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203 LA CONVERSIÓN DE DIMAS


203 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Han emprendido el regreso de la gira por tierras fenicias.

La comitiva se va adentrando cada vez más por unos valles que acometen el monte por caminos difíciles, pedregosos, estrechos.

Y suben y bajan, perdiendo horizontes, recuperándolos de nuevo, hasta que llegan a un valle profundo;

por una  bajada inclinadísima por la que, como dice Pedro, sólo la cabra se siente a gusto.

Luego se internan en el bosque para atravesarlo y bajar al valle donde está el camino que los llevará a Judea.

Se encuentran con peregrinos que van a Jerusalén, para la Fiesta de Pentecostés.

También con la caravana de una novia..

Entonces se paran a descansar y a comer junto a un manantial muy rico de aguas.

En un prado donde se detienen para comer, cerca del grupo apostólico…

Dos hombres conversan acerca de la riqueza que rodea al que será un fastuoso matrimonio, digno de la hija de un rey

Hay otras personas, diseminadas por los prados y las arboledas comiendo, como Jesús y los suyos.

Debe ser un lugar de descanso especialmente apreciado, por estar resguardado del viento y por disponer de prados esponjosos y agua.

Son peregrinos que van hacia Jerusalén, viajeros que se dirigen al Jordán, mercaderes de corderos destinados al Templo, pastores con sus rebaños.

Algunos hacen el viaje en cabalgaduras; la mayoría, a pie. 

Jesús dice. 

–     En el sitio al que vamos hablaré Yo.

Llega también la caravana nupcial toda ataviada festivamente.

Resplandecientes objetos de oro se entreven bajo el velo que envuelve a la novia, que apenas ha dejado de ser niña.

A su lado van dos matronas llenas de resplandores de pulseras y collares.

 Un hombre – quizás es el paraninfo – y dos siervos.

Han venido montados en asnos llenos de borlas y cascabeles.

Y ahora se retiran a un ángulo apartado para comer, como si tuvieran miedo a que la mirada de los presentes profanara a la novia.

El paraninfo monta guardia amenazador, mientras las mujeres comen.

Han despertado una viva curiosidad.

En efecto, con la disculpa de pedir sal, un cuchillo o un chorrito de vinagre; siempre hay alguno que se acerca a uno u otro;

para preguntar si conocen a la novia, si saben a dónde se dirige y otras muchas cosas interesantes de este tipo…

Hay uno que sabe de dónde viene y a dónde va.

Además parece muy contento de contarlo todo, estimulado por otro, que le alegra cada vez más la campanilla, echando en su copa vino generoso.

Salen a relucir a veces hasta los aspectos más secretos de las dos familias, del ajuar que la novia lleva en esos dos baúles…

o de las riquezas que esperan en la casa del novio, etc. etc.

Se sabe así que la novia es hija de un rico comerciante de Joppe y que se casa con el hijo de un rico comerciante de Jerusalén.

Que el novio se ha adelantado para ir adornando la casa nupcial, ante la inminencia de su llegada.

Y que el que la acompaña, el amigo del novio, es también hijo de un comerciante;

de Abraham, el que trabaja diamantes y otras gemas.

Mientras que el novio es orfebre y el padre de la novia es mercader de lana, telas, alfombras, cortinas…

Dado que el hablador está cerca del grupo apostólico,

Tomás oye y pregunta:

–     ¿Es Natanael de Leví el novio?

–     Sí, sí, es él.

¿Lo conoces?

–     Conozco bien a su padre…

Por una serie de tratos que hemos hecho; un poco menos a Natanael.

¡’Nupcias ricas!

–     ¡Y novia venturosa!

Cubierta de oro.

Abraham, pariente de la madre de la novia y padre del amigo del novio, ha hecho honor a su persona.

Y lo mismo el novio y su padre.

Se dice que en aquellas cajas hay un valor de muchos talentos de oro.

Pedro acompaña su admiración, con un significativo silbido. 

Y exclama

–     ¡Caramba!

Voy a ver más de cerca si la mercancía principal corresponde al resto. 

Y se levanta, junto con Tomás, para ir a dar una vueltecita en torno al grupo nupcial. 

Miran con detenimiento a las tres mujeres que son un amasijo de ropajes y velos,

bajo los cuales sobresalen manos y muñecas enjoyeladas o se traslucen brillos de pendientes y collares. 

Miran también al jactancioso personaje que tan matón se muestra; que parece debiera rechazar un asalto de corsarios contra la doncellita.

Mira también mal a los dos apóstoles.

Pero Tomás le ruega que salude de parte de Tomás, apodado Dídimo, a Natanael de Leví…

Y así se instaura la paz, hasta el punto de que mientras él habla,

la novia halla la manera de provocar admiración;

poniéndose en pie, de forma que manto y velo tengan su caída normal y quede patente toda la belleza de su cuerpo…

Y la elegancia de sus vestiduras, con toda su riqueza idolátrica.

Tendrá como mucho quince años. ¡Y qué ojos tan astutos!…

Se mueve con embeleso a pesar de la desaprobación de las matronas.

Se suelta las trenzas y se las vuelve a fijar con la ayuda de valiosas horquillas.

Se aprieta su cinturón de pedrería, se desata sus finas sandalias, se las quita y se las vuelve a poner…

Muy bien ceñidas a sus pies menudos, con hebillas de oro

Y mientras, encuentra la manera de mostrar su magnífica melena negra, sus bonitas manos, sus brazos delicados…

Su cintura estrecha, el pecho y las caderas bien modelados, los pies pequeños y perfectos… 

Así como todas las joyas, que tintinean y emiten destellos,

reflejando las últimas luces del día y las llamas de las primeras fogatas.

Pedro y Tomás regresan.

Tomás dice:

–     Es una muchacha bonita.

Pedro contesta haciendo gestos muy significativos.

–     Y una grandísima coqueta.

Lo que pienso es que tu amigo Natanael pronto sabrá que hay alguien que le mantiene caliente la cama…

Mientras él mantiene caliente el oro para trabajarlo.

Y su amigo es un perfecto estúpido:

¡Pues sí que la ha puesto en buenas manos a la novia!… 

 Pedro concluye, mientras se sienta junto a los compañeros

Cuando termina la comida… 

Bartolomé refunfuña:   

–    A mí no me ha gustado ese hombre que le tiraba de la lengua a ese otro estúpido.

En cuanto se enteró de todo lo que quería saber, se fue para el monte…

Estos lugares son peligrosos.

Además, el tiempo es ideal para lances de malhechores: 

Noches de luna, calor extenuante.

Y además, árboles frondosos. ¡Malo!…

Estos lugares son malos y es la ocasión oportuna para que los bandidos den un golpe…

No me gusta este sitio.

Hubiera sido mejor no detenerse. 

Pedro confirma 

–     ¡Y ese imbécil que ha hablado de todas esas riquezas!…

¡Y ese otro, que se hace el héroe y vigila las sombras; pero no ve los cuerpos verdaderos!…

Bueno, pues me voy a quedar vigilando yo donde las fogatas.

¿Quién viene conmigo?

Simón Zelote responde: 

–    Yo, Simón.

Que resisto bien el sueño.

Pasan las horas y quién no ronca, cabecea.

Jesús está en Oración.

Muchos del campo, especialmente los que viajan solos, se han levantado y se han marchado en pequeños grupos.

Quedan unos pastores con sus rebaños, la comitiva nupcial…

La comitiva apostólica y tres mercaderes de corderos que ya están durmiendo.

También la novia duerme ya, con las matronas, dentro de una tienda que les han montado los siervos.

Los apóstoles se buscan un sitio.

Jesús se retira solo, a hacer oración.

Los pastores encienden un fuerte fuego en el centro de la explanada enque están.

Pedro y Simón encienden otra hoguera cerca del sendero de la escarpa;

por la que el hombre que había provocado las sospechas de Bartolomé se había ocultado.

Pasan las horas y… quien no ronca cabecea.

Jesús ora.

El silencio es total.

Parece callar hasta el manantial que resplandece bajo la alta Luna, que ilumina perfectamente la explanada,;

mientras las zonas en pendiente quedan en sombra bajo el tupido follaje.

El perro que cuida los rebaños de unos pastores, gruñe.

Otro se pone alerta y también gruñe.

Un ruido imperceptible viene del bosque…

Otro perro grande de pastor se arquea amenazante.

Un pastor alza la cabeza.

El perro se pone tieso y eriza el pelo de la espalda;

atentísimo, en actitud de defensa y de escucha… 

Tiembla incluso con el gruñido sordo que hierve dentro de él y que se va haciendo más fuerte cada vez.

Simón levanta también la cabeza y da unos jalones a Pedro, que está adormilado.

Un leve rumor proviene del bosque.

El silencio es profundo.

Simón dice a Pedro:

–     Vamos por el Maestro.

El pastor despierta a sus compañeros.

Y el perro está cada vez, más inquieto.

Los apóstoles obedecen al Maestro y van en distintas direcciones.

Mientras, Jesús dice a los pastores:

–     Alimentad el fuego.

Que esté bien fuerte, que haga una llama muy viva.

Los pastores obedecen.Jesús, dado que los ve nerviosos,

dice:

–     No temáis.

No os robarán ni una sola vedija de lana.

Llamad a los que están durmiendo, a todos.

Decidles que vengan aquí sin hacer ruido.

Sobre todo a las mujeres y a los esclavos con los cofres.

Decidles que tal vez se trata de bandidos; pero no lo digáis a las mujeres.

A los hombres, nada más.

En esto llegan los mercaderes y dicen en tono bajo:

-¡    Ay, nos robarán nuestras mercancías y nuestras ganancias! 

Y añaden una verdadera letanía de improperios contra los gobernantes romanos y judíos;

porque no limpian el mundo de ladrones.

Jesús los conforta diciendo:

–     No temáis.

No perderéis ni una sola moneda.

Llegan las mujeres llorando, muy asustadas. 

Y  es que el valiente paraninfo, temblando con un miedo colosal… 

las aterroriza gimoteando:

-¡    Es la muerte!

¡La muerte a manos de los salteadores!

Jesús las consuela también a ellas,

diciendo:

–     No temáis.

No os tocarán ni siquiera con la mirada.

Y las pone en el centro de esta pequeña población de hombres espantados y de animales inquietos.

Jesús los conforta a todos y trata de tranquilizarlos.

Cuando todos se han despertado y se reúnen…

El murmullo del bosque no se puede oír con todo este alboroto.

Pero en el bosque están los bandidos,y se están acercando.

Los asnos rebuznan.

Los perros aúllan.

Las ovejas balan.

Los hombres maldicen.

Y están más aterrorizados que las mujeres.

Jesús está tranquilo, como si nada pasara

El ruido del bosque no se puede escuchar en medio de este alboroto.

Que los bandidos están en el bosque;

 lo denuncian las ramas que se quiebran…

O las piedras que ruedan…

Jesús ordena:

–    ¡Silencio!

Y lo dice en tal forma, que todos callan.

Jesús deja el lugar en que está y se va en dirección al bosque,…

Donde termina el prado, que comienza en el límite de la explanada.

Se vuelve hacia el bosque. con los brazos extendidos y…  

Toda la majestad que asume cuando realiza los grandes milagros...

Y empieza a hablar: 

“La maldita hambre del oro, empuja al hombre a los sentimientos más abyectos…

Con el oro se revela el hombre más que con otras cosas.

Observad cuánto mal siembra este metal con su cautivador e inútil brillo.

Tanta es su naturaleza infernal desde que el hombre es pecador, que Yo creo que el aire del Infierno es de color oro.

El Creador lo había dejado en las entrañas de ese enorme lapislázuli que es la Tierra,

Que existe por su voluntad creadora, para que le fuera útil al hombre con sus sale…

Y para que adornase sus templos.

Pero Satanás, besando los ojos de Eva y mordiendo el yo del hombre, inoculó un sabor maléfico en el inocente metal.

Desde ese momento, por el oro se mata y se peca. 

La mujer, por el oro, se hace coqueta y fácil para el pecado carnal.

El hombre, por él, se hace ladrón, usurpador, homicida, cruel para con su prójimo y para con la propia alma…

Porque la despoja de su verdadera herencia por darse una cosa efímera.

Cruel para con esa alma a la que roba el tesoro eterno, por unas pocas pepitas brillantes, que con la muerte habrán de abandonarse.

Vosotros, que por el oro pecáis, más o menos levemente, más o menos gravemente. 

Vosotros que cuanto más pecáis más os burláis de cuanto os enseñaron vuestra madre y vuestros maestros. 

Es decir, el hecho de que existe un premio y un castigo por las acciones realizadas durante la vida.   

Séptimo Mandamiento: “No robarás…”

¿No pensáis que por este pecado perderéis la protección de Dios, la vida eterna, la alegría?

¿Que tendréis remordimientos, que sentiréis la maldición de vuestro corazón?

¿Que el miedo será vuestro compañero?

¿El miedo al castigo humano, que al fin y al cabo no es nada, comparado con el miedo?

¡¿Santo miedo, al castigo divino, que deberíais tener y no tenéis?!

¿No pensáis que, por vuestros descalabros, si desembocan en verdaderos delitos, podéis sufrir un terrible fin?

¿Y un fin aún más terrible – por ser eterno – por los atropellos cometidos por amor al oro,

aun cuando no hayan producido derramamiento de sangre, si han pisoteado la ley del amor y del respeto al prójimo,

negando ayuda por avaricia al que padece hambre, robando puestos, dinero o en los pesos, por codicia?

No. Esto no lo pensáis. 

Mas bien decís:

“¡Todo eso son patrañas, patrañas que he aplastado bajo el peso de mi oro y ya no existen

“. No son patrañas, son verdades.

No digáis: “Cuando muera, todo se habrá acabado”. No.

Entonces todo empezará.

La otra vida no es el abismo sin pensamiento ni recuerdo del pasado vivido y sin aspiración a Dios

que vosotros creéis que será el tiempo de espera de la liberación del Redentor.

La otra vida es espera dichosa para los justos,

espera paciente para los purgantes,

espera horrenda para los réprobos.

Para los primeros, en el Limbo;

para los segundos, en el Purgatorio;

los últimos, en el Infierno.

La espera de los primeros cesará con la entrada en el Cielo siguiendo al Redentor;.

La de los segundos, una vez cumplida aquella hora, se verá más confortada de esperanza. 

Mas los terceros verán lobreguecer su terrible certeza de maldición eterna.

Pensadlo, vosotros que pecáis.

Nunca es tarde para enmendarse.

Cambiad con un verdadero arrepentimiento el veredicto que está siendo escrito en el Cielo para vosotros.

Que el Seol, para vosotros, no sea infierno sino, por voluntad vuestra, al  menos, penitente espera.

No tinieblas, sino crepúsculo de luz.

no angustia, sino nostalgia; no desesperación, sino esperanza.

Marchaos.

No tratéis de luchar contra Dios.

Él es el Fuerte y el Bueno. No pisoteéis el nombre de vuestros padres. 

Escuchad cómo gime ese manantial.

Su gemido es semejante al que desgarra el corazón de vuestras madres, al saber que sois unos asesinos.

Escuchad el silbido del viento en el desfiladero: parece amenazar y maldecir;

como os maldice vuestro padre por la vida que vivís.

Escuchad el quejumbroso alarido del remordimiento en vuestros corazones.

¿Por qué queréis sufrir, si podríais sentiros serenamente satisfechos con lo poco en esta tierra y con el todo en el Cielo?

¡Pacificad vuestro espíritu!

¡Devolved la paz a los que temen, a los que se ven obligados a temeros como a animales feroces!

¡Poned paz en vuestro corazón, desdichados malhechores!

Levantad vuestra mirada al Cielo, separad vuestros labios del venenoso alimento; 

purificaos las manos,

que chorrean sangre fraterna,

purificaos el corazón.

Yo tengo fe en vosotros, por eso os hablo;

aunque todo el mundo os odia y teme…

Yo ni os odio ni os temo; os tiendo la mano para deciros:

“Levantaos.

Venid.

Volved a reintegraros, mansos y hombres, entre los otros hombres”.

Un llamado al arrepentimiento a ‘los hombres sin conciencia,

cuyas manos chorrean sangre fraterna’.

Y que termina así:

–     Yo no os odio., ni os temo.

Os extiendo la mano y por eso digo a éstos:

“Regresad a donde estabais durmiendo, sin tener rencor contra vuestros hermanos.

Rogad por ellos. Yo me quedo aquí a mirarlos con ojos de amor y os juro que nada os sucederá.

Porque el Amor desarma a los violentos y harta a los avaros.

Sea bendito el Amor. Fuerza verdadera del mundo. Fuerza desconocida y poderosa.

Fuerza que es Dios.

Escondidos en el bosque, los hombres que esperaban obtener un buen botín, están totalmente desconcertados.

Gestas, el líder; está aterrorizado.

Porque una fuerza desconocida lo tiene paralizado…

Su miedo está lleno de ira.

Pero no puede hacer nada.

Su segundo en la banda:

Dimas…

Ha inclinado la cabeza y está llorando.

Cada una de las palabras de Jesús ha tocado su corazón y le ha revelado una gran verdad.

Se siente avergonzado e infinitamente desdichado…

Y volviéndose a todos,

Jesús termina diciendo:

–     Volved.

Volved. No tengáis miedo.

Allí ya no hay bandidos, sólo hombres asustados y hombres que lloran.

Quién llora no hace daño.

Quiera Dios que así permanezcan, como ahora son.

Sería su redención.

Los bandidos se retiran, como si una fuerza invisible los alejara de allí.

Los integrantes de la caravana vuelven a sus lugares.

Todos se quedan reflexionando en lo que han escuchado…

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200 EL DIOS DEL SINAÍ


 200 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Al amanecer del día siguiente, Jesús y los suyos dejan Ascalón y se dirigen hacia las colinas, dando la espalda al mar.

Los apóstoles, descansados y contentos, conversan alegremente.

Tomás dice:

–    Estaba escrito que tenía que experimentar los apretones de los filisteos.

Se podría decir que el amor y el odio tienen las mismas manifestaciones.

Yo, que no había tenido que sufrir por el odio de los filisteos, por poco si me hieren por el amor..

Tadeo confirma:

–    ¡Esos fanáticos del milagro!

Faltó poco para que los que estaban exaltados por el milagro nos apresaran;

para obligarnos a decirles dónde estaba el Maestro

Santiago de Alfeo:

–   Y qué griterío, ¿Verdad Juan?

La ciudad hervía como un caldero.

Los que estaban enojados no querían admitir razones.

Y querían encontrar a los judíos para darles de palos.

Juan asiente con un gesto.

Zelote comenta:

–   Los que recibieron el beneficio y sus amigos, querían persuadir a los primeros de que un Dios había pasado

Tomás agrega:

–      ¡Había una confusión!

Tienen para discutir, por varios meses.

Lo malo está en que discuten más con los bastones, que con la lengua.

Y bien…

Que hagan lo que quieran.

Juan observa:

–    Pero no son malos.

Zelote responde:

–     No.

Solamente están cegados por muchas cosas.

Jesús por un largo espacio de camino, no dice ni una palabra.  

Hasta que llegan al crucero,

es cuando Él dice:

–    Voy ahora a aquel pobladillo que está sobre el monte.

Vosotros continuaréis hasta Azoto.

Prestad atención:

Sed corteses, dulces, pacientes.

Aunque se burlen de vosotros, soportadlo en paz como ayer hizo Mateo y Dios os ayudará.

Salid al crepúsculo.

Id cerca del estanque que está en las cercanías y allí nos volveremos a encontrar.

Judas de Keriot exclama:

–     Pero Señor…

¡Yo no permito que vayas solo!

Esa gente es violenta… es una imprudencia…

–    No tengas miedo por Mí.

Vete, vete Judas.

Y tú sé prudente.

Hasta la vista.

La paz sea con vosotros.

Los doce se marchan, no demasiado entusiastas. 

Jesús se queda mirándolos mientras se alejan…

Luego toma el sendero fresco y sombreado que lleva a la colina…

Un collado cubierto de bosques de olivos, nogales, higueras.

Y de viñedos bien cuidados que ya prometen pingüe cosecha.

En los rellanos hay pequeñas parcelas cultivadas con cereales,

mientras que en las zonas de pendiente pacen cabras en la hierba verde.

Jesús llega a las primeras casas del pueblo.

Estando ya para entrar en él, se topa con un extraño cortejo:

Mujeres gritando y clamor de hombres, alternándose en una verdadera composición fúnebre.

Todos haciendo una especie de danza en torno a un macho cabrío,

que camina con los ojos vendados y recibiendo golpes…

El animal va sangrando por las rodillas, por haber tropezado y caído sobre las piedras del sendero.

Los sigue otro grupo, también con su vocerío y sus gritos,

que se mueve danzando alrededor de un fetiche esculpido, verdaderamente muy feo;

manteniendo alzadas unas pátheras con brasas encendidas;

a las que alimentan echando encima resinas y sal, a cuyo contacto despiden olorosas volutas de humo. 

Un tercer grupo rodea al que parece ser el sacerdote de aquel ritual,

ante el cual se inclinan alternadamente,

gritando:

–     ¡Por tu fuerza! (hombres)

–     ¡Tú solo puedes! (mujeres)

–     ¡Súplica al Dios! (hombres)

–     ¡Quita el sortilegio! (mujeres)

Luego todos gritan al mismo tiempo, con un alarido de aquelarre dirigido al ídolo,

que es una diosa de la fertilidad:

–   ¡Da órdenes a la matriz!

–    ¡Salva a la mujer!

–    ¡Muerte a la maga!

–    ¡Por tu fuerza!

–    ¡Tú solo puedes!

–    ¡Ordena al dios!

–    ¡Por su poder!

–    ¡Qué haga ver su poder!

–    ¡Da órdenes al macho cabrío!

–    ¡Que señale a la maga!

–    ¡A la que odia la casa de Farah!

Jesús detiene a uno del último grupo,

y pregunta dulcemente:

–   ¿Qué sucede?

Soy forastero…

Como la procesión se detiene para golpear al macho cabrío, echar resina a los braseros y tomar aliento;

el hombre explica:

–    La esposa de Farah, el grande de Magdalgad, está muriendo de parto.

Una que la odia, le hizo un maleficio.

Las entrañas se le han anudado y el hijo no puede nacer.

Estamos buscando a la maga para matarla.

Sólo así la mujer de Farah se salvará.

Si no encontramos a la maga, sacrificaremos el macho cabrío; 

para impetrar la misericordia de la diosa Isthar Matriz.

Dos hombres se han acercado al que habló…

Y Jesús les dice: 

–    Deteneos.

Soy capaz de curar a la mujer y de salvar al niño.

Decidlo al sacerdote. 

Ellos preguntan:   

–    ¿Quién Eres?  

–    ¿Eres médico?

Jesús responde: 

–    Mucho más que eso…

Entonces los tres irrumpen entre la gente y van con su sacerdote idólatra.

Hablan con él.

Se corre la voz.

Y la procesión que ya había empezado a caminar, se detiene otra vez.

El sacerdote solemne, imponente con sus vestiduras multicolores, hace una seña a Jesús …

Y dice en tono imperativo:

–     ¡Joven, ven aquí!

Jesús avanza entre la multitud y cuando llega frente a él,

añade:

–    ¿Es verdad lo que dices?

Ten en cuenta que si lo que dices no se cumple…

Pensaremos que el espíritu de la maga se ha personificado en Tí y te mataremos en vez de a ella

Jesús responde con voz majestuosa:

–    Es verdad.

Llevadme al punto a donde está la mujer y entretanto dadme al macho cabrío.

Lo necesito.

Desatadlo, quitadle la venda y traédmelo aquí.

Así lo hacen.

El pobre animal atolondrado, tambaleante y sangrando, es llevado ante Jesús.

Que lo acaricia sobre la negra cerviz.  

Y luego dice:

–    Ahora es necesario que me obedezcáis todos.

¿Lo haréis?

La turba grita:

–    ¡Sí!

–    Entonces vamos.

Dejad de gritar, dejad de quemar resina.

¡Lo ordeno!

Se ponen en marcha.

Entran en el pueblo.

Por la calle principal se dirigen hacia una casa construida en medio de un huerto. 

Gritos y llantos se oyen por las ventanas y las puertas abiertas de par en par.

Lúgubre, destaca el atroz lamento de la mujer que no puede dar a luz a su hijo.

Corren a avisar a Farah… 

El hombre viene despeinado y angustiado, con el rostro pálido como la cera.

Mujeres que lloran lo acompañan, junto con los inútiles sacerdotes,

que vienen quemando incienso y hojas en unas pátheras de cobre…

En el mismo ritual idolátrico que los demás…

El hombre grita llorando:

–    ¡Sálvame a mi mujer!

Luego gritan sucesivamente, dos viejos angustiados y  la turba. 

–    « ¡Salva a nuestra hija!»,

–     ¡Salva a mi hija!»,

–     ¡Sálvala, sálvala!»

Jesús responde majestuoso:

–    La salvaré.

Y con ella a tu niño.

Porque es un niño muy hermoso, con los ojos color aceituna que está madurando…

y de cabellos negros, como éstos. 

Y señala la cabellera de Farah.

El hombre pregunta: 

–     ¿Y cómo lo sabes?

¿Acaso ves también en las entrañas?

–     Yo veo todo.

Y todo lo penetro.

Reconozco y puedo todo. Soy Dios.

Si hubiese mandado un rayo, hubiese hecho menos efecto.

Todos se arrojan al suelo como si estuvieran muertos.

Jesús manda:

–    Levantaos y escuchad:

Soy el Dios Todopoderoso y no soporto a otros dioses delante de Mí…

Haced una hoguera y arrojad esa estatua.

La multitud se rebela.

Comienza a dudar del ‘Dios Misterioso’ que ordena que sea quemada la diosa.

Los más encolerizados son los sacerdotes y la sacerdotisa.

Pero Farah y su suegra, a quienes importa la vida de la mujer; se oponen a la multitud hostil.

Y como Farah es el grande el poblado; nadie se atreve a decir nada más.

Farah pregunta:

–    ¿Cómo puedo creer que Tú eres Dios Todopoderoso? 

Dame una señal y además, que se haga lo que quieres.

Jesús pregunta:

–       Mira…

¿Ves las heridas de este macho cabrío?

Están abiertas, ¿Verdad?

Sangran… ¿No es así?

La bestia está casi por morir, ¿No es verdad?

Pues bien; Yo quiero que no sea así…

¡Mira!

El hombre se inclina, para ver…

Asombrado revisa al animal…

Y da un grito:

–    ¡No tiene ninguna herida!

Y se arroja a los pies de Jesús suplicando: 

–  ¡Mi mujer!… ¡Mi mujer!…

Pero el sacerdote de la procesión objeta:

–    ¡Ten miedo, Farah!

No conocemos quien sea Éste.

¡Ten miedo a la venganza de los dioses!

¡Isthar furiosa puede destruirte!

El hombre se encuentra en medio de tres temores:

los dioses… la mujer… la venganza de la diosa…

Y pregunta:

–     ¿Quién Eres?

Jesús se yergue más majestuoso todavía….

La Presencia Divina, de la cual es Jesús el Instrumento Perfecto, pues no hay pecado en Él

y de esta forma ES EL VERDADERO TEMPLO VIVIENTEDel Dios Verdadero.

CANALIZA y hace que se manifieste la portentosa Personalidad del Padre Celestial… 

Y muy despacio, con voz fuerte y poderosa, 

declara: 

–    Yo Soy el que Soy.

Yo Soy el Verbo del Padre, de Yeohveh de Israel.

Venido en Carne, Sangre, Alma y Divinidad a redimir al mundo…

Y a darle la Fe en el Dios verdadero, Uno y Trino que está en lo alto del Cielo.

En el Cielo y en la Tierra.

Cualquier poder me está sujeto.

Cualquier pensamiento me es conocido.

Los habitantes del Cielo me adoran.

Los del Infierno me temen.

Y los que creen en Mí, verán que se cumple cualquier prodigio

Vengo a ayudar a los hombres, a usar con ellos misericordia;

para que dejen el Error y vengan a la Verdad,

al único Dios de Moisés y los Profetas.

¿Puedes creer?

Farah exclama:

–   ¡Creo!

¡Creo! Tu Nombre…

–   Jesucristo.

Señor Encarnado.

¡Éste ídolo a las llamas!

¡No soporto dioses falsos en mi Presencia!

Esos incensarios que se apaguen.

No existe más que mi Fuego que puede y quiere.

Obedeced o Yo reduciré a cenizas ese ídolo y me iré sin salvarla.

Jesús está parado. Bellísimo, Majestuoso y a la vez Terrible.

Con su vestido de lino muy blanco;

de cuya espalda pende el manto azul-rey, que le llega hasta los pies.

Ha levantado su brazo derecho en señal de poder y autoridad.

Su ademán imperativo y su mirada fulgurante.

Su rostro irradia una majestad que aterroriza. 

La gente siente miedo de Él.

Ya nadie habla…

Y todos quedan paralizados y mudos.

Todos lo miran aterrados…

Y ningún sonido brota ya de sus gargantas.

En el silencio denso que se sigue…

Se oye el grito cada vez más débil y estrujante;

Cada vez más apagado, cada vez más desgarrador…

De la mujer, que está sufriendo.

Se tardan en obedecer…

Y el rostro de Jesús se hace cada vez más tremendo.

Nadie resiste esa mirada azul-zafiro centelleante de sus ojos,

que es como un fuego que quema materia y espíritu…

El rostro de Jesús cada vez se hace más irresistible para los que lo miran…

Por instantes parece que lo rodeara el fuego de la zarza ardiente que Moísés atestiguara…

Pues el Fuego del Espíritu Santo. el que MUEVE el Poder de la Trinidad Sacrosanta…

y OBRA los prodigios deseados por la Voluntad Divina…

Es verdaderamente un fuego que quema las cosas y las entrañas de los corazones.

Y no obstante, los carbones están apagados y las brasas también se ven apagadas.

Las pátheras de cobre son las primeras que manifiestan lo que sucede, al cumplimiento de su Voluntad.

Los que las sujetan. tienen que soltarlas, porque no resisten su ardor.

La Voluntad divina en el Poder y la fuerza que emana de este Dios Airado…

Empiezan a doblarse como si fueran de plastilina…

Ante una fuerza invisible y poderosa, que los retuerce.

Luego son los que llevan el ídolo, quienes tienen que posar en el suelo las andas procesionales,

que llevaban apoyadas por las barras, sobre los hombros.

Porque la madera se está carbonizando, como lamida por una misteriosa llama.

En cuanto las depositan en el suelo, las angarillas del ídolo comienzan a arder.

Y todos miran espantados como todo se empieza a desintegrar en cenizas…

Como si un fuego invisible lo consumiera

Finalmente, el mismo ídolo de piedra arde y se carboniza…

¡Y estalla en mil pedazos!…

Consumido por aquella misteriosa e invisible llama;

con la fuerza que lo desintegra completamente…

 La gente huye aterrorizada…

Jesús se vuelve a Farah:

–    ¿Puedes creer realmente en mi poder?

–    ¡Creo!.

Creo. Tú Eres Dios.

Eres el Dios Jesús.

Jesús corrige: 

–     No.

Yo Soy el Verbo del Padre.

De Yeové de Israel que ha venido en Carne, Sangre, Alma, Divinidad;

a redimir al Mundo y a darte Fe en el Dios Verdadero;

Uno y Trino; que está en los Cielos Altísimos.

He venido para decirles a los hombres, que si creen en el Dios verdadero;

poseerán la vida eterna en el Cielo;

al lado del Altísimo.

Que es el Creador de todos los hombres, los animales, las plantas, los planetas.

Vengo a dar ayuda y Misericordia a los hombres;

para que dejen el error y vengan a la Verdad.

Que es el Único Dios de Moisés y de los Profetas.  

Soy el Dios Encarnado para Salvación de los hombres…

Soy el Salvador…

Por Mí su redención, porque moriré por amor al mundo.

Moriré para la salvación eterna de los hombres.

¿Puedes creer?

-¡Creo, creo!

          ¡Creo!

Y creo que si has destruido a la diosa, sin que ella pudiera oponerse;

también creo que puedes protegerme de la venganza de los dioses falsos que adoré hasta hoy…

Jesús no entra ni siquiera a la casa.

Extiende sus brazos en dirección a donde se oían los lamentos,

y grita:

–   ¡Sal a la luz, para que conozcan la Luz Divina!

¡Y por orden de la Luz que es Dios!

Es un mandato sin réplica.

Un momento después se oye un grito de triunfo, envuelto en un gemido de alegría.

Enseguida, un imperceptible sonido del recién nacido;

que poco a poco va aumentando en fuerza y en claridad.

Jesús dice:

–    Tu hijo llora al saludar la tierra.

Ve a donde él y dile ahora y después también;,

que la tierra no es patria; sino el Cielo.

La tierra es solo el lugar de paso que nos señala el camino para llegar a Dios.

Edúcalo y tú también edúcate para el Cielo.

Esa es la Verdad que te habla.

Mientras que aquellas cosas…

 Señala los restos de las pátheras de cobre, arrugadas como hojas secas…

inservibles ya, tiradas por el suelo…

Y a la ceniza, que marca el lugar donde estaban las angarillas con el ídolo….

Esos, Son la mentira del Padre de la Mentira,

que ni ayuda,  ni salva.

Adiós.

Y trata de irse.

Pero una mujer corre hacia Él, llevando a un niño muy vivaz,

y dice:

–    Es un varón, Farah.

Muy hermoso. Robusto.

Con ojos morados como de aceituna que está madurando…

Tiene rizos, más negros y delicados que los de un cabritillo sagrado, destinado al sacrificio. 

Ha sido una cosa inesperada, cuando ella estaba ya en la agonía…

Y agrega admirada mirando a Jesús:

La dichosa mamá ya está descansando.

No sufre más y está como si nada hubiera pasado.

Cuando ya estaba a punto de morir…

Y después de aquellas palabras…

Todo se calmó y el niño nació…

Jesús sonríe.

El hombre le presenta al recién nacido y Él lo toca en la cabeza con la punta de los dedos.

La gente, menos los sacerdotes que se han ido furiosos por la defección de Farah…

Se acerca curiosa para ver al niño. 

Y para ver a Jesús.

Farah quiere darle cosas y dinero por el milagro.

Pero Jesús dice dulce y con firmeza:

–    Nada.

El milagro se paga solo con fidelidad para con Dios que lo concedió.

Me quedo tan solo con este macho cabrío, como recuerdo de la ciudad.

Y se va con el animal que trota a su lado, como si fuese su dueño.

Sin heridas.

Balando de alegría de estar con uno que no lo golpea…

Bajan así los rellanos del monte y llegan a la vía principal que conduce a Azoto…

Cuando la tarde llega, cerca del estanque sombreado…

Jesús ve que vienen sus discípulos y de ambas partes hay admiración.

Ellos se admiran de que el Maestro venga con un macho cabrío…

Y Él, los ve con las caras tristes de quién no ha logrado nada…

Pedro informa desconsolado:

–    Una desgracia, Maestro.

No nos golpearon, pero nos arrojaron de la ciudad.

Tadeo:

–    Hemos vagado por la campiña.

Judas:

–    Y pagando muy caro, conseguimos algo de comida.

Jesús trata de confortarlos:

–     No importa.

También de Hebrón nos arrojaron el año pasado y hace poco nos hicieron honores.

No debéis desalentaros.

Simón y Judas preguntan simultáneamente:

–    ¿Y Tú Maestro?

–    ¿Y ese animal?

Jesús contesta:

–    Fui a Magdalgad.

Reduje a cenizas a un ídolo y los incensarios dedicados a él.

Hice que naciera un niño.

Prediqué al Dios Verdadero con milagros…

Y me regalaron este macho cabrío, destinado al culto idolátrico.

¡Pobre animal era todo una llaga!

Juan dice:

–    Pero ahora está bien y es un bello ejemplar.

–     Un animal sagrado destinado al ídolo.

Sano…sí.

El primer milagro que hice para convencerlos de que Soy Poderoso…

Y no su pedazo de leño.

–   ¿Y qué vas a hacer con él?

–    Se lo llevo a Margziam…

Será feliz.

–     ¿Te lo vas a llevar a hasta Beter?

–      Claro.

Lo daremos a las mujeres y se lo llevarán a Galilea.

Los apóstoles están extrañados, apesadumbrados y desilusionados…

Extrañados del milagro.

Apesadumbrados por no haberlo presenciado.

Y desilusionados de su incapacidad…

Jesús por el contrario está muy contento.

Y logra persuadirlos de que…

–    Nada es inútil.

Ni siquiera la derrota, porque sirve para que seáis humildes.

El hablar sirve para dar a conocer un Nombre: el Mío…

Y dejar un recuerdo en los corazones.

Y es tan convincente y radiante su alegría.

que también ellos terminan por serenarse…

153 PARÁBOLA DEL TRIGO Y LA CIZAÑA


153 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Una aurora clara adorna el lago y envuelve las colinas en una niebla ligera como velo de muselina,

tras la cual se ven más graciosos los olivos, nogales, las casas y las cimas de los pueblos ribereños.

Las barcas se deslizan serenas, silenciosas, en dirección a Cafarnaúm.

Pero en un momento dado, Pedro gira la caña del timón tan bruscamente, que la barca se ladea.

Andrés pregunta extrañado:

–     ¿Qué haces?  

Pedro explica:

–     Allí hay una barca de uno de esos buitres.

Está saliendo de Cafarnaúm.

Tengo buenos ojos y desde ayer noche, olfato de perro rastrero.

No quiero que nos vean. Vuelvo al río. Iremos a pie.

La otra barca ha hecho la misma maniobra, pero Santiago que va al timón,

pregunta a Pedro:

–     ¿Por qué haces esto?

Y le indica:

–     Ya te lo diré.

Ven detrás de mí.

Jesús, que está sentado en la popa, vuelve de su ensimismamiento ya casi a la altura del Jordán. 

Y pregunta:

–     Pero ¿Qué haces, Simón? 

Pedro responde:

–     Bajamos aquí.

Hay un chacal merodeando. No podemos ir a Cafarnaúm hoy.

Primero voy yo a ver el ambiente… yo con Simón y Natanael.

Tres personas dignas contra tres indignas… si es que no son más las indignas.  

Jesús exclama:

–     ¡No veas ahora asechanzas por todas partes!

¿No es la barca de Simón el fariseo?

–     Sí, justamente ésa.

–     No estaba cuando la captura de Juan.

–     No sé nada.

–     Siempre eres respetuoso conmigo.

–     No sé nada.

–     ¡Me haces aparecer como un cobarde que huye!

–     No sé nada.

A pesar de que Jesús no tenga ganas de reír, debe por fuerza sonreír ante la santa testarudez de Pedro.

–     Pero tendremos que ir a Cafarnaúm, ¡¿No?!

Si no es hoy, será en otro momento…

–     Ya te he dicho que voy antes yo y veo cómo está el ambiente.

Y… si es necesario… Sí, lo haré también… Será un malísimo trago… pero lo haré por amor a Tí… Iré…

Iré donde el centurión a solicitar protección…

–     ¡No, hombre, no hace falta!

La barca se detiene en la pequeña playa desierta que está en el lado opuesto a Betsaida.

Bajan todos.  

Pedro indica:

–     Venid vosotros dos.

Tú también, Felipe. Los jóvenes quedaos aquí. Tardaremos poco.

El neodiscípulo Elías suplica:

–     Ven a mi casa, Maestro.

Para mí sería un motivo de gran alegría que te hospedases en ella… 

Jesús decide:

–     Voy a tu casa.  

Y volviéndose hacia los tres que parten, dice:

–     Simón, nos encontraremos en casa de Elías.

Adiós, Simón. Ve, pero sé bueno, prudente y misericordioso.

Ven, que quiero besarte y bendecirte.

Pedro no da seguridad de que será bueno, ni paciente ni misericordioso.

Se limita a guardar silencio.

Se besan recíprocamente.

Y se repite el mismo gesto de despedida de Jesús con el Zelote, Bartolomé y Felipe.

Y las dos comitivas se separan, tomando direcciones opuestas.

Jesús y los que se quedaron con Él, entran en Corozaín en pleno día, terminada ya la aurora.

No hay tallito que no brille con gemas de rocío.

Los pájaros cantan por todas partes.

El aire es puro, fresco: oloroso a leche, a campo y a humedad campestre.

Y también hay olor a cereales formándose dentro de las espigas, a almendros cargados de frutos… 

Llegan pronto a casa de Elías.

Pero ya muchos en Corozaín saben que ha llegado el Maestro.

Y cuando Jesús está a punto de atravesar el umbral…

Una madre acude gritando:

–     ¡Jesús, Hijo de David, piedad de mi hijita!

Lleva en brazos a una niña de unos diez años, cérea y flaquísima… (más que cérea, amarillenta).  

Jesús pregunta:

–     ¿Qué le pasa a tu hija?

–     Tiene fiebres.

Se las ha cogido pastoreando por la ribera del Jordán.

Porque somos los pastores de un hombre rico.

Su padre me ha llamado para que acompañara a la niña, que estaba enferma. Él ha vuelto a los montes.

Pero como sabes, con esta enfermedad no se puede subir a lugares elevados.

Y no puedo quedarme aquí. El amo me lo ha permitido hasta ahora.

Pero yo estoy encargada de esquilar a las ovejas y de ayudar en los partos.

Llega el tiempo de nuestra labor, la de los pastores.

Si me quedo, nos despedirán o estaremos divididos; veré morir a mi hija, si subo al Hermón.

–     ¿Tienes fe en que puedo hacerlo?

–     Hablé con Daniel, pastor de Eliseo.

Me dijo: “Nuestro Niño cura todos los males. Ve al Mesías”.

Desde más allá de Merón vengo con ésta en brazos, buscándote a Tí.

Y habría seguido caminando hasta encontrarte…

–     No camines más, sino para regresar a casa, al trabajo sereno.

Tu hija está curada porque Yo lo quiero. Ve en paz.

La mujer mira a su hija y a Jesús.

Quizás espera ver que instantáneamente la niña engorde de nuevo y recupere el color.

Ésta también mira al rostro de Jesús, con ojos como platos, aunque cansados, y sonríe.

–     No temas, mujer.

No te estoy engañando. La fiebre ha desaparecido para siempre.

Según vayan pasando los días, la niña recuperará su lozanía. Déjala que camine, no se tambaleará ya, ni sentirá cansancio.

La madre deja en el suelo a la niña, la cual se mantiene muy derecha y sonríe cada vez más contenta.

Y acaba gorjeando con su voz argentina:

–     ¡Bendice al Señor, mamá!

¡Siento que estoy perfectamente sana! 

 Y con sencillez de pastorcita y de niña se lanza al cuello de Jesús y lo besa. 

La madre, reservada como la edad enseña, se prosterna y besa el vestido bendiciendo al Señor.

–     Marchaos.

Recordad el beneficio que habéis recibido del Señor y sed buenas.

La paz esté con vosotras.

Mientras tanto la gente ya se ha agolpado en el huerto de la casa de Elías y reclama la palabra del Maestro.

 Jesús cede, a pesar de que no tenga muchas ganas de hacerlo, entristecido como está por la captura del Bautista…

Y por el modo en que se ha producido. 

De un vistazo elige el lugar que le serrvirá de púlpito…

Y empieza a hablar bajo la sombra de los árboles.

Mientras está todavía este hermoso tiempo de cereales que espigan, quisiera proponeros una parábola tomada de ellos.

Escuchad.

El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo.

Pero, mientras el hombre y sus siervos dormían, vino su enemigo y esparció semilla de cizaña en los surcos.

Y se fue.

Nadie al principio se dio cuenta de nada.

Llegó el invierno y con él las lluvias y escarchas.

Llegó el final de Tébet y brotó el trigo:

Un verde tierno de hojitas apenas despuntadas; parecían todas iguales en su inocente infancia.

Llegó Sabat y luego Adar y se formaron las plantas y luego granaron las espigas.  

Entonces se vio que el verde no era todo de trigo, sino que también había cizaña.

Y bien enroscada a los tallitos del trigo con sus zarcillos finos y tenaces.

Los siervos del amo fueron a su casa…

Y dijeron:

–     Señor, ¿Qué semilla has sembrado?

¿No era simiente selecta, sin semilla alguna que no fuera de trigo?

–     Claro que lo era.

He elegido los granos, todos de igual formación:

Me hubiera dado cuenta, si hubiera habido otras semillas.

–     ¿Y entonces, cómo es que ha nacido tanta cizaña entre tu trigo?

El patrono pensó…

Y respondió:

–     Algún enemigo mío me ha hecho esto para perjudicarme.

Los siervos preguntaron entonces:

–     ¿Quieres que recorramos los surcos…?

¿Y con paciencia, arranquemos la cizaña para liberar las espigas? Mándalo y lo haremos.

Pero el patrono respondió:

–     No.

Al hacerlo, podríais extirpar también el trigo y casi seguro, dañar las espigas, que están aún tiernas.

Dejad que estén juntos ambos hasta la siega; entonces diré a los segadores: “Segad todo junto.

Antes de atar las gavillas, ahora que los zarcillos de la cizaña al secarse se han hecho frágiles…

Y por el contrario, las apretadas espigas están más fuertes y duras.

Separad del trigo la cizaña y haced con ella haces aparte.

Después los quemaréis: servirán de abono para el terreno.

Pero el buen trigo llevadlo a los graneros:

Servirá para hacer un pan tan excelente pan, que avergonzará a mi enemigo.

Ya que lo único que habrá ganado será resultar abyecto a los ojos de Dios por su odio.

Ahora reflexionad en vuestro interior, acerca de lo frecuente y numerosa que es la siembra del Enemigo en vuestros corazones. 

Comprended pues, cuán necesario es vigilar con paciencia y constancia, para que poca cizaña se mezcle con el trigo seleccionado.

El destino de la cizaña es arder.

¿Queréis arder o llegar a ser ciudadanos del Reino?

Decís que queréis ser ciudadanos del Reino. Pues entonces sabedlo ser.

El buen Dios os da la Palabra. El Enemigo vigila para transformarla en nociva…

Porque harina de trigo, mezclada con harina de cizaña da pan amargo, nocivo para el vientre.

Si tenéis cizaña en vuestra alma, (maldad) sabed con vuestra buena voluntad separarla,

para arrojarla fuera y no ser indignos de Dios.

–     Podéis iros, hijos.

La paz sea con vosotros.

La gente va despejando el lugar lentamente.

Al final, en el huerto solamente quedan los ocho apóstoles, Elías, el hermano y la madre de éste.

Y el anciano Isaac, que apacienta su alma mirando de hito en hito a su Salvador. 

Jesús los llama:

–      Venid aquí, en torno a Mí.

Y escuchad.

Os voy a explicar el sentido completo de esta parábola, que tiene otros dos aspectos además del que he dicho a la muchedumbre.

En el sentido universal, la parábola tiene esta aplicación:

El campo es el Mundo. 

La buena semilla son los hijos del Reino de Dios, sembrados por Dios en el mundo,

en espera de que alcancen su máximo desarrollo y sean cortados por la Guadaña.

Y los lleven al Dueño del mundo para que los almacene en sus graneros.

La cizaña son los hijos del Maligno, esparcidos a su vez por el campo de Dios…

Con la intención de causar dolor al Señor del mundo y de perjudicar a las espigas de Dios.

El Enemigo de Dios por un sortilegio, los ha sembrado a propósito…  

¿Cómo se produce la posesión diabólica?

Porque verdaderamente el Diablo desnaturaliza al hombre…

El Pecado genera al ESPÍRITU INMUNDO y la MALDAD que lo acompaña… el espíritu inmundo ES POSESIÓN DIABÓLICA…

hasta hacer de éste una criatura suya.

Y siembra la cizaña para apartar de la recta vía, a los que no ha podido someter de otra manera.  

La siega, o, más exa

ctamente, la formación de las gavillas y su transporte a los graneros, es el Fin del Mundo.

Y quienes la llevan a cabo son los ángeles:

A ellos les ha sido encargado reunir a las segadas criaturas…

Y separar el trigo de la cizaña.   

Y de la misma forma que ésta es arrojada a las llamas en la parábola.

Así serán arrojados al Fuego Eterno los condenados, en el Ultimo Juicio.

El Hijo del hombre ordenará eliminar de su Reino a todos los que hayan cometido escándalos y a los inicuos.

Porque el Reino estará en la Tierra…

Y en el Cielo y entre los miembros del Reino de la tierra habrá mezclados, muchos hijos del Enemigo.

Los cuales, como dijeron también los Profetas:

Alcanzarán la PERFECCIÓN DEL ESCÁNDALO Y DE LA ABOMINACIÓN,  en cada uno de los Ministerios de la Tierra…

Y atormentarán gravemente a los hijos del espíritu.

Del Reino de Dios, de los Cielos, ya habrán sido alejados los pervertidos, porque en el Cielo no cabe corrupción.

Así pues, los ángeles del Señor, batiendo la hoz por entre las hileras de la última cosecha, segarán y luego separarán el trigo de la cizaña.

Ésta será arrojada al horno ardiente, donde habrá llanto y rechinar de dientes.

Los justos – el trigo selecto – sin embargo, serán conducidos a la Jerusalén Eterna, donde brillarán como soles en el Reino del Padre mío y vuestro.

Esto en el sentido Universal.

“Oh Jesús Sacerdote, guarda a tus sacerdotes en el recinto de tu Corazón Sacratísimo, donde nadie pueda hacerles daño alguno; guarda puros sus labios, diariamente enrojecidos por tu Preciosísima Sangre. Entregamos en tus divinas manos a TODOS tus sacerdotes. Tú los conoces. Defiéndelos, Ayúdalos y SOSTENLOS, para que el Maligno no pueda tocarlos. Amén

Pero para vosotros hay otro sentido más, que responde a las preguntas que en distintas ocasiones,

especialmente desde ayer noche, os estáis haciendo.

Vosotros os preguntáis:

¿Pero entonces, entre la masa de los discípulos puede haber traidores?”

Y se estremece vuestro interior de horror y turbación.

Pues bien, puede haberlos…

Es más, los hay.

El Sembrador esparce la buena semilla.

En este caso más que “esparcir” se podría decir: “TOMA”

Porque el maestro, sea Yo o sea Juan el Bautista, había elegido a sus discípulos.

¿Cómo es que entonces, se han pervertido?

¡No, no! Digo mal llamando “semilla” a los discípulos, podríais entenderlo mal. 

Mejor diré “campo”.

Cada discípulo es un campo, elegido por el maestro para constituir el área del Reino de Dios, los bienes de Dios.

A ellos dedica el maestro su esfuerzo para cultivarlos y que den todo el fruto.

Todos los cuidados, todos; con paciencia, amor, sabiduría, esfuerzo, constancia.

Ve también sus tendencias malas, sus sequedades y avideces, obcecaciones y debilidades.

Y espera, siempre espera, corroborando su esperanza con la oración y la penitencia, porque quiere llevarlos a la perfección.

Pero las parcelas de terreno están abiertas, no son un jardín cerrado, amurallado,

cuyo patrono sea sólo el maestro y en las cuales pueda entrar sólo él.

Están abiertas.

Puestas en el centro del mundo, en medio del mundo; todos se pueden acercar y entrar en ellas.

Todos y todo.

¡¿No es la cizaña la única mala semilla sembrada?!

La cizaña podría ser símbolo de la ligereza amarga del espíritu del mundo.

No, en estos campos nacen arrojadas por el Enemigo, todas las otras semillas:

Ortigas, esteba, cuscuta, convólvulos, cicuta y otras plantas venenosas.

¿Por qué? ¿Qué son?

Las ortigas son los espíritus punzantes, indomables, que hieren por exceso de veneno y causan mucho malestar.

La esteba son los parásitos, que agotan al maestro sin saber hacer cosa alguna que no sea arrastrarse y chupar…

Gozando del trabajo de éste y perjudicando a los que ponen su mejor voluntad,

que verdaderamente sacarían mayor provecho si el maestro no se viera turbado y distraído por las atenciones que exige la esteba.

Los convólvulos ociosos que no se levantan del suelo si no es aprovechándose de los demás.

Las cuscutas son tormento en el camino ya de por sí penoso del maestro.

Y tormento también para los discípulos fieles que le siguen.

Son como garfios, se hincan, desgarran, arañan, introducen desconfianza y sufrimiento.

Las plantas venenosas representan a los delincuentes entre los demás discípulos…  

Aquellos que incluso traicionan o matan, como la cicuta y otras plantas tóxicas.

¿Habéis visto alguna vez qué bonitas son, con sus florecillas que se transforman en bolitas blancas, rojas, o de color cerúleo-violeta?

¿Quién puede pensar que esa corola estelar, cándida o apenas rosada, con su corazoncito de oro…?

¿Quién puede pensar que esos corales multicolores, tan semejantes a otros tantos pequeños frutos,

Delicia de pájaros y niños.

Pueden una vez maduros, ocasionar la muerte?

Nadie.

Y los inocentes caen en la trampa: creen que todos son buenos como ellos, los toman…

Y mueren.

¡Creen que todos son buenos como ellos!

¡Oh, qué verdad que sublima al maestro y condena a quien lo traiciona!

¿Cómo? ¿La bondad no desarma? ¿No hace inocua a la mala voluntad?

No, no la hace inocua porque el hombre que ha caído en manos del Enemigo, es insensible a todo lo superior.

Y cualquier cosa superior para él, cambia de aspecto:

La Bondad será entonces debilidad que puede ser lícitamente pisoteada.

Y agudiza su mala voluntad, como el olor de la sangre agudiza en una fiera el deseo de degollar.

También el maestro es siempre inocente…

Y deja que el traidor lo envenene.

Porque no quiere y no puede dejar pensar a los otros,

que un hombre pueda llegar a matar a un inocente.

En los campos del maestro (los discípulos) penetran los enemigos, que son muchos:

Los posesos con Posesión demoníaca Perfecta, aparte de hipócritas, son perfectamente sociales en su exterior… No tienen ninguna manifestación extraordinaria…Y lucen MUY NORMALES…

El primero, Satanás.

Los otros sus siervos o sea los hombres, las pasiones, el mundo y la carne.

El discípulo más vulnerable frente a aquéllos, es el que no está enteramente con su maestro. 

Sino a caballo entre el maestro y el Mundo.

No sabe, no quiere separarse enteramente de lo que constituye Mundo, Carne, Pasiones y Demonio.

Para ser enteramente de aquel que a Dios lo lleva.

Sobre éste esparcen sus semillas el mundo y la carne, las pasiones y el demonio.

Oro, poder, mujer, orgullo, miedo a un juicio negativo del mundo, espíritu de utilitarismo:

“Los grandes son los más fuertes. Los sirvo para tener su amistad”…

¡Y uno se hace un delincuente, se condena, por estas míseras cosas!…

¡Por qué el maestro, viendo la imperfección de su discípulo – si bien no quiere rendirse ante el pensamiento de que será su asesino,

no le cercena inmediatamente de sus filas?

Esta es la pregunta que os hacéis.

La respuesta es:

“Porque hacerlo sería inútil”.

Haciéndolo no lo suprimiría como enemigo.

Antes al contrario, su enemistad se duplicaría y se haría más diligente.

Por la rabia de haber sido descubierto o el dolor de haber sido expulsado.

Dolor, sí, porque a veces el discípulo malo no se da cuenta de que lo es.

Tan sutil es la obra demoníaca que no la advierte…

Judas con posesión diabólica perfecta… 

(viene a ser poseído por el demonio sin sospechar que está siendo sometido a esta operación.

Rabia sí, rabia por haber sido conocido en lo que es.

Esto sucede cuando no es inconsciente de la operación de Satanás y sus adeptos:

Los hombres que tientan al débil en sus debilidades, para quitar del mundo al santo que ofende sus maldades

con el contraste de su bondad.

Y entonces el santo ora y se abandona en Dios:

“hágase lo que permites que se haga”, dice, añadiendo sólo la cláusula:

“si sirve para tu finalidad”

El santo sabe que ha de llegar la hora en que serán separadas de sus espigas las malas plantas de cizaña.

¿Y quién lo hará?

Dios mismo, que no permite más de cuanto es útil para la victoria de su Voluntad de amor.  

Mateo dice:

–     Pero si admites que siempre son Satanás y sus adeptos…

Me parece que disminuye la responsabilidad del discípulo.

–     No lo creas.

Si el Mal existe, también existe el Bien.

Y en el hombre existe el discernimiento y con éste la libertad. 

Judas observa:

–     Dices que Dios no permite más de cuanto es útil al triunfo de su voluntad de amor.

Por tanto, este error incluso es útil, si lo permite.

Y sirve para que triunfe la Voluntad divina. 

–     Con lo cual arguyes como Mateo, que ello justifica el delito del discípulo.

Dios no permite más de cuanto es útil al triunfo de su voluntad de amor.

Si bien Dios permite que el hombre lleve a cabo lo que voluntariamente elige realizar y ello es para depurarlo y confirmarlo en gracia.

O juzgarlo merecedor de castigo, la culpabilidad del hombre no se ve disminuida por ningún motivo.

Porque, si bien es verdad que el hombre, bajo el impulso de Dios o el impulso de Satanás, puede hacer el bien o el mal.

No es menos cierto que sólo Dios debería ser seguido, en sus incitaciones de amor, por el hombre.

Que de El ha recibido todos aquellos dones naturales, morales y sobrenaturales,

capaces de hacer de él un hijo de Dios heredero dei. Cielo.

Dios había creado al león exento de saña y a la serpiente sin veneno.

Ahora el primero es feroz y la segunda venenosa.

Pero Dios por este motivo, los ha separado del hombre.

Medita en esto y aplica apropiadamente.

Vamos a la casa.

El sol ya es demasiado intenso, como si estuviera por venir una tormenta.

Y estáis cansados por la noche pasada sin dormir.  

Elías dice:

–     La habitación alta de la casa es amplia y fresca.

Podréis descansar.

Suben por la escalera exterior.

Pero sólo los apóstoles se echan sobre las esteras para descansar.

Jesús sale a la terraza, sombreada en un ángulo, bajo un altísimo roble.

Y se sumerge en sus pensamientos.

N259 TESTIMONIO SACERDOTAL


Joel 3 – Biblia de Jerusalen

Juicio de Jehová sobre las naciones

1. «Sucederá después de esto que yo derramaré mi Espíritu en toda carne. Vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos soñarán sueños y vuestros jóvenes verán visiones.

2. Hasta en los siervos y las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.

3. Y realizaré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, fuego, columnas de humo».

4. El sol se cambiará en tinieblas y la luna en sangre, ante la venida del Día de Yahveh, grande y terrible.

5. Y sucederá que todo el que invoque el nombre de Yahveh será salvo, porque = en el monte Sión = y en Jerusalén = habrá supervivencia =, como ha dicho Yahveh, y entre los supervivientes estarán los que llame Yahveh.El Sueño del Infierno

Después de los sueños que tuviera la semana pasada y que fueron mas o menos contados en estas páginas, no tenía dudas de que el ángel se me apareciera nuevamente, para llevarme al Infierno.

Los dos primeros paseos que el me dio, me alegraron bastante, sobre todo el del Cielo.

Pero habiendo recibido la promesa de llevarme al Infierno, no tuve más tranquilidad.

Porque yo debía visitar el lugar de los reprobados en la condenación eterna, para examinar de cerca los horrores sufridos por las almas condenadas, por causa de sus pecados cometidos en la Tierra.

Conociendo esto, hacia muchas noches que dormía sobresaltado.

Y pensaba:

“¿Mi Dios será que el sueño sucederá?”

Y rezaba, rezaba mucho, pidiéndole a Dios que me dispensara de ver el sufrimiento de las almas del Infierno.

Y algunos días pasaron.

Pero cuando fui esta noche, soñé al final…

Soñé que el mismo ángel, de fisonomía alegre y tan divina, que me había llevado al Cielo y antes al Purgatorio.

Se presentó delante de mí, con semblante cargado y austero.

Pregunté:

–      ¿Por qué estas tan serio?

Me contestó:

–       El Infierno es tan horrible que los mismos ángeles de Dios se transforman cuando tienen que ir a el, en el cumplimiento de alguna misión. Yo mismo no deseaba mostrárselo a nadie, pero esta es la tercera vez que tengo el encargo de hacerlo.Pensé para mí mismo:

“Pues ¡Si este ángel quien mora en el Cielo y lo puede todo, no desea ir al Infierno, cuánto mas yo!”

Y me recuerdo que en el sueño, me arrodillaba en el suelo y le decía al ángel que yo tampoco quería ir; pero si esa era la voluntad de Dios, estaba listo.

Le pedí que me ayudara a no estar impresionado con lo que tuviese que ver allá.

El me respondió que Dios quería que yo observara los horrores de la condenación eterna, por causa de mi misión de Sacerdote, a fin de que pudiese predicar mejor contra el pecado.

Y diciéndome estas palabras, me sujetó por la cintura y de repente nos encontramos en el espacio, volando por entre nubes pesadas y amenazadoras.

–    ¡Tengo miedo! – exclamé.

Y me abracé con mi Protector, cuya fisonomía cada vez me abatía más.

Noté entonces que, al contrario de otras veces, íbamos descendiendo.

Y aquella sensación desagradable de que iba a suceder una gran caída, me asustaba en cada momento.

Pensaba de instante en instante, que algún obstáculo se presentara delante de nosotros y mi corazón estaba tan pequeño, como si fuera a dejar de bombear.Esto se acentuaba más cuando entramos en una nube espesa, oscura, aterradora.

Tenía la impresión horrible de que algo extraordinario estaba a punto de suceder y comencé a llorar.

El ángel me abrazó con cariño y me dice:

–     No temas nada. Estas con mi asistencia y tengo poderes de Dios para protegerte.

Y queriendo distraerme un poco, añadió:

–     ¡Mira para arriba!

Fue entonces que, por primera vez observé la Tierra distanciándose de nosotros.

Perdida en el espacio, girando vertiginosamente y en la proporción que descendíamos, ella se volvía cada vez menor.

Un viento caliente como si fuera de un horno comenzó a soplar.

Tenía los labios resecos, los ojos hinchados y las orejas prendidas en fuego.

Pensé: ¿Mi Dios, qué será de mí?

El ángel no hablaba. Estaba serio y preocupado, continuaba sujetándome por la cintura.

Aquel su brazo era el único alivio que experimentaba en aquellas circunstancias.

Y la certeza de que habría de protegerme, me daba aliento para continuar aquel misterioso viaje.

Pero en instantes escuché una voz que me parecía tan sobrecogedora, tan cavernosa, como si fuese de asombro:

–     ¡Estamos llegando!

Era el ángel anunciando que estábamos próximos a la gran Puerta del Infierno.

Le pregunté:

–     ¿Por qué tu voz suena tan diferente?

Él respondió:

–     Es pura impresión. El Infierno es así, las cosas son siempre muy pavorosas…

Y aquella voz, antes tan suave y delicada, ahora parecía un sollozo del infinito.

¡Allí está la grande y amplia puerta del Infierno!

El ángel me apuntó para abajo, donde podía ver una enorme ráfaga de humo negra, dejando trasparecer por las rendijas de las puertas, un fuego aterrador que parecía consumir todo lo de adentro.

Pregunté:

–     ¿Será que el fuego está destruyendo el Infierno?

El ángel respondió:

–     ¡No!  El Fuego del Infierno es eterno y no se acaba nunca. Ni tampoco consume las almas que moran allí. ¡Ellas son quemadas, mas no destruidas!

Nos aproximábamos cada vez más a la Puerta Grande.

Ahora disminuía la velocidad de nuestro descender y podíamos ver claramente por las pasaduras de la puerta, el fuego caliente y voraz de infelicidad eterna.

Llegamos.

El ángel dice:

–     Aquí, todo es fácil.  Entra sin ninguna complicación, acaba de hacer la señal. Además, no precisa, que ya están ahí en la sala de espera. Piensan que somos condenados.

Miré para un lado y me encontré con más de un centenar de demonios. Espectáculo horrible, que no quería describir.Eran como grandes hombres, con colas y cuernos, trayendo en las manos unos grandes rastrillos tan calientes como si fueran de hierro incandescente.

Cuando abrían la boca, dejaban salir llamas de fuego por entre los dientes y los ojos estaban abiertos de par en par, casi fuera de la órbita.

Sus brazos se extendieron y las manos parecían abordar la celebración de la terrible arma.

Agarré fuertemente a mi compañero, sintiendo la calentura de una de aquellas feas bocas abiertas junto a mi rostro, cuando una risa infernal, histérica como de un loco, se hizo oír por las quebradas del Infierno.

Parecía un trueno retumbando por la eternidad.

Pregunté asustadísimo:

–     ¿Qué es eso?

El ángel respondió:

–     Es la señal que ellos dan cuando llegan almas para su reino. Esta risa horrible es de satisfacción que ellos sienten en su triunfo pasajero en contra de Dios.

Cuando así me explicaba, el ángel puso su espada de oro y apuntó para los demonios aglomerados delante de nosotros, exclamando:

–     Vine de parte de Dios, váyanse enseguida.

Al escuchar el nombre de Dios, los diablos se habían ido, con gran alboroto y relinchando de rebelión, dejando cada uno tras otro, un rastro de fuego, dando rugidos que agitan las puertas de la entrada infernal.

Entonces el ángel me dijo:

–     Ahora estamos solos. Nadie nos molestará. Lee aquella inscripción.Obedeciendo la indicación de mi protector, levanté los ojos para lo alto de la Puerta del Infierno y leí estas palabras:

“¡Ustedes que entran aquí, dejen afuera todas sus esperanzas porque nunca mas saldrán de aquí!”

Esta leyenda está escrita en letras de fuego y solo pensar en el destino de los condenados al Fuego Eterno, me estremecí de horror.

El ángel me invitö:

–     ¿Vamos a entrar?

Cuando miramos para la puerta, vimos que estaba completamente descascarada.

Adentro ya, un cuadro horrible se me presentó ante mis ojos.

Eran unas almas envueltas en grandes hogueras, cuyas llamas devoraban amenazadoramente las paredes tétricas de la cárcel de Infierno.

Me fui aproximando lentamente completamente asombrado, a aquellos infelices que proferían y rugían como fieras embravecidas.Delante de mi espanto me dice el ángel:

–     Eso aquí no es nada. Estamos en el primer grado de condenación eterna.

Y marchando mas rápidamente exclamó:

–    Ven conmigo.

Atravesamos un mar de fuego, donde los demonios histéricos daban risas de locos, abriendo aquellas enormes bocas cerca de mi cara, dejándome temblando de pavor.

Un aliento caliente salía de sus entrañas, viniendo a borbotones una fumarola fétida, congestiónando más todavía a los infelices.

El ángel me mostró un departamento de los que estaban todavía esperando el grado de condenación, que Lucifer el Jefe del Infierno les daría dentro de pocos días.

Ví en estas almas una fisonomía pavorosa de sufrimiento. Ímpetu de revuelta y una constante proliferación de improperios salían de sus bocas ardientes.

Allí se escuchaba llanto y más adelante, el desespero que oímos de rencor.Millares de demonios robustos, armados con rastrillos, empujaban a estas almas para el interior de un oscuro agujero, donde solo había llanto y rechinar de dientes.

Cerré los ojos para no presenciar más aquel doloroso espectáculo y fui amparado por mi amigo que se aproximó a mí.

Me confortó:

–     Dios quiso que vieras estas escenas, pero nada sufrirás.

Exclamé:

–     ¡Pero yo no soporto eso!

Y salimos los dos para un lugar mas calmado.

Y me dijo:

–      Quiero mostrarte diversos castigos impuestos a las almas de acuerdo con la calidad de los pecados de cada criatura.

En este momento pasaron dos demonios terribles dando risas que parecían retumbos de fuertes truenos.

Pregunté:

–      ¿De dónde vienen ellos?

–       Vienen de la Tierra. Fueron a buscar un moribundo que acaba de morir. No quiso confesarse y murió en pecado.

Y apuntándome para la infeliz criatura dice:

–       ¡Mira quien es él!

Cuando miré, me encontré con uno de mis amigos, que realmente estaba enfermo en la Tierra.

Cuando me vio, abrió los ojos, rechinó sus dientes y se contorsionó convulsivamente, revolcándose en el suelo caliente del Infierno, dejándome temblando de agonía y miedo.

Quedé impresionado con la muerte y la condenación de mi amigo.

Si yo estuviese en la Tierra, habría conseguido confesarlo.

¡Imposible! dice el ángel. – Rechazó la gracia de Dios y fue despreciado a sus propios destinos.

Llegamos finalmente, a un lugar descampado, donde el ángel me mostró varias especies de sufrimientos.

En nuestro pasaje, rostros contorcidos por la amargura de dolor parecían querer devorarnos con sus ojos.

Los brazos descarnados por el fuego se extendían hacia nuestra dirección.

Cómo pedir socorro que no podíamos dar.

Comencé a sentirme mal en aquel ambiente de sufrimiento y abracé al ángel, llorando convulsivamente.

–     ¿Tienes miedo?

–      Tengo, sí. Sobretodo pena por estas almas. Pienso en por qué fue que se condenaron. ¿De quién sería la culpa? ¿De ellas propias?

–      ¡En tu pregunta, leo tu pensamiento…se lo que quieres decir!

–      Si querido ángel. Pienso en la gran responsabilidad de los Sacerdotes. ¿Muchos se pierden por nuestra negligencia, no es verdad?

–      Realmente, pues no.

–      En el Cielo, no me quisiste mostrar el lugar de gloria de los padres. ¿Será que vas a mostrarme aquí su condenación?

–      Fue una orden que recibí de Dios. Mostrarte el lugar donde están las almas de los padres que no se salvaron.

A medida que marchábamos, el espectáculo de horror iba creciendo.

Apocalipsis 21, 8: “… los impíos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre y allí serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos…” 

El ángel me dice:

–       Recuerda que este sufrimiento aquí es eterno.

En el Purgatorio todavía hay esperanza de salvación. Pero aquí, todo termina con la entrada del condenado a esta ciudad maldita.

Y volteándose rápidamente para mí, añadió:

–        ¿Pero, sabes cuál es el mayor sufrimiento en el Infierno? Es la ausencia de Dios.

El saber que existe una felicidad suprema, un lugar de tranquilidad donde todos nuestros deseos son satisfechos.

Un lugar de gloria, donde no hay dolores ni lamentos, para el cual fueron todos creados, sin poder, nunca más, salir de aquí.

Y lo peor todavía es que las almas condenadas saben perfectamente que están aquí por libre y espontánea voluntad. ¡Dejar al Cielo por este sufrimiento eterno!     

–       Así pues, ¿La ausencia de Dios es todavía peor que eso?

–      Y sí. Este sufrimiento es impuesto por el propio pecado.  Recuerda, por lo tanto, que el hombre fue hecho para Dios, pues Dios es su último fin. ¡Y no tienen a Dios!  Siempre tendrán ese eterno deseo, esa eterna insatisfacción.

Íbamos caminando.

El ángel me mostró una gran cantidad de espinas.

Me explicó:

–     Son almas. Es una especie de sufrimiento. ¿Quieres ver?

Y aproximándonos a retorcidos cuernos en el suelo, uno de los capturados se partió el cuerno por el medio…

Dios mío, ¿Qué ví?

La sangre corriendo de aquel cuerno partido, gotereando en el piso, una sangre caliente, oscura, gruesa,

y luego un gemido lastimoso y profundo parecía salir de aquellos cuernos recubiertos de espinas, moviéndose, misteriosamente en el suelo. Este sufrimiento está reservado para las personas que en vida, pecaban humillando y despreciando al prójimo, dice el ángel.

Y continuó su presentación, al mismo tiempo que explicaba los respectivos sufrimientos.

–      ¿Ves este mar de lodo?

–      Lo veo, sí.

–      Son almas transformadas en lodo… Aquí en el Infierno es así que el pecado de las bajezas, de las hipocresías, de las traiciones, es castigado.

Ví enseguida un enorme tanque, conteniendo una gran cantidad de plomo derretido.

El ángel exclamó:

–      ¡Son las almas de los ambiciosos!

Más adelante, aquel depósito de oro gigante incandescente:

–     Las almas de los ricos y avaros son castigadas aquí, siendo transformadas en oro derretido.

Ahora, vamos atravesando un río de sangre.

–      ¡Son almas de los asesinos!

Hasta que llegamos a un lugar exquisito, donde el ángel paró, ¡Diciéndome que yo iba a ver lo que jamás pensaba ver!

Es un lugar de misterio dice el ángel.

–     ¿Qué misterio?

–      Un lugar misterioso, diferente a los otros, donde están las almas predilectas de Satanás…

–      ¿Las almas predilectas de Satanás? ¿Quiénes son ellas?

–     Predilectas de Satanás y de Dios también…

Yo estaba jadeante, con una respiración de desespero, sin saber de que se trataba.

En cuanto el ángel seguía su explicación.

–      Estas almas son escogidas por Dios para un lugar destacado en el Cielo.  Pero Satanás con envidia, las desea más que a otras y manda legiones de demonios por toda la Tierra, para buscarlas.

Ellos tienen orden de Lucifer de emplear todos los medios para que se pierdan.

–      Pues, ¿Por qué no me dices quienes son esas almas?

–      Porque las vas a ver dentro de poco.

Y apuntándome para unas nubes de fuego, me mostró algunos demonios que viven en agonías horribles, acompañados por las vociferaciones proferidas de una alma que no podía saber quien era.

Pregunté:

–     ¿Qué alma es esta?

¡Pobre alma! Exclamó el ángel.

–      Alma querida de Dios, hecha por Dios para salvar al mundo, para dar santos al mundo… Y ahora, aquí se quedará eternamente sin poder gozar de la gran recompensa que Dios le había reservado.

–      Querido ángel dime, ¿De quién se trata?

–     Su lugar estará vacío por siempre en el Cielo. Jamás será ocupado por otra alma.

Y los demonios pasaron por nosotros, dejándonos envueltos en una nube de fuego que los cercaba con su preciosa presa.

–     Ahora vas a saber de quién es esta alma. Ellos van a abrir la cárcel de esta infeliz criatura. ¡Ella estará junto a otras compañeras de eterno infortunio! ¿Ves? Están abriendo la puerta.

Mis ojos estaban pegados a la gran puerta, delante de nosotros.

Mi corazón pulsaba tan fuerte, que no podía permanecer de pie. Mis piernas temblaban, estaba lleno de gran pánico hasta que sentí desvanecer mis fuerzas.

Le aseguré al ángel diciendo:

–     Me voy a desmayar…   ¡No! – dice el ángel.

–      ¡El poder de Dios te dará la fuerza porque todavía veras otra cosa peor!

Y caído en el piso caliente del Infierno, a los pies de mi protector, fui siguiendo los movimientos de los demonios, abriendo aquella cárcel de misterio.

Un estruendo horroroso sacudió toda aquella sala inmensa, hasta el final de sus puertas descascaradas.

En este momento, levantándome por el brazo, me dice el ángel:

–      ¡Mira las almas que están adentro!

¡Las miré! ¡Mi Dios, que aflicción! ¡Qué dolor tan profundo tenía todo mi ser. ¡No puedo creer lo que veo!

Y mirando fijamente aquellos animales horribles, aquellas bestias horrorosas, en contorciones y espasmos horripilantes, exclamó el ángel:

–     ¡Ahí están ellas! Son las almas de todas las madres que se condenaron.Las almas predilectas de Dios, las almas queridas de Dios, aquellas por quienes Dios tenía más predilección.

Ellas, las almas de las infelices madres que no supieron ser madres, que despreciaron el gran privilegio de la maternidad…

Que descuidaron a sus hijos, dejando que muchos se perdieran por causa de su negligencia.

Yo miraba, atónito, aquel espectáculo tenebroso, en el que asquerosos demonios, amenazadores como perros furiosos;

se arrojaban sobre aquellas almas transformadas en insectos, como para querer devorarlas, espetando las puntas de sus rastrillos incandescentes.

¡Pobres madres! Pensé. Es así que ellas, las descuidadas, son condenadas por el Descuido en que vivieron.Las madres, las que fueron elevadas a la misma dignidad de Nuestra Señora, más no quisieron escuchar la Voz de Dios que las llamó para desempeñar tan alta misión.

Mientras yo estaba tan absorto en mis pensamientos, ví a otro grupo de demonios que arrastraban otra madre que entró en la condenación eterna.

Fue entonces que levantando los ojos pude leer en el techo de esa horrible prisión, las siguientes palabras, como un macabro homenaje a las madres que estaban allí:

“¡Estas son nuestras colaboradoras, en la gran obra de Perdición del Mundo!”

Viéndome leer esta inscripción, interrumpió el ángel:

–      Sí, porque si todas las madres fuesen santas, piadosas y educaran cristianamente a sus hijos, el mundo no sería tan malo.

No habría juventud pervertida, ni la juventud de hoy en día se vería amenazada constante a la subversión del orden.

Le pregunté:

–     ¿Esto significa que la santidad del mundo se debe, exclusivamente, a las madres?

–      Exclusivamente, no.- respondió el ángel.

Y haciendo hincapié en las palabras, añadió:

–     Casi exclusivamente. Digo esto porque hay otra clase de personas a las que Dios confió la salvación de las almas y la santidad de la vida.

Le pregunté:

–     ¿Los sacerdotes?

–     Sí, Dios les confió la salvación del Mundo a las madres y a los sacerdotes.

–     Por lo tanto, le reservó los mejores lugares en el Cielo, así como Lucifer les reserva el mayor sufrimiento en el Infierno.

Y entonces hace una pregunta que constituye un verdadero reto para mí:

–     ¿Quieres ver dónde están las almas de los sacerdotes que no se salvan? ¿Tienes valor?

En ese momento, estaba mudo del terror. Me embargó una extraña angustia y sentí una fuerte sensación de que iba a caer en un Abismo.

Y exclamé:

–     ¡Si esta es la voluntad de Dios, deseo ver a mis hermanos en el sacerdocio!

El ángel replicó:

–     ¡Por lo tanto, debemos salir de aquí. Las madres y los padres están en el mismo pie de igualdad de sufrimiento en la condenación eterna. ¡Ves que la puerta que se está abriendo!

Entonces oí el crujido de las bisagras que giraban en sí mismas, mientras que dos bandas de las puertas se abrían para el paso a otro sacerdote que estaba llegando al Infierno.

Un cuadro impresionante que ví en este sueño, lo daría todo para terminar lo antes posible.

A través de muchos cuerpos sin cabeza, sin piernas, sólo el tronco; pasando de unos invisibles brazos extendidos, por algo que no estaba allí.

¡Es el deseo de Dios! – dijo el ángel.

Y agregó:

–       No tienen piernas, porque ellas le fueron dadas para que caminasen por el mundo, en la faena gloriosa de la predicación del Evangelio a todos los pueblos.

Como utilizaron su caminar al servicio del Mal, aquí tienen que moverse sin piernas.

Y no tienen cabeza, porque Dios les dio ojos, oídos, boca, nariz, cerebro y el pensamiento para ser aplicados en la conquista de las almas al servicio de la regeneración del Mundo y la restauración del Reino de Cristo.

A través de la palabra y de pensamiento, los sacerdotes deberían santificar a toda la Humanidad.

Como no hicieron la voluntad de Dios, a pesar de ser llamados por Él a la noble misión, en el Infierno son castigados por separado:Los cuerpos de un lado, como acabamos de ver y la cabeza de otro, las piernas juntas. Cosa monstruosa. ¿Quieres ver?

Y el ángel me llevó a un lugar oscuro donde el humo tenía un aborrecido olor de carne humana quemada.

Estábamos caminando. De repente, se reunieron horribles monstruos.

Eran cabezas en las que se veían ojos brotados y bocas desmedidamente abiertas, queriendo pronunciar palabras que no salían.

Inmediatamente, en relación con estas cabezas, dos piernas que se movían, sin abandonar el lugar.

Y los demonios que se divertían con la posición de aquellos monstruos lisiados envueltos en llamaradas de fuego que devora, quema.

Mientras que grujidos de animales amordazados se escuchaban en aquella sala fétida y congestionada.

Era el lugar más caliente que encontramos en el Infierno.

El ángel dice:

–     Y pensar que estas almas son hermanas en Cristo, son otros Cristos.

Y pensar que en el Cielo,

LAS ALMAS DE LOS SACERDOTES SON MÁS VENERADAS

QUE A LA VIRGEN, LA MADRE DE DIOSY pensar que en el Cielo, los sacerdotes de Dios, viven juntos, disfrutando de su propia gloria,

Porque a ellos se les encomendó la continuación de la Gran Obra de Redención de la Humanidad.

¡Aquí están ellos, los Sacerdotes que se condenaron…!

De repente, un monstruoso demonio cerca de mí, tocó una trompeta.

El Ángel observó:

–       Vamos a ver qué va a decir Lucifer.  Debe ser una orden la que va a dar.

Escuché el sonido estridente de la trompeta, que resuena en todo el Infierno y miles de demonios allí se presentaron, en unos instantes,

Y como predijo mi protector, oímos que el Diablo Jefe de aquel bando, dar las siguientes instrucciones:

“Hay un niño de doce años, que será santo, si continúa en el camino que va. Y sus oraciones serán catastróficas para nosotros. Tenemos que usar la potencia máxima que impulsa todos los demonios de las Huestes Infernales que hay en la Tierra.

No podemos permitir más este tipo de victoria… (Y aunque aquel demonio no pronunció el nombre de Dios, pero todos entendieron. Y con un rugido aterrador que rodó por el espacio sin fin del Infierno).

Satanás agregó:

–      ¡Tenemos que conquistar el alma para nosotros,  para nuestro Fuego! (Esta vez, se oyó una risa frenética, lo que refleja la satisfacción infernal de aquellos demonios).

Satanás continuó:

–      Nuestro trabajo, será hacer que aquel niño compre muchas revistas maliciosas, SE AFICIONE A LOS VIDEO JUEGOS, vaya a todas las películas en los cines, se interese en todas las novelas de televisión, en todos los programas de tv, haga amistades con elementos que ya son de nosotros.

Debe desobedecer a menudo a su madre, huyendo de la casa y camine por las calles de su localidad, aprendiendo lo que todavía no conoce.

Tenemos que hacer también un servicio junto a su madre que es muy piadosa. Ella deberá asistir a las fiestas a fin de dejar al niño más a su voluntad.

Debemos emplear todos los medios para asegurar que este chico se pierda, porque está escrito que va a morir pronto a causa de una operación que se va a someter, dentro de unos días. (Nueva risa histérica se oyó en todo el Infierno.)

Ese chico deberá perderse dice el diablo, ésta será nuestra más importante conquista.

Ordeno, en el nombre de Lucifer, que salgan todos ustedes (y eran miles los que estaban allí) a la Tierra inmediatamente.

Cuando exista en la calle, un niño de nuestro rebaño, procuren hacerlo amigo del que queremos para nosotros, utilizando para ello todos los medios.

Busquen cual es la mejor manera de comenzar desde su casa, hagan que alguien le de con una pelota, para que se una a los niños de su calle que ya son nuestros, para jugar al fútbol, donde aprenden todo tipo de malas palabras e inmoralidades.

Ahí es que tienen que quedarse ustedes, en medio de esos niños de la calle, sueltos, sin madres; esto es, cuyas madres también son nuestras, para que se pierda esta presa de nuestro enemigo común… (¡Nueva explosión, con chispas y truenos!).

En este punto, me desperté, gracias a Dios.

Me senté en la cama rápidamente. Era el amanecer y el sol estaba saliendo.

Estaba atontado de la agonía, aterrado con el sueño, una verdadera pesadilla. Me arrodillé y recé.

Oré mucho a Dios, una oración que yo solamente se rezar, pidiéndole sobre todo que me librara de estas pesadillas.

Después, la proporción se iba calmando, recordé que debería pedir una Misa y debería ser de esto mismo por la intención de aquel niño, que yo no sabía quien era, pero que Dios bien lo sabía.

Celebraría Misa por aquella criatura y por su madre pidiendo a Dios que les diera las fuerzas para no sucumbir en las tentaciones de los millares de demonios que habían salido del Infierno para tentarlos aquí en la Tierra.

Y fui a celebrar mi Misa.

Cuando llegué a la sacristía, una señora, muy amiga mía, se aproximó y me dice:

–     Padre, hoy es el cumpleaños de mi hijo Roberto, su alumno. Vine a preguntarle si sería posible celebrar esa Misa por él. Está necesitando muchas oraciones. Últimamente, está desobedeciendo varias veces.

Ha hecho amistades en la calle, con las que no estoy satisfecha. Inventó un fútbol en la esquina, juntándose a una media docena de chicos y he notado muchos cambios en él en éstos últimos días.

La semana pasada, comenzó a sentir unos dolores en la pierna derecha. Lo llevé al médico que descubrió una hernia ya avanzada, tienen que operarlo.

Hoy es su cumpleaños. ¡Ay padre! ¿Podría celebrar la Misa por esa intención?

Yo meditativo, vago, impresionado, abrí los labios y balbucee:

–       Pues no…mi señora…voy a celebrar por él…

Y viendo mi confusión, mis palabras entrecortadas, preguntó la señora:

–      Padre, ¿Está enfermo?

A lo que respondí:

–      Estoy, mi señora. Estoy enfermo…Pero quede tranquila, que haré la Misa por su hijo, por mi alumno Roberto, y él volverá a ser el que siempre fue: un hijo piadoso, obediente, ¡Santo!

ESTOS NIÑOS CRISTIANOS LLEGARON DESDE MOSUL Y SU SONRISA LA MANTIENE JESUS EN ERBIL

F79 LA FE VERDADERA Y SOBRENATURAL


Dios reconoce a sus siervos en aquellos que creen en Él y obedecen su Voluntad.

Los herederos le fueron prometidos a Abraham por su Fe. Y la herencia nos será dada por nuestra Fe.

Tener la Ley y no cumplirla porque NO se tiene Fe, ocasiona la pérdida del Reino Celestial.

¿Y cómo cumplir la Ley, si NO se cree en las verdades reveladas por Dios?

Cuando Premio y Castigo. Eternidad, Infierno, Paraíso, Resurrección de la Carne y Juicio Divino,

SON DESPRECIADOS COMO CUENTOS. Cuándo la DUDA sobre la existencia de Dios hace olvidar la Ley ¿De qué ayuda sirve conocer el Códice de la Vida?

¿Cuál escudo contra los fomes y las tentaciones queda…?

¿Si NO teniendo la Fe, ya nadie se cuida por vivir la Doctrina?

La Fe de Abraham, fue la Fe Perfecta.

El que tiene Fe no puede perecer. El que tiene Fe, tiene en sí el medio que le impide ofender irreparablemente al Padre.El que tiene Fe, cree en Jesús como Dios y le cree a Jesús, obedeciendo su Palabra.

El que tiene Fe cree en el Amor que ama y cree que tiene a Dios en sí.

El que tiene a Dios, está vivo espiritualmente y NO puede conocer la Muerte Eterna.

El que tiene Fe, conquista el Reino de Dios para su interior en la jornada terrena.

Y Dios es su Rey, su amigo, su Maestro, su Tesoro, Luz, Camino, Verdad, Vida.

Y en la otra Vida, eterna y beatífica posesión.

Quien cree, invoca al Señor y se salva.

Aprende a amar y a vivir en Dios, sirviéndole a la manera de que Él desea ser servido.

Y Él premia y espera a los que de modos diversos y con variedad de misiones; habiendo recibido de Él, los dones necesarios para realizarlas, las llevan a cabo con amor y con alegría.

¿CÓMO SE VIVE LA FE?

Las almas que están alejadas de Dios, están heridas. Lloran, sufren y arrastran fardos muy pesados; porque la tiranía de Satanás es muy feroz y muy cruel.

Y la Fe es como un bálsamo que medica a los intoxicados por el dolor.

¿Has venido para destruirnos. Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios (Lucas 4:33-34).

Como pan que cae en un barril de miel que lo penetra de su dulzura, es el alma que cree firmemente en Él.

Aunque esté rodeada por el sufrimiento que entraña la lucha que debe sostener en su vida terrena.

NO BASTA CON CREER EN LA EXISTENCIA DE DIOS.

“Los demonios también creen y sin embargo tiemblan.”

 Hay que amar y obedecer su Doctrina.

FE Y ESPERANZA.

El hombre fue creado para amar y adorar a Dios.

El cuerpo humano, es un magnífico Templo Vivo que contiene un altar y sobre el altar debe estar Dios.

Pero Dios NO está donde hay corrupción.

Por esto el cuerpo del impuro tiene el altar consagrado pero sin Dios, porque en el corazón hay un ídolo: el Placer.

A TRAVES DE LA IMPUREZA ENTRA LA INCREDULIDAD.

El que vive entregado a los placeres ha destruido la Fe y por eso es imposible para él, aceptar las verdades reveladas en el Evangelio.

Con la lujuria del cuerpo, se destruye la Fe que Dios ha donado al alma al crearla. Y por eso el impuro solo cree en lo que puede aceptar y desmenuzar.

El Placer, es su dios. El materialismo, su vida. La muerte, su terror.

La lujuria fortalece la incredulidad. Ofusca la Fe, quita la Esperanza y destruye la Caridad.

El impuro NO conoce el amor verdadero y NO sabe amar. La lujuria nace del corazón y esclaviza al cuerpo.

El alma que NO es pura, no puede creer. NO puede conocer a Dios y mucho menos amarlo.

Porque para conocer a Dios verdaderamente, es preciso santificar el cuerpo que lo recibe.

Para purificar el altar que es el corazón, es preciso subir los escalones de las virtudes y hacer el sacrificio de la carnalidad.

Y desangrar las venas de la lujuria, hasta colocar la ofrenda: el alma.

Que víctima por el amor, se ofrece a Dios como un sacrificio vivo y santo.

Y que amando a Dios sobre todas las cosas, es capaz de decir:

‘Crucifícame Señor porque te amo y quiero agradecerte que dieras tu vida por mí, ofreciéndote la mía.’

La Fe siempre está unida a la Esperanza.

La rebeldía contra Dios: el Pecado, mata la Esperanza.

Y los que la pierden se burlan de las verdades eternas. No tienen Fe y menos Caridad.

Es una gran desgracia no creer y no seguir a Dios.

Se pierde la brújula de la vida y el hombre se vuelve ciego, con una ceguera peor que la física.

Y es entonces que se hacen presas fáciles de la desesperación.La virtud de la Esperanza consiste en suspirar constantemente por la posesión del Amado.

Trabajando por la Gloria de Dios y tratando de alcanzarlo siguiendo el Camino de la Cruz.

La esperanza ha sido puesta como puente que une la Fe y la Caridad, porque sin esperanza NO puede existir la Fe y sin esperanza, muere la Caridad.

Fe presupone Esperanza segura.

¿Cómo puede creer de llegar a Dios, si no se espera en su Bondad?

¿Cómo sostenerse en la vida, si no se espera en la eternidad?¿Cómo poder persistir en la Justicia, si no nos anima la esperanza de que a cada acción buena nuestra la vea Dios y que por ella nos premie?

El hombre tiene necesidad de esperar para poder amar.

Los desesperados dejan de amar.

El hombre espera, para poder creer y cree para amar.

La Esperanza hace dulce la vejez y le quita el terror a la muerte.La esperanza de ver a Dios hace soportable la vida.

El Mundo NO cree en Dios y por eso NO tiene Esperanza.

Está sumergido en la ‘Auto idolatría’.

El Mundo NO cree que Dios sea Padre Omnipotente y Amoroso.

El Mundo NO sabe tener humildad para volverse hacia Él, en busca de ayuda; mientras padece atormentado en manos de su Feroz Enemigo.

Si el Mundo supiese lo doloroso que es para Dios, no poder ayudarlos y hacerlos siempre felices, porque la falta de Fe abre un abismo entre Dios y el hombre.

EL PECADO ES UNA BARRERA INFRANQUEABLE…

PARA QUE LAS ORACIONES PUEDAN SER ESCUCHADAS Y RESPONDIDAS.

Han matado el amor. Donde impera el egoísmo, NO hay amor.

LA FE Y EL ABANDONO.

Lo único necesario para entender todo, es Dios. Todo lo que Él quiera darnos es un don al que NO tenemos derecho.

La experiencia más maravillosa para un alma, es llegar a ser un confidente de Dios y para llegar a vivirlo, es necesario el Abandono Total y con una Fe Absoluta.

Es la intimidad de los hijos con su Padre. Total y ciegamente abandonados al Padre que obra como Él quiera.

Y los hijos que se dejan conducir sin intentar saber siquiera hacia donde su Padre los conduce…

Porque se está plenamente seguro en su Infinita Bondad y en que Él solamente quiere nuestro bien.El que vigila en aumentar la Fe se convierte en un vencedor y aprende a amar a Dios.

Las pruebas de la vida hacen brillar el oro de nuestra fe.

El alma sabe que Dios le ama y conoce su Poder.

Dios conoce perfectamente al alma que creó y nunca permite pruebas que NO puedan soportar.

Cuanto más se ama, más se obtiene.

Amar es saber esperar y creer, sobre toda medida y sobre toda realidad por más contraria e imposible que parezca, respecto a la promesa recibida.

Los motivos de Dios, parecen a veces crueles y dolorosos…Pero Daniel nunca hubiese dejado testimonio del Poder de Dios, si Dios NO hubiese permitido que fuese arrojado al foso de los leones.

La Fe Perfecta es la que cree contra toda esperanza y la Fe se encuentra más fácilmente en el dolor, que en la alegría.

Es fácil creer y ser buenos, cuando la vida tiene una fluida placidez.

Pero hay que saber perseverar en las pruebas.El alma que ama, siempre acepta la Voluntad de Dios en su vida.

Su Fe aumenta aunque las circunstancias parezcan decirle que Dios la ha abandonado…

Y ella sigue amando a pesar de todo.

En el abandono de Dios, el alma enloquece de desesperación, para salvar a otros de sus desesperaciones.Y es en esos momentos cuando la Fe verdaderamente es el único soporte para resistir.

Hay que prenderse del Cielo, por más que parezca lejano.

Con las tres divinas virtudes, todo es más fácil, aún en las desventuras.

Porque el yugo de Dios es un yugo ligero que oprime solo la carne, pero deja libre el espíritu.

Cuando el alma aprende a conocer al Adversario y al mismo tiempo avanza en el conocimiento de Dios, todas las cosas se vuelven muy claras.

Y muy clara es también la pavorosa guerra espiritual en la que estamos envueltos todos.

A Jesús también lo tacharon de Loco.

Herodes lo vistió como un loco y lo paseó por las calles de Jerusalén, con el vestido blanco que era el símbolo de la locura.

Pero la perfidia de Satanás NO se detiene en que los demás nos señalen como desquiciados perdidos.

El tormento más doloroso es cuando se lanza con toda su artillería, para hacernos dudar de nosotros mismos…  

Y el alma recibe un tremendo y encarnizado bombardeo de dudas que NO dan tregua.

Como todos los demás ardides le han fallado, porque el alma resiste todos sus ataques desde el exterior. 

Y como no puede atraparnos de otra manera, empieza a insinuar que están equivocadas en la misión en que están trabajando y que no es más que un ‘yo’ desquiciado, el que pretende creerse un predilecto de Dios:

‘¿Cómo crees que Dios habría podido fijarse en ti?… Por favor. Eres estúpido ¿O qué?…

Y se lanza a fondo con lo que considera nuestras debilidades, tratando de desalentar para seguir adelante.¡Este es el momento de invocar a la Madre Santísima!

María siempre acude en nuestra defensa y Satanás huye de su Presencia, porque no la soporta…

La Vencedora es nuestra Madre y su protección es invaluable en los momentos del combate.

La alegría y la paz que comunica Jesús a nuestra alma, hacen que se disipe la tormenta y la Fe aumenta después de la tremenda sacudida.

No hay que olvidar que la DUDA es el primer paso para la desesperación.Y la Fe verdadera es la única salvación y la defensa para los dardos encendidos de Satanás que busca abatir con la Duda.

El que cree con todo, contempla la gloria de Dios.

Hay que pedir que nuestra fe humana, sea fortalecida con LA FE SOBRENATURAL.LA FE Y EL PODER.

El milagro es la prueba de la Presencia de Dios.

La santidad y los prodigios por el amor de Dios se unen para convencer a los hombres, de las verdades sobrenaturales contenidas en el Evangelio.

“En verdad os digo:

EL QUE CREA EN MÍ, HARÁ LAS MISMAS OBRAS QUE YO HAGO.Y HARÁ MAYORES AÚN, PORQUE YO VOY AL PADRE.” 

Dios, para apoyar las enseñanzas del Evangelio, realiza los prodigios y los milagros.

Dios concede este don del Espíritu Santo a quién Él quiere y solo la Justicia lo conserva con una vida santa.

Los milagros acompañan la predicación de la Palabra y su única finalidad es conquistar el alma para Dios.

Porque el milagro nació de la Bondad de Dios, que quiere sanar al hombre de manera integral.

El milagro es siempre prueba de la Presencia de Dios y NO puede realizarse donde hay Pecado y NO hay voluntad de arrepentimiento.

Los milagros son señales para los incrédulos y NO para que los santos se procuren comodidades.

De Dios viene el poder que hace los milagros y convierte al evangelizador en portador de la Bondad de Dios entre los hombres.

Las almas se acercan buscando la salud del cuerpo. La Palabra que evangeliza, concede la salud completa.

La salud del cuerpo debe ser la preparación, para la búsqueda de la salud del espíritu.

La verdadera Fe no pide milagros para creer. LA FE VERDADERA CREE, PARA OBTENER MILAGROS. Dios Está con quién lo ama. Jesús no fue exterminado porque se sujetó a la muerte.

Él es todavía más poderoso y para siempre, desde que Resucitó.

Nuestra santidad amará su Doctrina y debemos ser celosos de nuestra perfección y NO del don que Él nos ha trasmitido

Dios NO obra milagros donde hay Incredulidad y Odio.El exceso de carnalidad impide los milagros.

El que NO tiene la Fe que espera contra toda esperanza, NO obtiene milagros.

Porque es la falta de FE ACTIVA, lo que anula los milagros. Todo es posible para Dios.

Él lo único que exige al hombre para actuar, es Fe.

El hombre OBSTRUYE el Poder de Dios, con su Desconfianza.

El Espíritu Santo da una Fe intrépida, capaz de realizar las señales necesarias que convierten en testigos a los verdaderos cristianos…

Y los milagros suceden dentro de las pruebas más dolorosas. Jesús era amigo de Lázaro. En lugar de sanarlo, permitió que muriera…

Y así el Evangelio nos regala el más portentoso de los milagros de Jesús.

Las hermanas de Lázaro, esperaron contra toda esperanza y vieron a su hermano resucitado después de cuatro días en el sepulcro.

Ante semejante milagro, los humildes se arrodillaron y Adoraron a Dios en Jesús.

Los soberbios aumentaron su Odio y decidieron su Muerte.NO quisieron arrodillarse y por eso lo crucificaron.

El Milagro de la resurrección de Lázaro, debió convencer al Mundo de que Jesús es Dios.

Y en lugar de Adorarlo, lo mataron.

El Milagro de la Resurrección de Jesús y el de la Eucaristía, debieron convencer al Mundo de las verdades contenidas en el Evangelio:

Y el Mundo sigue obstinado en NO aceptarlo.

LA FE DEL ALMA HUMILDE,

San José Cupertino, el santo volador

ES LA FUENTE DE PODER.

Cuando Jesús resucitó a Lázaro, invocó la ayuda del Padre Celestial, para enseñarnos como la Oración es indispensable para obtenerlos de manera infalible.

Él agradeció el haber sido escuchado y dio la fórmula de los milagros: Humildad en la petición + Fe segura que actúa ante un público hostil y expectante + Agradecimiento rápido y anticipado, prueba firme de la Fe segura…

Lázaro recibió la Efusión vital de Dios.

Y la Vida retorna.La potencia del milagro emanaba de Jesús continuamente.

Él vino a traer a Dios a la Tierra, para llevar a los hombres a Dios y para abrir los diques del Amor que se habían cerrado desde el Pecado.

Y el amor se ha expandido desde entonces, desde el pequeño mundo de Palestina, para envolver toda la Tierra y toda la Humanidad.

Para el que sabe amar de manera absoluta y perfecta…

¿Cómo habrá amado Jesús a la tierra de Nazareth, de donde salió para Evangelizar al Mundo?  Y sin embargo fue la tierra más hostil y cerrada para sus ríos de Amor y Omnipotencia.

¿Cómo hubiera consolado sus miserias espirituales y físicas y cuanta Luz hubiera dado a los corazones si NO se hubieran opuesto la Incredulidad y el Odio?…

Nazareth fue el ejemplo de cómo estos dos obstáculos, impiden que la Gracia de Dios se derrame.La Incredulidad y el Odio rechazaron a la Divinidad, porque voluntariamente querían ser hombres sin Dios.

Los Fariseos negaron a Cristo como Mesías y mataron al Verbo de Dios.

¿Cómo es posible matar a Cristo en la actualidad?

Realizando el Deicidio voluntario…

En cada corazón que se niega a Reconocerlo, a arrepentirse, a convertirse…

Y DESPRECIANDO  el Precio Infinito que Él pagó por todas y cada una de las almas, rehusándose a aceptarlo como Salvador

Y decidiendo Odiarlo, en lugar de amarlo y amar su Doctrina.El noventa y nueve por ciento de los hombres vive como los fariseos de aquel tiempo y actúan con los mismos sistemas: Niegan que niegan a Dios.

Intereses, soberbia, dureza de corazón, lujuria, avaricia, gula.

Todos los egoísmos son la base de su vida y el código de sus acciones, mientras se golpean el pecho con fervientes apariencias de piedad. 

Considerándose ‘buenas personas’, mucho mejores que las demás.

Piden señales y aunque resucitara un muerto, NO lo aceptarían.  

Niegan a Dios, negando que lo nieguen.

Sofocan la Fe con el Racionalismo y la matan bajo las piedras de su ciencia.

El Mundo es enemigo del alma porque Satanás lo usa como una de sus principales armas para alejar al hombre de Dios, sumergiéndolo en la vorágine de sus seducciones.

Al Mundo se le vence con la Fe.

La Fe que certifica que Jesucristo nuestro Señor es Verdadero Dios y Verdadero Hombre.

Que por Amor nuestro tomó carne en el seno de María y nació no por obra humana, sino por Esponsales Divinos.

Murió por nosotros sobre la Cruz, para darnos toda su Preciosísima Sangre, pidiendo a cambio solo:CREER, ESPERAR, AMAR…  

A ÉL Y EN ÉL.

Jesucristo señaló el camino de regreso al Cielo, con sus huellas ensangrentadas.

Si queremos seguirlo: tendremos nuestro propio Baño de Sangre.

Niños cristianos MASACRADOS POR EL ESTADO ISLÁMICO

Sacerdotes católicos, ejecutados en Siria por el Estado Islámico

El que quiera elevarse deberá aprender a: MORIR… 

Genocidio en Oriente Medio: CRISTIANOS ORANDO POR SUS VERDUGOS

AMANDO.  

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONÓCELA

EL CREDO I


trono-rey-infierno“DESCENDIÓ A LOS INFIERNOS…”

29. Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna.30. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna.(Mateo 5, 29 y 30)

La Palabra de Dios es inequívoca y firme:

Los humanos conscientes de su realidad espiritual, en la antigüedad le dieron diferentes nombres, según su cultura: Para los paganos antiguos, lo llamaron Hades o Inframundo.

El Pueblo de Dios, los hebreos del Antiguo Testamento; le llamaban Gehenna o Sheol.

Sheol. Pero exactamente,  ¿Qué es lo que para ellos significa este lugar?

  • Es un lugar de inconsciencia donde van buenos y malos. (Ec 9:4,5,6,9:10)
  • Los que están en el Sheol no alaban  ni mencionan a Dios. (Salmos 6:4-5)
  • No significa un estado de separación de Dios. (Salmos 139:7-8)
  • Dios puede sacar del Sheol a las personas que se encuentren allí. (Job 14:12-15)00parabola-de-epulon-lazaro-ve-a-abraham

Por todas las Escrituras inspiradas se asocia continuamente al She’ol con la muerte y con la vida. (1Samuel 2:6) (2Samuel 22:6) (Salmos 18:4-5,49:7-10,14-15,88:2-6,89:48); (Isa 28:15-18) compárese también (Salmos 116:3,7-10); (2Corintios 4:13-14).

Se habla del She’ol como una “tierra de oscuridad” (Job 10:21) y un lugar de silencio. (Salmos 115:17). Parece ser que Abel fue el primero en ir allí.

En el día del Pentecostés de 33 E.C., el apóstol Simón Pedro citó del (Salmos 16:10) y lo aplicó a Cristo. Cuando Lucas citó las palabras de Pedro, utilizó la palabra griega hádēs, mostrando con ello que el Sheol y el Hades se refieren a la misma cosa, la sepultura común de la humanidad. (Hechos 2:25-27) (Hechos 2:29-32).

Durante el reinado de mil años de Jesucristo, el Sheol o Hades será vaciado y destruído, ya que se resucitará a todos los que se hallen en él. Esta será la segunda muerte. (Apocalipsis 20:13-14)

Para los cristianos instruidos por el Espíritu Santo, el Sheol es el Seno de Abraham o Limbo. Para entender plenamente su significado es necesario conocer la manera en que está constituido el Reino de Satanás.

Igual que en el Cielo y el Purgatorio, hay diferentes niveles. En el Cielo, el Paraíso Terrenal sería el vestíbulo y por lo tanto, algo similar es el Limbo en el Infierno.

¿Cómo es el Limbo y quienes están en él?

Con la palabra “Limbo” se designa el lugar o estado de las almas de los que mueren con el Pecado Original.

Por la Gracia de Dios, algunos testigos fidedignos lo han conocido y nos relatan las experiencias vividas.

Santa Faustina Kowalska cuenta en su Diario:

“He visto cómo salían de una especie de abismo barroso almas de pequeños niños y otros más grandecitos como de nueve años. Estas almas eran repugnantes y horribles, semejantes a los monstruos más espantosos, a cadáveres en descomposición. Pero esos cadáveres estaban vivos y atestiguaban en voz alta contra un alma agonizante” (Cuaderno 5, Nº 177 del 12-5-1935).

Esta alma contra la que atestiguan era el mariscal José Pilsudski, que había muerto ese día y cuyo juicio ante Dios fue muy severo.

Quizás esos niños sufrieron las consecuencias de la violencia del mariscal en medio de la guerra. No lo sabemos, pero atestiguan contra él como testigos de sus pecados. Felizmente para él dice Santa Faustina, la Intercesión de la Virgen lo salvó.

Podemos preguntarnos: ¿Por qué las almas de esos niños, que pensamos que son puros e inocentes, son tan repugnantes y horribles?

Porque un alma sin Dios, como lo es el alma de un niño muerto sin bautismo, es criatura de Dios; pero NO es templo de Dios consagrado por el Bautismo, está en tinieblas, sin luz y sin belleza.

Mientras que el alma de un niño bautizado es más bella que todas las bellezas humanas; pues al desaparecer la mancha del Pecado Original, es como si apenas hubiera salido de las Manos Divinas.

DÉJAME QUE TE AYUDE HERMANO

Para conocer la condición de estas almitas, es muy interesante leer el Acta “Passio SS. Perpetuae et Felicitatis” escrito en el encarcelamiento. Sobre el martirio de estas dos santas del Norte de África, ocurrido en Cartago el año 203

A los pocos días de haberse bautizado Santa Perpetua (tenía apenas 22 años y criaba un niño de pecho, que era su hijo) donde ella misma nos habla de su  hermano Dinócrates, de apenas 7 años, que había muerto de un cáncer en la cara:

“Al cabo de unos días, estando todos en oración, súbitamente en medio de ella, se me escapó la voz y nombré a Dinócrates. Yo me quedé estupefacta de que nunca me hubiera venido a la mente, sino entonces y sentí pena al recordar cómo había muerto.

Y me di inmediatamente cuenta de que yo era digna y que tenía obligación de rogar por él. Y empecé a hacer mucha oración por él y a gemir ante el Señor. Seguidamente, aquella misma noche se me mostró la siguiente visión.

Vi a Dinócrates, que salía de un lugar tenebroso, donde había también otros muchos, sofocado de calor y sediento, con vestido sucio y color pálido. Llevaba en la cara la herida de cuando murió. Este Dinócrates había sido hermano mío carnal, de siete años de edad, muerto tristemente de cáncer en la cara, enfermedad que infunde terror a todo el mundo.

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Por él hacía yo oración. Entre mí y él había una gran distancia, de manera que nos era imposible acercarnos el uno al otro. Además, en el mismo lugar en que estaba Dinócrates, había una piscina llena de agua, pero con brocal más alto que la estatura del niño.

Dinócrates se estiraba como si quisiera beber. Yo sentía pena de que, por una parte, aquella piscina estaba llena de agua y, sin embargo, por la altura del brocal, no podía beber mi hermano.

Entonces, me desperté y me di cuenta de que mi hermano se hallaba en pena. Pero yo tenía confianza de que había de aliviarle de ella y no cesaba de orar por él todos los días, hasta que fuimos trasladados a la cárcel castrense, pues en espectáculo castrense teníamos que combatir con las fieras.

E hice oración por él, gimiendo y llorando día y noche, a fin de que por intercesión mía fuera perdonado.

El día que permanecimos en el cepo, tuve la siguiente visión. Vi el lugar que había visto antes y a Dinócrates limpio de cuerpo, bien vestido y refrigerado y donde tuvo la herida vi sólo una cicatriz. Y la piscina que viera antes, había abajado el brocal hasta el ombligo del niño. Éste sacaba de ella agua sin cesar.

Sobre el brocal había una copa de oro llena de agua y se acercó Dinócrates y empezó a beber de ella. La copa no se agotaba nunca. Y saciada su sed se retiró del agua y se puso a jugar gozoso a la manera de los niños.

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Y me desperté. Entonces, entendí que mi hermano había pasado la pena”.

De acuerdo con este testimonio, los muertos con el Pecado Original conservan en su cuerpo espiritual todos los defectos y enfermedades que sufrieron físicamente, durante su permanencia en el mundo…  Esto explicaría en parte la Santa Ira del Padre Celestial, contra los culpables por los Abortos Provocados en la actualidad:

¿Cómo estarán sufriendo en Limbo, los inocentes masacrados y desmembrados, con los violentísimos sistemas de exterminio usados contra ellos, por una sociedad insensible y cruel?…

 Sólo la caridad y las oraciones de la Iglesia Militante pueden reparar y llevar al Cielo a estas pobres almitas inocentes; a quienes se les ha condenado a vivir destruidos en el Limbo, después de negárseles el don de la vida.

Todos los hombres somos creaturas del mismo Dios.

En el Limbo también están todos los que al morir no son cristianos y por lo tanto desconocen la Doctrina Revelada por Jesucristo, el Redentor.

La Infinita Misericordia de Dios, espera de nosotros los cristianos; que al orar por todos los habitantes del Limbo o Sheol, los llevemos al Reino de la Luz.

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Jesús baja a los Infiernos y al Purgatorio

Visión de Ana Catalina Emmerich

Symbolum Apostolorum

Latín

Credo in Deum Patrem omnipotentem, Creatorem caeli et   terrae, et in Iesum Christum, Filium Eius unicum, Dominum nostrum, qui   conceptus est de Spiritu Sancto, natus ex Maria Virgine, passus sub Pontio   Pilato, crucifixus, mortuus, et sepultus, descendit   ad ínferos, tertia die   resurrexit a mortuis, ascendit ad caelos, sedet ad dexteram Dei Patris   omnipotentis, inde venturus est iudicare vivos et mortuos. Credo in Spiritum Sanctum, sanctam Ecclesiam   catholicam, sanctorum communionem, remissionem peccatorum, carnis   resurrectionem, vitam aeternam. Amen.

Español

Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y   gracia del Espíritu Santo; nació de Santa María Virgen; padeció bajo el   poder de Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al   tercer día resucitó de entre los muertos; y subió a   los cielos; está sentado a la derecha del Padre, y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia católica, la Comunión de los Santos, el perdón de   los pecados,   la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén

Descendió a los infiernos: «Como Hombre, su Cuerpo murió.    

Purgatorio Infierno Jesus camina sobre el fuego

Pero siendo el Primogénito Viviente de los vivientes: Dios Vivo, con su alma y su espíritu vivos, porque el Pecado jamás lo tocó y Es la Sabiduría y la Gracia mismas… 

Y como ser espiritual que era, fue y predicó a los espíritus que estaban presos».

18. “Pues también Cristo, para llevarnos a Dios, murió una sola vez por los pecados, el Justo por los injustos, muerto en la carne, vivificado en el espíritu. 19. En el espíritu fue también a predicar a los espíritus encarcelados, 20. en otro tiempo incrédulos, cuando les esperaba la paciencia de Dios, en los días en que Noé construía el Arca, en la que unos pocos, es decir ocho personas, fueron salvados a través del agua;21. a ésta corresponde ahora el bautismo que os salva y que no consiste en quitar la suciedad del cuerpo, sino en pedir a Dios una buena conciencia por medio de la Resurrección de Jesucristo, 22. que, habiendo ido al cielo, está a la diestra de Dios, y le están sometidos los Angeles, las Dominaciones y las Potestades. (1 Pedro 3, 18-22)    

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Cuando Jesús, dando un grito, expiró, yo vi su alma celestial como una forma luminosa penetrar en la tierra, al pie de la cruz. Muchos ángeles, entre los cuales estaba Gabriel, la acompañaban.

Vi su divinidad unida con su alma pero también con su cuerpo suspendido en la cruz. No puedo expresar cómo era esto, aunque lo vi claramente en mi espíritu.

El sitio adonde el alma de Jesús se había dirigido, estaba dividido en tres partes. Eran como tres mundos y sentí que tenían forma redonda, cada uno de ellos separado del otro por un hemisferio.

Delante del limbo había un lugar más claro y hermoso; en él vi entrar las almas libres del purgatorio antes de ser conducidas al cielo. La parte del limbo donde estaban los que esperaban la redención, estaba rodeado de una esfera parda y nebulosa y dividido en muchos círculos.

Nuestro Señor, rodeado por un resplandeciente halo de luz; era llevado por los ángeles por en medio de dos círculos: en el de la izquierda estaban los patriarcas anteriores a Abraham. En el de la derecha, las almas de los que habían vivido desde Abraham hasta san Juan Bautista.

Al pasar Jesús entre ellos no lo reconocieron; pero todo se llenó de gozo y esperanza…

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Y fue como si aquellos lugares estrechos se expandieran con sentimientos de dicha.

Jesús pasó entre ellos como un soplo de aire; como una brillante luz; como el refrescante rocío. Con la rapidez de un viento impetuoso llegó hasta el lugar cubierto de niebla, donde estaban Adán y Eva.

Les habló y ellos lo adoraron con un gozo indecible y acompañaron a Nuestro Señor al círculo de la izquierda: el de los patriarcas anteriores a Abraham. Este lugar era una especie de Purgatorio.

Entre ellos había malos espíritus que atormentaban e inquietaban el alma de algunos. El lugar estaba cerrado pero los ángeles dijeron: «Abrid estas puertas.»

Cuando Jesús triunfante entró; los espíritus diabólicos se fueron de entre las almas llenas de sobresalto y temor.

Jesús, acompañado de los ángeles y de las almas libertadas, entró en el Seno de Abraham.

Este lugar me pareció más elevado que las partes anteriores y sólo puedo comparar lo que sentí, con el paso de una iglesia subterránea a una iglesia superior. Allí se hallaban todos los santos israelitas. En aquel lugar no había malos espíritus.

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Una alegría y una felicidad indecibles entraron entonces en estas almas, que alabaron y adoraron al Redentor. Algunos de éstos fueron a quienes Jesús mandó volver sobre la tierra y retomar sus cuerpos mortales para dar testimonio de Él…  

50. Pero Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, exhaló el espíritu. 51. En esto, el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo; tembló la tierra y las rocas se hendieron.52. Se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos difuntos resucitaron. 53. Y, saliendo de los sepulcros después de la resurrección de él, entraron en la Ciudad Santa y se aparecieron a muchos. (Mateo 27, 50-53)

Este momento coincidió con aquel en que tantos muertos se aparecieron en Jerusalén.

Después vi a Jesús con su séquito entrar en una esfera más profunda: una especie de Purgatorio también, donde se hallaban paganos piadosos que habían tenido un presentimiento de la verdad y la habían deseado.

Vi también a Jesús atravesar como libertador, muchos lugares donde había almas encerradas. Hasta que finalmente, lo vi acercarse con expresión grave al centro del Abismo.

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El Infierno se me apareció bajo la forma de un edificio inmenso, tenebroso; cerrado con enormes puertas negras con muchas cerraduras. Un aullido de horror se elevaba sin cesar desde detrás de ellas.

¿Quién podría describir el tremendo estallido con que esas puertas se abrieron ante Jesús? ¿Quién podría transmitir la infinita tristeza de los rostros de los espíritus de aquel lugar?

La Jerusalén celestial se me aparece siempre como una ciudad donde las moradas de los bienaventurados tienen forma de palacios y de jardines llenos de flores y de frutos maravillosos.

El infierno lo veo en cambio como un lugar donde todo tiene por principio la Ira eterna, la Discordia y la Desesperación.

Prisiones y cavernas, desiertos y lagos llenos de todo lo que puede provocar en las almas el extremo horror, la eterna e ilimitada desolación de los condenados. Todas las raíces de la corrupción y del terror, producen en el Infierno el dolor y el suplicio que les corresponde en las más horribles formas imaginables.

TORMENTO INFIERNO

Cada condenado tiene siempre presente este pensamiento: que los tormentos a que está entregado son consecuencia de su crimen, pues todo lo que se ve y se siente en este lugar no es más que la esencia, la pavorosa forma interior del pecado descubierto por Dios Todopoderoso.

Cuando los ángeles con una tremenda explosión, echaron las puertas abajo; se elevó del infierno un mar de imprecaciones, de injurias, de aullidos y de lamentos.

Todos los allí condenados tuvieron que reconocer y adorar a Jesús y éste fue el mayor de sus suplicios.

En medio del Infierno había un Abismo de Tinieblas al que Lucifer encadenado, fue arrojado.  Y negros vapores se extendieron sobre él.

APOCALIPSIS SATANÁS ENCADENADO

Es de todos sabido que será liberado durante algún tiempo, cincuenta o sesenta años antes del año 2,000 de Cristo.

Las fechas de otros acontecimientos fueron también fijadas, pero no las recuerdo. Pero sí que algunos Demonios serán liberados antes que Lucifer, para tentar a los hombres y servir de Instrumento de la Divina Venganza.

Vi multitudes innumerables de almas de redimidos elevarse desde el Purgatorio y el Limbo detrás del alma de Jesús, hasta un lugar de delicias debajo de la Jerusalén celestial.

Vi a Nuestro Señor en varios sitios a la vez, santificando y liberando toda la Creación. En todas partes los malos espíritus huían delante de Él y se precipitaban en el Abismo.

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Vi también su alma en diferentes sitios de la tierra. La vi aparecer en el interior del sepulcro de Adán debajo del Gólgota, en las tumbas de los profetas y con David.

A todos ellos revelaba los más profundos misterios y les mostraba cómo en Él se habían cumplido todas las profecías.

Esto es lo poco de que puedo recordar sobre el descendimiento de Jesús al Limbo y a los Infiernos y la libertad de las almas de los justos.

Pero además de este acontecimiento, Nuestro Señor desplegó ante mí su eterna misericordia y los inmensos dones que derrama sobre aquellos que creen en Él.

El descendimiento de Jesús a los infiernos es la plantación de un Árbol de Gracia destinado a las almas que padecen…  La redención continua de estas almas, es el fruto producido por este árbol en el jardín espiritual de la Iglesia en todo tiempo.

La Iglesia Triunfante debe cuidar este árbol y recoger los frutos para entregárselos a la Iglesia Militante que NO puede recogerlos por sí misma…

Cuando en el día del Juicio Final llegue el dueño del árbol, nos pedirá cuenta y no sólo de ese árbol, sino de TODOS  los frutos producidos en todo el jardín.

¿CÓMO ES EL INFIERNO?

Es un lugar sobre el que los sacerdotes NO predican más, porque dicen que la gente se asusta o se burla.  ALGUNOS YA TAMPOCO CREEN O DUDAN DE SU EXISTENCIA.

Y si siguen creyendo en él, menudo favor hacen a los fieles al:

NO RECORDARLES QUE EXISTE…  

QUE NO ESTÁ VACÍO…  

Y QUE ES PARA SIEMPRE.

TESTIMONIO DE SANTA FAUSTINA KOWALSKA (Religiosa polaca canonizada en el año 2000)

Según un fragmento del relato de su diario:

Hoy he estado en los abismos del infierno, conducida por un ángel.

Es un lugar de grandes tormentos, ¡Qué espantosamente grande es su extensión!infiernoLos tipos de tormentos que he visto:

El primer tormento que constituye el Infierno, es la pérdida de Dios.

 El segundo, el continuo y eterno remordimiento de conciencia.

 El tercero, es que la condición y aquel destino NO cambiarán  jamás.

 El cuarto tormento, es el Fuego que penetra al alma sin destruirla. Es un sufrimiento terrible,  ya que es un Fuego completamente espiritual, encendido por la Ira Divina.

 El quinto tormento, es la Oscuridad permanente. Un horrible y sofocante Olor. Y a pesar de la oscuridad, los Demonios y las almas de los condenados se ven unos a otros. Ven todos el Mal de los demás y el suyo propio.  

El sexto tormento, es la compañía constante de Satanás.

El séptimo tormento, es una desesperación tremenda, el Odio a Dios, las Imprecaciones, las Maldiciones y las Blasfemias.

Estos son los tormentos que todos los condenados padecen juntos, pero esto NO  es el extremo de los sufrimientos.

Hay torturas especiales destinadas para cada alma en  particular.

TORMENTOS INFIERNO

Éstos son los tormentos de los sentidos. Cada alma padece sufrimientos terribles e indescriptibles, relacionados con la forma en que ha pecado.

Hay cavernas y horribles calabozos; abismos de tormento donde una forma de agonía difiere de otra.  

Habría muerto a la vista de aquellas terribles torturas, si no me hubiera sostenido la omnipotencia de Dios.

El pecador debe saber que será torturado por toda la Eternidad, en esos mismos sentidos que suele usar para pecar…

hombre encadenado satan nephilim

Estoy escribiendo esto por orden de Dios, para que ninguna alma pueda encontrar una excusa diciendo que no hay ningún infierno o que nadie ha estado allí y que por lo tanto nadie puede decir cómo es.

Yo, Sor Faustina por orden de Dios; he visitado los Abismos del Infierno para que pudiera hablar a las almas sobre él y para testificar sobre su existencia…

Los demonios estaban llenos de odio hacia mí; pero tuvieron que obedecerme por orden de Dios. Lo que he escrito es una sombra pálida de las cosas que vi.

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Pero noté una cosa: que la mayoría de las almas que están allí son de aquéllos que NO creyeron que hay un Infierno.

Cuando regresé, apenas podía recuperarme del Miedo. ¡Cuán terriblemente sufren las almas allí!

Por consiguiente, oro aún más fervorosamente por la conversión de los pecadores. Y suplico continuamente por la misericordia de Dios sobre ellos.

Oh mi Jesús, preferiría estar en agonía hasta el fin del mundo, entre los mayores sufrimientos, antes que ofenderte con el menor de los pecados.

Sí. El Infierno existe y NO está Vacío. Quien lo sabe mejor que nadie, es Satanás.

Nuestra Madre Santísima dijo santa Faustina:

“Yo dí al mundo el Salvador  y tú debes hablar al Mundo de su Gran Misericordia…

misericordia

Y preparar al mundo para su Segunda Venida. Él vendrá, NO como un Salvador Misericordioso, sino como un Juez Justo.

Oh, qué terrible es ese Día. Establecido está ya. Es el Día de la Justicia, el Día de la Ira Divina. Los ángeles tiemblan ante ese Día.

Habla a las almas de esa gran misericordia, mientras aún sea el tiempo para conceder la Misericordia. Si ahora tú callas, en aquel Día Tremendo responderás por un gran número de almas.”

Yo Sor Faustina, por orden de Dios, estuve en los Abismos del Infierno para hablar a las almas y dar testimonio de que el Infierno existe.

Los Demonios me tenían un gran Odio, pero por orden de Dios tuvieron que Obedecerme. Lo que he escrito es una débil sombra de las cosas que he visto.

He observado una cosa: la mayor parte de las almas que allí están, son las que NO CREÍAN QUE EL INFIERNO EXISTE. 

00infierno-ii                        HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONÓCELA

71.- LAS TEAS HUMANAS


circo-coliseo

Entre los jóvenes que iniciaron el espectáculo principal, que iban desnudos en las carretas y coronados con flores, están los cuarenta y cinco mártires del frustrado banquete del Palacio de Tiberio.

El césar ordenó que fuesen atados a los postes pequeños en el círculo que rodeaba el escenario. La mitad pereció con las fieras. Doce hombres y doce mujeres, fueron tomados en el primer martirio.

Los otros regresaron junto con otros supervivientes, poco heridos y algunos, prácticamente ilesos. Todos fueron incluidos para el espectáculo nocturno.

Nerón estuvo pendiente de ellos y se dio cuenta de que a Joshua las fieras ni siquiera se le acercaron. Es más, parecían huir de él. Como si una invisible presencia, las espantase…

A lo largo del camino del Circo al Palacio de Tiberio. En las vías principales y en todos los jardines imperiales y públicos, han sido colocados postes, como de cinco metros de altura y que ya están listos para ser utilizados.

El sol desciende hacia su ocaso y parece disolverse en los rojizos fulgores de la tarde. El espectáculo ha terminado.

circo-augustanos

La multitud sale del anfiteatro y se encaminan hacia los jardines. Solamente los augustanos se quedan en el Pódium, esperando a que el César regrese, después de haber cantado su Troyada.

Aun cuando los espectadores no le escatimaron los aplausos, Nerón no está satisfecho, ya que él esperaba un mayor entusiasmo, casi rayano en el frenesí.

Tigelino le hace notar que ya empezó a anochecer y que apenas hay tiempo para iniciar los Juegos Nocturnos.

El César hace un gesto de fastidio, pero luego asiente y les dice a todos:

–           Tienes razón. ¡Vámonos!

Y salen hacia los jardines imperiales. Por las calles, puentes, plazas, por todas partes se oyen los gritos:

–           ¡Semaxii! ¡Sarmentitii!

En Roma ya se ha presenciado antes el espectáculo de hombres quemados en postes, pero jamás se había contado para tal suplicio con tan enorme cantidad de víctimas.

El César y Tigelino, en su obsesión con exterminar a los cristianos, han decidido usarlos como antorchas para iluminar la noche. Pretextando que es preciso acabar con el contagio que diezma las prisiones y que desde allí se puede propagar por toda la ciudad.

Por eso ha dado la orden de vaciar todos los sótanos, dejando en ellos tan solo un centenar de personas destinadas al espectáculo final.

Por este motivo, por toda la ciudad se ven postes y agujeros alternados. Porque Nerón ha ordenado que por exceso de prisioneros, unos sean antorchas y otros serán crucificados.

Así que al salir a la calle se ven los postes revestidos de una capa de pez. Decorados con flores, mirtos y hiedras, parecen mástiles de buques o astas de banderas plantados en la tierra, junto a los agujeros donde estarán las cruces de los crucificados.

Conforme la noche avanza y empiezan a brillar las estrellas en el firmamento, los condenados son atados a los postes y cerca de cada uno de ellos, se para un esclavo antorcha en mano.

Y cuando se deja oír el toque de las trompetas que anuncia el inicio del espectáculo, se hace un silencio expectante. Luego, se oye el agudo sonido del cuerno y los esclavos prenden los postes.

La paja oculta bajo las flores arde al instante, soltando una llamarada, la cual empieza a ascender y con sus crepitantes lenguas, encienden las ‘Túnicas dolorosas’.

Y en ese momento los cristianos se convierten en teas vivas que se consumen con el fuego y son las antorchas que iluminan toda la ciudad de Roma.

Y sin embargo NO se escucha un solo lamento. NI un solo quejido.

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De aquellas gargantas se eleva un canto y una plegaria:

“PATER NOSTER…”

Desde que sonaron las trompetas, también hace su presentación el César, dirigiendo una espléndida cuadriga, tirada por cuatro soberbios corceles blancos.

Viste de auriga, con el color de los rojos, que son sus favoritos. Le siguen otros carros, con todos sus cortesanos y sus músicos disfrazados de faunos y sátiros, tocando sus instrumentos musicales.

Hombres y mujeres ataviados lujosamente y muy alegres.

Alrededor de la cuadriga del emperador, corren hombres que blanden tirsos adornados con cintas. Y otros, tocando tamboriles o esparciendo flores a su paso.

Toda aquella colorida multitud avanza a los gritos de: ¡Evóe!

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Y aquello fue un delirante desfile entre las hileras humeantes, de los cuerpos de los cristianos que iluminan la sanguinaria y despiadada fiesta de crueldad…

En el carro de Petronio, van Marco Aurelio y Séneca, inmediatamente después de la cuadriga de Nerón…

El César va acompañado de Tigelino y de Haloto, en cuya compañía se complace grandemente.

Y guiando los caballos avanza a trote lento, mirando los cuerpos que arden y oyendo los gritos de la multitud.

De pie sobre el espléndido carro dorado, escuchando los vítores y aclamaciones de la gente, iluminado por las antorchas humanas que arden sin lamentarse, llevando en la cabeza, la corona de laurel.

Con sus brazos desnudos asidos a las riendas, con una sonrisa sarcástica y sus salientes ojos azules entrecerrados.

Nerón, sostenido por su egolatría, se conduce como una deidad terrible, dominante y poderosa.

neron1A veces se detiene cuando se encuentra con una víctima que por una oscura razón llama su atención, lo observa…

Asoma una maligna sonrisa de satisfacción en su rostro que se contrae con un gesto de placer indescriptible y diabólico.

Luego prosigue su marcha, seguido por su séquito excitado y turbulento.

De vez en cuando saluda al pueblo y recibe los homenajes a su divinidad y a su auto declarado e innegable talento, como el mejor histrión de su época.

Y también el mejor cantante y compositor que las musas hayan inspirado.

Y cuando más saborea su victoria…

Se topa cara a cara con Joshua, que lo mira sonriente desde su patíbulo flameante…

flor tulipan

El joven parece el pistilo de un tulipán color naranja y dorado, por las llamas que lo rodean.

Y le dice con voz sonora y triunfante:

–           ¡Te dije que el fuego purifica! ¡Gracias! ¡Porque tú eres el instrumento que me lleva a la verdadera Vida! ¡Emperador, abre los ojos y contempla la verdadera gloria!…

El mártir muestra su júbilo en un rostro resplandeciente.

¡Lo más sorprendente es que su magnífico cuerpo luce intacto!

Es una enorme antorcha fulgurante y asombrosa.

Las llamas hacen un marco glorioso a su imponente prestancia varonil…

Nerón se repone pronto del impacto y espolea sus caballos…

Sólo para encontrarse más adelante, con la majestuosa hermosura de Margarita.

alex actea margarita

También su cuerpo escultural, es lamido por las rojas lenguas de fuego.

Pero la blancura luminosa y alabastrina, se ha vuelto casi transparente y parece fundirse con el fuego que la cubre con un vestido resplandeciente…

Parece un sol refulgente y llameante.

La virgen lo ve desde su flamígero patíbulo.

El fuego parece como si la respetase.

Su negra cabellera ondea con el viento y sus ojos azules lo miran con severidad…

flor de fuego Flower_Fire_WallpaperMientras su voz resuena majestuosa:

–           ¡Oh, César! Te lo dije y te lo repito. Satanás es un amo cruel y despiadado. ¡Anda! Sube tú a mi patíbulo, a ver si él te defiende, como mi Señor lo hace conmigo.

¡No eres más que un pobre hombre y tu poder no es más que polvo! Pronto iré al encuentro con mi Señor Jesucristo y mi muerte es gloriosa…

¿Y la tuya? ¿Cómo será la tuya emperador?…

Reflexiona… Cuándo tiemblas a cada paso que das y deben probar tus alimentos, porque ni siquiera puedes comer tranquilo.

¡Oh, César que confías en tu poder tan engañoso! ¡Y sólo eres la marioneta y el esclavo del Homicida por excelencia!…

antorcha humana

Margarita lo mira con infinita piedad.

Nerón se queda petrificado y luego espolea con furia sus caballos, como si desease huir…

Da vuelta en una calle que también está llena de postes llameantes.

Y en el colmo de los colmos…

Esa noche, se topa con Oliver, que también es una antorcha viviente.

Como si una fuerza irresistible lo obligase detiene su carro y le es imposible apartar la mirada…

Que se cruza con la del valiente joven que le dice con firmeza:

–           El poder siempre tiene un límite dado por Dios. Y esto es para recordarnos que solo somos hombres y necesitamos de Él.

Mira a tus dioses, emperador, ¿Te consuelan? ¿Te perdonan? ¿Te aman?…

Porque Jesús hace todo esto y mucho más… 

-flor-tulipan4

Y una voz en el poste de enfrente, completa con majestad:

–           Los tormentos que se sufren con amor y por amor a Dios nos glorifican.

Recuérdalo César y contempla con detenimiento a los que has querido destruir…

Nerón voltea y reconoce a Iván.

Pero antes de que pueda replicar nada…

Otra voz en el poste de al lado, lo remata:

–           Reconoce, ¡Oh, emperador! Que tus dioses NO son dioses.

Eres un hombre aterrado aunque estés lleno de poder y de riqueza.

Nuestro Dios: Jesucristo. Es el Único Dios Verdadero. ¿Qué es tu fuego?…

¡¡¡Míranos!!!  Nosotros vamos a la Vida y tú vas hacia el Infierno, donde te espera Satanás y la Muerte Eterna…

Daniel, el joven que tan gravemente hiriera la noche anterior, ha hablado fuerte y sonoro.

Luego eleva su hermosa voz, en un canto al que se unen los demás ajusticiados:

¡ALELUYA!

Los Cielos cantan las Obras del Señor

Y proclama el firmamento

Las Obras de sus Manos

¡Qué bueno es cantar a Dios!

¡Qué agradable y delicioso el alabarle!

Reconstruye el Señor Jerusalén

Reúne a los desterrados de su Pueblo

Sana los corazones destrozados

Y venda sus heridas.

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Él cuenta las estrellas una a una

Y llama a cada una por su nombre

Grande es nuestro Dios, todo lo puede

Nadie puede medir su Inteligencia.

Tiende el Señor su Mano a los humildes

Pero humilla hasta el polvo a los impíos

Entonen a Jesús la acción de gracias

En honor a nuestro Dios toquen el arpa.

Porque Él viste los Cielos con sus nubes

Y prepara las lluvias de la Tierra

Hace brotar el pasto de los cerros

Y las plantas que al hombre dan sustento.musica

¡Glorifica al Señor Jerusalén y a

Jesús ríndele honores, Pueblo amado!

Los reyes de la Tierra y todas las naciones

Príncipes y gobernantes de la Tierra

Jóvenes y doncellas,

Los ancianos junto con los niños

Alaben el Santísimo Nombre de Jesús.

Solo su nombre es sublime

Su Majestad se eleva

Sobre la Tierra y el Cielo

Y ÉL ha dado a su Pueblo Gloria.

Esta es la alabanza de su Pueblo

De los hijos de Dios

Que el Padre ha elegido

¡Amén! ¡Aleluya!

Canten al Señor un canto nuevo

Alábenlo en la Asamblea de sus santos

Alégrese su Pueblo en su Creador

padre creador

Que los hijos de Dios se alegren en su Rey

Porque Jesús ama a su Pueblo

Y viste de gloria a los humildes.

Alégrense los salvados en su gloria

Y griten de gozo en sus tronos…

¡Aleluya! ¡Grande es nuestro Dios!

¡Grande para siempre, mi Señor Jesús!

El canto resuena triunfal.

Nerón espolea sus caballos y sale disparado, dejando atrás a su séquito, tan estupefacto, como la multitud que lo rodea.

Petronio, los contempla asombrado… Pero hay en su mirada algo diferente…

Luego todos continúan la marcha, tratando de alcanzar a su emperador.

Y lo que había sido montado como un entretenimiento y diversión, para el pueblo romano y su César, se convirtió en un acontecimiento que va pasando de boca en boca…

Con un murmullo de admiración que hizo que muchos se detuvieran ante los postes donde flamean las teas humanas…

Y se preguntasen llenos de sorpresa:

–      ¿Cómo es posible que fueran tantos los criminales?

–      Y ¿Cómo entre ellos han sido ajusticiados, tiernos niños apenas capaces de caminar?

–       ¿Y otros que ni siquiera han salido de la infancia estén en el suplicio, como incendiarios de Roma?

Y de la curiosidad pasan al asombro.

Y gradualmente se llenan de temor.

Miran a los mártires y no comprenden su forma de enfrentar tanto los tormentos, como la muerte misma.

¡Jamás habían presenciado algo semejante!…

Nerón regresó a su palacio y se refugió en sus habitaciones. Se cambió de ropa. Nunca se ponía las mismas vestiduras dos veces. También cambió su collar de rubíes por otro casi igual.

Se siente muy fastidiado…

Después de un rato, oyó llegar a su comitiva y se reunió con ellos, en el banquete de esa noche y que había tenido un preámbulo tan inesperado como desagradable.

El encuentro con los cristianos lo puso de mal humor.

Pero lo disimuló con rapidez y se puso a presidir los festejos que habían sido organizados, para cerrar los Juegos de ese día.

banquete

La música, las flores, las viandas, el vino, los perfumes, las danzas… Nada logra distraerlo.

Volvió a cantar su Troyada y a pesar de los atronadores aplausos y las aclamaciones, su ánimo no mejoró.

En vano resuenan ahora en sus oídos, verdaderos himnos de alabanzas.

En vano las vestales le besan su divina mano…

Y Rubria reclinándose en su pecho, le manifiesta una delirante admiración, mientras le contempla con embeleso.

Pitágoras y Esporo, no se cansan de alabarle su ‘genio’ de compositor.

Pero Nerón no está satisfecho y no disimula su fastidio.

Además, le sorprende perturbándole al mismo tiempo, el silencio obstinado que guarda Petronio.

Cualquier frase ingeniosa y lisonjera de sus labios, hubiera sido para él un gran consuelo.

neron

Finalmente, incapaz de contenerse por más tiempo, el César lo llamó y lo invitó a que se sentara junto a él.

Luego, cuando Petronio tomó la copa que el emperador le alargó…

Le ordenó:

–           ¡Habla!

El augustano contestó fríamente:

–           Guardo silencio,  porque no encuentro palabras. Te has excedido a ti mismo.

Nerón replicó impaciente:

–           Así me pareció a mí también. Sin embargo esa gente…

–           ¿Acaso esperas que esos ineptos sean capaces de comprender la poesía?

–           Es que tampoco han sabido apreciar justamente mis méritos.

–           Porque has elegido un mal momento…

–           ¿Cómo?

–           Cuando la ola de sangre obnubila el cerebro de los hombres, es imposible que no distraiga su atención.

Nerón apretó los puños y exclamó:

–           ¡Ah! ¡Esos cristianos!… Incendiaron Roma y ahora me injurian en mi arte…

¿Qué nuevos castigos deberé inventar para ellos?

neron (2)

Petronio vio que sus palabras fueron contraproducentes al efecto que él pretendía. Así que para desviar la atención del César, se inclinó hacia él,

Y le dijo al oído:

–           Tu canción es maravillosa, pero tengo que hacerte una observación: en el tercer verso de la cuarta estrofa, el metro deja algo que desear…

Nerón se ruborizó intensamente, como si lo hubieran sorprendido en un acto vergonzoso.

Se dibujó una expresión de temor en su mirada…

Y contestó en voz muy baja también:

–           Tú lo ves todo. Ya lo sé. Voy a rehacer ese verso. Pero creo que nadie más lo notó. Y tú no lo digas a nadie, si en algo estimas la vida.

Petronio contestó con fingida indignación:

–           Condéname a la pena capital. ! Oh, divinidad! Yo no te engaño y no le temo a la muerte.

–           No te enfades. Bien sabes que te amo.

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–           Mala señal. –pensó Petronio.

–           Mañana después de la fiesta, voy a encerrarme a pulir ese maldito verso. Porque tal vez aparte de ti; lo pudo haber notado Séneca, Paris o Lucano. Pero pienso librarme pronto de ellos.

Entonces mandó llamar a Séneca y declaró que lo mandaba con Cluvio Rufio y Atico Vestinio a recorrer Italia y las demás provincias, en busca de dinero para terminar la reconstrucción de la ciudad.

¡Y debía tomarlo de donde fuera y como fuese necesario!

Pero Séneca comprendió que el encargo de Nerón era solo una obra de rapiña, pillaje y sacrilegio.

Y se negó rotundamente a participar:

–           Es necesario que me retire al campo, señor. A esperar allí la muerte, porque estoy viejo y mis nervios están muy enfermos.

Los nervios iberos de Séneca están más sanos y fuertes que los griegos de Prócoro.

Su salud en general, está un poco quebrantada y ya es solo una sombra, del hombre que un día fuera. Sus cabellos han encanecido por completo.

El mismo Nerón al mirarlo, reconoce que no tendría que esperar mucho tiempo la muerte de aquel hombre.

Y contestó:

–           No quiero exponerte a las fatigas de un viaje tan extenso, pero el afecto que siento por ti, me hace retenerte a mi lado.

Así que en vez de ir al campo, te quedarás en tu casa y descansarás allí. Ya pensaré, a ver a quién mando.

Todos están encantados al ver que el César ha recuperado su buen humor y empieza a bromear como siempre.

Y mirando a su alrededor, se queda viendo a Prócoro Quironio…

Y éste se acercó diciendo:

–           Aquí estoy. ¡Oh, radiante hijo de Apolo! Me sentía mal, pero tú canto me ha restablecido.

neron cuestionando

–           Te voy a mandar a la Acaya. Tú sabrás hasta el último sestercio, cuanto hay en cada templo.

–           ¡Mándame, divinidad! ¡Y los dioses te pagarán un tributo superior a cuanto hayas tenido hasta ahora!

–           Bien quisiera. Pero no quisiera privarte de presenciar los próximos Juegos.

–           ¡Oh!…-suspiró Prócoro

Los augustanos rieron y exclamaron:

–           No señor.

–           No prives a este valiente griego de admirar los juegos.

El griego suplicó:

–           ¡Oh, hijo de Apolo! Estoy escribiendo un himno en tu honor y desearía pasar unos días en el Templo de las Musas, para implorarles su inspiración.

Nerón exclamó muy divertido:

–           ¡Oh, no! Lo que quieres es escapar de los Juegos y no lo conseguirás.

–           ¡Te juro, señor, que estoy escribiendo un himno! –dijo Prócoro angustiado.

–           Entonces lo escribirás cuando puedas. Pide inspiración a Diana, después de todo, es hermana de Apolo.

augustanos

Prócoro bajó la cabeza y miró con aire rencoroso a los presentes, que volvieron a reírse.

El César comentó:

–           ¿Sabéis que de los cristianos destinados para el día de hoy, apenas se dispuso de la mitad?

Haloto, gran conocedor de todo lo referente al Anfiteatro, meditó un momento y dijo:

–           Los espectáculos que se presentan sin armas y sin arte, duran más y son menos entretenidos.

–           Ordenaré entonces que les den armas. –contestó Nerón.

Tigelino dijo:

–           Eso podría provocar disturbios y al reprimirlos, te acusarán de que eres muy cruel.

neron0Nerón se lamenta:

–           Los actos de un hombre pueden ser crueles, a pesar de que él mismo no sea cruel.

Haloto interviene rápido:

–           ¡Oh, divinidad! Si esto va a prolongarse y para evitar disturbios, sería conveniente llevar a los cristianos a los tribunales.

Con el edicto que has decretado, por el hecho de confesarse cristianos, de negarse a sacrificar los dioses o a tu altar divino César, podrán ser sentenciados sumariamente.

Si se retractan de su Dios y su religión y aceptan sacrificar a nuestros dioses, otórgales tu perdón.

Y así ya nadie podrá acusarte de crueldad o de que no eres generoso.

neron9

Nerón se queda pensativo unos momentos…

Y luego, con su rostro iluminado con una gran sonrisa, dice:

–           ¡Estupenda idea! Encárgate de trasmitirla al senado. Te firmaré el ordenamiento de esa nueva ley.

Tigelino muestra en su rostro una sonrisa de triunfo y mira a Petronio con maligna crueldad…

Antes de clavar la puntilla contra su enemigo mortal, en esta noche gloriosa…

Y dice al emperador:

–           De esta manera, los nuevos cristianos que sean arrestados, aunque sean de familias patricias, podrán ser condenados por crimen de lesa majestad.

Nerón no puede ocultar su felicidad al declarar:

–           Y todos los cristianos serán exterminados junto con su perniciosa religión, que está llena de criminales. –al ver su plan completamente redondeado con una nueva forma de lavarse las manos y poder desentenderse de tan enojoso asunto.

Sabedor del carácter cruel y sanguinario de Haloto, agregó:

–          A partir de hoy, tú te encargarás del exterminio de los cristianos y de la aplicación de las leyes contra ellos.

Petronio y Marco Aurelio se miran fugazmente.

Y la fiesta continúa…
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HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA,CONÓCELA

52.- EN LA ESCUELA DEL SUFRIMIENTO I


INCENDIO DE ROMA
PRINCIPIO   DEL   DESASTRE

Mientras tanto en Roma, los cristianos advertidos por el Espíritu Santo; algunos abandonaron la ciudad y se fueron a la Puerta del Cielo o a otros lugares más lejanos, donde tenían parientes.

Otros, también siguiendo las instrucciones del Divino Espíritu, solo cambiaron de barrio o se refugiaron en casas de otros cristianos.

En la Puerta del Cielo, ante millares de cristianos reunidos, se oyó fuerte y clara, la voz apacible e inconfundible:

–           ¡Qué la Paz sea con todos vosotros!

Es el apóstol Pedro que extendiendo sus manos dice tranquilamente:

–           ¿Por qué perturba el temor vuestros corazones? ¿Quién de vosotros podría decir lo que va a suceder, antes de que llegue la hora? Si el castigo de Babilonia es el fuego de su Indignación Santa que ha permitido que esto sucediera, NO debéis olvidar que su Misericordia se extenderá a todos los que han sido purificados con el Bautismo y vosotros, cuyos pecados han sido redimidos con la Sangre del Cordero moriréis con su Nombre Santísimo en vuestros labios.

Creo que es necesario que Pablo os recuerde, una lección que ya habéis escuchado antes de vuestro Bautismo, cuando fuisteis catecúmenos.

Pedro se hace a un lado y la voz de Pablo resuena fuerte como una campana en aquel lugar.

Cada corazón bebe ansioso sus palabras:

“Nos gloríamos hasta en las tribulaciones, sabedores de que la tribulación produce paciencia. La paciencia, una virtud probada: la esperanza. Y la esperanza no quedará confundida pues el Amor de Dios se ha derramado en nuestros corazones, por virtud del Espíritu Santo que nos ha sido dado. Porque si somos hijos, también somos herederos. Herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con Él, para ser también con Él glorificados.”

EL SUFRIMIENTO ES LA PARTE ESENCIAL DEL DOLOR.

El padecimiento toca al cuerpo y el sufrimiento toca el alma. Los dos constituyen la esencia de la Cruz, preparan al alma para la contemplación y son apoyos indispensables para la Oración.

Porque sin sufrimiento no existe la vida espiritual ni se puede llegar a la perfección. Pues la regeneración del alma es dolorosa. 
El sufrimiento es medio no solo útil, sino necesario para la purificación, la transformación y divinización del alma. El que se niega a purificarse en su camino por la Tierra y NO aprende a amar de verdad, deberá hacerlo de una manera mucho más tremenda en el Purgatorio, donde la ausencia de Dios es el más terrible de los tormentos. 

En nuestra jornada terrenal, Jesús dosifica el sufrimiento y nos ayuda a soportarlo, con su Amor.

Él nos imprime su Semejanza de tal forma que se llega a amar el sufrimiento y lo pedimos como una Gracia.

El alma que ama desea sufrir y el sufrimiento aumenta el amor. El amor y el sufrimiento, unen al alma con Dios hasta fundirla en una misma cosa con Él.

 La comodidad y el placer son los peores enemigos del sufrimiento y cuando son apoyados por el amor propio, el alma huye del Dolor y por lo tanto de la Cruz.

El que huye de la Cruz, huye de la Luz. Se ama en la medida que se sufre. Y el que huye del sufrimiento, huye del amor.

No se puede orar; no se puede aceptar el sufrimiento, si no se cree y no se ama.

Amor es paciencia y perdón.

Paciencia en las tribulaciones. Porque el mal lo hereda el hombre de Satanás, Príncipe del Mal y Monstruo devorador e insaciable, de Odio Eterno y viviente.

El mundo es de los malos y el Paraíso de los buenos. Esta es la verdad y la promesa. El mundo pasa, el Paraíso, no. Y si es así, ¿Por qué perturbarse por lo que hacen los malos?

¿Por qué son felices los que obran mal?

Son los eternos lamentos de quién es bueno y oprimido. Porque la carne gime, cosa que no debería ser. Y cuanto más pisoteada, tanto más debería levantar, las alas del alma en el júbilo del Señor.

La Tierra es un lugar de exilio. La Humanidad entera está en marcha hacia la Eternidad. La vida es una Prueba para amar y expiar.

El sufrimiento que el hombre se procura al estar lejos de Dios y por desobedecer sus Leyes, es un cáliz amarguísimo y un sufrimiento inútil.

Al no beber en las fuentes de la Sabiduría, el hombre carece de la Fuerza de Dios, que podría consolarlo.

SUFRIMIENTO

El hombre se cree siempre capaz de todo y trata de ser autosuficiente. Frecuentemente olvida que necesita a Dios y en ese empeño se va a la ruina.

El sufrimiento hace que el hombre recuerde que sin la ayuda Divina, somos causantes del mismo sufrimiento que nos aflige. Las desventuras manifiestan la locura y necedad humana y la existencia del Poder y la Bondad de Dios.

Cuando la soberbia más refinada de un alma llega hasta el punto de creerse buena, se cree que NO se merece sufrir tanto y se autoproclama que NO hay culpas que expiar. Cuando se piensa así, es porque se es un monstruo perfecto.

Es entonces cuando hay que mirar atrás en el pasado: ‘NO he robado’, ‘NO he matado’.

No son sólo éstas las culpas que merecen pena. No roba solamente el asaltante que hace uso de la violencia y sabe ocultarse para que no lo identifiquen.

Se roba de muchos modos y se roban muchas cosas que no son solo bienes materiales. Además del dinero, joyas, bienes: se roba honor, pureza, estima, salud, beneficios.

Y hacia Dios, respeto, culto de verdadera obediencia, agradecimiento, amor auténtico, etc.

Y esto lo hacen aparentemente las personas más honestas. ¿Aquel que lleva a alguien a desesperarse, no mata; aunque el desesperado no se suicide? Sí. Mata la parte más selecta: el espíritu, que desesperado se aleja de Dios y muere, cuando el Odio se apodera del alma.

El que con obras y palabras siembra la incredulidad y la idolatría en sí mismo o en los demás, comete el pecado de Deicidio, porque al matar la Fe imposibilita al alma para salvarse y además le roba a Dios el alma que le pertenece por justicia.

El que quita la paz y el honor a una mujer y niega la paternidad y el amor al bastardo que engendró, comete uno de los robos más graves y maldecidos por Dios… Y…

Nadie está sin culpas que expiar.

Meditando las cosas de esta forma, debemos llegar a la conclusión de que la vida más dolorosa es un castigo de amor muy leve, dado por un Dios Amorosísimo, que NO quiere castigar eternamente…

EL SUFRIMIENTO Y EL AMOR.

Nunca la caridad va separada del sufrimiento, porque al ser cosa santa, desencadena las iras del Enemigo y Satanás es experto en infligir tormento.

Y nunca el sufrimiento va separado de la gloria, porque Dios es justo y da a quién da.

Los propósitos del Amor, son constantemente atacados por el Demonio, el Mundo, la Carne. Y no hay flagelo más duro que los hombres mismos.

Ellos proporcionan el fuego y la purificación con la que el alma se prueba y se acrisola como el oro y la plata.

La sabiduría de la Resignación y las promesas del mundo futuro, preservan del Odio.

El Odio es poderoso en el mundo pero tiene sus límites.

El Amor no tiene límites, ni en fuerza, ni en tiempo. El amor se convierte en defensa y consuelo sobre la tierra y premio en el Cielo.

La justicia de Dios, siempre vigila aunque parezca ausente. Y el sufrimiento nunca debe conducir al Odio, aunque los hechos parezcan justificarlo.

Dios nunca retira la Gracia que da. Si el hombre permanece sin pecar, su sufrimiento lo lleva a la santidad.

Quien cree en Él, no debe estar triste y sin esperanza, como los que no lo conocen.

No es pecado estar triste, si los momentos son dolorosos. Es pecado ceder más allá de la tristeza y caer en la inercia y la desesperación.

La Oración y la Palabra son el lenitivo para los sufrimientos.

Solo se debe buscar el Amor de Dios para consolarnos. Y en el corazón solo debe existir un amor absoluto por Dios, sin apoyarse en nadie más.

A Dios no le agrada hacer sufrir al hombre, porque lo ama. Por ese mismo amor que lo indujo a Él para salvar, Él sabe que no hay otro camino que el de la Cruz.

Nunca impone sufrimientos que estén por encima de los que la creatura pueda soportar. Cuando el dolor aumenta, también es aumentada la capacidad de sufrimiento…

Y el Espíritu santo comunica la fortaleza necesaria, para que la voluntad del hombre siga siendo heroica y crezca la tolerancia y el amor. Y puedan cumplir la misión delicada y santa de ser víctimas que salven.

No importa el camino por el que se le llama, siempre será el amor. El alma aprende a amar hasta consumirse en una llama de amor, porque han comprendido la Fuerza Poderosa del Dolor.

Y el Amor hace que el sufrimiento sea dulzura y la dulzura sufrimiento.En la misma proporción en que se ama, Dios ayuda a triunfar.

Las almas-víctimas aman de una manera total y triunfan de una manera absoluta.

El viento de las contrariedades aviva a los que son verdaderas llamas en el amor. Arden y se consuman a sí mismas en una Oblación constante.

Los dolores más amargos son proporcionados por los más amados de los suyos. Los sufrimientos mayores vienen de los propios familiares. Son la corona de espinas de los elegidos.

Dios siempre sabe en qué medida debe probarlos. Cuando el sufrimiento aumenta, también aumenta la Gracia para soportarlo. Cuanto más fuerte es la Prueba, tanto más debemos confiar en Él.

Algunas veces es tan dolorosa que nos asalta el deseo de renunciar y el pensamiento de que era mejor NO haber conocido el Camino, jamás.

La voluntad de entrega y el amor que clama al  Señor, es lo único que fortalece para salir adelante.

Cuanto se es mejor, tanto más se sufre.

El sufrimiento es amor activo que trabaja más que cualquier otra cosa a favor de las almas y principalmente en la salvación de los familiares, que son los primeros que hay obligación de salvar.

Cuanto más se sufre, más se redime. El sufrimiento es amor ofrecido en sacrificio a Dios y sirve para obtener gracias para los demás.

Nada se pierde en la economía santa del Amor Universal.

En el Sufrimiento está la perfección del Amor: Dar afecto y recibir indiferencia y odio.  Dar obras y verlas rechazadas, supera en acerbidad a los tormentos que solo torturan el cuerpo.

La Indiferencia, la Ingratitud y el Odio, hieren al alma y convulsionan el espíritu.

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Por eso Jesús debe ser el único amor de nuestro corazón, dulce tormento de nuestra alma y agradable martirio de nuestro cuerpo.

Debemos ser víctimas de su Corazón, por medio de un amargo disgusto que no sea Él.

Víctimas de su alma, por todas las angustias que la nuestra sea capaz de soportar.

Víctimas de su Cuerpo, con el alejamiento de todo lo que satisface al nuestro y por el sometimiento total de una carne criminal y maldita.

Él nos quiere conscientes de nuestro papel dentro del Cuerpo Místico.

Nos quiere vivos, vibrantes de Gracia, de Fe, de amor y por tanto de sufrimientos.

Nos quiere totalmente consagrados a Él, trabajando por sus intereses, sin perdonar esfuerzos, ni sufrimientos.

“En vuestro Nombre Señor obraré y sé que seré poderoso.”

Esta es la Oración que hemos hecho nosotros los apóstoles, pobres e ignorantes ante el mundo, pero ricos y sabios con Cristo. Él, lo único que nos pide son tres cosas:

1-      REPARACIÓN. Sabiendo cuantas almas le ofenden, debemos trabajar con Él, reparando con nuestras oraciones, trabajos y penitencias.

2-      AMOR. Intimidad con Aquel que es todo Amor y que se pone al nivel de sus creaturas para amarlas y enseñarlas a amarlo. Estrechando nuestra unión con Él.

Reparando, redimiendo y salvando con el Salvador Divino. Trabajando por Él, con Él y en Él, en íntima unión con sus sentimientos y sus deseos.

3-      CONFIANZA. Debemos estar seguros de Aquel que es Bondad y Misericordia, estando en contacto con Él, las veinticuatro horas del día.

Viviendo con Él, que nos conoce y al cual conocemos.

Sabiendo que nos ama con locura, porque somos sus almas escogidas, para que viviendo en Él y conociendo su Corazón, lo esperemos todo de Él.

Este es el llamado que Jesús hace como invitación al alma que ha elegido y que siente estremecer su corazón ante este maravilloso privilegio. Pero…

EL HAMBRE DEL ESPIRITU, CONTRA LA RESISTENCIA DE LA CARNE.

Jesús tuvo necesidad de un Ángel Confortador que lo exhortara a sufrir en el Huerto de Getsemani.

Porque si para Él, era algo precioso el hacer la Voluntad del Padre, con su espíritu encendido por la Caridad, sin embargo NO estaba privado de los terrores y las rebeliones de la carne delante del sufrimiento.

Los pequeños Jesús también experimentan este dualismo entre el espíritu y la Carne.

El espíritu que grita: ‘! Inmolación para tener salvación!’

Y la carne que gime: ‘! Piedad! Quiero vivir y no sufrir’

Cuando  esto sucede, Dios viene y auxilia fortificando la carne al Dolor, con su Palabra.

Él tiene piedad de nuestra carne, porque en las almas víctimas, es instrumento de Redención, cuando el Espíritu de Dios la posee y la mueve a su placer, como la hierba que el viento besa. Conocerá la gloria del Reino de Dios.

Jesús santificó también la carne, redimiéndola con su Doctrina y con la Sangre.

Es la vestidura del altar del corazón en el espíritu que se inmola en una carne pura, sacrificada, hecha preciosa por el Dolor.

No se debe esperar comprensión y gratitud del mundo. El Mundo los tratará como trató a Jesús: el Mundo no las conoce porque ya no son del mundo.

Ellas se inmolan por el Mundo y el Mundo las mira sacudiendo la cabeza, cubriéndolas de escarnio y golpeándolas con sus armas más perversas.

También el Mundo llega a matarlas y Dios les dará doble vida, porque serán mártires dos veces: del Mundo y del Amor.

No hay que cansarse de ser víctimas.

Las injurias y los golpes del Mundo, no obstante que son como golpes de ariete contra frágiles carruajes, NO deben apartarnos fuera de la Vía Purpúrea del Sacrificio, que se injerta en la Vía Regia que conduce al espíritu hacia Dios.

Hay que seguir a Jesús por la senda del Sufrimiento comprendido, aceptado, amado y vivido sólo por Él, como humilde respuesta a lo que nos pide el Señor.

Cuando las tribulaciones y el sufrimiento se hacen más agudos, hay que cuidarse del Desaliento, arma infernal usada por Satanás, para atrofiarnos toda actividad interior.

Es entonces cuando hay que encuadrar los sufrimientos, dentro de la real visión de la vida entendida como Prueba.

No hay que decir: ‘Todo es inútil’ cuando parece que la semilla haya caído en terrenos áridos.

Con el llanto se riega y con el holocausto total, todo se convierte en tierra fecunda. Y con la Oración y una inteligencia despierta al Amor, las derrotas se vuelven las más rotundas victorias.

El sufrimiento es el oro puro del amor del Alma-víctima, sangre del corazón de la mística Comunión de los Santos y que con Cristo a la cabeza, resucita a los muertos en el espíritu.

Resurrección mucho más preciosa que la de la carne.

El sufrimiento ofrecido a Dios con amor y con alegría, abandonándose completamente a la Voluntad de Dios, se convierte en un don precioso.

Y Él corresponde con su ayuda y su consuelo.

MADRE Y REINA

Él Mismo ayuda a sufrir. Y el auxilio de María es invaluable, con su dulzura maternal. Ella también nos forma y nos ayuda a extendernos sobre la Cruz, en la alegría de ofrecerse a Dios por los hermanos, igual que Jesús se entregó a nosotros.

Y es entonces cuando la Cruz se lleva con alegría y no pesa. El sufrimiento se vuelve dulce y conduce a la verdadera paz del corazón, porque en la Oración está el lenitivo y la fuerza para seguir siempre adelante, ofreciendo siempre a Dios todos:

Los sufrimientos interiores. Humillan mucho porque provienen de la experiencia de sus limitaciones, de sus defectos, de sus numerosos apegos.

Lo procuran, el desarrollo de las circunstancias que nos rodean y que la providencia de Dios permite para sus misteriosos designios, que siempre están llenos de Amor.

Los sufrimientos exteriores. Son los que con frecuencia nos procura Satanás, cuando nos ataca con toda su rabia y su furor, tratando de destruirnos para hacernos desistir de seguir a Jesús.

A todos nos atormenta con todo género de tentaciones. Con la Duda y la Desconfianza, con la Aridez y el Cansancio, con la Crítica, la Ironía y la Calumnia.

Y a veces con palizas que físicamente nos dejan fuera de combate por breve tiempo, pero que con la Oración son vencidas y ampliamente recompensadas.

También aquí entran los que provienen de las persecuciones que terminan con el martirio cruento.

EL SUFRIMIENTO EXPIATORIO.

El hombre peca con demasiadas maldiciones y para que Dios no acabe exterminándolo, porque además hace la tremenda acusación a Dios de las desesperaciones que son fruto natural de una vida sin Fe y alejada de Dios.

Y que se procuran a sí mismos con las consecuencias de sus actos. Y para que no finalicen condenados eternamente, es necesario que las víctimas amen, sufran, rueguen, bendigan, crean, esperen, adoren, sufran.

Sufrir, sufrir y sufrir, para que purifiquen a los que van a la muerte del espíritu.

El sufrimiento de las víctimas, es el que mantiene a raya a Satanás, que se ha vuelto poderoso por las demasiadas maldiciones que lo hacen permanecer haciendo el Mal.

El sufrimiento expiatorio convierte a las almas en salvadoras.

¡Salvar! Para salvar a la humanidad, Jesús dejó el Cielo y conoció la Muerte. Salvar es la más grande de las caridades.

Y convierte a las almas víctimas en salvadoras iguales a Cristo.

Para salvar al mundo de la desesperación las víctimas son torturadas con todas las desesperaciones y nunca cesan de sufrir.

Las calumnias y las murmuraciones del mundo, son su pan de cada día.

CON SU SUFRIMIENTO OFRECIDO Y ACEPTADO POR DIOS, SE CONVIERTEN EN LOS PEQUEÑOS CRISTOS…

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¿POR QUÉ SUFREN?

Porque un alma necesita su agonía para volver a Dios.

Dios toma su ardor para calentar a otras almas y ellas se quedan frías; sufriendo la gélida aridez espiritual. Sintiendo que NO aman a Dios y con un dolor punzante por lo mismo.

Pero mantienen su fidelidad y esto detiene el Brazo de la Justicia Divina, para que NO descargue su cólera sobre los pecadores. Un solo acto de amor, cuando se sienten desamparadas, repara las ingratitudes de muchas almas.

Y cuando están insensibles y con su voluntad heroica, repiten su amor y su fidelidad y se entregan con docilidad, para seguir crucificadas, siendo un bálsamo precioso y un consuelo para el corazón de Dios.

SEÑOR TE ENTREGO TODO LO QUE SIENTO Y FORTALÉCEME PARA SEGUIR AMANDO

SEÑOR TE ENTREGO TODO LO QUE SIENTO Y FORTALÉCEME PARA SEGUIR AMANDO

Y beben su amargura voluntariamente, para expiar convencidos de que Dios trabaja con su sufrimiento, cuyos resultados solo verán cuando hayan regresado a Él.

Y con el llanto bañándoles las mejillas, lloran sobre el Corazón de Dios su Dolor y su tristeza, porque sobre Él es dulce amar y es dulce sufrir. Y le entregan todo su Dolor y su Tristeza.

Todo su sufrimiento y el Sufrimiento de la Creación que les rodea y que NO OFRECEN los que no saben cómo hacerlo.

Y Jesús es el Sol que ilumina con una sonrisa, en medio de la tempestad.

Y sus brazos son el consuelo que rodea su soledad.

El sufrimiento de las víctimas suple el segundo martirio que el Padre ya no quiere que Jesús cumpla.

Y por eso, a cada alma que se inmola, le es concedido expiar y salvar.

Los sufrimientos del alma-víctima, obtienen de Dios Luz, para que las almas puedan reconocerlo.

Siempre sufrirán los inocentes y los santos, porque ellos expían por todos.

Su dolor y su sufrimiento redime y salva.

Víctimas puras a las que consuma el amor, junto a la Gran Víctima, en el Sacrificio Perpetuo: La Eucaristía.

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONÓCELA

47.- LA FE VERDADERA Y SOBRENATURAL II


Panoramic view of Vatican city, Rome.

Dios reconoce a sus siervos en aquellos que creen en Él y obedecen su Voluntad.

Los herederos le fueron prometidos a Abraham por su Fe.

Y la herencia nos será dada por nuestra Fe.

Tener la Ley y NO cumplirla porque NO se tiene Fe, ocasiona la pérdida del Reino Celestial.

¿Y cómo cumplir la Ley, si no se cree en las verdades reveladas por Dios?

Cuando Premio y Castigo. Eternidad, Infierno, Paraíso, Resurrección de la Carne y Juicio Divino, son despreciados como cuentos.

Cuándo la duda sobre la existencia de Dios hace olvidar la Ley ¿De qué ayuda sirve conocer el Códice de la Vida?

¿Cuál escudo contra los fomes y las tentaciones queda, si no teniendo la Fe, ya nadie se cuida por vivir la Doctrina?

La Fe de Abraham, fue la Fe Perfecta.

familia de abraham

El que tiene Fe no puede perecer. El que tiene Fe, tiene en sí el medio que le impide ofender irreparablemente al Padre.

El que tiene Fe, cree en Jesús como Dios y le cree a Jesús, OBEDECIENDO su Palabra.

El que tiene Fe cree en el Amor que ama y cree que tiene a Dios en sí.

El que tiene a Dios, está vivo espiritualmente y NO puede conocer la Muerte Eterna.

El que tiene Fe, conquista el Reino de Dios para su interior en la jornada terrena.

Y Dios es su Rey, su amigo, su Maestro, su Tesoro, Luz, Camino, Verdad, Vida.

Y en la otra Vida, eterna y beatífica posesión.

Quien cree, invoca al señor y se salva.

Aprende a amar y a vivir en Dios, sirviéndole a la manera de que Él desea ser servido.

Y Él premia y espera a los que de modos diversos y con variedad de misiones, habiendo recibido de Él, los dones necesarios para realizarlas, las llevan a cabo con amor y con alegría.

¿CÓMO SE VIVE LA FE?

Las almas que están alejadas de Dios, están heridas, lloran, sufren y arrastran fardos muy pesados; porque la tiranía de Satanás es muy feroz y muy cruel.

Y la Fe es como un bálsamo que medica a los intoxicados por el dolor.

Como pan que cae en un barril de miel que lo penetra de su dulzura, es el alma que cree firmemente en Él, aunque esté rodeada por el sufrimiento que entraña la lucha que debe sostener en su vida terrena.

NO BASTA CON CREER EN LA EXISTENCIA DE DIOS. “Los demonios también creen y sin embargo tiemblan.”

 Hay que Amar y Obedecer su Doctrina.

FE Y ESPERANZA.

El hombre fue creado para amar y adorar a Dios.

El cuerpo humano, es un magnífico Templo Vivo que contiene un altar.

Sobre el altar debe estar Dios. Pero Dios NO está donde hay corrupción.

Por esto el cuerpo del impuro tiene el altar consagrado pero sin Dios, porque en el corazón hay un ídolo: el Placer.

A TRAVÉS DE LA IMPUREZA ENTRA LA INCREDULIDAD.

El que vive entregado a los placeres ha destruido la Fe y por eso es imposible para él, aceptar las verdades reveladas en el Evangelio.

Con la lujuria del cuerpo, se destruye la Fe que Dios ha donado al alma al crearla.

Y por eso el impuro solo cree en lo que puede aceptar y desmenuzar. El Placer, es su dios. El materialismo, su vida. La muerte, su terror.

La lujuria fortalece la incredulidad. Ofusca la Fe, quita la Esperanza y destruye la Caridad.

El impuro NO conoce el amor verdadero y NO sabe amar.

asmodeo

La lujuria nace del corazón y esclaviza al cuerpo. EL ALMA QUE NO ES PURA NO PUEDE CREER. No puede conocer a Dios y mucho menos amarlo.

Porque para conocer a Dios verdaderamente, es preciso santificar el cuerpo que lo recibe.

Para purificar el altar que es el corazón, es preciso subir los escalones de las virtudes y hacer el sacrificio de la carnalidad.

Y desangrar las venas de la lujuria, hasta colocar la Ofrenda: el alma.

Que víctima por el amor, se ofrece a Dios como un sacrificio vivo y santo.

Y que amando a Dios sobre todas las cosas, es capaz de decir: crucifícame Señor, porque te amo y quiero agradecerte que dieras tu vida por mí, ofreciéndote la mía.’

La Fe siempre está unida a la Esperanza.

almaLa Rebeldía contra Dios: el Pecado, mata la Esperanza.

Y los que la pierden se burlan de las verdades eternas.

No tienen Fe y menos Caridad. Es una gran desgracia no creer y no seguir a Dios.

Se pierde la brújula de la vida y el hombre se vuelve ciego, con una ceguera peor que la física y se hacen presas fáciles de la desesperación.

La virtud de la Esperanza consiste en suspirar constantemente por la posesión del Amado.

Trabajando por la Gloria de Dios y tratando de alcanzarlo siguiendo el Camino de la Cruz.

La esperanza ha sido puesta como puente que une la Fe y la Caridad, porque SIN ESPERANZA NO PUEDE EXISTIR LA FE Y SIN ESPERANZA MUERE LA CARIDAD.

Fe presupone Esperanza segura. ¿Cómo puede creer de llegar a Dios, si no se espera en su Bondad?

¿Cómo sostenerse en la vida, si no se espera en la eternidad?

¿Cómo poder persistir en la Justicia, si no nos anima la esperanza de que a cada acción buena nuestra la vea Dios y que por ella nos premie?

El hombre tiene necesidad de esperar para poder amar.

Los desesperados dejan de amar.

El hombre espera para poder creer y cree para amar.

La Esperanza hace dulce la vejez y le quita el terror a la muerte.

La esperanza de ver a Dios hace soportable la vida.

El Mundo NO CREE  en Dios y por eso NO tiene Esperanza.

Está sumergido en la ‘Auto idolatría’.

El Mundo NO cree que Dios sea Padre Omnipotente y Amoroso.

El Mundo NO sabe tener humildad para volverse hacia Él, en busca de ayuda; mientras padece atormentado en manos de su Feroz Enemigo.

Si el Mundo supiese lo doloroso que es para Dios, no poder ayudarlos y hacerlos siempre felices, porque la falta de Fe abre un abismo entre Dios y el hombre.

EL PECADO ES UNA BARRERA INFRANQUEABLE PARA QUE LAS ORACIONES PUEDAN SER ESCUCHADAS Y RESPONDIDAS.

Han matado el amor. Donde impera el Egoísmo, NO hay amor.

LA FE Y EL ABANDONO.

Lo único necesario para entender todo, es Dios.

Todo lo que Él quiera darnos es un don al que no tenemos derecho.

La experiencia más maravillosa para un alma, es llegar a ser un confidente de Dios y para llegar a vivirlo, es necesario el Abandono Total y con una Fe Absoluta.

Es la intimidad de los hijos con su Padre. Total y ciegamente abandonados al Padre que obra como Él quiera.

Y los hijos que se dejan conducir, sin intentar saber siquiera hacia donde su Padre los conduce, porque se está plenamente seguro en su Infinita Bondad y en que Él solamente quiere nuestro bien.

FE Y DIOS LUZ

El que vigila en aumentar la Fe se convierte en un vencedor y aprende a amar a Dios.

Las pruebas de la vida hacen brillar el oro de nuestra FE.

El alma sabe que Dios le ama y conoce su Poder.

Dios conoce perfectamente al alma que creó y nunca permite pruebas que NO puedan soportar.

Cuanto más se ama, más se obtiene.

Amar es saber esperar y creer, sobre toda medida y sobre toda realidad por más contraria e imposible que parezca, respecto a la promesa recibida.

Los motivos de Dios, parecen a veces crueles y dolorosos…

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Pero Daniel nunca hubiese dejado testimonio del Poder de Dios, si Dios no hubiese permitido que fuese arrojado al foso de los leones.

La Fe Perfecta es la que cree contra toda esperanza y la Fe se encuentra más fácilmente en el Dolor, que en la alegría.

Es fácil creer y ser buenos, cuando la vida tiene una fluida placidez. Pero hay que saber perseverar en las Pruebas.

El alma que ama, siempre acepta la Voluntad de Dios en su vida.

Su Fe aumenta aunque las circunstancias parezcan decirle que Dios la ha abandonado y ella sigue amando a pesar de todo.

En el abandono de Dios, el alma enloquece de desesperación, para salvar a otros de sus desesperaciones.

Y es en esos momentos cuando la Fe verdaderamente es el único soporte para resistir. Hay que prenderse del Cielo, por más que parezca lejano.

Con las tres divinas virtudes, todo es más fácil, aún en las desventuras.

Porque el yugo de Dios es un yugo ligero que oprime solo la carne, pero deja libre el espíritu.

Cuando el alma aprende a conocer al Adversario y al mismo tiempo avanza en el conocimiento de Dios, todas las cosas se vuelven muy claras.

Y muy clara es también la pavorosa guerra espiritual en la que estamos envueltos todos.

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A Jesús también lo tacharon de loco. Herodes lo vistió como un loco y lo paseó por las calles de Jerusalén, con el vestido blanco que era el símbolo de la locura.

Pero la perfidia de Satanás no se detiene en que los demás nos señalen como desquiciados perdidos.

El tormento más doloroso es cuando se lanza con toda su artillería, para hacernos dudar de nosotros mismos… 

Y el alma recibe un tremendo y encarnizado bombardeo de dudas que NO dan tregua.

Y como todos los demás ardides le han fallado, porque el alma resiste todos sus ataques desde el exterior.

Y como NO puede atraparnos de otra manera, empieza a insinuar que están equivocadas en la misión en que están trabajando y que NO es más que un ‘yo’ desquiciado, el que pretende creerse un predilecto de Dios: ‘¿Cómo crees que Dios habría podido fijarse en ti?… Por favor. Eres estúpido ¿O qué?…

Y se lanza a fondo con lo que considera nuestras debilidades, tratando de desalentar para seguir adelante.

¡Este es el momento de invocar a la Madre Santísima!

María siempre acude en nuestra defensa y Satanás huye de su Presencia, porque no la soporta…

La Vencedora es nuestra Madre y su protección es invaluable en los momentos del combate.

La alegría y la paz que comunica Jesús a nuestra alma, hacen que se disipe la tormenta y la Fe aumenta después de la tremenda sacudida.

No hay que olvidar que la DUDA es el primer paso para la desesperación.

Y la Fe verdadera es la única salvación y la defensa para los dardos encendidos de Satanás que busca abatir con la Duda.

El que cree con todo, contempla la gloria de Dios.

Hay que pedir que nuestra fe humana, sea fortalecida con LA FE SOBRENATURAL.

LA FE Y EL PODER.

El milagro es la prueba de la Presencia de Dios.

La santidad y los prodigios por el amor de Dios, se unen para convencer a los hombres, de las verdades sobrenaturales contenidas en el Evangelio.

En verdad os digo: “EL QUE CREA EN MÍ, HARÁ LAS MISMAS OBRAS QUE YO HAGO. Y HARÁ MAYORES AÚN, PORQUE YO VOY AL PADRE.” 

dominio sobre los elementos

Dios, para apoyar las enseñanzas del Evangelio, realiza los prodigios y los milagros.

Dios concede este don del Espíritu Santo a quién Él quiere y solo la Justicia lo conserva con una vida santa.

Los milagros acompañan la predicación de la Palabra y su única finalidad es conquistar el alma para Dios.

Porque el milagro nació de la Bondad de Dios, que quiere sanar al hombre de manera integral.

El milagro es siempre prueba de la presencia de Dios y NO puede realizarse donde hay Pecado y NO HAY voluntad de arrepentimiento.

Los milagros son señales para los incrédulos y NO para que los santos se procuren comodidades.

De Dios viene el poder que hace los milagros y convierte al evangelizador en portador de la Bondad de Dios entre los hombres.

Las almas se acercan buscando la salud del cuerpo.

La Palabra que evangeliza, concede la salud completa.

La salud del cuerpo debe ser la preparación, para la búsqueda de la salud del espíritu.

La verdadera Fe NO pide milagros para creer. LA FE VERDADERA CREE, PARA OBTENER MILAGROS.

Dios Está con quién lo ama. Jesús no fue exterminado porque se sujetó a la muerte.

Él es todavía más poderoso y para siempre, desde que Resucitó.

Nuestra santidad amará su Doctrina y debemos ser celosos de nuestra perfección y NO del don que Él nos ha trasmitido

Dios NO obra milagros donde hay incredulidad y odio.

El exceso de carnalidad impide los milagros. El que no tiene la Fe que espera contra toda esperanza, no obtiene milagros.

Porque es la falta de Fe activa, lo que anula los milagros.

Todo es posible para Dios. Él lo único que exige al hombre para actuar, es Fe. El hombre obstruye el Poder de Dios, con su desconfianza.

El Espíritu Santo da una Fe intrépida, capaz de realizar las señales necesarias que convierten en testigos a los verdaderos cristianos y los Milagros suceden dentro de las Pruebas más Dolorosas.

Jesús era amigo de Lázaro.

En lugar de sanarlo, PERMITIÓ que muriera y así el Evangelio nos regala el más Portentoso de los milagros de Jesús.

Las hermanas de Lázaro, esperaron contra toda esperanza y vieron a su hermano resucitado después de cuatro días en el sepulcro. Ante semejante milagro, los humildes se arrodillaron y adoraron a Dios en Jesús.

Los Soberbios aumentaron su Odio y decidieron su Muerte.

No quisieron arrodillarse y por eso lo Crucificaron.

El milagro de la resurrección de Lázaro debió convencer al Mundo, de que Jesús es Dios. Y en lugar de Adorarlo, lo Mataron.

El milagro de la Resurrección de Jesús y el de la Eucaristía, debieron convencer al mundo de las verdades contenidas en el Evangelio: el Mundo sigue obstinado en NO aceptarlo.

REY Y PASTOR jesus__2__
Hijitos Míos, ya anteriormente os he hablado sobre la Fé y ahora os quiero hacer comprender unos detalles muy importantes sobre ella para que podáis entender más sobre Mí, vuestro Dios-Salvador.

La Fé es una virtud como todas las demás, perdidas por el Pecado Original y recuperadas al momento de vuestro Bautismo.

La Fé es un Don gratuito que concedo a todos aquellos que quieren ser hijos Míos. Un alma sin Fé es alma sin futuro, un alma que deambula en la Obscuridad.

La Fé, como toda virtud debe ser alimentada, ejercitada, para que crezca fuerte e inmutable. Si no lo procuráis, entonces se debilita y entráis a caminos que os llevan al error.

A través de la Fé  podés conocerMe y conocer los designios de Nuestro Padre Dios.

ABANDONO fe y confianza

A través de la Fé os podéis explicar todo lo que vuestro Dios ha creado y el porqué de vuestra estancia sobre la Tierra.

A través de la Fé crecéis a niveles inimaginables porque es vuestro mismo Dios el que al dejarlo vivir por la Fé, vive plenamente en vuestro corazón.

Todos aquellos que no han permitido que la Fé crezca y florezca en su corazón, se explican todo a través de la razón.

A diferencia de la Fé, en la cual el Espíritu Santo actúa fuertemente en las almas, en la razón es el conocimiento humano el que actúa. Si vuestro Dios actúa a través de la Fé, el conocimiento es preciso, es verdadero, es Divino. Pero si es la razón la que actúa, el conocimiento, por ser humano; es limitado, es imperfecto y puede ser falso.

Algunos de vosotros que estudiáis Mi Vida y Mis Enseñanzas y luego las enseñáis a vuestros hermanos, grandes o pequeños. SI no estáis actuando en la Fé, que sólo de Mi Santo Espíritu puede provenir, entonces estaréis actuando a través de vuestras LIMITADAS capacidades. Así actuaron los pensadores y filósofos de la antigüedad: la razón, la “justa razón” los guiaba.

CEREBRO Y CORAZÓN MENTE

Si la razón está basada en la Bondad, el resultado es bueno, pero NO perfecto. Ya que de todas formas se está basando en la razón humana, la cual es imperfecta.

A través de los siglos también han surgido pensadores, que usando sólo la razón, han querido explicar Mi Presencia Divina y Humana en la Tierra… Y como se han basado en sus propias conjeturas, en su propia razón, el resultado es desastroso en muchos casos.

Entended bien esto Mis pequeños: si el hombre por el Pecado Original quedó afectado en su cuerpo y en su alma, ¿Cómo quiere explicar, en su limitado estado, Mí Omnipotencia, Mí Divinidad, Mis Secretos, Mí Ser Ilimitado?

La inteligencia del hombre radica en el alma y si ésta está afectada, entonces está limitada, NO PUEDE dar su máximo. Lo mismo sucede para cuerpo: una persona enferma aún por una simple gripe, no se siente bien. NO QUIERE HACER CASI NADA, está débil. Tampoco podrá dar su máximo.

Entonces, ¿Cómo es posible que pensadores, filósofos o pseudo-teólogos; pretendan DAR A CONOCER COMO ARTÍCULO DE FE,  lo que su razón enferma por el Pecado, NO ALCANZA A COMPRENDER de Mí Omnipotencia Infinita?

Cuando la Fé actúa, es Mí Santo Espíritu el que actúa en un alma. Cuando la razón actúa, es la soberbia del individuo la que actúa. Si la Fé está respaldada por Mí Santo Espíritu, la Soberbia Razón ¿Por QUIÉN estará respaldada?… 

sócrates

La Soberbia es la Raíz de todo Mal y de todo Error, porque su “fuente del saber” es Satanás. A través de la soberbia y de la razón afectada por ella, es como se difunde el Error por la Tierra entera.

La Razón afectada por la Soberbia es la que NO os permite aceptar que lo que Yo os enseñé y lo que viví, sea tomado como divino y se Me trate de humanizar, eliminando Mí Divinidad de Mí Vida terrena.

Yo os dí muchas muestras de Mí Divinidad, las cuales están redactadas en el Antiguo y en el Nuevo Testamento.

Los antiguos profetas, inspirados por Mí Santo Espíritu, Me anunciaron con mucho tiempo de anticipación, Mí llegada a la Tierra.

Ahí se os narra ya desde antiguo, perfectamente de Mí Divinidad junto con Mí Humanidad.

Desde el primer momento de Mí Concepción en María Santísima, episodios divinos van acompañando toda Mi Vida y aún Mí Muerte, cancelada con Mí Resurrección, sigue dando muestras de Mí Divinidad unida a Mí Humanidad.

Estas son Mis Verdades. Éstas son verdades de Fé y ninguna creatura humana tiene derecho de pisotear o alterar lo que pertenece a su Dios.

ADULTERIO Y ANULACION

¡Oh humanidad! ¿Cómo es posible que estéis tan ciegos y le hagáis caso al tartamudo?

Os decís Teólogos, os decís Maestros al enseñar Mí Doctrina…

Y ¿Actuáis con soberbia y limitada capacidad contra las verdades de vuestro Dios?

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La Soberbia abre las puertas de vuestra alma al Mal, al Error, a la Mentira y después de hacer vuestras propias deducciones sobre la Vida y Enseñanzas de vuestro Salvador…

Editáis o enseñáis vuestros errores y obligáis a aprenderlos como si fueran artículos de Fé. Vuestra soberbia os hace buscar la grandeza de vuestro nombre sobre la Tierra… Pero tened cuidado, porque éste ya puede estar escrito en lo más Profundo del AVERNO.

Ir en contra de vuestro Dios y de Sus Enseñanzas, afectando la Fé de Mis Hijos, es algo muy grave.

Yo os dije: “Los secretos de Mí Padre se les dará a los más pequeños y así los sabios y entendidos quedarán confundidos” Y también os dije: “Aquél que se haga como uno de éstos niños, entrará fácilmente al Reino de los Cielos”.

La soberbia os hace creer que sóis grandes y que la humanidad necesita de vosotros… Y que SIN vosotros ella se puede perder. Os sentís necesarios. Pero Yo os digo que vuestro Error, vuestra Mentira, vuestra Traición, ya pronto ha de terminar.

Porque las almas que afectásteis, están pidiendo justicia sobre vuestra cabeza. Mucho Mal habéis difundido y lo seguís difundiendo con vuestras “enseñanzas” erróneas. Pero Mí Justicia NO dejará impune éste Mal que Me hacéis…

Estáis echando a la Basura todas Mis Enseñanzas y Negando Mí Divinidad entre vosotros.

condenacion alma

¡NECIOS! ¡TONTOS! ¡TRAIDORES!

Vuestro castigo será muy grande y ya OS ESTÁ ESPERANDO. 

Mis pequeños, le hablo al Resto de Mí Rebaño, NO os salgáis de Mis Enseñanzas.

Seguíd lo que Yo os enseñé y que se encuentra en las Escrituras. Tapad vuestros oídos a los Errores seductores del Mal. EL Maligno quiere destruir todo lo que de Mí provenga y sólo os podréis proteger de él y de sus mentiras, con la vida en la virtud.

Vida en la Gracia, vida en Mis Sacramentos. Leyendo y viviendo Mis Enseñanzas redactadas en la Sagrada Biblia y Orando mucho por vuestros hermanos caídos en el Error.

Orad mucho también, porque se mantenga la Fé en vosotros y en los vuestros.

Yo os Bendigo en el Santo Nombre de Mí Padre, en el Mío y en el del Amor de Mí Santo Espíritu.

Yo os Bendigo y OS PIDO que llevéis Mí Amor a todos los vuestros.  

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Hijitos y hermanos Míos, aprended y tratad de ser UNO Conmigo, como Nosotros somos UNO en Nuestra Santísima Trinidad…

Y al permitirNos vivir plenamente en vosotros, eduqueMos, prediqueMos, deMos buen ejemplo, vivaMos por la salvación de vuestros hermanos y muraMos por su Salvación Eterna…

Y así a vuestro regreso, sigaMos unidos eternamente en un solo Amor.

Yo os Bendigo en el Santo Nombre de Mí Padre, en el de Mí Amor Redentor y en el del Amor de Vida de Mí Santo Espíritu.

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la fe del centurion

LA FE

DEL ALMA HUMILDE ES LA FUENTE DE PODER….

Cuando Jesús resucitó a Lázaro, invocó la ayuda del Padre Celestial, para enseñarnos como la Oración es indispensable para Obtenerlo de manera infalible.

Él agradeció el haber sido escuchado y dio la fórmula de los milagros:

Humildad en la petición + Fe segura que actúa ante un público hostil y expectante + Agradecimiento rápido y anticipado…

Prueba firme de la Fe segura…

COMO ADÁN = Lázaro recibió la Efusión Vital de Dios… 

Y LA VIDA RETORNA…

La Potencia del Milagro emanaba de Jesús continuamente…

Él vino a traer a Dios a la Tierra, para llevar a los hombres a Dios y para abrir los diques del Amor que se habían cerrado desde el Pecado.

Y el Amor se ha expandido desde entonces, desde el pequeño mundo de Palestina…

Para envolver toda la Tierra y TODA la Humanidad.

Para el que sabe amar de manera absoluta y perfecta ¿Cómo habrá amado Jesús a la tierra de Nazareth, de donde salió para Evangelizar al Mundo?

Y sin embargo FUE la tierra más hostil y cerrada para sus ríos de Amor y Omnipotencia.

¿Cómo hubiera consolado sus miserias espirituales y físicas y cuánta Luz hubiera dado a los corazones,
SI NO se hubieran Opuesto la Incredulidad y el Odio?…

Nazareth fue el ejemplo de cómo estos dos obstáculos, impiden que la Gracia de Dios se derrame.

La Incredulidad y el Odio rechazaron a la Divinidad, porque voluntariamente querían ser hombres sin Dios.

Los Fariseos negaron a Cristo como Mesías y Mataron al Verbo de Dios.

¿Cómo es posible Matar a Cristo en la actualidad?

Realizando el Deicidio voluntario.

En cada corazón que se niega a reconocerlo, a arrepentirse, a convertirse…

credo de los apostoles

REZÁNDOLO CON LA BOCA Y NO CON EL CORAZÓN

Y despreciando el Precio Infinito que Él Pagó, por todas y cada una de las almas… REHUSÁNDOSE a aceptarlo como Salvador y DECIDIENDO  Odiarlo, en lugar de amarlo y amar su Doctrina.

El noventa y nueve por ciento de los hombres vive como los fariseos de aquel tiempo y actúan con los mismos sistemas: niegan que NIEGAN a Dios.

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Intereses, soberbia, dureza de corazón, lujuria, avaricia, gula.

Todos los egoísmos son la base de su vida y el código de sus acciones, mientras se golpean el pecho con fervientes apariencias de piedad.

Considerándose ‘buenas personas’, mucho mejores que las demás.

Piden señales y aunque resucitara un muerto, NO lo aceptarían.

Niegan a Dios, negando que lo nieguen. Sofocan la Fe con el Racionalismo y la matan bajo las piedras de su ciencia.

malentendidos ATEISMO RACIONALISMO

El Mundo es enemigo del alma porque Satanás lo usa como una de sus principales armas para alejar al hombre de Dios, sumergiéndolo en la vorágine de sus seducciones.

Al Mundo se le vence con la Fe.

La Fe que certifica que Jesucristo nuestro Señor es Verdadero Dios y Verdadero Hombre.

Que por Amor nuestro tomó carne en el seno de María y nació NO por obra humana, sino por Esponsales Divinos.

Murió por nosotros sobre la Cruz, para darnos toda su Preciosísima Sangre, pidiendo a cambio solo: CREER, ESPERAR, AMAR…  

A ÉL Y EN ÉL.

Jesucristo señaló el camino de regreso al Cielo, con sus huellas ensangrentadas.

Si queremos seguirlo: tendremos nuestro propio baño de sangre.

El que quiera elevarse deberá aprender a: MORIR…  AMANDO. 

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONÓCELA

34.- PERDONA NUESTRAS OFENSAS II


000de-la-misericordiaEs necesario saber siempre perdonar, porque TODOS tienen necesidad del Perdón.

El crecimiento espiritual se manifiesta a través de esfuerzos superiores a las fuerzas humanas. No es un mérito guardar silencio: pero lo es y muy grande, cuando se lo guarda al NO responder cuando se recibe una ofensa. Este Perdón es muy valioso como testimonio para impulsar a otros a la conversión.

La única medicina para calmar la ira, es callarse.

En las disputas es muy difícil conservar la justicia y la paz del espíritu. Y los que son enemigos nuestros, son amigos de Satanás. ¿Queremos ser amigos de Satanás, al odiar al que nos odia?

El perdón es un regalo que nos devuelve el equilibrio interior y la salud: mental, espiritual y física. A fuerza de otorgarse una y otra vez; es como cubrirnos con una cúpula de fuerza protectora para las agresiones. En otras palabras: les quitamos a los demás, el poder para hacernos daño.

El Perdón es el Testimonio más poderoso de que Dios está con quién lo ejerce.

Al igual que la Fe y el amor, tiene su origen en la voluntad.

Esta es la respiración de la vida del cristiano:

QUERER CREER.  QUERER AMAR.  QUERER PERDONAR.  QUERER SALVARSE.

Amar Quiere decir imitar con espíritu de amor a quién se ama. El Amor es magnánimo y misericordioso. Tiene necesidad de perdonar. Porque no puede odiar.

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EL PERDON HACIA LOS DEMÁS, ATRAE EL PERDÓN DE DIOS.

El hambre de aceptación es un instinto básico en el ser humano y es por eso que los rechazos y las agresiones son tan dolorosos. Son como ardientes flechas que producen heridas punzantes en las que se inocula un veneno atormentador compuesto de Ira, Dolor, Amargura, Rencor y Venganza.

Su doloroso aguijón produce primero un escozor que dependiendo de nuestra susceptibilidad y nuestra soberbia, se va agigantando hasta convertirse en Odio. Nos enferma y nos hace perder el equilibrio en nuestras tres partes: el cuerpo, el alma y el espíritu.

Cuando concluí la enseñanza del Padre Nuestro, lo hice con estas palabras: Queda bien claro que si ustedes perdonan las ofensas de los hombres, también el Padre Celestial los perdonará. En cambio, si NO perdonan las ofensas de los hombres, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.”

Mis palabras NO dejan alternativa.

Cuando tenemos una fe auténtica al orar el Pater Noster, si lo decimos, tenemos que hacerlo.

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Y SI NO LO DECIMOS, PERDEMOS LO MÁS IMPORTANTE DE DIOS EN ESTA TIERRA: SU PERDÓN.

YO practiqué esta enseñanza cuando desde la Cruz, oré para el perdón para mis asesinos…”

¿POR QUÉ DEBEMOS Y NECESITAMOS PERDONAR?

El hombre para ser feliz, necesita amar y ser amado.

Si Dios es amor y estamos hechos a imagen y semejanza de Él, es por eso que el Amor juega un papel tan fundamental en todas las relaciones humanas.

Al enfrentarnos a un mundo que NO SABE AMAR, el rechazo es determinante en las consecuencias de nuestras reacciones a lo que nos rodea.

Fuimos creados para amar y al empeñarnos en odiar, nos forzamos a funcionar al contrario.

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Éste conflicto es el núcleo de todas las alteraciones psicológicas en el ser humano.

Especialmente dañino es, cuando se ve obligado a odiar, lo que debe ser lo más amado en este mundo después de Dios: los hijos o los padres.

El hombre es la maquinaria más perfecta y su desequilibrio afecta las tres partes de él. Cuando el Odio se enseñorea de nuestro ser, el espíritu muere a la Gracia y se pierde la armonía con su Creador.

Al perder la armonía con la principal fuente de la Vida: Dios; se entra en contacto con la energía emanada por Satanás a través del Odio, que afectan terriblemente al alma y al cuerpo.

EL ODIO MATA EL ESPÍRITU.

El espíritu muerto es controlado por Satanás.

El alma se enferma.

De acuerdo al daño recibido son las alteraciones psicológicas manifestadas. Y la dureza de corazón y de carácter se agudiza.

Entre más herida está una persona, más llena de Odio, Amargura; y más endurecida estará. Al NO tener armonía con Dios, perdemos la armonía con nosotros mismos y NO podemos tenerla tampoco con los que nos rodean.

Y la depresión es el termómetro que marca la intensidad de una ira reprimida y convertida en Odio contra sí mismos y que NO encuentra salida a través de una venganza contra el que lo dañó.

El cuerpo: una mente dañada, se proyectará en un cuerpo enfermo. Éste es el origen de un gran porcentaje de las enfermedades crónicas, que la ciencia no ha podido curar.

El Odio es invalidante: la artritis y el cáncer, son un claro ejemplo de ello. Cuando el hombre aprende a perdonar, la mejoría es notable.

EL PERDON ES SALUD PARA EL CUERPO Y PARA EL ALMA.

Y PARA EL ESPIRITU ES SALVACIÓN.

PERDONAR ES SANAR.   PERDONAR ES LIBERARSE.   PERDONAR ES RESUCITAR.

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EL  PERDON  DE  DIOS

Dios perdona a cualquiera que con corazón contrito, humilde y decidido a perseverar en el bien, se lo pide. Porque por más grande que sea el pecado cometido, el arrepentimiento sincero, alcanza de Dios el Perdón.

Dios conoce nuestra debilidad. Sabe de qué barro estamos hechos y distingue perfectamente las intenciones del corazón. La humildad y el amor, siempre obtienen su Perdón.

La soberbia de la inteligencia y la lujuria de la carne, son los pecados que espiritualmente dejan al alma como un cadáver putrefacto y asqueroso.

Y así es como nos ven los ojos de Dios.

El llanto del arrepentimiento de un corazón contrito y humillado, es amor expiatorio que unido al Amor Purificador del Perdón de Dios, curan las almas de tan horrendas heridas.

Cuando se ama a Dios, el Pecado duele y no se quiere OfenderLo.

Para gozar de la protección de Dios, es necesario su Perdón. El alma que se sabe perdonada y tiene la seguridad de tener a Dios consigo, recupera la alegría y la paz. El bienestar se extiende hasta el cuerpo.

Yo sabía que esto era tan importante, que por eso lo convertí en Sacramento. El salmo 32, expresa muy bien este alivio.

ES NECESARIO EL PERDÓN DE DIOS

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El Sacramento de la Reconciliación, es un Sacramento de Liberación y de Sanación

Interior. Yo lo instituí precisamente por esto: el Pecado toma vida propia.

Y quise liberar a vuestro espíritu de las cadenas y las cargas por el Pecado. Y vuestra alma del Caos y la Destrucción, que siempre traen consigo.

El Perdón de Dios resucita nuestro espíritu a la Gracia y nuestra alma se une a la Vida: la Santísima Trinidad.

¿POR QUÉ ES NECESARIO EL PERDÓN DE LOS DEMÁS?

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HAY QUE HUMILLAR LA SOBERBIA …

 Casi nunca nos gusta reconocer las cosas lamentables de nuestra propia conducta. No es fácil reconocer nuestras culpas. Se necesitan grandes dosis de humildad, para reconocer los propios errores.

Y una confesión dolorosa que NO siempre estamos dispuestos a hacer.

Una auténtica disculpa, es mucho más que el mero reconocimiento de un error. Equivale a confesar que algo que dijimos o hicimos, le provocó un daño a otro.

Y que ese daño como un boomerang, también nos lastima a nosotros.

Nuestro equilibrio interior es tan sensible, que aunque conscientemente nos neguemos a aceptar que actuamos mal y disponemos de una montaña de justificaciones; la conciencia es un juez tan implacable, que hasta que NO resarcimos el daño, es como nos sentimos mejor.

El arrepentimiento sincero, es una medicina dolorosa y amarga, pero sus efectos son tan saludables, que cuando lo llevamos activo a solicitar el Perdón y somos capaces de decir sinceramente: ‘Lo siento. Lamento mucho haber…  Por favor, Perdóname.’

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¿ME PERDONAS POR…?

Estas palabras obran efectos maravillosos y curativos. Purifican de una manera esplendorosa nuestro interior. ¡Cuántas relaciones importantes se restaurarían, si fuésemos capaces de decirlas más seguido!

En una ocasión tuve un paciente que me fue a consultar, aquejado por una serie de síntomas: insomnio, depresión, dolores de cabeza, trastornos estomacales, etc.  El reconocimiento médico no reveló ningún trastorno orgánico.

El Espíritu Santo me hizo ‘percibir’…Y finalmente le dije:

–           Si no me dice usted lo que pesa en su conciencia, NO podré ayudarlo.

El hombre me miró sorprendido. Y después de dolorosas vacilaciones, confesó que como albacea del testamento de su padre, había despojado a su hermano de su parte de la herencia.

Allí mismo lo persuadí para que pidiera perdón a su hermano y le devolviera lo que le había quitado.

Después de haberlo hecho, el hombre fue a darme las gracias, porque se había curado.

A veces dudamos de pedir perdón por temor a vernos desairados. Es una dolorosa posibilidad que NO debe detenernos. Porque en el dado caso de que así sucediera, ya NO ES responsabilidad nuestra, el que no haya una reconciliación.

Vale la pena porque seremos nosotros los que sanaremos. 

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¿PORQUÉ ES NECESARIO EL PERDÓN HACIA NOSOTROS MISMOS?

 ARREPENTIMIENTO: Pesar de haber hecho una cosa con intención de resarcir y reparar el daño.

REMORDIMIENTO: Inquietud interior que perturba la conciencia, ante el recuerdo de un crimen cometido.

Cómo podemos observar el remordimiento es pasivo y el arrepentimiento es activo. Esta diferencia marca las consecuencias de nuestras acciones.

Cuando reconocemos nuestras culpas y pedimos perdón al que ofendimos, el siguiente paso es perdonarnos a nosotros mismos.

Cuando este último perdón NO lo llevamos a cabo, NO podemos recuperar la paz del espíritu.

Diablo significa Acusador.

Él hace honor a este título utilizando algunos pecados nuestros, como verdaderos tormentos que convierten la vida en un infierno.

Cuando esto sucede, el hombre que comete pecados tan atroces que le resulta imposible pensar que pueda alcanzar el Perdón: los remordimientos torturan tanto y el hombre se siente tan culpable, que cree que Dios no puede perdonarlo.

La humildad, llorando dice: ‘Señor, ten piedad de mí. Yo no puedo, Tú si puedes. Ayúdame porque solo Tú puedes hacerlo.’

La soberbia impotente, declara: ‘Dios NO puede perdonarme. Es imposible.’

El que dice estas palabras está midiendo a Dios consigo mismo. Y piensa que Dios NO perdonará, porque si él fuese el ofendido, NO perdonaría.

El humilde compadece y perdona, aun cuando sufra por haber sido ofendido.

El soberbio NO perdona, porque NO quiere renunciar a su Rencor.

El que NO se perdona a sí mismo, está odiándose. Y sé autodestruye con un castigo AUTO-impuesto, ya que de manera subconsciente busca sufrimientos para castigarse y se entrega a relaciones destructoras.

El arrepentimiento auténtico debe tener un valor viril y sin pedir excusas, ni dárselas; hay que aceptar las consecuencias del pecado, como un doloroso medio de expiación.

Y con renovadas fuerzas, aceptarnos como somos, amándonos y con inmensa gratitud hacia Dios.

Cuando hemos alcanzado el Perdón de Dios, debemos hacerlo extensivo a nuestra voluntad, con este pensamiento: “Si Dios me ha perdonado, ¿Quién soy yo para NO hacerlo?”

La soberbia impulsada por Satanás, es la que dice que Dios NO PUEDE perdonarnos.

Pues donde abunda el pecado, sobreabunda la Gracia. Esto debemos recordarlo porque nos muestra la infinita misericordia de Dios y debe ser el baluarte cuando Satanás quiere afligirnos, con sentimientos de culpa.

Entonces, ¿Qué es lo que debemos hacer? Efectuar los Siete Pasos del Perdón aplicados a ¡NOSOTROS MISMOS!

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Y AMEMOS AL ENEMIGO EN QUE NOSOTROS MISMOS NOS CONVERTIMOS…

Por ejemplo, si nuestro pecado fuese como el de Judas y ya cometimos el DEICIDIO, después de pedir perdón al Señor con arrepentimiento sincero, vamos a orar: “Yo…(fulano de tal), ME PERDONO A MÍ MISMO POR HABER MATADO A JESÚS, EN….

¡Y asunto concluido! Aceptemos las CONSECUENCIAS de nuestro Pecado como expiación por el mismo.

Y cuando Satanás venga a fastidiarnos, simplemente le decimos: ¡VADE RETRO SATÁN! Mi Abba ya me perdonó y yo también me perdoné…

¡LÁRGATE DE AQUÍ! ¡YO NO TENGO NADA CONTIGO! Invoquemos a nuestra Madrecita y verán como sale huyendo el muy Cobarde…

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¿PORQUÉ ES NECESARIO PERDONAR A LOS DEMÁS?

Muchas personas creen equivocadamente que el perdón solo debe otorgarse, cuando el ofensor se muestra arrepentido. Si queremos obtener óptimos resultados, debemos corregir este error.

Primero que nada tenemos que estar conscientes, que el perdón es un Regalo. Tanto para el perdonado, como para el perdonador.

El que recibe la mayoría de los beneficios, es el que lo otorga. 

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TE PERDONO…

A menos que decidamos amar nuestras enfermedades y desequilibrios y seguir manteniéndonos alejados de Dios por el resentimiento; NO nos queda otra alternativa.

Porque ni siquiera podremos volver a orar el ‘Pater Noster’, con la seguridad de estar siendo atendidos

Hagamos el Perdón activo, si podemos decirle a nuestro Ofensor: “Yo te perdono por esto…” Qué bien o si NO, al menos hagámoslo espiritualmente y digámosle a Jesús: “Señor yo perdono a fulano por esto… Bendícelo.”

Punto final, ya no tenemos pagarés que nos estorben para seguir amando y produciendo Amor…

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¿CUÁNTAS VECES SE DEBE PERDONAR?

Para el Amor y para el Perdón, no hay límites. No lo hay. Ni en Dios, ni en los verdaderos hijos de Dios. Mientras dure la vida, no hay límite.

En el cristiano, por más que las culpas produzcan dolor, hay que perdonar siempre al que nos hace daño.

La primera vez que perdonamos de verdad duele tanto; que es como si nos desollaran vivos.

Después va disminuyendo la sensación de dolor, hasta que quedamos envueltos en una muralla de amor tan densa; que los dardos envenenados del Demonio, pierden toda su eficacia.

Conforme nos habituamos a ejercer el Perdón, se va formando un escudo formidable a nuestro alrededor, que inclusive desarma al Enemigo.

Porque se convierte en un ejercicio tan habitual, que llegamos a perdonar en el mismo momento en que estamos siendo ofendidos y al contestar con amor, estamos poniendo la otra mejilla, al mismo tiempo que detenemos la flecha de fuego llena de Odio que se ha lanzado para herirnos, antes de que ésta llegue a tocarnos.

El Perdón de las ofensas es la Prueba de nuestra caridad y de nuestra unión con el Verbo.

Si consideramos las flechas de las ofensas como ofensas, NO las podemos amar. Si consideramos a los que nos afligen como injustos, NO los podemos amar.

Si consideramos las ofensas como plumas agregadas para volar a Dios y miramos a los torturadores como los cooperadores más valiosos para que adquiramos méritos celestiales, entonces SÍ los podemos amar.

Desgraciadamente vivimos en un mundo que nos obliga a practicar el perdón continuamente y por lo mismo, su valor es inapreciable. Porque al ser el Odio, el principal elemento que nos rodea; la única manera de neutralizarlo es el Perdón.

Ayúdame a amar a mi enemigo

Él nos ayuda a convertirnos en amos de nuestras pasiones y el Dolor deja de ser un Verdugo, para transformarse en un Maestro.

Y el maravilloso bienestar que lo acompaña es sensacional.

Entonces somos espectadores de las ofensas que nos infieren, sin sentirnos lastimados por ellas. Y somos capaces de realizar, al compadecer el porqué de la crueldad del ofensor, el precepto más asombroso de la Doctrina Cristiana: amar a nuestros enemigos.

EL AMOR A NUESTROS ENEMIGOS

El que no ama, permanece en la muerte. El que odia a su hermano es un asesino. Y como lo saben ustedes, en el asesino NO permanece la Vida Eterna.” (1 de Juan 3, 15)

A S E S I N O.

Es una palabra bastante fuerte para calificar una conducta bastante común en nuestros días.

Es imposible pasar por esta vida, sin encontrarnos con gente que de muy diversas maneras, nos lastiman una y otra vez.

La reacción más natural es el enojo y el resentimiento.

Entonces ¿Cómo poder cumplir con el Mandamiento tan perentorio de Jesús?

El Perdón es totalmente activo y requiere de un enorme esfuerzo de la voluntad, pero su ejercicio es sumamente fácil, si dejamos que sea Jesús el que lo haga por nosotros.

Si él vive dentro de nosotros y de verdad lo amamos. Basta con que le entreguemos lo que sentimos y le pidamos ayuda. Nunca nos defraudará.

Cuando logramos dominar el ejercicio del Perdón, nuestra vida se transforma de manera total.

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 Es infinitamente feliz y saludable; porque el Odio aparte hacernos vivir infelices y amargados. Es una pasión tan avasalladora, que cuando no se vierte al exterior en desórdenes de conducta violentos, se vuelve contra nosotros mismos y toma cualquiera de las dos formas: alteraciones físicas que desarrollan enfermedades psicosomáticas hasta llegar al cáncer.

O alteraciones nerviosas en forma de depresión que culmina con el suicidio. lA DESESPERACION ES EL PRIMER PASO…

Viendo el contexto completo de lo que significa el Odio, adquiere sentido la fuerte palabra: ‘asesino’.

Si no somos asesinos de los demás, lo somos de nosotros mismos.

Si es el Odio o la indiferencia, uno de los látigos que nos fustigan, roguemos a Dios para que sane nuestro corazón, entregándole nuestros sentimientos y pidiéndole que resucite el amor.

Porque es solamente amando como adquiere sentido nuestra vida. Cuando todas nuestras potencias están ocupadas en amar, no hay lugar para el resentimiento.

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Es al señor al que le toca castigar, las venganzas se le deben entregar a Él. Al hombre le toca amar y perdonar. Compadecer y perdonar. Orar y perdonar. ¡Cuánta necesidad de ayuda y de perdón, tienen los culpables ante Dios!

Y solo a través de la Oración se ahuyentan los fantasmas de Satanás y podemos sentir la Presencia de Dios que nos llena de fortaleza, amor y compasión.

Si Dios está cerca puede uno enfrentarse a todo y soportarlo con rectitud y mérito. Solo la Fe en Aquel del cual nos alimentamos, puede ayudarnos a vencer el Odio y hacer posible lo que para muchos no solo es imposible, sino una verdadera locura: el amor por nuestros enemigos.

¿CÓMO DETECTAR AL ESPIRITU RENCOROSO?

El espíritu rencoroso es uno de los principales obstáculos para la Oración. El rencor es hijo del Odio y la Soberbia. El rencor es pecado. El pecado impide la comunicación con Dios.

Satanás es habilísimo para disfrazarse con la hipocresía. El que trata de orar con el rencor en el corazón, NO recibe contestación. Y el alma deja de orar. Deja de ser creyente. Es por eso que Jesús es tan intransigente con este Mandamiento.

En nuestro corazón siempre debe haber paz y alegría. Y el espíritu rencoroso nos está saboteando, si al pensar en nuestro ‘enemigo’ sentimos malestar y evitamos encontrarnos con él. Decimos perdono, pero no olvido.

Reconocemos que en el fondo del corazón, nos alegra que le vaya mal y lo consideramos ‘un justo castigo por su maldad’. Deseamos que Dios se encargue de vengar pronto nuestros agravios.

Cuando ‘inadvertidamente’ dejamos caer indirectas y pequeñas puyas venenosas que le hagan la existencia tan pesada, como nos la hicieron a nosotros. Cuando nos vengamos con críticas y murmuraciones, tratando de destruir la reputación del ‘enemigo’.

Si reconocemos cualquiera de estas circunstancias con alguien relacionado a nuestra vida, ¡Es el momento de efectuar los Siete Pasos del Perdón, para recuperar nuestro equilibrio interior!

En primer lugar, debemos recordar que el verdadero cristiano no ve en sus semejantes, ‘enemigos’. El Enemigo ya sabemos quién es.

Porque se debe amar a los malvados.

Porque con el amor se alcanza la misericordia que los convierte y los salva.

Cuando se siente aversión por el enemigo, es señal de que se puede fermentar en el corazón, la levadura del Odio.

El que camina por el Sendero de la Cruz, siguiendo a Jesús y NO perdona, termina por encaminarse hacia el Odio.

NO SE DEBE ODIAR AL QUE NOS ODIA. No abráis ni siquiera un resquicio a lo que no es de Dios.

¡Hay peligro de perecer y de ser vencidos por el verdadero Enemigo! ¡NO! Tened Caridad y prudencia…

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONÓCELA