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M6 OFRENDA VIVIENTE 2


Noviembre 28 de 2019

Habla nuestro Señor Jesucristo

Hijitos Míos, hoy os voy a explicar el valor que tiene el Sufrimiento.

Mi Padre, al crear todo lo que conocéis u lo que no conocéis, todo lo hizo perfecto, todo lo que de Él sale es perfecto y así creó todo.

Cuando Él creó a los ángeles, también los creó perfectos, también les dio libre albedrío, él cuál utilizaron algunos para fallarLe.

Fué la soberbia la que causó la falla angelical y ésta también causó falla en vuestros Primeros Padres y al fallarle a Nuestro Padre, entraron a la Creación, la muerte, el pecado, el dolor.

Toda la Creación se vió afectada por ésta caída en el mal y desde el Principio del Tiempo, se les profetizó a vuestros Padres,

que padecerían dolor en el trabajo y en el parto, queriendo con ello indicar los momentos más importantes que tenéis como hombre y mujer.

La vida de Adán y Eva transcurría, en el Principio, muy bella, muy santa, sin preocupaciones de ninguna especie.

Todo lo tenían, todo lo sabían, pero Nuestro Padre tenía que probar la fidelidad de sus hijos, porque el Reino sólo se le dá a aquellos que Le son fieles, a pesar de todo lo que suceda.

Ellos fallaron y todo se alteró, pero como la falla ocurrió a niveles altísimos de espiritualidad, sólo alguien que pudiera abarcar ésos niveles, podría alcanzar a recuperar todo lo perdido por el Pecado Original,

Pecado horrible y tremendo, pecado difícil de entender aún ahora en éste tiempo, porque se produjo en una esfera espiritual muy alta y ahora no entendible por vosotros,

porque estáis bajo la influencia del Pecado Original y de sus repercusiones.

Mi Padre Me crea para poder cubrir la falla producida por la primera pareja creada.

El dolor y la muerte, que NO fueron creación de Mí Padre, tenían que ser vencidos, pero sólo una Persona lo podía hacer, Yo Jesús, Dios Encarnado.

Como Dios hubiera podido restaurar todo lo espiritual, pero hubiera quedado a nivel invisible.

Pero Me quise encarnar para restaurar también, la naturaleza caída; la carne, la cuál fue creada santa, y ahora ya estaba afectada por el Pecado.

Me hice hombre y tomé carne, pero no carne afectada por el Pecado, sino carne pura y santa, creada, ex profeso, para que vuestro Dios se encarnara.

Y por ello creamos, en forma especial y divina, a la Santísima Virgen María, Mi Madre carnal, vuestra Madre espiritual.

Yo, vuestro Dios, Me quise encarnar para padecer las causas del pecado. Padecí el dolor desde el principio de Mí Gestación.

Sufrí el dolor de la persecución, sufrí el dolor del frío al nacer, sufrí el dolor de caídas y tropezones desde pequeño, sufrí el dolor del ayuno y la sed.

Sufrí el dolor del calor y de los desprecios. Sufrí el dolor del ataque verbal de Mis enemigos.

Sufrí el dolor del rechazo de casi todo un pueblo, al que Yo le había ayudado tanto.

Sufrí el dolor pasado, presente y futuro de todos los pecados que se cometían. Sufrí el dolor de la Pasión infame y sufrí la muerte.

Acepté pasar por todo tipo de dolores para que Yo pudiera reparar y acompañar a cada uno de vosotros en vuestro peregrinar y que de Mi tomarais fuerzas para seguir adelante en vuestra misión terrena.

Todos éstos dolores y aún la Muerte, Yo los vencí.

Yo, el Hombre-Dios, vencí al Dolor y a la Muerte. 

Y CON MÍ SACRIFICIO DIVINO,

REPARÉ, EN MÍ Y EN CADA UNO DE VOSOTROS

LOS DOLORES Y LA MUERTE, QUE TAMBIÉN PADECERÍAIS

Yo, vuestro Dios y Hombre, quise daros el ejemplo y la fortaleza que deberíais tener en vuestro caminar terrestre.

De hecho al encarnaros, ya os habíais donado a tomar Mis Pasos para proseguir la Redención comenzada por Mí.

El Pecado Original fue muy grande y como afectó a toda la Naturaleza y a los descendientes de Adán y Eva,

cada uno de vosotros al ser sus hijos, el amor hacia ellos y el perdón hacia ellos, debe ser restaurado “por su familia”.

Todos vosotros sóis familia de Adán y Eva, todos sóis hermanos y al estar todos afectados por su Error, por vuestra caridad y por vuestro perdón hacia ellos, debéis ayudarlos a encontrar paz espiritual.

Ser comprensivos y tener una gran caridad para perdonar, aún a la mayor agresión física o espiritual que se pueda tener, son virtudes muy grandes; por ello Yo os la quise enseñar, vividas por Mí mismo.

Mateo 28, 11-15

Se Me Traicionó, se Me Flageló en cuerpo y en alma y se Me asesinó por disgusto de unos cuantos y que manipularon a todo un pueblo.

Yo sufrí por vosotros y aún por el Pecado Original que cometieron vuestros Primeros Padres; el cuál como Dios, NO Me afectaba,

pero que sí Me afectaba al veros a cada uno de vosotros sufriendo por su causa, porque os amo infinitamente.

QUISIMOS EN NUESTRA SANTÍSIMA TRINIDAD,

DAROS LAS ARMAS ESPIRITUALES NECESARIAS PARA AYUDAROS A PROTEGEROS

Y A PROTEGER A OTROS EN VUESTRA MISIÓN TERRENA

Debido a la complejidad espiritual del Principio y que no podríais entender a nivel humano, el deseo de encarnarMe, era, también para enseñaros todo en forma simple.

Yo os vine a enseñar como con el dolor aceptado y ofrecido, como holocausto a vuestro Creador,

se podía ir destruyendo el mal y sus consecuencias, que habían entrado a la Creación por insidias del Demonio y por la aceptación de Adán y Eva.

El dolor aceptado y ofrecido, del cuál vosotros no tenéis culpa directa de que exista, pero que sí aceptásteis padecer antes de vuestra concepción,

AL UNIRLO A LOS DESEOS DIVINOS QUE YO TOMÉ PARA OFRECER A MÍ PADRE

VA RESTAURANDO TODO LO AFECTADO

Y llegará el tiempo en que por vuestra ayuda, donación y entrega de vuestra vida a Mí Vida Humana y Divina, restaurará todo lo afectado y se logrará el Triunfo definitivo del Mí Amor.

Todo se deberá restaurar con vuestro amor unido al Mío.

En la Tierra el Amor de Jesús DOSIFICA nuestro calvario, Y ÉL ES EL CIRENEO que nos ayuda a recorrer el Camino…

Sóis víctimas de un mal que no cometísteis, pero que está afectando a lo que vuestro Dios creó con Amor infinito.

ES VUESTRO AMOR, QUE UNIDO AL MÍO PARA RESTAURAR LO PERDIDO

Y PARA DAR ALEGRÍA A NUESTRO PADRE

LO QUE HACE QUE LAS ALMAS BAJEN A SER CORREDENTORAS CONMIGO.

Tomáis del dolor que afecta al Mundo, sin que vosotros lo hayáis causado, para levantar a la dignidad del Principio, a vuestros Primeros Padres.

Tomáis el dolor y aceptáis la muerte con dolor, para que al uniros a Mis Dolores y a Mí Muerte, todo quede envuelto con Amor

y así se venza el Odio y la Maldad con los que envolvió a Nuestra Creación el ángel caído del Principio, Satanás.

El mal que él ha diseminado, fácilmente es vencido por el Amor de vuestro Dios y que habita en cada uno de vosotros.

DE ELLO DEBÉIS DAROS CUENTA Y DEBÉIS ENTREGAROS A VUESTRO DIOS,

PARA QUE ÉL OS TOME COMO SUS INSTRUMENTOS LLENOS DE AMOR,

PARA QUE, A TRAVÉS VUESTRO, SE DIFUNDA SU AMOR

El Dolor siempre es una bendición y lo permito en cada uno de vosotros y lo aumento, en las almas preparadas para recibirlo, con mayor intensidad.

El dolor debiera ser una dádiva a vuestro Creador, para que con el Amor que habita en vosotros, se anulara y se fuera destruyendo de toda la Tierra,

pero como ya no lo aceptáis, porque el Maligno os ha hecho creer que debéis pasar por éste mundo sacándole todo el provecho posible, en lo material

No podemos decir que amamos a Dios y estar abrazando los placeres de este mundo.

Y obteniendo todo el goce posible para vuestro cuerpo y sus pasiones desordenadas,

entonces Yo escojo almas en las que puedo confiar y les regalo con el dolor, el cuál nunca lo doy más allá de lo que podréis soportar.

Si ahora hay más dolor en el Mundo que antes, es debido a que los pecados actuales son mayores. Yo os voy dando el dolor para que lo unáis a Mis Dolores y juntos los podamos vencer.

Muchas almas se quejan del dolor y tratan de quitárselo lo más pronto posible, sin darse cuenta de que al aceptarlo y ofrecerlo,

EL REGALO CON EL QUE YO PREMIO A ÉSAS ALMAS,

AFECTADAS POR ÉL, QUE BIEN PODRÍA DECIR, “BENDECIDAS POR ÉL”

ES DESCOMUNAL

Nos llama a tomar su Cruz y a seguirle, porque Él sufrió por nosotros dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas. San Pablo escribe: a) Ga 2,20: «yo estoy con Cristo en la Cruz, y no soy yo el que vive sino que Cristo vive en mí». Para alcanzar la identificación con Cristo hay que abrazar la Cruz.

Daos cuenta, hijitos Míos, de que al uniros a Mis Dolores, estáis consintiendo una vida de Redención y al uniros a Mí, vuestro Dios Encarnado, alcanzáis Gozos Divinos.

SI OS ESTOY PIDIENDO ACEPTAR DOLOR JUNTO CONMIGO,

TAMBIÉN OS ESTOY INVITANDO A TENER GOZOS DIVINOS, JUNTO CONMIGO

Se os enseñó desde un principio, el valor del sacrificio y de la penitencia, donación libre y voluntaria, para uniros Conmigo, para ir destruyendo poco a poco, con la maldad del mundo.

Mí Madre, en Sus Apariciones, os lo ha recordado –Oración, Penitencia y Ayuno–, pero pocos, muy pocos, lo han aceptado y muchos, menos lo han comprendido.

Os vuelvo a repetir, el dolor debiera ser donación y a la libre donación Yo la pago, mucho mejor que al dolor que envío y es aceptado.

Las comodidades, con las que el Maligno os ha envuelto con maña infernal, os han ido quitando éstas dos bendiciones, la donación libre y amorosa y la aceptación con amor, a la Voluntad de Nuestro Padre.

El peor dolor no es el que te mata, sino el que te quita las ganas de vivir…

Al renegar al dolor, os váis sumiendo más a las consecuencias del Mal.

No sóis lo suficientemente sabios como para entender hacia donde os lleva el Mal, ni tampoco sóis lo suficientemente humildes, como para aceptar lo que vuestro Dios os pide PARA AYUDAROS.

Quiero que entendáis esto con más claridad.

Yo Soy vuestro Dios y a Mí, personalmente no Me afecta el pecado, pero sí Me afecta en Mí Corazón, a Mí Amor, por vosotros, al veros caídos y arrastrados en el fango del mal.

Si Yo os estoy dando todas estas explicaciones, es para ayudaros y para que juntos restauremos un mal cometido en el pasado.

Somos familia y con amor, debemos restaurar lo que otros han destruído y que, además, han puesto su salvación en juego.

Yo Soy vuestro Hermano Mayor y sé lo que es bueno en Nuestra Familia y por ello os guío y os protejo en innumerables formas, con tal de regresaros a Nuestro Reino Celestial.

Cuando el dolor y el sufrimiento nos flagelen, HAY QUE ENTREGARLOS INMEDIATAMENTE…

Diciendo a Jesús: “Padre Santísimo te entrego…(lo que nos esté aniquilando) Te doy gracias por esto que permites en mi vida y te alabo con todas y cada una de mis lágrimás, UNIDAS A LAS DE MARÍA MI MADRE SANTÍSIMA… ¡ABRÁZAME Y AYÚDAME! Señor mío y Dios Mío, TE AMO, SOBRE TODAS LAS COSAS… Te ofrezco TODO por el Círculo Dorado de la Perfección y por mis hermanitos del Purgatorio que estén más necesitados de tu Misericordia… Amén”

Y el AMOR de Jesús nos da el Consuelo y la Fortaleza… Y EL SUFRIMIENTO CASI DESAPARECE, cuando su Amor nos envuelve y su Sabiduría nos invaden…

Yo os he dado el ejemplo de vida y así como Yo vencí al Dolor y a la Muerte con Mí Donación a Mí Padre, ahora os aconsejo hacer lo mismo.

No dudéis ni temáis a lo que os pido y enseño, como tampoco dudéis del gozo con el que os voy a premiar para toda la Eternidad.

Recordad, el dolor es una bendición y así lo debéis entender, aceptar y ofrecer. 

Yo Soy un Dios de Amor y trato de dar lo mejor Mis hijos y hermanitos. Al dolor ya a la muerte nunca los podréis esquivar y los padecéis desde que sóis concebidos.

Ellos son parte de la naturaleza humana, pero la parte divina que habita en vosotros, vuestra alma los debe utilizar para que os podáis unir a Mí, vuestro Dios y Redentor

y para poderMe ayudar en la restauración de todo lo afectado por el pecado QUE EL MAL HA DESTRUIDO.

El Amor, tomando como instrumento al mismo mal producido –al dolor y a la muerte–, logra la vida nuevamente.

Yo Soy la Vida y así lo demostré al vencer a la muerte. Aquellos que se unen perfectamente a Mí, también la adquieren, para sí y para otros.

Hijitos y hermanos Míos, vuestra tarea aquí en la Tierra, es divina y la cumplís perfectamente cuando os unís a Mí, en la transmisión de la vida, que es el amor;

en la aceptación y en ofrecimiento del dolor que os dá la naturaleza humana, en el holocausto final, vuestra muerte, unida a Mí Muerte de Cruz, para daros Vida Eterna.

Yo he vencido al Mundo y sus falsedades y el que está Conmigo, también lo logra.

Hay males con los que os agrede el Enemigo, a ésos Yo los quito, como los quité cuando viví entre vosotros. Os repito, Yo no permito más allá de lo que el alma pueda soportar.

Por los dolores o penalidades que provoca el Maligno, sí debéis pedirMe que los quite, porque ellos sí os pueden llevar a una Muerte Eterna.

PedídMe por todos vuestros hermanos afectados por los males que el Demonio produce a través de sus instrumentos, como son los brujos, los espiritistas, los que pueden lograr conjuros y posesiones satánicas.

Así mismo, pedídMe por la recuperación de todos los vicios que afectan cuerpo y alma y por todas aquellas “enfermedades del corazón”, que causan problemas a los demás, por tener un corazón de piedra.

YO OS DÍ MÍ EJEMPLO.

YO OS DÍ LA FORMA DE AYUDAR A VUESTRO PRÓJIMO

YO OS DÍ LA FORMA DE LUCHAR CONTRA LOS ESPÍRITUS INMUNDOS

Todo lo tenéis en las Sagradas Escrituras, pero no lo queréis tomar de ahí y preferís seguir padeciendo tontamente, uniéndoos cada vez más en las trampas del Mal.

Si no tenéis vida en la Gracia y de acercamiento a vuestro Dios, no podréis vencer al mal. ¿Cómo queréis vencer al mal con las armas del mal?

Si él os está causando un mal, por medio de sus instrumentos, los brujos y gente satánica; en vez de buscar Mí ayuda os hundís más;

buscando, supuestamente, resolver el problema que os causaron, aprovechando sus mismos “remedios”, o sea, la ayuda de otros brujos.

Si a la lógica humana esto suena ilógico, a Mí lógica Divina esto es una tontería y traición.

Hijitos Míos, Mi Cruz sigue siendo escándalo para unos y amor para otros.

Sí, Mis pequeños, todavía muchos de vuestros hermanos se escandalizan al ver la Cruz; quieren ver triunfo, quieren ver Gloria, quieren ver Paz, quieren ver alegría.

Y NO SE DAN CUENTA QUE LA CRUZ OS DA TODO ESO Y MÁS

PERO NO SABÉIS APRECIAR LA CRUZ

QUE ES EL SUFRIMIENTO QUE TODOS VOSOTROS DEBÉIS PASAR

COMO YO TUVE QUE PASARLA POR VUESTRA SALVACIÓN

La Cruz os da alegría a tal grado, de que Yo Me abracé a Ella por la alegría de saber que al ofrecerMe por vosotros os iba a abrir las Puertas del Paraíso.

Mis pequeños, debéis aprender también vosotros a dar alegría a través del Sufrimiento…

El sufrimiento de los males fisicos y morales, ES LA OFRENDA más digna que puedes hacer a Aquel que nos ha salvado sufriendo

Dar alegría a través del servicio a vuestros hermanos, aún a pesar de que vosotros estéis cansados y sufráis; o NO estéis tan preparados como creéis que debéis estar.

Mis pequeños, todo se vive en el amor; cuando vosotros aprendéis a vivir en el amor, es más fácil vivir los sufrimientos, las penurias, vuestras penas de todo tipo; porque vosotros estaréis uniéndoos a Mí, vuestro Dios y Salvador.

Os he dicho que os amarais los unos a los otros Y LA CRUZ ES ESO MIS PEQUEÑOS, es amor de unos para otrosla Cruz no debe ser escándalo;

LA CRUZ DEBÉIS VERLA COMO SALVACIÓN,

JESÚS NO TE PIDE QUE LLEVES CON ÉL, LA PESADA CRUZ. SINO SÓLO UN PEQUEÑO TROZO DE ELLA…

COMO GLORIFICACIÓN, COMO VIDA PARA TODOS VOSOTROS

Uníos a Mí a través de vuestras cruces de cada día.

Vuestras pequeñeces se van a hacer grandes cuando os unáis a Mí, vuestro Salvador, NO desperdiciéis vuestros momentos…

OFRECEDME TODO, MIS PEQUEÑOS

Vosotros tenéis una Cruz de cada día, que no os podéis apartar de ella ni la podéis negar, porque la Cruz viene por el Pecado que se cometió por vuestros Primeros Padres. 

Vosotros debéis padecer vuestra Cruz y qué mejor cuando os unís a Mí, vuestro Dios.

Ahora os causa penurias, tenéis dolores, tenéis sufrimientos; pero vendrá el tiempo en que os daréis cuenta de lo que vosotros hicisteis al haber ofrecido vuestra vida junto con la Mía en la Tierra.

Cuando lleguéis al Reino de los Cielos gozaréis inmensamente el haberos ofrecido a Mí y haber unido toda vuestra vida, toda vuestra cruz a la Mía.

BuscadMe y Me encontraréis. Confiad en Mí y juntos restauraremos el Mal, que se introdujo desde el Principio. Yo os necesito como instrumentos y vosotros Me necesitáis para obtener vuestra vida eterna.

Gozad pues, desde ahora, Mis pequeños, ésos grandes momentos que tendréis Conmigo cuando lleguéis al Reino de los Cielos.

Y GOZAD MI CRUZ Y AGRADECED LA VUESTRA

Porque muchas almas, muchas almas se van a poder salvar a través de vuestros ofrecimientos y de vuestro amor.

Yo os bendigo en Nombre de Mí Padre, Creador de todo lo bello que véis y de los que no véis, en Mí Santo Nombre, de Redentor del género humano y en Nombre de Mí Santo Espíritu, Dios del Conocimiento y de la Sabiduría Divina y humana.

 

M5 DESDE UN PÚLPITO ETERNO


EL PURGATORIO

Sermón del Santo Cura de Ars

Vengo por Dios. ¿Para qué subiría hoy al púlpito, queridos hermanos?, ¿Qué voy a decirles?

Que vengo en provecho de Dios mismo. Y de vuestros pobres padres; a despertar en ustedes el amor y la gratitud que les corresponde.

Vengo a recordarles otra vez aquella bondad y todo el amor que les han dado mientras estuvieron en este mundo.

Y vengo a decirles que muchos de ellos sufren en el Purgatorio, lloran y suplican con urgencia la ayuda de vuestras oraciones y de vuestras buenas obras.

Me parece oírlos clamar en la profundidad de los fuegos que los devoran: «Cuéntales a nuestros amados, a nuestros hijos, a todos nuestros familiares cuán grandes son los demonios que nos están haciendo sufrir.

Nosotros nos arrojamos a vuestros pies para implorar la ayuda de sus oraciones.

Los sufrimientos en el Purgatorio expían nuestros propios pecados, PERO YA NO TIENEN MÉRITOS DE CORREDENCIÓN, porque éstos se terminan con la muerte…

¡Ah! Cuéntales que desde que tuvimos que separarnos, hemos estado quemándonos entre las llamas! ¿Quién podría permanecer indiferente ante el sufrimiento que estamos soportando?»

. ¿Ven, queridos hermanos? ¿Escuchan a esa tierna madre, a ese dedicado padre, a todos aquellos familiares que los han atendido y ayudado?,

«Amigos míos – gritan – líbrennos de estas penas, ustedes que pueden hacerlo».

Consideren, entonces, mis queridos hermanos:

a) la magnitud de los sufrimientos que soportan las almas en el Purgatorio; y b) los medios que ustedes poseen para mitigarlos: vuestras oraciones, buenas acciones y, sobre todo, el santo sacrificio de la Misa.

Y no quieran pararse a dudar sobre la existencia del Purgatorio, eso sería una pérdida de tiempo. Ninguno entre ustedes tiene la menor duda sobre esto.

La Iglesia, a quien Jesucristo prometió la guía del Espíritu Santo, y que por consiguiente no puede estar equivocada y extraviarnos, nos enseña sobre el Purgatorio de una manera positiva y clara.

El Amor aumenta con la Purificación. Cuando aumenta el Amor; disminuye el rigor de la Justicia Ofendida y aumenta el deseo para fundirnos con la Esencia Divina.

Y es, por cierto y muy cierto, el lugar donde las almas de los justos completan la expiación de sus pecados antes de ser admitidos a la gloria del Paraíso, el cual les está asegurado.

Sí, mis queridos hermanos, es un artículo de fe: Si no hacemos penitencia proporcional al tamaño de nuestros pecados, aún cuando estemos perdonados en el Sagrado Tribunal, estaremos obligados a expiarlos…

En las Sagradas Escrituras hay muchos textos que señalan que, aun cuando nuestros pecados puedan ser perdonados,

el Señor impone la obligación de sufrir en este mundo dificultades, o en el siguiente, en las llamas del Purgatorio.

Miren lo que le ocurrió a Adán. Debido a su arrepentimiento Dios lo perdonó, pero aún así lo condenó a hacer penitencia durante novecientos años, esto supera lo que uno podría imaginar.

Y vean también: David ordenó, contrariando la voluntad de Dios, el censo de sus súbditos, pero luego acicateado por remordimientos de conciencia, vio su propio pecado

y arrojándose sobre el piso, rogó al Señor que lo perdonase. Dios, conmovido por su arrepentimiento, lo perdonó, en efecto.

Mas, a pesar de ello, le hizo saber que debería elegir entre tres castigos que le había preparado debido a su iniquidad: plaga, guerra o hambruna.

Y David dijo: «Prefieron caer en manos del Señor (ya que muchas son sus gracias) que en las manos de los hombres».

Eligió la plaga, que duró tres días, y se llevó a setenta mil súbditos suyos.

Si el Señor no hubiera detenido la mano del Angel, que se extendía sobre toda la ciudad, ¡Jerusalén hubiese quedado despoblada!

David, considerando los muchos males causados por sus pecados, suplicó a Dios que le diera la gracia de castigarlo solamente a él y no al pueblo, que era inocente.

Consideren, también, el castigo a María Magdalena; tal vez esto ablande un poco vuestros corazones;

En el Purgatorio tenemos que APRENDER a AMAR HASTA ALCANZAR LA SANTIDAD, completamente SOLOS, sin la ayuda Divina…

¿Cuál será el número de años, mis queridos hermanos, que tendremos que sufrir en el Purgatorio, nosotros que tenemos tantos pecados y que, so pretexto de habernos confesado, no hacemos penitencia ni derramamos ninguna lágrima?

¿Cuántos años de sufrimiento debemos esperar para la próxima vida en el Cielo?

Cuando los Santos Padres nos cuentan los tormentos que se sufren en tal lugar, parecen los sufrimientos que soportó Nuestro Señor Jesucristo en su pasión,

¿Eso les describirá sensiblemente las torturas que estas almas padecen?

Sin embargo, es cierto que si el más leve de los tormentos que padeció Nuestro Señor hubiese sido compartido por el género humano, este hubiese fenecido bajo tal violencia.

El fuego del Purgatorio es el mismo fuego que el del Infierno, la única diferencia es que el fuego del Purgatorio no es para siempre.

En el Purgatorio sufrimos el Getsemaní y el Calvario SIN PALIATIVOS, TAL COMO LO SUFRIÓ JESÚS, por nuestra NEGATIVA TERRENAL a cooperar en La Redención

¡Oh! Quisiera Dios, en su gran misericordia, permitir que una de estas pobres almas entre las llamas apareciese aquí rodeada de fuego y nos diese ella misma un relato de los sufrimientos que soporta;

esta iglesia, mis queridos hermanos, reverberaría con sus gritos y sollozos y, tal vez, terminaría finalmente por ablandar vuestros corazones.

«¡Oh! ¡Cómo sufrimos!», nos gritarían a nosotros; «¡Sáquennos de estos tormentos. Ustedes pueden hacerlo!.

¡Si sólo experimentaran el tormento de estar separados de Dios!… ¡Cruel separación!

¡Quemarse en el fuego por la justicia de Dios! ¡Sufrir dolores inenarrables al hombre mortal!,

¡Ser devorados por remordimientos sabiendo que podríamos tan fácilmente evitar tales dolores!…

¡Oh hijos míos!, gimen los padres y las madres, ¿Pueden abandonarnos así a nosotros, que los amamos tanto?

En el Purgatorio YA NO CRECEMOS ESPIRITUALMENTE, eso sólo lo podemos lograr mientras estamos encarnados

¿Pueden dormirse tranquilamente y dejarnos a nosotros yacer en una cama de fuego?

¿Se areven a darse a ustedes mismos placeres y alegrías mientras nosotros aquí sufrimos y lloramos noche y día?

Ustedes tienen nuestra riqueza, nuestros hogares, están gozando el fruto de nuestros esfuerzos, y nos abandonan aquí, en este lugar de tormentos,

¡Dónde tenemos que sufrir por tantos años!… Y nada para darnos, ni una Misa…

USTEDES PUEDEN ALIVIAR NUESTROS SUFRIMIENTOS, ABRIR NUESTRA PRISIÓN

Pero nos abandonan. ¡Oh! qué crueles son estos sufrimientos…

Sí, queridos hermanos, la gente juzga muy diferentemente en las llamas del Purgatorio sobre los pecados veniales, si es que se puede llamar leves a los pecados que llevan a soportar tales penalidades rigurosas.

Qué desgraciados serían los hombres, proclamaron los Profetas, aún los más justos, si Dios no los juzgara con Misericordia.

Si Él ha encontrado manchas en el sol y malicia aún en los ángeles, ¿Qué queda entonces para un hombre pecador?

Y para nosotros, que hemos cometido tantos pecados mortales y sin hacer prácticamente nada para satisfacer la Justicia de Dios, ¿Cuántos años serán de Purgatorio?

«Dios mío», decía Santa Teresa, «¿Qué alma será lo suficientemente pura para que pueda entrar al Cielo sin pasar por las llamas purificadoras?».

En su última enfermedad, gritó de pronto:

«¡Oh justicia y podeer de mi Dios, cuán terribles  son!».

Durante su agonía, Dios le permitió ver Su Santdad como los ángeles y los santos lo veían en el Cielo, lo cual la aterró tanto que sus hermanas, viéndola temblar muy agitada, le dijeron llorando:

Y es por eso que el Señor ha tomado mi vida por todos. Tengo que pensar continuamente en la reina Ester que fue arrancada de su pueblo para interceder ante el rey por su pueblo. Yo soy una pobre e impotente pequeña Ester, pero el rey que me ha escogido es infinitamente grande y misericordioso. ¨

«Oh, Madre, ¿Qué sucede contigo?, seguramente no temes a la muerte después de tantas penitencias y tan abundantes y amargas lágrimas…»

No, hijas mías – replicó Santa Teresa – no temo a la muerte, por el contrario, la deseo para poder unirme para siempre con mi Dios».

«¿Son tus pecados, entonces, lo que te atemorizan, después de tanta mortificación?», «Sí, hijas mías – les dijo – temo por mis pecados y por otra cosa más aún»,

«¿Es el juicio, entonces?»,

«Sí, tiemblo ante las cuentas que es necesario rendir a Dios, quien en ese momento no será piadoso,

Y hay aún algo más cuyo solo pensamiento me hace morir de terror».

 Las pobres hermanas estaban muy perturbadas: «¿Puede ser el Infierno, entonces?».

«No, gracias a Dios eso no es para mí, oh, mis hermanas, es la Santidad de Dios, mi Dios, ¡Ten piedad de mí! Mi vida debe ser puesta cara a cara con la del Mismo

Señor Jesucristo. ¡Pobre de mí si tengo la más mínima mancha! ¡Pobre de mí si aún hay una sombra de

pecado!». «¡¿Cómo serán nuestras muertes?!», gritaron las hermanas.

¿Cómo serán las nuestras, entonces, mis queridos hermanos, que quizás en todas nuestras penitencias y buenas acciones, nunca hemos purgado un solo pecado perdonado en el tribunal de Penitencia?

¡Cuántos años y centurias de castigo nos tocarían! ¡Cómo nos gustaría no pagar nada por nuestras faltas, tales como esas pequeñas mentiras que nos divierte,

pequeños escándalos, el desprecio a las gracias que Dios nos concede a cada rato, las pequeñas murmuraciones sobre las dificultades que nos manda el Señor!

No, queridos hermanos, nunca nos animaríamos a cometer el menor pecado, si pudiéramos comprender lo mucho que esto ofende a Dios y cuánto merece ser castigado aún en este mundo.

Dios es justo, queridos hermanos, en todo lo que hace; y cuando nos recompensa por la más mínima buena acción, nos da con creces lo que podríamos desear.

Un buen pensamiento, un buen deseo, es decir, el deseo de hacer alguna buena obra aún cuando no estemos capacitados para lograrlo. Nunca nos deja sin recompensa.

Pero también, si se trata de castigarnos lo hace con rigor, aún las faltas leves, y por ellas seremos enviados al Purgatorio.

Esto es verdad, pues vemos en las vidas de los santos que muchos de ellos no fueron directamente al Cielo, primero tuvieron que pasar por las llamas del Purgatorio.

San Pedro Damian cuenta que su hermana debió pasar varios años en el Purgatorio por haber escuchado una canción maliciosa con cierto beneplácito de su parte.

Y se dice que dos religiosos se prometieron uno al otro que el primero en morir le contaría al otro sobre el estado en que se hallaba.

Dios permitió a uno morir primero y que se apareciera a su amigo. Le contó a este que había permanecido quince años en el Purgatorio por haberle gustado demasiado hacer las cosas a su manera,

  Y cuando su amigo estaba felicitándole por haber permanecido allí tan poco tiempo, el fallecido replicó: «Yo hubiera preferido ser desollado vivo durante diez mil años seguidos en lugar del sufrimiento de las Llamas».

Un sacerdote contó a uno de sus amigos que Dios lo había condenado a permanecer en el Purgatorio durante varios meses por haber demorado la ejecución de un proyecto de buenas obras.

Así que, querido hermanos, ¿Cuántos hay entre quienes me escuchan que tengan faltas similares que reprocharse a sí mismos?

¡Y cuántos, en el curso de ocho o diez años, han recibido de sus padres, o de sus amigos, el encargo de oir misa, dar limosnas, compartir algo!,

¡Cuántos hay que por temor de encontrar que ciertas cosas deberían hacerse, no quieren tomarse el trabajo de considerar la voluntad de esos padres o amigos;

estas pobres almas están aún detenidas en las llamas, porque nadie ha querido cumplir con sus deseos!

Pobres padres y madres, que se sacrifican por la felicidad de sus hijos y de sus herederos. Tal vez ustedes hayan sido negligentes con su propia salvación para aumentar sus fortunas,

Y así sabotean las buenas obras que se les encargó en los testamentos… ¡Pobres padres! ¡Cuán ciegos estuvieron en olvidarlos!

Ustedes me dirán, quizás, «Nuestros padres vivieron buenas vidas, y eran buena gente. Necesitarían muy poco de esas llamas».

Alberto el Grande, un hombre cuyas virtudes brillaron tanto, dijo sobre esta materia que él un día reveló a un amigo,

que Dios lo había llevado al Purgatorio por haberse entretenido en cierta autosatisfacción envanecida sobre su propio conocimiento.

Lo más asombroso es que aún habría santos allí, aún aquellos que fueron beatificados, haciendo su pasaje por el Purgatorio.

San Severino, Arzobispo de Colonia, apareció ante un amigo suyo largo tiempo después de su muerte y le contó que estuvo en el Purgatorio por haber postergado para la noche las oraciones que debió decir a la mañana.

¡Oh! ¡Cuántos años de purgatorio habrá para aquellos cristianos que no tienen el menor inconveniente en diferir las oraciones para algún otro día con la excusa de tener trabajos más urgentes!

Si realmente deseamos la felicidad de tener a Dios, debemos evitar tanto las pequeñas faltas como las grandes, ya que la separación de Dios es un tormento tan asustante para todas estas pobres almas…

M4 EL PECADO Y… 5


“EL MARAVILLOSO SECRETO DE LAS ALMAS DEL PURGATORIO” 

Ahora quisiera referir un testimonio muy significativo que nos ha contado María.

Le habían pedido que se informara sobre una mujer cuyos parientes la creían perdida, pues había vivido una vida muy mala y estaba totalmente inmersa en el pecado. Fue víctima de un accidente: se había caído del tren que en su marcha, la había arrollado y matado.

Un alma dijo a María que esa mujer se había salvado del Infierno porque, en el momento de la muerte había dicho a Dios: “Tú haces bien en retomar mi vida, porque así ya no podré ofenderte”, y eso ha cancelado todos sus pecados.

Y esto es muy significativo, porque un solo acto de humildad, de arrepentimiento en la hora de la muerte, nos salva. Eso no significa que esa mujer no haya pasado por el Purgatorio; pero se salvó del infierno merecido a causa de su conducta.

–     María, quisiera preguntarte en el momento de la muerte ¿Se da un tiempo en el que el alma tiene la posibilidad de dirigirse a Dios antes de entrar en la eternidad; un tiempo si se quiere, entre lo muerte aparente y la muerte real?

–     Sí, el Señor da a cada alma algún instante para que se arrepienta de sus pecados y se decida si acepta o no acepta llegar a Dios. En ese breve tiempo se ve como en un fìlme la propia vida.

Yo conocía a un hombre que creía en los preceptos de la Iglesia, pero no en la vida eterna; un día se enfermó gravemente y entró en coma.

Entonces él se vio en una sala con una pizarra en la que estaban escritas todas sus acciones: tanto las buenas como las malas; luego la pizarra desapareció, también las paredes de aquella sala y todo era infinitamente bello.

Luego se despertó del coma y decidió cambiar de vida.

Este episodio es semejante a tantos otros refrendos en el libro “La vida más allá de la vida”: la experiencia momentánea de la luz sobrenatural es tal que esas personas no pueden vivir más cómo vivían antes.

–     Entonces, María, ¿En la hora de la muerte, Dios se revela con la misma intensidad a todas las almas?

–     A cada alma se le da el conocimiento de su propia vida y también del sufrimiento futuro, pero esto no es igual para todos. La intensidad de la revelación del Señor depende de la vida de cada alma.

–     María, ¿El diablo tiene el poder de atacarnos en el instante de nuestra muerte?

–      Si, pero el hombre tiene también la gracia de resistirlo y de rechazarlo, porque si el hombre no quiere, el demonio no puede hacer nada.

–      María, ¿Qué consejos darás a quien quisiera hacerse santo ya en esta tierra?

–      Ser humildísimo. No debe ocuparse de sí mismo. Debe huir del orgullo, que es la trampa más peligrosa que tiende el Maligno.

–      María, ¿Podrías decirnos si se puede pedir al Señor de hacer su propio Purgatorio en la tierra para no hacerlo después de la muerte?

–      Oh, sí. He conocido un sacerdote y una muchacha, los dos estaban enfermos en el hospital. La muchacha decía al sacerdote que ella pedía al Señor de poder sufrir en la Tierra tanto cuanto fuera necesario pare ir directamente al Cielo.

Y el sacerdote respondió que él no se atrevía a pedir eso.

Junto a ellos había una religiosa que escuchaba toda la conversación. Luego la muchacha murió antes y poco después murió también el sacerdote.

Él se apareció a la religiosa diciéndole: “Si hubiese tenido igual confianza que esa muchacha, también yo hubiese ido directamente al Paraíso ‘´.

–      Gracias por este hermoso testimonio, María.

Ahora María me pide 5 minutos de descanso pues tiene que dar de comer a las gallinas.

La vuelvo a ver en seguida y continuamos con nuestras preguntas

–      Sí, por cierto que es difícil describirlos. Pero, dime, ¿Jesús no va al Purgatorio?

–      Ningún alma me lo ha dicho. Es la Madre de Dios quien va. Una vez pregunté a un alma del Purgatorio si debía ir ella misma a buscar a las almas de las que pedían noticias.

Me respondió que no: es la Madre de Misericordia quien da noticias. Ni siquiera los santos van al Purgatorio; en cambio los ángeles están allí: San Miguel… y cada alma tiene cerca a su Ángel Custodio.

–      ¡Qué estupendo, los ángeles están con nosotros! Pero, ¿qué hacen los ángeles en el Purgatorio?

–      Alivian y consuelan. Las almas pueden verlos.

–      ¡Oh, qué bello! María, si continuas a hablarnos de los Angeles casi me haces venir el deseo de ir al Purgatorio. Otra pregunta: tú sabes que hoy, mucha gente cree en la reencarnación, ¿Qué dicen las almas sobre este tema?

–      Las almas dicen que Dios nos da una sola vida.

–      Pero algunos sostienen que una sola vida no es suficiente para conocer a Dios y para tener el tiempo de convertirse verdaderamente, y piensan que eso no sea justo. ¿Qué le respondes a tales personas?

–      Todas las almas tienen una Fe interior; aun si no son practicantes, ellas reconocen a Dios. No existe nadie que no crea totalmente.

Cada hombre tiene una conciencia para reconocer el bien y el mal, una conciencia dada por Dios y un conocimiento interior, ciertamente de grados diversos como sea, sabe distinguir el bien del mal. Con tal conciencia cada ser humano puede llegar a la bienaventuranza.

–      ¿Qué pasa con las personas que se suicidan? ¿Alguna vez te visitó una de esas almas?

–      Las almas que vienen a mí son sólo almas del Purgatorio. Por lo tanto, hasta hoy, nunca encontré el caso de un suicida que se haya perdido; eso no significa que no las haya.

Pero algunas almas me dicen que con frecuencia son más culpables aquellos que han estado alrededor de ellas, porque han sido negligentes o han difundido calumnias.

A este punto pregunté a María si las almas se arrepienten de haberse suicidado, y María me respondió que si, pero me dijo que con frecuencia, el suicida es una persona enferma.

Con todo, las almas se arrepienten porque apenas ven las cosas a la luz de Dios, comprenden, en un solo instante, todas las gracias que les estarían reservadas a ellas durante el tiempo que aún les quedaba por vivir,

Y ven todo el tiempo restante (meses o años), y todas las almas que hubiesen podido ayudar ofreciendo el resto de su vida a Dios;

Y lo que a ellas les causa mayor dolor por su pasado es ver el bien que hubiesen podido hacer y que, en cambio, no hicieron porque abreviaron su vida.

Pero, si la causa del suicidio fue una enfermedad, el Señor, sin duda, no lo tiene en cuenta.

–      María, quisiera preguntarte si almas de personas de otras religiones, por ejemplo judíos, han venido a visitarte

–      Sí, y están en la felicidad. Quien vive bien su Fe está en la paz; pero es a través de la Fe católica que se gana mucho más para el Cielo.

–      ¿Existen religiones que son malas para las almas?

–      No, pero ¡hay tantas religiones en la tierra!. Los más cercanos a la Fe Católica son los ortodoxos y los protestantes. Hay muchos protestantes que recitan el Rosario; pero las sectas son muy, muy malas. ¡Hay que hacer de todo para salir de ellas!

–      María, ¿Hay sacerdotes en el Purgatorio? (Aquí veo que María alza los ojos al Cielo como para decir: “¡Ay de mí!…”).

–      Sí, hay muchos. Esos no han colaborado para tener respeto por la Eucaristía y entonces toda la Fe sufre. Con frecuencia están en el Purgatorio por haber descuidado la Oración, y su Fe ha disminuido; pero es también cierto que muchos de ellos han ido directamente al Paraíso.

Un encuentro inolvidable para mí fue aquel con un sacerdote cuya mano derecha era negra. Le pregunté la causa: “Hubiera tenido que bendecir más”, me dijo.

“Di a todos los sacerdotes que encuentres que deben bendecir mucho más: ellos pueden dar numerosas bendiciones y conjurarían las fuerzas del Mal”.

–      Bien, ¿Y qué le dirías a un sacerdote que quisiera vivir verdaderamente según el corazón de Dios?

–      Le aconsejaría de rezar mucho al Espíritu Santo y de recitar cada día el Rosario.

–      María, ¿Hay niños en el Purgatorio?

–      Sí, pero para ellos el Purgatorio no es muy largo ni muy penoso, porque a ellos les falta el pleno discernimiento.

–      Pienso que algunos de ellos han venido a encontrarte. Tú nos contabas la historia de aquella niñita… el alma más pequeña que has visto; era una niñita de 4 años. Pero ¿Por qué estaba en el Purgatorio?

–      ¿Por qué? Esta niñita había recibido de sus padres, como regalo de Navidad, una muñeca. Tenía una hermana melliza, que también había recibido una muñeca.

Y he aquí que esa niñita de 4 años había roto su muñeca y entonces a escondidas, sabiendo que nadie la veía, fue a poner esa muñeca rota en el lugar de la de su hermana,

Y al hacer así el cambio, sabiendo muy bien en su corazoncito, que habría ocasionado muchísimo dolor a su hermana; se daba cuenta que eso era un engaño y una injusticia. Por esta causa pasó por el Purgatorio.

Sí, los niños con frecuencia tienen una conciencia más viva que la de los adultos, y es preciso sobre todo luchar contra la mentira; ellos son muy sensibles.

–      María, ¿Cómo pueden los padres ayudar en la formación de la conciencia de sus hijos?

–      Sobre todo con el buen ejemplo: es lo más importante; y luego con la oración. Los padres deben bendecir a sus hijos e instruirlos bien en las cosas de Dios.

–      Lo dicho es muy importante. ¿Te han visitado almas que, sobre la tierra, practicaban perversiones? Pienso, por ejemplo, en el campo de la sexualidad.

–      Las almas que he conocido (todas del Purgatorio), no se han perdido, pero deben sufrir mucho para purificarse. En todas las perversiones está presente la obra del Maligno. En modo particular en la homosexualidad.

–      ¿Qué consejo darías a todas esas personas que son tentadas por la homosexualidad, que tienen en ellos esas tendencias?

–      Les diría de rezar, rezar mucho, para tener la fuerza de alejarse. Sobre todo hay que orar al Arcángel san Miguel, pues es él por excelencia, quien combate contra el Maligno.

–      ¡Oh, sí el Arcángel san Miguel! ¿Y cuáles son las tendencias del corazón que pueden conducir a la pérdida de nuestra alma, a la pérdida definitiva de nuestra alma, es decir al infierno?

–      Es cuando no se quiere ir hacia Dios, es decir cuando se dice decididamente: “¡Yo no quiero!”

Te agradezco por esta aclaración. Y aquí te quisiera contar que, sobre este argumento, he interrogado a Vicka, una de las videntes de Medjugorje, que me decía también ella que al Infierno (¡y ella al infierno lo ha visto!), van únicamente aquellos que deciden de ir allí, y no es Dios quien los manda.

Al contrario, El suplica al alma de acoger Su Misericordia. El pecado contra el Espíritu Santo del que habla Jesús, y que por tanto no es perdonado, es el rechazo radical de su misericordia, y eso en plena luz y en plena conciencia.

Yo señalo que Juan Pablo II lo explica muy bien en su encíclica sobre la Misericordia; pero también en esto podemos hacer mucho, por medio de la Oración, por las almas que están en peligro de perderse.

–      María, ¿Tendrías algún testimonio al respecto?

–      Un día me encontraba en el tren. En mi compartimento había un hombre que no terminaba de criticar a la Iglesia, a los sacerdotes y hasta de ofender a Dios. No cesaba de maldecir, y yo le dije: “Usted no tiene el derecho de decir todo eso, ¡No está bien!”.

Llegada a mi estación, mientras bajaba los dos peldaños de la escalerita, dije sencillamente a Dios: “¡Señor, que esta alma no se pierda!…”.

Algunos años después el alma de este hombre vino a visitarme y me contó de haber estado a la orilla del Infierno y de haberse salvado sólo por la oración que yo había hecho en aquel momento.

Sí, es extraordinario ver como tan solo un pensamiento, un impulso del corazón, una sencilla oración por alguien, pueda impedirle de caer en el infierno, porque es el orgullo que hace ir al Infierno.

Y el infierno es eso: es el obstinarse a decir NO a Dios; pero nuestras oraciones pueden suscitar en quien muere, un acto de humildad. Y sólo un impulso de humildad por mínimo que sea, tiene tanta fuerza como para hacemos evitar el Infierno.

–      Un alma me contó: “No habiendo observado las leyes de tránsito, me maté a causa del golpe, mientras iba en motocicleta en Viena”. Le pregunté: “¿Estabas preparada para entrar en la eternidad?”.

“No lo estaba, agregó, pero Dios da dos o tres minutos para que se puedan convertir a cuantos pecan contra de él con insolencia y presunción. Y sólo quien lo rechaza es condenado”.

El alma continuó con su comentario interesante e instructivo: “Cuando uno muere en un accidente, las personas dicen que era su hora. Es falso: eso se puede decir sólo cuando una persona muere no por su culpa.

Pero según los designios de Dios, yo hubiera podido vivir aún treinta años; entonces hubiese transcurrido todo el tiempo de mi vida”. Por eso el hombre no tiene el derecho de exponer su vida a un peligro de muerte, salvo en caso de necesidad.

Un médico vino un día a lamentarse que debía sufrir por haber acortado la vida de sus pacientes con inyecciones para que no sufrieran más.

Dijo que el sufrimiento, soportado con paciencia, tiene para el alma un valor infinito; se tiene el deber de aliviar los grandes sufrimientos, pero no el derecho de acortar la vida con medios químicos.

En otra ocasión vino una mujer. Confesó: “He debido sufrir treinta años de purgatorio porque a mi hija no la he dejado ir al convento”.

–      María, ¿No te parece increíble que alguno pueda llegar al punto de decir NO a Dios en el momento de la muerte, cuando lo ve?

–      Bien, por ejemplo un hombre me dijo que no quería ir al Cielo; ¿Y saben por qué? Porque según él, Dios permite los injustos y las injusticias… Yo le dije que esto lo hacen los hombres y no Dios.

Me respondió: Espero no encontrar a Dios, después de la muerte, porque entonces le romperé la cabeza con un hacha”.

El tenía un odio profundo contra Dios; pero Dios deja al hombre su voluntad libre; podría impedir esta voluntad, pero no, quiere dejar a cada uno su libre elección.

Dios da a cada uno, durante la vida terrena y en la hora de la muerte, muchas gracias para convertirse, aun después de una vida transcurrida en las tinieblas; pero si se pide perdón sin cálculo, ciertamente podemos salvarnos.

–      Jesús dijo que es difícil, para un rico, entrar en el Reino de los cielos. Tú, personalmente, ¿Has visto a veces casos de este género?

–      Sí, si hacen buenas obras, pero obras de caridad, si viven el Amor, entonces pueden llegar a ser como los pobres.

–      Y ahora, María, actualmente, ¿Te visitan las almas del Purgatorio?

–      Sí, dos o tres veces por semana.

–      Quisiera saber qué piensas sobre las prácticas de espiritismo; por ejemplo cuando se llaman a los espíritus de los difuntos, se hacen girar las mesas, etc.

–      ¡No es bueno!. Con frecuencia es el diablo quien hace mover las mesas. ¡Oh, si, es importante decirlo! Hay que hacer saber esto a la gente; pues hoy, por desgracia, estas absurdas prácticas espiritistas aumentan cada vez más…

–      Ahora, te ruego, acláranos, ¿Existe una diferencia entre lo que tú vives con las almas de los difuntos y las prácticas de espiritismo?

–      No es lícito llamar a las almas. Yo no busco su venida; vienen por sí solas, con el permiso de Dios.

En el espiritismo, en cambio, se evocan a los espíritus, se los llaman. Pero es el demonio quien viene, fingiendo ser el alma de ése o de aquél. A veces se presenta bajo falsas apariencias, sin ser llamado.

–      Tú, personalmente, ¿Has sido alguna vez engañada por falsas apariciones? Por ejemplo, por el diablo que se hace pasar por un alma del Purgatorio para hablarte?

–      Sí, una vez un alma vino a verme y me dijo: “No recibas al alma que vendrá después de mí, porque te pedirá demasiados sufrimientos. Eso no está a tu alcance. Nunca podrás hacer lo que te ha de pedir “. Entonces quedé turbada.

Me acordé de lo que me había dicho mi párroco que había que acoger a cada alma con generosidad, y yo estaba por cierto, habituada a la obediencia.

De repente pensé dentro de mí: “¿Acaso no podría ser el demonio quien esté aquí ante mi, y no un alma del Purgatorio? ¿No será el demonio que se ha camuflado?…”.

Dije entonces a aquel hombre: “Si eres el diablo, ¡Vete de aquí”. En seguida pegó un fuerte grito y huyó.

Y efectivamente, el alma que vino luego de él era un alma que tenía mucha necesidad de mi ayuda y era en verdad importante que viniese a verme y que yo la escuchase.

–      Cuando el diablo aparece, ¿El agua bendita lo hace huir siempre?

–      Lo molesta mucho y con frecuencia huye.

–      En la actualidad, María, eres muy conocida, sobre todo en Alemania, en Austria y aun por toda Europa, gracias también a tus conferencias y a tu libro.

Pero en los comienzos vivías del todo escondida. ¿Cómo es que, de la noche a la mañana, la gente ha reconocido que tu experiencia sobrenatural era auténtica?

–      ¡Oh! Fue cuando las almas comenzaron a pedirme que suplicara a sus familias para que restituyeran un bien mal adquirido.

A este propósito, María me contó varios testimonios. Sería demasiado largo referirlos. Pero muchas veces, diversas almas han venido a verla para decirle:

“Ve a mi familia, en tal pueblo (y ese pueblo ella no lo conocía), para decir a mi padre, a mi hijo, a mi hermano que restituyan tal propiedad, tal suma de dinero, tal objeto que, en tal lugar y en lo de fulano, me he procurado de mal modo.

Y así yo seré liberada del Purgatorio cuando ese bien sea restituido”.

Entonces María refería todos los detalles de ese campo, de aquella suma de dinero, de tal objeto, de aquel vestido así y así, y las personas quedaban sorprendidas viendo que ella conocía todos esos particulares,

porque algunas veces las mismas familias no estaban al corriente de que aquel bien hubiese sido mal adquirido por sus parientes.

Fue por tales hechos que María comenzó a ser muy conocida.

–      María, ¿existe un reconocimiento oficial de la Iglesia con respecto al carisma que ejerces hacia las almas del Purgatorio, y también hacia aquellos que son alcanzados con tu apostolado?

–      Mi Obispo me ha dicho que, hasta que no haya errores teológicos, yo debo continuar: Mi párroco, que es al mismo tiempo mi guía espiritual, confirma también él estas cosas.

–      Te quiero hacer una pregunta, que puede parecer indiscreta. Tú has hecho tanto por las almas del Purgatorio que sin duda alguna, cuando te toque morir, miles de almas te escoltarán hasta el cielo.

Imagino que tú ciertamente no habrás de pasar por el Purgatorio, ¿No es así?

–      ¡Oh!. No creo que iré al Cielo sin Purgatorio, porque yo he tenido más luz, más conocimiento, y por tanto mis culpas son más graves. Pero espero igualmente que las almas me ayudarán a subir al Cielo.

–      Si, por cierto. Y tú, María, ¿Estás contenta de tener este carisma, o bien es para ti una cosa pesada y fatigosa todos esos continuos pedidos por parte de las almas?

–      No, no me lamento de las dificultades, porque sé que puedo ser de mucha ayuda para ellas; puedo ayudar a tantas almas, y soy feliz de poder hacerlo.

–      María, te agradezco, también en nombre de los lectores, por esos hermosos testimonios. Pero consiénteme de hacerte una última pregunta, Para que podamos conocerte mejor, ¿Podrías contarnos, en pocas palabras, algo de tu vida?

–      Cuando era niña, quería entrar en un convento. Mi madre me decía que esperara a que tuviese 20 años. No quería casarme. Mi madre me hablaba mucho de las almas del Purgatorio y, ya, desde cuando frecuentaba la escuela, esas almas me han ayudado mucho.

Entonces yo me decía que debía hacerlo todo por ellas. Terminada la escuela, pensé ir al convento. Entré en las Hermanas del Corazón de Jesús, pero, luego me dijeron que era demasiado débil de salud para poder permanecer con ellas.

En verdad, cuando era pequeña, había tenido una pulmonía y una pleuritis.

La Superiora confirmó que yo tenía vocación religiosa, pero me aconsejó que entrara en una orden más fácil y esperara algunos años más.

Yo, en cambio quería ingresar en una orden claustral y en seguida. Después de otros dos intentos, la conclusión fue la misma: era demasiado débil de salud.

Entonces me dije que para mí entrar en el convento no era la voluntad del Señor. He sufrido mucho moralmente, y me decía: “El Señor no me ha mostrado lo que quiere de mí”.

Esta espera duró para mí hasta la edad de 25 años, es decir hasta el momento en que Dios me ha confiado esta tarea de orar por las almas del Purgatorio. ¡Me había hecho esperar 8 años!.

En mi familia éramos 8 hijos. Yo trabajaba en casa, en nuestra estancia, desde los 15 años. Luego fui a Alemania, como doméstica en la familia de un campesino, y después he trabajado aquí, en la estancia de Sonntag.

A partir de los 25 años, cuando comenzaron las visitas de las almas, he tenido que sufrir mucho por ellas. Ahora estoy mejor físicamente.

Habla su confesor y director espiritual.

Habiendo leído, recientemente, un informe sobre María Simma enviado por el Padre Alfonso Matt (director espiritual de la vidente) al Obispo de su Diócesis, considero útil agregar, para los lectores, estas otras breves noticias.

María Simma (la segunda de ocho hijos), ha nacido el 5 de febrero de 1915 en Sonntag (Vorarlberg) en Austria, de una familia pobrísima. El padre, José Antonio (18 años mayor que su esposa, Luisa Rinderer), por varios años se ganó la vida como cuidador y campesino de su hermano.

Durante la primera guerra mundial fue cartero, luego obrero vial y bracero, luego jubilado. Con su mujer y sus ocho hijos fue a vivir en una vieja casa que había recibido en herencia de un buen anciano, maestro carpintero.

A causa de la gran pobreza de la familia, los hijos, desde muy jóvenes, trabajaron y se ganaron el pan: los varones como obreros y las muchachas como niñeras.

María Simma desde su juventud fue muy piadosa y frecuentó asiduamente los cursos de instrucción religiosa organizados por su párroco.

Luego debió alejarse de su pueblo para trabajar en varios lugares. Quería hacerse religiosa pero, como ya sabemos, el Señor ha tenido otros proyectos sobre ella.

En el informe del párroco se lee que ella “consagró su virginidad a la Virgen e hizo esta consagración a María en favor sobre todo de los difuntos”;

SE OFRECIÓ A DIOS, HACIÉNDOLO CON VOTO “COMO ALMA VÍCTIMA,

VÍCTIMA DE AMOR Y DE EXPIACIÓN”.

El párroco refiere que en varias ocasiones, y por diferentes modos, ella se ofreció como víctima para ayudar a los difuntos, con sufrimientos voluntarios a veces terribles, gracias a los cuales abrevió las penas de innumerables almas.

Además de los sufrimientos ofreció a Dios continuas oraciones, misas y penitencias.

Desde la muerte de su padre, acaecida en 1947, vive sola en la casita paterna y para proveer a las necesidades de la vida, continúa, a pesar de la edad a cultivar su huertita. Vive así en pobreza, ayudada por la gente caritativa.

No pide nada, todo lo hace gratuitamente; y si alguno le deja ofrendas, las envía íntegramente a la Curia, para la celebración de misas, para obras caritativas y sobre todo, para las Misiones.

Formas de ayudar a las almas del Purgatorio.

El párroco, en su informe, hace resaltar que la acción desarrollada por María Simma no es sólo ayudar ella misma, a los difuntos, como siempre lo hizo, sino también hacerse celosa promotora de la ayuda de los vivos a las almas del Purgatorio y a los moribundos.

En todos sus encuentros con la gente, y también en las páginas de su diario, siempre indicó, con insistencia, los medios de ayuda, pedidos también por las mismas almas:

En el TERCER NIVEL DEL PURGATORIO, SE SUFRE EL CALVARIO DE JESUS CON TODO EL RIGOR DE LA JUSTICIA DIVINA

misas, Rosarios, ofrecimiento de los sufrimientos, Vía Crucis, obras caritativas; entre estas, sobre todo, ayuda a las Misiones que, a decir de las almas, son de grandísima eficacia para los difuntos.

Se indican luego medios menores de ayuda que suscitan nuestra sorpresa y curiosidad. Y por eso quiero referirlos, en parte, textualmente:

“El encender velas ayuda a las almas: ante todo porque esa atención de amor les da una ayuda moral: luego porque las velas son benditas y disipan las tinieblas en las que se hallan las almas.

Un niño de 11 años de Kaiser, pidió a María Simma que orase por él. Estaba en el Purgatorio porque, el día de los fieles difuntos, apagó en el cementerio las velas encendidas en las tumbas y robó la cera para diversión.

Las velas benditas son de mucho valor para las almas.

El día de la Candelaria, María Simma debió encender dos velas por un alma, mientras soportaba por ellas sufrimientos expiatorios”.

“Echar agua bendita mitiga los sufrimientos de los difuntos. Un día María Simma pasando echó agua bendita por las almas. Una voz le dijo: “¡Mucho más aún!”.

“Todos los medios no ayudan a las almas de la misma manera. Si durante su vida alguno tiene poca estima por la Misa, no le aprovechará mucho cuando estará en el Purgatorio.

Si alguno no tuvo corazón durante su vida, recibe poca ayuda.

Quienes pecaron difamando a los demás deben expiar duramente su pecado.

Pero quien en vida haya tenido un buen corazón, recibe mucha ayuda”.

“Un alma que había descuidado de asistir a Misa, pudo pedir ocho Misas para su alivio, porque durante su vida mortal había hecho celebrar ocho Misas por un alma del Purgatorio”.

El párroco refiere que María Simma insiste mucho en que se rece para ayudar a los moribundos.

“Según lo que dicen las almas del Purgatorio”, escribe el párroco, “muchas van al Infierno porque se ora demasiado poco por ellos…

María Simma un día vio muchas almas suspendidas en vilo entre el Infierno y el Purgatorio”.

He aquí algunas instrucciones:

”Las almas del Purgatorio se preocupan mucho de nosotros y del Reino de Dios (es siempre el párroco que escribe). Tenemos la prueba por ciertas advertencias que ellas dieron a María Simma”.

Las instrucciones que siguen (continúa el párroco) han sido tomadas de sus anotaciones: “De nada sirve lamentarse de los tiempos que vivimos. Es necesario decir a los padres que ellos son los principales responsables.

Los padres no pueden ofrecer un peor servicio a sus hijos que consentir a todos sus deseos, dándoles todo lo que quieren, simplemente para que estén contentos y no griten.

El orgullo puede así echar raíz en el corazón de un niño.

Más tarde cuando el niño comienza a ir a la escuela, no sabe recitar un Padrenuestro ni hacer la señal de la Cruz de Dios, a veces, no sabe absolutamente nada.

Los padres se disculpan diciendo que esto es tarea del catequista y de los maestros de religión”.

Donde la enseñanza religiosa no comienza desde la más tierna edad, la religión no perdura después.

“Eduquen a los niños a la renuncia. ¿Por qué hoy se da esta indiferencia religiosa, esta decadencia moral?

¡PORQUE LOS NIÑOS NO HAN APRENDIDO A RENUNCIAR!

Ellos con el tiempo se volverán descontentos y hombres sin discreción que toman parte en todo, quieren tener todo a profusión.

Esto provoca tantas desviaciones sexuales, las prácticas antinatalistas y el crimen del aborto. Todos estos hechos claman al Cielo venganza.

Quien desde niño no ha aprendido a renunciar se vuelve egoísta, sin amor, tirano.

Por este motive hoy existe tanto odio y falta de caridad. ¿Queremos ver tiempos mejores? Se comience por la educación de los niños”.

“Se peca de manera espantosa en contra del amor hacia el prójimo, sobre todo con la murmuración, el engaño y la calumnia. ¿Por dónde comienzan? En el pensamiento.

Hay que aprender esas cosas desde la infancia y tratar de ahuyentar inmediatamente los pensamientos contrarios a la caridad.

Se combatan rápidamente los pensamientos contra la caridad; y no se llegará a juzgar a los demás sin caridad”.

‘”Para todo católico el apostolado es un deber. Algunos lo ejercen con la profesión, otros con el buen ejemplo.

No pocos se lamentan que muchos se corrompen por las conversaciones contra la moral y contra la religión. ¿Por qué entonces se calla?

Los buenos deben también defender sus convicciones y declararse cristianos…

Todo cristiano debería ponerse a buscar el Reino de Dios y esforzarse en hacerlo crecer; pues de lo contrario los hombres no estarán en condiciones de reconocer el gobierno de la Providencia.

La preocupación del alma no tiene que ser sofocada por aquella exagerada del cuerpo…”

Me gusta terminar aquí esta pincelada.

Hojeando el informe del párroco (a quien quisiera decirle gracias de corazón), pudimos también husmear entre las páginas del diario de María: hay en ellas una sabiduría que no viene del mundo, sino de las almas que la instruyen…

Pues bien, les digo que para mí ha sido un gran placer conocer a María Simma, una mujer cuya vida ha sido donada totalmente.

Cada segundo, cada hora de su vida tiene por cierto un peso de eternidad,

No solo para ella misma, sino para tantas, tantas almas, conocidas o no, que ella, en varios modos y con tanto amor, ayudó a liberarse del Purgatorio y a alcanzar la felicidad eterna en el Cielo.

Lo que hacemos en la vida, tiene su ECO en la Eternidad…

R152 LA CORREDENTORA


03 de Junio de 2019

Hijitos Míos, Soy vuestra Madre Santísima, la Siempre Virgen María, la Madre del Hijo de Dios hecho Hombre para la Redención del género humano.

Hijitos Míos, Soy la Pura, la Santa, la Inmaculada, virtudes con las que Me dotó Nuestro Padre Dios para la Misión que debía desempeñar.

El Hijo de Dios no podía descender del Cielo y encarnarse de cualquier mujer,

Yo fui preservada del Pecado Original para mantener una situación de pureza, tanto de alma, como de cuerpo.

Para que Mi Dios pudiera vivir y desarrollarse sus primeros meses, de un cuerpo y de un alma acorde a Su Categoría de Dios.

Yo fui Tabernáculo purísimo y viviente para albergarlo aquí en la Tierra, Gracia inmensa que recibí de Mi Dios y Señor.  Con ésta introducción os quiero hacer resaltar la importancia que da Nuestro Padre Dios a la Pureza, virtud, que Nuestro enemigo el Maligno, ataca con toda su furia.

Y procura de ella, arrancar a todo ser que viene a la Tierra a servir a Mi Señor.

Ya les hemos hablado de ésta virtud tan excelsa, pero ahora quiero profundizar más en ella para poder explicaros la diferencia entre amor y deseo, las cuales van íntimamente ligadas a la pureza.

El Maligno, con sus múltiples engaños, os ha llevado a una situación de error gravísimo, el cuál daña gravemente el Corazón de Mi Dios.

Os ha hecho creer que vuestro cuerpo -vuestra belleza exterior-, es lo que cuenta y de ahí que os lleva a malgastar vuestro tiempo, el Tiempo de Dios,

tanto en el tomar demasiados cuidados para mantener bello vuestro exterior, como en el hacer mal uso de vuestro cuerpo.ImpidiéndoLe llevar a cabo la Obra de Procreación que Él os ha pedido, para poder seguir mandando almas a la Tierra para que con Su Amor, en vosotros, podáis vencer a las fuerzas del Mal.

En especial Me dirijo a vosotras, Mis pequeñas hijitas, almas a las que os ha tocado el exterior femenino.

El pudor ya no es parte de vuestra vida.

Creéis que si no mostráis vuestras formas corporales, no podréis atraer al sexo opuesto.

Y de aquí se derivan infinidad de errores que van minando vuestra vida espiritual y desperdiciando el Tiempo de Dios, buscando el cómo mostraros más bellas al mundo.

Vuestra vida se consume en sólo ver por vuestro exterior, en buscar los afeites mejores para resaltar “vuestra belleza”.Las dietas y los cuidados en los alimentos a consumir, se vuelven toda una ciencia para la gran mayoría de vosotras.

Platicáis de cosas superfluas y pecaminosas y sólo con la finalidad de ser admiradas, consentidas y mostradas como trofeo en manos de vuestro “hombre”.

Buscáis las modas provocativas. Tratáis de asistir a los lugares de perversión aún a pesar de sufrir humillaciones, en ésos antros de vicio y de maldad.

Permitís que vuestro cuerpo sea tratado como cosa, como instrumento de placer humano, con tal de presumir ante las demás mujeres, que vosotras sí sois capaces de “amar”.

Os habéis dejado engañar por el Gran Engañador, padre de la Mentira y del Mal, para no llevar a cabo la Obra de Dios en vosotras.

Le negáis a vuestro Padre Dios, la Gracia Divina de la maternidad por no afectar vuestra belleza exterior y para no aceptar “compromisos de ama de casa”Porque os sentís seres libres que podéis hacer de vuestro cuerpo y de vuestra alma, lo que queráis.

En que error tan grande habéis caído, y vuestra falta de espiritualidad no os permite daros cuenta del engaño y en el que ahora vivís.

Vosotras sabéis que vuestro cuerpo no va a durar mucho tiempo con la juventud y lozanía que ahora tenéis.

HABÉIS CAMBIADO EL AMOR POR EL DESEO

 Error que os hace caer del Cielo al Abismo, de la virtud al vicio.

Os llenáis de joyas y oropel externamente y vaciáis vuestro interior de lo más bello, puro y santo que toda mujer debiera cultivar: el amor.  El amor que dará unidad en la familia, el amor que será como dique de contención contra las fuerzas del Mal,

el amor que hará perdurar la especie humana bajo las Leyes y Decretos de vuestro Dios.

Ahora puedo ver una gran cantidad de jovencitas, que al dejarse llevar por el mundo y sus desvíos,

se han vuelto como muñequitas de porcelana, muy bellas por fuera y muy frías y vacías por dentro.

Ya no hay material usable, en la gran mayoría de vosotras, para lograr hacer una familia estable.

Si os llegáis a casar, al enfrentaros a las primeras responsabilidades que se tienen, normalmente,al formar una familia, no sabéis cómo resolverlas

y cuando os dais cuenta de que vuestro esposo ya no busca a la “muñequita” solamente, sino a la mujer y madre para formar una familia,

entonces os sentís que ya no podéis con “el paquete”,

ya que preferisteis sólo buscar cómo embelleceros exteriormente,

no embellecisteis vuestra alma y sus cualidades

Y no acrecentasteis los dones que Dios os dio para poder llevar a cabo vuestra misión de esposa y madre de familia.Entended, hijitas Mías, que

EL AMOR Y EL DESEO SON DOS SITUACIONES MUY DIFERENTES.

El amor es alimento y vida del alma, que une y que hace crecer al alma y a la persona, en su totalidad.

El deseo es una pasión desordenada del cuerpo, desligado totalmente del alma.

Es un apetito animal, es un instinto que debe ser controlado por las fuerzas espirituales propias del ser humano.

Sí a veces os sentís observadas suciamente por un hombre, es porque vuestra forma de vestir, vuestra apariencia, lo incitan a ello. El no podrá observar más allá de lo que vosotras permitáis.

Si muchas de vosotras sois atacadas en vuestra virginidad, es por vuestra misma culpa, habéis perdido el pudor y el recato.

Si muchas de vosotras sois tomadas como instrumentos de placer por un tiempo y luego apartadas como deshecho, es por causa de vuestra vaciedad y materialismo.

Buscáis comprar todo lo posible y llenaros de monedas, lo cuál sólo os ayudará a ganar vuestra perdición eterna, cuando para conseguirlas “vendéis” vuestro exterior al mejor postor.

Ya no os respetáis en nada. Vuestro cuerpo se ha vuelto mercancía y vuestro trato, superfluo y vacío.

Vuestra conversación se ha llenado de palabras obscenas y de temas pecaminosos, vacíos y mundanos.Ya sois muy pocas de vosotras, Mis pequeñas, en las que el recato y la virtud, aún están presentes.

Sois muy pocos ahora, las que vais con la idea por la vida, de servir a vuestro Dios en la familia y en la continuidad del amor en vuestros pequeños.

Sois muy pocas ahora, Mis pequeñas, que véis primero por los intereses de Mi Señor, que en los vuestros propios.

Sois muy pocas ahora, Mis pequeñas, las que buscáis hacer familia y proteger los tesoros espirituales de Mi Dios y poderlos transmitir a Sus pequeños, a vuestros hijos.

Sois tan pocas ahora, Mis pequeñas, las que pasáis por el mundo sin contaminaros de sus bajezas y pecados.

La vanidad la inseguridad personal, por falta de espiritualidad y de oración, os pierden, os hacen caer fácilmente,

LAS PRINCESAS CELESTIALES, HONRAN LA QUE ABBA HA PUESTO SOBRE SU CABEZA…

¡Cómo no va a estar este Mundo como ahora está; si vosotras, Mis pequeñas, Mis mujercitas, las encargadas principales de transmitir los valores en la familia!

¡YA NO LOS POSEÉIS!

El Mundo os ha encadenado a su vaciedad y a su bajeza y ya no deseáis levantar la vista a vuestro Creador, porque ya no queréis ser las mujeres “caducas, abnegadas y aburridas de tiempos pasados”.

Ahora os sentís mujeres “modernas”,

QUE PODÉIS HACER LO QUE QUERÁIS CON VUESTRO CUERPO,

QUE TENÉIS EL “DERECHO” DE ASESINAR,CON LOS MEDIOS ANTICONCEPTIVOS Y CON EL ABORTO,

A LOS BEBÉS QUE SE ESTÉN DESARROLLANDO EN VUESTRO VIENTRE.

Yo os digo que ahora el infierno está lleno de almas, como vosotras, que se sintieron modernas y con derechos para ir en contra de vuestro Dios.

El derecho de dar y quitar la vida sólo corresponde a Vuestro Dios y Creador y vosotras os estáis tomando una prerrogativa que os está encadenando para la eternidad en el abismo infernal.

El don de la maternidad es una bendición tan grande que en la antigüedad se le consideraba maldita a la que no podía procrear y era bendita de Dios la que sí podía concebir.

Hijitas Mías, recapacitad, el tiempo es corto y Mi Hijo ha de volver.  ¿Podríais dar cuentas favorables de vuestra vida a vuestro Dios?

¿Ha sido vuestra vida acorde a la voluntad de vuestro Dios?

¿Habéis dado vida corporal y espiritual al aceptar la maternidad y al observar y transmitir las Leyes y el Amor de vuestro Dios a vuestros hijos?

¿Estáis viviendo en el Mundo, como una verdadera alma hija de Dios, lo debe hacer?

Vinisteis todos vosotros al Mundo a dar ejemplo y vida de Amor Santo y de Virtud,

Y no a destruir la Obra de Dios al volveros cómplices del Mal. Arrepentíos en éste tiempo que se os ha dado para reflexionar y enderezad vuestro camino.

Recordad que de vuestro Dios-Amor podréis obtener todo el perdón necesario,

para que después podáis encaminar vuestra vida futura por los caminos de bien que Él mismo ha trazado para cada uno de vosotros.

Atended a los deseos de vuestro Dios y Él atenderá los vuestros para toda la Eternidad.

Vuestro tiempo sobre la Tierra es demasiado corto, comparado con la Eternidad que Él os dará como premio a vuestras buenas acciones y al buen desempeño de vuestra misión.

Recordad que vinisteis a la Tierra a servir a vuestro Dios,

¡Honor grandísimo que se concede a las almas que Él escoge!

Y todos vosotros, a los que se os dio e! Don de la vida, fuisteis escogidos!

Agradeced a vuestro Dios éste Don tan grande, enmendad vuestra vida y atended a Sus Deseos, con toda vuestra voluntad y corazón, que Él os recompensará con creces.

Tomad de Mí, hijitas Mías, Mi ejemplo, Mi Guía y Mi Amor por Nuestro Dios, para que Yo os pueda llevar a la meta final de la mejor manera

y para que Yo pueda obtener un gran premio eterno de Mi Señor, para cada una de vosotras.

En vosotras, Mis Pequeñas, está principalmente volver a restaurar lo perdido por el Pecado Original.Buscad y actuad en la Pureza, en la el Amor Verdadero y así el resto será fácil para la restauración del Re¡no de Dios en la Tierra.

Llenaos de vida interior, para que ésta se refleje en vuestro exterior, para bien de todos.

Sois almas al servicio de vuestro Dios, orad profundamente para que el maligno no os engañe más.

Daos cuenta de vuestro valer, tanto para la propagación de la vida, cómo de las buenas costumbres hacia todo el género humano,

Sin vosotras Mis pequeñas, la vida de oración, de unión familiar y de la transmisión de las buenas costumbres de devoción cristiana, no se pueden dar.

¡Valéis mucho más de lo que os imagináis, pero sólo cuando veis hacia vuestro interior, buscando la Guía Divina y lo engrandecéis hacia vuestro exterior!

¡El tesoro que Dios puso en vuestro interior ES GRANDÍSIMO,

¡NO LE DESPERDICIÉIS!

 Yo, vuestra Madre Santísima, fui instituida, por Nuestro Padre Dios, para ser la Bienaventurada, que trajera a la Tierra a Su Hijo Jesucristo.

Mi Misión no sólo fue de Madre, sino también de apoyo total a la Tarea de Salvación de Mi Hijo.

Yo conocía Mi Misión y Mi Santo Esposo, el Santo Espíritu de Dios, Me indicó lo que habría de suceder.

Me instruyó, Me guió, Me aconsejó, Me dió la fuerza necesaria para soportar tanto Dolor y Me hizo depositaria de las Verdades de Mi Hijo, Señor y Dios Mío.

REINA DE LOS MARTIRES

Nada se Me ocultó, lo supe con antelación lo acepté y AME ésta gran Misión para servir a Mi Dios y a todo el género humano.

Sí, la tarea iba a ser difícil, pero el Amor todo lo hace llevadero.

Si alguien recibe un encargo, pero no tiene apoyo absoluto de quien se lo dá, la tarea se le hará difícil de llevar.

Sí, ciertamente Mi Tarea fue de mucho Dolor, pero también de un gozo no terreno, de un Gozo Celestial, de un Gozo Divino.

El l servir a Nuestro Dios nos alcanza bendiciones inconmensurables y ésto no sólo lo viví Yo sino todos aquellos que, a partir de la Venida de Mi Hijo, han vivido para Mi Señor en Su Santísima Trinidad.

¡Es una santa alegría la que Nuestro Dios regala al alma dadivosa!Generalmente el alma se dá en determinada proporción a su Dios, pero a pesar de ello, Nuestro Padre le paga al alma, en forma desproporcionada, tal donación.

Si dais el 25, el 50, el 75 o el 100%, Nuestro Dios os lo va a regresar al ciento por uno,

Por éso la alegría de los corazones es diferente en cada ser.

Según se dé el alma al Amor, va a recibir de regreso en la misma proporción, pero siempre será muchísimo más de lo que disteis.

Ahora, en éstos difíciles Tiempos, en donde todo está revuelto, en donde el pecado llama a cada alma en forma cruel, vil y despiadada,

Porque el pecado se os muestra “agradable al paladar” y en múltiples formas, Yo, vuestra Madre, os vengo a proteger bajo Mi Manto, bajo Mi Ayuda y Mi Guía Maternal.

Nuestro Enemigo sabe también que este es el momento de la Historia en donde su poder se desatará al máximo,

pero también sabe que aunque su soberbia no lo acepte, será Vencido en breve,

Pero en ésa “brevedad de tiempo”, para cada uno de vosotros, Mis pequeños,

puede llegar a ser fatal para vuestra alma.

El Maligno ha ido preparando el terreno para ir destruyendo vuestra espiritualidad y con ello, la cercanía con vuestro Dios.  Os ha presentado un Mundo en donde podéis hacer todo lo que os plazca, en donde las pasiones desordenadas se puedan ejercer sin sentir el menor remordimiento,

en donde no os sintáis pecadores a pesar de la perversidad de vuestras acciones y os resume todo en una frase:

“si os sentís satisfechos con lo que estáis haciendo, todo está bien”.

iNoMis pequeños! Esta es una gran mentira, como Mentiroso es él.

Sed conscientes que el pecado dañó vuestra naturaleza humana y espiritual y si no os acogéis a Nosotros no podréis salir adelante.

La falta de espiritualidad que reina ahora en el orbe es increíble, ya no se le hace caso a vuestro Dios ni a sus Leyes.Os ha hecho creer el Maligno que no os debéis someter ante nada ni ante nadie, que sois dueños de vuestra vida y que tenéis la total libertad de obrar según vuestro “corazón os guíe”.

El alma dañada tiende fácilmente hacia la soberbia, el Demonio falló por causa de su soberbia y ahora está envolviendo a todo el género humano en lo mismo.

El no necesita cambiar su táctica de ataque, puesto que ésta le ha dado muy buen resultado desde que él cayó a estado de Demonio.

La envidia que él os tiene, porque vé a vuestras almas capaces todavía, de alcanzar todavía un gran premio que él perdió,

LO VUELVE MÁS FURIOSO CONTRA VOSOTROSAl ser la soberbia su arma preferida, si no os protegéis de virtud, de Fé y de Amor, podréis sucumbir fácilmente.

La soberbia es muy destructiva, porque deleita a vuestro gusto. O sea, a todas las pasiones del hombre y os ciega a la Verdad.

Os hace creer que tenéis derecho a todo, sin limitantes y

¡ÉSTO NO ES ASÍ!

Porque vano hubiera sido el Acto Divino de vuestro Dios, al darle a Moisés las Tablas de la Ley, las cuales se dieron para todo el género humano y para todos los tiempos.

Ya se os ha dicho que la Palabra de Dios y  Sus Designios son siempre ETERNOS y no se dieron sólo para una época de la humanidad.Cuando Dios  Nuestro Padre habla, es para todos en todos los tiempos, porque El no tiene principio ni tendrá fin, como le sucede al cuerpo humano, pero no al alma.

Las Leyes que os dio vuestro Padre Dios, son arma poderosa en su cumplimiento y os ayudan en la lucha contra las pasiones, que la soberbia del Maligno, os pone.

La carne tiende a buscar lo burdo que pertenece a la Tierra, en cambio, el alma tiende a la perfección de su Creador.

El hombre no se puede ni se debe dividir, es una entidad

Y no puede decir le voy a dar a mi cuerpo lo que quiera y no voy a afectar mi alma,

¡ESTO ES IMPOSIBLE!

MUERTE. ESPIRITUAL. MUERTE. FÍSICA. MUERTE. ETERNA

Lo que vuestro cuerpo haga, lo padecerá vuestra alma.

No podéis cometer una grave falta y solo culpar al cuerpo.

El alma, de una u otra forma; quedará afectada con vuestro mal proceder.

Esto es lo que logra provocar la soberbia en la mente del ser humano,

le pretende quitar responsabilidades al alma, dejarla “tranquila”, a pesar de su mal actuar.

El Demonio, el Mentiroso por excelencia,Siempre os va a presentar al pecado “agradable a vuestro paladar”, para que lo cometáis y NO os sintáis culpables

Y si perseveráis en esa falta de Fe y de espiritualidad en la que ahora vivís, lo podrá lograr en un alto porcentaje.

Pero, a pesar de la falta de espiritualidad en la que vivís, Mi Esposo Divino, el Santo Espíritu de Dios, quien habita en cada corazón,

siempre le va a estar recordando al alma sus obligaciones y también aprobará ó desaprobará vuestras acciones.

Ya os hemos dicho que cada alma es una joya preciosa para vuestro Dios y no está dispuesto a perderos por ningún motivo.

Aún al mayor pecador que exista, vuestro Dios, VUESTRO PADRE, siempre luchará por recuperarlo.Por ello, ésta es Mi Misión en  éstos tiempos, he sido constituida Corredentora

y Madre Fiel de todo el género humano y estoy ahora luchando contra las fuerzas del Mal

para lograr regresar, al redil de Mi Hijo, a todos vosotros, no importando en dónde estéis y lo que penséis,

ya que más tarde comprenderéis el Amor Infinito de vuestro Dios.

Lo que ahora importa muchísimo, es que recuperéis vuestra espiritualidad, que volváis al buen camino, que confiéis en vuestro Dios, pase lo que pase, veáis Lo que veáis.

La lucha actual va a desatar los Poderes Absolutos de Nuestro Padre Dios, para defenderos contra los poderes fortísimos del Infierno.Sí, veréis cosas tremendas dentro de poco tiempo.

La mente humana se maravillará de los poderes tremendos que veréis, tanto en lo bueno como en lo malo,

por lo que será muy  importante que cada uno de vosotros pida a Mi Esposo, el Espíritu Santo, el Donde Discernimiento,

para que no os confundáis a quién seguir, ya que podríais fácilmente seguir al espíritu del Mal.

Sí, una gran confusión de mentes y de corazón se avecina.

El Mal se presentará como ángel de bien, quién luego traicionará a todos aquellos que fielmente lo sigan, porque os seducirá con su palabra y sus acciones.  Os presentará el Fruto Prohibido por vuestro Dios, de una forma agradable al paladar

Y todos aquellos que NO SE HAYAN PROTEGIDO CON UNA FÉ VIVA

con el Amor Infinito y con la esperanza de obtener algo mucho mejor de lo que él os prometerá, sucumbiréis para la Vida Eterna.

Yo Soy vuestra Madre Santísima, vuestra Guía y Protectora.

Este es Mi Tiempo, un tiempo divino que Mi Padre Me concedió para venir a ayudaros.

Qué más confianza puede tener un hijo, que en los consejos de su Madre.Una madre puede dar su vida con tal de salvar al hijo de un peligro mortal.

Yo estoy aquí, dando todo lo que puedo, para tocar las fibras más sensibles de vuestro corazón y así llevaros al lugar más seguro para vuestra alma:

el Corazón de Mi Hijo Jesucristo;

Quién os tomará dulcemente para presentaros a Dios Padre y con Él, gozar eternamente en Su Amor.

Hijitos Míos, ved como los Acontecimientos ya se están dando a nivel mundial.

Observad con los ojos del alma y no con los del cuerpo éstos Acontecimientos. Y así os daréis plena cuenta de la lucha real espiritual que se está dando.

No es lucha de nación contra nación, de pueblo contra pueblo, de hermano contra hermano;

sino que, es la Lucha de las diabólicas fuerzas del Mal contra las Bondadosas fuerzas de vuestro Dios.

No veáis los edificios derrumbados, sino ved las almas que llevaban vida de pecado o de virtud.

VED COMO EL MAL DESTRUYE CON SU SANGUINARIA CRUELDAD

LA INOCENCIA TOTAL DE UN BEBÉ, EN EL ABORTOO a aquellas almas que se han donado en totalidad a su Dios.

Estad concientes de que todo ésto se os ha avisado con antelación, desde la antigüedad, en las Sagradas Escrituras…

Y actualmente con Mis Apariciones, en donde os lo vengo todo a recordar.

Todo se llevará a cabo como Nuestro Padre os lo profetizó, pero la magnitud de los Acontecimientos, el Dolor y la Confusión que se vivirán durante ellos,

podrá ser disminuida con vuestras oraciones, sacrificios, ROSARIOS, MISAS y con vuestra sincera respuesta en el vivir lo que Mi Hijo os predicó.

Yo vengo, a recordaros lo que Mi Hijo os enseñó, para protegeros, alimentaros y apoyaros en éste difícil momento para el Cielo y para la Humanidad entera.  Os quiero hacer una grave advertencia para que estéis muy atentos:

Aquél que os hable con palabras bellas, que agraden a vuestros oídos o a vuestro débil corazón,

pero que se oponga a las Leyes y Decretos de vuestro Dios,

no le escuchéis, porque NO VIENE DE DIOS.

Nosotros NO os vamos a dejar solos ni un momento.¿Puede un padre o una madre olvidar al hijo, fruto de su amor?

Si no os separáis de Nosotros, si os cubrís con Nuestro Amor,

las fuerzas del Mal no os podrán hacer sucumbir.

Yo os Bendigo en el Nombre de Nuestro Padre, en el Nombre de Mi Hijo Jesucristo y en el Nombre de Mi Esposo, el Santo Espíritu de Dios-­Amor.

Y Yo os Bendigo en Mi Santo Nombre, de Madre, de Sierva e Hija de Mi Dios y Señor.

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LA HORA DEL GETSEMANI 1


LA PRIMERA HORA

Prendemos nuestro cirio pascual, nos postramos ante un Crucifijo y hacemos el

Ofrecimiento: 

Amadísimo Padre Celestial, Tú que Eres Infinitamente Bueno, Infinitamente Poderoso, Infinitamente Misericordioso, escucha la Oración que te presento a través del Inmaculado Corazón de María Santísima y por la Sangre Preciosísima de Jesús.

Te entrego mi cuerpo, mi alma, mi vida y mi espíritu, por la Intención de nuestro papá San José y que es:

SUPLICARTE HUMILDEMENTE TU INTERVENCIÓN,

PARA QUE DETENGAS LA GUERRA

Y te entrego las almas de todos mis hermanos que están involucrados en seguir las órdenes del Anticristo, el Hijo de Satanás Encarnado. 47

Los cubro con la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo y

“HÁGASE TU VOLUNTAD EN LA TIERRA Y EL UNIVERSO ENTERO, ASÍ COMO SE CUMPLE EN EL CIELO”

Te doy las Gracias de antemano por acceder a mi solicitud.

Te doy gracias por tu Amor y tu Benditísima Misericordia y por permitirnos A TRAVÉS DE TÍ, ingresar Contigo a la Eternidad, para acompañar a Nuestro Santísimo Redentor en la Noche del Huerto de Getsemaní. Amén

Habla San José 

Pequeños míos, soy el Sr. San José, vengo a ayudaros a ganar ese Reino prometido, el Reino que Mi Hijo os vino a enseñar.

Cuando uno está en la Gracia Divina, cuando uno tiene puesta su mirada en nuestro Dios, lo demás es fácil de vencer. Por una Gracia de nuestro Dios, yo fui el cuidador de ésta Familia: la Siempre Virgen María, mi Esposa, mi Dios, mi Salvador, Jesús. Una bella tarea, una gran responsabilidad.

El lobo continuamente está al acecho de su presa, vosotros ahora lo sentís cada vez más; cómo el demonio quiere destruir a toda la humanidad, quiere destruiros a todos vosotros y lo va logrando poco a poco,

Porque el hombre se va acomodando a esas insidias del Mal, así como algunos hacen de su vida la Virtud, hay otros que hacen de su vida el pecado y ya lo toman como natural, como normal, porque se vuelve de todos.

El Maligno sabe cómo manejaros, especialmente si estáis separados de la Gracia, especialmente cuando os habéis separado de vuestro Dios.

Tened cuidado, mis pequeños, porque estáis destruyendo Nuestra Familia, os vais yendo por caminos erráticos, pecaminosos, por eso vuestra fuerza debe radicar en el Amor de nuestro Dios, en Su Ejemplo, en Su Vida, en Sus Virtudes, Su Amor que es Infinito.

Yo conocí al Salvador desde Pequeñito, aprendí mucho de Él, me gocé en Él.

Y ahora estoy con vosotros para enseñaros todo lo que Él me dio. Amor, Paciencia, Comprensión, Sinceridad, Honestidad y la Pureza.

Mis pequeños, cuánto os Ama nuestro Dios.

Yo logré percibir desde Pequeñito ese Amor que emanaba de Él. Nuestro Dios entre nosotros, el Cielo estaba conmigo y yo aprendía mucho de Ellos, de mi Esposa, de mi Hijo.

Mis pequeños, tenéis la oportunidad de obtener grandes Bendiciones de nuestro Dios, con el simple hecho de uniros a Nosotros.

Entrad pues, en Nuestra Familia, para que seáis educados en el Amor, para que la Sabiduría Eterna se derrame en vosotros, para que viváis unidos en laFamilia Celestial.

Es un éxtasis continuo el que yo tenía y sigo teniendo.

Vivir con el Salvador, con mi Dios hecho Hombre, llevadLo en vuestro corazón, invitadLo a vuestra vida, invitadLo a todas vuestras acciones. Sed compañeros, sed hermanos, sed amigos íntimos.

De Él podéis obtener TODO, todo para el crecimiento espiritual.

NO desperdiciéis vuestros días sobre la Tierra, porque de ellos dependen muchas almas para el Cielo.

Aquí en el Cielo, ya no podréis hacer méritos, tanto para vuestro crecimiento, como para el de otros. Ahora es vuestro tiempo, sacadle el mayor provecho.

Es oportunidad única que se os da, que se les da  a las almas que bajan a la Tierra, es por a una sola vez y con ello podréis obtener más Gloria, más vida espiritual, más cercanía con vuestro Dios.

Aprovechad vuestro momento,NO lo desperdiciéis en las cosas del mundo. Vivid para vuestro Dios, como yo vivía para Él.

Cuidad de vuestro Dios en el corazón de los hombres y en vuestro corazón, como yo cuidaba de Él. Hacedlo Vivir en vuestro corazón y en el de vuestros hermanos con vuestro ejemplo.

BendecidLe y adoradLe en todo momento, porque Él habita en vuestro corazón.

Yo estoy con vosotros, os cuido, también os instruyo, acudid a mí, que yo como servidor de nuestro Dios, soy también servidor vuestro.
Gracias, pequeños míos y Os Bendigo

EL DRAMA DEL GETSEMANÍ

Este es el principal propósito, cuyo objetivo final es acompañar a Nuestro Señor Jesucristo en las tremendas horas en que sostuvo un Duelo Mortal con Lucifer.

Horas en las que llegó a sudar sangre, por mantenerse fiel a su Misión de Redentor de toda la Humanidad.

Horas en las que los apóstoles fueron ‘aletargados’ por las Huestes Infernales, para que Jesús se quedara completamente SOLO y en las cuales Satanás esperaba vencerlo.

Pero NO fue así. El Héroe del Getsemaní se levantó y completó la Magna Obra de la Redención en la Crucifixión.

¿Por qué es tan importante nuestra colaboración con estas Horas de Oración?

En el Tiempo Cósmico, nuestra Oración y entrega

PUEDEN DISMINUIR EL SUFRIMIENTO DIVINO Y FORTALECER AL HOMBRE-DIOS,

que está viviendo precisamente esa Agonía Dolorosísima, por nuestros propios pecados y los pecados de las personas que deseemos ver libres de las penas del Infierno.

Gracias a la Misericordia del Padre Celestial, podemos unirnos con todo nuestro fervor; para corresponder aunque sea un poquito, al Amor tan Incomprendido de la Santísima Trinidad.

Hagámoslo por AGRADECIMIENTO y Meditemos al contemplar el DRAMA DEL GETSEMANÍ.

Jesús ha pedido a todos Sus hijos que vayan con Él a Getsemaní (Huerto de los Olivos).

Por lo tanto cada jueves, desde las 11 p.m. y hasta las 3:00 a.m. en el amanecer del Viernes, es la Hora de Getsemaní.

LA PRIMERA HORA DE GETSEMANÍ

El jueves de cada semana, el Padre Eterno pide que nos unamos a Jesús en su pasión Meditando en los Misterios Dolorosos de Jesús. Para acompañar a Jesús FORTALECERLO Y CONSOLARLO en su Dolor Infinito.

La Coronilla de la Misericordia es para apaciguar la Cólera de Dios, el Rosario al Padre Eterno es para Consolarlo y para luchar contra el Anticristo.

EL ROSARIO DE MARÍA SANTÍSIMA ES PARA VENCER A SATANÁS y a sus huestes infernales cumplir las inspiraciones del Espíritu Santo.

Jesús CONOCE muy bien el Poder de Intercesión de María y por eso antes de ir al Getsemaní, FUE A PEDIRLE a su Madre Santísima que Orara por Él…

Pues Él sabía que estaba a punto de Iniciar su Pasión Dolorosísima…Y así fue.

Aún con el Cielo Cerrado, María le consiguió al Ángel del Getsemaní.

ROSARIUM Signum Crucis

Per signum Crucis de inimicis nostris libera nos, Deus noster. In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen.

Desde que te arrodillas ante un Crucifijo, te persignas y haces la TRIPLE Invocación:

AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.

AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.

AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.

(María llega inmediatamente y se arrodilla a orar junto contigo)

AVE MARIA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA, (3 V)

OFRENDA:

Yo me Uno con todos los ángeles y santos del Cielo, las pobres almas del Purgatorio y todos los justos de la Tierra; con todas las Misas y oraciones de Alabanza a Dios Uno y Trino que se hayan orado o que se vayan a orar.

Todas las lágrimas, gozos, sacrificios y sufrimientos de cada alma, que alguna vez haya vivido o que vaya a vivir, en la Tierra o en el Universo.

Lo uno todo al Corazón Adolorido de María Santísima a los pies de la Cruz y ofrezco con él a toda la Creación y el Sufrimiento de la Creación a Jesús, por la Conversión de los Pecadores.

Por el Círculo Dorado de la Perfección, la liberación de las almas del Purgatorio, la santificación de los sacerdotes y religiosos, los Deseos de los Dos Corazones de Jesús y de María, la paz en el Mundo y en el Universo…

Yo… (nombre y apellido) Yo, Humanidad. Yo, género Humano. Yo, Germen de Adán. Yo, creatura junto con la Creación. Yo, Polvo de la Tierra… Me uno en Oración al Corazón Inmaculado de nuestra Señora, Madre y Reina María Santísima; al Sacratísimo Corazón de Jesús;

a Sn José, Padre de Nuestro Señor Jesús y Padre nuestro; a la Milicia Celestial de Arcángeles y ángeles, dirigidas por San Miguel Arcángel; para repeler toda la maldad de los demonios, sus agentes terrenales y huestes del Mal.

A las benditas almas del Purgatorio, para implorar por todas sus intenciones y las de los consagrados recluidos allí.

El polvo de la tierra implora a Jesús, María y José: ‘salvad las almas y llevadlas a la gloria del Cielo. La Victoria es de nuestro Dios, escrito está. Amén

Y mis intenciones…(mencionarlas aquí)

“Oh bienaventurado Ángel de mi Guarda; os confío el cuidado de mi cuerpo, alma y espíritu; combatid conmigo toda fuerza del mal; en la batalla espiritual contra el Enemigo de mi alma no me desamparéis; de día y de noche permaneced a mi lado;

libra mi cuerpo de venganzas, accidentes, violencia, etc. Protege mi mente, sentidos, pensamientos y potencias de todo dardo incendiario y guarda mi espíritu de caer en pecado. Tómame de la mano y alláname el camino que me lleva a la Gloria de Dios”. Amén.

ARMADURA ESPIRITUAL

Señor Jesús, Yo… (nombre y apellidos) te consagro mi mente con sus potencias, sentidos, pensamientos, memoria, consciente, inconsciente y subconsciente, a tu gloriosa sangre derramada por ti, a mi favor Me sello y protejo con tu sangre redentora de todo falso pensamiento, de toda sugestión negativa, de toda falsa imaginación, de todo temor, de todo engaño.

Que tu sangre redentora, Señor Jesús, me limpie, purifique, descontamine y libere y me conceda la gracia de poder tener dominio propio en mi integridad física, psíquica, biológica y espiritual. Amén.

Poderosa Sangre de Salvación, combate al enemigo en mi cuerpo, mente, y espíritu (3 veces esta jaculatoria cuando sintáis ataques fuertes del enemigo).

Sangre Preciosísima de mi Señor Jesucristo, cúbrenos y protégenos de todo mal. Fluye sobre nuestro corazón, para que estemos unidos en Dios como uno solo. Amén

REGINA COELI65074d1d653df3c24bf96bcad87c3ccf

  1. Alégrate, Reina del Cielo; aleluya.
  2. R. Porque el que mereciste llevar en Tu Seno; aleluya.
  3. V. Ha resucitado, según predijo; aleluya.
  4. R. Ruega por nosotros a Dios; aleluya.
  5. V. Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.
  6. R. Porque ha resucitado Dios verdaderamente; aleluya.

Oración

Oh Dios que por la resurrección de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, te has dignado dar la alegría al mundo, concédenos que por su Madre, la Virgen María, alcancemos el gozo de la Vida Eterna. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.  Amén.

SANTO ROSARIO A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA  

Misterios Dolorosos.

Señor Mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Me pesa de todo Corazon haber pecado porque he merecido el infierno y he perdido el cielo y Sobre todo porque te ofendi Ati que eres tan bueno y tanto me amas por sobre todas las cosas, Propongo firmemente enmendarme y alejarme de las ocasiones de pecar confesarme y cumplir mi penitencia  confio en que me Perdonaras por tu Infinita Misericordia  Amen,

LAS TRES ORACIONES

NOVENA DE CONFIANZA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Oh Señor Jesucristo, yo confío… (Hacer la petición)

Mírame solamente Jesús, y luego haz lo que Tu Sacratísimo Corazón te inspire. Que tu Sagrado Corazón decida. ¡Yo cuento con Él! ¡Yo confío en él! ¡Yo me entrego a Su Misericordia! Señor Jesús, Tu no me defraudarás. Sagrado Corazón de Jesús, yo confío en Ti. Sagrado Corazón de Jesús, yo creo en Tu Amor por mí. Sagrado Corazón de Jesús, que venga tu reino.

¡Oh! Sagrado Corazón de Jesús, yo te he pedido muchas gracias, pero imploro ardientemente esta. Tómala, ponla en Tu Sagrado Corazón. Cuando El Padre Eterno la vea, cubierta con Tu Preciosa Sangre, no la rechazará. Ya no será mi plegaria, sino la tuya, oh Jesús. Oh Sagrado Corazón de Jesús, yo pongo mi confianza en Tí. Que jamás sea confundido. Amén.

ACORDAOS (De San Bernardo)

Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado por esa confianza a Vos también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. No desechéis, oh Madre de Dios, mis humildes súplicas, antes bien escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.

INVOCACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

San Miguel Arcángel, defiéndenos en el combate; sé nuestro auxilio contra la perversidad y las asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes y Tú, Príncipe de la milicia Celestial, lanza al infierno con el divino Poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos, que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.CREDO in Deum Patrem omnipotentem, Creatorem caeli et terrae. Et in Iesum Christum, Filium eius unicum, Dominum nostrum, qui conceptus est de Spiritu Sancto, natus ex Maria Virgine, passus sub Pontio Pilato, crucifixus, mortuus, et sepultus, descendit ad inferos, tertia die resurrexit a mortuis, ascendit ad caelos, sedet ad dexteram Dei Patris omnipotentis, inde venturus est iudicare vivos et mortuos. Credo in Spiritum Sanctum, sanctam Ecclesiam catholicam, sanctorum communionem, remissionem peccatorum, carnis resurrectionem, vitam aeternam. Amen

Contemplas el Misterio:

Te imaginas la escena del Evangelio y te metes dentro de ella como si fueras un personaje más: – un pastor que adora al Niño y le lleva una bota de vino; – un caminante que asiste al Bautismo de Jesús; – un invitado de las Bodas de Caná; – un discípulo que le mira desde lejos, cobarde, llorando al verle morir, sólo, junto a su Madre, en la Cruz, – uno que se asombra viendo a Pedro hablar muchas lenguas el día de Pentecostés,

PRIMER MISTERIO

OFRECIMIENTO… (Intención personal del Misterio)

PATER NOSTERqui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.

Ave Maríagratia plenaDominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen. (10 veces)

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

JACULATORIA

Oh María Madre mía, sé nuestro amparo y protección en estos días de Purificación. Corazones de Jesús, María y José, dadnos la salvación y llevadnos a la gloria del Padre. Amén.

INVOCACIÓN DE FÁTIMA

Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores, por el Santo Padre y en reparación de las injurias hechas al Inmaculado Corazón de maría. Jesús, perdónanos nuestras culpas, presérvanos del fuego del infierno. Lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las más necesitadas de tu misericordia. Amén

Dios mío yo creo, adoro, espero y os amo y os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman. Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente, os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo presente en todos los Tabernáculos del mundo, en reparación de los ultrajes, de los sacrilegios y de las indiferencias con los cuales es ofendido; por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Corazón Inmaculado de María os pido por la conversión de los pobres pecadores.Y así sucesivamente  con los siguientes Misterios…

Culminación (Cuando regresamos a la Cruz y recorremos una vez más las primeras cuentas)

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.

Dios te salve María Santísima, Hija de Dios Padre, virgen purísima antes del Parto; en tus manos encomendamos nuestra FE para que la ilumines… Llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús. Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Dios te salve María Santísima, Madre de Dios Hijo, virgen purísima en el Parto; en tus manos encomendamos nuestra Caridad, para que la inflames… Llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Dios te salve María Santísima, Esposa de Dios Espíritu Santo, virgen purísima después del Partoen tus manos encomendamos nuestra Esperanza para que la alientes… Llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús. Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. 

Dios te salve María Santísima, Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad. Virgen Concebida sin la Culpa Original. Dios te salve, Reina y Madre de misericordia; vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti clamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos gimiendo y llorando, en este Valle de Lágrimas. ¡Ea! pues Señora, Abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y muéstranos a Jesús, Fruto Bendito de tu Vientre, ¡Oh Clemente, oh Piadosa, Oh Dulce Virgen María!¡Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las Divinas Gracias y Promesas de Nuestro señor Jesucristo. Amén

SALVE Reginamater misericordiae, vita, dulcedo, et spes nostra, salve. Ad te clamamus exsules filii Hevae. Ad te suspiramus, gementes et flentes in hac lacrimarum valle. Eia, ergo, advocata nostra, illos tuos misericordes oculos ad nos converte. Et Iesus, benedictum fructum ventris tui, nobis post hoc exsilium ostende. O clemens, O pia, O dulcis Virgo Maria. Amen.

¡Oh Soberano Santuario! Madre del Verbo Eterno, libra Virgen del Infierno a los que rezan tu Rosario. Emperatriz Poderosa, de los mortales Consuelo; ¡Ábrenos Virgen el Cielo, con una muerte dichosa y dános pureza de alma; ya que eres tan Poderosa.

Mi corazón en amarte, eternamente se ocupe y mi lengua en alabarte Madre mía de Guadalupe.

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

LAS LETANÍAS LAURETANAS 

 (En las letanías podemos encontrar alguna Advocación especial según nuestra necesidad particular, por ejemplo Consoladora de los Afligidos y pedirle que nos ayude con el Dolor o la pena que está abrumando nuestro corazón. Y así sucesivamente…)

Señor, ten piedad R. Ten piedad de nosotros

Cristo, ten piedad

Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos. R. Ten piedad de nosotros.

Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial,  R. Ten piedad de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo,

Dios, Espíritu Santo,

Santísima Trinidad, un solo Dios, R. Ten piedad de nosotros.

Santa María,  R. Ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios,

Santa Virgen de las Vírgenes,

Madre de Cristo,

Madre de la Iglesia,

Madre de la divina gracia,

Madre purísima,

Madre castísima,

Madre siempre virgen, R. Ruega por nosotros

Madre inmaculada,

Madre amable,

Madre admirable,

Madre del buen consejo,Madre del Creador, R. Ruega por nosotros

Madre del Salvador,

Madre de misericordia,

Virgen prudentísima,

Virgen digna de veneración,

Virgen digna de alabanza,

Virgen poderosa,

Virgen clemente,  R. Ruega por nosotros.

Virgen fiel,

Espejo de justicia,

Trono de la Sabiduría,

Causa de nuestra alegría,

Vaso espiritual,

Vaso digno de honor,

Vaso de insigne devoción,

Rosa mística, R. Ruega por nosotros

Torre de David,

Torre de marfil,

Casa de oro,

Arca de la Alianza,Puerta del Cielo,  R. Ruega por nosotros.

Estrella de la mañana,

Salud de los enfermos,

Refugio de los pecadores,

Consoladora de los afligidos,

Auxilio de los cristianos,

Reina de los Ángeles,

Reina de los Patriarcas, R. Ruega por nosotros.

Reina de los Profetas,

Reina de los Apóstoles,

Reina de los Mártires,

Reina de los Confesores,

Reina de las Vírgenes,

Reina de todos los Santos,Reina concebida sin pecado original,

Reina asunta a los Cielos,

Reina del Santísimo Rosario,

Reina de la familia,

Reina de la paz.Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,  perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,  escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,  ten misericordia de nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.  Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

ORACIÓN FINAL 

Te rogamos nos concedas, Señor Dios nuestro, gozar de continua salud de alma y cuerpo. Y por la gloriosa Intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, vernos libres de las tristezas de la vida presente y disfrutar de las alegrías eternas. Por Cristo nuestro Señor.  Amén.

 CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA

Se reza con el rosario común de diez cuentas

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Al Salvador misericordioso.

Oh Querido Jesús, te suplico que derrames Tu Misericordia sobre las almas perdidas. Perdónales su rechazo a Ti y utiliza mi oración y sufrimiento para que puedas, a través de Tu Misericordia, derramar sobre ellos las Gracias que necesitan para santificar sus almas. Te pido el Don de la clemencia por sus almas.

Te pido que abras sus corazones para que vayan a Ti y Te pidan que les llenes con el Espíritu Santo, para que ellos puedan aceptar la Verdad de Tu Amor y vivir Contigo y con toda la familia de Dios para siempre. Amén.

“Oh Padre Eterno, os ofrezco la Preciosa Sangre que mana del Costado de vuestro Divino Hijo Jesús, unido a las Misas celebradas hoy alrededor del mundo, por todas las santas almas del Purgatorio y por la liberación de las que están en el Umbral. Amén”.

ORACIÓN DE LA MISERICORDIA DIVINA 

¡Oh Dios de gran misericordia!, bondad infinita, desde el abismo de su abatimiento, toda la humanidad implora hoy Tu misericordia, Tu compasión, ¡Oh Dios! Y clama con la potente voz de la desdicha. ¡Dios de Benevolencia, no desoigas la oración de este exilio terrenal!

¡Oh Señor!, Bondad que escapa nuestra comprensión, que conoces nuestra miseria a fondo y sabes que con nuestras fuerzas no podemos elevarnos a Ti, Te lo imploramos: Adelante con Tu gracia y continúa aumentando Tu misericordia en nosotros, para que podamos fielmente, cumplir Tu santa voluntad, a lo largo de nuestra vida y a la hora de la muerte.

Que la omnipotencia de tu misericordia nos escude de las flechas que arrojan los enemigos de nuestra salvación, para que con confianza como hijos Tuyos, aguardemos la última Venida (día que Tú solo sabes). Y esperamos obtener lo que Jesús nos prometió a pesar de nuestra mezquindad.

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Expiraste Jesús, pero Tu muerte hizo brotar un manantial de vida para las almas y el océano de Tu misericordia inundó todo el mundo. ¡Oh! Fuente de Vida, insondable Misericordia Divina, anega el mundo entero derramando sobre nosotros hasta Tu última gota de Sangre.

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.

Ven Espíritu Santo…llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía Señor tu Espíritu y todo será de nuevo creado y se renovará la faz de la tierra. Amén JESUCRISTO, SÁLVANOS.

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen.

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

Symbolum Apostolorum   CREDO in Deum Patrem omnipotentem, Creatorem caeli et terrae. Et in Iesum Christum, Filium eius unicum, Dominum nostrum, qui conceptus est de Spiritu Sancto, natus ex Maria Virgine, passus sub Pontio Pilato, crucifixus, mortuus, et sepultus, descendit ad inferos, tertia die resurrexit a mortuis, ascendit ad caelos, sedet ad dexteram Dei Patris omnipotentis, inde venturus est iudicare vivos et mortuos. Credo in Spiritum Sanctum, sanctam Ecclesiam catholicam, sanctorum communionem, remissionem peccatorum, carnis resurrectionem, vitam aeternam. Amen.

Dios mío yo creo, adoro, espero y te amo. Y te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.   Jesús Crucificado     LAS CINCO DECENAS

cuenta grande

“Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, en expiación de nuestros pecados y los del mundo entero”

Cuenta pequeña se replica 10 veces:

“Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.”    

Jaculatorias      

“Oh, Sangre y Agua que brotasteis del Sagrado Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para nosotros, confío en Ti

Rezadas las cinco decenas 3 v.: 

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ¡Misericordia Señor!  Ten piedad de nosotros y del mundo entero.”

“Jesús, confío en ti.”

Oración final

Eterno Dios, en quién la misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, Míranos compasivamente y aumenta tu misericordia en nosotros. Que en los momentos difíciles, no nos desesperemos, ni nos desalentemos, pero con gran confianza, nos sometamos a tu Santa Voluntad, que es el amor y la misericordia en sí misma. Amén.

Lléname ahora, Oh Señor, con el don del Espíritu Santo para llevar Tu Santísima Palabra a los pecadores que debo ayudar a salvar en Tu nombre. Ayúdame a cubrirles, a través de mis oraciones, con Tu Preciosa Sangre, para que así ellos puedan ser atraídos a Tu Sagrado Corazón. Dame el don del Espíritu Santo para que así estas pobres almas puedan deleitarse en Tu Nuevo Paraíso.

Jesús toma mi dolor, sáname y toma mi cruz”. Amén

97.- REINO DE ODIO Y DOLOR


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Los primeros cristianos aprendieron a deificar su alma de una manera tan perfecta, que el Libro de los Hechos de los Apóstoles nos pormenoriza como vivían en comunidades fortalecidas por el amor:

Amaban a Dios sobre todas las cosas y amaban al prójimo como a sí mismos, siguiendo puntualmente el Mandamiento Evangélico, tal y como las enseñanzas de los apóstoles se las habían comunicado.

Vivian una vida espiritual sustentada por la Divinidad Sobrenatural y esto lo certifican todos los milagros relatados por la Sagrada Escritura.

Se ofrecían cómo almas-víctimas para saciar la Sed de Almas de la Santísima Trinidad y todo lo entregaban, porque estaban muy conscientes de su papel como Corredentores.

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Por eso fueron los héroes extraordinarios que están manifestados en las Actas Martiriales, que sobrevivieron a todos los intentos por destruirlas y que no llegasen a nuestras manos en esta época satánica y llena de apostasía.

Su amor por el prójimo, sus oraciones y su sacrificio santo unido al de Jesús, nos han alcanzado a nosotros.

Y era porque también estaban muy conscientes de la realidad espiritual de los Novísimos:

MUERTE, JUICIO, INFIERNO Y GLORIA.

Meditemos ahora esta importantísima Enseñanza…

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EL INFIERNO REVELADO POR JESÚS

La vida no dura por estos pocos días de la Tierra. La vida comienza cuando parece que termina. Estas enseñanzas son una amarga medicina. Pero las medicinas salvan, cuando son aceptadas y tomadas.

Satanás es el Eterno Atormentador que espera a los que se niegan a aceptarlas y obrar en consecuencia.

Cada hombre es el Arquitecto de su propio destino…

La tribulación y la angustia son siempre compañeras del alma del hombre que hace el Mal. Aunque no lo parezca a los ojos de los demás hombres…

Quién es culpable, NO goza de aquella paz que es fruto de la buena conciencia. Las satisfacciones de la vida, cualesquiera que estas sean, NO bastan para dar paz…

El monstruo del remordimiento asalta a los culpables con ataques imprevistos, en las horas más impensadas y los tortura. A veces sirve para hacerlos corregirse.

Otras veces, para hacerlos más culpables, empujándolos a desconfiar de Dios… Incitándolos a expulsarlo del todo de sí mismos.

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Porque el Remordimiento puede venir tanto de Dios como de Satanás. EL Primero lo despierta para salvar. El segundo, para terminar de arruinar por Odio, por Desprecio, por Envidia…

La palabra Diablo, significa Acusador. Pero el hombre culpable que ya es de Satanás, no sabe que es su Tenebroso Rey quién lo tortura, después de haberlo seducido, para convertirlo en su esclavo…

Y acusa solo a Dios del remordimiento que siente agitarse en él. Y busca demostrarse a sí mismo que NO teme a Dios y que puede cancelarlo con el aumento de sus culpas sin miedo.

Con la misma malsana inquietud con la cual el bebedor, aún sabiendo que el vino le hace daño, aumenta su beber.

Con el mismo frenesí con el cual el lujurioso aumenta su comida de asqueroso placer… O quién usa drogas venenosas, aumenta la dosis de ellas para gozar más todavía de la carne y de las drogas estupefacientes.

Todo esto con el intento de aturdirse. Embriagarse de vino, de drogas, de lujuria. Alelarse y NO sentir más remordimiento.

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Y los culpables, en el intento de sofocar la voz de su conciencia, bajo aquella de triunfos más o menos grandes y temporales; tratan de olvidar su inquietante angustia.

Pero la Angustia queda. La tribulación queda. Son las confesiones que un culpable no se hace ni siquiera a sí mismo o espera a hacerlas en el momento extremo; cuando se cae todo esto que es el escenario maquillado de una existencia llena de vanidad.

Y el hombre se encuentra desnudo y solo, delante del Misterio de la Muerte y del encuentro con Dios. Y éstos últimos son ya casi buenos; aquellos que obtienen paz en la otra vida, después de la justa expiación.

A veces como para el Buen Ladrón, junto a al perfecto dolor del arrepentimiento, está la paz inmediata. Pero es muy difícil que los grandes ladrones se arrepientan. Y todo gran culpable es un gran ladrón, porque defrauda a Dios de un alma: la suya de culpable.

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Y de más almas todavía: aquellas que ha envuelto con sus pecados. Que a veces eran buenas e inocentes antes de su encuentro con ellas y por su causa se hicieron pecadoras.

De éstas deberá responder más severamente todavía; aún más que de la suya, a la que ha defraudado de su Bien Eterno y junto con ella, la de las que indujo al Mal.

Es muy difícil que los grandes y obstinados ladrones, en el último momento alcancen el arrepentimiento perfecto que los salvaría. Con frecuencia pierden el último combate sin siquiera intentar luchar y tampoco llegan al arrepentimiento parcial.

Satanás, el amo elegido voluntariamente, se los impide; con una muerte que los toma de improviso o porque rechazaron la salud y la Vida hasta el momento supremo.

Pero la tribulación y la angustia de la vida, no son más que una muestra mínima de la tribulación y la angustia de la otra vida, a la que se agregará la Desesperación.

dolor y desesperación

Porque el Infierno y la Condenación son horrores que también la exacta descripción de ellos, dadas por Dios Mismo, son siempre inferiores  a lo que verdaderamente son.

El hombre no puede, ni siquiera por descripción divina; concebir exactamente que cosa son la Condenación y el Infierno.

Así como visiones y lecciones divinas de lo que es Dios, tampoco pueden darnos la alegría infinita del exacto conocimiento del eterno día de los justos en el Paraíso.

Así igualmente, ni visiones, ni lecciones divinas pueden dar una muestra de Aquel Horror Infinito.

Porque del conocimiento del éxtasis paradisíaco y la angustia infernal, a los vivientes sólo les es dado un reflejo muy limitado; pues conocerlos todos tal cual son en su realidad, harían morir de amor o de horror.

HE AQUÍ EL ESBOZO DADO POR DIOS A LA FE DE SUS HIJOS…

El Padre Celestial le confió a Jesús a toda la raza humana. Él se hizo hombre para redimir y salvar a todos los hijos de Adán. Y él quiere que donde Él está, en el Seno del Padre, estén todos los hombres. Esta sería su mayor alegría y su aspiración.

Jesús sabe lo que quiere decir estar separado de Dios. En la tarde del Viernes Santo, Él Murió entre tormentos que solo son comparables a los del Infierno. Y Él quiso tal muerte para salvar a los hombres de la Muerte.

Los hombres de estos tiempos no creen más en la existencia del Infierno. Se han adaptado un más allá a su gusto y lo han hecho menos aterrorizante para su conciencia merecedora de mucho castigo.

Pues son discípulos más o menos fieles del Espíritu del Mal. Saben que su conciencia retrocedería ante ciertas obras malas suyas, si realmente creyese en el infierno como la Fe enseña que es.

SIN CORAZÓN INCREDULIDAD

Saben que su conciencia y las malas obras realizadas tendrían que retroceder sobre sí mismas y en el remordimiento encontrarían el arrepentimiento. Y con el arrepentimiento, el camino para volver a Dios.

Su malicia instruida por Satanás, de la cual son siervos y esclavos según su adhesión a los quereres del Maligno, no quiere estos retrocesos y este retorno. Y por eso se anula la Fe en el Infierno tal cual es.

Satanás, anula la creencia en el Infierno tal como es y construye otro, (si es que se decide a hacerlo) y esto no es más que para detenerlos; para arrojarse sobre ellos y para apoderarse de ellos. Y para los demás que no le adoran abiertamente, para detenerlos de futuras elevaciones.

Han empujado su pensamiento hasta creer sacrílegamente que el más grande de todos los pecadores de la Humanidad, hijo predilecto de Satanás, el Ladrón como lo llama el Evangelio; que era concupiscente y ansioso de glorias humanas: el Iscariote, que por hambre de la Triple Concupiscencia.

judas-monedasSe convirtió en Mercader del Hijo de Dios y por treinta monedas y un beso, (Un valor monetario irrisorio y un valor afectivo infinito) lo entregó en manos de sus verdugos; pueda redimirse y llegar a Dios, pasando por fases sucesivas.

No. Si él fue el sacrílego por excelencia, Dios no lo es. Si él fue el injusto por excelencia, Dios no lo es. Si él fue el que derramó la Sangre de Jesús con desprecio, Dios no.

Y Perdonar a Judas sería sacrilegio a la Humanidad de Jesús por él traicionada. Sería injusticia para los demás hombres, siempre menos culpables que él y que también son castigados por sus pecados.

Sería despreciar por Él Mismo su Sangre. Sería finalmente disminuir las Leyes Divinas.

Dios Uno y Trino ha dicho que el que se destina a sí mismo al Infierno, permanece en él por toda la Eternidad, porque de aquella Muerte no se sale a una nueva resurrección. Ha dicho que aquel Fuego es Eterno y que en él permanecerán todos los obradores de escándalos y de iniquidad.

No se debe creer que esto será hasta el Fin del Mundo. No. Al contrario. Después del Tremendo Juicio Final; más despiadada será aquella morada de llanto y tormento.

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Porque esto que todavía se ha concedido tener a sus desgraciados Huéspedes para su infernal diversión: el poder perjudicar a los vivientes y ver nuevos condenados precipitarse en el Abismo; dejará de ser.

Y la puerta del Nefando reino de Satanás será remachada y clausurada por los ángeles para siempre, para siempre, para siempre. Un siempre cuyo número de años no tiene número.

Y respecto al cual si los años se convirtiesen en granillos de arena de todas las playas, en todos los océanos de la tierra; serían menos que un día de la eternidad inmensurable.

Hecha de luz y gloria en las alturas para los benditos. Hecha de tinieblas y horror para los malditos en lo profundo.

En el Juicio Particular, la mirada de Jesús…

¡Qué fulgor es el relámpago de ofendido y doloroso enojo, cuando debe rechazar a los eternos impenitentes!

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¡Qué terrible confusión experimenta el alma al comprender en un instante, el tremendo error que cometió! Está delante de sí toda su vida, con los pecados que han matado su espíritu…

El espíritu no conoce más que una muerte de la que no se resucita. Y el hombre impenitente contempla sin arrepentimiento lo que ha hecho: las gravísimas ofensas; las gracias recibidas; las oportunidades despreciadas; etc.

Puede ver simultáneamente la Luz Purísima del Altísimo y el cadáver putrefacto, deforme y asqueroso, del alma muerta por el pecado.

(Cuando se abren los ojos espirituales y se contempla por primera vez el alma muerta, estas palabras tienen una exactitud literal pasmosa y la imagen siguiente es un dechado de belleza, comparado con la terrible realidad. Si los racistas y los soberbios pudieran contemplarse, morirían de horror; porque además la tienen más negra, que a los que desprecian con tanto odio…)

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Está ante el Bien perdido, que fue odiado como Enemigo.  Escarnecido o burlado. Negado como inútil e ilusorio… Quiso perderlo. No quiere sentir remordimiento y mira con orgullo al que sigue rechazando, por la ausencia absoluta de Amor.

Jesús permanece callado y el alma por sí misma se aparta de Él, siendo precipitada por el mismo deseo de lanzarse y desaparecer de la vista de Dios, para poder maldecirle y odiarle.

Satanás la arrastra consigo hasta el Abismo tenebroso del Infierno.

Los Condenados forman parte del Infierno y NO desean a Dios.

El rechazo por Él los mantiene congelados en lo que voluntaria y libremente eligieron.

¿EN QUÉ CONSISTE LA CONDENACIÓN?

Todo lo creado por Dios ha sido hecho por Amor, con Amor, para amar en el Amor. Todos los seres creados por Dios, para ser felices deben amar.

A todo Condenado incluido Lucifer, Dios se retira de ellos y con Él, pierden la capacidad de amar. Pero no les quita la necesidad de ser amados.

Y este es el tormento de todos los Condenados: ¡Querer amar y no poder hacerlo! 

¡Ansiar desesperadamente a Dios sabiéndole perdido para siempre! ¡Comprender que no se volverá a tenerlo jamás, después de haberlo conocido plenamente en el Juicio Particular!  Y esto por toda la Eternidad.

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EL INFIERNO ES EL FUEGO DEL RIGOR DE DIOS.

El Purgatorio es fuego de amor. Y el Infierno es fuego de rigor.

El Purgatorio es el lugar en el cual pensando en Dios, cuya Esencia fue vista en el instante del juicio particular y despertó en el alma el insaciable deseo de poseerla. Entonces se expían las faltas de amor por el Señor, Dios nuestro. A través del amor se conquista el Amor.

Y por  grados de caridad cada vez más encendidos, se lavan las vestiduras hasta hacerlas cándidas y brillantes para entrar en el Reino de la Luz.

Si el Purgatorio es Fuego de Amor; el Infierno es Fuego de Rigor. El Infierno es el Lugar en el cual el pensamiento de Dios, el recuerdo de Dios visto en el Juicio Particular, no es como para los Purgantes: santo deseo y nostalgia afligida; pero plena de esperanza.

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Esperanza plena de tranquila espera; de segura paz que alcanzará la perfección cuando haya conquistado a Dios. Pero que ya va dando al espíritu que purga sus faltas, una jubilosa actividad purgativa; porque cada pena, cada instante de pena, le acerca más a Dios, su único amor.

El Infierno es el Reino Maldito en el que todos los espíritus se odian y se dañan mutuamente, presas de la desesperación. El recuerdo de Dios es remordimiento, es aversión, es condenación y odio.

Abismo de Tinieblas y de Odio: Odio hacia Dios; Odio hacia Satanás; Odio hacia los hombres; Odio hacia sí mismos.

ODIO HACIA DIOS.

Los condenados se agitan en la rabia del Bien Perdido. Y el alma tanto menos descanso siente  en su terrible tortura, cuanto más impíos fueron. Con Dolores solo comparables a los de Jesús en el Viernes Santo, el dolor más grande es la sed de maldecir al Creador. 

pasion

El alma imposibilitada para amar, se ve forzada a odiarle. Y cuanto más lo maldice, más aumenta esa sed. El hambre de amar las consume. El pensamiento de Dios y su recuerdo, es remordimiento y cólera, condenación y odio. Imposibilitados para alabarlo, lo blasfeman y lo maldicen.

ODIO HACIA SATANÁS.

Que los tortura en todas las formas, porque es su mísero botín, el que ha puesto a su alcance el poder desfogar el Odio que lo consume contra Aquel que Odia sobre todas las cosas: los condenados.

Ellos ven la cruel realidad de su obstinada torpeza que los convirtió en sus esclavos por toda la eternidad.

Después de haber adorado a Satanás en la vida en lugar de a Dios, ahora que lo poseen y lo ven en su verdadero aspecto, que ya no está velado bajo el encanto sonriente de la carne…

Bajo el deslumbrante brillo del oro; bajo el poderoso signo de la supremacía.

Ahora lo odian porque es la causa de su Tormento.

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ODIO HACIA LOS HOMBRES.

Impulsado por la Envidia que los hace aborrecerlos y desear dañar a los vivientes. Gritando de alegría al ver precipitarse a nuevos condenados en el tenebroso horror de su Reino de Odio.

Odio hacia los causantes de haber caído en aquel Abismo, propiciando las ocasiones que los hicieron pecar tan gravemente, para merecer semejante castigo.

Después de haber olvidado su dignidad de hijos de Dios; adorando a los hombres hasta hacerse asesinos, ladrones, estafadores, mercaderes de inmundicias, por ellos.

Encuentran además que sus amos por los cuales han matado, robado, estafado, vendido su propio honor y el honor de tantos infelices, débiles, indefensos.

Haciéndose instrumentos de vicios que las bestias no conocen… por la Lujuria, atributo del hombre envenenado por Satanás.

Sin poseer ya un cuerpo físico,

TODOS SUS SENTIDOS ESTÁN POTENCIALIZADOS POR LA NATURALEZA ESPIRITUAL…

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Y se sienten arder en todos los fuegos de las pasiones humanas y sus miembros son torturados con más fuerza que si lo tuvieran.

Súper sensibles a sus necesidades, sin encontrar ningún alivio a su suplicio, porque son atizados por los demonios a los que sirvió en vida. Ahora los odian por ser la causa de su tormento.

ODIO HACIA SÍ MISMOS.

Por el recuerdo de los pecados cometidos que los impulsa a acusarse y a maldecirse al tenerlos siempre presentes; así como las oportunidades rechazadas para obtener la Salvación.

Después de haberse adorado a sí mismos; dando a la carne, a la sangre, a los siete apetitos de su ‘yo’ todas las satisfacciones.

Pisoteando la Ley de Dios y de la moralidad; ahora se odian por ser la causa de su tormento.

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ODIO Y DOLOR ETERNOS. 

Llanto desesperado que hace rechinar los dientes de rabia. El alma muerta cruje en las llamas del Amor Agraviado, como aquellos cuerpos lanzados en una hoguera o un horno crematorio.

Se retuerce y chirría como animada por un nuevo movimiento vital y se despierta para comprender su error.

Y muere y renace a cada momento con sufrimientos atroces; porque el remordimiento la mata en una blasfemia y la muerte la vuelve a revivir para un nuevo tormento.

Todo el Delito de haber traicionado a Dios, en el tiempo y en la Eternidad, está para su tormento presente y hace que su tortura sea más terrible.

El Fuego del Infierno es de tal naturaleza, que un solo reflejo del mismo, emanado por un condenado, puede hacer que arda un tronco, se derritan los metales o haya una combustión instantánea.

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La palabra ODIO, tapiza y palpita aquel reino inmenso; ruge en aquellas llamas; brama en las risotadas de los Demonios; solloza y aúlla en los lamentos de los condenados.

Suena, suena y resuena, como una eterna campana y martillo, que toca a rebato. Retumba como un eterno cuerno pregonero de muerte, llenando de sí todos los rincones de aquella cárcel.

Que es por sí misma un eterno suplicio, porque cada sonido suyo renueva el recuerdo del Amor Perdido para siempre; el remordimiento de haberlo querido perder y la  aflicción de no volverlo a ver nunca más.

El alma muerta entre aquellas llamas, como los cuerpos arrojados a la hoguera o en un horno crematorio, se contorsiona y grita como si estuviera animada por una energía vital.

Y se despierta para comprender su error. Y muere y renace constantemente en medio de sufrimientos atroces.

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Porque el remordimiento la mata con una blasfemia y la muerte la vuelve  a la vida para padecer un nuevo tormento. Todo el delito de haber traicionado a Dios en el tiempo terrenal, está frente al alma en la eternidad.

Todo el Error de haber rechazado a Dios en el Tiempo, está presente para su tormento por toda la Eternidad.

En el Fuego, las llamas simulan fantasmas de lo que adoraron en vida. Las pasiones se colorean en incandescentes pinceladas con los más apetitosos aspectos y rechinando…

Vociferan su recordatorio: “Has querido el fuego de las pasiones. Ahora tienes el Fuego Encendido por Dios, de cuyo Santo Fuego te has burlado.”

Fuego responde a fuego. En el Paraíso es Fuego de Amor Perfecto. En el Purgatorio es Fuego de Amor Purificador. En el Infierno es Fuego de Amor Ofendido.

Porque los elegidos amaron a la perfección, el Amor se dona a ellos en su Perfección.

Porque los Purgantes amaron tibiamente, el Amor se hace Flama, para llevarlos a la perfección.

Porque los malditos ardieron en todos los fuegos menos en el de Dios, el Fuego de la Ira de Dios, los arde en Eterno. Y en el Fuego está el Hielo, que también quema…

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Así como no es posible describir el Paraíso con palabras humanas, así tampoco es posible describir el Infierno con palabras humanas.

Hay que tomar todo cuanto es tormento del hombre sobre la Tierra: fuego, llamas, hielo, aguas que sumergen, hambre, sed, heridas, sueño, enfermedades, llagas, muerte…

Y sumarlos, multiplicados millones de veces, con la tercera potencia aritmética. No tendremos más que un esbozo de aquella tremenda verdad. 

En el ardor insoportable estará mezclado el hielo sideral. Los condenados ardieron en todos los fuegos humanos, teniendo únicamente hielo espiritual para el Señor su Dios.

Y el Hielo los espera para congelarlos después que el Fuego los haya sazonado como a los pescados puestos a asar sobre las brasas. Tormento en el tormento es este pasar del ardor que derrite al hielo que congela…

A todos estos tormentos hay que añadir,  EL TORMENTO SUPREMO:

LA CRUZ Y EL CALVARIO

La Cruz y el Calvario aceptados con amor en la Tierra, hacen que el Dolor sea mitigado por Jesús que convertido en el Divino Cireneo, los va dosificando conforme el alma lo soporta.

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Y su Amor hace que sean tan dulces, que el Dolor se llega a amar y se desea y se pide con amoroso anhelo. De esta forma el tormento se convierte en una gloria. Una alegría que es tormento y un tormento que es alegría.

La Cruz y el Calvario que se rehuyó en la Tierra, porque tibiamente se amó; se deben sufrir en el Purgatorio, con toda la crudeza del alma separada de Dios y la anhelante espera.

Es un dolor cuyo tormento es el pensamiento de cuán preferible hubiese sido  sufrir en la Tierra todos los sufrimientos posibles, pero apoyados en Dios.

Porque aquí el Dolor solamente lo mitigan las oraciones y los sufragios de la Iglesia Militante. El Tormento es esperanza y anhelante espera, mientras aprenden solos a amar y alcanzan la perfección.

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La Cruz y el Calvario en el Infierno; son una réplica exacta y completa, del vivido por Jesús.

Y sin Él, el Infinito Dolor de la Condenación Eterna.

Así como como los justos en el Cielo van aumentando su perfección en la santidad y en el Amor; en el Infierno,  los condenados van aumentando su perfección en la Iniquidad y el Odio.

El alma es un cuerpo espiritual, con una sensibilidad más perfecta aún que el cuerpo físico. Y este no es un lenguaje metafórico, porque las almas gravadas con las culpas cometidas; tienen una sensibilidad más grande que la carne a la cual revistieron.

Vosotros no sabéis y no creéis…

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Más en verdad os digo que os convendría más, soportar TODOS los tormentos de mis mártires,

 Que una sola hora de esas torturas infernales.

La oscuridad será el tercer tormento. Oscuridad material y oscuridad espiritual. ¡Estar para siempre en las Tinieblas, después de haber visto la Luz que es el Paraíso!

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¡Y estar en el abrazo de las Tinieblas; después de haber visto la Luz y el Amor que es Dios! ¡Combatir en aquel horror tenebroso que solamente se ilumina con el reflejo del espíritu ardiente y al nombre del pecado por el cual fueron confinados en aquel Horror!

¡No encontrar apoyo en este revuelo de espíritus que se odian y perjudican recíprocamente!

¡Fortaleciéndose sólo en la Desesperación que los enloquece y cada vez les hace más y más malditos!

Nutrirse de ella, apoyarse en ella, matarse con ella.

Lo he dicho: la muerte nutrirá a la Muerte. La Desesperación es muerte y alimentará a estos muertos por toda la eternidad.

Y ved que os lo digo Yo que he creado ese Lugar, para los Ángeles Rebeldes.

Purgatorio Infierno Jesus camina sobre el fuego

Cuando descendí a él, para sacar del Limbo a los que esperaban mi venida, sentí horror de ese Horror.

Yo Dios, lo sentí… Yo Mismo…

Y si no hubiera sido porque lo que ha hecho Dios es inmutable por ser perfecto, habría intentado hacerlo menos atroz, porque Yo soy el Amor y ese lugar horroroso produjo un Infinito Dolor en Mí…

Por lo que significa para las almas que se han equivocado y eligieron no amarme…

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¡Y vosotros queréis ir allí!
¡Oh hijos, reflexionad sobre esto que os digo!

A los enfermos se les da una amarga medicina; a los cancerosos se les cauteriza y cercena el mal. Ésta es para vosotros, enfermos y cancerosos, medicina y cauterio de cirujano.

No la rechacéis. Usadla para sanaros.

La vida no dura estos pocos días terrenos. La vida comienza cuando os parece que termina y ya no acaba más.

Haced que para vosotros la vida se deslice donde la luz y el júbilo de Dios embellecen la eternidad y NO donde Satanás es el eterno Torturador”.

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HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONÓCELA