento del hombre viaja, espiritual como es, por todo el Universo. Se sumerge en los recuerdos y emerge en la previsión de los tiempos futuros.

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Estudia, contempla y medita, las admirables obras de Dios en la Creación. Reflexiona los misterios de los hombres. Cada hombre es un misterio encerrado en su vestidura mortal. Luminoso u oscuro según sea su ánimo, santo o satánico. Misterio solo conocido por Dios para el que no hay nada oculto.

Y de la contemplación de las cosas y de los hombres, sube a la contemplación de Dios. Como el águila que cada vez más alto asciende hacia el sol, así el pensamiento humano puede elevarse y sumergirse en la luminosidad de Dios, después de haber meditado en la capacidad humana.

En la Inmensidad divina después de haber reflexionado en la relatividad humana. En la eternidad divina, después de haber contemplado la efímera temporalidad humana. La Perfección, después de haber mirado sin soberbia que ciega, la imperfección humana.

La Mente: humana es perfecta e imperfectísima. Iluminada por Dios es perfecta. Sin Él cae en el error.

La Razón: debe estar motivada por la bondad. Solo así las acciones humanas obtienen frutos de santidad. Y la razón si es humilde cae de rodillas en obsequio del Dios Infinito e Incomprendible, que solo se vuelve accesible a través de la FE. Solo la fe ilumina la ciencia y la ayuda a comprender.

El conocimiento de la Esencia de Dios se encuentra en la sabiduría. Y la sabiduría se encuentra en el luminoso y ardiente centro que es la Caridad. Porque fe es religión y la religión permite a la criatura inteligente pero limitada, comprender al Perfecto e Infinito.

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La Memoria: el hombre fue creado para amar y adorar a Dios. Y sufre porque desea a Dios. Y este sufrimiento lo provoca el vacío interior que existe en el hombre que vive alejado de Él. Porque hay en el hombre un ansia de creer que es más grande que su necesidad de respirar.

Por eso tiene hambre de Dios y experimenta una necesidad instintiva de buscar la Verdad, que se convierte en un acicate doloroso, porque el hombre se engaña voluntariamente en su deseo, se crea ídolos para aliviar su necesidad espiritual y el alma recuerda a Dios con nostalgia por el momento en que fue creada.

Instante fugaz frente a Él, pero que produce un sello indeleble en lo más íntimo de su ser. Su recuerdo se vuelve borroso porque el cuerpo que habita y al que gobierna una mente pagana, llena de ídolos, vive una vida que la enferma y con su espíritu muerto, su sufrimiento aumenta. Porque ella sabe que su cuerpo es perecedero y está unido a algo que es inmortal.

El hombre se pierde en marasmos filosóficos y aún quién dice que no cree en nada, en alguna cosa cree. El que afirma “No creo en Dios” presupone otra fe. Tal vez en sí mismo o en su inteligencia soberbia. Es como el pensamiento “no quiero pensar”, por el hecho de expresarlo, está manifestando que está pensando.

voluntad humana

La Voluntad: de los atributos del alma, si la voluntad no es usada con sagacidad para manejar la inteligencia, ésta se vuelve como las medicinas peligrosas: en lugar de sanar matan. La voluntad es la soberana del alma. Dios la respeta y da las fuerzas necesarias para ‘una buena voluntad’ con las virtudes que la hacen inclinarse hacia Él. Pero “No querer ser esclavo del mal”, debe salir del hombre.

La Libertad de Arbitrio: el libre albedrío es el regalo más grande que Dios otorgó a la inteligencia humana. Dios ama a los hombres y les concede la libertad de arbitrio, para que por ella se perfeccionen en la virtud y se hagan más semejantes a Él.

Cuando el libre albedrío no está sostenido por el amor, la voluntad se debilita, muere poco a poco porque el libre albedrío se ha dejado seducir y se hace esclavo del Mal. Dios lo hizo libre y el hombre lo convierte en esclavo de las pasiones. El Demonio, el Mundo, la Carne, en un libre albedrío desordenado conducen al Egoísmo desenfrenado que da la muerte al espíritu.

La inteligencia del egoísta queda obnubilada para Dios y sus verdades. La soberbia ensombrece con su humo al egoísta y le ofusca la Verdad. Comienza el proceso de los ‘¿Por qué?’ de estos se pasa a la duda. A la separación no solo de Dios y la confianza en Él, sino también de su justicia, del temor de Dios y de su castigo.

egoismo

Este es el motivo por el cual se explica, porqué tan fácilmente se peca. La mala voluntad en el pecar, es lo único que Dios, NO perdona.

Cuando el alma posee un libre albedrío que vive dentro del orden, en obediencia hacia Dios y siendo heroicamente fiel al Bien, el hombre se eleva y el alma se deifica al tomar la semejanza con Dios. Cuando es el Mal el que lo embrutece; esta semejanza es casi borrada totalmente y la degradación espiritual es tal, que se hace semejante al Demonio. Todo está en la voluntad con que se hace cada acción, ya sea virtuosa o pecaminosa. Porque ES la voluntad la que da valor a nuestros actos. 

QUERER ARREPENTIRSE.   QUERER CONVERTIRSE.    QUERER OBEDECER. QUERER VENCER.   QUERER PERDONAR.  QUERER AMAR.

LEY DEL AMOR Y EL PERDÓN

LEY DEL AMOR Y EL PERDÓN

QUERER SER FIEL. QUERER TRIUNFAR SOBRE SÍ MISMOS Y SOBRE EL MAL.   QUERER SER HÉROES. QUERER.    QUERER.   QUERER.

El que NO se quiere salvar teniendo los medios…

 ES PORQUE QUIERE CONDENARSE.

Hasta el último momento, Dios respeta el libre albedrío y la voluntad, reina y soberana del alma. También la voluntad es el factor fundamental en la RECREACIÓN DEL ALMA. Toda la Creación natural y sobrenatural, es obra del amor. Todas las providencias, las leyes físicas, morales, espirituales, son obras del Amor.

El Intelecto:

Es capaz de distinguir lo que está bien y lo que está mal. Y amaestra sobre el cómo y el porqué, se puede y se debe querer hacer el bien y no querer hacer el mal.

La Conciencia: su voz podría llamarse la Voz del Mismo Dios, hablando en el interior del hombre. Es otra ayuda no-solo en empujar la voluntad a acciones buenas y en detener la misma para acciones malvadas. Sino en hacer que surja el arrepentimiento y empujar a la reparación de un mal cometido, para que el hombre vuelva a encontrarse en Gracia de Dios, cuando la ha perdido pecando.

LA Intuición: es una ayuda que Dios da a la inteligencia debilitada en la comprensión. La lucidez de la inteligencia ayuda poderosamente a recibir y comprender las enseñanzas que la Ciencia Eterna, en las lecciones que Dios quiere que sean guía y consuelo en la hora que vivimos, para que el mundo no se embrutezca totalmente, pues las palabras de la justicia no son más que sonidos que repercuten en las orejas y a veces ni siquiera se perciben: no se hacen alimento de Vida.

INTUICION FEMENINA

Dios crea las almas por amor. Y para que ellas puedan alcanzarLe y poseerLe, después de haberse esforzado en amarLe y conocerLe, las ha llenado de dones. El alma viene de Dios y todas sus potencias físicas, morales y espirituales tienden hacia Él.

El alma originalmente dada al hombre se  recrea y se supera en grados inimaginables, a través de  grandes sufrimientos y tribulaciones, haciéndola apta para reposar en Dios. El espíritu vivo se funde en Dios y el alma se convierte en Templo Viviente del Espíritu Santo, porque Dios vive en ellas y las funde con Él.

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Y es de suma importancia para el alma que quiere avanzar en la vía del Cielo, ser robusta y tener todas sus potencias firmes en Dios. Cuando esto sucede el alma está segura. Cuando las potencias del espíritu están fijas en Él, ninguna fuerza la puede quitar de ahí.

El alma viva tiene tal repugnancia al mal, porque Jesús está en ella y el alma percibe lo que siente Él. El mérito del alma es uno solo: aquel de su buena voluntad de querer tenerlo a Él y aferrarse a Él. Todo otro pensamiento sería soberbia y vanidad espiritual.

Las almas que están fijas en Dios, no deben tener nunca miedo a nada. Solo a pecar.

EL ESPÍRITU

El espíritu es un Templo. El ángel custodio de cada criatura, adora en la misma, al Dios que la habita si está en Gracia del Señor.

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El espíritu es un Rey. La infinita misericordia del Dios Único y Trino, ha dado a nuestro espíritu todas las ayudas para permanecer dominador. Los sentimientos pueden ser domados, entregándolos a Dios y pidiéndole que nos llene de su Amor. Es el alma lo que da al hombre el derecho a decir: “Padre mío…”

Cuanto más el alma es hija de Dios, tanto más pronta se siente para seguir  los consejos del Espíritu Santo.  El alma hija de Dios toma de su Padre esta característica divina: la solicitud pronta y alegre de hacer todo aquello que es bien.

La medida de la filiación alcanzada, la da la prontitud con la que el alma secunda las divinas inspiraciones, sin pararse a considerar lo que ellas puedan exigir de esfuerzo por parte de la criatura humana; ni del peligro que hayan de suponer para el individuo carnal.

Y el alma espiritual es la que distingue al hombre de los animales y lo hace dios sobre todos los otros seres creados: dios-rey que domina y somete; comprende, instruye, provee y lo hace dios por su origen y destino futuros.

Es el alma aquella que iluminada por su divino origen, sabe, quiere, puede con fuerza ya semidivina. Fuerza que Dios potentemente sostiene y ayuda, cuanto más el alma se eleva en la justicia y el hombre se diviniza con una vida de justicia. 

padre creador

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA