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35 FUGITIVOS DE BELÉN


35 CONOCER A DIOS, ES EMPEZAR A AMARLO

La visita de los magos

  1. Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén,
  2. diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.»
  3. En oyéndolo, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén.
  4. Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo.
  5. Ellos le dijeron: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta:
  6. = Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel.» =
  7. Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella.
  8. Después, enviándolos a Belén, les dijo: «Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle.»
  9. Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño.
  10. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría.
  11. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra.
  12. Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.

Matanza de los niños

  1. Después que ellos se retiraron, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle.»
  2. El se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto;
  3. y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera el oráculo del Señor por medio del profeta: = De Egipto llamé a mi hijo. =
  4. Entonces Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo que había precisado por los magos.
  5. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías:
  6. = Un clamor se ha oído en Ramá, mucho llanto y lamento: es Raquel que llora a sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen. =
  7. Muerto Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le dijo:
  8. «Levántate, toma contigo al niño y a su madre, y ponte en camino de la tierra de Israel; pues ya han muerto los que buscaban la vida del niño.»
  9. El se levantó, tomó consigo al niño y a su madre, y entró en tierra de Israel.
  10. Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí; y avisado en sueños, se retiró a la región de Galilea,

23. y fue a vivir en una ciudad llamada Nazaret; para que se cumpliese el oráculo de los profetas: = Será llamado Nazareno. =

Huida a Egipto.

Mi espíritu ve la siguiente escena. Es de noche. José está durmiendo en su modesto lecho, en su diminuta habitación.

Su sueño es pacífico, como el de quien está descansando del mucho trabajo cumplido con honradez y diligencia.

Lo veo en la oscuridad de la estancia, oscuridad apenas interrumpida por un hilo de luz lunar que penetra por una rendija de la hoja de la ventana, que está sólo entornada, no cerrada del todo. 

Como si José tuviera calor en esta pequeña habitación, o como si quisiera tener ese hilo de luz para saberse medir al amanecer y levantarse diligentemente.

Está girado sobre uno de los lados, y sonríe mientras duerme, quién sabe ante qué visión que está soñando.

Pero de repente, su sonrisa se transforma en congoja.

Emite el típico suspiro, profundo de quien está teniendo una pesadilla…

Y se despierta sobresaltado.

Se sienta en la cama, se restriega los ojos, mira a su alrededor,…

Y mira hacia la ventanita de la que proviene ese hilo de luz.

Es plena noche.

No obstante, coge la prenda de vestir que está extendida a los pies de la cama y todavía sentado en el lecho, se la pone encima de la túnica blanca de manga corta que tenía sobre la piel.

Levanta las mantas, pone los pies en el suelo y busca las sandalias. Se las pone y se las ata.  

Se pone de pie y enseguida enciende una lamparita de aceite, de una sola llama, para iluminarse con ella.  

 Y se dirige hacia la puerta que está frente a su cama; no hacia la que está lateral a la misma y que conduce al salón en que fueron recibidos los Magos. 

Llama suavemente con la punta de los dedos: un casi insensible tic-tic.

Debe haber oído que se le invita a entrar, pues abre con cuidado la puerta y la vuelve a entornar sin hacer ruido.

Entra…

En una habitacioncita sólo un poco más grande que la suya, con una cama pequeña y baja, al lado de una cuna, ya arde otra lamparita.  

La llamita oscilante en un rincón, parece una estrellita de luz tenue y dorada, que permite ver sin molestar a quien esté dormido..

Pero María no está dormida, está arrodillada junto a la cuna. Tiene un vestido claro y está orando.

Y velando a Jesús, que duerme tranquilo.

Jesús tiene la edad de la visión de los Magos.

Es un niño de un año aproximadamente, un niño guapo, rosado y rubio.

Y está durmiendo, con su cabecita ensortijada hundida en la almohada y una manita bien cerrada junto a la garganta.

José en voz baja denotando asombro, 

pregunta:

–     ¿No duermes?

¿Por qué? ¿Jesús no está bien?

María responde:

–    ¡Oh, no!

Él está bien. Yo estoy rezando. Luego me echaré a dormir. ¿Por qué has venido, José?

Mientras habla, María sigue arrodillada donde estaba antes.

José, en voz bajísima para no despertar al Niño, pero en tono apremiante,

dice:

–     Tenemos que irnos de aquí ¡Enseguida! enseguida.

Prepara el baulillo y un fardo con todo lo que puedas meter en ellos.

Yo me encargo de preparar lo demás, llevaré lo más que pueda…

Cuando empiece a clarear huimos.

Lo haría incluso antes, pero tengo que hablar con la dueña de la casa….

–    ¿Y por qué esta huida?

–     Después te lo explico mejor.

Es por Jesús. Un ángel me ha dicho: “Toma al Niño y a la Madre y huye a Egipto”.

No pierdas tiempo. Yo ya empiezo a preparar todo lo que pueda.

No era necesario decirle a María que no perdiese tiempo.

Apenas ha oído hablar de ángel, de Jesús y de huida; ha comprendido que un peligro se cierne sobre su Criatura.

Y de un salto se ha puesto en pie.

Con su cara más blanca que un cirio, una mano contra el pecho, angustiada.

Enseguida se ha puesto en movimiento, ágil, ligera.

Y ha empezado a colocar la ropa de vestir en el baulillo y en un fardo grande que ha extendido primero sobre su cama aún intacta.

Sin duda está angustiada, pero no pierde las riendas; hace las cosas con rapidez pero no sin orden.

De vez en cuando, pasando junto a la cuna, mira al Niño, que duerme ajeno a lo que está sucediendo. 

Cada cierto tiempo José, asomando la cabeza por la puerta entreabierta,

pregunta:

–     ¿Necesitas ayuda?

–     No, gracias – responde siempre María.

Hasta que el fardo — que debe pesar bastante — no está lleno, no llama a José para que la ayude a cerrarlo y a quitarlo de encima de la cama.

No obstante, José quiere hacerlo solo; coge el largo fardo y se lo lleva a su cuarto. 

María pregunta:

–     ¿Llevo también las mantas de lana? 

–     Lleva todo lo más que puedas; todo el resto lo perderemos.

Toma todo lo que puedas. Nos servirá porque… ¡Porque tendremos que estar fuera mucho tiempo, María!…

 José está muy apenado al decir esto.

Y María… se puede uno hacer idea de cómo está.

Suspirando, dobla las colchas suyas y las de José.

Y éste las ata con una cuerda.

Y mientras está atando las colchas,

José agrega:

–     Dejamos los bordados y las esterillas.

 A pesar de que voy a tomar tres burros, no puedo cargarlos demasiado, pues el camino será largo e incómodo, parte entre montañas y parte por el desierto.

Tapa bien a Jesús. Las noches serán frías, tanto en las montañas como en el desierto.

He tomado los regalos de los Magos, porque en aquella tierra nos vendrán bien.

Todo lo que tengo lo gasto para comprar los dos burros. Debo comprarlos, porque no podemos devolverlos.

Voy ahora, antes de que amanezca. Sé dónde buscarlos. Tú termina de prepararlo todo.

Y se marcha.

María recoge todavía algunos objetos.

Observa a Jesús y sale, para volver con unos vestiditos que parecen todavía húmedos; los dobla y los envuelve en un pedazo de tela y los coloca junto con las otras cosas.

Ya no queda nada más. Se vuelve mirando a su alrededor y ve, en un rincón, un juguete de Jesús: una ovejita tallada en madera.

La toma en sus manos… un sollozo entrecortado… un beso:

La madera conserva las huellas de los dientecitos de Jesús.

Y las orejas de la ovejita están del todo llenas de mordisquitos.

María acaricia ese objeto sin valor en sí, de una pobre madera clara; pero de mucho valor para Ella,

ya que le habla del afecto de José por Jesús. Y de su Niño.

Lo pone también con las otras cosas encima del baulillo cerrado.

Ahora ya sí que no queda nada.

Sólo Jesús, que está en su cunita.

María piensa que sería conveniente también preparar al Niño. Va donde la cuna y la mueve un poco para despertar al Pequeñuelo.

Mas Él solamente refunfuña un poco; se da la vuelta y sigue durmiendo.

María le acaricia delicadamente los ricitos.

Jesús, bostezando, abre la boquita.

María se inclina hacia Él y lo besa en la mejilla.

Jesús termina de despertarse. Abre los ojos. Ve a su Mamá y sonríe.

Y tiende las manitas hacia su pecho. 

María dice con ternura:

–     Sí, amor de tu Mamá.

Sí, la leche. Antes que de costumbre… ¡De todas formas, Tú siempre estás preparado para mamar, corderito mío santo!

Jesús ríe y juguetea, agitando los piececitos por fuera de las mantas. Y los brazos, con una de esas manifestaciones de alegría de los niños pequeños, que tan bonitas son de ver.

Hinca los piececitos contra el estómago de su Mamá, se curva en forma de arco y apoya su cabecita rubia en el pecho de Ella,

y luego se echa bruscamente para atrás y se ríe agarrando con sus manitas las cintas que ciñen al cuello el vestido de María tratando de abrirlo. 

Con su camisita de lino, se le ve a Jesús guapísimo, regordete, rosado como una flor.

María se inclina.

Así, inclinada, sobre la cuna como protección, llora y sonríe al mismo tiempo, mientras el Niño balbucea esas palabras, que no son palabras, de todos los niños pequeños.

Entre las cuales se oye nítida y repetidamente la palabra “mamá”.

La mira, asombrado de verla llorar.

Alarga una manita hacia los brillantes hilos de llanto, que se la mojan al hacer la caricia.

Primorosamente, vuelve a apoyarse en el pecho materno y en él se recoge enteramente, acariciándoselo con su manita.

María lo besa por entre el pelo y lo toma en brazos, se sienta y se pone a vestirlo: ya tiene el vestidito de lana, ya las diminutas sandalitas.

Le da la leche.

Jesús mama con avidez la leche buena de su Mamá.

Y cuando ya le parece que por la parte derecha viene menos, va a buscar a la izquierda.

Y ríe al hacerlo, mirando a su Mamá de abajo arriba, para luego dormirse de nuevo,..

Apoyando aún la mejilla rosada y redonda en el seno blanco y redondo, sobre el pecho de Ella.

María se levanta muy despacito y lo coloca sobre la manta acolchada de su cama.

Lo tapa con su manto. Vuelve a la cuna y dobla las mantitas.

Piensa en si conviene o no coger también el colchoncito. ¡Tan pequeño como es… se puede llevar!

Lo pone, junto con la almohada, con las cosas que ya estaban encima del baulito.

Y llora ante la cuna vacía.

¡Pobre Madre, perseguida en su Criatura!

José regresa.

–     ¿Estás preparada?

¿Está preparado Jesús? ¿Has cogido sus mantas y su camita?

No podemos llevarnos la cuna, pero por lo menos que tenga su colchoncito.

¡Oh, pobre Pequeñuelo, perseguido a muerte!

María grita:

–    ¡José! –  agarrándose al brazo de José. 

José confirma: 

–     Sí, María, a muerte.

Herodes lo quiere muerto… porque tiene miedo de Él…

Esa fiera inmunda tiene miedo de este Inocente, por su reino humano.

No sé lo que hará cuando comprenda que ha huido; pero para entonces nosotros ya estaremos lejos. 

No creo que se vengue buscándolo incluso en Galilea. Ya sería difícil para él descubrir que somos galileos;

más difícil aún, saber que somos de Nazaret y quiénes somos exactamente.

A no ser que Satanás le eche una mano en agradecimiento de sus fieles servicios.

Mas… si eso sucede… Dios nos ayudará igualmente.

No llores, María, que el verte llorar es para mí un dolor mucho mayor que el de tener que marchar al exilio.

-¡Perdóname, José!

No lloro por mí, ni por los pocos bienes que pierdo. Lloro por ti… ¡Ya mucho te has tenido que sacrificar!

Ahora, otra vez, te quedas sin clientes, sin casa… ¡Cuánto te cuesto, José!

–     ¿Cuánto? No, María.

No me cuestas nada. Me consuelas. Siempre me consuelas. No pienses en el mañana.

Tenemos el caudal que nos han dado los Magos. Nos servirán de ayuda al principio.

Luego me buscaré un trabajo.

Un obrero honrado y competente se abre camino enseguida. Ya lo has visto aquí. No me da abasto el tiempo para el cúmulo de trabajo.

–     Sí, lo sé.

Pero, ¿Quién te va a aliviar tu nostalgia?

-¿Y a ti?

¿Quién te va a aliviar la nostalgia de esa casa que tanto amas?

–     Jesús.

Teniéndolo a Él, tengo todo lo que allí tenía.

–     Y yo también.

Teniendo a Jesús tengo ya esa patria que he esperado hasta hace pocos meses,

Y… tengo a mi Dios.

Ya ves que no pierdo nada de lo que más amo.

Basta con salvar a Jesús; si es así, todo nos queda.

Aunque no volviéramos a ver este cielo, estos campos.

O los aún más amados campos de Galilea,

Siempre tendremos todo porque lo tendremos a Él.

Ven, María, que empieza a clarear.

Llega el momento de saludar a la huésped y de cargar nuestras cosas. Todo irá bien.

María se pone en pie, obediente. Se arropa en su manto.

Mientras tanto, José prepara un último bulto, se lo carga y sale.

María levanta delicadamente al Niño, lo arropa en un mantón y lo aprieta contra su pecho.

Mira las paredes que durante meses la han hospedado y rozándolas apenas, las toca con una mano.

¡Bendita esa casa, que ha merecido ser amada y bendecida por María!

Sale. Cruza la habitacioncita que era de José, entra en la estancia grande.

La dueña de la casa, en lágrimas, la besa y se despide de Ella.

Y levantando un borde del mantón, besa al Niño en la frente.

Él duerme tranquilo.

Bajan por la escalerita exterior.

Hay un primer claror de alborada que apenas permite ver.

En la escasa luz se ven tres burros. El más fuerte lleva los enseres. Los otros van sólo con la albarda.

José está manos a la obra para asegurar bien el baulillo y los paquetes en la albarda del primero.

Veo, atados en un haz, y colocados encima del fardo, sus utensilios de carpintero. 

Nuevos saludos y nuevas lágrimas.

María se monta en su burrillo, mientras la patrona tiene a Jesús en brazos y lo besa una vez más; luego se lo devuelve a María.

Monta también José, el cual ha atado su asno al que lleva los equipajes, para estar libre y poder así controlar el de María.

La huida comienza mientras Belén, que sueña todavía la fantasmagórica escena de los Magos, duerme tranquila, sin saber lo que le espera.

Y la visión cesa así.

P95 TIEMPO DE LA JUSTICIA


10Leon de Judá

Habla Nuestro Señor Jesucristo

Hijitos Míos, ¿Os habéis dado cuenta hacia dónde os he llevado? Soy vuestro Hermano Jesucristo vuestro Dios, que caminó por el Mundo; que entiende al hombre, que lo comprende, que lo perdona y que lo salva, cuando el hombre realmente quiere venir a Mí.

Yo Soy la Luz del Mundo y todo aquél que se acerca a Mí, se llena también de Mi Luz y la irradia.

Sois Luz, Mis pequeños, en este tiempo de obscuridad. Sois esa sal que le da sabor a la vida, no sois de esa sal que se ha vuelto insípida y que se tira porque ya no sirve.

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Sois almas que habéis luchado por manteneros Conmigo y aunque vosotros no veis tanto mérito en ello, para Mí sí es un gran mérito.

Porque estos tiempos son de Gran Tribulación, son de gran maldad y vosotros habéis escogido el estar Conmigo, a pesar de que ahora la maldad está muy aceptada entre vuestros hermanos; al grado que ya no causáis escándalo cuando estáis actuando en el mal, porque el corazón del hombre se ha corrompido inmensamente.

Como os dije, Mis pequeños, sois Luz y por donde vais, alumbráis. Y sin que os deis cuenta, por vuestra actuación y por vuestras palabras, movéis corazones. Y así, vais iluminando el camino de vuestros hermanos y ellos al llenarse de vuestra Luz, también empiezan a iluminar a otros.

SOY LUZ

Todo es una cadenita, una cadenita de Amor, una cadena de transformación, una cadena de recuperación de almas, que iban caminando por la obscuridad sin rumbo fijo o engañadas por Satanás, para tomar rumbos de mentira y de maldad.

Ciertamente os volvéis instrumentos de Mi Amor y os habéis dado cuenta muchas veces cómo una palabra vuestra, que ni la habíais pensado, salió de repente de vuestros labios y ésa palabra o esa frase, cambió corazones.

Soy Yo en vosotros, pero porque vosotros Me habéis abierto vuestro corazón y Yo Me alegro inmensamente por ello. Y por eso os guío, os protejo, os lleno de bendiciones y espero vuestro regreso; para compensaros todo lo que hacéis, habéis hecho y haréis todavía más por Mi Reino.

EL CIELO

Cuando un alma se dona a Mí y trabaja para Mí; sin saberlo, sin sentirlo, porque se le vuelve normal vivir en Mí y en Mi Amor, goza al estar Conmigo y goza al ver que algún alma que iba por mal camino, cambia después de haber tenido un contacto espiritual con vosotros.

Estar Conmigo es alegría, es plenitud, es gozo y es solamente el principio de lo que tendréis eternamente cuando regreséis a Mí. Las Puertas del Reino están abiertas de par en par para vosotros.

Gracias, por vuestro “fiat”. Gracias por vuestra fidelidad. Gracias por vuestro amor para Conmigo. Gracias por las almas que estáis salvando para Mi Reino. Mis Bendiciones caerán abundantemente sobre vosotros y sobre los vuestros. Mi Amor os protegerá de todo mal. Satanás no os tocará, os lo aseguro. Gracias, Mis pequeños.

el Señor es ladefensa de mi alma

Habla Dios Padre

Hijitos Míos, vosotros los que estáis Conmigo, os he dado una sensibilidad espiritual especial; para que vayáis dándoos cuenta de lo que está sucediendo a vuestro alrededor. Porque los que estáis Conmigo os estáis dando cuenta de los cambios que se están dando paulatinamente en el Mundo y en el Universo.

Para los que no están Conmigo todo se les hace normal, no hay cambios; ellos mismos hablan de que todo es normal, que sucede como en otros años ha sucedido.

Mis pequeños, habéis sido escogidos para el cambio. No digo que vais a subsistir todos vosotros. Os estoy diciendo que os he dado dones especiales, para que os vayáis dando cuenta de cómo se está dando la Purificación a nivel espiritual.

Spiritual-Man

Todo va a cambiar. Vuestra misma mentalidad va a cambiar. Pero estando Conmigo no sentiréis ése cambio tan palpablemente, sino que lo tendréis poco a poco.

Iré erradicando lo malo que tenéis y os iré llenando de Mi Vida: que son los dones, virtudes, Mi Amor, que tendréis para los Cielos Nuevos y las Tierras Nuevas que ya están bajando para todos vosotros los que estáis Conmigo, los que vivirán en ésos Tiempos.

Os he hablado de tantas cosas bellas que tengo reservadas, para los que seáis obedientes y donados totalmente a Mi Voluntad. Todo lo que pase en vuestra vida, os pido lo aceptéis dócilmente; como Mi Hija y el Sr. San José, que pasaron pruebas difíciles y otros hermanos vuestros que a lo largo del tiempo han tenido que pasar pruebas; pero siempre he estado Yo junto a ellos.

3Huida a Egipto

DESTERRADOS

Lo que suceda en vuestra vida, aceptadlo como parte de la Purificación, como una penitencia en la cual sufriréis, por los pecados con los que Me habéis hecho sufrir a Mí, primeramente.

Sí Mis pequeños, os quiero limpios, os quiero santos. Estaréis viviendo el Cielo en la Tierra y para eso debéis trabajar bastante, para que no os contaminéis con lo que vaya sucediendo.

Lo que necesito de vosotros ES ORACIÓN INTENSA PARA LAS ALMAS QUE NO VAN A QUEDAR PARA ESTOS TIEMPOS POR VENIR.

familia orando

Entended que lo que os voy a dar es algo extraordinario y todo vuestro ser tiene que estar preparado para ello.

Yo consiento a los que están Conmigo. Amo infinitamente a los que luchan por estar Conmigo, aún a pesar de los ataques que tengan a su alrededor.

Hay muchas almas que están sufriendo en estos momentos, persecución, muerte, maldad, destrucción; tanto de sus hogares como de su propia persona, de la de sus parientes, hijos. Todo ése dolor, está siendo unido a los Méritos de Mi Hijo Jesucristo.

15crucificado

Todo esto cambiará. Os pido aceptéis todo esto con Mi Amor y veréis cómo pasaréis éste trago amargo fácilmente, para luego tener el regalo que os daré eternamente.

Dejaos mover por Mí vuestro Dios. Mi Amor os estará protegiendo en todo momento.

Os bendigo, Mis pequeños y pidan que Mi Santo Espíritu fortifique los dones que he puesto en cada uno de vosotros. Entended Mis pequeños, que todo lo que estoy permitiendo en estos momentos, es para llevaros a una vida espiritual profunda.

oracion y discernimiento

Vosotros los que estáis Conmigo, habéis sido escogidos para que vuestra oración, salve a infinidad de almas que necesitan de Mí; pero que no acuden a Mí, por más que se les insiste. Y por eso estáis siendo tomados, guiados y reeducados; para que comprendáis perfectamente lo que está sucediendo y lo que sucederá.

Os he dicho que no temáis. Que pase lo que pase, Yo estoy con vosotros. Mi Hija está con vosotros, el Cielo está con vosotros. ESTOS SON LOS TIEMPOS ANUNCIADOS DESDE EL GÉNESIS.

En donde le estoy dando a Mi Hija, la Siempre Virgen María, Gracias especiales para luchar contra las Fuerzas de Satanás y contra todos aquellos que escogieron al Enemigo como su guía y protector.

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Es incomprensible cómo teniendo Mi Bien, muchos hermanos vuestros han escogido el Mal. Y esto Mis pequeños, es por falta de Fe y de donación de sus padres, por no haberles enseñado Mis Verdades. Ciertamente no las tuvieron, por distracción de sus padres o porque no les importaba el transmitirMe a sus hijos.

Habéis fallado padres de familia, al no haber enseñado a vuestros hijos el soporte espiritual que los iba a sacar adelante y más fácilmente, durante su tiempo sobre la Tierra.

Volved a Mí pequeños Míos y traedMe a muchas almas. Mi Amor lo puede todo. Mi Amor purificará vuestra vida y la de todos aquellos por los cuales oréis.

FERVOR

FERVOR

Perfectamente os dais cuenta de toda la Maldad que os rodea y si os queréis deshacer de ella, necesariamente os tenéis que adentrar en Mí.

Satanás está luchando muy fuertemente entre vosotros, para quitarMe almas; él sabe cómo os amo, él perdió su lugar en el Reino de los Cielos y va a tratar de impediros la entrada. No permitáis que os lleve por caminos obscuros de Maldad, de Error.

Vosotros debéis llenaros de Mi Luz. Y ésa Luz, disipará las Tinieblas por donde vayáis. Esto es muy importante que lo entendáis Mis pequeños. Porque estando Yo en vuestro interior, vosotros Me llevaréis a todos los lugares a donde comúnmente vais. Ya os he dicho que no vais a tener la mayoría de vosotros misiones especiales. Vuestra misión, grande y especial, es la de la salvación de las almas.

Luz al mundo1

La Gracia de todo el Cielo está cayendo abundantemente sobre la Tierra y sobre el Universo entero. Vosotros los que estáis Conmigo, estáis sintiendo ésa protección, estáis viendo todos los cambios a vuestro alrededor, pero os sentís en Paz.

En los momentos de mayor Tribulación ésa Paz os ayudará a recapacitar y a saber conduciros, para que podáis conducir a otros hermanos vuestros que se encontrarán en la desesperación, cuando los Acontecimientos sean más fuertes. Yo estoy confiando en vosotros, porque os llevo preparando de un tiempo atrás. Infinidad de almas no permiten Mi entrada en su corazón. No les interesa.

Por eso a vosotros, los que he escogido para este tiempo, os he ido preparando para que en los momentos de mayor Tribulación, podáis ayudarMe e ir poniendo en orden todo lo que está a vuestro alrededor.

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Fuisteis creados en Amor. Fuisteis creados para el Amor. Fuisteis creados para crear amor. Y vuestro Juicio, será en el Amor.

Todavía tendréis oportunidades de cambio todos vosotros, los que estáis alejados de Mí. Soy vuestro Padre, Soy vuestro Dios. Yo no desprecio a las almas que creo. Pero respeto vuestro libre albedrío.

Es muy diferente un alma contaminada por el Mal, que un alma que buscó el Mal, para vivir en él y darMe la espalda y traicionarme. Todos vosotros en algún momento de vuestra existencia, habéis sido contaminados por Satanás y esta contaminación la venís viviendo y en muchos casos hasta avivándola, haciéndola crecer en vuestro interior y aprovechándoos de esta Maldad que habéis dejado crecer en vuestro ser.

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Satanás os puso la tentación en uno o varios momentos de vuestra existencia y en lugar de rechazarla, la aceptasteis. Y ahora producís maldad, cuando debisteis haber producido solamente bondad.

Mi Juicio va a ser implacable, porque os conozco perfectamente.

Se os han dado infinidad de ocasiones para que crezcáis espiritualmente y Me ayudéis en la salvación de vuestros hermanos. Pero muchos de vosotros, ya os cansasteis de trabajar para Mí, de vivir en Mí, de luchar por el Bien; cuando en la realidad, estáis viviendo el Mal a vuestro alrededor y os ataca continuamente.

maldad, ceguera y tontería

Estas almas están necesitadas de oración. Quieren hacer a un lado su misión y no os estáis dando cuenta, que estáis trabajando para Mí, vuestro Dios y que os daré una recompensa al final de vuestra existencia. Aunque antes también, os doy regalos en lo individual, para que os deis cuenta que Yo estoy siempre con vosotros.

Mis pequeños, orad por aquellos que están distraídos en el Mundo. Aquellos que no se quieren acercar a Mí y que no piden por su arrepentimiento.

No os imagináis Mis pequeños, el gozo que Me dan éstas almas que vivían en el Mal y regresan a Mí, pidiéndoMe de todo corazón perdón y trabajando por un arrepentimiento, que viene desde lo más profundo de su corazón.

arrepentido

Amo a todos porque a todos os he creado. Pero ciertamente, habrá almas que se condenen. La oración en este tiempo va a producir milagros. Milagros asombrosos de conversiones.

Os he dicho que ya NO es tiempo de Evangelizar. Es tiempo de trabajar a través de la Oración, para la conversión y salvación de muchas almas, que muy alejadas están de Mí.

Aunque todo se os venga encima, que sintáis que vuestra oración es muy pequeña y no está produciendo los cambios que quisierais. No os dejéis convencer por el Mal, que os mete éstas ideas, manteneos en oración y Yo la escucharé.

Y por la oración de todos vosotros, muchas almas se salvarán. POR ESO OS PIDO UNA FE A TODA PRUEBA. PedídMela, para que podáis vencer a Satanás en la sencillez, en la Fe, en el Amor.

arrepnetimiento

No os preocupéis por lo que suceda a vuestro alrededor o lo que os anuncien de acontecimientos fuertes que se darán. Yo lo permito y si anunciado está, así se dará. Confiad, confiad en que todo un Dios Omnipotente, Poderosísimo, está con vosotros.

No claudiquéis. Si caéis, levantaos. Os amo de corazón y quiero escuchar esta misma frase, salida desde lo más profundo de vuestro corazón.

Os pido abráis vuestro corazón plenamente, con confianza, con amor a todo lo que Yo os vaya a decir; puesto que estáis viviendo momentos de cambio en la humanidad y en el Universo entero. Momentos decisivos para la salvación o condenación de infinidad de almas.

21alma condenada

Os he hablado de múltiples formas para que regreséis a Mí. Pero recordad que después de la Palabra, viene la acción y ésta ya está también sobre vosotros.

Algunos aprenden con la Palabra. Otros, aprenden con la acción. Y con la acción, Me estoy refiriendo a los castigos de la Purificación. Y digo castigos, porque no habéis entendido como los hijos obedientes, como los hijos buenos, como los hijos atentos a las reglas que los padres piden a los hijos.

Vosotros habéis sido desobedientes a cumplir Mis Reglas, Mis Mandatos y habéis hecho lo que habéis querido. Y ciertamente, que no estáis cumpliendo plenamente con lo que necesitáis cumplir para que Yo esté contento con vuestra actuación. Así pues, escuchad atentos lo que os vaya Yo a decir en éste Santo Rosario. La Humanidad se ha de preparar para acontecimientos muy difíciles, próximos venideros.

21Tsunami

No deberéis temer los que estáis Conmigo, os he repetido muchas veces. Pero la Purificación se dará en mayor o en menor fuerza, de acuerdo al amor que cada uno de vosotros hayáis cultivado en vuestro corazón y a los dolores que Me habéis causado con vuestros pecados.

Soy un Dios Justo, os conozco a cada uno de vosotros plenamente. Y así seréis juzgados.

Ciertamente Mi Amor aún en el castigo, se derrama sobre vosotros. Y cuando estéis padeciendo la Purificación que os toque a cada uno, iréis recordando cómo Me dañasteis… Lo que hicisteis y dejasteis de hacer; para darMe gusto y ayudar a vuestros hermanos en su salvación eterna.

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Creed en Mis Palabras, creed en lo que os digo, porque estáis tan ensimismados en el Mundo y en vuestras cosas, que ya no cabe en vuestra vida la parte espiritual, que es la que debéis buscar. Os bendigo, Mis pequeños y estad atentos con Mis Enseñanzas.

Mi Misericordia es grande, se os concedió por mucho tiempo. Y os dije hace unos meses, que ésta ya había terminado y empezaba el Tiempo de la Justicia.

Y ESTÁIS EN EL TIEMPO DE LA JUSTICIA.

Pero Mi Amor no se termina. Mi Amor os pertenece, aún a pesar de vuestros pecados, de vuestra maldad, de vuestros actos detestables a Mis Ojos.

últimos tiempos

Mi Hija la Siempre Virgen María, os dio una secuencia de acontecimientos: Aviso, Milagro, Castigo. Y pocos habéis hecho caso a ellos.

La Iglesia de Mi Hijo ataca lo dicho por Mi Hija, Quien desea ayudaros en vuestra purificación.  La Iglesia misma será purificada.

En lo futuro después de la Gran Purificación, Mis sacerdotes y ministros serán santos, serán modestos, humildes, sencillos, donados totalmente a Mi Santo Espíritu.

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Tendréis momentos de reflexión fuertes, las lágrimas correrán por vuestras mejillas, vuestro corazón se contristará; pero será para vuestro bien.

Se os ha dicho que es una Gracia especial que concedo a las almas, llorar sus pecados. Y los que estéis verdaderamente arrepentidos y os sintáis tocados por Mi Gracia; lloraréis por ellos y pediréis perdón, desde lo más profundo de vuestro corazón.

Esto ayudará a que os volváis sencillos, porque os daréis cuenta de que lo que os he dicho tantas veces es una realidad. Y esto quiere decir que os conozco perfectamente en vuestro interior. EntregadMe desde ahora vuestro corazón y todo vuestro ser, para que os vaya preparando. Y en el momento preciso de vuestra purificación no os sintáis atacados, cuando Yo os presente frente a frente, vuestra realidad espiritual. 

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Porque os amo, os regaño. Porque quiero lo mejor para vosotros. Entended que Soy vuestro Padre y quiero de vosotros lo mejor.

Ensanchad vuestra vida espiritual, vosotros sois parte de Mí. Vosotros debéis hablar el mismo idioma que Yo. Mi Amor en pleno os espera en el Reino de los Cielos. Pero también Me manifestaré a vosotros.

Ahora no estáis preparados para los Grandes Acontecimientos por venir. Deberéis orar mucho. Si es posible ayunos, mucha oración, rezo del Santo Rosario; para que os fortifiquéis para los momentos de la prueba. Si no estáis Conmigo, os he dicho que sucumbiréis.

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Satanás ya os está atacando. Muchos de vosotros estáis sintiendo de alguna forma, sus asechanzas. Deberéis uniros como verdaderos hermanos, ayudándoos los unos a los otros, en el momento de la Tribulación y de la falta de alimentos. Ahí es donde realmente se verá de qué está lleno vuestro corazón.

Os deberéis soltar plenamente a Mi Voluntad, con una confianza a toda prueba. Y el cómo salgáis de ella os llevará a reflexiones profundas, que os ayudarán a alcanzar los Cielos Nuevos y las Tierras Nuevas prometidas.

Todo esto que Yo permitiré en vuestra vida, os llevará a una purificación profunda, hasta llegar a las raíces del Mal. Raíces que se empezaron a dar desde el Pecado Original.

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Desde el Principio de los Tiempos habéis sufrido y debéis poner ya un alto. En la vida, en estas Tierras Prometidas que os daré, viviréis en una naturalidad espiritual perfecta, amándoos los unos a los otros; pero con un amor que no conocéis aquí en la Tierra.

Mucho bien tendréis, cuando aceptéis vuestra maldad y Me pidáis perdón. Hacedle saber a vuestros hermanos. Momentos sobrios tendréis y apreciaréis, porque lo superfluo desaparecerá. Os daréis cuenta que con mucho menos de lo que ahora tenéis, viviréis más a gusto. Os habéis llenado de lastre, de cosas superfluas, que no os han permitido crecer espiritualmente. Será un nuevo comienzo, pero para pocos de vosotros; porque una gran mayoría, será eliminada.

Yo os estaré guiando en todo momento. Los que estáis Conmigo, escucharéis Mi Voz y reconoceréis Mi Presencia en vosotros. Alegraos, Mis pequeños. Alegraos por estos momentos difíciles, que se presentarán en vuestra vida. Os bendigo, Mis pequeños y agradeced toda esta preparación que Yo os daré para que quedéis purificados. 

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Daos cuenta que todo esto que voy a permitir en vuestra vida, en vuestro Mundo, en el Universo entero; es para una renovación espiritual que además, os unirá a todos.

Vivís rodeados de mentira y falsedad. Vivís llenos de temores y de ataques de Satanás en múltiples formas. Vuestros hijos han perdido el contacto Conmigo. Satanás se ha encargado de distraerlos, para que no estén Conmigo.

Lo que es bueno para vuestra alma, ya no se busca. Buscáis solamente lo que va a agradar a vuestros sentidos, aunque sea por un poco tiempo. Ya no buscáis lo que os va a dar gozo aquí, en ésta Vida y Eternamente.

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Mucho Bien de parte Mía, os está esperando. Vuestras necesidades espirituales, son grandes y no las estáis satisfaciendo. Estáis viviendo muchos de vosotros, una vida mediocre espiritual. Si no buscáis vuestro crecimiento espiritual, ¿Cómo ayudaréis a vuestros hermanos a encontrarlo y a hacerlo crecer?

QUERÉIS AMAR Y NO SABÉIS CÓMO, puesto que Satanás se ha encargado de distorsionar aún lo más bello, que es el Amor.

Mis pequeños, no os canséis de buscar vuestro bien, basados en Mi Amor, en Mis Enseñanzas.

(Debemos pedir: Señor Jesús, DAME MÁS AMOR PARA AMARTE MÁS. ¡DAME ADORACIÓN, PARA ADORARTE SOBRE TODAS LAS COSAS! Cómo te adoró María Santísima y mereció ser tu Madre Santísima. AMÉN)

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Habéis tenido momentos valiosos en vuestra existencia. Cuando Me he manifestado a los hombres, os he dejado conocimiento; pero también obligaciones que tenéis qué cumplir.

El Mal, caerá. Veréis actuar a Mi Justicia Divina. Los que están ahora actuando en el Mal, se sienten protegidos por Satanás y ¡Qué error tan grande!

Buscad lo que a vuestra alma la hace crecer y desechad ¡YA! en una forma imperante, lo que os lleva hacia el Mal.

El Tiempo que ya no es tiempo, os alcanzará de golpe. Deseo que vuestras almas estén limpias y preparadas para lo que Yo os pueda pedir.  Os estaré guiando y protegiendo. No dudéis, Mis pequeños. Entended que solamente quiero vuestro bien y os quiero de regreso Conmigo.

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Aquellos que llevan mucho tiempo desobedeciendo, tendréis pruebas mayores. Lamentaréis no haber puesto años atrás de vuestra parte, para vuestro cambio espiritual.

BuscadMe en todo momento y Yo Me dejaré encontrar. Momentos bellísimos tendréis, Mis pequeños. Momentos sublimes, espirituales; que la humanidad nunca ha tenido y que solamente serán superados en el Reino de los Cielos. Mucho tenéis qué agradecerMe Mis pequeños, de haber permitido a esta Generación, apreciar el Cambio espiritual que se dará.

Pero también, transformador en lo físico lo que tenéis a vuestro alrededor. Un cambio espiritual que apreciaréis infinitamente, porque lo primero que viviréis, será la Paz en vuestro interior. La Paz en vuestro alrededor. La Paz en el corazón de vuestros hermanos.  

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La Paz es una Gracia invaluable. Es el regalo para las almas que acuden a Mí y permanecen en Mí. Recordaréis las Palabras de Mi Hijo, cuando entraba en un hogar y deseaba la Paz a los que ahí estaban. La Paz que se os dará, la reflejaréis y os iréis transformando.

Mientras tanto, así como se vayan sucediendo los acontecimientos de la Purificación; lo que iréis perdiendo; será todo aquello que era nocivo para vuestro crecimiento espiritual, para vuestra vida de relación Conmigo.

Satanás os llevó supuestamente, a un crecimiento intelectual: con inventos que solamente os estaban separando de Mí. Entended que Yo vuestro Dios, os daré una perfección de Conocimiento y no necesitaréis con lo que ahora os ayudáis para entablar una relación entre unos y otros. Yo Soy la Perfección y os puedo dar cosas inimaginables.

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Lo que os daré será tan bello, que no extrañaréis lo pasado. Gozaréis de inmediato Mis Regalos. Pero sobre todo Mi Amor, que se manifestará constantemente en múltiples formas, hasta que el hombre se llene nuevamente de soberbia y caiga en el Mal.

Centraos pues Mis pequeños, en estos momentos de vuestra Liberación. Y así lo deberéis tomar, os voy a liberar de las Garras de Satanás. Vosotros no os dais cuenta cómo os tiene atados a él y engañados aparentando un bien; cuando en la realidad, estáis viviendo en el Mal.

Cosas bellísimas os esperan y debéis desearlas de corazón. PedídMelas continuamente, con mucha vehemencia; para que os escuche. Sé lo que necesitáis y vosotros debéis confiar en Mí, al saber que sois Mis hijos. 

LA ORACION PODEROSA VENCE A SATANÁS

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No caigáis en la soberbia en la que estáis acostumbrados a vivir. Mientras más pequeños y sencillos seáis, más grandes seréis ante Mis Ojos. Vuestra soberbia limita Mis Regalos hacia vosotros, porque vosotros sentís que no necesitáis nada para crecer; pero Yo os voy a demostrar en esta Purificación, que lo que habíais escogido para vivir, no era lo correcto.

Sois imperfectos, daos cuenta de ello. Reconocedlo y agradecedMe que os haga ver esta realidad y os insista en ella. Debéis tender a la erfección, Perfección que vivió Mi Hijo y os la enseñó. Entended que os amo, como nadie más os puede amar.

Venid pues y deseadMe de corazón que os dé ¡YA!, lo que os acabo de detallar. Mucho Bien se acerca para todos aquellos que no se separen de Mí. Y os preparo para el Gran Cambio Universal en donde viviréis plenamente Mi Amor.

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Yo os bendigo y os mando a Mi Santo Espíritu para que os prepare al momento de la Prueba. Mis Bendiciones quedan con vosotros. Gracias, Mis pequeños.

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Hijitos Míos Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María. Feliz estoy Mis pequeños, por el cambio que anuncia Nuestro Padre y Nuestro Dios.

Una gran Luz tendréis, que os iluminará y que os llevará a lograr un cambio bellísimo. La Luz de Mi Esposo el Santo Espíritu de Amor, que vendrá a renovar la faz de la Tierra.

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“Padre y Señor Mío, que Tu Nombre sea alabado, tres veces Santo, tres veces Glorioso, tres veces Divino”.

Os mostraré a Mi Hijo Glorioso, Triunfante, Su sola Presencia ante vosotros, os dará una alegría excelsa. Conoceréis lo que Él hizo por vosotros, porque os hará vivir Su Vida y la gozaréis.Todo lo que viene de los Cielos Mis pequeños, es excelso; es bellísimo, es vivificador, es perfeccionador.

Viviréis momentos de Cielo aquí en la Tierra, que serán vuestro premio por haber luchado por mantener el Santo Nombre de Nuestro Dios en Su Santísima Trinidad y el Mío, el de vuestra Madre.

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Nuestro Dios agradece en forma abundante e inmensa lo que hacéis por Él y para Él, empezando con vuestra aceptación en vuestro corazón, dejándole Vivir, compartiendo con Él, riendo y llorando con Él; haciendo Vida continua con Él de día y de noche, como Él se lo merece.

Conoceréis ése Amor Divino y no os cansaréis de alabar y bendecir a Nuestro Dios Tres veces Santo, que tanto os ha cuidado, que tanto os ha dado, que tanto os ha perdonado. Vuestros errores del pasado, en el pasado quedarán, empezaréis nuevas vidas.

Me agradeceréis Mis cuidados Maternales, Mis delicadezas hacia vosotros, Mi intercesión para la obtención de innumerables bendiciones y Gracias, para vosotros y para los vuestros. Yo os cuido en todo momento, Mis pequeños.Os enamoraréis del Amor, del Amor bello y pleno de Nuestro Dios.

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Planead ya desde ahora Mis pequeños, vuestro futuro y preparaos para él. Y esto es como os dijo Mi Hijo, amándoos los unos a los otros, como Él os amó.

Con todo lo que os Hemos explicado Mis pequeños, ¿Todavía podéis tener miedo en vuestro corazón? ¡NO Mis pequeños! Si realmente confiáis en Nuestro Dios, en Su Santísima Trinidad y en Mí vuestra Madre; deseosos debéis estar de que se sobrevengan ya los Acontecimientos de la Purificación que os llevarán a un bien inmenso.

Como os dije, el Mal quedará atrás. El Bien Perfecto empezará para vuestras vidas. ¿Eso os puede causar temor? ¡NO Mis pequeños! Viviréis ya rodeados de Verdad, rodeados de un Amor pleno, rodeados de una alegría Celestial y eso no os puede crear ni temor, ni dolor. Dejaos mover por la Voluntad de Nuestro Dios. Buscasteis el Bien y el Bien llegará a vosotros.

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Os amo, Mis pequeños, entraréis ya a formar parte de la Familia Celestial aquí en la Tierra los que escogidos seréis.

Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María. Y quiero que entendáis que los acontecimientos que se han de venir, serán para vuestro bien; porque todo lo que sale del Corazón de Nuestro Padre Dios, siempre es para un Bien.

Yo Misma sufrí junto con Mi Esposo San José, infinidad de tribulaciones, ataques, desprecios, groserías, abandonos. Y todo eso, permitido por Nuestro Padre Dios, para una finalidad: vuestra salvación. Y abrir nuevamente las Puertas del Reino de los Cielos, que estaban cerradas por el Pecado de vuestros Primeros Padres.

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Con la donación de Mi Hijo, Mi Dios, se abrieron nuevamente las Puertas; para que toda alma creada y escogida para misionar aquí en la Tierra, pudiera regresar al Reino de los Cielos.

Pero vuestra maldad, la maldad que dejasteis entrar en vuestro corazón y que se ha posesionado ahora de toda la Tierra, ha cerrado las Puertas para muchos de vosotros; porque ya no seguís lo que Mi Hijo os vino a dar.

Satanás os ataca y es como una enfermedad. Se va metiendo en vuestro ser, va destruyendo vuestro interior. Toda ésa bondad que vosotros debierais cultivar y hacer crecer, sucede todo lo contrario. No abonáis, no regáis, no permitís que crezcan las virtudes, el amor, los actos de misericordia. Todo lo bueno que debiera haber en un alma creada por Nuestro Dios y Señor, difícilmente crece ahora.

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Estáis rodeados de tanta maldad, que os vais por diferentes rumbos y todos ellos llenos de maldad y de pecado, al grado que muchos de vuestros hermanos piensan que esta es la vida normal que debe seguir el ser humano; cuando la realidad es otra.

Por eso Nuestro Padre y Nuestro Dios, enviará a Mi Esposo el Santo Espíritu de Amor, para poner orden en vuestra mente, en vuestro corazón.

Para que por unos momentos que tendréis de prueba espiritual, entenderéis vuestra misión. Entenderéis la Maldad que habéis cultivado. Entenderéis la Traición de vuestro corazón a Nuestro Dios. Entenderéis tantas cosas buenas que debisteis haber hecho crecer en vuestro ser, pero preferisteis seguir la maldad.

MALDAD INFANTIL

El hombre, su mentalidad es tan difícil de entender. ¿Cómo es posible que prefiráis el Mal? ¿Que queráis vivir en el Mal y que éste os lleva a sufrir; en vez de buscar el Amor, en el cual os sentís bien? Es incomprensible vuestra actitud, es tonta. Buscáis supuestamente el Bien en vuestra vida y acabáis haciendo el Mal y así os sentís bien.

Sufrís y os rebeláis contra nuestro Dios echándoLe la culpa de vuestros males, cuando vosotros mismos los habéis acarreado a vuestra vida, al haberle abierto vuestro corazón a Satanás.

Vosotros sois los culpables de vuestro sufrimiento y de la Maldad que os rodea; porque no tomáis de las Armas Celestiales para terminar con la Maldad con la que os tienta Satanás.

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En breve tendréis ése momento, en el que conoceréis vuestro interior. Conoceréis vuestra TRAICIÓN  hacia Nuestro Dios. Conoceréis la Maldad que habita en vuestro ser. Conoceréis los errores que habéis acumulado y que habéis hecho crecer. Que no solamente os han afectado a vosotros, sino también a vuestros hermanos a vuestro alrededor.

Vosotros mismos os podéis dar cuenta en forma real, de lo que os estoy diciendo. Tomad un día cualquiera de vuestra vida, meditadlo y preguntaos: de todas las personas con las que tuvisteis algún tipo de relación en el día, ¿Cuántas de ellas realmente os trataron con un bien, con el cual podríais decir que están viviendo en Dios?

Y por el contrario, también con las que entrasteis en contacto, ¿Cuántas de ellas, están viviendo en el mal y os causaron a vosotros o a otros un mal? Y así os iréis dando cuenta que el mal va triunfando a vuestro alrededor y en vuestro interior, que es lo más grave de todo.

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¿Cuántos pensamientos buenos creáis en el día, a lo largo de éste y cuántos pensamientos malos creáis, aceptáis y con los que afectáis a los que están a vuestro alrededor? Y os daréis cuenta que la maldad, va venciendo también en vuestro ser.

Esa es vuestra realidad. Os habéis alejado del Bien y estáis viviendo el Mal que habéis aceptado y difundido con vuestro mal proceder. Por eso os repito, tendréis un momento de Misericordia de Nuestro Dios por parte de Mi Esposo el Santo Espíritu de Amor, para que recapacitéis, hagáis un alto en vuestra vida, cambiéis y procuréis ir erradicando el mal en vuestro ser primeramente.

Y enseguida al eliminar el mal, dejéis entrar el Bien que Mi Hijo os Enseñó. Daréis ejemplo a vuestros hermanos a vuestro alrededor, para que todo vaya cambiando hacia un Bien Universal.

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Sufriréis, seréis atacados, os verán mal; porque muchos no querrán cambiar, a pesar de que ellos también tendrán esta oportunidad.

Pero si realmente queréis lograr un cambio en vuestra vida, pero sobre todo darLe un gozo inmenso a Nuestro Dios vuestro Creador, manteneos en ése cambio…

 Y un gran premio os preparará Nuestro Dios. Desde ahora y para siempre, luchad por el Bien y el Bien lo tendréis eternamente. Gracias, Mis pequeños.

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167.- SACERDOCIO DEL DOLOR


crepusculo

Los últimos rayos del día caen sobre el poblado, cuando llega Jesús con los apóstoles.

Los recibe una viejecita de ojos tiernos y llenos de melancolía.

Jesús la saluda:

–                       La paz sea contigo. No te daré mucha molestia.

María de Jacob contesta:

–                       Yo quisiera que caminases sobre mi corazón, para que al entrar a mi casa tus pies encontrasen todo delicado. Entra Señor y que Dios entre contigo.

Entran todos.

La casa es amplia como un hotel y vacía, como si nadie viviese en ella. Tuvo diez hijos y en su vejez, no le queda ninguno. Ella prepara las habitaciones que por tanto tiempo han estado cerradas.

El destierro a los confines de Judea, ha comenzado…

Al día siguiente, los apóstoles se organizan para la limpieza y las labores en la casa. Pedro y Santiago de Zebedeo regresan del arroyo con agua. Juan ha ido al bosque por la leña… Hace tiempo que no llueve y arde muy rápido.

Pedro dice:

–                       Bueno. Pese a que es muy temprano, nos han visto en el arroyo y en el bosque. Y pensar que yo fui allá, para no ir al manantial…

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Jesús pregunta:

–                       ¿Por qué Simón de Jonás?

–                       Porque en la fuente siempre hay gente que podría reconocernos y venir aquí…

–                       Hoy o mañana se enterarían. Porque vamos a quedarnos aquí…

Varios protestan:

–                       ¿Aquí?

–                       Pensábamos que solo estábamos de paso…

Jesús aclara:

–                       No es un lugar de paso. Nos quedaremos aquí por algún tiempo. De aquí solo partiremos cuando vayamos a Jerusalén para la Pascua…

Felipe comenta:

–                       ¡Oh! Yo pensé que cuando hablaste de lobos y de carniceros, te referías a esta región. Como es un lugar donde transitan pocos judíos y fariseos…

Varios apoyan:

–                       También nosotros pensamos lo mismo.

–                       Entendisteis mal. Esta no es la región de lobos y carniceros. Aun cuando en sus montes haya lobos de verdad. No me refería…

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Judas dice un poco irónico:

–                       ¡Acabáramos! Se comprende que para Ti que te llamas Cordero, los hombres sean los lobos. No somos unos tontos de remate…

Jesús contesta:

–                       No lo sois. Sólo que no queréis comprender mi Naturaleza, mi Misión y el dolor que me causáis por no trabajar con todas vuestra fuerzas en prepararos para el porvenir. Lo digo y lo enseño con mi ejemplo. Pero vosotros rechazáis lo que turba vuestro modo humano, haciéndoos oír presagios de dolor o que os exige esfuerzos contra vuestro modo de pensar.

Ahora os dividiré en dos grupos de cinco e iréis bajo la guía del jefe de cada grupo a las regiones cercanas, como cuando os enviaba las primeras veces. Acordaos de todo lo que os dije en aquella ocasión y ponedlo en práctica. Habrá solo una excepción: que ahora anunciaréis como próximo el día del Señor para que todos lo esperen.

Id llenos de caridad y de prudencia, libres de todo prejuicio. Sed buenos con los que inocentemente pagan las culpas de sus padres y los que los demás desprecian. Pedro será la cabeza Judas de Alfeo, Tomás, Felipe y Mateo. Santiago de Alfeo lo será del de Andrés, Bartolomé, Zelote y Santiago de Zebedeo.

Judas de Keriot y Juan, se quedan conmigo. Y así se hará desde mañana. Hoy vamos a descansar y a prepararnos. El sábado lo pasaremos juntos. Procurad estar aquí antes, pues volveréis a partir el domingo. Será el día en que mostremos nuestro amor mutuo. Ahora cada quién siga con vuestros quehaceres.

Se queda solo y Él se retira a una habitación en el fondo del corredor.

La casa resuena con pasos y voces, aun cuando cada quién está en su propia habitación.

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La viejecita se encarga de hacer el pan y llora de felicidad al ver su casa llena, como cuando vivían sus hijos…

Jesús, pasado algún tiempo sale y sube a la terraza. Meditando se pasea y de vez en cuando, contempla lo que lo rodea.

Se le acercan Pedro y Judas de Keriot, con caras no muy alegres.

Jesús les dice:

–                       Venid aquí y mirad que bello panorama.

Conversan alabando lo que sus ojos contemplan. Al ver el largo espacio cubierto de viñedos, de olivos, de almendros y de huertos frutales…

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Judas exclama:

–                       Parece como si estuviera yo en mi ciudad.

Pedro dice:

–                       Aquí, el arroyo está en lo alto y la ciudad abajo. Abundan los viñedos. ¡Qué bello!

Judas pide:

–                       No me gusta estar aquí. ¿Por qué no me dejas ir con los otros?

Jesús deja de mirar el paisaje y pregunta:

–                       ¿No te gusta estar conmigo?

–                       Contigo, sí. Pero no con esos de Efraím. ¡No soporto a los samaritanos!

Pedro dice con tono de reproche:

–                       ¡Qué bonito razonamiento! ¿Y a poco nosotros que iremos por Samaría o por la Decápolis, vamos a ir entre gente santa?

Judas no responde.

Jesús dice calmadamente:

–                       ¿Qué te importa quién esté cercano a ti, si sabes amar todo a través de Mí? Ámame en el prójimo y todos los lugares te serán iguales.

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Judas no le responde ni siquiera a Él.

Pedro suspira y dice:

–                       ¡Y pensar que tengo que ir!… ¡Tanto que me gustaría estar aquí! ¡Tanto!… pero tengo miedo a ser el jefe…

Jesús lo conforta:

–                       La obediencia hará que todo salga bien. lo que hagáis me agradará.

–                       Entonces… Si a ti te agrada a mí también. Pero mira, el sinagogo, los principales del lugar y su gente, han venido a darte la bienvenida y quieren que hables en su sinagoga. Nos abren sus corazones, sus hogares y te quieren oír.

–                       Vayamos a su encuentro. –dice Jesús.

El viernes siguiente, los diez cansados y polvorientos, regresan a casa. En cuanto la mujer abre la puerta,  preguntan:

–                       ¿Dónde está el Maestro?

María la anciana, contesta:

–                       Creo que está en el bosque. Siempre va a orar allí. Salió muy de mañana y aún no ha regresado…

Pedro grita exasperado:

–                       ¿Y nadie ha ido a buscarlo? ¿Qué están haciendo esos dos?

–                       No te excites. Entre nosotros está seguro, como si estuviera en casa.

–                       ¡Seguro, seguro! ¿Os acordáis del Bautista? ¿Estuvo seguro?

–                       No porque no podía leer el corazón de quién le hablaba. Si el Altísimo permitió que sucediese esto al Bautista, de seguro que no lo permitirá con su Mesías. Mejor que yo que soy mujer y samaritana, debes de creerlo tú.

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–                       ¿Dónde están Judas y Juan?

–                       Judas en la fuente. Juan fue a traer leña. Se acabó el agua y la leña, porque lavé vuestros vestidos para que os los llevéis limpios cuando partáis.

Tomás le pone una mano en su espalda flaca y encorvada y la acaricia…

Luego dice:

–                       Dios te lo pague, madre. Te molestas mucho por nosotros…

Ella sonríe mientras una lágrima asoma a sus ojos:

–                       ¡Oh! No es ninguna molestia. Es como si tuviera de nuevo a mis hijos…

Más tarde, Juan regresa cargado de leña y su sonrisa dulce, franca, juvenil, parece llenar de luz el corredor. Su voz resuena alegre al saludar a los compañeros. Todos lo quieren mucho. Aún Judas de Keriot… a veces. Pues con frecuencia se burla de él, lo envidia mucho y emplea palabras duras con él.

Lo ayudan a descargar su fardo y le preguntan qué en donde está Jesús.

También Juan se alarma por su tardanza, pero confiando en Dios, más que los otros…

Juan dice:

–                       Su Padre, lo preservará del Mal. Debemos creer en el Señor.  –y agrega- Venid. Estáis cansados y polvorientos. Ya tenemos preparada la comida y agua caliente. Los estábamos esperando. Venid, venid.

Cuando llega Judas con sus botes llenos de agua…

–                       La paz sea con vosotros. ¿Os fue bien en el viaje?

Al saludarlos, en su voz no hay amor. Hay un cierto dejo de burla y mucho descontento.

Mateo contesta:

–                       Sí. Comenzamos por la Decápolis.

Con muchísima ironía, Judas replica:

–                       ¿Por temor a que os apedreasen o a que os contaminaseis?

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Bartolomé responde:

–                       Ni por una, ni por otra cosa. Sino por prudencia de principiantes. Fui yo quien lo propuse. Que aunque no tengo nada que reprocharte, he encanecido con los pergaminos…

Judas no replica. Va a la cocina, donde comen los demás.

Pedro ve a Judas que sale y mueve la cabeza pero no dice nada.

Tadeo toma de la manga a Juan y le pregunta:

–                       ¿Cómo se ha portado en estos días? ¿Ha estado siempre inquieto? Sé franco…

Juan contesta:

–                       Lo soy Judas. Pero te aseguro que no causó ningún dolor. El Maestro casi siempre está separado. Yo estoy con la viejecita que es muy buena. Oigo al que viene a buscar al Maestro y yo se lo comunico. Judas va por el poblado. Se ha hecho amigos… ¡Qué queréis! Él es así… No sabe estar tranquilo como lo estaríamos nosotros.  –dice Juan con un suspiro.

Tadeo responde:

–                       A mí no me importa lo que haga. Me basta con que no cause ninguna aflicción.

–                       No  la ha causado. No molesta. Pero, ved al Maestro. Oigo su voz… Está hablando con alguien…

Y efectivamente, se oye la voz de Jesús y todos corren…

Jesús avanza entre las penumbras que caen, con dos niños en brazos y otro asido a su vestido. Y los consuela para que no  lloren.

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María de Jacob lo recibe:

–                       Que Dios te bendiga, Maestro. ¿De dónde regresas tan tarde?

Al entrar, Jesús responde:

–                       De con los ladrones. También yo he capturado a una presa. Caminé después del crepúsculo, pero espero que mi Padre me absolverá. Porque hice un acto de misericordia… Juan, Simón, tomad. Tengo los brazos que se me caen… Estoy cansadísimo…

Se sienta. Y sonríe cansado, pero feliz… Todos lo llenan de preguntas hechas al mismo tiempo.

Jesús explica:

–                       Fui en dirección a Jericó, por el camino que nos enseñaron. Llegué a tiempo para ayudar a estos pequeñuelos. Dadles de comer. Tenían miedo de los ladrones y Yo no llevaba alimentos conmigo. ¡Si hubiera encontrado por lo menos algún pastor! La proximidad del sábado dejó  desiertos los pastizales…

Judas observa cortante:

–                       Se comprende. Desde hace algún tiempo, somos los únicos que no respetamos el sábado…

–                       ¿Por qué dices eso? ¿Qué insinúas?

–                       Quiero decir que ya son dos los sábados que trabajamos después de la caída del sol.

–                       Judas. Tú sabes por qué tuvimos que caminar el sábado. El pecado no  siempre es de quién lo comete, sino también de quién obliga a alguien a que lo cometa. Y hoy… lo sé. Quieres decir que también hoy he violado el sábado. Te respondo que si el precepto del descanso sabático es grande. Mucho mayor lo es el del amor. No estoy obligado a justificarme contigo. Pero lo hago, para enseñarte la mansedumbre y la humildad.

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Y la gran verdad que ante la necesidad santa se debe aplicar la Ley, con libertad de espíritu… Fui  a evangelizar a los montes de Adomín porque allá también hay gente miserable, con lepra en el alma. Y esperaba regresar antes de la puesta del sol.

Unos ladrones encontraron a tres niños que lloraban a la entrada de un redil pobre de la llanura. Habían bajado a robar ovejas y decididos a matar, si el pastor se resistía.

En el invierno el hambre es dura en los montes. Y cuando la sufren corazones crueles, hace a los hombres más feroces que los lobos. Estos niños estaban ahí con un pastorcito, un poquito más grande que ellos y muerto del susto. Su padre murió repentinamente en la noche. Estaba  frío sobre la paja, cerca de las ovejas. Y de este modo los ladrones, en lugar de cometer un homicidio, encontraron a un muerto y a cuatro niños que lloraban…

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Los encontré cuando discutían sobre lo que tenían que hacer; pues habían dejado al muerto y traían consigo a los niños y a las ovejas. Y como aún en los más perversos suele haber algo de piedad, tomaron también consigo a los niños. Los más duros querían matar al pastorcillo de diez años; porque era un testigo peligroso. Los menos crueles, querían quedarse y  quedarse con  el ganado y devolverlo con amenazas. Pero todos querían quedarse con los niños.

–                       ¿Para qué? ¿Tienen familia?

–                       No. Su madre murió. Por eso su padre se los llevó en el invierno a los pastizales. Les hablé a los ladrones… Os aseguro que me comprendieron mejor que otros. Me dejaron a los niños y acompañarán al pastorcito a Siquem, a buscar a los hermanos de su madre. Estos niños estarán con nosotros, hasta que lleguen sus parientes…

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Judas pregunta riéndose:

–                       ¿Y le crees a los ladrones?

Jesús responde:

–                       Estoy seguro de que no dañarán al pastorcito. Son infelices. No debemos juzgar el motivo, sino tratar de salvarlos. Una acción buena puede ser el principio de su salvación.

Los niños comen con avidez lo que la anciana les ha servido: sopa y leche.

Jesús va a su alforja y saca un vestido y un manto…  Los valora y dice a la anciana María:

–                       Cuando se acabe el sábado haz con esto, tres vestidos pequeños…

Pedro protesta:

–                       Pero Señor, sólo tienes tres mudas. Si reglas una, ¿Con qué te quedas?…

–                       No te preocupes. Me quedan dos y son suficientes para el Hijo del hombre. María toma… Mañana después de que se ponga el sol, comenzarás tu trabajo y el Perseguido tendrá la alegría de haber socorrido al pobre, cuyas tribulaciones comprende.

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Pedro dice:

–                       ¡Cuánto dolor! Que nosotros suframos es justo. ¿Pero los inocentes?…

Judas sentencia:

–                       Eres un pecador, Simón. Reprochas a Dios.

–                       Seré un pecador, pero no reprocho nada a Dios. Maestro, ¿Por qué deben sufrir los pequeñitos? Ellos no han pecado.

Iscariote replica:

–                       Todos tienen pecados. Por lo menos el de origen.

Pedro no le contesta. Espera la respuesta de Jesús…

Jesús contesta:

–                       Simón. El dolor es la consecuencia de la culpa.

–                       Está bien. Entonces cuando quites la culpa, los niños no sufrirán más.

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–                       Sufrirán. No te admires de ello, Simón. Siempre habrá dolor y muerte sobre la tierra. Hasta los más puros sufren y sufrirán. Más bien, serán los que sufran por todos. Serán las hostias aceptables al Señor.  hostias

–                       ¿Por qué? No lo comprendo…

–                       Hay muchas cosas en la tierra que no se comprenden. Cuando la Gracia haya sido restituida a los hombres, hará que los más santos conozcan mejor las verdades escondidas…  Entonces se verá que los más santos querrán ser víctimas, porque habrán comprendido la Fuerza del Dolor…

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–                       ¿Entonces está bien que diga al que sufre, que el dolor no es un castigo, sino una gracia?

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–                       Lo puedes decir. Es la verdad. El dolor no es un castigo cuando se acepta y se hace uso de él rectamente. El dolor es como un sacerdocio al alcance de todos. Un sacerdocio que da un gran poder sobre el Corazón de Dios.

abraham

Un gran mérito. Nacido con el pecado, sabe aplacar la justicia. Porque Dios sabe emplear para el bien, cuanto el odio ha hecho para causar dolor. Yo no he querido otro medio para borrar la culpa. Porque no hay un medio mayor que este…

–                       Entonces cuando suframos…

–                       Hay que ofrecer todo a Dios. Él nos dará la fuerza para soportarlo.- Jesús se vuelve hacia la mujer y agrega- María, el niño se está durmiendo, ¿Te lo llevas contigo?

María de Jacob contesta:

–                       Sí, Maestro. Mi lecho es grande ahora que duermo sola. También los otros están por dormirse y olvidar el dolor. Me los llevaré a la cama.

Toma al pequeñuelo de las rodillas de Jesús y se va seguida por Pedro y Felipe que llevan a los otros dos niños, para acostarlos en la cama…

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                       HERMANO EN CRISTO JESUS:

                       ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA

94.- PEDAGOGOS DE ANTIGONIA


Al amanecer del día siguiente, el sol ilumina la belleza de Antioquía, que se despierta alegre y entusiasta en todos sus habitantes.  Los diez ya están listos para continuar su viaje…

Y el fondero dice a Pedro:

–           En el mercado podréis encontrar alguna carreta; pero si queréis la mía, os la doy en recuerdo de Teófilo. Lo que soy y lo que tengo ahora, se lo debo a él. Me defendió, porque era un hombre de corazón recto y hay cosas que no pueden olvidarse.

Pedro contesta:

–           Sucede que por varios días tendríamos que usar tu carro… Y ¿Quién lo va a guiar? Apenas si puedo arrear una carreta tirada por un asno… ¡Pero caballos!

–           ¡Es lo mismo, hombre! No te voy a dar un potranco indómito, sino un sesudo caballo de tiro, bueno y manso como un cordero.  Así llegaréis pronto y sin fatigaros. Si partís después del desayuno, a eso de las tres de la tarde estaréis en Antioquía.  Tanto más que el caballo conoce el camino muy bien.

Cuando ya no lo necesites, me lo devuelves y no te cobraré nada; pues yo estoy muy agradecido con el hijo de Teófilo, al que le dirás lo mucho que lo recuerdo y que todavía me considero siervo suyo…

–           Bueno. Está bien. Acepto.

–           Te la presto con mucho gusto. Espérame. Voy a preparar la carreta.

El fondero se va y Pedro desahoga sus más íntimos pensamientos:

–           ¡Qué doloroso es todo esto! ¡Qué doloroso! Cómo quisiera encontrar la manera de aliviar tanto sufrimiento…  Pero en cuanto consiga saber quién es la causa de todo este dolor, dejo de llamarme Simón de Jonás si no le retuerzo el pescuezo… Bien. No lo mataré, Pero le haré pagar todo el sufrimiento que está causando al arrebatarles la vida a estos pobrecitos…

Santiago de Alfeo objeta:

–           Estoy de acuerdo contigo. Es un gran dolor; pero Jesús dice que se deben perdonar las ofensas…

–           Si me las hubieran hecho a mí las tendría que perdonar y podría. Estoy sano y soy fuerte. Si alguien me ofende, tengo fuerzas para reaccionar, aun al dolor. Pero ¡Ese pobrecito de Juan! No. No puedo perdonar la ofensa que le hicieron a él; a quién ha redimido el Señor. A él que va muriendo, presa de tanta aflicción…

Andrés dice con mucha tristeza:

–           Yo me pongo a pensar en la hora en que lo tendremos que dejar…

Mateo confirma:

–           Igual yo. Es algo que no se me quita de la cabeza y aumenta conforme se acerca el momento…

Pedro decide:

–           Hagámoslo lo más pronto posible.

Zelote dice calmado:

–           No, Simón. Perdona si te digo que estás equivocado. Tu amor por el prójimo se está desviando y esto no debe suceder. –Le pone una mano sobre la espalda.

–           ¿Por qué me dices eso, Simón? Tú eres culto y eres bueno. Muéstrame dónde estoy equivocado y si logro ver mi error, te daré la razón.

–           Tu amor se está desviando porque se está convirtiendo en egoísmo.

–           ¿Cómo? ¿Me duele la suerte de ellos y soy egoísta?

–           sí, hermano. Porque por exceso de amor.- Y todo exceso es un desorden que lleva al pecado y es algo despreciable-  No quieres sufrir tú, por no ver sufrir… Y esto es egoísmo…

Pedro inclina la cabeza y reconoce:

–           ¡Es verdad! ¡Tienes razón! Te agradezco que me lo hayas advertido. Está bien, no tendré prisa. ¿Y qué hacemos?

Propongo algo. Vamos con ellos hasta la casa de Filipo y nos quedamos allí. Luego los acompañamos hasta Antigonia. Es un lugar bueno y muy bello… Los acompañamos y cuando se hayan adaptado, nos venimos. Será algo doloroso, pero procuraremos apoyarnos mutuamente. A menos que Jesús te haya dado otras órdenes…

–           ¡Oh, no! Él me dijo: ‘Haz bien todo, con amor. Sin negligencia y sin prisa. Y haz cómo mejor te parezca.’ Hasta ahora me parece haberlo hecho, sólo me identifiqué un poco, cuando le dije a Nicomedes que era pescador, pero si no lo hubiera hecho, no me hubiera dejado permanecer en el puente…

Tadeo trata de consolarlo:

–           No te hagas escrúpulos tontos, Simón. Son tentaciones el Demonio para quitarte la paz.

Juan el apóstol confirma:

–           ¡Oh, sí! ¡De veras que es así! Creo que está cerca de nosotros como nunca; poniéndonos obstáculos y miedos para que perdamos el valor en el obrar. –Y en voz baja concluye- Creo que ha estado tratando de arrastrarlos a la desesperación, al retenerlos en Palestina… Y ahora que escapan a sus asechanzas, se venga en nosotros… Lo siento a nuestro alrededor cual serpiente escondida entre la hierba. Desde hace meses que lo siento así… Pero ved al fondero que ya viene trayendo consigo a Juan y a Síntica. Luego os diré el resto, si os interesa…

En el patio viene una gran carreta tirada por un robusto y hermoso caballo al que guía el fondero acompañado por los dos discípulos.

Síntica pregunta:

–           ¿Ya es hora de partir?

Pedro contesta:

–           Sí. ¿Estás mejor Juan? ¿Vienes bien abrigado?

Juan de Endor dice:

–           Sí. Me envolví bien y el bálsamo me hizo sentir mucho mejor.

–           Entonces vámonos.

Despues de subir el cargamento y a Juan y a Síntica. Pedro se apresta para guiar al caballo, que en realidad es muy dócil… Y salen por el ancho portón.  Siguiendo las instrucciones recibidas del fondero, atraviesan por una hermosa plaza y toman el camino que va  a lo largo de los muros, flanqueando un canal profundo y siguiendo el curso del río que está bordeado de altísimos árboles y arbustos llenos de flores…

Síntica exclama:

–           ¡Cuantos mirtos!

Y Mateo:

–           Y laureles.

Juan de Endor declara:

–           Cerca de Antioquía hay un santuario dedicado a Apolo. Y es un bosque que tiene jardines bellísimos.

Tadeo contesta:

–           Tal vez los vientos trajeron las semillas hasta acá.

Zelote confirma:

–           Tal vez fue así. Pues es un lugar que tiene una gran variedad de bellas plantas…

Juan de Endor pregunta:

–           Tú que has estado aquí, ¿Crees que pasaremos cerca de Dafne?

–           Sí. Y veréis uno de los valles más hermosos del mundo. Haciendo a un lado el culto obsceno, que degenera en orgías sin nombres, es un valle paradisíaco. ¡Oh, cuánto bien podréis hacer aquí! Os deseo que así cómo es fértil este suelo, también  lo sean los corazones… –Zelote trata de consolar a los dos perseguidos…

Juan baja la cabeza y Síntica suspira… El caballo ha tomado su paso y Pedro no habla mirando al caballo que en realidad conoce muy bien el camino. De esta forma llegan hasta un puente, donde hay una arboleda y deciden detenerse allí, para comer y descansar. Es ya el mediodía  y ¡Qué hermoso es todo lo que les rodea!…

Pedro dice:

–           Por mi parte prefiero este lugar al mar…

Zelote dice:

–           ¡Qué tempestad!

Juan apóstol sonríe y dice:

–           El Señor rogó por nosotros. Yo lo sentí junto a nosotros, cuando orábamos en la cubierta del barco…

Varios dicen al mismo tiempo:

–           ¿Dónde estará?

–           No puedo quitarme la idea de la cabeza, de que no se llevó nada…

–           Ni vestidos, ni alforja, ni dinero, ni comida…

–           Si se moja, ¿Con qué se cambiará?

–           ¿Qué comerá?

–           ¡Es muy capaz de ayunar!…

Santiago de Alfeo dice sin vacilar:

–           Y puedes estar seguro de que lo hace por ayudarnos…

Tadeo confirma:

–           Y también por alguien más… Desde hace tiempo nuestro hermano está muy preocupado y creo que se mortifica continuamente para vencer al mundo…

Santiago de Zebedeo dice:

–           Querrás decir al demonio que está en el mundo…

–           Es lo mismo…

Andrés comenta:

–           Pero no lo logrará. Anidan en mi corazón miles de temores…

Juan de Endor comenta con amargura:

–           ¡Oh! Ahora que estemos lejos, todo mejorará…

Tadeo replica inmediatamente:

–           No te lo creas. Tú y ella no son nada en comparación de ‘los grandes errores’ que según los poderosos de Israel, ha cometido el mesías.

Juan de Endor lo mira con angustia:

–           ¿Estás seguro? En medio de mis sufrimientos, tengo tambien este dolor clavado.  El que haya sido participante de causar algún mal a Jesús porque me aceptó.  Si estuviese seguro que no es así, sufriría yo menos.

Tadeo lo mira fijamente y le pregunta:

–           ¿Me tienes confianza, Juan?

–           ¡Qué si te tengo!

–           Entonces en Nombre de Dios, bajo mi palabra te aseguro que tú no has causado ningún dolor a Jesús, salvo de haber tenido que enviarte acá, para ser su misionero. Tú nada tienes que ver con sus dolores pasados, presentes o futuros.

Después de muchos días oscuros,  una primera sonrisa ilumina el rostro macilento de Juan de Endor que dice:

–           ¡Cómo me siento aliviado! El día me parece más luminoso; más soportable mi desgracia y más tranquilo el corazón.  ¡Gracias, Judas de Alfeo! ¡Gracias!

Vuelven a subir a la carreta. Pasan el puente y retoman el camino a Antioquía que atraviesa fertilísimos campos. Pedro toma confianza al ver que puede ser un hábil auriga y que el caballo es muy dócil, bajo el mando de su rienda…

Simón Zelote extiende el brazo y señalando exclama:

–           ¡Ved allí! Ahí está Dafne con su templo y sus bosques. Y en aquella explanada está Antioquía, con sus torres y sus murallas. Entraremos por la puerta que está cerca del río. La casa de Lázaro no está lejos de allí. Las mejores propiedades fueron vendidas y esa es la única que queda. En un tiempo fue el lugar donde se quedaban los siervos y los clientes de Teófilo, con sus grandes caballerizas y graneros. Ahora vive allí Filipo. Es un buen viejo,  muy fiel a Lázaro. Os gustará mucho el lugar. Iremos juntos a Antigonia, donde vivía Euqueria con sus hijos cuando eran pequeñuelos.

Pedro pregunta:

–           La ciudad está muy fortificada, ¿Verdad?

–           así es. Sus murallas son muy altas y anchas. Tienen más de cien torres, que como gigantes se levantan sobre los muros y tienen fosos profundos que no pueden atravesarse. Ved. Ahí está la puerta por donde entraremos. Pedro, es mejor que te pares y que entres teniendo al caballo por el freno. Yo te guío porque conozco el camino…

Pasan la puerta que está custodiada por los romanos.

Juan el apóstol dice:

–           Aquí mandaron a aquel soldado Alejandro, el de la Puerta de los Peces… Jesús se pondría muy contento si lo encontráramos…

Pedro contesta:

–           Lo buscaremos. Pero por ahora date prisa…

Juan obedece y tan solo mira con atención a cada uno de los soldados romanos.  Siguen caminando y pronto llegan a una gran muralla que tiene un enorme portón….

Zelote ordena:

–           ¡Espera! Detente.

Pedro dice:

–           Simón, hazme el favor de ser tú el que hable ahora.

–           Lo haré si asi lo quieres…

Zelote llama al portón y se hace reconocer, diciendo que es un enviado de Lázaro. Entra solo y más tarde regresa con un anciano alto y majestuoso que no deja de hacer inclinaciones y que ordena a un siervo que abra el portón para que entre el carruaje y toda la comitiva apostólica.

En un extenso patio rodeado por un pórtico de columnas de mármol, la carreta se detiene. En los ángulos del patio hay enormes árboles de plátanos y otros en el centro, que protegen y dan sombra a un pozo y a un estanque en el que calman la sed los caballos.

El anciano dice al siervo:

–           Cuida del caballo y llévalo al establo.  –Y volviéndose a los recién llegados agrega- Por favor entrad y que sea bendito el Señor que me envía a sus siervos y a los amigos de mi dueño. Dad órdenes que yo vuestro siervo os escucho para obedecerlas.

Pedro se ruboriza porque el anciano se dirigió a él y ante él se inclinó. Y no sabe qué responder…

Zelote viene en su ayuda:

–           Los discípulos del Mesías de Israel, de quién te habla Lázaro de Teófilo y quienes desde hoy, estarán en tu casa para servir al Señor, sólo necesitan descanso… ¿Quisieras por favor mostrarnos, en donde podremos quedarnos?

–           ¡Oh! Siempre hay habitaciones preparadas para los peregrinos, como acostumbraba mi señora Euqueria. Venid…

Y se encaminan por un corredor que llega hasta el interior de la Casa Grande, lugar donde habita siempre la familia. Hay otro pequeño y hermoso patio, lo atraviesan y llegan hasta una escalinata que sube y llega a otra galería porticada, donde hay habitaciones a ambos lados.

El anciano se detiene y dice:

–           Aquí podréis quedaros. ¡Ojalá os brinde un buen descanso! Voy a dar órdenes para que os traigan agua y todo lo necesario para estéis cómodos. Que Dios esté con vosotros…

El hombre se va y ellos abren las habitaciones que escogen. Por la ventana aparecen las murallas y las torres de Antioquía y los hermosos jardines que rodean la casa. Allá bajo, desde el patio, por donde suben los rosales trepadores y que debido a la estación ahorita no están tan orgullosos de sus flores…

Y todos se tumban agradecidos a Dios, en unos acogedores lechos que los harán reponer sus fuerzas para ver lo que les traerá el nuevo día…

Al día siguiente después de haberse aseado todos; están reunidos, felices y descansados en el comedor, para degustar un delicioso desayuno…

Mientras sirven la leche caliente y unas tortas de miel y mantequilla, Filipo el anciano dice:

–           Mi hijo Tolmai ha venido a la ciudad a hacer sus compras de la semana. Hoy a eso de  las doce, regresará a Antigonia. El día es tibio; ¿Queréis ir con él, según deseabais?

Pedro contesta:

–           Iremos sin duda alguna. ¿Cuándo dijiste?

–           A eso de las doce. Podréis regresar mañana, si os parece. O bien, la tarde anterior al sábado, que es cuando todos los siervos hebreos o prosélitos que han abrazado la fe, llegan para las ceremonias del sábado.

–           Así haremos. Nadie impide que el lugar les sirva a éstos para evangelizar.

–           No me desagrada. Aun cuando los pierda, pues es un lugar magnífico. Podréis hacer mucho bien entre los siervos, algunos de los cuales son los que dejó el patrón Teófilo. Otros son una muestra del buen corazón de la patrona Euqueria, que los rescató de un dueño cruel. Ésta es la razón por la que no todos son israelitas; pero tampoco paganos.

Pero tampoco aseguro que todos estén circuncidados. No tengáis repugnancia de ellos… Están todavía muy lejos de la justicia de Israel. Los santos del Templo se escandalizarían de esto… Ellos que son los perfectos…

Pedro dice:

–           ¡Bueno! ¡Bueno!… Ahora podrán adelantar en sabiduría y bondad, al aspirar el aroma de los enviados del Señor… – Pedro se vuelve hacia Síntica y hacia Juan de Endor. Y agrega- ¿Habéis oído lo que tenéis que hacer?

Síntica promete:

–           Lo haremos. No desilusionaremos al Maestro.  Voy a prepararlo todo… Y consagraremos esas almas…

Juan de Endor pregunta a Filipo:

–           ¿Crees que en Antigonia puedo hacer algún bien, enseñando cómo pedagogo?

–           Y mucho. Hace tres lunas que murió el viejo Plauto y los niños gentiles no tienen escuela. Por lo que toca a los hebreos, no tienen maestro, porque todos los nuestros huyen de ese lugar, porque está muy cerca de Dafne. Y todos tenemos una gran necesidad de encontrar uno que… Bueno, que sea como Teófilo,…  Sin ser severo con los paganos… Por… Por…

Pedro concluye:

–           Esto es… Sin farisaísmo…

–           Bueno, así es… No quiero criticar… Pero tampoco vale la pena maldecir… Es mejor ayudar… Como hacia la patrona  Euqueria, que llevaba la Ley con su sonrisa y mejor que cualquier rabí…

Juan de Endor exclama entusiasmado:

–           ¡Para esto me envió el Maestro! Yo soy quien tiene todos los requisitos… ¡Oh! ¡Cumpliré su voluntad hasta el último momento de mi vida! Ahora creo que al haberme escogido para esto, es una prueba de predilección… ¡Oh, Síntica! Me siento muy feliz… ¡Creo que debemos quedarnos y anunciar la Buena Nueva del Evangelio de Jesús! Tenemos mucho trabajo aquí…

Pedro exclama aliviado:

–           ¡Señor Altísimo, te alabo, te doy gracias y te bendigo! Sufrirá todavía, pero no como antes… ¡Oh!, ¡Qué alivio!… – Luego, en pocas palabras, le explica a Filipo la razón de todo esto y de su alegría… Y agrega-  Debes saber que Juan ha sido objeto de persecución por parte de ‘Los severos de Israel’ cómo los has llamado…

Filipo sonríe y responde:

–           ¡Oh, comprendo! Un político perseguido cómo… cómo… –y mira a Zelote.

Simón confirma:

–          Sí. Cómo yo y peor todavía. Porque además de que no es de la misma raza, él es partidario del Mesías. Por esto te digo que tanto él como ella, confían en tu palabra… ¿Comprendes?

–           Lo comprendo. Procuraré ser sensato…

–           ¿Cómo los vas a presentar ante los demás?

–           Cómo a dos pedagogos que Lázaro el hijo de Teófilo recomendó para la educación de los niños y de las niñas.  He visto que Síntica trae unos bordados tan primorosos… Se hacen muchas labores en Antioquía y se venden bien; pero no son tan finas… Ayer le vi un magnífico trabajo que me recordó la maestría de mi patrona Euqueria… Y sé que muchos buscarán estas labores…

Pedro exclama jubiloso:

–           ¡Una vez más! ¡Bendito y alabado sea el Señor!

Tadeo interviene diciendo:

–           Sí. Esto nos calma el dolor que sentíamos al tener que partir…

–           ¡Cómo! ¿Tan pronto vais a partir?

–           Tenemos que hacerlo. La Tempestad nos estorbó. En los primeros días de Scebat, tenemos que estar con el Maestro. Nos está esperando.

En ese preciso momento, la mujer de Filipo lo llama y los apóstoles se retiran a la terraza a sentir un poco el sol de la mañana y hacer plan para el viaje de regreso…

Santiago de Alfeo dice a Pedro:

–           Podemos partir el día siguiente al sábado.  ¿Qué os parece?

Pedro contesta:

–           Por mi parte, ¡Ni hablar! Todos los días estoy pensando solo en Jesús y en que no tiene vestidos con qué cambiarse, pues nosotros traemos s alforja. Y lo mismo me pasa cuando voy a dormir… Tengo esta preocupación constante… Es algo que me inquieta el alma…

Andrés dice:

–           ¡Oigan! ¿Sabría esto el Maestro? Hace días que me pregunto, cómo sabía que encontraríamos al cretense. Y ¡Cómo ha proveído para que Juan y Síntica encontraran una ilusión en un trabajo que los estaba esperando precisamente a ellos! Qué cómo… cómo… En una palabra, hay cosas que no me puedo explicar…

Zelote explica:

–           Estoy convencido de que el cretense se detendrá algún tiempo en Seleucia. Tal vez Lázaro se lo dijo a Jesús y por esto se decidió que partiese sin esperar a la Pascua…

Santiago de Alfeo pregunta:

–           ¡Exacto! ¿Y cómo hará Juan para la Pascua?

Mateo responde:

–           Como todos los demás israelitas.

–           No. Sería lo mismo que entrar en la boca del lobo…

–           ¡No, hombre! ¿Quién va a encontrarlo en medio de tanta gente?

A Pedro se le escapa:

–           Iscar… –Pero se detiene- ¡Oh! ¿Pero qué he dicho?- Y se aflige y se pone colorado- No os fijéis en ello. Es una burla mía…

Tadeo le pone una mano en el hombro y con una sonrisa un poco seria le dice:

–           ¡No te preocupes! Todos pensamos lo mismo, aunque no lo digamos a nadie.  Bendigamos al Eterno que ha quitado este pensamiento de la cabeza de Juan…

Todos se quedan callados. Pero para todos, que son verdaderos israelitas, es una preocupación el pensar cómo podrá Juan de Endor celebrar la Pascua en Jerusalén  y vuelven sobre lo mismo…

Mateo dice:

–           Pienso que Jesús tomará sus providencias. Tal vez Juan no lo sepa. No tenemos más que preguntárselo…

Juan el apóstol suplica:

–           No lo hagáis. No pongamos preocupaciones y espinas en donde apenas ha vuelto la paz.

Santiago de Alfeo propone:

–           Lo mejor será preguntárselo al Maestro.

Andrés pregunta:

–           ¿Qué os parece? ¿Cuándo lo veremos?

Santiago de Zebedeo contesta:

–           ¡Oh! Si partimos al día siguiente al sábado, cuando la luna esté por desaparecer sin duda estaremos en Ptolemaide…

Tadeo dice:

–           Si encontramos la nave.

Y su hermano confirma:

–           Y si no hay tempestad…

Zelote pregunta a Pedro:

–           Por lo que se refiere a naves, siempre hay alguna que esté partiendo para Palestina. Pagando, podemos bajar en Ptolemaide, aun cuando la nave vaya a Yoppe. ¿Tenemos todavía dinero, Simón?

Pedro contesta:

–           Sí. Aunque el cretense me juró no cobrar más de lo justo, teniendo en cuenta que le debía favores a Lázaro. Sólo me falta pagar lo de la barca y el establo de Antonio. No toco el dinero de Juan y Síntica, aun cuando ya no tengamos para comer.

Haces bien. Juan está muy enfermo y cree que puede trabajar como profesor. Pero por mi parte creo que está tan enfermo, que no lo podrá hacer…

Santiago de Zebedeo dice:

–           También soy del mismo parecer. Más que hacer labores, Síntica va a tener que hacer ungüentos…

Juan dice:

–           ¡Oh! ¡Pero ese ungüento es maravilloso!… Curó al marinero griego y Síntica me dijo que lo usará para penetrar en las familias de acá…

Mateo proclama:

–           ¡Muy buena idea! Un enfermo curado significa nuevos discípulos junto con sus familiares… El ungüento de María será motivo para nuevos milagros…

Pedro exclama:

–           ¡Ah, eso no!

Andrés y los demás protestan:

–           ¿Por qué no? ¿Acaso no has visto cómo los milagros llevan al Señor?

–           ¡Sois unos tontuelos! ¡Parece que caéis de las nubes! ¿Acaso no veis lo que le hacen a Jesús? ¿Se ha convertido el corazón de Elí de Cafarnaúm, después del milagro de su nieto? ¡Doras!… (Tanto en Bien como en mal) ¿Oseas de Corozaím? ¿Melquías de Betsaida? Y perdonadme vosotros de Nazareth, ¿Acaso se convirtió vuestra ciudad con los milagros hechos y con el de vuestro sobrino, el hijo de Simón cuando fue curado?

Nadie se atreve a replicar. La verdad es muy amarga…

Después de un largo silencio, Juan dice:

–           Todavía no hemos encontrado a Alejandro, el soldado romano.  Jesús le había dicho…

Zelote responde:

–           Lo diremos a los que se quedan y hasta les servirá de acicate en la vida…

En ese momento entra Filipo diciendo:

–           Mi hijo está listo. Hizo todo pronto y prepara los regalos para los sobrinos, junto con la madre de ellos…

Pedro dice:

–           Tu nuera es buena, ¿Verdad?

–           Muy buena. Es mi consuelo, después que perdí a mi José. Es como una hija. Era la esclava de Euqueria y ella la había educado. Es una gran señora. Antes de vuestra partida, pasad al comedor para comer algo… Los demás ya lo están haciendo.

–           Iremos inmediatamente. Gracias Filipo por tu gentileza…

Más tarde llegan a Antigonia. La ciudad que está resguardada con sus hermosos jardines, de las corrientes de aire por los montes que la rodean…

Los jardines de Lázaro están al sur y se llega a ellos por una vereda que por ahora no tiene muchas flores y a cuya vera están las casitas de los jardineros. En sus umbrales se asoman las caras sonrientes de mujeres curiosas y de niños, que manifiestan la diversidad de diferentes razas y culturas.

Tolmai el nieto de Filipo, hace con su fuete una especie de señal, porque todos los moradores empiezan a salir de sus casas y siguen por el sendero a las dos carretas que avanzan hasta detenerse en una plazuela de la cual parten muchos senderos, como si fueran los rayos de una rueda hacia los diferentes campos y plantíos llenos de árboles de preciosas maderas o resinas orientales de inapreciable valor.

Verdor de aceites y aromas exquisitos, balsámicos y resinosos. Por todas partes hay colmenas, estanques de regadío y muchas palomas. Las gallinas rascan el suelo, cuidadas por algunas niñas.

Tolmai sigue haciendo chasquidos con el fuete, hasta que se reúnen todos los súbditos de aquel pequeño reino familiar. Cuando han llegado todos a la confluencia de las veredas, empieza a hablar:

–           Filipo nuestro jefe y padre de mi padre; manda y recomienda a estos santos de Israel, que han venido acá por voluntad de nuestro amo y señor, Lázaro de Bethania, ¡Qué Dios esté siempre con él y con su casa! Mucho nos quejábamos de que nos hacían falta las voces de los rabíes. Y he aquí que Dios y nuestro amo, nos han proporcionado por lo que suspiraba nuestro corazón. En Israel se ha levantado el Prometido de las Naciones. Ya lo sabíamos por las fiestas que se celebran en el Templo y en la casa de Lázaro. Pero ahora nos ha llegado verdaderamente el tiempo de la Gracia, porque el Rey de Israel ha pensado en sus pequeños siervos y ha mandado a sus ministros para traernos su mensaje.  Estos son sus discípulos y dos de ellos se van a quedar aquí entre nosotros, para enseñarnos la sabiduría con la cual aprenderemos a ir al cielo y también la necesaria para estar aquí en la tierra.

Juan, maestro y discípulo de Cristo enseñará a nuestros hijos todo lo necesario para llegar a Dios. Síntica, discípula y maestra de la aguja; enseñará la ciencia del Amor de Dios  y el arte del trabajo femenil a nuestras niñas.  Aceptadlos como una bendición del Cielo y amadlos, como los ama Lázaro y Euqueria y las hijas de Teófilo, nuestras amadas dueñas

Martha y María, discípulas de Jesús de Nazareth, el Prometido Rey de Israel.

Todo el grupo lo ha escuchado absorto, luego se escucha un murmullo y finalmente, todos se inclinan profundamente.

Tolmai hace las presentaciones:

–           Simón de Jonás, el jefe de los enviados del Señor. Simón el Cananeo, amigo de nuestro patrón. Santiago y Judas, hermanos del Señor. Santiago y Juan. Andrés y Mateo. -Y luego dirigiéndose a los apóstoles-  Ana mi mujer, de la tribu de Judá, cómo lo fue tambien, mi madre. José mi hijo, consagrado al Señor… Teoqueria, que es muy inteligente y ama a Dios como una verdadera israelita. Nicolás y Dositeo, el tercer hijo que está casado con Hermione desde hace varios años. Ven  aquí mujer…

Se acerca una joven morena con un niño en los brazos…

Tolmai dice:

–           Ésta es hija de un prosélito y de una griega. Mi hijo la conoció en Alejandroscene de Fenicia, un día que fue por negocios… Se enamoró de ella y Lázaro no se opuso. Hasta dijo: ‘Mejor así. Que no algo peor’ Y no lo es. Yo quería sangre de Israel…

La pobre Hermione, como una acusada baja la cabeza. Dositeo y Ana, madre y suegra, la miran con ojos compasivos…

Juan, aunque es el más joven; cree que hay que cambiar y trata de animar a los presentes:

–           En el reino del Señor no hay griegos, romanos o fenicios. Sino sólo los hijos de Dios. Cuando por medio de éstos dos, -Señala a Síntica y a Juan de Endor- Hayan conocido la Palabra de Dios, su corazón se abrirá a las nuevas luces. Y esta mujer, dejará de ser una extranjera, para convertirse en discípula de nuestro Señor  Jesucristo, cómo lo somos todos, inclusive yo.

Hermione levanta la cabeza y sonríe a Juan y en las caras de Dositeo y de toda la familia, se pinta una expresión de gratitud.

Tolmai continúa:

–           Y que así sea. Porque fuera de su raza, no tengo nada que reprochar mi nuera. El niño que tiene en sus brazos se llama Alfeo, en recuerdo de su abuelo que fue prosélito. Y esa pequeñuela con ojos de cielo y guedejas de ébano, es Mírtica. Tiene el nombre de la madre de Hermione. Y éste niño se llama Lázaro, es el primogénito porque así lo quiso nuestro patrón y aquel que es mi hijo, también se llama Hermas.

Y el quinto será llamado Tolmai y la sexta Anna; para decir al Señor y al mundo; que nuestro corazón se ha abierto a las nuevas ideas.

Tolmai baja la cabeza y calla.

Luego de un lapso continúa:

–           Aquí tenéis prosélitos romanos, que la caridad de Euqueria arrebató del yugo cruel y del gentilismo: Lucio, Marcelo y Solón, hijo del Elateo.

Síntica observa:

–          Ese es un nombre griego.

–          De Tesalónica. Esclavo de un siervo de Roma. – Y es notorio el desprecio con qué lo dice- Euqueria  lo aceptó junto con su padre que estaba moribundo. Eran días terribles. El padre de Solón murió pagano. Pero él se ha hecho prosélito…. Priscila, preséntate con tus hijos…

Una  mujer alta y delgada, de aspecto aquilino avanza, empujando a una niña y a un niño… La soberbia inherente a todos los seres humanos, se manifiesta en cuanto se presenta la mínima oportunidad…

Tolmai explica:

–          Esta es la mujer de Solón. Es liberta de una mujer romana que hace tiempo murió. Priscila es experta en perfumes y junto con ella, hay un buen grupo de prosélitos romanos. Tecla es la mujer de Marcelo y su único pesar es ser estéril. También ella es hija de prosélitos. Y ella  los niños lo son…  Todos estos son como colonos y aquí viven, ayudando junto con los jardineros…  Venid…

Y lleva  a los apóstoles recorriendo las extensas posesiones. Los jardineros les explican sus trabajos y sus cultivos.

Las niñas regresan a donde están las gallinas.

Y Tolmai dice:

–     Las tenemos aquí, para que se coman los gusanos, antes de que se siembre.

Juan de Endor sonríe, al ver a las gallinas y dice:

–          Se parecen a las que yo tenía en otros tiempos…

Se inclina y les echa pedazos de pan, que ha sacado de su alforja. Y lo sigue haciendo hasta que una gallina le arrebata el pedazo de pan, de sus manos.

Pedro sonríe al ver que Juan de Endor se está divirtiendo con las gallinas. Le da a Mateo un codazo y…

Juan dice:

–          Se parecen a las que yo tenía en otros tiempos.

Pedro contesta:

–     Menos mal.

Mientras Juan sigue divirtiéndose con los pollos y Síntica está hablando en griego, con Solón y Hermione.

Cuando regresan a la casa de Tolmai, éste les dice:

–           Éste es el lugar. Si queréis enseñar,  hay mucho trabajo. Quedaos aquí…

Juan de Endor suplica dulcemente a la griega, como un niño:

–           ¡Sí, Síntica! ¡Aquí!…  ¡Es mucho más hermoso! Antioquía me mata con sus recuerdos…

Síntica asiente:

–           ¡Claro que sí! ¡Cómo quieras!… Con tal de que te sientas bien y estés contento… Para mí todo es igual y nunca miro para atrás…  Sólo hacia adelante.  ¡Está bien Juan! ¡Nos quedaremos aquí!… Hay niños, flores, palomas y gallinas; para nosotros, pobres seres.  Y para nuestra alma existe la alegría de servir al Señor. – Se vuelve hacia los apóstoles y pregunta- ¿Qué os parece a vosotros?

Juan dice:

–           Pensamos como tú.

Pedro ratifica:

–           Entonces todo está decidido.

Juan de Endor, palidece:

–           ¡Oh! ¡No partáis! ¡No os veré más! ¿Por qué tanta prisa? ¿Por qué?…

–           No nos vamos a ir ahora.  Estaremos hasta… Hasta que estés… – Pedro no termina la frase… Y para disimular su llanto; abraza a Juan para consolarlo…

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, CONOCELA