Archivos de etiquetas: cuerpo y sangre de cristo

90.- EL SACRIFICIO PERPETUO II


catholicvs-santa-misa-nochebuena-detroit-midnight-mass-2

9. EL OFERTORIO.

En este momento se canta la antífona de ofertorio.

Al comienzo de la liturgia eucarística se llevan al altar los dones que se convertirán en el Cuerpo y Sangre de Cristo.

En primer lugar, se prepara el altar o mesa del Señor, que es el centro de toda la liturgia eucarística y colocando sobre él el corporal, el purificador, el misal y el cáliz.

benedicto-xvi-celebrando-la-santa-misa

Se traen a continuación las ofrendas: es de alabar que el pan y el vino lo presenten los mismos fieles. El sacerdote o el diácono los recibirá en un lugar oportuno para llevarlo al altar.

Acompaña a esta procesión en que se llevan las ofrendas el canto del ofertorio, que se alarga por lo menos hasta que los dones han sido depositados sobre el altar.

El sacerdote  inciensa las ofrendas colocadas sobre el altar y después la cruz y el mismo altar, para significar que la oblación de la Iglesia y su oración suben ante el trono de Dios como el incienso.

Después son incensados, el sacerdote en razón de su sagrado ministerio y el pueblo, en razón de su dignidad bautismal.

El sacerdote pone el pan y el vino sobre el altar mientras dice las fórmulas establecidas.

ofertorio-papa

Las especies eucarísticas (pan y vino) son ofrecidas a Dios  por el sacerdote, quién además se purifica mediante el lavado de manos.

Un momento después llegó el Ofertorio y Uriel dijo a Maximiliano:

–                     Reza conmigo así:

Señor, te ofrezco todo lo que soy, lo que tengo, lo que puedo, todo lo pongo en Tus manos. Edifica Tú, Señor con lo poco que soy. Por los méritos de Tu Hijo, transfórmame, Dios Altísimo.

Te pido por mi familia, por mis bienhechores, por cada miembro de nuestro Apostolado, por todas las personas que nos combaten, por aquellos que se encomiendan a mis pobres oraciones…

Enséñame a poner mi corazón en el suelo para que su caminar sea menos duro…  

Y Maximiliano contempló asombrado como de pronto empezaron a ponerse de pie unas figuras que no había visto antes. Era como si del lado de cada persona que estaba en la iglesia, saliera otra persona.

Y aquello se llenó de unos personajes jóvenes, hermosos. Iban vestidos con túnicas muy blancas y fueron saliendo hasta el pasillo central dirigiéndose hacia el Altar.

Uriel dijo:

Observa, son los Ángeles de la Guarda de cada una de las personas que está aquí.

Es el momento en que su Ángel de la Guarda lleva sus ofrendas y peticiones ante el Altar del Señor.

angeles-misa

En aquel momento, estaba completamente asombrado, porque esos seres tienen rostros tan hermosos, tan radiantes que no es posible describirlos con palabras…

Lucen una belleza sobrenatural tan portentosa, que parecen casi femeninos; sin embargo la complexión de su cuerpo, sus manos, su estatura es la de un hombre.

Los pies desnudos no pisan el suelo, sino que iban como deslizándose, como resbalando. Aquella procesión es impresionante.

Algunos de ellos tenían como una fuente de oro con algo que brillaba mucho con una luz blanca-dorada.

Uriel dijo:

–          Son los Ángeles de la Guarda de las personas que están ofreciendo esta Santa Misa por muchas intenciones, aquellas personas que están conscientes de lo que significa esta celebración, aquellas que tienen algo que ofrecer al Señor…”

“Ofrezcan en este momento…, ofrezcan sus penas, sus dolores, sus ilusiones, sus tristezas, sus alegrías, sus peticiones. Recuerden que la Misa tiene un valor infinito por lo tanto, sean generosos en ofrecer y en pedir.”

angelesimagen

Detrás de los primeros Ángeles venían otros que no tenían nada en las manos, las llevaban vacías.

Uriel dijo:

 -“Son los Ángeles de las personas que estando aquí, no ofrecen nunca nada, que no tienen interés en vivir cada momento litúrgico de la Misa y no tienen ofrecimientos que llevar ante el Altar del Señor.”

En último lugar iban otros Ángeles que estaban medio tristones, con las manos juntas en oración pero con la mirada baja.

 –“Son los Ángeles de la Guarda de las personas que estando aquí, no están, es decir de las personas que han venido forzadas, que han venido por compromiso, pero sin ningún deseo de participar de la Santa Misa y los Ángeles van tristes porque no tienen qué llevar ante el Altar, salvo sus propias oraciones”.

“No entristezcan a su Ángel de la Guarda…. Pidan mucho, pidan por la conversión de los pecadores, por la paz del mundo, por sus familiares, sus vecinos, por quienes se encomiendan a sus oraciones. Pidan, pidan mucho, pero no sólo por ustedes, sino por los demás.”

“Recuerden que el ofrecimiento que más agrada al Señor es cuando se ofrecen ustedes mismos como holocausto.

Para que Jesús al bajar, los transforme por Sus propios méritos. ¿Qué tienen que ofrecer al Padre por sí mismos? La nada y el pecado. Pero al ofrecerse unidos a los méritos de Jesús, aquel Ofrecimiento es grato al Padre.”

Aquel espectáculo, aquella procesión era tan hermosa que no es posible compararla con ninguna  otra. Todas aquellas criaturas celestiales haciendo una reverencia ante el Altar, unas dejando su ofrenda en el suelo, otras postrándose de rodillas con la frente casi en el suelo y luego que llegaban allá desaparecían a su vista.

Oración sobre las Ofrendas

Terminada la colocación de las ofrendas y los ritos que la acompañan, se concluye la preparación de los dones con la invitación a orar juntamente con el sacerdote, que dice: “oren hermanos para que este sacrificio mío y de ustedes sea agradable a Dios, Padre Todo poderoso”

A lo que el pueblo responde: “el Señor reciba de tus manos, este sacrificio para alabanza y gloria de su Nombre, para nuestro bien y el de toda su Santa Iglesia” y a continuación la oración sobre las ofrendas y así todo queda preparado para la Plegaria Eucarística.

ofertorio

En la Misa se dice una sola oración sobre los dones, que termina breve: Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén

Ahora empieza el centro y la cumbre de toda la celebración. La Plegaria Eucarística es una plegaria de acción de gracias y de consagración.

El sacerdote invita al pueblo a elevar el corazón hacia Dios, en oración y acción de gracias y lo asocia a su oración que él dirige en nombre de toda la comunidad, por Jesucristo en el Espíritu Santo, a Dios Padre.

El sentido de esta oración es que toda la congregación de los fieles se una con Cristo en el reconocimiento de las grandezas de Dios y en la ofrenda del sacrificio.

El Prefacio

Es el canto de alabanza y de agradecimiento que Jesús dirige al Padre que le ha permitido llegar por fin a esta “Hora”.

Plegaria Eucarística

Como Iglesia, unidos en una misma fe, en un mismo corazón, presentamos ahora la sencilla ofrenda que Dios mismo transformará en el cuerpo y la sangre de su Hijo Jesucristo:

Pan y vino son fruto de nuestro trabajo personal y comunitario y simbolizan las dimensiones más sencillas de nuestra vida diaria: nuestro trabajo, nuestro sustento y nuestra alegría.

Con el pan y el vino va incluida la ofrenda de nuestra vida, de nuestro trabajo y de nuestro amor. Nuestras penas, fatigas y alegrías van a ser recibidas por Dios de las manos del sacerdote…

Y como el pan y el vino, nuestro propio ser (cuerpo y alma) será también santificado y transformado con la Presencia Viva y Real de Jesucristo Eucaristía.

En este momento unámonos al sacerdote, entregándole a Dios nuestra vida, nuestra familia, nuestro trabajo, nuestra oración, nuestras penas y alegrías. Nuestro cuerpo, nuestra alma, nuestra mente con todos sus pensamientos.

Nuestro corazón con todos sus sentimientos y deseos, nuestros labios y todas nuestras palabras, nuestros amigos y seres queridos, incluso los que NO nos aman…

En fin, toda la realidad humana material y espiritual de la que somos parte, para que toda esa realidad sea transformada por Cristo, sea santificada, sea cristificada.

Para que todos seamos hostias vivas.

Sagrarios de la Presencia del Espíritu Santo…

Y para que el Mundo entero sea un Altar para la Gloria de Cristo Jesús.

Prefacio.

Es un himno, que empieza con un diálogo entre el sacerdote y los fieles.

consagracion-caliz

Resume la alabanza y la acción de gracias propia de la fiesta que se celebra.

En esta acción de gracias, el sacerdote, en nombre de todo el pueblo santo, glorifica a Dios Padre y le da las gracias por toda la obra de salvación.

10. CANTO DEL SANTO:

Hemos hecho ofrenda del pan y del vino, de nosotros mismos y del Mundo entero.

Ahora esta ofrenda va a ser consagrada: la hostia se transformará en el cuerpo de Cristo y el vino en su Sangre.

Por esa Consagración, nosotros mismos seremos santificados y el Mundo entero también.

Nos unimos a los santos y a los ángeles, que contemplan y gozan ya del fruto de estos misterios, cantando a Dios: “Santo, santo, santo es el Señor, Dios del universo, llenos están los cielos y la tierra de su gloria. ¡Hosanna en el cielo! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en el cielo!”

El Cielo (los que ya gozan de la gloria de Dios) y la Tierra (los que estamos de camino hacia la gloria) cantan la santidad de Dios, pues Él es el único verdaderamente santo y fuete de toda santidad.

Sanctus (“Santo”). Los fieles junto con el sacerdote cantan o rezan, el Sanctus:

Sanctus, sanctus, sanctus Dominus Deus sabaoth. Pleni sunt caeli et terrae gloria tua. Hossana in excelsis. Benedictus qui venit in nomine Domini. Hossana in excelsis (“Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el Cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el Cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el Cielo”).

EL CIELO ENTERO CANTA EL SANCTUS

Maximiliano estaba extasiado contemplando la Gloria de Dios cuando llegó el momento final del Prefacio…

 Y cuando la asamblea decía: “Santo, Santo, Santo” de pronto, todo lo que estaba detrás de los celebrantes desapareció.

Del lado izquierdo del señor Arzobispo hacia atrás en forma diagonal aparecieron miles de Ángeles, pequeños, Ángeles grandes, Ángeles con alas inmensas, Ángeles con alas pequeñas, Ángeles sin alas, como los anteriores.

Todos vestidos con unas túnicas como las albas blancas de los sacerdotes o los monaguillos. Todos se arrodillaban con las manos unidas en oración y en reverencia inclinaban la cabeza.

Se escuchaba una música bellísima, como si fueran muchísimos coros con distintas voces y todos decían al unísono junto con el pueblo: Santo, Santo, Santo…

Había llegado el momento de la Consagración, el momento del más maravilloso de los Milagros…

Del lado derecho del Arzobispo hacia atrás en forma también diagonal, una multitud de personas, iban vestidas con la misma túnica pero en colores pastel: rosa, verde, celeste, lila, amarillo; en fin, de distintos colores muy  suaves.

Sus rostros también eran brillantes, llenos de gozo, todos parecían tener la misma edad.

Se podía apreciar que había gente de distintas edades, pero todos parecían igual en las caras, hermosas, jóvenes, sin arrugas, felices.

Todos se arrodillaban también ante el canto de Santo, Santo, Santo, es el Señor…”

Uriel dijo:

Son todos los Santos y Bienaventurados del Cielo y entre ellos, también están las almas de los familiares de ustedes que gozan ya de la Presencia de Dios”

Entonces Maximiliano vio a la Madre de Dios,  justamente  a la derecha del señor Arzobispo…

Un paso detrás del celebrante. Estaba un poco suspendida del suelo, arrodillada sobre unas telas muy finas, transparentes pero a la vez luminosas, como agua cristalina.

La Santísima Virgen con las manos unidas, mirando atenta y respetuosamente al celebrante.

corazon-de-maria-2

Y desde allá sin cambiar de posición ni levantar el rostro, su voz llena de dulzura le saludó y le dijo directamente en su corazón:

–      “¿Te llama la atención verme un poco más atrás de Monseñor, verdad? Así debe ser…

Con todo lo que Me ama Mi Hijo, NO Me Ha dado la Dignidad que da a un sacerdote de poder traerlo entre Mis manos diariamente, como lo hacen las manos sacerdotales.

Por ello siento tan profundo respeto por un sacerdote y por todo el Milagro que Dios realiza a través suyo, que me obliga a arrodillarme aquí.”

aberracion-y-sacrilegio

LA MADRE DE DIOS, ES LA ÚNICA SACERDOTISA DEL CALVARIO

Maximiliano quedó impactado por tanta gracia que el Señor derrama sobre las almas sacerdotales…

Delante del altar, empezaron a salir unas sombras de personas en color gris que levantaban las manos hacia arriba.

Uriel continuó con su enseñanza:

Son las almas benditas del Purgatorio que están a la espera de las oraciones de ustedes para refrescarse. No dejen de rezar por ellas. Piden por ustedes, pero NO pueden pedir por ellas mismas. Son ustedes quienes tienen que pedir por ellas para ayudarlas a salir para encontrarse con Dios y gozar de Él eternamente.

Maximiliano veía todo lo que se desarrollaba ante sus asombrados ojos con infinito agradecimiento… Y sabedor de que tenía que compartir con todos los demás cristianos todo el conocimiento que le estaba siendo revelado.

La Virgen le dijo:

Hijito mío, di a todos tus hermanos que yo estoy realmente Presente cuando se celebra la Santa Misa desde que comienza, hasta que termina.

Estoy aquí  al pie del Altar donde se celebra la Eucaristía  y siempre Me van a encontrar aquí..  al pie del Sagrario permanezco Yo con los Ángeles Adorando al Señor, porque Estoy siempre con Él.”

Ver ese rostro hermoso de la Madre en aquel momento del “Santo”, al igual que todos ellos, con el rostro resplandeciente, con las manos juntas en espera de aquel milagro que se repite continuamente, era estar en el mismo cielo.

Uriel dijo:  

“Dile al ser humano, que nunca un hombre es más hombre que cuando dobla las rodillas ante Dios”.

Desde el comienzo de la Plegaria Eucarística hasta la Consagración:

Nos encontramos con Jesús en la prisión, en su atroz flagelación, su coronación de espinas y su Camino de la cruz por las callejuelas de Jerusalén…

Estando todos los asistentes a la Santa Misa real y místicamente presentes en el Viernes Santo…

Que fue el Sacrificio de Expiación.  

Estamos todos los que están participando de la Eucaristía y  todos aquellos por los que pedimos especialmente.

La Consagración, ES místicamente, la Crucifixión del Señor. 

crucificadojesus-en-la-cruz-1

¿Puede alguien imaginarse eso? Nuestros ojos no lo pueden ver.

Pero todos estamos allá, en el momento en que a Él lo están crucificando.

Y está pidiendo perdón al Padre, NO solamente por quienes lo matan, sino por cada uno de nuestros pecados:

“¡Padre, perdónalos porque NO SABEN lo que hacen!”

En la preparación de las ofrendas se llevan al altar el pan y el vino con el agua.

Es decir, los mismos elementos que Cristo tomó en sus manos.

En la Plegaria Eucarística se dan gracias a Dios por toda la obra de la salvación…

Y las Ofrendas se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

La Consagración nos da el Cuerpo entregado ahora, la Sangre derramada ahora.

Es místicamente, la Crucifixión del Señor, perpetuada a través de sus sacerdotes.

Por esto San Pío de Pietrelcina sufría atrozmente en este momento de la Misa.

Nos reunimos enseguida con Jesús en la Cruz.

Y ofrecemos desde este instante al Padre, el Sacrificio Redentor.

Es el sentido de la Oración Litúrgica que sigue inmediatamente a la Consagración.

El “Por Él, con Él y en Él” corresponde al grito de Jesús:

“Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu”.

En la Consagración ocurre la “Transubstanciación”, que significa “cambio de substancia” del pan y el vino, a ser verdaderamente la sustancia del Cuerpo y Sangre del Señor.

La Eucaristía aunque tiene la apariencia de pan y vino,  NO ES pan y tampoco vino.  

Cristo está Presente en la Eucaristía verdadera, real y substancialmente con todo su Cuerpo, Sangre, alma y divinidad.

Esta Presencia se llama “real” porque es “substancial”

Y por ella, Cristo, Dios y hombre, se hace totalmente Presente.

Cristo está todo entero en cada una de las especies y en cada una de sus partes…

De modo que la Fracción del pan NO divide a Cristo, que está real y permanentemente Presente en la Eucaristía, mientras duren sin corromperse las Especies Eucarísticas.

misa-consagracion

11. CONSAGRACIÓN:

Invocación -Epiclesis

El nombre viene del griego: epicaleo, apicalumai; significa invocar, llamar.

Es una invocación del poder divino sobre los dones del pan y vino que han ofrecido los hombres…

Para que se conviertan en Cuerpo y Sangre de Cristo.

La Anáfora constituye la parte esencial de la Misa.

Es una palabra griega que indica la acción de elevar, la actitud de levantar la ofrenda con las manos.

CONSAGRACIÓN

El sacerdote relata la institución de la Eucaristía en el Jueves Santo, usando las mismas palabras de Jesús sobre las especies:

Sobre el pan, “Hoc est enim corpus meum (…)” (“Esto es mi Cuerpo…”) y sobre el vino, “Hic est enim calix sanguinem meam (…)” (“Este es el cáliz de mi Sangre…”).

Cuando el sacerdote dice estas palabras sobre el pan de harina de trigo sin levadura y el vino de uva, con la intención de consagrar…

La substancia del pan y del vino desaparecen, siendo reemplazados por el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo.

En esta parte de la Misa, todos permanecen de rodillas.

En el relato de la Institución y Consagración, con las palabras y gestos de Cristo…

Se realiza el Sacrificio que el mismo Cristo instituyó en la última Cena, cuando bajo las especies de pan y vino Ofreció su Cuerpo y su Sangre…

Y se lo dio a los Apóstoles en forma de comida y bebida.

Y les encargó perpetuar ese mismo Misterio.

Después de la Consagración, Jesús está realmente presente en la Eucaristía:

En este momento, por el ministerio (por el encargo y el don) que el sacerdote ha recibido…

El pan y el vino son transformados en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo.

El sacerdote repite las palabras que Jesús pronunció en la Última Cena…

Con las cuales Él mismo dio gracias y bendijo el pan y el vino, haciéndolos su Cuerpo y su Sangre, para Alimentar con su Propio Ser a sus apóstoles.

Y a través de ellos y de la sucesión de sacerdotes a todos los creyentes.

00consagracion

Cristo, en efecto tomó en sus manos el pan y el cáliz, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomad, comed, bebed; esto es mi Cuerpo; éste es el cáliz de mi Sangre. Haced esto en conmemoración mía.

De ahí que la Iglesia haya ordenado toda la Celebración de la Liturgia Eucarística según estas mismas partes que corresponden a las palabras y gestos de Cristo.

La Eucaristía, Cuerpo y Sangre de Cristo, es el mayor Regalo que hemos recibido de Dios:

Él se ha quedado para siempre con nosotros en la persona de Cristo.

Él mismo toma nuestra realidad y la transforma en su propio Ser, para alimentar nuestra vida de Fe.

Sin este alimento espiritual. Es decir, sin la Comunión real con su Cuerpo y su Sangre, nuestra vida de Fe sería árida y estéril.

Pura imitación exterior de Cristo, por nuestras propias fuerzas.

Pero como Él nos alimenta con su propia vida en la Eucaristía.

Podemos vivir como Él, ser como Él,

Porque Él Mismo, desde nuestro interior nos va Transformando…  

transfiguration2

NOS VA CONSAGRANDO. 

Va haciendo de nuestra vida una constante Eucaristía.

Sólo si nosotros le entregamos nuestro corazón y dejamos que su Espíritu actúe en nosotros.

Cuando el celebrante dijo las palabras de la “Consagración”.

Ante los ojos de Maximiliano empezaron unos relámpagos en el Cielo y en el fondo.

No había techo de la Iglesia ni paredes. Estaba todo oscuro solamente aquella luz brillante en el Altar.

trinidad luz

De pronto suspendido en el aire vio a Jesús, Crucificado de la cabeza a la parte baja del pecho.

El tronco transversal de la Cruz estaba sostenido por unas manos grandes, fuertes. De en medio de aquel resplandor se desprendió una lucecita como de una paloma muy pequeña muy brillante…

Dio una vuelta velozmente toda la Iglesia y se fue a posar en el hombro izquierdo del señor Arzobispo que seguía siendo Jesús…

Porque podía distinguir su melena y Sus llagas luminosas, Su cuerpo grande, pero NO veía Su Rostro.

Arriba, Jesús Crucificado estaba con el Rostro caído. Sobre el lado derecho del hombro Podía contemplar el Rostro y los brazos golpeados y descarnados.

En el costado derecho tenía una herida en el pecho y salía a borbotones, hacia la izquierda Sangre y hacia la derecha, un Agua, pero tan brillante…

JACULATORIA jesusmisericordia15

Que  más bien eran borbotones de luz que iban dirigiéndose hacia los fieles moviéndose a derecha e izquierda.

¡Era una cantidad tan inmensa de Sangre la que fluía hacía el Cáliz!

¡Tanta, qué pensó que iba a rebalsar y manchar todo el Altar, pero NO cayó una sola gota!

San Uriel dijo:

–     Este es el Milagro de los milagros. Te lo He repetido: para el Señor NO existe ni Tiempo NI Distancia.

Y en el momento de la Consagración, toda la asamblea es trasladada al pie del Calvario en el instante de la Crucifixión de Jesús.

Después de la Consagración, Jesús está realmente presente en la Eucaristía:

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA,CONÓCELA

A41 ALMA DE LA IGLESIA


25Cristo_Sumo_y_Eterno_SacerdoteHijitos Míos, en la Iglesia, como institución Divina, Yo dejé todo Mi Poder, al mismo Pedro Yo le dije todo lo que ates en la Tierra, atado quedará en el Cielo, lo que desates en la Tierra, desatado quedará en el Cielo”, con esto Yo le daba a entender, Mis pequeños, que Yo confiaba en los ministros de la Iglesia.

Ciertamente la pasión humana, el error humano, aún permanece en los ministros, pero para todos vosotros, laicos, el juicio hacia ellos, no se debe dar, es la oración y es el cuidado hacia ellos lo que debe predominar. Ellos tendrán que dar cuentas ante Mí, vuestro Dios, por la Misión tan grande que Yo le he dado al Sacerdocio.

Mis pequeños, es en la Iglesia en donde Yo he dejado Mi Poder. Poder para perdonar los pecados, poder para levantar al pecador a través de las Bendiciones reales y grandiosas que recibís de ella a través de los ministros.

sacerdote

Sí, Mis pequeños, Yo estoy Presente con ellos, en la Sagrada Eucaristía. Cuando ellos Me traen en la Transubstanciación, Yo Me hago Presente con sus palabras y por sus manos. Por el Poder que Yo les dejé a ellos, Yo les obedezco.

Esto es una realidad, Mis pequeños. Yo vuestro Dios, Omnipotente y Eterno, Me hago pequeñito y obedezco a los ministros de Mi Iglesia para venir a la Tierra en cada Misa. Yo Mismo, a través de ellos, os voy levantando a través de las Bendiciones que ellos os den…

Yo Mismo, a través de Mi Santo Espíritu, les voy dando las palabras, les voy dando el conocimiento para que vayan educando a los fieles, a todos vosotros. Yo Mismo voy santificando a las almas, a través del conocimiento de las Escrituras y del buen ejemplo que deben dar Mis ministros.

1Holy Trinity

Yo Soy el Alma de la Iglesia, la Santísima Trinidad Somos el Alma de la Iglesia.

Es una realidad que todos vosotros debéis aceptar y agradecer. Dios con vosotros en todo momento. No estáis apartados del Cielo, el Cielo baja para todos vosotros y está con vosotros en la Iglesia, en el conocimiento que se da a través de Ella a través de Mis ministros, en el consejo de los buenos sacerdotes, en el amor que se transmite a través de todos ellos.

Sabiendo todo esto y teniendo conocimiento de todo esto, Satanás ataca constantemente a Mis ministros, a los fieles, a la institución, a su unión. A su unión que ellos mismos, -Mis ministros- tienen con el Cielo.

5 mandamientos_iglesia

Vosotros como fieles, debéis mantener ésta unión y debéis mantener la vitalidad de la Iglesia, actuando según Mis Mandamientos y según los Mandamientos de la Iglesia, de ésta forma mantenéis ésa vida del Cielo aquí en la Tierra.

Ayudad  a vuestros ministros, que son tan fuertemente atacados por Satanás y sus secuaces. Orad mucho, para que no se den los “Judas” de éste tiempo que siempre habrá, desgraciadamente.

Vosotros pedid el espíritu de Discernimiento, para que os dejéis guiar por la santidad que Yo voy suscitando entre los fieles, a través de Mis ministros.

discernimiento

No dudéis de todo esto, Mis pequeños. Y no critiquéis, porque vosotros no sabéis juzgar correctamente. Simplemente, agradeced. Orad, daos por vuestros sacerdotes, por vuestros hermanos… Y mantened la vitalidad de la Iglesia con vuestros buenos actos y transmitiendo todo lo que Yo os di.

Pronto hijitos Míos, de donde debiera brotar Sabiduría, Amor y Enseñanzas, saldrá todo lo contrario; maldad, engaño, error.

Mis pequeños debéis pedir de todo corazón, la Sabiduría Santa en vosotros. El Discernimiento que os ayude a no caer en el Error y una Fe absoluta; para que no os dejéis llevar por los engaños de Satanás.

fe y fortaleza

Es una prueba fuerte, Mis pequeños. Como la que tuvieron que pasar Mis primeros discípulos, cuando vieron que su Mesías, su Salvador, era crucificado y moría. Me estaban viendo morir, cuando tanto les había dicho que Yo era Vida, que los defendería, que estaría siempre con ellos.

Ciertamente el hombre duda mucho, le falta Fe, Fe absoluta y por eso les decía que al menos tuvieran Fe del tamaño de una semilla de mostaza. Con esto les quería decir, que cuando menos tuvieran un poquito de Fe, pero Fe absoluta. Dudaron en Mi Crucifixión, corrieron cuando vieron que moría su Maestro, dudaban aún de Mi Resurrección. Tres años junto con su Dios y dudaron.

Vosotros también dudáis, Mis pequeños. Pero os daré también Mi Santo Espíritu, para que reforcéis todo lo que habéis aprendido, todo lo que habéis transmitido, todo lo que tenéis en vuestro corazón. Habéis perseverado y os daré grandes regalos, Mis pequeños, porque habéis estado Conmigo en los momentos difíciles y estaréis todavía en los más difíciles que vendrán.

CISMA

Pero Mis regalos, especialmente la Luz de Mi Santo Espíritu, os iluminará para que no caigáis en los errores de Satanás. Tendréis la Fuerza que tuvieron Mis primeros discípulos y los subsecuentes. Y os vuelvo a repetir, no dudéis, Mis pequeños, que vuestro Hermano no solamente está entre vosotros, está en vosotros.

Hijitos Míos, “vocación”, quiere decir “llamado”, sí, Yo voy suscitando vocaciones de diferente índole. Todos vosotros, almas que estáis sobre la Tierra, todos habéis recibido un llamado, una vocación.

Algunos seréis casados, otros solteros; algunos tendréis una profesión, otros tendrán otra; todos pertenecéis a Mi Cuerpo Místico y todos vosotros os complementáis. O debiera decir debierais complementaros perfectamente unos a otros.

000sacerdote y mártir

La vocación a la vida religiosa y en particular al sacerdocio, es un llamado hacia la vida espiritual, otros tendrán un llamado hacia lo profesional, algunos estáis llamados a curar cuerpos y otros a curar almas, otros a mantener en buen estado vuestra ciudad y otros a mantener bien los campos.

Si os dais cuenta y meditáis todo esto Mis pequeños, todo lleva un orden perfecto, que es el orden perfecto de la Creación. Y así os vais ayudando, como buenos hermanos que debéis ser. Y la Sabia Bendita que os va dando alimento, es Mi Gracia, es Mi Amor.

Todo se debe de dar en el Amor, la unión que deben de tener todas las celulitas de Mi Cuerpo Místico, es el Amor. Vosotros dais lo que recibisteis gratuitamente, dais a vuestros hermanos, unís a vuestros hermanos, agradecéis a vuestros hermanos, vivís para vuestros hermanos. Esto sería el orden perfecto.

cuerpo mistico la iglesia

Ciertamente la maldad de Satanás ha echado a perder todo esto desde el Principio de los Tiempos. Ya no se dan las cosas en gratitud, ya no agradecéis. Se venden los servicios, cuando se debieran dar gratuitamente.

Mis pequeños, debéis volver al orden primero, en donde fue Creado todo en perfección. Esto se tendrá que dar a través de la Oración. La Oración, Mis pequeños, tiene que ir dirigida fuertemente hacia lo espiritual, ciertamente que necesitáis lo material, lo físico, porque estáis en un mundo físico.

Pero debéis vosotros respaldar y sobre todo cimentar bien ó muy bien vuestra vida en lo espiritual, si no está bien cimentada vuestra vida espiritual, TODO, todo lo demás se derrumba. Eso lo sabéis perfectamente, que cuando no tenéis un buen soporte espiritual, un hermano vuestro se derrumba y tiende hacia el Mal.

00vocacion

Cuando estáis bien cimentados en el bien, que es Mi Bien, se dan frutos agradables y benéficos para todos vosotros. Por eso la vocación a la vida religiosa, al sacerdocio, es tan importante Mis pequeños, porque vosotros dependéis de ello.

 Ellos os ayudarán con su Oración, con su ejemplo, con su vida; a que todos vosotros estéis bien cimentados y que llevéis a cabo vuestra misión y vuestra vocación de acuerdo a Mis Planes; llevándolo todo con un espíritu religioso, con un espíritu Divino.

 Que actuéis en vuestra vocación siempre respaldados por el bien que debéis dar, en el cual debéis estar cimentados y de ésta forma siempre actuaréis en justicia y en amor, en respeto a vuestros hermanos y actuando en equidad, nunca aprovechándoos del bien que recibisteis hacia vuestros hermanos.

AV sacerdote otro cristo

 Siempre dando, porque habéis recibido gratuitamente y así, de ésa forma, también vosotros recibiréis de vuestros hermanos. Según como actuéis, vosotros recibiréis.

Así pues, ayudad a vuestros hermanos, que han recibido la vocación religiosa, porque ellos son indispensables para la vida del hombre, ellos son los que os darán el Alimento para el alma y sin ése Alimento vosotros no sois nada; sois como la sal insípida, cuando no tenéis Fe.

Cuando no tenéis soporte espiritual, el hombre no vale, el hombre ya no es en sí creatura de Dios, se vuelve instrumento de Satanás y vosotros no fuisteis creados para ello, Mis pequeños. Sois Míos, pertenecéis al Cielo y todo porque debéis estar cimentados en ésa vida íntima Conmigo, con vuestro Dios.

000persecucion

 Soy vuestro Hermano Jesucristo y Me duele mucho el ver lo que está padeciendo Mi Iglesia.

Mis pequeños, os di un gran regalo que está entre vosotros, en el mundo: Mi Presencia Viva con vosotros, Mi Cuerpo, Mi Sangre, Mi Presencia, Mi Madre, el Cielo entero en la Iglesia. Los templos, si vosotros los vierais, resplandecen entre la negrura que Satanás ha diseminado por toda la Tierra.

Debierais llegar a los templos como islas de salvación, donde llegarais verdaderamente a llenaros de Mi Gracia, de Mi Amor; para nuevamente salir al mundo y seguir atacando la Maldad de Satanás, que se ha posesionado de una gran cantidad de almas. Y porque no acuden a Mí, porque no vienen a verMe, fácilmente son presas de Satanás.

000lucifer en el vaticano

Mis pequeños, ciertamente Satanás también se ha introducido dentro de Mi Misma Iglesia, ya no brilla lo que debiera brillar, ya no se obtiene de ella el Alimento Santo que vosotros debierais tomar. Pero la Fe de vosotros es la que sigue manteniendo ése brillo, porque vosotros también sois Iglesia.

Mientras haya un alma que esté Conmigo, seguiréis recibiendo Mis Bendiciones en Mis Templos por vuestra Fe y porque Me buscáis, Mis pequeños. Porque sabéis que Yo Soy Fuente de Sabiduría, Fuente de Gracias, Fuente de Amor, Fuente de Perdón. Y de esto ya no os acordáis ni os acercáis a Mí, manteniendo vuestra alma llena de Pecado y de Maldad.

Si os acercarais a Mí, aunque fuera quince minutos diarios en algún Templo, a solas Conmigo; pidiendo perdón por vuestras faltas y la de vuestros hermanos ¡Oh! Mis pequeños, cuánto se lograría…

eucaristía niño adorando al santísimo sacramento Cuánto lograríais cada uno de vosotros por el bien de innumerables almas, por su salvación y para que se diera la Luz que debe eliminar las Tinieblas en las que ahora estáis rodeados.

Mis pequeños, debéis mantener ésa Luz en vosotros mismos y debéis transmitirla con la Fe que tenéis, porque Me buscáis y sabéis que cuando Me buscáis realmente, Yo Me dejo alcanzar. Pero hay tantos hermanos vuestros que ya no tienen ésa Fe… O no sienten necesitarMe.

¡Cuánta frialdad hay en tantos corazones! La Maldad que antes os rodeaba, ahora se ha introducido en innumerables corazones. La Oración la habéis hecho a un lado y ésta puede producir grandes milagros en corazones ya trastornados, obscurecidos y maltratados por el Pecado.

CORAZÓN MALTRATADO Y HERIDO

No os apartéis, Mis pequeños, de la oración, de los Sacramentos. Sed Luz en estos tiempos de Tinieblas os lo he pedido tanto, ahora que en éstos momentos más lo necesitaréis; porque será el Golpe Final de Satanás, su presencia entre vosotros. Presencia Satánica, haciéndose pasar por Mí, vuestro Dios, vuestro Salvador.

Deberéis tener mucho cuidado, Mis pequeños. La Obscuridad, la Maldad, querrá volverse Luz y muchos le seguirán.

Os he preparado por mucho tiempo, vosotros seréis guiados por Mi Sabiduría, por la Luz del Espíritu Santo, por el Amor del Padre; para que el que viene a engañaros no os pueda afectar. Y vosotros podáis ayudar con vuestra predicación, a que vuelvan por el buen camino.

Cristo e il falso Messia l'antiCristo

Ciertamente será una tarea difícil, porque seréis rechazados. Porque será tanta la fuerza de éste Ser Malvado, que atraerá a las masas, que vosotros no sabréis qué hacer.

Por eso os repito, es el golpe final del poder de Satanás. Y su fuerza es tremenda contra vosotros, pero no contra Mí y si Yo estoy en vosotros, no os preocupéis. Momentos difíciles tendrá la Humanidad, especialmente aquellos que se han separado de Mí, de Mis Enseñanzas, de Mi Ejemplo y de Mi Amor.

Acudid en todo momento a Mí, Mis pequeños. Porque vuestra fuerza es nula prácticamente, ante el poder de Satanás. Solamente con Mi Fuerza podréis vencerle y a ayudar también a hermanos vuestros a que encuentren el buen camino, que encuentren la Luz que los salvará.

24LA PRECIOSA SANGRE DE CRISTO

 La Santa Iglesia es Mi Presencia Viva entre vosotros. En ella tenéis Mi Cuerpo, Mi Sangre, Mi Divinidad. Ella Me está representando en estos momentos de la humanidad. Mi Iglesia padecerá junto con vosotros, lo que Yo padecí en Mi Cuerpo.

Mis pequeños, en estos momentos estáis viendo la Traición y vendrá la Muerte. Algunos, se alegrarán con la Muerte de la Iglesia. Sentirán que son libres, que ya no hay Leyes ni Mandamientos que los estén presionando o les estén coartando su libertad, como lo sienten ellos.

Para los que estáis Conmigo, será Llanto Desolación. Y quisierais estar al pie de la Cruz, como en aquél tiempo; cuando morí por vosotros. Se dividirá la humanidad entre los que están Conmigo y los que Me atacan.

trigo-cizaña

Será un tiempo difícil para los que Me aman, porque serán muchos más los que Me odian. pero no os traigo solamente malas noticias, porque después viene Mi Resurrección en Mi Iglesia. Viene lo bello, viene el Regalo para los que son fieles, para los que Me aman, para los que no se quieren separar de Mí.

Hace tiempo cuando empezaron éstos Mensajes, os dije que no os fijarais en los Acontecimientos de la Purificación. Que éstos se tenían que dar, sino que os fijarais y pusierais toda vuestra esperanza, en el Regalo tan Grande que os voy a dar después… Y ahí es donde quiero que estéis vosotros, los que Me amáis…  

En ésa Esperanza de la Resurrección, en ésa Nueva Vida que os voy a dar a todos vosotros, los que perseverasteis. Los que Me buscasteis, los que quisisteis estar Conmigo a pesar de los ataques de vuestros hermanos.

heroismo sacerdotal

Será un tiempo bellísimo, será un tiempo santísimo, os acordaréis remotamente de la Tribulación que pasasteis y ni siquiera os importará… Porque será tan bello lo que os daré, que ése regalo os hará olvidar prácticamente, todo lo que tuvisteis que pasar para llegar a ése momento tan grande y bello que ahora os estoy adelantando.

Luz bellísima, Paz total, Amor, os envolverán. Conviviréis como verdaderos hermanos, como lo que realmente sois, con el Amor fraterno que se vive en el Reino de los Cielos.

No os imagináis Mis pequeños, tantas bellezas. Y por eso os pido que os mantengáis en ésa Esperanza, que es un Regalo Real que os voy a otorgar a vosotros, el resto fiel. Vosotros, los que estaréis envueltos en Mi Amor.

00garden-of-eden-2

Os amo, Mis pequeños. Manteneos Conmigo, sed los Cristos que daréis ejemplo en éstos tiempos, a las generaciones actuales y a las futuras.

 Con todo lo que os he explicado y enseñado, quiero que os volváis Almas de Oración; como Yo, vuestro Hermano Jesucristo lo fui y lo sigo siendo. Sed almas de Oración; de oración profunda, de oración salvadora, de oración de intercesión, de oración de agradecimiento, de oración de vida.

Mis pequeños, lo que necesito de vosotros es vuestra disponibilidad para que se derrame Mi Santo Espíritu sobre vosotros y Él os vaya llevando por ésos Caminos de Oración… Y sobre todo, para que pidáis por las necesidades más apremiantes que vosotros posiblemente ni conozcáis.

como-orar-para-que-mis

Veis lo que se puede ver con vuestros ojos, pero no veis lo que está en el corazón del hombre; que es lo que Yo veía y sigo viendo Mis pequeños. Y por eso os pido que pidáis ésa Gracia de poder orar por los corazones abatidos, los corazones llenos de Maldad; los corazones pecaminosos, los corazones que no tienen Virtud, que no la transmiten, que no la viven.

Ciertamente vosotros podéis aparentar actuar en el Bien, pero vuestro corazón puede estar con el mismo Satanás, el Enemigo. Y a eso Me refiero Mis pequeños, a que oréis de corazón a corazón. Que vuestro corazón vaya al corazón de todos vuestros hermanos que están alrededor del mundo y que muchos de ellos necesitados, muy necesitados de Oración están.

Satanás engaña a las almas, las aprisiona, las llena de cadenas y vuestra oración puede hacer grandes milagros hacia éstas almas que no ven ninguna salida a ésa prisión en la que están y al estar acechadas por Satanás, lo único que producen, es Maldad.

00pecado camilla-2-fano

Os he dicho Mis pequeños, que Mi Sangre Preciosa, Mi Amor, Mi Donación; pueden hacer grandes Milagros en vuestros hermanos que tanto Me necesitan… No desperdiciéis las armas espirituales que tenéis para protegeros contra Satanás.

La Oración sencilla, la más sencilla que salga de vuestro corazón, que Yo ejemplificaba como la de los niños; es la que llega directamente a Mi Corazón. Y esas oraciones sencillas, no rebuscadas; son las que prefiero, Mis pequeños.

Vosotros estáis viendo la necesidad de vuestros hermanos y aún vuestra propia necesidad y lo único que quiero escuchar de vosotros es simplemente una palabra, “Ayúdame”. Cuando estáis en gran necesidad no escogéis palabras rebuscadas. Escogéis lo primero que sale de vuestro corazón y eso es lo que Yo recojo, Mis pequeños…

oracion

 Y eso es lo que Yo necesito en estos tiempos, el “ayúdame” y,sobre todo, el ayúdanos”, porque en ése momento se está dando la Caridad en vuestro corazón. Ya no os estáis viendo solamente a vosotros mismos, estáis viendo por vuestros hermanos.

Mucho amor necesitáis, Mis pequeños. PedídMelo, que es el Amor con el que Yo Me nutrí para salvaros, el Amor del Padre, ofreciéndoLo y ofreciéndoMe por vuestra salvación. OfrecedMe pues vuestro amor y Mi Amor por vuestra salvación y la de los vuestros.

OfrecedMe nuevamente al Padre, dadLe a Él toda Mi Vida, todas Mis Acciones, todos Mis Pensamientos, Mis Oraciones, Mis Sacrificios. Cada segundo de Mi Vida, dádseLo a Nuestro Padre, para que Él tenga Misericordia sobre vosotros. Entregaos también vosotros mismos… Entregad vuestra pequeñez vuestra nada, pero unida a Mis Potencias Divinas y así lograréis, Mis pequeños, un cambio grande en la Humanidad.  

cruciif-ya-no-vivo-yo-mas-vive-cristo-en-mi1

Recordad que un alma donada totalmente a Mi Voluntad, puede lograr grandes Milagros y grandes cambios para toda la humanidad y aún para el Universo entero.

Sed Mis pequeños, de ésas almas que se donen totalmente a Mí, vuestro Dios.Para que Yo os pueda ofrecer al Padre y podáis ser Instrumentos de grandes bendiciones sobre vuestros hermanos.

Os Bendigo Mis pequeños. Y ésta Bendición que ahora les doy, os servirá para éstos momentos difíciles, para la Gran Purificación y para quitarle el poder a Satanás.

alma luz3

Mi Amor os purifique, os santifique y os proteja de todo mal, Mis pequeños, así sea.

Que Mi Amor os cubra, os proteja y os llene de Bendiciones; para que vayáis preparando el Camino de Regreso a vuestro Dios y Salvador entre los hombres.

Yo os bendigo en Nombre de Mi Padre, en Mi Santo Nombre y en el del Amor de Mi Santo Espíritu.

jesusbendice

http://diospadresemanifiesta.com/

N120 MUNDO SIN AMOR


REY Sagrado%20Corazón%20de%20jesús%203Hijitos Míos, para que Mís Gracias puedan fluir libremente hacia vosotros, vuestra alma se debe de encontrar libre de faltas graves y si es posible, de faltas menores. Me apena ver una gran cantidad de los que se dicen Míos, que no les importa el estado de sus almas.

Viven por vivir. Viven alejados de Mís Preceptos y Mís Leyes, viven al márgen de la Gracia.

¿Qué acaso no sentís el hambre que pongo en vuestro corazón para que la apaguéis con Mí Sacratísimo Cuerpo en Mí Eucaristía? ¿Qué acaso no os sentís avergonzados de mostrarMe y llevarMe en un alma sucia, llena de pecado y pestilencia espiritual? ¿No os sentís acaso asqueados de vuestro proceder para con vuestros hermanos?

mosca

Los tratáis como se tratan a las moscas que revolotean sobre un tarro de miel. Os creéis esa miel, os creéis que todo os lo merecéis y que podéis hacer con vuestros hermanos, que os piden alguna ayuda, lo que hacéis con las moscas.

No encuentro muchos corazones contritos. Ya el Mal les ha nublado tanto la mente y vuestros ojos del alma, que ya todo se os hace “normal y natural”. Ya no hay suficiente humildad para reconocer vuestras faltas cometidas contra Mí, ya sean de acción o de omisión.

Ya no hacéis una parada en vuestras vidas aunque sea breve, para recapacitar sobre vuestro actuar de acuerdo a Mí Voluntad. Los confesionarios están vacíos. El pecado ya no es perdonado a través de Mís Ministros, porque a la mayoría de Mís hijos se les hacen obsoletas y antiguas, Mís Leyes y Preceptos.

00ley eterna

Si pudiérais ver cuántas almas se pierden por ésta última causa. El Maligno les ha hecho creer que ya no se deben confesar ciertos pecados. Es más, ya no los consideran siquiera pecado.

Aún muchos de Mís Ministros han caído en el error que Mí Enemigo les ha inculcado con astucia y ahora enseñan cosas diferentes a las de Mí Ley. Y así tratan de ganarse personas para sus templos, permitiéndoles hacer cosas que Mí Ley Perpetúa exige. Y ésto sucede no completamente por culpa de ellos; sino por vuestra culpa por no orar suficientemente por ellos para tener sacerdotes santos.

Y no os doy éstas revelaciones para que hagáis leña de Mís sacerdotes; sino para que oréis fuertemente por ellos, porque es algo que os conviene, si no ¿Quién, supuestamente les van a perdonar vuestros pecados?

mundo enfermo

El Mundo necesita un cambio, el Mundo necesita Amor.

¿No os dáis cuenta del Error en el que estáis inmersos? ¿No os dáis cuenta de que vais directamente al despeñadero? ¿No os dáis cuenta de que Yo ya no valgo nada para la mayoría de vosotros? Yo, Vuestro Dios, apartado de vuestras mentes y de vuestros corazones.

Los Ángeles se entristecen, los Santos oran por vosotros y tratan de consolarMe nuevamente. Mi Agonía en el Huerto, era éste veros a todos vosotros caminar errantes, caminar sin rumbo fijo, caminar vacíos sin amor.

260px-Vacio_existencial

Sin Mí Amor no sóis nada, es Mí Esencia Divina puesta en vuestros corazones, es Mí Vida misma la que late en vosotros y aún así no le hacéis caso. Tenéis Mí Divinidad, Mí Santo Espíritu viviendo en vosotros desde vuestra concepción. Es Mí Vida la que quiere y desea vivir en vosotros.

Ciegos a la Gracia Divina, sordos a Mis Lamentos, no Me dejáis vivir. No Me dejáis actuar. No Me dejáis salvar, porque vuestra mente y vuestro corazón han preferido ídolos del mundo y no la Supremacía y Divinidad de Vuestro Dios y Creador.

¡Oh!, hijos Míos, cuánto mal recibo de la mayoría de vosotros acá en el Cielo. En vez de recibir holocaustos de Amor, piedad Divina, agradecimientos de Corazón; recibo blasfemia, inmundicia, maldad, error, muerte y destrucción de vuestros corazones.

evang0

Yo que Me he dado en totalidad, que les he dejado una doctrina de Amor y con ella el Gozo Eterno. Yo que he visto por cada uno de vosotros desde el momento mismo de vuestra concepción; que os he cuidado a pesar del mal comportamiento hacia Mí, Vuestro Dios. Que no os ha faltado lo más necesario para vivir y aún algunos, hasta de sobra han tenido, con la idea de que brotara de vuestros corazones la caridad hacia vuestros hermanos.

Yo, que os he procurado el amor entre vosotros; porque aún siendo malos, he permitido os uniérais en matrimonio y sintiérais el amor de pareja, el amor de hacia vuestros bebés, el gozo de sus sonrisitas. Os he dado la oportunidad de verMe en ellos, que vuestro corazón recapacitara y dedujera de dónde podrá provenir ése amor que sale de vuestro corazón duro hacía ellos…

 Y aún así, vuestros corazones se mantienen duros y atacantes a la Fuente Viva del Amor, que Soy Yo.

corazon dediamante

¿Hasta cuándo hijitos Míos váis a reaccionar? El Maligno se está adueñando de vuestro Mundo, porque se lo estáis permitiendo. Él ESTÁ CAMBIANDO LAS ESTACIONES, LOS CLIMAS Y PROVOCANDO DESASTRES, para destruíros y para destruir todo lo creado… 

Y vosotros impávidos como estatuas, sin sentimientos y sin cordura, os la pasáis como espectadores de un mundo que se destruye en el Odio y la Violencia, en el Mal y en la corrupción de cuerpos y almas.

 Y no os dáis cuenta de los Signos de los Tiempos anunciados por Mí y por Mis Profetas desde la antigüedad. Mí misma Madre, la Siempre Virgen María, os ha estado llamando en múltiples apariciones a la conversión y hacia un cambio radical de vida en el Amor…

VirgenMaria757ctv

 Y ¿Qué hacéis vosotros? Vuestro corazón se ha endurecido como piedra; pero piedra de Mal, que sólo ha servido para construir un templo a la maldad y al error. Ya no se puede contar con vosotros, como piedra firme y digna de construir templos vivos de Amor a vuestro Dios.

Estáis construyendo vuestra propia destrucción, puesto que al idolatrar al Mal, recibiréis como paga las consecuencias del mismo y vosotros las conocéis en las Sagradas Escrituras. Lo que el mal produce y ahora lo estáis viviendo y lo váis a sufrir, es sólo destrucción, el mal es muerte, el mal es odio entre hermanos, el mal es odio hacia Mí, hacia vuestro Dios.

Esto es lo que estáis viviendo porque lo habéis procurado, lo consentís y lo buscáis. Y lo peor de todo, es que luego me lo reclamáis a Mí, siendo que de Mí sólo puede haber bien, amor, unión, vida. ¡No, hijitos Míos! El Mal y vuestra destrucción actual, os la estáis ganando vosotros mismo por haberMe dado la espalda, por haber escogido un ídolo de maldad.

TRONO DE SATANAS

Por haber preferido al mundo y lo malo que hay en él, en vez de tomarMe a Mí, que habito en vuestro corazón, a abrirMe las puertas del mismo y a escuchar Mis Palabras y Mí Vida de Amor.

Aún hay tiempo para vuestro cambio y para salvar a muchas almas de su destrucción y Muerte Eterna. Y eso sólo lo lograréis regresando a Mí, orando Conmigo, viviendo Conmigo, con vuestras penitencias y ayunos, con vuestro amor fraternal, Deberéis dejarMe actuar PLENAMENTE en vuestras vidas, para que brote MÍ YO de vosotros y no vuestra soberbia, vuestra maldad, vuestro egoísmo.

Solamente haciendo a un lado vuestra voluntad caída en el pecado y dejando que Mí Ser fluya a través vuestro, es como se logrará el Gran Cambio.

templo y crucifixion

No esperéis a que los acontecimientos se hagan desesperantes, no esperéis a que no encontréis salida alguna a la solución de los problemas que os aquejen y que serán más graves a medida que el tiempo pase.

El Amor, Mí Amor, no vuestro amor miserable y caído en las garras de la Impureza del Mal, es el único que puede salvaros y salvar a vuestro mundo.

Ved, hijitos Míos, ved como os busco y os procuro bienestar en todo momento. Ved como os quiero salvar de vuestra miseria y de vuestra caída. Ved cuánto os amo y os seguiré amando, aún cuando Me sigáis abofeteando estando clavado en la Cruz de la Salvación.

hostia-sangrante

Mí Sangre aún está fresca y viva, para ser tomada para la purificación de vuestros pecados y de vuestra vida pasada.

Tenéis ahora una gran responsabilidad, vinisteis a la Tierra a servirMe y a traer AMOR a los vuestros… Y no estáis cumpliendo con vuestra promesa. Yo os trato de estrechar íntimamente a Mí Corazón y vosotros Me rechazáis y os queréis apartar de Mí. No aceptáis Mis Caricias y Mis Consentimientos que os doy cuando sóis Míos.

Si el Mal prosigue en vuestro mundo, en vosotros, recordad que no es por Mí culpa; sino porque vosotros lo atraéis a vosotros mismos y a vuestro mundo, porque así lo estáis procurando con vuestras acciones y por vuestra aceptación al Mal.

apostasia

Vosotros tenéis ahora la respuesta a la pregunta que os estáis haciendo día con día al ver los cambios, en todos los niveles, que os están ocurriendo.

El cambio a todo ello está en vuestra decisión…

O me buscáis a Mí, para que con Mí Amor y con Mí Gracia venga el cambio. U os mantenéis en vuestro error y en vuestro pecado al darMe la espalda y así seguiréis padeciendo lo que el Mal os procura por aceptarlo y alimentarlo.

conversión

Hijitos Míos, vosotros os dais cuenta, en las Sagradas Escrituras, cómo es que Yo fundé a la Iglesia y es lo que Yo quiero también en estos tiempos.

¿Quiénes eran los apóstoles? ¿Por qué los escogí así, sencillos, pobres? Era gente buena, sencilla, pobre; para que tuvieran necesidad total de Mi Ser Espiritual. Yo no fui con los ricos, Yo no fui con los sabios; para que se dieran cuenta aún los más grandes, de que toda ésa capacidad que ellos iban a tener, venía de Mi Santo Espíritu, venía de Mis Enseñanzas, venía del Poder Divino de Nuestra Santísima Trinidad.

Yo Jesucristo, caminé en la Tierra y fui escogiendo a los que debían ser los primeros representantes de Mi Iglesia. Y ésa es la sencillez que Yo quisiera que se mantuviera. Porque cuando entran los intereses humanos no solamente en Mi Iglesia, sino a nivel Universal; todo se echa a perder, Mis pequeños. Porque también os dije que no se puede servir a dos amos: o estáis con el mundo o estáis Conmigo.

122 no hay dos amos 3

Cuando os llenáis de los bienes del mundo, Yo ya no existo porque las almas debieran llenarse de lo espiritual. Cuando vosotros estáis Conmigo, vivís realmente la vida espiritual que Yo quiero que todos vosotros viváis, porque ése va a ser vuestro futuro eterno.

 Claramente vosotros os podéis dar cuenta cómo está Mi Iglesia, lo que ha sufrido. Cómo están los gobiernos de la Tierra, porque solamente ven por sus propios intereses, lo veis a todos niveles. Cuando alguien tiene superioridad sobre vosotros, se les olvida vivir en la Caridad, en el Amor, en las Virtudes, que son respeto a la persona. Y en ellas Me debéis estar viendo a Mí, vuestro Dios. No hay respeto, no hay vida espiritual y todo se echa a perder.

Mis pequeños, debéis regresar a ésa vida sencilla, a ésa vida que os va a asegurar vivir realmente Mi Vida aquí en la Tierra, Yo Soy vuestro Dios Jesucristo, que os vine a enseñar los valores Divinos, los valores Celestiales.

Jesus-Crucificado-3b

Vosotros, cuando los realizáis; realmente estáis haciendo Mi parte, aquí en la Tierra ayudando a vuestros hermanos.

Satanás se ha encargado, no solamente a nivel mundo, sino Universo; de echar a perder lo que Yo hice en un Principio perfecto. Y vuestra misión, Mis pequeños; es restaurar todo aquello que está echado a perder por el pecado. Y eso es la falta de la vida espiritual, la falta de las Virtudes, la falta verdadera del Amor entre hermanos.

Esa es vuestra misión, Mis pequeños: restaurar lo que está echado a perder. Pero también vuestro interior está echado a perder. Si lo estáis viendo en vuestros hermanos, lo debéis ver primeramente en vosotros; porque no podéis criticar a vuestros hermanos, sino que primero os debéis criticar a vosotros mismos.

00apariencias

Cuando vosotros estéis libres de culpa, entonces podréis criticar a vuestros hermanos y eso difícilmente lo lograréis… Y especialmente si no estáis Conmigo.

Empezad pues en vosotros mismos, mostrándoles a vuestros hermanos que sois verdaderos hijos Míos, que sois seguidores de Mis Palabras y de Mis Ejemplos. Y luego, ayudados por Mi Gracia empezaréis a crecer en perfección, para que vosotros dejéis también una estela Divina, como Yo la dejé Mis pequeños. Porque vosotros sois Mis seguidores y debéis dejarMe a Mí, entre vuestros hermanos.

Os amo, Mis pequeños y dejadMe vivir nuevamente en vuestra vida, dejadMe seguir salvando almas a través de vuestro ejemplo y de vuestras palabras. DejadMe Ser Dios todavía en estos tiempos, que ya se Me ha rechazado y  muy pocos Me buscan, para que Yo los guíe los proteja, los ame y sean Mis verdaderos ejemplos en este mundo.

Jesus-Christ

Yo Soy vuestro Dios y no hay ningún otro Dios fuera de Mí. Mis pequeños, Yo vine a la Tierra a traer el Conocimiento, las Enseñanzas, la Presencia Divina que Me ordenó Mi Padre, vuestro Padre. Yo caminé entre vosotros, Yo os di todo lo que Le he visto a Mi Padre y las Enseñanzas que Él Me dio.

Tuvisteis a un Dios entre vosotros, A UN DIOS, Mis pequeños y os di toda una Doctrina perfecta, Santísima.

Cuando vosotros estáis Conmigo y seguís lo que Yo os di, entráis en perfección; porque lo que Yo os di por ser Divino, es perfecto. Cuando vosotros Me seguís a Mí y seguís exactamente lo que Yo os he pedido, vivís la santidad de vida que Yo os vine a pedir a cada uno de vosotros.

LEY DEL AMOR Y EL PERDÓN

LEY DEL AMOR Y EL PERDÓN

Cada uno de vosotros estáis destinados a vivir en la perfección. Y al vivir así, automáticamente es la santidad del ser humano.

Estos son tiempos de confusión, ya estaban profetizados en las Sagradas Escrituras. Hay muchas sectas o religiones, hay mucha, mucha necesidad espiritual, pero Yo vine a atraer a todos hacia Mí, porque Soy el Perfecto y porque lo que Yo os di es lo Perfecto.

Yo no os pedí ir a buscar el Conocimiento en otras sectas o religiones, porque no tienen la perfección que Yo os di. Yo Soy vuestro Dios y los autores de las otras ideologías religiosas, no son dioses. No son perfectos, no son santos. Entonces ¿Por qué buscáis por otro lado, Mis pequeños? ¿Por qué os rebajáis a buscar en otro lado que no os va a llevar a la perfección ni a la santidad?

ecumenismo-apostasia-300x300

Debéis estar conscientes de esta realidad y además, de este Engaño a donde os quiere llevar Satanás. Os quiere quitar lo Mío, lo Perfecto, lo Santo, que son Mis Palabras, Mis Acciones, TODO el Ejemplo que Yo os di durante el tiempo que estuve con vosotros aquí en la Tierra.

Mis pequeños, no os dejéis engañar por esas falsas ideologías. O por esos pensamientos modernos que os llevan a buscar en otras religiones o ideologías religiosas, lo que no vais a encontrar de ninguna forma. Porque os repito, Yo Soy vuestro Dios y aquellos autores no son dioses y no os van a dar lo que Yo os di.

No perdáis lo que ya ganasteis. No busquéis falsedades, cuando tenéis lo perfecto ya en vuestro corazón.

cruz y cor.esp santo

Hijitos Míos, mientras no os pongáis a reflexionar sobre Mís Leyes y Preceptos y que con humildad verdadera veáis dentro de vuestro corazón y comparéis el vuestro con el Mío, con el que os debéis de unir por toda la Eternidad, no podréis avanzar en el crecimiento de vuestras virtudes y de vuestra Gracia de salvación.

Acercáos todos a la Fuente Salvífica de Mí Corazón y de Mí Sangre Preciosa. Arrodilláos ante Vuestro Salvador en la Cruz de la Vida y entregádMe vuestro arrepentimiento y vuestro compromiso de un cambio verdadero.

Y haré de vosotros almas de luz verdadera que se fundirá a la Mía y alumbraremos juntos toda la Eternidad.

hijas e hijos de la luz, despertad

La Mujer Vestida de Sol con la Luna bajo Sus pies, vencerá y pisará la cabeza de la Serpiente del Mal, de vosotros depende que esto se retrase o se adelante, hijitos Míos.

Reflexionad y cambiad, es para vuestro bien y para vuestro gozo eterno

Os amo mucho y os deseo en Mí Corazón. Los bendigo en el Nombre de Mí Padre, en el Mío y en el del Espíritu Santo de Amor.

jesusbendice

http://diospadresemanifiesta.com/

 

90.- EL SACRIFICIO PERPETUO II


9. EL OFERTORIO.

En este momento se canta la antífona de ofertorio.

Al comienzo de la liturgia eucarística se llevan al altar los dones que se convertirán en el Cuerpo y Sangre de Cristo. En primer lugar, se prepara el altar o mesa del Señor, que es el centro de toda la liturgia eucarística y colocando sobre él el corporal, el purificador, el misal y el cáliz. Se traen a continuación las ofrendas: es de alabar que el pan y el vino lo presenten los mismos fieles. El sacerdote o el diácono los recibirá en un lugar oportuno para llevarlo al altar.

Acompaña a esta procesión en que se llevan las ofrendas el canto del ofertorio, que se alarga por lo menos hasta que los dones han sido depositados sobre el altar. El sacerdote  inciensa las ofrendas colocadas sobre el altar y después la cruz y el mismo altar, para significar que la oblación de la Iglesia y su oración suben ante el trono de Dios como el incienso. Después son incensados, el sacerdote en razón de su sagrado ministerio y el pueblo, en razón de su dignidad bautismal.

El sacerdote pone el pan y el vino sobre el altar mientras dice las fórmulas establecidas.

Las especies eucarísticas (pan y vino) son ofrecidas a Dios por el sacerdote, quién además se purifica mediante el lavado de manos.

Un momento después llegó el Ofertorio y Uriel dijo a Maximiliano:

–                     Reza conmigo así:

Señor, te ofrezco todo lo que soy, lo que tengo, lo que puedo, todo lo pongo en Tus manos. Edifica Tú, Señor con lo poco que soy. Por los méritos de Tu Hijo, transfórmame, Dios Altísimo. Te pido por mi familia, por mis bienhechores, por cada miembro de nuestro Apostolado, por todas las personas que nos combaten, por aquellos que se encomiendan a mis pobres oraciones… Enséñame a poner mi corazón en el suelo para que su caminar sea menos duro…  

Y Maximiliano contempló asombrado como de pronto empezaron a ponerse de pie unas figuras que no había visto antes. Era como si del lado de cada persona que estaba en la iglesia, saliera otra persona y aquello se llenó de unos personajes jóvenes, hermosos. Iban vestidos con túnicas muy blancas y fueron saliendo hasta el pasillo central dirigiéndose hacia el Altar.

Uriel dijo: Observa, son los Ángeles de la Guarda de cada una de las personas que está aquí. Es el momento en que su Ángel de la Guarda lleva sus ofrendas y peticiones ante el Altar del Señor.

En aquel momento, estaba completamente asombrado, porque esos seres tienen rostros tan hermosos, tan radiantes que no es posible describirlos con palabras… Lucen una belleza sobrenatural tan portentosa, que parecen casi femeninos; sin embargo la complexión de su cuerpo, sus manos, su estatura es la de un hombre. Los pies desnudos no pisan el suelo, sino que iban como deslizándose, como resbalando. Aquella procesión es impresionante. Algunos de ellos tenían como una fuente de oro con algo que brillaba mucho con una luz blanca-dorada.

Uriel dijo:

–          Son los Ángeles de la Guarda de las personas que están ofreciendo esta Santa Misa por muchas intenciones, aquellas personas que están conscientes de lo que significa esta celebración, aquellas que tienen algo que ofrecer al Señor…” “Ofrezcan en este momento…, ofrezcan sus penas, sus dolores, sus ilusiones, sus tristezas, sus alegrías, sus peticiones. Recuerden que la Misa tiene un valor infinito por lo tanto, sean generosos en ofrecer y en pedir.”

Detrás de los primeros Ángeles venían otros que no tenían nada en las manos, las llevaban vacías. Uriel dijo:

 -“Son los Ángeles de las personas que estando aquí, no ofrecen nunca nada, que no tienen interés en vivir cada momento litúrgico de la Misa y no tienen ofrecimientos que llevar ante el Altar del Señor.”

En último lugar iban otros Ángeles que estaban medio tristones, con las manos juntas en oración pero con la mirada baja.

 -“Son los Ángeles de la Guarda de las personas que estando aquí, no están, es decir de las personas que han venido forzadas, que han venido por compromiso, pero sin ningún deseo de participar de la Santa Misa y los Ángeles van tristes porque no tienen qué llevar ante el Altar, salvo sus propias oraciones”.

“No entristezcan a su Ángel de la Guarda…. Pidan mucho, pidan por la conversión de los pecadores, por la paz del mundo, por sus familiares, sus vecinos, por quienes se encomiendan a sus oraciones. Pidan, pidan mucho, pero no sólo por ustedes, sino por los demás.” “Recuerden que el ofrecimiento que más agrada al Señor es cuando se ofrecen ustedes mismos como holocausto, para que Jesús, al bajar, los transforme por Sus propios méritos. ¿Qué tienen que ofrecer al Padre por sí mismos? La nada y el pecado, pero al ofrecerse unidos a los méritos de Jesús, aquel ofrecimiento es grato al Padre.”

Aquel espectáculo, aquella procesión era tan hermosa que no es posible compararla con ninguna  otra. Todas aquellas criaturas celestiales haciendo una reverencia ante el Altar, unas dejando su ofrenda en el suelo, otras postrándose de rodillas con la frente casi en el suelo y luego que llegaban allá desaparecían a su vista.

Oración sobre las ofrendas

Terminada la colocación de las ofrendas y los ritos que la acompañan, se concluye la preparación de los dones con la invitación a orar juntamente con el sacerdote, que dice: “oren hermanos para que este sacrificio mío y de ustedes sea agradable a Dios, Padre Todo poderoso”, a lo que el pueblo responde: “el Señor reciba de tus manos, este sacrificio para alabanza y gloria de su Nombre, para nuestro bien y el de toda su Santa Iglesia” y a continuación la oración sobre las ofrendas y así todo queda preparado para la Plegaria eucarística.

En la Misa se dice una sola oración sobre los dones, que termina breve: Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén

Ahora empieza el centro y la cumbre de toda la celebración. La Plegaria eucarística es una plegaria de acción de gracias y de consagración. El sacerdote invita al pueblo a elevar el corazón hacia Dios, en oración y acción de gracias y lo asocia a su oración que él dirige en nombre de toda la comunidad, por Jesucristo en el Espíritu Santo, a Dios Padre.

El sentido de esta oración es que toda la congregación de los fieles se una con Cristo en el reconocimiento de las grandezas de Dios y en la ofrenda del sacrificio.

El Prefacio, es el canto de alabanza y de agradecimiento que Jesús dirige al Padre que le ha permitido llegar por fin a esta “Hora”.

Plegaria eucarística

Como Iglesia, unidos en una misma fe, en un mismo corazón, presentamos ahora la sencilla ofrenda que Dios mismo transformará en el cuerpo y la sangre de su Hijo Jesucristo: Pan y vino son fruto de nuestro trabajo personal y comunitario y simbolizan las dimensiones más sencillas de nuestra vida diaria: nuestro trabajo, nuestro sustento y nuestra alegría.

Con el pan y el vino va incluida la ofrenda de nuestra vida, de nuestro trabajo y de nuestro amor; nuestras penas, fatigas y alegrías van a ser recibidas por Dios de las manos del sacerdote y como el pan y el vino, nuestro propio ser (cuerpo y alma) será también santificado y transformado con la presencia viva y real de Jesucristo Eucaristía.

En este momento unámonos al sacerdote, entregándole a Dios nuestra vida, nuestra familia, nuestro trabajo, nuestra oración, nuestras penas y alegrías, nuestro cuerpo, nuestra alma, nuestra mente con todos sus pensamientos, nuestro corazón con todos sus sentimientos y deseos, nuestros labios y todas nuestras palabras, nuestros amigos y seres queridos, incluso los que no nos aman…

En fin, toda la realidad humana material y espiritual de la que somos parte, para que toda esa realidad sea transformada por Cristo, sea santificada, sea cristificada; para que todos seamos hostias vivas, sagrarios de la presencia del Espíritu Santo y para que el mundo entero sea un altar para la gloria de Cristo Jesús.

Prefacio. Es un himno, que empieza con un diálogo entre el sacerdote y los fieles. Resume la alabanza y la acción de gracias propia de la fiesta que se celebra. En esta acción de gracias, el sacerdote, en nombre de todo el pueblo santo, glorifica a Dios Padre y le da las gracias por toda la obra de salvación.

10. CANTO DEL SANTO:

Hemos hecho ofrenda del pan y del vino, de nosotros mismos y del mundo entero.

Ahora esta ofrenda va a ser consagrada: la hostia se transformará en el cuerpo de Cristo y el vino en su Sangre. Por esa consagración, nosotros mismos seremos santificados y el mundo entero también. Nos unimos a los santos y a los ángeles, que contemplan y gozan ya del fruto de estos misterios, cantando a Dios: “Santo, santo, santo es el Señor, Dios del universo, llenos están los cielos y la tierra de su gloria. ¡Hosanna en el cielo! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en el cielo!”

El cielo (los que ya gozan de la gloria de Dios) y la tierra (los que estamos de camino hacia la gloria) cantan la santidad de Dios, pues Él es el único verdaderamente santo y fuete de toda santidad.

Sanctus (“Santo”). Los fieles junto con el sacerdote cantan, o rezan, el Sanctus: Sanctus, sanctus, sanctus Dominus Deus sabaoth. Pleni sunt caeli et terrae gloria tua. Hossana in excelsis. Benedictus qui venit in nomine Domini. Hossana in excelsis (“Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el Cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el Cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el Cielo”).

Maximiliano estaba extasiado contemplando la Gloria de Dios cuando llegó el momento final del Prefacio y cuando la asamblea decía: “Santo, Santo, Santo” de pronto, todo lo que estaba detrás de los celebrantes desapareció.

Del lado izquierdo del señor Arzobispo hacia atrás en forma diagonal aparecieron miles de Ángeles, pequeños, Ángeles grandes, Ángeles con alas inmensas, Ángeles con alas pequeñas, Ángeles sin alas, como los anteriores; todos vestidos con unas túnicas como las albas blancas de los sacerdotes o los monaguillos. Todos se arrodillaban con las manos unidas en oración y en reverencia inclinaban la cabeza. Se escuchaba una música bellísima, como si fueran muchísimos coros con distintas voces y todos decían al unísono junto con el pueblo: Santo, Santo, Santo…

Había llegado el momento de la Consagración, el momento del más maravilloso de los Milagros… Del lado derecho del Arzobispo hacia atrás en forma también diagonal, una multitud de personas, iban vestidas con la misma túnica pero en colores pastel: rosa, verde, celeste, lila, amarillo; en fin, de distintos colores muy  suaves. Sus rostros también eran brillantes, llenos de gozo, todos parecían tener la misma edad. Se podía apreciar que había gente de distintas edades, pero todos parecían igual en las caras, hermosas, jóvenes, sin arrugas, felices. Todos se arrodillaban también ante el canto de Santo, Santo, Santo, es el Señor…”

Uriel dijo:

Son todos los Santos y Bienaventurados del cielo y entre ellos, también están las almas de los familiares de ustedes que gozan ya de la Presencia de Dios”

Entonces Maximiliano vio a la Madre de Dios,  justamente  a la derecha del señor Arzobispo… un paso detrás del celebrante, estaba un poco suspendida del suelo, arrodillada sobre unas telas muy finas, transparentes pero a la vez luminosas, como agua cristalina. La Santísima Virgen con las manos unidas, mirando atenta y respetuosamente al celebrante.

Y desde allá sin cambiar de posición ni levantar el rostro, su voz llena de dulzura le saludó y le dijo directamente en su corazón:

-“¿Te llama la atención verme un poco más atrás de Monseñor, verdad? Así debe ser… Con todo lo que Me ama Mi Hijo, no Me Ha dado la dignidad que da a un sacerdote de poder traerlo entre Mis manos diariamente, como lo hacen las manos sacerdotales. Por ello siento tan profundo respeto por un sacerdote y por todo el milagro que Dios realiza a través suyo, que me obliga a arrodillarme aquí.”

Maximiliano quedó impactado por tanta gracia que el Señor derrama sobre las almas sacerdotales…

Delante del altar, empezaron a salir unas sombras de personas en color gris que levantaban las manos hacia arriba.

Uriel continuó con su enseñanza:

Son las almas benditas del Purgatorio que están a la espera de las oraciones de ustedes para refrescarse. No dejen de rezar por ellas. Piden por ustedes, pero no pueden pedir por ellas mismas, son ustedes quienes tienen que pedir por ellas para ayudarlas a salir para encontrarse con Dios y gozar de Él eternamente.”

Maximiliano veía todo lo que se desarrollaba ante sus asombrados ojos con infinito agradecimiento y sabedor de que tenía que compartir con todos los demás cristianos todo el conocimiento que le estaba siendo revelado.

La Virgen le dijo:

Hijito mío, di a todos tus hermanos que yo estoy realmente presente cuando se celebra la Santa Misa desde que comienza, hasta que termina.  Estoy aquí  al pie del Altar donde se celebra la Eucaristía  y siempre Me van a encontrar aquí;  al pie del Sagrario permanezco Yo con los Ángeles, Adorando al Señor, porque Estoy siempre con Él.”

Ver ese rostro hermoso de la Madre en aquel momento del “Santo”, al igual que todos ellos, con el rostro resplandeciente, con las manos juntas en espera de aquel milagro que se repite continuamente, era estar en el mismo cielo.

Uriel dijo:  

“Dile al ser humano, que nunca un hombre es más hombre que cuando dobla las rodillas ante Dios”.

Desde el comienzo de la Plegaria Eucarística hasta la Consagración: nos encontramos con Jesús en la prisión, en su atroz flagelación, su coronación de espinas y su camino de la cruz por las callejuelas de Jerusalén,

estando todos los asistentes a la Santa Misa real y místicamente presentes en el Viernes Santo que fue el Sacrificio de Expiación.  Estamos todos los que están participando de la Eucaristía y  todos aquellos por los que pedimos especialmente.

La Consagración es místicamente, la crucifixión del Señor. 

¿Puede alguien imaginarse eso? Nuestros ojos no lo pueden ver, pero todos estamos allá, en el momento en que a Él lo están crucificando y está pidiendo perdón al Padre, no solamente por quienes lo matan, sino por cada uno de nuestros pecados: “¡Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen!”

En la preparación de las ofrendas se llevan al altar el pan y el vino con el agua; es decir, los mismos elementos que Cristo tomó en sus manos. En la Plegaria eucarística se dan gracias a Dios por toda la obra de la salvación y las ofrendas se convierten en el Cuerpo y Sangre de Cristo.

La Consagración nos da el Cuerpo entregado ahora, la Sangre derramada ahora. Es místicamente, la crucifixión del Señor, perpetuada a través de sus sacerdotes. Por esto San Pío de Pietrelcina sufría atrozmente en este momento de la Misa.

Nos reunimos enseguida con Jesús en la Cruz y ofrecemos desde este instante, al Padre, el Sacrificio Redentor. Es el sentido de la oración litúrgica que sigue inmediatamente a la Consagración.

El “Por Él, con Él y en Él” corresponde al grito de Jesús: “Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu”.

En la consagración ocurre la “transubstanciación”, que significa “cambio de substancia” del pan y el vino, a ser verdaderamente la sustancia del Cuerpo y Sangre del Señor.

La Eucaristía aunque tiene la apariencia de pan y vino,  no es pan y tampoco vino.  

Cristo está presente en la Eucaristía verdadera, real y substancialmente con todo su Cuerpo, Sangre, alma y divinidad. Esta presencia se llama “real” porque es “substancial” y por ella Cristo, Dios y hombre, se hace totalmente presente.

Cristo está todo entero en cada una de las especies y en cada una de sus partes, de modo que la fracción del pan no divide a Cristo, que está real y permanentemente presente en la eucaristía mientras duren sin corromperse las especies eucarísticas.

11. CONSAGRACIÓN:

c. Invocación -Epiclesis-,

El nombre viene del griego: epicaleo, apicalumai; significa invocar, llamar.

Es una invocación del poder divino sobre los dones del pan y vino que han ofrecido los hombres, para que se conviertan en Cuerpo y Sangre de Cristo.

La Anáfora constituye la parte esencial de la Misa, es una palabra griega que indica la acción de elevar, la actitud de levantar la ofrenda con las manos.

Consagración. El sacerdote relata la institución de la eucaristía en el Jueves Santo, usando las mismas palabras de Jesús sobre las especies: sobre el pan, “Hoc est enim corpus meum (…)” (“Esto es mi Cuerpo…”) y sobre el vino, “Hic est enim calix sanguinem meam (…)” (“Este es el cáliz de mi Sangre…”). Cuando el sacerdote dice estas palabras sobre el pan de harina de trigo sin levadura y el vino de uva, con la intención de consagrar, la substancia del pan y del vino desaparecen siendo reemplazados por el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo.

En esta parte de la Misa, todos permanecen de rodillas. En el relato de la institución y consagración, con las palabras y gestos de Cristo, se realiza el sacrificio que el mismo Cristo instituyó en la última Cena, cuando bajo las especies de pan y vino ofreció su Cuerpo y su Sangre y se lo dio a los Apóstoles en forma de comida y bebida y les encargó perpetuar ese mismo misterio.

Después de la consagración, Jesús está realmente presente en la Eucaristía:

En este momento, por el ministerio (por el encargo y el don) que el sacerdote ha recibido; el pan y el vino son transformados en el cuerpo y la sangre de Cristo. El sacerdote repite las palabras que Jesús pronunció en la última cena, con las cuales Él mismo dio gracias y bendijo el pan y el vino, haciéndolos su cuerpo y su sangre, para alimentar con su propio ser a sus apóstoles y a través de ellos y de la sucesión de sacerdotes a todos los creyentes.

Cristo, en efecto tomó en sus manos el pan y el cáliz, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: Tomad, comed, bebed; esto es mi Cuerpo; éste es el cáliz de mi Sangre. Haced esto en conmemoración mía.

De ahí que la Iglesia haya ordenado toda la celebración de la liturgia eucarística según estas mismas partes que corresponden a las palabras y gestos de Cristo.

La Eucaristía, cuerpo y sangre de Cristo, es el mayor regalo que hemos recibido de Dios: Él se ha quedado para siempre con nosotros en la persona de Cristo, Él mismo toma nuestra realidad y la transforma en su propio ser, para alimentar nuestra vida de fe.  Sin este alimento espiritual; es decir, sin la comunión real con su cuerpo y su sangre, nuestra vida de fe sería árida y estéril, pura imitación exterior de Cristo, por nuestras propias fuerzas.

Pero como Él nos alimenta con su propia vida en la Eucaristía, podemos vivir como Él, ser como Él, porque Él mismo, desde nuestro interior nos va transformando, nos va consagrando, va haciendo de nuestra vida una constante Eucaristía, sólo si nosotros le entregamos nuestro corazón y dejamos que su Espíritu actúe en nosotros.

Cuando el celebrante dijo las palabras de la “Consagración”. Ante los ojos de Maximiliano empezaron unos relámpagos en el cielo y en el fondo. No había techo de la Iglesia ni paredes, estaba todo oscuro solamente aquella luz brillante en el Altar.

De pronto suspendido en el aire, vio a Jesús, crucificado, de la cabeza a la parte baja del pecho. El tronco transversal de la cruz estaba sostenido por unas manos grandes, fuertes. De en medio de aquel resplandor se desprendió una lucecita como de una paloma muy pequeña muy brillante, dio una vuelta velozmente toda la Iglesia y se fue a posar en el hombro izquierdo del señor Arzobispo que seguía siendo Jesús, porque podía distinguir su melena y Sus llagas luminosas, Su cuerpo grande, pero no veía Su Rostro.

Arriba, Jesús crucificado, estaba con el rostro caído sobre el lado derecho del hombro Podía contemplar el rostro y los brazos golpeados y descarnados. En el costado derecho tenía una herida en el pecho y salía a borbotones, hacia la izquierda sangre y hacia la derecha, un agua pero tan brillante; que  más bien eran borbotones de luz que iban dirigiéndose hacia los fieles moviéndose a derecha e izquierda. ¡Era una cantidad tan inmensa de sangre la que fluía hacía del Cáliz! ¡Qué pensó que iba a rebalsar y manchar todo el Altar, pero no cayó una sola gota!

San Uriel dijo:

–          Este es el milagro de los milagros, te lo He repetido, para el Señor no existe ni tiempo ni distancia y en el momento de la consagración, toda la asamblea es trasladada al pie del Calvario en el instante de la crucifixión de Jesús.

Después de la consagración, Jesús está realmente presente en la Eucaristía:

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA