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227 DIOS Y HOMBRE VERDADERO


227 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

En la casa de Caná la fiesta por la venida de Jesús es poco menor que cuanto lo fue por las bodas del milagro.

Faltan los músicos, no están los invitados, la casa no está enguirnaldada de flores y ramos verdes;

no están las mesas para los muchos invitados, ni el maestresala junto a los aparadores.

y las hidrias colmadas de vino.

Pero todo queda ampliamente compensado por el amor…

Ofrecido ahora en su forma y medida justas.

O sea, no a un simple invitado y también un poco pariente, por parte de los familiares de Joaquín y ana;

porque al fin y al cabo es un hombre, con la estirpe principesca del Rey David. 

sino al Invitado Maestro, cuya verdadera Naturaleza Divina se conoce y reconoce…

Y cuya Palabra se venera como parte del Tabernáculo del Santo de los santos.

Por ello los corazones de Caná aman con la totalidad de sí mismos al Gran Amigo que se ha asomado vestido de lino,

a la entrada del huerto, entre el verde de la tierra y el rojo de la puesta de sol,

embelleciendo todas las cosas con su Presencia,

y comunicando su paz: no sólo a los corazones a los que dirige su saludo, sino incluso a las cosas.

Verdaderamente pareciera que se extiende un velo de paz solemne y beato;

doquiera que se dirijan sus ojos azules, refulgentes como zafiros centelleantes.

Pureza y paz manan de sus pupilas, como la sabiduría fluye de su boca y el amor de su corazón.

A los que lean estas páginas quizás les parecerá imposible cuanto digo.

¡Pero Jesús es Dios Encarnado por su Voluntad Trina!

En la Tierra el Amor de Jesús DOSIFICA nuestro calvario, Y ÉL ES EL CIRENEO que nos ayuda a recorrer el Camino…

Y todo lo que estamos compartiendo podrán verificarlo todas las almas víctimas, corredentoras y crucificadas; 

con el uso de los sentidos de su cuerpo espiritual palpitante de la Vida;

compartida por el Señor y Dador de Vida Único y Trino, que nos gobierna y nos Guía...

Pues bien, el propio lugar, que antes de la llegada de Jesús era un lugar corriente,

un lugar de ajetreo que excluye la paz, que se supone exenta de angustioso trajinar… 

Nada más llegar Él, se ennoblece y es como si se transformara..  

Y el propio trabajo adquiere un atractivo, una belleza y armonía ordenados, que se incluyen en la percepción completa; 

por los sentidos espirituales y corporales fusionados con el Amor de coparticipación; 

que nos vuelve “otros pequeños cristos y nos transforma deificándonos.

Y de esta manera con nuestra alma viva;

La fusión con Dios nos proporciona la felicidad embriagadora del Amor Divino…

nuestra mente adquiere una fusión tan maravillosa, que vuelve “real”

la presencia del pensamiento sobrenatural fundido con el trabajo manual.   

Los que ya tienen experiencia en el manejo de su cuerpo espiritual, entenderán mejor lo que digo.

No sé si me explico bien.  

El Espíritu Santo ES un Padre y un Amigo tan incomparable, mientras nos enseña con palabras de su Voz un tanto juvenil…

Con acciones portentosas que muestran con sencillez y admirable camaradería, los Secretos de la Creación…

Y es el PARÁCLITO TAN ADMIRABLE, 

El Maestro tan amoroso, tan cercano a nuestro corazón,

GÉNESIS 18…

¡Qué nunca nos damos cuenta cuándo empezamos a Tutearlo…!

Porque ÉL favorece esta cercanía que CRECE junto con el amor y la ADORACIÓN…

Pues también crece nuestra consciencia de que ÉL, ES QUIÉN ES…  

Y el capítulo 18 del Génesis, cobra una nueva vigencia y su actualidad,

¡Es más increíble y maravillosa!…

Pues Dios ya no es sólo un Amigo con el que podemos regatear intercediendo cómo lo hizo Abraham;

Dios es nuestro ABBA, nuestro Mentor, nuestro Refugio, nuestro Guía, nuestro Amor, nuestro TODO…

Nos sentimos tan seguros de nuestra IDENTIDAD…

QUE NO LE TENEMOS MIEDO A NADA….

¡Sólo a Pecar! 

Gracias Padre por cada marca y cada cicatríz que llevo en mi cuerpo y en mi alma, garantizando que la Lucha no ha sido fácil, pero Tú haz sido mi Fortaleza...

Y aprendemos a DEFENDERNOS Y A ATACAR en tal forma al Infierno Entero…. 

que su única preocupación se convierte, ¡En impedirnos ORAR  a costa de lo que sea!

Porque junto con Mamita María,

¡VERDADERAMENTE ATERRORIZAMOS A SATANÁS!  

Cuando estamos en Presencia de la Trinidad Sacrosanta, es difícil precisar su  apariencia física; 

porque su Personalidad es tan ARROLLADORA,

que nos impulsan a arrodillarnos y postrarnos automáticamente…

Aunque precisando una definición:

El Espíritu Santo, pareciera ser el más joven, alrededor de unos 28 años…   

Jesús con la edad de treinta años,

¡Y tiene el cabello largo bajo los hombros!

No como tratan de representarlo ahora; para que la humanidad lo olvide más fácilmente, 

Es parte de la Persecución, con todas sus tácticas de exterminio…  

El Padre Celestial, es como si fuera un hombre de unos treinta y ocho años,

¡Pero cuando ríe, parece más joven que el Espíritu Santo! 

Y ¡Es Tanta Y Tan MARAVILLOSA SU LUZ!…

Que pareciera que tiene los cabellos blancos…

¡Y por eso lo confunden con un anciano!

Pero eso está totalmente equivocado… 

¡Y los Tres son tan parecidos!…

Definitivamente necesitan conocerLos, para que precisen más esta descripción…

Jesús no se muestra desabrido nunca, ni siquiera en los momentos más desagradables por algún hecho que le haya sucedido.

Se le ve por el contrario, siempre majestuosamente digno y absolutamente regio.

Y comunica esta dignidad sobrenatural al lugar en que se mueve.

Jesús no se muestra nunca jocoso, riéndose a mandíbula batiente,

ni siquiera en los momentos de mayor alegría.   

Lo único que lo delata en este sentido, es el centelleo vibrante de sus ojos…

porque también pareciera reír su bellísima mirada.

Su sonrisa es inimitable.

Ningún pintor podrá jamás representarla.

Parece una luz que emanara de su corazón…

Luz radiante en las horas de mayor alegría por alguna alma que se redime o alguna otra que se acerca más a la perfección.

Es una sonrisa llena de dulzura, amorosa y plena de alegría, cuando aprueba las acciones espontáneas

de sus amigos o discípulos, porque goza de su presencia, de su compañía y su amor radiante así lo manifiesta. 

Una sonrisa llena de ternura y luminosa, cuando se inclina hacia los niños para escucharlos, adoctrinarlos o bendecirlos… 

Plena de compasión, de piedad, cuando observa alguna miseria de la carne o del espíritu…

Absolutamente divina cuando habla del Padre o de su Madre, del reino de los Cielos…

O mira y escucha a la Madre purísima.

Tampoco es quejumbroso, con expresión hipocondríaca o negatividad porque no es pesimista….  

Ni siquiera en los momentos más angustiosos o de mayor desconsuelo.

En medio de las torturas de la traición sufrida; en medio de las angustias del sudor de sangre;

en medio de los espasmos de la Pasión;

en medio del sufrimiento extremo que le ocasionan los pecadores; 

en medio del SUPLICIO que le causan los sacerdotes incrédulos, apóstatas y perversos...

Aunque la tristeza sumerja el fulgor dulcísimo de su maravillosa sonrisa;

no es suficiente para borrar esa paz que parece diadema de paradisíacas gemas,

fúlgida en su frente lisa y que ilumina con su luz toda la divina Persona.

De la misma forma, no puedo decir que lo haya visto alguna vez entregarse a alegrías desmedidas.

Aunque no es contrario a una franca carcajada si el caso lo requiere,

aún así vuelve enseguida a su majestuosa serenidad.

Y cuando ríe rejuvenece prodigiosamente hasta asumir un rostro de joven de veinte años…

Y el mundo parece también rejuvenecer por su hermosa risa, franca, sonora, entonada; llena de júbilo.

Igualmente, no puedo decir que lo haya visto hacer las cosas apresuradamente.

Sea que hable, sea que se mueva, en lo que sea que actúe, lo hace siempre con sosiego;

aunque nunca es lento ni actúa con desgana.

Sea porque siendo alto, puede dar pasos largos sin tener por ello que correr para recorrer mucho camino;

de la misma forma que puede alcanzar con facilidad objetos distantes, sin tener necesidad para ello de elevarse.

Lo cierto es que hasta en su modo de moverse es señorial y majestuoso.

¿Y la Voz?… 

Va a hacer dos años que lo oigo hablar.

Y no obstante, algunas veces casi pierdo el hilo de lo que dice, de tanto como me sumerjo en el estudio de su Voz.

Y el buen Jesús siempre paciente, repite lo que ha dicho y me mira con su sonrisa de Maestro bueno; 

para evitar que los dictados tengan mutilaciones debidas a mi alegría de escuchar su Voz,

deleitándome en ella y estudiando su tono y encanto.

Pero después de dos años, todavía no sé decir con exactitud qué tono tiene.

Excluyo en términos absolutos el tono de bajo, como también el de tenor ligero.

Pero me queda siempre la duda de si se trata de una potente voz de tenor…

O de la voz de un perfecto barítono de gama vocal amplísima.

Yo diría que es esto último, porque su Voz adquiere a veces notas broncíneas, casi apagadas de tan profundas como son;

especialmente cuando habla de tú a tú con un pecador, para restablecerlo en la Gracia.

O señala las desviaciones humanas a las turbas. 

Mientras que, cuando se trata de analizar y poner en el índice las cosas prohibidas…

Y descubrir las hipocresías, el bronce se hace más claro.

Y cuando impone la Verdad y su voluntad, se hace cortante como el impacto de un rayo.

Adquiere canto de lámina de oro golpeada con martillo de cristal, cuando se eleva para celebrar la Misericordia,

para exaltar las obras de Dios…

Y envuelve de amor este timbre cuando habla con su Madre o de su Madre. 

Verdaderamente esta Voz suya entonces queda envuelta en el AMOR, de Dios que es el Amor.

Amor reverencial de Hijo, vibrante de Admiración por la que lo engendró y lo ha guiado como ser humano entre sus creaturas. 

Amor de Dios ¡Jubiloso! cantando las alabanzas de su Obra Maestra, que lo proclama en TODA su Perfección…

Este tono, si bien menos marcado, es el que usa para hablar a sus predilectos, a los convertidos o a los niños.

Y no cansa nunca, ni siquiera en su más largo discurso; porque es una Voz que reviste y completa el pensamiento

y la palabra, poniendo de relieve su potencia o su dulzura, según las necesidades…

Y algunas veces me quedo con la pluma en la mano, escuchando…

Y reacciono cuando va ya demasiado adelantado y me es imposible alcanzarlo o aferrarlo…

Y ahí me quedo, hasta que el buen Jesús lo repite…

Como hace cuando me interrumpen, para enseñarme a soportar pacientemente las cosas o personas molestas. 

Yo en lo personal, fue hasta que conocí la ternura tan delicada, el amor tan embriagador,

la solicitud tan pronta para atendernos…

¡El finísimo sentido del humor y su risa tan maravillosa!… 

que me enamoré PERDIDAMENTE de Yeovhé, (Mi corazón canta tu Nombre)

El Altísimo SEÑOR DEL UNIVERSO…

Nuestro  Santísimo Padre Celestial;

Nuestro ABBA que es ¡Tan dulce y tan TREMENDO, al mismo tiempo!

Por eso el INFIERNO ENTERO, está temblando ante su JUSTICIA...

Porque piensan que autodestruirán a los nuevos sodomitas,

¡Y ellos sólo serán espectadores!…

Aunque espolean a la Humanidad a seguir pecando y, 

 ¡Hacerlo tan atrozmente,

¡Apuñalando el Corazón Divino!

Porque piensan erróneamente, que a ellos, ¡No los alcanzará!!…

Y todos los hijos de la Luz, apóstoles y profetas 

que estamos trabajando al abrigo de nuestra Madrecita santísima,,

podemos comprobar y atestiguamos todas las afirmaciones que hace María Valtorta en este post; 

¡El Amor de los Amores…!

porque cuando estamos trabajando y nos sustrae el arrobamiento que nos produce Dios y todo lo que es suyo;

Jesús con su incomparable sentido del humor y su benditísima paciencia, nos aterriza a lo que estemos haciendo;

cuando dice sonriendo dulcemente:  

“¿Ya podemos continuar o debo repetir lo que acabo de decirte?…”

MISIONERA INTERCONTINENTAL


La Impresionante Monja que Evangelizó a los Indios Bilocándose

La historia de la «Dama de azul» o «monja azul» es el misterio más grande de los últimos siglos. 

Una religiosa española del siglo XVI, que nunca puso un pie físicamente fuera de las paredes del convento de las Pobres Clarisas de Agreda, en la provincia de Soria.

Y sin embargo hay enorme cantidad de testimonios de su evangelización a los indígenas en Arizona, Nuevo México y Texas, de 1620 a 1631. 

Estatua de sor Maria de Agreda como se le aparecía a los indios

Instruyó a varias tribus indias en la fe católica y les dijo cómo encontrar la Misión Franciscana para pedir a los sacerdotes que fueran a bautizar a su gente. 

Su nombre era Sor María de Jesús de Agreda.

LA AUTENTICIDAD DE SUS VISITAS

La autenticidad del milagro de sus más de 500 visitas -bilocadas – al sur de Estados Unidos, fue cuidadosamente examinado y documentado por las autoridades de la Iglesia del momento, que no quisieron creer al principio.

También fue examinada cuidadosamente dos veces por la Inquisición en los años 1635 y 1650.

La comprobación de que las visitas estaban sucediendo estalló cuando los indios Jumanos – del territorio de Nuevo México – informaron en 1630, que una dama de azul los visitaba y les enseñaba la fe católica.

La iglesia de la Misión Isleta Pueblo de San Antonio en Nuevo México

Los indios viajaron a la misión de los franciscanos en la misión de Isleta, para decir que una mujer vestida de azul les había enviado a pedir el Bautismo.

Ante esto, fueron enviados frailes misioneros en una misión exploratoria al campo Jumano (aproximadamente 450 kilómetros al este de Santa Fe)

Y encontraron que los Jumanos y otras tribus circundantes ya conocían los rudimentos de la Fe. 

Todos reportaron el mismo fenómeno de una dama de azul que los visitaba.

A Fray Alonso de Benevides, Inquisidor y Superior de la Colonia de Nuevo México, se le encargó la misión de una investigación a fondo.

Hizo un informe detallado y lo entregó al Rey de España y al Superior español franciscano.

Cuando fue a entregar el informe en España, visitó a la Madre María de Agreda en su convento, quien le confirmó las bilocaciones.

En 1689, 24 años después de la muerte de María de Jesús, el explorador español Alonso de León realizó su cuarta expedición al territorio de Texas.

En su carta al virrey, escribió que algunos de los indios Tejas que conoció;

ya estaban parcialmente instruidos en la fe católica, debido a las visitas de la dama azul a sus antepasados. 

“Realizan muchos ritos cristianos.

Y el jefe indio pidió a los misioneros que les instruyeran, diciendo que hace muchos años una mujer fue para instruirlos, pero que no había estado allí por mucho tiempo”.

Los líderes de la expedición distribuyeron ropa a los indios. 

Y su jefe pidió un pedazo de paño azul para una mortaja para enterrar a su madre cuando muriera.

Fray Massanet escribe:

«Le dije que otro paño sería mejor.

Y él dijo que no quería ningún otro color que el azul. 

Pregunté entonces qué misterio tenía el color azul.

Y el jefe dijo que les gustaba mucho el azul, sobre todo para ropa de enterramiento;

porque en tiempos pasados ??una mujer muy hermosa los visitó allí.

La que descendía de las alturas, estaba vestida de azul y deseaban ser como ella”

Una quinta expedición en 1699 a los indios de Arizona, fue el escrita en un libro por el capitán Mateo Mange,

sobre su viaje con los sacerdotes jesuitas Eusebio Francisco Kino y Adamo Gil.

Cuando hablaban con indios muy viejos, estos les dijeron que podían recordar que cuando eran niños,

una hermosa mujer blanca, vestida de blanco, marrón y azul, con un paño que cubría su cabeza, había llegado a su tierra. 

Comencemos por saber quién era esta mujer. 

HISTORIA DE LA VIDA DE SOR MARÍA DE JESÚS DE AGREDA

Nació el 2 de abril de 1602 en la ciudad de Agreda, de la provincia de Soria en el norte de España

Hija de Francisco Coronel y Catalina de Arana, una familia de noble linaje, pero no muy ricos.

La pareja piadosa tuvo 11 hijos, pero sólo cuatro vivieron hasta la edad adulta: Francisco, José, María y Jerónima.

Los hijos – y también sus padres – terminarían siendo todos religiosos, miembros de la comunidad de San Francisco de Asís.

Su padre descendía de un converso judío que había servido como principal recaudador de impuestos de los Reyes Católicos, Fernando e Isabel.

Desde el principio, Sor María la cuarta hija de Francisco y Catalina, parecía predestinada al misticismo.

Cuando tenía dos años, sospechaban que podría estar dotada de un extraño regalo;

porque tenía una capacidad rara de razonar, con una increíble sabiduría. 

Cuando llegó a los cuatro, pensaron que debía estar escuchando voces de Dios porque hablaba y jugaba con compañeros invisibles…

Cuando tenía seis años comenzaron a pensar en su hija María como «diferente».

Pero rechazaron aceptar las explicaciones de María, porque no podían oír las voces ni ver a sus interlocutores invisibles; 

así que la disciplinaron duramente.

Porque además rechazaba la noble vida de la familia.

Sin embargo a los ocho años, María anunció a sus padres que había prometido permanecer casta y que deseaba ser religiosa. 

Cuatro años después, finalmente obtuvo la aprobación de sus padres. 

Iba a entrar en el convento de Santa Ana de las Hermanas de Teresa, en la cercana ciudad de Tarazona.

Pero en el ínterin, su madre tuvo una visión.

Oyó una voz misteriosa que le ordena a ella y a su familia, que convirtieran su castillo en un convento para las Clarisas de la Orden Franciscana.

Que donaran sus posesiones a los pobres y abandonaran su noble vida familiar por la Iglesia.

Ella, María y su otra hija debían entrar en un convento. 

Y su marido debía entrar en un monasterio, como sus dos hijos ya lo habían hecho. 

Creyendo que el mandamiento venía directamente de Dios, la familia Coronel obedeció.

Fue así que María entraría en el nuevo Convento Franciscano de la Inmaculada Concepción en Ágreda.

Varios años más tarde, los Coronel completaron la conversión de su castillo en un convento, cedieron sus posesiones a los pobres y su padre se refugió en la orden de San Francisco.

Monjas de la comunidad de Agreda

A los 17 años María Coronel se vistió con el sencillo hábito azul y gris, de monja franciscana.

Y se convirtió en la Hermana María de Jesús de Agreda.

Un hecho importante sucedió el año 1620, cuando Sor María Jesús de 18 años, se arrodilló para rezar en la capilla. 

Mientras cantaba su rostro palideció, empezó a balancearse y se hundió en la inconsciencia.

Un mendigo, aparentemente observándola subrepticiamente, afirmó que una brillante luz azul la envolvió y que su cuerpo se levantó y flotó a varios pies del suelo. 

Sor María había experimentado su primer trance.

Cuando la hermana María se elevó a alturas extremas de piedad y misticismo, obtuvo el desprecio y la burla de su abadesa y de las otras monjas. 

Su salud comenzó a deteriorarse por la persecución de sus compañeras en el convento.

En su mente comenzó a ver espectros de imágenes fantasmagóricas de animales salvajes.

Y se retiró para orar en privado, tratando de purgar sus demonios. En algún momento durante este período, ella comenzó a preocuparse profundamente por los pueblos nativos de la Nueva España…

Por su ignorancia de Dios, de la Iglesia y la pérdida eterna de sus almas.

La Superiora convocó al Provincial de Burgos, Fray Anthorn de Villacre, para realizar un examen eclesiástico.

Él interrogó a la hermana María y concluyó al final de la entrevista, que la hermana María no era ni tonta ni loca;

sino que había alcanzado un verdadero estado trascendente de espiritualidad.

Todas en el convento cambiaron su actitud hacia ella, al punto que fue elevada a la posición de abadesa en 1627, a la edad de 25 años;

lo que requirió una dispensa especial,

por el Papa Urbano VIII debido a su juventud.

El Rey Felipe IV tuvo frecuente correspondencia con María de Agreda, la que duró más de 20 años hasta su muerte el 29 de marzo de 1665.

Las más de 600 cartas que sobreviven, revelan la gran confianza que el Monarca español colocó en la abadesa enclaustrada.

También escribió cartas a los Papas, Reyes, generales de órdenes religiosas, obispos, nobles y toda clase de personas en la Iglesia y la sociedad.

Rey Felipe y Sor Maria de Agreda

EL DESCUBRIMIENTO DE LAS BILOCACIONES POR BOCA DE LOS INDIOS

En 1598 los frailes franciscanos que acompañaban a los exploradores y colonos españoles, comenzaron a establecer una cadena de misiones;

para trabajar con los indios Pueblo y otras tribus, en la inestable Colonia de Nuevo México.

En 1623, Fray Alonso de Benavides llegó de México a la Misión de Santa Fe como el primer Superior de las Misiones Franciscanas de Nuevo México y el primer Comisario de la Inquisición para la Colonia.

El Arzobispo ordenó al P. Benavides hacer una investigación cuidadosa, sobre lo que decían los indios de una mujer vestida de azul que los visitaba y los instruía en la fe.

El arzobispo pidió que él investigara si las tribus Tejas, Chillescas, Jumanos y Caburcos,

ya tenían “algún conocimiento de la Fe y de qué manera y con qué medios Nuestro Señor se había manifestado.” 

En el verano de 1629, una delegación de 50 Jumanos llegó a Isleta, una misión de indios Pueblo cerca de Albuquerque hoy día,

pidiendo a los sacerdotes que fueran a bautizar a su pueblo. 

Los Jumanos eran una tribu todavía sin catequizar, que cazaban en una amplia área en las llanuras al este de Nuevo México.

Los Jumanos y Caburcos ya tenían algún conocimiento de la Fe… ¿Cómo era posible?

El P. Juan de Salas, superior de Isleta, un misionero muy respetado,

manifestó que cada año los indios le hablaban de una mujer vestida de azul que los había enviado.

Pero la historia fue descartada como imposible.

Viajar de Isleta a las llanuras orientales era una caminata larga y peligrosa:

Más de 450 kilómetros a través de las tierras hostiles de los Apache.

En ese momento, los misioneros carecían de los sacerdotes y de los soldados necesarios para hacer el viaje

y establecer un nuevo puesto de avanzada, por lo que la misión a los Jumanos se retrasó. 

Fray Benavides, que había recibido instrucciones específicas, estaba muy interesado en saber más.

Decidió ir con el Padre De Salas a Isleta para interrogar a los indios sobre cómo habían llegado a tener conocimiento de la Fe.

Convento Concepcionista de Agreda

En su Memorial entregado al Papa Urbano VIII, informó los resultados de su investigación:

«Llamamos a los Jumanos y les pedimos su razón para venir todos los años a pedir el bautismo con tanta insistencia. 

Al ver un retrato de la Madre Luisa del monasterio, dijeron:

‘Una mujer vestida de un modo parecido a ella viene a nosotros siempre predicando, pero su rostro no es viejo como este, sino joven y hermoso’. 

Preguntados por qué no se lo habían dicho esto antes, ellos respondieron:

‘Porque usted no preguntó y pensamos que ella estaba aquí también.’” 

Al final los frailes fueron a visitar a los Jumanos.

Y cuando se acercaron al campamento de la tribu, vieron con asombro una procesión de hombres, mujeres y niños que venían a su encuentro.

A su cabeza llevaban dos cruces adornadas con guirnaldas de flores. 

Y con mucho respeto los indios besaron los crucifijos que llevaban los franciscanos alrededor del cuello.

Los franciscanos supieron por los indios, que la misma monja les había enseñado cómo debían salir en procesión para recibirlos.

Y ella les había ayudado a decorar las cruces, según escribió el P. Benavides en su Memorial.

Muchos de los indios inmediatamente comenzaron a clamar para ser bautizados.

Antes de que se fueran, el P. Juan de Salas les dijo, que hasta que llegaran los nuevos misioneros,

«Debían acudir todos los días a orar ante una Cruz que habían montado en un pedestal».

Pero el Jefe los de Jumanos rogó a los sacerdotes que curaran a los enfermos…

«porque vosotros sois sacerdotes de Dios y podéis hacer mucho con esa santa cruz».

Así los enfermos, que eran unos 200, fueron reunidos.

Los sacerdotes hicieron el Signo de la Cruz sobre ellos, leyeron el Evangelio según San Lucas e invocaron a Nuestra Señora y a San Francisco.

Y Dios hizo un milagro.

Todos los enfermos sanaron. 

FRAY BENAVIDES VA A VISITAR A MARIA DE AGREDA

Cuando Fray Benavides fue a entregar el informe en España, también fue a visitar a Sor María de Jesús en su convento de Ágreda.

Éste preguntó al pasar:

«¿Alguien aquí sabe algo acerca de una hermana que está en Nueva España enseñando el cristianismo a los indios?

Y la Hermana María, dijo:

“Sí, soy yo”.

Pero, Madre Superiora -objetaron-, nunca has estado fuera de Castilla, ni has estado fuera de los muros de tu convento desde que tomaste tus votos. 

No en cuerpo -dijo-, pero sí en espíritu”. 

Benavides le preguntó dónde aprendió a hablar todas las lenguas indias. 

“No lo hice”, dijo. «Simplemente les hablé y Dios nos ha hecho entendernos unos a otros». 

Así la Hermana María le dio descripciones detalladas de la ropa y las costumbres de las tribus que ella enseñó.

Lo que ella, como monja enclaustrada, no podría haber sabido.

Ella le dio nombres de tribus y de individuos específicos, en las tribus que él encontró que eran exactos.

María de Agreda dijo además que desde que era niña, había sido inspirada a orar por los indios de la Nueva España.

Nuestro Señor comenzó a mostrarle claramente en visiones a aquellas provincias que Él deseaba convertir. 

En una de estas visiones, Nuestro Señor señaló a los indios de Nuevo México.

LOS RAPTOS Y BILOCACIONES

Casi diariamente mientras oraba, Sor María de Jesús se elevaba en espíritu hacia el reino, en éxtasis.

Sus viajes místicos la llevaron a la Presencia del mismo Dios.

Y Dios le ordenó llevar su mensaje a los pueblos originarios de la Nueva España.

Veía hombres y mujeres de piel de bronce, en el vasto desierto del suroeste de los Estados Unidos.

Que usaban huesos y dientes de los animales, para fabricar armas.

«Sus comidas eran primitivas y para alumbrarse utilizaban antorchas de madera».

María de Jesús realizó más de 500 visitas espirituales a los indios, dos o tres veces al día. 

Ella les instruyó en los fundamentos de la Fe, curaba a los enfermos y ganaba conversos.

Les instó a contactar a frailes franciscanos en las misiones de los pueblos del Río Grande y a solicitar la construcción de nuevas misiones para otras tribus.

En su informe Dijo el padre Benavides

«María de Jesús tiene un hermoso rostro muy blanco, aunque rosado, con grandes ojos negros.

Su hábito es el mismo que nuestro hábito.

Está hecho de un grueso saco gris que se lleva junto a la piel, sin ninguna otra túnica, falda o enaguas.

Sobre este hábito gris viene el de saco blanco grueso, con un escapulario del mismo material.

Y la cuerda de nuestro padre, San Francisco.

Su manto es un pesado saco azul y el velo negro.

Sobre el escapulario hay un rosario.

Las monjas del convento no usan sandalias ni ningún otro calzado excepto unas tablas atadas a sus pies o unas sandalias de cáñamo”

María no siempre fue bien recibida en sus excursiones. 

Varias veces, sufrió tortura y fue dejada por muerta por los indios, provocados a la violencia por los chamanes (los brujos indios).

Pero para el asombro de los indios, ella volvía…

Y esta y otras maravillas ayudaron a persuadirlos que estaba predicando la verdad.

¿Cómo ocurrieron estos misteriosos transportes a América? 

Cuando a la Madre María de Jesús se le preguntó si se había ido físicamente o en espíritu, dijo que no lo sabía.

Lo que sabía era que veía esas tierras y tribus diferentes.

Sentía el cambio en el clima y la temperatura.

Experimentó dolor cuando los indios se volvieron contra ella y la persiguieron.

En una ocasión ella distribuyó rosarios entre los indios. 

Y de hecho, tenía varios rosarios con ella en su celda; pero más tarde saliendo de su estado místico, ya no los encontró.

Estaba segura de que su trabajo en Nuevo México entre los indios no era una ilusión.

En su humildad, afirmó repetidamente que estaba inclinada a creer que un Ángel pasaba con su fisonomía parecida a la de ella, para catequizar a los indios.

Esta no fue la opinión de los Prelados que la examinaban.

Estaban convencidos de que ella era transportada corporalmente, por lo que claramente se manifestaban los testigos.

Satisfecho con la espiritualidad de la abadesa, el P. Benevides confirmó la opinión de su confesor;

afirmando que creía que la llevaban corporalmente a Nuevo México y Texas, donde catequizó a los indios. 

Ella además, describió otros reinos de indios que aún no habían sido descubiertos

Cuerpo incorrupto de María de Jesús de Agreda

DESPUES DE SU MUERTE

Fallece a los 63 años de edad, el 24 de mayo de 1665.

Ocho años después de su muerte, María de Jesús de Agreda fue declarada Venerable por el Papa Clemente X, por su práctica de virtudes heroicas.

Sin embargo pronto aparecieron obstáculos a su beatificación en forma de objeciones a la doctrina marial en la Ciudad Mística de Dios, publicada cinco años después de su muerte y recibida con gran entusiasmo en España.

El Santo Oficio censuró el libro y lo incluyó en el Índice de Libros Prohibidos.

Sin embargo, por orden de Inocencio XI, el decreto de condena fue retirado tres meses más tarde, después de que se demostró que una mala traducción francesa era la base de la censura.

Pero el incidente tuvo una influencia negativa en su causa de beatificación.

Además del fuerte énfasis para definir a Nuestra Señora como Corredentora y Co-mediadora escrito en su libro La Ciudad de Dios,

lo que está en desacuerdo con las doctrinas ecuménicas del Concilio Vaticano II.

Hoy, más de tres siglos después de su muerte, el cuerpo de Sor María de Jesús se encuentra en una pequeña cripta en su convento de Agreda. 

En 1909 su ataúd fue abierto por primera vez después de su muerte en 1665.

Su cuerpo fue encontrado incorrupto.

En 1989, se realizó otra cuidadosa investigación científica de su cuerpo.

El médico español Andreas Medina informó que:

«Lo que me sorprendió sobre este caso es que cuando comparamos el estado del cuerpo, como se describió en el informe médico de 1909,

con cómo apareció en 1989, nos dimos cuenta de que no se había deteriorado en absoluto en los últimos ochenta años«.

Fuente: Foros de la Virgen María

182 EL ÉXTASIS MATERNO


182 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA  

Dejada Betania con la primera sonrisa de la aurora, Jesús se dirige a Belén.

A su lado van su Madre, María de Alfeo y María Salomé.

Le siguen los apóstoles.

El niño por el contrario, le precede y encuentra motivo de contento en todo lo que ve:

Las mariposas que se están despertando, los pajaritos que cantan o picotean en el sendero, las flores que resplandecen por los diamantes del rocío…

El hecho de que aparezca un rebaño en que se oye el balido de muchos corderitos.

Una vez atravesado el torrente que está al sur de Betania y que es todo espuma risueña entre los cantos, la comitiva se dirige hacia Belén.

Pasando entre dos  series de colinas enteramente verdes de olivos y viñedos con algunos pequeños campos dorados de grano aviado ya a la siega. 

El valle es fresco y el camino bastante cómodo

Simón de Jonás se adelanta y alcanza al grupo de Jesús.

Pregunta:

–      ¿Por aquí se va a Belén?

Juan dice que la otra vez habéis ido por otro camino.  

Jesús responde: 

–     Es verdad. 

Pero porque veníamos de Jerusalén.

Por aquí es más corto.

Cuando lleguemos al sepulcro de Raquel, que quieren verlo las mujeres, nos separaremos como hace tiempo habéis decidido.

Mi Madre quiere ir a Betsur.

Allí nos reuniremos de nuevo.  

Pedro dice:

–     Sí, lo dijimos…

¡Pero, sería tan hermoso que estuviéramos todos presentes!…

Especialmente la Madre… 

Que a fin de cuentas, es la Reina de Belén y de la Gruta.

Y conoce todo a la perfección.

Si lo contara Ella, creo que sería distinto.

Jesús mira a Simón, que insinúa dulcemente su deseo…

Y sonríe.

Margziam pregunta: 

–     ¿Qué gruta, padre? 

Pedro responde: 

–     La gruta donde nació Jesús.  

Margziam exclama:

–    ¡Ah, muy bien!

¡Voy yo también!…  

María de Alfeo y Salomé se unen: 

–     ¡Sería precioso! 

–     ¡Realmente precioso!… 

María Mamá, comenta: 

–    Significaría volver al pasado.

A cuando el mundo te ignoraba…

Te ignoraba sí, pero todavía no te odiaba.

Significaría encontrar de nuevo el amor de las personas sencillas, que supieron sólo creer y amar, con humildad y fe…

Significaría depositar en el pesebre, este peso de amargura que oprime mi corazón, desde que sé lo mucho que te odian…

Debe haber quedado todavía en el pesebre la dulzura de tu mirada, de tu respirar, de tu titubeante sonrisa… 

Y ello me acariciaría el corazón. 

¡Este corazón mío tan lleno de amargura!…

María habla despacio, entre anhelante y afligida.  

Jesús concede:  

–     Pues entonces vamos a ir, Mamá.

Condúcenos tú al lugar.

Hoy eres tú la Maestra y Yo el Niño que ha de aprender.

–    ¡No, Hijo!

Tú eres siempre el Maestro…

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