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98.- ENTRE LA CRUZ Y LA ESPADA


imperioY el pobre pueblo romano, a los ultrajes y males que procedían del Príncipe, tuvo que agregar otros desastres:

El siguiente otoño hubo una peste que costó treinta mil vidas.

Casi simultánea con una derrota sangrienta en Bretaña, seguidas del pillaje de dos importantes fortalezas y de la matanza de un gran número de ciudadanos y de aliados.

El imperio perdió Armenia y Tigelino vio impotente como se perdieron varias legiones que casi provocaron también la pérdida de Siria.

En el día del martirio de Pedro y Pablo, Nerón hizo un convite en Baias y fue a ver su arbusto que ya tenía trece años.

Había estado frondoso y saludable.

Pero en esta visita a la Casa de las Gallinas, se llevó la sorpresa de que habían muerto todas las aves. Y su árbol que él había plantado después que fuese coronado emperador, se había secado hasta la raíz.

Se consideró esto como un presagio funesto.
Y Tigelino para consolarlo organizó una fiesta para celebrar su cumpleaños.

En donde todo el ejército iba a honrarlo, ofreciendo sacrificios a su divinidad y jurando ante la imagen del emperador.

Ante el estupor y la rabia del Prefecto de los Pretorianos, más de una legión de soldados se negó a hacerlo.

Al día siguiente, Nerón notó la ausencia del capitán de su guardia personal,

NERON Y preguntó por el tribuno:

–           ¿Dónde está Xavier?

Tigelino contestó:

–           Tuve que encerrarlo en la Mamertina. Es cristiano.

Nerón se quedó atónito.

Y exclamó incrédulo:

–           ¡Queeé!… ¿Cómo…? A esto hemos llegado…

Y no dijo más porque se quedó perplejo.

A pesar de todos los portentos que había presenciado en los últimos años de su gobierno, ¡De ninguna manera está dispuesto a doblegarse!

¡Y menos a arrodillarse ante un Dios que a pesar de ser tan Poderoso, como de diversas maneras lo ha manifestado; había escogido para Encarnarse a los odiosos judíos, a quienes desprecia profundamente!

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¡Jamás derogará su Edicto contra los cristianos!

Bién puede su Cristo destruir todo el Olimpo; él no está dispuesto a dejarlos adorar libremente a Este Dios que lo ha desafiado constantemente, arrebatándole sus mejores soldados.

¡Por algo es el Amo del Mundo y gobierna desde el trono imperial más poderoso que existe!

Si esto es una guerra, está dispuesto a luchar contra este Dios al que sin saber porqué, ¡Ya lo odia profundamente!…

De este monólogo interior lo sacó  un Tigelino furioso.

El Prefecto sentenció:

–           Pagará con la vida su traición.

Tugurino intervino:

–           Divinidad. Tenemos cosas más importantes de qué ocuparnos…

El César frunció el entrecejo,

Y contestó disgustado:

–           Tienes razón.

Y Nerón se olvidó del asunto, para trabajar en sus versos.

Mientras tanto en la cárcel…

Todos los compañeros de Xavier están admirados y le preguntan el motivo de tan súbita conversión.

Él lo explica así:

–           Tres días después del martirio de Margarita, ella vino a verme y me colocó una corona sobre la cabeza.

Me dijo que había pedido gracia para mí al Señor y que Él me la había otorgado.

Y que pronto vendría por mí, para llevarme con ella al Cielo.

Cuando la ví ¡Estaba tan bellísima y tan viva!… –concluye Xavier extasiado.

Pocos días después, los hermanos lo bautizaron y al día siguiente, fue decapitado.

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El drama de los soldados romanos cristianos pone de manifiesto en forma muy clara, el conflicto entre la religión y el estado.

Y ellos mismos pronunciaron su propia sentencia humana y sobrenatural, sellando con esto un testimonio que se encuentra plasmado en todas y cada una de las palabras del Evangelio.

Y todo esto está certificado en sus procesos.

Las actas elaboradas por los escribanos en los tribunales romanos, son los testimonios oficiales de sus martirios.

*******

El centurión Marcelo, rehusó participar en la fiesta del emperador por dos motivos:

Uno, porque incluía una ceremonia idolátrica a la divinidad del César.

Y dos: para asegurarse de que no eran cristianos, tenían que maldecir el Nombre de Jesús…

centurionCuando fue presionado, arrojó las insignias de soldado, (el cinto y la espada) y las de su grado (el sarmiento)

Acusado de indisciplina y de traición, fue procesado por desertor.

Cuando fue llamado al tribunal,

El Procónsul Astayano Fortunato le preguntó:

–           ¿Qué te ha pasado por la cabeza, para que contra la disciplina militar te quitaras el cinto con la espada y arrojaras el sarmiento?

Marcelo contestó sin titubear:

–           Porque soy cristiano y milito en la milicia de Jesucristo, el Hijo del Dios Omnipotente.

Fortunato movió la cabeza y contestó disgustado:

–           No puedo encubrir tu temeridad y por tanto haré llegar tu caso a conocimiento de nuestro señor, el divino César.

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Tú, sin fallo pasarás a la audiencia de Agricolano. He aquí el informe.

Una decuria se llevó al rebelde y lo escoltaron hasta el Foro.

Entonces fue introducido en el Tribunal Marcelo, uno de los centuriones de Astayano.

Y el oficial dijo:

–           El Procónsul Fortunato ha sometido a tu poder a Marcelo.

Sea pues traído ante tu grandeza, juntamente con esta carta firmada por él y dirigida a ti.

La que si lo mandas, será leída públicamente.

Agricolano ordenó:

–           Que sea leída.

–           He aquí el informe:

“Manilio Fortunato a su amigo Agricolano, salud.

Estábamos celebrando el día felicísimo para todo el orbe, del natalicio de nuestro señor, el Augusto César Emperador, ¡Oh, señor Agricolano!

Cuando Marcelo centurión regular, arrebatado por no sé qué locura, se quitó espontáneamente el cinto y la espada.

Y se atrevió a arrojar el sarmiento que llevaba, ante el mismo estandarte de nuestro emperador.

He juzgado necesario poner en tu conocimiento este hecho y al mismo tiempo, remitirte al culpable.”

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Leído el informe, Agricolano preguntó:

–           ¿Has dicho lo que está insertado en estas actas?

Marcelo respondió:

–           Lo he dicho.

–           ¿Militabas como centurión regular?

–           Militaba.

–           ¿Qué locura te picó para pisotear tus juramentos y perpetrar tales actos?

–           No hay locura en el que teme a Dios.

–           ¿De veras has dicho todo lo que está consignado en el informe del Procónsul?

–           Todo.

–           ¿Arrojaste las armas?

–           Las arrojé. No conviene que un cristiano que teme perder a Cristo, milite en los afanes de este Mundo.

–           Estando así las cosas. Al violar Marcelo las leyes de la disciplina militar, debe ser castigado con una sanción.

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Y sentenció:

“Marcelo, centurión regular quebrantó y deshonró públicamente el juramento militar y según el informe recibido, pronunció palabras llenas de locura. Por eso lo condenamos a que sea pasado a filo de espada.”

Marcelo contestó:

–       ¡Deo Gratias!

Enseguida fue conducido ante los verdugos, que ejecutaron la sentencia decapitándolo.

* * * * * *

            Había vacante un puesto de centurión que le correspondía a Eduardo, oficial del ejército distinguido por su nacimiento y por sus riquezas. Iba a obtener el ascenso por razón de las promociones.

Y ya estaba por recibir el cargo cuando un rival se presentó ante el Tribunal y acusó a Eduardo de ser cristiano y de negarse a sacrificar para el emperador.

Y alegó que por esto y según la ley, no podía ser promovido a ninguna dignidad romana.

Aquel puesto le correspondía a él, así como también las riquezas del acusado; en virtud de las recompensas a los delatores, que pueden adjudicarse las posesiones de los acusados.

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El juez Aristos se sintió sorprendido por el caso y ante todo preguntó a Eduardo por su religión.

Y Eduardo confesó que era cristiano.

Entonces el juez le concedió un plazo de tres horas, para reflexionar.

Al salir del tribunal, Eduardo se encontró con Nicandro, obispo de la ciudad y conversó con él.

El obispo lo tomó de la mano y lo llevó al altar donde se celebraba la Eucaristía.

Entonces el obispo entreabrió la capa del oficial le indicó la espada que llevaba colgada.

Y al mismo tiempo le presentó el Libro de los Santos Evangelios que mostraban una Cruz.

Mandándole escoger entre los dos, según su decisión.

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Sin vacilar, Eduardo extendió la mano y escogió el Libro Divino.

Entonces Nicandro lo exhortó así:

–           Mantente unido, muy unido a Dios. Que Él te conforte con su Gracia y que alcances lo que has elegido sin titubear. ¡Vete en paz!

En el tribunal, el pregonero lo llamó nuevamente, pues había expirado el plazo concedido.

Eduardo se presentó ante el juez y confesó su Fe con mayor decisión que antes.

Miró a su acusador y lo perdonó diciéndole:

–           Gracias por abrirme las puertas de la Verdadera Vida, Kevin.

Te perdono por querer perjudicarme, denunciándome para obtener el puesto que me correspondía.

Que Dios te bendiga como yo lo hago ahora y alcances la Luz y la verdadera riqueza.

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El impactado delator y futuro cristiano, escuchó estas asombrosas palabras que rondarían por su cabeza constantemente…

Abriendo una brecha en su mente pagana y en su corazón de piedra, lleno de codicia y envidia.

Años más tarde, las recordaría con arrepentido agradecimiento.

Cuando a su vez llorando daría testimonio a otros soldados a los que evangelizaría con amor, mientras espera el momento de su propia confesión sangrienta.

En imitación del que con su ejemplo, le mostrara el Camino del Calvario.

Sin más trámites, el juez lo sentenció y  Eduardo fue conducido a donde fue decapitado por confesar a Cristo.

Después el senador Astirio, que formaba parte de la corte del emperador y era célebre por su nobleza y sus riquezas.

Tomó el cadáver y lo envolvió en una tela blanca.

Y cargándolo sobre sus hombros, le dio una honrosa sepultura.

* * * * *  *

En Sebaste Armenia, la defensa del Asia Menor estaba encomendada a la Legión XII, Fulminata y a la XV, Apollinaris.

Cuando el Prefecto Agricolano leyó el decreto del emperador,

Cuarenta soldados de la Legión Fulminata declararon que ellos no podían ofrecer incienso a los ídolos, porque eran cristianos.

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El gobernador les anunció que si no renunciaban a su religión morirían entre tormentos.

Pero que si quemaban incienso a los dioses, recibirían grandes premios.

Pero ellos declararon valientemente que todos los tormentos del mundo no los apartarían de la verdadera religión.

El gobernador intentó convencerlos de la necesidad de acatar las órdenes del emperador y los puso a decidir entre servir a Cristo o al emperador.

Ante esta disyuntiva, ellos prefirieron oponerse a un rey temporal, para servir a su Soberano Celestial.

Entonces todos fueron arrestados, degradados de su rango, despojados de su uniforme.

Luego encadenados, apedreados, azotados y lanzados a un oscuro calabozo.

Todos eran capadocios y tenían alrededor de veinte años. Muy pocos estaban casados.

Redactaron un testamento colectivo donde exhortaban a los padres, a la novia o las esposas, a permanecer fieles a Jesús y pidieron ser enterrados juntos.

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En la prisión, los soldados alababan alegres a Dios cantando el Salmo noventa: “Dice el Señor: el que se declara en mi favor, lo defenderé, lo glorificaré y estaré con él en la tribulación.”

Entonces la cárcel se iluminó y pudieron oír a Jesús que los animaba a sufrir con valentía.

Mientras tanto el gobernador no sabía qué clase de martirio podía intimidar a estos atletas.

Y se decía a sí mismo:

–           Si los amenazo con la espada, se reirán, pues están familiarizados con ella desde su infancia.

Si los someto a otros suplicios, los sufrirán generosamente, pues están bien entrenados.

Al fuego, tampoco le temen…

Y estuvo pensando en cuál sería el  suplicio que fuese más penoso y largo…

Era invierno y estaba haciendo un frío tan intenso, que se helaban aún los cabellos.

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El río estaba congelado, el lago también. Tanto, que los animales y las personas transitaban por ellos sin peligro.

Entonces el gobernador ordenó que por la noche fuesen arrojados desnudos, en el agua congelada.

Lejos de intimidarse con aquella cruel orden, ellos corrieron alegremente al lugar designado.

Se animaban mutuamente unos a otros diciendo:

–           Amargo es el invierno, dulce el Paraíso.

–           Desagradable la congelación del cuerpo, pero dichoso el descanso que nos espera.

–           Suframos un poco y después seremos confortados en el seno de los Patriarcas.

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–           A una noche de torturas, seguirá una eternidad feliz.

–           Por lo mismo, todos seamos valientes.

–          Que nadie dé oídos a las voces del demonio.

–           Somos mortales y algún día tendremos que morir.

–          Aprovechemos ahora la ocasión que se nos presenta para llegar gloriosos a la Presencia de Dios.

-musical-notes-Y  todos coreaban como un himno triunfal:

“Señor, cuarenta hemos bajado al estadio. Haz que los cuarenta seamos coronados.”

Las horas pasaron, los miembros se entumecieron y creció el valor, mientras sus carnes se tornaban lívidas.

Luego apareció la gangrena.

El Prefecto esperaba que los tormentos doblegaran su voluntad.

Y los invitó a abandonar aquel lugar de tortura, mostrándoles que enseguida estaban las aguas cálidas de las termas, que los estaban esperando.

Que el que estuviera dispuesto a renunciar a Cristo, se pasase a ellas.

Pero aquellos soldados, acostumbrados a la vida dura de la milicia, rechazaron decididamente aquella invitación.

Ellos oraban pidiendo a Dios fortaleza para resistir.

Sin embargo sucedió que el desaliento se apoderó de uno de ellos y se salió del agua helada para pasarse al agua caliente.

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El cambio de temperatura fue tan brusco, que murió y perdió la salvación junto con la vida.

Ricardo, el jefe de los que los custodiaban vio que los Cielos se abrían…

Y bajaban cuarenta ángeles, uno por cada mártir y los fueron coronando uno a uno, conforme iban muriendo.

Luego los acompañaban al subir.

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Solo uno se quedó en lo alto, sin atreverse a bajar, con la corona en la mano, pues ya no la puede entregar a nadie…

Ese fue el preciso momento en que falló cobardemente uno y se salió hacia las thermas.

El tribuno Ricardo, mirando al ángel gritó:

–           ¡Esa corona es mía! Yo también quiero ser cristiano y dar la vida por Cristo.

Ante el asombro general empezó a correr, mientras se despojaba de sus vestiduras militares.

Y desnudo se sumergió en el agua helada.

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Cuando se unió a los demás cantaba jubiloso junto ellos:

“Cuarenta bajamos al estadio. Cuarenta seremos coronados.”

Y poco después murió congelado.

Al amanecer, los cadáveres fueron amontonados en carretas para llevarlos a incinerar.

Y fue cuando vieron al más joven de todos, llamado Damián que agonizaba todavía.

El gobernador lo invitó a salvarse.

Pero Adriana la madre del joven soldado, que estaba presente y era una formidable cristiana,

Le dijo:

–           Hijo mío, recuerda que si te declaras amigo de Cristo en esta Tierra, Cristo se declarará Amigo tuyo en el Cielo, ante el Padre Celestial.

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Damián declaró agonizante que perseveraba en la Fe.

Y su madre ahorró a los soldados la faena de llevarlo a la  carreta, pues ella misma lo tomó en sus brazos, para unirlo a sus compañeros.

Los cristianos vibraban con el heroísmo de sus soldados y su renuncia a una vida larga y privilegiada.

Sus nombres están escritos en el Libro de la Vida:

Samuel, Daniel, Mateo, Alberto, Ángelo, Matías, Gabriel, Tomás, David, Andrés, Alejandro, Juan, Lucas, Benjamín, Felipe, Emmanuel, Emilio, Jorge, Aarón, José, Luís, Cristian, Ignacio, Christopher, Jonathan, Agustín, Simón, Miguel, Hugo, Ricardo, Rafael, Leonardo, Pedro, Dylan, Bautista, Marcos, Kimberly, Cristóbal, Damián y Gonzalo.

* * * * * * *

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, CONÓCELA

37.- EL CAPRICHO DE POPEA SABINA


Los augustanos abandonan el Palatino.

Al caminar por la inmensa galería porticada, Petronio miró a Marco Aurelio y dijo:

–           Barba de Bronce renuncia a su viaje por el momento. Está irritado y aburrido. ¡Esta combinación es muy peligrosa! En la fiesta se entregará a un desenfreno absoluto, tratando de aliviar su frustración y su tedio. ¡Ojalá no tengamos sorpresas desagradables!

Marco Aurelio sonrió y contestó:

–           Afortunadamente yo tengo mejores cosas de qué ocuparme y a ti te dejo los cambios de humor del César.

Petronio se detiene y advierte:

–           Fuiste invitado y ni siquiera se te ocurra pensar que puedes evitar asistir.

El tribuno movió la cabeza y fastidiado replicó:

–           Lo que a mí me sorprende es que a ti no te haya dominado el aburrimiento de cuanto te rodea.

–           ¿Quién te ha dicho lo contrario? Desde hace mucho tiempo me domina. Pero yo no tengo tus años. Y tampoco tengo alternativa. Al emperador nadie le abandona sin consecuencias…

–           Lo sé. Y según parece, tampoco se pueden desairar sus invitaciones. Definitivamente no envidio tus privilegios.

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–           Además, amo los libros, la poesía y me encantan las obras de arte. Me agrada mi hogar y la belleza de las obras maestras con que lo he adornado. Tengo todo lo más exquisito y perfecto. Sé que no he de encontrar ya nada superior a lo que actualmente poseo. Y no tengo ganas de desprenderme de nada de esto por ahora.  

–           Perder el favor imperial es una gran desgracia. Y un lujo que al parecer,  nadie se puede permitir voluntariamente sin perder también la vida…

–           He disfrutado lo mejor y la vida me deleita, mientras pueda darme el placer que necesito y pueda conservarla… porque no se sabe… –finaliza dando un profundo suspiro.

Marco Aurelio está tan contrariado, que mejor se queda callado.

Petronio lo observa desconcertado, pero tampoco le dice nada.

Después de un largo silencio, Petronio agrega.

–           ¿Sabes cuál es la última noticia? Tigelino, para las fiestas ha preparado los lupanares con las mujeres más nobles de Roma. Habrá doncellas que hagan su presentación como ninfas.–            ¿Eso te parece apetecible? ¡Convertir a las jóvenes patricias en prostitutas! ¿Tan hastiados están que lo execrable ya no es vergonzoso?

Petronio mira sorprendido a su sobrino y finalmente explota:

–           ¡Éste es nuestro mundo neroniano en Roma! ¡Creo que has arruinado tu vida haciéndote cristiano! ¡Por Pólux que no te comprendo! Nuestras locuras tienen cierto juicio, pero tú… Desprecio a Enobarbo, porque es un bufón griego. ¡Si al menos fuese romano!  ¡Hufff!…

–           La barbarie es barbarie en cualquier lugar. Ya no hay valores, ni honor. No veo de qué te sorprendes. Y sobre este asunto podría enseñarte cosas grandiosas que he aprendido…

–           No empieces con tus cosas cristianas.  No quiero saber nada de eso…

–           Está bien. Tienes razón. Todavía no es el momento en que podrías comprenderlas… Tal vez algún día anheles también aprenderlas.

Petronio agrega sin hacerle caso:

–           No cabe duda de que vamos de mal en peor… Pero este es el mundo que me ha tocado vivir ¡Y hay que tomarlo como es! Prepárate para ir al Fiesta Flotante en la Piscina de Agripa. Y será mejor que nos dispongamos para disfrutarlo…

Al día siguiente…

El buen gusto y refinamiento de Petronio, le han ganado el título de ‘Arbiter Elegantiarum’. Y por esas mismas cualidades, su genial dirección es indispensable para el desarrollo del artista que palpita en el emperador.

Comparándolo con el Prefecto de los Pretorianos, Petronio lo supera infinitamente en cultura, intelecto, conocimiento del Arte, refinamiento y buen juicio. En la conversación, su ingenio conoce la mejor manera de entretener al César.

Y lo que hasta ahora ha sido el mejor talento de Petronio para ser el consejero favorito del emperador, como un arma de doble filo se está volviendo contra él…

Y él ni siquiera imagina porqué…

Tigelino posee bastante buen sentido, para conocer sus propias deficiencias. Y sabe que NO puede competir con Petronio, Plinio, Séneca, Trhaseas u otros de los augustanos que se distinguen por su elegancia y su alcurnia, sus talentos o su ciencia.

Y ha decidido eclipsarlos por medio de una flexibilidad inagotablemente previsora en sus servicios y sobre todo por una magnificencia, capaz de sorprender aún la exaltada imaginación de Nerón.

Porque  conoce bien a Nerón y sabe por dónde llegarle, ha cultivado secretamente las debilidades de su personalidad para prevenirle en contra de su peor enemigo. Esto ha logrado que la influencia de Tigelino aumente día con día.

Y no es porque Nerón le quiera más que a los demás; sino porque el Prefecto de los Pretorianos ha encontrado la manera de hacerse cada vez más indispensable para el emperador.

Arbiter Elegantiarum, esto mortifica la vanidad de Nerón ¿Cómo es posible que alguien lleve delante de él, semejante calificativo?

Y además, hay que agregar el  terrible complejo que siente entre su obesa y grotesca figura y la innegable belleza varonil de su asesor artístico. La indiscutible superioridad en todos los aspectos de la poderosa personalidad de Petronio, ahora constituye su desgracia…

Pues esto ha despertado la envidia de Nerón y siente agobio por cada uno de sus triunfos… En cambio con Tigelino, César se siente a sus anchas; pues comparte con él su misma crueldad, sus bajezas y su ruindad.

¿Quién prevalecerá? ¿El artista o el monstruo?… La guerra y la competencia están muy reñidas…

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En un suceso sin precedentes en la ciudad, los pretorianos han rodeado las arboledas que están alrededor de un lago mediano y es conocido como la gran piscina de Agripa; para que nadie se acerque a molestar al César y a sus huéspedes, que constituyen cuanto hay en Roma de notable por su riqueza, hermosura y talento.

Tigelino quiere compensar al César la contrariedad sufrida, al diferir su viaje a Acaya y al mismo tiempo mostrarle a todos que no tiene rival para alegrarle la vida al emperador.

Para este objeto mandó traer desde las más remotas regiones del imperio: fieras, pájaros exóticos, peces raros, plantas, flores, etc. Y todos los detalles más insólitos que puedan realzar el esplendor de la magnífica fiesta.

Los impuestos de provincias enteras se consumen en la realización de los más insensatos proyectos…

Más el poderoso favorito no siente la menor vacilación al efectuarlos, con tal de asombrar a Nerón y complacer hasta el más mínimo de sus caprichos.

Esto es lo que hace que su influencia aumente día con día y Nerón lo considere casi indispensable…

Y por eso ha dispuesto dar la fiesta en gigantescas balsas, construidas con vigas doradas, cuyos bordes fueron decorados con magníficas conchas marinas. Adornó las orillas  de la piscina con palmeras, lotos y rosales.

También instaló jardines flotantes y alrededor de la piscina a intervalos regulares, fuentes con aguas perfumadas, altares con estatuas de dioses y quemadores de incienso.

Hay muchas  jaulas de oro y plata, con aves exóticas y multicolores…

En el centro de la balsa principal; está el pabellón de una tienda teñido de púrpura fenicia, que es sostenido en columnas de plata.

Debajo, las mesas están preparadas para recibir a los invitados con cristalería de Alejandría y vajillas de inestimable valor; botín recogido de Grecia, Asia Menor e Italia.

La balsa está adornada con tantas plantas, que semeja una isla flotante.

Y hay amarrados con cuerdas de púrpura y oro; botes con forma de cisnes, delfines, aves y peces que son bogados por jóvenes de ambos sexos; cuyas caras y cuerpos están desnudos, adornados con joyas y han sido elegidos por su gran hermosura.

Cuando Nerón llegó a la balsa seguido por Popea y los augustanos, se sentaron en los triclinios.

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Entonces los remos hendieron el agua y se pusieron en movimiento junto con los botes; describiendo círculos alrededor de la piscina.

Le rodean las otras balsas de menor tamaño; en una de las cuales van los músicos tocando sus instrumentos, resonando cantos melodiosos que llenan el ambiente de alegría.

El César con Popea a un lado, está gratamente sorprendido.

Especialmente al ver surgir entre los botes, hermosos jóvenes de ambos sexos, ataviados como sirenas y  tritones, con mallas glaucas que simulan escamas.

Y ejecutan una hermosa danza acuática en honor de Poseidón. Verdaderamente emocionado, Nerón aplaudió y alabó al organizador de la fiesta.

Pero al mismo tiempo y por fuerza del hábito, dirigió la vista hacia Petronio, deseando conocer su opinión.

Y se mostró más entusiasmado aún, al ver que el ‘Árbitro’ sonreía complacido, mostrando su aprobación con un gran aplauso carente de envidia. Pues  realmente el espectáculo es magnífico.

La Fiesta Flotante agradó mucho al César, por su novedad. Se sirvieron tan exquisitos manjares y vinos de tantas clases, que el más exigente sibarita no habría podido objetar nada.

Luego las mujeres se sentaron en la mesa de los augustanos; entre los cuales Marco Aurelio sobresale por su gallardía y juventud.

Anteriormente tanto su cuerpo como su rostro, denotaban con demasiado relieve al soldado profesional. Pero ahora la enfermedad le ha adelgazado y se ve más alto y estilizado. Sus facciones se ven como cinceladas con una varonil hermosura perfecta.

Su piel morena clara y sus enormes ojos castaños, mantienen una expresión soñadora. Su porte es distinguido: a la vez flexible y soberbiamente magnífico. Parece un dios griego tan bizarro y apuesto como Petronio.

Éste había afirmado como hombre de experiencia, que las damas de la corte se rendirían a sus encantos. Y en efecto, todos le miran con admiración sin exceptuar a Popea, ni a Rubria; la virgen vestal a quién César ha llamado a la fiesta.

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Los vinos empezaron a llevar calor a los corazones y a los cuerpos. Y la enorme balsa prosiguió su evolución, circulando lentamente con su carga de invitados que gradualmente se van entregando a una alegre y estrepitosa embriaguez.

La fiesta no había llegado ni a la mitad de su curso, cuando Nerón se levantó y le ordenó a Marco Aurelio que le deje su lugar…

Quiere estar al lado de Rubria, a la que desea con violenta pasión y le empezó a hablar al oído.

Fue de este modo que Marco Aurelio quedó junto a Popea, quién extendió el brazo hacia el joven oficial y le pidió que le asegurara el brazalete que se le había desprendido y que nadie notó que ella misma lo había soltado.

Al hacerlo gentilmente Marco Aurelio, con su mano un tanto temblorosa, rozó la piel de seda de la emperatriz.

Popea le miró fingidamente pudorosa y con un destello de deseo…

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La fiesta prosiguió.

El sol comenzó a ocultarse.

La mayor parte de los invitados ya están ebrios.

La gran balsa hace círculos cada vez más amplios, hasta casi llegar a la orilla.

Con la penumbra del anochecer, se encendieron millares de lámparas y nuevos grupos de mujeres formados por todas las invitadas de la fiesta, que se han despojado de sus ricas vestiduras y han quedado desnudas…

Con voces y ademanes seductores llaman a los hombres para que se reúnan con ellas.

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Entonces la balsa se aproxima a la orilla.

Todos, incluido el César quién atrae consigo a Rubria riendo y haciendo pícaros comentarios, desaparecen entre la arboleda.

Se diseminaron entre el bosque y las grutas artificiales, además de los muchos lugares próximos a las fuentes y manantiales y que han sido especialmente dispuestos para este fin.

Y empezó la orgía…

La lujuria y la locura se apoderaron de todos.

No se puede distinguir nada en medio de la oscuridad.

Ni donde está el César, ni quién está con quién.

Los sátiros y los faunos dan caza a las ninfas y apagan las lámparas que les estorban.

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Solo la luz de la luna llena, es mudo testigo del rumor de risas, gritos, suspiros y coloquios íntimos; además de los gemidos de placer.

Marco Aurelio no está ebrio, como el día de la fiesta en el Palatino, cuando estaba con Alexandra…

Y sabe perfectamente lo que está pasando a su alrededor.

Y decidió irse, pensando que a estas alturas, a nadie le importará un invitado menos.

Por primera vez siente náuseas…

Y recordando a Alexandra, se dijo a sí mismo:

–           La amo y le juré fidelidad. Debo regresar a casa a preparar la boda, en lugar de permanecer en este bacanal.

Y dando media vuelta se precipitó a través del bosque.

Un grupo de doncellas ataviadas con sutiles velos y bellas flores, le interceptaron el paso y danzaron a su alrededor, incitándolo a correr tras ellas…

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Después de provocarlo, huyeron pudorosas y coquetas.

Pero él se quedó enclavado en aquel sitio pensando en su esposa.

Jamás la había visto más hermosa, más pura, ni más digna de adoración, que al ver aquel bosque convertido en un santuario de placer y a todas aquellas jovencitas lascivas y desnudas.

Y el amor y el anhelo por Alexandra, invadieron todo su ser con un poder avasallador.

Simultáneamente se sintió lleno de disgusto y de una repugnancia como nunca antes la experimentara.

Descubrió que le asfixiaba aquel ambiente de infamia y deseando respirar aire puro, se apresuró a huir de allí.

Más apenas había dado un paso, cuando notó que una figura velada, se alzaba delante de él.

Le puso las manos sobre los hombros y le dijo al oído:

–           ¡Te deseo! ¡Te amaré y te haré dichoso! ¡Ven! Nadie nos reconocerá. ¡Apresúrate!

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Un gemido de deleite, un suspiro entrecortado y un beso desquiciante acarició el lóbulo de su oreja.

Mientras Marco Aurelio sentía en su rostro como una oleada de fuego, su aliento perfumado…

Ella prosiguió anhelante:

–           ¡Eres bello como Apolo! Y tan delicioso, ¡Oh! Si tan solo…

La voz susurrante fue como si lo despertara de un sueño.

Entonces él tomando dominio de sí, preguntó:

–           ¿Quién eres?

Ella se reclinó seductora en su pecho y siguió insistiendo:

–          Qué importancia tiene eso…  ¡Pronto! ¡Ya no perdamos más el tiempo! ¡Esta noche es perfecta! ¡Y yo quiero poseerte! ¡Ven! ¡Amémonos!

Marco Aurelio insistió:

–           ¿Quién eres?

–           ¡Adivina!

Y al decir esto tomó entre sus delicadas manos el rostro del joven patricio y a través del finísimo velo, lo besó ardorosamente hasta que le faltó el aliento…

Luego se apartó provocativa, diciendo:

–           ¡Noche de amor! ¡Noche de locura!…

Aspirando el aire ansiosamente, agregó:

–      ¡Hoy estamos aquí y somos libres! ¡Hoy puedes tenerme! ¡Hoy soy tuya! ¡Y yo quiero que seas mío!

Marco Aurelio la empujó suavemente hacia atrás y dijo:

–           Lamento no poder complacerte. Estoy enamorado de una mujer incomparable. Le pertenezco y ahora voy hacia ella.

–           Quítame el velo. –dijo ella inclinando hacia él la cabeza.

Y en ese preciso momento se oyó un leve roce entre las hojas de mirto…

Y ella se separó rápidamente y desapareció como si fuese una visión.

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Pero a la distancia se oyó su risa extraña, estridente, ominosa…

Petronio llegó junto a Marco Aurelio. Lo tomó del brazo y empujándolo, lo instó:

–           He oído y he visto. Alejémonos rápido de aquí.

Así lo hicieron.

Cuando llegaron hasta los cisios, Petronio le dijo:

–           Yo te acompañaré.

Y subieron los dos al carruaje de Marco Aurelio.

Todo el camino, lo recorrieron en silencio. Hasta que se hallaron en el atrium de la casa del joven tribuno…

Petronio preguntó:

–           ¿Sabes quién era ella?

Marco Aurelio se sintió profundamente disgustado ante la idea de que Rubria fuese una vestal y tuviese ese comportamiento tan impúdico.

Y sin disimular su desprecio contestó:

–          ¿Rubria…?

–           No.

–           ¿Entonces quién?

Petronio bajó la voz y dijo:

–          El fuego de Vesta ha sido profanado porque Rubria estuvo con el César. Pero la que se acercó a ti…

Y aquí su voz bajó hasta hacerse casi imperceptible:

–          Fue la divina Augusta.

Siguió un silencio tan denso que casi se podía tocar…

Luego Petronio continuó:

–          César no pudo ocultar a Popea, su inclinación hacia Rubria y tal vez por eso, ella quiso tomar venganza. Pero llegué yo a estorbarlo.

Si tú la hubieras reconocido… al rehusar su solicitud, sería irremediable tu ruina.

Habrías arrastrado en ella a Alexandra y también me habrías comprometido a mí.

Marco Aurelio comprendió la magnitud de la revelación y casi se ahogó por el asombro…

El tiempo pareció detenerse…

Mil ideas cruzaron por su mente como relámpagos y se reflejaron en su gran perturbación…

Luego explotó:

–           ¡Estoy harto de Roma! ¡Del César, de sus fiestas, de Tigelino, de la Augusta y de todos vosotros!…

marco ordenando

 ¡Me estoy asfixiando! ¡Yo no puedo seguir viviendo así! ¡No puedo! ¡Oh Dios mío! ¡No lo soporto más! ¿Me entiendes?

Petronio lo mira desconcertado y exclama:

–           ¡Marco Aurelio! Estás perdiendo el sentido del juicio, la moderación. ¿Qué te pasa?

Marco Aurelio replicó colérico:

–          Lo único que quiero es a Alexandra. Vine a prepararlo todo para mi boda y no me interesa otro amor, ni deseo a ninguna otra mujer. No quiero vuestra vida y no me interesan sus fiestas.

No soporto sus obscenidades y sus crímenes. ¡Soy cristiano! ¿Lo oyes? ¡Soy cristiano! ¡Y no sabes cuánto me alegro de serlo!

Petronio lo mira asombrado.

Es evidente que entre él y Marco Aurelio ya no pueden entenderse y que sus almas se han separado por completo.

Hubo un tiempo en que Petronio ejercía una gran influencia en el joven militar. Había sido para él un modelo en todo y con frecuencia unas cuantas palabras irónicas suyas, bastaban para frenarlo o para inducirlo a una resolución cualquiera.

Pero ahora ya no queda nada de aquello…

Y tan trascendental es el cambio, que Petronio ni siquiera intentó poner en práctica sus antiguos métodos. Porque comprendió que su ironía y su ingenio, habrán de estrellarse contra el nuevo hombre en que se ha convertido el Marco Aurelio que está ante sus ojos y al que apenas si reconoce.

Después de reflexionar un momento, se encogió de hombros y se fue para su casa muy disgustado.

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El veterano escéptico al ver a Marco Aurelio entendió que es un hombre tan diferente, que ya ni siquiera comprende sus reacciones.

Y este conocimiento lo llenó de contrariedad y hasta de un poco de temor…

Éste último llegó a su colmo, al meditar en los acontecimientos de esa noche…

Y piensa:

–           Si de parte de Popea esto no fue sólo un fugaz devaneo, sino un deseo más duradero, van a suceder una de estas dos cosas: Marco Aurelio no se le resistirá y en este caso, le vendrá la ruina por algún ‘accidente’, lo que parece poco probable por su actual estado de ánimo. O se le resiste…

Y entonces sí será segura su ruina y acaso también la mía… Precisamente porque soy su pariente y porque la Augusta terminará envolviendo en su odio a la familia entera y pondrá del lado de Tigelino todo el peso de su influencia.

Moviendo la cabeza, por todas las conclusiones que como un mosaico que se estuviera formando, le muestran un panorama cada vez más sombrío… Petronio es un hombre valiente y no le teme a la muerte. Pero tampoco tiene el menor deseo de atraerla tan pronto.

La Augusta ignora si ha sido reconocida por Marco Aurelio. Si ella piensa que no ha sido descubierta, su vanidad no sufrirá gran cosa.

Pero esta situación es muy precaria, podría modificarse en el futuro y es urgente neutralizar este gran peligro.

La cuestión es: ¿Cómo va a lograrlo?…  

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONÓCELA

24.- EL PESCADO Y SU SIGNIFICADO


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Pasaron muchos días después de aquella entrevista y Prócoro no dio señales de vida. Marco Aurelio desde que supo por Actea que Alexandra le amaba, está más que obsesionado con encontrarla.

Ni pensar en pedir la ayuda del César, quién cada vez está más preocupado por la salud de la Infanta Augusta. Porque no han servido de nada: ni los sacrificios en los templos, ni las plegarias a los dioses, ni las ofrendas, ni la ciencia de los médicos, ni todas las artes de los encantamientos a que ha recurrido como un recurso extremo.

Después de una semana, la niña falleció.

El duelo se hizo en la corte y en Roma entera. El César está loco de pena. Encerrado en sus habitaciones, durante dos días, no probó alimento y canceló todas las audiencias.

Ese fallecimiento alarmó a Petronio.

En Roma todo el mundo sabe que Nerón lo ha atribuido a un maleficio. Los médicos apoyaron esa afirmación, para justificar la inutilidad de sus esfuerzos y su fracaso para curarla.

Los sacerdotes cuyos sacrificios fueron impotentes hicieron lo mismo y también los hechiceros que temen por sus vidas.

Petronio se felicita ahora de que Alexandra haya huido, porque no le desea ningún mal a Publio ni a Fabiola. Y para él y Marco Aurelio desea todo el bien posible.

senadoAsí pues, cuando quitaron el ciprés que había sido colocado en el Palatino en señal de duelo, acudió a la recepción destinada a los senadores,  para juzgar por sí mismo la situación con el César y con el propósito de neutralizar las posibles consecuencias.

Conociendo bien a Nerón pensó que aunque no le importan los hechizos, aparentará ahora creer en ellos para aumentar las proporciones de su dolor y poder tomar venganza sobre la cabeza de alguien…

De esta forma retirará de sí la sospecha de que los dioses le están castigando por sus crímenes.

Petronio sabe que César es incapaz de amar a nadie, ni aún a su propia hija y también esto forma parte del teatro en que ha convertido su vida, para conseguir sus fines perversos.

Y Petronio no se equivocó.

Nerón escucha las palabras de consuelo que todos le dirigen, mientras en su interior piensa: ‘¿Qué impresión estará dando mi dolor a los demás?’ y de acuerdo a su percepción, aumenta o disminuye determinados gestos y actitudes.

Cuando vio a Petronio dio un salto, exclamó con voz trágica y de tal forma, que todos pudieron oírle:

–           ¡Ay! ¡Tú eres el causante de su muerte! ¡Ay! ¡Por tu consejo el mal espíritu atravesó estos muros! Sí, el mal espíritu que con una mirada arrancó del pecho su vida. ¡Mísero de mí! ¡Ojala mis ojos no hubiesen visto la luz de Helios! ¡Mísero de mí! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! –y levantando más y más la voz, llegó a gritar con un clamor desesperado.

Pero Petronio hizo algo insólito:

Extendió la mano y se apoderó del pañuelo de seda que Nerón llevaba siempre alrededor del cuello. Y colocándolo en la boca del emperador, dijo con voz solemne:

–           Señor, Roma y el mundo se hallan transidos de dolor, pero tú debes conservar para nosotros esa voz.

Todos los presentes quedaron atónitos.

El mismo Nerón quedó perplejo por un instante.

Solo Petronio permaneció imperturbable; sabe muy bien lo que está haciendo…

Recordó que Terpnum y Menecrato tienen órdenes precisas de cerrar la boca del emperador, cada vez que éste levante demasiado la voz y la ponga en peligro de perjudicarla.

Petronio continuó con el mismo aire grave y apesadumbrado:

–           ¡Oh, César! ¡Hemos sufrido una terrible pérdida! ¡No nos quites lo que es tan valioso como un tesoro!

Un estremecimiento se percibió en el semblante de Nerón…

Después de un momento brotaron lágrimas de sus ojos y luego, súbitamente apoyó las manos en los hombros de Petronio, dejando caer la cabeza sobre su pecho.

Y empezó a repetir entre sollozos:

–           ¡Sólo tú entre todos has pensado en esto! ¡Oh! ¡Solo tú, Petronio! ¡Solo tú!

Tigelino se puso verde de envidia.

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Y Petronio contestó:

–          Trasládate a Anzio. Allí vino al mundo ella y allí te llenó de alegría. Allí has de encontrar el consuelo y el indispensable descanso. Que refresque la brisa del mar tu divina garganta y tu pecho aspire las emanaciones salinas. Nosotros tus devotos te seguiremos a donde vayas. Cuando hayamos mitigado tu dolor con la amistad, tú nos confortarás con el canto.

Nerón contestó con acento trágico:

–           ¡Cierto! Escribiré un himno en honor de ella y también le compondré la música.

–           Y enseguida irás en busca del cálido sol de Baias.

–           Y luego en demanda de olvido a Grecia.

–           Sí. A la tierra clásica de la Poesía y del canto.

Y gradualmente el estado sombrío de su ánimo se fue modificando y se entabló una conversación llena de melancolía y de planes para el futuro.

Se planeó un viaje de exhibiciones artísticas y hasta de recepciones que habrían de prepararse con motivo de la visita del rey Tirídates.

Pero Tigelino se esforzó por traer de nuevo a discusión el tema del maleficio.

Y Petronio, seguro ya de su triunfo, aceptó el reto sin ninguna vacilación:

–           Tigelino ¿Crees tú que los encantamientos pueden hacer daño a los dioses?

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El Prefecto de los Pretorianos dijo con arrogancia:

–           El mismo César es quién ha hecho alusión a ellos.

–          El dolor era quién hablaba entonces, no César. ¿Pero tú qué opinas en este punto? –insistió Petronio.

–           Los dioses son demasiado poderosos  para estar sujetos a maleficios.

–           Entonces ¿Pretendes tú negar la divinidad del César y de su familia?

Marcial el poeta exclamó:

–          ¡Peractum est! (Se acabó. ¡Asunto concluido!) – repitiendo así el grito que el pueblo siempre profería cuando un gladiador recibía un golpe decisivo y aplastante.

Tigelino se mordió su propia cólera.

Desde hace tiempo existe entre él y Petronio, una declarada rivalidad en lo tocante a Nerón.

Tigelino tiene esta superioridad: que en su presencia, Nerón se comporta sin ninguna ceremonia. En tanto que Petronio siempre lo ha vencido, cuando están de por medio la superioridad de su refinamiento, su inteligencia, su ingenio y su cultura.

Tigelino es el compinche perfecto para las bajezas de Nerón. Petronio es el Árbitro de la Elegancia y su asesor artístico.

Y así ha sucedido una vez más.

Tigelino permaneció silencioso y se limitó a grabar en su memoria los nombres de los senadores y patricios que al retirarse Petronio de la sala, le rodearon al instante previendo que después del incidente ocurrido, seguramente seguirá siendo el primer favorito del César.

Al salir Petronio de Palacio, hizo que le llevaran a la casa de Marco Aurelio y le refirió la escena que sucedió con César y Tigelino.

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Concluyó diciendo:

–           No solo he apartado el peligro de la cabeza de Publio y Fabiola, sino de las nuestras y hasta de la de Alexandra a quién ya no han de buscar por esta razón. He inducido a Barba de Bronce a que haga un viaje a Anzio y ese viaje lo hará pronto.

Además, piensa hacer teatro en Nápoles y está soñando con Grecia, donde pretende hacer presentaciones para cantar en las principales ciudades y regresar con una entrada triunfal en Roma, trayendo todas las coronas que los griegos le han de otorgar.

Lo mejor de todo esto es que durante todo ese tiempo podremos buscar a Alexandra sin que nadie nos estorbe y ponerla luego en un sitio secreto y seguro. ¿Y nuestro filósofo? ¿No ha regresado?…

Marco Aurelio respondió:

–          Tu filósofo es un pillo. No. No ha vuelto más y no creo que lo haga.

Petronio objetó:

–          Pero yo tengo un mejor concepto. No de su honradez, sino de su ingenio. Ya le hizo una vez una sangría a tu bolsa y volverá. Aun cuando solo sea para hacerle una segunda.

–          Será mejor que lo piense dos veces, no sea que le haga yo la sangría en su propio cuerpo.

–         Sé prudente. Ten paciencia. Hasta que no estés plenamente convencido de su impostura, no le des más dinero. Prométele eso sí, una buena recompensa si te trae noticias verdaderas. Cuando las tengas comunícamelas, pues debo partir para Anzio.

–         Así lo haré.

–        Y si una de estas mañanas al despertar decides que no vale la pena seguir atormentado y sufriendo tanto por ella, vente conmigo a Anzio. Allí hay bastantes mujeres y diversión.

Marco Aurelio no respondió.  Empezó a pasear agitado por la habitación…

Petronio lo observó unos momentos y por fin dijo:

–           Dime la verdad. ¿Sigues tan preocupado como al principio por Alexandra?

Marco se detuvo y miró a Petronio como si lo viera por primera vez…

LÁGRIMAS

Y fue evidente su esfuerzo por reprimir un estallido. Lo miró con desamparo, dolor, cólera y  un invencible anhelo… Y brotaron de sus ojos gruesas lágrimas.

Esto fue para Petronio una respuesta mucho más elocuente, que las más patéticas frases.

Y dijo:

–           No es Atlas quién lleva el mundo sobre los hombros, sino la mujer. Y ésta a veces juega con él, como con una pelota.

–           Es verdad. –contestó Marco Aurelio.

Y empezaban a despedirse, cuando un esclavo anunció que Prócoro Quironio esperaba en la antecámara y pedía ser admitido a la presencia del amo.

Marco Aurelio ordenó que lo pasaran inmediatamente.

Y Petronio exclamó:

–         ¡Por Zeus! Conserva tu sangre fría o Prócoro será quien te mande y no tú a él.

El griego entró haciendo una reverencia:

–           ¡Salve noble Marco Aurelio! ¡Salve a ti, señor!

Petronio contestó:

–           ¡Salve legislador del saber!

Marco Aurelio preguntó con calma:

–           ¿Qué me traes ahora?

Prócoro declaró:

–          La primera vez te traje la esperanza. Hoy te traigo la seguridad de que será encontrada tu doncella.

–           ¿Quieres decir que no la has encontrado aún?

–          Así es, señor. Ya he descubierto lo que significa el signo que le viste hacer. Sé quiénes son los que se la llevaron. Y cuál es el Dios entre cuyos adoradores hay que buscarla. ¿Estás perfectamente seguro señor, de que fue un pescado lo que ella trazó en la arena?

Marco Aurelio afirmó contundente:

–           Sí. Ya te dije que sí.

Y Prócoro respondió lacónico:

–          Entonces Alexandra es cristiana. Y son los cristianos  quienes te la han arrebatado.

Petronio intervino:

–         Escucha Prócoro. Mi sobrino te ha reservado una suma considerable de oro para el caso de que encuentres a la joven. Pero también te destina una suma no menos considerable de azotes, para el caso de que lo estés engañando. Si es lo primero, podrás comprar no uno, sino hasta tres esclavos escribientes. En lo segundo, ni todas las filosofías juntas, te servirán de ungüento.

Prócoro insistió angustiado:

–           La doncella es cristiana, señor.

Marco Aurelio gritó:

–          ¡Basta, Prócoro! Tú no eres un necio. Ella no puede pertenecer a las filas de esos oscuros adeptos que se dice que son enemigos de la raza humana. De los envenenadores de pozos y fuentes; de los adoradores de una cabeza de asno. De esas infames gentes sacrificadoras de infantes, practicantes de hechicerías y de rituales perversos.

Prócoro abrió los brazos en un ademán, como significando que él no tiene la culpa.

Y enseguida pidió:

–           Señor, pronuncia en griego la siguiente frase: “Jesucristo Hijo de Dios, Salvador.”

Marco Aurelio dijo:

–         Iesous Christos Theo Uios Soter.  Bien. Ya la he pronunciado ¿Y qué con eso?

–           Ahora toma la primera letra de cada una de esas palabras y forma con ellas una sola palabra.

Ahora fue Petronio el que exclamó con admiración:

–           ICHTHUS. ¡Pescado!

39177150_obwsdifmvcckwnhEntonces Prócoro, muy ufano declaró:

–           ¡Eso! Y he aquí porqué el pescado es la contraseña de los cristianos.

Siguió un largo silencio.

Pero eran tan sorprendentes las palabras del griego, que los dos no podían asimilar sus noticias…

Finalmente Petronio dijo:

–           Yo no puedo creer que Alexandra sea culpable de los crímenes que cometen los cristianos. ¡Qué locura! Tú Marco Aurelio, estuviste en esa casa por algún tiempo; yo solo unas horas. Pero conozco bastante a los Quintiliano y podría decir lo mismo de Alexandra, para poder declarar que eso es una monstruosidad. Si un pescado es el símbolo de los cristianos y si ellos son cristianos; entonces es evidente que los cristianos NO SON lo que hasta ahora hemos creído que son.

Prócoro replicó:

–           Tú hablas con la sabiduría de Sócrates, señor. ¿Quién ha examinado jamás a un cristiano? ¿Quién ha estudiado su Religión? Hace tres años conocí a un hombre llamado Mauro de quién se decía que era cristiano, a pesar de que pude convencerme de que era un hombre virtuoso y bueno.

Petronio lo miró con suspicacia:

–           ¿No habrá sido ese hombre virtuoso y bueno, el que te ha hecho conocer lo que significa el pescado?

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–           Desgraciadamente señor, en una fonda del camino alguien dio una puñalada a ese pobre hombre. Su esposa y sus hijos fueron arrebatados por unos mercaderes de esclavos. Yo perdí en la defensa de todos ellos, los dos dedos que me faltan. Y como parece ser que entre los cristianos abundan los milagros, espero que pronto vuelvan a salirme dedos nuevos en la mano.

Marco Aurelio preguntó:

–           ¿Cómo es eso? ¿Acaso te has hecho cristiano?

–           Desde ayer, señor. Desde ayer. El pescado me hizo cristiano. Ved que poder tiene. Por algunos días seré el más celoso prosélito de todos ellos, hasta que logre saber en dónde se esconde la doncella. Las investigaciones me imponen gastos considerables. Hace poco vi a un viejo en una fuente. Estaba sacando agua con un cubo y llorando. Tuve un presentimiento y dibujé un pescado con el dedo a la vista del viejo y él me lo dijo: ‘Mi esperanza también se halla cifrada en Cristo’.

Entonces empecé a sonsacarlo con habilidad y me lo reveló todo. Su amo es un liberto y un mercader de mármoles. Tiene un hijo que es esclavo por deudas y está siendo tratado cruelmente. El hombre quiere rescatarlo, trató de hacerlo. Pero el mercader se quedó con el dinero de la deuda, del rescate y el esclavo. Y ya no pudo hacer nada.

Petronio sentenció:

–           La justicia no es más que una mercancía pública. Y el caballero que preside el tribunal ratifica las transacciones.

Prócoro continuó:

–           Eres un hombre sabio, señor. Mientras me decía esto, el viejo volvió a llorar y yo mezclé mis lágrimas con las suyas. Empecé a lamentarme porque le dije que acababa de llegar de Nápoles, que no conocía a nadie de la hermandad y no sabía en donde se reunían.

Él se sorprendió de que los hermanos de Grecia no me hayan dado cartas para los hermanos de Roma. Pero yo le dije que me habían asaltado en el camino y él prometió relacionarme con los dirigentes de aquí. Cuando escuché esto me llené de júbilo y le di al viejo la suma necesaria para el rescate de su hijo, con la esperanza de que el noble Marco Aurelio me devolviese doblada esa cantidad…

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Petronio interrumpió:

–           Prócoro. En tu narración la mentira flota sobre la superficie de la verdad, como el aceite sobre el agua. Tú nos has traído noticias importantes, no puedo negarlo. Pero no las mezcles con tus falsedades ¿Cómo se llama el viejo con el que hablaste?

–           Félix. Me recordó a Mauro, aquel a quién defendí de los asesinos.

–           Creo que es verdad que has visto a ese hombre, pero no le has dado ningún dinero. No le has dado absolutamente nada.

–           Pero le ayudé a subir el cubo con el agua y le hablé de su hijo, con la más cordial simpatía. Sí, señor. ¿Qué puede sustraerse a la penetración de Petronio? Es verdad, no le he dado dinero. Pero ese acto es indispensable y útil porque con eso nos ganaríamos la voluntad de los cristianos. Me ganaría su confianza y me abrirían las puertas para introducirme entre ellos.

Petronio respondió:

–           Eso es verdad. Y es tu deber hacerlo así.

–           Por eso he venido a procurarme los medios para ello.

Petronio se volteó hacia Marco Aurelio:

–           Puedes ordenar que le entreguen el dinero. – y lo miró significativamente.

Marco comprendió y le dijo a Prócoro:

–           Te daré un joven que irá contigo, llevando la suma necesaria. Dirás a Félix que ese joven es tu esclavo y entregarás al viejo en presencia de él, el dinero. Y puesto que me has traído noticias importantes, recibirás para ti una suma igual. Espera en el atrium. Luego iré a darte lo que necesitas.

Prócoro exclamó entusiasmado:

–           ¡Tú eres un verdadero príncipe! ¡Qué la paz sea con vosotros! Así se despiden los cristianos. Yo me compraré una esclava, quiero decir un esclavo… A los pescados se les atrapa con un anzuelo. Y a los cristianos con un pescado…

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HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONÓCELA

3.- EL PRESAGIO MAS FUNESTO


El escándalo rodeó su vida desde que nació. Durante mucho tiempo se rumoró que en realidad, Nerón era fruto del incesto de Lépida con Calígula. Pero el tronco de su origen y de su nombre fue Lucio Domicio. Nueve meses después de la muerte de Tiberio, Nerón nació en Anzio. Domicio su padre era un hombre muy cruel y sin escrúpulos. Y se consideró como un presagio la respuesta que dio a las felicitaciones de sus amigos: “De Agripina y de mí, solo puede nacer algo abominable para el mundo”

Julia Agripina, su esposa; también fue hija de Germánico y hermana de Calígula. Y consultó a unos astrólogos caldeos, preguntándoles si algún día su hijo sería Príncipe. La respuesta fue que Nerón se sentaría sobre el trono imperial, pero mataría a su madre. Ella sentenció sin vacilar: “Occidat, dum imperet” (Que me mate, con tal de que reine)

Semejante réplica la retrataba muy bien. Era una mujer tan hermosa como ambiciosa. A los doce años se casó con Domicio y después de enviudar le robó el marido a su cuñada Domicia y se casó con él, pues Crispo Pasieno era uno de los hombres más acaudalados y poderosos de Roma. Cuando así le convino, lo envenenó.

De esta forma se convirtió en viuda por segunda vez y su siguiente maniobra fue seducir a Claudio.

 Nerón tenía tres años, cuando perdió a su padre y él quedó bajo la tutela de su madre. En el testamento, fue nombrado heredero de un tercio de los bienes; pero Calígula su coheredero, se apoderó de todo y desterró a su madre. Entonces él quedó prácticamente reducido a la indigencia. Estuvo bajo la custodia su tía Lépida, que lo educó dándole por maestros a un bailarín y un barbero. Creció siendo un niño mimado, caprichoso, iracundo y muy infeliz. 

Así vivió hasta una tarde que sería crucial, para el cumplimiento de su destino.

En Baias, hay una finca palaciega junto al mar. Se llama ‘La Casa de las Gallinas’ y en la entrada se detiene una lujosa carreta escoltada por la guardia pretoriana. Desciende una imponente mujer, que tiene alrededor de 24 años. Es una joven de piel muy blanca y cabellos rubios, que es recibida con muestras de cariño, por otra patricia ligeramente mayor y muy parecida a ella.

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 –          ¡Julia Agripina! ¡Hermana, has regresado! ¡Qué alegría volver a verte!

 –          También es un placer para mí, Lépida. Sólo pasé para llevarme a Tiberio Nerón a Roma. Necesito tenerlo junto a mí. Voy a prepararlo para que asuma la grandeza que el destino le reserva.

Lépida exclamó asombrada:

–           ¡Oh!

Y antes de que pudiese añadir algo, un niño como de siete años que estaba junto a ella, corrió hacia el interior de la casa mientras gritaba: 

–           Yo lo llamaré, tía Lépida.

Agripina preguntó dudosa:

–           ¿Este niño es…?

Lépida confirmó:

–           Sí. Británico, el hijo de Claudio y  Mesalina. 

–           Mmm……- asintió Agripina con una enigmática sonrisa.

A un lado de las caballerizas están los corrales de las aves. Media docena de niños cuyas edades oscilan entre diez y trece años; más un adulto de un poco más de veinticinco años, están entretenidos practicando el bestialismo. Todos están ocupados con las gallinas, excepto el adulto, que dirige su atención  a un caballo bajo el cual se ha acomodado y es evidente que ha sido entrenado para obtener la misma perversa gratificación.

–           ¡Ahhhhhh! – un gemido de placer incontenible, escapa de la garganta del único niño con cabellos rojizos y  que enseguida exclama señalando la estatua de Leda con el cisne, que adorna la entrada para aquella área de la finca- Leda sabía lo que hacía. ¡Es deliciosa esta esponjosa suavidad! Lo único superior a esto, eres tú Helio. 

Esto lo ha dicho mirando al liberto que está a un lado y que es solo un par de años mayor que él.

Luego, volviéndose hacia el hombre corpulento que copula con un caballo, le grita:

–           ¡¿No lo crees así, Vitelio?! 

Éste responde sin abrir los ojos, pues está deleitándose al máximo:

–           Yo pienso que tu tío Calígula sabía apreciar lo mejor y por ello nombró cónsul al caballo Incitatus, dándole todo lo que le dio.

La réplica es interrumpida por unos gritos:

–           ¡Enobarbo! ¡Enobarbo! Tu mamá está en el atrium y dice que ha venido por ti.

El niño pelirrojo mira con odio al niño jadeante por la carrera; pero aprieta los labios y se contiene. Disimulando su ira, se inclina, toma la túnica pretexta y se la pone rápido. “¡Enobarbo!”…  ¡Cuánto odia ese apodo! Nunca le perdonará  a Británico, el haberlo llamado así. Si fuera otro, ya le hubiera hecho pagar por ello.

Pero tragándose la humillación, sonríe y dice:

–           Vamos. Tengo mucho tiempo sin verla.

Y los dos corren hacia la casa.

Luego que estuvieron solos en la carreta, Agripina dijo a su hijo:

–           He recuperado toda nuestra fortuna. Pronto seré emperatriz y haré que Claudio te adopte. Será el primer paso para convertirte en el Amo del Mundo.-Esbozó una sonrisa inescrutable y añadió- Uno a uno, todos los obstáculos serán eliminados. Pero primero te convertiré en un hombre…

Nerón miró con sobresalto a aquella hermosa mujer que tenía unos ojos azules idénticos a los de él. Pero ella supo calmar todos sus temores. El la miraba fascinado mientras ella, con una poderosa seducción, hábilmente esquivó todos sus impedimentos e hizo desaparecer los restos de la infancia. Lo convenció totalmente cuando lo abrazó y comenzó a besarlo, primero con ternura y luego con una pasión avasalladora.

Las expertas caricias de Agripina destruyeron toda objeción y supieron envolverlo en una ola de deleite como jamás imaginó que pudiera ser posible.

Nerón se sentía tan bien y estuvo tan encantado después de la arrobadora experiencia; que el amor que sentía por su madre se transformó en una adoración absoluta. Y a pesar de su corta edad, el hijo se convirtió en amante… 

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Tenía once años cuando lo adoptó Claudio y le dio por maestro a Lucius Anneus Séneca, que ya era senador. Y éste soñó al día siguiente, que tenía a Calígula por discípulo. Nerón muy pronto le haría ver que había sido un sueño profético, al dar muestras precoces de su verdadero carácter.

Séneca adquirió sobre Nerón cierta ascendencia moral, comparable a la de Sócrates sobre Alcibíades. El filósofo unía su vigor intelectual a un sólido sentido práctico y no era un soñador. Así fue como se convirtió en político y por suerte para el pueblo romano fue el verdadero dueño de Roma, aunque por desgracia por muy poco tiempo.

La noche del trece de Octubre del año 54 d. C. Claudio murió asesinado… Y a los dieciséis años, Nerón fue coronado emperador.  Al principio se condujo con muestras de dulzura y clemencia. Idealista como todos los jóvenes, esperaba hacer de Roma una segunda Atenas e iniciar a los romanos en la estética. Su mayor sueño era ser un gran poeta, pero su flaca voz no le ayudaba y sus esfuerzos poéticos fueron bastante lastimosos.

Lo que más celebraba y admiraba en su tío Calígula, era que había disipado en poco tiempo, los inmensos tesoros que reunió Tiberio. Por eso no ponía coto a sus gastos y dádivas. Nunca se puso un traje dos veces. Jugaba a los dados a cuatrocientos mil sestercios el punto y sus caballos llevaban herraduras de plata.

 Su libertinaje, su avaricia, su lujuria y su crueldad se manifestaron al principio por grados y de manera clandestina. En un tiempo se dijo que eran errores de juventud; pero luego se comprobó que eran vicios del carácter y no de la edad. Pronto dejó de tomarse el trabajo de disimular y se volvió abiertamente descarado.  Prolongaba sus comidas desde el mediodía hasta la medianoche y siempre que paseaba en litera con su madre, satisfacía su pasión incestuosa; como lo demostraban las manchas de su ropa.

Los enemigos de Agripina; temerosos de que esta mujer tan imperiosa y violenta, tomase sobre él un absoluto dominio por aquel género de favor, trabajaron para disuadirle de ello.

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Después de una serie de intrigas y de luchas palaciegas, Nerón finalmente accedió y recibió entre sus concubinas a una cortesana que físicamente se parecía mucho a Agripina…

Con esta jugada, buscaron contentarle en su incestuosa obsesión. Y finalmente lograron su objetivo: Nerón se aficionó a su nuevo ‘juguete’.

 Pero su madre vio cómo se le escapaban las riendas del poder y se llenó de amargura. No se resignó a que otros gozaran de lo que sentía que le pertenecía solo a ella y se consagró a la intriga y al asesinato.

Con el transcurso del tiempo, Nerón se fue apartando más y más de Séneca, rechazando su influencia, para ejercer su libre y “divina” voluntad. En un matrimonio de conveniencia e influenciado por Agripina, se casó con la noble Claudia Octavia, hija de Claudio y hermana de Británico. Pero Nerón, en cuanto se apoderó de su enorme fortuna; rechazó a la esposa diciendo: “Que debían bastarle los ornamentos matrimoniales”.

Fue entonces cuando se enamoró de su liberta Actea y estuvo a punto de casarse con ella. Mientras tanto, varias veces trató de estrangular a Octavia y la repudió como estéril. Pero Nerón era muy sensible a todo lo que estuviera relacionado con su popularidad y como el pueblo censuró este divorcio y lanzó denuestos contra el emperador, éste la desterró.

Enseguida se enamoró perdidamente de una de las mujeres más conocidas y disolutas de Roma: Popea Sabina. Ésta era tan hermosa como pérfida y dirigió su estrategia contra Octavia. Su objetivo era matarla para casarse con el emperador.

 Julia Agripina se opuso con energía a este segundo matrimonio, pues había medido precisamente a su rival y adivinó la influencia nefasta que ejercería, el día que la astuta Popea fuese emperatriz. Hizo todo lo que pudo para contrarrestarla y por un tiempo casi lo logró. Pero en este duelo de voluntades, su batalla estaba perdida.

Nerón conocía perfectamente a su madre y sabía de lo que era capaz, pues había sido su cómplice en el asesinato de Claudio. Y tan poco lo disimulaba, que solía repetir un proverbio griego que celebra como manjar divino las setas: el vegetal con el que envenenaron a Claudio.

 Nerón ya estaba muy celoso y lleno de envidia hacia Británico porque era más apuesto y tenía una voz privilegiada; cuando Agripina trató de aterrorizarlo, recordándole que Británico era el hijo legítimo de Claudio y el verdadero heredero al trono imperial.

El resultado de este chantaje fue el crimen; porque su odio llegó a tal extremo, que decidió eliminarlo.

 Una  célebre hechicera llamada Locusta le preparó “el veneno más rápido y activo que fuera posible”. Éste estaba tan concentrado, que cuando invitó a Británico a la mesa imperial, el joven cayó en cuanto lo probó.

Nerón dijo que era un ataque de epilepsia y continuó comiendo como si nada. Después de que Británico expiró, el emperador declaró que había muerto por causas naturales.

Luego se divorció de su esposa. Y once días después de repudiarla, se casó con Popea Sabina a la que amó mucho. Ésta recibió como regalo de bodas, la cabeza sangrante de Claudia Octavia, a la que Nerón mandó decapitar acusándola falsamente de adulterio.

esposa romana

La inocente esposa fue sacrificada a los vicios de su marido, después de haber visto como mataron a su madre, a su padre y a su hermano.

Enseguida, Popea conspiró contra su suegra hasta que logró que el amor  de Nerón se convirtiera en odio y el emperador determinara deshacerse de su madre. A partir de aquel momento, no hubo vejación que no le hiciese sufrir por medio de sus agentes. Le quitó todos los honores y el poder. La desterró de su presencia y de su palacio.

Pero se asustó tanto por sus amenazas y su violencia; que fue entonces cuando decidió matarla.

Tres veces ensayó el veneno y vio que se había provisto con antídotos. Entonces planeó esconder en su cámara y encima de su lecho, maderos que el resorte de una máquina debía hacer caer sobre ella cuando estuviese dormida, aplastándola. Pero una indiscreción de sus cómplices abortó el proyecto.

Después de pensarlo cuidadosamente, fingió reconciliarse con ella por medio de una tiernísima carta, donde la invitó a venir a Baias, para celebrar con él las Fiestas de Minerva. Cuidó de prolongar el banquete para que los capitanes de las naves tuviesen tiempo de romper la galera en que ella llegara, fingiendo un accidente fortuito. Parecía que nunca se habían entendido tan bien madre e hijo.

Y cuando ella quiso retirarse le ofreció en vez de su nave averiada; la que había construido para su pérdida. La acompañó alegremente. Le besó los pechos al separarse y veló una parte de la noche esperando el resultado de esta maquinación.

La nave estaba maravillosamente adornada y se deslizaba con suavidad por el lago iluminado por la luna llena, cuando se oyeron gritos: ¡El navío se llenaba de agua y estaban hundiéndose! Pero Agripina que era una experta nadadora, llegó hasta la playa.

Cuando el César se enteró de lo ocurrido ya no supo qué hacer.

Pronto llegó el liberto de su madre, diciéndole regocijado que Agripina estaba a salvo. Nerón arrojó un puñal a su lado sin que él lo advirtiese y mandó que lo encadenaran, acusándolo de ser un asesino enviado por aquélla. Enseguida mandó matar a su madre y después dijo que se había suicidado al verse descubierta. Luego acudió a ver el cadáver y lo tocó por todas partes. Alabó algunas formas y criticó otras. Y sintiendo sed durante el examen, hizo que le llevaran de beber.

Y desde aquel momento ya no gozó de un instante de paz.

 Trató de salvar las apariencias ante el senado y la opinión pública, haciendo creer que había una conspiración en su contra. Pero no pudo liberarse de su conciencia y el suplicio que lo atormentaba, no terminó jamás.

 A partir de entonces, todo lo que emprendió Nerón llevaba el sello de  lo febril. Sus placeres y sus vicios se volvieron desenfrenados.

Lo que es sorprendente y notable, es que Nerón nada soportó con tanta paciencia, como las injurias y las sátiras. Y con nadie fue tan tolerante y mostró menos rigor, que contra aquellos que por medio de versos le dirigían sus ataques. Contra él se publicaron muchos epigramas en griego y en latín, como el siguiente:

Sobrepasando los delitos de Alcmeon y Orestes;Nerón al parricidio le añadió el incesto.Como Eneas hizo desaparecer en otro tiempo a su padre,Nerón su descendiente, acaba de matar a su madre.” 

            No solo no buscó a los autores, sino que se opuso a que se les castigase con severidad a los que fueren denunciados. En lo profundo de sí, su sentimiento de culpa era tan grande; que no se sentía injuriado y tuvo miedo de atraerse mayores ultrajes si se mostraba ofendido. 

            En el año 62 d. C. se rompieron los últimos diques que contenían a la bestia feroz oculta en él. Ofreció a Burro, Prefecto del  Pretorio un remedio para la garganta y le mandó un veneno. Entonces nombró en su lugar a Sofonio Tigelino, educado en la mayor corrupción moral. Un verdadero canalla que con palabras de Tácito “Asentaba su poder en el crimen y era capaz de las peores villanías, si ello le reportaba ventajas.”

La música era una de las artes que le habían instruido en la infancia y en cuanto fue emperador hizo venir al palacio a Terpnum, el mejor citarista de la época y lo nombró su director musical, no cesando de repetir a sus cortesanos este proverbio griego “La música no es nada si se le mantiene oculta.”  Tanto le apasionaron los aplausos que le tributaron en cadencia en Alejandría, que formó su propio grupo de aplaudidores entrenados para que lo apoyasen siempre que cantara.

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El gran sueño del emperador es ser el mejor artista y una gran estrella del espectáculo. Está dispuesto a usar todos los recursos posibles para realizarlo. ¿Qué  obstáculo puede impedírselo, si él es el Amo del Mundo?

Ahora Nerón ha ido a Baias a comprobar personalmente un extraordinario acontecimiento que podría considerarse como un presagio funesto y es demasiado evidente como para pasarlo por alto. El supersticioso emperador está muy preocupado…

Poco después de su matrimonio con Augusto, el primero de la dinastía de los Claudios; la emperatriz Livia fue a ver su casa en Baias, cuando un águila volando por encima de ella, dejó caer sobre sus rodillas una gallina blanca de la que acababa de apoderarse y que todavía conservaba en el pico una rama de laurel. Ella tuvo el capricho de criar al ave y plantar la rama. La gallina dio tantos pollos que aquella casa fue llamada desde entonces: “La Casa de las Gallinas”. Y la planta se desarrolló tan bien, que en lo sucesivo tomaron de ella los césares, los laureles para sus triunfos. Además fue para ellos una tradición, plantar otros en el mismo lugar, después de haber triunfado. Se observó después que poco antes de la muerte de cada emperador, el arbusto que él había plantado se marchitaba.

El día anterior llegó de Baias la noticia de que el arbusto que plantara Nerón, se había secado hasta la raíz y estaban muriendo todas las gallinas.

Nerón está aterrorizado ¿Qué presagia el futuro? Él apenas tiene treinta años de edad…

 

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA

R54 LAS HERIDAS PUNZANTES


CONVOCATORIA3La Virgen ha venido a continuar lo que empezó en Fátima

by Rosas para la Gospa

El próximo mes de junio la Virgen cumplirá 35 años de estar apareciendo diariamente en Medjugorje y el 13 de mayo de 2017 se cumplirá el Primer Centenario de su primera aparición en Fátima. Entonces el Año Jubilar de la Misericordia, ha preparado el Año del Primer Centenario de la aparición de la Virgen. Y el Papa Francisco ya manifestó su deseo de estar en Fátima el próximo año.

En Medjugorje la Virgen hizo referencia a sus apariciones de Fátima, cuando mencionó que “había venido a continuar lo que había empezado con los Secretos de Fátima” (cf. Octubre, 1988) y quizá por eso, ahora nos habla de algo importante que mencionó allá: las Heridas de su Inmaculado Corazón.

Immaculate Heart

Lucía de Fátima narra que una aparición la Virgen le mostró su Corazón cercado de espinas “por las blasfemias e ingratitudes de tantos hijos ingratos” Y en el mensaje de este mes menciona que esas espinas han llegado a sangrar Su Corazón Inmaculado a razón del pecado y todo hábito pecaminoso en el que viven sus hijos.

Si nos fijamos bien en el Mensaje, la Madre no se refiere a los pecados específicamente de los ateos, agnósticos o de los no católicos, sino de los pecados en general que cometen los que Ella “mira”. Entonces, son los pecados de todos: de creyentes y no creyentes: son las acciones con las que se ofende a Dios las que hacen sangrar el Corazón Inmaculado de María.

¿Y por qué razón la Madre en este momento nos habla así? Es probable que el motivo sea la pérdida del sentido del pecado que está viviendo el mundo; porque se ofende a Dios y no hay remordimiento, no hay culpa, no se advierte el Mal.

Aun no hemos salido de la dictadura del relativismo: el hombre es quien decide la objetividad del Mal y no Dios; no lo que Él ha revelado. Y ese relativismo moral está conduciendo a la humanidad a la destrucción total y la Iglesia no puede ceder al juego del Maligno.

corazón_sangrando

Entonces, frente a esa mentalidad neopagana la Madre reacciona y nos hacer ver lo que es el Pecado: es una Herida que Sangra el Corazón de Dios y que hace sangrar Su Corazón Inmaculado, por lo que el mensaje de este mes también es un nuevo llamado a la conversión, a fin de “Reparar las heridas del Corazón Inmaculado de María”.

La Virgen en Fátima, frente a las “espinas punzantes” que vio Lucía, pidió la Comunión Reparadora el Primer Sábado de cada mes, la Confesión mensual y el rezo meditado de 5 misterios del santo Rosario con la intención de Desagravio. Y en el mensaje de este mes, la Reparación del Corazón Sangrante de María consiste en “regresar a Dios y regresar a la oración”; de esa manera se encuentra la felicidad en la Tierra y esa felicidad no es solo para el creyente sino también para María.

Porque cuando se acude con el corazón contrito al confesionario, cuando se busca la reconciliación con Dios y se regresa a la oración, también hacemos feliz a la Virgen: se Repara las heridas de Su Corazón Inmaculado.

Tradicionalmente, el mes de mayo ha sido dedicado a la Virgen María; por lo tanto, la tarea para este mes no puede ser otra que hacer el ‘Mes de Reparación” al Corazón Inmaculado de la Madre.Y abandonar el pecado y todo hábito pecaminoso, para de igual modo regresar a la Oración como Ella misma pide. Este detalle es la más importante del mensaje de este mes.

Padre Francisco Verar

inmaculado corazón gifMENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

23 DE ABRIL DEL 2016

Amados Hijos de Mi Corazón Inmaculado:

Yo, como Madre de toda la Humanidad, les amo.   Mi Corazón sufre por cada uno de ustedes cuando no corresponden al Llamado de Mi Hijo. Es necesaria la conversión.

Todos los hijos de Mi Hijo deben acudir en este mismo instante en busca de la conversión. Deben salir al encuentro y convertirse; ya que el hombre en este instante, galopa a toda velocidad sobre su ‘yo’ humano colmado de imperfecciones, que han florecido con el pasar de los años.

egolatria

La humanidad debe frenar de “ipso facto” los actos contrarios al bien. No son capaces de mirar cuánto daño se causan a sí mismos negando a Mi Hijo. Se han obstinado en encerrarse en sí mismos, para no mirar el mal que hacen ni el bien que dejan de hacer. Cada uno se mira a sí mismo desde la perspectiva que más le conviene, dejando de lado todo aquello que conlleva irreverencias, desacatos, desobediencias y aún más, sacrilegios que se cometen contra la Divinidad.

Amados hijos, ustedes no han sido capaces de mirarse a sí mismos y de mirar sin máscaras y sin liviandades cuanto se niegan, cuanto omiten y cuán desafortunados son, al encerrarse en el ego humano empobrecido  y contaminado con lo mundano, para no mirar la realidad espiritual.

Han decidido no mirar la Verdad, han decidido vivir hipócritamente al lado del Mal para no sentir remordimiento alguno ante el mal obrar y actuar cotidiano.

7-pecados

Amados hijos de Mi Corazón Inmaculado:

Les miro caminando en el mundo, pero más que caminando, les miro vagando; ya que el que camina se detiene en algún instante de su vida a mirarse… Pero el que vaga por el mundo no se detiene, sino que continúa alocadamente, desenfrenadamente, tropezando una y otra vez.

 Y cuando tropieza se entrega en manos del Mal, porque no desea mirar su realidad: sino que desea continuar viviendo en esa irrealidad, en esa falsedad, en esa oscuridad que el Mal le presenta agradable, para que se sienta bien sumido en el pecado.

 ¡CUÁNTO SOBREABUNDA EN ESTE INSTANTE ENTRE TODOS MIS HIJOS,

pecado envidia

EL ODIO GRATUITO NACE DE LA ENVIDIA

LA ENVIDIA: ¡EL GRAN MAL QUE AQUEJA A LA HUMANIDAD!

Porque la envidia enceguece y envilece al hombre, le lleva a atacar a los inocentes, le lleva a atacar a los que Mi Hijo ha llamado para ser sus voceros, fieles  y verdaderos. Le lleva a atacar a sus hermanos, porque la envidia le lleva a pensar: ¿Por qué no a mí? y ¿Por qué a ése, sí? Yo daré varias respuestas a esto. Y sé que a algunos no les va a agradar; pero lo que les falta hijos es: hablar con la Verdad.

Gran parte de Mis Hijos Predilectos podrían ser instrumentos de Mi Hijo como Profetas, en el sentido en que podrían dar a conocer la explicitación de la Palabra de Mi Hijo directamente revelada por Él a ustedes, Hijos Predilectos. Mi Hijo ha elegido a unas cuantas almas en medio de ese mar sacerdotal y religioso y el resto lo ha elegido, lo ha sacado de entre Su Pueblo.

almas predestinadas

 Y NO les ha dado más poder a quienes dirigen Su Iglesia, para que se detengan a pensar cuando esos instrumentos de Mi Hijo, esos portavoces de Mi Hijo, fielmente elevan la Palabra que Mi Hijo les revela y les explicita ante todo el Pueblo, creyente o no creyente.

Mi Hijo da Su Palabra según Su Voluntad; no por rangos, no por sabiduría, no por estudios, no por posiciones. Mi Hijo explicita Su Palabra en la mayoría de los casos a través de Su Pueblo, de hijos que ha entresacado de Su mismo Pueblo, porque en este instante, no todo Su Pueblo Sacerdotal actúa acorde a Su Voluntad y a Su Ley…

 Y esto causa envidia de parte de algunos de Sus Hijos Predilectos y de las criaturas humanas, hacia las almas que Mi Hijo y Yo elegimos. Y LES ATACAN CON DUREZA.

daniel en el foso de los leones

LOS PROFETAS DE DIOS SIEMPRE RECIBEN EL TRATAMIENTO DE LOS PROFETAS…

Y les llaman impostores y falsos. Pero esto no debería de ser nuevo para el Pueblo Fiel de Mi Hijo, puesto que a Mi Hijo lo llamaron “Belcebú”. Se mofaron de Él cuando les mencionó ser Hijo del Padre. Y aún en la Cruz no le creyeron.

Hijos amados, Pueblo de Mi Hijo, no van a despertar hasta que no se arrepientan. Y cuando esto suceda, será tarde, no para ganar la Misericordia de Mi Hijo sino para ir hacia sus hermanos, hacia aquellos que ustedes han criticado y masacrado a través de la lengua.

 Hacia aquellos que han ofendido y han querido desmentirles. Hacia aquellos que han llamado mentirosos absolutos, apocalípticos. Hacia esos instrumentos del Cielo que les mencionan la Verdad, esa que mantienen escondida en lo más profundo de su corazón y no desean aceptar.

daniel protegido por su ángel

PERO DIOS PROTEGE A LOS SUYOS

Quizás sea tarde les repito, porque las condiciones en el mundo no les permitan hacer llegar a esos hermanos, una palabra solicitando excusas porque han causado daño a los que Mi Hijo ha elegido.

Amado Pueblo de Mi Hijo:

El Profeta no vive una vida fácil, pues es constantemente desmentido y por ello atacado. Pero vive lo que no vivirán otros que se dedican como sepulcros blanqueados, a criticar todo porque se consideran doctos en  espiritualidad y casi que se consideran dioses.

 Pero éstos no vivirán el Cielo por adelantado puesto que el que vive de la envidia, vive perturbado; vive sumido en la tristeza, en la ambición, vive con su corazón saturado de arrogancia y mirando a sus hermanos hacia abajo.

peecado envidia manifiesta

El que vive colmado de envidia es fácil presa del Demonio. Y actúa y obra según los actos y obras de Satanás, hasta que algún suceso en su vida le lleve a abrir su corazón, su mente. Y entonces frenar sus instintos agresivos  y retomar el camino verdadero.

Amados Hijos de Mi Corazón Inmaculado:

Como Madre he tratado de mencionarles y guiarles de una y otra forma… Mencionarles los errores, los pecados, las difamaciones; todo lo que les lleva a enlodar el espíritu.

Pero no atienden a mis indicaciones, ¿Qué puedo esperar Yo como Madre, si a Mi Hijo no le obedecen y le desprecian? He de decirles que se encuentran en un instante sumamente delicado para toda la humanidad. Se encuentran al borde del Precipicio de los grandes acontecimientos. Se encuentran en el filo del Precipicio, solo basta un mínimo movimiento y la Humanidad caerá…

INFIERNO

Es lamentable, sumamente doloroso para una Madre, tener que emitir estas Palabras hacia Sus hijos, pero Mi Voz no se acallará porque unos cuantos lo deseen…  Si Mi Hijo padece sed de almas, Yo como Madre estoy dispuesta a llegar hasta el último instante, llamándoles, pues si una sola alma me mira y retorna a Mi Hijo, le daré la mayor felicidad a Mi Hijo…

Amados Míos:

¿Qué sucede, qué sucede cuando un hombre se acerca a una planta que tiene sus hojas y su tronco saturado de espinas? Se espina y le causa dolor. Y debe sacar una a una las espinas.  Ustedes constantemente causan eso al Corazón de Mi Divino Hijo. Y los ángeles todos derramando lágrimas, Adoran a Mi Hijo para que no le causen tanto dolor.

La inconsciencia del hombre ha alcanzado niveles impensables; tanto que el hombre no piensa, sino que actúa alocadamente por instinto. Ese mismo instinto que el Demonio coloca en el hombre, por la irresponsabilidad con que el hombre ha socavado toda la Creación.

DESTRUCCION

Por ese instinto con que el hombre toca un árbol y ese árbol muere ante el sentimiento que le externa el hombre, que se ha convertido en un sentir de muerte. Y a la vez un sentir que le puede llevar a recapacitar y a enmendar su vida…

Cuanto Mi Hijo les dice, es como si fuese el viento: le escuchan pasar y luego continúan en el pecado cotidiano. ¡Cuánto lamento este instante, hijos! Ya que el que peca y no se arrepiente, el que peca y no se enmienda…

 El que peca y no tiene un firme propósito de enmienda, ese Hijo Mío camina entre sombras que le conducen a mayores pecados y cuando éste Hijo Mío desea recobrar el pensamiento correcto, el caminar correcto, el obrar y actuar correcto; se encuentra tan saturado del Mal, que debe hacer un esfuerzo heroico, para retornar al Bien con humildad…

7-pecados-capitales-

Con la Verdad en su corazón, en su mente y en su palabra. “No todo aquel que dice: ¡Señor, Señor! entrará en el Reino de los Cielos” (Mt 7, 21) Porque el Cielo se gana con las obras y los actos en esta Tierra.

Mi Hijo no regala el Cielo, Mi Hijo es grande en misericordia, “…es lento a la cólera…” (Salmo 103, 8) Pero Mi Hijo no regala el Cielo, por más que les ame…

 NO REGALA EL CIELO, ASÍ COMO NO APLICA SU JUSTICIA INNECESARIAMENTE

JUSTICIA DE DIOS

Hijos Míos de Mi Corazón Inmaculado:

Deténganse a recapacitar en el Sufrimiento de toda la Humanidad, en los desastres naturales, sociales y económicos de este instante…, Es una convulsión total la que vive la Humanidad en este instante.  La Tierra se estremece con fuerza y continuará estremeciéndose.

El mar actúa diferente, los fenómenos naturales no se pueden comparar con la envergadura del pasado. Éstos son gigantes que se levantan contra el hombre; pero no porque hayan sido creados para que castiguen y purifiquen al  hombre, sino porque el hombre emana tanta negatividad hacia Mi Hijo, tanta Maldad hacia Mi Hijo; que la Creación, al no encontrar una semejanza con la creatura humana, vuelve su mirada hacia esa creatura… y al mirar la hechura de Dios, desea despertarla del Mal en que vive, arrebatarla de las Garras de Satanás

tierra viva y enojada mundo

Y la Creación, ante esa negatividad que emana el hombre, le llama por el único medio que conoce lo creado por la Mano de Dios, le llama por el amor. Y es que el hombre cree que el amor es únicamente cuando las cosas se encuentran bien.

El amor a la vez llama a actuar bien y es lo que hace en este instante la Naturaleza. Estremeciéndose sí, agitándose las aguas, sí. Así la Naturaleza llama al hombre a que despierte y que retorne a su Dios y a su Señor.

La Ira del hombre le ha llevado a mirar al otro hombre como un objeto inerte, sin vida, sin el Don de la Vida. Y los actos que el hombre comete en este instante en contra del Don de la Vida, son pecados contra el Espíritu Santo. 

EL ESPÍRITU SANTO

Pero, ¿Qué van a saber mis hijos de los Dones del Espíritu Santo o del Don de la Vida, cuando se lanzan unos contra otros en una cacería sin fin?

Amados hijos, si algunos de ustedes tuvieran la oportunidad dada por Mi Hijo, de sacarles de la Tierra en este instante y colocarles en otro Planeta. Y pudiesen mirar ustedes el obrar y actuar convulsionado del hombre. Y mirar la energía del hombre tan negativa hacia sus hermanos. Y mirar la fuerza negativa que sale del hombre hacia todo lo creado…

 Ustedes elegirían no regresar a la Tierra, puesto que en este instante el hombre arroja sobre la Tierra los desechos de una espiritualidad totalmente contraria a la que Mi Hijo les ha legado…tierra-del-planeta-en-basura-thumb7088183

Transformando la Tierra en un depósito de inmundicias espirituales, carnales y sociales; en donde reina y mantiene poder el que posee más dinero y el que no lo posee se somete voluntariamente a la ley del que manda a través del dinero.

El estado de esta Humanidad es lamentable y el Pueblo de Mi Hijo no se une. Lo miro cómo se desune constantemente, criticándose sin cesar, destruyéndose unos a otros… Esto lleva a doler infinitamente el Corazón Sagrado de Mijo y Mi Corazón Inmaculado.

Amados hijos de Mi Corazón Inmaculado, amado Pueblo de Mi Hijo, he de comunicarles que la Tierra continuará estremeciéndose fuertemente. No esperen otra acción de la Tierra que les ha acunado. Y esto es un reclamo de la Tierra hacia sus hijos.

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Oren hijos Míos, por Ecuador; ha padecido y padecerá.

Oren hijos Míos, porque Estados Unidos…  

Será estremecido tanto, que los habitantes de esta Nación amada por Mí, desearán ponerse de pie y no lo lograrán. (1)

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Oren amados Míos, por Francia, el terrorismo hará destrozos y exterminará a gran cantidad de vidas.

Oren por Inglaterra.

En Italia, los volcanes que yacían dormidos despertarán. ¡Ay de Roma, ay de Roma, cuánto dolor lleva a todos sus habitantes! (2)

Oren hijos Míos, oren por Chile y la Argentina. Chile será estremecido y será sorprendido por algo que no espera. (3)

Oren hijos Míos, les llamo a orar por Mi tierra de bendición: Puerto Rico, padecerá. Padecerá porque Yo misma habité esa tierra y en este instante la ha tomado el Enemigo del alma y aquellos que participan en sectas. Y ¿Por qué?

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EN LA ACTUALIDAD ES EL RESPETO HUMANO Y EL DESEO DE AGRADAR AL OYENTE, LO QUE IMPIDE QUE SE PREDIQUEN LAS VERDADES QUE NADIE QUIERE OIR

Porque Mis hijos Predilectos no utilizan la Verdad, la Oración, el Don de la Palabra que han recibido, para atraer las ovejas al redil de Mi Hijo.

Amados hijos de Mi Corazón Inmaculado, amadísimos Míos: no descansaré en advertirles, en llamarles a reconciliarse con Mi Hijo y aquellos que juzgan, en este instante deberán replantearse si su vida es testimonio del Amor Divino.

Amados hijos, Mi Corazón Inmaculado sangra por cada uno de Mis hijos, pero sangra aún más por el desacato a la Ley del Amor.

inmaculado corazón

Yo les bendigo y guardo en mi Corazón a todos aquellos que lean esta Palabra Materna.  Les cubro con mi Manto.

Mamá María

(1) Profecías sobre EE.UU, leer…

(2) El despertar de los volcanes, leer…

(3) Profecías sobre Chile, leer…

Comentario del instrumento

Hermanos (as):

Unidos en el Amor de los Sagrados Corazones, una vez más damos gracias a la Reina del Cielo por darnos esta Palabra de Madre y Maestra.

corazones traspasados

Nos trae al presente algo que el hombre ha arrastrado, algo que ha estado presente desde los Ángeles hasta el fin del mundo: LA ENVIDIA.  Ésta ha estado presente en los grandes de la historia, y en los más insignificantes dentro de la historia, realmente es un mal que carcome no solo al hombre físicamente sino espiritualmente y le lleva a la ruina, a perder la Gracia Divina.

Luzbel se rebela contra Dios, no solo deseó equipararse con Dios sino más, deseó suplantar a Dios…

San Agustín, decía no en vano: “la envidia es el pecado del diablo por excelencia”. ¡QUÉ GRANDE Y SABIA VERDAD!

De la envidia se generan cantidad de pecados y sentimientos que hacen al hombre decaer en niveles tan bajos que se vuelve peor que las bestias.

¡Cuántos casos podemos citar sobre este mal! Pero no solo en la historia sino en el presente, en el que lamentablemente la codicia es hija de la envidia y por ende, arrasa cuanto pueda llegar a ser un obstáculo en el camino.

lucifer contempla su obra

Hermanos, ¿quién es el dueño del show, del espectáculo? Satanás y éste se deleita mirando a los hijos de Dios quizá desunirse, por pretender algo que es muy común entre los católicos: desear mantenerse en el primer lugar.

EL PRIMER LUGAR ES DE CRISTO, EL SEGUNDO LUGAR ES PARA CRISTO Y EL TERCER LUGAR ES POR Y PARA CRISTO.

No seamos tan cerrados que pretendamos adueñarnos de las Obras que no son del hombre sino de Dios. Y las asigna a los hombres para que las mantengan y sean signo de la Presencia Divina mediante el Amor proveniente del Espíritu Santo.

Hermanos, son instantes en que debemos convocar a la Unidad para debilitar al mal. Cuando los hijos de Dios se unen, el mal disminuye. No  alimentemos al que llegará a ser el perseguidor del Pueblo de Dios, sino al contrario.

SEAMOS CADA UNO UN HILO CONDUCTOR DE ESA UNIDAD A  LA QUE TODOS SOMOS LLAMADOS.

AMOR-APOSTOLADO

Lo que se anticipa es fuerte para los hijos de Dios, pero tengamos presente que nuestra Madre y Maestra, es nuestro modelo. Solicitemos Su Intercesión para que no nos deje de Sus Manos Maternas.

HERMANOS, ESTAMOS EN UN INSTANTE EN QUE SI SE TUVIERA CONSCIENCIA DE ELLO, CADA UNO SERÍA UN DIFUSOR DE LO ÚNICO QUE DEBE MOVER AL HIJO DE DIOS: LA EXPLICITACIÓN DE LA PALABRA DIVINA. Amén

revelaciones marianas

R37 LOS PRÍNCIPES CELESTIALES


marìa 16

Mayo 13 de 2015

Habla la Santísima Virgen María

Hijitos Míos, Amadísimos de mi Corazón Inmaculado:

Muchas Bendiciones necesita esta humanidad. El Amor ya no vive en los corazones. Os atacáis los unos a los otros, como si fuerais enemigos y no os conocierais; a pesar de que sois hermanos, vecinos y aún a veces, hasta fuisteis amistades, fuertes amistades.

¿Qué ha pasado en vuestro corazón, Mis pequeños?

sagrado corazón

Mi Hijo os enseñó que os amaráis los unos a los otros. Y ¿Qué habéis hecho con Su Amor?

Habéis cerrado vuestro corazón al Corazón de Mi Hijo. El corazón del hombre, si no se une al de Mi Hijo, no sabe amar verdaderamente.

Y como el hombre se ha apartado de Mi Hijo, vuestro corazón ahora se ha llenado de odio, temores, envidia, maldad.

MALDAD INFANTIL

Os atacáis, como si estuvierais siempre en guerra. Difícilmente os ayudáis los unos a los otros. Tienen que haber desastres fuertes en un país, en una localidad, en algún pueblo o aún dentro de vuestro hogar, para que recibáis ayuda.

Y sí es ayuda desinteresada y es el amor de hermanos el que os ayuda en ésos momentos. Pero pasado ése problema, volvéis a lo mismo. Vivís como extraños.

No hay ya hermandad entre los habitantes de la Tierra. Por eso, ésta tiene que ser purificada. Para que todos ésos problemas internos, odios, maldades, que ha sembrado Satanás por todo el Mundo; sean eliminados de vuestro interior y que volváis vuestros ojos a Dios, que Él es Todo Amor.

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Momentos difíciles ha de pasar esta humanidad. En Mi Advocación de Fátima, os profeticé todo esto. Y a pesar de que han ocultado parte de Mi Mensaje, sabéis que lo que dije es cierto.

Sí, Mis pequeños. Tremendos cambios tendrá la humanidad entera. Morirán muchos seres humanos en segundos. La faz de la Tierra cambiará.

El hombre se arrodillará y pedirá perdón por sus pecados, cuando vea que los desastres que se vendrán, humanamente no se pueden controlar.

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LA PEOR SEQUÍA EN CALIFORNIA

Sufriréis, pero será para un bien. Para que volteéis nuevamente al Cielo y recordéis que tenéis un Dios que os ama infinitamente; pero que vosotros Le habéis despreciado.

No veáis todo esto que se vendrá, como algo malo. Ciertamente, Satanás ha hecho su obra sobre vosotros y os ha apartado del Bien Supremo.

El hecho de que muchas almas sean eliminadas de la Tierra, no quiere decir que se vayan a condenar. Y por eso, se os ha pedido continuamente la oración, sacrificios, penitencias, ayunos, la Eucaristía. Para todas aquellas almas que no están preparadas para bien morir.

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El bien morir: una Gracia inmensa de Mi Esposo, el Santo Espíritu de Amor.

El bien morir: lo que muy pocas almas persiguen para presentarse ante su Creador y ante su Salvador.

El bien morir: significa santidad, buscar siempre vivir en unión íntima con Nuestro Dios. Pero sobre todo, viviendo en Su Voluntad. Viviendo para Su Bien y de esta forma, Él derrama Sus Bienes a Sus hijos.

EL BIEN MORIR: DEBE SER VUESTRA META DE VIDA.

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Si vivís bien, moriréis bien. Si buscáis la santidad, moriréis como santos.

Pocos, muy pocos buscan esta perfección espiritual para morir bien, para entrar rápidamente al Reino de los Cielos.

Tened siempre presente en vuestro corazón, los Deseos de Nuestro Dios en Su Santísima Trinidad. Mi Hijo os lo enseñó: los Deseos de Todo un Dios para Su creatura y fue tan poco lo que os pidió.

Y Yo os quiero decir que debe ser una exigencia de un hijo de Dios, lo que os pidió Mi Hijo: “Amarse los unos a los otros”.

elmandamiento más importante

No os pidió nada extraordinario. No os pidió algo fuera de vuestras capacidades. Os pidió Amor, simplemente amor y ni aun así lo seguís; ni le cumplís a Quien os creó y a Quien os salvó.

¡Qué ingratitud la del hombre! ¡Cuánta maldad en sus corazones! Olvidáis a Aquel que os creó y también a Aquel que os salvó.

El tiempo ya os alcanzó. Estáis en los momentos grandes de la Purificación. Se os dijo que en este año se iba a marcar profundamente la separación del trigo y la cizaña, del Bien y del mal, de los que saben amar con aquellos que han traicionado el Amor de Nuestro Dios.

LA CIZAÑA

Los que estáis buscando el Amor de Nuestro Dios para vivir en la plenitud, para vivir de acuerdo a Su Santa Voluntad; vuestra purificación va a ser más sencilla. Ciertamente algo dolorosa, pero todo será para un gran Bien.

Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María y os voy cuidando. Os voy guiando, os voy protegiendo de los ataques de Satanás.

Buscad el servir perfectamente a Nuestro Dios. Dejad a un lado vuestros intereses humanos, egoístas, pecaminosos. Entrad en la profundidad de vuestro ser y encontraos ahí, con vuestro Dios y Creador.

No necesitáis ir a ningún lado para encontraros con vuestro Creador. ¡ÉL VIVE EN VUESTRO INTERIOR!

TEMPLOS VIVOS

Cuando aprendáis a encontrarLo y a vivir plenamente con Él, vuestra vida cambiará. Seréis Uno con Él, transmitiréis Vida de Él.

¡Cuánto os podríais haber ahorrado de sufrimiento si hubierais entendido desde hace tiempo, los Mensajes que se os daban del Cielo!

Quisisteis vivir de acuerdo a vuestros intereses y ved ahora cómo está vuestro Mundo y vuestra vida. Son un desastre y no lo podéis negar. Echasteis a perder la Obra grande y bella de Nuestro Dios: la Creación del hombre.

Y ¿Qué queda del hombre en vosotros? ¡Os habéis vuelto como animales!

0violencia-

¡Qué tristeza! Almas bellas que creó Nuestro Dios y ¿Qué hicisteis con ésas almas?

Las habéis manchado. Habéis destrozado vuestras almas, don precioso de Nuestro Creador. ¡Si vosotros supierais lo que vuestra alma puede hacer! Aún no conocéis las Potencias de un alma, pero de un alma que sirve a Su Creador.

Satanás os engañó. En su envidia os llevó a apartaros de vuestro Dios y Creador; él no quiso que vosotros llegarais a uniros perfectamente con vuestro Creador y de esta forma, vuestra alma se expandiera y pudierais gozar de las Bendiciones de Mi Esposo, el Santo Espíritu de Amor.

0LIBERTAD

¡Bendiciones, Dones, capacidades inmensas que tiene el alma! Y vosotros, no le sacasteis ése provecho, porque preferisteis vivir para el Mundo. Vivir en un lodazal de pecado y de maldad.

Y la pureza en la que debía vivir vuestra alma, para de esta forma desarrollarse con ésas Potencias inmensas que ya tiene; no las pudisteis desarrollar por vuestra imprudencia, por vuestra necedad. Pero es vuestra falta de Sabiduría.

Mis Palabras suenan ahora huecas, sin sustento; porque no podéis comprobar lo que os digo. Pero conocéis la vida de hermanos vuestros que se santificaron, que vivieron para su Creador y conocéis algo de las Potencias del alma, con lo que pudieron hacer ellos para el Bien de sus hermanos.

BILOCACION

Desperdiciasteis lo más bello, con lo cual el alma puede desarrollarse rápidamente e infinitamente, que es el Amor. Os vuelvo a repetir, Satanás os engañó y no cultivasteis el suficiente amor en vuestra alma para que adquiriera todas las Potencias que ella tiene.

Por eso la Purificación que se ha de dar no solamente para este Mundo, sino para muchos Mundos en el Universo que están como vosotros, afectados por el Pecado Original.

Esta purificación servirá para que entréis nuevamente en la humildad necesaria, para que os pongáis al servicio de vuestro Dios, vuestro Creador, vuestro Padre, vuestro Salvador y del Dios de la Sabiduría.

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Os llevará Mi Esposo a que os llenéis de ésa Sabiduría Santa, con la cual entenderéis infinidad de errores que cometisteis a lo largo de la existencia de vuestros antecesores y de vosotros mismos.

Conoceréis los errores de la historia y cómo los fuisteis repitiendo. Se os ayudó una y mil veces a que recapacitarais. A veces en lo individual, a veces en grupos; pero la Gracia siempre estaba sobre vosotros cuidándoos y no la quisisteis aprovechar.

Los dolores que tendréis en la Purificación, que se os avecina y que ya algunos pueblos están padeciendo, os llevará a pedir perdón.

arrepentimiento

Sí, Mis pequeños. PERDÓN A VUESTRO DIOS. Pedir perdón, porque no supisteis vivir en la dignidad en la que fuisteis creados.

Vuestra alma tuvo la Gracia del Don de la vida. Don inmenso, bellísimo. La oportunidad deseada de todas las almas, de servir a su Creador. Y le fallasteis, una y mil veces a vuestro Dios.

Arrodillados debierais estar, pidiendo perdón a vuestro Creador; por todo lo que os dio y que vosotros desperdiciasteis.

¡Cuánta maldad en vuestro corazón! Dejasteis entrar la maldad y la cultivasteis. Tuvisteis acceso a la Gracia y la hicisteis a un lado.

vanidad

¡Cuánta tontería, cuánta falsedad! Os engañó Satanás y os mantuvisteis en el Engaño y sabíais que estabais siendo engañados, porque vuestra vida no correspondía a lo que Mi Hijo os enseñó.

Ahora estáis padeciendo todo lo que cultivasteis. No quisisteis erradicar el Mal del Mundo, ni el mal en vuestro ser. Y ahora os está ahogando ese mal. No sabéis ya qué hacer con él. Se os dijo que el mal caminaría por vuestras calles y que ya nadie lo podría detener. Y ahora lo estáis viviendo y ya no sabéis qué hacer.

Os pido Mis pequeños, que arrodillados en humildad y con gran amor a Nuestro Dios, Le pidáis Sabiduría, humildad y un deseo grande de reparar todo aquello que no supisteis y no quisisteis aprovechar; de los Bienes Celestiales que se os dieron y en gran cantidad, a lo largo de vuestra existencia.

hija,madre y esposa

Mi Esposo, el Santo Espíritu de Amor, descenderá sobre todas las almas. Les hará entender en lo más profundo de vuestro ser, lo que ahora os he explicado en una forma sencilla y superficial.

Lloraréis vuestros errores y esto os ayudará en vuestra nueva conversión, para servir a Nuestro Dios, como Él se merece.

Dios Creador, Dios Salvador, Dios Amor, Dios Vida, Dios Omnipotente, Dios Eterno; Dios Padre que os ama como nadie, NADIE, os puede amar.

dios padre

Agradeced pues a Nuestro Dios en Su Santísima Trinidad, en su Amor Infinito; todas las Bendiciones que habéis recibido y que no os disteis cuenta tantas veces, de ellas.

AgradecedLe a Mi Hijo Su Donación para salvaros, para borrar la falta del Principio. Para haceros acreedores nuevamente, de los Bienes del Cielo.

AgradecedLe a Mi Esposo, el Santo Espíritu de Amor, los Dones, Virtudes y capacidades que cada uno de vosotros tenéis. Pero sobre todo, Su Guía amorosa a lo largo de toda vuestra existencia en donde Él os ha guiado desde lo más profundo de vuestro ser. Pero la gran mayoría de vosotros, no Le quisisteis escuchar.

GUIADO X DIOS

Él, vuestro Dios en gran Humildad, viviendo en vuestro interior. Y vosotros, sintiéndoos más grandes. No tomando de Su Sabiduría, no entrando en la profundidad de vuestro ser.

Tener en vuestro interior a Mi Esposo con Su Sabiduría Infinita, que os podía enseñar todo y solamente necesitaba que vosotros en humildad y sencillez, Lo buscarais en vuestro interior. Y no Lo aprovechasteis.

Mis pequeños, agradecedLe a Nuestro Dios en Su Santísima Trinidad esta Purificación que se os avecina, porque os merecéis un castigo. Pero es un castigo que os va a ayudar a crecer, que os va ayudar a conocer más el Bien de vuestro Dios.

Un castigo que os va a llevar a la perfección; porque TODO LO QUE DIOS PERMITE EN VUESTRA VIDA,

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SIEMPRE ES PARA VUESTRO CRECIMIENTO, PARA VUESTRA SANTIFICACIÓN, PARA VUESTRA PERFECCIÓN.

Manteneos humildes, sencillos como Yo os enseñé, Mis pequeños. Yo, aceptando la Voluntad de Mi Dios Me di a Él.

Y ved Quien Soy. A donde Me elevó, por aceptar Su Voluntad, por Ser Sencilla, por Vivir unida perfectamente a Él.

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Apartaos pues, del Mal. Estáis viviendo un gran error, que fue haberle hecho caso a Satanás. Estáis sufriendo inmensamente, porque le creísteis al que es vuestro Enemigo. Ya aprendisteis con dolor, lo que él provocó en vuestra vida y en la de los vuestros.

Ahora con Sabiduría, dejaos mover por la Voluntad Divina y veréis el cambio que vuestra alma tendrá. Que es lo que no ha querido Satanás que vosotros tengáis: Que se desarrollen en vosotros las potencias del alma.

Porque en su envidia no quiere que vosotros crezcáis y seáis quien debéis ser, ante los Ojos de vuestro Creador.

santa-catalinadericci

Sois hijos de Dios. Entended la dignidad que tenéis hijos Míos,

¡HIJOS DE DIOS!

Ahora sois pecado, maldad, destrucción. A eso os llevó Satanás.

Pedid Sabiduría Divina para que entendáis perfectamente, lo que os he tratado de explicar y regresad ante el Padre, como el hijo pródigo.

26hijo-prodigo

Regresad arrepentidos, para que Él os ponga nuevamente el anillo de hijos del Rey.

Gracias, Mis pequeños.

http://www.diospadresemanifiesta.com/

P50 LA MANO EN EL ARADO


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Publicado el 23/03/2014 por Y María del Getsemaní

CARTA TERCERA

Cariño del Cielo,

Hola Abba

Escucha lo que te he venido insistiendo para que ya no sufras. -Porque Cariño Mío al sufrir tú, El Cielo entero sufre contigo; con Mis Hijitos Amados que ya son del Reino de los Cielos.- Que no volteéis al pasado con nostalgia, sino que veáis hacia el futuro con esperanza.  

¿Por qué os digo esto? Es muy simple. Los hijos del Maligno que siempre son realmente siervos;

en calidad de esclavos, los que le sirven son aquellos a quienes aquel les otorga favores del mundo.

Éste les concede sus deseos a cambio de favores que le hacen, -que siempre tienen que ver con la perdición de las almitas para el Reino de los Cielos-.

LUZ TINIEBLA

si ya sabéis que este mundo está regido por Satanás,- son puestos por aquél.

Y cuánto más en ésta época  de tiempos finales.

Así que los Míos no son favorecidos por el mundo, sino silenciados, arrinconados, ignorados en el mejor de los casos (como es el tuyo Pequeñita Muy Mía).

Y en el peor: asesinados, violados, violentados en todo lo que puedan ser dañados.

esclavos

Porque a los que no le sirven, los odia y los lleva a extremos; para que creáis que ES vuestro Amantísimo Padre Creador, Hijo Redentor y Espíritu Santo Santificador, quién tan mal os trata.

Y que con ello reneguéis de Mí, vuestro Amantísimo Padre Celestial

Y os volteéis a aquel a pedir algún favor.

Que posiblemente os lo otorgará, si a aquel conviene a sus intereses.

Es como los bancos en su usura, que vosotros por salir de una necesidad en vez de confiar en Mí;  empeñáis vuestros hogares con grandísimos intereses que no podréis pagar y terminareis después de largos años de trabajo, perdiendo vuestras más preciadas posesiones.

Por eso os digo: si tenéis circunstancias adversas; PedidMe la fuerza para Amar, para Creer, para Confiar.

LIBERACIÓN MILAGROSA DE PABLO Y SILAS

LIBERACIÓN MILAGROSA DE PABLO Y SILAS

Y no volváis los ojos al Maligno que os sacará de una situación desesperada, para meteros en otra irresoluble. ¿Comprendéis lo que os digo?

Muchos de vosotros veis con envidia a vuestros hermanos que han tenido muchas más ventajas en la vida y ahora están en posición social y económica superior a vosotros. Y os recrimináis a vosotros mismos.

Culpáis a la “suerte” (que ya os dicho que no existe) o en el peor de las situaciones; a vuestro Amantísimo Padre que Camino trazado tiene para cada uno; pero es imposible que veáis más que el pasito que estáis dando en el momento.

Vosotros no podéis ver a dónde os estoy llevando con cada situación que permito en vuestras vidas.

ESTHER REINA DE PERSIA

ESTHER REINA DE PERSIA

El Tentador os podrá intentar seducir, pero no os podrá forzar a ello. Así que de cada uno de vosotros en vuestro libre albedrío, depende lo que hagáis con las tentaciones.

Pero no creáis que mismo destino es al justo que al malvado.

Ese es un invento “magnífico” de este siglo, QUE NO HAY JUSTICIA.

Pero, Mis Críos, echad un vistazo al Testamento Antiguo  y ahí podréis comprobar sí la hay.

HISTORIA DE JOB

HISTORIA DE JOB

Y os lo digo: YO, DIOS

SOY EL MISMO DE AYER; DE HOY Y SERÉ EL MISMO DE MAÑANA. NO MUDO, PORQUE LA PERFECCIÓN ES.

Sois vosotros los que os habéis hecho estas ideas, para pecar a vuestras anchas.

¿Os habéis imaginado alguna vez cómo seríais señalados en cualquier pueblo de la antigüedad si actuarais como lo hacéis hoy?

SENTENCIA DE SÓCRATES

SENTENCIA DE SÓCRATES

¿Qué clase de mujeres seríais si se les dice al pan, pan y al vino, vino? ¿Qué clase de hombres seríais?

Pero os escudáis en la podredumbre y os justificáis diciendo que “todo el mundo lo hace” y

YO os pregunto: ¿Mil injusticias hacen una justicia? ¿Mil males forman un Bien? ¿Así es como vosotros sumáis?

¡Os equivocáis grandísimamente! Porque Yo, Jesucristo, os juzgaré con la misma medida que a todos los hombres de todos los tiempos,

Y NO según sea la moda y la costumbre de los tiempos y países donde habitáis.

36VOLVERA EN TODA SU GLORIA

El asesinato de uno de vuestros hijos sigue siendo abominable crimen, aunque vuestras autoridades digan que no es penado.

¿Comprendéis las sociedades  a las que pertenecéis? ¿Y esperáis  que éstas os digan dónde está el Bien y dónde el mal? ¿Que os aseguren qué habréis de buscar y qué evitar?

Locura sería pretender que vuestros líderes terrenales y mundanos os guíen.

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Por eso, Niños Míos (es Nuestra Santísima Madre María quien habla)No os dejéis guiar por el mundo,  sus modas y costumbres;

Sino, oponeos a ellas con el Evangelio en Mano que es la Verdad inmutable y eterna y es El Camino de Salvación para todos vosotros. ¿Lo comprenden, Mis Niños?

Criaturas del Cielo:

Siendo el mundo del Maligno y éste repartiendo los “bienes del mundo”

¿Porqué os enojáis cuando no os tocan más que las migajas? Si éste lo da a sus secuaces y “amigos”, no a los Hijos y Amigos de Dios.

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El Padre Amantísimo (San Miguel se hinca en profunda reverencia) verá que no os falte lo necesario; pero acostumbraos ya a vivir con frugalidad y sencillez y no andéis arrebatando lo que no os corresponde ni os pertenece. ¿Lo comprendéis?

Y si acaso una sola túnica os queda, portadla con Dignidad y no busquéis veinte; como lo hacen los Hijos del Maligno que lo que quieren es brillar con sus ropajes, invitando a banquetes y manjares,

Pero vosotros Críos del Cielo, brilláis  por dentro y no necesitáis de joyas ni ropajes, ¿Lo comprendéis?

Es vuestro el Goce y la Gloria del Futuro, porque no vinisteis al mundo a gozar; sino a trabajar por el Reino de los Cielos.

ven y sígueme

(Habla San José)

Así que entendedlo de una vez y poneos a trabajar, que el tiempo ya no lo es y vosotros os seguís distrayendo y en mucho de lo que os decimos no hacéis  ni el menor caso como si no oyerais, como si no vierais, como si no entendierais y comprendierais.

Como Yo que no vine a tierra a enriquecerMe, a Brillar en las sociedades y palacios, sino a ser luz para Mi Hijo Amantísimo y para su Santísima Madre María.

Ved cómo vivió vuestro Amado Amigo San José y Dios me ha colocado a inmerecida y grandísima altura en el Cielo por encima de los que fueron reyes y ministros en tierra;

Y la eternidad Hijitos del Cielo, ES y el mundo sólo abarca un instante.

No dejéis lo mayor por lo menos; que os arrepentiréis grandísimamente en la eternidad cuando ya no haya oportunidad de mudar.

el sembrador

Dejad al pasado y sus cuitas. Y concentraros, como el buen campesino en arar la tierra de sol a sol, que vuestra recompensa os espera GRANDIOSA Y MAJESTUOSA EN EL REINO ETERNO DE LOS CIELOS. ¿Lo comprendéis?

El Cielo os ama de manera inconmensurable, pero debéis decidir si corresponderéis este inmenso amor, a este regalo eterno;

o lo desechareis por seguir los caminos del mundo.

La decisión es enteramente vuestra y os ayudaremos en lo que necesitéis para regresar;

tentacion del mundo

Pero hacedlo, consagraos a vosotros mismos y a vuestras Familias ¡YA! Que no hay tiempo.

Difundid estas cartas, os lo pide vuestro Santo Patrono, Padre putativo de la humanidad, San José.

Amén

Amén y Shokram, Amado San José.

san jose y jesus (13)

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113.- UNA ALIANZA PROTECTORA


Las primeras vanguardias del ejército miedoso, sacan precavidos las cabezas por portón. Y al ver que no hay nadie, sienten el valor de salir y de llamar a los demás.

Magdalena con Juana, Anastásica y Elisa; van en la primera fila con Jesús y va guiando por calles secundarias a sus huéspedes. Avanzan seguidos por todas las mujeres. Detrás de ellas, los menos valerosos… Luego las romanas; que decididas a no separarse tan pronto de Jesús; por órdenes de Magdalena, van detrás con Sara y Marcela; para que su presencia pase lo más desapercibida posible.

Jonathás va caminando junto a ellas, a quienes habla casi como si fueran criadas de las discípulas más ricas.

Claudia se aprovecha para decirle:

–                       Oye, te voy a pedir un favor. Ve a llamar al discípulo que trajo la noticia. Dile que venga y dile que lo haga de modo que no llame la atención. ¡Ve!

Las vestiduras no son gran cosa. Pero su modo de hablar es imperioso.

Jonathás abre tamaños ojos.

Se acerca más para ver la cara de quién le ha hablado. Pero lo único que ve es el fulgor de unos ojos muy imperiosos. Intuye que no se trata de una criada. Se inclina y obedece.

Alcanza a Judas de Keriot, que va hablando animadamente con Esteban  y con Timoneo… Y le jala del vestido.

Judas dice:

–                       ¿Qué quieres?

Jonathás dice:

–                       Quiero decirte una cosa.

–                       Dila.

–                       No puedo. Ven conmigo. Te necesitan, por lo que parece para una limosna.

La excusa es buena.

Judas deja a sus compañeros y alegre se va con Jonathás.

Está ya en la última fila y éste dice a Claudia:

–                       Oye. He aquí al hombre que deseabas.

–                       Muchas gracias por tu servicio. –Le dice sin levantarse el velo. Y dirigiéndose a Judas-  Haz el favor de escucharme por un momento.

Judas, que oye una voz fina y delicada. Que ve dos ojos brillantes bajo el sutil velo; se imagina que se trata de alguna aventura y sin pestañear, acepta al punto.

El grupo de las romanas se divide. Con Claudia se quedan Plautina y Valeria. Los demás siguen su camino.

Claudia mira a su alrededor y al no ver a nadie, se hace a un lado el velo…

Judas la reconoce y después de un instante de admiración, se inclina y saluda a la romana:

–                       ¡Domina!

Claudia dice:

–                       Así es. Enderézate y escucha. Tú quieres al Nazareno. Te preocupas por su bien. Te felicito. Es un hombre virtuoso, pero sin defensa. Nosotras lo veneramos como a un hombre Grande y Justo. Y algo más Los judíos no lo veneran. Lo odian. Lo sé. Escucha bien lo que te voy a decir, para que te comportes de este modo.

Quiero protegerlo. No como la lujuriosa de hace unos momentos; sino honesta y virtuosamente. Cuando comprendas que hay algún peligro para Él; ven a verme o mándame algún recado. Claudia puede todo sobre Poncio. Alcanzará la protección a favor de ese Justo, ¿Comprendiste?

Judas está boquiabierto, ni en sus más locos sueños hubiera imaginado la escena que está viviendo… ¡Y nada menos que con la esposa del Procónsul!

Judas pregunta admirado:

–                       SÍ, Domina. Que nuestro Dios te proteja. Tan pronto como pueda, vendré personalmente… ¿Pero cómo haré?…

–                       Pregunta siempre por Álbula Domitila. Es una amiga íntima mía. Y nadie se extrañará de que hable con judíos. Pues es la que tiene a cargo mis liberalidades. Pensarán que eres un cliente. ¿Acaso te humilla esto?

–                       No, Domina. Servir al Maestro… Y alcanzar tu protección es una honra.

–                       Os protegeré. Soy mujer, pero soy de los Claudios. Puedo más que todos los grandes de Israel. Porque detrás de mí, está Roma.

La nieta de Augusto le da a Judas unas grandes y pesadas bolsas repletas de monedas de oro y agrega:

–                       Mientras tanto, ten para los pobres del Mesías. Es nuestro óbolo. Quisiera estar esta noche con los discípulos. Consígueme esta honra y yo te protegeré…

En un tipo como Iscariote, las palabras de la patricia hacen un efecto prodigioso. ¡Se eleva hasta el Séptimo Cielo!…

Y asombrado pregunta:

–                       ¿De veras lo ayudarás?

–                       Sí. Merece que su Reino se funde; porque es un Reino de virtud. Bienvenido en contra de las sucias olas que cubren los reinos de hoy en día. Y que me provocan náuseas…  Roma es grande; pero el Rabí es mucho mayor.

Tenemos las águilas como insignias en nuestras banderas y la orgullosa sigla… Pero sobre ellas se posarán los genios y su santo Nombre. Roma será grande sin duda; lo mismo que la tierra cuando pondrán ese Nombre en sus insignias y su Señal. Tanto sobre sus lábaros, sus templos; como sobre sus arcos y sus columnas…

Judas no sabe qué responder. Sueña extático…  Acaricia las pesadas bolsas que le han dado. Lo hace maquinalmente. Con la cabeza dice que sí. Que sí…

Claudia dice:

–                       Bueno. Vamos a alcanzarlos. Somos aliados, ¿No es verdad? Aliados en proteger a tu Maestro, al Rey de los corazones honrados.

Rápida se baja el velo. Y esbelta, casi corriendo alcanza a sus compañeros.

La siguen las demás y Judas que jadea no tanto por la carrera; sino por lo que oyó. Llegan al palacio de Lázaro, cuando los últimos están entrando en él. Entran también ellos y cierran el portón.

Magdalena y Martha guían a los huéspedes a un amplio salón y ordena a los siervos que preparen todo para la cena, con los alimentos que trajeron los criados de Juana.

Judas llama a pedro aparte y le dice algo al oído.

Pedro abre tamaños ojos y se sacude la mano, como si se quemara…

Totalmente pasmado exclama:

–                       ¡Rayos y ciclones; pero qué estás diciendo!

–                       ¡Mira y piensa! ¡No tengas miedo! ¡Ya no estés preocupado!

–                       ¡Demasiado grande! ¡Demasiado! ¿Cómo dijo? ¿Qué nos protege?… ¡Qué Dios la bendiga! Pero, ¿Quién es?…

–                       Aquella. La vestida de color de tórtola del campo. La alta y delgada. Ahora nos está mirando.

Pedro mira a la mujer alta, de cara regular y seria. De ojos dulces pero imperiosos:

–                       ¿Y cómo hiciste para hablar con ella? No tuviste…

–                       ¡Nada!

–                       ¡Y sin embargo no te gustaba acercarte a ellos! Como a mí tampoco. Como a todos…

–                       Es verdad. Pero lo he superado por amor al Maestro. Como también he superado las ganas de romper con los del Templo. ¡Y todo por el Maestro!

Todos vosotros, incluso mi madre pensáis, que soy un doble. No hace mucho; tú mismo me echaste en cara ciertas amistades mías. Pero si no las mantuviese y con gran dolor en el alma, no estaría al tanto de lo que pasa.

No está bien ponerse vendas en los ojos y cera en las orejas, por temor de que el mundo entre en nosotros por ellos. Cuando se tiene algo grande como lo que tenemos nosotros, hay que vigilar con ojos y orejas del todo limpios. Velar por Él, por su bien. Por su Misión… ¡Porque funde este bendito Reino!…

Muchos de los apóstoles y algunos de los discípulos se han acercado y escuchan aprobando con la cabeza. Porque no se puede decir que Judas esté equivocado…

Pedro, que es un hombre humilde, lo reconoce y dice;

–                       ¡Tienes razón! ¡Perdona mis reproches! Vales más que yo. Sabes hacer bien las cosas. ¡Oh! ¡Ve pronto a decirlo al Maestro! A su madre, a la tuya. ¡Estaba tan angustiada!…

Judas dice.

–                       Porque malas lenguas, algo le han dicho… Por ahora no digas nada. Después. Más tarde… ¿Ves? Se sientan a la mesa y el Maestro hace señal de que nos acerquemos…

La cena es ligera. Las mujeres comen en silencio.

Juana y Magdalena están entre las romanas y se pasan palabras secretas, envueltas en una sonrisa. Parecen niñas, jugando en las vacaciones…

Después de la cena, Jesús ordena que pongan las sillas en forma de cuadrado y que se sienten porque quiere hablarles. Se pone en el centro y comienza a hablar…

–                       … Por esto procurad amar en realidad al Dios Verdadero; llevando una vida que se haga digna de que la consigáis, en la futura. ¡Oh! ¡Vosotros que amáis las grandezas! ¿Qué grandeza mayor que la de llegar a ser hijos de Dios? ¡Y por lo tanto ser dioses! Sed santos. ¿Queréis fundar un Reino, también en la Tierra?

Si os comportáis como santos, lo lograréis. Porque la misma autoridad que nos domina, no lo podrá impedir. Pese a sus legiones, porque los persuadiréis como Yo, a que sigan la Doctrina Santa, sin usar la violencia. He persuadido a las mujeres romanas, de que aquí existe la Verdad…

Las romanas al verse descubiertas, exclaman:

–                       ¡Señor!…

–                       Así es. Escuchad y no lo olvidéis. Os digo a todos las leyes de mi Reino….

Jamás os he dicho que sea cosa fácil el ser míos. El pertenecerme quiere decir vivir en la Luz  en la Verdad.Pero también comer el pan de la lucha y de las persecuciones. Ahora seréis más fuertes en el amor y más decididos en la lucha y en las persecuciones.

Tened confianza en Mí. Creed en Mí por lo que soy: Jesús el Salvador…  Ya es de noche. Mañana es la Parasceve. Podéis iros. Purificaos. Meditad. Celebrad una santa Pascua….

¡Mujeres de raza diversa pero de corazón recto, podéis iros! En nombre de los pobres con los que me identifico; os bendigo por el óbolo generoso y os bendigo por vuestra buena voluntad y vuestras buenas intenciones para conmigo, que vine a traer el amor y la paz a la tierra. ¡Podéis iros! Juana y cuantos no tenéis miedo, ¡Podéis iros!

Un ruido de admiración atraviesa la reunión.

Entretanto las romanas, puestas en la bolsa las tablillas enceradas que Flavia escribía; mientras Jesús hablaba. Salen a excepción de Egla; que se queda con Magdalena. Todas a un mismo tiempo se despiden.

Tanta es la sorpresa, que casi todos se quedan como paralizados.

Cuando se oye el ruido del portón que se cierra, sobreviene un rumor:

–                       ¿Quiénes son?

–                       ¿Cómo es posible que estuvieran entre nosotros?

–                       ¿Qué hicieron?

Judas grita:

–                       ¿Cómo sabes Señor, que nos dieron una buena limosna?

Jesús aplaca la confusión con un ademán y responde:

–                       Son Claudia y sus damas. Mientras que las otras mujeres de Israel; temerosas de que sus maridos se enojaran o porque como ellos; no se atreven a seguirme.

Las despreciadas romanas con santas mañas, procuran venir para aprender la Doctrina que si por ahora aceptan desde un punto de vista humano, es algo que las eleva…

Esta jovencita, esclava de raza judía, es la flor que Claudia ofrece a mis ejércitos al devolverla a la libertad y al entregarla a la Fe en Mí… En cuanto a que sepa lo de la limosna… ¡Oh, Judas! Tú menos que nadie debería de preguntar eso. Sabes bien que veo en los corazones.

 

–                       ¿Entonces habrás visto que he dicho la verdad de que había asechanzas y de que las descubrí, al hacer hablar?… ¡A ciertos tipos culpables!

–                       Es así como tú dices.

–                       Dilo más fuerte para que mi madre lo oiga… ¡Madre! Soy un muchacho, ¡Pero no estúpido!… Madre, hagamos las paces… Comprendámonos. Amémonos. Unidos en el servicio a nuestro Jesús.

Judas, humilde y cariñoso; va a abrazar a su madre que dice:

–                       ¡Sí, hijito!… ¡Sí!… ¡Por ti! Por el Señor. Por tu pobre mamacita.

Entretanto la sala se llena de comentarios y muchos concluyen que fue una cosa imprudente haber aceptado a las romanas. Y reprochan la conducta de Jesús.

Judas oye. Deja a su madre y corre en defensa de su Maestro.  Repite la conversación que tuvo con Claudia y termina diciendo:

–                       No es una ayuda despreciable. Aún sin haberla tenido antes, nos hemos visto perseguidos. Dejémosla que haga como quiera. Pero tened presente que es mejor que nadie lo sepa. Pensad que si es peligroso para el Maestro; no menos lo es para nosotros; que seamos amigos de paganos.

El Sanedrín, que en el fondo teme a Jesús por un temor supersticioso, de no levantar la mano contra el ungido de Dios; no tendrá ningún escrúpulo de matarnos como a perros, a nosotros que valemos un comino.

En vez de poner esas caras de escándalo; recordad que hace poco no erais más una parvada de palomas espantadas. Y bendecid al Señor que nos ayuda con medios imprevistos… Ilegales si queréis; pero buenos para fundar el Reino del Mesías.

¡Podremos todo si Roma nos defiende!  ¡Oh! ¡No tengo temor alguno! ¡Hoy ha sido un gran día! Más que por otra cosa, por ésta… ¡Ah! ¡Cuando seas el Jefe! ¡Qué autoridad tan dulce, tan fuerte, tan bendita! ¡Qué paz habrá! ¡Qué Justicia! ¡El Reino Fuerte y Benigno del Mesías! ¡El Mundo que se acerca, poco a poco!…

¡Las Profecías que se cumplen! Multitudes, naciones… ¡El Mundo a tus pies! ¡Oh, Maestro! ¡Maestro mío! Tú Rey, ¡Nosotros tus ministros!… ¡En la tierra Paz! ¡En el Cielo, Gloria!… ¡Jesús de Nazareth! Rey de la estirpe de David. Mesías Salvador. ¡Yo te saludo y te adoro!…

Judas está extasiado… se postra.

Y continúa:

¡En la Tierra! ¡En el Cielo y hasta en los Infiernos, tu Nombre es conocido! Infinito es tu Poder. ¿Qué fuerza puede oponérsete? ¡Oh, Cordero! ¡Oh, León! Sacerdote y Rey Santo, Santo, Santo…

Y se queda inclinado hasta la Tierra, en una sala muda de estupor…

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, CONOCELA

 

 

 

14.- LA PROFECIA DE CAÍN


En Nazareth, María, descalza, va y viene por su casita. Son los primeros albores del día. Con su vestido azul pálido, parece una delicada mariposa que roza sin ruido alguno, paredes y objetos. Se acerca a la puerta que da hacia la calle y la abre con cuidado. Mira hacia fuera y ve que no hay nadie. La deja entreabierta. Vuelve a poner todo en orden.

Abre puertas y ventanas. Entra en el cuarto de trabajo en donde antes estaba la carpintería y ahora tiene sus telares. Cubre con cuidado uno donde hay un tejido comenzado y una sonrisa aflora al verlo. Sale al huerto. Las palomas se le amontonan sobre los hombros y la acompañan hasta una despensa donde están sus alimentos.

Toma trigo y les dice:

–           Aquí. Hoy aquí. No hagáis ruido. ¡Está muy cansado!

Luego toma harina y va a la cocina, en donde está el horno y se pone a amasarla, para hacer el pan. Sonríe llena de felicidad. De la masa, toma una cantidad y la pone aparte, la cubre con un lienzo y continúa con su trabajo. Está colorada y en sus cabellos hay una mancha de harina.

Se escucha una voz femenina:

–           ¿Ya estás trabajando? – Es María de Alfeo, que ha entrado sin hacer ruido.

María contesta:

–           Sí. Hago el pan y mira: las tortas de miel que a Él tanto le gustan.

–           Hazlas. Hay mucha masa. Yo te ayudo y te la preparo.

María de Alfeo, robusta y más gruesa; trabaja con fuerza amasando el pan; mientras maría pone miel y mantequilla en sus panecillos. Hace muchos redondos y los pone sobre una lámina.

Luego dice con preocupación:

–           No sé cómo hacer para avisarle a Judas. Santiago no se atreve y los demás…  -y da un profundo suspiro.

María contesta:

–           Hoy vendrán. Simón Pedro viene siempre los lunes, con los pescados. Lo enviaremos a la casa de Judas.

–           Quien sabe si quiera ir.

–           Simón jamás me dice que no.

En ese momento Jesús aparece, diciendo:

–           La paz sea en éste, vuestro día.

Las mujeres se sobresaltan al oír su voz.

María dice:

–           ¿Ya te levantaste? ¿Por qué? Quería que durmieras.

–           He dormido como un niño, Mamá. Tú no debes haber dormido.

–           Te he mirado dormir. Siempre lo hacía así, cuando eras pequeño. Siempre sonreías en sueños. Y esas sonrisas me quedaban todo el día, como una perla en el corazón. Pero esta noche no sonreías Hijo. Suspirabas como si estuvieras afligido. –María lo mira con ansia.

–           Estaba cansado, Mamá. Y el mundo no es esta casa en donde todo es sinceridad y amor. Tú… tú sabes Quién Soy y puedes entender lo que significa para Mí, el contacto con el mundo. Es como quien camina por un camino sucio y lodoso. Aun cuando se camine con cuidado y esté uno atento, lo salpica a uno un poco el fango. Y el hedor nos llega aun cuando no se respire. Y si a este hombre le gusta la limpieza y el aire puro, puedes imaginar cuanto le fastidie.

–           Sí, Hijo. Lo entiendo. Pero me duele que sufras.

–           Ahora estoy contigo y no sufro. Es el recuerdo… y me ayuda para que mi alegría de estar contigo, sea mucho más grande.

Y Jesús se inclina para besar a su Madre. Acaricia también a la otra María que entra toda colorada, porque estaba prendiendo el horno y le expresa su mayor preocupación:

–           Será necesario avisar a Judas Tadeo.

–           No es necesario. Judas estará aquí hoy.

–           ¿Cómo lo sabes?

Jesús sonríe y calla.

María dice.

–           Hijo, los lunes de todas las semanas viene Simón Pedro. Me quiere traer los peces que atrapó en las primeras horas. Llega poco después del amanecer. Hoy estará contentísimo al verte. Simón es bueno. En el tiempo que se queda, nos ayuda. ¿No es así, María?

Ésta asiente con la cabeza y Jesús dice:

–           Simón Pedro es un hombre sincero y bueno. Pero también el otro Simón que dentro de poco veréis, es un gran corazón. Voy a su encuentro. Están por llegar. Ayer Yo me les adelanté.

Jesús sale mientras las mujeres ponen el pan en el horno. Luego van a la habitación de María, donde ella se pone las sandalias y cambia su vestido por uno de lino muy blanco. Después de un rato la puerta de la calle se abre y entra el grupo:  Jesús con los discípulos y los pastores.

Él le dice:

–           Mamá, he aquí a mis amigos.

Jesús les pone los brazos rodeándoles la espalda a los dos pastores y los presenta a María:

–           He aquí a los dos hijos que buscan una madre. Sé su alegría, Señora.

María contesta con dulzura:

–           Os saludo. ¿Tú? ¿Leví? Y ¿Tú? Por la edad, Él me dijo que tú eres José. Este nombre, aquí es dulce y sagrado. Venid. Con alegría os digo: mi casa os acoge y una madre os abraza en recuerdo del gran amor que vosotros tuvisteis por mi Niño.

Los pastores están encantados.

Luego sigue Zelote.

–           Éste es Simón, Mamá.

María dice:

–           Mereciste el favor porque eres bueno. Lo sé. Que la Gracia de Dios, sea siempre contigo.

Simón, más experto en las costumbres del mundo se inclina hasta la tierra, llevando los brazos cruzados sobre el pecho y dice:

–           Te saludo, Madre verdadera de la Gracia. Y no pido otra cosa al Eterno ahora que conozco la Luz y a ti, que eres una bella luna.

Jesús continúa con las presentaciones:

–           Éste es Judas de Keriot.

Judas se inclina y dice obsequioso:

–           Tengo una madre, pero mi amor por ella desaparece ante la veneración que siento por ti.

María dice con dulzura:

–           No por mí. Por Él. Yo soy porque Él Es. Para mí no quiero nada. Sólo la pido para Él. Sé cuánto honraste a mi Hijo en tu ciudad. Pero Yo te digo: que en tu corazón sea el lugar donde Él reciba de ti, todo el honor. Entonces yo te bendeciré con corazón de Madre.

–           Mi corazón está debajo del calcañal de tu Hijo. Feliz opresión. Sólo la muerte destruirá mi lealtad.

La voz de Jesús continúa:

–           Este es nuestro Juan, Mamá.

Juan se ha arrodillado y María lo toma por los hombros mientras dice:

–           Estuve tranquila desde que supe que estabas cerca de Jesús. Te conozco. Sé bendito, quietud mía. –María lo besa en la frente.

La voz ronca de Pedro, se oye desde afuera:

–           He aquí al pobre Simón que trae su saludo y… -entra y se queda con la boca abierta. Baja su canasto y se postra- ¡Ah, Señor Eterno! ¡Dios te bendiga, Maestro! ¡Ah, qué feliz soy! ¡No podía estar más sinTí!

Jesús dice:

–           Levántate Simón.

–           Me levanto, sí. Pero… ¡Ey tú, muchacho!- se dirige a Juan- Despáchate a Cafarnaúm a avisar a los demás. Y ve primero a la casa de Judas. –mira a María de Alfeo y agrega- Está por llegar tu hijo, mujer. –se dirige otra vez a Juan- ¡Pronto! Haz de cuenta que eres una liebre con los perros por detrás.

Juan sale riéndose y Pedro se levanta, diciendo:

–           ¡Eh! ¡No! ¡No quiero que te vayas sin mí otra vez! te seguiré como la sombra sigue al cuerpo. ¿Dónde estuviste, Maestro? ¡Ah! Verte es como un vino nuevo que se le sube a uno, tan solo con olerlo. ¡Oh, mi Jesús! –Pedro está a punto de llorar por el gozo.

–           También Yo deseaba verte. A todos vosotros. Aun cuando estaba con amigos queridos. Mira Pedro, éstos dos son los que me han amado desde que tenía pocas horas de nacido. Todavía más: ya han sufrido por Mí. Aquí hay un hijo sin padre, ni madre por mi causa. Pero encontrará tantos hermanos, cuántos sois vosotros. ¿No es verdad?

–           ¿Me lo pides, Maestro? Pero si por una suposición el Demonio te amase; yo lo amaría porque te ama. También sois pobres por lo que veo. Así pues, somos iguales. Venid a que os bese. Soy pescador, pero tengo el corazón más tierno que un pichoncito. Es sincero, no os fijéis si soy áspero. Lo duro es por fuera. Por dentro soy todo miel y mantequilla. ¡Con los buenos! ¡Porque con los malvados…!

Jesús dice tomando a Judas por un brazo:

–           Éste es un nuevo discípulo.

Pedro lo mira queriéndolo reconocer:

–           Me parece haberlo visto antes.

–           Sí. Es Judas de Keriot. Tu Jesús, por medio de él tuvo una buena acogida en esa ciudad. Os ruego que os améis aunque seáis de diferentes regiones. Todos sed hermanos en el Señor.

–           Y como a tal lo trataré si él lo es. ¡Eh!… ¡Sí! –Pedro mira fijamente a Judas, con esa mirada amonestadora- ¡Eh! ¡Sí! Es mejor que lo diga. Así me conocerá al punto y bien. Lo digo: no tengo mucha estima por los judíos en general y por los ciudadanos de Jerusalén en particular. Pero soy honrado y en mi honradez te aseguro que hago a un lado todas las ideas que tengo sobre vosotros y que quiero ver en ti, sólo al hermano discípulo. Te toca a ti que yo no cambie de pensamiento ni de decisión.

Zelote pregunta sonriendo:

–           ¿Y también contra mí tienes los mismos prejuicios?

–           ¡Oh! ¡No te había visto! ¿Contra ti?… ¡Oh! Contra ti, no. Tienes la honradez pintada en la cara. Se te brota la bondad del corazón, hasta afuera; como un bálsamo oloroso dentro de una copa porosa. Algunas veces, cuanto más uno envejece; tanto más se hace uno falso y malvado. Pero tú eres como aquellos vinos alabadísimos. Entre más añejos, más secos y buenos.

Jesús dice:

–           Has juzgado bien, Pedro. Venid ahora, mientras las mujeres trabajan para nosotros. Sentémonos debajo de ese fresco emparrado. ¡Qué hermoso es estar aquí con los amigos!

Y salen al huertecillo.

Cuando todos se acomodan a su alrededor, Jesús dice:

–           En estos meses de presencia y de ausencia, me he formado un juicio de vosotros. Os he conocido y conozco con experiencia de Hombre. Ahora he pensado en enviaros al mundo. Pero antes debo haceros maestros capaces de enfrentaros a él con dulzura y sagacidad. Con calma y constancia. Con conciencia y ciencia de vuestra misión. Aprovecharemos este tiempo de sol ardiente que impide que se pueda viajar por la Palestina; para vuestra instrucción y formación de discípulos. He detenido a este hijo, -señala a José- porque le doy el encargo de llevar a sus compañeros mis palabras. Para que también allá se forme un núcleo robusto que me anuncie, no tan sólo con decir que Estoy; sino con las características más esenciales de mi Doctrina.

Como primera cosa os digo que es absolutamente necesario en vosotros, el amor y la unión. ¿Qué cosa sois? Personas de toda clase social. De todas las edades y de diferentes regiones. He querido escoger a quienes carecen de enseñanza y conocimientos, para que más fácilmente penetre Yo con mi doctrina. Y cuidándoos unos a otros, lleguéis a decir: ‘Todos somos iguales. Todos tenemos las mismas debilidades y todos necesitamos el mismo adiestramiento. Hermanos en los defectos personales o nacionales. Debemos desde ahora en adelante ser hermanos en el conocimiento de la Verdad y en el esfuerzo de practicarla’

Sí. Hermanos. Quiero que así os llaméis y como a tales os consideréis. Sois como una sola familia. ¿Qué familia próspera es la que el mundo admira? La que está unida y la que está concorde. Si un hijo se hace enemigo del otro. Si un hermano daña al otro, ¿Puede durar acaso la prosperidad de esa familia? ¡No! En vano el padre de familia se esforzará en trabajar; en allanar las dificultades; en imponerse al mundo. Sus esfuerzos son inútiles, porque las propiedades se acaban. Las dificultades aumentan. El mundo se ríe de esta situación perpetua de lucha que despedaza corazones y riquezas, que unidas eran fuertes contra el mundo. Y quedan convertidas en un montoncillo de intereses contrarios, de los que se aprovechan los enemigos de la familia, para acelerar más pronto su ruina.

Jamás seáis así vosotros. Permaneced unidos. Amaos. Amaos para enseñar a amar. Ved. También lo que nos rodea nos enseña esta gran fuerza. Ved este enjambre de  hormigas cuya fuerza radica en que están unidas. Meditad esto. ¿Tenéis algo que preguntar?

Judas de Keriot pregunta:

–           ¿Ya no regresaremos más a Judea?

–           ¿Quién lo dijo?

–           Tú, Maestro. Has dicho que prepararás a José para instruir a los otros que están en Judea. ¿Tan mal te fue que ya no quieres regresar allá?

Tomás curioso, pregunta:

–           ¿Qué te hicieron en Judea?

Y el fogoso Pedro exclama al mismo tiempo:

–           ¡Ah! Yo tenía razón en decir que habías regresado agotado. ¿Qué te hicieron los perfectos de Israel?

Jesús dice:

–           Nada, amigos. Ninguna otra cosa, más que lo que acá también encontraré. Si diera vueltas por toda la tierra, encontraría amigos mezclados con enemigos. Judas, ¡Te había pedido que guardases el secreto!

Judas replica muy disgustado:

–           Es verdad. Pero, ¡Yo no puedo callar cuando veo que prefieres la Galilea que a mi patria! Eres injusto. Allá también recibiste honores.

–           ¡Judas! Judas… ¡Oh, Judas! Tu reproche es injusto. Tú mismo te acusas al dejarte llevar de la ira y de la envidia. Había buscado la forma para dar a conocer tan solo el bien que recibí en Judea. Y sin mentir, había podido decir con alegría estas cosas buenas, para que os amasen a los de Judea. Con alegría, porque el Verbo de Dios no conoce separaciones de lugares; antagonismos, enemistades, discriminaciones. A todos vosotros os amo. ¿Cómo puedes decir que prefiero la Galilea, cuando quise hacer los primeros milagros y las primeras manifestaciones, en el sagrado recinto del Templo y de la Ciudad Santa que es cara a cualquier israelita?

¿Cómo puedes decir que soy parcial, si de los diez discípulos, porque Tadeo y Santiago, mis primos son de la familia? ¿Cuántos sois de Judea? Y si a vosotros agrego a los pastores, ¿Puedes ver de cuantos de Judea soy Amigo? ¿Cómo puedes decir que no os amo a vosotros los judíos, si cuando nací y cuando me preparé a la misión, quise que hubiera dos judíos, por cada uno de Galilea? ¿Y me acusas de injusticia? Pero examínate Judas y dime si el injusto eres tú.

Jesús ha hablado majestuosa y dulcemente. Pero aunque no hubiese dicho más, habrían sido suficientes las tres veces que pronunció la palabra: ¡Judas! Para darle una gran lección. La primera la dijo el Dios Majestuoso que llama al respeto. La segunda, el Maestro que enseña de un modo paternal, la tercera fue la súplica de un amigo acongojado por los modales del otro.

Judas, mortificado; baja la cabeza. Pero continúa enojado y se ve feo al dejar ver sus sentimientos…

Y Pedro no sabe callar:

–           Y por lo menos pide perdón, muchacho. Si estuviese en lugar de Jesús, no te bastarían palabras. ¿Qué Él sea injusto? ¡Eres un señorito irrespetuoso! ¿De este modo es como os educan en el Templo?  ¿O a  ti no te pudieron educar? Porque si ellos son…

Jesús interviene:

–           Basta, Pedro. Dije lo que tenía que decir. También de esto os hablaré mañana. Y ahora repito lo que había dicho a éstos en Judea: ‘No digáis a mi Madre que los judíos maltrataron a su Hijo. Está muy afligida al intuir que tuve aflicciones. Respetad a mi Madre. Vive en la sombra y en el silencio. Tan solo es activa en la virtud y en orar por Mí y por todos. No introduzcáis ni siquiera el eco del Odio, donde todo es amor. Respetadla. Tiene más valor que Judith y lo veréis. Pero no le obliguéis antes de que sea la Hora, a gustar las heces que son los sentimientos de los desgraciados del mundo. De los idólatras que se creen conocedores de Dios y por lo cual unen la idolatría y la soberbia.

Lo que una palabra imprudente provocó, es motivo para una lección. Escuchad:

Pensad realmente y que os sirva de regla al obrar; que ninguna cosa permanece siempre oculta. Haced el bien y ofrecedlo al Señor Eterno ¡Oh! Él sabrá si es que os conviene darlo a conocer a los hombres. Y quién ve una acción, no juzgue solamente por las apariencias. Nunca acuséis. Pedro dijo a Judas: ¿Qué Maestro tuviste? ¿Qué Soy Yo? En verdad os digo que no habrá maestro más sabio, paciente y perfecto que Yo. Y sin embargo también se dirá de uno de los míos: Pero, ¿Qué Maestro tuvo?

Al juzgar no os dejéis llevar por motivos personales. Judas, al amar a su región más de lo razonable, creyó ver que Yo era injusto con ella. Para ver bien, hay que ver todo en Dios. Hay que estar atentos. Siempre muy atentos. Mirad por ejemplo a mi Madre. ¿Podéis imaginar en Ella, inclinación al Mal? Pues bien, ya que el amor la empuja a seguirme, dejará su casa cuando mi amor lo quiera. Ella, después de haberme rogado. Ella, mi Maestra, me decía: ‘entre tus discípulos es necesario que esté también tu Madre, Hijo. Quiero aprender tu Doctrina.’

Ella, que poseyó esta Doctrina en su seno. Y mucho antes en su corazón, como un Don que Dios le daba, a la futura Madre de su Verbo Encarnado. Ella dijo: ‘Pero juzga Tú si es que puedo ir, sin que pierda la unión con Dios. Sin que me acerque a lo que es mundo y que Tú afirmas que penetra con sus hedores y pueda corromper este corazón mío que fue, es y qué quiere pertenecer sólo a Dios. Me examino por cuanto sé y me parece que puedo hacerlo, (Y aquí Ella sin saberlo, se tributó la mayor alabanza) porque no encuentro diferencia entre mi inocente paz de cuando era flor del Templo, a la que poseo ahora que hace seis lustros, que soy mujer de hogar. Pero soy yo una sierva indigna que no conoce y que mal juzga todavía las cosas del espíritu. Tú Eres el Verbo, la Sabiduría, la Luz. Y puedes ser Luz para tu pobre Mamá, que se resigna a no verte más, antes que no ser grata al Señor.’ y debí decirle con el corazón que se me estremecía de admiración: ‘Mamá, Yo te lo digo: el mundo no te corromperá. Antes bien, el mundo será perfumado por ti’

Mi Madre, lo acabáis de oír, supo ver los peligros del vivir en el mundo también para Ella. Y vosotros hombres, ¿No los veis? ¡Oh! Satanás está al acecho. Y solo los que vigilan serán los vencedores. ¿Los demás? Para los demás será lo que está escrito.

Judas pregunta:

–           ¿Qué es lo que está escrito, Maestro?

–           “Y Caín se arrojó sobre Abel y lo mató. El Señor dijo a Caín: ¿Dónde está tu hermano? ¿Qué es lo que has hecho con él? La voz de su sangre clama a Mí. Así pues, serás maldito sobre la tierra, que ha sabido gustar la sangre que el hombre derramó abriendo las venas de su hermano. Y jamás cesará esta horrible sed de la Tierra por la sangre humana. Ella, envenenada con esta sangre, será estéril para ti, más que una mujer ajada por los años. Y huirás a buscar paz y pan. Y no los encontrarás. Tu remordimiento te hará ver sangre en cada flor y hierba, en cada gota de agua y alimento. El cielo te parecerá sangre. Sangre en el mar. Y del Cielo, de la Tierra y del mar se elevarán tres voces que llegarán a ti: la de Dios, la del Inocente y la del Demonio. Y para no escucharlas te darás muerte.

(Ninguno de sus oyentes sabe que acaba de profetizar la agonía y la  muerte de Judas)

Pedro observa:

–           El Génesis no dice así.

Jesús contesta:

–           No. El Génesis, no. Lo digo Yo. Y no me equivoco. Lo digo por los nuevos Caínes, de los nuevos Abeles. Por los que no vigilándose a sí mismos y al Enemigo, llegarán a ser una sola cosa con él.

Juan dice:

–           Pero entre nosotros no los habrá. ¿No es así Maestro?

–           Juan, cuando el Velo del Templo se rasgue, sobre toda Sión se verá escrita una gran verdad.

–           ¿Cuál, Señor mío?

–           Que los hijos de las Tinieblas, en vano estuvieron en contacto con la Luz. Acuérdate de ello, Juan.

–           ¿Seré yo un hijo de las Tinieblas?

–           No, tú no. Pero no lo olvides; para explicar el Crimen al mundo.

–           ¿Cuál Crimen Señor? ¿El de Caín?

–           No. Este es el primer acorde del Himno de Satanás. Hablo del Crimen Perfecto. El crimen Inconcebible… El que para entenderlo es menester mirarlo a través del Sol Divino del Amor y a través de la meta de Satanás. Porque solo el Amor Perfecto y el Odio Perfecto. Solo el Bien Infinito y el Mal Infinito, pueden explicar semejante ofrenda y semejante Pecado. –Se escucha un gran estruendo- ¿Habéis oído?… Parece que Satanás oye y aúlla con el deseo de realizarlo. Vámonos antes de que las nubes se abran y dejen caer los rayos y el granizo.

Bajan corriendo por la zanja y saltan al huerto de María, cuando de repente la tempestad se desata furiosa…

 HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, CONOCELA

5.- EL PRIMER DISCÍPULO


Jesús se dirige a la pequeña casa blanca que está entre los olivos y se encuentra con Juan. Los dos se abrazan afectuosamente.

Juan le dice:

–           Iba a buscarte… Pensábamos que estarías en Betania.

–           Así quería hacerlo. Debo comenzar a evangelizar también los alrededores de Jerusalén. Pero luego me entretuve en la ciudad… Para instruir a un discípulo nuevo.

Después que entran en la casa, Jesús pregunta:

–           ¿Hace mucho tiempo que llegaste?

Juan contesta:

–           No, Maestro. Con el alba salí de Docco, junto con Simón. Nos detuvimos en la campiña de Betania y hablamos de Ti a los campesinos. Simón fue a hablarle de Ti a un amigo suyo, al que conoce desde que eran niños y es el dueño de casi toda Betania. Mañana viene y me pidió que te dijera que es muy feliz al servirte. Simón es muy capaz. Yo quisiera ser como él. Pero sólo soy un muchacho ignorante.

Jesús le objeta:

–           No, Juan. También tú haces mucho bien.

–           ¿Estás de veras contento con tu Juan?

–            Muy contento, Juan mío. Muy contento.

–            ¡Oh, Maestro mío!- Juan se inclina y toma la mano de Jesús para besarla. Después levanta su alforja y dice- He traído pescado seco que me dieron Santiago y Pedro. Y al pasar por Nazareth, tu madre me dio pan y miel para Ti. Aunque caminé sin detenerme, pienso que ya está duro.

–            No importa Juan. Tendrá siempre el sabor de las manos de Mamá.

Juan saca sus tesoros y preparan la cena. Ésta termina pronto. Y luego salen al olivar. Caminan un poco, hasta llegar a un punto desde el cual se ve toda Jerusalén. Jesús se detiene y dice:

–            Sentémonos aquí y hablemos.

Juan se sienta sobre la hierba, a los pies de Jesús. Es solo un jovencito, que está junto a la persona que más quiere. Y dice contento:

–           Aquí también es hermoso, Maestro. Mira como la ciudad parece más grande ahora que es de noche. Más que de día.

Jesús contempla y comenta:

–           Es la luz de la luna que hace desaparecer los alrededores. Mira… parece como si el límite se extendiera dentro de una luz plateada. Allá está la cúpula del Templo. Parece como si estuviera suspendida en el aire, ¿O no?

Juan concluye:

–           Parece como si los ángeles lo tuviesen sobre sus alas de plata.

Jesús da un hondo suspiro.

–           ¿Por qué suspiras, Maestro?

–           Porque los ángeles han abandonado el Templo. Su aspecto de pureza y de santidad está solo en sus muros. Los que deberían darle ese aspecto al alma del Templo, son los primeros en quitárselo. No se puede dar lo que no se tiene, Juan. Aunque sean muchos los que viven ahí; ni una décima parte son capaces de dar vida al Lugar Santo. Muerte sí que le dan. Le comunican la muerte que está en sus almas; las que están muertas para todo lo que es santo. Tienen fórmulas, pero no la vida de ellas. Son cadáveres que tienen calor, tan solo por la putrefacción que los hincha. Y así como ahora los ángeles han abandonado el Templo, después el Espíritu Santo también abandonará la Iglesia, cuando sus sacerdotes repitan los errores que están cometiendo éstos.

Juan dice intranquilo:

–           ¿Te han hecho algún mal, Maestro?

–           No. Al contrario. Me dejaron hablar cuando lo pedí.

–           ¿Lo pediste?… ¿Por qué?

–           Porque no quiero ser el que empiece la lucha. Ésta vendrá por sí misma. Porque en algunos produciré un terror humano irrazonable. Y para otros, será un reproche. Pero esto debe estar en el libro de ellos, no en el mío.

Después de un rato de silencio, Juan vuelve a hablar:

–            Maestro, conozco a Anás y a Caifás. Mi padre los provee siempre con el mejor pescado. Y cuando estuve en Judea por causa de Juan el Bautista, venía también al Templo y ellos nos trataban bien a nosotros, los hijos de Zebedeo. Si te parece, hablaré de Ti al Sumo Sacerdote. Y también conozco a uno que hace negocios con mi padre. Es un rico mercante de pescado. Tiene una casa muy grande y hermosa cerca del hípico. Es un hombre bueno y sé que podemos contar con él. Estarías mejor y te cansarías menos. Para venir hasta aquí se debe pasar por ese suburbio de Ofel, tan sórdido y mugriento. Siempre lleno de burros y de gente que busca pleitos.

–            No, Juan. Te lo agradezco. Estoy bien aquí. ¿Ves cuanta paz? Se lo dije también al otro discípulo que me propuso lo mismo. Él decía que para ser mejor tenido.

–            Yo lo digo para que te canses menos.

–            No me canso. Caminaré mucho y jamás me cansaré. ¿Sabes que es lo que produce cansancio? La falta de amor. ¡Oh! Esto es una carga muy pesada en el corazón.

–            Yo te amo, Jesús.

–            Y me das consuelo. Te quiero mucho, Juan. Te querré siempre, porque jamás me traicionarás.

Juan está aterrado:

–           ¡Traicionarte!… ¡Oh!

–            Y con todo habrá muchos que me traicionarán… Juan, escucha. Te dije que me detuve a instruir a un nuevo discípulo. Es un joven judío, instruido y conocido.

–            Entonces te encontrarás mejor con él, que con nosotros, Maestro. Me alegra que tengas a alguien que sea más capaz que nosotros.

–            ¿Crees tú que me costará menos trabajo?

–            ¡Claro! Si es menos ignorante que nosotros, te entenderá mejor. Te servirá excelente. Sobre todo si te ama perfectamente.

–            ¡Qué si lo has dicho bien! Pero el amor no está en proporción a la instrucción y ni siquiera con la educación. Uno que jamás ha amado y ama por primera vez, lo hace con toda la fuerza del primer amor. Lo mismo sucede con el primer amor del pensamiento. El amado penetra, se imprime más en un corazón y un pensamiento vírgenes de otro amor; que en aquel en quién ya ha habido otros amores. Pero Dios dispondrá. Oye, Juan. Te ruego que seas amigo suyo. Mi corazón tiembla al ponerte a ti, cordero sin trasquilar; con el experto de la vida. Él reconocerá tu inexperiencia. Pero también eres águila y si el experto te quisiera hacer tocar el suelo lleno de fango y oscuridad, del buen sentido humano; tú con un golpe de alas, sabrás librarte y volarás hacia el sol. Por eso te ruego que seas amigo de mi nuevo discípulo, porque los demás no lo aceptarán fácilmente, ni lo querrán mucho. Especialmente, Pedro.Quiero que le trasmitas tu corazón…

–            ¿Yo? ¡Oh, Maestro!… Pero ¿No bastas tú?

–            Soy el Maestro, al que no se dirá todo. Tú eres condiscípulo, un poco más joven, con quién más fácilmente se abre uno. No te digo que me repitas todo lo que él te diga. Odio a los espías y a los traidores. Pero te ruego que lo evangelices con tu fe y tu caridad. Con tu pureza. Es una tierra sucia con aguas muertas. Se puede secar con el sol del amor; purificarse con la honestidad de pensamientos, deseos y obras. Cultivarse con la fe. Puedes hacerlo…

–            Si crees que puedo… ¡Oh! ¡Si dices que puedo hacerlo, lo haré por amor a Ti!

–            Gracias, Juan.

–            Maestro, cuando regresamos de Cafarnaúm; después de Pentecostés, encontramos la acostumbrada suma del desconocido. El niño se la llevó a mi madre, ella la entregó a Pedro y él me la dio diciendo que tomase un poco para el regreso y que el resto te lo diese a Ti, para lo que puedas necesitar… Pues Pedro también piensa que aquí todo es incómodo. Yo solo tomé dos denarios para dos pobres que encontré. Viví con lo que me dio mi madre y con lo que me dieron los buenos a quienes prediqué en tu Nombre. Aquí está la bolsa.

–            Mañana la distribuiremos entre los pobres. De esta forma también Judas aprenderá nuestro modo de administrarnos.

–            ¿Ya vino tu primo?  ¿Cómo hizo para llegar tan pronto? Estaba en Nazareth y no me dijo que vendría.

–            No. Judas es el nuevo discípulo. Es de Keriot. Tú lo viste en Pascua, aquí. La tarde en que curé a Simón. Estaba con Tomás.

Juan exclama admirado:

–            ¡Ah! ¡Es él!…-Juan se queda perplejo.

Jesús confirma:

–            Es él. ¿Y qué hace Tomás?

–            Obedeció tus órdenes. Dejó a Simón Cananeo y fue al encuentro de Felipe y Bartolomé, por el camino del mar.

–            ¡Bien! Quiero que os améis sin preferencia. Os ayudéis mutuamente. Os compadezcáis, el uno al otro. Nadie es perfecto, Juan. Ni los jóvenes; ni los viejos. Pero si tenéis buena voluntad, llegaréis a la perfección y lo que os falte, lo supliré Yo. Sois como los hijos de una familia santa, en la que hay muchos temperamentos desiguales. Quién es duro; quién suave. Quién valiente, quién tímido. Quién impulsivo y quién muy cauto. Si fueseis todos iguales, seríais una fuerza en un solo temperamento y una flaqueza en todo lo demás. Pero de esta manera hacéis una unión perfecta; porque os completáis mutuamente. El amor os une. Debe uniros el amor por un único motivo: Dios.

–            Y por Ti, Jesús.

–            La causa de Dios es primera. Y después el amor hacia su Mesías.

–            Y Yo… ¿Qué es lo que soy en nuestra familia?

–            Eres la paz amorosa del Mesías de Dios. ¿Estás cansado Juan? ¿Quieres regresar? Yo me quedo a Orar.

–            También yo me quedo contigo a Orar. Déjame que me quede contigo a Orar.

–            Quédate.

Jesús recita unos salmos y Juan lo sigue. Pero la voz se acaba pronto y el jovencito se queda dormido, con la cabeza apoyada en las rodillas de Jesús, que sonríe y extiende su manto sobre la espalda del más joven de sus apóstoles. Lo mira con amor y mentalmente hace la comparación entre éste y el otro discípulo que acaba de aceptar. Juan era discípulo del Bautista y se ha despojado hasta de su modo de pensar y juzgar; entregándose completamente, para ser moldeado por su Maestro.

Judas es el que no se quiere despojar de sí mismo y trae consigo su ‘yo’ enfermo de soberbia, sensualidad, avaricia. Conserva su manera de pensar y con ello neutraliza los efectos de la Gracia y no se entrega. Jesús suspira y piensa: “Judas, cabeza de todos los apóstoles fallidos… ¡Y son tantos!…Juan: cabeza de los que se hacen ‘hostia’ por amor a Mí. Judas investiga, cavila, escudriña, aparenta ceder pero en realidad no cambia su modo de pensar. Juan se siente nada. Acepta todo. No pide razones. Se contenta con hacerme feliz. Es mi descanso su confianza absoluta: “Todo lo que Tú haces Maestro; está bien hecho.” Y por eso será el Predilecto. Porque será mi paz llena de amor.

Jesús también necesita consuelo… Y continúa orando mentalmente.

La mañana siguiente,  Jesús pasea con Judas Iscariote de arriba abajo; cerca de una de las puertas del recinto del Templo.

Judas pregunta:

–           ¿Estás seguro de que vendrá?

Jesús responde:

–           Lo estoy. Al alba salió de Betania y en Get-Sammi debía encontrarse con mi primer discípulo.- Jesús se detiene y mira fijamente a Judas. Lo tiene frente a Sí. Lo estudia. Después le pone una mano sobre la espalda y le pregunta- Judas,  ¿Por qué no me dices lo que estás pensando?

Judas se sorprende:

–            ¡Quée!… no pienso en nada en especial en este momento, Maestro. Pienso que hasta te hago demasiadas preguntas. No puedes lamentarte de mí mutismo.

–                         Es verdad. Me haces muchas preguntas y me das muchas noticias. Pero no me abres tu corazón.¿Crees que me interesan mucho las noticias sobre el censo o sobre la estructura de esta o aquella familia? No soy un ocioso que haya venido aquí a pasar el tiempo. Tú sabes para que vine. Y puedes comprender bien que lo que para Mí tiene el mayor interés, es el ser Maestro de mis discípulos. Por eso exijo de ellos, sinceridad y confianza. ¿Te amaba tu padre, Judas?

–            Me amaba mucho. Era yo su orgullo. Cuando regresaba de la escuela y años después, cuando regresaba de Jerusalén a Keriot, quería que le dijera todo. Se interesaba en todo lo que hacía. Si había cosas buenas, se alegraba. Si no lo eran tanto, me consolaba. Y si había cometido algún error y me habían reprendido, me mostraba la justicia de la reprensión o en donde estaba mal lo que yo había hecho. Pero lo hacía tan dulcemente… que más que un padre, parecía un hermano mayor. Casi siempre terminaba de este modo: “Esto te digo, porque quiero que mi Judas sea un justo. Quisiera ser bendecido a través de mi hijo.”  Judas está tiernamente conmovido por la evocación de su padre.

Jesús que ha estado mirando atentamente a su discípulo, dice:

–                         Mira Judas. Puedes estar seguro de todo lo que te digo. Nada hará más feliz a tu padre, que el que seas un discípulo fiel. El espíritu de tu padre se regocijará allí donde está, en espera de la luz; porque así te educó; al ver que eres mi discípulo. Más para que lo seas verdaderamente, debes decirte: “El padre que parecía un hermano mayor, lo he encontrado en mi Jesús. Y a Él, igual que el padre amado al que todavía lloro; le diré todo para que sea mi guía. Para tener sus bendiciones y sus dulces reproches.” Quiera el Eterno y tú sobre todo, hacer que Jesús no tenga otra cosa que decirte: “Eres bueno. Te bendigo.”

Judas exclama impulsivo:

–            ¡Oh, sí! ¡Sí, Jesús; sí! Si me llegas a amar tanto como él; podré ser bueno como Tú quieres y como mi padre quería. Mi padre podrá sacar aquella espina de su corazón. Pues él siempre me mimaba mucho y me decía: “Estás sin guía, hijo y te hace mucha falta.” ¡Cuándo sepa que te tengo a Ti!

–             Te amaré como ningún otro hombre sería capaz. Te amaré tanto…Mucho te amaré. No me desengañes.

–            No, Maestro, no. Sé que estoy lleno de contradicciones. Envidias, celos, manías de ser el primero en todo. La carne me arrastra. Todo choca dentro de mí contra los impulsos buenos. Todavía hace poco, me causaste mucho dolor. Mejor dicho… Tú no. Me lo causó mi naturaleza malvada. Pensaba que yo era tu primer discípulo… Y Tú me dijiste que tienes a otro.

–            Tú lo viste. ¿No recuerdas que en la Pascua, estaba Yo en el Templo con unos Galileos?

–            Pensé que eran tus amigos. Creí que yo era el primer elegido para esto y con ello, el predilecto.

–            En mi corazón no hay distinción entre los últimos y los primeros. Si el primero faltase y el último fuese santo; entonces sí que a los ojos de Dios habrá distinción. Pero Yo… Yo los amaré igual: con un amor de dicha al santo y con un amor que sufre al pecador. Pero… ¡Oh! Ahí viene Juan con Simón. Juan es mi primero y Simón es el que estaba enfermo.

–            ¡Ah! ¡El leproso! Lo recuerdo. ¿Y ya es tu discípulo?

–            Desde el día siguiente.

–            ¿Y por qué yo tuve que esperar tanto?

–            ¿Judas?…

–            Es verdad. Perdón.

Cuando llegan, Juan y Jesús se saludan con un beso mutuo. Simón se  postra a los pies de Jesús, besándolos y diciendo:

–           ¡Gloria a mi Salvador! Bendice a tu siervo para que sus acciones sean santas a los ojos de Dios y yo le dé gloria por haberme dado a Ti.

Jesús le pone las manos sobre la cabeza y le dice:

–           Sí. Te bendigo para agradecerte tu trabajo. Levántate Simón. ¡Éste es el nuevo discípulo! También él quiere la Verdad. Y por esto es un hermano para todos vosotros.

Se saludan entre sí. Los dos judíos con mutuo escudriño. Juan con franqueza.

Jesús pregunta:

–           ¿Estás cansado, Simón?

Simón sonríe:

–            No, Maestro. Junto con la salud me ha venido tal fuerza, como no la había tenido antes.

–            Y sé que la usas bien. He hablado con muchos y sé lo que han trabajado a favor del Mesías.

Simón ríe contento y dice:

–            Ayer hablé de Ti a un israelita honrado. Espero que un día lo conocerás. Quiero ser yo quién te lleve a él.

–            No es imposible.

Judas interrumpe:

–           Maestro, me prometiste venir conmigo a Judea.

–           Iré. Simón continuará instruyendo a la gente sobre mi venida. Amigos, el tiempo es breve y la gente es mucha. Ahora voy con Simón.  Al atardecer nos encontraremos en el camino del Monte de los Olivos y distribuiremos el dinero a los pobres. ¡Id!

En su interior, Judas está renuente a separarse de Jesús; pero obedece con prontitud. Y dice:

–           Vamos, Juan.

Y los dos apóstoles más jóvenes, se alejan alegremente.

Cuando Jesús queda solo con Simón, le pregunta:

–            ¿Esa persona de Betania, es un verdadero israelita?

–            Lo es. Existen en él, todas las ideas imperantes; pero tiene verdadera ansia por el Mesías. Y cuando le dije: “Él está entre nosotros” me contestó: “Feliz de mí, que vivo en estos tiempos.”

–            Algún día iremos a su casa, a llevarle mi bendición. ¿Qué te parece el nuevo discípulo?

–            Se ve que es muy joven y parece inteligente.

–            Lo es. Tú que también eres judío; lo comprenderás y lo compadecerás más que los otros, por sus ideas.

–            ¿Es un deseo o una orden?

–            Es una dulce orden. Tú que has sufrido, puedes tener mayor comprensión. El dolor es maestro de muchas cosas.

–            Porque Tú me lo mandas, seré para él comprensión.

–            Así es. Probablemente mi Pedro y no tan solo él; se admirará un poco de cómo cuido y me preocupo más por este discípulo. Pero algún día lo entenderán… Cuando uno no ha madurado en su formación, tiene más necesidad de cuidado. Los demás… ¡Oh! Los otros se formarán por sí mismos, tan sólo por el contacto. No quiero hacer todo Yo. Pido la voluntad del hombre y la ayuda de los demás, para formar a un hombre. Os llamo para que me ayudéis… y agradezco mucho la ayuda.

–            Maestro, ¿Te imaginas que él te proporcionará desilusiones?

–            No. Pero es joven y se formado en el Templo y en Jerusalén.

–            Oh! Cerca de Ti, se curará de todos los vicios de esta ciudad… Estoy seguro.

Jesús murmura:

–           Así sea. –Y luego dice con voz más fuerte- Ven conmigo al Templo. Evangelizaré al Pueblo…

Y se van juntos.  

Al día siguiente. Al rayar el alba, Jesús está con Juan, Simón y Judas; en la cocina de la casita. Y les dice:

–                 Amigos. Os ruego que vengáis conmigo por la Judea. Si no os cuesta mucho. Sobre todo a ti, Simón.

El apóstol le pregunta:

–                 ¿Porqué, Maestro?

Jesús contesta:

–                 El camino es muy duro por los montes de Judea y tal vez para ti sea más duro si te encuentras con algunos de los que te hicieron daño.

–                 Por lo que toca al camino, me siento fuerte y no siento ninguna fatiga. Mucho menos si voy contigo. Por lo que toca a quién me dañó… el odio cayó junto con las escamas de la lepra. Y no sé, créemelo; en qué has hecho el mayor milagro, si al curarme la carne corroída o el alma que ardía con el rencor. Pienso que no me equivoco si afirmo, que el milagro más grande fue en el alma. Una llaga del espíritu, no se cura tan fácilmente. Y Tú me has curado de un golpe, en una forma completa. El hombre no se cura de un hábito moral, si Tú no aniquilas ese hábito con tu querer santificante. Aunque uno lo quiera hacer con todas sus fuerzas.

–                 No te equivocas al juzgar así.

Judas pregunta un poco resentido:

–                 ¿Por qué no lo haces así con todos?

Juan pone una mano sobre el brazo de Judas y le dice cariñoso:

–                 Lo hace, Judas. ¿Por qué le hablas así al Maestro? ¿No te sientes cambiado, desde que estás con Él? Yo era discípulo de Juan el Bautista; pero me siento totalmente cambiado, desde que Él me dijo: ‘Ven’- y mirando a Jesús agrega- Perdón, Maestro. Hablé en tu lugar. Es que no quiero que Judas te cause ningún dolor.

Jesús lo tranquiliza:

–                 Está bien, Juan. No me ha causado ninguna pena como discípulo. Cuando lo sea, si continúa con su modo de pensar, me causará dolor. Vendrá un día en que tendréis la Sabiduría, con su Espíritu… entonces podréis juzgar justamente.

Judas pregunta:

–                 ¿Y todos podremos juzgar justamente?

–                 No, Judas.

–                 ¿Pero hablas de nosotros los discípulos o de todos los hombres?

–                 Hablo refiriéndome primero a vosotros y después a los demás. Cuando llegue la hora; el Maestro instituirá discípulos y los enviará por el mundo…

–                 ¿No lo estás haciendo ya?…

–                 Por ahora no os empleo más que para que digáis: “El Mesías está aquí. Venid a Él.” Entonces os haré capaces de que prediquéis en mi Nombre y que hagáis milagros en mi Nombre…

–                 ¡Oh! ¿También milagros?

–                 Sí. En los cuerpos y también en las almas.

Judas  está feliz ante la idea y exclama gozoso:

–                 ¡Oh! ¡Cómo nos admirarán!

Juan mira pensativamente a Jesús y dice con un dejo de tristeza en la voz:

–                 Entonces ya no estaremos más con el Maestro. Y yo tendré temor de hacer lo que es de Dios, a mi manera de hombre.

Simón dice:

–                 Juan, si el Maestro lo permite, me gustaría decirte lo que pienso.

Jesús contesta:

–                 Díselo a Juan. Deseo que mutuamente os aconsejéis.

–                 Ya sabes que es un consejo.

Jesús sonríe y calla.

Simón le dice a Juan:

–                 Creo que no debes y no debemos temer. Si nos apoyamos en la sabiduría del Maestro Santo y en su promesa. Si Él dice: “Os enviaré” y promete vestir nuestra miseria intelectual, con los rayos de la potencia que el Padre le da para nosotros, debemos estar seguros que lo hará y que lo podremos hacer, por su infinita misericordia. Todo saldrá bien, si no introducimos el orgullo, el deseo humano en nuestro obrar. Pienso que si corrompemos nuestra misión, que es del todo espiritual, con elementos que son terrenales, entonces la promesa de Cristo se depreciará; no por incapacidad suya, sino porque nosotros la rebajaremos con nuestra soberbia. No sé si me explico bien…

Judas le dice:

–                 Lo has hecho muy bien. Yo me equivoqué. Pero sabes… Pienso que en el fondo desear ser admirados como discípulos del Mesías, es porque somos suyos a tal punto, que haremos lo que Él hace. Y todo proviene de aumentar más la figura poderosa de Él entre el pueblo. ¡Alabanzas al Maestro que tiene tales discípulos! Esto es lo que quería decir yo.

Simón le contesta:

–                 No es todo error lo que dices. Pero, mira Judas. Provengo de una casta que es perseguida por haber entendido mal lo que es el Mesías. Si lo hubiésemos esperado con una justa visión de su Ser, no habríamos caído en errores que son blasfemias a la Verdad y rebelión contra la ley de Roma. Por lo cual tanto Dios, como Roma; nos han castigado. Hemos querido ver en el Mesías, sólo a un hombre conquistador y a un libertador humano de Israel. A un nuevo líder y más grande que el héroe, Judas Macabeo. Sólo esto y ¿Por qué? Porque cuidábamos más de nuestros intereses; de la patria y de los ciudadanos, que de Dios. ¡Oh! El amar la  patria es una cosa santa; pero ¡Qué es frente el Cielo eterno! La patria verdadera es la celestial.

Cuando fui perseguido y anduve fugitivo, me escondía en las cuevas de las bestias. Compartía con ellas el lecho y la comida, para escapar de los romanos y sobre todo, de las delaciones de falsos amigos. También cuando en espera de la muerte, probé el olor del sepulcro en mi cueva de leproso… ¡Cuánto he pensado y he visto! He visto con el espíritu, la figura verdadera tuya, Maestro y Rey del espíritu. La tuya, ¡Oh, Mesías! Hijo del Padre que llevas al Padre y no a los palacios de polvo; no a las deidades de fango. ¡Tú! ¡A Ti! ¡Oh, me es fácil seguirte! Perdona mi entusiasmo que se explaya de este modo, porque te veo cómo te había imaginado. Te reconocí inmediatamente, porque mi alma ya te había conocido…

Jesús sonríe y contesta:

–                 Por esto te llamé. Y por eso te llevo conmigo, ahora en mi primer viaje a Judea. Quiero que completes el reconocimiento. Y quiero que también éstos jóvenes, aprendan a ser capaces como tú, de llegar a la verdad por medio de una meditación constante. Y sepan cómo su Maestro ha llegado a esta hora. Después entenderéis. Hemos llegado ya a la Torre de David. La Puerta Oriental está cerca.

Judas pregunta:

–                 ¿Saldremos por ella?

–         Sí, Judas. Primero iremos a Belén. Allí nací. Es bueno que lo sepáis, para que lo digáis a los demás. También esto entra en el conocimiento del Mesías y de la Escritura. Encontraréis las profecías escritas en las cosas, con voces que no pertenecen más a la Profecía, sino a la historia. Daremos la vuelta, donde están los palacios de Herodes.

Judas dice:

–                 Donde vive la vieja zorra, malvada y lujuriosa.

Jesús advierte:

–                 No juzguéis. Sólo Dios es Quién juzga. Vayamos por aquella vereda, entre las hortalizas, nos cobijaremos bajo la sombra de un árbol, cerca de algún lugar hospitalario hasta que el sol deje de quemar. Después…

Jesús continúa instruyendo…

Y emprenden la marcha hacia Belén.

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, CONOCELA